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PROBLEMAS Y SOLUCIONES PARA LOGRAR LA

MÁXIMA INCLUSIÓN Y PARTICIPACIÓN DEPORTIVA. UN

EJEMPLO CENTRADO EN EL ATLETISMO.

Wold (1989) en Castillo y Balaguer (1998) encontró en sus estudios una fuerte asociación entre la intención de ser activo en el futuro y la práctica actual de actividad física, lo que resalta la importancia del hábito deportivo en edad escolar de cara a la intención de práctica en el futuro. Si a esto le unimos las ventajas que produce la práctica deportiva regular concluiremos que “si el deporte es bueno para la infancia y la

juventud debe de llegar a todos” Vázquez (1994) en Casterad, Generelo y Pradas

(1996).

Además, el deporte está de moda en nuestra sociedad, con lo que los jóvenes que empiezan suelen contar con el apoyo de los padres, profesores y amigos y se sienten animados de tratar de igualar las proezas de sus ídolos de la televisión, que constantemente colabora a que este interés se mantenga.

Pero, pese a todas las ventajas y atractivos del deporte... ¿por qué hay tantos jóvenes que abandonan tarde o temprano su práctica?. Si somos capaces de encontrar las causas y las soluciones de este problema desde el punto de vista del atletismo habremos dado un paso muy importante para convertirlo en un deporte de masas y no, como venía siendo hasta ahora, de minorías. Así pues algunos de los problemas para lograr esa máxima participación e inclusión son:

a) ¡¡El atletismo es aburrido!!.

Si analizamos los principales estudios sobre cuales son los motivos de participación deportiva, entre ellos destaca uno entre todos: LA DIVERSIÓN (Sapp y Haubenstricker, 1978; Fry, McClementes y Sefton, 1981; Gould, Feltz, Weiss y Pletlichkoff, 1982; Passer, 1982; Gould, Feltz y Weiss, 1985; García Ferrando, 1991; en Cervelló, 1999). Por lo tanto, hemos de ser capaces de, sobre todo en las primeras etapas, dar respuesta a ese interés por lo lúdico.

Según la clasificación hecha por Parlebas de los deportes, el atletismo básicamente podría definirse como un deporte en el que no existe ningún tipo de incertidumbre, ni del medio (estandarizado), ni del compañero (salvo los relevos, se trata de un deporte individual) ni del adversario (casi todas las pruebas son de participación alternativa).

Esta falta de incertidumbre es una de las causas de la falta de motivación que sienten los jóvenes por el atletismo, pero... ¿es suficiente para explicarlo del todo?. No, nuestra experiencia con niños y jóvenes nos demuestra que, como dicen Hernández y Gallardo (1994), “no es la naturaleza del ejercicio la que desempeña aquí un papel

determinante, sino la intención que anima el acto”. Es decir, motivante será una

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Debemos “redistribuir la trascendencia y el peso específico que se la da a la

competición (victoria/derrota) y al valor lúdico”. Luchemos por reludificar el deporte,

luchar contra la rutina y la monotonía, sorprenderles cada entrenamiento con algo nuevo, crear las condiciones para que acaben la sesión con una sonrisa en la cara,... El objetivo será alcanzado cuando en vez de decir nuestros jóvenes atletas ¡¡voy a entrenar a atletismo!!, digan ¡¡voy a jugar a atletismo!!. Debemos de respetar el derecho del niño a disfrutar jugando. Enseñemos al niño que se inicia a percibir antes el atletismo como afición que como profesión. Si logramos que se diviertan con nuestro deporte, si su experiencia ha sido positiva, mantendremos su interés y no dudarán en volver a practicarlo de nuevo en su tiempo libre.

Existe la tendencia social a considerar lo recreativo como improductivo. Nosotros no podemos estar de acuerdo con esta afirmación y consideramos el ocio y la recreación tan importantes como el trabajo por los beneficios que aporta al ser humano en general y al niño en particular:

- Respeta y cubre la necesidad del niño, y también del adulto, de jugar. - Estimula la expresividad y la creatividad.

- Asegura el compromiso estable con la práctica deportiva por el carácter intrínseco de las motivaciones que se ponen en juego.

- Es un medio más adecuado que el competitivo la formación de valores. - Permite el trabajo con grupos más heterogéneos.

Para construir este atletismo recreativo debemos de superar ciertos peligros que debemos de conocer para poderlos abordar. Los principales son:

- Los niños comienzan practicado las pruebas más sencillas a nivel coordinativo y escasamente motivantes como el cross, que además son las que menos necesitan de una iniciación temprana. Si queremos que se diviertan, ¿por qué no empezar enseñando a saltar pértiga para aprovechar el interés de los jóvenes por la aventura y el riesgo?.

- Mientras existan competiciones oficiales en edades menores a los 14 años donde se ponga de manifiesto más al ganador que la participación y la diversión existirán entrenadores que darán prioridad a alcanzar el máximo rendimiento con sus pupilos antes que a su diversión y aprendizaje. Proponemos competiciones modificadas con respecto a las pruebas oficiales con actividades diferentes en cada competición que eviten la tentación de entrenarlas para ganar.

- Mientras las federaciones y los organismos oficiales solo den becas y favorezcan a los deportistas que obtienen los mejores rendimientos en pruebas oficiales será imposible que éstos se puedan divertirse con la práctica. ¿Quién puede divertirse cuando se está jugando una beca que le permita seguir dedicándose íntegramente al atletismo?.

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antes de que esté preparado para ello. Esa limitación de la variedad de las experiencias únicamente puede conducir al tedio y a la monotonía. Evitemos caer en el error de la especialización prematura, puede ser la causa de que al sujeto deje de parecerle atractivo un deporte que antes practicaba con ilusión.

- Al terminar una competición lo primero que preguntan muchos padres a sus hijos es : ¿Has ganado?, ¿En qué puesto has quedado?. Con eso dejan entrever que lo único que les importa es si su hijo ha sido capaz de vencer. Debemos de hacerles conscientes de nuestro planteamiento y educarles de forma que todos sus comportamientos y expresiones den a entender al niño que lo importante es que se divierta y aprenda cosas nuevas. Esa pregunta de los padres debería de ser cambiada por otra que dijera algo así como: ¿Te has divertido?, ¿Qué has aprendido?.

b) ¡¡Quiero hacer amigos!!.

Volviendo otra vez a los estudios que analizaban los motivos de participación en el deporte observamos que otro aspecto que se encuentra en gran cantidad de las razones argumentadas por los estudiosos del tema: Necesidad de relacionarse, afiliarse, sentirse parte de un grupo,.... (Brackane y Fischhlod, 1981; Fry, McClementes y Sefton, 1981; Gould, Feltz, Weiss y Petlichkoff, 1982; Petlichkoff y Gould, 1982; Gill, Gross y Huddleston, 1983; Weingarten, Furst, Tenenbaum y Schafer, 1984; Gould, Feltz y Weiss, 1985; García Ferrando, 1991; en Cervelló, 1999). Si queremos que continúen haciendo atletismo debemos de tratar de darles lo que nos piden.

El ser humano necesita contactos sociales, sentirse parte de un grupo, y el deporte del atletismo puede ser un medio magnífico para que estas necesidades queden cubiertas. Para ello debemos de crear un grupo, y para ello deberemos de dejar tiempo para que se conozcan a sí mismos y a los otros, para que se desinhiban, para que confíen los unos en los otros,....

Ese objetivo no estará acabado nunca (si siempre te puedes conocer un poco a ti mismo, entenderemos que nunca acaba de conocerse totalmente un grupo), y por lo tanto debemos dejar tiempo siempre en nuestras sesiones para actividades que trabajen este tipo de contenidos tan olvidados en los clubes deportivos tradicionales y que, en nuestra opinión, tienen una gran importancia para lograr esa tan ansiada afiliación duradera. ¿Por qué hasta ahora en las escuelas de iniciación al atletismo no era nada habitual encontrar atletas realizando juegos de conocimiento, confianza o desinhibición?, ¿Es qué acaso ese montón de personas a cargo de un entrenador no son también un grupo que para rendir al máximo y cooperar necesita conocerse, confiar,...?.

Otra forma de lograr el objetivo de la interelación (a mayor escala) es la realización de fiestas atléticas o de jornadas de club que congreguen a todas las personas que forman parte de ese grupo deportivo poniendo el tiempo y las condiciones necesarias para pasar un rato agradable y conocer a nuevos amigos.

c) ¡¡Es que nunca gano!!.

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habilidades, mejora física,.... (Sapp y Haubentricker, 1978; Gould, Feltz, Weiss y Petlichkoff, 1982; Passer, 1982; Gill, Gross y Huddleston, 1983; Gould, Feltz y Weiss, 1985; Longhurst y Spink, 1987; en Cervelló, 1999).

Si uno de los objetivos con el que muchos jóvenes se inician en el deporte va dirigido a la propia mejora... ¿por qué nos empeñamos en darles más referencias de su nivel de ejecución con respecto al de sus compañeros (puesto en el que ha quedado, si ha ganado o no, ...) y menos respecto a la de sus anteriores ejecuciones (si ha mejorado o no su marca personal, si ha hecho bien el gesto?. Trabajando de esa manera estamos convirtiendo la orientación que tenía el sujeto hacia la realización correcta de la tarea que se le ha encomendado por otra donde se le orienta al éxito normativo, con todas las consecuencias que eso tiene en un deporte como el atletismo donde solo gana uno de todos los que participan.

Tradicionalmente el atletismo se ha caracterizado por ser una carrera de obstáculos donde los que no alcanzaban ciertas posiciones iban abandonando poco a poco. Así, esa gran masa de practicantes de las primeras edades iba progresivamente disminuyendo conforme crecía la edad de sus practicantes, hasta quedar casi exclusivamente “los buenos”. La selección se había hecho, pero se había convertido al atletismo en un deporte de minorías.

Desde esta obra apostamos por un atletismo para todos, en el que cualquier persona sea valorada, en el que el valor que se le da a los resultados normativos (puesto ocupado) sea menos importante que el esfuerzo o el grado de mejora personal. “El

objetivo debería ser >>fomentar el talento en sí mismo<< individualmente, para cada niño a joven. En este punto deberíamos comenzar a hablar de términos como

Orientación a la Tarea y al Ego, este apartado será posteriormente más ampliamente expuesto dentro del capítulo dedicado al tratamiento psicológico de los deportistas iniciados.

d) ¡¡No quiero entrenar tanto!!

Sólo el 7% de los participantes deportivos lo hacen para destacar o participar en competiciones (García Ferrando, 1991; en Cervelló, 1999). Si es así, ¿por qué desde el deporte federativo y de club únicamente se ofrece competición y entrenamientos de cara a alcanzar los altos rendimientos?. “Estadísticas en mano, lo cierto es que muchos

chicos y chicas, muchos hombres y mujeres siguen haciendo deporte aunque sepan claramente que no van a ser jamás partícipes de esa gloria reservada a unos cuantos elegidos” (Masnou y Puig, en Blázquez (1995), . Debemos de respetar esas otras

motivaciones que hasta hace poco eran ignoradas.

Tradicionalmente el que no veía el atletismo como competición y rendimiento no tenía sitio dentro de ese limitado concepto de familia atlética. El atletismo se había convertido en una práctica extremadamente selectiva y restringida. El joven que valía, pues el que no valía ya había sido anteriormente excluido, tenía que ir progresando, aumentando las exigencias de los entrenamientos si deseaba llegar al alto rendimiento, que era el único objetivo.

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emergen como triunfadores, mientras que los que tienen problemas para superar los diferentes niveles que sucesivamente se les exigen estaban abocados al fracaso.

Así pues, en la iniciación deportiva tradicional se trataba a todos los que llegaban como futuros campeones (exigiendo a los niños mucho más lo que pueden dar de sí), lo cual era algo muy alejado de la realidad pues solo unos pocos llegaban, habiéndose sacrificado para el atletismo a una inmensa mayoría. Si no tenemos en cuenta que muy pocos serán campeones lo único que estaremos haciendo es convertir entusiasmados niños en frustrados campeones que no solo abandonaran el atletismo sino por extensión toda práctica de actividad física.

¡¡Creemos que no es justo sacrificar la infancia de muchos por el éxito deportivo de unos pocos!!. Debemos intentar dar a cada uno lo que nos pide, atendiendo principalmente a esa mayoría que nunca serán campeones de ninguna competición pero sin cerrar el camino de los altos rendimientos para los que puedan y quieran. No deseamos que desaparezca el deporte de alta competición, pero su práctica debe de ser una más de las que se ofrezcan y estar únicamente reservada para los que deseen (no por tener condiciones para el alto rendimiento debe de dedicarse a ello, debemos dejar que el sujeto elija su camino) y tengan condiciones para ello.

La idea de la pirámide de practicantes sugerida hace tiempo por Pierre de Coubertin en la que era necesaria una gran cantidad de practicantes de un deporte en un país para que hubiera uno que destacase en el ámbito internacional ha quedado actualmente anticuada. El deporte de alta competición no se rige ya por esa selección natural pues los avances en las ciencias del deporte nos permiten seleccionar los talentos desde muy jóvenes.

Además, el actual modelo de selección de talentos ya no está centrado exclusivamente en los resultados en las competiciones pues éstos pueden verse influidos por factores como el retraso en el crecimiento, el nivel de motivación y agresividad, o los medios disponibles (Añó, 1997). Muchos han sido los jóvenes que debido a temporales malos resultados en las competiciones han abandonado pese a tener condiciones que quedaban enmascaradas frente a otros sujetos de un crecimiento prematuro.

Desde esta comunicación abogamos por un atletismo en el que todos los sujetos, independientemente de su capacidad e intereses, tengan cabida. Captemos a ese gran contingente de personas a los que hasta ahora se les había limitado el acceso al atletismo federativo por no tener capacidad o interés por la competición deportiva reglada: los menos favorecidos, los que sólo querían un deporte para divertirse los fines de semana, adultos por encima de los 40 años, los desechados por otros deportes....

Hasta que no intentemos dar a todos los interesados por el atletismo lo que nos piden (unos recreación, otros salud, otros diversión, otros competición,....) no haremos del atletismo el deporte de todos. Hasta ahora pensábamos que había gente que no le gustaba el deporte, pero seguramente era que no le gustaba el deporte que le estábamos ofreciendo.

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La publicidad y el periodismo actual ven el deporte como un medio de aumentar sus ventas, de elevar sus índices de audiencia, .... El atletismo ha perdido la batalla de los titulares de prensa, de las campañas publicitarias, frente a otros deportes de masas como el fútbol o el baloncesto en nuestro país. Por ello debemos volver a ocupar el puesto que hemos perdido, utilizando “en lo posible los medios de comunicación al

máximo para destacar cualquier evento atlético local y relacionarlo con los grandes mitos mundiales” (Rius, 1992).

Si conseguimos que dentro de las noticias deportivas de la televisión, radio o prensa escrita se incluyan constantes referencias a los pequeños triunfos de atletas locales, junto a los nacionales y mundiales, estaremos dando una publicidad magnífica a nuestro deporte a la vez que haremos que los grandes patrocinadores deportivos vuelvan la cabeza hacia el atletismo como medio de promocionar sus productos. Con ello aumentaremos el apoyo financiero con el que cuenta el atletismo y, sobre todo, el número de personas interesadas por su práctica.

Para que eso ocurra, debemos de ser tozudos y esforzarnos en mandar información a los medios de comunicación y en que a todas las competiciones y fiestas atléticas vengan periodistas, fotógrafos, cámaras de TV,... que aseguren que la información atlética local habitualmente tenga repercusión en las páginas de los diarios y programas deportivos.

f) ¡¡Mi club no tiene material ni entrenadores adecuados!!

Frecuentemente aparecen y desaparecen multitud de pequeños clubes cuyas posibilidades están muy limitadas. Debemos de potenciar la creación de grandes clubs, favoreciendo “la agrupación o fusión de los clubes pequeños y dificultar la formación

de nuevos en zonas donde ya existen, si no cuentan con la infraestructura técnica, instalaciones y personal directivo mínimo que garantice una eficacia mínima de funcionamiento” (Rius, 1992). Las encuestas sociológicas revelan que el grado de

organización deportiva está positivamente relacionado con la continuidad de la práctica deportiva.

Otro aspecto que favorece la creación la formación de clubes grandes es la mayor capacidad que tienen éstos para disponer de entrenadores específicos para iniciación deportiva. Generalmente los entrenadores a los que se encarga el trabajo de la iniciación en los clubes pequeños tienen este perfil característico: han sido atletas, muy poca experiencia como entrenadores, muy poca experiencia con niños y jóvenes. Para ellos entrenar en iniciación es el primer paso en su carrera para llegar a entrenar a atletas de elite.

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importancia (también económica) que se merece y eso repercutirá en la calidad, lo que conducirá a mantener el, hasta ahora alto, número de abandonos de este deporte.

“En entrenador, si está bien orientado psicológica y pedagógicamente, puede evitar que

se den las causas de abandono y de falta de motivación o interés” (Gordillo, 1992).

g) ¡¡El deporte es cosa de hombres!!

Pese a que tradicionalmente el atletismo ha tratado mejor al deporte femenino que otras prácticas consideradas más de hombres como el fútbol, el rugby,... no ha conseguido captar a toda esa masa de posibles practicantes femeninas que continúan considerando que sudar y correr no es femenino. El atletismo busca un cuerpo útil, con el que correr, saltar y lanzar más, dejando la estética, que en gran medida viene dada genéticamente, en un segundo plano. ¡¡No hay nada más bonito que un cuerpo sano y el atletismo puede contribuir a mejorar la salud!!.

La razón principal de la baja participación femenina son los estereotipos con los que se ha marcado a cada uno de los sexos, donde el hombre tenía que ser el fuerte y la mujer la guapa y delicada (su estereotipo social es contrario al deportivo). Esta es la causa de que exista una falta de refuerzo social hacia el deporte de las chicas y una mayor dependencia de ellas hacia las tareas familiares. Vázquez (1993), en Castillo y Balaguer (1998). Socialmente “se considera que el deporte masculiniza a la mujer y eso

se mira como negativo, lo que provoca que muchas mujeres abandonen el deporte por encima de los 20 años o que existan dificultades para aplicar ciertos sistemas de entrenamiento” (Añó, 1997).

Al respecto, la profesora Carmen Puig (1999) comenta que “la experiencia

personal en el deporte no tiene sexo. [...] Al igual que se admite y valora positivamente la convivencia de niños y niñas en el aula también debería suceder lo mismo en el deporte con el objeto de que ni los varones ni las hembras reforzaran su tradicional estereotipo y estuvieran abiertos al influjo de los valores positivos del sexo contrario”.

Las diferencias individuales reales entre la mujer y el hombre son un tema controvertido pero están más relacionadas con el proteccionismo con el que se trata a la mujer que con aspectos puramente biológicos, donde la única diferencia clara parece estar en los niveles de fuerza, que hacen al hombre obtener mejores resultados en aquellas pruebas donde esta cualidad resulta determinante.

¡¡Seamos desde el atletismo los que rompamos con esos absurdos tópicos que consiguen que el deporte, y por ende el atletismo, pasen desapercibidos para un gran número de mujeres que podrían elevar enormemente los niveles de participación en el atletismo!!.

h) ¡¡Ya estoy haciendo otro deporte!!

Consideramos al igual que Rius (1992) que “la captación de jóvenes para el

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Además, esperar tanto puede hacer que se llegue tarde para el aprendizaje de las coordinaciones de las especialidades más técnicas.

Proponemos una edad de iniciación entorno a los 6 años, de forma que nos permita adelantarnos a otros deportes con los que estamos en desventaja por la menor presencia en los medios de comunicación del atletismo, siendo para ello necesario barrer los colegios para promocionar el atletismo captando al mayor número de sujetos interesados por su práctica.

Esa iniciación no irá por supuesto dirigida a obtener resultados sino a que los niños se diviertan, aprendan los patrones motores básicos y se enganchen definitivamente en esa nueva actividad que acaban de descubrir, el atletismo. Las actividades se planificarán en función de los niños, adaptando las especialidades atléticas a las posibilidades de los sujetos.

Dentro de este tema de la captación de atletas, y teniendo en cuenta el gran número de abandonos que tienen lugar en otros deportes entre los 14 y los 18 años, ¿podríamos plantearnos la posibilidad de intentar captar a esos jugadores de fútbol, baloncesto, balonmano retirados de la práctica activa de su antiguo deporte?. Creemos que sí, incluso entre esos deportistas retirados podríamos encontrar magníficos velocistas y mediofondistas (en el fútbol, por ejemplo), saltadores (en el baloncesto, por ejemplo) o lanzadores (los jugadores de balonmano). Un ejemplo claro se puede apreciar en los jugadores de balonmano, que debido a las características que requiere su deporte (gran envergadura y su técnica de lanzamiento) tienen las condiciones necesarias para convertirse en magníficos lanzadores de jabalina.

i) ¡¡No me gustan las agujetas!!

Si deseamos que en nuestros jóvenes deportistas se desarrolle el hábito por la práctica activa del atletismo debemos procurar que sus primeras experiencias con este deporte sean agradables y satisfactorias. Si el niño los primeros días que practica atletismo llega cansado, con frío, lleno de agujetas y con la sensación de haberse aburrido, seguramente no continuará mucho tiempo a no ser que otras motivaciones le empujen a ello.

La iniciación deportiva debe caracterizarse por ser un cúmulo de experiencias positivas, donde el sujeto se divierta, sienta que aprende y mejora sus ejecuciones, y en el que las agujetas y los castigos físicos (¡mal!, da dos vueltas al campo de fútbol) queden como un recuerdo del pasado.

Así mismo debemos de procurar que el ambiente en el que se dé la práctica deportiva sea el más agradable posible, tanto a nivel atmosférico (si hace mucho frío se puede entrenar el pabellón cubierto, en verano utilizar las horas de menos calor,...), como a nivel de relaciones con el entrenador, que procurará “caer bien” a los niños (aprenderse sus nombres, demostrar interés y valorar sus progresos) y no ser el ogro que les manda ejercicios aburridos que cuesta mucho aprender.

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Weiss, 1986; Johns, Linder y Wolko, 1990; Escartí, Cervelló y Guzman, 1992; en Cervelló, 1999). La especialización prematura, al tratar de comer tiempo al tiempo para dedicarse al máximo al trabajo específico, favorece la aparición de lesiones por lo analítico de sus prácticas, que suelen sobrecargan ciertos elementos estructurales del cuerpo del sujeto en periodo de crecimiento.

j) ¡¡No tengo tiempo!!. ¡¡Tengo otras cosas que hacer!!.

Esa es una de los motivos que frecuentemente se aducen para el abandono del deporte (Sapp y Haubentricker, 1978; Fry, McClementes y Sefton, 1981; Robertson, 1981; Gould, 1982; Gould, Feltz, Horn y Weiss, 1982; Petlichkoff, 1982; Klint y Weiss, 1986; Johns, Linder y Wolko, 1990; Escartí, Cervelló y Guzmán, 1992; en Cervelló, 1999).

Aunque ambas respuestas nos dan a entender que el sujeto da prioridad a otras actividades de tiempo de ocio (estar con los amigos, escuchar música, ver la televisión,...) antes que la práctica del atletismo, tienen soluciones diferentes:

La primera hace referencia a la falta de tiempo. Si estamos de acuerdo con las soluciones planteadas hasta ahora donde puede existir un atletismo diferente del de alta competición, nos daremos cuenta que, debido a menor necesidad de alcanzar la excelencia deportiva, los horarios de los entrenamientos pueden hacerse más reducidos y más flexibles. ¿No es mejor que un atleta entrene dos días a la semana cuando tenga tiempo que el abandono por no encontrar huecos en su agenda para entrenar?. Si deseamos convertir el atletismo en un deporte de mayorías debemos de adaptarnos al practicante y no al revés.

Siguiendo con la primera afirmación, la realidad de los escolares actuales es que participan en muchas actividades extralectivas (música, idiomas, informática,...) a las que dedican mucho tiempo. No les cerremos la puerta al atletismo haciéndoles recorrer grandes distancias desde el centro escolar hasta el lugar de entrenamiento: acerquemos el club al niño, a su entorno cercano, la escuela. Nosotros abogamos por una iniciación atlética en los centros escolares, donde los clubes manden sus entrenadores donde está la cantera de nuevos atletas.

La segunda de las afirmaciones (¡¡Tengo otras cosas que hacer!!) nos informa que la experiencia que ha tenido con el atletismo no ha sido lo suficientemente positiva para que busque tiempo para dedicar al atletismo. En este caso la oferta no ha satisfecho suficientemente a la demanda, que ha encontrado más interesantes otras formas de ocupar el tiempo de ocio. La solución parece sencilla, ofrecer al sujeto el modelo de atletismo que se adapte a sus intereses, favoreciendo experiencias agradables del sujeto con la práctica deportiva.

k) ¡¡Me siento muy presionado y no disfruto!!

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Las soluciones pasarían por un entrenamiento psicológico que le ayude a adaptarse a la presión que supone una competición y un cambio de orientación motivacional, de forma que su objetivo deje de ser quedar por delante de los otros (ganar) para convertirse, por ejemplo, en mejorar o igualar los tiempos hechos en los entrenamientos. Debemos enseñar al atleta que si ha hecho todo lo que ha podido, si se ha esforzado al máximo por hacer las cosas bien, ya ha ganado.

Pese a lo dicho, si tenemos en cuenta la filosofía de iniciación atlética que emana de este texto, nos daremos cuenta que en iniciación deportiva, más que competiciones, deberán de ser fiestas lúdicas del atletismo donde los aspectos técnicos predominen sobre los rendimientos y lo lúdico sobre lo competitivo. Si no existen clasificaciones y todos son considerados campeones por el mero hecho de participar, ¿cómo se van a sentir presionados?.

Conclusiones

Para terminar, queremos resumir nuestro modelo de deporte, que no renuncia a la competitividad ni invalida los sistemas reglamentados, aunque se admita flexibilidad, pero que potencia la participación y el valor recreativo, sin renunciar al formativo. Un modelo en el que el deporte siempre estará al servicio de la persona y no al revés, la persona al servicio del deporte.

Bibliografía

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- Blázquez, D. y otros (1995). La iniciación deportiva y el deporte escolar.

Barcelona : INDE.

- Casterad, J; Generelo, E. y Prada, M.A. (1996). Iniciación al deporte para todos:

una contribución desde una prespectiva colaborativa Universidad-Municipio.

Documento Sin Publicar

- Castillo, I y Balaguer, I. (1998). Patrones de actividades físicas en niños y adolescentes. Apunts, 54, 22-29.

- Cervelló, E. (1999). El abandono deportivo: Análisis conceptual y estrategias para disminuir la incidencia del abandono deportivo. Revista de Entrenamiento Deportivo. Tomo XIII N.º 3, 5-18.

- García Ferrando, M. (1997). Los españoles y el deporte, 1980-1995. Valencia:

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- Gordillo, A. (1992). Orientaciones psicológicas en la iniciación deportiva. Revista de Psicología del Deporte. 1, 27-36.

- Hernández, M.y Gallardo, L. (1994). Marco conceptual: Las actividades deportivo-recreativas. Apunts. 37, 58-67.

- Puig, M.C. (1999). Iniciación deportiva y género. Actas del XVII Congreso Nacional de E.F. Huelva: I.A.D. 872-883.

- Rius, J. (1989). Metodología del atletismo. Barcelona : Paidotribo. - Rius, J. (1992). Atletismo y recreación. Apunts. 28, 53-58.

- Sánchez Bañuelos, F (1996). Nuevas orientaciones en la iniciación deportiva: de la Recreación al rendimiento deportivo. INFOCOES: Publicación técnico-científica del

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1.- Título:

Problemas y soluciones para lograr la

máxima inclusión y participación deportiva. Un

ejemplo centrado en el atletismo.

2.- Autores:

Muñoz Ubide, Eduardo

D.N.I.- 25.468.942

Fernández Noriega, Francisco

D.N.I.- 32.884.495

Santos-Rosa Ruano, Francisco Javier. D.N.I.- 28.731.415

Ortiz Montoya, Raúl

D.N.I.- 13.169.945

Todos diplomados en Magisterio especialidad de E.F. y

estudiantes de último curso o Licenciados en Ciencias de la

Actividad Física y del Deporte.

3.- Comunicador:

Eduardo Muñoz Ubide

Diplomado en Magisterio de E.F. y Licenciado en Ciencias

de la Actividad Física y del Deporte.

4.- Centro de Estudios:

Facultad de Ciencias del Deporte de Cáceres (UEX).

5.- Dirección y Forma de Contacto:

Eduardo Muñoz Ubide

Vía Hispanidad Nº 106 3º-C

Referencias

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