Diseño Territorial de las Políticas de Fomento de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas

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EL MERCADO DE VALORES / ABRIL 2002

Análisis

En este trabajo el autor revalora la importancia de las economías locales vis a vis economías abiertas y en proceso de integración global. En el marco de

economías locales destaca la relevancia económica y social de las pequeñas empresas y propone el diseño territorial de una política de desarrollo empresarial en la que deberán apoyarse los diferentes sistemas productivos locales impulsando el óptimo uso de los potenciales productivos y sociales locales, así como las oportunidades que ofrece la economía internacional. Afirma que una política de desarrollo de Mipymes no puede ser del tipo tradicional en el sentido de

caracterizarse por ser genérica y ejecutada desde el nivel central del Estado, sino una proactiva por parte de instancias gubernamentales locales y centrales orientada a apoyar la innovación y desarrollo empresarial en los ámbitos territoriales. Finalmente propone la creación de un Fondo de Desarrollo Local para América Latina, cuyos principales ejes

estratégicos serían los de asegurar que las empresas de menor tamaño puedan acceder a los servicios de apoyo a la producción y a la creación de entornos sistémicos de competitividad territorial.

*Francisco Alburquerque es doctor en Economía y especialista en Desa-rrollo Local. Ha sido funcionario de Naciones Unidas, en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y consultor del Banco Interamericano de Desarrollo en programas de desarrollo local. Es investigador-científico del Instituto de Economía y Geografía del Con-sejo Superior de Investigaciones Científicas, perteneciente al Ministerio de Ciencia y Tecnología en España. Actualmente es subdirector del Insti-tuto de Desarrollo Regional, Fundación Universitaria de Sevilla. Correo electrónico F,Alburquerque@ieg.CSIC.es

Diseño Territorial de las

Políticas de Fomento de las

Micro, Pequeñas y Medianas

Empresas

Por: Francisco Alburquerque*

LA PRODUCCIÓN LOCAL Y LA PEQUEÑA EMPRESA

pesar de la importancia de la globalización y de la atención mayoritaria que tiene la mis-ma en casi todos los ámbitos de reflexión, lo cierto es que, según muestran los datos ofi-ciales, la producción local sigue siendo la parte principal de la producción total tanto en América Latina como a escala mundial. Según datos del World Development Indicators del Banco Mundial, las exportaciones de bie-nes y servicios de América Latina solamente suponían en 1999, el 17% de su producción total (ver cuadro 1).

Esta afirmación es válida también a nivel global, ya que la parte de la producción mundial que constituyen las exportaciones de bienes y servicios es en ese mismo año sólo el 27%. En otras palabras, considerando tan sólo lo que miden las Cuentas Nacionales, esto es, dejando fuera las actividades que no son objeto de transacciones monetarias (producción de autoconsumo, producción informal o producción de trueque, entre otras), el 73% de la producción mundial tiene lugar en mercados inter-nos, o si se me permite decirlo, es producción local.

Esta producción es protagonizada fundamentalmen-te por trabajadores/as por cuenta propia, microempresas y pequeñas y medianas empresas (Pymes) en los dife-rentes ámbitos territoriales, al interior de los países. En América Latina se estima que más del 96% de los esta-blecimientos formales son microempresas y pequeñas empresas, las cuales emplean a casi 51% de la mano de obra total (ver cuadro 2).

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Mundo 20 19 27

América Latina y el Caribe 12 14 17

Argentina 5 10 10 Bolivia 25 23 17 Brasil 9 8 11 Chile 23 35 29 Colombia 16 21 18 Costa Rica 26 35 54 República Dominicana 19 34 30 Ecuador 25 33 37 El Salvador 34 19 25 Guatemala 22 21 19 Haití 22 16 12 Honduras 36 36 43 México 11 19 31 Nicaragua 24 25 34 Panamá 51 38 33 Paraguay 43 33 23 Perú 22 16 15 Uruguay 15 24 18 Venezuela 29 39 22

FUENTE: World Development Indicators. The World Bank, Washington D.C., años 2000 y 2001.

Esto muestra la importancia de las empresas de re-ducida dimensión desde el punto de vista del empleo y la generación de ingreso, así como para la difusión territo-rial del progreso técnico dada su presencia en los dife-rentes ámbitos locales. Existe, sin embargo, un desajuste importante entre la decisiva contribución de las empre-sas de pequeño tamaño a la economía nacional, al em-pleo y el ingreso de un lado, y la fragilidad de las mismas ante las crecientes exigencias competitivas. Por ello, el fo-mento de las microempresas y Pymes en sus respectivos ámbitos territoriales no puede seguir dejándose a los planteamientos y prácticas asistencialistas o a la suposi-ción de que la insersuposi-ción internacional puede solucionar su proceso de modernización.

EL DISEÑO TERRITORIAL DE LA POLÍTICA DE DESARROLLO EMPRESARIAL

La política de desarrollo empresarial no puede ser dictada de forma genérica desde el nivel central del Estado, ya que no todas las situaciones son idénti-cas en los respectivos territorios y agrupamientos locales de empresas. En otras palabras, sin una

po-lítica específica de desarrollo de los diferentes sis-temas productivos locales no es posible atender ade-cuadamente a la modernización empresarial de las microempresas y Pymes.

La inserción internacional no garantiza suficiente difusión del progreso técnico en los diferentes siste-mas productivos locales. Los eslabonamientos pro-ductivos con las actividades dinámicas externas son reducidos, siendo limitada la creación neta de em-pleo cualificado y reducidos los efectos de difusión de innovaciones en la base productiva de cada terri-torio. Esto hace necesaria una política territorial para el fomento de la innovación productiva y el desarro-llo empresarial, así como para la formación de re-cursos humanos según las necesidades existentes en cada sistema productivo local, y para asegurar las condiciones de sustentabilidad ambiental en las di-ferentes actividades desplegadas.

Todos los sistemas productivos locales requie-ren, pues, asegurar la introducción de las innova-ciones productivas en su base económica, así como mejoras de competitividad en sus mercados. De este modo, es necesario acompañar las políticas de

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Análisis

Cuadro 2

LA IMPORTANCIA DE LA MICRO Y PEQUEÑA EMPRESA EN AMÉRICA LATINA Empresas Número de

según número empresas Empleo

Países de empleados (porcentaje del total) (porcentaje del total)

Argentina De 0 a 50 96.5 47.0 Bolivia De 1 a 49 99.5 80.5 Brasil De 0 a 49 94.0 37.4 Colombia De 0 a 49 95.9 66.4 Costa Rica De 0 a 49 96.0 43.3 Chile De 0 a 49 97.1 74.4 México De 0 a 50 94.7 50.8 Nicaragua De 1 a 30 99.6 73.9 Panamá De 0 a 49 91.5 37.6 Perú De 1 a 50 95.8 40.2 Uruguay De 0 a 49 97.9 64.4

Promedio11 países: Mypes 96.2 56.5

Nota: Datos oficiales de mediados de los años noventa sobre establecimientos empresariales formales, a excepción de Argentina, Nicaragua, Panamá y Perú, que se refieren a establecimientos manufactureros.

bilidad macroeconómica y ajuste externo con polí-ticas de desarrollo económico local, a fin de dar ade-cuada respuesta a los cambios estructurales de la actual fase de transición tecnológica, en el contex-to de la globalización y mayores exigencias en los mercados. Del mismo modo, ello permite un plan-teamiento de política económica consistente con los objetivos de cohesión social, al incorporar la lucha contra la pobreza desde una lógica no exclusiva-mente asistencial.

Esto no significa que el desarrollo económi-co local se limite únicamente al funcionamiento de actividades productivas que se realizan en merca-dos internos. No es así y, de hecho, no pocas inicia-tivas de desarrollo económico local utilizan las oportunidades de dinamismo externo existentes como parte de la estrategia local de desarrollo, ya que lo importante es lograr sustentar procesos de desarrollo interno basados en una mejor utilización del potencial de recursos endógenos, así como en el aprovechamiento de las oportunidades foráneas tratando de obtener los efectos favorables de las mismas para la generación de empleo y la creación de nuevos emprendimientos locales.

En el enfoque del desarrollo local, lo priori-tario es, pues, la articulación productiva y social internas, a fin de aprovechar mejor los recursos endógenos, así como las oportunidades externas existentes. El fortalecimiento de la base

económi-ca loeconómi-cal es la mejor estrategia para lograr incluso, en el mediano y largo plazos, el acceso, mantenimiento o ampliación de los nichos de mercado internacional.

De este modo, a menos que se quiera limitar la aplicación de las políticas de desarrollo productivo y empresarial al núcleo globalizado de grandes em-presas y las emem-presas locales a él vinculadas, hay que reconocer que en América Latina no existe aún una atención suficiente ni un diseño adecuado en lo re-lativo a la política de innovación y desarrollo pro-ductivo y empresarial para los diferentes sistemas productivos locales.

Por supuesto que el comercio exterior es impor-tante en cualquier economía, pero no hay que olvi-dar que el desarrollo económico ha dependido siempre de la capacidad para introducir innovacio-nes productivas al interior de la base económica y tejido de empresas existentes. Ello requiere una po-lítica de desarrollo productivo y empresarial dise-ñada territorialmente, ya que las actividades eco-nómicas, el mercado de trabajo y las características ambientales en que todo ello tiene lugar no son ge-néricas ni pueden simplificarse mediante un ejer-cicio agregado a nivel nacional. Se trata de prácti-cas concretas, que suceden en territorios deter-minados y no en abstracto.

Cuando se alude a la introducción de innova-ciones productivas no solamente nos referimos a las tecnológicas, ya sean de producto o proceso

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Diagrama 1

CRECIMIENTO ECONÓMICO Y DESARROLLO

CAPITAL HUMANO D E S A R R O L L O CAPITAL SOCIAL C R E C I M I E N T O ECONÓMICO CAPITAL ECONÓMICO

mejoras en diseño y diversificación de productos, la creación de marcas y la certificación de calidad. Las innovaciones de proceso productivo se refieren, por su parte, a la incorporación de nuevos equipos e instalaciones, mejoras en la línea de producción, control de calidad o informatización. Innovaciones de gestión son las actuaciones que incrementan la flexibilidad y eficiencia productiva, las mejoras en la calificación de los recursos humanos o en los pro-cesos de trabajo, el acceso a redes de información estratégica o el establecimiento de relaciones de co-laboración con proveedores y clientes. Finalmente, entre las innovaciones sociales e institucionales cabe citar la promoción de actividades innovadoras, el fomento de la cultura emprendedora, la

descen-llo económico– no solamente depende de la exis-tencia de empresarios con capacidad empren-dedora, sino que requiere la existencia de entornos territoriales innovadores. Así pues, los problemas tecnológicos, la calificación de recursos humanos y la sostenibilidad ambiental, los tres grandes temas del desarrollo económico, sólo pueden tratarse ade-cuadamente desde el nivel territorial. Ello supone, asimismo, la necesidad de dotarse de mecanismos institucionales flexibles, esto es, apropiados a cada contexto territorial y concertados por los diferen-tes actores locales.

El territorio, por tanto, no puede reducirse a simple espacio abstracto e indiferenciado. En la nueva visión sobre el desarrollo hay que

incorpo-● Mejora del acceso a la educación, formación, nutrición y salud.

Empleo y distribución del ingreso.

Fortalecimiento del papel de la mujer en la sociedad.

Infraestructuras básicas de desarrollo.

Servicios para la producción.

Fomento territorial de las microempresas, Pymes y cooperativas.

Sector financiero especializado territorialmente.

Sistemas territoriales de innovación.

Revitalización de la sociedad civil.

Fortalecimiento gobiernos locales.

Creación de redes sociales.

Fomento a la participación ciudadana.

Cultura emprendedora local.

Valorización del ambiente como activo de desarrollo.

Valorización del patrimonio histórico local.

CAPITAL NATURAL

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Análisis

Diagrama 2

COMPETITIVIDAD SISTÉMICA Y DESARROLLO

NIVEL META Factores socioculturales.

Escala de valores. Patrones básicos de organización

política, jurídica y económica.

CAPACIDAD DE ANIMACIÓN SOCIAL Y CONCERTACIÓN ESTRATÉGICA DE ACTORES

NIVEL MACRO Políticas: monetaria; presupuestaria; fiscal; cambiaria; comercial; de competencia. NIVEL MESO Políticas: infraestructura física; educacional; tecnológica-ambiental; regional; desarrollo rural; industrial; turismo; política selectiva de importaciones

y exportaciones.

FUENTE: Revista de la CEPAL, Santiago de Chile, No 59, 1996.

ASEGURAR CONDICIONES GENERALES DEL RÉGIMEN DE ACUMULACIÓN

CREACIÓN DE ‘‘ENTORNOS INNOVADORES’’ PARA EL FOMENTO EMPRESARIAL rarlo como un actor fundamental de los procesos

de desarrollo, integrado no sólo por el medio físi-co, sino por los actores sociales y sus organizacio-nes, así como las institucioorganizacio-nes, cultura y patrimo-nio histórico local, entre otros aspectos básicos. Todos estos componentes son importantes en la nueva visión del desarrollo que incorpora además del capital económico y financiero, las diferentes dimensiones del capital humano, el capital social e institucional y el capital natural (ver diagrama 1).

La construcción de capital social e institucional en los diferentes territorios es, pues, fundamental en el enfoque del desarrollo local. No basta única-mente con lograr condiciones generales de estabi-lidad macroeconómica, sino que es preciso asegu-rar la introducción de las innovaciones productivas

y de comercialización en el nivel micro de cada sis-tema productivo local, incorporando la necesaria capacidad de gestión empresarial y tecnológica y la integración en redes de cooperación para acceder a la información estratégica o compartir ventajas de la especialización productiva y comercial.

Para ello, es preciso fomentar también la cul-tura local emprendedora y dotarse de una estrate-gia de desarrollo territorial. En otras palabras, es preciso actuar en el nivel meta a fin de disponer de factores socioculturales y escala de valores fa-vorables a la incorporación de innovaciones o emprendimientos. Del mismo modo, para asegu-rar una actuación en cada ámbito territorial es ne-cesario actuar también en el nivel meso, a fin de crear entornos favorables para el fomento del

de-LA COMPETITIVIDAD Y EL DESARROLLO SON RESULTADO DEL ESFUERZO ORGANIZATIVO

E INSTITUCIONAL DEL CONJUNTO DE LA SOCIEDAD

NIVEL MICRO

Políticas: innovaciones productivas y de comercialización; capacidad de gestión empresarial y tecnológicas; relaciones laborales, empresarial y tecnológicas; integración en redes de cooperación interempresarial;

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tre actores públicos y privados a nivel territorial, a fin de alcanzar los necesarios consensos para el de-sarrollo local (ver diagrama 2).

EMPRESAS, REDES Y TERRITORIO

Las empresas no están organizadas en censos o catastros, sino en cadenas productivas o clusters (agrupamientos o racimos) de empresas, que inte-gran los eslabonamientos productivos “hacia atrás” (relaciones con proveedores de insumos y materias primas en general) y “hacia delante” (relaciones con distribuidores, comerciantes y clientes) que dan sen-tido de conjunto a la actividad empresarial. De este modo, la eficiencia productiva y la competitividad no dependen exclusivamente de las empresas con-templadas de forma aislada, sino de los agru-pamientos o redes de empresas, así como de la ca-pacidad de impulsar innovaciones que posee el territorio donde se localizan esos agrupamientos de empresas.

La identificación territorial de dichos sistemas territoriales de empresas y el detalle de sus eslabo-namientos productivos resulta, pues, crucial para poder elaborar estrategias apropiadas de desarrollo local. Por eso se insiste en que desarrollo local no es lo mismo que desarrollo municipal, ya que las fronteras de los sistemas productivos locales no tie-nen por qué coincidir con las fronteras político-ad-ministrativas de los diferentes municipios. En oca-siones, la base económica local es bastante similar en varios municipios colindantes y, en otros casos, sobre todo en municipios de gran tamaño, es posi-ble identificar diferentes sistemas productivos loca-les dentro de los mismos. En el primer caso se hace necesario alentar la creación de una mancomuni-dad de municipalimancomuni-dades para abordar de forma con-junta la estrategia de desarrollo local, mientras que en el segundo caso la situación es bastante diferen-te. De ahí que se subraye también la importancia de la flexibilidad de instituciones e instrumentos para una eficaz política de desarrollo económico local.

Igualmente, la eficiencia productiva y la compe-titividad de las empresas dependen también de la calidad de su entorno urbano y natural. De ahí que la planificación territorial urbana sea parte funda-mental de los procesos de competitividad sisté-mica territorial.

tores económicos y son todas ellas de naturaleza multisectorial. Por ejemplo, una actividad textil que utiliza materia prima procedente del sector pririo, la cual es transformada mediante el uso de ma-quinaria industrial y servicios de diseño e informa-ción de mercados, entre otros, no puede ser apreciada en su integridad desde la clásica división sectorial que establecen las estadísticas económi-cas convencionales al diferenciar las actividades pri-marias de las manufactureras y de los servicios. Di-cha clasificación convencional ayuda muy poco a mostrar la naturaleza real de los procesos produc-tivos, de ahí que se precise una aproximación dife-rente para elaborar los necesarios sistemas de in-formación territorial para el fomento del desarrollo económico local.

Las microempresas y Pymes no tienen siempre una visión clara de los datos de orden estratégico ante las exigencias de la actual fase de cambio estructu-ral. Es preciso construir territorialmente los diferen-tes entornos y mercados de servicios estratégicos de apoyo a la producción. Esto exige una política activa por parte de responsables públicos y actores socio-económicos privados para identificar las debilidades de los diferentes sistemas productivos locales y ade-cuar o construir la oportuna oferta de instrumentos de fomento productivo y empresarial.

Así, para el fomento de las microempresas y pe-queñas empresas no es suficiente una política ge-nérica de apoyo desde el nivel central del Estado. Se requiere una política activa y concertada entre los diferentes actores, de apoyo a la innovación y desarrollo empresarial de dichas empresas en los di-ferentes ámbitos territoriales. El diferente perfil pro-ductivo en dichos territorios y la complejidad y va-riedad de las actuaciones de innovación y desarrollo empresarial concretas, así como la necesidad de adecuar la oferta de formación de recursos huma-nos a las necesidades existentes en los diferentes sistemas productivos locales y la importancia cada vez mayor de atender a las características medioambientales de cada territorio, obligan a un diseño flexible (esto es, contextualizado según las diferencias territoriales) que debe buscar la coope-ración público-privada en cada ámbito local a fin de encarar una adecuada estrategia de desarrollo económico.

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Análisis

SERVICIOS DE DESARROLLO EMPRESARIAL Por lo general, las microempresas y pequeñas em-presas suelen mostrar grandes dificultades en el ac-ceso territorial a algunos de los servicios a empre-sas más importantes, como son la información empresarial, la capacitación en gestión empresa-rial y tecnológica, la capacitación de recursos hu-manos, la formación en consultoría de empresas, el apoyo a la innovación productiva, la comer-cialización y fomento a la exportación, la coope-ración empresarial y las facilidades para la crea-ción de nuevas empresas, y el asesoramiento financiero para la realización de proyectos de in-versión. Todos estos servicios reales a empresas se unen a las dificultades habituales para el acceso al financiamiento, sobre todo los de mediano y largo plazos. De ahí que la construcción de una oferta territorial de servicios para el desarrollo de este tipo de empresas de pequeña dimensión sea un as-pecto decisivo para el desarrollo económico local (ver cuadro 3).

Como se entiende, una política territorial ac-tiva para el fortalecimiento de la base empresa-rial local en relación con la innovación tecnoló-gica, la calificación de los recursos humanos y el desarrollo sostenible ambientalmente es funda-mental para nutrir procesos de desarrollo econó-mico local. El análisis de las “mejores prácticas” internacionales muestra este hecho como uno de los principales cambios en el diseño de las polí-ticas de innovación y desarrollo empresarial, al constatar la superior eficacia de los planteamien-tos territoriales para enfrentar las exigencias del

Cuadro 3

LOS SERVICIOS A EMPRESAS

INFORMACIÓN EMPRESARIAL.

CAPACITACIÓN EN GESTIÓN EMPRESARIAL Y TECNOLÓGICA. CAPACITACIÓN DE RECURSOS HUMANOS.

CAPACITACIÓN EN CONSULTORÍA EMPRESARIAL.

APOYO A LA INNOVACIÓN PRODUCTIVA.

COMERCIALIZACIÓN Y FOMENTO A LA EXPORTACIÓN.

COOPERACIÓN EMPRESARIAL Y CREACIÓN DE EMPRESAS.

ASESORAMIENTO FINANCIERO EN PROYECTOS DE INVERSIÓN.

El acceso a estos servicios intangibles es una cuestión vital para la eficiencia productiva y competitividad del sistema local de empresas.

nivel microeconómico.

Pero ello requiere, sobre todo, una actuación de-cidida de los diferentes actores locales, públicos y pri-vados, a fin de buscar la óptima vinculación entre los varios elementos del sistema territorial de capa-citación de recursos humanos y las necesidades del sistema productivo local, así como la construcción de entornos innovadores territoriales basados en la concertación estratégica de los diferentes actores lo-cales.

En suma, hay políticas decisivas que no pue-den hacerse eficaz y eficientemente desde una óptica genérica ni desde una perspectiva centra-lista. Requieren su contextualización en cada es-cenario territorial, social y cultural concreto, para lo cual se precisa desplegar un ejercicio de concertación de actores sociales en cada ámbito territorial.

LA DESCENTRALIZACIÓN COMO HERRAMIENTA PARA EL FOMENTO DEL DESARROLLO LOCAL

Los gobiernos locales y regionales poseen ventajas importantes, con respecto a los gobiernos centra-les, al incorporar mayor flexibilidad, cercanía, adap-tabilidad y capacidad de maniobra en los diferen-tes contextos territoriales. De esta forma pueden ser agentes institucionales de integración social y cul-tural en los diferentes ámbitos territoriales, en los cuales poseen, además, mayor legitimidad y capa-cidad de representación ante sus electorados. El for-talecimiento institucional de los gobiernos locales puede facilitar, por tanto, la construcción de redes

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dad de la democracia participativa, la descentrali-zación de responsabilidades y competencias hacia los niveles de representación más próximos a la ciu-dadanía y la eficacia y eficiencia de las políticas de innovación productiva y desarrollo empresarial.

Pero la descentralización no puede limitarse a la descentralización fiscal, ni a la gestión adecuada de los mayores recursos financieros transferidos al nivel municipal, o a la provisión eficiente de servi-cios públicos mediante el traspaso al sector priva-do de los mismos. La descentralización debe incluir, fundamentalmente, las nuevas y decisivas funcio-nes del fomento de la innovación productiva y el desarrollo empresarial en cada ámbito territorial.

La descentralización constituye una herra-mienta muy importante para alentar las iniciati-vas locales de desarrollo al facilitar la cesión de competencias, recursos y responsabilidades a las diferentes administraciones locales (regionales, provinciales y municipales). Con ello pueden li-berarse iniciativas potenciales de desarrollo en cada territorio, a partir de sus recursos endóge-nos, ejerciendo los actores locales su capacidad para decidir y liderear sus propios procesos de de-sarrollo.

De este modo la estrategia de desarrollo local se sustenta en tres pilares básicos como son: la descen-tralización y fortalecimiento de las administraciones

rrollo de carácter centralista, basadas en un diseño sectorial de instrumentos de fomento, con desplie-gue de políticas compensatorias o asistenciales.

Las políticas descentralizadas poseen, pues, rasgos diferenciales con relación a las políticas centralistas (ver cuadro 4). Las primeras se carac-terizan por su horizontalidad y carácter indirec-to, orientadas a crear oportunidades y un entor-no territorial favorable a los emprendimientos innovadores, lo cual las diferencia de los subsi-dios tradicionales a la producción o el asisten-cialismo. Igualmente, ello contrasta con la verti-calidad que caracteriza a las políticas centralistas, las cuales se dictan desde el nivel central del Es-tado con un carácter generalista, esto es, se su-ponen válidas para cualquier espacio geográfico, mientras las políticas descentralizadas son selec-tivas, tratando de adaptarse a los diferentes per-files productivos territoriales.

Las políticas centralistas conciben a la econo-mía nacional básicamente como un conjunto de sectores, mientras las políticas descentralizadas lo hacen pensando la economía nacional como un conjunto de economías locales, lo cual les lleva a añadir la concertación de dichas políticas con los distintos actores territoriales.

El respaldo decidido a la descentralización, a fin de dar mayor responsabilidad y competencia a los

Cuadro 4

RASGOS DIFERENCIALES EN LAS POLÍTICAS DESCENTRALIZADAS Y CENTRALISTAS

Políticas descentralizadas Horizontalidad

(Políticas indirectas orientadas a crear oportunida-des y entornos favorables a los emprendimientos inno-vadores).

Selectividad

(Según los diferentes perfiles productivos riales).

Territorialidad

(Piensan la economía nacional como un conjunto de economías locales).

Concertadas

(Con los distintos agentes locales).

Políticas centralistas Verticalidad

(Se dictan desde el nivel central del Estado).

Generalidad

(Se suponen válidas para cualquier espacio co).

Funcional/sectorial

(Piensan la economía nacional como un conjunto de sectores).

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Análisis

gobiernos locales para el fomento del desarrollo económico y la creación de empleos en los diferen-tes ámbitos territoriales; la importancia de la intro-ducción de innovaciones productivas y su difusión en la base productiva y el tejido empresarial de cada territorio; la creación de entornos sistémicos de competitividad territorial y el desarrollo de la ofer-ta apropiada de servicios de desarrollo empresarial para las micro, pequeñas y medianas empresas, son todos ejes estratégicos fundamentales de la nueva política económica territorial.

Como vemos, es necesario superar los plantea-mientos asistencialistas y dejar de considerar las ac-tuaciones de ámbito local como temas menores o pro-tagonizados por actores empresariales informales, de reducida relevancia o como “no viables”. Este tipo de actores empresariales de pequeña dimensión consti-tuyen la inmensa mayoría, no solamente en los países subdesarrollados, sino también en las economías de-sarrolladas. Se trata de la parte más extensa del con-junto de empresas existente y, como se ha insistido, es fundamental desde el punto de vista del empleo e in-greso de gran parte de la población. De ahí la necesi-dad de una política de desarrollo económico local que acompañe los esfuerzos de la estabilidad macroeco-nómica y la promoción de exportaciones, a fin de su-perar el habitual tratamiento asistencial de los temas de la pobreza, el subdesarrollo territorial y la falta de oportunidades de empleo digno.

EJES ESTRATÉGICOS DE UN FONDO DE DESARROLLO LOCAL PARA AMÉRICA LATINA Para finalizar, debe insistirse en que el fomento pro-ductivo y la innovación empresarial no son solamen-te tareas del sector público. Éssolamen-te debe desempeñar bá-sicamente un papel catalizador y animador, pero las actuaciones deben ser concertadas con los restantes actores privados (empresarios, trabajadores,

univer-sidades, centros de investigación tecnológica, etc.) en cada territorio. Esto requiere un esfuerzo importante de coordinación institucional en los diferentes nive-les territorianive-les (central, regional, provincial y muni-cipal), ya que hay que superar el enfoque centralista y sectorial y hay que dotar a las entidades territoriales impulsoras del desarrollo productivo y empresarial de capacidad para realizar su labor de forma eficaz y per-manente.

De todas formas, las entidades financieras multilaterales tienen la obligación de dotarse de una oferta de instrumentos apropiados a las necesidades de cada ámbito territorial. La política de desarrollo no puede seguir siendo simplificada o reducida a las tareas del nivel macroeconómico y agregado. Ni la visión más actual del desarrollo ni la evidencia de las “mejores prácticas” internacionales en desarrollo local lo justifican.

Entre los principales ejes estratégicos para la do-tación de un Fondo de Desarrollo Local que permita el impulso de iniciativas de desarrollo territorial en América Latina y el Caribe habría que incorporar, des-de una perspectiva integrada, al menos el respaldo decidido a la descentralización y el fortalecimiento de los gobiernos locales, a fin de dotarlos de mayores competencias para el fomento del desarrollo econó-mico local; y una política territorial de fomento a la micro, pequeña y mediana empresa para asegurar el acceso de dichas empresas a los servicios de apoyo a la producción.

De esta forma, el desarrollo de los servicios de apoyo a la producción y la creación de entornos sistémicos de competitividad territorial se convierten en objetivos fundamentales de las estrategias de desa-rrollo local, con la finalidad de lograr la introducción de innovaciones productivas y su difusión en el tejido local de empresas atendiendo en todo ello, igualmen-te, a las exigencias de la sustentabilidad ambiental.

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