La Novela
Ximena Guarello
El
hombre
estáinmerso
en el espacioy
en eltiempo.
Estos
dos
elementos
lo
limitan,
lo
enmarcan en su actuar.Como
compensación,
el serhumano
trata
de
romper ode
salirsede
estemarco,
se rebela ante sulimitación;
busca
nuevas
técnicas
quele
permitan ampliar suhorizonte,
y
dominar
y
aprovechar eltiempo
sinmalgastarlo,
ya queéste
pasainexorablemente. El
gran avancede la
tecnología
es productode
este anhelohumano.
Frente
al marcoespacio-temporal,
elhombre ha
reaccionadode distintas
maneras a
través
de las
épocas:
se evadióimaginativamente
enlas
novelasde
caballería,
donde
el acontecertranscurre
en un espacioy
en untiempo
irreal,
fantástico.
Evasión
que se proyecta enlas
novelasde
ciencia-ficción contemporáneas que nos
hacen
viajar a otrosplanetas,
a otrosmundos,
a espaciosdife
rentes,
sumergidos enla
cuartadimensión.
Pero
la
evasión no siempre es posible: eltiempo
y
el espaciooprimen,
angustian,
aplastan,
comolo
muestraJosé Eustasio
Rivera,
autorde La Vorá
gine,
enlas líneas
finales
de
esta obra:Hace
cinco mesesbúscalos
en vanoClemente Silva.
Ni
rastrosde
ellos.¡Los
devoró
la
selva!1Es
el serhumano
enfrentado al mediofísico
quelo
condicionay
lo
hace
existir
de
una maneradeterminada,
como ocurre enLa Casa
Verde,
de
Mario
Vargas Llosa.
En
otrasoportunidades,
esla
herencia
psicosomáticala
que proyecta eltranscurrir
humano
en untiempo
y
en un espacio que encierran en un círculodifícil de
romper: eslo
que exponela
temática
de William
Faulkner,
al relatar cómo unadeterminada
familia
o grupo socialhacen
alhombre
responsablede
1
un "pecado"
hereditario,
transmitido
de
generaciónen generación
(¡Absalom,
Absalom!,
El
Sonido
y
la Furia).
El
sucedernovelesco,
como el mismo verbolo
indica, denota
unpadecer,
un soportar eldevenir
en el que elhombre
está sumergido.Esto
no significa que el serhumano
no pueda reaccionar para reacondicionar este acontecer:Sin
embargo,
al revésdel drama
donde lo
fundamental
es el conflicto que emergedesde
el choquede los
caracteres,
enla
novela elfluir
de los
aconte cimientos estáfuertemente
connotado porlo
cósmico,
que escapa al controldel hombre:
cataclismosde la
naturaleza,
sucesióndel
día
y
de
la
noche,
dis
tancias.
. . enmarcanla
acciónhumana
y la
condicionande
alguna manera.En
la
vidareal,
el acontecer es en parteindiferente
en relación a nuestroactuar;
los
sucesos podrían ser alterados o algunosde
ellos eliminados: podrían ocurrir aquíy
ahora en vezde
alláy
después.
Sin
embargo,
en ciertos mo mentosde
nuestravida,
el acontecer nosda la
impresión
de
que estamosfrente
a una sucesiónirreemplazable,
ya sea enlo
positivo o enlo
negativo, y
quetraducimos
con expresionestales
como"me
sucediólo
peor que me podíapasar",
obien,
"me
ha
sucedido exactamentelo
que yo quería que me sucediera";
además,
en esasocasiones,
consideramos que eltiempo y
el espacio en quetranscurrieron
los
hechos
soninseparables
de
éstos,
como cuentaPape
lucho:
Por
fin
estamos en el campo. ¡Quéfelicidad
poder andarsucioy
sin gomina!Con Javier
salimos a caballotodo
eldía.
Ahora,
él
esbien
amigo míoy
los
dos
somos amigosdel
Chirigüe.
Hay
un caballo ciego que meda
mucha penay le
doy
de
comer conla
mano.Hicimos
un picnic conJavier
y
nos comimos seishuevos
cadaunoy
una sandía cada uno.Después
nosdimos
unbaño
de barro
y
otrode
aguadel
estero.Salimos
a caballo ocho veces en eldía
y
andu vimos en carretay
entractor.
También
aprendimos
alacear y
a manear vacas.Lo importante
esla
cola porque colealos
ojos.Tam
bién
regamosla
chacray
notomamos té
porquela
leche de
vaca es rica en elbalde.
Y
ahora nosacostamos
sindesvestirnos
porque vamos a salir alas
cuatrode
la
mañana a cazar conChirigüe.
Hoy
fue
undía
perfecto.El
días
másfeliz
ele mivida,
creo2.
2
Paz,
Marcela: Papelucho.
Editorial
Del
Pacífico, Santiago,
1955,
pp,37-38.
En
la
novela,
los
acontecimientos están sometidos a undevenir
que nopuede
tener
otra concatenación ni unaduración distinta
ni un espaciodife
rente.
El
novelista se convierte en undemiurgo
que reordenalos
elementosdel
cosmos a
imagen y
hechura
del
mundointerior
humano. Ahora
setrata
de
unacontecimiento
ideativo
que nos muestra cómodebe
ser el mundoy
cómo nodebe
ser;
y
cómodebe
reaccionar elhombre
anteél
o cómo nodebe
hacerlo.
Buen
ejemplode
estolo
ofreceEl
Principito,
de
Antoine
de Saint
Exu-péry,
en el episodiodel
farolero:
elPrincipito
llega
al quinto planeta:El
quinto planeta eramuy
curioso.Era
el más pequeñode
todos,
pues apenas cabían en
él
unfarol
y
elfarolero
quelo
habitaba. El
Principito
no podía explicarse para qué serviríanallí,
en elcielo,
enun planetasin casas
y
sinpoblación,
unfarol
y
unfarolero 3.
Y
sedice
a sí mismo:Su
trabajo,
almenos, tiene
sentido.Cuando
enciende sufarol,
esigual
que sihiciera
nacer una estrella o unaflor y
cuandolo
apagaes como si
durmiera
la
flor
o apagarala
estrella4Pero
ésta
no esla
misma opinión quetiene
elfarolero
sobre sutrabajo,
quienal ser
interrogado
por elPrincipito
declara:
—Mi
trabajo
es algoterrible.
Antes
siquiera erarazonable;
apagaba elfarol
porla
mañanay
lo
encendía porla
tarde.
Podía descansar
el resto
del día
y
dormir
porla
noche.. .—¿Y
luego
cambiaronla
consigna?—Eso es
lo
grave,
quela
consigna noha
cambiado —dijo elfaro
lero.
El
planeta gira cada vez másde
prisay
la
consigna siguesiendo
la
misma5.
Son dos
sereshumanos
que enfrentan un mismoacontecimiento,
en unmismo
cosmos,
perode
maneras radicalmentedistintas:
elPrincipito
aprovechala
situación para convertirla en algohermoso,
maravilloso.En
cambio,
elfaro
lero
se siente encadenado al movimientoincesante
del
planetay
a untrabajo
hecho
sinamor,
donde
lo único
queimporta
es cumplir con sudeber de
prender
y
apagar elfarol.
Incluso
cuando elPrincipito le
propone una soluciónpara aprovechar
las
característicasde
suplaneta,
éste la
rechaza:3
Saint
Exupéry,
Antoine
de:
El Principito. Fernández
Editores,
S. A.,
Méjico, 1960,
p.43.
*
Ibid.,
p.43.
5Ibid.,
p.45.
—
Tu
planeta es
tan
pequeño que puedesdarle
la
vuelta entres
zancadas.
No
tienes
quehacer
más que caminarmuy
lentamente
paraquedar siempre al sol.
Cuando
quierasdescansar,
caminarías. . .y
el
día durará
cuanto quieras.—Con
eso
no adelanto gran cosa —dijo elfarolero—. Lo
que a mí me gusta enla
vida esdormir6.
Son
nuestras propiasimperfecciones
las
que nosatan,
impidiéndonos
aprovechar
las
característicasde
nuestros"planetas". En
cambio,
elPrincipito
se retira soñando en
Las
mil cuatrocientas cuarenta puestasde
Sol
que podríadisfrutar
cada veinticuatro
horas
7.
Dos
visiones para un mismomundo,
dos
reaccionesdistintas
frente
a unmismo
hecho
inevitable,
quelo
hacen,
en uncaso,
mecánicoy rutinario;
y
en elotro,
vital eirrepetible.
o * #
La
narración novelesca puede presentardistintos
valores.En
primerlu
gar puede
hablar
alniño,
através
de
la
presentaciónde
un cosmosmaravilloso,
de
acuerdo a su visióndel
mundo.Le
habla
a suimaginación,
le
presentalo
maravilloso
ei?
sí,
como se aprecia enlos
cuentosde
hadas,
donde
lo
real conlo
mágico,
lo
actual conlo
pasado,
lo
cósmico conlo
humano
van entremezclados sin
distinción
de
planos.Por
otraparte,
lo
maravillosotambién
puedetener
unfin
didáctico,
side
él,
por semejanza o comparación con el acontecimiento
presentado,
sededuce
una verdadde importancia
o enseñanza moral.Este
es el casode
la
parábolay
de la
fábula.
Sin
embargo,
lo
másimportante
desde
el puntode
vista educativo es que el niño es capazde
reintuírla
sugerencia
de
identidad
entrelos
acontecimientos maravillososy
la
idea
humana
encarnada en
ellos,
como muchos profesoreslo han
comprobado en cursosde
séptimo añobásico,
alleer El Gigante
Egoísta,
de
Osear Wilde:
eljardín
seconvierte en un espacio
donde
el egoísmo reinay
quehabla
através
de
un cosmos proporcionado ala
psiquisinfantil:
egoísmo expresado en uninvierno
incesante,
en una primavera que nuncallega,
pero
que convencetambién
aladulto,
porquelo
maravilloso no alcanza sufin
en símismo,
sino que sirvede
expresión alos
sentimientoshumanos.
6
Ibid.,
p.46.
7Ibid.,
p.47.
Esta
escalade
valores,
desde
la
simple semejanza ala
sugerenciade
identidad
(acontecimiento
ideativo
osimbólico),
seda
también
enlas
narraciones que eliminan
lo
maravillosoy
sebasan
en sucesos cotidianos.Muchas
de
estas novelas seleen
como apólogos oparábolas,
enlas
cualesla
moraleja estáimplícita
enlos
mismosacontecimientos,
queremiten,
através
de
unasimilitud,
al valor que se quiereexponer,
como sucede en algunas novelasy
cuentos
de G. K.
Chesterton;
enLas Uvas
de
la
Ira,
de
John
Steinbeck;
enEl
Señor de
las
Moscas,
de
William
Golding,
o,
enfin,
en cualquiera obra novelesca
que,
poranalogía,
nos permita observarla
vidahumana
sometida a unfluir
distinto
o semejante alnuestro,
en espaciosy
tiempos
desconocidos
ohabituales
para nosotros.Por
último,
los
sucesos cotidianos puedenhablar
al adulto enla
novela,
presentando un acontecimiento
ideativo
donde
ellector
se compenetra con el sentimientointuido,
que sugiereidentidad
y
no analogía.Es
la
cúspidedonde
la
novela"habla"
poniendo en
juego
todas
las facultades del hombre
(Historia
del Ingenioso
Hidalgo
don Quijote de la
Mancha,
La Hora
Veinticinco,
El
Poder
y
la
Gloria,
La Casa
Verde).
Después
de haber
sidodurante
siglos el centrodel
universo,
elhombre
se encuentradisgregado,
perdido en el cosmos.Ha
pasado a ser una moléculafrente
a un universodonde los
acontecimientos se suceden enforma
tan
verti ginosa quela
lucha
por mantenerla
identidad
setorna
cada vez másdifícil.
Tal
vez por esta razónla
novela seaactualmente,
dentro
de las
artesde
la
palabra,
la
forma
artística más adecuada para expresarla
imagen
desolada del
hombre
contemporáneo:—¡Qué planeta más
raro!,
pensó elPrincipito;
estátodo seco,
puntiagudo
y
salado8.
Planeta
desértico
que clama angustiosamente por el aguadel
amorhu
mano que
lo
haga
florecer
nuevamente.«