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El impacto de la desigualdad de género en la violencia del compañero íntimo en España

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ORIGINALES BREVES

Resumen

Objetivo:Explorar la distribución geográfica de la mortalidad y las denuncias por violencia del compañero íntimo (VCI) según el índice de desarrollo de género (IDG) de las provincias es-pañolas.

Métodos:Estudio ecológico basado en el IDG por provin-cias y muertes y denunprovin-cias de mujeres por VCI de 1997 a 2004. Fuentes: Informe sobre Capital Humano y Desarrollo Humano en España, Anuario Estadístico del Ministerio del In-terior, y página web de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas. Se agruparon las provincias según su situa-ción por encima o por debajo de la media española de IDG (0,895). Se calcularon las tasas de mortalidad ajustadas por edad y las tasas brutas de denuncias para los 2 grupos de provincias (las de IDG alto y bajo). Se calcularon los riesgos relativos (RR) y los intervalos de confianza (IC) para analizar el riesgo de morir y denunciar VCI en provincias con un IDG bajo en comparación con las de un IDG alto.

Resultados:El riesgo de morir por VCI de las mujeres que viven en provincias con un IDG bajo es mayor respecto a las mujeres que viven en provincias con un IDG alto (RR = 1,328; IC del 95%, 1,253-1,406). Asimismo, el riesgo de denunciar VCI en las provincias con un IDG bajo es mayor en compa-ración con las que presentan un IDG alto (RR = 1,468; IC del 95%, 1,462-1,474).

Conclusiones:Aunque hay una cierta tendencia a desarro-llar respuestas en torno a la VCI centradas en las causas in-dividuales, los resultados obtenidos sugieren que la reducción del problema requiere estrategias de promoción de la igual-dad de género en España.

Palabras clave: Desigualdades. Violencia conyugal. Estudio ecológico.

Abstract

Objective:To explore the geographical distribution of mor-tality due to intimate partner violence (IPV) and reports of IPV according to the gender development index (GDI) of Spanish provinces.

Methods:We performed an ecological study, based on GDI by provinces, of deaths from IPV and official complaints of IPV made by women between 1997 and 2004. The sources were the «Report on Human Capital and Human Development in Spain», the «Home Affairs Statistics Yearbook», and the web page of the Federation of Separated and Divorced Women. Provinces were divided into 2 groups according to whether their GDI score was above or below the mean GDI score for Spain (0.895). Mortality rates by age and rates of official complaints of IPV were calculated for the two groups of provinces (high and low GDI). Relative risks and their confidence intervals were calculated to analyze the risk of dying from or reporting IPV in low GDI provinces compared with that in high GDI pro-vinces.

Results:The risk of death due to IPV was higher in women living in low GDI provinces than in those living in high GDI pro-vinces (RR = 1.328; 95% CI, 1.253-1.406). Furthermore, the risk of reporting IPV was higher in low GDI provinces than in high GDI provinces (RR = 1.468; 95% CI, 1.462-1.474).

Conclusion:Despite the trend to develop IPV strategies fo-cused on individual causes, our results suggest that to tackle this problem, strategies for promoting gender equity in Spain are required.

Key words: Inequalities. Spouse abuse. Ecological study.

El impacto de la desigualdad de género en la violencia

del compañero íntimo en España

Carmen Vives-Casesa,b/ Carlos Álvarez-Dardeta,b,c/ Mercedes Carrasco-Portiñoa/ Jordi Torrubiano-Domíngueza aÁrea de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universidad de Alicante, Alicante, España; bRed de Investigación

sobre Salud y Género, España; cObservatorio de Políticas Públicas y Salud (OPPS).

(The impact of gender inequality on intimate partner violence in Spain)

Correspondencia: Carmen Vives Cases.

Departamento de Salud Pública. Edificio de Ciencias Sociales. Campus Sant Vicent del Raspeig. Universidad de Alicante Apdo. 99. 03080 Alicante. España.

Correo electrónico: [email protected] Recibido: 19 de diciembre de 2005. Aceptado: 20 de diciembre de 2006.

Introducción

D

esde que en 1996 la Organización Mundial dela Salud (OMS) reconociera la violencia contra las mujeres como un problema de salud públi-ca, instando a los estados miembros a evaluar la dimensión de ésta, no han dejado de realizarse es-fuerzos en todos los países del mundo para ponerla de manifiesto1. Se trata de un fenómeno complejo, cuya

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primera dificultad radica en el establecimiento de cri-terios universales para establecer su propia definición. La violencia de género incluye cualquier proceso de violencia que por razones de sexo tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psi-cológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la priva-da2. La violencia del compañero íntimo contra la mujer

(VCI) es uno de los actos comprendidos en la catego-ría de violencia de género, y se define como la violen-cia física, sexual y psicológica que se produce de forma habitual en el ámbito de la familia, llevada a cabo por parte del que es o fue su compañero sentimental. Este tipo es una de las formas de violencia menos «visibles» por desarrollarse en el ámbito de la familia, es decir, en la privacidad3. El impacto de esta lacra social en la salud

de las víctimas puede llegar a representar la pérdida de hasta una quinta parte de sus años de vida.

La VCI en España no parece seguir un patrón geográfico y temporal definido4,5. A pesar de que en

ape-nas 8 años se han producido 326.105 denuncias por VCI y más de 500 mujeres han fallecido por esta misma causa, todavía se desconocen las características de la etiología de este problema6. Sin embargo, hay diversos

modelos teóricos explicativos que identifican como po-sibles causas de la conducta violenta los factores que pueden darse en los individuos afectados (víctima-mal-tratador), en su entorno más próximo, en la relación de la pareja afectada y en el contexto cultural y social en el que se producen los hechos7. Dentro de este último

nivel más macro, las desigualdades de género promo-vida por una rígida división de roles, una masculinidad entendida en términos de agresividad y violencia y un sentimiento promovido culturalmente de propiedad hacia la mujer tienen una influencia clave.

El índice de desarrollo de género (IDG) mide, gros-so modo, el progregros-so medio de los habitantes en tér-minos de igualdad entre varones y mujeres8. Este

in-dicador aglutina información cuantitativa sobre las desigualdades entre varones y mujeres en términos de longevidad, nivel educativo y de ingresos procedentes del trabajo remunerado. La ONU propone la utilización de esta medida para poner de manifiesto las desi-gualdades por género de un país, provincia o región9.

Algunos autores incluso proponen el IDG como indicador de las desigualdades en salud por género, puesto que incluye la distribución por sexo de la esperanza de vida y de dos determinantes de la salud10. A pesar de las

potencialidades de esta medida, el análisis empírico de este posible factor de riesgo para la salud es todavía incipiente11-14. Así, se ha evidenciado su efecto

positi-vo en las posibilidades de conciliación de la vida fami-liar y laboral para las mujeres trabajadoras que ocupan puestos de decisión11-13, y que las diferencias

sexua-les en la expresión del dolor y la mosexua-lestia son

mayo-res en los países de IDG bajo14. Su efecto en la VCI

todavía no ha sido analizado.

Teniendo en cuenta la información sobre las desi-gualdades de género que proporciona el IDG sobre un país y sus provincias, la medición de su impacto en la incidencia y la mortalidad de la VCI puede contribuir al conocimiento sobre los factores más macro que expli-can este fenómeno. Además, se trata de un indicador valioso no sólo para el seguimiento de los resultados de las medidas desarrolladas, sino también para el im-pulso de estrategias de prevención del problema15.

Se plantea este estudio con el objetivo de explorar la distribución geográfica de la mortalidad y las de-nuncias por VCI según el IDG de las provincias espa-ñolas desde 1997 hasta el año 2004.

Métodos

Se realizó un estudio ecológico, descriptivo, basado en las muertes y denuncias de mujeres por VCI ocurri-das en España en los últimos años. Concretamente, se recogieron las muertes sucedidas entre 1998 y 2004, y las denuncias realizadas por mujeres víctimas de VCI entre 1997 y 2004. Se consideraron denuncias y muer-tes por VCI las producidas en mujeres mayores de 15 años a manos de sus cónyuges o análogos. La uni-dad de análisis fueron las provincias españolas con dis-ponibilidad de información sobre su nivel de IDG según el Informe sobre Capital Humano y Desarrollo Humano en España de 2000. Esta última condición excluyó del estudio a las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla. Se consultó el anexo estadístico del Informe sobre Capital Humano y Desarrollo Humano en España de 2000, con la finalidad de obtener las puntuaciones de IDG de las provincias españolas (para ver su compo-sición y cálculo, consultar dicho anexo). Según la fuen-te de información anfuen-tes citada, la puntuación media es-pañola en IDG en el año 2000 se sitúa en 0,895. A partir de este dato, se clasificó a las provincias españolas en grupos con puntuaciones por encima y por debajo de la mencionada media aritmética para España. Así, las provincias con puntuaciones en IDG superiores a la media española se clasificaron en el grupo de IDG alto y las que presentaban puntuaciones inferiores a dicha media se incluyeron en el grupo de IDG bajo.

El número de denuncias de mujeres por VCI se ob-tuvo del anuario estadístico del Ministerio de Interior del año 200516. Las muertes, por otra parte, fueron

reco-gidas de la página web de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas17. Tal y como se ha puesto de

manifiesto en otros estudios realizados por los autores18,

el Ministerio del Interior recoge en sus anuarios esta-dísticos la relación de delitos y faltas denunciados por mujeres víctimas de malos tratos propiciados por sus

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cónyuges o análogos –ex cónyuges, parejas, ex pare-jas– y de mujeres muertas por esta misma causa desde 1997. La Federación de Mujeres Separadas y Divor-ciadas, por su parte, registra sólo los casos de muje-res muertas, basándose en noticias de prensa publi-cadas sobre el tema. En este último caso, las mujeres muertas por VCI fueron seleccionadas, excluyendo los casos provocados por otro tipo de parientes o por des-conocidos que también aparecen en esta fuente. Aun-que las 2 fuentes de información citadas proveen datos de muertes de mujeres por VCI, sólo en el caso de la página web de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas se proporciona información sobre casos de muertes desagregada por edad. Se trata de un dato no disponible para el caso de las denuncias por VCI de las estadísticas del Ministerio del Interior. Se compro-bó que los datos de muertes por VCI proporcionados por el Ministerio del Interior y por la Federación de Mu-jeres Separadas y Divorciadas coincidían en más del 97% de los casos en todos los años.

En el caso de la mortalidad en mujeres por esta causa, la disponibilidad de los datos desagregados por edad permitió calcular las tasas ajustadas por edad. Para el ajuste por edad, las tasas de mortalidad específicas por provincias se multiplicaron por el peso de cada grupo de edad con relación al total de mujeres mayores de 15 años19. En el caso de las denuncias se calcularon

tasas brutas de incidencia porque la fuente de infor-mación utilizada no proporcionaba la inforinfor-mación des-agregada por edad. La población de mujeres mayores de 14 años a 1 de enero de 200020fue tomada como

población estándar para el cálculo de ambos tipos de tasas. Estos cálculos se repitieron para obtener un aná-lisis descriptivo de las 2 variables dependientes del es-tudio (tasas de mortalidad y denuncias por VCI por

pro-vincias), basado en la media, la mediana, la desviación típica, los cuartiles, los máximos y los mínimos. Este mismo primer análisis descriptivo también se realizó para la variable independiente (IDG por provincias). Además, se calcularon las tasas de mortalidad ajustadas por edad y las tasas de denuncias por VCI para el grupo de pro-vincias con un IDG alto y con un IDG bajo.

Por último, se calculó el riesgo de morir o denunciar VCI de las mujeres que viven en provincias con un IDG bajo, en comparación con las que viven en provincias con un IDG alto. Para ello, se calculó el riesgo relativo (RR) y sus intervalos de confianza (IC) del 95%. Cabe añadir que este cálculo y los anteriormente mencionados fue-ron realizados con los programas SPSS-11.5 y Excel-2000.

Resultados

La tasa media de mortalidad y denuncias por VCI de las provincias con un IDG bajo es mayor que la de las provincias con un IDG alto. Sin embargo, la distribución de las provincias en estos grupos definidos por sus pun-tuaciones de IDG según la media española, no parece mostrar un patrón geográfico determinado (tabla 1). Aun-que con cierta dispersión, en la figura 1 se observa cier-ta relación entre los incrementos en las puntuaciones del IDG y la disminución de las tasas de denuncias por VCI. Asimismo, se observa, con una pendiente menos acen-tuada, esta misma relación entre los incrementos en las puntuaciones del IDG y la disminución de las tasas de muertes por VCI (fig. 2). En ambas figuras, se identifica la provincia de Teruel como un caso atípico, puesto que, a pesar de estar en el grupo de provincias con un IDG alto, presenta la tasa de denuncias y de mortalidad por

Tabla 1. Resumen descriptivo del Índice de Desarrollo de Género (IDG), tasas de mortalidad (1998-2004) y tasas de denuncias (1997-2004) por violencia del compañero íntimo (VCI) de las provincias españolasacon bajob,cy altob,dIDG

TM IDG TM IDG TD IDG TD IDG

IDG IDG bajo IDG alto Tasa de muertes (TM)

bajo alto Tasa de denuncias (TD) bajo alto

Media 0,895 –6 6 0,008 0,009 0,007 1,794 2,101 1,436 Mínimo 0,848 0,848 0,899 0,000 0,002 0,000 0,009 0,827 0,009 Máximo 0,940 0,894 0,940 0,032 0,017 0,032 5,586 4,059 5,586 Percentil 25 0,867 0,861 0,900 0,004 0,006 0,004 1,173 1,359 0,714 Percentil 50 (media) 0,889 0,869 0,910 0,008 0,009 0,006 1,518 1,751 1,363 Percentil 75 0,908 0,884 0,925 0,010 0,012 0,009 2,191 2,344 1,540

aCeuta y Melilla fueron eliminadas del análisis por no disponer de su puntuación de IDG.

bSe considera un IDG bajo si es menor o igual a la media española (0,895) y alto si es mayor a esta puntuación media.

cCádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga, Sevilla, Ciudad Real, Cuenca, Badajoz, Murcia, Almería, Alicante, Castellón, Valencia, Las Palmas, Tenerife, Albacete, Toledo, Zamora, Cáceres, Lugo, Orense, Asturias, Baleares, Ávila y Pontevedra (n = 28).

dTeruel, Cantabria, León, Salamanca, Barcelona, Gerona, Lérida, Tarragona, Coruña, La Rioja, Huesca, Zaragoza, Guadalajara, Palencia, Segovia, Valladolid, Madrid, Na-varra, Álava, Guipúzcoa, Vizcaya, Burgos y Soria (n = 22).

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VCI más alta de España, en gran parte, motivado por el tamaño reducido de población de esta provincia.

Por último, se observa que el riesgo de morir por VCI de las mujeres que viven en provincias con un IDG bajo es mayor respecto a las mujeres que viven en pro-vincias con un IDG alto (RR = 1,328; IC del 95%, 1,253-1,406). Asimismo, el riesgo de denunciar VCI en las pro-vincias con un IDG bajo es mayor en comparación con las provincias con un IDG alto (RR = 1,468; IC del 95%, 1,462-1,474). Al eliminar Teruel del grupo de provincias con IDG alto, por tratarse de un caso atípico, se obtu-vieron los mismos RR tanto en el caso de las muertes como de las denuncias por VCI.

Discusión

En un contexto de cambios legislativos importantes con respecto al abordaje de la VCI y sus víctimas, la distribución de las denuncias y de la mortalidad en mu-jeres por esta causa difiere según el IDG de las provincias españolas. Promover la igualdad de género y los dere-chos de las mujeres es, por tanto, un compromiso im-prescindible para dar respuesta a este problema.

El estudio realizado se ve condicionado funda-mentalmente por limitaciones propias del indicador se-leccionado. Concretamente, se han descrito ciertas li-mitaciones relacionadas con su incapacidad para representar las desigualdades dentro de los grupos y no sólo entre ellos –dentro de las provincias y entre ellas–, la convencionalidad de las variables que com-ponen el IDG para medir las desigualdades por géne-ro (esperanza de vida, educación e ingresos pgéne-rocedentes

del trabajo remunerado) y la asunción de igualdad de efecto entre los 3 elementos que componen el IDG que se realiza en el cálculo del indicador21,22. Estas

limita-ciones han llevado a algunas propuestas alternativas, que en el caso de España muestran una distribución geográfica de las desigualdades entre hombres y mu-jeres similar a las evidenciadas con las puntuaciones de IDG23. Además, es el primer estudio realizado en

Es-paña que pone de manifiesto una relación estadística-mente significativa entre este problema y una posible causa de tipo social.

Los resultados obtenidos coinciden con antecedentes de estudios en los que se ha demostrado que la desi-gualdad de género incrementa el riesgo de las muje-res de ser víctimas de actos violentos24,25, violencia de

tipo sexual26y homicidio27. Asimismo, coinciden con la

evidencia empírica sobre la relación entre la mayor pa-ridad de género, en términos de ingresos económicos, y empleo y reducción del riesgo de violencia contra las mujeres28y femicidios29-31.

Teniendo en cuenta las variables que comprende el IDG –esperanza de vida, educación e ingresos por tra-bajo remunerado–, los resultados obtenidos sugieren que la prevención de la VCI requiere cambios en la edu-cación y, sobre todo, la igualdad de ingresos entre mu-jeres y varones. La educación y la independencia eco-nómica de las mujeres afectadas por la VCI forman parte de los principios rectores de la actual Ley Orgánica 1/2004 de Protección Integral contra la Violencia de gé-nero32. Sin embargo, puede añadirse que la igualdad

entre varones y mujeres en estos aspectos en general y, no sólo con respecto al tema de la VCI, es en sí mismo un reto para lograr un avance importante en la lucha contra esta lacra social.

6 5 4 3 2 1 0 –1 0,84 0,86 0,88 0,90 0,92 0,94 0,96 IDG Teruel T asas de den uncias × 1.000

Figura 1. Distribución de la tasa bruta de la incidencia de denuncias (1997-2004) por violencia del compañero íntimo por

cada 1.000 mujeres mayores de 15 años, según el Índice de Desarrollo de Género (IDG) en las provincias españolas.

Figura 2. Distribución de la tasa de muertes ajustada por edad (1998-2004) por violencia del compañero íntimo por cada 1.000 mujeres mayores de 15 años, según el Índice de Desarrollo de

Género (IDG) en las provincias españolas.

0,04 0,03 0,02 0,01 0,00 –0,01 0,84 0,86 0,88 0,90 0,92 0,94 0,96 IDG Teruel T asas de m uer tes × 1.000

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Es un hecho que a pesar de la conocida compleji-dad del problema, existe cierta tendencia para abordar las respuestas al problema de la violencia contra las mujeres desde una perspectiva más centrada en cau-sas individuales, en detrimento de los factores estruc-turales que promueven este problema33,34. Sin

embar-go, según los resultados obtenidos, la reducción del problema requiere tener en cuenta decisiones políticas sobre estrategias contra las desigualdades de género. Aunque el cambio cualitativo introducido por el hecho de que exista una ley contra la violencia de género po-dría influir tanto en la mortalidad como en las denun-cias por VCI en los próximos años, se requiere la bús-queda de soluciones al problema en políticas para el progreso en igualdad de género.

Agradecimientos

Queremos expresar nuestro agradecimiento por el apoyo económico del ISC-III a la Red de Investigación sobre Salud y Género y el patrocinio del Observatorio de Salud de las Mu-jeres del Ministerio de Sanidad y Consumo, que han hecho posible la realización de este estudio.

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Referencias

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