Ultimo Domingo después de la Epifanía Febrero 11 AD :00 a.m. Santa Eucaristía

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Ultimo Domingo después de la Epifanía

Febrero 11 AD 2018

11:00 a.m. Santa Eucaristía

Rev. Randy Lord-Wilkinson, Rector

Rev. Javier García Ocampo, Asistente del Rector

Rev. Nan Hildebrand, Cuidado Pastoral

Jesse Velázquez, Director Musical

¡Bienvenido(a) a la Ascensión!

Si necesita mas información acerca de nuestra comunidad, llene una tarjeta de “Bienvenida”, de las que puede encontrar en las bancas o en la mesa de la entrada. También puede tomar uno de los paquetes de “Recién Llegados”, el cual puede tomar de la mesa de la entrada o simplemente pedirlo a cualquier

persona del ministerio de bienvenida.

Favor de poner en SILENCIO su teléfono celular.

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Himno de Entrada #668 Dichoso el que Teme al Señor

Celebrante: Bendito sea Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Pueblo: Y bendito sea su reino, ahora y por siempre. Amén.

Todos: Dios omnipotente, para quien todos los corazones están manifiestos, todos los deseos son conocidos

y ningún secreto se halla encubierto: Purifica los pensamientos de nuestros corazones por la inspiración de tu Santo Espíritu, para que perfectamente te amemos y dignamente proclamemos la grandeza de tu santo Nombre; por Cristo nuestro Señor. Amén.

Estribillo: ¡Gloria! ¡Gloria! Gloria al Señor. ¡Gloria! ¡Gloria! Gloria a mi Dios. 1. Gloria al Señor en lo alto del cielo.

gloria al Señor

que por mí se encarnó.

2. Paz en la tierra a todos los hombres que gozan de la bondad de mi Dios. 3. Tú, el que quita todo el pecado, eres Cordero del Dios celestial.

Colecta del día

Celebrante: El Señor sea con ustedes Pueblo: Y con tu espíritu Celebrante: Oremos

Celebrante y Pueblo: Oh Dios, que antes de la pasión de tu unigénito Hijo, revelaste su gloria en el monte

santo: Concédenos que, al contemplar por fe la luz de su rostro, seamos fortalecidos para llevar nuestra cruz y ser transformados a su imagen de gloria en gloria; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Lectura del Segundo libro de los Reyes (2:1-12)

Cuando llegó el momento en que el Señor iba a llevarse a Elías al cielo en un torbellino, Elías y Eliseo salieron de Guilgal. Y Elías le dijo a Eliseo:

—Quédate aquí, porque el Señor me ha enviado a Betel. Pero Eliseo le contestó:

—Juro por el Señor, y por ti mismo, que no voy a dejarte solo.

Entonces fueron juntos hasta Betel. Pero los profetas que vivían en Betel salieron al encuentro de Eliseo y le dijeron:

—¿Sabes que el Señor va a quitarte hoy a tu maestro?

—Sí, ya lo sé —contestó Eliseo—, pero ustedes no digan nada. Después Elías le dijo a Eliseo:

—Quédate aquí, porque el Señor me ha enviado a Jericó. Pero Eliseo le contestó:

—Juro por el Señor, y por ti mismo, que no voy a dejarte solo.

Entonces fueron juntos hasta Jericó. Pero los profetas que vivían en Jericó salieron al encuentro de Eliseo y le dijeron:

4. Tú solo eres Señor, eres Santo. Tú solo eres Cristo Jesús.

5. Con el Espíritu Santo eres Dios, Y con el Padre por la eternidad.

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—¿Sabes que el Señor va a quitarte hoy a tu maestro?

—Sí, ya lo sé —respondió Eliseo—, pero ustedes no digan nada. Luego le dijo Elías:

—Quédate aquí, porque el Señor me ha enviado al Jordán. Pero Eliseo le contestó:

—Te juro por el Señor, y por ti mismo, que no voy a dejarte solo.

Entonces fueron los dos. Pero cincuenta profetas llegaron y se detuvieron a cierta distancia, frente a ellos; Elías y Eliseo, por su parte, se detuvieron a la orilla del río Jordán. Entonces Elías tomó su capa, la enrolló y golpeó el agua, y el agua se hizo a uno y otro lado, y los dos cruzaron el río como por terreno seco. En cuanto cruzaron, dijo Elías a Eliseo:

—Dime qué quieres que haga por ti antes que sea yo separado de tu lado. Eliseo respondió:

—Quiero recibir una doble porción de tu espíritu.

—No es poco lo que pides —dijo Elías—. Pero si logras verme cuando sea yo separado de ti, te será concedido. De lo contrario, no se te concederá.

Y mientras ellos iban caminando y hablando, de pronto apareció un carro de fuego, con caballos también de fuego, que los separó, y Elías subió al cielo en un torbellino. Al ver esto, Eliseo gritó: «¡Padre mío, padre mío, que has sido para Israel como un poderoso ejército!»

Después de esto no volvió a ver a Elías.

Entonces Eliseo tomó su ropa y la rasgó en dos.

Escuchen lo que el Espíritu esta diciendo al pueblo de Dios.

Pueblo: Demos gracias a Dios.

Salmo 50:1-6

1 El Dios de dioses, el Señor, ha hablado; * ha convocado la tierra

desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.

2 De Sión, perfección de hermosura, * Dios ha resplandecido.

3 Vendrá nuestro Dios, y no callará; * delante de él, fuego consumidor, a su alrededor, tempestad poderosa.

4 Desde lo alto convocó a los cielos y a la tierra, * como testigos del juicio de su pueblo.

5 "Reúnanme a mis devotos, * los que conmigo hicieron pacto, y lo sellaron con sacrificio".

6 Proclame el cielo su justicia, * pues Dios mismo está juzgando.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (4:3-6)

Y si el evangelio que anunciamos está como cubierto por un velo, lo está solamente para los que se pierden. Pues como ellos no creen, el dios de este mundo los ha hecho ciegos de entendimiento, para que no vean la brillante luz del evangelio del Cristo glorioso, imagen viva de Dios. No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor; nosotros nos declaramos simplemente servidores de ustedes por amor a Jesús. Porque el mismo Dios que mandó que la luz brotara de la oscuridad, es el que ha hecho brotar su luz en nuestro corazón, para que podamos iluminar a otros, dándoles a conocer la gloria de Dios que brilla en la cara de Jesucristo.

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Escuchen lo que el Espíritu esta diciendo al pueblo de Dios.

Pueblo: Demos gracias a Dios.

Himno de Secuencia: #447 La Gente Camina

Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Marcos (9:2-9)

Pueblo: ¡Gloria a ti, Cristo Señor!

Seis días después, Jesús se fue a un cerro alto llevándose solamente a Pedro, a Santiago y a Juan. Allí, delante de ellos, cambió la apariencia de Jesús. Su ropa se volvió brillante y más blanca de lo que nadie podría dejarla por mucho que la lavara. Y vieron a Elías y a Moisés, que estaban conversando con Jesús. Pedro le dijo a Jesús:

—Maestro, ¡qué bien que estemos aquí! Vamos a hacer tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

Es que los discípulos estaban asustados, y Pedro no sabía qué decir. En esto, apareció una nube y se posó sobre ellos. Y de la nube salió una voz, que dijo: «Éste es mi Hijo amado: escúchenlo.» Al momento, cuando miraron alrededor, ya no vieron a nadie con ellos, sino a Jesús solo.

Mientras bajaban del cerro, Jesús les encargó que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado.

El Evangelio del Señor.

Pueblo: Te alabamos, Cristo Señor.

Sermón Rev. Javier García

Credo Niceno

Creemos en un solo Dios, padeció y fue sepultado.

Padre todopoderoso, Resucitó al tercer día, según las Escrituras,

Creador de cielo y tierra, subió al cielo

de todo lo visible e invisible. y está sentado a la derecha del Padre.

Creemos en un solo Señor, Jesucristo, De nuevo vendrá con gloria

Hijo único de Dios, para juzgar a vivos y muertos,

nacido del Padre antes de todos los siglos: y su reino no tendrá fin.

Dios de Dios, Luz de Luz, Creemos en el Espíritu Santo,

Dios verdadero de Dios verdadero, Señor y dador de vida,

engendrado, no creado, que procede del Padre,

de la misma naturaleza que el Padre, que con el Padre y el Hijo

por quien todo fue hecho; recibe una misma adoración y gloria,

que por nosotros y que habló por los profetas.

y por nuestra salvación Creemos en la Iglesia,

bajó del cielo: que es una, santa, católica y apostólica.

por obra del Espíritu Santo Reconocemos un solo Bautismo

se encarnó de María, la Virgen, para el perdón de los pecados.

y se hizo hombre. Esperamos la resurrección de los muertos

Por nuestra causa fue crucificado y la vida del mundo futuro. Amén.

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Oración de los Fieles

Letanista: Padre, te suplicamos por tu santa Iglesia Católica.

Pueblo: Que todos seamos uno.

Letanista: Concede que todos los miembros de la Iglesia te sirvan en verdad y humildad.

Pueblo: Que tu Nombre sea glorificado por todo el género humano.

Letanista: Te pedimos por todos los obispos, presbíteros y diáconos, especialmente por Michael nuestro Obispo

Presidente, Mariann nuestra Obispa, Randy, Nan y Javier nuestro clero.

Pueblo: Que sean fieles ministros de tu Palabra y Sacramentos.

Letanista: Te pedimos por cuantos gobiernan y ejercen autoridad en todas las naciones del mundo.

Pueblo: Que haya justicia y paz en la tierra.

Letanista: Danos gracia para hacer tu voluntad en todo cuanto emprendamos.

Pueblo: Que nuestras obras sean agradables a tus ojos.

Letanista: Ten compasión de los que sufren de dolor o angustia.

Pueblo: Que sean librados de sus aflicciones.

Letanista: Otorga descanso eterno a los difuntos.

Pueblo: Que sobre ellos resplandezca la luz perpetua.

Letanista: Te alabamos por tus santos que han entrado en el gozo del Señor.

Pueblo: Que también nosotros tengamos parte en tu reino celestial.

Letanista: Oremos por nuestras necesidades y las necesidades de los demás.

Letanista: En el ciclo de oración diocesano, oremos por Domingo de la Misión Mundial, Comisión Diocesana de

Ministerios, así como por todos los seminarios, seminaristas y profesores de seminario; los postulantes y candidatos a las Ordenes Sagradas. Oramos también en acción de gracias por la vida y el testimonio de Absalom Jones.

Oremos por el alivio, la sanación, la valentía y la esperanza de María Estala Rodríguez, María Rebeca Rodríguez, Jeanine Marín, Elvia Valencia, Martin Quinde, Ana Quijada, Delfín López, Thomas Escobar,

Rosa Quijada, Guillermo Rojas, Rita Alonso, Javier Guerrero y todos aquellos que en esta vida transitoria se

encuentran en problemas, dolor, necesidad, enfermedad o cualquier otra adversidad.

Oremos por la paz en el mundo y por todos aquellos que están sirviendo a nuestro país, aquí y en el extranjero, sobre todo por aquellos que están en peligro y sus familias. También oramos por todas las personas afectadas por los desastres naturales, la violencia y la guerra.

Provéenos y danos el poder para ser testigos de tu amor como defensores y como sirvientes, como ministros de bienvenida para todos los refugiados y los desplazados por la guerra y la violencia.

Celebrante: Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy": No mires nuestros

pecados sino la fe de tu Iglesia; y concédenos la paz y la unidad de esa Ciudad celestial; donde con el Padre y el Espíritu Santo tú vives y reinas ahora y por siempre. Amén.

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Celebrante: Confesemos nuestros pecados contra Dios y contra nuestro prójimo. Puede guardarse un período de

silencio.

Todos: Dios de misericordia, confesamos que hemos pecado contra ti por pensamiento, palabra y obra,

por lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer. No te hemos amado con todo el corazón; no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos. Por amor de tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos; así tu voluntad será nuestra alegría y andaremos por tus caminos, para gloria de tu Nombre. Amén.

Celebrante: Dios omnipotente tenga misericordia de ustedes, perdone todos sus pecados por Jesucristo nuestro

Señor, les fortalezca en toda bondad y, por el poder del Espíritu Santo, les conserve en la vida eterna. Amén.

La Paz

Celebrante: La paz del Señor sea siempre con ustedes. Pueblo: Y con tu Espíritu.

Versículo para el Ofertorio:

Celebrante: Rindan al Señor la gloria debida a su Nombre; traigan ofrendas, y entren en sus atrios. (Salmo 96:8)

Himno de Ofertorio #343 Tú Eres Mi Hijo

Santa Comunión Celebrante: El Señor está aquí.

Pueblo: El Espíritu de Dios está con nosotros.

Celebrante: Elevemos los corazones.

Pueblo: Los elevamos al Señor.

Celebrante: Demos gracias a Dios nuestro Señor.

Pueblo: Es justo darle gracias y alabanza.

Celebrante: En verdad es justo, es nuestra alegría y salvación, Santo Señor, Padre Todopoderoso, Dios eterno; en todo momento y en todo lugar, darte gracias y alabanzas por medio de Cristo tu Hijo único.

Tu eres fuente de vida y toda bondad, a través de tu Palabra eterna has creado todas las cosas desde el comienzo y nos formaste a tu propia imagen, hombres y mujeres tú nos creaste.

Cuando pecamos y nos alejamos de ti, tu nos llamaste a volver de nuevo a ti mismo y nos diste a tu Hijo para compartir nuestra naturaleza humana. El día que vino a nosotros, supimos que nuestra salvación había comenzado; a través de El tú vas a hacer todas las cosas nuevas cuando venga en poder y majestad a juzgar al mundo. En él nos ha hecho un pueblo santo, enviando sobre nosotros tu Santo y vivificante Espíritu.

Por tanto, con los fieles que descansan en él, con los ángeles y arcángeles y toda la congregación de los cielos, proclamamos tu santo y glorioso nombre, por siempre alabándote y diciendo:

Todos:

Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

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Celebrante: Toda la gloria y acción de gracias sea dada a ti, Padre Santo; en la noche antes de morir tu Hijo,

Jesucristo, tomó Pan; después de dar gracias, lo partió, se lo dio a sus amigos y dijo: “Tomen, coman, este es mi Cuerpo que es entregado por ustedes, hacer esto en memoria de mi”.

Después de la cena, tomó la copa; después de dar gracias, se la dio a ellos y les dijo: “Beban de ella, todos ustedes, porque esta es mi Sangre del Nuevo Pacto, que es derramada por ustedes y por muchos, para el perdón de los pecados hagan esto todas las veces que se reúnan, para que me recuerden.

Todos: Gloria a ti, Cristo Señor Tu muerte nosotros manifestamos, Tu resurrección proclamamos, Tu venida esperamos.

¡Amén. Ven Señor Jesús!

Por lo tanto, amando a Dios, recordando su gran bondad para con nosotros en Cristo, su sufrimiento y muerte, su resurrección y ascensión y en busca de su venida en gloria, celebramos nuestra redención con este pan vida y esta copa de salvación. Acepta nuestro sacrificio de alabanza y acción de gracias que ofrecemos a través de Cristo, nuestro Gran Sumo Sacerdote.

Envía tu Espíritu Santo para que estos dones de pan y vino que recibimos, puedan ser para nosotros el cuerpo y sangre de Cristo, y que nosotros, llenos de gracia y del Espíritu, podamos ser renovados para el servicio de tu Reino.

Unidos en Cristo con todos los que están de pie delante de ti, en el cielo y en la tierra, te adoramos oh Dios, en cantos de alabanza eterna.

Todos: Bendiciones, honor y gloria sean a ti, aquí y en todas partes, ahora y por siempre. Amén.

Como Cristo nos enseñó, oramos: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre,

venga tu Reino, hágase tu voluntad,

en la tierra como en los cielos. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.

Porque tuyo es el reino, tuyo es el poder,

y tuya es la gloria,

ahora y por siempre. Amén

Fracción del Pan Agnus Dei

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Administración del la Comunión: Todos son bienvenidos a la mesa del Señor en Ascensión. Para recibir la comunión acérquese al frente a la estación, como se lo indiquen las personas del comité de bienvenida. Reciba el pan en la palma de su mano y cómalo, después tome un trago de la copa con el vino. Si prefiere recibir una bendición en lugar de la comunión, por favor acérquese al frente y cruce las manos frente a su pecho, esto le hará saber al clérigo de su deseo de ser bendecido.

Himno de Comunión: #481 Bienaventurado Oración de Post-Comunión

Celebrante: Oremos.

Todos: Omnipotente y sempiterno Dios, te damos gracias porque nos has nutrido con el alimento

espiritual del preciosísimo Cuerpo y Sangre de tu Hijo, nuestro Salvador Jesucristo; y porque nos aseguras, en estos santos misterios, que somos miembros vivos del Cuerpo de tu Hijo y herederos de tu reino eterno. Y ahora, Padre, envíanos al mundo para cumplir la misión que tú nos has encomendado, para amarte y servirte como fieles testigos de Cristo nuestro Señor. A él, a ti y al Espíritu Santo, sea todo honor y gloria, ahora y por siempre. Amén.

Bendición.

Celebrante: La vida es corta y no tenemos demasiado tiempo

para alegrar los corazones de aquellos que están viajando por el oscuro camino con nosotros. ¡Debemos ser rápidos para amar y darnos prisa para ser amable!

Y que la bendición de aquel que nos hizo,

que viaja con nosotros, que nos el aliento de vida momento a momento.

Creador, Cristo y el Espíritu Santo, sea con ustedes, su familiares y amigos, este día y siempre. Amén.

Himno de Salida #686 Danos un Corazón

Celebrante: Vayan en paz para amar y servir al Señor. 61603

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