Los inicios del programa nuclear colombiano, 1955-1965 - diplomacia y ayuda internacional en la formación de una comunidad científica del tercer mundo durante la era del desarrollo
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(2) TABLA DE CONTENIDO. AGRADECIMIENTOS................................................................................................................................ 3. GLOSARIO DE ABREVIACIONES............................................................................................................ 5. INTRODUCCION........................................................................................................................................ 6. CAPÍTULO 1. ¿UN CENTRO DE INVESTIGACIONES ATÓMICAS EN ESTE PAÍS DE ZULÚS? .......................................................................................... 30. CAPÍTULO 2. LA RESPUESTA COLOMBIANA ..................................................................................... 50. CAPÍTULO 3. INSTITUTO DE ASUNTOS NUCLEARES: UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD .................................................................................. 63. CAPÍTULO 4. LA CASA DEL REACTOR................................................................................................ 79. CAPÍTULO 5. EL CIRCO DEL REACTOR............................................................................................... 99. ANOTACIONES FINALES..................................................................................................................... 110. ANEXO 1. EL IAN EN LA PRENSA ...................................................................................................... 120. FUENTES CONSULTADAS ................................................................................................................... 125. 2.
(3) AGRADECIMIENTOS. La presente monografía, mucho más que un aporte individual, sintetiza cerca de un año de interacción con muchas personas que siguieron con interés el progreso de la investigación. Primero que todo, agradezco el cercano, paciente y muy minucioso trabajo de dirección proveído por Alexis de Greiff. Aspectos como la temática principal y varias de las tesis que se exponen fueron además de su directa inspiración. Reportes de investigación y ediciones preliminares fueron leídas y comentadas dentro del Seminario de Estudios Sociales de la Ciencia, la Tecnología y la Medicina de la Universidad Nacional, sin duda el más destacado espacio en el país para la discusión de los temas de que trata este trabajo. Las profesoras (y profesores) Diana Obregón, Olga Restrepo, Stefania Gallini, Néstor Miranda y Mauricio Nieto estuvieron pendientes de la investigación y con sus preguntas aportaron elementos que sin duda reconocerán con facilidad en su lectura. El continuo aplazamiento de esta monografía es ejemplo de lo urgente atravesándose en el camino de lo importante, y aprecio mucho la inmensa paciencia que se me tuvo en el Departamento de Historia de la Universidad de los Andes, y en especial Diana Bonnett. Espero que la calidad del documento esté a la altura de la excelente labor formativa que allí se realiza. Agradezo también a Hugo Fazio cuyo punto de vista hizo posible que la sustentación final del trabajo fuese fiel a los propósitos de la monografía de no permanecer limitada al espacio. 3.
(4) de los Estudios Sociales de la Ciencia, al tiempo que sus interrogantes abrían camino para posibles profundizaciones posteriores en el campo. A la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional y su Observatorio Astronómico se agradece el haber facilitado a Alexis de Greiff para trabajar en el proyecto y se reconoce la labor que está desempeñando en abrir un espacio para perspectivas contemporáneas sobre la ciencia que aún no permean con facilidad las comunidades científicas. El trabajo con fuentes primarias habría sido imposible sin la valiosa labor del Doctor Dimas Salamanca y su equipo en el Ministerio de Minas para preservar la memoria documental de dicha institución, que incluye todo el archivo del Instituto de Asuntos Nucleares. Dimas además proveyó valiosa información sobre la localización dentro del inmenso archivo de la documentación relevante a esta monografía. Se agradece finalmente al Archivo General de la Nación, dentro del cual se complementó la información primaria concerniente a la Cancillería, el Instituto Colombiano de Asuntos Nucleares y la Comisión de Energía Atómica de Colombia.. 4.
(5) GLOSARIO DE ABREVIACIONES. AMF:. American Machine and Foundry Co.. CEAC:. Comisión de Energía Atómica de Colombia. IAEA:. International Atomic Energy Agency. IAN:. Instituto de Asuntos Nucleares. IANEC:. Inter-American Nuclear Energy Comission. ICAN:. Instituto Colombiano de Asuntos Nucleares. ICTP:. International Centre for Theoretical Physics. OEA:. Organización de Estados Americanos. OIEA:. Organismo Internacional de Energía Atómica. ONU:. Organización de Naciones Unidas. UNAEC:. United Nations Atomic Energy Comission. USAEC:. United States Atomic Energy Comission. 5.
(6) INTRODUCCION. Reactor Nuclear IAN-R1. Las obras que hoy inauguramos representan la feliz culminación de un prolongado y muchas veces agotador esfuerzo. Para llegar a este día, hemos desbrozado largos caminos en el terreno de la incomprensión. Aún hoy, no son pocos los que piensan que la Energía Nuclear es para países desarrollados y no para pueblos como nosotros que pobremente se hayan empeñados en la dura lucha contra el subdesarrollo. Tulio A. Marulanda.. Discurso de inauguración del reactor nuclear del Instituto de Asuntos Nucleares en Bogotá, Colombia. Febrero 20 de 1965.. 6.
(7) El anterior fragmento de discurso es una excelente condensación de los elementos principales que serán desarrollados a lo largo de esta monografía, que tiene como propósito el análisis de los primeros años de una institución científica del Tercer Mundo1 especialmente representativa de la década de los años 50s y 60s. El estudio abarca el período entre 1955 y 1965 durante el cual surge la idea de dar apoyo estatal importante a una institución destinada a la investigación e incorporación al país de las promisorias ciencias nucleares, y que desde muy temprano tuvo entre sus objetivos principales la consecución de un reactor nuclear.. El presente trabajo se localiza en la rama de Historia de la Ciencia, en el sentido de que describe la evolución temprana de una institución dedicada a las ciencias nucleares, uno de los grandes símbolos del progreso científico del siglo XX. Dicha disciplina, algo marginada por los historiadores propiamente dichos, fue por mucho tiempo y aún hoy en buena parte cultivada por personas cercanas a sus temas de estudio. Pero en las últimas décadas se ha expandido rápidamente un cuerpo de profesionales en la materia con sus correspondientes instituciones educativas, publicaciones y lugar dentro de las ciencias sociales y puente de diálogo de éstas con las naturales. Ha además hecho frente al interrogante, tan primordial en una sociedad hipertecnológica e hipercientífica, de cuál es la naturaleza misma de lo que se denomina “ciencia”. 1A lo largo del presente documento se hace repetida referencia a términos como Tercer Mundo, países en desarrollo ó subdesarrollados, o países del Sur, los cuales se tratarán como conceptualmente equivalentes a pesar de los matices ideológicos que cada uno carga. Mientras que el primero fue promovido por sus connotaciones políticas en analogía con el “tercer estado” y preferido por el grupo de los no alineados, el segundo es el de mayor difusión durante el período estudiado en esta monografía y su significado será analizado con detalle en la monografía. El tercero ha tomado fuerza en los últimos años probablemente por su aparente vaguedad ideológica. En cualquiera de ellos en todo caso destaca el tratarse de identificaciones relativas a un Norte poderoso y “desarrollado”. 7.
(8) Uno de los principales logros de las últimas décadas consistió en dejar de percibirse la ciencia como actividad eminentemente externa a las condiciones sociales en que es creada, para pasar a analizarse no sólo su institucionalidad sino también su contenido bajo la lupa del científico social, por lo que la historia de la ciencia suele inscribirse contemporánemente dentro de lo que se denominan los Estudios Sociales de la Ciencia.. Aunque cada día se constituye en una tarea más importante para quien investiga la ciencia desde una pespectiva social, el presente trabajo no tendrá mayor discusión sobre el contenido de las teorías de las ciencias nucleares. Concentra su atención en la manera como lo relacionado con lo nuclear fue percibido durante los primeros años de la guerra fría, partiendo de la experiencia colombiana.. Como primer aporte importante, mostrará cómo lo nuclear se constituye en un caso ejemplar de la relación en este período entre la retórica de los científicos, que proclama a dicha actividad como aquella que permitirá al ser humano alcanzar su mayor potencial y bienestar, y la ideología del llamado desarrollo, que a grandes rasgos proclama similares consecuencias como resultado de someterse a las políticas de ayuda y reestructuración económica. Todo esto ejemplarizado mediante el estudio de una institución local plenamente inmersa en dichos universos.. En función de dicho propósito, es importante discutir sobre lo que se ha escrito respecto a la práctica científica en países que pueden considerarse en la “periferia” de lo que Xavier 8.
(9) Polanco en analogía al concepto Braudeliano-Wallensteiniano llamaría “ciencia-mundo2”. De por sí muy minoritarios aunque en crecimiento, los trabajos académicos que se concentran en la adopción de la ciencia por fuera de la esfera occidental se encuentran concentrados precisamente en aquellos países que, a pesar de haber estado marginados de la actividad científica, pueden considerarse hoy en día como parte del centro. Alguna dedicación es dada a las contadas excepciones de países como Brasil, Argentina, cuya producción científica es muy notoria dentro del Tercer Mundo.. El muy conocido trabajo de George Basalla3 se nutre de ejemplos como Estados Unidos y Rusia de comienzos del Siglo XX, Argentina, Brasil, Canadá o Australia. Algunos de los principales investigadores del campo como Pyenson4 en Canadá, McLeod5 en Australia, o Antonio Lafuente en España6 confirman esta tendencia. La debilidad de la comunidad académica local dificulta la existencia de personas que se dedican a los estudios de la ciencia 2Polanco toma prestada la idea originalmente planteada por Fernand Braudel y Inmanuel Wallenstein de economías – mundo: “Un espacio que varía lentamente...” “Una economía – mundo es una suma de espacios individuales, económicos y no económicos, reagrupados por ella...” “...en principio es la más vasta zona de coherencia en un período y parte dados del mundo...” “... transgrede ordinariamente los límites de otros agrupamientos masivos de historia...”. El concepto pretende contrastar con la noción de una “economía mundial” universal y democratizada, resaltando una interacción jerarquizada, con centros y periferias geográficos e ideológicos que además engloba más que aspectos puramente económicos. Polanco pretende además resaltar la fuerte interrrelación de la ciencia con el entorno económico internacional. Una “ciencia – mundo” de Polanco para el período tratado en esta monografía comprenderá como centros a las metrópolis europeas y Norteamérica, con los países del mundo en desarrollo en relación periférica. Polanco, Xavier. “Une science-monde: la mondialisation de la science europeénne et la création de traditions scientifiques locales” en Polanco, X. (ed.) Naissance et Developpement de la Science-Monde. Éditions de la Découverte, Conseil de l-Europe, UNESCO. 1990. págs 11-17.. 3Basalla, George, “The Spread of Western Science”, en Science, 156, 611 (1967). Washington: American Association for the Advancement of Science. 4Pyenson, Lewis. “Science and Imperialism” en Olby, R.C. (ed.), Companion to the History of Modern Science. London: Routledge 1990. 5McLeod, Roy. “On visiting the moving metropolis: reflections on the architecture of imperial science” en Historical Records of Australian Science Vol 5 No. 3 1982.. 9.
(10) (y paradójicamente de la ciencia periférica) y que los trabajos puedan adentrarse en forma crítica a su historia científica7. Muchos de los estudios centrados en regiones hoy periféricas surgen en instituciones académicas de élite de países industrializados. Los trabajos en historia de la ciencia producidos en países más representativos del Sur como Colombia son minoritarios aún dentro de lo que se escribe de ciencia periférica.. En el caso particular de nuestro país, los estudios sociales de la ciencia han tenido un importante auge en las últimas décadas que se ve reflejado en un cubrimiento cada vez más completo de lo que ha sido la actividad científica en el país con una perspectiva cada vez más consciente de la ciencia como un fenómeno social. En disciplinas como la medicina y la historia natural los trabajos son destacados8.. Lo mismo no puede decirse, sin embargo, sobre las ciencias físico-matemáticas que a lo largo del Siglo XX se constituyeron en el paradigma máximo del ideal científico en occidente. Dichas disciplinas hasta el momento han sido investigadas principalmente sus profesionales, lo que explica las temáticas fuertemente internalistas de los trabajos, que en general tienen como uno de sus propósitos servir como memoria fundacional para jóvenes profesiones en busca de legitimidad, si bien cada vez con una mayor conciencia respecto a la. 6Lafuente, Antonio y Maria Ortega “Modelos de mundialización de la ciencia” en Arbor 142, 93. Junio 1992. 7Restrepo, Olga “En Busca del Orden: Ciencia y Poder en Colombia”. Asclepio 50, No. 2, 33-75 (1998). Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas. 8Amaya, Jose Antonio. Mutis, apotre de Linee en Nouvelle-Grenade. Histoire de la Botanique dans la viceroyauté de la Nouvelle-Grenade (1760-1783). Barcelona: CSIC, Institut de Cultura, 1999. Nieto Olarte, Mauricio. Remedios para el Imperio: Historia Natural y la Apropiación del Nuevo Mundo. Bogotá, Instituto Colombiano de Antropología e Historia, 2000. Obregón, Diana. Batallas contra la Lepra: Estado, Medicina y Ciencia en Colombia. Medellín: Fondo Editorial Universidad EAFIT – Banco de la República, 2002. 10.
(11) importancia del entorno social para la producción científica. Una mayoría considerable de estos se concentra en la biografía de héroes científicos colombianos del campo como Francisco José de Caldas9 o Julio Garavito10, o en la introducción al país de teorías científicas importantes. Recientemente han empezado los trabajos sobre las ciencias exactas desde la perspectiva de las ciencias sociales11.. Otro propósito importante de la presente monografía será pues hacer un aporte a los estudios sobre la adopción del tipo de conocimiento de las ciencias físico-naturales en un país sin notoria tradición en el campo como Colombia.. El principal tópico que permea la monografía se vislumbra en las palabras de Tulio Marulanda: el desarrollo a mediados del siglo XX. Las décadas que abarcan desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta los años 80s suele denominarse “la era del desarrollo” con el propósito de denotar la radical transformación que ocurrió en el mundo y, en especial, los territorios antes bajo control colonial, hacia la modernidad. Durante este período el anhelo por alcanzar de alguna manera los logros que llevaron a Occidente al dominio global se hizo universal, acompañado por la certidumbre de que dicha transformación necesariamente traería consigo un bienestar material nunca antes visto. Más importante, la retórica a partir de la cual se articularon las relaciones entre los países industrializados y el resto del mundo. 9Martinez-Chavanz, Regino. “La Física en Colombia y su Filosofía” en Vasco, Carlos E. Orozco, L.E. y Obregón D (eds.) Historia Social de la Ciencia en Colombia. Vol. 6. Bogotá, Colciencias 1993.. 10Arias de Greiff, Jorge. La Astronomía en Colombia. Bogotá: Academia Colombiana de Ciencias Exactas Físicas y Naturales 1993. 11Quintero, Camilo. La Astronomía en Colombia, 1867-1949 : reflexiones sobre el problema centroperiferia en la producción de conocimiento científico. Bogotá: Universidad de los Andes (Tesis Historia), 2002. 11.
(12) se adaptó a dicho clima, formandose lo que sería ya no la “idea” sino la práctica del desarrollo de manos de una amplia constelación de mecanismos de ayuda internacional. La doctrina llegó a proclamar que para vencer el subdesarrollo era imprescindible el apoyo por parte de los “desarrollados”, en efecto creándose unos nuevos lazos de dependencia que reemplazaron las estructuras colonialistas en desaparición.. La hegemonía del discurso del desarrollo fue tal que en su período de formación algunos de los elementos de contraposición comunismo-capitalismo en el Tercer Mundo se desdibujaron ante el fomento de las estrategias de desarrollo con similar entusiasmo por los Estados Unidos y la Unión Soviética. La pregunta no fue si debía o no producirse el desarrollo y, en todo caso, las estrategias tomadas por países pobres cercanos al mundo socialista tampoco serían fundamentalmente diferentes en muchos casos a lo recomendado por los desarrollistas occidentales (industrialización, urbalización, etc.). La discusión sobre la idoneidad de un sistema económico – político se hacía muchas veces en función de cuál era el más apropiado para alcanzar el desarrollo.. Durante la última década y ya desde una perspectiva coherente con la decadencia de la “era del desarrollo”, han surgido obras importantes sobre el tema, incluyendo una cuyo caso principal de estudio es Colombia. Arturo Escobar12, desde una perspectiva foucaultiana, hace un completo recorrido por la manera en que a lo largo de cuarenta años se pretendió “desarrollar” a Colombia, concentrando especial atención en la idea inherente al modelo de que el propósito es la occidentalización de la humanidad como única vía hacia el bienestar.. 12.
(13) Señalará que para efectos prácticos este discurso, en el sentido de Foucault, constituye una herramienta de dominación. Gilbert Rist13, desde una posición claramente en defensa de la autonomía (self-reliance) económica como una alternativa para los países del Sur, hace un recorrido histórico por los diversos matices que ha tomado la ideología del desarrollo que ve fuertemente arraigada en Occidente, y cuyas implicaciones materiales reales son la dominación del otro. Ambos coincidirán en que un elemento central de la doctrina del desarrollo es adopción de un discurso universalista. Para Rist nadie discute que desarrollarse es un propósito noble. Como una doctrina religiosa, la ideología del desarrollo además de su mesianismo universalista habla en términos muy amplios (vagos) de ser la clave para la salvación,. justificando prácticamente cualquier política, que a pesar de sus nefastas. consecuencias de corto plazo se considere necesaria para el desarrollo.. Hay sin embargo un hecho notorio en ambos trabajos, y es la falta de atención en ellas hacia la ciencia. Y es que aunque una parte constitutiva del discurso del desarrollo es la transferencia tecnológica, manifestaciones menos directamente aplicables del conocimiento occidental también jugaron un papel, como se apreciará en el presente trabajo. Más aún, el papel de la comunidad científica en el desarrollo fue fuertemente promovido, lo que por otra parte reitera la idea de Rist respecto a la interpretación mesiánica del desarrollo teniendo en cuenta que en la modernidad se percibe a los científicos como los depositarios de los métodos y saberes que separan a Occidente de las sociedades tradicionales. Si queremos llegar a ser como el Occidente utópico, debemos hacer un sacrificio “al corto plazo” e 12Escobar, Arturo. La Invención del Tercer Mundo. Construcción y Deconstrucción del Desarrollo. Bogotá: Grupo Editorial Norma, 1998.. 13.
(14) invertir en empresas cuyos beneficios son imponderables (en el triple sentido de inmensos pero también indeterminados o inexistentes), lo que es prácticamente una reproducción del discurso científico sobre la manera como llegan los beneficios de la investigación “pura”.. Esto no quiere decir que no haya habido científicos que considerasen que, por el contrario, la práctica científica era una labor a la que sólo debían dedicarse países con recursos suficientes y que el Tercer Mundo se debía concentrar en la adaptación de tecnologías para su desarrollo, pudiendo aprovechar la ciencia que fuese necesaria gracias a haber sido ésta ya probada por los países que la desarrollaron en primer lugar14. Sin embargo, los científicos que regresaban a sus países después de un período de formación en el Norte tendían a adherirse a la visión de que parte importante del camino hacia el desarrollo era la adopción de una mentalidad “científica” en la sociedad, labor para la cual ellos debían jugar un papel importante15.. La presente monografía por tratar el tema de las ciencias nucleares es muy particular dentro de la historia de la ciencia por cuanto que, en especial durante el período investigado, dichas disciplinas tienen asociado mucho más que la idea tradicional de la ciencia como búsqueda. 13Rist, Gilbert. The History of Developlment. From Western Origins to Global Faith. 2nd Ed. Londres: Zed Books Ltd, 1999. 14Véase por ejemplo de De Greiff, A. The International Centre for Theoretical Physics, 1960-1979. Ideology and Practice in a United Nations Institution for Scientific Cooperation and Third World Development. Londres: Imperial College of Science and Technology (Tesis Doctoral), 2001 y De Greiff, A. “A tale of two peripheries: The creation of the International Centre for Theoretical Physics in Trieste”. Historical Studies in the Physical and Biological Sciences 33, No. 1. Número especial, A. de Greiff y David Kaiser, eds. 33-59 (2002). 15Para el período en cuestión tiene gran influencia la visión de Walter W.Rostow según la cual una de las precondiciones para superar la “sociedad tradicional” es la adopción de la ciencia, llegando a denominar a las sociedades no modernizadas como “pre-newtonianas”. (Rostow, Walter W. The Stages of Economic Growth: A non-communist Manifesto. Cambridge, Cambridge Univ.Press 1960). 14.
(15) desinteresada por el conocimiento. Antes de los años 40s, los fenómenos asociados con el núcleo atómico, eran hasta cierto punto campo de la investigación “pura” teniendo como mayor aplicación práctica el fenómeno de la radioactividad en el tratamiento del cáncer16. Con el desarrollo de la bomba nuclear durante la Segunda Guerra Mundial, esta ciencia “pura” pasó a ocupar un papel central en la política de defensa en los países industrializados. Las ciencias nucleares son la primera línea de batalla y el instrumento político central de la Guerra Fría. Esto sin duda fomentó la investigación de los programas nucleares del mundo. Pero el interés principal en este campo está concentrado en países que podrían denominarse “superpotencias” nucleares: Estados Unidos, URSS/Rusia, Reino Unido, Francia, y China17. La historiografía de los programas nucleares es uno de los campos centrales dentro de lo que se ha escrito sobre la guerra fría.. Más interesante y cercano al tema de este trabajo son las obras realizadas acerca de los programas nucleares en países del denominado Tercer Mundo. De nuevo el principal interés de los investigadores se enfoca en aquellos países que desarrollaron eventualmente armamento nuclear. Itty Abraham18 ha realizado una completa obra dedicada al desarrollo del programa nuclear de la India. Avner Cohen19 ha estudiado el caso Israelí, y hay. 16Heilbron, J.L. y Seidel, R.W. Lawrence and his Laboratory: A History of the Lawrence Berkeley Laboratory. University of California Press 1989. 17Rhodes, Richard. The Making of the Atomic Bomb. New York: Touchstone, 1996; Hansen, Chuck. US Nuclear Weapons: The Secret History. New York: Aerofax, 1998; Holloway, David. Stalin and the Bomb. New Haven: Yale University Press. 1994; Cochran, T.B., Norris, Robert S. y Bukharin, Oleg A. Making the Russian Bomb: From Stalin to Yeltsin. Boulder: Westview Press, 1995; Norris, R., Burrows, A.S., y Fieldhouse, R.W. British, French and Chinese Nuclear Weapons. Boulder, Westview Press, 1994. 18Abraham, Itty. The Making of the Indian Atomic Bomb. Science, Secrecy and the Postcolonial State. Londres: Zed Books Ltd. 1998. 19Cohen, Avner. Israel and the Bomb. New York, Columbia University Press, 1998. 15.
(16) bibliografía creciente sobre los programas nucleares de países como Iraq20, Iran21, Pakistan22, Corea del Norte23, Sudáfrica24, Brasil y Argentina25. Algunos de estos estudios serán útiles en la monografía, aunque precisamente por lo que dicen respecto a las intenciones no armamentistas de los esfuerzos nucleares en dichos países. Bibliografía que se dedique a la historia de un programa que no haya incluido la creación de bombas nucleares es prácticamente inexistente con excepción de un estudio del caso mexicano para un período posterior26.. La presente monografía pretende hacer frente a este vacío al mostrar las. características del programa nuclear colombiano y contrastarlas con aquellas de los países cuyos esfuerzos en materia nuclear han sido ampliamente documentados.. Durante las últimas décadas los esfuerzos de no-proliferación en el Tercer Mundo, por parte de las potencias nucleares establecidas, han impulsado con relativo éxito la idea de que los esfuerzos de un país en materia nuclear son de por sí sospechosos de tener como objetivo la obtención de “la bomba”. Para el mundo industrializado fue en particular escandaloso cómo un programa a todas las luces eminentemente civil como el de la India eventualmente hizo el paso hacia un “explosivo nuclear pacífico” probado en 1974, momento en que ya se ha tomado consenso entre las superpotencias de que las explosiones atómicas deben ser. 20Hamza, Khidir. “Inside Saddam's Secret Nuclear Program”. Bulletin of Atomic Scientists Sept. 1997. 21Albright, David. “An Iranian Bomb?” Bulletin of Atomic Scientists Jul 1995. 22Samina, Ahmed y Cortright, David. Pakistan and the Bomb: Public Opinion and Nuclear Options. Notre Dame: Notre Dame University Press, 1998. 23Sigal, Leon V. Disarming Stragers: Nuclear Diplomacy with North Korea. Princeton: Princeton University Press, 1998. 24Albright, David. “South Africa and the Affordable Bomb”. Bulletin of Atomic Scientists Jul. 1994. 25 Mariscoti, M. El Secreto Atómico de Huemul. Buenos Aires: Suramericana-Planeta 1985; Hymans, Jacques C. “On Gauchos and Gringos: Why Argentina never wanted the bomb and why the United Stated Thought it did”. Security Studies 10 No. 3. 153-185 (2001). 26Stevis, D y Mumme, S.P. “Nuclear Power, Technological Autonomy and the State in Mexico”. Latin American Research Review 26 No 3, 55-82 (1991) 16.
(17) consideradas como beligerantes independientemente de cualquier retórica. Hasta comienzos de los años 60s eran comunes las explosiones nucleares “pacíficas”, indistinguibles en la práctica de pruebas armamentistas27. Pero a causa de la creciente oposición pública y del reconocimiento de un interés común en la limitación de espacios legítimos de desarrollar explosivos nucleares, estas pruebas se limitaron fuertemente en el primer gran tratado de limitación de explosiones de las superpotencias en 1964, el “Limited Test Ban Treaty”, y luego en el “Nonproliferation Treaty” de 1968 donde son tratados a la par con bombas de uso militar. Si había de usarse explosivos nucleares para obras civiles, estos deberían ser proveídos por alguno de los estados ya oficialmente nuclearizados.. El excesivo enfoque que se ha dado al aspecto de elaboración de bombas de un programa nuclear explica el desinterés por casos como el colombiano, que evidentemente no tenían capacidad ni intención de desarrollar armas de destrucción masiva. Una contribución de la presente monografía es ayudar a responder a la siguiente pregunta: ¿qué es lo que impulsa a un país pobre a embarcarse en un proyecto nuclear si no es su ambición militar? Colombia no es para nada un caso aislado, estando la mayoría de los países que eventualmente formarían el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en similares circunstancias. Aunque no se tiene elementos para un estudio comparativo, las situaciones que llevan a formar un Instituto de Asuntos Nucleares y la adquisición de un reactor nuclear 27Barletta, Michael. Pernicious Ideas in World Politics: Peaceful Nuclear Explosives. Monterrey: Monterrey Institute of International Studies, 2001; Nordyke, M.D. The Soviet Program for Peaceful uses of Nuclear Explosions. Livermore: Lawrence Livermore National Laboratory, 2000; El entonces exdirector del programa nuclear indio Raj Ramanna diría en 1997 sobre la prueba de 1974: “The [1974] Pokhran test was a bomb, I can tell you now... An explosion is an explosion, a gun is a gun, whether you shoot at someone or shoot at the ground...”. Reportado por la Press Trust of India, Octubre 10, 1997. 17.
(18) en Colombia, Venezuela, Egipto o Vietnam del Sur deben tener similaridades importantes. Incluso, puede que estos casos puedan ser extrapolados en parte a países que de hecho tuvieron intenciones bélicas. El que las hayan tenido no descarta que los motivos principales de sus programas nucleares fuesen distintos de la producción de un explosivo nuclear. A la luz de la historiografía estudiada, el único programa nuclear temprano del Tercer Mundo con intenciones claramente bélicas desde un comienzo fue el israelí. Más bien lo que sí destaca es que la gran mayoría de los países tercermundistas que pensaron en la bomba tenían ya un programa establecido antes de la posibilidad de ayuda estadounidense, mientras que en países como el nuestro la institucionalización en materia nuclear fue directamente causada por la política de “Átomos para la Paz”28. Esto en sí mismo provee una gran pista respecto a los posibles alcances de dichos programas nucleares, ya que antes de que fuese introducidos los mecanismos de control internacional, un país no tenía incentivo alguno para desatender aquellos aspectos que podrían en un momento dado ser útiles para la producción de bombas. Así no se tuviera un deseo inmediato de ser potencia nuclear, era posible mantener una ambiguedad tecnológica tal que, en el momento que se tomara la decisión, gran parte del camino estuviera recorrido. Dichos países por lo general además introdujeron una cultura del secreto en sus programas que resaltaba dicha ambiguedad, lo que por otra parte era un efecto deseable. Itty Abraham muestra cómo en la India la alta confidencialidad. 28Países como Pakistán, Iraq e Irán, empezaron con proyectos parecidos al colombiano iniciados por “Átomos para la Paz”, pero no es a raíz de estos que surgen los programas armamentistas. En todos estos casos los primeros proyectos coinciden con regímenes muy cercanos a Washington que luego son depuestos para dar paso a regimenes populistas o fundamentalistas que alteran radicalmente la política exterior de sus países y que incian nuevos programas nucleares bajo control de las fuerzas armadas. 18.
(19) servía, mucho más que contra el espionaje extranjero, para incrementar la admiración hacia el programa nuclear en su aura misteriosa29.. Esta monografía resaltará cómo el programa en un país con poco interés en el tema, cuyo principal motor es la ayuda externa, funciona de forma radicalmente diferente. En Colombia habrá un fuerte interés en mantener una imagen internacional favorable resaltando su carácter pacífico, y permanentemente en búsqueda de una mayor consolidación institucional dado que las investigaciones nucleares no son consideradas prioritarias por el gobierno nacional. Los científicos colombianos encontrarán en el prestigio que gozan los programas nucleares, y en especial un instrumento central de la monografía que será el reactor nuclear, los principales aliados en la búsqueda de un espacio de realización profesional.. Antes de entrar en materia es conveniente tener en consideración las fuentes utilizadas para la realización de la presente monografía. Pese a sus algo más de treinta años de existencia, la literatura sobre el Instituto de Asuntos Nucleares de Colombia (IAN) es muy escasa para el período en cuestión, existiendo únicamente una breve historia institucional preparada para la publicación que conmemoraba los treinta años del Instituto en 198930. Los datos contenidos, aunque muy valiosos no tratan el tema del reactor nuclear y su adquisición, asunto que, como veremos, es central en la concepción, construcción y consolidación del IAN.. 29Abraham, Itty, opcit cap. 5 30Zamora C, Héctor H. y Ahumada B. Jaime J. “Breve Reseña Histórica” en Ahumada B. Jaime J et al Instituto de Asuntos Nucleares: Ciencia y Tecnología Para el Progreso. Bogotá, Instituto de Asuntos Nucleares, 1989. 19.
(20) Existe también una tesis de grado de Sociología de la Universidad Nacional31, pero salvo un primer capítulo que trata sobre el período del primer Instituto Colombiano de Asuntos Nucleares (ICAN, 1956-1959), se concentra en un análisis institucional de su situación contemporánea hacia 1990. Notoriamente el papel del reactor nuclear en los años 19601965 es inexistente.. La mayoría de las fuentes en que se basa la monografía es por lo tanto de carácter primario32. Por una parte se acudió a las actas de la junta directiva de la institución, disponibles en el archivo del Ministerio de Minas y Energía. Además, se examinó la correspondencia del período que abarca desde inicios del IAN en 1959 hasta 1965, tanto en el archivo del Ministerio de Minas como en el Archivo General de la Nación, donde residen comunicaciones diplomáticas concernientes a temas nucleares, casi exclusivamente relacionadas con el Instituto. En general las entrevistas realizadas no llevaron a información no disponible en archivos, y quien fuera el principal protagonista humano de la historia, Tulio Marulanda, falleció hace ya más de quince años. La ya mencionada tesis de grado sirvió para esclarecer algunos aspectos concernientes al primer ICAN, habiéndose realizado para su elaboración una entrevista al ex-director de entonces. Notoriamente hay un hueco documental en el archivo del IAN respecto a esa primera institución que obligó a recurrir únicamente a la correspondencia de dicha entidad para dilucidar sus actividades. La razón como se mencionará posteriormente, tiene que ver con la intención deliberada del nuevo Instituto de borrar la existencia de una entidad anterior al año 1959. 31Ortiz G. Isabel Cristina y Benavides J. Liliana. Papel del IAN en la conformación de una comunidad profesional científica en Colombia. Bogotá, Universidad Nacional (Tesis Sociología) 1990.. 20.
(21) En cuanto a consideraciones teóricas que vale la pena tener en cuenta, primero que todo, dado que la monografía trata sobre el hoy tan controversial tema de la energía nuclear, es difícil evitar un sesgo que desacredita el optimismo con que en los primeros años de la Guerra Fría se veía a esta tecnología. Teniendo en cuenta que una característica notoria a lo largo del texto es la omnipresencia del Reactor Nuclear como elemento central, aún cuando éste estaba ausente como objeto material, surge la tentación, sobre todo a la luz del fracaso en el mundo en general y en Colombia en particular de la promesa de la utopía atómica, de valorar de antemano la adquisición de dicho instrumento como una tragicómica aventura tercermundista sin beneficios reales, más bien motivada por esperanzas sobredimensionadas en el instrumento. Hacia 1960 no era la visión predominante, todo lo contrario. Prueba de ello es el casi centenar de reactores similares que fueron instalados en varias partes del mundo. Itty Abraham33 concentra gran atención al simbolismo que rodea el programa nuclear indio que rebasa sus posibles repercusiones materiales. Para él los reactores y todo el programa califican como un fetiche, cuya función principal es despertar la admiración y el respeto, en sustitución de una realidad material, y asevera que debido a ello necesariamente éste ha de producir nuevos “logros” ante el cuestionamiento al que la admiración inevitablemente conduce, produciéndose eventualmente una bomba atómica. Veremos más adelante cómo, guardadas proporciones, el caso del reactor nuclear colombiano tiene elementos parecidos. Obviamente nunca hubo aquí intenciones de armamento nuclear, y debido a su naturaleza de receptor de ayuda tampoco una cultura de secreto. Pero a lo largo. 32Para comprender la notación de fuentes primarias utilizada a lo largo del documento ver el apéndice correspondiente al final de la monografía. 33Abraham, Itty, opcit. cap. 5 21.
(22) de la monografía se hará presente cómo el reactor nuclear como elemento central de la formación del IAN en sus primeros años es principalmente un elemento de prestigio.. Pero hay en todo caso que cuestionar algo la concepción misma de Abraham respecto al carácter de “fetiche” de los reactores y programas nucleares. El autor es especializado en estudios postcoloniales, no en las corrientes contemporáneas que estudian socialmente la actividad científica.. Bruno Latour, en un valioso intento de cuestionar profundamente lo que considera los más graves problemas de la ciencia occidental34, nos recuerda que éstos en gran medida están sostenidos sobre la separación entre hechos y “creencias”: lo objetivo y lo subjetivo. Los primeros fuera del alcance del escrutinio público por su proclamanda neutralidad y universalidad, a pesar de ser estos también una realización humana. El autor nos despierta ante las pretensiones de quien reconoce al fetiche, el iconoclasta. Su labor no es más que descubrir para todos que el objeto es fabricado, construido. Pero para hacerlo, debe estar inmerso dentro de la división occidental de hechos “reales” y hechos fabricados. La propuesta de Latour es desdibujar totalmente la dicotomía entre fabricado y real (o natural), reconociendo que debe haber una unificación de criterios que aplique al conocimiento. Pretender denunciar la idolatría del reactor a comienzos de los sesentas, “destapando la farsa que se esconde detrás” sería de por sí una actitud absolutista respecto a la naturaleza del reactor. Más bien debemos concentrarnos en lo que representa para los actores que giran en torno a éste y cómo estos además tendrán actitudes hacia éste que no podrían descalificarse. 22.
(23) fácilmente de ingenuas. Hay que evitar la tentación de ver en las acciones de quienes trabajaban en el IAN ciencia “imperfecta”, más bien procurando obtener valiosas pistas sobre elementos que forman parte de la labor científica, que no necesariamente deben concordar con el tipo ideal de ciencia que aún se publicita.. Dentro de lo que consideraba como una de las directivas principales en el camino hacia una sociología “fuerte” del conocimiento científico, David Bloor enfatizaba el respeto a lo que denomina el principio de neutralidad35. Una característica común de los trabajos en historia y sociología de la ciencia temprana es su intento de, basados en el conocimiento actual de una disciplina, adentrarse al estudio de investigaciones científicas cuyos resultados no tienen validez ante la comunidad contemporánea con el propósito de intentar explicar las causas sociales que podrían haber permitido la prevalencia de una idea “falsa”. Los resultados “verdaderos” por el contrario no debían ser explicados sociológicamente al ser el fruto de un método científico bien aplicado. Es importante mantener esto en mente cuando se trabaja con una tan desacreditada tecnología como la nuclear, procurándose que el análisis no sea distinto que el que podría hacerse de una rama del saber que contara hoy en día con una legitimidad como la que podría tener las ciencias nucleares hacia los años 60s.. Piénsese nada más en la otra gran hazaña tecnológica de la Guerra Fría: la exploración espacial36. Los paralelos con el caso nuclear son evidentes tratándose en las superpotencias. 34Latour, Bruno. La Esperanza de Pandora. Ensayos Sobre la Realidad de los Estudios de la Ciencia. Barcelona, Gedisa, 2001. cap. 9 35Bloor, David. Knowledge and Social Imagery, 2nd Edition. Chicago: University of Chicago Press 1991. 36McDougall, W.A. Heavens and the Earth: The Political History of Space. Baltimore, Johns Hopkins University Press 1997. 23.
(24) principalmente de un efecto secundario del desarrollo de una tecnología militarmente vital como los misiles. Los cohetes enviados al espacio despertaron esperanzas de un futuro para la humanidad fuera de la Tierra, convirtiéndose en una prioridad para el prestigio nacional, al tiempo que presentaban un enorme potencial de uso militar (satélites espías, plataformas con armamento). La gran diferencia es el aún gran prestigio que gozan los programas espaciales actualmente, considerándose incluso un campo en que países del Tercer Mundo compiten con las potencias tradicionales por un lucrativo mercado de lanzamiento de satélites comerciales. A mediados de los 60s sería difícil prever que mientras que los programas espaciales continuarían contando con apoyo popular y siendo percibidos como valiosos, en la mayoría de los países los esfuerzos en materia nuclear son vistos con sospecha, costosos y riesgosos.. Otro recurso teórico de gran utilidad en esta monografía tiene que ver con el novedoso tratamiento que autores como el ya mencionado Bruno Latour, dada su renuncia a la pretensión de una distinción entre sujeto y objeto, proponen para explicar la actividad de los científicos37. En contraposición con la noción ingenua según la cual el éxito de un proyecto científico es consecuencia de un método bien aplicado que hace que los hechos por sí mismos despejen cualquier duda, se propone al científico como persona cuya tarea es enrolar aliados que le permitan consolidar sus pretensiones. La principal novedad consiste en incluir dentro de los potenciales aliados los “actores no humanos” que modernamente tendrían la categoría de objetos pasivos, y que abarcan desde animales y herramientas de trabajo hasta los contenidos mismos del trabajo científico. De esta manera puede integrarse bajo un mismo. 24.
(25) esquema de interpretación lo que anteriormente se distinguiría como intrínsecamente científico o como “aspectos sociales” de la ciencia. Va a hacerse notorio a lo largo de la presente monografía que el reactor nuclear asume muy bien la categoría de actor no humano siendo punto de encuentro de los grupos de intereses que convergen en la historia. Mucho más que un pasivo instrumento científico cada uno necesita al reactor como aliado para su causa, pero también el reactor impone condiciones a cada uno de ellos que hacen que deban modificar sus pretensiones originales.. Un último tópico recurrente en la monografía está relacionado con la interrelación que se presenta entre investigación científica y diplomacia. Cabe anotar que dentro de lo que se ha escrito en materia de relaciones internacionales de Colombia38, no hay mención al papel que jugaron en éstas las instituciones encargadas del programa nuclear colombiano, omisión considerable teniendo en cuenta la magnitud de recursos económicos que fueron movidos en este campo. A lo largo del documento se mostrará la manera como las circunstancias del período llevan a un científico, el director del Instituto de Asuntos Nucleares, a convertirse en un diplomático ante las instituciones nucleares de los Estados Unidos y los organismos internacionales. Una manifestación del surgimiento de “diplomáticos-científicos”39 a mediados de Siglo XX cuando debido a su notoriedad en la fabricación de la bomba atómica y otros proyectos tecnológicos, los físicos y químicos son considerados con autoridad moral 37Latour, Bruno. opcit. 38Véase por ejemplo Pardo, Rodrigo y Tokatlian, Juan G. Política Exterior Colombiana: ¿De la subordinación a la autonomía? Bogotá: Tercer Mundo Editores y Ediciones Uniandes, 1988. y Ardila, Martha. ¿Cambio de Norte? Momentos Críticos de la Política Exterior Colombiana. Bogotá, Tercer Mundo Editores e Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia, 1991. 39El término ha sido introducido a la historiografía de la ciencia por parte de Alexis de Greiff. Véase De Greiff, A. (2001) opcit. Cap 2. 25.
(26) significativa en materia de cooperación internacional y desarrollo. En el caso colombiano esto ocurrirá en oposición al manejo de la diplomacia que ejercía la Cancillería y que era incapaz de hacer frente a los requerimientos impuestos por unas relaciones internacionales orientadas hacia temas científicos y técnicos.. La monografía por otra parte es rica en ejemplos que refuerzan la idea de Colombia como un país fuertemente sometido en política exterior a los Estados Unidos durante las dictaduras militares y las primeras administraciones del Frente Nacional. Nada más hay que recordar el fragmento del discurso de inauguración como Presidente de Colombia de Guillermo León Valencia el 7 de Agosto de 1962:. Desde el punto de vista de la política internacional el gobierno seguirá las luminosas huellas de mi ilustre antecesor, que corresponden a la más egregia tradición colombiana en esta materia... ubicada dentro de la organización hemisférica y del lado del mundo libre... nos consideramos dentro de la órbita de los Estados Unidos de América, como potencia hegemónica, y hoy lo hacemos además con fervor y entusiasmo porque la gran democracia del Norte ha rectificado con nobleza, justicia y valor indiscutibles viejos métodos imperialistas40.. Sin embargo, si bien la superpotencia juega un importante papel en la entrada del país al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la experiencia de Tulio Marulanda en dicho organismo multilateral puede verse como una de las primeras incursiones del país en. 40Reproducido en Ardila, Martha opcit. p 139. 26.
(27) una institución que los países del Tercer Mundo lograron apropiar para sus intereses41. Se observa que durante el período investigado en esta monografía la delegación colombiana tiende a tomar preferencia por causas tercermundistas, en ocasiones contra la voluntad estadounidense.. Es difícil tratar un tema como el Instituto de Asuntos Nucleares sin que haya alusión a aspectos técnicos específicos. Por ejemplo, tener idea de lo que significan las características técnicas del reactor nuclear adquirido ayuda a comprender las posibles esperanzas que éste inspiraba y la naturaleza del programa nuclear mismo. Tampoco debe olvidarse la importancia que tuvo la aplicación de radioisótopos en agricultura o medicina.. El. conocimiento sobre la manera particular en que la materia prima para las reacciones nucleares debe ser procesada para su utilización en reactores nucleares y bombas atómicas es fundamental para comprender los objetivos de los prograhimas de “salvaguardia” o para tener idea de las implicaciones económicas del precio del Uranio en la dirección que tomaría la tecnología de reactores. Sin embargo, teniendo en cuenta que la mayoría de los interesados en esta monografía, ya sea por tener conocimientos suficientes en la materia, o por concentrar su interés en otros aspectos del documento, considerarían inoportunas las disgresiones técnicas, se prefirió no profundizar en este aspecto más de lo esencial para sustentar las tesis centrales del trabajo. Se previene al lector que no es un desconocimiento. 41De Greiff (2001) ,opcit; De Greiff (2002), opcit y Fischer, David. History of the International Atomic Energy Agency; The First Forty Years. Viena: IAEA, 1997 27.
(28) de su importancia y que, si tiene un mayor interés en el tema se le remite a bibliografía pertinente42.. El documento ha sido estructurado en seis capítulos además de la presente introducción. El primero de ellos introduce al lector al clima internacional de la postguerra y abarca de 1945 a 1955. Especial énfasis se da a lo relacionado con el papel que en el período juega el reciente desarrollo de la bomba atómica por parte de los Estados Unidos, pero también se discute la otra gran temática que permea la monografía que es el surgimiento del discurso del desarrollo. El interés de los países del Sur en instaurar programas nucleares se mostrará entonces como fuertemente impulsado en términos de las consecuencias que podría traer para conseguir el desarrollo. El segundo capítulo relata los años en que surge la posibilidad de formar un programa de investigación nuclear en Colombia y el primer intento de formar una institución para concentrar dichos esfuerzos durante la dictadura de Rojas Pinilla y el período de transición de la junta militar, abarcando los años 1955-1959. El tercer capítulo se concentra en la descripción del nuevo Instituto de Asuntos Nucleares surgido en 1959 trazando importantes diferencias, pero también notorias continuidades, con su antecesor. Se explica la relación de éste con el gobierno nacional y se contrastan sus características con aquellas de institutos equivalentes en otros países.. 42Sobre la inherencia de aspectos técnicos de los reactores nucleares en política véase Winner. L. La Ballena y el Reactor. Barcelona, Gedisa 1987 y Winner, L. “Do Artifacts have Politics?”, en Teich, Albert (Ed.) Technology and the Future, Boston, Bedford/St. Martin's, 2000. Para una introducción a los aspectos característicos de los programas nucleares, véase “nuclear energy”, Encyclopedia Britannica. Encyclopedia Britannica Premium Service, http://www.britannica.com/eb/article?eu=57849.. 28.
(29) El cuarto capítulo trata sobre los primeros años de la que sería la institución definitiva a cargo del programa nuclear colombiano, el Instituto de Asuntos Nucleares, y abarca desde su creación ya en período del Frente Nacional en 1959 hasta 1963. Durante estos primeros años se logra pasar de una modesta oficina burocrática a una instución de prestigio con majestuosas instalaciones y una planta de expertos en un tema del que pocos años antes no se había logrado conseguir un sólo colombiano con los mínimos conocimientos. El quinto capítulo se refiere al período que abarca de 1963 a 1965 y que tiene como característica principal un instituto ya bastante consolidado pero dentro del cual hay gran incomodidad ante la demorada adquisición del reactor nuclear, que en primer lugar ha permitido tan exitosa institucionalización. El capítulo culmina con la inauguración del anhelado instrumento. En la última parte del documento se presentan algunos comentarios a manera de conclusión.. 29.
(30) 1. ¿UN CENTRO DE INVESTIGACIONES ATÓMICAS EN ESTE PAÍS DE ZULÚS?. Georges Remi (Herge) Objetivo La Luna Primera Edición: Paris-Tournai, Casterman, 1953.. En este capítulo se hace una introducción al clima internacional que ronda el problema de la energía nuclear desde 1945 hasta aproximadamente 1955, que será el factor determinante del surgimiento de programas nucleares a lo largo del mundo, incluso en países en desarrollo. Se introduce además la fuerte relación que tiene entonces el incipiente discurso 30.
(31) del desarrollo con el deseo de los países del Tercer Mundo de adentrarse en los estudios nucleares. Finalmente se destaca el importante papel que juega el cambio de direccción en política nuclear de los Estados Unidos a finales de 1953 al asumirse el fracaso en mantener un monopolio en el campo. La nueva política de “Átomos para la Paz” además de significar una apertura en competencia comercial internacional en materia nuclear estará acompañada de una fuerte retórica de ayuda para el desarrollo del Tercer Mundo que impulsará programas en países antes desinteresados como Colombia.. La naturaleza de un instituto de asuntos nucleares en un país como Colombia implica algunas anomalías respecto a otros casos en la historia de la ciencia. El primero de ellos tiene que ver con sus mitos de origen. Lo corriente en instituciones científicas es que los orígenes se tracen bastante tiempo atrás de su constitución real. Gran esfuerzo se dedica en las historias oficiales a ilustrar que no se nació “de la noche a la mañana” sino que la institución en cuestión era la consecuencia lógica de una lenta conformación de líneas ideológicas, grupos de discusión, instituciones educativas, etc. Se ha dicho que el intento de una institución por mostrarse de amplia tradición está relacionado con una búsqueda de legitimidad43, y en caso de poder exhibir antecesores de amplio reconocimiento, apropiarse de éstos en función de su consolidación como institución científica seria y prolífica.. No ocurre esto con el Instituto de Asuntos Nucleares.. Por el contrario, sus historias. oficiales dedican si acaso un par de líneas a su historia pre – institucional, incluso evitando detallar los años del “Instituto Colombiano de Asuntos Nucleares” y “Comisión de Energía. 31.
(32) Atómica de Colombia”, de 1955 a 1959 que serán relatados en el próximo capítulo. Considero que tal anomalía debe analizarse de cerca y será una importante pista en el camino hacia una descripción de la naturaleza del Instituto en los primeros años de los 60s y del papel que jugaría el reactor nuclear.. Una razón evidente de que un Instituto de Asuntos Nucleares no pueda trazar una tradición que abarque décadas anteriores a su fundación es que, exceptuando las potencias aliadas en la Segunda Guerra Mundial, el mundo se enteró que lo “nuclear” existía el 6 de Agosto de 1945 con la explosión del primer artefacto sobre Japón. La bomba atómica significó un hito cultural significativo, incorporándose en la realidad y la fantasía de los ciudadanos de los Estados Unidos, y luego rápidamente al resto del mundo. Llegó a haber poca duda de que el futuro era nuclear, donde la energía ilimitada llevaría a una transformación tan radical como la revolución industrial.. No es que fenómenos hoy denominados nucleares no permearan ya la cotidianidad colombiana, pues las aplicaciones de algunas substancias radioactivas en medicina eran ya conocidas en el país, donde desde 1934 existía un “Instituto del Radium”, más adelante Instituto de Cancerología, nutrido de la tradición francesa tan dominante en el país en la primera mitad de siglo. El nombre evoca el Instituto del Radium de París de los años de su fundación.44. 43Véase por ejemplo para el caso colombiano Obregon, Diana, Sociedades Científicas en Colombia: La invención de una tradición. Bogotá, Banco de la República 1992. 44Otero Ruiz, Efraim. 70 años del Cancer en Colombia. Bogotá, Instituto de Cancerología, 2001. 32.
(33) Pero sin duda las explosiones nucleares le dieron un nuevo sentido al tema, pasando de ser una curiosidad con algunas aplicaciones médicas a una fuente de ilimitada energía, o ilimitada destrucción. De hecho las aplicaciones médicas pasan a tener una mayor importancia al surgir la posibilidad de obtención de materiales radioactivos útiles mucho más económicos que el Radium como subproductos de operación de los reactores nucleares.. No hay la menor duda que los factores que impulsaron el desarrollo de la fisión nuclear fueron netamente armamentistas, incurriéndose en esfuerzos económicos y tecnológicos monumentales en los Estados Unidos en busca de materializar lo que teóricos de primera línea anunciaban como una posible fuente de destrucción extraordinaria, potencialmente al alcance de la amenazante Alemania nazi. En medio de un considerable secreto, la creación de la bomba atómica sentó de paso las raíces de lo que podrían ser las aplicaciones “civiles” a través de los reactores nucleares45.. Durante el período de monopolio nuclear (1945-1949)46, la percepción en Estados Unidos era que si bien era posible que eventualmente otros países adquirieran la capacidad de hacer armamento atómico, esto tardaría alrededor de una década, y con requerimientos tecnológicos que consideraban por encima de las posibilidades de la Unión Soviética. El primer programa nuclear del mundo tuvo como impedimento importante la escasez de materia prima para las bombas nucleares. El mineral de uranio no había sido explotado a escala industrial, y en tiempos de guerra el abastecimiento extranjero se hizo poco confiable. 45Rhodes, opcit.. 33.
(34) La purificación a partir del mineral y su posterior enriquecimiento jamás se habían realizado a una escala comparable, sin mencionar los múltiples detalles técnicos que hubo que desarrollar para realizar los procesos. Era por lo tanto la esperanza americana que dificultando el acceso al mineral de uranio y manteniendo en secreto los detalles técnicos de la industria se lograría un largo período de supremacía absoluta en materia nuclear. Se introdujo lo que sería la doctrina en materia nuclear desde final de la guerra hasta “Átomos para la Paz” y condensada en la Atomic Energy Act de 1946: los Estados Unidos compraría toda la producción mundial de uranio a buen precio para evitar que éste cayera en manos indeseables. Se impusieron draconianas medidas en pos de mantener en secreto el conocimiento necesario para desarrollar un programa nuclear. El uranio, entonces en permanente escasez por la demanda americana, era costoso, lo que explica la dirección que tomó en dichos años el desarrollo de reactores nucleares, siendo estos diseñados para hacer el uso más eficiente posible del combustible, para lo cual se hacía uso de material muy enriquecido y reprocesamiento de combustible usado para obtención de plutonio y restos de uranio nuevamente fisibles. Durante este período en todo caso los reactores son una herramienta para la guerra como productores de plutonio, siendo vistas sus posibilidades de generación de energía como un subproducto. En los Estados Unidos se consideraba entonces que la energía nuclear era una posibilidad tecnológica pero no económica en el presente al ser bastante más costosa que las alternativas tradicionales, pero había confianza en que en las próximas décadas la producción nuclear de electricidad tendría considerable importancia por lo cual se invertía en el desarrollo de plantas de generación experimentales.. 46Excepto donde se haga notar, el presente capítulo se fundamenta principalmente en Strauss, Lewis L. (ed.) “Atomic Energy Today and Tomorrow” en Encyclopedia Britannica Book of the Year 1955. Chicago: Encyclopedia Britannica, 1955. véase también Fischer, David. opcit. 34.
(35) Esperanza muy de entonces es por otra parte la aplicación de reactores nucleares no en generación de electricidad sino para el transporte. Empiezan a ser desarrollados reactores para instalar en submarinos y barcos, y hay alguna esperanza de que en un futuro pueda también emplearse estos en locomotoras o incluso naves espaciales (entonces aún inexistentes). A nivel popular empieza a soñarse con hogares y vehículos nucleares que podrían funcionar por años sin recarga de combustible, si bien en círculos técnicos se reconocía la imposibilidad a mediano plazo de dichas esperanzas.. La estrategia en materia nuclear de los Estados Unidos es por otra parte muy comprometida con el modelo de economía mixta que dominó la postguerra. Bajo la Atomic Energy Act de 1946 se establece la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos (USAEC) encargada de coordinar el programa nuclear americano, militar y civil. Bajo este esquema, el desarrollo de armamento y tecnologías no están limitados al estado sino distribuido en contratistas, lo que será un fuerte impulsor del crecimiento de lo que sería el “sector defensa” de la economía. También se pretendía que la apropiación privada de conocimiento en materia nuclear sería mucho más eficiente que el mismo Estado en cuanto a identificar y desarrollar las posibles aplicaciones lucrativas de lo nuclear. Durante el período 1946-1953 está en formación el sector civil de la tecnología nuclear. Ya desde tiempos del Proyecto Manhattan se había movilizado para el programa nuclear a las industrias con más experiencia en áreas relacionadas incluyendo Westinghouse, General Electric, Du Pont, Union Carbide entre muchas. Durante la postguerra, el gobierno mantuvo un esquema de estrecho control de sus contratistas, decretando los margenes de ganancia más bajos posibles para los contratistas privados, compensando con la reducción casi total de riesgo al asumir gran parte 35.
(36) del valor de las inversiones. Toda invención relacionada con aplicaciones nucleares quedaba fuera de la reglamentación de patentes haciéndose propiedad del gobierno. Se sumaba a todo esto un monitoreo permanente del personal empleado por cuestiones de seguridad nacional. El sector privado tiene acceso a escuelas de capacitación en tecnología nuclear para entrar en la competencia de la industria, notoriamente la escuela de reactores de Oak Ridge abierta en 1951.. La investigación armamentista de vanguardia permanece en laboratorios gubernamentales fuertemente protegidos contra el espionaje en Los Alamos, Livermore y Sandia.. Para disgusto de los Estados Unidos sus aliados principales dentro del proyecto Manhattan, el Reino Unido y Canadá, también continuaron sus propias e independientes investigaciones, y pocos años después explotaría la primera bomba británica. Más amenazador para los intereses americanos es el énfasis en ambos programas nucleares por las aplicaciones civiles en generación eléctrica. Las circunstancias particulares de Gran Bretaña hacían esta tecnología económicamente factible y se consideraba a principios de los 50s que los ingleses estaban a la vanguardia en reactores nucleares. Los canadienses, por su parte, invirtieron en el desarrollo de reactores que no requirieran combustible enriquecido, lo que facilitaría notoriamente su instalación evitando la costosísima infraestructura de separación de 235U, si bien éstos implicaban un mayor costo operativo al gastar el combustible en forma menos eficiente. Este tipo de reactores es además especialmente útil para la producción de plutonio como subproducto.. 36.
(37) Francia también inicia un programa nuclear basado en científicos que participaron en el Proyecto Manhattan, en especial en Canadá. Para comienzos de los 50s están desarrollando también reactores nucleares de material no enriquecido, y se explora la posibilidad de construir un arsenal propio, si bien éste sería impulsado fuertemente tan sólo después de la crisis del canal de Suez de 195647, cuando el país tuvo que ceder ante la presión conjunta de los Estados Unidos y la URSS, quedando patente que sus intereses no serían garantizados al estar bajo la protección nuclear americana.. El interés por lo nuclear también se extiende aunque con mayor discreción a todo el continente europeo. En 1954, ya hay comisiones de energía atómica en toda la esfera occidental salvo Dinamarca, Turquía y Grecia.. Finalmente, existen programas nucleares en países más periféricos. Israel (con intenciones bélicas), Argentina, India, y Sudáfrica dan sus primeros pasos en el período anterior a “Átomos para la Paz”.. El optimismo estadounidense en el monopolio nuclear se tornó en pesadilla en muy pocos años. La Unión Soviética detonó un artefacto nuclear en 1949 y el Reino Unido igualmente en 1953. Inicialmente la reacción fue de incredulidad y se justificó el logro comunista como engendrado en su potente red de espionaje, no la capacidad propia de un país tan atrasado de desarrollar un programa nuclear. El miedo se profundiza cuando cuando en 1953 explota un artefacto termonuclear soviético basado en un diseño diferente al americano y por lo 47Cohen, opcit. y y Norris et al. opcit. 37.
(38) tanto de invención indudablemente independiente48. Había entonces no una sino tres potencias nucleares, considerable conocimiento del tema y gran interés en alrededor de media docena de países, y prueba suficiente de que aún sin recurrir al espionaje era posible el desarrollo independiente de armamento nuclear.. Es entonces que empieza a formarse la idea del apocalipsis nuclear en que la desaparición de la raza humana era una posibilidad, y peor aún, el fin de la civilización y retorno a la barbarie primitiva una amenaza real.. Además de esto, en todo caso existía la percepción generalizada en el mundo de que la energía nuclear traía consigo una transformación radical por las implicaciones económicas que tendría la energía muy barata e ilimitada, si bien esto era cierto sólo en términos del costo del mineral combustible en comparación con la energía que generaría su totalmente eficiente utilización. Los costos de la infraestructura necesaria en conjunto eran en todo caso muy elevados. Pero en los países con programa nuclear armamentista, la generación de electricidad en reactores era una inminente posibilidad al beneficiarse de la infraestructura ya existente, que además tendría un fuerte papel de relaciones públicas al mostrar a la ciudadanía que los esfuerzos en asuntos nucleares no eran una aventura bélica sino un paso hacia la inminente “era nuclear”49.. 48Goldschmidt, Bertrand. “From Nuclear Middle Ages to Nuclear Renaissance”, en Pilat, Joseph F. et al. Atoms for Peace. An Analysis after Thirty Years. Boulder CO, Westview Press. Inc. 1985 49Barletta, Michael. opcit. 38.
(39) Dentro del Tercer Mundo el optimismo nuclear también se hizo presente. Así como una bomba atómica podía eliminar una desigualdad militar en forma nunca antes vista, rápidamente se empezó a pensar en el desarrollo de tecnología nuclear como la oportunidad de borrar de golpe las enormes desventajas tecnológicas respecto a los países industrializados, cuya infraestructura se haría obsoleta en la era nuclear. El caso de la India fue notorio: un monumental estado recién independizado, gobernado por una ideología laica nacionalista que veía la ciencia y la tecnología como el camino para alcanzar a Occidente. En India el ejemplo histórico de cómo los británicos dominaron el subcontinente según se percibía gracias a su dominio de la máquina de vapor y el telar mecánico se pensaba podría repetirse con la tecnología nuclear. Pero se pensaba que aún había tiempo de alcanzar a los países a la vanguardia en el campo pues entonces sólo llevarían unos siete años de ventaja en un área tan nueva. Además, al percibirse que en dichos países el esfuerzo era primordialmente bélico, se pensaba que con menos recursos, pero encaminados exclusivamente hacia usos pacíficos podría llegarse al liderazgo en el campo50.. Otro caso notorio ocurrió en la Argentina peronista, entonces con considerable capacidad económica sobre todo en relación con la devastada Europa. A finales de los años 40s, de mano de un físico austriaco llamando Ronald Richter, Perón se encamina hacia lo que prometía ser la obtención de energía de la fusión nuclear, entonces aún no dominada por ningún país. De hecho, en 1951 Argentina proclama públicamente haber logrado controlar la energía termonuclear. Para su desgracia el esfuerzo se convirtió en un escándalo bochornoso basado en rsultados científicos manipulados, afirmándose incluso que pudo haberse tratado 50Abrahams, Itty, opcit. 39.
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