CONTROL DE ARENAS EN POZOS PETROLEROS 1. Terminaciones y arenamiento.
Los problemas operacionales relacionados con la producción de arena, incluyen desde, insignificantes inconvenientes hasta graves como la pérdida de la productividad e inclusive del control del pozo.
Es por ello que, para contar con una terminación exitosa que evite los problemas de arenamiento, se requiere que cada uno de los procedimientos que se lleven a cabo, sean diseñados y ejecutados adecuadamente. Por supuesto, las operaciones de instalación de los equipos de control de arena, no deben excluirse de ello.
Esto significa que se debe mantener la estabilidad del pozo y la formación, durante las operaciones de perforación y terminación, ya que estos son requerimientos necesarios para evitar futuros problemas que se pueden presentar. Antes de entender esto, se requiere primeramente definir unos términos para comprender mejor esta problemática. 1.1 ¿Qué es una terminación?
Una terminación consiste en establecer en forma controlada y segura los procedimientos encaminados a explotar el yacimiento a través de las tuberías de producción permitiendo así, la comunicación entre el yacimiento y la superficie.
Las operaciones de terminación, inician cuando se llega al objetivo de perforación y concluyen cuando el pozo entra en producción. Estas operaciones se caracterizan por una serie de actividades típicas (aunque no necesariamente aplicables en todos los casos) como son: limpieza del pozo, colocación de empaques con grava, acidificaciones de intervalos productores, fracturamientos, asentamientos de la tubería de producción y de los empacadores, todas enfocadas a explotar los hidrocarburos de los yacimientos. (Garaicochea P., 1983).
El objetivo primordial de la terminación de un pozo, es la de explotar eficientemente el yacimiento al menor costo posible, cuidando también de las tuberías de revestimiento que lo componen, porque son estas las que representan la vida del pozo.
El criterio de la productividad es un factor muy importante en pozos que requieren sistemas adicionales como el de “control de arena”, debido a que estas son extremadamente sensibles a errores que puedan ocurrir en algunas de las técnicas utilizadas en la terminación y ello verse reflejado como una baja e inclusive pérdida de la productividad del pozo.
1.2 ¿Qué es un arenamiento?
Antes de abordar el tema de arenamiento se debe detallar, qué son las arenas y de qué están formadas, para ello, se define que: las rocas detríticas o clásticas son resultados de la acumulación de elementos separados de rocas preexistentes por elementos externos, como la erosión y transportados a grandes distancias por el viento, ríos o glaciares y cementados o no después de su depositación (Guillemot, 1982). Entre estas rocas se puede definir las arenas por la posición de sus granos en la escala de tamaños (presentados en la tabla 1.1), siendo la de Wentworth la más utilizada, reservando el nombre de arena a cuyos elementos tienen un tamaño comprendido entre los 2 y 0.063 mm.
Ahora, se puede ver la definición de arenamiento que es: la producción de pequeñas o grandes partículas de sólido junto con los fluidos que son producidos del yacimiento debido a la baja consolidación de la formación productora (Garaicochea P., 1983). Comúnmente, es preferible utilizar el término “producción de sólidos” en lugar de “producción de arena” ya que, esto implica que solo las areniscas frágiles o poco consolidadas son las que están susceptibles de ser producidas. A medida que el yacimiento descarga petróleo hacia el pozo, con el tiempo se va acumulando arena y sedimento en el fondo del pozo. Esta acumulación puede ser de tal magnitud y altura que puede disminuir drásticamente o impedir completamente la producción del pozo.
Los casos de arenamiento son más graves y más frecuentes cuando los estratos son deleznables. Cuando se dan estratos de este tipo, la terminación del pozo se hace de manera que, desde el inicio de la producción, el flujo de arena y sedimentos sea lo más leve por el más largo tiempo posible. Para lograr esto, el tramo de la sarta de revestimiento y de producción que cubre el estrato productor es de tubos ranurados especialmente. Las ranuras, cortadas de afuera hacia adentro y de apariencia cuneiforme, tienen una abertura lo suficiente estrecha, según análisis granulométrico de la arena, para retener la arena y lograr que el apilamiento de los granos sea compacto y estable y, por ende, no fluyan junto con el petróleo hacia el pozo.
Además del método anterior, existen otras modalidades para contener el flujo de arena. Hay tuberías ranuradas y preempacadas, o sea que la tubería ranurada interna viene cubierta por otras tuberías internas y el espacio anular entre estas dos tuberías está relleno de arena o material granular, lo que en sí forma un filtro y retenedor prefabricado. Otra es, a semejanza de la anterior, que el empaque con grava especialmente seleccionada se hace en sitio. Para eso, la sarta de revestimiento y de producción se hinca y cementa por encima del estrato productor. Luego se hace el ensanche del hoyo frente al estrato productor. Para revestir el hoyo ensanchado se utilizará una tubería calada
(ranurada), la cual al final quedará colgada del revestidor cementado por encima del estrato productor. Antes de colgar la tubería calada, se bombea la cantidad determinada de grava para rellenar el espacio entre el estrato productor y la tubería calada. Hecho esto, se cuelga la tubería calada y se continúa con las otras faenas para poner el pozo en producción.
El arenamiento de los pozos es de ocurrencia muy común. Y para mantener los pozos en producción plena se recurre a desarenarlos y limpiarlos utilizando fluidos debidamente acondicionados que se bombean progresivamente hasta el fondo para extraer la arena y sedimentos hasta la superficie por circulación continua. Algunas veces no es suficiente la circulación de fluidos y hay que utilizar achicadores o bombas desarenadoras en el fondo del pozo para poder hacer la limpieza. Además de disminuir la capacidad productiva del pozo, la presencia de arena en el pozo es dañina porque a medida que fluye con el petróleo causa cacarañeo, corrosión o abrasión de las instalaciones en el pozo y en la superficie. En el caso de pozos de flujo natural, la velocidad del flujo hace que la arena y sedimentos acentúen su poder de desgaste sobre las instalaciones. En los pozos de bombeo mecánico, a veces, es muy serio el daño que la arena causa a la bomba y sus partes, principalmente a las varillas de succión, al vástago pulido y a la sarta eductora.
Terminación por empaque de grava
Tabla. Escala de Wentworth para clasificación de sedimentos.
Un pozo requiriere de técnicas de control de arenamiento, si es susceptible o produce granos de arena de una porción de matriz del yacimiento; cabe recalcar que, “finos móviles”, que son partículas dispersas de arcilla o minerales pueden fluir a través de las gargantas de poros, por lo que no son considerados problemas que requieran control (O. Suman, 1982).
Actualmente, muchos de los pozos perforados son realizados en campos que pertenecen a la Era Cenozoica, zonas donde existen formaciones inestables (areniscas) o poco consolidadas, que favorecen la producción de sólidos.
En algunas situaciones, las cantidades aportadas generan efectos insignificantes que poco se reflejan en la producción.
Sin embargo, en muchos casos la producción de sólidos ocasiona reducciones en la productividad e inclusive aumentos excesivos en los programas de mantenimiento a los
equipos de fondo, como de superficie, que provocan fallas prematuras del pozo y de los equipos, reflejándose en inversiones costosas que afectan la rentabilidad, llegando muchas veces al abandono del mismo.
Así, el problema de arenamiento es tomado enormemente en cuenta alrededor del mundo, en zonas donde se explotan campos Terciarios principalmente. Por tal razón, es importante no sólo conocer la definición de arenamiento sino comprender cuales son los factores y causas que los provocan para tener en claro cómo funciona cada uno de ellos. 1.2.1 Fuerzas que causan un arenamiento.
En campos con formaciones poco consolidadas, el simple flujo de fluidos del yacimiento hacia el pozo puede acarrear sólidos que en ciertos casos generan problemas en producción.
Las condiciones que pueden causar la producción de arena dependen de las fuerzas que mantienen unidas a los granos de areniscas. Estos factores describen la naturaleza del material de formación y las causas para que falle la estructura, entre las que se tienen:
- La cantidad y tipo de material cementante que mantiene los granos unidos entre sí.
- Reducción en la presión de poro a través de la vida del pozo. - La viscosidad de fluidos contenidos dentro de los poros de la roca.
- Incremento de la producción de agua a lo largo de la vida del pozo (K. Ott & D. Woods, 2001).
Estos factores, están incluidos entre los efectos de la resistencia de la roca y los del flujo de fluidos, cada uno de ellos, representa un papel importante en la prevención e inicio de la producción de arena.
En la actualidad, muchos estudios se han realizado, determinando los tipos de fallas para que ocurran fracturas en las areniscas. Entre estos tenemos trabajos de Exxon (K. Ott & D. Woods, 2001) donde se concluyen que, cuando se genera un exceso en la compresión de la roca, se puede fracturar las areniscas provocando su desconsolidación, con lo que, la medición de la compresión resulta como un buen indicador de producción de sólidos que permite controlar y evitar el mismo. Santarelli y Brown en 1989 explican también, cómo está dada la granulación de las areniscas consolidadas, al realizar estudios de una serie de granos de arena para determinar cual resulta ser la capa productora de la misma (Gómez, 2001).
Entre otros factores, se debe tomar en cuenta los que están directamente relacionados con la roca y que producen su desestabilidad, por ello, se describen estas propiedades a continuación (K. Ott & D. Woods, 2001):
El grado de material cementante. El por qué, del que un pozo se encuentre abierto y no colapse, se debe principalmente a la cantidad de material cementante que mantiene unido a los granos circundantes al pozo. La cementación de las areniscas es un proceso geológico secundario y es una regla general que viejos sedimentos estén mejor consolidados que los nuevos. Esto, es un problema normalmente encontrado en campos que pertenecen a formaciones geológicamente jóvenes como la Cenozoica.
Una característica mecánica de la roca que está relacionada con la consolidación es la resistencia a la compresión por lo mencionado anteriormente.
Para formaciones poco consolidadas, la resistencia a la compresión es menor que los 1000 psi. Éste valor, es de mucha utilidad en formaciones estudiadas para aplicar sistemas de control de arena, por lo que brinda un espectro general de la resistencia de las rocas. La reducción en la presión de poro: este fenómeno ocurre cuando se genera una disminución en la presión del yacimiento, esto repercute como un esfuerzo sobre la formación, que llega a romper los granos de la misma, pudiendo ser comprimidos, creando así partículas sólidas producidas por los fluidos del yacimiento al pozo.
Las tasas de producción: un pozo produce por la generación de un gradiente de presión existente entre la formación y el pozo. Este diferencial de presión genera fuerzas de arrastre que exceden la resistencia a la compresión de la roca, lo que ocasiona la producción de sólidos por la desestabilización de los granos y del material cementante. Es recomendable, mantener una tasa de flujo por debajo del nivel crítico, aunque muchas veces, no es aceptable, por presentar producción baja y poco rentable que afecta los fines económicos esperados.
La viscosidad de los fluidos de la formación: se refleja como la fuerza de fricción ejercida en los granos de la formación que es generada por el flujo de los fluidos producidos. Esta fuerza, está estrechamente relacionada con la velocidad de flujo y la viscosidad de los fluidos producidos. Por lo que, la viscosidad influye en la producción de sólidos en yacimientos de aceite pesado; principalmente en aquellos que contengan fluidos con alta viscosidad.
Incremento en la producción de agua: la manifestación de arena en el pozo, puede originarse como resultado de la producción de agua de formación. Esto debido a que el agua de formación en los yacimientos mojables por agua, la cohesión entre los granos es
determinada por la tensión superficial en cada uno de los granos de arena, por lo que al momento de presentarse la producción de agua la fuerza de tensión superficial es reducida, generando así que el agua producida desestabiliza los arcos de arena (ver figura 1.1) generando con ello la producción de sólidos. La permeabilidad relativa toma también un papel importante en la producción de arena, debido a que cuando se presenta el agua, la permeabilidad relativa del aceite decrece, resultando en un incremento en la caída de presión requerida para que el aceite sea producido. Esté aumento crea una desestabilización en la resistencia de la formación que nuevamente termina en la producción de sólidos por fallas y defectos del arco de arena generados en la formación cercana al pozo, principalmente en la zona de los disparos de producción.
Figura 1.1. Geometría de un arco de arena alrededor de los disparos de producción (Modificada, K. Ott & D. Woods, 2001).
1.2.2 Diferencias entre arenas consolidadas y no consolidadas.
La producción de arena ocurre cuando se induce un esfuerzo “in situ” que exceda la resistencia natural de la formación. La resistencia de la formación es proveniente principalmente de los materiales naturales cementantes que mantienen adheridos los granos de arena. Según el tipo de resistencia estas pueden clasificarse como consolidadas, débiles o no consolidadas (Al-Awad, 2001).
En yacimientos de areniscas consolidadas los sólidos producidos son los escombros o recortes generados en las zonas de fallas, que cuando el pozo entra en producción los
fluidos acarrean estos recortes por lo que pueden fluir hacia el pozo junto con los fluidos producidos.
En formaciones débiles y no consolidadas los sólidos son producidos cuando las fuerzas de arrastre generados por el flujo de fluidos de la formación hacia el pozo exceden la cohesión natural existente entre los granos de arena. El movimiento de los granos va generando un arco de arena como se observa en la figura 1.2, que nos muestra la distribución de los esfuerzos existentes a los que está sometida la formación por el acarreo de los granos de arena por el fluido.
Figura 1.2. Mecanismo de falla por arco de arena (Modificada, Al-Awad, 2001). Investigadores han ilustrado este fenómeno de migración en tres fases: la primera en la que el material de la formación se encuentra en equilibrio estático, seguida de la fase en la que se presenta un arenamiento significativo donde los sólidos comienzan a fluir y la tercera en la que el material granuloso fluye a través de su medio poroso comportándose como el fluido de producción (Perea Martínez, 2005).
La producción de arena puede ser clasificada en (Al-Awad, 2001):
- Producción transitoria de arena: la cual se refiere a una producción de arena que declina con respecto al tiempo de producción a gasto constante, comúnmente encontrada en limpiezas de pozos, acidificaciones o fracturamiento hidráulico para recuperación secundaria.
- Producción continua de arena: que se presenta cuando se produce de formaciones no consolidadas que no cuenten con equipos de control de sólidos.
- Producción catastrófica de arena: que es el peor de todos los tipos y ocurre como una anormalidad cuando los fluidos del yacimiento son producidos excesivamente. En el caso del campo Ita que presenta zonas de baja consolidación y alta viscosidad del fluido producido; esto conlleva a la tendencia de transportar sólidos de la formación hacia los equipos de producción. Esta misma puede ser provocada o a la vez intensificada por factores como los que se citan a continuación (Chávez Sánchez, 2009):
- Cuando los hidrocarburos fluyen hacia el pozo por efecto del diferencial de presión, desestabilizan la formación poco consolidada provocando que las partículas migre hacia el pozo.
- El que existan formaciones recientes como en el caso de campos petroleros del Plioceno al Pleistoceno donde existen arenas no cementadas eficientemente y a la vez poco profundas.
- Las propiedades físicas de los hidrocarburos a producir como la viscosidad elevada del aceite que perturba las areniscas poco consolidadas en su proceso de flujo hacia el pozo.
- Las tazas de producción generan esfuerzos en las rocas que provocan perturbaciones de las mismas provocando producción de arena.
- Debido a que las arenas cenozoicas del campo Ita presentan el problema de estar poco consolidados, porque el material cementante es escaso para mantener unidos eficientemente los granos de arena.
- Conforme transcurre la vida productiva del yacimiento, la presión se reduce generando que la formación sufra esfuerzos excesivos que la debilitan.
- Una vez que se llega a producir agua de los acuíferos cercanos al yacimiento, estos, disuelven fracciones del material cementante además de ocurrir cambios en las fuerzas capilares que son los que permiten que los granos de arena no se separen. Los factores que principalmente influyen en una formación para producir arena es la resistencia de la roca, la presión de sobrecarga y los esfuerzos introducidos por la perforación, terminación y producción (Andrew Acock, 2004).
La resistencia de la roca es afectada por factores como la cohesión, el ángulo de fricción interna, los esfuerzos de fricción máximos y mínimos y la presión de poro al igual que el grado de cementación a la que es sometida la formación, por lo que las formaciones fuertemente consolidadas tienden a ser más resistentes en comparación con las no consolidadas.
Durante la producción la ruptura de la formación por cizallamiento generada por la caída de presión provoca arenamiento, aunque no todas las areniscas producen granos de arena
bajo condiciones de esfuerzos y no siempre son transportados por los fluidos producidos por lo que el grado de movilización del mismo dependerá de factores como la viscosidad y velocidad de flujo de los fluidos. En yacimientos no consolidados muy débiles la producción de arena en gran escala será inevitable de manera que lo conveniente es recurrir a métodos que permitan controlarla o en el mejor de los casos consolidarla y mantenerla estable en las cercanías del pozo.
Problemas relacionados con la baja consolidación de la formación (Perrin, Caron, & Gaillot, 1999).
- Consolidación inicialmente insuficiente.
La roca puede ser inicialmente consolidada ineficientemente dependiendo de los factores como: el tipo y acumulación de los componentes intergranulares y la profundidad a la cual fue enterrada y por lo tanto la presión y temperatura a la que fueron sometidas.
- Cambios en los esfuerzos intergranulares.
Que puede ser particularmente debido a las tasas de flujo, viscosidad de los fluidos producidos, la transferencia parcial de sobrecarga y la despresurización a la que es sometida la matriz.
- Deterioro de las propiedades mecánicas.
Los líquidos secundarios producidos (agua con diferente salinidad, etc.) provocan dispersión o desprendimientos de los componentes minerales que mantienen unidos los granos debilitando así la formación.
1.2.3 Arenas en zona de fallas.
Las fallas en una formación son producidos por fenómenos como tensión, compresión entre otros, que sobre pasan los valores críticos de la resistencia mecánica de la roca, lo que provoca (aunque no siempre) en formaciones poco consolidadas e inclusive consolidas el desprendimiento de sólidos, que posteriormente durante el proceso de flujo de fluidos hacia el pozo el transporte de estos, genere su producción.
La caída de presión generada por el fenómeno de producción, puede provocar también fracturas ocurriendo estas por el cizallamiento de la roca lo que se refleja como una producción catastrófica de arena. El incremento de esta caída genera mayores esfuerzos en la zona de disparos y si estos sobrepasan la resistencia de la roca, fallarán causando desprendimientos que terminaran en producción de arena (Andrew Acock, 2004).
La falla o colapso de los poros asociado a la caída de presión y al agotamiento de los fluidos contenidos dentro de estos, ocurren principalmente en yacimientos de alta porosidad y baja resistencia a la compresión. Por lo que todos estos fenómenos de fallamiento producen sólidos que son granos de arena desagregados de la roca por dichos esfuerzos.
1.2.4 Cohesión entre granos.
La descripción de los granos siempre ha sido una de las propiedades de los sedimentos clásticos más descritos y estudiados, ya que dependiendo del tamaño, forma, textura, estructura, y otras características será el comportamiento de las formaciones durante la explotación del yacimiento. Ahora bien, el contacto entre los granos juega un papel muy importante, porque la forma del contacto entre estas partículas se relaciona con la compactación y acumulación de los granos, por lo que el número y tipo de contactos depende de las fuerzas expuestas en la compactación y la sobrepresión de la formación. A pesar de esta variedad, la yuxtaposición de elementos sólidos, permite subsistir necesariamente huecos, que confieren a la roca sus características de porosidad y permeabilidad (Guillemot, 1982) necesarias para la acumulación de hidrocarburos en su interior.
El tamaño de los granos, tiene una influencia importante en las propiedades capilares de las rocas siendo por ello de gran importancia, al igual que la uniformidad de los granos que se refleja en la porosidad de la formación. Pero de entre estas características, para que ocurra el fenómeno de arenamiento en los pozos, un factor crítico es el material cementante que mantiene unido a los granos entre sí. La mayor parte de los almacenes detríticos, están constituidas por areniscas en las que los granos de cuarzo están trabados por un cementante más o menos abundante. Este material cementante a su vez puede originar efectos en las características de los yacimientos, que se manifiestan cuando es puesto a producir por un pozo petrolero; por ejemplo, se tiene que, una cementación excesiva puede provocar disminución en la porosidad y permeabilidad, cuando no es homogénea, se crean barreras de cementación junto con zonas de baja consolidación que futuramente originarán problemas de arenamiento.
1.3 ¿Cómo se controla el arenamiento?
El flujo de arena con aceite y gas de los yacimientos hacia los pozos productores ha sido desde siempre uno de los principales problemas en la industria petrolera. Por ello el control de arena es un término que describe el estudio del porque los pozos producen sólidos a la vez que el desarrollo de mecanismos y métodos químicos que prevengan la entrada de arena.
Sin embargo, uno de los puntos principales a tomar en cuenta es la forma en la que el pozo es terminado, lo que puede incrementar o disminuir la tendencia a la producción de arenas (O. Suman, 1982). Por lo que la planeación del mismo involucra a un equipo seleccionado de trabajo compuesta por geólogos, ingenieros, personal de perforación quienes coordinan esfuerzos con perforadores y los del departamento de producción para cumplir con los objetivos eficientemente (Adams & Charrier, 1985).
En décadas recientes, los problemas de control de arena en pozos productores de aceite y gas han incrementado significativamente por lo que muchos campos alrededor del mundo no son económicamente factibles sin un buen sistema de control de sólidos que evite estos problemas que se reflejan en la rentabilidad del campo.
En la actualidad diversos estudios publicados han desarrollado sistemas de control de arena donde se describen técnicas apropiadas para la aplicación de las mismas, aunque a pesar del progreso en la resolución de dichos problemas, existen controversias en cuanto al tipo de método que debe ser aplicado en alguna situación en particular. Ciertamente, esto es causa de debates, aunque los autores proponen guías establecidas en base a la experiencia durante el uso de los sistemas. De estos métodos se encuentran cuatro principales que son:
- Cedazos.
- Empaques de arena.
- Consolidación de la arena utilizando resinas.
- Empaques de grava utilizando partículas recubiertas con resina (Coulter & Gurley, 1971).
Aunque comúnmente existan variaciones entre cada uno de estos métodos siguen incluyendo características típicas o normales para la mayoría de las condiciones a combatir, por lo que cada uno independientemente del tipo seleccionado, debe ser correctamente diseñado y aplicado para evitar pérdidas en la productividad de los pozos ya que en algunas áreas es tal el índice de aportación de arena que por taponamiento se abate la misma (PEMEX-IMP, 1990).
Estos métodos pueden ir desde simples cambios en las rutinas de operación, hasta costosas terminaciones por lo que el método seleccionado dependerá de las condiciones específicas del lugar, del tipo de operaciones y también de las consideraciones económicas. Algunos se describen a continuación (K. Ott & D. Woods, 2001).
Mantener y reparar: consiste en tolerar la producción de arena y hacer frente a sus efectos cuando sea necesario. Esto requiere del mantenimiento rutinario del equipo superficial para conservar la productividad, aunque solo es utilizada en pozos que
mantienen una producción transitoria de arena y donde los gastos de producción son bajos y los riesgos por llevar a cabo un servicio son muy escasos. Además de ser económicamente viables donde no pueda ser utilizada otra técnica de control.
Reducción en los gastos de producción: aunque no es muy utilizado por las pérdidas económicas que ocasiona, ayuda a reducir la producción de arena. Consiste en reducir o aumentar el flujo hasta que la producción de arena sea considerablemente aceptable. Su propósito es el de establecer un caudal máximo posible junto con un arco estable en la formación que evite la degradación excesiva de la misma como se ha explicado anteriormente. Este método es muy bueno al momento de controlar la producción de arena solo que presenta un problema muy importante ya que el caudal para mantener un control adecuado es muchas veces menor que el potencial de flujo del pozo y se ve reflejado en la baja productividad y rentabilidad del mismo.
Consolidación química de la formación con resinas: este método consiste en la inyección de resinas liquidas (mezcladas con un catalizador necesario para el endurecimiento) a la formación que se endurecen y forma una masa consolidada que mantiene unidos los granos puestos en contacto con esta misma. Este método, siendo exitoso, puede aumentar la resistencia de la formación lo que permite soportar las fuerzas de arrastre ocasionadas por las tazas de producción deseadas.
Comercialmente existen tres tipos principalmente disponibles de resinas que son: epoxi, fenólicos puros y furanos (es una mezcla de furanos y fenólicos).
Estas resinas pueden tener dos tipos de catalizadores “interno” o “externo”, los cuales son utilizados dependiendo de los tipos de formaciones a tratar, ya que cada uno de ellos presenta ventajas y desventajas al momento de su aplicación.
En el caso de utilizar catalizadores internos, estos van mezclados directamente con la resina a inyectarse a la formación que solo requieren de tiempo o temperatura para activar y endurecer la resina. La principal ventaja de este tipo de catalizadores internos es que siempre estará en contacto con la resina lo que favorece su uniforme activación. La desventaja es la que puede ocurrir un endurecimiento prematuro de la resina antes de llegar a la zona a tratarse incluso en la tubería de trabajo, por lo que estos deben ser perfectamente seleccionados y controlados para las condiciones específicas en las que se utilizarán. Al contrario de los catalizadores externos que son inyectados después de que la resina está en su lugar.
Existen dos tipos de consolidación de la resina la primera de ellas es la “separación de fases” compuesta por una fase de resina de entre un 15 a 25 % activa en una solución de resina inerte, la resina activa es atraída por la formación quedando consolidada mientras
que la inerte que no se endurece y es mantenida en los espacios porosos de la formación que es retirada mediante un sobre desplazamiento del mismo. Este tipo de consolidación puede ser ineficaz en formaciones con más del 10 % de arcillas que tienen una superficie que atrae a la resina activa, debido a que este tipo de consolidación contiene un pequeño porcentaje de resina que puede ser no suficiente para consolidar los granos de arena. El otro tipo de consolidación de la resina es la “sobre flujo” contienen un alto porcentaje de resina activa que cuando se inyectan estos ocupan los espacios porosos de la formación, por lo que se requiere de un sobre flujo para empujar esta fuera de la zona del pozo para restablecer la permeabilidad.
Todo trabajo de consolidación con resinas requieren de una cementación primaria eficiente que evite canalizaciones del mismo, además de un pozo limpio de sólidos para evitar que las impurezas queden pegadas a la tubería.
Una de las principales ventajas es que deja al pozo completamente abierto, además de poder ser efectuado por medio de la tubería de trabajo y pozos con diámetros pequeños. Aunque también acarrean problemas como el de la reducción de la permeabilidad de la formación, porque la resina ocupa un lugar en el espacio poroso y debido también a que la resina es mojable al aceite. La principal dificultad es instalar la resina en la formación, por lo que solo es adecuada para intervalos de 10 a 15 pies (3 a 4.5 metros). Aunque en intervalos mayores pueden ser utilizados empacadores que consumirían más tiempo y dinero. No son muy favorables para formaciones con permeabilidades menores a 50 mD y temperaturas de fondo arriba de los 107 º C (225 º F). No suelen ser comúnmente utilizados en el mundo debido a que la colocación del mismo es difícil y tienden a tener un elevado costo además de utilizar productos químicos muy tóxicos que son peligrosos de manipular.
Empaque de grava con resinas químicas: consiste de un recubrimiento de un empaque de grava de alta permeabilidad con una capa fina de resina. Este método involucra el bombeo de grava a la formación y de una resina que es activada por la temperatura del fondo del pozo o por el calor de una inyección de vapor, una vez consolidado este empaque se prosigue a perforar la tubería de revestimiento contando ya con un filtro permeable que evitará la entrada de sólidos provenientes de la formación. Es una operación complicada que aumenta su grado de complejidad conforme cambien las condiciones del pozo como la longitud de la zona productora y la desviación. Requiere también de que el pozo esté completamente relleno con la grava que será utilizada para controlar. La resistencia a la compresión del empaque depende principalmente de la resina, la cual es afectada primordialmente por los factores como el tiempo de operación y la temperatura de fondo. Aunque actualmente existen resinas para consolidar a temperaturas superiores a los 180
ºC que necesitan varios días para consolidar lo que resulta en una débil resistencia a la compresión, por lo que para lograr una alta resistencia a la compresión para temperaturas superiores a los 150 ºC requieren de muchas horas de espera. Estas condiciones son difíciles de obtener, solamente si se cuenta con técnicas de recuperación térmica. Desafortunadamente hay muy poca información con respecto al éxito o fracaso de esta técnica, por lo que su uso es apenas conocido.
Empaques con grava: este método consiste primero en la instalación de un cedazo en la zona productora, posteriormente en saturar con grava la formación productora de hidrocarburos que presentará problemas de producción de sólidos (figura 1.3). Dicha grava debe estar entre un rango de 5 a 6 veces mayor que el diámetro de los granos de la formación, por lo que funcionará como un filtro que permitirá el flujo de fluidos de la formación y reteniendo los sólidos que posiblemente sean producidos. Pueden ser aplicadas en pozos con revestimiento o no, por lo que la arena bombeada hacia la zona productora mantendrá estables los arcos de arena que se puedan generar estabilizando con ello la formación misma, es por ello que al ser bien diseñados y aplicados pueden mantener la permeabilidad, dadas las condiciones de producción requeridas.
Figura 1.3. Empaques de grava en agujero abierto y revestido (Completion Technology for Unconsolidation Formation, 1995).
Se introducen a la formación por medio de un fluido transportador que permite que la zona productora y el cedazo queden completamente saturados de grava para obtener los mejores resultados.
Esté método es muy eficiente en terminaciones en agujero descubierto, porque permite fácilmente que la arena sea colocada frente a la formación productora. Al contrario de los pozos revestidos donde es un poco más difícil de lograr, aunque también resulta costoso, pero que actualmente es uno de los métodos ha presentado los mejores resultados, y es una de las técnicas más fiables entre las otras.
Empacamientos con cedazos: consisten en una serie de cedazos que constan de una base de tubo perforada y un material de metal tejido en capas sobre la base y una cubierta de material protector sobre estas que funcionan como un filtro que impiden el paso de los granos de arena hacia el pozo (Underdown & Dickerson, 2001), un ejemplo se muestra en la figura 1.4. Esto ha adquirido una amplia aceptación en la industria del control de arena en los últimos años. Con el paso de los años se han generado una infinidad de equipos propuestos por las distintas compañías prestadoras de servicios que presentan sus técnicas de control de sólidos con fines publicitarios, estos equipos, proponen un valor numérico que representa la abertura del cedazo.
Figura 1.4. Cedazo utilizado en pozos de aceite (K. Ott & D. Woods, 2001).
Este valor numérico es basado en resultados de hacer pasar pequeñas partículas o cuentas de vidrio a través del cedazo. Sin embargo no proporcionan suficiente información sobre el control de arena. Información como la cantidad de arena que puede introducirse y la cantidad de sólidos que pueden atravesar la misma, que es lo que realmente es necesario para elegir qué tipo de cedazo es apropiado para un control en específico.
El análisis granulométrico de la formación, sirve para determinar el tamaño de grano de formación. Una muestra después de ser tratada es pasada a través de mallas (Garaicochea
P., 1983), que determinan en cada una de estas el tipo, el peso de la muestra y el porcentaje retenido, escogiendo de entre todas la que retenga entre el 10 a 20% de la muestra. Ya que se ha demostrado experimentalmente que estos representan a los granos más grandes y que con el flujo del aceite o del gas, se acumulan y forman una especie de filtro extra que impide el paso de los granos más pequeños.
Liner ranurado: consiste de una tubería manufacturada con pequeñas ranuras maquinadas por una sierra rotatoria ver figura 1.5, aunque en la actualidad son poco conocidas, pero suelen ser más económicas que los cedazos, cuentan con un área de flujo más pequeña que ellas, pero presentan una caída de presión más pronunciada. Son más fáciles de instalar y generalmente son utilizados en pozos de baja productividad y que económicamente no sean factibles para solventar los costos de los cedazos. Cada una de las ranuras, son enfiladas con un patrón de alineación, sumamente recomendable debido a que gran parte del esfuerzo original de la tubería es preservada por esta alineación. Existe un patrón de alineación escalonado que es manufacturado tomando en cuenta el número de ranuras alineadas en la tubería, comúnmente son separadas con 6 pulgadas (15.2 cm) entre cada una de las filas.
Las ranuras pueden ser rectas o angulares. Las angulares tienen una característica principal que hace que tengan una parte más estrecha que la otra en la tubería, esta forma crea una V invertida como área de sección transversal que atraviesa la tubería, esta geometría genera que sea menos propensas a ser obstruidas, puesto que cualquier partícula pequeña pueda atravesar las ranuras hacia el interior de la tubería, lo que permitirá continuar con un flujo constate sin ser obstruido por la acumulación de partículas en el liner ranurado. El funcionamiento de un cedazo se critica generalmente basándose en el área de flujo que se presenta frente a la formación. Sin embargo en las ranuras de un liner, la pérdida de flujo suele ser menor que las causadas por las convergencias de flujo en las cercanías del pozo.
Una vez especificados cuales son los métodos de control de arena disponibles, la selección del que resuelva los problemas va depender de otros factores, muchas veces la inversión económica es un punto principal, porque en algunos casos los mejores métodos no siempre son los más económicos.
Todos estos factores también dependen en mucho de las localizaciones de los equipos, ya sean costa afuera o en tierra, en donde la disponibilidad y rentabilidad de los mismos son un factor importante. Además del aspecto de la seguridad que estos métodos brinden hacia el personal en cuanto a condiciones riesgosas a las que estarán sometidos durante su utilización.
En estos casos, la economía de la limpieza y eliminación de la arena (Andrew Acock, 2004) debe tenerse en cuenta para la elección definitiva de la técnica que resulte en un óptimo control de la producción de arena.
1.4 Fenómenos provocados por el arenamiento.
Los efectos de la producción de arena son siempre perjudiciales para corto o largo plazo en la productividad de un pozo (K. Ott & D. Woods, 2001). Aunque suelan haber excepciones, al momento de controlar los efectos de producción de arena pero que pueden resultar no muy económicamente atractivos y provocar una explotación imprudente.
El fenómeno de arenamiento ha estado presente desde los inicios de la industria petrolera y ha sido uno de los principales problemas que afecta a algunos de los campos geológicamente más jóvenes del mundo. A los que se ha enfrentado desde siempre, ya que causa perturbaciones económicas por la serie de problemas que acarrea consigo, como el reemplazo de equipos hasta restricciones de producción y aumento de riesgos en pozos donde se presenta.
Estos efectos que pueden ir desde el tratamiento y eliminación de los sólidos acumulados dentro del pozo, hasta fallas catastróficas en la terminación que impidan la productividad (Acock, 2003). Aunque no solamente son estos los provocados por el arenamiento de los pozos. A continuación se presentan los más característicos:
Limitación en la producción de hidrocarburos. Cuando las arenas provocan que los caminos preferenciales del flujo de hidrocarburos sean desviados debido al movimiento de la fallas, provocando el sellado de la formación hacia el pozo y generando la disminución o improductividad del yacimiento hacia el pozo.
Pérdida de presión de salida del petróleo. Son dos factores importantes en el momento de explotación del yacimiento, ya que la presión a la que está confinado el hidrocarburo representará el caudal y velocidad de recuperación de los fluidos, por lo que un simple cambio en estos repercutirá en los diseños de explotación del campo.
Contaminación del yacimiento. Conforme aumenta la producción de sólidos, estos se mezclan con los fluidos producidos generando cambios en sus propiedades físicas que dificultarán aún más las labores de explotación.
Daños en los equipos de producción (K. Ott & D. Woods, 2001). Conforme los granos de arena son producidos estos van dañando paulatinamente los equipos de producción. Debido a que con el flujo constante mantenido por la producción de los hidrocarburos, la arena, funciona como un material abrasivo que lentamente va corroyendo y erosionando los equipos hasta el punto de dejarlos obsoletos y tengan que ser reemplazados continuamente porque dañan el pozo y mantienen poca seguridad del equipo, inclusive al ambiente (Perea Martínez, 2005) (K. Ott & D. Woods, 2001). Cuando la velocidad de flujo es suficiente para trasportar los sólidos hasta la superficie, esta puede ser almacenada en los equipos superficiales.
Esto representa un grave problema porque para restaurar la producción se debe cerrar el pozo y limpiar el equipo retirando la arena manualmente. Además si el separador es parcialmente llenado con arena, se reduce la capacidad de controlar el petróleo lo que repercutirá en la rentabilidad del pozo.
Acumulación en el fondo del pozo (K. Ott & D. Woods, 2001). Ocurre cuando la velocidad de producción no es suficiente para llevar los sólidos hasta superficie lo que provoca que se empiece a llenar el pozo por lo que el intervalo productor puede ser eventualmente cubierto con arena. Induciendo a que la recuperación del pozo decaiga paulatinamente hasta llegar a un punto en que se detenga la producción. Lo que resultará en intervenciones al pozo para retirar los sólidos depositados en el fondo que solo resultarán en una pérdida de producción y un aumento en los costos de mantenimiento.
Posibles colapsos en las tuberías de revestimiento. Por el flujo constante de arena proveniente de la formación, se producen huecos o espacios en las cercanías del pozo, estos van generando cavernas que con el paso del tiempo pueden provocar que las tuberías de revestimiento colapsen propiciando con esto la pérdida del pozo (Chávez Sánchez G. , 2007). Los espacios derrumbados en la formación provocan además un cambio en la permeabilidad de la formación cercana al pozo, muchas veces reduciéndola y por consiguiente un deterioro paulatino de la productividad del pozo.
1.5 Problemas causados por el arenamiento en el pozo
Es un hecho que la presencia de materiales contaminantes asociados a la producción industrial de aceite y gas provocan una serie de problemas en las operaciones de explotación del petróleo, su efecto dañino ha sido reconocido desde los inicios de la Industria Petrolera.
Estos problemas son ocasionados principalmente por arena, asfáltenos, corrosión, parafina, hidratos de hidrocarburos e incrustaciones (sales).
El movimiento de arena proveniente de formaciones no consolidadas en pozos productores de aceite o gas, ocasiona problemas tanto económicos como de riesgos en las instalaciones, por ejemplo:
a) Interrupción en la producción, ocasionada por taponamiento en la tubería de producción, en ocasiones, en la tubería de revestimiento, en las líneas de escurrimiento, separadores, etc.
En un pozo con entrada de arena se forman tapones en las tuberías, que obstruyen el flujo ya que las formaciones arenosas contienen cantidades considerables de arcilla y limo que al reacomodarse con las partículas de arena forman tapones impermeables.
b) Se incrementan los esfuerzos de sobrecarga de las formaciones ocasionando colapsamiento en las tuberías de revestimiento.
Las tuberías de revestimiento en el intervalo de producción son sometidas a acortamientos provocados por la compactación del yacimiento al estar este conformado por una formación no consolidada. El acortamiento de las tuberías es una de formación plástica debida a que las cargas axiales provocadas por las arenas exceden el límite elástico del acero, tales cargas pueden provocar severas deformaciones.
c) El equipo subsuperficial y superficial es dañado por erosión de la arena.
Las tuberías que se encuentran enfrente de los intervalos de producción, son frecuentemente erosionadas en forma severa por la entrada de la arena con los fluidos. Grandes cavidades sé llegan a formar en los cedazos o tubos cortos (liners) ranurados. Ocasionalmente la producción viene acompañada de fragmentos de cemento y de formación lo cual indica erosión excesiva en la tubería de revestimiento.
La erosión esta en función de varios factores, como: Distribución de las fases
Presencia de burbujas de gas
Distribución y características de los sólidos (velocidad y ángulo de incidencia).
La erosión afecta principalmente a las secciones donde existen cambios de diámetro o dirección, por ejemplo: codos, válvulas, estranguladores, etc.
Daños personales, contaminación y destrucción también son consecuencia de la erosión del equipo superficial.
d) En la superficie se requiere de dispositivos especiales que eliminen la arena del aceite producido, tales como los separadores ciclónicos. Este tipo de separadores consiste de un recipiente en forma de cono invertido, el cual esta provisto de una entrada tangencial para la mezcla de hidrocarburos. Las partículas de arena en la corriente de hidrocarburos son precipitadas por acción de la fuerza centrífuga hacia abajo donde son recolectadas. Y descargadas a través de la salida que se localiza en la parte inferior del recipiente. La mezcla libre de impurezas sale tangencialmente para continuar su trayecto hacia las centrales de recolección (batería).
Otra razón para evitar la producción de arena es eliminar o minimizar los costos por problemas de manejo y/o depositación, particularmente en los equipos
superficiales. Remover los sólidos facilita el manejo y evita la formación de tapones de arena, ayudando con ello a cumplir con las reglamentaciones de contenido de impurezas para la venta de hidrocarburos.
2.1. Producción de arena
La producción de arena ocurre cuando parte del material perteneciente a la formación viaja del yacimiento al pozo y a la superficie, junto con los fluidos producidos. Este material comúnmente denominado arena, se define como toda partícula con un rango de tamaño entre 2 y 0,0625 mm de diámetro.
2.1.1 Origen de la producción de arena
Las condiciones que pueden originar la producción de arena y el estado en que probablemente se encuentra la formación detrás de la tubería de revestimiento, una vez producida dicha arena, se determinan en base a varios factores. Estos factores deben describir tanto la naturaleza del material de la formación que se produce, como las fuerzas que ocasionan la falla en la estructura de la misma, siendo ellos principalmente los siguientes:
- Fuerzas de fricción existentes entre los granos. - Presión del fluido en los poros de la roca. - Fuerzas de presión capilar.
En base a la cantidad de arena producida, se pueden identificar tres etapas de severidad del problema de arenamiento, cada una de las cuales genera un impacto económico. La primera etapa ocurre cuando la producción de arena es baja, causando desgaste del equipo, obligando a veces, la disminución de la producción de petróleo para evitar que ocurra dicho fenómeno, creándose así un potencial de producción diferido. La segunda etapa sucede cuando la producción de arena es mediana, cuando adicionalmente al impacto técnico y económico de la primera etapa, se presenta taponamiento en la tubería, originando la inactividad del pozo, lo cual implica un mayor impacto económico por los gastos adicionales de reacondicionamiento (RA/RC) y la pérdida de producción. La tercera etapa, de mayor gravedad, ocurre cuando la producción de arena es muy alta, ocasionando todos los problemas técnicos y económicos anteriormente descritos, pero adicionalmente la gran cantidad de arena producida deja cavernas enormes alrededor del revestidor, pudiendo éste colapsar, perdiéndose por completo el pozo.
Un pozo con problemas de arenamiento sin la atención adecuada progresará por las etapas planteadas y su condición empeorará con el tiempo. El fenómeno de arenamiento tiene su origen cuando los esfuerzos desestabilizadores (esfuerzos de arrastre y gradientes de presión) son mayores que la resistencia mecánica de la formación, tal como se observa en la Figura. Cuando esto ocurre se origina una inestabilidad, que causa el desprendimiento del material de la formación. Este desprendimiento puede ser en forma de granos individuales de arena, que se producen continuamente, o pedazos enteros de la formación.
Originalmente el sistema roca – fluido se encuentra bajo un estado confinado de esfuerzos. Al perturbarse el sistema mediante el cañoneo de la arena, se vence la resistencia de la roca, determinada fundamentalmente por las fuerzas de fricción intergranulares, lo cual produce que falle la matriz de la roca alrededor de los cañoneos, generándose un estado no confinado de esfuerzos.
Cuando el grado de consolidación (cementación intergranular) es bajo, los esfuerzos que provocan la falla de la roca, son el esfuerzo que se deriva del material de sobrecarga y las fuerzas de arrastre vinculadas al flujo de fluidos viscosos que circulan a través de la matriz de la roca. El esfuerzo de sobrecarga es sustentado parcialmente por la presión de poro de la roca, por lo tanto, el esfuerzo efectivo, aquel que realmente actúa para ocasionar la falla de la roca, es la diferencia entre el esfuerzo total aplicado y la presión de poro.
2.1.2 Arcos de arena
Después que se inicia la producción de arena, en ocasiones se forma un arco en la zona que rodea los cañoneos, el cual debe poseer resistencia suficiente como para sustentar y soportar las cargas generadas por el efecto de los esfuerzos verticales. En determinadas condiciones, puede tolerarse la producción de una cantidad limitada de arena, permitiéndose el desarrollo de un arco de arena, tras lo cual cesaría la producción de arena de formación, debido a que se crearía un filtro natural en la cara de las perforaciones que evitaría el paso de los granos a través de él.
El arco adquiere mayor estabilidad cuando están presentes fuerzas de cohesión entre los granos. Sin embargo, la estabilidad del arco es limitada en el tiempo, ya que el estado de esfuerzo existente alrededor de los cañoneos se transforma constantemente, debido a los cambios que registran la tasa de flujo, la presión del yacimiento, el corte de agua, etc., provocando el rompimiento del arco, que luego se formará en reiteradas oportunidades a lo largo de la vida del pozo.
2.1.3 Producción de finos
Ocasionalmente el fenómeno de migración de finos es confundido con el fenómeno de arenamiento. Con la palabra finos se definen aquellas partículas que pasan a través del tamiz #200, que son partículas con tamaño menor a 0,074 mm (74 micras)5.
Los finos están compuestos por limos, partículas con tamaños entre 0,074 mm y 0,002 mm, y por arcillas, partículas con tamaños menores de 0,002 mm. El problema de arenamiento es radicalmente distinto al problema de migración de finos, desde el punto de vista del mecanismo que causa el desprendimiento de las partículas, aunque ambos están relacionados con el transporte de partículas desde la formación hacia el pozo. El desprendimiento de partículas en el arenamiento es causado por una interacción física entre los fluidos y sólidos de la formación, debido a las fuerzas de arrastre y gradientes de presión que actúan sobre el esqueleto mineral. La migración de finos es causada, principalmente, por una interacción química entre los fluidos y sólidos de la formación, como consecuencia de cambios químicos que ocurren en los fluidos originando el desprendimiento de partículas de arcillas; caso distinto es el de los limos, los cuales no se separan de la formación, debido a que los mismos no reaccionan con los fluidos y sólidos de la formación. Las partículas de arcillas migran y pueden causar taponamiento de los poros, aumentando considerablemente el daño a la formación. Muchas veces la migración de finos y el arenamiento están relacionados, ya que al movilizarse las partículas de finos se pueden crear espacios lo suficientemente grandes, como para permitir que se muevan partículas de arena.
2.2. Geomecánica
La geomecánica es la disciplina que estudia las características mecánicas de los materiales que conforman a las rocas de formación. Esta disciplina está basada en los conceptos y teorías de mecánica de rocas y mecánica de suelos, que relacionan el comportamiento de la formación bajo los cambios de esfuerzos producidos por las operaciones petroleras de perforación, completación y producción de pozos.
Igualmente, es definida, como la rama de la mecánica que estudia la respuesta de la roca a los campos de fuerzas existentes en su ambiente físico. La geomecánica es usada para entender el arenamiento, pues este fenómeno depende de la relación entre los esfuerzos desestabilizadores y la resistencia mecánica de la formación.
2.2.1. Círculo de Mohr y las causas del arenamiento
Por medio de la Ley de Mohr-Coulomb sabemos que la resistencia mecánica de la formación es función directa de los esfuerzos efectivos, por lo que se deben determinar los esfuerzos totales y las presiones de poro en la vecindad del pozo, pues son necesarios, conjuntamente con los resultados de los ensayos de laboratorio para estimar la resistencia al corte de la formación. Ésta representa la resistencia de la formación en su estado virgen si está basada en información de núcleos tomados durante la etapa de perforación. Cualquier daño mecánico ocurrido por las actividades de completación, producción y estimulación, no será reflejado en los resultados de los ensayos geomecánicos y, por lo tanto, se deben evaluar sus efectos sobre la formación adicionalmente.
La teoría del círculo de Mohr, asume un campo de esfuerzo bidimensional, donde los esfuerzos principales actúan en un plano horizontal, uno de estos esfuerzos tiene dirección radial y el otro dirección tangencial. La técnica asume que los esfuerzos verticales son despreciables y que la roca se comporta elásticamente al ser sometida a los esfuerzos contenidos en un plano horizontal.
Para un material elástico, la relación entre los esfuerzos de corte y los esfuerzos principales puede ser descrita a través de un círculo graficado en coordenadas cartesianas con los esfuerzos normales en el eje de las abscisas y los esfuerzos de corte en el eje de las ordenadas. El criterio de falla de Mohr establece que para cada material existe una envolvente de ruptura, a partir de la cual el material falla. Para obtener la envolvente de falla de un tipo de roca en particular, se deben realizar una serie de ensayos triaxiales bajo condiciones de confinamiento diferentes hasta que ocurra la falla de la misma. Cada ensayo puede ser graficado usando el esfuerzo efectivo como un círculo de Mohr limitante de diámetro igual a la diferencia entre la resistencia máxima de la muestra y la de confinamiento. La envolvente de falla es un lugar que separa las condiciones estables de las inestables.
Envolvente de falla
El ensayo uniaxial de compresión es aquel donde se comprime un cilindro de roca en una celda triaxial y a medida que aumenta la presión axial se aumenta la presión de confinamiento, de manera que la deformación ocurre sólo axialmente. Lo mismo sucede en los ensayos uniaxiales de tensión pero con la diferencia que el cilindro de roca se somete a tensión.
El círculo de Mohr contiene toda la información necesaria para determinar el estado de esfuerzos a cualquier orientación de la muestra. El eje horizontal de la gráfica, llamado σ, representa el esfuerzo normal efectivo; el eje vertical, llamado τ, representa el esfuerzo de corte. Las intersecciones de este círculo con el eje horizontal determinan los valores máximos y mínimos del esfuerzo normal. Los mecanismos a través de los cuales se induce la producción de arena en formaciones productoras de hidrocarburos son: cohesión, tensión, corte y colapso de poros.
2.2.1.1 Cohesión
Se refiere a las fuerzas que mantienen unidos los granos de la formación y que impiden su flujo libre. La roca adquiere su cohesión a través de procesos diagenéticos (compactación, cementación, recristalización y solución de minerales). Mientras mayor sea el grado de diagénesis mayor será el grado de cohesión de la roca.
Otro factor que contribuye a la cohesión de las rocas son las fuerzas capilares que se producen entre los granos de la roca y el fluido humectante, debido a la tensión interfacial presente entre los granos, la cual crea una fuerza cohesiva en la matriz de la roca. Esto sucede porque entre los puntos de contacto de los granos se encuentra agua, formándose un menisco que toca la superficie de los granos, donde se pone de manifiesto la tensión superficial, que generará una fuerza de adherencia entre los granos. Esta fuerza produce la cohesión aparente de la arena, originando una resistencia a la compresión y a la tracción.
Las fallas por cohesión ocurren cuando el esfuerzo normal es igual a cero, mientras que la producción de arena ocurre cuando las fuerzas de arrastre causadas por los fluidos, exceden el esfuerzo de cohesión del material. Los granos de rocas son separados y arrastrados hacia los cañoneos y por ende al pozo.
2.2.1.2 Tensión
Las fallas por tensión ocurren cuando la envolvente de falla intercepte el eje de las abscisas en un valor de esfuerzos de corte igual a cero (0). Las fallas por tensión pueden ocurrir, si se cumple que los esfuerzos por tensión son mayores al diferencial de presión generado alrededor del pozo.
Esto sucede cuando la tasa de producción es tan alta que crea un gran diferencial de presión alrededor del pozo, produciéndose la rotura de la formación.
2.2.1.3 Colapso de poro
La presión de sobrecarga a la cual está sometida la formación es soportada por los granos que constituyen el esqueleto mineral del sistema, así como también por los fluidos contenidos dentro del espacio poroso. El esfuerzo al cual es sometido el esqueleto mineral es una fracción del esfuerzo total aplicado. El esfuerzo efectivo a que está sometido el
material se incrementa a medida que se reduce la presión de poro. El esfuerzo efectivo puede ser expresado analíticamente, de la siguiente manera:
El coeficiente de Biot describe la eficiencia de la presión de los fluidos para contrarrestar los esfuerzos totales aplicados. Este parámetro oscila entre 0 y 1.
2.2.1.4 Corte o cizallamiento
Ocurre cuando la roca es sometida a un campo de esfuerzos de tal forma que se alcanza la resistencia al corte del material. Las fallas por corte ocurren cuando la combinación de esfuerzos intercepta la envolvente de ruptura.
La resistencia de los materiales porosos es variable y aumenta con los esfuerzos compresionales. En la Figura se muestra una representación de las fuerzas de corte a las cuales se encuentra sometida la roca.
Cargas presentes en la roca yacimiento 2.3. Factores que afectan la producción de arena
Los esfuerzos desestabilizadores y la resistencia mecánica de la formación pueden ser afectados sustancialmente por las operaciones tradicionales de pozos, tales como perforación, completación, producción y estimulación. Por lo tanto, para poder analizar el fenómeno de arenamiento en toda su amplitud, se deben analizar todas aquellas operaciones que puedan incidir sobre los esfuerzos desestabilizadores y la resistencia mecánica de la formación. En tal sentido, dichas operaciones pueden disminuir sustancialmente la resistencia mecánica de la formación, y/o aumentar las velocidades de los fluidos, generando esfuerzos de arrastre excesivos.
A las actividades de pozos que pueden causar problemas de arenamiento ya mencionadas, se le suman las siguientes: cementaciones, cañoneos, cambios en las tasas de bombeo (arranque y parada de pozos) y estimulaciones. El daño que causa la actividad de perforación a la resistencia mecánica de la formación, es proporcional a la tasa de penetración. Adicionalmente, los fluidos de perforación pueden ocasionar daño, por pesos demasiado altos que causan rompimiento mecánico de la formación (fractura hidráulica no planificada) y problemas de invasión de lodo, originándose daño a la formación en las inmediaciones del pozo ("skin damage") y reduciendo además la permeabilidad en esa zona. Aunque la perforación siempre ocasionará algún daño a la formación, estas operaciones deben optimizarse para minimizar sus efectos.
Las actividades de cementación pueden fomentar problemas de arenamiento, especialmente si quedan canales entre la formación y el revestidor, pues estos se volverán
canales preferenciales de flujo con velocidades excesivas y, por lo tanto, se originarán mayores fuerzas de arrastre. Adicionalmente, si el cemento no hace buen contacto con la formación, entonces, ésta no tendrá el confinamiento óptimo y los esfuerzos efectivos serán muy bajos. Como los esfuerzos efectivos bajos producen resistencias al corte bajas, una mala cementación crearía zonas de baja resistencia alrededor del pozo, provocando un escenario propicio para el arenamiento.
Los cañoneos deben ser planificados y ejecutados para producir cavidades estables a largo plazo. Los parámetros de diseño de dichos cañoneos, tales como: diámetro, longitud, penetración, densidad, ángulo de fase, etc., deberán ser especificados en función de las propiedades mecánicas de la formación, para evitar condiciones inestables en la formación que propicien el arenamiento. Finalmente, las actividades de producción quizás sean las más perjudiciales desde el punto de vista del arenamiento. Si un pozo se produce con una tasa de producción indiscriminadamente elevada, ello puede generar graves problemas de arenamiento, ya que probablemente se sobrepase la tasa crítica de la formación y se generen fuerzas de arrastre excesivas.
Dicho problema se agrava en aquellos pozos que sufran bruscas variaciones de tasas en cortos períodos de tiempo, bien sea por aperturas y cierres, o por cambios de reductores o equipos de superficie.
2.4. Arenamiento y daño de formación
El daño de formación tiene influencia en el problema de arenamiento, ya que afecta las tasas de producción del pozo. Al tener un valor de "skin damage" (daño de formación) elevado en las inmediaciones del pozo, el fluido ejercerá una mayor presión sobre el esqueleto mineral de la formación, generando mayores esfuerzos, debido a la limitación de la capacidad de flujo. Por lo tanto, muchos de los factores que causan daños de formación también afectan negativamente el problema de arenamiento. Sin embargo, si se logra reducir el daño de formación no solo se mejorará el problema de arenamiento, sino que se podrá producir más petróleo.
Cualquier restricción al flujo de fluidos desde el yacimiento hacia el pozo, en pozos productores e inyectores, es considerado un daño. El daño puede visualizarse físicamente como cualquier obstrucción al flujo de fluidos en el medio poroso cercano al pozo. Existe un radio crítico alrededor del pozo, en el cual cualquier obstrucción produce una gran caída de presión y por lo tanto una baja productividad. Una de las primeras preguntas que surge en un estudio de arenamiento, es si el problema es causado por una característica mecánica especial que tiene la formación o es inducido por el hombre debido a técnicas que promueven el arenamiento. Debido a que esto no puede ser contestado a priori,
resulta necesario estudiar las actividades a las cuales el pozo fue sometido (perforación, completación, cementación, rehabilitación, etc.), así como las características mecánicas de la formación. Cuando el problema es inducido por el hombre generalmente significa daño a la formación.
En la Figura, puede apreciarse que para un pozo con una tasa de 6000 b/d la misma baja a 1200 b/d si la permeabilidad de la zona dañada se deteriora en un 90%. Si la permeabilidad se deteriora en un 99% en un radio de invasión de 9 pulgadas, se origina una disminución de la producción de 6000 b/d a 200 b/d en ese mismo radio.
Efecto del radio de invasión en la disminución de la productividad
El daño natural consiste en la acumulación de sólidos en las cercanías del pozo, debido al arrastre de los fluidos producidos. Este es un daño que puede ser remediado, pero, en general, no puede prevenirse, es una consecuencia de la producción. En este grupo se podrían incluir la acumulación de partículas finas, la precipitación de asfáltenos y la de escamas de carbonatos o sulfatos de calcio y otros. Estos depósitos pueden disolverse mediante las formulaciones adecuadas de ácidos, o de mezclas de solventes. El daño a la formación de mayor efecto sobre la productividad en los pozos es el inducido por las operaciones, perforación, cementación, cañoneo, intervenciones, estimulaciones químicas mal diseñadas o ejecutadas, y fracturamientos con fluidos de alto residuo.
Durante la perforación de un pozo, el fluido empleado causa invasión de líquidos y de sólidos en el medio poroso, y esta invasión será más profunda a medida que aumente la presión diferencial entre la columna líquida y la presión del yacimiento. Los líquidos
pueden reaccionar químicamente con los minerales y con los fluidos del yacimiento (crudo y/o agua), formando precipitados y/o emulsiones taponantes, así como pueden cambiar la mojabilidad del medio poroso, reduciendo la permeabilidad relativa al petróleo. Los sólidos forman un revoque interno que reduce la permeabilidad. Este daño puede prevenirse, diseñando el tamaño mínimo de sólidos que puede contener un lodo y realizando un control de sólidos efectivo durante la perforación.
A veces la necesidad de mantener la estabilidad de las formaciones lutiticas que se atraviesan, exige utilizar un fluido de perforación de alta densidad, que luego se usa para atravesar las arenas productoras, las cuales, en general, no necesitan densidades tan altas para ser controladas. Otras veces se usan altas densidades porque no se tienen datos actualizados de la presión de yacimiento, y se suponen presiones más altas que las verdaderas. Estos sobrebalances son el origen de la invasión del filtrado del lodo de perforación y los sólidos presentes en el mismo hacia la formación.
Recientemente se ha identificado el daño de formación como uno de los problemas tradicionales que afecta el fenómeno de arenamiento de pozos petroleros. Esto se debe a que el daño de formación crea un "skin damage" (contra de permeabilidad reducida) en la vecindad del pozo y esto a su vez causa una caída de presión adicional en las inmediaciones del pozo. Este excesivo gradiente de presión cercano al pozo causa una concentración de esfuerzos de corte en la matriz geológica y si estos esfuerzos son mayores que la resistencia mecánica de la formación, entonces habrá un colapso del esqueleto mineral de la misma.
Este problema es especialmente importante en pozos con altas tasas de flujo, ya que los esfuerzos de corte pueden alcanzar altos valores. Por lo tanto, se debe minimizar en lo posible el daño de formación que es causado por las actividades de pozo. Las operaciones de pozos que pueden causar daños de formación son las que involucran fluidos de perforación y completación. Los mecanismos de daños atribuidos a los fluidos de perforación y completación pueden ser ocasionados por la invasión del filtrado, y por la invasión y migración de sólidos. La invasión del filtrado de los fluidos de perforación puede causar daño debido a:
- Reordenamiento de arcillas. - Formación de emulsiones. - Bloqueos de agua.
- Cambios de humectabilidad de la roca.
La invasión y migración de sólidos causan daño, ya que ciertos tamaños de las partículas en suspensión dentro de los fluidos de perforación y/o completación pueden taponar los