«ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE»

Texto completo

(1)

«ANTES DE QUE SEA

DEMASIADO TARDE»

HABLAN LOS CRISTIANOS

PERSEGUIDOS POR EL ISIS EN IRAK

Prólogo de Mons. Bashar Warda,

arzobispo caldeo de Erbil (Kusrdistán iraquí)

RAQUEL MARTÍN

FotograFías: IGNACIO ZORÍ

(2)

© Raquel Martín, 2015 Fotografías:

© Ignacio Zorí (http://ignaciozori.me/).

© Archivo Internacional de Ayuda a la Iglesia Necesitada © ankawa.com: páginas 78 y 79.

Traducción: Cristina Fernández Nebreda; Javier Olivares Serrano; Irene Altares Lerma; Lucía Córdoba Gil; Almudena Helguero

Director de la colección: Darío Chimeno © Ediciones Palabra, S.A., 2015

Paseo de la Castellana, 210 – 28046 MADRID (España) Tel.: (34) 91 350 77 20 – (34) 91 350 77 39

www.palabra.es epalsa@palabra.es

Diseño y maquetación: Nicolás Sangrador Andreu Fotografía de portada: Ignacio Zorí

ISBN: 978–84–9061-302-3 Depósito Legal: M – 29.450–2015 Impresión: Fiselgraf, S.L.

Printed in Spain – Impreso en España

Todos los derechos reservados.

No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea

electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito del editor.

(3)

«A Ignacio, Pedro, Marta y Carlos. A mi familia, mis amigos y los del barrio. A Teresa y Emilio. Sin ellos, yo no sería la que soy».

(4)

Sumario

Glosariodetérminos ... PróloGo, por Mons. Bashar Warda CSsR, arzobispo caldeo de Erbil ... Presentación, por Raquel Martín ... cristianosen irak: unahistoriamilenaria, por Miguel Pérez Pichel ... caPítulo 1: «convertíosomoriréis» ... caPítulo 2: tresPeliGrosasincursiones ... caPítulo 3: comoovejasenmediodelobos ... caPítulo 4: losúltimosenmarcharse ... caPítulo 5: laestamPidade QaraQosh ... caPítulo 6: elsecuestrode cristina ... caPítulo 7: ametralladomientrashuía ... caPítulo 8: «novamosadejaranuestraGente» ... caPítulo 9: unnuevoinicio ... caPítulo 10: Padre douGlas: «cuandoexcavasen irak, encuentras antessanGredemártiresQuePetróleo» ... ePíloGo, por Javier Menéndez Ros ...

oraciónPorloscristianosPerseGuidosde irakde mons. luis rafael sako,

Patriarcacatólico-caldeode babilonia ... 10 14 16 20 44 52 60 70 78 86 94 104 112 126 140 143

(5)

Glosario de términos

ESTADO ISLÁMICO:

Es el nombre que se da a sí mismo este grupo terrorista que aspira a crear un califato islámico y extenderlo desde Turquía hasta Egipto, incluyendo los territorios de Siria, Irak, Jordania, Líbano y los Territorios Palestinos. IS son sus siglas en inglés y EI, en español. Este grupo terroris-ta fue fundado por el jordano Abu Musab Al Zarqawi en 2002 como una rama de Al Qaeda en Irak. Con la muerte de Al Zarqawi, cuatro años más tarde, Al Qaeda crea el Estado Islámico en Irak. En 2014 su líder Abu Bakú Al Baghdadi se separa de Al Qaeda y ordena que el nuevo nombre sea Estado Islámico en Irak y en Levante (ISIS). ISIS:

Las siglas ISIS significan en inglés Estado Islámico en Irak y en Levante, las siglas ISIS responden a la versión del mismo nombre a partir de una traducción del árabe: al Dawla al Islamiya fi al Iraq wa al Sham o Estado Islá-mico en Irak y al Sham.

DAESH:

Es el acrónimo en árabe del Estado Islámico de Irak y el Levante. Esta denominación es la preferida de las vícti-mas de estos terroristas y de quienes los combaten debi-do a sus connotaciones negativas, ya que suena de forma muy similar a la palabra árabe daesh que significa «el que aplasta algo bajo sus pies» o dahes «el que mete cizaña». CALIFATO:

Forma de gobierno de los territorios musulmanes cuya máxima autoridad es el califa (sucesor del profeta

(6)

Ma-11

homa). Aspira a regirse por la ley islámica (sharía) ema-nada del Corán. Los primeros cuatro califas o sucesores de Mahoma mantuvieron la unidad dentro de la ummah (comunidad de creyentes musulmanes), pero tras la di-visión entre suníes y chiíes en el siglo VII el califato se vio constantemente sometido a las tensiones entre ambas ramas del Islam. El califato no siempre ha tenido uni-dad y los califas no siempre han tenido un poder político efectivo sobre todos los territorios musulmanes. Hasta el año 1924 en que se disuelve el califato Otomano y desa-parece la institución, se sucedieron diversos califatos re-gidos por diferentes familias (omeyas, abasíes, fatimíes y otomanos) y con diversas capitales en Damasco, Bagdad, El Cairo, Córdoba o Constantinopla. La intención de Abu Bakú Al Baghdadi es recuperar el califato como forma de gobierno de la comunidad islámica, para lo cual se auto-proclamó descendiente de Mahoma y califa.

SHARÍA:

Ley islámica emanada del Corán, de la Sunna (libro que recopila hechos y citas de Mahoma) y de la tradición islá-mica. La sharía no es solo un conjunto de leyes o normas, sino que es un modo de vida y un modo de gobierno. La sharía establece la forma en que se debe realizar el culto religioso, las relaciones humanas y la vida ordinaria del creyente. En un mundo (el musulmán) en el que la polí-tica y la religión van estrechamente unidos, la sharía es la guía para el gobierno de la comunidad de creyentes en todos los ámbitos de su vida.

KURDISTÁN, KURDO:

Región que ocupa parte del territorio del norte de Irak, además de partes de Turquía, de Irán y de Siria. Está

(7)

po-blado por la etnia kurda. Los kurdos son un antiguo pue-blo de origen indoeuropeo que actualmente constituye la mayor minoría de Oriente Medio. No tiene estado propio. Hablan el kurdo.

PESHMERGA:

Es el nombre oficial de las fuerzas armadas del Gobierno regional del Kurdistán, es decir, los combatientes kurdos armados. Ha sido la principal fuerza de combate que ha resistido los ataques del Estado Islámico.

IGLESIA CALDEA:

La Iglesia Católica Caldea de Babilonia es una parte de la Iglesia católica. El Patriarcado de la Iglesia Caldea tiene su sede en Bagdad (Irak). Descienden de la Iglesia asiria de Oriente. Entre los siglos XV y XVI esta Iglesia se divi-dió en dos: los fieles a Roma y los que siguieron a un Pa-triarca elegido en sucesión hereditaria. En el siglo XVII la escisión fue completa, y en 1830 la Iglesia Católica Caldea fue reconocida por la Iglesia como tal.

YIHADISMO, YIHAD:

Es un nuevo término acuñado en Occidente, que proviene de la palabra «Yihad», un concepto del Islam que repre-senta una obligación religiosa de los musulmanes. Según la Enciclopedia del Islam, yihad se refiere al decreto reli-gioso de guerra, basado en el llamado por parte del Corán para extender la ley de Dios. El yihadismo se utiliza para denominar a las ramas más radicales dentro del islam po-lítico. Pero la yihad como concepto básico del Islam es una cuestión debatida.

AYUDA A LA IGLESIA NECESITADA (AIN):

Fundación de la Santa Sede al servicio de la labor evange-lizadora de la Iglesia católica en todo en mundo,

(8)

priorita-13

riamente en las comunidades más necesitadas, discrimi-nadas o perseguidas.

Cuenta con oficinas en 21 países. En México, Colombia y Chile su nombre es Ayuda a la Iglesia que Sufre (AIS). En Irak, esta fundación ha aportado el 60% de la ayuda recibida por la iglesia local para atender a los cristianos refugiados en el Kursdistán iraquí.

(9)

En camino hacia el Gólgota

Prólogo

l cristianismo en Irak está viviendo una de las etapas más difíciles de su historia. Tras 2.000 años de cristianismo ininterrumpido en Meso-potamia, los cristianos se encuentran ahora en una encrucijada. Desde 2003, el país ha experi-mentado una ola de violencia sin precedentes, se ha sumido en un derramamiento continuo de sangre y una vorágine de terrorismo sectario. Las minorías reli-giosas están pagando el precio más alto y parece no haber ninguna esperanza para la supervivencia del cristianismo.

El surgimiento y expansión de una ideología islámica oscura y destructiva, representada por el Estado Islámico, que ve a los no musulmanes como infieles que no tienen cabida entre ellos, ha tenido un efecto de largo alcance sobre el futuro del cristianismo en nuestro país.

La persecución y el desplazamiento forzado de nues-tros fieles en Mosul, en la provincia de Nínive, durante los acontecimientos ocurridos entre junio y agosto de 2014, provocaron la huida de más de 125.000 personas. Estos hechos han dejado muy comprometido al cristianismo, a su historia y su cultura en Mosul, los pueblos y las ciuda-des de la llanura de Nínive así como las propiedaciuda-des y las tierras de estos fieles.

Ha pasado ya más de un año desde que las campanas de las iglesias y los monasterios quedaran en silencio por primera vez en su historia. Ciertamente, el cristianismo en Mesopotamia ha experimentado momentos muy com-plicados, persecuciones y masacres a lo largo de los si-glos, pero siempre ha sobrevivido y florecido.

Nuestros fieles experimentan la desesperación, son re-chazados en su propio país por su fe, se plantean dejar la

(10)

15

tierra de sus padres y sus abuelos y emigrar. De hecho, ya son más de 5.000 familias las que han abandonado Irak, y muchos se proponen hacer lo mismo.

Esto ha puesto a la Iglesia en una situación muy com-plicada en medio de un desafío insuperable ante la necesi-dad de dar respuesta a las carencias humanas y espiritua-les. Hay muchas preguntas que necesitan ser abordadas: ¿cómo se podría frenar la inmigración inexorable, espe-cialmente entre los más jóvenes? ¿Cómo podemos per-suadirles para quedarse? ¿Cómo podríamos cambiar su sentimiento y convicción de que no son ciudadanos de segunda o tercera clase?

La Iglesia en Irak vive un momento crucial de su his-toria. Nuestros fieles ahora están en la encrucijada, des-concertados, sin saber qué camino seguir. ¿Cómo será el futuro de nuestro pueblo? ¿Quién está en condiciones de decirnos que el mañana traerá buenas noticias? ¿Cuándo podrá nuestra gente regresar a sus ciudades y a sus ho-gares? ¿Tenemos que confiar en nuestros vecinos que, en colaboración con el Estado Islámico, ayer nos traiciona-ban y nos robatraiciona-ban a plena luz del día?

Estas preguntas hacen que un número importante de nuestros fieles reconsideren su futuro, especialmente se enfrentan al dilema entre quedarse o irse para siempre.

Solos y desesperados, nuestros fieles recorren el largo y difícil camino hacia el Gólgota. Llevan su cruz con fe y perseverancia, se aferran a la creencia de que nuestro Señor y Redentor Jesucristo vendrá a rescatarlos. Amén.

+ Mons. Bashar Warda CSsR Arzobispo Caldeo de Erbil

Domingo de Ramos 2015. Catedral San José

de Ankawa.

(11)

Necesitamos cristianos

como estos

Presentación

n pequeño grupo de periodistas de la funda-ción de la Santa Sede Ayuda a la Iglesia Nece-sitada fuimos en marzo de 2015 a visitar las co-munidades caldeas del Kurdistán que habían huido de los terroristas del autoproclamado Estado Islámico. Viajamos desde diferentes países: Chile, Alemania, Francia, Portugal y España. Nos acompañó el fotógrafo español Ignacio Zorí, quien gracias a su sensibilidad ha logrado encarnar magistralmente en estas fotografías el dolor de estos cristianos. Sin sus foto-grafías, este libro nunca habría visto la luz.

Las historias que irán apareciendo en estas páginas son absolutamente reales. Historias que tienen como pro-tagonistas a hombres y mujeres de carne de hueso, con nombre y apellidos. Todos sus nombres se han transcri-to tal y como son porque así lo han querido ellos. Estranscri-tos miles de cristianos caldeos son parte ya de la historia de Oriente Medio y su drama se estudiará, si Dios no permi-te que caiga en el olvido, en los libros de Historia de las siguientes generaciones.

Con el único objetivo de evitar ese olvido y documentar con hechos la historia de lo que ha sufrido este pueblo cristiano en la primavera y el verano de 2014 ha nacido este libro. Durante los diez días que estuvimos viajando por Erbil, Duhok, Alqosh y otras localidades kurdas y vi-sitando estas familias de cristianos, sacerdotes y religio-sas fui grabando sus historias y sus vidas que, a modo de gran reportaje, están volcadas en este libro. Nada de lo que hay escrito es ficticio ni novelado. Las historias que a continuación reproduzco son relatos de lo ocurrido en un momento muy determinado en el tiempo, cuando los

(12)

17

terroristas del ISIS empezaron a tomar por la fuerza las principales localidades de la llanura del Nínive, comen-zando por Mosul en junio de 2014.

Incluso teniendo en cuenta la extrema gravedad de los hechos, lo más destacable y lo que constituye el mayor valor de estas historias es el modo en que vivieron estos acontecimientos sus protagonistas: los cristianos perse-guidos. Todos ellos, según fui comprobando en cada en-trevista, mantuvieron una fidelidad a Jesucristo conmo-vedora, para mí, totalmente novedosa. Yo nunca había conocido a un solo cristiano en toda mi vida que hubiera decidido libremente perderlo todo, menos su fe en Jesús de Nazaret. De hecho, ni uno solo de los cristianos de Irak ha apostatado de su fe. Ni uno.

Todos ellos son hombres y mujeres normales y corrien-tes, a quienes les temblaron las piernas por el miedo real a morir. No son personas con cualidades o capacidades distintas a las mías o a las de la mayoría de la gente de Occidente. No quieren ni oír la palabra héroe. Simple-mente son cristianos. «Somos cristianos», es la respuesta unánime que no dejamos de escuchar al preguntarles por las razones de la huida, a sabiendas de que al marcharse perderían su hogar, su trabajo, sus ahorros…

Llanura de Nínive, a 30 kilómetros del territorio

conquistado por el ISIS.

(13)

Gracias a este viaje de Ayuda a la Iglesia Necesitada, he aprendido que verdaderamente es el Señor Jesucristo quien da la fortaleza y mantiene en pie a los suyos, a sus elegidos. Como elegido es ahora este rebaño de ovejas, que es el pueblo caldeo, aterrorizado por el yihadismo is-lamista. ¡Qué cercana y verdadera debe de ser la relación con Jesús para fiarse y abandonarlo todo por Él!

De cuánta fe, de cuánta esperanza en un nuevo inicio y, al mismo tiempo, de cuánta caridad he podido ser testigo en este viaje. La caridad de los obispos, sacerdotes, reli-giosos y religiosas entregados al servicio de estas pobres familias. Y la caridad de los cristianos de Occidente que están sosteniendo con su ayuda material la permanencia de estas comunidades en su país para evitar así que el éxo-do sea total y definitivo y que el cristianismo desaparezca de Irak, costeando, a través de entidades como Ayuda a la Iglesia Necesitada alojamientos, educación, sanidad…

Tenemos que mirar hoy más que nunca a estos herma-nos nuestros de Oriente Medio para llenar nuestra con-ciencia de hechos y personas en los que Jesucristo se hace carne hoy en la tierra. Ahora, en el siglo XXI. Gracias a ellos y a su disponibilidad, nuestra fe no es una idea, sino algo real, muy real. Su testimonio es nuestra gran ayuda. Por ello, hermanos nuestros de Irak: no os vamos a dejar solos porque os necesitamos para despertar nuestra fe. Vuestro testimonio ya tiene sus frutos.

Raquel Martín Periodista

(14)

CRISTIANOS EN IRAK:

UNA HISTORIA

MILENARIA

(15)

a presencia cristiana en las actuales Irak y Siria se inicia en tiempos de los apóstoles y se inten-sifica en los siglos III y IV. Mesopotamia reci-bió el Evangelio por primera vez de la mano de san Pablo. En tiempos de los primeros cris-tianos había dos culturas predominantes en Oriente Medio: la aramea y la griega, que tendrán una gran influencia en las primeras comunidades cristianas. El cristianismo empezó a caminar en la provincia romana de Siria, y de allí se introduce en tierras mesopotámicas, bajo dominio persa, gran rival del Imperio Romano. Es-tas primeras comunidades cristianas eran todavía peque-ñas, sufrían grandes persecuciones por parte de romanos y persas y carecían de una estructura definida. Sin em-bargo, hay una ciudad que desempeñó un papel vital para la supervivencia, crecimiento y expansión de esas prime-ras comunidades cristianas: Antioquía, la actual Antakya turca. Esta ciudad era la capital de la Siria romana y aco-gió la sede de un patriarcado que, junto a Constantinopla, será el centro del cristianismo griego.

Siendo Oriente Medio el centro de la cristiandad en los primeros siglos después de la muerte de Cristo, también es lógico que aquí surgieran las primeras grandes ruptu-ras entre cristianos. En Mesopotamia arraigaron las dos primeras grandes herejías: el nestorianismo y el monofi-sismo.

La irrupción del islam en el siglo VII convirtió a los cristianos de Oriente Medio en una minoría sometida. Sin embargo, su importante presencia no se ha interrum-pido, y hasta el estallido de los conflictos de Oriente Me-dio a mediados del siglo XX convivió con el islam, con

(16)

23

«Antes de que sea demasiado tarde» | Una historia milenaria

momentos de mayor o menor comprensión mutua, pero sin grandes problemas. En el año 750, los califas de la dinastía abasí instalaron su capital en Bagdad, tras ha-ber derrotado a la dinastía omeya, cuya capital era Da-masco. A lo largo del califato abasí, Bagdad conoció su edad de oro. Frente a una Europa decadente tras la caída del Imperio Romano de Occidente, el califato de Bagdad irrumpió como una gran potencia cultural y militar que solo encontró resistencia en el todavía poderoso Imperio Romano de Oriente.

Los cristianos que vivían bajo po-der musulmán, al igual que los judíos, podían seguir practicando su religión previo pago de un impuesto. El Corán reconocía a judíos y cristianos como

«Gentes del Libro», no se les consideraba politeístas y no se les obligaba a convertirse al islam. No obstante, ante la pujanza de la nueva religión y su simbiosis con el poder político, muchos cristianos optaron por convertirse al is-lam. Eso no quitaba que muchos cristianos consiguieran ocupar puestos importantes en la sociedad bagdadí. Bajo los abasíes, los cristianos mantuvieron una relación cor-dial con las autoridades califales y, aunque sometida al poder islámico, la comunidad cristiana era próspera, in-cluso cuando la capital se trasladó de Bagdad a El Cairo. Esa prosperidad finalizó abruptamente en el año 1393, cuando los mongoles invadieron y destruyeron Bagdad. Muchos cristianos huyeron hacia el sureste de la actual Turquía. Con el tiempo se extenderían por un territorio que, principalmente, se corresponde con los territorios kurdos. Mosul se convirtió en uno de los principales

fo-Oriente Medio es el centro de la

cristiandad en los primeros siglos

después de la muerte de Cristo.

(17)

cos de la comunidad cristiana asiria (denominada así por su origen). A lo largo de los siglos XIII y XIV, Roma envió misioneros a las comunidades cristianas de Siria y Mesopotamia. El fruto de aquella labor misionera es la Iglesia caldea, surgida después de que algunos obispos de la Iglesia de Oriente aceptaran en 1553 la obediencia al Papa. La vida de los cristianos asirios en territorio kurdo, y en aquellas regiones de Mesopotamia donde se habían mantenido, transcurrió sin mayores sobresaltos hasta el siglo XIX. A mediados de dicho siglo se produjeron una serie de masacres contra cristianos por parte de grupos kurdos impulsados por las autoridades del Imperio Oto-mano. Esta nueva persecución forzó a la comunidad cris-tiana asiria a un nuevo éxodo, regresando a sus tierras de origen en Siria y Mesopotamia, en especial la llanura de Nínive, de donde habían huido a finales del siglo XIV.

A finales del siglo XIX, el mapa del cristianismo en Irak se encuentra articulado en torno a la Iglesia caldea (cató-licos), la Iglesia de oriente (también llamados asiro-cal-deos, de doctrina nestoriana) y la Iglesia siria ortodoxa.

En medio del caos desatado con la I Guerra Mundial, los cristianos de la Iglesia asiro-caldea trataron de cons-truir un Estado propio. Los asiro-caldeos entraron en la guerra primero de la mano de la Rusia zarista y, tras la revolución bolchevique, junto con los ingleses. Los cris-tianos asiro-caldeos lucharon contra los otomanos con la promesa de obtener una patria propia. Sin embargo, la promesa de un Estado para los asiro-caldeos no se

con-cretó y quedaron a merced de los nuevos estados sirio e iraquí surgidos tras el fin del mandato británico en 1932. En Irak, la monarquía hache-mí (la misma dinastía que reina en Jordania) consideró traidores a los cristianos por el apoyo del patriarca asiro-caldeo a los británicos. Dio comienzo así una nueva matanza. Miles de cristianos murieron y la Iglesia asiro-caldea quedó al borde de la desaparición.

La monarquía hachemí de Irak terminó de forma abrupta el 14 de julio de 1958 tras un golpe de estado

A mediados del siglo XIX se

produjeron muchas masacres

contra cristianos por los kurdos.

(18)

25

«Antes de que sea demasiado tarde» | Una historia milenaria

dirigido por los militares Abdul Karim Qasim y Abdul Sa-lam Arif. Ambos oficiales eran de corte laico socialista: nacionalista iraquí el primero y panarabista el segundo. Las diferencias entre ambos sobre el futuro de Irak (Qa-sim defendía la independencia, mientras que Arif quería la unión con Siria y Egipto) derivó en

un enfrentamiento que se saldó con la victoria de Qasim y el exilio de Arif. Qasim implantó una dictadura que fue derrocada en febrero de 1963 por una rebelión del partido socialista y

panarabista Baaz. Tras el derrocamiento de Qasim, Arif fue nombrado presidente de Irak. A partir de entonces, el partido Baaz se convirtió en el principal actor de la políti-ca iraquí. A Arif le sucedió primero Abd ar-Rahman Arif y luego Ahmed Hasan al-Bakr. Finalmente, Sadam Hussein se hizo con el poder en julio de 1979.

El Irak de Sadam Hussein

Sadam Hussein es, probablemente, la figura más impor-tante de la historia de Irak desde el fin del mandato bri-tánico. En tiempos de Sadam Hussein vivían algo más de un millón y medio de cristianos en Irak, aproximada-mente el 10 % de la población iraquí. Durante la época en que Sadam Hussein gobernó Irak, los cristianos tenían sus derechos reconocidos, derechos que se respetaban y protegían. Aunque las sedes de las Iglesias cristianas es-taban en Bagdad, la comunidad cristiana de Mosul era la más pujante, donde las aldeas de Tel Kef, Qaraqosh, Baashika y Al Qosh, en la llanura de Nínive, constituían el núcleo más emblemático del cristianismo iraquí. La lla-nura de Nínive, por lo tanto, no era un lugar más para los cristianos. Era su hogar, la tierra donde se hundían sus raíces históricas desde los orígenes del cristianismo. Por eso su expulsión en verano de 2014 por parte del Estado Islámico supuso un trauma de grandísimas dimensiones.

Bajo el régimen de Sadam Hussein los cristianos dis-frutaron en Irak de más libertad para practicar su religión y ejercer sus labores pastorales que en otros países mu-sulmanes. En la época de Sadam Hussein se restauraron

Bajo el régimen de Sadam Hussein

los cristianos pudieron practicar

con libertad su religión.

(19)

iglesias que amenazaban ruina y se construyeron otras nuevas, se penaron los ataques por motivos religiosos e incluso se autorizó la enseñanza del catecismo bajo cier-tas condiciones.

Se calcula que antes de la caída de Sadam Hussein vi-vían en Mosul (aproximadamente a 400 kilómetros de Bagdad) cerca de 50.000 cristianos. No obstante, la pobla-ción cristiana iraquí se vio afectada al igual que el resto de iraquíes (incluidos los musulmanes) por las alocadas políticas belicistas de Sadam, las purgas contra su propia población y las sanciones internacionales. Muchos cris-tianos (al igual que otros iraquíes) no encontraron más salida que la emigración. Aldeas mayoritariamente cris-tianas se vieron despobladas. Para una comunidad emi-nentemente rural como la cristiana de Irak, el abandono de sus aldeas constituyó un duro golpe a su identidad y cultura.

Especialmente dura para los cristianos fue tanto la gue-rra contra Irán como la guegue-rra contra los kurdos iraquíes. En ambos conflictos, la comunidad cristiana se vio en

me-dio de un conflicto en el que no ejer-cía ningún papel pero que sufría los efectos colaterales de la guerra. En el Kurdistán, la situación pareció nor-malizarse con el establecimiento de un gobierno kurdo oficialista tolerado por Bagdad. Pero en 1991, tras la Guerra del Golfo, resurgió la rebelión kur-da y se reanukur-daron los enfrentamientos. Nuevamente, los cristianos sufrieron las consecuencias del conflicto civil.

La invasión de Irak

El mundo islámico se encuentra dividido desde sus oríge-nes en dos grandes corrientes (aunque no son las únicas): suní y chií. La separación entre chiíes y suníes, que se remonta al siglo VII, se produjo debido a la disputa en torno a la sucesión del califa Utman en el siglo VII1. Desde

1 Utman, perteneciente a la familia de los Omeyas, fue acusado de apostasía por

los partidarios de Alí, primo de Mahoma. Los jariyíes, una secta que defendía la legiti-midad de Alí, asesinaron a Utman y nombraron a Alí cuarto califa. En torno al nuevo califa surgió un grupo de seguidores que era conocido como la «shía de Alí» (el grupo

Antes de la caída de Hussein

vivían en Mosul

cincuenta mil cristianos.

(20)

27

«Antes de que sea demasiado tarde» | Una historia milenaria

entonces, periódicamente han surgido guerras entre am-bas comunidades. No obstante, los siglos de dominación otomana en Oriente Medio permitieron la convivencia entre ambos grupos. Convivencia que se mantuvo hasta los comienzos del siglo XXI. La caída del Imperio Oto-mano tras la I Guerra Mundial y el surgimiento del na-cionalismo árabe provocó una guerra fría por el control de Oriente Medio entre las dos grandes potencias islámi-cas: Irán y Arabia Saudí. Ese enfrentamiento alcanzó su máximo exponente a comienzos del nuevo siglo debido a los profundos cambios experimentados en el mundo tras los atentados terroristas contra

Nue-va York y Washington en septiembre de 2001. Para favorecer sus intereses políticos, Irán (república teocrática chií) y Arabia Saudí (monarquía

ofi-cialmente suní cuya ideología oficial es el wahabismo o salafismo2) se valieron de la división entre musulmanes suníes y musulmanes chiíes para formar dos bloques di-ferenciados de países. Aquellos países en los que la pobla-ción musulmana estaba dividida entre suníes y chiíes se convirtieron en el campo de batalla de estas dos poten-cias. Ese es el caso de Irak y Siria.

Las sanciones a las que la comunidad internacional sometió a Irak tras la guerra del Golfo Pérsico, y que se mantuvieron a lo largo de toda la década de los noven-ta, supusieron una profunda crisis económica. La crisis provocó un connato de levantamiento de las tribus suníes que sostenían el régimen. Para paliar ese descontento de la población suní, Sadam Hussein promocionó diferentes corrientes salafíes, lo que en última instancia supuso la radicalización de la población suní. En definitiva, cuando Estados Unidos comenzó la invasión, en Irak en 2003, ya se había sembrado la semilla del odio religioso, semilla que eclosionó durante la ocupación.

de Alí, de donde deriva la denominación «chiíes»). Posteriormente, los partidarios de los Omeyas asesinaron a Alí y eligieron a un nuevo califa: Muawiya.

2 El wahabismo surgió en la península arábiga en el siglo XVIII. Propone una

vi-sión rigorista del islam y del Corán, busca la aplicación de la sharía como única ley le-gítima para los musulmanes. Grupos islamistas como los Hermanos Musulmanes, Ha-más, Al Qaeda o el Estado Islámico tienen como ideología el wahabismo o salafismo.

Especialmente dura para los

cristianos fue la guerra

contra Irán.

(21)

El 11 de septiembre del año 2001, el mundo se vio con-mocionado ante los atentados de la organización terroris-ta Al Qaeda contra las torres del World Trade Center de Nueva York y el complejo del Pentágono en Washington. Más de 3.000 personas murieron y más de 6.000 resulta-ron heridas. La respuesta de Estados Unidos fue lanzar una guerra contra Al Qaeda, sus redes yihadistas y su lí-der, Osama bin Laden. Esta guerra se materializó en la invasión de Afganistán, iniciada en octubre de 2001 para derrocar al régimen de los talibanes que acogía las princi-pales bases de Al Qaeda; y la invasión de Irak iniciada en marzo de 2003 para derrocar al régimen de Sadam Hus-sein, a quien se acusaba de poseer armas químicas y de ayudar a Al Qaeda.

La rápida derrota del ejército iraquí hizo pensar a la administración estadounidense y a sus aliados que la guerra en Irak sería rápida. Pero una serie de errores de estrategia, como la disolución del ejército iraquí o un ar-tificial reparto de poder en Bagdad junto con un descono-cimiento profundo de la realidad social del país, favoreció el estallido de una guerra civil que dura hasta hoy. Rá-pidamente se articuló una insurgencia suní formada por grupos yihadistas y restos del partido Baaz que, mediante la guerra de guerrillas, puso contra las cuerdas a las tro-pas extranjeras.

La insurgencia suní tiene un nombre propio de impor-tancia capital: Abu Musab al Zarqawi, terrorista jordano fundador del grupo Tawhid al Yihad, germen del

Esta-do Islámico. Al Zarqawi aprovechó el caos desatado en Irak para iniciar una guerra sectaria entre suníes y chiíes, y entre árabes y kurdos, que alcanzó su punto álgido entre los años 2005 y 20093, y que hasta el año 2011 se cobró la vida de unas 405.000 personas. Su objetivo era desestabilizar al máximo el país para después hacerse con

3 La destrucción de la mezquita chií al-Askariyya, en Samarra, por parte de

in-surgentes suníes vinculados a Al Qaeda, en febrero de 2006, daría un nuevo impulso a la guerra entre suníes y chiíes con una ola de violencia que llegó a prácticamente todos los rincones del país.

Los cristianos fueron falsamente

acusados de colaborar con las

tropas estadounidenses.

(22)

29

«Antes de que sea demasiado tarde» | Una historia milenaria

el control de la insurgencia. Se destruyeron mezquitas, se multiplicaron los atentados y aumentó el número de víctimas civiles (solo en 2006 murieron 34.450 civiles). La influencia de al Zarqawi creció tanto que Al Qaeda no tardó en nombrarlo su lugarteniente

en Irak.

La guerra sectaria se vio favorecida por la aparición de numerosos grupos guerrilleros y terroristas en medio del caos y de la descomposición del

Esta-do iraquí. Por el laEsta-do suní, surgieron los ya citaEsta-dos grupos yihadistas y grupos vinculados al partido Baaz. Muy divi-didos entre ellos, la población local terminó por rechazar-les ante los brutarechazar-les métodos de los yihadistas contra los propios iraquíes.

Los chiíes también estaban divididos entre los partida-rios de alinearse con los intereses iraníes en Irak y los favorables a mantener una línea de actuación indepen-diente. Las principales milicias chiíes eran el Ejército del Mahdi (del clérigo chií Moqtada al Sadr) y la Organiza-ción Badr. Políticamente, los chiíes se organizaban en torno al Partido Dawa y al Consejo Supremo Islámico, enfrentados entre sí.

Las tropas estadounidenses se vieron en serios aprietos para controlar la situación. La opinión pública americana y la de otros países con tropas sobre el terreno empezó a mostrar indicios de hastío ante una guerra que parecía in-terminable. Para atajar la violencia, la administración es-tadounidense anunció, el 10 de enero de 2007, un impor-tante incremento de efectivos y de operaciones militares. Esta guerra sectaria afectó también de forma letal a la comunidad cristiana. Los cristianos, acusados por unos y otros de colaboracionismo con las tropas estadouniden-ses, sufrieron numerosos ataques, lo que les empujó a la emigración tanto al extranjero como hacia Bagdad.

El incremento militar americano permitió reducir la violencia en Irak. De forma paralela, el apoyo internacio-nal al gobierno iraquí de Nuri al Maliki, sostenido por Es-tados Unidos e Irán desde que fue elegido primer ministro en 2008, permitió crear la ficción de que Irak contaba ya

La convivencia entre suníes y

chiíes se mantuvo hasta

comienzos del siglo XXI.

(23)

con un Gobierno estable y un ejército armado y entrena-do por Estaentrena-dos Unientrena-dos capaz de mantener la seguridad.

El debilitamiento de la insurgencia suní debido al in-cremento militar estadounidense permitió al nuevo presi-dente estadounidense, Barak Obama, plantear la retirada de Irak. La comunidad internacional dejaba un Irak nue-vo en la senda de la democracia y las libertades ciudada-nas. La nueva constitución iraquí garantizaba «los plenos derechos religiosos de todos los individuos en cuanto a la libertad de fe y las prácticas religiosas, como los cristianos, yazidíes y sabeos minaitas»4. Esta libertad se concretaba en la autorización de la práctica de ritos religiosos, la ad-ministración de bienes y la protección de lugares de culto. Pero la salida de las tropas estadounidenses en diciem-bre de 2010 dejó en una complicada situación al Gobier-no de Nuri al Maliki, que a la hora de la verdad había sido incapaz de construir un país viable. La corrupción llegaba a extremos surrealistas y el sectarismo de su

go-bierno dominado por políticos chiíes había debilitado la cohesión interna del país al marginar a los suníes. Al Maliki también fracasó en la recons-trucción del país. El paro condenó a los jóvenes a la frustración y les em-pujó hacia la radicalización. El ejér-cito tampoco fue capaz de asumir la seguridad del país. Muchos soldados destinados a zonas conflictivas del Irak sobornaban a sus superiores para abandonar sus puestos durante largos períodos de tiempo. A pesar de los men-sajes del Gobierno iraquí de que la violencia estaba dis-minuyendo y de que el Estado poco a poco iba toman-do el control de totoman-do el país, lo cierto es que la violencia sectaria continuó en los años posteriores a la salida de las tropas estadounidenses. Solo en el año 2013 murie-ron 6.650 personas en Irak debido a los enfrentamientos entre suníes y chiíes. Los cristianos sufrieron de forma virulenta las consecuencias de esta violencia. En

septiem-4 Constitución Iraquí de 2005. Traducción de Waleed Saleh. Revista de Estudios

Internacionales Mediterráneos. Nº3 septiembre-diciembre de 2007.

Solo en el año 2013 murieron cerca

de siete mil personas en Irak

por el enfrentamiento

entre suníes y chiíes.

(24)

31

«Antes de que sea demasiado tarde» | Una historia milenaria

bre de 2012, la catedral de Kirkuk sufrió un atentado con bomba después de la misa de la tarde. En Nochebuena de 2012, 34 personas murieron en diferentes atentados en los barrios cristianos de Bagdad. Por lo tanto, no solo no se había erradicado la violencia,

sino que incluso se estaban dando las condiciones para un nuevo estallido generalizado del yihadismo.

El auge del Estado Islámico

Irak se ha convertido en un país

ab-solutamente hostil para los cristianos iraquíes y otras mi-norías religiosas. Si la situación ya era complicada como consecuencia de la guerra sectaria desatada tras el derro-camiento de Sadam Hussein, la limpieza étnica impul-sada por el autodenominado Estado Islámico ha dado el golpe de gracia a una comunidad que ha sufrido mucho durante demasiado tiempo.

Los orígenes del Estado Islámico se encuentran en la organización Tawhid al Yihad, fundada por al Zarqawi en el año 2003. Poco después adoptó la denominación de Es-tado Islámico de Irak, nombre que mantuvo hasta 2004, cuando el líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, nombró a al Zarqawi su lugarteniente en Irak. La organización pasó a denominarse entonces Al Qaeda en Irak. Su muerte en junio de 2006 durante un ataque del ejército estadouni-dense impulsó su mitificación entre los yihadistas, miti-ficación a la que también contribuyó Estados Unidos al atribuirle mayor poder del que realmente tenía5. No obs-tante, su muerte también permitió debilitar a Al Qaeda en Irak (es decir, al Estado Islámico en Irak) hasta dejarla al borde de su desaparición.

En el año 2010, Abu Bakr al Bagdadi asumió la jefatu-ra de la organización terrorista. Será él quien vuelva a la denominación de Estado Islámico de Irak, que pasará a

5 La posesión de armas de destrucción masiva y los vínculos de Sadam Hussein

con Al Qaeda fueron la justificación esgrimida por la administración estadounidense para invadir Irak en 2003. Las armas de destrucción masiva jamás se encontraron y el supuesto vínculo de Sadam Hussein con Al Qaeda era al Zarqawi. Si bien al Zarqawi formaba parte en 2001 del grupo yihadista kurdo iraquí Ansar al Islam, controlado por Al Qaeda, los vínculos con el régimen de Sadam Hussein nunca se han demostrado.

La limpieza étnica impulsada

por el Estado Islámico ha dado el

golpe de gracia a la

(25)

llamarse Estado Islámico de Irak y Levante (ISIS6) tras fusionarse en 2013 con una facción de Jabhat al Nusra, la marca utilizada por Al Qaeda en la guerra contra el presidente sirio Bacher al Asad. Desde el ascenso de al Bagdadi, Estado Islámico contó con el patrocinio de «pe-tro-monarquías» del Golfo Pérsico como Arabia Saudí, Qatar o Kuwait, que buscaban así aumentar su influencia en la región.

La guerra en Siria supuso la oportunidad esperada por al Bagdadi para que ISIS recuperara su antiguo poderío. En Siria, tras décadas de dictadura pro iraní de la familia al Asad, se crearon las condiciones para la aparición de un movimiento opositor que eclosionó durante las revuel-tas árabes de 2010 y 2011. Las protesrevuel-tas iniciales contra al Asad se convirtieron en una guerra abierta entre la

opo-sición y el ejército sirio. Los escasos recursos con que contaban los oposi-tores laicos provocó la aparición de numerosos grupos terroristas yiha-distas fuertemente equipados y finan-ciados por Arabia Saudí y sus aliados. Los yihadistas secuestraron la «revolución» anti al Asad y la convirtieron en una guerra santa por el islam suní con el respaldo de los países europeos y de Estados Unidos en su estrategia de echar más leña al fuego de la rebelión cuando ya se sabía que al Asad no caería fácilmente.

ISIS había conseguido afianzarse en enero de 2014 en la ciudad iraquí de Faluya. Desde allí avanzó hacia Siria aprovechando el caos ocasionado por la guerra civil, y ha-cerse con el control de la ciudad de Raqqa, que convirtió en su capital. Su alianza con Jabhat al Nusra y la fuerte financiación internacional le permitió ampliar su influen-cia. Cuando el líder de Al Qaeda, Aymán al Zawahirí, des-autorizó a al Bagdadi y le ordenó regresar a Irak, ISIS co-menzó una guerra contra los sectores de Jabhat al Nusra contrarios al Estado Islámico. De esta manera arrebató parte de los territorios sirios bajo control de Al Qaeda.

Tras haberse hecho fuerte en la ciudad siria de Raqqa y

6 Islamic State of Iraq and Syria, en sus siglas en inglés.

El Estado Islámico ha contado con

el patrocinio de las monarquías

del Golfo Pérsico.

(26)

33

«Antes de que sea demasiado tarde» | Una historia milenaria

la iraquí de Faluya, al Bagdadi decidió lanzarse hacia su principal objetivo: el Gobierno pro iraní de Bagdad pre-sidido por el chií Nuri al Maliki. Para ello se aprovechó del malestar de la población suní iraquí por las discrimi-naciones que sufría y de la debilidad

del ejército iraquí a pesar de la mi-llonaria financiación que recibía del Gobierno estadounidense.

En junio de 2014, ISIS lanzó una gran ofensiva sobre el norte de Irak y conquistó las ciudades de Mosul,

Tikrit y la llanura de Nínive. Descompuesto y mermado por la corrupción, el ejército iraquí formado por 60.000 efectivos no fue capaz de hacer frente a 1.300 terroristas y huyó en desbandada. El rápido avance yihadista y el desmoronamiento del ejército iraquí dejó desconcertado al Gobierno iraquí, a Irán y a la comunidad internacio-nal. La conquista de Mosul y de amplias zonas del norte de Irak permitió al Estado Islámico fortalecerse militar-mente con el material de guerra de origen estadounidense abandonado por el ejército iraquí. Le facilitó el control de pozos de petróleo y gas, y centrales eléctricas, y generó un efecto llamada de voluntarios de todo el mundo para luchar en sus filas. Únicamente los peshmergas (comba-tientes kurdos) consiguieron hacer frente al Estado Is-lámico. Inicialmente, también ellos sufrieron un impor-tante retroceso ante el avance de los

yihadistas hacia el norte de Irak. Pero los peshmergas, con ayuda de los kur-dos de Turquía, lograron frenar su avance hacia el Kurdistán iraquí en agosto de 2014. De ese modo, Erbil,

capital del Kurdistán, se convirtió en el refugio de cientos de miles de refugiados cristianos y yazidíes que huían de las masacres de los terroristas yihadistas.

Ante su evidente incapacidad para gobernar, al Maliki se vio forzado a dimitir. Pero ya era demasiado tarde. El 29 de junio de 2014, al Bagdadi proclamó un califato en el territorio bajo su control, se nombró a sí mismo califa y expresó su voluntad de extender el califato. El principal

Los yihadístas secuestraron

la revolución anti Al Asad y la

convirtieron en una guerra

santa por el islam suní.

Los peshmergas son los únicos

que han hecho frente al ejército

del Estado Islámico.

(27)

objetivo del Estado Islámico es derrocar los gobiernos de los países de Oriente Medio y del Magreb que conside-ra apóstatas, corruptos, pro occidentales y por lo tanto anti islámicos. El actual mapa de Oriente Medio es conse-cuencia de la descomposición del Imperio Otomano tras la Primera Guerra Mundial. El objetivo del Estado Islámi-co es disolver esas fronteras.

Arabia Saudí y los países de su órbita en el Golfo Pérsi-co (en especial Qatar y Kuwait), además de Turquía, Pérsi- con-tribuyeron al fortalecimiento del Estado Islámico al fi-nanciar y dar apoyo logístico a organizaciones yihadistas que luchaban contra el régimen sirio pro iraní de Bacher al Asad7. Por si fuera poco, para contrarrestar el apoyo ruso a Irán y a la Siria de al Asad, Estados Unidos propor-cionó recursos y armamento a los rebeldes sirios que con el tiempo terminó en poder del Estado Islámico. Tras la espectacular ofensiva de junio de 2014 en Irak, los países que contribuyeron a formar al monstruo del Estado Islá-mico se sintieron abrumados ante un poderío militar que ahora les amenazaba a ellos.

Ante la descomposición del ejército iraquí y el temor de que los kurdos no fueran capaces de contener el avance yihadista en el norte de Irak, Estados Unidos impulsó una coalición internacional entre los países musulmanes y la OTAN para hacer frente al Estado Islámico. Los ataques aéreos de la coalición consiguieron hacer retroceder al Estado Islámico, sobre todo en el norte de Irak y Siria, lo cual no impidió que los yihadistas se extendiesen por

otras zonas.

Detrás del fanatismo religioso y de la intolerancia del Estado Islámico se encuentra un movimiento político nacionalista suní mezclado con ele-mentos religiosos. Frente a los regí-menes corruptos de Irak y Siria que

7 En el caso Turco, la prioridad de Recep Tayyip Erdoğan, presidente y anterior

primer ministro, es derrocar a Bacher al Asad e impedir al mismo tiempo la formación de un estado kurdo que pueda reclamar la anexión del Kurdistán turco. Para debilitar al régimen sirio y a los kurdos, ha permitido el acceso de yihadistas y provisiones a territorio sirio a través de su frontera.

Las mujeres no pueden salir solas

a la calle, deben cubrirse

por completo y son obligadas

a casarse con yihadistas.

(28)

35

«Antes de que sea demasiado tarde» | Una historia milenaria

oprimían a la población suní, el Estado Islámico se pre-senta como el garante de un país para los musulmanes suníes. El mensaje del Estado Islámico es simple y efec-tivo: con la implantación del califato

de al Bagdadi el islam ha recuperado su esplendor. En el califato, la apli-cación de la sharía (ley islámica) es implacable: decapitaciones, amputa-ciones, crucifixiones, flagelaamputa-ciones,

lapidaciones… Las mujeres no pueden salir solas a la ca-lle, deben cubrirse por completo y muchas veces son obli-gadas a casarse con yihadistas. Además, muchas mujeres no musulmanas han sido secuestradas y vendidas como esclavas sexuales.

Pero el Estado Islámico también se ha propuesto ga-narse el favor de la población suní local. Al Bagdadi puso en marcha una administración para reconstruir las in-fraestructuras destruidas y restablecer servicios públicos. Muchos sirios e iraquíes suníes incorporados al Estado Islámico no ven en sus técnicas de limpieza étnica y reli-giosa, o en sus brutales castigos, a un régimen genocida, sino a un Gobierno que trata de acabar con décadas de guerra, enfrentamientos sectarios y corrupción en la ad-ministración. En un territorio en el que todos los cristia-nos, yazidíes y chiíes han sido asesinados o expulsados no hay conflicto religioso. En un Estado en el que el gobier-no se rige por la sharía es imposible la corrupción.

El éxito militar del Estado Islámico se explica también por su éxito económico. Se ha dicho que el Estado Islámi-co es el grupo terrorista más riIslámi-co del planeta. La realidad es que recibe ingresos desmesurados gracias a la explota-ción de pozos de petróleo y gas, la explotaexplota-ción de redes de contrabando (mediante las cuales trafica con armas, anti-güedades, medicamentos, etc.), la apropiación de bienes privados de aquellas personas a las que han expulsado de sus hogares o el saqueo de entidades bancarias.

Cristianos expulsados

Los crímenes del Estado Islámico son comparables a los genocidios de la Alemania nazi, la Unión Soviética

estali-Arabia Saudí y Turquía

contribuyeron al fortalecimiento

del Estado Islámico.

(29)

nista o la Camboya de los jemeres rojos. Cientos de civi-les inocentes (incluidos mujeres y niños) son asesinados cruelmente y sus cuerpos arrojados a fosas comunes. Los condenados son decapitados, ahorcados, quemados vivos o ahogados en las aguas del Éufrates dentro de jaulas. Los yihadistas graban la agonía de sus víctimas y difunden los vídeos en internet en una sádica estrategia publicitaria que se vale del terror para atraer nuevos voluntarios pro-cedentes de todo el mundo (incluida Europa) para nutrir sus filas de carne de cañón yihadista. Han destruido mez-quitas chiíes, iglesias cristianas y ruinas arqueológicas milenarias. Según ACNUR, la guerra en Irak y en Siria ya ha provocado, hasta verano de 2015, 6.600.000 refugiados en Irak y casi 4.000.000 en Siria. Según Naciones Unidas, desde comienzos del año 2014 hasta el verano de 2015, han muerto en Irak como consecuencia de las acciones terroristas del Estado Islámico 15.000 civiles.

Es difícil dar una cifra del número de cristianos que habitan actualmente en Irak. Hay cierto consenso en afir-mar que antes de la invasión estadounidense y británica en 2003 los cristianos eran algo menos del 10 % de la po-blación iraquí. Ahora mismo son menos del 2 % (apro-ximadamente, unos 200.000), la inmensa mayoría en el Kurdistán iraquí, de una población de 32.600.000 habi-tantes en el que 65 % son musulmanes chiíes y el 30 %, musulmanes suníes. Antes de la ocupación del Estado Is-lámico, Mosul era una ciudad de dos millones de habitan-tes de mayoría suní, pero en el que también vivían 35.000

cristianos y miembros de otras mi-norías religiosas. Desde que el Esta-do Islámico se hizo con el control de Mosul, por primera vez en la historia del cristianismo no hay cristianos en esta ciudad.

En este contexto, la región autónoma del Kurdistán se ha constituido en el salvavidas de las minorías religiosas y étnicas de Irak ante los exterminios del Estado Islámi-co, por un lado, y las discriminaciones del Gobierno chií de Bagdad, por otro. Aunque las autoridades autónomas kurdas deben someterse a la constitución iraquí, lo cierto

En el Kurdistán iraquí hay más de

120.000 cristianos de Mosul y de

la llanura de Nínive.

(30)

37

«Antes de que sea demasiado tarde» | Una historia milenaria

es que la crisis desatada por el Estado Islámico ha per-mitido al Kurdistán funcionar prácticamente como un Estado independiente. Su territorio es rico en recursos energéticos y además cuenta con el apoyo de Estados Unidos y Europa. Los kurdos son étnicamente diferen-tes al resto de iraquíes árabes. Tienen

una lengua propia y una cultura dife-renciada de la iraquí. Les une la reli-gión musulmana (mayoritariamente suní, pero también hay kurdos chiíes, cristianos y yazidíes). El islam prac-ticado por los kurdos es más abierto.

El gran peligro al que se enfrenta el Kurdistán, además de la amenaza constante que supone el Estado Islámico, es la oposición de Turquía a un Estado Kurdo que pueda tener ansias expansionistas sobre los territorios kurdos situados en territorio turco.

En el Kurdistán iraquí se encuentran refugiados más de 120.000 cristianos procedentes de Mosul y de las aldeas cristianas de la llanura de Nínive, como la emblemática Qaraqosh. Se trata de un drama humano de dimensiones difícilmente imaginables. En total, el Kurdistán acoge a más de 300.000 refugiados cristianos, musulmanes y ya-zidíes. La eficacia de los peshmergas kurdos a la hora de mantener a raya a los combatientes del Estado Islámico, y el compromiso de las autoridades de la región autóno-ma kurda, ha permitido convertir este territorio en un lu-gar seguro para los que huyen de la guerra. No obstante, la supervivencia de estos refugiados sigue dependiendo de la comunidad internacional y de la Iglesia.

Para los cristianos, la caída de la localidad de Qaraqosh en manos del Estado Islámico el verano de 2014 fue un golpe terrible. La debacle se produjo después de que el ejército iraquí se descompusiera y los soldados huyeran en desbandada abandonando su armamento e incluso sus uniformes. Los combatientes kurdos tampoco pudieron hacer frente a la inesperada ofensiva y se vieron obligados a replegarse. La llanura de Nínive quedó a merced de los terroristas yihadistas. Los cristianos se vieron obligados a iniciar el éxodo hacia zonas seguras. Aquellos que no

Los crímenes del Estado

Islámico son comparables a los

genocidios de la Alemania nazi,

la URSS o Camboya.

(31)

pudieron huir vieron cómo los terroristas del Estado Is-lámico marcaban sus hogares para después expulsarles. Más tarde, les dieron un plazo para convertirse al islam o morir. Antes esta situación, los cristianos que no se marcharon en el momento de la conquista huyeron poco después hacia el Kurdistán. Localidades como Qaraqosh, Qaramless, Bartala, Tel Kef, Baashika, con presencia cris-tiana desde tiempos de los apóstoles, se vieron por prime-ra vez en la historia vacías de cristianos.

(32)

39

«Antes de que sea demasiado tarde» | Una historia milenaria

BIBLIOGRAFÍA

ArteAgA, Félix; gArcíA encinA, cArlotA, «The Surge: el balance

del Plan de Seguridad estadounidense en Irak durante 2007»,

Real Instituto Elcano. DT Nº 2/2007 - 14/01/2008.

cockburn, PAtrick, ISIS. El retorno de la yihad, Planeta, Barce-lona 2015.

lorieux, clAude, Cristianos en tierras del Islam, Palabra, Madrid 2001.

nAPoleoni, lorettA, El fénix islamista. El Estado Islámico y el

(33)

MAPA DE SITUACIÓN | ORIENTE MEDIO EN EL MUNDO

(34)

IRAK SIRIA TURQUÍA IRÁN KUWAIT QATAR ARABIA SAUDÍ EMIRATOS ÁRABES UNIDOS OMÁN YEMEN JORDANIA EGIPTO LÍBANO ISRAEL PALESTINA Kurdistán

(35)

CAPÍTULO 1

«CONVERTÍOS

O MORIRÉIS»

(36)
(37)

odo empezó en Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak. En 2003, antes de la in-vasión norteamericana, la comunidad cris-tiana local tenía unos 35.000 fieles. Once años después, el número de cristianos quedó diezmado a 3.000. Hoy ya no queda ninguno. Esta próspera ciudad, conocida como «la perla del nor-te», está situada a casi 400 kilómetros de Bagdad. Fue una de las ciudades más importantes de la historia del Anti-guo Oriente Medio. Además fue la cuna de la presencia cristiana en el siglo III, una presencia que ha permaneci-do de forma continuada hasta 2014.

El 10 de junio empezaron a llegar a esta ciudad iraquí caravanas de hombres vestidos de negro y con espesas barbas. Al principio, estos milicianos del DAESH decían a la población: «No os va a pasar nada, no os preocupéis», como atestigua Zinia, una madre de familia que vivía en Mosul. Pero cada vez era más numerosa su presencia en las calles de Mosul y los puestos de control se multiplica-ban por días.

La tensión aumentaba a cada momento. Muchas fa-milias en estas primeras semanas ya decidieron dejar la ciudad. No quisieron exponerse. Los que tenían coche y familiares en otras localidades cer-canas de la llanura de Nínive no lo dudaron. Otros esperaron, como es el caso de la familia de Zinia. Las sen-saciones eran contradictorias. Mosul empezaba a llenarse de milicianos con banderas negras a la vez que los musulmanes intentaban tranquilizar a sus vecinos y co-nocidos cristianos: «No va a haber problema, podemos vivir juntos como hasta ahora, cuidaremos de vosotros». Fue eso lo que le dijeron a esta mujer sus vecinos.

Pero los milicianos de negro fueron tomando poco a poco el control de la ciudad. El miedo se podía palpar. Y llegó el viernes 18 de julio. Día de oración para los mu-sulmanes. Ese día, a la salida de las mezquitas, los mi-litantes del DAESH empezaron a distribuir una circular que instaba a continuar con la instauración del Califato.

A todos los habitantes de

Mosul se les dio un ultimátum: una

semana para abrazar el Islam

o abandonar la ciudad.

(38)

47

«Antes de que sea demasiado tarde» | «Convertíos o moriréis»

«Mi casa fue marcada. Anduve cinco horas,

porque no tenemos coche».

(39)

A todos los habitantes de Mosul se les dio un ultimátum: una semana para abrazar el islam, pagar la «Jizya» (un impuesto destinado a los no musulmanes) o abandonar la ciudad. Vencido el plazo, «la única opción será la espa-da», advertía en las octavillas el líder del grupo Abu Bakr al Bagdadi.

Este impuesto islámico, el «Jizya», tiene su origen ya en el Corán 9:29.

«¡Combatid contra quienes, habiendo recibido la Escri-tura, no creen en Alá ni en el último Día, ni prohíben lo que Alá y Su Enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera, hasta que, humillados, paguen el tributo direc-tamente!».

Se trata de una tasa que se paga mensualmente y por persona, independientemente de su nivel por renta. Al pa-recer, la cifra a pagar ascendía a 450 dólares, una suma

desmesurada para los habitantes del norte de Irak. La imposición del «Ji-zya» fue abolida en general durante las reformas del Imperio Otomano, pero ha vuelto a reaparecer con estos extremistas.

En ese momento, la mayoría de los cristianos sabía que había llegado su fin. Los altavoces de las mezquitas y de los coches que patrullaban la ciudad difundía esta ame-naza, que solo dejaba dos alternativas: la conversión al islam o la muerte.

En pocos días, los yihadistas marcaron las casas de los cristianos con la letra «n» de alfabeto árabe, que significa «Nasrani», que es como llaman despectivamente a los se-guidores de Jesús, y les cortaron la electricidad.

«Mi casa fue marcada», asegura Zinia, que prosigue: «Muchas personas se aprovecharon de que los cristianos dejaran sus casas y sus propiedades para quedárselas y robar. Nuestros vecinos nos dijeron: ‘dejad las cosas a nuestro cuidado’. Después de dos semanas, esa gente se lo llevó todo».

Ella pudo ver la cara de los integrantes del DAESH. Llamaron varias veces a su puerta y profirieron muchas

«Fui todo el camino rezando» dice

Zina. El DAESH les paró y les

(40)

49

«Antes de que sea demasiado tarde» | «Convertíos o moriréis»

amenazas. Dos días antes de que se cumpliera el ultimá-tum, esta familia decidió abandonar la ciudad. Se fueron andando, no tenían coche. Cinco kilómetros a pie desde las 12 de la noche hasta las 5 de la madrugada. «Fui todo el camino rezando», recuerda Zina a punto de llorar. El DAESH les paró por el camino y les quitó todo lo que llevaban en sus pequeñas maletas y el dinero que habían conseguido guardar.

Otro cristiano empezó a recibir amenazas de su vecino musulmán. En el mismo edificio vivían ambas familias durante 30 años. «Tienes 24 horas para marcharte, si te

Zinia y su familia. Los terroristas llamaron

a su puerta para echarles de Mosul.

(41)

vuelvo a ver te mato porque tengo derecho a quedarme con tu casa, con tu propiedad».

Al día siguiente, preparó a su familia para dejar su ciu-dad y este cristiano llamó a la puerta de su amigo musul-mán.

«¿Qué haces todavía aquí? Te dije que si te veía te ma-taría», le espetó de mala gana el vecino musulmán. El cristiano le respondió: «Sí, vecino. Lo sé bien, pero somos vecinos desde hace 30 años, ¿cómo podía marcharme sin despedirme? El otro hombre, conmovido, lo abrazó y le dijo: «Lo siento, quédate, yo te protegeré. No te pasará nada ni a ti ni a tu familia». «Demasiado tarde», respon-dió. «La confianza ya se ha roto. No hay sitio para los cristianos en Mosul. Nos vamos».

Como Zinia, los cristianos que abandonaron Mosul han perdido por completo la confianza en sus conciuda-danos musulmanes pues vieron cómo, en cuestión de ho-ras, todos ellos se volvieron rápidamente seguidores del DAESH. «Todos nuestros vecinos de Mosul se unieron a ellos. No todos son del ISIS, pero no dudaron en colabo-rar con ellos».

Los terroristas del DAESH garabatearon unas palabras en las casas abandonadas por los cristianos: «Propiedad del Estado Islámico». De este modo, los musulmanes se adueñaron en pocos días de todas las posesiones que de-jaron los cristianos. Ocuparon sus hogares y vendieron en mercadillos los muebles y enseres. Las iglesias, parro-quias y conventos fueron ultrajados y convertidos en pri-siones y hospitales.

Pensaban que volverían a sus casas un mes o dos des-pués, en cuanto la crisis se solucionara, pero por primera vez desde el siglo III no hay un solo cristiano en Mosul.

(42)

«ANTES DE QUE SEA

DEMASIADO

TARDE».

Hablan los cristianos perseguidos en Ir

ak

www.palabra.es

Ignacio Zorí Mollá (Cartagena, 1976) Estudió fotografía en la Escuela EFTI de Madrid. Ha trabajado durante muchos años como fotógrafo freelance. En la actualidad trabaja como fotógrafo en el grupo Eshop Ventures. Está casado y es padre de tres hijos.

Miguel Pérez Pichel (La Coruña, 1983) Licenciado en Periodismo por la Universidad CEU San Pablo (2006) y doctor por la misma Universidad (2015). Trabaja en la redacción de la revista Palabra desde 2011.

“Te pedimos que nos concedas la gracia y la fuerza para perseverar en esta tormenta, y al-canzar la paz y seguridad antes de que sea de-masiado tarde”. El propósito –y título– de este

libro se resume en esta última frase extraída de la oración por los cristianos de Irak compuesta por monseñor Sako I, Patriarca Católico-caldeo de Babilonia y máximo representante de la Igle-sia Católica en Irak.

En estas páginas, el lector encontrará historias reales de personas que un día tuvieron que ele-gir entre el abismo –la muerte, el martirio, la huida apresurada– o renegar de su fe. Miles de ellos permanecen a la espera en el Kurdistán iraquí para volver a su tierra, habitada por cris-tianos desde hace dos mil años y ocupada aho-ra por terroristas islámicos del ISIS.

Que no sea “demasiado tarde” es una petición a Dios… y a cada uno de nosotros, para que aquellos que no conocemos estas tremendas y espeluznantes historias, tomemos conciencia de nuestra propia responsabilidad.

Raquel Martín

«ANTES DE QUE SEA

DEMASIADO TARDE»

HABLAN LOS CRISTIANOS PERSEGUIDOS EN IRAK

Raquel Martín Caballero (Madrid, 1971) Es periodista. Fue corresponsal parlamentaria y responsable de la sección de Interior de la agencia Servimedia. Ha sido jefa de Informativos de Popular TV. Ha trabajado también en COPE y 13tv. En la actualidad es responsable de Comunicación de Ayuda a la Iglesia Necesitada.

Figure

Actualización...

Referencias

Actualización...

Related subjects :