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GLESIA EN ORIGEN DE NAVE ÚNICAdividida en dos tramosy cabecera compuesta de presbiterio y ábside semi-circular, la fábrica románica de San Clemente fue notablemente alterada en época moderna –probablemen-te a principios del siglo XVI–, respetando únicamente el
tramo occidental de la primitiva nave y ampliando el que antecede a la cabecera con el añadido de sendas capillas rectangulares que configuran la actual estructura de cruz griega. También a esta remodelación se deben las actuales bóvedas de crucería con terceletes que cierran estos espa-cios, así como la torre cuadrada alzada sobre el tramo occidental de la nave. Pese a ello, el edificio conserva lo
fundamental de la obra del siglo XII, constituyendo uno de
los más notables ejemplares del norte provincial.
Levantado en sillería caliza labrada a hacha, la cabece-ra, a la que da paso un arco triunfal de medio punto sobre semicolumnas, se compone de tramo recto cubierto por bó-veda de cañón y hemiciclo, separado del anterior por otro fajón similar al triunfal, cerrado por bóveda de horno. Ambas bóvedas parten de impostas ornadas con listel y tres filas de tacos, mientras que otras impostas de idéntica decoración corren por el ábside y presbiterio prolongan-do los cimacios de los capiteles de las tres estrechas ven-tanas que, abiertas en el eje del semicírculo y en ambos H U I D O B R O
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301Situada en una hondonada entre los altos páramos calcáreos del norte del valle de Sedano y las ya presentidas Merindades, regada por el intermitente arroyuelo que porta el expresivo nombre de Turrientes –tributario del Rudrón–, en uno de los más evocadores parajes del norte burgalés, se enclava la localidad de Huidobro, perteneciente al municipio de Los Altos. Acce-demos al lugar desde la carretera de Burgos a Villarcayo, que abandonamos poco antes de lle-gar a Pesadas de Burgos por un cruce a la izquierda en dirección a Sedano; poco después de pasada Villaescusa del Butrón, y por la recientemente asfaltada carretera, se inicia el acusado descenso que en apenas 4 km nos conduce hasta Huidobro.
La contemplación del arruinado caserío, dividido en dos barrios y presidido por el norte y desde un altozano por su iglesia parroquial –confiemos que por poco tiempo aún amena-zando ruina–, apenas permite imaginarnos que el lugar disfrutó durante los siglos XVIII yXIX
de un cierto florecimiento gracias a la explotación de minerales. Abandonado en 1964 y en constante degradación, desde hace unas décadas es habitado por una sola familia.
Aunque de la antigüedad del poblamiento en la zona desde la Edad del Hierro da fe el cer-cano dolmen “El Moreco”, la primera constancia documental del asentamiento del núcleo la encontramos ya en 1181, cuando en el documento de venta de su propiedad en Val de Tobes por Ordoño al arcediano Marino, firma como testigo Gonzalvo Fernandez de Foio de Obro. Proba-blemente el núcleo existiese desde fechas anteriores, pues a mediados del siglo Xse constata la
donación a San Pedro de Cardeña por parte de Munio de su villa de Castrillo de Siero –despo-blado en término de Villaescusa–, citándose al describirse sus términos, entre otros, la propia Villaescusa del Butrón y Villalta (Cuerno de Buitrone).
“Huydobro” aparece recogido en el Libro Becerro de las Behetríasdentro de la merindad de Burgos como lugar solariego de Alfonso Ferrandez, “fiio de Iohan Alfonso de Fuydobro”, pasando luego al señorío de los marqueses de Aguilar. De la torre o casa fuerte que hubo en el pueblo no queda ni memoria, aunque sí se conserva la casa que fue del concejo y más tarde residencia del más notable hijo del pueblo, don Ángel Marquina Corrales, que fuera obispo de Guadix entre 1922 y 1928.
Iglesia de San Clemente
HUIDOBRO
muros del tramo recto (la norte transformada por el aña-dido de la sacristía), daban luz a la cabecera. Su estructu-ra, que repiten interior y exteriormente, se compone de saetera en torno a la cual se disponen arcos doblados con baquetones y nacelas y tornapolvos con ajedrezado, sobre sencillos capiteles vegetales. Sólo en la ventana meridio-nal del presbiterio encontramos decoración figurada, con un águila de alas explayadas de idéntico tratamiento a otras de El Almiñé y Condado de Valdivielso al interior, y dos parejas de gallináceas afrontadas en los exteriores (de nuevo encontramos referentes en El Almiñé, Valdenoceda, Gredilla de Sedano y la parroquial de Escóbados), donde
el pequeño tímpano se decora con una roseta incisa, siguiendo el modelo de los edificios antes citados. El resto de los capiteles de ventana presentan un sencillo esquema a base de dos niveles de hojas lisas y picudas rematadas en caulículos y muy pegadas a la cesta, sobre las que se sitúa el dado central del ábaco, a modo de triángulo curvo de-corado con incisiones. Este simple modelo, enunciado en San Pedro de Tejada, lo encontramos también en El Almi-ñé, arco triunfal de Gredilla de Sedano, etc.
El paramento exterior del tambor absidal –dividido en dos pisos por una imposta ajedrezada a la altura de los capi-teles de las ventanas– se articula en tres paños mediante
Panorámica de Huidobro
dos semicolumnas adosadas cuyos capiteles alcanzan la cornisa, ésta con perfil de nacela y sustentada por una in-teresante serie de canecillos, donde nuevamente se deja sentir el modelo de Tejada y El Almiñé, decorados con toscos personajes en variadas actitudes –rabelista, hombre sedente con un libro en sus rodillas, un acróbata– una curiosa máscara humana grotesca tocada con un carnava-lesco disfraz con cuernos, que recuerda otra similar de Aguilar de Bureba, hojas avolutadas y otros motivos vege-tales y animales, entre los que reconocemos una liebre, un león de rugientes fauces muy similar a otro de San Pedro de Tejada, un prótomo de cáprido, etc. Otras dos semico-lumnas marcan exteriormente el espacio del presbiterio, esta vez sin el tradicional codillo que lo ensancha. Estas columnas exteriores se decoran con motivos vegetales de similar composición y factura a los que recogen los fajo-nes al interior. Vemos en ellos grandes hojas cóncavas ner-vadas de cuyas puntas penden pesadas palmetas y bayas arracimadas, y en otro del exterior dos niveles de partidas hojas picudas de grueso nervio central y rematadas por pequeños caulículos. En los de los fajones, bajo cimacios ornados con línea quebrada en zigzag o finos billetes, se repite el diseño de dos niveles de hojas partidas de carno-so tratamiento, con los bordes lobulados y las puntas incurvadas, a veces enlazadas por un anillo del que brotan caulículos y a modo de palmetas pinjantes. Un diseño casi idéntico lo encontramos en los capiteles de la nave de Carcedo de Bureba, recordando otras cestas en el exterior del ábside de Abajas.
La portada, remontada en el muro sur de la tardogótica capilla meridional, se abre hoy en un breve antecuerpo de sillería y consta de arco de medio punto y cuatro arquivol-tas profusamente ornamentadas, todas trasdosadas por fi-nos dientes de sierra y puntas de clavo: la interior recibe un bocel sogueado, la segunda se decora con una cenefa de tallos entrecruzados acogiendo botones vegetales, la si-guiente con banda de rombos sobre los que se disponen flores tetrapétalas, y la exterior combina una línea de che-vronscon un nuevo baquetón sogueado que hace las veces de chambrana. El despliegue de motivos decorativos rela-ciona inequívocamente la portada con los talleres que aprovechan el lenguaje formal de San Pedro de Tejada en los cercanos edificios de El Almiñé, Valdenoceda, Conda-do de Valdivielso, Tartalés de los Montes, etc. Apean los arcos en jambas escalonadas en las que se acodillan dos parejas de columnas, marcando la transición una imposta de listel y chaflán decorada con un tallo ondulante que acoge estilizadas hojas. En los rudos capiteles que coronan las columnas vemos, en el capitel interior del lado derecho del espectador, una descabezada sirena de doble cola que alza con ambas manos, acompañada de otras dos sirenas-pez y H U I D O B R O
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303Portada
Fachada meridional
Planta
cabezas masculinas que realizan un curioso gesto con su boca; en la otra cesta se disponen dos grifos afrontados ante un tallo que hace de eje de simetría. Las dos cestas del lado izquierdo se decoran con ruda decoración de dos coronas de hojas de puntas vueltas y dos toscos ángeles.
El recompuesto tejaroz del antecuerpo se remata con una doble cornisa, la inferior del mismo tipo a la que coro-na toda la fachada meridiocoro-nal, a base de rombos excisos (motivo que volvemos a encontrar en Turzo o Condado de Valdivielso), y la superior con cinco hileras de menudo ajedrezado, ambas sobre canes de simple nacela.
Reutilizados en la estancia moderna que oculta el muro meridional de la nave encontramos cuatro bellos y deteriorados canecillos cuya cuidada factura les pone en estrecha relación con el taller activo en la ermita de la Oliva de Escóbados de Abajo y en Hermosilla. Se figu-ran en ellos una descabezada arpía-ave –antes de su frac-tura lucía una hermosa cabeza masculina, barbada y mar-cando la transición a su parte animal con un collar perlado– de cuerpo escamoso y cuidado tratamiento del plumaje tras un tallo del que brotan hojitas con puntos de trépano, un rugiente prótomo de felino de rasgos demoníacos, fauces rugientes de enormes colmillos y pelaje en abultados mechones, un estilizado grifo cuya cola se resuelve en tallo vegetal con brotes que enreda sus patas, alas y cuello y, sobre todo, la excepcional y lamentablemente fracturada figura de un híbrido de cuer-po de reptil alado y torso humano, que embraza un escu-do de cometa en su brazo izquierescu-do –en el que aún es visible la bloca– mientras con el derecho alza una lanza de la que pende un estandarte.
Completa la decoración la ventana abierta en el hastial occidental de la nave, modificada como éste por la inter-vención del siglo XVI. Aun así, conserva el pequeño
tímpa-no ornado con una roseta, el arco doblado moldurado con mediacaña y bocel y la pareja de capiteles vegetales; el izquierdo recibe alargadas hojas de acanto con fuertes escotaduras, y el derecho grandes hojas lisas muy pegadas a la cesta, con puntas enrolladas.
Pese a la evidente ruralidad del templo, su análisis resulta sumamente revelador, sobre todo en el apartado escultórico –dada la presencia en éste de motivos y tratamientos diver-sos que lo conectan con los talleres que trabajan en la zona burebana y en todo el área de las Merindades–, para rebatir la pretendida organización en escuelas del románico burga-lés. Tal aproximación metodológica –si es que tal calificativo merece–, encorseta bajo artificiosos parámetros comarcales la mucho más dinámica actividad de los talleres de canteros y escultores medievales, haciendo de ellos, contra la propia evidencia, grupos homogéneos en estilo. En el caso que nos ocupa, parece evidente que en el taller que realizó el edificio, H U I D O B R O
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305Exterior del ábside
Interior
Alzado este
H U I D O B R O
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307Sección transversal
Capitel de la ventana meridional del presbiterio Capitel vegetal del ábside
sus artífices eran conocedores y partícipes de la fuerte im-pronta dejada por San Salvador de Oña y su hijuela San Pedro de Tejada en El Almiñé, Valdenoceda, Condado de Valdivielso, Tartalés de los Montes y ejemplos más meridio-nales, al mismo tiempo que, sobre todo en los vegetales del interior y en los cuatro canecillos reutilizados en el muro meridional de la nave, evidencian deudas respecto a algunos edificios de La Bureba, como Carcedo, Castil de Lences o la misma ermita de Escóbados de Abajo. Ambas facturas, como ocurre en muchos de los edificios levantados en estos años finales del siglo XII (Gredilla de Sedano, Butrera, Soto de
Bureba, etc.), conviven dentro de un mismo taller mezclán-dose sus producciones. Esta amalgama de estilos, reflejo de la formación artística de los artífices, nos lleva a datar el templo en un momento avanzado de la segunda mitad del siglo XII.
Sólo la solidez de su fábrica ha permitido que los largos años que permanece con la sobrecubierta arruinada no hayan sido capaces de hundir sus bóvedas. Merece sin du-da mejor suerte este notable edificio, por lo que confiamos
que los numerosos aerogeneradores instalados en su entor-no traigan al fin y al cabo mejores aires para él.
Texto: JMRM - Planos: RMF - Fotos: JMRM/JLAO
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