Universidad de Pinar del Río. “Hermanos Saíz Montes de Oca”
Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas
Tesis presentada en opción al título de Máster en
Desarrollo Social
Título:
Estrategia para el desarrollo del proceso de
gestión ambiental en la comunidad “Raúl Maqueira” del
municipio Consolación del Sur, a través del trabajo
sociocultural comunitario.
Autor: Lic. Luis Humberto Márquez Delgado.
Tutor:Dra.C. Dora Lilia Márquez Delgado
Dedicatoria:
Agradecimientos:
A mi esposa María Esther por brindarme siempre su
cariño y perseverancia.
A mi tutora y hermana, Doraly, por su constante
contribución en el desarrollo de esta investigación.
A los amigos que ayudaron en la realización de esta
investigación.
A los profesores de la Maestría porque de ellos aprendí.
A los profesores del centro universitario de Consolación
del Sur.
Pensamiento:
(…) actuar sobre la realidad y cambiarla aunque sea un
poquito, es la única manera de probar que la realidad es
transformable.
RESUMEN:
La investigación que se presenta se dirige al perfeccionamiento del proceso de gestión ambiental en la comunidad Raúl Maqueira del municipio Consolación del Sur. Para ello se sistematizan los referentes teóricos para el desarrollo de este proceso desde la dinámica del trabajo sociocultural comunitario, y su implementación a través de una estrategia. Dicha investigación se clasifica por su tipo en explicativa y se utilizaron métodos como el histórico-lógico, análisis-síntesis, el sistémico, así como la Investigación Acción Participación. Entre las técnicas aplicadas, se encuentra la entrevista en profundidad, la entrevista estructurada, el grupo de discusión y el análisis documental. La estrategia en tanto contribución práctica de la investigación, se fundamenta a partir del análisis de las principales manifestaciones en el estudio del objeto de la investigación, así como de la sistematización de los referentes teóricos asumidos acerca del medio ambiente y su relación con el desarrollo, de la gestión ambiental y del trabajo sociocultural comunitario, por lo que se significa el papel central de la cultura y la necesidad de formar para la participación. La estrategia propuesta se estructura y fundamenta a través de los momentos definidos para el desarrollo del proceso de gestión ambiental desde el trabajo sociocultural comunitario, lo que permite su direccionamiento en dos líneas estratégicas: la de capacitación y la de formación para la participación.
Palabras claves: Gestión ambiental, trabajo sociocultural comunitario,
SUMMARY
The presented research is directed to the improvement of the environmental step in Raúl Maqueira community from Consolación del Sur municipality. For this, the theoretical referents are systematized to the development of this process from the dynamic of the community sociocultural work and the implementation through a strategy. This research is classified by its explanatory type. It was used methods like historical and logical one, the analysis and synthesis, system and also Participation Action Investigation. Among the applied techniques the in- depth interview is found, the structured interview, the discussion group and the documentary analysis. The strategy while the practical contribution of the research is supported from the main demonstrations analysis of the investigation object study and the systematization of the assumed theoretical referents about the environment and its relation with the progress of the environmental actions and the community sociocultural work from what it means the central role of the culture and the need to educate for participation. The offered strategy is structured and based on the defined moments to the development of the environmental action process from the community sociocultural work and that allows the addressing in two strategic lines: the training and the education to participation.
Key Words: Environmental action, community sociocultural work, participation and
Resumen
Introducción 1
Capítulo I: Fundamentos teóricos de la gestión ambiental y del trabajo sociocultural comunitario.
8
1.1 Concepciones sobre medio ambiente y desarrollo. 8 1.2 Los problemas ambientales y su gestión desde lo sociocultural. 15
1.2.1 Definiciones de gestión ambiental 15
1.2.2 Enfoques sobre lo sociocultural. Su incidencia en el proceso de gestión ambiental.
19
1.2.3 El trabajo sociocultural comunitario en la gestión de los problemas ambientales.
23
1.2.4 Fundamentación de la gestión ambiental desde el trabajo sociocultural comunitario.
28
Conclusiones del Capítulo I. 34
Capítulo II:El proceso de gestión ambiental en el contexto comunitario. Sus manifestaciones en la comunidad Raúl Maqueira del municipio Consolación del Sur, Pinar del Río.
35
2.1 La gestión ambiental en el contexto contemporáneo. 35
2.2 La gestión ambiental en Cuba. 41
2.3 La gestión ambiental en la comunidad “Raúl Maqueira” del municipio Consolación del Sur.
48
2.3.1 Caracterización ambiental de la comunidad “Raúl Maqueira” del municipio Consolación del Sur.
48
2.3.2 Aspectos metodológicos de la gestión ambiental desde el trabajo
sociocultural comunitario en la comunidad “Raúl Maqueira” del municipio Consolación del Sur.
52
Conclusiones del Capítulo II. 63 Capítulo III:Estrategia para el desarrollo del proceso de gestión ambiental en la comunidad “Raúl Maqueira” del municipio Consolación del Sur, Pinar del Río.
65
3.1 Estrategia para la gestión ambiental desde el trabajo sociocultural comunitario en la comunidad “Raúl Maqueira” del municipio Consolación del Sur.
65
3.2 Estrategia para la gestión ambiental en la comunidad “Raúl Maqueira” del municipio Consolación del Sur.
72
Conclusiones Capítulo III. 84
Conclusiones. 85
Recomendaciones. 86
Bibliografía. Anexos.
1
En la actualidad ningún tema ha suscitado tanto interés y compromiso a nivel mundial como el relacionado con los problemas del medio ambiente y su protección, en tanto este tiene implicaciones políticas, económicas, sociales, éticas y morales, que no escapan a ningún habitante del planeta. “Es una realidad insoslayable que el medio ambiente nos pertenece a todos, nos afecta a todos y por tanto, nos concierne a todos” (Acevedo, 1992:1).
Este planteamiento subraya la significación que adquiere la cuestión ambiental en el contexto actual, que no solo reclama de una verdadera transformación del saber, en el sentido de las exigencias en el manejo integral de los recursos naturales, sino en el de la aparición de una nueva ética,“pues junto con la crisis ambiental que pone en riesgo la vida, hoy vivimos una crisis moral que cuestiona el sentido de la vida humana” (Leff, 2011).
En este sentido se precisa de la búsqueda de nuevos modelos dirigidos a fomentar conocimientos, habilidades y valores orientados a la comprensión, prevención, mejoramiento y solución de las problemáticas ambientales, de manera que se contribuya a promover una actitud de cambio y de permanente transformación del entorno natural, social y económico en el que se desenvuelve la vida; significándose para ello el contexto comunitario como espacio estratégico.
Se trata de propiciar un mayor protagonismo de la comunidad, y por ende, que las acciones a emprender sean cada vez más sentidas y promovidas por sus actores sociales. En ese sentido la gestión ambiental se constituye en un instrumento esencial para potenciar la participación, y lograr la deseada autogestión en los procesos de desarrrollo.
En el contexto cubano, la participación constituye un elemento clave del proceso de gestión ambiental. Muestra de ello son los grupos de trabajo comunitario que
Habana que desarrolla su trabajo en los diferentes Consejos Populares situados en la Cuenca Tributaria de la Bahía de La Habana.
Profundizando en los investigadores que estudian el proceso de gestión ambiental sustentado sobre la base de la participación, se reconocen: Ospina, S. (2004); Leff, E. (1997); Rodríguez, M., & Espinosa, G. (2003). Todos de hecho han constituido referentes para fundamentar el proceso de gestión ambiental en la comunidad Raúl Maqueira del municipio Consolación del Sur, Pinar del Río, objeto de la presente investigación.
A fin de fundamentar el desarrollo del proceso de gestión ambiental que promueva la participación, se asume como idea esencial que se defiende en esta investigación, el análisis de este proceso atendiendo a la dinámica del trabajo sociocultural comunitario como dinamizador del mismo, sobre la base de las problemáticas ambientales.
En el caso de la comunidad Raúl Maqueira del municipio Consolación del Sur, Pinar del Río se evidencia la existencia de diversas problemáticas ambientales que son resultado de causas que tienen que ver con los estilos de vida de los pobladores y deficientes mecanismos institucionales para enfrentar determinadas realidades.
Entre los problemas que más inciden negativamente en la calidad de vida de los residentes en esta comunidad podemos mencionar la acumulación de residuos domésticos, realidad compleja debido a la insuficiente cultura de participación de la comunidad y a la falta de sistematicidad en el trabajo por parte de la dirección de comunales en el territorio. El tratamiento de residuales líquidos muestra una situación alarmante, pues la comunidad se construyó sin el aseguramiento de una infraestructura que garantizase la evacuación de este tipo de residuos. La construcción de fosas moura ha sido la solución en muchos casos; sin embargo se han certificado como habitables viviendas que vierten mediante tuberías sanitarias
tramo de la línea del tren, en su entrada a la entonces villa de Consolación.
La decepción escolar es un acontecimiento que ocurre con frecuencia, a la familia le corresponde la mayor responsabilidad, sin embargo esta realidad pudiera ser distinta si las instituciones encargadas de atender esta problemática fueran más sistemáticas en el accionar que realizan. Esta situación incide favorablemente para que en este sitio sean elevados los índices que vinculan a un porciento significativos de pobladores con el consumo de alcohol, comportamientos antisociales, violencia intrafamiliar y hechos delictivos que han causado la muerte a tres personas en tan solo un año previo a la presentación de los resultados de esta investigación.
Otras situaciones bastantes complejas son las relacionadas con la vivienda, el alumbrado público, el mal estado de los viales, los salideros y el suministro de agua. En todas ellas se muestra una posición pasiva tanto de instituciones como de la población.
Estas realidades ameritan una inmediata transformación para lo que se necesita de un accionar más coherente de instituciones y población. Lo que expresa la necesidad de desarrollar un proceso de gestión ambiental con un carácter sistémico e integrador, sobre la base de las problemáticas a atender, con la participación de todos los actores sociales (institucionales, grupales e individuales).
Situación Problémica: El proceso de gestión ambiental debe realizarse de manera
secuenciada y contextualizada, a partir del trabajo integrado de los actores de la comunidad en el mejoramiento y/o mitigación de los problemas ambientales identificados, que le permita producir el impacto deseado; sin embargo, en la comunidad Raúl Maqueira del municipio Consolación del Sur se está manifestando asistémico, carente de una concepción integradora que promueva la participación, no logrando su pertinencia.
Problema: ¿Cómo contribuir al perfeccionamiento del proceso de gestión ambiental
en la comunidad “Raúl Maqueira” del municipio Consolación del Sur?
Objeto de investigación: El proceso de gestión ambiental.
Objetivo: Diseñar una estrategia que permita el perfeccionamiento del proceso de
gestión ambiental en la comunidad Raúl Maqueira del municipio Consolación del Sur, atendiendo al trabajo sociocultural comunitario.
Derivado del análisis y la relación entre el problema, objeto y objetivo de la investigación se determinan las siguientes preguntas científicas:
1. ¿Cuáles son los referentes teóricos que fundamentan el proceso de gestión ambiental atendiendo al trabajo sociocultural comunitario?
2. ¿Cuál es el estado actual del proceso de gestión ambiental en la comunidad “Raúl Maqueira” del municipio Consolación del Sur?
3. ¿Cómo concebir el proceso de gestión ambiental en la comunidad Raúl Maqueira del municipio Consolación del Sur, atendiendo al trabajo sociocultural comunitario?
En consonancia con el objetivo de la investigación se ejecutaron las siguientes
tareas en la investigación:
1. Estudio del marco teórico y conceptual, histórico y tendencial para la determinación de las particularidades del proceso de gestión ambiental en el contexto internacional y cubano.
2. Diagnóstico de la situación actual del proceso de gestión ambiental en la comunidad “Raúl Maqueira” del municipio Consolación del Sur.
3. Diseño de una estrategia para el perfeccionamiento del proceso de gestión ambiental en la comunidad “Raúl Maqueira”, del municipio Consolación del Sur.
investigación, que parten de asumir como método general, el método
dialéctico-materialista, en tanto permitió:
9 El estudio del objeto como un proceso.
9 La determinación de sus componentes y las principales relaciones dialécticas entre ellos, así como sus contradicciones.
9 La fundamentación e integración de los otros métodos utilizados.
Con base en el método dialéctico-materialista se utilizaron los siguientes métodos
teóricos:
• Se utilizó el método histórico-lógico en el análisis de la bibliografía para la determinación de las principales particularidades en el proceso de gestión ambiental desde el trabajo sociocultural comunitario en el contexto contemporáneo, su especificidad en Cuba y en la comunidad Raúl Maqueira del municipio de Consolación del Sur. Este método permitió además establecer el marco conceptual, así como determinar las principales manifestaciones en el objeto de la investigación.
• Al utilizar el método de modelación, fue posible hacer las abstracciones necesarias para establecer los fundamentos teóricos del proceso estudiado que, de acuerdo con el objeto de estudio, permiten diseñar la estrategia de aplicación.
• El método sistémico-estructural unido al de modelación, permitió
determinar los fundamentos teóricos, así como el diseño de la estrategia.
• El análisis y síntesis y la inducción-deducción para la determinación de los fundamentos teórico- metodológicos del proceso estudiado.
Como métodos empíricos esenciales, se utilizaron el análisis documental, así como el etnográfico y el de investigación-acción, a través de la aplicación de entrevistas en profundidad, observación participante y grupos de discusión con líderes comunitarios, población, directivos de instituciones de la localidad, lo cual permitió el diagnóstico del objeto, la demostración del problema, así como propuestas de solución al mismo.
El aporte teórico reside en la sistematización de los referentes teóricos acerca
del proceso de gestión ambiental, lo que permite definir cuatro momentos en que transcurre el mismo atendiendo al trabajo sociocultural comunitario
El aporte práctico consiste en el diseño de una estrategia para el
perfeccionamiento del proceso de gestión ambiental, a través de dos líneas estratégicas: la de capacitación y de formación para la participación.
La novedad científica radica en que a partir de la sistematización de referentes
teóricos acerca de la gestión ambiental desde el trabajo sociocultural comunitario, se estructura y fundamenta una estrategia para el desarrollo de dicho proceso en la comunidad Raúl Maqueira del municipio Consolación del Sur, a través de dos líneas estratégicas: la de capacitación y la de formación para la participación.
Para el cumplimiento de las tareas propuestas se utilizó la metodología
cualitativa, tratando de comprender el objeto de estudio de la investigación,
partiendo de la indagación para su descripción; esta metodología permite al investigador obtener respuestas sobre el significado de los comportamientos, de los discursos, de las motivaciones, además, penetrar con mayor profundidad en las particularidades de la comunidad, determinar los problemas que la afectan y proyectar los modos de su solución científica, y la cuantitativa, que facilita interpretar y cuantificar los datos que se recogieron.
El informe de investigación se estructura en una introducción y tres capítulos que contienen la fundamentación teórica, los supuestos metodológicos de la tesis, el análisis de los resultados, y la propuesta de estrategia.
En el primer capítulo titulado: “Fundamentos teóricos de la gestión ambiental y
del trabajo sociocultural comunitario”; se realiza un acercamiento teórico sobre los términos de medio ambiente y desarrollo, gestión ambiental, comunidad, cultura, participación y trabajo sociocultural comunitario.
El segundo capítulo titulado:“El proceso de gestión ambiental en el contexto
comunitario. Sus manifestaciones en la comunidad Raúl Maqueira del municipio Consolación del Sur, Pinar del Río”; se encarga de aspectos metodológicos generales que sustentan la investigación, en el que se hace referencia sobre los métodos teóricos y empíricos utilizados; además de exponer las regularidades esenciales del diagnóstico y los resultados obtenidos.
Capítulo III: Estrategia para el desarrollo del proceso de gestión ambiental en la
comunidad “Raúl Maqueira” del municipio Consolación del Sur, Pinar del Río; donde se procede al diseño de la misma.
Finalmente se presentan las conclusiones y las recomendaciones, así como los anexos y la bibliografía consultada por el autor que sirvió como referente teórico y marco conceptual de dicha investigación.
8
La intención del autor en este capítulo consiste en establecer los fundamentos teóricos de la gestión ambiental desde el trabajo sociocultural comunitario, a partir de su análisis conceptual y teórico.
1.1 Concepciones sobre medio ambiente y desarrollo.
A fin de fundamentar el proceso de gestión ambiental desde el trabajo sociocultural comunitario, se reconoce la importancia de partir del análisis de las concepciones sobre medio ambiente y desarrollo, así como de sus relaciones.
A nivel internacional el binomio medio ambiente y desarrollo se pronuncia en un amplio marco, en la llamada Cumbre de Río de 1992. La comprensión de esta relación, ha variado la concepción sobre el medio ambiente, que ya no solo abarca los elementos biofísicos, sino también el elemento cultural.
“(…) La relación de la humanidad con el medio ambiente natural se ha considerado hasta ahora sobre todo en términos biofísicos pero, cada vez más, se reconoce que el medio ambiente está íntimamente ligado a la actividad de los grupos humanos, al uso que hacen de los recursos naturales y al valor y significados que atribuyen a sus ecosistemas (…)”(UNESCO, 2000).
En consecuencia, el problema ambiental tiene su esencia en la relación sociedad-naturaleza y donde la subjetividad humana condiciona la misma. Es necesario comprender la forma en que el mismo hombre entiende la naturaleza, sus deseos; porque es por donde se desentraña el problema ambiental.
Se ha promovido sobre todo, a partir de la irrupción de la modernidad en la sociedad, valores que fundamentan que la naturaleza debe ser objeto de apropiación y dominio por parte del hombre, utilizándola para satisfacer las necesidades sociales, las cuales cada día han ido en aumento.
Para conocer mejor estas cuestiones es que el propio concepto de medio ambiente ha ido evolucionando, de posiciones que reducían su consideración fundamentalmente a elementos biofísicos, hacia una visión mucho más amplia que destaca las interacciones sobre todo en la vertiente económica y sociocultural, y que lo asocian al modelo de desarrollo. De hecho, para comprender la actual problemática ambiental hay que analizar el concepto de medio ambiente íntimamente vinculado al de desarrollo.
Desde la Conferencia de Belgrado “se considera que el medio ambiente está integrado por las relaciones fundamentales que existen entre el mundo natural y biofísico y el mundo artificial o sociopolítico” (UNESCO, 1975). Por lo que el medio ambiente debe entenderse, no solo como fuente de recursos que alimenta la humanidad, sino como el ámbito donde esta evoluciona y desarrolla sus formas culturales, que elabora como respuesta a su propia condición de ser vivo.
Según los valores que la sociedad moderna ha promovido, se considera la naturaleza como objeto de apropiación y transformación por parte del hombre para su propio beneficio. De este modo, se refuerza el criterio según el cual, “el problema ambiental tiene de fondo un problema cultural, un problema de relación del hombre consigo mismo” (Delgado, 2007:92).
Se debe poseer una concepción mucho más compleja que supere la relación sociedad-naturaleza. “A partir de analizar las unidades cultura-naturaleza, se podrá determinar qué tipo de cultura es la que ha puesto en crisis la relación armónica y equilibrada que debe existir entre el hombre y el medio natural del cual él forma parte” (Lavanderos & Malpartida, 2002:13).
Por tanto, se asume que las ideas del sujeto influyen en la transformación del objeto. Es el propio hombre a partir de un nuevo conocimiento quien puede encontrar soluciones al desequilibrio creado. De este modo, el hombre es el sujeto primordial del desarrollo fundado en el conocimiento y los saberes culturales sobre la riqueza biológica y los potenciales ecológicos de la región (Leff, 1995).
Desde esta concepción se identifican como problemas ambientales, no sólo los relativos a la contaminación, degradación del suelo, sequía, pérdida de la biodiversidad biológica, por citar algunos, sino también, los ligados a cuestiones sociales, económicas y culturales relacionadas en definitiva con el modelo de desarrollo.
En consecuencia el concepto de medio ambiente ha ido evolucionando de tal forma, que lo analiza íntimamente ligado al desarrollo, y dicha relación se considera crucial para comprender la problemática ambiental.
Profundizando en el término medio ambiente, en la literatura revisada se encuentran diversas definiciones. Leff (1997), analiza que:
“el ambiente está integrado por procesos, tanto de orden físico como social, dominados y excluidos por la racionalidad económica…” y continúa expresando que el ambiente, “no es pues el medio que circunda a las especies y a las poblaciones biológicas; es una categoría sociológica (y no biológica), relativa a una racionalidad social, configurada por comportamientos, valores y saberes…”.
Por su parte Martínez (2008), reconoce que el medio ambiente puede entenderse como un macrosistema formado por varios subsistemas que interaccionan entre sí. Cuando se produce algún fallo en esas interacciones surgen los problemas ambientales.
Como resultado del análisis de las más recurrentes concepciones sobre medio ambiente, (Jaula, 2003: 27) plantea que este constituye un “Sistema que integra la totalidad de los elementos abióticos, bióticos y socioeconómicos, mediante relaciones multidimensionales diversas y complejas en estado dinámico y evolutivo, donde se produce una relación dialéctica entre la sociedad y la naturaleza”.
De manera general, a partir del estudio de criterios de autores, tales como: Leff, E. (1997); Sejenovich, H. (1998); Foucault, M. (1980); Jaula, J. (2004) se destacan en la presente investigación las siguientes características sobre el medio ambiente:
9 Sistema complejo y dinámico que integra tres grandes subsistemas: naturaleza, sociedad y economía, y donde se produce una relación dialéctica entre la sociedad y la naturaleza.
9 Estrechamente ligado al desarrollo.
9 Abarca no solo elementos biofísicos, sino también el elemento cultural.
9 Papel central de la cultura en su estudio.
Por su parte, el desarrollo, durante un período de casi un siglo de existencia, se ha venido entendiendo, solo a partir del análisis de indicadores de crecimiento económico. En este trayecto, las Teorías de la Modernización, la Teoría de la CEPAL, la Teoría de la Dependencia entre otras, identifican etapas en la conceptualización teórica del desarrollo, y todas ellas están carentes de humanismo. Lo que es rentable, se prioriza sobre cuestiones básicas del desarrollo humano como el acceso a servicios tan necesarios como la salud y la educación.
Sin embargo, se considera actualmente esta visión como una de las más tergiversadas que no aciertan a conectar el crecimiento económico con su dimensión cultural. Para la interpretación del desarrollo a partir de tanta inequidad, donde una minoría vive en amplia opulencia, mientras la gran mayoría se debate en la sobrevivencia, es inmerecido un calificativo de progreso.
La realidad de los últimos tiempos cuestiona fuertemente la idea de que la modernidad es sinónimo de progreso. A partir de comprender que el mundo está marcado por el aumento de las desigualdades sociales, la violencia, la pérdida de valores. Entendiendo, además, que el modelo occidental de
desarrollo, hoy evidencia que no es el verdadero paradigma, sino que es el responsable de la actual crisis ambiental que vive la humanidad.
Una respuesta a la crisis ambiental ha sido concebir un modelo de desarrollo alternativo llamado desarrollo sostenible. Esta propuesta nace de la toma de conciencia de que el deterioro ambiental es una consecuencia del modelo de desarrollo económico dominante en la actualidad, el cual está basado en el progreso material, en el crecimiento económico como principal indicador de “bienestar”.
Sin embargo, la noción de desarrollo sostenible no siempre ha sido bien aceptada, y se ha convertido en un concepto polémico, ambiguo que se presta a diversas interpretaciones, en tanto pretende armonizar el crecimiento económico con la conservación de la naturaleza, pero en el sentido de asegurar la provisión de las condiciones materiales para la producción. En consecuencia resume la idea del desarrollismo y está guiado por los principios y fines de la racionalidad económica.
Las críticas fundamentales al concepto de desarrollo sostenible se han centrado, en que por una parte, los defensores del crecimiento económico lo consideran redundante, en tanto todo desarrollo es sostenible; y por otra parte, el pensamiento alternativo lo considera ideológico por encubrir la continuidad de la explotación de la naturaleza.
Profundizando en las concepciones sobre el desarrollo, en 1949, el presidente norteamericano de entonces, Harry Truman, planteaba que para superar el subdesarrollo de algunas regiones del mundo, era necesario aumentar la producción a partir de la aplicación del conocimiento técnico y científico moderno; ante lo cual la idiosincrasia del Tercer Mundo es considerada en términos de escasez, y las culturas por tanto son expresadas como obstáculos al proceso de modernización y progresos inherentes al desarrollo (Escobar, 1998).
Desde este enfoque las culturas, como procesos múltiples y disímiles, son anuladas discursivamente y transferidas automáticamente a una idea evolucionista de la sociedad, donde las regiones denominadas “avanzadas” o “desarrolladas”, se encuentran en una instancia adelante y mejor con relación a las llamadas zonas periféricas (Wallerstein, 1996).
La teoría de Rostow, que se puede ubicar también dentro de este proceso tan pragmático, considera el desarrollo como una secuencia de etapas históricas que son, por lo general, las mismas que pueden observarse en la evolución de los países actualmente desarrollados (1970).
Estos modelos de desarrollo han entrado en crisis, puesto que presuponían una naturaleza infinita y sin límites. La crisis del ambiente revela el límite que posee el desarrollo entendido por crecimiento económico, sin tener en cuenta si este corresponde a una política de desarrollo desigual o igual.
Ante esta concepción de desarrollo que no ha logrado eliminar la pobreza, que impone una cultura hegemónica y homogénea que subordina los valores humanos a los intereses económicos, existe un consenso de la necesidad de promover el concepto de la sustentabilidad como orientación básica en la construcción de sociedades capaces de cubrir las necesidades humanas de manera democrática y equitativa, a la vez que se preserva a largo plazo la base ambiental y la diversidad cultural de los pueblos (Leff, 2000).
A diferencia del desarrollo sostenible, la construcción de la sustentabilidad implica la apertura a otro tipo de racionalidad, no a la económica e instrumental, sino a una racionalidad ambiental que reconoce y hace valer los diferentes saberes y culturas.
Hoy se trata de encontrar un concepto de desarrollo que tenga como elemento consustancial una noción de cultura, en tanto las nociones de desarrollo asociado con el crecimiento económico, con lo material han entrado en crisis, porque no lograron resolver el problema de las grandes mayorías.
"El desarrollo no es simplemente el crecimiento más o menos armónico de los diferentes sectores de la economía, medido por estadísticas frías y criterios de rentabilidad. Es un proceso más complejo y abarcador, en función de los intereses y aspiraciones materiales y espiritual es de los pueblos que debe incorporar coherentemente diversas lógicas socioculturales y experiencias históricas para dar lugar a una sociedad culta, solidaria, justa, políticamente democrática y ecológicamente sustentable"(Carranza & et al., 1998).
Como bien apunta Amartya Sen, en el mundo contemporáneo existen dos maneras de percibir el proceso de desarrollo. Una de ellas, profundamente influenciada por la economía del crecimiento y sus valores subyacentes, llamándola “noción opulenta del desarrollo”. Y en contraste, la otra noción de desarrollo la llama de la “libertad real”, en tanto lo considera como un proceso que enriquece a los involucrados en la búsqueda de sus propios valores (1995).
La visión del desarrollo llamada de la “libertad real” se centra en la búsqueda de lo verdaderamente humano y natural, y se sustenta en la protección y promoción de la diversidad del mundo como uno de los más importantes rasgos para lograr una sociedad sana, en la que se pueda convivir armónicamente.
Desde estas concepciones sobre medio ambiente y desarrollo, no cabe duda del papel central de la cultura. Como señaló la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo, “una vez que cambiamos de perspectiva y dejamos asignar un papel puramente instrumental a la cultura para atribuirle un papel constructivo, constitutivo y creativo, nos vemos abocados a concebir el desarrollo en términos que incluyan el crecimiento cultural (1997). La cultura como instrumento y base para rebasar la crisis y volver a un punto de relación armónica entre la naturaleza y la sociedad.
Hart, en su obra Cultura para el desarrollo. El desafío del siglo XXI, reconoce la significación que la UNESCO en sus documentos rectores le concede a la
cultura al analizarla como “una de las dimensiones que más factores integran a una solución para cualquier problema crucial” (2001: 88).
En el reconocimiento de la necesidad de articular las relaciones entre medio ambiente – desarrollo, no solo se descubre la significación de la cultura, sino también, de la participación; constituyéndose la cultura y la participación en ejes fundamentales en el desarrollo de un proceso de gestión ambiental.
La participación es analizada en la literatura revisada, en la que se destacan los criterios de Fernández, A (2004); Deriche, Y (2004); Socarrás, E (2004), como proceso educativo dirigido a potenciar la autogestión de la comunidad.
Sobre el papel de la cultura y de la participación en las relaciones entre medio ambiente y desarrollo, se profundizará en los subepígrafes 1.2.2 y 1.2.3 respectivamente de este capítulo, por la significación que le concede el autor en el análisis del objeto de esta investigación, y por ende en la concepción de la propuesta que se presenta.
Atendiendo a los enfoques abordados en este epígrafe sobre medio ambiente y desarrollo que significan el papel central de la cultura y de la participación, es que se propone establecer los fundamentos teóricos sobre el proceso de gestión ambiental en la comunidad Raúl Maqueira en el municipio de Consolación del Sur.
1.2 Los problemas ambientales y su gestión desde lo sociocultural. 1.2.1 Definiciones de gestión ambiental
Para combatir el proceso de degradación y desequilibrio ecosistémico planetario se necesitan de estrategias globales que puedan interactuar sobre la totalidad del área de influencia. Así, desde las discusiones de la necesidad de incluir la dimensión ambiental en los procesos de desarrollo (CEPAL/ILPES/PNUMA, 1986), hasta la aparición del concepto oficial de desarrollo sostenible a fines de la década de los años ochenta, la gestión ambiental ha ejercido un papel dominante como estrategia que pretende mejorar las dinámicas sociales de forma gradual y sistemática.
En el análisis del término gestión se parte de reconocer el criterio de Alfonso, en su tesis doctoral: Fundamentos de un modelo de formación para el cooperativismo agropecuario en Pinar del Río (2003), quien analiza la gestión como acción y efecto de integrar procesos.
El concepto de gestión procede del campo del desarrollo industrial donde fue identificado con el proceso de dinamización de las innovaciones tecnológicas, a partir de la creación de nuevos instrumentos administrativos como los programas y proyectos, y otras funciones específicas que extendían la función de administrar a todos los responsables de las diversas tareas dentro de una organización.
Como se abordó en el epígrafe anterior, ante la degradación cada vez más creciente del medio natural, a partir de los años setenta de la pasada centuria, se inicia un amplio trabajo por diversos organismos internacionales con el fin de reducir las causas de este deterioro. En ese sentido y dentro de este accionar se proclama en 1992 en la Cumbre de Río de Janeiro, conocida mundialmente como “la Cumbre de la Tierra”, el término desarrollo sostenible.
El desarrollo sostenible, como marco conceptual de la gestión ambiental, señala a la pobreza como una de las principales causas del deterioro ambiental, haciendo necesaria la creación de dinámicas de intervención y mejoramiento. Este enfoque, parece reconocer la situación contemporánea como el punto cero de tal condición, desconociendo las diferentes variables; sin embargo, como bien se había expresado en el epígrafe anterior, este modelo de desarrollo, ha contribuido a extender e intensificar tales circunstancias de pobreza.
Este término ha llevado a muchos a pensar en la cuestión de cómo garantizar la satisfacción de las necesidades de las actuales generaciones sin el comprometimiento de las futuras, cuando se promueven estilos de vida cada vez más consumistas, y sobre todo cuando millones de personas en distintas partes del mundo viven en la extrema pobreza.
Este actual modelo de desarrollo dominante es el responsable de las enormes desigualdades en que se divide hoy el mundo. El conocimiento del hombre con respecto a la naturaleza es la causa fundamental de la actual crisis.
En este sentido, autores como Leff enfatizan en la necesidad de un nuevo conocimiento ambiental, “pertinente a la sustentabilidad”, para superar la actual crisis ambiental, lo que implica la necesidad de una formación ambiental orientada sobre bases ecológicas, de equidad social, diversidad cultural y democracia participativa. “Esto plantea el derecho a la educación, la capacitación y la formación ambiental como fundamento de la sustentabilidad” (1997).
En consecuencia se requiere desarrollar procesos formativos dirigidos a promover la participación comunitaria en la solución de los problemas locales, pues se considera hoy en día imprescindible, el asumir no como eslogan, sino como necesidad la teoría que plantea que se debe “pensar globalmente y actuar localmente”, creando mecanismos que empoderen a las comunidades locales, en la solución de los problemas ambientales.
Lo ambiental, dentro del ámbito local, debe ser el resultado de una gestión autónoma, con amplia participación comunitaria, con una metodología basada en criterios de gestión efectiva, dentro del marco legal vigente, y cuya ejecución sea producto de la labor de la mayoría de la ciudadanía, a través de la acción de sus organizaciones comunitarias y técnicas, con la administración municipal como parte de la comunidad y como ente participante, bajo la orientación estratégica de los sabios del lugar (…) (Ospina, 2004).
De esta manera se establece la necesidad de contar con una voluntad política que viabilice este proceso dirigido al logro de la sostenibilidad a través de la integración armónica entre el desarrollo económico, social y natural. Es necesario además, poder desarrollar el proceso de concertación con el propósito de unir voluntades en la toma de decisiones de diferentes actores sociales, promoviendo con ello mayores niveles de efectividad, legitimidad, legalidad y sostenibilidad en la gestión de propuestas de desarrollo a escala comunitaria.
La gestión ambiental constituye la etapa central en el proceso de ordenamiento ambiental, puesto que consiste propiamente en las decisiones sobre qué maniobras realizar, cómo realizarlas, en qué plazos y en último término en la selección paso a paso de las opciones posibles y más adecuadas en el proceso de desarrollo.
Por su parte, el PNUD (1992:10), define la gestión ambiental como “la estrategia mediante la cual se organizan las actividades antrópicas que afectan el ambiente con miras a lograr el máximo beneficio social; y prevenir y mitigar los problemas potenciales atacando de raíz sus causas”.
Sobre el término gestión ambiental existe una amplia gama de definiciones, pero en el marco de esta investigación se significa la propuesta por Rodríguez y Espinosa, quienes la definen como el conjunto de acciones emprendidas por la sociedad, o parte de ella, con el fin de proteger el medio ambiente. Sus propósitos se dirigen a modificar una situación actual a otra deseada, de conformidad a la percepción que sobre ella tengan los actores involucrados (2003). Se entiende por tanto que la gestión ambiental no solamente está referida al gobierno, sino que depende mucho del accionar a nivel comunitario, familiar e individual.
La gestión ambiental en primera instancia debe actuar como instrumento mediador entre el hombre y la naturaleza, con el fin de equilibrar esta relación, buscando la sustentabilidad, lo que implica la modificación de los comportamientos y valores a través de instrumentos que viabilicen esta tarea. Para ello, se significa en la presente investigación su desarrollo desde la cultura.
Se considera que tener en cuenta en este proceso la cultura de cada grupo humano, implica que puedan reconocer su papel en el mejoramiento del medio ambiente en el que se desenvuelven sus vidas, y actuar en función de lograr el cambio. De esta manera se considera que la gestión ambiental debe estar más enfocada a la solución de problemáticas locales con una amplia participación comunitaria.
La gestión ambiental es un proceso no solamente restringido su accionar desde el ámbito institucional, sino que sus asuntos fundamentales también están entrelazados con la propia estructura de organización comunitaria.
El proceso de gestión ambiental es dinámico y complejo ya que se realiza sobre la base del accionar de distintos actores sociales con diferentes intereses, por lo que se requiere de la capacitación que conduzca al perfeccionamiento de la interacción dialógica y efectiva que se pretende alcanzar. Para ello se necesita de una metodología que promueva la participación de los actores locales, a fin de lograr la autogestión en la prevención y mitigación de los problemas ambientales.
Sobre la base de lo abordado en el epígrafe se reconoce como particularidades de la gestión ambiental las siguientes:
9 Proceso dirigido a potenciar la participación de la comunidad en sus problemas ambientales sobre la base de su cultura.
9 Se dirige a transmitir, desarrollar y promover un conocimiento ambiental pertinente a la sostenibilidad.
9 Es un proceso educativo, en tanto se dirige a modificar los sistemas de valores, los comportamientos y las actitudes con relación al medio ambiente.
9 Se considera como un instrumento que media en la relación entre hombre-naturaleza con el fin de equilibrarla.
9 Se requiere de una metodología que promueva una amplia participación comunitaria para lograr una mayor efectividad de su propuesta.
1.2.2 Enfoques sobre lo sociocultural. Su incidencia en el proceso de gestión ambiental.
A fin de fundamentar el proceso de gestión ambiental desde el trabajo sociocultural comunitario, se reconoce la importancia del análisis epistémico del término sociocultural, en tanto a consideración del autor permitirá lograr una mayor coherencia y pertinencia en la propuesta que se presente.
Entre las corrientes dedicadas al estudio del término sociocultural se encuentran la positivista y la neokantiana. Ambas tienen una interpretación diferente en cuanto a cuál categoría de las dos que conforman el término analizado posee la primacía sobre la otra. Los positivistas consideran lo social como lo verdaderamente objetivo y que tiene su expresión en el plano cultural, mientras que lo cultural no se puede estudiar en sí mismo y se necesita analizar el substrato social que lo determina.
Los neokantianos por su parte, aunque se esforzaron en encontrar la identidad epistémica de la investigación científica social determinaron la primacía de lo cultural sobre lo social.
En los criterios, tanto de los positivistas como de los neokantianos, a pesar de que cada uno le da la primacía a lo social o a lo cultural, atendiendo a la visión limitada que tienen de estas realidades, defienden la conexión que se da entre ellas, lo que implica que no pueden ser estudiadas en sí mismas.
Para ganar en claridad en cuanto a esta relación se destaca el análisis que en este sentido realiza Markarian, quien precisa que el concepto de cultura, "está llamado a reflejar la vida social de las personas desde el punto de vista del modo de actividad específico que le es propio, y que abarca aquel sistema peculiar de medios y mecanismos gracias al cual los individuos humanos solucionan los diversos problemas que surgen ante ellos en el curso de su existencia en cooperación” (1973:196).
Desde esta perspectiva se establece una relación dialéctica entre ambas categorías, en la cual lo cultural es analizado como expresión de la vida social, pero a su vez cómo lo cultural influye en el desarrollo de lo social, en tanto reconoce su función de instrumento regulador de la conducta de los individuos.
El sociólogo español, Julio Carabaña, enfatiza también esta relación, resaltando que solo la sociedad humana es capaz de crear, acumular y transmitir conocimientos; la cultura es el instrumento con el que el hombre
puede modificar la propia naturaleza, incluida su propia naturaleza social (1993: 95).
La autora Gloria Martín plantea que bien pudiera prescindirse del prefijo socio, y así hablar de realidad cultural, aunque coincide con quienes lo utilizan para destacar el carácter social de la cultura o el carácter cultural de los fenómenos sociales (2005:146).
A partir de estos análisis se determina que justamente el prefijo socio resalta la proyección social de la práctica cultural dentro del proceso de gestión ambiental. Los valores culturales condicionan las relaciones del ser humano con la naturaleza, que existe una interrelación entre ecosistemas e identidades culturales, entre biodiversidad y diversidad cultural. La cultura es central para el medio ambiente.
La cultura ha sido entendida como “conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o grupo social. Ello engloba además de las Artes y las Letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, tradiciones y creencias”. (UNESCO, 1982:1).
La UNESCO señala dos funciones de la cultura, y las cuales se consideran esenciales para el desarrollo de un proceso de gestión ambiental: la función constitutiva y la instrumental. La constitutiva entendida como base para el desarrollo del mismo, y la instrumental a través de la cual se analiza a la cultura como instrumento para lograr los objetivos ambientales.
Es decir, se parte de la premisa, que es esencial tener en cuenta la cultura de la comunidad, del grupo humano con el cual se trabaja, para el desarrollo de cualquier acción dirigida a la protección del medio ambiente, en tanto a través de la cultura se expresan las maneras de relacionarse con el elemento natural que conforma su entorno, pero también con los demás seres humanos y el resto de la sociedad en general.
Para emprender un proyecto de transformación individual o colectiva, debe estar a su base, las costumbres, las tradiciones, los valores, las normas, los símbolos y los significados compartidos por los individuos.
Pero la cultura no es un fenómeno estático e inmutable, sino que es dinámica y cambia. De ahí también la importancia y la necesidad de desarrollar procesos de gestión ambiental, a través de los cuales se favorezca un cambio en el sistema de valores, comportamientos y actitudes con relación al medio ambiente.
Se trata de conducir a la comunidad, a través de este proceso de gestión ambiental hacia el rescate, conservación y promoción de aquellos valores que determinan lo auténtico de la misma, y por otra parte accionar en los elementos que atentan contra su desarrollo.
La UNESCO destaca a la cultura como la que da al hombre “la capacidad de reflexión sobre sí mismo”. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. Por ella es como el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevos significados y crea obras que lo trascienden (Op. cit.: 2).
Por lo antes expuesto se considera vital dentro del desarrollo de la gestión ambiental el tener en cuenta la dimensión cultural, entendida en su sentido más amplio e integral, lo que implica entenderla, no solo como producción artístico-literaria o acumulado de conocimientos, sino como conjunto de valores, creencias, actitudes, maneras de ser, etc. de los pueblos; y en este sentido factor esencial de desarrollo.
De este modo se estimula la participación y se favorece la integración de las personas hacia un objetivo común. Todo lo que induce a un mejoramiento de la problemática del medio ambiente y a su protección ante el deterioro provocado por la intervención humana.
Las acciones encaminadas a resolver la problemática ambiental alcanzan legitimidad en la medida en que logran introducir una dimensión más participativa y más respetuosa con las culturas locales. El conocimiento local es imprescindible para alcanzar un verdadero desarrollo, el cual debe ser integrado con los conocimientos tecnológicos modernos.
Se trata por tanto, de promover un diálogo de saberes que permita reconocer el valor de todas las formas de conocimiento, en la búsqueda de soluciones a problemas detectados.
A partir de las bases teóricas expuestas en este subepígrafe, se considera que la cultura en su sentido más amplio e integral constituye uno de los ejes fundamentales del proceso de gestión ambiental en los contextos comunitarios, lo cual favorecerá la participación de todos los actores sociales. Esto no contradice en modo alguno, la importancia del prefijo socio, ya explicado anteriormente.
1.2.3 El trabajo sociocultural comunitario en la gestión de los problemas ambientales.
Para abordar lo relacionado al trabajo sociocultural comunitario en la gestión de los problemas ambientales, se parte de profundizar en las diversas y variadas definiciones que sobre comunidad se describen en la literatura especializada. Estas definiciones hoy continúan enriqueciéndose en el debate contemporáneo, a partir de la importancia que han ido adquiriendo en la actualidad los procesos de desarrollo local.
La comunidad es definida como una unidad social estable de determinadas características, que comparte intereses comunes, sentimientos de pertenencia, en la que se expresan relaciones interpersonales sostenidas, producciones simbólicas; que es capaz de percibirse a sí misma distinta a otras y que posibilita la satisfacción de necesidades de sus miembros (Romero, 2012:297-298).
Se determina a la comunidad como un proceso en construcción que se transforma constantemente, su definición responde a los valores sociales de un momento histórico determinado; a las necesidades y motivaciones que agrupan a sus miembros.“La comunidad es una unidad social en la cual sus miembros participan movidos por un interés común, esto lo hacen con conciencia de pertenencia en una determinada área geográfica” (Ander Egg, 2000:10).
El poder establecer los límites geográficos de una comunidad es esencial para el trabajo con la misma según González, quien además plantea con relación a esta condición que deben subordinarse a un elemento funcional: la cooperación. Es decir el tamaño lo determina el alcance que posea la estructura encargada de coordinar e integrar a todos sus miembros (González, 2003:34).
Por su parte Dávalos resalta que además de ser el espacio donde un grupo de personas comparten un territorio, con rasgos culturales comunes; en la comunidad se deben alcanzar niveles de organización que les permita interactuar como un entramado de relaciones sociales donde el sentido de pertenencia, identificación y arraigo adquieren una validez importantísima (1997:9).
A partir de las definiciones abordadas sobre comunidad, se significan por su importancia, los siguientes aspectos:
9 El elemento geográfico: determinado por las posibilidades de coordinación e integración que se logren establecer entre sus habitantes.
9 El elemento social: determinado por el establecimiento de relaciones interpersonales en función de determinados intereses.
9 El elemento sociopsicológico: se determina a partir de las necesidades y objetivos comunes, creando en la propia interacción social niveles de cooperación.
9 El elemento de dirección: expresado en los niveles de organización y en los cuales se resalta el papel de los líderes comunitarios.
Es imprescindible por tanto, ofrecer a las comunidades las herramientas metodológicas a partir de acciones educativas que permitan el empoderamiento de las comunidades. La autogestión entonces depende del grado de concientización y, de las necesidades y motivaciones de los grupos humanos, lo que se expresa objetivamente en el nivel de participación efectiva.
La participación en la comunidad se convierte en un proceso emancipador y popular, mecanismo de socialización a través del cual se logra incorporar a los miembros de una comunidad en la solución de sus problemas según sus intereses y los recursos de que se disponen.
Díaz Bordenave sostiene que la necesidad de participación es tan básica como la de alimento, autoexpresión o comunicación, pero que la educación actual propicia una participación formal que no desarrolla las habilidades necesarias para alcanzar altos niveles de participación (1985:15). María Teresa Sirvent enfatiza en que existen representaciones colectivas, estimuladas por una estructura del poder tradicional, que precisan que se modifiquen. Entre ellas encontramos la reproducción de experiencias autoritarias y de subordinación y
la existencia de hábitos paternalistas, asistencialistas y voluntaristas.
(1987:12).
Para determinar la verdadera realidad de una comunidad se necesita contar con la activa participación de todos sus miembros. “Así, participar significa romper voluntariamente y a través de la experiencia la relación asimétrica de sumisión y dependencia integrada en el binomio sujeto-objeto” (Fals Borda, 1999:31).
La participación es un proceso de implicación, en el cual las personas asumen un compromiso que les permiten la transformación de su propia realidad, se legitima el poder de los ciudadanos e intervienen en la toma de decisiones en los diferentes niveles y actividades sociales.
El trabajo sociocultural comunitario es en sí un proceso participativo, el cual debe ser esencialmente democrático “a través del cual se eduque a distintos sectores de una comunidad en una sociedad que aspire a establecer una gestión eficiente de los recursos en el marco de una adecuada autonomía para su desarrollo” (Dávalos, 2002:45).
Se trata de un proceso desarrollado en la comunidad con un carácter eminentemente popular, por lo que se hace necesario que sus miembros descubran qué es lo que les está faltando, en el sentido de poderse sentir parte de la solución de sus problemáticas. Para ello el rescate y revitalización de lo más autóctono puede ser un arma poderosa.
El trabajo sociocultural comunitario es un proceso transformador a través del desarrollo de una cultura y un estilo participativo “logrando integrar la mayor diversidad de actores posibles (…) en el mejoramiento de la calidad de vida” (Yañez, 2009:31).
Para alcanzar una expresión real del trabajo sociocultural comunitario es esencial la participación, ya que es en la comunidad en sí, donde se pueden encontrar las soluciones a las distintas problemáticas; a través de la participación se promueven nuevos estilos y modos de vida propiciando una mayor diversidad de soluciones y una mayor responsabilidad de los actores locales que la integran.
En este proceso se debe dirigir la mirada a cuestiones directamente relacionadas con la subjetividad humana. Es preciso tener en cuenta cómo poder influir a través del trabajo sociocultural comunitario en el comportamiento de los individuos si se sabe que puede existir el miedo o la ansiedad por lo nuevo. Para el logro del consenso es necesario crear espacios de apertura al diálogo transparente. En tal sentido el papel de la cultura es esencial en la interpretación y reafirmación de la conducta humana. Se debe tener en cuenta además, el respeto por la diversidad cultural ya que permite ampliar las posibilidades de solución a las problemáticas ambientales.
Por tal motivo, se necesita fomentar una cultura que cuestione el papel del sujeto en la sociedad como eje transformador a través de su propio accionar,
determinado por un proceso en el cual se vaya sensibilizando con sus reales problemas y sustentado sobre la necesidad de adquirir conocimientos y habilidades que posibiliten una participación más activa, lo que justifica que se convierta en un verdadero proceso de desarrollo humano.
También es necesario para una mejor promoción de la participación tener en cuenta lo decisivo que resulta el rediseño de las relaciones de poder que se verifican al interior de los diferentes grupos sociales y de la sociedad en su conjunto; en este sentido Cecilia Linares plantea la necesidad de una redistribución de las oportunidades de las personas en cuanto a formar parte del proceso de toma de decisiones (2004).
El desarrollo comunitario puede concretarse según Romero a partir de que comiencen a apreciarse transformaciones sustantivas en favor de elevar la calidad de vida de los pobladores de una comunidad; y advierte sobre la necesidad de construir “relaciones horizontales entre las personas, ajenas a la cultura de dominación, basadas en la equidad, la justicia social y la solidaridad” (2012:299).
Como se ha venido señalando el proceso de gestión ambiental desde el trabajo sociocultural comunitario, debe ser ante todo un proceso participativo, integrador de acciones a través de las cuales la cultura se constituya en base e instrumento para la prevención y mitigación de problemas ambientales.
Entre las acciones del trabajo sociocultural comunitario que reconocen autores tales como Ospina, S. (2004); Juliá, H., González, L. & Fabelo, R. (2006), se destacan el diagnóstico ambiental participativo, la elaboración de líneas estratégicas para solucionar los problemas ambientales registrados en el diagnóstico, y por último es necesario realizar el seguimiento y evaluación del proceso y del impacto de las acciones elaboradas de manera común.
En consecuencia se debe partir de un diagnóstico ambiental participativo en el cual se identifiquen por parte de la propia comunidad sus reales problemáticas. Luego se elaboran líneas estratégicas para solucionar los problemas ambientales registrados en el diagnóstico. Esto permite organizar y ordenar las
tareas o metas a alcanzar. Por último es necesario realizar el seguimiento y evaluación del proceso y del impacto de las acciones elaboradas de manera común.
El trabajo sociocultural comunitario en la gestión de las problemáticas ambientales en la comunidad es un proceso continuo, no concluye con la solución de determinados problemas enfrentados, siempre quedan nuevas metas y aspiraciones, por lo tanto, el diagnóstico y las líneas estratégicas se actualizan periódicamente en las etapas fijadas para el chequeo y se evalúan las nuevas metas.
La socialización de la gestión ambiental en la solución de las problemáticas ambientales se materializa a través del trabajo sociocultural comunitario en acciones que desde la cultura reflejen la multiplicidad de visiones y necesidades de la población. En este proceso se promueven métodos y estilos de dirección horizontal y flexible que favorecen una amplia participación.
En el proceso de gestión ambiental a través del trabajo sociocultural comunitario se pueden redescubrir las expresiones culturales más autóctonas de cada región, a fin de contribuir a la prevención y mitigación de problemas ambientales.
1.2.4 Fundamentación de la gestión ambiental desde el trabajo sociocultural comunitario.
El propósito de este epígrafe se dirige a establecer los fundamentos de la gestión ambiental desde el trabajo sociocultural comunitario, sobre la base de lo abordado en el capítulo.
Para solucionar la actual crisis se deben desarrollar procesos educativos que propicien la participación activa y consciente de los implicados en la solución de cada problemática en específico. Para ello el trabajo desde la cultura, como bien se ha estado expresando a través del capítulo, es esencial, ya que se requiere con urgencia de una nueva visión del hombre con respecto al medio natural, social y económico en el que desarrollan su vida.
En este sentido se reconoce el papel del trabajo sociocultural comunitario como vía para perfeccionar los procesos de gestión ambiental. Se trata de un proceso a través del cual se significa la proyección social de la práctica cultural, destacando el valor de la cultura como instrumento y como base del desarrollo. “La cultura es el mejor instrumento para inducir el cambio social y elevar la calidad de vida” (Hernández, 2006:17).
Para fundamentar el proceso de gestión ambiental desde el trabajo sociocultural comunitario se determinan los siguientes momentos, a partir de lo abordado:
El diagnóstico ambiental participativo: Entendido como el momento a través
del cual se identifican en conjunto con la comunidad, los problemas ambientales que afectan su desarrollo, así como sus características potencialidades y recursos. El mismo constituye un inventario de los problemas en lo natural, lo social y lo económico que caracterizan a la comunidad en orden de prioridad según causas y efectos. Es preciso aplicar todos los instrumentos que sean necesarios en función de alcanzar una visión lo más cercana posible a la realidad. La flexibilidad en el trabajo garantiza una mejor comprensión teniendo en cuenta la subjetividad de cada individuo. La solución a las problemáticas de la comunidad depende de la seriedad con que se realice este trabajo inicial al que se recurre en muchos momentos del proceso en busca de explicación a cualquier fenómeno. A través de este momento se debe generar una motivación y actitud positiva de la comunidad, que propicie el diagnóstico de los principales problemas ambientales.
A través de este momento se proponen desarrollar acciones, tales como: 9 Estudiar el contexto natural, social y económico de la comunidad.
9 Participar con la comunidad en diversas actividades.
9 Realizar visitas a autoridades locales, asociaciones, instituciones, personajes relevantes, profesionales, etc.
9 Realizar análisis documental a estudios, informes, periódicos locales, programas, proyectos y acciones que se desarrollan en la comunidad. 9 Identificar líderes de la comunidad.
9 Capacitar a la comunidad para participar activamente en su proceso de desarrollo.
9 Determinar con la aplicación de métodos e instrumentos que favorezcan la participación, los principales problemas ambientales, características, potencialidades y recursos de la comunidad.
9 Caracterizar ambientalmente la comunidad.
Por su parte, la planificación como momento de la gestión ambiental, se potencia a partir del diagnóstico, y se dirige a garantizar que los objetivos y metas trazados respondan a las condiciones reales de la comunidad. Cada actor social involucrado en el proceso asume su responsabilidad conociendo cómo poder interactuar con el resto de una manera cohesionada, es decir se negocian los objetivos que se persiguen apostando por un diálogo de saberes compartidos. Es preciso en este sentido promover el espacio público como fuente de reflexión de un mensaje horizontal lo que posibilita el fortalecimiento de la participación ciudadana.
A través del momento de la planificación se jerarquizan las necesidades y los problemas. Como resultado se diseñan con la participación de la comunidad propuestas conjuntas (proyectos y/o programas) dirigidas a la prevención y mitigación de problemas ambientales.
A través de este momento se proponen desarrollar acciones, tales como:
9 Analizar con la comunidad los problemas detectados y potencialidades para su solución.
9 Determinar con la participación de la comunidad, las problemáticas a atender.
9 Analizar en conjunto con la comunidad alternativas de solución a los problemas detectados.
9 Identificar las potencialidades, recursos para el desarrollo de las alternativas de solución.
9 Capacitar a la comunidad para participar activamente en su proceso de desarrollo.
9 Diseñar propuestas conjuntas (proyectos y/o programas) con la comunidad dirigidas a la prevención y mitigación de problemas ambientales.
La ejecución de acciones ambientales, se entiende como el momento a
través del cual se implementan las propuestas planificadas con la participación de la comunidad para la mitigación y/o solución de los problemas ambientales reconocidos a través del diagnóstico.
A través de este momento se proponen desarrollar acciones, tales como:
9 Aplicar técnicas de dinámicas de grupo para la sensibilización, toma de conciencia, resolución de problemas y conflictos grupales.
9 Aplicar métodos y técnicas de información y comunicación en conjunto con la comunidad para promover los resultados que se van obteniendo. 9 Promover actividades con un marcado carácter formativo para la
sensibilización y toma de conciencia de la comunidad sobre su realidad, necesidades y problemáticas.
9 Integrar las instituciones que actúan en la comunidad para dar respuesta más específica a las problemáticas ambientales.
9 Ejecutar las propuestas con la participación de todos los actores (institucionales, grupales e individuales)
9 Capacitar a la comunidad para participar activamente en su proceso de desarrollo.
La evaluación se entiende como un momento que está presente a lo largo de
acciones teniendo en cuenta las nuevas necesidades; y se valora en qué medida se van cumpliendo los objetivos previstos
9 Aplicar técnicas participativas para la evaluación de las actividades que se desarrollan.
9 Evaluar el impacto de las acciones desarrolladas con la participación de la comunidad.
9 Capacitar a la comunidad para participar activamente en su proceso de desarrollo.
Estos momentos no se analizan como algo que se sucede en la horizontalidad, sino que avanzan en espiral de forma dinámica, de manera que potencien paulatinamente el desarrollo del proceso de gestión ambiental sobre la base de las problemáticas ambientales de la comunidad y dinamizadas por el trabajo sociocultural comunitario.
De las relaciones que se establecen entre cada uno de estos momentos: diagnóstico ambiental participativo, planificación, ejecución y de evaluación, dinamizadas por el trabajo sociocultural comunitario, resulta la formación para la participación.
La formación para promover la participación en la comunidad, se analiza en el marco de esta investigación como un proceso gradual o dialéctico que se va potenciando, a partir de la secuenciación de los momentos: diagnóstico ambiental participativo, planificación, ejecución y de evaluación. Como generalización de estos momentos que dinamizan la participación, resulta la gestión ambiental. Razón que fundamenta a consideración del autor las propuestas prácticas que se presentan en el capítulo III de esta tesis.
En consecuencia se entiende la gestión ambiental en el marco de esta investigación, como el proceso integrador de los momentos de diagnóstico ambiental participativo, planificación, ejecución de acciones ambientales y evaluación; a través de los cuales se dinamiza la participación de todos los actores sociales (institucionales, grupales e individuales) sobre la base de las
problemáticas ambientales, atendiendo al trabajo sociocultural comunitario (Ver figura 1.1). Participación comunitaria Trabajo sociocultural comunitario GESTIÓN AMBIENTAL Momento IV Momento III Momento II Momento I Problemáticas Ambientales EVALUACIÓN EJECUCIÓN DE ACCIONES AMBIENTALES PLANIFICACIÓN DIAGNÓSTICO AMBIENTAL
Figura 1.1 Representación de los momentos que caracterizan la gestión ambiental
como proceso atendiendo al trabajo sociocultural comunitario. Fuente: Elaboración propia
Para el desarrollo de la gestión ambiental se proponen las siguientes acciones: 9 Diagnosticar la situación actual del entorno natural, social y económico
de la comunidad.
9 Diseñar propuestas conjuntas (proyectos y/o programas) con la comunidad dirigidas a la prevención y mitigación de problemas ambientales.
9 Ejecutar las propuestas con la participación de todos los actores (institucionales, grupales e individuales)
9 Evaluar las propuestas prácticas desarrolladas con la participación de la comunidad.
Así la gestión ambiental desde el trabajo sociocultural comunitario será un proceso sistémico y contextualizado, en tanto se desarrolla a través de
momentos que se van concatenando sobre la base de las problemáticas ambientales de la comunidad con la que se trabaja.
Atendiendo a los fundamentos explicados en este epígrafe, se presenta en el capítulo III de esta tesis, una estrategia para su implementación en la comunidad Raúl Maqueira del municipio de Consolación del Sur.
CONCLUSIONES DEL CAPÍTULO I
9 Las concepciones teóricas asumidas en la investigación, permitieron establecer los fundamentos del proceso de gestión ambiental con un carácter sistémico y contextualizado, a través del trabajo sociocultural comunitario para la mitigación y solución de problemas ambientales en contextos comunitarios.
9 Los momentos determinados en el estudio del proceso de gestión ambiental desde el trabajo sociocultural comunitario son los siguientes: diagnóstico ambiental participativo, planificación, ejecución y evaluación.
9 Estos momentos no se analizan como algo que se sucede en la horizontalidad, sino dinámicos y avanzan de forma espiral, de manera que potencien paulatinamente el desarrollo del proceso de gestión ambiental sobre la base de las problemáticas ambientales de la comunidad y dinamizadas por el trabajo sociocultural comunitario.
9 La gestión ambiental desde el trabajo sociocultural comunitario determina para su dinamización, asumir a la cultura en su sentido más amplio e integral y a la participación como ejes fundamentales.