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UN VERDADERO SIERVO DE DIOS

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Academic year: 2021

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Mateo 11:7-15

“2Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, 3para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? 4Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. 5Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; 6y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí. 7Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? 8¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están. 9Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. 10Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti. 11De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. 12Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. 13Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. 14Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. 15El que tiene oídos para oír, oiga”

INTRODUCCION

Esta porción del evangelio de Mateo contiene la pregunta que Juan el Bautista formulo a Jesus desde la cárcel, y la respuesta que el señor Jesucristo ofreció a la misma. Esa pregunta por haber sido formulada en público podía crear confusión y dudas entre la gente, acerca de que si Juan era el verdadero mensajero del Mesías, y si Jesus era en realidad el Mesías prometido por Dios que ellos esperaban.

Si este tipo de cuestionamientos quedaban sin aclarar, esto podía afectar no solo a la multitud, sino también a los discípulos que ya creían. Esto podía afectar de manera negativa el ministerio del Señor. Así que el señor Jesucristo como parte de su respuesta aprovecha la ocasión y habla a un pueblo olvidadizo e inconstante para dejar bien claro dos cosas:

1. Con su respuesta Jesus da testimonio a la multitud de que realmente es el Mesías esperado por ellos.

2. Con su respuesta Jesus da testimonio a la multitud de la clase de siervo que fue Juan el Bautista.

En este mensaje veremos las características del siervo de Dios como lo fue Juan el Bautista, y desarrollaremos las tres verdades que indicamos a continuación:

I. EL CARÁCTER DE JUAN EL BAUTISTA II. LA SUPERIORIDAD DE JUAN EL BAUTISTA III. EL LEGADO DE JUAN EL BAUTISTA

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A. JUAN ERA UN HOMBRE DE FIRME CONVICCIONES, Mateo 11:7, “7Mientras

ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?”

1. Las personas somos olvidadizos, con facilidad la gente olvida en poco tiempo todo el bien o el mal que una persona ha hecho. La experiencia de Juan ilustra claramente esta inconsistencia de la gente.

a. Al parecer el pueblo judío en este momento, ya habían olvidado el fructífero ministerio espiritual que Juan el Bautista había desarrollado entre ellos, Mateo 3:1-6

2. El señor tuvo que recordarles que Juan el Bautista no era una caña sacudida por vientos, sino un hombre de firmes convicciones.

a. Juan no era un vacilante. No tambaleó ni se debilitó ante la severidad y el terror de Herodes. No era hombre de predicar con fuerza cuando contaba con el aplauso de la gente, y de predicar débil cuando tenía que decir lo que la gente no quería escuchar.

b. Juan era inquebrantable al tratar con problemas y tentaciones que aparecían en su vida, como la alabanza de la gente, la persecución y encarcelamiento de Herodes, el pensamiento de que Jesús no era el Mesías severo que Juan esperaba.

c. A pesar de todo Juan se mantenía inamovible. Se aferraba a la firmeza de su fe en Dios, y se aferraba a su llamado, Juan 3:28

3. Hermanos, debemos aprender que sin importar las circunstancias, debemos seguir firmes en Cristo, Efesios 4:14

B. JUAN ERA SENCILLO Y HUMILDE, Mateo 11:8, “8¿O qué salisteis a ver? ¿A

un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están”

1. Juan el Bautista no era un hombre de finas vestiduras, sino de disciplina y negación propia. Juan estaba muerto a su mundo, a su fama, a su poder y comodidad.

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2. No procuraba salvar lo que tenía, ni salvarse a sí mismo. No se estaba desmoronando bajo el peso de la persecución, como hubiera ocurrido con una persona complaciente y de mentalidad materialista.

3. Cristo estaba diciendo aquí: “Cuando miran a Juan no ven a un hombre de mundo, pensando en finas vestiduras, en cambio ven a un embajador de Dios”

a. Juan era un hombre enviado por Dios a proclamar la verdad, y la

proclamó sin importar el precio, Mateo 16:24

C. DIOS USA HOMBRES ORDINARIOS PARA MISIONES EXTRAORDINARIAS

1. Cuando Dios escogió a una persona para anunciar la venida del Mesías no eligió a un rey, ni a ninguna persona de poder y fama, escogió a un hombre ordinario y lo encomendó esta misión

2. Esto indica que el reino de Dios no está basado en pompa y poder terrenal. Está basado en el Espíritu de Dios y en el poder de Dios. No fue traído por manos de hombres, sino por la mano de Dios.

3. De modo que el reino de Dios es duradero, eterno, no un reino transitorio que eventualmente dejará de ser.

a. Hermanos, los creyentes también debemos preparar el camino del Señor, proclamando que el Señor vino y que viene otra vez.

II. LA SUPERIORIDAD DE JUAN EL BAUTISTA

A. JUAN ERA FIEL A SU LLAMADO, Mateo 11:9-10, “9Pero ¿qué salisteis a

ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.10Porque éste es de

quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti”

1. Juan era un profeta, un proclamador del mensaje de Dios. El mensaje puede estar referido al pasado, al presente o al futuro.

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a. Un profeta es un hombre escogido por Dios. Es un hombre escogido para proclamar el mensaje de Dios. Debe ser un hombre digno de confianza, alguien que será fiel a su misión y valiente en proclamar el mensaje. 2. Juan reunía esas características. Pero Jesús dijo que era más que profeta.

La superioridad de Juan probablemente se debía a tres cosas.

a. Su mensaje incluía más que el mensaje de otros profetas. Los otros profetas anunciaban que el Mesías venía, Juan anunciaba que el Mesías ya había llegado. Los otros profetas anunciaban la venida del Mesías como algo futuro. Juan anunciaba la venida del Mesías como algo presente, porque Juan lo vio venir.

b. Su dedicación y entrega a Dios eran inusuales. Se negaba a sí mismo en su compromiso respecto al Mesías. Hubo personas disciplinadas que sirvieron a Dios, pero el corazón de Juan estaba más cerca de la verdadera auto negación que el de otros.

c. Su predicación fue de arrepentimiento y su mensaje sobre el Mesías era más actual que los otros profetas, porque Juan fue contemporáneo al Mesías

3. La superioridad de Juan sobre los otros profetas tenía que ver con el deber y la responsabilidad, más que con el privilegio. Tenía que ver con el deber de rendir cuentas, Mateo 20:26

B. JUAN ERA EL MAYOR DE LOS HOMBRES, Mateo 11:11, “11De cierto os

digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él”

1. Jesús confirma esta opinión popular pero la lleva más allá de lo que ellos habían pensado. Juan era el profeta de mayor importancia de todos. Era el profeta que vino a preparar el camino para el Mesías. No hubo antes ningún profeta con un ministerio más significativo que éste.

a. De todas las personas, ningún hombre cumplió el propósito de Dios mejor que Juan

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2. Jesús hizo un contraste entre la vida física de Juan y la vida espiritual, aun siendo Juan tan importante, hay otra categoría de seres mayor todavía, los que están en el reino de Dios.

3. Juan era grande e importante porque anunciaba el reino de los cielos, sin embargo, los que viven en el reino de los cielos reciben una bendición mayor. Gozan del reino que Juan anunciaba.

C. EL PRIVILEGIO DE LOS CREYENTES

1. Juan fue el más grande de los hombres naturales, sin embargo no tuvo lo que tenemos los creyentes en Cristo Jesús

a. En conocimiento Juan no tuvo la revelación completa de la salvación que Dios ha dado a los creyentes. En experiencia juan no tuvo al Espíritu Santo habitando en él en el sentido que lo tienen los creyentes del Nuevo Testamento.

b. Los creyentes tenemos la oportunidad de un mayor conocimiento de Dios porque tenemos toda la Biblia, Juan no la tuvo. El creyente ve la cruz. Sabe que el Mesías ha venido, que murió, resucitó y ascendió al cielo. El creyente conoce todos los pormenores de la salvación. Conoce la cruz, el símbolo del gran amor de Dios. Puede conocer el amor de Dios de una manera que Juan y otros anteriores a Juan nunca pudieron conocer. 2. Que privilegio tan grande tenemos, el creyente más humilde puede saber

más acerca de Dios que el más grande de los santos del Antiguo Testamento, más que Juan, Abraham, Moisés, Elías, o Isaías.

3. Sin embargo, esto implica una mayor responsabilidad para los creyentes. Cuanto mayor es el conocimiento que tengamos mayor es nuestra responsabilidad.

III. EL LEGADO DE JUAN EL BAUTISTA

A. JUAN ERA PERSEVERANTE, Mateo 11:12, “12Desde los días de Juan el

Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan”

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1. Lo que Jesus quiso decir es que para ingresar en el Reino se requiere coraje, fe resuelta, determinación y valentía frente a la persecución que se desataría contra los seguidores de Cristo.

a. Juan motivaba a la gente a forzar y penetrar en el reino como un ejército fuerza y penetra en una ciudad.

2. La persona tiene que forzar el reino para entrar a él. Tiene que tener el espíritu del soldado que conquista una ciudad. No puede estar indeciso, carente de espíritu y energía. No puede ser complaciente e indulgente con el mundo y sentirse cómodo. Tiene que haber un verdadero interés y deseo, un procurar y luchar con valor, una búsqueda diligente de Dios para entrar al cielo, Hebreos 11:6

3. La persona que realmente quiere entrar al reino de los cielos, forzará la entrada; es decir, soportará cualquier cosa para entrar al cielo. Se negará a sí misma y cambiará su conducta; se volverá del pecado a Dios en arrepentimiento, sujetará sus deseos a la voluntad de Dios y cambiará su mente para cambiar su andar, Romanos 12:2

B. JUAN FUE EL ULTIMO DE LOS PROFETAS ANTES DEL MESIAS, Mateo

11:13, “13Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan”

1. Juan el Bautista puso fin a la era de la profecía del Antiguo Testamento. Fue el último de una prolongada línea de profetas que predijeron la venida del Mesías.

2. Fue el puente entre las predicciones de la venida del Mesías y la llegada del Mesías, el puente entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.

3. Fue el hombre que Dios levantó para ser el fin de una era y el comienzo de una nueva era, la era de un mejor pacto, lea era de la gracia de Dios.

C. SU TESTIMONIO DEBE SER RECIBIDO Y SU EJEMPLO DEBE SER SEGUIDO, Mateo 11:14-15. “14Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que

había de venir 15El que tiene oídos para oír, oiga”

1. Juan el Bautista fue el Elías prometido, aquel que debía preceder al Mesías. Fue el cumplimiento de la última profecía del Antiguo Testamento, Malaquías

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a. Juan no fue Elías resucitado, pero fue semejante a Elías en espíritu y poder y obra

b. Juan no era Elías resucitado, pero cumplió con su rol profético con firmeza, combatió el pecado y guió a la gente hacia Dios

2. Si el pueblo no hace caso a esta advertencia y si no la reciben, perderán la bendición que este momento les ofrecía. Los que están dispuestos a oír la verdad deben hacerle caso. De lo contrario, perderán su oportunidad.

CONCLUSION

Hermanos, Dios espera que usemos nuestras facultades para recibir su mensaje; tenemos ojos para ver sus obras; oídos para oír su mensaje; mentes para razonar la verdad; manos para hacer la obra; pies para ir donde él quiere. Debemos ser tan entregados al Mesías como lo fue Juan.

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