RADOSLAV
IVELIC
-FIDEL
SEPULVEDA
RADOSLAV
IVELICProfesor
de
Castellano,
Doctor
enfilología
hispánica.
Profesorde
Estética
enla
FontificiaUniversidad
Católica de Chile
y
enla
Universidad de Chile. Director de la
revista"Aisthesis".
Ha publicado,:
"La
poesíade
Juan GuzmánCruchaga",
"La poesíade
Pedro
Prado",
"Lavida que te
di,
de Luigi
Pirandello",
"La crítica estética
de las
artesde la
palabra", "Bases críticas para una valoraciónde
lanovela chile na","El
poetay los límites de
sucreación", "Elteatro
y
su verbo","Lo
no poético enla
poesía", entre otras obras.
FIDEL SEPULVEDA
Profesor de
Castellano,
candidato al docto rado enfilología hispánica. Profesor del
Instituto
de Estética de la Pontificia
Universidad Católica
de Chile.
Exdirector del
mismo Instituto.
Actualmente becario
delInstituto de Cultura
Hispánica
enMadrid.
Ensayista y
poeta,ha
publicado una grancantidad
de
artículos,textos de
estudioy
libros
de
poemas.De
ellos resaltan:"Cuentos
Chilenos", "El ritmo novelesco en Pedro
Paramo",
"La
navidad en elfolklore
literario".
Como poeta seha
dado
a conocer con el volumende
poemas titulado
"Geografías",
y
conlos
auto-sacramentales"Por
navidad"y "San Francisco
y las
criaturas".Introducción
Hay
dos características quefisonomizan
nuestra
época:
la
crisisde los
valoresy
la
es-pecializacióntecnológica.
La
crisisde
valores se manifiesta enla dis
gregación
del
yoindividual
einterindividual
de la
personahumana.
El
hombre
contemporáneo
languidece,
porqueha
sofocadola
ri queza quele
confiere su serde
persona;
prevalece en
él
suindividualidad
cuantitativa,
homogéneamente
sumativa.De
allí sufalta
de
profundidad en su
pensar,
sufalta de
creatividad
en suimaginar,
sufalta de
permeabilidad
para percibir.Superficialidad,
pasividad,
insensibilidad
sonlas
modalidades
regre sivas a que vallevando
el materialismo que señorea nuestraépoca.
En
estecontexto,
el progresotecnológico,
que
debiera
estar enfunción de la
persona
humana,
estrastrocado
para convertirse en metasde
confort, comodidad, riqueza,
placar,
poder;
todas
realidadescontingentes,
inme
diatas,
que contraríanla inclinación del hom
bre
ala
trascendencia,
que no se satisface conmetas tan menguadas.
Una
consecuenciadeplorable,
aunqueló
gica en el
ámbito
de desintegración
que pre side nuestraépoca,
se manifiesta enlas
alteraciones que
ha
experimentadola
universidadcontemporánea.
Dentro
dela diversidad de
conocimientos,
la
universidaddebe distinguirse
porentregar-una visión unitaria
del
ser.Así,
la
unidaddentro
de la diversidad
(universitas)
debiera
ser el sello propio
de
una casade
estudios superiores.Desde
su nacimiento en elmedioevo,
la
universidad
impartió
una enseñanzaque,
no obstantela diversidad de disciplinas
enseñadas,
se estructuraba en un sistema coherentede ideas
sobre el mundoy
elhombre. Se
trataba
no sólode
un saberespecializado,
sinode
una verdadera culturauniversal;
node
unhedonismo
opragmatismo
del
saber,
sinode
una
base
espiritual queinformaba y
dirigía
efectivamente
la
existenciahumana,
y
que sevolvía en cada
hombre
convicción profundasobre el ser
de
las
cosas,
sobrela
esenciade
lo
humano
y la
jerarquización
de los
seres enel mundo.
Así,
universidady
cultura sehicie
rontérminos
equivalentes.
Con
el correrde
los
tiempos,
estaconcep
ción original
de
universidad experimentócambios,
debido
ala
creciente especializaciónde las
diversas
ciencias.
Esta
situaciónha
afinado sus
perspectivas
parceladoras,
al preciode
provocar
unadislocación
entrela
culturay la
enseñanzadel
saberespecífico,
particular.Los
imperativos
materialistas
se suman alfe
nómeno
anterior,
para provocar eldesplaza
Ser
y
razónde la
estética en el mundo actual39
quehacer
universitario,
olvidando cada vez más alque
no sepuede
olvidar: alhombre
en su serpropio;
alhombre
como persona.Nuestras
Universidades
—afirmaMons.
Jorge
Medina,
Pro Gran Canciller de la
Pon
tificia
Universidad Católica de
Chile— est¿nparcializadas
enEscuelas, Institutos,
Departa
mentos,
Unidades,
o como quierallamárseles,
más o menosestancos,
conpoca
comunicación entresi,
o con una comunicación meramentepragmática.
Pero
carecemos confrecuencia
de
estructuras einstrumentos
suficientesy
ade cuadospara
quelos
miembrosde la
comunidad
tengan
una visión coherentey homogénea
del hombre y del
mundo.La filosofía y la
teo
logía
noforman,
anivelcientífico,
un sustrato comúny compartido,
al menos en cierta medida,
queposibilite
una sabiduría que vaya más alládel
acervo científicode
las distintas
áreas
odisciplinas. Sólo
con ciertatimidez
van apareciendo aquí o alláInstitutos
oÁreas
de
Estudios
Generales,
orientados aproporcionar
unabase humanista
al medio universitario.Quedan
muchos universitarios quepiensan,
oparecieran
pensar,
queles basta la
excelencia calificada en sucampo,
sin experimentarla
necesidad urgentede
una visión más universal,
propia,
sinembargo, de
un universitario que seprecie
de
tal1-El
valor estéticoEste
mundo en que vivimos —diceS.
S.
Paulo
VI—tiene
necesidad
de
la belleza
para
no caer enla
desesperanza.
La
belleza,
comola
verdad,
esquienpone la
alegría en el cora zónde los
hombres;
es elfruto precioso
que resistela
usuradel
tiempo,
que unelas
generaciones
y las hace
comunicarse enla
admira ción2.La
perennidad
de las
expresiones estéticas sefundamenta
enla
presencia
integral
del
ser
humano
endichas
manifestaciones:
el valor
estético considera ala
sensibilidad
como unamateria;
setrata,
precisamente,
de
trans
figurarla,
esdecir,
de
espiritualizarla3.
En
la escalade los
valores,
lo
estético seubica,
enconsecuencia,
inmediatamente
des
puésdel
valor religiosoy del
valormoral,
y
por encimade la Filosofía y las
ciencias.La
Filosofía
y
las
ciencias —expresa elDr.
Raimundo
Kupareo—
están vinculadas conel
entendimiento
humano,
el cual tiene por objetola
verdad.Sin
embargo,
lo
estético,
tanto natural
comoartístico,
es máshumano,
esdecir,
másintegral,
y de
allíla
posición pri vilegiada que ocupa enla
escala axiológica:la
abstracciónfilosófica
o científica no miralo
concreto,
mientras que el arte unelo
absrtracto
conlo concreto,
lo
material
conlo
espiritual,
ofreciendo un ejemplode
armonía entre
la
materiay la
forma,
lo
cual es unideal
humano4,
Al
unirlo
material conlo
espiritual,
el arte atraelos
extremos opuestosde la
escalade los
seres,
porlo
que su esencia esincom
prensibledesde
una perspectivaracionalista,
mecanicista o materialista.La
estéticaA
laEstética,
disciplina
reflexiva,
le
co rresponde como objetoformal,
el estudiode
la
esenciay
consecuenciasde
ló
bello,
en susdos dimensiones:
la belleza
naturaly la be
lleza
artística,
siendoestaúltima
la
quele
per mite objetivar más precisamente sus conclusiones,
puesto que en el arte seda
el valor estético en grado eminente:El
carácterpoe
máticode las
creaturasdel hombre
comenza rádonde
seinicie
cualquier superioridadper
sonal sobre el nivel común especifico(
■■■)
Para
que un artefacto alcance nivelesde
poe
ma,
se requiere quela
proyección
personal de
su autor alcance relievesdestacados,
capacesde
provocar
una atenciónprofunda
(
. . .)
No
es cuestiónde
extravagancia,
sinode
origináis
Medina,
Jorge. Ensayo
sobrela
Catolicidad, de la
Universidad.
En Teolocía
yVida.
Stgo.,
vol. xvín, N?1
-1977,
p.41.
(2>)
S.S.
PAULO
VI. Alocución
alos
artistas. EnMen
saje delConcilio
a todaHumanidad,
3.
(3)
Lavelle,
Louis.
Traite
des
Valeurs, Paris,
Presses
Universitaires,
1955,
t. n, p.295.
(4)
Kupareo,
Raimundo.
El
Arte,
Valor Humano
porExcelencia. En Aisthesis
N'7.
Santiago
(1972)
a>
lidad,
lo
cual esmuy
distinto
(
. . .)
es
eviden-|
te,
enefecto,
quelos
poemas
son muchísimo|
menos numerosos quelos
simples artefactos.Pero
suinfrecuencia
comparativa no es exclusivamente
infrecuencia,
sino unfruto de
superioridad5.
La Estética
noidentifica
la
belleza
conlo
decorativo,
superficial, sensual,lúdico,
normativo,
subjetivista,
o con cualquiera otra categoría
ala
que,
trivialmente,
suele asociarsedicho
concepto.La
reflexiónde
la
Estética
implica,
como puntode
partida,
una trascendencia
ontológica,
puesto que el operar creador humano
conlleva el misteriode
lo
queperdura más allá
del
tiempoy
del
espaciosocio-históricos.
El
objetoformal
de la Estética
se alcanzaa un nivel
de
abstraccióndonde
por encimade las
diferencias
que existen entrelas
distin
tas
clasesde
artey
manifestaciones estéticasA la
estéticale
corresponde el estudio de la
esenciay
consecuenciasde
lo
bello,
en susdos
dimensiones: la
belleza
naturaly
la
artística.en
general,
es posible verificar una coincidencia,
una esencia unitaria.Pero
este caminono está
completo,
si no se recorre tambiéndesde
lo
particularhasta
lo
universal:la Es
tética
cotejala
esencia unitariade lo
bello,
con
la
realidad concretade
las
obrasde
arte,
es
decir,
en elterreno
de lo
creado por elhombre. De
otro modo se corre el riesgode
encerrar
la
reflexión en categoríasabstrusas,
meramente
especulativas,
sin correspondenciacon
lo
concreto.En
estainstancia
deductivo-inductiva
seoriginaun
ir y
venirde
unaEstética
General,
■(5)
Lira,
Osvaldo.
Experiencia
Poéticay
Experiencia
Mística. En
Aisthesis N<?5. Santiago
(1970)
, p.63.
a
las Estéticas Específicas
(poesía,
música,
cine, pintura,
etc.)
.Este
recorrido epistemológico es patrimonio
de la Estética y
exigela
configuración,
enconsecuencia,
de
una estructura académicadonde
seden las
condiciones para reflexionar sobre un problema
de
tan
especialfisono
mía;
una estructura académicadonde
confluyan
todas
las
artes para explicitarlasdesde
suesencia unitaria
y,
através
de
ésta,
en susin-terrelaciones
y diferencias.
El
campo epistemológicode
la
Estética,
entendida en
los
términos enunciados másarriba,
abarcala
relaciónde
lo bello
con elser
y,
desde
estarelación,
con elSer Supremo.
Permite,
además,
la
confrontaciónde
lo bello
(natural
y artístico)
conlos demás
valoreshu
manos
y
justipreciar,
en consecuencia:a)
su valorde
trascendencia;
b)
la
reacción que producey
puede produ cirle al apreciador;c)
la
evoluciónde las
formas
artísticas, nocomo mero reflejo
de los hechos
socio-históricos,
sino como encarnaciónde la
naturaleza espiritual
del
hombre,
revelada
enlas
obrasde
artede
todaslas
épocas;
el gradode
pureza estética quealcanzó
la
expresión artísticay
suin-terrelación
conlas
demás
artes.Estética
y
Universidad Católica
La
Universidad
Católica
estáinvestida
de
undeber
irrenunciable:
en cuanto unidaden
la
diversidad,
a ellale
corresponde manifestar
una perspectivatrascendente,
emanadade
la
Filosofía y de la Teología
quefunda
mentan su existencia.
Al
relacionarla
unidadfundamental
conDios,
Causa
Primera
de
todos
los
seresparticulares,
su catolicidad nopuede
tener
un carácteradjetivo,
sino esencial.Al
originar su visióndesde
elSer
Supre
mo,
la Filosofía
queinspira
a una Universidad Católica
está en condicionesde
establecer una
justa jerarquía
enlos
seresy
enlas
cosas,
constituyendo alhombre
mismo en elSer
y
razónde la
estética en el mundo actual41
interior,
gracias a su naturaleza espiritual,to
do
el cosmos.La
Universidad
Católica,
por sudefini
ción,
tiene
eldeber
de
valorarhumanística
mente
la tecnología,
las
ciencias,
las
artesy
la
filosofía.
Y dado
queel
hombre
no es almani cuerpo por
separado6,
se entiende claramente el porqué
la
Universidad
Católica
nopuede
desvincular
eldesarrollo
técnico
y
científico,
del desarrollo
humanístico.
En
elhom
bre
se compenetranlo
espiritualy
lo
corpóreopara constituir una sola esencia o naturaleza.
Cualquier
desequilibrio
provoca tensiones peligrosas
en el serhumano,
comola
historia
seha
encargadode
comprobar enlas
corrientespositivistas, racionalistas, materialistas.
La
catolicidadde la Universidad
implica
que
la
culturadebe
estar subordinada ala
perfección
integral de la
persona
humana
entera.
Por
lo
cual espreciso
cultivar el espíritude
tal
manera que sepromueva
la
capacidadde
admiración,de
intuición,
de
contemplación,
y
de formarse
unjuicio
personal
asi como el
poder
cultivar el sentidoreligioso,
moral
y
social"1.La Catolicidad
es,
pues,
vocaciónde
pleni
tud,
segúnla
propia
etimologíadel
término(Católico
=Kai'holon
= según totalidad)8.La
Estética,
altener
como objetolo
bello,
tiene
una vocación universitariainsustituible.
Su
accióndebe incentivar la
capacidadde
admiración,
de
intuición,
de
contemplación quela belleza despierta
en el serhumano
y
queen el científico es
imprescindible
para no olvidar
la totalidad,
la
unidaddel
ser.La
interrelaciónde la
Estética
conlas
ciencias matemáticas
y
conlas
cienciasde
la
naturaleza muestra cómo
la
geometría sehace
carne
y
sentimiento enlas
artesy
cómo elnúmero se
hace
alma enla
música;
muestra almédico cómo
la
anatomía científica se espiritualiza
enla
escultura,
en elballet,
enla
pintura.
Ninguna
cienciade la
naturaleza es ajena a una
dimensión
artística, así como el arte(6)
Cfr. Santo Tomás de Aquino. Et Ente y la
Esencia,
B.
Aires,
Ed.
Aguilar, 1970,
p.43.
(7)
Conciclio
VaticanoII.
Gaudium etSpes,
Nr.
59.(8)
Medina,
Jorge. Op.
cit., p.42-tampoco puede ser ajeno a
la
ciencia: el arquitecto no puede contradecir
las leyes de la
estática,
así como el poeta no prescindedel
espíritu
de las leyes
lingüísticas;
ni elpintor,
de la
óptica;
ni elmúsico,
de la
acústica.La Estética
puede evidenciarla interrela
ción entre el arte
y las
cienciasde
la
Cultura
(Historia,
Psicología, Sociología,
Lingüística,
etc.).
La
expresiónartística,
pese <a seratem-poral,
no puede romper con su vestidura concreta,
puesto que sus signos son sensiblesy,
en consecuencia, comportan el medio ambien
te
y las
características personalesdel
autor.El
esteta necesita
introducirse
enlos
antecedentes
que entregan estoselementos,
para preparar el camino a
la
re-intuicióndel
valor estéreo.
Además,
aliluminar
el sentido absolutoque posee el signo
artístico,
permite alas
Ciencias
de
la Cultura
comprenderla
verdadera dimensión
que poseenlos
elementoshis-La
estética puede evidenciarla
inte
rrelación entre el arte
y
las
cienciasde la
Cultura.
tóricos,
psicológicos,
sociológicos,
lingüísticos,
en cada obra artística.
La Estética
seinterrelaciona,
además, conlas
escuelas,
academias u otrasinstituciones
que enseñan técnicas
y
conocimientos pararealizar obras artísticas.
La
Estética,
comociencia, no puede separarse
del
estudiode
las
obras concretas.
Su
conexión con elhacer
creador concreto, evita el riesgo
de
especula-dones
desvinculadas
del
ser realde
la
obrade
arte.Al
mostrarla
esenciade lo bello y la
profundidad
de
suvalor,
la
Estética ilumina
da
elevada misióndel
artista en una sociedad:el arte
hace
evidente el sentimiento,presen
tándolo
objetivamentede
tal
modo quepo
demos
reflexionar sobreél y
entenderlo.La
senti-w miento
y
una sociedad quela
descuida
se
en-$
trega
ala
emocióninforme9. Es
obviala
ine-|
ludible
necesidadde
la Universidad Católica
de
entregar una visión espiritualdel
arte alos
artistas.Nuestra
época
se caracteriza porla
presión
de las
ideologías,
pero el artetiene
sentido
y
valordentro de
símismo;
no es unepifenómeno
de
otras manifestaciones o actividades humanas10
Hoy,
más quenunca,
le
esnecesario al artista una reflexión que
ilumine
la
naturalezade
suhacer
creador.La
relacióncon
la Estética
queda,
desde
este puntode
vista,
corroborada.La
Estética
estáíntimamente
vinculadacon
los
centros universitariosdedicados
ala
formación de los futuros
pedagogos enlas
especialidades
de
literatura,
artes plásticasy
música,
de la
enseñanzabásica y
media.Se
produce
aquí,
la
relación entre el aspectoontoló-gico-estético
(qué
es el artey la
experienciade
lo
bello
engeneral),
y
el aspecto metodológico
(cómo
debe
enseñarse suapreciación)
.A
cada ciencia
debe
corresponderle un métodoadecuado a su naturaleza
específica,
porlo
que el problema metodológico tiene sus raíces
en
la
filosofía
propiade
cada ciencia: si nose conoce a
fondo
el objeto mismodel
estu-dio,
no es posible usar una metodología adecuada.
La
Estéticv,
al situarse en un nivelde
abstracción en que
todas
las
artescoinciden,
tiene
la
posibilidadde
ofrecer alas
carrerasparticulares
(profesor
de
castellano,
de
idio
ma,
de
artesplásticas,
de
música),
un recorrido
epistemológicodistinto
einsubstituible
que enriquece
las
visionesparciales,
llevándo
las
a planteamientostrascendentales
queaquéllas, por su propio objeto
formal,
nopueden alcanzar en sí.
Importa
diferenciarla
educación
por
elarte o educación estética
(para
todo serhuma
no) y
educacióndel
artista.Excepcionalmente
(9)
Langer,
Susanne. Problems ofArt. N.
York,
Char lesScribner,
Sons, 1957,
pp.73-74.
(10)
Kupareo,
Raimundo.Es
necesario superarla de
pendencia artística.
En El
Mercurio,
Santiago
(30-V-1971)
, p.5.
el profesor
de
enseñanzabásica
y
media se enfrentará
a un alumno-artista.El
profesorde
literatura,
artes plásticas o música nadapuede
hacer
para conferir eldon de
artista a unalumno;
"no
se puede sacar algode
alguien,
si este alguien no
lo
contiene ya enpotencia,
porque eí acto
y
la
potencia sondel
mismogénero
("Actus
et potentia sunt eiundemge-neris")"11
La
educación por el arte(educación
paratodos)
encambio, tiene
porfinalidad interio
rizar
los
valoreshumanos
encarnados enlas
artes
y favorecer la
autoexpresiónde
la
inte
rioridad
del
educando.Este último
aspectolo
consigue a través
del
uso estético-pedagógicode los
elementosformales
de
las
artes(ritmos,
colores,
sonidos, palabras, etc.)
.De
la combinación armónicade
estasdos
facetas de
la
educación estética, sedesprenden
consecuencias no sólo en el orden
de
la
trasvi
mostrarla
esenciade lo bello
y
la
profundidad
de
suvalor,
la
estéticailumina
la
elevada misióndel
artista
en una sociedad.cendencia,
sinotambién
en el actuar práctico:se enriquecen
las
experiencias personales, sefavorece la
comprensión mutuay las
capacidades de
una sociedad para encarar conimagi-nación
los imprevistos y
necesidadesde
nuestra
época.
Por
último,
es obviala
interrelación
queexiste entre
la Estética y
la
Teología,
y la
Es
tética
y la
Filosofía,
puesto quelo
bello
supone —en el sentido en que se
ha
delimitadoantes—
la
unión entre
lo
visibley lo invisible,
lo
concretoy
lo abstracto,
lo
materialy lo
in
material.
Al
estudiarla
transfiguración estéril)
Kupareo,
Raimundo. La
Educación Artística. EnSer
y
razónde la
estética en el mundo actual43
tica,
es necesario ponerse en un planoontoló-gico que explique
la
atmósferade
trascendencia que sugiere
lo
bello,
y
educar alhombre
orientándolo
hacia dicha
trascendencia.
La
transfiguraciónestética,
en suma, alunir
lo
sensible conlo
espiritual,
religaTeo
logía,
Filosofía
y
Estética;
"sin
entremezclardistintos
órdenes
de
valores,
pues es precisonotar que sólo
los
valores realmentediferen
tes entre
sí,
sonlos
que se pueden conjugar"12.Estética
y
comunidad nacionalEl
arte objetiva conhondura y
claridadexcepcionales el ser
de
una comunidad.Po
cas expresiones culturales
tienen
la
capacidadde
despertar,
incentivar y desarrollar los
sentimientos colectivos
de
unacomunidad,
comolo
puedehacer
el arte: en este planocumple,
entre otras
funciones,
las
de
conmemoración,solemnización,
conservacióndel
patrimonioespiritual
de
un paísy
embellecimientodel
entorno13.
Basta
esta somera enumeraciónpara
establecer,
sinposibilidad
de
réplica,
ellugar del
arte enla
división
del
trabajo
social
y
la
seriedadde las
funciones
que en estecontexto ejerce.
Desconocer
esta seriedady
pensar
que enla
vida social nohay
nadadig
no
de
valor,
salvola
producción
de bienes
materiales,
escomopensar
(
. . .)
quetodo
marchabien,
por
el solohecho
de
que unhombre
tie
ne asegurada su ración
alimenticia, despreocu
pándose
de la
pureza
del
aire querespira,
del
carácter
bienhechor
o nocivodel
ejercicio muscular que
ejecuta, y
de la
atmósfera afectivaen
la
cual se encuentra ubicadopor
su situación social1*.
Desde
estasconsideraciones,
elconocimiento
del
arte,
osea,
la
Estética,
aparece no sóloconveniente sino
útil,
y
más queesto,
necesario.
Parte
importantedel desconocimiento
quede
símismo,
de
su seríntimo,
tieneelchileno,
(12)
Lira,
Osvaldo. Experiencia Poéticay
ExperienciaMística,
Op.
cit., p.70.
(13)
Cfr.
Souriau,
Etienne.
Clefspourl'Esthétique.
París,
Ed.
Seghers, 1970,
p.135 y
ss.(H)
Ibid.,
pp. 145-146.se puede
disminuir
mediantela
investigación
y
valorizaciónde
suarte,
paradesde
aquíir
a
la
proposiciónde
políticas que promuevanun
desarrollo
que consulte su ser peculiar.La
Estética,
en estesentido,
esinsustituible.
El arte,
que es concienciade
unpueblo,
mediante
la
reflexión estética contribuye eficazmente a crear una conciencia
fiel
a su serprofundoen
la
comunidad, al enfrentarle a sutradición más vital
y
permanente,
ya que elarte se crea
y
se recreade la
sustancia espiritual
que sobrenadalas
contingenciasde los
cambios
históricos.
La
interiorizaciónde
los
valoresdel
arte,
al proveer alhombre
de
paradigmasde
integración
armoniosade
espírituy
materia,perfecciona a
la
inteligencia,
llevándola
adescubrir
los
problemasfundamentales
del
pensar
humano;
robustecela
imaginación
mediante
la familiarización
con universos siempre
nuevos,
que muestran cómolos
modosde
existencia
de la
realidad soninagotables,
conlo
cual prepara eficazmente alos
hombres
para enfrentar creadora
y
audazmentelos
desa
fíos imprevisibles de
nuestraépoca;
por otraparte,
eldespliegue
de
las
virtualidadesde
materiales,
formas
y
ritmos con que se presenta el
arte,
obliga adesplegar
con amplitudy
sutileza
la
sensibilidadhumana.
Pero
la experiencia estética acoge en suser no sólo al ser
del
hombre,
sinode
todo
eluniverso,
bajo
el signodel
respetoy del
amor.La
experiencia estética conduce ala
admiración, al
respeto,
al amor ala
naturaleza.El
mundo contemporáneolanguidece,
porque al
intentar imponerle
su voluntady
de
signio a
la
naturalezabajo
el signode la
utilidad,
ha
ido
estrangulandolas
fuentes
de
vida
del
planeta.Cuando
elhombre
ha
sofocado su capacidad
de
vivenciarla
belleza,
nisiquiera se sensibiliza ante
la fealdad
quelo
rodea, facilitándose de
ese modola
tendenciaa
lo
negativo.La
experiencia estética nodes
truye;
crea, porquellega
al entornobajo
elsigno
del
espíritu.De
hecho
—afirmaLouis
Porcher—, elpro
blema
del
marco vital es al mismo tiempo«2
supuesto,
en cuantoinevitablemente
entran?!
x en
juego
inteseses
antela
reivindicacióndel
£
entorno(contra
la
polución,
contra el urbanismo
de
menor costo —que es elde
mayorganancia—,
contra el martilleo obsesionantede
la
publicidad,
etc.).Pero
también
es unpro
blema
pedagógico,
porque
sila
opiniónpú
blica
tmiiese
su sensibilidad mejor educadajamás
aceptaría muchas cosas(la
destrucción,
por ejemplo,
del
espacio urbanopor
elauto-móiilr
¡a
dei>astación
de
paisajes
naturales,
etc.).
En
la
infancia,
sinembargo,
y
enla
escuela
puede
forjarse
una sensibilidad unteel entorno™.
De
aquí
la
importancia
de la
educación
estética en nuestra
comunidad,
que,
pese alas
embestidas
del
materialismo,
aún postulaun
ideal
de
hombre
sensitivo
v solidario conel entorno
físico y
humano,
capazde
senti
miento
y
esperanza,
anhelante
de
verdad v