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El desafo de la globalizacin: el mejoramiento de la competitividad empresarial

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El

desafío de la globalización: e!

mejoramiento de la

competitividad empresarial

Partiendo de las transformaciones que se operaron en el ámbito político-económico

internacional en los últimos años, el artículo analiza el proceso de globalización de las

economías de hoy y sus causas profundas. En este contexto, el autor trata de contestar a las

preguntas: ¿Por qué empresas de un país, a menudo, dominan el mercado mundial de una

industria específica? o ¿Por qué algunas empresas triunfan y otras fracasan? Analizando

algunas características de la ventaja competitiva, estrategias nacionales y empresariales que

afectan esta ventaja, así como los riesgos de perderla, el artículo llega a la conclusión de que

las empresas triunfan en industrias específicas cuando su ámbito nacional es más dinámico y

de mayor desafío y cuando las empresas actúan en vista de perfeccionar y ampliar sus

ventajas.

Dan Stefan loan

Decanato de Investigaciones y Postgrado

Actualidad y perspectivas en el ámbito económico internacional

Durante buena parte de los años ochenta, la política económica internacional se desenvolvió

bajo la sombra de las inestables relaciones entre

Este y Oeste. Esta calma superficial ocultaba

cam-bios profundos en las relaciones económicas inter-nacionales que afectarían decisivamente la política

mundial y que, a mediano plazo, serían irreversibles.

Algunos de estos cambios han sido lentos y a veces,

imperceptibles. Otros, representaron una verda-dera explosión.

Lo que el Club de Roma ha denominado, hace

poco tiempo atrás, «la primera revolución mun-dial» (King-Scheneider, 1991) está en su apogeo. En

los últimos años, el mundo ha entrado en un amplio

y rápido proceso de transformación. El proceso de aceleración de la historia, el desmoronamiento del sistema comunista y el afianzamiento de la demo-cracia, junto con los cambios tecnológicos y la aparición de nuevos actores en la escena interna-cional, nos hace pensar que el mundo entra en un

período con características diferentes, que se con-figura un orden mundial nuevo.

En paralelo con este proceso, se extiende la

opinión de que el denominado «Sistema de

Merca-do», el orden social-liberal instalado en el mundo occidental, a pesar de sus imperfecciones y

tropie-zos, es la mejor forma —cuando no última, de

promover el desarrollo económico y social.

Haremos a continuación un breve repaso sobre

las transformaciones que, parece probable, se

pro-duzcan en los próximos años en la economía mundial.

I. El sistema global actual de la economía

interna-cional se basa, sobre todo, en el conjunto de

organismos que se crearon a finales de la

Segun-da Guerra Mundial, y se fortalecieron durante la guerra fría. Por lo tanto, en una «econom'a

entrelazada» (Ohmae, 1991), este sistema ha

quedado relativamente obsoleto, si tenemos en cuenta que los problemas que debe afrontar la

economía internacional tienen un carácter

inter-disciplinario. Es el caso, entre otros, de la

UNC-TAD que ya no se ajusta al mundo en el que había

sido concebido, o el caso del FMI, BIRD y los

bancos regionales, que no tienen capacidad

fi-nanciera para hacer frente a la deuda externa de

los países en desarrollo, o el caso del GATT,

(2)

tancia crucial se realizaron, a menudo, fuera del

organismo, etc. Por lo tanto en los años noventa,

muchos de estos organismos van a desaparecer,

otros se van a transformar profundamente, en

paralelo con la aparición de nuevos organismos

económicos internacionales, adecuados al

mun-do de hoy.

2. Los siguientes años marcarán el final de la larga

exclusión y/o auto-exclusión del mundo

comu-nista, de su plena participación en las

institucio-nes que administran la economía internacional.

Las nuevas lineas económicas de los países del

Este hacen que éstos pasen a ser integrables en

los organismos con carácter de mercado

(An-drew, 1991).

3. Consecuente con los cambios que la economía del mundo ha registrado, el escenario

internacio-nal notará un enriquecimiento progresivo del

número de actores transnacionales.

La irrupción de empresas transnacionales, como actores privilegiados de las relaciones

interna-cionales, tendrá una incidencia absoluta sobre la

división internacional del trabajo y el comercio

mundial.

4. La transcendencia del proceso de integración a nivel mundial, sobre todo en el último decenio de

este siglo, es obvia. La supresión de las barreras al libre movimiento de mercancías, capitales y

mano de obra, tocan por igual, países en

desarro-llo y países desarrollados. Cabe destacar, en este

contexto, el ímpetu de la Comunidad Económica

Europea para alcanzar una mayor integración

económica, a pesar de las dificultades inherentes

a un tan complicado proceso.

5. Los años venideros estarán marcados por el aumento de la competencia industrial-comercial,

dando como resultado un reordenamiento de la

escala valórica de las naciones.

Se puede ya percibir el debilitamiento, en lo

económico, del papel de los Estados Unidos,

paralelamente, al fortalecimiento de la Comuni-dad Económica Europea. Sin embargo, la

recien-te aprobación del tratado de libre comercio por

el congreso de USA pareciera indicar una

reac-ción positiva para seguir ejerciendo su influencia.

La globalización de las

economías de hoy

nado en el mundo empresarial una clara orientación

hacia la internacionalización. Prácticamente, en la

actualidad, ninguna empresa escapa al proceso de

internacionalización. Este movimiento afecta, por

igual, a las empresas grandes, pequeñas y medianas,

de varios modos distintos.

Si asumimos la realidad del fuerte desarrollo de

la tecnología, con sus implicaciones directas en las

comunicaciones y transportes, si observamos el

crecimiento del mercado internacional con su

sen-sible disminución de las barreras de protección,

debemos asumir, también, la idea de que la

compe-tencia es cada vez más global. Esto significa que una

empresa ya no puede medirse en una escala

nacio-nal de valores. Hay que pensar en términos globales

o arriesgarse a desaparecer.

El proceso de internacionalización tiene causas

profundas. Veremos, a continuación, las más portantes. Cabe destacar, en primer lugar, la

im-portancia fundamental del cambio tecnológico, que

incrementa el tamaño mínimo de las empresas, forzando de esta manera la internacionalización.

Este cambio, que determina un nivel muy alto de

inversión en planta y una producción enorme en unidades, fuerza la internacionalización por dos

vías: por una vía, deja fuera del juego a los

fabrican-tes nacionales pequeños, y por la otra, fuerza el

comercio internacional, penetrando sobre todo en

los países que no pueden realizar el producto

respectivo. En segundo lugar, hay sectores donde

las mismas empresas han buscado

conscientemen-te la inconscientemen-ternacionalización para obconscientemen-tener ventajas que, si bien no son muy grandes, acumuladas,

ofrecen una ventaja competitiva. Aunque ninguna de estas ventajas es comparable con el cambio

tecnológico, sumadas hacen que las empresas

loca-les con menor volumen se encuentren ante una

seria competencia (Jarillo-Echezarroga, 199 I ). En

tercer lugar, la homogenización de los patrones técnicos, culturales, de consumo y modo de vida,

influyen profundamente el actual proceso de

inter-nacionalización. Esto permite estandardizar peque-ños segmentos locales y probarlos a escala mundial

(Ohmae, 1990).

Por supuesto, hay quejas sobre la «pérdida de

identidad», teniendo en cuenta las diferencias

y

especificidades de cada país, el hecho de que los

consumidores son personas con deseos, gustos

y

necesidades diferentes, que hay que satisfacer

mediante políticas apropiadas. Indiscutiblemente,

esto determina a las empresas que deciden

expor-tar, adaptar las políticas de precios, las estrategias Los acontecimientos de los últimos años, tanto

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de mercado y publicidad, los canales de distribución

y el mismo pensamiento organizacional, a las con-diciones concretas del importador.

Por último, otra razón profunda de la

internacio-nalización, es el así llamado «juego estratégico

mundial», propio de las empresas multinacionales

que pueden permitirse perder dinero en uno o

varios países, para adquirir una buena posición

competitiva, gracias a los beneficios obtenidos en otros países. (Sara González, 1993)

La ventaja competitiva

Hemos visto hasta ahora, brevemente, la

evolu-ción del proceso de internacionalizaevolu-ción y las

cau-sas que lo determinan. Intentaremos descifrar, a continuación, los efectos de este movimiento global

sobre la competencia internacional; ¿por qué, en

esta competencia, algunas empresas triunfan y otras fracasan? Quizá sea-ésta la pregunta

formula-da con mayor frecuencia en la economía de hoy.

El debate público sobre la competitividad tiene

lugar en países modelos de éxito, como los Estados

Unidos, Japón, Corea o Alemania. Los ex países comunistas se formulan la misma pregunta a medida

que revalúan profundamente sus sistemas econó-micos.

El análisis de la ventaja competitiva se maneja, en general, a dos niveles: país y empresa. Nos vamos

a limitar, en este caso, a nivel de empresas. Volvien-do a la pregunta inicial ¿por qué algunas empresas

triunfan y otras fracasan?, es un hecho evidente el

que, en el mismo sector, hay empresas que

funcio-nan bien y otras que funciofuncio-nan mal, y que inclusive en los sectores «difíciles» hay empresas que ganan

dinero, mientras que en los sectores de «éxito» hay

empresas que pierden dinero. Resulta claro que las

características estructurales posibilitan, pero no

aseguran, los beneficios. Incluso, en !os sectores

más favorables, hay competencia y si la empresa se

limita a ofrecer lo mismo que sus competidores, sus

márgenes de éxito disminuirán abruptamente.

Lo que una empresas necesita para poder

asegu-rarse beneficios a largo plazo es una ventaja petitiva sobre sus competidores. Una ventaja

com-petitiva es cualquier característica de la empresa

que la «aísla» de la competencia directa dentro de

su sector. Estas características pueden ser su

tec-nología, su marca, sus bajos costos, su prestigio, etc., es decir, algo que sus competidores, aunque lo

imiten, no pueden igualar.

Productividad y competitividad

El principal objetivo económico de una empresa

es obtener un alto rendimiento de una unidad de

mano de obra o de capital. La capacidad para

lograrlo no depende de la «competitividad», con-cepto amorfo, sino de la productividad con que se

aprovechan los recursos de la empresa. A la larga,

el nivel de la productividad determina el carácter competitivo de la empresa.

El comercio internacional permite a una empresa

aumentar su productividad, eliminando para ello la

necesidad de producir todos los bienes y servicios

dentro del mismo país. Si bien, el comercio y la

inversión internacionales pueden mejorar mucho la

productividad, también pueden amenazarla. Esto se debe a que al enfrentarse a la competencia

interna-cional se crea, para cada industria, un «estandard

absoluto» de productividad, necesario para estar a nivel de los competidores extranjeros y no sólo un

«estandard relativo» de productividad en

compara-ción con otras industrias, dentro de la misma

economía nacional. Por ejemplo, la industria auto-movilística estadounidense produce más por

«hora-hombre» que muchos otros países, pero ha

regis-trado un déficit comercial, cada vez mayor, en este ramo porque el nivel de productividad en las industrias alemana y japonesa es aún mayor.

Por lo tanto, explicar la competitividad significa

comprender los determinantes de la productividad y la tasa de crecimiento de la misma. Para encontrar

respuesta, hay que concentrar la atención no en el

conjunto de la economía, sino en la unidad básica

que es la industria o los sectores industriales específicos, pues éste es el lugar donde

principal-mente se gana y/o se pierde la ventaja competitiva.

La estrategia competitiva.

El papel del estado y de las empresas

El gobierno, en todos los niveles, puede mejorar o disminuir la ventaja competitiva de sus empresas

nacionales: la política antimonopolista afecta la

competencia nacional; los reglamentos pueden modificar las condiciones de la demanda nacional;

las inversiones en el área educativa pueden cambiar

la situación de los factores; las compras realizadas

por el gobierno pueden estimular industrias

corre-lacionadas, etc. Por lo demás, las políticas puestas

en práctica pueden socavar o fortalecer la ventaja competitiva de las empresas.

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22

Es obvio que obtener una ventaja competitiva no

puede, por definición, ser asunto fácil, pues una

ventaja competitiva es aquello que preserva los

beneficios, frente a los competidores actuales o

potenciales, y estos están, también, a la búsqueda de

su ventaja competitiva. No existe una ventaja

com-petitiva única, sino estrategias más apropiadas a una

determinada industria o sector industrial.

Antes de elaborar una estrategia competitiva, la

empresa tiene que conocer muy bien al

competi-dor, tiene que realizar en base a una información correcta, un análisis competitivo a fondo. Esto

significa, comprender las prioridades y estrategias

de cada competidor; descubrir el motivador

estra-tégico de cada uno de sus principales sectores;

determinar sus estrategias de implantación.

Una vez elaborado este análisis competitivo, la

decisión que debe tomar una empresa a la hora de

elaborar la estrategia competitiva es qué tipo de

ventaja quiere obtener: liderazgo en costos (las

diferencias establecen barreras de entrada para

competidores potenciales) o de diferenciación

(di-ferenciación en la mente del comprador por su

marca, prestigio, etc.). Paralelamente, una empresa

debe enfocar su estrategia en tres direcciones: área

de producto, área geográfica y área empresarial. El área de producto indica a la empresa si debe

concentrarse en un producto, en una gama de

productos o en sectores distintos. No hay fórmulas

preestablecidas y por esto se impone la necesidad

del estudio detallado del sector.

El área geográfica, indica a la empresa su política territorial, si el volumen de producción exige un

solo mercado o varios y cuál es el más apropiado.

El área de la empresa tiene que ver con su

integración vertical. La integración vertical de la

empresa es sumamente importante a la hora de

establecer lo que se va producir internamente y lo

que se va a adquirir en otros mercados, con impacto

directo sobre la ventaja competitiva.

Por supuesto, las tres áreas están estrechamente

relacionadas entre sí. Las tres dimensiones deben ser abordadas simultáneamente y descifrar las

incompatibilidades que dificultan o imposibilitan la

obtención de la ventaja competitiva.

Riesgos de perder la

ventaja competitiva

I. La única forma de obtener beneficios, a largo

plazo, es la consecución de una ventaja competitiva

sostenible.

Las empresas que permanecen estacionarias, a la

larga, son superadas por sus competidores, porque

la ventaja competitiva nace, fundamentalmente de

la innovación y del cambio.

Hay pocas ventajas competitivas que no pueden

ser imitadas. Las empresas coreanas han igualado

en habilidad a las japonesas en la fabricación de

televisores a color, videograbadoras y están

tratan-do ahora, de «romper» la barrera de los

automó-viles.

La innovación incluye, además de las nuevas

tecnologías, métodos nuevos o maneras nuevas de

enfocar las cosas. La innovación puede

manifestar-se en el dimanifestar-seño de un producto nuevo, en el proceso

de producción, en la manera de abordar el merca-do, etc. No es suficiente innovar una vez. Es

necesario producir un «flujo» constante de

innova-ción.

Crear ventajas competitivas dignas de

mante-nerse, puede requerir que una empresa considere

caducas sus ventajas, menos duraderas. Es lo que el

economista Joseph Schumpter denominó

«auto-destrucción creativa».

Por último, la innovación significa crear una

mentalidad competitiva, la mentalidad del cambio.

Por esto, el profesor Porter (1990) considera como retos de la innovación las siguientes formas

en que una compañía debe actuar:

a) Buscar compradores que se enfrenten a situacio-nes difíciles (clima, mantenimiento, desventaja

de costos, competidores muy fuertes, etc.).

Es-tos proporcionan un verdadero «laboratorio»

en vista de mejorar el rendimiento y ampliar

ciertos servicios.

b) Establecer normas que superen los más serios obstáculos. Las normas severas no son un

obs-táculo, sino una oportunidad para mejorar.

c) Tener relaciones con proveedores de primera categoría que operen a nivel nacional e

interna-cional.

d) Dar a los empleados el tratamiento que corres-ponde al personal permanente. La motivación sostiene e incrementa la ventaja competitiva.

2. La desaparición de las bases de la ventaja competitiva es uno de los mayores riesgos.

La desaparición surge cuando un producto se hace muy conocido por el público, cuando la

tecnología se generaliza, cuando se pierde el

lide-razgo en costos.

3. Otro riesgo es el cambio en las condiciones de configuración tecnológica y territorial. Los nuevos

(5)

procesos tecnológicos pueden modificar el tamaño

mínimo eficiente de la empresa, así como las nuevas

realidades político-sociales y económicas alteran el

antiguo ámbito de las empresas. Los cambios de

gobierno, una nueva política social, el proceso

acelerado de integración regional, pueden cambiar

radicalmente los factores que determinan la ventaja

competitiva. Por supuesto, los últimos dos casos

están estrechamente vinculados con el primero, la

búsqueda de «puertos seguros» y «clientela

cómo-da» llevan, invariablemente, a la pérdida de la

ventaja competitiva.

4. El error de no pensar competitivamente igual

puede llevar a la pérdida de la ventaja competitiva. Esto significa hacer caso omiso a las necesidades de

los clientes; contar con gran cantidad de

informa-ción sobre los competidores pero sin saber inter-pretarla; no elaborar estrategias a largo plazo; no

usar el análisis competitivo (identificación de los

factores de éxito o los factores críticos);

incapaci-dad para prever los cambios y sus efectos posibles.

En los últimos años se observa una mayor

preocupación a nivel latinoamericano, por realizar

estudios sobre la competitividad y la creación de

instrumentos cuantitativos para medirla y

analizar-la. Es una realidad que obliga a los sectores públicos

y privados a la elaboración de estrategias comunes

en vista de mejorar la competitividad nacional y

empresarial. En el caso específico de Venezuela, se

nota un interés mayor hacia el fortalecimiento de la

ventaja competitiva, tanto a nivel de investigadores

(L. Clemente y otros), así como de empresas

(Asociación Venezolana de Ejecutivos) y de

gobier-no (Cordiplan, Ministerio de Fomento, Instituto de

Comercio Exterior, etc.).

Cabe destacar en este contexto el

funciona-miento de los Comités de Competitividad y de los

Comités de Promoción del Comercio, que actúan

todavía en un ámbito relativamente restringido,

pero que pueden convertirse, a la larga, en el motor

del mejoramiento y fortalecimiento de la

competi-tividad de Venezuela dentro de la economía

mun-dial. Pero lo más importante para Venezuela es el

forjamiento de una mentalidad competitiva, es

decir, un cambio de enfoque empresarial.

Como conclusión, me gustaría recordar las

pa-labras del profesor de la Universidad de Harvard,

Michael J. Enright en el reciente simposio «La

Dinámica del Cambio» (1993). El profesor Enright

decía que otros países latinoamericanos como

Chile, México, Argentina y Colombia han

cambia-do. Estos paises son competidores de Venezuela en

muchas direcciones, y los capitales van a escoger a

las economías que abren sus mercados, que tienen

mercados de capitales flexibles. Venezuela no

pue-de y no pue-debe terminar en la retaguardia. Si hay un

vacío de liderazgo, solamente el sector privado

puede llenarlo. El sector privado es el que debe

dirigir el forjamiento de una mentalidad competiti-va.

Bibliografía

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Referencias

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