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Cuáles son los signos y síntomas de los cambios del seno?

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Academic year: 2021

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¿Cuáles son los signos y síntomas de los cambios del seno?

Los cambios en los senos pueden ser causados por condiciones benignas o por el cáncer.  Aunque la mayoría de los síntomas que se presentan a continuación se deben probablemente a condiciones benignas, es importante informar a su médico sobre cualquier cambio que usted note.  Muchos síntomas de condiciones benignas son los mismos que se presentan con el cáncer del seno. A menudo, no es posible diferenciar entre las condiciones benignas y las cancerosas basándose solamente en los síntomas. Su médico puede ordenar otras pruebas, si son necesarias, para diferenciar entre las dos condiciones.

Es posible que algunas condiciones benignas no causen ningún síntoma y que se detecten durante un mamograma o una biopsia del seno.

Protuberancias: una condición benigna del seno a menudo causa una protuberancia o un área de engrosamiento. La condición puede o no ser sensible al tacto, y usualmente la mujer la encuentra mientras se examina los senos o las áreas debajo del brazo, o por su médico o enfermera durante un examen de los senos.

Mientras más joven sea la mujer, mayor es la probabilidad de que una sola protuberancia del seno sea una condición benigna.  En las mujeres menores de 30 años, la causa más común es un fibroadenoma (discutido a continuación).  En las mujeres que están entre los 30 y 49 años, las condiciones benignas (fibroadenoma, cambios fibroquísticos e hiperplasia atípica) son las causas más probables.  Los quistes (sacos no cancerosos que contienen líquido) y los

cánceres no invasivos (carcinoma ductal in situ, o DCIS) son más comunes en las mujeres de mayor edad.  La probabilidad de que una sola protuberancia sea cáncer del seno es una posibilidad importante en cualquiera de estos grupos, pero es más probable en mujeres de mayor edad que en las mujeres más jóvenes.

Es muy común que varias protuberancias en ambos senos se deban a una condición benigna, como los cambios fibroquísticos.

Las protuberancias en los senos, al igual que otros síntomas, tienen que ser analizadas junto con los otros síntomas que la mujer pudiera tener. Por ejemplo, una protuberancia nueva y sensible que esté acompañada de piel enrojecida y fiebre pudiera ser un signo de infección del seno.  No obstante, cualquier protuberancia nueva u otro cambio debe ser examinada por un médico o enfermera.

Dolor: algunas mujeres sienten dolor o molestia en el seno que está asociado con el ciclo menstrual.  Este tipo de dolor “cíclico” es más común durante la semana antes del período menstrual, y a menudo desaparece una vez comienza la menstruación.  Muchas mujeres con cambios fibroquísticos (discutido más adelante) sienten dolor cíclico en el seno.  Se cree que los cambios en los niveles hormonales son la causa.

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Algunas condiciones benignas del seno, como la inflamación del seno (mastitis), pudiera causar el inicio de más dolor repentino en un lugar específico. En estos casos, el dolor no está asociado con el ciclo menstrual. En raras ocasiones, las protuberancias del cáncer del seno también pueden causar dolor.

Secreción del pezón: aunque la secreción (otra que no sea leche) del pezón pudiera ser alarmante, en la mayoría de los caos se debe a una condición benigna.  Al igual que con las protuberancias del seno, mientras más joven sea la mujer, mayores probabilidades hay de que la causa sea benigna.

La secreción que no es leche y que proviene de las condiciones benignas es usualmente clara, amarilla, verde o color marrón.  La secreción que contiene sangre (que es visible a simple vista o detectada en análisis de laboratorio), aunque por lo general no es cáncer, causa más

preocupación y requiere de más evaluación.

Por otro lado, la secreción que proviene de varios conductos del seno o de ambos senos se debe más comúnmente a condiciones benignas, como los cambios fibroquísticos o ectasia ductal.

La secreción que proviene de un solo conducto (con o sin sangre) puede ser causada por condiciones benignas, como el papiloma intraductal y la ectasia ductal, pero también puede ser causada por condiciones precancerosas (como el DCIS) o por cáncer, y deben ser examinadas inmediatamente.

Una secreción lechosa que proviene de ambos senos (otra que no surja durante el embazado o durante la lactancia) algunas veces ocurre en respuesta al ciclo menstrual.  Además puede deberse a un desequilibrio de hormonas segregadas por la pituitaria o la glándula tiroides, o a ciertos medicamentos.

De nuevo, mientras las condiciones benignas son más comunes que el cáncer del seno, es importante notificarle al equipo de atención médica sobre cualquier cambio en su seno para que puedan evaluarlo sin demora.

Si ocurre un cambio, tal como el origen de una masa o inflamación, sensibilidad a la palpación, irritación o formación de hoyuelos en la piel, retracción del pezón (volteado hacia dentro) o dolor en los pezones, enrojecimiento, comezón o escamas en el pezón o en la piel del seno o una secreción que no sea leche materna, usted debe ver a un miembro de su equipo de atención médica lo antes posible para que le examine. Una masa no dolorosa, dura y con bordes irregulares tiene más probabilidades de ser cáncer, pero algunos tumores cancerosos poco frecuentes son sensibles a la palpación, blandos y de forma redondeada. Por este motivo, es importante que cualquier masa o protuberancia nueva en el seno sea examinada por un médico con experiencia de las enfermedades del seno. La mayoría de las veces, estos cambios que se producen en los senos no son un cáncer.

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¿Cuáles son los signos y síntomas del cáncer del seno?

A pesar de que es muy extenso el uso de la mamografía para la detección, han aumentado los casos de cáncer del seno antes de que causen algún problema. Algunos de estos casos no son detectados por los mamogramas, ya sea porque el examen no se hizo o porque, aunque sea en las mejores condiciones, la mamografía no puede detectar todos los cánceres del seno. La indicación más común de cáncer del seno es una nueva protuberancia o masa. Una masa sólida que no causa dolor, con orillas irregulares, es muy probable que sea cancerosa, pero algunos tipos raros de cáncer son suaves, blandos y redondeados.  Por esa razón, es muy importante que cualquier masa o protuberancia, o cambio en el seno sea revisada por un profesional de la salud  con experiencia en el diagnóstico de las enfermedades del seno. Otros signos del cáncer del seno incluyen la hinchazón de parte de un seno (aunque no se sienta una protuberancia precisa), irritación, sarpullido u hoyuelos en la piel, dolor o retracción del pezón (contracción hacia dentro), enrojecimiento o escamosidad en el pezón o en la piel del seno o secreción que no sea de leche materna. Algunas veces el cáncer del seno se propaga a los ganglios linfáticos bajo las axilas que obviamente se agrandan, aun antes de que el tumor original en el tejido del seno sea lo suficientemente grande como para palparlo.

¿Cómo se trata el cáncer del seno?

A continuación le presentamos un resumen sobre los tipos de tratamientos usados contra el cáncer del seno:

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Terapia local y terapia sistémica

- La terapia local tiene como objetivo tratar un tumor en un sitio específico, sin afectar el resto del cuerpo. La cirugía y la radioterapia son ejemplos de terapias locales.

- La terapia sistémica se administra por vía oral o directamente en el torrente sanguíneo para llegar a las células cancerosas que se hayan podido propagar más allá del seno. La quimioterapia, la terapia hormonal y la inmunoterapia son terapias sistémicas.

- Cuando a las pacientes que no presentan cáncer detectable después de la cirugía se les administra terapia sistémica, ésta se llama terapia adyuvante. Los médicos creen que las células cancerosas se pueden desprender del tumor primario del seno y comenzar a

propagarse a través del torrente sanguíneo, aun en etapas tempranas de la enfermedad. Estas células no se pueden palpar en un examen físico ni ver en las radiografías o en otros estudios por imágenes, y no causan síntomas. Sin embargo, pueden establecer tumores nuevos en otros órganos o en los huesos. El objetivo de la terapia adyuvante es destruir estas células ocultas.

- Sin embargo, no todas las pacientes necesitan terapia adyuvante.  Si el tumor mide más de media pulgada o el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos, es muy probable que se haya propagado a cualquier otro lugar del cuerpo través del torrente sanguíneo.  No obstante, hay otras características que pueden determinar si el paciente debe recibir terapia adyuvante. Las recomendaciones respecto a la terapia sistémica se analizan en las secciones de estos tratamientos y en la sección de tratamiento por etapa.

- A algunas pacientes se les administra terapia sistémica, por lo general quimioterapia, antes de la cirugía para reducir un tumor.  A esto se le llama terapia neoadyuvante.

Procedimientos quirúrgicos para el cáncer del seno

La mayoría de las mujeres con cáncer del seno se somete a algún tipo de cirugía. Las operaciones para el tratamiento local incluyen la cirugía de conservación del seno, la

mastectomía y la obtención de muestras y extirpación del ganglio linfático axilar. Además, las mujeres pueden optar por someterse a una reconstrucción del seno al mismo tiempo que la mastectomía o posteriormente.

Terapia de conservación del seno: en la tumorectomía se extirpa sólo la masa del seno y un margen circundante de tejido normal. Si al examinar el tejido extirpado por la tumorectomía se detecta la presencia de cáncer en el borde de la porción de tejido extirpado (margen), es posible que el cirujano necesite extirpar tejido adicional. Esta operación se llama una

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re-escisión. Por lo general, se administra radioterapia en algún momento después de una tumorectomía. Si se va a administrar quimioterapia, por lo general se retrasa la radiación hasta que la quimioterapia ya no se administre.

En la mastectomía parcial o segmentaria o cuadrantectomía se extirpa más tejido del seno que en una tumorectomía (hasta una cuarta parte del seno). Usualmente se administra radioterapia externa durante seis a siete semanas después de la cirugía.

Los efectos secundarios de estas operaciones incluyen inflamación e hipersensibilidad temporales y endurecimiento debido al tejido cicatricial que se forma en el área de la cirugía.

Para la mayoría de las mujeres con cáncer del seno en etapa I o II, la terapia de conservación del seno (tumorectomía y radioterapia) es tan eficaz como una mastectomía. Las tasas de supervivencia de las mujeres que reciben estos dos tratamientos son las mismas. Sin embargo, la terapia de conservación del seno no es una opción para todas las mujeres que padecen cáncer del seno (remítase a la discusión sobre la tumorectomía y la mastectomía a

continuación).

La radioterapia, como una parte de la terapia de conservación del seno, algunas veces se puede omitir.  Las mujeres que pueden considerar la tumorectomía sin la radioterapia tienen todas las siguientes características:

- 70 años o más

- un tumor que mide 2 cm o menos que ha sido extirpado completamente - un tumor que contiene receptores hormonales

- ningún ganglio linfático afectado

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Mastectomía: en una mastectomía simple o total el cirujano extirpa todo el seno, incluyendo el pezón, pero no extirpa los ganglios linfáticos axilares ni el tejido muscular que se encuentra debajo del seno. Esta operación algunas veces se usa para tratar los cánceres del seno en etapa 0.

La mastectomía radical modificada involucra la extirpación de todo el seno y una porción de los ganglios linfáticos axilares. Esta es la cirugía más común para las mujeres con cáncer del seno a las que se les va a extirpar el seno completo.

La mastectomía radical es una operación extensa en la que se extirpa todo el seno, los

ganglios linfáticos axilares y los músculos pectorales (pared torácica) que se encuentran debajo del seno. Anteriormente este tipo de cirugía era muy común; pero debido a la desfiguración y a los efectos secundarios que causa, y debido a que se ha comprobado que la mastectomía radical modificada es tan eficaz como la mastectomía radical, en la actualidad es un procedimiento que raramente se hace.

Los posibles efectos secundarios de la mastectomía y de la tumorectomía incluyen infección de la herida, hematoma (acumulación de sangre en la herida) y seroma (acumulación de líquido transparente en la herida). Si también se extirpan los ganglios linfáticos axilares, pueden

aparecer efectos secundarios adicionales que se describen en la sección sobre la resección de los ganglios linfáticos axilares.

Selección entre la tumorectomía y la mastectomía: la ventaja de la tumorectomía es que conserva la apariencia del seno. Una desventaja es la necesidad de recibir varias semanas de radioterapia después de la cirugía. Sin embargo, un pequeño porcentaje de  mujeres que se sometieron a una mastectomía siguen teniendo la necesidad de recibir radioterapia al área del seno.

Asegúrese de obtener todos los datos cuando esté considerando la tumorectomía o la mastectomía. Aunque usted tenga una inclinación inicial a favor de la mastectomía para

“deshacerse del cáncer lo más rápido posible”, el hecho es que hacer esto no provee una mejor probabilidad de una supervivencia a largo plazo o un mejor resultado del tratamiento en la mayoría de los casos.  Los estudios abarcadores de investigación con más de 20 años de información recopilada que incluyen la participación de miles de mujeres muestran que cuando la tumorectomía se puede realizar, la mastectomía no provee una mejor probabilidad de

supervivencia del cáncer del seno en comparación con la tumorectomía.  Debido a estos datos, la mayoría de las mujeres no optan por la extirpación del seno.

Aunque la mayoría de las mujeres y sus médicos prefieren la tumorectomía y la radioterapia, su selección dependerá de varios factores, tales como:

- Cómo se siente con respecto a la perdida del seno.

- La distancia que tiene que viajar para recibir la radioterapia.

- Si está dispuesta a realizarse más cirugía para reconstruir el seno después de someterse a una mastectomía.

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forma más rápida posible.

Generalmente no se recomienda una tumorectomía o terapia de conservación del seno para:

- Mujeres que ya han recibido radioterapia en el seno afectado.

- Mujeres con dos o más áreas cancerosas en el mismo seno que están muy separadas entre sí como para poderse extirpar mediante una sola incisión quirúrgica.

- Mujeres en cuya tumorectomía inicial, junto con una re-escisión, no se extirpó completamente el cáncer.

- Mujeres con ciertas enfermedades graves del tejido conectivo, como por ejemplo esclerodermia, que las hace especialmente sensibles a los efectos secundarios de la radioterapia.

- Mujeres embarazadas que requerirían radiación durante el embarazo (con el riesgo de dañar al feto).

- Mujeres con un tumor mayor de 5 cm (2 pulgadas) que no se reduce de tamaño con quimioterapia.

- Mujeres con un cáncer cuyo tamaño es grande en relación con un seno de tamaño pequeño.

Resección de ganglios linfáticos axilares: para determinar si el cáncer del seno se ha

propagado a los ganglios linfáticos axilares, se extirpan algunos de estos ganglios linfáticos (en una operación que se llama resección axilar) y se examinan bajo el microscopio.

Como se indicó anteriormente, la resección de ganglios linfáticos axilares forma parte del procedimiento de mastectomía radical o de mastectomía radical modificada, y usualmente se combina con un procedimiento de conservación del seno como una tumorectomía. Entre alrededor de 10 y 40 ganglios linfáticos son extirpados durante la resección de los ganglios linfáticos axilares.

La presencia o ausencia de células cancerosas en los ganglios linfáticos axilares es un factor importante en la selección de la terapia adyuvante. Anteriormente se creía que si se extirpaba la mayor cantidad de ganglios linfáticos posible se reduciría el riesgo de propagación a otras partes del cuerpo y mejoraría las probabilidades de curar el cáncer.

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Ahora se sabe que las células del cáncer del seno que se han propagado más allá del seno y de los ganglios linfáticos axilares se tratan mejor con terapia sistémica. La resección axilar se usa como una prueba para ayudar a guiar otras decisiones sobre el tratamiento del cáncer.

El principal efecto secundario de la extirpación de los ganglios linfáticos axilares es el linfedema (inflamación del brazo). Aproximadamente de 10% a 30% de las mujeres a quienes se les extirpan los ganglios linfáticos axilares padecen linfedema. Las maneras de prevenir o reducir los efectos del linfedema se analizan en la sección "¿Qué sucede después del tratamiento del cáncer del seno?". Si su brazo está inflamado, o se siente oprimido o le duele después de la cirugía de los ganglios linfáticos, asegúrese de notificarlo inmediatamente a algún miembro de su equipo de atención del cáncer.

Es posible que también experimente limitaciones temporales o permanentes en el movimiento del brazo o del hombro después de la cirugía. El adormecimiento de la piel de la porción superior interna del brazo es otro efecto secundario común, ya que los nervios que controlan esta sensación en la piel viajan a través del área de los ganglios linfáticos.

Biopsia del ganglio linfático centinela (SLNB): aunque la resección de los ganglios linfáticos es una operación segura y tiene tasas bajas de efectos secundarios graves, los médicos han creado otra forma de conocer si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos sin extirparlos todos primero. A este procedimiento se le llama biopsia de los ganglios centinela (SLNB, por sus siglas en inglés).

En este procedimiento el cirujano detecta y extirpa el "ganglio centinela", el primer ganglio linfático en el que penetra un tumor y el que con mayor probabilidad contiene células cancerosas. El cirujano inyecta una sustancia radiactiva y/o un colorante azul en el área

alrededor del tumor. Los vasos linfáticos transportan estas sustancias hacia el ganglio centinela y le provee al médico un "mapa de los ganglios linfáticos". El médico puede ver el colorante azul o detectar la radiactividad con un contador Geiger.  Luego, el médico extirpa el ganglio o los ganglios (a menudo dos o tres) para que lo examine un patólogo.

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Si el ganglio centinela contiene cáncer, el cirujano realizará una resección axilar, es decir, extirpará los ganglios linfáticos de la axila. Esto podría realizarse al mismo tiempo o varios días después de la primera biopsia de ganglio centinela. El momento en que se hace depende de qué tan fácilmente se pueda observar el cáncer en el ganglio linfático al momento de la cirugía.  Algunas veces es obvio, pero en otros casos sólo se encuentra mediante un estudio

microscópico realizado por un patólogo.

Si el ganglio linfático centinela no tiene cáncer, la paciente no necesitará más cirugía de los ganglios linfáticos y puede evitar los efectos secundarios de una cirugía completa de los ganglios linfáticos. Por favor remítase a la sección sobre el linfedema en "¿Qué sucede después del tratamiento contra el cáncer del seno?"

La obtención limitada de muestras de los ganglios linfáticos no es siempre apropiada.  Resulta más apropiada si hay un solo tumor menor de 5 cm en el seno, no se ha administrado

quimioterapia ni radioterapia previamente y los ganglios linfáticos no están inflamados.

La biopsia de ganglio centinela es una técnica compleja que requiere de mucha destreza. Por lo tanto, los médicos recomiendan que se realice la biopsia del ganglio centinela sólo por un equipo con experiencia en esta técnica. Si usted está considerando hacerse esta biopsia, pregúntele al equipo de atención médica si éste es un procedimiento que ellos hacen regularmente.

Cirugía reconstructiva y cirugía para implantes del seno: estos no son procedimientos para tratar el cáncer, sino para restaurar la apariencia del seno después de una mastectomía. Si se va a someter a una mastectomía y está considerando hacerse inmediatamente una

reconstrucción, es importante que consulte a un cirujano plástico experto en la reconstrucción del seno antes de someterse a la cirugía.

Las decisiones sobre el tipo de reconstrucción y cuándo es el momento de realizarla

dependerán de la situación médica de cada mujer y de sus preferencias personales. El seno se puede reconstruir al mismo tiempo que se realiza la mastectomía (reconstrucción inmediata) o posteriormente (reconstrucción demorada). En la reconstrucción se pueden usar implantes, tejido de otras partes de su cuerpo (reconstrucción con tejido autólogo), o ambos.

Lea nuestro documento Reconstrucción del seno después de la mastectomía si desea más información. También puede encontrar de utilidad hablar con una mujer que haya tenido el tipo de reconstrucción que usted está considerando. Las voluntarias del programa Recuperación a su Alcance ("Reach to Recovery") pueden ayudarle.

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¿Qué debe esperar con la cirugía?

Para muchas mujeres, la idea de una cirugía puede ser atemorizante. Sin embargo, con una mejor comprensión de lo que se espera que pase antes, durante y después de la operación, se pueden disipar muchos temores.

Antes de la cirugía: en la actualidad, el procedimiento común para la biopsia permite saber en unos días después de la biopsia si usted tiene cáncer del seno, pero no se sabrá la extensión del cáncer sino hasta después de la cirugía para el tratamiento local.

Usualmente usted se reúne con su cirujano unos días antes de la operación para discutir el procedimiento. Este es un buen momento para hacer preguntas específicas sobre la cirugía y analizar los posibles riesgos. Se le pedirá que firme un formulario de consentimiento que autoriza al médico a realizar la cirugía. Tómese el tiempo necesario y revise detenidamente el formulario para asegurarse de que entiende lo que está firmando.

Algunas veces los médicos le envían la información para que la revise antes de la cita y tenga así suficiente tiempo para leerla y no se sienta apresurada. Es posible que también se le pida que dé su consentimiento para que los investigadores utilicen con propósitos diagnósticos cualquier tejido o sangre que no sea necesaria. Aunque esto no represente un beneficio directo para usted, puede ser de utilidad para las mujeres en el futuro.

Es posible que se le pida que done sangre antes de algunas operaciones, como por ejemplo para la mastectomía combinada con la reconstrucción del tejido natural, si los médicos creen que pudiese ser necesario hacer una transfusión. Tal vez se sienta más segura al saber que en caso de que sea necesaria una transfusión, usted recibirá su propia sangre. Si no recibe su propia sangre, es importante que sepa que en los Estados Unidos, las transfusiones

sanguíneas de otra persona son casi tan seguras como  recibir su propia sangre. Pregúntele a su médico sobre la posible necesidad de una transfusión sanguínea.

Su médico revisará su historia médica y le preguntará qué medicamentos está tomando. Esto es para asegurarse de que no está tomando nada que pueda interferir con la cirugía. Por ejemplo, si está tomando medicamentos diluyentes de la sangre (como aspirina), es posible que le pidan que deje de tomar el medicamento aproximadamente una o dos semanas antes de la cirugía. Usualmente se le pedirá que no coma ni tome nada durante 8 a 12 horas antes de la cirugía, especialmente si le van a administrar anestesia general (estará "dormida" durante la cirugía).

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También se reunirá con el anestesiólogo o con la enfermera anestesista, el profesional de la salud que le administrará la anestesia durante la cirugía. El tipo de anestesia que se va a usar depende en gran medida de la clase de cirugía que se va a realizar y de sus antecedentes médicos.

Usualmente se administra anestesia general siempre que la cirugía involucre una mastectomía o una resección de los ganglios axilares. Se le colocará una línea intravenosa (IV) para

administrarle los medicamentos que sean necesarios durante la cirugía. Generalmente usted estará conectada a un equipo de electrocardiografía (EKG, por sus siglas en inglés) y se le colocará en el brazo un manguito para medir la presión sanguínea, a fin de poder supervisar el ritmo cardíaco y la presión sanguínea durante la cirugía.

Cirugía: para la cirugía, es posible que se le ofrezca la opción de un procedimiento ambulatorio o que se le admita en el hospital. La duración de su hospitalización depende del tipo de cirugía que se va a realizar; su estado general de salud y si tiene otros problemas médicos; su

condición durante la cirugía; y cómo se sienta después de la cirugía. Usted y su médico deben tomar la decisión sobre la duración de su hospitalización, y no deben tomarla dependiendo de lo que el seguro pagará, aunque es importante que verifique la cobertura de su seguro antes de la cirugía.

Como regla general, las mujeres que se van a someter a una mastectomía o a una resección de los ganglios linfáticos axilares permanecen en el hospital una o dos noches y luego regresan a su casa. Sin embargo, es posible que algunas mujeres deban permanecer brevemente en una unidad de observación durante 23 horas antes de regresar a su hogar. En esta situación, la atención se continúa en el hogar con la visita de una enfermera de atención domiciliaria que le supervisará y le proporcionará la atención médica necesaria.

Usualmente la tumorectomía y la biopsia del ganglio linfático centinela se realiza en un centro quirúrgico ambulatorio y generalmente no es necesario pasar la noche en el hospital.

La duración de la operación depende del tipo de cirugía que se va a realizar. Por ejemplo, una mastectomía con resección de los ganglios linfáticos axilares durará de 2 a 3 horas.  Después de la cirugía, a usted le llevarán a la sala de recuperación, en donde permanecerá hasta que despierte y su condición y signos vitales (presión sanguínea, pulso y respiración) sean

estables.

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más drenajes (tubos de plástico o de goma) en el seno o en el área axilar, cuyo objetivo es eliminar la sangre y el líquido linfático que se acumulan durante el proceso de curación. El cuidado de los drenajes incluye vaciar y medir el líquido e identificar los problemas que el médico o la enfermera deban saber. La mayoría de los drenajes permanece de una a dos semanas en el área. Cuando el volumen del drenaje disminuye hasta aproximadamente 30 cc (1 onza de líquido) diariamente, con frecuencia se quita el drenaje.

Raramente los médicos colocan el brazo en un cabestrillo para mantenerlo fijo. La mayoría de los médicos le pedirá que comience a mover el brazo para que no se le ponga rígido. Las mujeres que se someten a una tumorectomía o mastectomía quedan sorprendidas del poco dolor que experimentan en el área del seno. Sin embargo, no se sienten tan complacidas con las sensaciones extrañas (adormecimiento, sensación de pellizco o tensión) que experimentan en el área de la axila.

Debe discutir con el médico el cuidado del área de la cirugía y del brazo. Generalmente se les proporcionan a usted y a las personas encargadas de su cuidado instrucciones por escrito sobre el cuidado después de la cirugía.

Estas instrucciones deben incluir:

- El cuidado de la herida quirúrgica y del vendaje.

- Cómo supervisar el drenaje y cuidar los tubos del drenaje. - Cómo reconocer las señales de una infección.

- Cuándo llamar al médico o a la enfermera.

- Cuándo comenzar a utilizar el brazo y cómo hacer ejercicios con el brazo para evitar su rigidez.

- Cuándo puede volver a usar un sostén (brasier).

- Cuándo comenzar a usar una prótesis y qué tipo de prótesis usar (después de la mastectomía).

- Qué comer y qué no comer.

- El uso de medicamentos, entre ellos medicamentos contra el dolor. - Todas las limitaciones de actividades.

- Qué esperar respecto a las sensaciones o el adormecimiento en el seno y el brazo. - Qué esperar respecto a los sentimientos sobre la imagen corporal.

- Una cita de seguimiento y la información  para contactar una voluntaria del programa Recuperación a su Alcance ("Reach to Recovery"). Mediante este programa, una voluntaria especialmente capacitada que también ha padecido cáncer del seno puede proporcionar información, consuelo y apoyo (si desea más información, remítase a nuestro documento Recuperación a su Alcance).

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explicará los resultados del informe patológico y hablará con usted sobre la necesidad de tratamiento adicional. Si necesita más tratamiento, se le pedirá que vea a un oncólogo clínico o a un oncólogo especialista en radiación.

¿Qué es una mamografía?

Un mamograma es una radiografía del seno. Se utiliza para diagnosticar una enfermedad del seno en mujeres que presentan síntomas.

La mamografía de detección se utiliza para buscar una enfermedad del seno en mujeres asintomáticas, es decir, que no parecen tener ningún problema en los senos. Por lo general, la mamografía requiere que se tome dos radiografías (rayos x)  de cada seno. En algunos

pacientes, como las mujeres con implantes de senos, es necesario tomar más radiografías para incluir en ellas tanto tejido del seno como sea posible.

Las mujeres que estén lactando a sus bebés pueden hacerse el mamograma, aunque éste no sea probablemente tan preciso.  Ellas pueden extraer la leche de los senos antes del hacerse el mamograma.

Existen guías estrictas para garantizar que el equipo de mamografía sea seguro y utilice la dosis de radiación más baja posible. A muchas personas les preocupa la exposición a los rayos X, pero el nivel de radiación en el equipo moderno de mamografía no aumenta

significativamente el riesgo de cáncer del seno.

Un mamograma, aunque resulte sugerente, no puede demostrar por sí solo que un área anormal sea un cáncer. Si un mamograma levanta sospechas de cáncer,  una pequeña

cantidad de tejido debe extirparse y examinarse por medio del microscopio. Este procedimiento se llama biopsia.

Los dos tipos principales de anormalidades que los médicos buscan en los mamogramas son las calcificaciones y las masas.

Es muy importante que el radiólogo tenga disponible sus mamogramas anteriores cada vez que tenga una consulta.

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¿Cómo saber si el mamograma es de calidad?

Las siguientes son sugerencias para asegurarse que reciba un mamograma de calidad:

- Pida que le muestren el certificado de FDA que indica que la instalación reúne los niveles más altos de seguridad y calidad.

- Acuda a una instalación especializada en mamogramas o que efectúe muchos cada día. - Si está satisfecha con la buena calidad de la instalación, continúe yendo anualmente para que así se puedan comparar sus mamogramas cada año.

- Si acude a una instalación por primera vez, traiga una lista de los lugares, las fechas de los mamogramas, las biopsias u otros tratamientos del seno que haya tenido en el pasado.

- Si se ha hecho mamogramas en otra instalación, haga lo posible por obtener sus

mamogramas anteriores para que los lleve a la nueva instalación (o pida que sean enviados a la otra instalación) y así los puedan comparar con las más recientes.

- No use desodorante o antiperspirantes bajo sus axilas el día que se vaya a hacer el mamograma.  Algunos desodorantes contienen sustancias que  pueden interferir con la lectura de su mamograma, ya que pueden aparecer como puntos blancos en la radiografía.

- Trate de programar el mamograma cuando sus senos no estén sensibles o hinchados.  Esto ayuda a reducir la molestia y a lograr una buena radiografía.

- Trate de evitar hacerse el mamograma la semana antes del período menstrual (la regla). - Es importante describirle al tecnólogo  que está haciendo el mamograma cualquier

síntoma o problema del seno que esté experimentando.

- Esté preparada para describir cualquier historial médico pertinente, como cirugías previas, uso de hormona y antecedentes familiares o personales de cáncer del seno.

- Además discuta con su médico o enfermera cualquier problema o hallazgo nuevo en su seno antes de hacerse el mamograma.

¿Qué son las calcificaciones?

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Las calcificaciones son minúsculos depósitos de minerales dentro del tejido del seno que parecen pequeñas manchas blancas en las radiografías.  Éstas pueden o no ser causadas por el cáncer. Una masa, que puede ocurrir con o sin calcificaciones, es otro cambio importante en los mamogramas. Las calcificaciones se dividen en dos tipos: macrocalcificaciones y

microcalcificaciones.

Las macrocalcificaciones son gruesos (grandes) depósitos de calcio que, la mayoría de las veces, representan cambios en los senos causados por el envejecimiento de las arterias del seno, viejas lesiones o inflamaciones. Estos depósitos están asociados con condiciones no cancerosas y no requieren una biopsia. Las macrocalcificaciones se encuentran en

aproximadamente la mitad de las mujeres mayores de 50 años de edad, así como en una de diez mujeres menores de 50.

Las microcalcificaciones son minúsculas partículas de calcio localizadas en el seno.  Éstas pueden aparecer solas o en grupos.  Las microcalcificaciones que aparecen en un mamograma causan más preocupación, pero no siempre indican la presencia de cáncer. La forma y la

distribución de las microcalcificaciones ayudan al médico a evaluar cuán probable es que el cáncer esté presente.  Ocasionalmente, el radiólogo que hace el mamograma pudiera pedir que se hagan vistas adicionales de estas calcificaciones con una técnica llamada vistas de

magnificación. Estas vistas permiten caracterizar el número, la forma y la distribución de los pequeños grupos de depósitos de calcio.  En la mayoría de los casos, la presencia de microcalcificaciones no significa que se necesita una biopsia.  En lugar de esto, el médico puede recomendarle un mamograma de seguimiento dentro de tres a seis meses.  En otros casos, las microcalcificaciones causan más sospechas y es necesaria una biopsia.

¿Qué son las masas?

Las masas pueden ser muchas cosas, incluyendo quistes y tumores sólidos no cancerosos (como lo son los fibroadenomas).  Sin embargo, las masas pudieran ser cáncer y usualmente se deben hacer biopsias si no se trata de quistes. El tamaño, la forma y los márgenes (bordes) de la masa ayudan al radiólogo a determinar si hay cáncer.

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examen físico ni mediante un mamograma únicamente.   Para confirmar que una masa es realmente un quiste, es necesario hacer una ecografía del seno o extraer el líquido con una aguja delgada y hueca (aspiración). Si se extrae el líquido del quiste, entonces el examen físico y la ecografía deben regresar a lo normal.

¿Qué es una Biopsia? ¿En qué consisten cada uno de sus tipos?

La biopsia, en la que se toma una muestra de las células o tejido y se observa con un

microscopio, puede hacerse cuando en un mamograma, una ecografía o en el examen físico se detecta algo extraño. Hacer una biopsia es la única forma de confirmar si un tumor es

canceroso o benigno.  Existen varios tipos de biopsia, y cada uno de éstos tiene ventajas y desventajas. La elección del tipo que se vaya a utilizar depende de su situación. Algunos de los factores que el médico considerará incluyen:

- Qué tan sospechosa es la lesión. - El tamaño de la misma.

- Su localización en el seno.

- La cantidad de lesiones existentes.

- Otros problemas de salud que usted pueda tener. - Sus preferencias personales.

Por favor, discuta las ventajas y desventajas de los diferentes procedimientos de biopsia con su médico. Por lo general, las biopsias no son muy dolorosas, y éste procedimiento no requiere hospitalización.

A continuación se explica detalladamente los distintos tipos de biopsia:

Biopsia por aspiración con aguja fina (FNAB, por sus siglas en inglés). La biopsia por

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para las pruebas de sangre. Esta aguja puede dirigirse hasta el área de la anomalía del seno mientras el médico palpa la protuberancia. Si ésta no puede palparse con facilidad, el médico puede utilizar una ecografía o un método llamado biopsia con aguja estereotáctica para dirigir la aguja.  Con la ecografía, el médico puede observar la aguja en una pantalla a medida que ésta se aproxima a la masa y penetra en la misma. En las biopsias con aguja estereotáctica, las computadoras trazan la ubicación exacta de la masa utilizando los mamogramas tomados desde dos ángulos.

Por lo general, esta prueba toma sólo unos pocos momentos y se realiza en el consultorio del médico. Es posible que se use anestesia local (medicamento para adormecer el área).  Debido a que se usa una aguja fina para hacer la biopsia, el proceso de la anestesia pudiera ser más molesto que la biopsia en sí.

Una vez que la aguja se encuentra en el sitio correcto, a menudo puede extraerse líquido, de haberlo. Un líquido con sangre o turbio puede indicar la presencia de un quiste benigno o, en muy raras ocasiones, un cáncer. Si la protuberancia es sólida, se extraen pequeños fragmentos de tejido. Las protuberancias sólidas pueden deberse a un cáncer o a cualquiera de los varios tipos de condiciones benignas del seno.

Las células contenidas en el líquido del quiste o los pequeños fragmentos de tejido de la masa sólida se envían al laboratorio, donde se colocan en laminillas de cristal y se tratan con

colorantes para que resulten más visibles bajo el microscopio. El examen microscópico de las muestras tomadas mediante la biopsia por aspiración con aguja fina puede determinar si la mayoría de las anomalías del seno son de carácter benigno o canceroso. En algunos casos, la biopsia por aspiración con aguja fina no ofrece una respuesta clara, por lo que se requiere otro tipo de biopsia.

Cuando hable con su médico, usted pudiera escuchar sobre la prueba triple o prueba de diagnóstico triple. En realidad, no se trata de un procedimiento, sino de una forma de conectar los resultados del examen de los senos, el mamograma y la biopsia por aspiración con aguja fina. Si estos tres resultados parecen ser benignos, el tejido anormal puede considerarse efectivamente benigna, con una precisión aproximada del 98%. Si alguno de éstos no

concuerda, es probable que se recomienden más pruebas (una biopsia con aguja o una biopsia quirúrgica).

Biopsia de núcleo con aguja. La aguja utilizada en la biopsia es más grande que la que se usa en la biopsia por aspiración con aguja fina. Esta aguja extrae un pequeño cilindro de tejido (de aproximadamente 1/16 de pulgada de diámetro y 1/2 pulgada de largo) de la anomalía del seno. Esta biopsia se lleva a cabo con anestesia local en la clínica o el consultorio del médico. Al igual que en el caso de la biopsia por aspiración con aguja fina, la biopsia por aguja puede tomar muestras de las anomalías palpadas por su médico, así como de las más pequeñas localizadas mediante la ecografía o los métodos estereotácticos. Dependiendo de si la

anormalidad se puede o no palpar, usualmente se extraen alrededor de tres a cinco biopsias. Existen dos nuevos dispositivos que se pueden guiar mediante métodos estereotácticos y que

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pueden extraer más tejido que una biopsia por aguja. La biopsia asistida con vacío succiona el tejido hacia un cilindro que se inserta en el tejido del seno. Luego, un bisturí que rota corta las muestras de tejido del seno. Generalmente, con este método se extrae el doble de tejido que con una biopsia por aguja, pero sólo requiere de una inserción de aguja.

Biopsia de segmento grande o el método ABBI (siglas en inglés que significan: instrumento avanzado para la biopsia del seno) usa un bisturí circular que rota para extraer un cilindro grande de tejido. Debido al tamaño de la muestra, usualmente requiere que se tomen puntos de sutura después de realizar el procedimiento.

La biopsia asistida con vacío y la biopsia de segmento grande han sido aprobadas por la FDA como instrumentos para el diagnóstico de condiciones del seno. Sin embargo, los especialistas siguen en desacuerdo sobre cuando cada uno de estos instrumentos debe ser usado, o en algunos casos, si se deben usar del todo.

Biopsia quirúrgica. En algunos casos, puede ser necesaria una cirugía para extirpar la totalidad o parte de la protuberancia que se va a examinar por medio del microscopio. Se le llama

biopsia por escisión cuando se extirpa la totalidad de la lesión (una protuberancia o área que contenga calcificaciones), junto a un margen circundante de tejido del seno de apariencia normal.  Por lo general, la biopsia quirúrgica puede llevarse a cabo en el departamento de servicios ambulatorios del hospital o (rara vez) en la oficina del médico usando anestesia local.  Algunas veces se le administrarán medicamentos a la mujer para que pueda relajarse durante el procedimiento.

El cirujano puede utilizar un procedimiento llamado localización mediante alambre durante la biopsia por escisión de una pequeña protuberancia del seno que resulte difícil de ubicar mediante palpación.  Este procedimiento también puede usarse en aquellas áreas que tienen un aspecto sospechoso en la radiografía (por ejemplo, debido a calcificaciones), pero que no muestran una protuberancia definida. Una vez insensibilizada el área con anestesia local, se introduce una aguja fina hueca en el seno y se toman radiografías para orientarla hacia el área sospechosa. Luego, a través del centro de la aguja se coloca un alambre fino. Un pequeño gancho situado en el extremo del alambre lo mantiene en su lugar. Seguidamente se extrae la aguja hueca, y el cirujano utiliza el alambre como una guía para localizar el área anormal que hay que extirpar. Es posible que sea necesario colocar más de un alambre para delinear las áreas que presentan anormalidad en el mamograma.

MRI y biopsia del seno

Un método nuevo de biopsia utiliza ahora la imagen por resonancia magnética para extraer muchas muestras a través de una pequeña incisión. Este enfoque está siendo estudiado en mujeres que tienen un historial de cáncer del seno, que presentan cáncer del seno en sus

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familias o que tienen tejido denso del seno.

¿Puedo prevenir el cáncer de seno?

Una mujer con riesgo promedio de contraer cáncer del seno puede reducir su riesgo en cierta medida cambiando aquellos factores de riesgo que se pueden cambiar. Si usted da a luz a varios niños y los amamanta por varios meses, evita el alcohol, hace ejercicio regularmente y mantiene su cuerpo en forma, usted está disminuyendo el riesgo de contraer cáncer del seno. Asimismo, si evita la HRT después de la menopausia, evitará el aumento en su riesgo.

Actualmente se están realizando algunos estudios sobre las maneras de prevenir el cáncer del seno en las mujeres con ciertos factores de riesgo. Se espera que las investigaciones sobre los medicamentos como el tamoxifeno, el raloxifeno y otros conduzcan a nuevos métodos para prevenir muchos tumores cancerosos del seno.

¿Cuáles son las probabilidades de recurrencia de mi cáncer con

el plan de tratamiento sugerido?

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Una de las interrogantes sobre el cáncer del seno es que los médicos no pueden siempre determinar qué mujeres tienen un riesgo mayor de que su cáncer regrese. Es por esta razón que  la mayoría de las mujeres se someten a algún tipo de tratamiento después de la cirugía. Para ayudar a definir qué mujeres realmente requieren más tratamiento, los científicos están estudiando los genes en las células cancerosas del seno. Han logrado asociar ciertos patrones de genes con los cánceres que son más propensos a propagarse. Se han iniciado

recientemente estudios para determinar si algunas mujeres pudieran evitar más tratamiento después de la cirugía. 

Una mujer con cáncer en un seno tiene un riesgo de tres a cuatro veces mayor de padecer un nuevo cáncer en el otro seno o en otra parte del mismo seno. Es importante aclarara que esto es diferente a la recurrencia (regreso) del primer cáncer.

¿Cuántas veces se debe de administrar quimioterapia?

Una investigación reciente sugiere que administrar quimioterapia con más frecuencia (cada dos en vez de cada tres semanas) puede resultar mejor en prevenir que el cáncer regrese.

¿Podré tener hijos después de mi tratamiento?

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quedar embarazadas. Aunque sólo se han realizado pocos estudios, en casi todos se ha encontrado que el embarazo no aumenta el riesgo de que el cáncer regrese después de un tratamiento exitoso.

Si usted está considerando el embarazo, asegúrese de hablar sobre este asunto con su médico. En ocasiones, la asesoría psicológica puede serle útil para poner en perspectiva los problemas complejos sobre la maternidad y la supervivencia al cáncer del seno.

¿Qué es el linfedema?

El linfedema, una inflamación del brazo causada por la acumulación de líquido, pudiera surgir después del tratamiento contra el cáncer del seno. Es difícil precisar qué mujeres tendrán linfedema. Puede ocurrir justo después de la cirugía o meses e incluso años más tarde. Si se tiene cuidado, a menudo se puede evitar el linfedema o, en caso de que aparezca, se puede mantener bajo control. Las lesiones o infecciones en el brazo del lado afectado pueden causar linfedema o empeorarlo.

Infórmele a su médico inmediatamente sobre cualquier inflamación, rigidez o lesión en la mano o brazo.

Las prótesis de seno y los sostenes (Tips para con el seguro)

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Algunas mujeres que han tenido una mastectomía pueden elegir usar una prótesis en lugar de la reconstrucción. Su médico le indicará cuando esté lista para hacerse una prótesis

permanente a la medida.

El sostén ideal para usted puede ser el que siempre ha usado. A menudo se le puede adaptar al sostén que usa regularmente la prótesis del seno.

Asegúrese de corroborar con su compañía de seguro médico lo que está cubierto y cómo presentar un reclamo. Además, pídale a su médico que le dé prescripciones para su prótesis y sostenes especiales. Cuando compre las prótesis o sostenes, pida que escriban la palabra quirúrgico en las facturas. Tenga presente que si usted presenta una requisición con su plan de seguro médico (reclamación) para una prótesis o sostén, pudiera ser que la compañía no cubra una reconstrucción si usted decide que quiere hacerse este procedimiento en el futuro.

Obtenga todos los datos antes de presentar cualquier reclamación.

¿La reconstrucción del seno aumenta el riesgo de que el cáncer

regrese?

Se ha demostrado que las mujeres que tienen implantes de seno como método de

reconstrucción del seno no tienen un riesgo mayor de enfermedades del sistema inmunológico que las mujeres que no han  tenido esta cirugía.

Varios estudios han encontrado que los implantes de seno no aumentan el riesgo de cáncer del seno, aunque los implantes de silicona (silicón) para el seno pueden causar la formación de tejido cicatricial en el seno. Los implantes dificultan la visualización del tejido del seno en los mamogramas estándar, pero se pueden utilizar otras tomas diferentes, llamadas vistas con desplazamiento de implantes, para examinar completamente el tejido del seno.

Los adelantos en la reconstrucción de los vasos sanguíneos (cirugía microvascular) han servido para mejorar la reconstrucción del seno. Además, un nuevo procedimiento, conocido como mastectomía con preservación de la piel, es tan eficaz como el tipo usual de mastectomía radical modificada para muchas mujeres, con la ventaja de que causa menos tejido cicatricial y el seno reconstruido tiene un aspecto más natural.

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¿Qué son los anticuerpos monoclonales?

Los anticuerpos monoclonales son un tipo especial de proteína producida por las células del sistema inmunológico, y que pueden fabricarse en el laboratorio.

Un tipo de estos anticuerpos, el trastuzumab (Herceptin), funciona al prevenir que cierta proteína cause un crecimiento excesivo de células cancerosas. También pudiera ayudar al sistema inmunológico a combatir el cáncer.

También se están probando otros anticuerpos monoclonales. Para que los tumores cancerosos puedan crecer, deben crearse vasos sanguíneos para "nutrir" a las células cancerosas.

Algunos estudios han encontrado que los tumores cancerosos del seno, rodeados de muchos vasos sanguíneos pequeños nuevos, tienen mayores probabilidades de propagarse con mayor rapidez.

Se están creando nuevos medicamentos que pueden ser útiles para detener el crecimiento del cáncer al prevenir que se formen nuevos vasos sanguíneos. Varios de estos medicamentos se están poniendo a prueba actualmente en algunos estudios clínicos.

¿Pueden ser los anticonceptivos orales una causa de cáncer del

seno?

Todavía no se sabe con certeza cuál es la función que los anticonceptivos orales (píldoras anticonceptivas) desempeñan en el riesgo del cáncer del seno. Se han realizado estudios que sugieren que las mujeres que están usando anticonceptivos orales tienen un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer del seno que aquellas mujeres que nunca los han usado. Las

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mujeres que dejaron de usar los anticonceptivos orales hace más de 10 años no parecen tener aumento del riesgo de padecer cáncer del seno. Al considerar el uso de los anticonceptivos orales, las mujeres deben discutir con su equipo de atención médica sus otros factores de riesgo de cáncer del seno.

¿Qué debo hacer en caso de presenciar una secreción irregular

del pezón?

En caso de que usted presente una secreción por el pezón, su médico pudiera tomar una muestra del líquido y colocarla en laminillas de cristal.  Luego se observa por medio de un microscopio para ver si contiene células sanguíneas o células cancerosas. Aun cuando no se encuentran células cancerosas en la secreción del pezón, no es posible asegurar que no hay cáncer del seno.  Si usted tiene una masa sospechosa, es necesario hacer una biopsia, aun cuando la secreción del pezón no contenga células cancerosas.

La mayoría de las secreciones del pezón no son indicativas de cáncer. En general, si la secreción es clara o lechosa, amarilla o verde, es muy poco probable que se trate de un

cáncer. La secreción de color rojo o castaño-rojizo pudiera contener sangre fresca o vieja.  Aun así, es más probable que sea una infección o una condición benigna, y no cáncer.

Si la secreción no contiene sangre, es posible que su médico no envíe el líquido al laboratorio para que lo examinen por medio del microscopio, en particular si sus síntomas y los hallazgos de su examen físico sugieren que se trata de una condición benigna del seno, y no de un cáncer. En un grupo de mujeres, cuyos síntomas consistían sólo en secreciones del pezón, la condición fue benigna en el 97% de las mujeres menores de 40 años, 90% de las mujeres entre las edades de 40 a 60 años, y 68% de las mujeres mayores de 60 años.

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TIPOS DE CONDICIONES NO CANCEROSAS

¿Qué son los cambios fibroquísticos?

Los cambios fibroquísticos son condiciones benignas del seno. Incluyen una gama de

alteraciones en el seno que comprenden tanto los tejidos glandulares (lobulillos y conductos) como los estromales. En el pasado, se les solía llamar "enfermedad fibroquística". Debido a que este padecimiento afecta por lo menos al 50% de las mujeres en alguna etapa de su vida, éste se define con más precisión como un "cambio" que como una "enfermedad".

Los cambios fibroquísticos son más frecuentes en las mujeres que se encuentran en edad fértil, pero pueden afectar a las mujeres de cualquier edad.

¿Cómo se diagnostican los cambios fibroquísticos?

En la mayoría de los casos, los síntomas típicos incluyen: quistes, protuberancias,  áreas engrosadas, sensibilidad a la palpación o dolor.  Estos síntomas pueden cambiar con las diferentes etapas del ciclo menstrual. A veces, una de las protuberancias puede resultar más dura o presentar otras características que aumentan la preocupación sobre la presencia de un cáncer. Cuando esto ocurre, puede ser necesaria una biopsia con aguja o una biopsia

quirúrgica para asegurarse de que no se trate de un cáncer.

¿Cuáles son los tipos de cambios fibroquísticos?

Cuando el tejido fibroquístico del seno es observado por medio del microscopio, pueden encontrarse muchos cambios diferentes. La mayoría de éstos reflejan la forma en que el tejido

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del seno de la mujer ha respondido a los cambios hormonales mensuales, y tienen poca importancia. No obstante, algunos cambios pueden indicar un riesgo ligeramente mayor de contraer un cáncer del seno en el futuro. Al conocer algunos de los términos que los médicos usan para describir estos cambios, usted puede comprender mejor el grado de gravedad de los mismos y si deben hacer pruebas adicionales para determinar si existe o no cáncer.

Fibrosis. Como lo sugiere el término "fibroquístico", las dos características principales son la fibrosis y los quistes. La fibrosis se refiere a la abundancia de tejido fibroso, la misma materia de la que están compuestos los ligamentos y los tejidos cicatriciales.  Las áreas de fibrosis tienen una consistencia "elástica", firme o dura al tacto. La fibrosis no aumenta su riesgo de contraer cáncer del seno y no necesita ningún tratamiento especial.

Quistes. Los quistes son sacos llenos de líquido dentro de los senos. Se originan con una acumulación de líquido dentro de las glándulas del seno. Los microquistes (quistes

microscópicos) son demasiado pequeños para poder ser reconocidos al tacto y sólo se

detectan al examinar el tejido por medio del microscopio. Si el líquido se sigue acumulando, se forman macroquistes (“quistes gruesos”) que pueden detectarse fácilmente al tacto y llegar a tener una o dos pulgadas de diámetro. A medida que crecen, el estiramiento del tejido

circundante del seno puede causar dolor.

Una protuberancia redonda y móvil, en especial si resulta dolorosa al tacto, sugiere la

presencia de un quiste.  Los quistes a menudo se inflaman y se tornan dolorosos justo antes del período menstrual, debido al efecto de los cambios hormonales mensuales. Los quistes tienden a notarse más justo antes de que comience el período menstrual.

Hiperplasia. La hiperplasia (también conocida como hiperplasia epitelial o enfermedad

proliferativa del seno) es una superproducción de las células que revisten los conductos o los lobulillos. Cuando la hiperplasia afecta el conducto, se denomina hiperplasia ductal o

hiperplasia epitelial ductal. Cuando ésta afecta el lobulillo, se le llama hiperplasia lobulillar.

La hiperplasia atípica (o hiperplasia con atipia) es un término usado para describir las células que son ligeramente distorsionadas en cuanto a cómo están configuradas.

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-         Hiperplasia leve.

-         Hiperplasia de tipo usual (sin atipia) – también conocida como hiperplasia usual.

-         Hiperplasia atípica – hiperplasia ductal atípica (ADH) o hiperplasia lobulillar atípica (ALH). Una mujer con hiperplasia leve no está en mayor riesgo de cáncer del seno. Sin embargo, una mujer con hiperplasia de tipo usual tiene una probabilidad ligeramente mayor de contraer un cáncer del seno.  En una mujer que no tenga anormalidades en el seno, el riesgo es de 1½ a 2 veces. Por otro lado, el riesgo para una mujer con hiperplasia atípica es de 4 a 5 veces mayor que para una mujer que no tenga anormalidades en el seno.

Adenosis. La adenosis se refiere al aumento de tamaño de los lobulillos del seno, los cuales contienen más glándulas que lo habitual. A menudo se encuentra en biopsias de mujeres con cambios fibroquísticos. Si se detecta un gran número de lobulillos aumentados de tamaño próximos entre sí, esta agrupación de lobulillos puede resultar lo suficientemente grande como para ser palpada. Existen diferentes nombres para este padecimiento, incluyendo los de

adenosis general, adenosis tumoral o adenoma. Aunque algunos de estos términos contienen la palabra "tumor", la condición es benigna y no es un cáncer.

La adenosis esclerosante es un tipo especial de adenosis, en el cual los lobulillos aumentados de tamaño están distorsionados por el tejido fibroso de apariencia cicatricial.

Cuando las áreas de adenosis y de adenosis esclerosante son lo suficientemente grandes como para poder palparse, puede ser difícil para el médico hacer el examen de los senos con el fin de diferenciar estas protuberancias de un cáncer del seno. Las calcificaciones (depósitos minerales) pueden formarse en la adenosis, la adenosis esclerosante y los tumores

cancerosos.  Éstos pueden confundirse en los mamogramas.

Algunos estudios han hallado que las mujeres con adenosis esclerosante tienen casi el mismo riesgo de contraer un cáncer del seno que las que tienen una hiperplasia usual (de 1 1/2 a 2 veces el riesgo de las mujeres sin cambios en los senos).

¿Cuál es el tratamiento de los síntomas de los cambios

fibroquísticos?

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Para la mayoría de las mujeres con cambios fibroquísticos sin síntomas, no hay necesidad de tratamiento (aunque se pudiera recomendar un seguimiento más riguroso).  Las mujeres con molestia leve pudieran beneficiarse de los sostenes de apoyo o los medicamentos sin receta que alivian el dolor.

En un número muy pequeño de mujeres con quistes dolorosos, el drenaje del líquido mediante la aspiración con aguja fina puede ayudar a aliviar los síntomas. Muchas otras mujeres que no tienen ningún quiste grande experimentan dolor y sensibilidad al tacto en los senos.

Algunas mujeres informan que los síntomas de sus senos mejoran si dejan de ingerir cafeína y otros estimulantes (metilxantinas) que contienen el café, el té, el chocolate y muchos refrescos. Los estudios no han encontrado que estos estimulantes tengan ningún efecto significativo en los síntomas, pero muchas mujeres y sus médicos consideran que vale la pena prescindir de estos alimentos y bebidas durante un par de meses.

Debido a que la inflamación de los senos en los últimos días de la menstruación resulta dolorosa para ciertas mujeres, algunos médicos recomiendan que las pacientes reduzcan la ingestión de sal o tomen diuréticos (medicamentos para eliminar la sal y el líquido del cuerpo). Sin embargo, los estudios no han encontrado que los diuréticos sean mejores que las píldoras que no tienen ningún medicamento (placebos).

Se han sugerido varios suplementos vitamínicos, pero ninguno ha demostrado ser de utilidad, y algunos tienen efectos secundarios peligrosos, si se toman en grandes dosis.

Algunos médicos recomiendan las hormonas, tales como los anticonceptivos orales (pastillas anticonceptivas), tamoxifeno, o andrógenos, pero éstos son usualmente reservados para las mujeres con síntomas graves debido al potencial de   efectos secundarios más graves.

¿Qué son los fibroadenomas?

Los fibroadenomas son tumores benignos compuestos de tejido glandular del seno y de tejido estromal (conectivo). Son más frecuentes en mujeres jóvenes de más de veinte y menos de cuarenta años de edad, aunque pueden presentarse a cualquier edad.

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Algunos fibroadenomas son demasiado pequeños para poder palparse y sólo pueden verse con el microscopio, pero otros tienen varias pulgadas de diámetro. Suelen ser redondos y tienen bordes que se distinguen del tejido circundante del seno, por lo que a menudo se sienten como si fuera una canica en el seno. Algunas mujeres sólo tienen un fibroadenoma, pero otras pueden tener varios.

Los fibroadenomas pueden diagnosticarse mediante una biopsia con aguja o por aspiración con aguja fina. La mayoría de los fibroadenomas son fibroadenomas simples, los cuales tienen una apariencia bastante uniforme cuando son observados mediante un microscopio, y no aumentan el riesgo de cáncer del seno. Algunos fibroadenomas, sin embargo, contienen otros componentes (macroquistes, adenosis esclerosante, calcificaciones, o cambios apocrinos). Las mujeres con estos fibroadenomas complejos tienen un riesgo ligeramente mayor de cáncer del seno (aproximadamente 1 ½ a 2 veces el riesgo de las mujeres que no tienen cambios del seno).

Muchos médicos recomiendan la extirpación de los fibroadenomas, especialmente si éstos siguen creciendo o si cambian la forma del seno. A veces (particularmente en mujeres de mediana edad o de edad avanzada), estos tumores dejan de crecer, o incluso disminuyen de tamaño, sin recibir tratamiento alguno. En este caso, siempre que los médicos estén seguros de que las masas sean realmente fibroadenomas, y no un cáncer del seno, es posible que no se requiera una cirugía para extirparlos. Este enfoque resulta útil para aquellas mujeres con muchos fibroadenomas que no estén creciendo. En tales casos, la extirpación de los mismos pudiera requerir la eliminación de una cantidad considerable de tejido circundante normal del seno, lo que causaría una cicatriz que cambiaría la forma y textura del seno.  Esto puede hacer aún más difícil la interpretación de los exámenes físicos y los mamogramas en el futuro.

Sigue siendo importante que las mujeres con fibroadenomas no extirpados se sometan

periódicamente a exámenes de los senos para asegurarse de que la masa no siga creciendo. A veces, después de la extirpación quirúrgica de un fibroadenoma, crecen uno o varios nuevos. Esto significa simplemente que se ha formado otro fibroadenoma y no que el anterior haya reaparecido.

¿Qué son los tumores filoides?

El tumor filoides es un tumor del seno poco frecuente que, al igual que un fibroadenoma, contiene dos tipos de tejido: estroma (tejido conectivo) del seno y tejido glandular del seno. La

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diferencia entre los tumores filoides y los fibroadenomas es que, en los primeros, existe un "sobrecrecimiento" del tejido conectivo en el tumor filoides.

Las células que componen la parte del tejido conectivo pueden tener un aspecto anormal

cuando se observan por medio del microscopio. Según la apariencia de las células, los tumores filoides pueden clasificarse como benignos, malignos o de potencial maligno indeterminado (la probabilidad de que el tumor se transforme en cáncer es incierta).

Los tumores filoides suelen ser benignos, pero en pocos casos pueden ser malignos. Unos pocos (menos de 5%) de estos tumores hacen metástasis (propagación) a otras áreas, como a los pulmones, o recurren en áreas distantes después del tratamiento. En el pasado, tanto los tumores filoides benignos como los malignos se llamaban cistosarcomas filoides.

Por lo general, los tumores se sienten como protuberancias que no causan dolor (aunque algunos pueden causar dolor).  Éstos pueden crecer rápidamente, causando que la piel se estire.  A menudo estos tumores son difíciles de distinguir de los fibroadenomas en los estudios por imágenes, o incluso con biopsias por aspiración con aguja fina (FNA) o con aguja.

Algunas veces, los tumores filoides benignos pueden recurrir (regresar) si son extirpados sin que se haya tomado de ellos algo de tejido circundante. Por esta razón, estos tumores se tratan mediante la extirpación de la masa y de un área alrededor del tumor de 1 a 2 cm (aproximadamente una pulgada) de tejido normal del seno.

Los tumores filoides malignos se tratan mediante la extirpación de los mismos, junto con un amplio margen de tejido normal, o mediante una mastectomía (extirpación total del seno), de ser necesario. Los tumores filoides malignos no responden a la terapia hormonal y tienen menos probabilidades de responder a la quimioterapia o a la radioterapia que la mayoría de los tumores cancerosos del seno. Los tumores filoides con propagación a distancia son a menudo tratados como sarcomas (cánceres del tejido blando) que como cánceres del seno.

Por lo general se recomienda el seguimiento riguroso con exámenes del seno frecuentes y estudios por imágenes después del tratamiento.

¿Qué es el papiloma intraductual?

Los papilomas intraductales son tumoraciones semejantes a verrugas del tejido glandular y del tejido fibrovascular (tejido fibroso y vasos sanguíneos).  Estos tumores benignos crecen dentro

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de los conductos del seno.

Los papilomas solitarios (papilomas  intraductales solitarios) son tumores aislados que a

menudo afectan los conductos lácteos grandes cercanos al pezón. Estos son una causa común de secreción clara o sanguinolenta (especialmente cuando proviene de un sólo seno). Pudieran sentirse como una protuberancia pequeña debajo o próxima al pezón. Los papilomas solitarios no aumentan el riesgo de cáncer del seno, a menos que contengan otros elementos, como hiperplasia atípica.

Los papilomas también pueden encontrarse en los pequeños conductos en áreas del seno distantes del pezón. En este caso, con frecuencia hay varios crecimientos (papilomas múltiples). Hay menos probabilidad de que estos tumores causen secreción del pezón. 

Contrario a los papilomas solos, éstos están asociados a un riesgo mayor de cáncer del seno. La papilomatosis es un tipo de hiperplasia en la que hay áreas muy pequeñas de crecimiento celular dentro de los conductos, pero no están tan enfocadas como lo están con los papilomas.  Esta condición también está asociada a un riesgo ligeramente mayor de cáncer del seno.

A menudo, los ductogramas son útiles en encontrar papilomas. Si el papiloma es lo

suficientemente grande como para poder palparse, puede llevarse a cabo una biopsia con aguja

El tratamiento habitual consiste en extirpar el papiloma y un segmento del conducto donde se encuentra, por lo general mediante una incisión en el borde de la areola (la zona más oscura que rodea el pezón).

¿Qué es el tumor de células granulares?

Los tumores de células granulares comienzan en las células nerviosas primitivas (prematuras). Éstos no son frecuentes en el seno. La mayoría se encuentra en la piel de la boca, aunque son raros incluso en este lugar. Casi siempre son benignos.

La mayoría de los tumores de células granulares del seno pueden palparse como una protuberancia sólida y móvil, aunque algunas pudieran estar adheridas a la piel o a la pared torácica.  Por lo general, tienen un diámetro de 1/2 a 1 pulgada. Algunas veces se cree que es cáncer en un examen físico, debido a su firmeza y fijación.  Además, puede parecer cáncer en un mamograma. Una biopsia con aguja o por aspiración con aguja fina puede distinguirlo de los

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cánceres.

Este tumor por lo general se cura al extirparlo junto con un margen de tejido normal del seno circundante.  Los tumores de células granulares no aumentan el riesgo de que una mujer contraiga un cáncer del seno más adelante en su vida.

¿Qué es la necrosis adiposa?

La necrosis adiposa se presenta cuando se daña un área del tejido adiposo del seno. Por lo general, esto se debe a una lesión en el seno. También puede presentarse después de una cirugía o de la radioterapia. A medida que el cuerpo repara el tejido dañado, el área es reemplazada por un tejido cicatricial firme.

Como la mayoría de los tumores cancerosos del seno también son firmes, las áreas de necrosis adiposa con cicatrices pueden ser difíciles de distinguir de los tumores cancerosos mediante un examen de los senos. También pudiera ser difícil establecer la diferencia en un mamograma. Una biopsia con aguja, o en ocasiones una escisión quirúrgica, puede ser necesaria para determinar si es cáncer.

Ciertas células adiposas pueden tener una respuesta diferente a las lesiones. En vez de formar un tejido cicatricial, las células adiposas mueren y liberan su contenido, formando una

acumulación de líquido grasoso semejante a una bolsa, que se llama quiste oleoso. Los quistes oleosos pueden diagnosticarse mediante el método de aspiración con aguja fina.  Esto también puede servir como tratamiento, aunque usualmente no es necesario a menos que el quiste cause cierta molestia.

La necrosis adiposa es más común en las mujeres que tienen los senos muy grandes.  No afecta el riesgo de una mujer de contraer cáncer del seno.

¿Qué es la mastitis?

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La mastitis es una infección del seno que a menudo afecta a las mujeres que están dando el pecho a su bebé, aunque puede presentarse en cualquier mujer. La piel abierta o una abertura en el pezón  puede  permitir que las bacterias entren en el conducto del seno, donde pueden crecer.  Los glóbulos blancos del cuerpo liberan sustancias que combaten la infección, lo que causa inflamación y un mayor flujo sanguíneo. Estos cambios hacen que el área duela, se enrojezca y se sienta caliente al tacto.  Otros síntomas pueden incluir fiebre y dolor de cabeza. Este padecimiento se trata con antibióticos. Algunos casos de mastitis pueden causar un absceso en el seno (acumulación de pus). Los abscesos se tratan mediante el drenaje quirúrgico del pus, y luego se administran antibióticos.

La mastitis no aumenta el riesgo de una mujer de contraer cáncer del seno.  Sin embargo, un tipo poco común de cáncer conocido como cáncer inflamatorio del seno tiene síntomas

similares a la mastitis, y algunas veces puede confundirse con una infección.  Si el tratamiento con antibióticos no ayuda, y no se ha descartado el cáncer inflamatorio del seno, entonces podría necesitarse una biopsia de la piel para asegurarse de que no se trata de un cáncer.

¿Qué es la ectasia ductal?

La ectasia ductal  (también conocida como ectasia ductal mamaria) es un padecimiento

frecuente que tiende a afectar a las mujeres entre los 40 y 59 años de edad. Ocurre cuando un conducto del seno se dilata y sus paredes se hacen más densas, lo que puede causar que se tape y haya una acumulación de líquido.

La ectasia ductal puede causar secreción verde o negra, a menudo espesa y pegajosa. El pezón y el tejido adyacente del seno pueden estar dolorosos al tacto y enrojecidos. A veces, el tejido cicatricial alrededor del conducto anormal causa una protuberancia dura que puede confundirse con un cáncer.

En ocasiones, este padecimiento mejora sin tratamiento alguno, o con compresas tibias y antibióticos. Si los síntomas persisten, el conducto anormal se extirpa mediante una incisión en el borde de la areola.

Referencias

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