La internacionalización de las empresas brasileñas en Argentina

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La internacionalización de las empresas

brasileñas en Argentina

Carlos Bianco

Pablo Moldovan

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Este documento fue elaborado por Carlos Bianco, Pablo Moldovan y Fernando Porta, investigadores del Centro REDES, a pedido de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de CEPAL, bajo la supervisión y estrecha colaboración de Michael Mortimore, Jefe de la Unidad de Inversiones y Estrategias Empresariales y de Bernardo Kosacoff, Director de la Oficina de la CEPAL en Buenos Aires.

Las opiniones expresadas en este documento, que no ha sido sometido a revisión editorial, son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Organización.

Publicación de las Naciones Unidas LC/W.172

LC/BUE/W.22

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Índice

Resumen ... 5

I. Introducción ... 7

II. La IED de los países emergentes... 9

III. El fenómeno de las translatinas... 15

IV. Tendencias de la IED brasileña en el exterior... 17

1. La internacionalización productiva de las empresas brasileñas en perspectiva histórica ... 17

2. La actual fase de internacionalización productiva de las empresas brasileñas ... 20

a) Sectores de destino del proceso de internacionalización ... 20

b) Países de destino del proceso de internacionalización ... 22

c) Motivaciones del proceso de internacionalización ... 23

d) Factores facilitadores del proceso de internacionalización... 24

e) Beneficios, ganancias de competitividad, riesgos y costos del proceso de internacionalización ... 25

f) Resultados e impactos sobre la economía brasileña del proceso de internacionalización ... 26

g) Principales operaciones de internacionalización de las empresas brasileñas ... 27

V. Tendencias recientes de la IED en Argentina ... 29

1. La IED en la década del noventa en Argentina ... 30

2. Crisis, recuperación y cambio de patrón ... 31

VI. Las inversiones brasileñas en el mercado argentino... 33

1. Argentina y Brasil: un mismo contexto, distintos desempeños ... 33

2. La IED brasileña en Argentina... 34

3. Una estilización de las formas de la IED brasileña en Argentina... 38

4. Las principales operaciones de IED brasileña en Argentina... 42

a) Petrobras... 42 b) AmBev... 48 c) Camargo Corrêa ... 52 d) JBS-Friboi ... 55 e) Grupo Gerdau ... 57 f) Belgo Mineira ... 62

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g) Grupo Randon... 64

h) Natura Cosméticos... 66

i) Coteminas ... 69

j) Agrale... 71

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Resumen

En los últimos años, algunas economías emergentes se han convertido en importantes inversores internacionales; en América Latina y el Caribe se ha originado aproximadamente una cuarta parte de estos flujos. En particular, las empresas brasileñas resultan las más dinámicas dentro de la región y, a su vez, Argentina aparece como un destino preponderante en el proceso de internacionalización productiva de estas empresas.

El avance de los capitales brasileños sobre la economía argentina es consecuencia, además de los diferentes senderos de desarrollo transitados por uno y otro país durante los últimos treinta años, de las distintas modalidades con que las respectivas empresas han reaccionado frente a las reformas económicas aplicadas en la década del noventa y ante la actual coyuntura. En el caso de las empresas argentinas, desvinculándose de sus activos productivos y privilegiando las estrategias de corte defensivo y de tipo wait and see; en el caso de las brasileñas, adoptando una agresiva política de internacionalización a escala regional de modo de diversificar el riesgo que acompaña su desempeño en el mercado doméstico.

Las principales inversiones brasileñas en Argentina de los últimos años se concentran en torno a los sectores de recursos naturales y sus manufacturas, algunas industrias de contenido tecnológico medio y servicios de tipo variado. Las modalidades de llegada de esos flujos han tenido que ver, fundamentalmente, con operaciones de F&A; en menor medida, aparecen las ampliaciones y, por último, el establecimiento de nueva capacidad productiva. Dentro de las motivaciones de las ETs brasileñas para instalarse en Argentina, los “factores de proyección” han sido visiblemente más importantes que los “de expulsión”. Dentro de los primeros se destacan la necesidad de acompañar los procesos de transformación del sector a escala internacional, la posibilidad de acceder a nuevos mercados –que además se encuentran relativamente protegidos- y a materias primas en buena cantidad y calidad, el acceso a canales de distribución consolidados y el aprovechamiento de las ventajas generadas por el mercado ampliado. En relación con los segundos, predomina la búsqueda de competitividad a través del aprovechamiento del tipo de cambio de Argentina y la necesidad de salir a captar nuevos mercados ante la existencia de fuertes limitaciones al crecimiento en el mercado interno.

Más allá de la magnitud cuantitativa del proceso, se verifica un escaso grado de integración productiva, lo que implica un bajo nivel de especialización y complementación comercial entre las filiales en Argentina y las respectivas casas matrices y el resto de las

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subsidiarias, al tiempo que la relevancia de las operaciones de las filiales argentinas en relación con la corporación en su conjunto es mayoritariamente baja. Sin embargo, al comparar la importancia de Argentina dentro del conjunto de las operaciones internacionales, el panorama cambia sustancialmente. Esta mayor jerarquía relativa de la filial argentina dentro de los negocios internacionales de la corporación, junto con la coincidencia existente entre el comienzo del proceso de internacionalización de la firma y su establecimiento en el país, ratifican algunas razones teóricas y evidencias empíricas acerca de que el proceso de internacionalización de las empresas de los países no desarrollados tiende a comenzar en países vecinos con patrones de consumo y especificidades del proceso productivo relativamente comunes.

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I. Introducción

El crecimiento de la Inversión Extranjera Directa (IED) originada en los países en desarrollo (PED) y la correspondiente expansión internacional de sus propias empresas constituyen rasgos marcados del proceso de internacionalización del capital y de la producción en los últimos quince años. Si bien el fenómeno no es totalmente nuevo –ha habido una primera oleada de inversiones en el exterior protagonizada por empresas de algunos países latinoamericanos en la década de los sesenta y una segunda principalmente de países asiáticos en los ochenta-, su dinámica reciente ha sido particularmente intensa y ha renovado la discusión sobre las posibles hipótesis explicativas. Las primeras manifestaciones de esta tendencia fueron interpretadas a partir de extensiones de la teoría del ciclo de producto (Wells, 1977), de la noción de cambio técnico localizado (Lall, 1983) o bien de la teoría de la acumulación tecnológica (Cantwell y Tolentino, 1987); posteriormente, se sucedieron diversas explicaciones basadas en la competencia oligopolística a nivel internacional (Jenkins, 1987) y, más recientemente, en la fragmentación de los procesos productivos y la integración de las cadenas globales de valor (Gereffi y otros, 2005).

Con más fundamentos empíricos que teóricos, Dunning (1986) ha planteado la eventual existencia de un sendero de inversiones, en el que, a medida que los países fueran alcanzando mayores grados de desarrollo dejarían de ser receptores netos para pasar a emisores netos de flujos de IED. Algunas evidencias sugieren que, en la actual fase de globalización, la emergencia de la etapa de internacionalización activa se habría acelerado y que algunos países se estarían convirtiendo en importantes inversores en fases relativamente tempranas de su desarrollo (UNCTAD, 2007). Si se evalúa la situación actual en América Latina con este enfoque, Brasil y México se comportarían como casos relativamente “normales” dentro del sendero de Dunning, Chile sería un caso “adelantado” y, en cambio Argentina, constituiría un caso “atrasado”. Precisamente, en Brasil, Chile y México se han originado importantes flujos de IED ingresados a la Argentina en los últimos cinco años, mientras que la inversión de empresas argentinas en el exterior permanece siendo relativamente menor. En otras palabras, en tanto que la internacionalización de empresas latinoamericanas tiene como uno de sus motores importantes a la expansión de sus actividades en Argentina, el proceso de internacionalización de empresas argentinas resulta comparativamente muy lento.

Este trabajo se centra en el análisis de las recientes y significativas inversiones brasileñas en la economía argentina. Sin relación con Dunning, pero con intuiciones parecidas, un periodista que había accedido a algunos adelantos de esta investigación le preguntó a uno de sus autores:

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“¿Qué ve un empresario brasileño que no ve uno argentino?” La pregunta es tan simple, como relevante y provocativa; las respuestas posibles, en cambio, son más bien intrincadas y especulativas. Es probable que ambos empresarios manejen o acceden a distinta información (hipótesis de asimetría informativa). Esta asimetría puede ser del tipo I (microeconómica): el brasileño maneja mejor información y percibe la existencia de una oportunidad de negocio que el argentino desconoce; o bien puede ser del tipo II (macroeconómica): el argentino percibe que el entorno de variables económicas no es sustentable y realiza una ganancia patrimonial a costa de la incorrecta evaluación del brasileño. También es probable que ambos empresarios tengan diferentes capacidades o escala (hipótesis de asimetría competitiva): tanto uno como otro ven el negocio, pero el argentino, a diferencia del brasileño, no cuenta con los atributos corporativos, de financiamiento o de gerenciamiento como para concretarlo. Finalmente, es probable que ambos empresarios tengan una lógica de negocios o de acumulación diferente (hipótesis de asimetría estratégica): el argentino, a diferencia del brasileño, prefiere salir o no involucrarse en el circuito productivo.

Este estudio analiza principalmente las razones y las estrategias del proceso de internacionalización de las empresas brasileñas en la economía argentina. En aquellos casos en que esta expansión se ha producido a través de la compra de una empresa argentina ya existente se ha tratado de identificar el factor que anima la decisión de venta por parte de esta última. El análisis se ha basado en la información disponible de IED en fuentes oficiales internacionales, argentinas y brasileñas, en diversos estudios que han relevado el proceso de internacionalización de empresas de países en desarrollo y, en particular, de Brasil y entrevistas a un conjunto representativo de empresas que han protagonizado la más reciente oleada de inversiones brasileñas en Argentina. Además de esta Introducción, el documento se organiza en cinco secciones: en la primera se sintetizan los principales rasgos del proceso de internacionalización del capital de los países en desarrollo, en la segunda se enfoca este proceso según sus manifestaciones mas relevantes en los países latinoamericanos, en la tercera se analizan en detalle las características principales de la internacionalización de empresas brasileñas, en la cuarta se describen los rasgos y tendencias de la IED ingresada a la economía argentina en el período más reciente y en la quinta se analiza en particular la actual dinámica de inversiones brasileñas en Argentina. Las primeras cuatro secciones proveen los elementos propios del contexto más general, internacional y regional, en el que se inscribe el proceso bajo estudio; en la última, se elabora sobre las motivaciones, las modalidades y las estrategias para el ingreso y la operación de las empresas brasileñas en Argentina.

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II. La IED de los países emergentes

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En los últimos años, las economías emergentes se han convertido en un actor de relevancia en términos de origen de flujos de IED. En tal sentido, si bien las empresas transnacionales (ETs) de los países desarrollados (PD) siguen dando cuenta de la mayoría de la IED a nivel global, las economías emergentes muestran una presencia de firmas que se involucran en el proceso de internacionalización productiva significante y creciente.

GRÁFICO 1

FLUJOS DE SALIDA DE IED POR REGIÓN DE ORIGEN

(En millones de dólares)

0 200 000 400 000 600 000 800 000 1 000 000 1 200 000 1 400 000 1970 1972 1974 1976 1978 1980 1982 1984 1986 1988 1990 1992 1994 1996 1998 2000 2002 2004 Mundo PD PED Fuente: UNCTAD.

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En tal sentido, la tendencia de largo plazo muestra que a comienzos de la década de los setenta la proporción de IED con origen en los PED explicaba menos del 1% del total de IED circulando anualmente alrededor del mundo; en la actualidad, dicho coeficiente se ubica en torno al 16% del total. Algunos rasgos generales de las ETs originarias de los PED son su tamaño relativamente menor a las de los PD –si bien un número importante de ellas se trata grandes empresas con ambiciones globales- y la mayor importancia relativa de empresas estatales.

En términos regionales, la mayoría de los flujos de salida de IED desde los países emergentes se concentra en torno a dos grandes regiones. En primer lugar, Sur, Este y Sudeste de Asia, quien explica más de la mitad de los flujos. Dentro de la región, a su vez, se destacan las inversiones de países como Hong Kong, Taiwán, Singapur, China, Corea del Sur, Malasia e India, en ese orden.

GRÁFICO 2

FLUJOS DE SALIDA DE IED DESDE PED POR ORIGEN AÑOS 2003-2005 54% 0% 0% 13% 25% 7% 1% África América Latina y Caribe Medio Oriente Sud, Este y Sudeste Asiático Oceanía

Europa del Este CEI

Fuente: UNCTAD, 2006.

En segundo lugar, aparece América Latina y el Caribe, con una cuarta parte de los flujos de salida de IED con origen en las economías emergentes. En este caso, las principales economías inversoras son Brasil y México y, en menor medida, Chile. Otros destinos regionales significativos son los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) –visiblemente, la Federación Rusa- y Medio Oriente –en particular, los Emiratos Árabes Unidos-. Por último, las inversiones provenientes de África, Europa del Este y Oceanía se revelan como marginales en el interior de los PD.

Tal como puede verse, el grueso de la IED global proveniente de los PED proviene de un número acotado de países; no obstante ello, ETs de un número cada vez mayor de naciones se embarcan en procesos de internacionalización vía IED.

En términos sectoriales, la IED proveniente de los PED ha estado concentrada en las actividades terciarias –dentro de las cuales se destacan servicios empresariales, financieros y comerciales- y manufactureras –en donde sobresalen los químicos, maquinaria y equipo,

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alimentos y bebidas y equipamiento eléctrico y electrónico-, quienes en conjunto dan cuenta de más del 85% de los flujos totales. Dentro de los sectores primarios, por su parte, se destacan las actividades de petróleo y minería y, en menor medida, las de carácter agropecuario.

En el conjunto de las regiones en desarrollo, las ETs de mayor tamaño se han desarrollado en sectores primarios (petróleo, gas y minería), llegado muchas de ellas a competir palmo a palmo con las ETs provenientes de los PD. Algunas otras han llegado a establecerse como líderes en los mercados mundiales en ciertas industrias tales como la automotriz, químicos, electrónicos, refinación de petróleo y metales.

GRÁFICO 3

FLUJOS DE SALIDA DE IED DESDE PED POR SECTOR TOTAL 2002-2004 4% 41% 45% 10% Primario Manufacturero Servicios No especificado Fuente: UNCTAD, 2006.

Lo mismo sucede por el lado de los servicios, por ejemplo en aquéllos de tipo financiero, naviero y de construcción, así como en otros sectores de baja transabilidad debido a sus propiedades físicas (como es el caso del cemento) o a la existencia de significativas barreras al comercio a través de subsidios a la producción local (alimentos y bebidas). En estos sectores, la escasa transabilidad lleva a que la forma predominante de abastecimiento de mercados externos sea mediante flujos de IED.

En el caso particular de las ETs asiáticas, se verifica también una fuerte participación en sectores muy expuestos a la competencia internacional, tales como automotriz, electrónicos (aparatos de audio y video, semiconductores y equipo de telecomunicaciones), prendas de vestir y servicios relacionados a las tecnologías de información.

Respecto a los destinos, se comprueba que la IED de tipo intra-regional es de gran magnitud entre todas las regiones emergentes y en transición, pero particularmente en el caso de las economías de América Latina y de los países de la CEI. Los flujos de IED provenientes de los PED son actualmente de gran importancia para los países receptores de bajos ingresos. Entre los flujos interregionales, por su parte, se destacan aquéllos con origen en Asia y destino en África y aquellos otros que parten de América Latina y llegan al Asia. La región del Sur, Este y Sudeste de Asia, por su parte, es la que presenta la mayor cantidad de ETs con aspiraciones globales.

Más allá de esta descripción de carácter general, se encuentran diferencias significativas de acuerdo al sector en que opera la ET. En bienes de consumo y servicios, la IED de los PD adquiere un carácter eminentemente regional o Sur-Sur. En componentes electrónicos, se dirige hacia los países en donde se localiza el cliente principal. Por su parte, la IED en servicios

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tanto se mueven en búsqueda de una combinación entre salarios bajos y proximidad con los principales mercados de consumo de las distintas regiones.

Las formas particulares en que se llevan a cabo los flujos de IED desde los PED muestran que, en términos de proyectos, predominan las inversiones de tipo greenfield. En relación con los PD, las ETs originarias de las economías emergentes se internacionalizan productivamente con un mayor énfasis relativo en operaciones de fusiones y adquisiciones (F&A).

GRÁFICO 4

NÚMERO DE OPERACIONES DE IED GREENFIELD POR PAÍS DE ORIGEN

4 903 7 735 8 443 8 057 707 1 243 1 294 1 440 0 1 000 2 000 3 000 4 000 5 000 6 000 7 000 8 000 9 000 2002 2003 2004 2005 PD PED Fuente: UNCTAD, 2006. GRÁFICO 5

NÚMERO DE F&A TRANSFRONTERIZAS POR REGIÓN COMPRADORA

3 778 4 255 5 062 710 817 994 0 1 000 2 000 3 000 4 000 5 000 6 000 2003 2004 2005 PD PED Fuente: UNCTAD, 2006.

Sin embargo, al mirar los montos de las operaciones –en vez de la cantidad de operaciones ejecutadas-, se desprende que las ETs de los PED muestran una clara preferencia por

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la internacionalización –siempre en comparación con las ETs de los PD- a través de inversiones de tipo greenfield, sobre todo en aquellos casos en donde el destino de la inversión es otro PED.

En términos de estrategias, las ETs de los PED realizan su proceso de internacionalización estableciendo capacidad productiva en el exterior, principalmente, bajo una estrategia de tipo “asset exploiting”, consistente en la instalación de filiales de modo de explotar los activos existentes o ventajas competitivas específicas de la firma en términos de capacidades relativas al proceso de producción, redes, vínculos y estructura organizacional. Por el contrario, las ETs de los PDs suelen hacerlo bajo estrategias de tipo “asset augmenting”, es decir aprovechando la posesión de ciertos activos estratégicos (Vg. tecnología, marcas, redes de distribución, capacidades de I+D, competencias administrativas, propiedad intelectual, etcétera) que son adquiridos –en general, a través de procesos de F&A- de modo de mejorar la competitividad global de la corporación. Muchas ETs de los PED gozan, asimismo, de ciertas ventajas competitivas no específicas a la firma o, mejor dicho, propias de su localización originaria (Vg. acceso preferencial a recursos naturales o a reservorios de conocimiento y experiencia práctica).

La motivación más importante de las ETs de los PED a la hora de invertir productivamente en el extranjero es la posibilidad de explotar los mercados internos de los países en donde se establecen (market-seeking). La preeminencia de esta motivación es la que ha ocasionado que el flujo de IED con origen en los PED tenga primordialmente como destino a países vecinos, de la región o a otros países emergentes o en transición. La búsqueda de eficiencia productiva (efficiency-seeking) aparece como la motivación de segundo orden de importancia. En particular, este tipo de IED proviene de los países relativamente más avanzados dentro del conjunto de PED, quienes presentan los costos laborales más elevados. Por tal razón, dichos flujos se concentran en actividades relativamente más intensivas en mano de obra (productos eléctricos y electrónicos, textiles y prendas de vestir). La búsqueda de determinados recursos (resource-seeking) o activos estratégicos (created-asset-seeking) es una motivación menor para las ETs de los PED.

Un motivo adicional para la internacionalización desde los países de menor desarrollo relativo es la existencia de objetivos estratégicos de expansión por parte de algunas empresas estatales, a quienes se les asigna la responsabilidad de asegurar el abastecimiento de ciertos insumos vitales para la economía doméstica. Este fenómeno se refleja, sobre todo, en las ETs ligadas a la explotación de petróleo y gas, pero también en otro tipo de materias primas. Otros motivos más generales que explican el establecimiento de filiales en el extranjero por parte de las ETs de los PED tienen que ver con i) la posibilidad de paliar los efectos de las crisis de los mercados domésticos evitando, mediante la expansión y diversificación de los mercados, la sobre-dependencia respecto de éstos; ii) evitar las barreras comerciales y las medidas de efecto equivalente existentes, en particular, en los mercados más desarrollados; y iii) la necesidad de buscar clientes para productos de nicho ante la falta de vínculos internacionales.

Los elementos que explican o, al menos, han facilitado la internacionalización de las ETs de los PED son varios y bien diversos. En primer lugar, el aumento en el número y diversidad de ETs de las economías emergentes es la consecuencia directa de la profundización del fenómeno de globalización sobre éstas. En ese contexto, establecimiento de capacidad productiva en el extranjero se constituye en una buena estrategia para enfrentar las amenazas (defensiva) y oportunidades (ofensiva) que presenta el mercado global crecientemente liberalizado.

En segundo lugar, las políticas, regulaciones e incentivos aplicados tanto por los gobiernos locales como por los extranjeros han coadyuvado también a las ETs de los PED a tomar la decisión de llevar adelante sus procesos de internacionalización. En particular, muchas ETs originarias de países emergentes destacan la existencia de “reglas de juego claras”

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(transparencia, respeto de la propiedad intelectual, regulaciones mínimas en el mercado financiero, liberalización y desregulación de mercados, etcétera) y ciertos “bienes públicos” (infraestructuras, monedas fuertes, etcétera) que funcionan cual ventajas de localización como uno de los factores que ha favorecido la apertura de filiales en el exterior.

En tercer lugar, la creciente desregulación de los flujos de entrada y salida de IED por parte de los PED, pero en especial de las economías en transición, ha sido otro de los factores que ha impulsado el fenómeno de IED de tipo Sur-Sur. Más aún, en muchos de los países del Sudeste de Asia los gobiernos han articulado distinto tipo de incentivos (fiscales y financieros) y medidas de apoyo (provisión de información y servicios) de modo de favorecer la internacionalización de sus empresas en búsqueda de sus beneficios potenciales.

Por último, la potencial escasez de ciertos recursos e insumos claves en algunos países emergentes de crecimiento acelerado –entre quienes sobresalen China e India- ha motivado la internacionalización de sus ETs bajo motivos políticos o estratégicos, en búsqueda de dichos factores vitales para el mantenimiento del ritmo de producción.

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III. El fenómeno de las translatinas

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Las empresas translatinas3 han tomado un papel de relevancia en las corrientes mundiales de IED desde mediados de la década pasada. Constituyen, a su vez, una parte creciente de la IED que ingresa a los países de la región latinoamericana. No obstante dicha intensificación y creciente magnitud, su proceso de internacionalización se concentra en torno a un puñado de empresas y actividades económicas. En efecto, en los últimos años, el grueso del incremento de la IED con origen en los países latinoamericanos se explica por un pequeño grupo de transacciones de gran porte.

Buena parte de las translatinas se trata de empresas originadas en el seno del Estado que se mantienen en su poder o que han sido privatizadas; asimismo, se destaca también una buena cantidad de firmas privadas cuyo proceso de acumulación y crecimiento está directamente ligado a su participación como contratistas o proveedores privilegiados de los Estados latinoamericanos. Es el caso de ciertas empresas de hidrocarburos, cemento, minería, servicios de ingeniería, electricidad, construcción, siderurgia e, inclusive, fabricación de aviones.

Los sectores o actividades en donde se concentran las translatinas son las industrias básicas (hidrocarburos, minería extractiva, siderurgia, cemento, procesamiento de metales, papel y celulosa), actividades manufactureras de consumo masivo (alimentos y bebidas) y servicios (ingeniería, telecomunicaciones, energía eléctrica, transporte aéreo y comercio minorista). En menor medida y en los últimos años, aparecen ciertos proyectos relacionados con la producción de bienes de mayor contenido tecnológico (electrodomésticos, equipo de transporte, autopartes, motores eléctricos y fabricación de aviones).

Las principales translatinas tienen origen en Argentina, Brasil, Chile y México. Estos países han ido liderando alternativamente el proceso de internacionalización productiva latinoamericano de acuerdo con la evolución de sus condiciones macroeconómicas y la recurrente aparición de crisis. En los últimos años, en términos de magnitud inversora, Brasil y México son quienes se encuentran a la cabeza del proceso.

2 El presente apartado se ha realizado, principalmente, en base a información de CEPAL (2006).

3 Se trata de empresas transnacionales originarias de los países de Latinoamérica que realizan inversiones

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Argentina y Brasil han sido los países pioneros en la internacionalización de sus empresas a través de flujos de IED desde finales de los años sesenta. El principal contraste entre éstos es que Brasil ha podido sostener e inclusive profundizar su proceso de internacionalización, sobre todo en lo que va de la presente década. Por el contrario, si bien Argentina mostró gran dinamismo en la internacionalización productiva de sus empresas durante los años setenta y la primera parte de los noventa, paulatinamente los activos externos de sus empresas se fueron perdiendo tanto por el abandono de actividades como por la venta o traspaso a manos extranjeras.

Las translatinas mexicanas y chilenas, por su parte, se incorporaron tardíamente al proceso, pero no por ello de manera tímida. En efecto, en la actualidad, las ETs de ambos países aparecen como las más dinámicas inversoras externas de la región, incrementando su presencia en los mercados foráneos en diversas actividades productivas y de servicios. Si bien es menor, también se destaca cierto grupo de firmas provenientes de Colombia, Venezuela y de algunos países de Centroamérica.

La internacionalización productiva de las translatinas se realiza, fundamentalmente, a través de flujos de IED de carácter intrarregional. Pocas ETs latinoamericanas han desarrollado inversiones en otras regiones o continentes. Aquellas que efectivamente han podido convertirse en global players

lo han hecho a partir de su participación en determinados nichos de mercado en los cuales las principales ETs mundiales no fijaban sus estrategias de expansión o no resultaban de gran interés.

En las inversiones realizadas por las translatinas predominan las estrategias de búsqueda de recursos naturales y mercados; por el contrario, son pocas las firmas latinoamericanas que se internacionalizan en búsqueda de eficiencia o de activos estratégicos. En particular, la búsqueda de eficiencia se limita, fundamentalmente, a las translatinas que operan en sectores manufactureros de contenido tecnológico medio (autopartes, vehículos, electrodomésticos y motores) en proceso de expansión productiva hacia localizaciones de bajo costo de la fuerza de trabajo y con ventajas de acceso a los principales mercados consumidores (acuerdos de libre comercio; proximidad). En tal contexto, las ganancias de eficiencia en mercados que son tradicionalmente abastecidos por exportaciones se constituyen en ventajas competitivas de primer orden.

Las principales motivaciones de las translatinas a la hora de expandirse productivamente hacia el resto del mundo son la apertura de nuevos mercados o la consolidación del acceso a no tan nuevos mercados y la disponibilidad en cantidad y calidad de recursos naturales. La existencia de redes étnico-culturales (hispanos en los Estados Unidos de América), las oportunidades que brindaron los procesos de privatización, las mejoras en los sistemas de distribución, la regionalización de las marcas nacionales, la posibilidad de asociación con otras ETs y la proliferación de esquemas de integración económica han servido también como factores de atracción o de fomento a la posición inversora externa de las translatinas.

Las políticas de liberalización económica, desregulación de los mercados de bienes, servicios y factores y los procesos de privatización tan característicos de la región latinoamericana durante los años noventa expusieron a las empresas locales a un clima competitivo mucho más arduo. Ello llevó a que las mismas deban emprender ciertos procesos de reestructuración productiva de modo de competir en mejores condiciones en los mercados domésticos, al tiempo que generó oportunidades de negocios y, por ende, de inversión en los mercados externos. La inestabilidad macroeconómica (de la demanda y del tipo de cambio) típica de los países de la región y, por consiguiente, la necesidad de diversificar riesgos, han funcionado como elementos adicionales explicativos del fenómeno.

En el caso de las translatinas que operan en sectores de manufacturas basadas en recursos naturales (minería, siderurgia, cemento e hidrocarburos) los altos precios internacionales de los productos han posibilitado un importante apalancamiento financiero a las firmas que ha facilitado su proceso de consolidación internacional a través de la proliferación de adquisiciones en el extranjero.

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IV. Tendencias de la IED brasileña en el exterior

1. La internacionalización productiva de las empresas brasileñas

en perspectiva histórica

La internacionalización de las empresas brasileñas ha sido, históricamente, de carácter comercial. No obstante, desde mediados de la década de los sesenta se pueden encontrar ciertos antecedentes de internacionalización productiva, aunque de forma marginal e incipiente. Entre ellos se destaca la participación de algunas pocas empresas en mercados en donde ya existía una fuerte presencia exportadora y la expansión externa de firmas que participaban de los sectores de ingeniería y construcción (Camargo Corrêa; Mendes Júnior; Odebrecht; Andrade Gutierrez) y petróleo (la estatal Petrobras). El escaso nivel de internacionalización productiva durante la última parte de los sesenta y a lo largo de la siguiente década se correspondía, entonces, con el tipo de industrialización vigente en el Brasil; es decir, una industrialización sustitutiva de importaciones volcada hacia adentro, con una fuerte presencia de empresas estatales (Da Silva, 2003).

En los años ochenta, la internacionalización de las empresas brasileñas siguió siendo preponderantemente de carácter comercial. Durante estos años, la estrategia de internacionalización productiva era vista como una necesidad o complemento en vistas del objetivo más general de incrementar las exportaciones. Sin embargo, este último tipo de internacionalización mostró cierta continuidad respecto de la anterior década, sobre todo a partir de la expansión externa de firmas de ingeniería y construcción civil y, en menor medida, de algunas de carácter industrial, las cuales se establecieron en otros países no desarrollados con el objetivo principal de ampliar mercados.

En el caso de las primeras, la profundización de la internacionalización respondía directamente a la necesidad de buscar nuevos mercados ante la paralización de la inversión pública una vez finalizados los grandes megaproyectos de infraestructura desarrollados por el Estado brasileño durante fines de los setenta y comienzos de los ochenta. De esta manera, como forma de supervivencia y de generación de nuevos negocios, estas empresas debieron salir al exterior en una estrategia claramente defensiva; para ello contaban con la escala y la maquinaria y equipo necesarios, así como con la experiencia y tecnología propias desarrollada a partir de los años de fuerte inversión pública en el mercado interno. Las segundas, por su parte, buscaban captar mercados externos ante el estancamiento relativo del mercado local.

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Durante la década de los noventa, en un contexto de marcada apertura comercial y financiera, se hace presente un importante avance en el proceso de internacionalización de las empresas brasileñas, aunque la forma prevaleciente de internacionalización continuó siendo de carácter comercial. Dicho proceso aparece como el resultado natural tanto de las tendencias globales de inversión productiva en el extranjero –como respuesta al fenómeno de intensificación de la competencia mundial- como de las debilidades macroeconómicas propias de la economía brasileña –que se expresaron en la fuerte apreciación del Real y en el alto nivel promedio de la tasa de interés doméstica-. La constitución del Mercosur, asimismo, funcionó como un nuevo determinante para el establecimiento de las empresas brasileñas en el exterior, preferentemente vía asociación con empresas locales o adquisición parcial o total de capacidad productiva ya existente (Da Silva, 2003).

La internacionalización era vista, entonces, como una estrategia particular para la supervivencia de las empresas brasileñas, tanto en el ámbito interno como en el externo, realizada en el marco del proceso más general de reestructuración de la industria brasileña ante el nuevo set de incentivos macroeconómicos, caracterizado por i) un cambio o un fortalecimiento del perfil productivo de los grupos brasileños hacia sectores “commoditizados” intensivos en recursos naturales, de bajo contenido tecnológico y de bajo valor agregado; ii) la transferencia de activos productivos hacia empresas extranjeras; iii) la búsqueda de determinados nichos de mercado; y iv) la realización de adaptaciones de carácter tecnológico –renovación de equipos e instalaciones; adecuación de líneas de producto (Da Silva, 2003)- u organizacional –concentración en el core business de la firma; reducción de los niveles de integración vertical; incremento del contenido importado de partes, piezas y componentes; reorganización y compactación de los procesos y

layouts de planta; reducción de las jerarquías y de los niveles organizativos de las empresas (Miranda, 2001)-.

Durante el primer lustro de la década, el proceso de transnacionalización de las empresas brasileñas se reveló como más diversificado que en el pasado –tanto en términos de sectores productivos como de tamaño de empresas- y mucho más concentrado en torno a los países del Cono Sur, básicamente por la fuerte influencia de la constitución del Mercosur en el proceso. Durante la segunda mitad de los noventa, el proceso se intensificó y continuó concentrándose en torno a los países de la región, destacándose las inversiones realizadas por empresas pertenecientes a los sectores de siderurgia, material de transporte y bienes intermedios (Ricupero y Mello Barreto, 2007). Hacia finales de la década, luego de la devaluación del Real de enero de 1999, se produjo un pequeño avance en el grado de internacionalización de las empresas brasileñas, pero que se expresó, fundamentalmente, en el incremento de las exportaciones, favorecidas por la mejora de los precios de los productos transables (Da Silva, 2003).

Estilizadamente, puede decirse que el proceso de internacionalización productiva de las empresas brasileñas se trata de un proceso evolutivo en donde, en términos históricos, se comprueba que sus operaciones internacionales siguen el camino iniciado por medio de exportaciones. La secuencia típica de internacionalización arranca con la realización de ventas externas, continua con la utilización de algún agente de exportación en el mercado local, se profundiza con la instalación de oficinas de venta o asistencia técnica y, por último, culmina con la instalación de determinada capacidad productiva en el mercado a explotar (Da Silva, 2003). Las principales ventajas de propiedad detentadas por las firmas brasileñas han tenido que ver con su capacidad de organización y gestión y de adaptación a las condiciones culturales, geográficas y económicas de los países huéspedes; en tanto, en aquellos casos en que existían ventajas de propiedad de carácter tecnológico, lejos de llevar a las firmas brasileñas a la expansión internacional, terminaron convirtiéndolas en un gran atractivo para su adquisición por parte de capitales extranjeros (López, 1999).

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El análisis de las principales operaciones desde los años sesenta hasta 2003 muestra como principales formas de internacionalización productiva a aquéllas relacionadas con la profundización de la inserción comercial, es decir, la instalación de oficinas comerciales (Votorantim; Sadia; Weg Motores; Calçados Azaléia; Embraer; CVRD; Sabó; Natura), de asistencia técnica y de servicios de posventa (Embraer; Weg; Natura), de centros de distribución (Sadia), de depósitos (Embraer) y de laboratorios de pruebas (Sabó); en menor medida, aparecen formas de internacionalización relacionadas con la producción en el exterior, tales como la compra de capacidad productiva existente (Gerdau; Odebrecht; Andrade Gutierrez; Cutrale; Citrosuco Paulista; Petrobras; Votorantim Cimentos; Gerdau), la asociación con empresas locales y la realización de acuerdos de tipo joint venture (CVRD; Embraer; Marcopolo; Weg), el desarrollo de capacidad productiva de tipo greenfield (Votorantim Cimentos; Calçados Azaléia; CVRD; Marcopolo; Sabó; AmBev; Weg) y la fusión entre empresas (AmBev).

Las principales motivaciones encontradas o ventajas buscadas a través del proceso pueden resumirse en i) el aprovechamiento de la proximidad con los clientes en el exterior (Votorantim; Gerdau); ii) el fortalecimiento de la posición de la firma en los mercados externos (Sadia; Gerdau; Weg); iii) el traspaso de las barreras arancelarias que impiden o dificultan el abastecimiento vía exportaciones (Gerdau; Cutrale; Citrosuco Paulista); iv) el ingreso de la firma en mercados externos (Odebrecht; Andrade Gutierrez; AmBev; Embraer); v) la reducción de los altos costos fiscales en el país de origen (Cutrale; Citrosuco Paulista); vi) el sorteo de los altos costos de intermediación que implica la operatoria con agentes locales de distribución (Votorantim); vii) el acceso a insumos en buena cantidad y calidad en los mercados de destino (Gerdau); viii) la posibilidad de realizar contratos con los gobiernos locales en vistas de las políticas de compre y contrate local (Odebrecht); ix) la obtención de la escala necesaria para actuar en el mercado internacional bajo la forma de global player (AmBev); y x) el acceso a mejores condiciones de financiamiento en el exterior (Embraer).

Los destinos de la internacionalización productiva brasileña han estado determinados por diversos factores, entre ellos i) el abastecimiento previo de los mercados externos vía exportaciones; ii) la proximidad cultural; iii) la cercanía geográfica; y iv) la existencia de mercados con menores o iguales niveles de desarrollo, en donde Brasil suele presentar importantes ventajas en términos de costos (López, 1999). En tal sentido, y en términos históricos, predominan los países de la región –Argentina (Votorantim; Sadia; Gerdau; Weg; Andrade Gutierrez; AmBev; CVRD; Marcopolo; Sabó; Petrobras; Natura); Bolivia (Natura); Chile (Gerdau; Calçados Azaléia; CVRD; Odebrecht; Natura); Colombia (Calçados Azaléia; Marcopolo); Ecuador (Andrade Gutierrez); Paraguay (AmBev; Natura); Perú (Andrade Gutierrez; Calçados Azaléia; Odebrecht; Natura); República Dominicana (Andrade Gutierrez); Uruguay (Gerdau; AmBev; Natura); Venezuela (AmBev; CVRD)-, en tanto se tratan de ambientes culturalmente más cercanos en donde las empresas suelen comenzar con su proceso de expansión. Asimismo, aparecen también inversiones directas en todos los países de América del Norte, fundamentalmente en los Estados Unidos de América y México (Votorantim Cimentos; Sadia; Gerdau; Calçados Azaléia; Embraer; Cutrale; Citrosuco Paulista; CVRD; Sabó; Weg; Marcopolo; Petrobras), en algunos países de Europa (Votorantim Cimentos; Odebrecht; Andrade Gutierrez; Marcopolo; Embraer; CVRD; Sabó; Odebrecht; Weg; Natura), en las naciones de sur y sureste asiático (Votorantim; Embraer; CVRD; Marcopolo) y en algunos destinos más “exóticos” del continente africano (Odebrecht; Andrade Gutierrez; Marcopolo; Petrobras; CVRD), Medio Oriente (Petrobras; CVRD) y Australia (Sabó).

Por otra parte, se destacan, a grandes rasgos, dos grandes sectores de pertenencia de las empresas brasileñas transnacionalizadas. En primer lugar, diversas industrias dedicadas a la explotación y exportación de recursos naturales y sus primeras formas de elaboración, tanto de origen mineral –petróleo (Petrobras), mineral de hierro o aluminio (CVRD) y su elaboración

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(Gerdau; Votorantim)- como agropecuario –carnes de ave y cerdos (Sadia) y cítricos (Citrosuco Paulista; Cutrale)-. En segundo lugar, predominan también las empresas del sector de ingeniería y construcciones (Odebrecht; Andrade Gutierrez; Camargo Corrêa, Mendes Júnior) (Ricupero y Mello Barreto, 2007). El resto de los casos, dentro de los sectores automotriz y autopartes (Sabó; Marcopolo), electro-metalmecánico (Weg); aeroespacial (Embraer), alimentos y bebidas (AmBev), calzados (Calçados Azaléia) y cosméticos (Natura), no llegaron a constituir una tendencia general sino que se trataron sólo de ejemplos particulares de sus respectivas ramas de producción (Iglesias y Motta Veiga, 2002).

2. La actual fase de internacionalización productiva de las

empresas brasileñas

La gran mayoría de las firmas brasileñas no ha sobrepasado aún la etapa inicial de exportación de mercancías dentro de su proceso de internacionalización (Corrêa y Lima, 2007b). No obstante, se asiste al surgimiento de las primeras empresas multinacionales con origen en Brasil, las cuales pueden ser clasificadas como entrantes tardías en los mercados internacionales. Ciertas operaciones destacadas dentro del fenómeno constituyen una rareza respecto de lo que suele mostrar la literatura estándar sobre internacionalización productiva, en el sentido de que su salida al exterior no se produce como consecuencia natural de décadas de crecimiento económico sostenido, sino que, más bien, se trata de un fenómeno que se enmarca dentro de un contexto de estancamiento y saturación del mercado interno y cuya lógica es la búsqueda en el exterior del dinamismo del que se carece internamente.

En términos temporales, se verifica que en 2004 la IED brasileña hacia el exterior pegó un salto cuantitativo que se explica, particularmente, por i) la compra de una porción significativa del paquete accionario de Interbrew (Bélgica) por parte de AmBev, en un acuerdo de fusión que resultó en la creación de la principal empresa cervecera del mundo, y ii) por el aumento inusitado de los préstamos de las casas matrices de las empresas brasileñas a sus subsidiarias y filiales en el exterior (Ricupero y Mello Barreto, 2007). Desde 2005, se consolida esta nueva y marcada fase de internacionalización de los principales grupos empresarios brasileños, quienes se lanzaron masivamente a comprar negocios de gran magnitud alrededor del mundo.

En un contexto de profundización del proceso de globalización, se presenta como una necesidad de subsistencia para las empresas brasileñas de ciertos sectores que, de lo contrario, seguramente serían adquiridas por capitales extranjeros (Ricupero y Melo Barreto, 2007). La principal forma en que se han desarrollado dichos procesos de internacionalización ha sido a través de la realización de importantes operaciones de F&A. Sin embargo, también han tenido lugar ciertas inversiones de tipo greenfield en sectores de menor importancia.

a) Sectores de destino del proceso de internacionalización

De acuerdo con el análisis de las principales operaciones de internacionalización de empresas brasileñas, puede arriesgarse que el proceso en la actualidad se ha concentrado en torno a firmas que participan de sectores industriales maduros y consolidados, tales como minerales, metales, textiles, siderurgia y cemento. En menor medida, también ha habido movimientos interesantes en cosméticos, autopartes y software. Los datos del Banco Central do Brasil para 2006 y lo que va de 2007 confirman esta tendencia; se comprueba que esta última fase de internacionalización productiva se ha concentrado en torno a las ramas de Minerales metálicos; Alimentos y bebidas; Metalurgia básica y Productos químicos.

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CUADRO 1

PRINCIPALES SECTORES DE DESTINO DE LA IED BRASILEÑA EN EL EXTERIOR

(Porcentaje sobre el total; años 2006 y 2007)

Sector 2006 Sector 2007

Minerales metálicos 64,8 Intermediación financiera 33,0 Intermediación financiera 11,0 Alimentos y bebidas 18,4 Alimentos y bebidas 6,3 Servicios 14,5 Servicios 5,2 Productos químicos 11,8 Metalurgia básica 3,0 Metalurgia básica 6,9

Otros 9,7 Otros 15,4

Total 100,0 Total 100,0

Fuente: elaboración de Sobeet (2007) sobre la base de Banco Central do Brasil. Nota: datos para el período enero-agosto.

Otra buena aproximación sectorial sobre el destino de la IED brasileña la constituyen las operaciones que implicaron la compra o fusión de empresas brasileñas con empresas extranjeras, tanto en el mercado externo como en el interno. En tal sentido, la información sobre “nacionalización” de empresas extranjeras en el mercado local también puede funcionar como un dato relevante, en tanto este fenómeno de recuperación del mercado local por parte de empresas nacionales es complementario al proceso de expansión productiva internacional.

CUADRO 2

F&A DE CAPITALES BRASILEÑOS CON EMPRESAS EXTRANJERAS EN EL MERCADO EXTERNO (ME) E INTERNO (MI)

(Número de operaciones por sector)

2004 2005 2006 2007 trim. I-II Tot. x sector Sector

ME MI Tot ME MI Tot ME MI Tot ME MI Tot ME MI Tot

Metalurgia y siderurgia 6 1 7 6 2 8 15 1 16 8 1 9 35 5 40 Alimentos, bebidas y tabaco 2 5 7 4 1 5 9 6 15 7 5 12 22 17 39 Compañías de energía 0 5 5 0 3 3 0 16 16 1 1 2 1 25 26 Petróleo y gas 4 2 6 8 0 8 1 0 1 3 0 3 16 2 18 Instituciones financieras 2 2 4 1 1 2 5 2 7 1 0 1 9 5 14 Químicos y petroquímicos 1 0 1 0 1 1 1 4 5 4 2 6 6 7 13 Tecnologías de la información 0 4 4 0 2 2 2 3 5 0 1 1 2 10 12 Telecomunicaciones 0 3 3 1 2 3 0 1 1 1 1 2 2 7 9 Eléctrico y electrónico 0 1 1 0 1 1 3 2 5 1 0 1 4 4 8 Químicos y farmacéuticos 1 1 2 0 2 2 1 3 4 0 0 0 2 6 8 Aviación 2 0 2 2 0 2 1 0 1 0 1 1 5 1 6 Otros 5 12 17 2 5 7 9 10 19 6 3 9 22 30 52 Total 23 36 59 24 20 44 47 48 95 32 15 47 126 119 245 Fuente: elaboración propia sobre la base de www.kpmg.com.br.

Tal como se observa, los principales sectores productivos en donde las empresas brasileñas han efectuado operaciones de F&A con empresas extranjeras son los de metalurgia y siderurgia; alimentos y bebidas; energía; químicos de distinto orden; tecnologías de la información y la comunicación (TICs); eléctrico/electrónico; y aviación, en ese orden. Salvo los

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tres últimos, que revelan una complejidad tecnológica importante, se tratan de sectores industriales maduros, consolidados y cuyo crecimiento en el mundo se encuentra generalmente asociado a la concentración empresarial y, por ende, a la apropiación de mayores porciones del mercado mundial.

Al descomponer el ámbito en el cual se produce el proceso de fusión o compra de la empresa extranjera, aparecen también ciertas particularidades sectoriales. Mientras los sectores de metalurgia y siderurgia; petróleo y gas; y aviación se encuentran fundamentalmente expandiéndose en los mercados internacionales, las compañías de energía y TICs se encuentran incrementando su participación en el mercado interno a partir de la compra o fusión con ETs ya radicadas en el Brasil. El resto muestra un comportamiento equilibrado para su expansión en ambos mercados.

b) Países de destino del proceso de internacionalización

Tal como se desprende de la información presente en el punto 2 de la Sección VI y de la coyuntura más actual (2006-2007), los principales destinos de radicación de la IED brasileña han sido i) los Estados Unidos de América y otros mercados de gran porte, como la Unión Europea, en donde las ganancias de escala son más que visibles y en donde predominan fuertes prácticas proteccionistas en determinados productos considerados como “sensibles”; ii) los países de América Latina, en general, y del Mercosur, en particular, tratándose de regiones “naturales” para la expansión de las firmas brasileñas, al menos en los primeros pasos del proceso de internacionalización; y iii) los mercados emergentes en proceso de industrialización de gran tamaño y dinamismo –como China, India y ciertos países del Este Europeo-, en donde no sólo se buscan mayores escalas de producción sino también condiciones de competencia equivalentes a las de los productores locales.

CUADRO 3

PRINCIPALES PAÍSES DE DESTINO DE LA IED BRASILEÑA EN EL EXTERIOR

(Porcentaje sobre el total; años 2006 y 2007)

País 2006 País 2007

Canadá 79,7 Estados Unidos 50,2 Argentina 7,2 Chile 19,1 Estados Unidos 5,5 México 7,2

Holanda 1,7 Argentina 6,7 España 1,3 Uruguay 5,4 Uruguay 1,3 Venezuela 2,0 Hungría 1,1 Portugal 1,6 Italia 0,5 Suiza 1,5 Suiza 0,4 Austria 1,4 Portugal 0,2 Holanda 1,0 Otros 5,7 Otros 15,8 Total 100,0 Total 100,0 Fuente: elaboración de Sobeet (2007) sobre la base de Banco Central do Brasil.

Nota: datos para el período enero-agosto.

La información relativa tanto a la internacionalización productiva como a la compra o fusión de empresas extranjeras operando en Brasil muestra que son también los grandes mercados mundiales –Estados Unidos de América y diversos países de Europa- y los países de la región –

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entre los que, claramente, se destaca Argentina- los orígenes del capital de las empresas adquiridas o con las cuales las firmas brasileñas se han fusionado.

CUADRO 4

F&A DE CAPITALES BRASILEÑOS CON EMPRESAS EXTRANJERAS EN EL MERCADO EXTERNO E INTERNO

(Número de operaciones por país)

País 2004 2005 2006 2007 (trim I-II) Total país Estados Unidos 19 4 34 10 67 Argentina 3 6 9 8 26 México 3 4 2 6 15 España 2 4 6 1 13 Alemania 4 3 3 1 11 Colombia 4 5 1 1 11 Francia 3 1 5 2 11 Holanda 3 0 3 4 10 Italia 3 3 3 1 10 Portugal 4 1 3 0 8 Uruguay 0 2 3 1 6 Otros 10 12 24 12 58 Total 58 45 96 47 246 Fuente: elaboración propia en base a www.kpmg.com.br

La selección de la localización se justifica a partir de una serie de razones destino-específicas. En el caso de los países asiáticos, se trata de enfrentar de mejor forma la competencia de los productores locales, con gran escala y bajos costos de producción. En ocasión de la instalación en PD, surgió en las empresas brasileñas la necesidad de sortear barreras arancelarias y no arancelarias; al mismo tiempo, ello permitió, el aprovechamiento de la cercanía con los clientes y la obtención de beneficios de los acuerdos de libre comercio existentes. En relación con los países de la región, la decisión de localización de capacidad productiva está asociada, tal como se dijo, al mejor conocimiento de los mercados, a la afinidad cultural y a la cercanía geográfica.

c) Motivaciones del proceso de internacionalización

Los motivos por los cuales las empresas brasileñas han emprendido su proceso de internacionalización productiva son varios y pueden ser clasificados de acuerdo al tipo de factor determinante de la estrategia escogida por la firma. En primer lugar, lo que ha motivado la decisión de localizar capacidad productiva en el exterior para algunas firmas ha sido la existencia de ciertos “factores de proyección”, entendidos como aquellas causas que provocan la internacionalización productiva de las firmas de manera conciente, endógena y como respuesta a su propio proceso de crecimiento. Dentro de estos factores se encuentran la obtención de crecientes porciones de poder de mercado a escala global –ante la existencia de límites al crecimiento dentro del mercado local- y la posibilidad de diversificar riesgos a través de la actuación en distintas localizaciones, los cuales aparecen como denominadores comunes del fenómeno (Weg; Embraco; Sadia; Natura; Tigre). En el mismo sentido, las ganancias de tamaño han posibilitado también un mayor aprovechamiento de economías de escala –en particular, en aquellos sectores dependientes de las mismas para su operación a escala global y que operan con bajos márgenes (Embraco)- y la mejora del poder de negociación con los grandes clientes, tal como sucede entre las industrias siderúrgica y automotriz.

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Otras firmas se internacionalizaron bajo una estrategia de tipo follow sourcing de modo de acompañar los procesos de globalización acelerada de ciertos clientes de magnitud so pena de desaparecer como tales; es el caso de los proveedores de insumos, materias primas, partes, piezas o componentes (Sabó, Tramontina; Tupy). Por último, ciertas empresas han comenzado o continuado con su proceso de internacionalización productiva por razones mucho más “tradicionales” –menos específicas a la actual fase de internacionalización; es decir, como respuesta a la imposibilidad de abastecer mercados extranjeros vía exportaciones debido a la existencia de barreras arancelarias –es el caso de las empresas productoras de jugo de naranja que se instalaron en Florida (Citrosuco Paulista; Cutrale)- y de medidas antidumping –tal lo sucedido en la industria del acero con Gerdau y la realización de inversiones brownfield en los Estados Unidos-.

En segundo lugar, otro grupo de firmas se han establecido en el exterior a causa de la existencia de ciertos “factores de expulsión” de su mercado de origen, definidos como aquellos fenómenos exógenos que no dejan la opción a las empresas de mantenerse operando sólo en el mercado local y que, por tanto, implican la necesidad insoslayable de crecer en los mercados externos para poder subsistir. En estos casos, muchas de las firmas decidieron establecer capacidad productiva en el exterior ante la escasa competitividad del Real, aunque esta motivación ha jugado un papel secundario. No obstante, ello les ha permitido preservar posiciones de mercado en vistas de la mayor concurrencia global, haciéndolas también menos vulnerables a las adquisiciones por parte de grupos extranjeros (Perdigão). Muchas otras han decidido la internacionalización de modo de escapar al problema de bajo crecimiento de la economía local (Corrêa y Lima, 2007a).

Otra razón que explica el fenómeno tiene que ver con la necesidad de evitar problemas con el Conselho Administrativo de Defesa Econômica (Cade), en tanto ciertas empresas se encuentran al límite de saturación dentro del mercado brasileño y, por tanto, deben buscar nuevos negocios en el exterior. Asimismo, algunas firmas han decidido ubicar capacidad productiva en el exterior de modo de reducir el riesgo de cambio, el costo del capital y disminuir la exposición provocada por las deudas o costos en monedas fuertes (Gerdau, CVRD; Bunge) (Travesso Neto, 2005). Por último, una serie de empresas brasileñas ven en la internacionalización una forma de acceder a mejores condiciones de financiamiento que en el mercado local, caracterizado por altas tasas de interés a causa del riesgo soberano de la economía brasileña (Ricupero y Mello Barreto, 2007).

d) Factores facilitadores del proceso de internacionalización

El movimiento de las firmas brasileñas hacia el exterior ha sido facilitado por una serie de factores tanto de carácter interno como externo. Dentro del primer ámbito se puede decir que actualmente las empresas brasileñas se encuentran mucho más sólidas y estructuradas que en el pasado reciente, lo que ha llevado no sólo a que puedan competir en mejores condiciones dentro del mercado doméstico sino también a que puedan internacionalizarse. En efecto, para muchas de ellas la inversión en el exterior se ha transformado en una necesidad, en particular para aquellas que ya se han constituido como global players. Asimismo, en los últimos años, ha comenzado a ser de gran importancia el financiamiento otorgado por el Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES) para la ejecución de proyectos de inversión fuera del territorio nacional, cuya primera operación, de setiembre de 2005, ha sido la financiación de parte importante de la compra del frigorífico Swift Armour de Argentina por parte de Friboi.

Dentro de los factores de carácter externo, la tendencia a la concentración mundial de los proveedores de materias primas e insumos difundidos (Vg. los pertenecientes a los sectores textil, minero y siderúrgico) ha llevado a las firmas brasileñas a replicar los movimientos de sus competidores en el mercado global. Por otra parte, el incremento de la demanda mundial – visiblemente en los “gigantes asiáticos” (China e India), pero también en los países de Europa del Este- condujo a las grandes firmas a la búsqueda de aumentos en la escala de producción de modo

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de atender esa demanda en expansión cuasi-exponencial. La forma más sencilla de lograrlo, sobre todo teniendo en cuenta la existencia de mercados con altos grados de concentración, ha sido la compra o fusión de empresas rivales.

Por otra parte, la valorización del Real, además de restar competitividad a la producción en el mercado interno, abarató el costo en divisas de los activos externos, facilitando también el proceso de internacionalización de las empresas brasileñas. A ello se suman las mayores posibilidades de captación de recursos a bajo costo en el exterior, en un contexto de altísima liquidez a nivel internacional, sobre todo en aquellas empresas que, una vez abierto su capital en la Bolsa de Valores de São Paulo, han alcanzado el Investment Grade.

e) Beneficios, ganancias de competitividad, riesgos y costos del

proceso de internacionalización

En relación con los resultados tangibles de la internacionalización productiva, las empresas se encuentran expuestas, por un lado, a beneficios y ganancias de competitividad y, por el otro, a ciertos riesgos y costos de su actividad en el exterior. El grado en que las empresas se enfrentan a unos y a otros depende i) del estadio particular dentro del proceso de internacionalización en que se encuentran; ii) del eslabón que ocupan a lo largo de la cadena productiva o de valor; iii) del sector de actividad en que se desempeñan; y iv) de las características del contexto económico e institucional tanto de la economía local como de aquella otra en la que se localizan (Cyrino y Penido, 2007).

Los principales beneficios que se pueden encontrar de la reciente experiencia de internacionalización de las empresas brasileñas se clasifican en aquellos relacionados con i) la expansión de mercados; ii) la mejora de la eficiencia; y iii) los procesos de aprendizaje (Cyrino y Penido, 2007).

Dentro de los primeros, surgen a) la mayor capacidad de respuesta ante las exigencias de los clientes internacionales, transformándose en proveedores preferenciales (Sabó), accediendo a información de mercado y a tecnología de producción de frontera (Weg) o adaptando productos o procesos (Tigre); b) el fortalecimiento de la posición competitiva frente a otros global players (Votorantim Cimentos; Gerdau); c) la diversificación del portafolio geográfico y la consiguiente reducción de los riesgos y la dependencia del mercado interno (Gerdau); y d) la obtención de “efectos de demostración” de la imagen de la empresa en el mercado de origen (Natura; São Paulo Alpargatas).

Las mejoras de la eficiencia, por su parte, se relacionan con a) la obtención de economías de escala y de gama (Embraer; Weg; Embraco); b) el acceso a mano de obra (Calçados Azaléia), capital (Petrobras; CVRD; Embraer; Aracruz; Votorantim; AmBev), insumos y recursos escasos (Petrobras; CVRD) a menores costos; c) la apropiación de “ganancias de arbitraje” (Friboi), entendidas como aquellos beneficios obtenidos por las empresas que actúan sobre una base diversificada de mercados al reorientar sus actividades y relocalizar sus recursos a escala global.

Las ganancias por aprendizaje que se derivan del proceso de internacionalización productiva se originan en a) la acumulación de conocimiento y el desarrollo y perfeccionamiento de las capacidades y competencias a medida que la empresa se expande globalmente (Odebrecht; Embraer; Weg); b) la mejora de competencias a causa del desarrollo de nuevos productos y segmentos de la producción (Multibras; Tigre); y c) el desarrollo y la adquisición de nuevas competencias empresariales que permiten conocer y anticipar nuevas tendencias tecnológicas y de consumo (Natura).

Por su parte, los principales costos y riesgos asociados al proceso de internacionalización productiva se resumen en i) los costos crecientes de coordinación y governance interna a la firma a medida que crece su participación en distintas localizaciones geográficas, que se expresan en a)

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una sobrecarga de tareas sobre el personal existente y b) en la incorporación de nuevo personal y áreas especializadas (Votorantim Cimentos; Gerdau); ii) las desventajas existentes para los

newcomers en términos de a) costos de instalación, b) búsqueda y contratación del personal, c) negociación con los proveedores locales, d) acceso a los canales de distribución, e) desarrollo de una masa crítica de clientes y f) adaptación a los esquemas regulatorios y legales de la nueva localización (Gerdau); iii) las desventajas con que se encuentran las empresas por ser foráneas, relacionadas con a) el desconocimiento del mercado y sus particularidades, especificidades e idiosincrasia, b) la “distancia” existente entre el país de origen y destino de la inversión –no sólo en términos físicos sino también culturales, económicos y administrativos-, c) los costos del aprendizaje de la internacionalización y d) la ausencia de una imagen –o la existencia de una imagen difusa o estereotipada- sobre la empresa y su país de origen (Votorantim Cimentos; Natura); y iv) los riesgos políticos y económicos de los mercados extranjeros que, por su inestabilidad, pueden llegar a reducir las ganancias de la internacionalización e, inclusive, a provocar pérdidas en la filial extranjera (Petrobras).

f) Resultados e impactos sobre la economía brasileña del proceso

de internacionalización

En términos generales, el desempeño de las transnacionales brasileñas muestra peores resultados en sus filiales externas que en sus casas matrices. Ello es la consecuencia directa de la escasa profundidad de su proceso de internacionalización, en donde los costos y riesgos iniciales superan ampliamente los beneficios obtenidos. No obstante, en la medida en que continúen sosteniendo su proceso de diversificación productiva en distintas localizaciones alrededor del mundo, es esperable que comiencen a aparecer ganancias operativas en las subsidiarias, tal lo que ha sucedido con empresas como Gerdau o Votorantim Cimentos, las cuales se encuentran en estados más avanzados de internacionalización (Cyrino y Penido, 2007).

En efecto, entre los analistas del fenómeno, existe un fuerte consenso respecto al impacto positivo que tendría en el mediano a largo plazo el creciente proceso de exportación de capitales productivos de las empresas brasileñas en la economía local. Ese impacto positivo se relaciona con las ganancias de competitividad que se estarían obteniendo a nivel microeconómico por parte de las firmas, por la mejora del status de las empresas brasileñas nacionalizadas y por la posibilidad futura de generar ganancias en el exterior para luego ser repatriadas al país. En tal sentido, desde el punto de vista de las cuentas externas, los flujos actuales de IED en el extranjero estarían actuando como un adelanto de capital que luego rendirá sus frutos bajo la forma de utilidades y dividendos.

Otro impacto positivo para la economía brasileña derivado de este proceso sería la mejora de la calidad del empleo promedio en las casas matrices, en términos de salarios y estabilidad laboral, en tanto dichas firmas suelen mantener en su país de origen los eslabones más complejos de la cadena de valor. Por otra parte, algunos estudios muestran que las empresas que fueron capaz de internacionalizarse venden sus productos a un “precio-premio” –un precio mayor al 40% del promedio del producto- respecto de sus competidoras en el mercado local, en virtud de poder adecuar su producción a las particularidades y a la posibilidad de prestar asistencia técnica en dichos mercados (Arbix y otros, 2005).

No obstante, existen ciertas luces de alerta sobre los posibles impactos negativos del proceso, que se relacionan con la pérdida de empleos ante la sustitución de capacidad productiva local por apertura de fábricas en el exterior. Tal es el caso de las industrias exportadoras de bienes de consumo intensivas en mano de obra (Vg. calzados o textiles), quienes transfieren capacidad productiva a países con mano de obra relativamente más barata, tipos de cambio más “competitivos” o menor presión fiscal, como por ejemplo ciertas naciones de América Central o China.

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g) Principales operaciones de internacionalización de las

empresas brasileñas

Entre las principales operaciones de compra de activos en el exterior por parte de empresas brasileñas de los últimos años se destacan:

- La Companhia Vale do Rio Doce (CVRD) adquirió en 2005 el 75,66% de la canadiense Inco, la empresa con mayores reservas de níquel y segunda productora mundial de ese metal. De esa forma, CVRD también se convirtió en la segunda compañía minera del mundo, por detrás de BHP Billinton, de origen anglo-australiano.

- La Siderúrgica Gerdau, luego de más de 20 años de comenzado su proceso de

internacionalización, en el año 2004 ingresó como accionista de la Corporación Sidenor, de España. En 2005, por su parte, se convirtió en accionista mayoritaria del grupo colombiano Diaco, principal productor colombiano de aceros para la construcción civil, al tiempo que obtuvo el control accionario de Sipar Aceros, una laminadora de aceros largos situada en Argentina. En 2006, a su vez, incorporó a la peruana Siderperú y a las norteamericanas Sheffield Steel Corporation, Fargo Iron y Callaway Building Products. Asimismo, hacia fines de ese año, concluyó la adquisición de una parte mayoritaria del

joint venture existente entre las estadounidenses Pacific Coast Steel y Bay Area Reinforcing, uno de los mayores proveedores de acero cortado y doblado de ese país. Las inversiones en los Estados Unidos de América han respondido, principalmente, a la necesidad de sortear las sobretasas arancelarias impuestas por el gobierno de ese país de modo de proteger a la industria autóctona.

- Santista Têxtil, del Grupo Camargo Corrêa, se fusionó en 2006 con la española Tavex, resultando ello en la constitución de una empresa líder mundial en la fabricación de tela de denim, utilizada fundamentalmente en la confección de jeans. Dicha fusión está en consonancia con la tendencia mundial hacia la concentración de dicha industria, que en la actualidad se encuentra sumamente fragmentada. De esta forma, la corporación pasó a contar con siete fábricas situadas en Brasil, Argentina, México, Chile, España y Marruecos. - Coteminas se fusionó en 2005 con la empresa norteamericana Springs, dando lugar a

Springs Global, el mayor conglomerado mundial en textiles para el hogar, quien domina el 7% del mercado mundial de artículos de blanquería.

- Camargo Corrêa Cimentos adquirió en 2005 a la cementera argentina Loma Negra, duplicando su capacidad productiva en un sector en donde, debido a las escasas posibilidades de diferenciar productos, la mejora de las ganancias viene dada por el mayor aprovechamiento de escalas.

- Natura, empresa de venta directa de cosméticos, lleva adelante su proceso de internacionalización desde 1999 a través de la apertura en Chile, Perú, México, Bolivia, Argentina y Francia de consultoras y canales de distribución. Esta ha sido la forma predominante de internacionalización de la empresa cosmética debido a que las características microeconómicas del negocio impiden el abastecimiento a través de la localización en terceros mercados vía fusión o adquisición de activos existentes.

- Sabó, productora de autopartes, ha decidido llevar adelante su proceso de

internacionalización a través del establecimiento de capacidad productiva en Argentina, Alemania, Austria y Hungría. La estrategia llevada adelante por la autopartista ha sido de tipo follow sourcing, es decir de acompañamiento de sus principales clientes (terminales automotrices) en su proceso de globalización, de modo de integrarse a sus respectivas cadenas productivas.

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- La desarrolladora de software de gestión empresarial Datasul se encuentra actualmente presente en Argentina, Chile, Colombia, México y los Estados Unidos de América. La decisión de internacionalizarse, en este caso, ha respondido a la necesidad de localizarse cerca de sus clientes en el exterior, de modo de conocer y entender mejor sus respectivos requerimientos.

- La empresa Votorantim Cimentos ha instalado oficinas y fábricas en algunos países de Asia, América Latina y Europa, de modo de estar más próximo a clientes, evitar los altos costos de intermediación y aprovechar ciertas ventajas de localización. Entre estas operaciones, se destaca la compra de dos fábricas de la empresa Cemex ubicadas en la región de los Grandes Lagos.

- La alimenticia Sadia realizó la apertura de oficinas y centros de distribución en Estados Unidos de América y Argentina con objeto fortalecer su posición en los principales mercados de consumo en los que actúa.

- La cervecera brasileña AmBev se fusionó con la belga Interbrew en el año 2004, a través del cambio recíproco de parte de sus respectivos paquetes accionarios, lo que ha dado lugar a la actual mayor empresa del ramo a lo largo del mundo.

- La Weg efectuó en el año 2004 la compra de la empresa Nantong Electric Motor Manufacturing, del grupo chino Weifu, consolidando su presencia en aproximadamente cien países alrededor del mundo.

- La brasileña Perdigão adquirió la procesadora de carnes holandesa Plusfood, con fábricas en Holanda, Reino Unido y Rumania. Esta compra se enmarca dentro del proceso de incursión en el mercado europeo ante las escasas posibilidades de crecimiento en el mercado local, que ya había comenzado con la instalación de marcas y oficinas comerciales propias, pero que intenta ser profundizado a través de la captación de las marcas de la empresa adquirida.

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