VICENTE
HUIDOBRO
Y
LAS
NOVELAS
DE
POETAS
Andrés
Gallardo
Estas
páginas son el resultado parcialde
las
primerasinvestigaciones
para un trabajo sobreVidente
Huidobro
quls tengo en preparación.En
las
revisiones quecada ciertotiempo
sehacen de
nuestranovelística,
se suelen soslayarlas
novelas /citelos
escritores consideradosfundamentalmente
poetas.Es
in
justa
esta marginacióny
sedebe,
posiblemente,
alas dificultades
|que
acarrea elen-frentamiento
conlo
que no cabe en esquemas preestablecidos.Sin embargo, Vicente Huidobro
escribió cinco novelas(ocho
sí agregamoslas
tres
escritas en colaboración con
Hans Arp):
MIÓ CID CAMPEADOR
(1929),
CAGLIOSTRO
{V
ed. en1934),
LA
PRÓXIMA
(V
ed. en1934),
PAPA O EL DIARIO DE ALICIA MIR
(1? ed;. en
1934),
SÁTIRO
O
EL
PODER DE
LAS
PALABRAS (1939). Además de
iHui,dobro,
han
publicado novelas otros poetaschilenos,
comoPedro
Prado,
Pablo
Neruda,
Osear
Rastro,
Miguel
Arteche,
etc.Indudablemente,
las
novelasde
Vicente
Huidobro
(y
otrotanto
se puededecir
de
los
otrospoetas),
difieren
muchode
lo
que normalmentellamamos
unaNOVELA,
y,
porsupuesto,
de
/loque,
grossomodo,
podemosllamar
LA
NOVELA
chilena.Su
índole
misma,
desde
elimpulso
quelas
hizo
ser,
hace
sumamentedifícil
aún elintento
de
clasificarlas;difícil,
sobretodo
porque el escritor no pretendía estrictamentehacer
novelas,
sino —casi nada—buscar
con clara conciencia nuevos modosexpresivos,
mar cos más adecuados para entregar su visióndel
mundo.Así
comodon
Miguel
de
Unamuno,
poeta más quenovelista,
conscientede
que"
su
NIEBLA
(1914)
no podíallamarse
NOVELA
y
la
llamó
NIVOLA
(1),
Vicente
Hui
dobro
llamó
HAZAÑA
a suMIÓ
CID CAMPEADOR:
(1)
"...mi
novela no va a ser novela sino... ¡NIVOLA!Así
nadietendrá
derecho
adecir
quederoga las leyes de
su género...Invento
elgénero,
einventar
elgénero
no es más que
darle
un nombrenuevo, y
le
doy
las leyes
que me plazca".(M. de
Siendo la
"Hazaña"un pretexto para acumular
poesía,
es natural que el autorbusque
las
vidas extraordinarias que más se prestan a elloy
quele
ofrecenuna maquinaria más
fecunda,
dejando
de lado las
pesadasy turbias
sicologíasde
sesudosfilósofos.
La
"Hazaña"es
la
novelade
un poetay
nola
novelade
un novelista.
Hay
muchos poetas quehacen
novelasde
novelistas.Alia
ellos.Yo
no participode
ese vicio.Sólo
meinteresa
la
poesíay
sólo creo enla
verdaddel
poeta(2).
Textualmente,
pues: más quela
novelainteresa
la
poesía.Que
novelenlos
novelistas.
Es
una actitud constante.En
LA
PRÓXIMA,
Huidobro
nos refiere unalarga
conversaciónde
los
personajes sobrearte,
cultura,
filosofía,
etc.Uno
de
esos personajes,
el poetaBaltazar
Donante,
ha
escrito novelas.He
aquílo
que otropersonaje,
Lily Devos,
le dice
al respecto:Prefiero
tus
novelas,
Baltazar...
En tus
novelasdominan
la
poesía,la
invención,
la imaginación. No
-me
interesan
aquellas que se pasan entreBOUDOIRS
y
salones
literarios,
en el mundode MADAME LA
MARQUISE EST SERVIE
(3).
SI
confrontamos esta opinión conla
anterior(y
con muchas otras que se pordrían
extraerde
la
obrade
Huidobro),
comprobamos queLily
Devos
sel:ace
ecodel
pensamientode
su creador...Saliendo de Vicente
Huidobro,
podemos ver que un escritormuy
distinto,
aunquepoeta,
coincide en estedesinterés
portales
novelasde
novelistas.Pablo
Neruda,
queen
1926
se aventuró a publicar una novelita —"Elhabitante
y
suesperanza"—,
se ex presade
este modo:Escribo
este relato a peticiónáe
mi editor(?).
No
meinteresa
relatar cosa alguna.Para
mí eslabor
dura,
paratodo
el quetenga
concienciade
lo
quees
mejor,
toda
labor
es siempredifícil.
Yo
tengo
siempre predilección porlas
grandesideas,
y
aunquela
'literatura se me ofrece con grandes vacilacionesy
dudas,
prefiero nohacer
nada a escribirbailables
odiversiones
(4).
En
realidad,
al poetalo
quele interesaba
era relatarse a si mismo.Es
posibleque no sea
muy
aventurado pensar que paraél
escribir unaNOVELA fuera
escribirsólo una
diversión.
Así,
pues,
noshallamos
con queVicente
Huidobro,
poeta,
sienta como principio explícitoque,
aunque escribió obras enforma
de
novelas,
susintenciones
no eran pre cisamentelas
de
novelar.Por
lo
tanto,
la
estructurade
estas narracionesdiferirá
de las
queél
mismollamó NOVELAS DE NOVELISTAS. De
aquídebe nacer,
entonces.
(2)
Huidobro,
Vicente;
"Mío Cid
Campeador",
enOBRAS COMPLETAS DE VICENTE
HUIDOBRO,
Santiago de
Chile, Zigzag, 1963,
tomo
II,
pág.800.
(3) Huidobro,
Vicente;
"La
Próxima"(historia
que pasó enpoco
tiempo
más",
enOBRAS
COMPLETAS DE
VH.,
ed. cit. pág.1156.
(4)
Pablo
Neruda:
"El habitante
y
suesperanza",
,
Santiago de
Chile, Nascimento, 1926,
págs.7-8.
la
actituddel
crítica.No
setrata
de
juzgar
calidadesnovelísticas,
sinode
investigar
la
especial organizaciónde las
NOVELAS
DE
POETAS,
lo
que en síllevan
de
valiosoy de característico,
coincidente muchas veces.Y
qué encontramos: estasNOVELAS DE
POETAS
suelen estarmuy
cercade
lo
quellamamos
unPOEMA.
Su
rasgo comúncaracterizador es
la
presencia continuadel
autor,
enforma
c'e opinicnes ointro
misiones directas,, en
forma
de
intervalos
líricos
insertos
en el continumnarrativo,
enforma
de
unlenguaje peculiar,
enforma
de
una especial presentacióny
modode
serde los personajes, y, desde
luego,
enforma
de
un no usado ensamblajede
los
acontecimientos.
Vicente
Huidobro,
poeta quenarra,
nodeja
¡desarrollarselibremente
sus novelas ni sus personajes.Continuamente
interrumpe
elhilo
dei
acontecer narrativo para opinar,
llegando
hasta
ademostrar
extraños partidismosfrente
alo
queél
mismoha
creado:
le
importa
más su propioyo,
su mundo personal que ese otroyo,
ese ctro mundo —aunqueficticio,
real—que es
la
novela.No
creafuera
de
sí mismo.El
es su"materia
prima"y
por eso notiene
nadade
extraño elhecho de
que sus novelas sean su propia proyección(y
que sus personajes seanél
mismo).
Por
supuebto que muchos novelistas sehacen
presentesdurante
eltranscurrir
de
susnovelas,
pero enla
mayoríade los
cases esaintromisión
contribuye a objetivarlo
narradoy
esesporádica,
osea,
el polo opuestode las
novelasde
poetas(5).
Es
posible que un ejemplo aclarelo
que se vienediciendo.
Cuando
ua novelista nato comenta algún sucesode
sunovela,
o emite una opinión acercade
algún personaje,
paraél
(y
para nosotros), ese suceso o ese personaje son"objetos",
en el sentidode
realidades capacesde
imponerse
"OBJETIVAMENTE" como externas al es critory
allector. Migue! de Cervantes (por
citar un novelistaindiscutible),
acostumbraba opiníir acercade
los
personajesde
sus novelas.Así
en elQUIJOTE,
a! referirse ala
estancia
del
Caballero
de
la
Triste
Figura
en casade
los
duques.
El
primerdía,
ala
hora
de
la
cena,
ademásde
los dueños de
casay
del
ilustre
invitado,
estabatam
bién
ala
mesa"un
graveeclesiástico,
destos
que gobiernanlas
casasde los
príncipes;destos
que,
como no nacen príncipes, no aciertan a enseñan cómohan
de
serlos
que
los
son;destos
que quieren quela
grandezade
los
grandes se mida conla
es-trecheza
de
susánimos;
destos
que,
queriendo mostrar alos
que ellos gobiernan a serlimitados,
los
hacen
sermiserables;
destos
tales
digo
quedebía
de
ser al religioso que conlos duques
salió a recebir adon
Quijote".
(QUIJOTE, II,
31). Todos
estos calificativos
son,
sinduda,
epínión particulardel
propioCervantes
y
frutes
de
su ex periencia personalísim».Pero
hay
algo:después
de
leer
estasopiniones,
vemos quepara
Cervantes
ese eclesiásticotiene
su propiavida,
es una persona ríela
cual seemite un
juicio y frente
ala
cualtodos
tenemos
derecho
aopinar,
y
el novelistamás que nadie.
(5)
Las
llamadas
novelas"de
tesis"podrían significar una objeción a
lo
afirmado.
No
hay
tal.
E
nprimerlugar,
estas novelasde
poetas no son propiamentede tesis.
No
demuestran
ideas,
aunqueideas
sean su pantode
partida, como es natural.Pero
unaidea
intuida,
o al menos vivida, esdistinta
de
unaidea
meramente pensada
y
demostrada.
Y
ya es sintomático que en una novelade tesis, lo
menos valioso,
artísticamente, seala
tesis.
De
maneramuy
distinta,
encambio,
actúaHuidobro
en situación más o menossemejante.
En
"MIÓ
CID
CAMPEADOR",
a raízde los
sucesosdel
cercode
Zamora,
se planteala
duda
de
que acasodoña
Urraca
ama alCid.
Es,
hasta
elmomento,
un problema externo al poeta.Más:
es un problema realmentehistórico.
Pero,
de
pronto,
ellector
se enfrenta conlas
siguientes palabrasde Huidobro:
Infanta
arrulladoray
tenebrosa,
yo siento que un amorte
pesa sobre elalma.
No
temas,
yoguardaré
tu
secreto;
duerma
en paztu
orgullo,
y
la
palabra quetú
nodijiste
alhombre
nohe de
decirla
yo en milibro.
Soy
caballero(6).
¿Qué
interesa
en estecaso,
la
situaciónde
doña
Urraca
ola
actituddel
poetaante esa situación?
Sin
duda
lo
segundo.La
infanta
''arrulladora
y
tenebrosa",
personaje realmente
histórico,
hija
de
Fernando
I
de
Castilla
y
hermana
de
don
Sancho,
de don
Alfonso,
de don Garcia
y
de doña
Elvira,
pasa a ser sólo un pretexto parala
exaltacióndel
poetaVicente
Huidobro,
celosode
su caballerosidad.A lo largo de
todo,
MIÓ CID CAMPEADOR
abundanlas
intromisiones
del
autor.Huidobro
es conscientede
quelos
hechos
suceden porqueél,
creador,
lo quiere, y
noporque
lo
exigela
estructura narrativade
la
obra(ya
que ra verdadhistórica
está subordinada ala
verdad poéticay ésta
esla
verdadhuldobriana).
Unos
pocos ejemplos:Del
capítulo"Ruiz
Díaz
parte ala
guerra":Hoy
es el grandía. Un
minutode
silencio enhonor
de
estedía. Un
minutode
silencio
y diez
siglosde
admiración.¡Alto
ahílos
planetas!Y
que el sol no salgatodavía,
quetengo
queterminar
este capítulo con
luz
del
alba(7).
Al
serherido
elCid
enla
batalla
de
Tévar:
Sangre
del
Cid.
Mi
pluma está roja con su sangre.En
un segundo sus caballeroslo
rodean paraprotegerle,
y
yo convierto mipluma en
lanza y
atraviesodiez
moros;
pero elhéroe
ya está en pie....(8).
¿Qué
habrá
en elfondo
de
la
intromisión
del
poeta narrador en sus novelas?Pienso
quela
vocaciónpoética,
distinta
de
la
vocación narrativa.El
poeta es elartista más
subjetivo,
en el sentidode
que el puntode
partidade
su crear esél y
supeculiar reacción
frente
al mundo.Ya
hemos
indicado
que su narrativa vale como proyección personal.Por
eso,
como consecuencialógica
de
este subjetivismo en eltratamiento
de
motivosnovelescos,
resulta quelos
momentos máslogrados
y
característicos
de
las
novelasde
poetas no sonlos
pasajes narrativos propiamentetales,
sino
los fragmentos líricos.
M 10 CID
CAMPEADOR,
ya seha
visto,
es un pretexto parahacer
poesía.Hasta
(6)
Huidobro,
Vicente:
"Mío
Cid
Campeador",
ed. cit. pág.873.
(7)
Id.,
pág.842.
pensó
Huidobro,
originalmente,
escribir un nuevo romancerodel
Cid
(9).
Restos
de
este
Romancero,
que no viola
luz,
se advierten enla
"hazaña"definitiva,
y
constituyen
un primertipo
de
poemasinsertos
enla
obra.
(El
segundotipo
son poemas"huidobrianos"
hechos
y
derechos).
Continuamente
tropezamos
enMIÓ
CID
CAMPEA
DOR
controzos
compuestos entradicionales
cotosílabos.Por
ejemplo,
enla
ocasiónen que el
Hada
Madrina
de
España
sedirige
alrey
Alfonso,
lo
hace
así:Rey Alfonso,
rey
Alfonso,
los
que abogan por elC'.á
sonlo
mejorde
tu
tierra;
los
quete hablan
en sucontra,
son cobardestraidores.
El
Cid,
de
unabofetada,
les haría
nacer alasy los
enviaría volando más alláde tus
montañas(10).
O
sea :Rey Alfonso,
rey
Alfonso,
los
que abogan por elCid,
son
lo
mejorde tu
tierra;
los
quete
hablan
en su contrason cobardes
traidores.
El Cid de
unabofetada
les
haria
nacer alasy
los
enviaría volando más alia detus
montañas.Huidobro
no se conforma sólo ccn estos recuerdosdel
Romancero.
Alguna
vezrecrea verdaderamente romances
viejos,
como e¡"que
tice por otra su manera cómo elrey
moro quería ganarla
ciudaddel
Cid".
Huidobro
refunde este romance en elcapitulo
"El
moroAnónimo".
Sería
largo
confrontarlos
dos
textos,
porlo
que nosdetendremos
sólo en sus respectivosfinales.
El
argumentoes,
en ambospoemas,
elmismo.
Un
rey
morollega
aValencia
y
selamenta
de
quela
hermosa
ciudad esté en manostíe
cristianos.Promete
recuperarlay
tomar
a unahija
c'elCampeador
poramante,
y
"después
de
yohartarme
della
la
entregaré a mi compaña".Tan
insólito
le
parece esto alCid,
que con gran sentidodel
humor
siguela
corriente al moro.Hace
que suhija
sehermosee y
salga algrerrvente ala
ventana,
a entretener al malnacido
insolente,
mientrasél
se prepara para salir a matarlo.Pero
elfollón
huye...
El
Cid
lo
persigueincansable.
Llegan
a un ríodonde
hay
unabarca
y
ahora sigueel romance viejo:
Estando
el moro embarcadoel
buen
Cid
quellega
alagua,
y
de
ver al moro en salvode
corajereventaba;
mas,
conla
furia
quetiene
unalanza
le
arrojabadiciendo:
"Recoged,
yerno.recogedme aquesa
lanza,
que quizá
tiempo
verná que os serábien
demandada"(9)
Id.,
pág.799:
"Debo
decir,
enhonor
ala
verdad,
quehabía
pensado ya antesescribir un nuevo
Romancero
sobre elCid Campeador".
(10)
Id.,
pág.922.
He
aquíla
versiónde Vicente
Huidobro:
Cuando llega
elCid
encuentra al moro embarcadoy de
cólera setira
las
barbas.
El
moro se ponelas
manos en megáfono antela
boca y
gritahacia
la
orilla:
i
—Viva
Mahoma!
El Cid
responde más rápido que el eco:—¡Hideputa!
Y
arrojándole sulanza
contoda
fuerza:
—Recíbela, querido
yerno,
recibe esalanza.
Acaso
te
sea preciosa.La lanza
atraviesala tarde
y
va a clavarse con unadulzura
musulmana en el pechodel
moro(11).
Huidobro
ha
actuado como un verdadero poetade
esos anónimos que contribuyeron
al"collar
de
perlas",
del
Romancero:
tomando
temas
de
la
tradición
y
revitalizándolos.La
recreación sehace
sintraicionar
alpasado,
perodesde
el presente,
revelado en un especiallenguaje.
La
lanza,
ATRAVESANDO
LA
TARDE,
se clava en elhombre
(hecho
que el romancedeja
ensuspenso)
con unaDULZURA
MUSULMANA,
pues no enbalde
el moro era refinadoy
sentimental,
platónico amantede
doña
Elvira
ode doña
Sol
(la
crónicatambién
guarda silencio al respecto)...Pero
no sólointervalos
líricos de
estetipo hallamos
enMIÓ CID
CAMPEADOR.
En
su admiración por elhéroe,
Huidobro
estalla continuamente en canto.Recorde
mos,
porejemplo,
el capituloCAMPEADOR
CID,
cuyo
final
es unhermoso
poema,
que podríamosllamar
"Poema
del
nombredel
Cid"(12),
o el capítulo"Babieca"/
que es un poema al caballodel
Cid,
olos
varios poemasdedicados
aJimena.
Todo
ellibro,
enrealidad,
es un poema.Y
las
otras novelashuidobrianas;.
En
LA
PRÓXIMA
son poemas capítulos enteros,
como"París",
ése
que comienza"Es
posible que alguna selvalejana
entone unaMARCHA
FÚNEBRE
más solemney
más grave quela de
Chopin..."(13).. Poemas
todos
cósmicosy
llenos
de
inquietud
ante problemasfundamentales
comola
muerte.
Recordemos
sólolo
quedice
aldescribir
Marsella
cuando sabela
destrucción
de
París,
palabras cuyotono
lírico
dan
unaidea
generalde
lo
que se vienediciendo:
Todas
las
calles estabanlenas
de
gentes,
toda
Marsella
estaballena
de
la
horrible
noticia.Marsella
estabapálida,
Marsella
estabaroja,
Marsella
vociferaba,
Marcella
empuñabalas
manosde la
venganza,
alzándolas al airey
dos
grandeslágrimas
rodaban por sus ojos.Llegó
elApocalipsis
con un cielode
rayosy
de
muertes.Llegó la
nochede la
gran catástrofe(14).
El
poemadel
desconcierto
antelo
tremendamente
inevitable,
antela
destruc-(11)
Id.,
pág.985.
(12)
Id.,
págs. 855-856.
(13)
Huidobro,
Vicente:
"La
Próxima",
ed. cit. pág.1132.
(14)
Id.,
pág.1105.
cíon.
Én
elfondo,
et argumentode
la
novela es un pretexto para cantartodas
las
ansias
y
visiones más o menos proféticasdel
poeta,
en estecaso,
del
vate.En
SÁTIRO,
a cada paso encontramosintervalos
líricos,
generalmente enboca
del
protagonista.Es
interesante
eldel
capítulodecimoquinto,
que comienza así:Sí,
sí,
yo quisiera serárbol...
Yo
soy
unárbol,
estebosque
es mifamilia
y
todos los
árboles
del
mundo son mishermanos,
os cedros que pasande la
tierra
al cielo sin que
los
hombres
oigan el ruidode
sus pasos o el ruidode
susalas,
mishermanos los
cedros quebesan
mi cansancio allá enlejanas
regiones.El
cedro,
hijo de la
tierra,
hija del
cielo,
hijo del
éter,
hijo de la
eternidad,
hijo del
vacío,
etcétera...(15).
Sí, interesante,
pero como poemay
no como partede
una novela...Y
no solamenteHuidobro ¡nterta
poemas en sus narraciones.Este hecho
es otrode los
factores
comunes alos
poetas novelistas.Pedro
Prado,
porejemplo,
lo
hace
amenudo.
Su
primeranovela,
LA REINA DE
RAPA NUI
(1914)
concluye con un poemaque recoge en su
densidad
lírica
la
obra entera.ALSINO
(1920), igualmente,
abundaen
cantos,
hasta
el extremode
que,
engeneral,
lo
narrativo cumplela
misiónde
ambientar
esosintervalos
líricos
y
noviceversa,
comohabría
ocurrido siPrado hubiese
sido,
de
verdad,
un novelista.Tales
cantos,
no son propiamentedel
personaje sinodel
autor.Tiene
razónRadoslav
Ivelic
cuando afirma que"los
vuelos sonfragmentos;
líricos de
indudable
fuerza;
pero son poemas enlos
cuales el personajede la
obra sequeda en
tierra
y
esPedro
Prado
el que usa sus alas(16).
Pero
no podemosdetener
nos ahora en
los
poemasinsertos
enla
obrade
Perico
Prado.
Digamos
queIncluso
en
UN
JUEZ
RURAL
(1924),
la
novela más "novela"de
Prado,
hallamos
estos momentos
líricos.
Particularmente
significativo resulta confrontar untexto
de
dicha
novela con otro
de
"Los
pájaros errantes",libro de
poemas en prosadel
mismo autory
bastante
anterior aUN
JUEZ
RURAL.
En
esta novela —capitulo"Alta
noche"—lee
mos
lo
siguiente:¡La
luna,
menguantedeforme
como un mundo en agonía próximo adesaparecer
en el obscuro seno
de las
aguas,
los
cendalesde
platahirviente
que se extendían
sobrelas
arenas,
arenasinvisibles,
afuerza
de
reflejar con nitidez elfulgor
de los
astros,
el aromainfinito
que veníade la inmensidad
a oprimirlos débiles
airesde la tierra,
hacían
de
todo
el orgullodel
mar una simple olanacida en el océano
de la
nocheinconmensurable
(17).
Todo
lector
de
Pedro
Prado
recuerdaLOS
PÁJAROS
ERRANTES,
poema"La
luna",
quetermina
así:No
es sólo un caminode luz
el quela luna
traza
en el mar.(15)
Huidobro,
Vicente:
"Sátiro",
enOBRAS COMPLETAS
DE
VH.
ed.cit.,
pág.1378.
(16)
Ivelic,
Radoslav:
"La
poesíade Pedro
Prado",
en ellibro
de
R.
Kupareo,
CREA
CIONES
HUMANAS
I. La
poesía.Santiago,
Centro
de
Invs.
Estéticas de la Fac.
de Fil. y
Oc.
de la Educación
de
la U.
Católica,
1935.
Pág.
151.
(17)
Prado,
Pedro:
"Un
juez
rural",Santiago
de
Chile,
Nascimento,
1924
(4?),
pág.170.
Si
nos eleváramos a granaltura,
tú
verías que nitodo
el mares
capazde
contener
sureflejo;
él
también
cae sobrelos
vallesy
sobrelas
montañas,
sobreel aire
y
más alláde
la
tierra
y
de
toda
cosa que pueda acusar quela luz
pasa,
porque ella surgey
seilumina
(18).
Así,
pues,
noshallamos
con que elinvencible
impulso
lírico
lleva
alpoeta,
aúnconvertido aparentemente en
narrador,
a resolver en poemalos
momentos climáticosde
sus novelas.Incluso
a sabiendasde
que susintuiciones
eranlíricas,
él
consideróque
debía
concretarlas en unaforma
aproximada ala
narrativa.No
nos correspondejuzgarlo.
Pero
podemosdecir
quetales
contenidosy
expresioneslíricas
pocotienen
que ver con
la
novelay
conlos
personajes quelos
'dicen o cantan(si
es que nolo
hace
el poetadirectamente).
De
donde
resulta quelos
entes novelescos que creaél
poeta
tienen
una manerade
ser especial.En
general,
Vicente
Huidobro
(y
los
poetasnovelistas)
nohan
podido —o nohan
querido—crear un personaje que se nos aparezca como una persona
de
carney
hueso.
Las
pocas veces que agunade
sus creaturas se nos presenta envuelta en unaenvoltura carnal
creíble,
es porque setrata
de
caricaturas oalegorías,
que no porqueestán
transidas
de
unhalo
lírico
dejan
de
sertales
caricaturas o alegorías.Da
la
impresión de
que un poeta esincapaz de hablar
de
otros,
y
sílo
hace,
usa a ese otropara
hablar
de
sí mismo.Sí.
Mío
Cid, Cagliostro,
Alfredo
Roe
(protagonista
de
LA
PRÓXIMA),
radicalmente
distintos del
hombre
Vicente
Huidobro,
son personajesgrandiosos,
perotan
in
mensos que sedeshumanizan,
sediluyen
enlo
lírico.
(Y
más sitenemos
en cuentala
naturaldesorbítación
de
Huidobro
como poeta"cósmico",
capazde
unir en síntesis absoluta un clavel que crece solitarioy
una mujerhermosa
que pasea portos
miaresce
I
sur,
con una estrella roja que sedesliza
pordesconocidas
galaxias.Un
pocodis
tinto
resulta el casode
Alejandro
Mir
(de
PAPA...)
y
elde
Barnardo
Saguen,
de
SÁTIRO.
El
poetaAlejandro
Mir,
a quien conocemos através
de
suhija
Alicia,
esun ser
humano
verdadero,
como creado por unbuen
novelista.Y
esteAlejandro
Mir
es el propioHuidobro,
ni más nimenos,
comoEsteban
Solaguren,
elJuez
Rural,
esPedro
Prado y
eljoven
habitante
con su esperanza a cuestas esNeruda.
(No
existemonografía acerca
de los
elementos autobiográficos quhay
enPAPA...,
al menos queyo sepa.
Lo
poco que conozcode
la
biografía de Huidobro
no me permitiría aseverarlo con certeza.Sin
embargo,
cuento con eltestimonio
verbalde
don
Hugo
Mntes,
gran conocedordel
poeta.A
don
Hugo
me atengo).Bernardo
Saguen,
de
SÁTIRO,
es unintermedio
entreCagliostro
y
Alejandro
Mir,
en cuanto entede
ficción.
Son
muy
contados
los
momentos en quelogra
convencer.Se
nos aparecerecargado,
continuamente
desvaneciéndose.
Huidobro,
nuevoUnamuno,
tiane
concienciade
queSaguei
esPERSONAJE,
creadoy
mantenido porél,
creador omnipotente.Llega
ahacerle
decir:
¿Por qué razón
doy
vueltas en mi cerebro estasimbecibilidades?
¿0 es que siento placer entorturarme?
Acaso
mehe
creído un personajede
novela...Eso
es.De
ahí vienen mismales,
seguramente mehe
creído un personajede
esas novelasatormentadas,
sordas,
trágicas.
Yo,
sóloyo,
soy
mi mayorenemigo...
(18)
Prado,
Pedro:
"Los
pájaroserrantes'',
Santiago de
Chile, Nascimento,
1962
(2?),
pág.
50.
...Pero,
¿soy
Un
ser real? ¿Y si yo nofuera
un personajereai,
sifuera
sola mentela
creaciónde
un sertan
potente que mehace
creer en mi realidad?Acaso
no existo...No
soy
unarealidad,
estoy
viviendo una novelamonótona,
exasperante
de
monotonía,
una espantosa novela. ¿Qué autordesesperado
me estáhaciendo
cruzar su mundode
horrores,
me estáhaciendo
vivir sudeses
peración,
se estálibrando
de
sus angustiasy
sus monstruoidades por mediode
mi persona?
(19).
El
sólohecho
de
leer
estasfrases
noshace
comprenderlas
dudas
del
propioHuidobro
acercade
la
realidadde
supersonaje,
más quelas
dudas
del
personajeacerca
de
sí mismo.Y
el restode
las
figuras
fabulescas
dé
Huidobro
tampoco
alcanza categoríahumana. Son
muñecos que se mueven según el caprichoy
las
necesidadesdel
autor,
sin alcanzar su propio nivel vital.
Las
comparsasde
la
madrede Alicia
Mir
están enel grado
de la caricatura,
por ejemplo.Y las
mujeresde Bernardo
Saguen
son sombrasque
justifican
algunas actitudesdel
protagonista.Se les
utiliza como a marionetas.A
lo
más,
llegan
ametáforas,
y
la
metáfora ya es poema.No
sóloVicente Huidobro
narra sin crear personajes verdaderos(y
VERDADEROS
no significa
de
ninguna maneraREALISTA,
en el sentidohistórico
en que seha
espe cializado eltérmino
enla
críticaliteraria).
Permítaseme
volver aPedro Prado
y
a suALSINO,
portantas
razones personajetípico
de
poeta.Ya
seha
visto cómo enlos VUELOS
esPrado
quiencanta,
dejando
aAlsino
entierra.
Sin embargo,
el escritorse
ha
esforzado en presentarnos aAlsino
como
lo
más realposible,
através
de
una seriede
detalles,
reveladoresdel
cuidado.que puso
(que
siempreponía)
en su obra.Nos
da, incluso,
algunosdetalles
naturalistas,
como elhecho de hacerlo hijo de borrachos.
El
asunto espinudode
las
alas es mlnu»ciosamente
justificado (20).
Pero
Alsino
se escapay
no quiere serél.
Pedro
Prado,
el poetaPedro
Prado,
no
lo
deja,
y lo
usa.Muchas
veces no sabemos quién es el quehabla,
no el sentidode
que
los
cantos sean poemasde
Prado,
sino en eldevenir
concretodel
texto
de la
novela(19)
Huidobro,
Vicente:
"Sátiro",
ed. cit. pág.1451.
(20)
Estas
alasde
Alsino,
quetanto
molestan aAlone
("Los
cuatro grandesde la
Literatura
Chilena",
página70),
sondescritas
innumerables
veces.Alone
se preocupa porque no sabe si son
de
plumas, ode
pelos, ode
membranas, comolas
de
los
murciélagos.Para
tranquilidaddel
acuciosio crítico, que a pesarde
lo
que asegura no
leyó Alsino
con mucha atención,digamos
quetales
alas sonde
plumas,
comolas de
cualquier pájarohecho
y
derecho.
Baste
estacita,
donde
Alsino
habla de
su alas nacientes:"Ya
mis alas no puedo seguir ocultándolas.A
menudotiemblan
y
se estremecen, aunque sobre ellas pesen micamisa,
michaqueta
y
mi manta."Y
qué pena meda
ver ajadasy
revueltas susfinas
plumasgrises.
Con
quedelicia
.ahora,las
extiendolentamente
y
abro el varillaje
de
ssu pequeños abanicos".
"Alsino",
pág.45.
tomo
estructura sintáctica.Véase
cómoén
el siguientetrozo
sé confundenlas
palabrasde
tmbos,
el monólogode Alsino
y
elhilo
narrativo quelleva
el' escritor:¡Doblegúense
las
hierbas
débiles,
vueleny
cobren vidalas
hojas
secas,
y
salgay
huya
de
la
espesuratoda
brizna
libre!
¡Dejen su oscuro abandonoinerte
y
dancen,
y
subany
vuelen en eltorrente
quede
miser,
por mis alas.sube!
Pequeñas
son aún para elevar mi cuerpo; perolo
sobrado grandes para mantenerlejos
en elaire,
en caprichosasy
febriles
rondas,
de
hojas
secas,
a un vastoy
palpitante enjambre.Y
también
puedohaceros
cantar,
matorrales,
arbustosy
pequeñosárboles!
Los
quilos
silban,
los
boldos
nuevos estrujan seda,los
maitenes simplementelloran.
¡Ah!
he
aquí que en mediode la
algazara aparecen plumas que undía
ayudarána
valor,
ahoradestinadas
a podrirse enla
humedad.
¡Arriba,
pobrecillas! que elviento os enjute
y
oshaga
revivir,
ya que paraél
nacisteis.Torpemente
seincorporan
ala
danza
múltiplesdespojos.
¡Vamos,
a volartam
bién!
'Un
vilano cobardebusca
enla
espesura un refugio.Roto
y
sucioestás,
hermano,
pero aún conservas
tu
corazón.No
puedeshacer
otra cosa que obedecer.Anda
y
ve,
notemas
regalarlo,
que si noél
sedesprenderá
de
ti
y,entonces,
volarás,es
cierto,
pero, ¿de quéte
servirá volarasí,
toda
tu
vida?(21).
Así
se van confundiendo creadory creatura. El
poeta es un prisionerode
sí mismo.Por
eso estan
vigorosala
tendencia
autobiográfica enlas
novelasde
poetas.Alejandro
Mir,
proyecciónde
Huidobro,
Esteban
Solaguren,
reflejode Pedro
Prado;
elinteresante
protagonista
de
LA
VIDA
SIMPLEMENTE,
reminiscencia constantede
Osear
Castro.
Significativo
sobremanera,
aunque nocitado,
es el casodel
joven
habitante de
Pable
Neruda.
Esta
novelita se nos aparece como unlibro
muy
semejante alos
VEINTE
POEMAS
DE
AMOR
y
UNA
CANCIÓN
DESESPERADA,
sólo quelos
poemasde
EL
HABITANTE
Y
SU
ESPERANZA
están unidos por undébilísimo
hilo
argumental,
y
este argumento vale más que nada como
justificación
de
tales
poema?*.Reparemos
enel
protagonista,
unjoven de!
sur,
de
Cantalao
^semejante entodo
aNeruda,
como quees el mismo
Neruda.
(Esto
no significa quela
novela sea autobiográfica enlos
hechos,
sino en
la
situacióncordial,
que es mucho másimportante).
Todos
los
trozos
líricos
de
la
novelita(o
seala
novelaentera)
responden,
en estiloy
sentido,
ala
visión del'mundo que por entonces el
joven Neruda
tenía.
Sus
ansiasde
hallar
algo más o menosconfuso
y
bello,
pero angustiosamentedeseado,
suinquietud amorosa,
su preocupaciónfrente
ala
muerte,
todo,
lo hallamos
cabalmente expresado enEL
HABITANTE Y SU
ESPERANZA.
Esas
jóvenes
apasionadasde
la
novelita sonlas
mismas quelas
quese cantan en
los Veinte
Poemas.
Vamos
alos textos.
Así
cuenta eljoven
habitante la
muerte
de
Irene,
su amante:La
encontré muerta, sobrela
cama,
desnuda, fría,
como una granlisa del
mar,
arrojada allí entre
la
espuma nocturna.La fui
a mirarde cerca,
sus ojos estabanabiertos
y
azules comodos
ramosde
flor
sobre su rostro.Las
manos estabanahuecadas como queriendo aprisionar
humo,
su cuerpo estaban extendidotodavía
con
firmeza
en este mundoy
erade
un metal pálido que queríatemblar.
(21)
Prado,
Pedro:
"Alsino",
ed. cit. págs.45-46.
Ay,
allas
ñoras
del
dolor
qué
ya nuncaencontrará
consuelo,
en esteinstante
el sufrimiento se pega
resueltamente
al materialdel
alma,
y
el cambio apenas se advierte.Cruzan los
ratones por el cuartovecino,
la boca del
río choca conel mar sus aguas
llorando;
esnegra,
es oscurala
noche,
estálloviendo.
Está lloviendo
y
enla
ventanadonde falta
unvidrio,
pasa corriendo eltemporal,
a cada
rato,
y
estriste
para mi corazónla
mala noche quetira
a romperlas
cortinas,
el mal viento quetira
sus movimientosde
tumultos,
la
habitación
donde
está mi mujermuerta,
la
habitación
es cuadraday
larga,
los
relámpagos entrana
veces,
que no alcanzan a encenderlos
velonesgrandes,
que mañana estarán.Yo
quiero oír suvoz,
de inflexión
hacia
atrás,
tropezando.
Yo
quiero oír su vozsegura para
llegar
amí,
como unadesgracia
quelleva
alguien sonriéndose.Yo
quiero oír su voz quellama
de
improviso,
originándose en suvientre,
ensu
sangre,
su voz que nunca quedó parada enlugar
algunode
la
tierra,
para salir abuscarla.
Yo
necesito agudamente recordar su voz quetal
vez no conocícompleta,
quedebí
escuchar no sólofrente
a miamor,
en misoídos,
sino quedetrás de las
paredes,
ocultándome para que mi presencia nolo
hubiera
cambiado.¿Qué pérdida es
ésta?
¿Cómolo
comprendo?Estoy
sentado cercade
ella,
yamuerta,
y
supresencia,
como un sonido yamuy
grande,
mehace
poner atenciónsorda,
exasperada,
hacia
una grandistancia. Todo
es misterioso
y
la
velotoda
la triste,
oscura nochede
lluvia,
cayendo,
sólo alamanecer
estoy
otra veztransido
encimadel
caballo que galopa el camino(22).
Es
innegable
que estamos ante un poemadel
primerPablo Neruda. Su
voz sesiento por
tóalas
las
palabras.Hay
frases
inconfundibles del
poeta,
como aquella"voz
de
inflexión
hacia
atrástropezando".
Hay
frases
casiidénticas
a otrasde
los
veintepoemas:
...."la
boca del
río choca con el mar sus aguas llorando...."En
la
"canción
tíeseperada"hemos
oído:"....el
río anuda al mar sulamento
obstinado".En
estanovela,
pues,
Pablo
Neruda
noINVENTO
unpersonaje,
sino que cantósus ;ms¡as
y
preocupacionesde
siempre con otro nombrey
rodeándosede
un ambientedeterminado. No
estaba en su manerade
ser eltener
la
mirada más o menos objetivadel
narradorverdadero,
que es capazde
dar
vida a un sery
de hablar de él
comosi en realidad
fuera
una personadistinta,
que vive sus propias ansiasy
preocupaciones.Esto
lo
limitó
comonovelista,
perole
permitióexpresarse,
pues el artista está másallá
de
los
"géneros"'Comprobamos,
asimismo,
que enEL HABITANTE Y
SU
ESPERANZA lo
narrativoeslá al servicio
de
lo
lírico,
como enALSINO,
y
que ellenguaje
novelesco es más propiode la
lírica
quede la
novela,
hecho
que se revela en un especial vocabularioy
enla
rlefinitiva presencia
del
presente sobretodo
otrotiempo.
Hay,
también,
una granInse
guridad en el manejodel
de
estelenguaje
narrativoy de la
narración misma.Digamos,
porúltimo,
que el restode
los
personajesde
esta obrita nerudiana(22)
Pablo
Neruda:
"El habitante
y
su esperanza", cd. cit. págs.37
a40.
Cumplen
una misión más metafórica que novelesca.Suelen
figurar
como elementosde
comparaciones,
de
antítesis,
de
metáforas,
incluso
(23).
Dos
novelasde
Vicente
Huidobro
merecen una consideración másdetenida:
MIÓ
CID CAMPEADOR y
CAGLIOSTRO,
puesla figura
de
sus protagonistas nos sugiere otrofactor
común alas
novelasde
poetas,
el cualfactor
esla
atracción quelos
seresextraordinarios,
Ubres,
insumisos^
grandes opequeños,
ejercen sobretales
artistas).Mío Cid
y
Cagliotro
estánfuera
de
lo
común,
sobresaleninmensamente
sobre sus con-!temporáneos,
su personalidady
suhistoria
son extrañamente misteriosas.Por
esole
interesaron
aHuidobro.
De
alguna manera se siente reflejado enellosen su anhelo
de libertad
y
de
absoluto.Elige también
personajesde
otrasépocas
parano verse
limitado
porla
dimensión
temporal.
"Muera
eltiempo
y
elespacio",
exclamóen una ocasión
(24). Por
suhalo
misteriosode
héroe,
elCid
es admirado porHuidobro.
Vive
elCid
en el campo mismodel
misterio.Por
todas
partesdonde
pasa,
tras
sus pasos quedan signosindescifrables.
Yo
les
propongo alos
más sagaces:decid
el misterio, resolved el problema.Y
esque el problema no
tiene
solución(25).
Y
por aquí sele
escapa al poeta elpersonaje^
transformándose
en un serinhu
mano
de
purodesmesurado.
Huidobro
sedefiende
prodigandodetalles
quehumanicen
al
Cid,
pero notriunfa,
no consiguedarnos
unhombre y
nosda
un mito.Así
ha
ha
blado
una vez).Efl
Cid
entra enla
categoríade
los
elementos,
pero no por esodeja
de
serhombre,
es un elemnto perfectamentehumano. Nada
enél de
guerreromitológico,
nada
de
Sigfried.
Su
espada noha
sidolabrada
en una cavernade
gnomos,
ni en el yunquedel
dios de
las
montañas.No
ha
arrancado susfuerzas
alos
brujos
de la
selva,
niha
bañado
su cuerpo enla
sangrede
undragón.
El
Cid
Campeador
es unhombre
quellora,
que sufre.Es
un elementovulnerable,
(23)
Véase
estetexto:
"Estoy
enfermoy
siento el runrúntirante de
la
fiebre
dándome
vueltas sobre
la
pajadel
camastro.El
calabozotiene
una ventanucamuy
arriba,
muy
triste,
con sus seisdelgados
fierros,
con su partede
alto cielo.Dos
otres
presos son:
Diego
Cóper,
también
cuatrero,
hombre
altanero,
de
aireorgulloso,
y
Rojas
Carrasco,
tipo
gordo,
sucio,
antipático,
que no sé quélíos
tiene
conla
policía rural.
Pero,
sobretodo,
ellargo
día,
cuando el veránde
esta comarca marina zumbahasta
en mis oídos como unachicharra,
conlejos, lejos,
el rumorde la
desem
bocadura,
donde
recuerdo el muelleinternando
su solitariamadera,
el vaivéndel
aguaprofunda,
o másdistante,
las
carretas atascadasde
viejostrigos,
la
era,
los
avellanos."(Págs. 23-24).
Estos Diego
Cóper y Rojas
Carrasco
son elementosde
una antítesis.El
poetalos
utiliza para oponerlos a
lo
que sucedelibremente,
a pleno aire: el rumordel
del
río,
elmuelle,
las
carretas,
la
era,
los
avellanos.
(24)
Huidobro,
Vicente:
"Mío Cid
Campeador",
ed.cit.,
pág.843.
(25)
ídem,
pág.
882.
el
huracón
herido
quesangra,
pero nodesmaya.
Llora
cuandola
vidalo
separade
Jimena,
llora
cuando unrey
ingrato lo destierra. Llora
como cualquierhom
bre,
lágrimas
saladasde
ojosde hombre.
Sangra
cuando unalanza
enemiga oun
dardo hieren
suscarnes,
sangra como cualquierhombre
,roja sangrede
heridas
de hombre (26).
Pero,
Tizona
sela
regaló alCid
elRomancero
al salirde
Castilla (27).
El
queburla
ala
muerte,
el quedomina
elhambre,
el quetraspone
las
montañascon una naturalidad
de
fábula,
no parece un serde
este mundo, ni suhistoria
puede pertenecer a
la
historia
celos hombres
(28).
Yo lo
contemplo en silencio(Huidobro
alCid)
y
veo que estehombre tiene la
forma
de
mi admiración(29).
Efectivamente,
eso es elCid
paraVicente Huidobro:
la forma de
suadmiración,
no un personaje
novelesco,
ni"hazañesco". Aun teniendo
todos
los
elementosliterarios
?
históricos,
el poeta nofue
capazde
crear un personajetan
humano
como eldel
viejo
Cantar,
lo
que no niega queMIÓ CID
CAMPEADOR
sea unade las
máshermosas
obras escritas en nuestra
lengua,
y
que merecería muchos máslectores
quelos
quetiene,
a amboslados del
Atlántico
donde
sehabla
castellano.CAGLIOSTRO
estambién
la
historia
de
un ser extraordinarioy
de
suintento
de
vencerlas
trabas
de
la
humana
condición,
sólo c¡ue en un plano másintelectual.
I.cs
grandes problemasde
esta narración son elconocimento,
la
muerte,
eltiempo
y
el espacio como circunstancias
limitativas,
y
el amor.Pero
el poetatampoco
consigue plasmarhumanamente
a su personajeaunque,
como en el casodel
Cid,
Cagliostro
searealmente
histórico
y
existan novelas anteriores queto
toman
como protagonista(MEMOIRES
D'UN
MEDECIN,
de
Dumas,
por ejemplo).Huidobro
se siente reflejadoen
las
inquietudes
de
su creatura(30)
la
convierte en alegoría.Otra
figura
grandiosa creada porHuidobro
esAlfredo
Roe,
el"pioneer"
de
LA
PRÓXIMA.
Cabría
citartambién
al poetaAlejandro
Mir,
en cuanto suleitmotiv
esla
superación —o el
intento
de
superación—de
trabas
ambientalesy
unainsobornable
v cacíón
de
libertad.
Esta
no es sólo una constantehuidobriana.
En
otros poetas encontramostambién
(26)
ídem,
pág.944.
(27)
ídem,
pág.956.
(28)
ídem,
pág.879.
(29)
ídem,
págs.883-884.
(30)
Es
significativo queHuidobro
cite estas palabrasde
Cagliostro:
"Yo
nosoy
de
ninguna
época
nide
ningún sitio.Fuera
del
tiempo y del
espacio mi ser espiritualvive su eterna existencia,
y
si mehundo
en mi pensamiento remontando el cursode
las
edades, si yotiendo
mi espírituhacia
un modode
existencia alejadode
aquel que vosotros percibís, yo
llego
a ser el quedeseo'.
("Cagliostro",
enOBRAS
COMPLETAS
DE
VH„
ed.,
cit.,
pág.1007).
éste
atractivo porlos
sérés qué aspiran a vivirlibremente,
aunque sea al margende
¡a
legalidad.
El
protagonistade
LA
REINA
DE
RAPA
NUI,
de
Pedro
Prado
es un¿venturero singular
y
misterioso,
muy
distinto del
común."Todo lo
accesorio:nombres,
fechas,
sistemas,
nunca ocupó unhueco
útil
en su espíritu(31).
En
ALSINO,
ademásde!
mismoAlsino,
encarnaciónde
los
anhelosde
romperlimitaciones
del
poeta,
viveti viejo
Nazario,
llamado
textualmente
"hombre
libre",
y
enUN
JUEZ
RURAL
sedestaca
inconfundible
el vago"Calienta
la
tierra",
ejemplode
insumición
a esquemasde
/ida establecidos.EL HABITANTE Y SU
ESPERANZA,
de
Neruda,
sedesenvuelve
entre cuatreros
y
aventurerosde
la
Frontera.
Neruda
confiesa en el prólogode
suobrita
la
atracción que sobreél
ejercenlos
seres¡nconformistas,
los
eternosbuscadores:
'Como
ciudadano,
soy
hombre
tranquilo,
enemigode
gobiernos einstituciones
establecidas.
Tengo
repulsión por elburgués,
y
me gustala
vidade
la
genteintranquila
einsatisfecha,
seanéstos
artistas o criminales(32).
Y
esto se proyecta enla
dovela,
encarnación
de
sueñosdel
pacifico poeta.En
las
novelasde
Osear
Castro
hallaremos
algo similar.
LA
VIDA
SIMPLEMENTE
sedesarrolla
entre prostitutas entoda
la
primera
parte,
y
el protagonista es algo casi como una rosa en un estercolero.En
LLAMPO
DE
SANGRE,
los
personajes centrales sondos
aventureros,
que se niegan apermanecer mucho
tiempo
en una sola parte."Se
habían
ido
muchasveces,
de
muchaspartes.
Pero
nuncadejaban de
sentirsecontentos,
como si cada salidafuese la
primera;
como si
los
caminos olos
hombres
pudiesen ofrecerles algonuevos
aellos,
que yalo
conocían todo"
(33).
No
otra cosa acontece con el ambientey
los
personajesde
LA
OTRA
ORILLA
(1964),
del
poetaMiguel
Arteche.
Por
supuesto que muchosde
nuestros novelistas sehan
sentido atraídos porios
seves
insumisos
y
libertarios.
Hay
toda
una seriede
novelas que podríamosllamar
"de
anarquistas".Pero
lo
queimporta
en este caso es quetal
atracción sea comúna cinco poetas que se ponen a escribir novelas
y
queestán,
en cuantopoeias,
a unainmensa distancia
enlo
que se refiere a su cosmovisión.Terminemos
estaindagación
con algunasbreves
y
generales alusiones alas
téc
nicas narrativas
de la
novelade Huidobro
y
de las
novelasde
poetas en generalPor
todo
lo
dicho
se comprenderá que el ensamblajede
los
acontecimientos enI?
novelahuidobriana
presenta una seriede
característicasmuy
pecuiares,
debido
aldesinterés
narrativodel
autor(34),
ala
dudosa
consistenciade
los
personajesy
a(31)
Prado,
Pedro:
"La
reinade
Rapa
Nui",
ed. cit., pág.15.
(32)
Pablo
Neruda:
"El
habitante
y
suesperanza",
ed.cit.,
pág.
9.
(33)
Castro,
Osear:
"Llampo de
sangre",Santiago
de
Chile,
Edit.
del
Pacífico,
1954
(2?),
pág.57.
(34)
Váase
esta conversaciónde "La
Próxima"(pág.
1157):
"—Don
Fulano llevaba
una camisade
seda amarilla conlistas
azules,
untraje
inglés
de lana
gris,
una corbataroja,
calcetinesde
magníficalana
colormadera,
zapatos
de
un cuerogrueso
congruesas
costuras,
sombrerode
fieltro,
el cual seguramente