Alguna vez a estado en algún lugar y te has sentido no bienvenido?

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¿Alguna vez a estado en algún lugar y te has sentido

no bienvenido?

Como que todos te están viendo y preguntándose “¿y esa persona que hace aquí?” Y al final te quedas con el sentimiento de tristeza y coraje y dices “jamás vuelvo a hi.”

Es algo que puede pasar en cualquier lado: si la gente tiene una mal experiencia en un restaurante o una tienda, ya no regresa. Si la gente tiene una mala experiencia contigo, ya no te habla.

Desafortunadamente hay gente que tiene esa experiencia en la iglesia. Seguro conocemos a alguien que ha dicho “yo ya no voy a la iglesia porque está llena de hipócritas.” Gente que dejan de practicar el catolicismo o se van a iglesias protestantes porque se sintieron ofendidos, rechazados.

¿Qué hay detrás de esto que hace que como iglesia hagamos a gente sentirse rechazada? Nosotros como iglesia tendemos a rechazar a gente cuando nos cerramos a la posibilidad de que Dios esté presente aun en

personas que consideremos no ideal, y ahí se encuentra el mensaje principal de esta solemnidad de la epifanía. Hoy reflexionamos en tres cosas:

1. que es la iglesia, 2. quien es la iglesia, 3. y como ser iglesia.

Son tres cosas importantes que debemos entender adecuadamente si es que vamos a evitar que gente tenga una experiencia de rechazo cuando viene aquí.

Todos conocemos bien la historia de los reyes magos. Melchor, Gaspar y Baltazar visitan al niño Dios y le llevan regalos: incienso que simboliza su divinidad, aceite que simboliza su muerte, y oro que lo identifica como Rey.

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Como latinos, por lo menos en México, en este día de los reyes magos traen juguetes a los niños y partimos la rosca de reyes donde esperamos no nos toque el monito. Y después de una sobredosis de tamales en navidad, tomamos un breve break antes de la siguiente sobredosis en el día de la candelaria. Todas estas tradiciones son lindas y significativas, pero no olvidemos que lo esencial de este evangelio.

La narración de la epifanía comienza con unos magos de oriente. Cuando digo magos no me refiero a personas que hacían magia o trucos, ni gente como Walter Mercado adivinando futuros según horóscopos, los magos eran más como astrólogos, científicos que estudiaban las estrellas y planetas. también eran gentiles, es decir, personas no judías, no pertenecían a la

religión de Israel, no eran sacerdotes ni profetas.

Como científicos, ellos tenían la actitud de descubrimiento, de curiosidad, de querer comprender, y es en esa disposición a algo nuevo que nace en ellos una intuición de que algo grande ha sucedido, una

revelación descrito como una luz, una estrella que los guía a descubrir de que se trata.

Sabiendo que no podrán encontrar sus respuestas en la ciencia, en las estrellas, van en una odisea y llegan a Jerusalén para preguntar, ya que ahí están los judíos, los grandes sacerdotes y expertos de Dios. Aunque los

magos no eran judíos, si sabían algo de la historia de Israel. Sabían que ahí es donde se había construido un templo que decían era la morada de Dios, pero que había sido destruido, y ahora estaba la gente esperando la llegada de un nuevo rey para reconstruir el templo y establecer una vez más la presencia de Dios. Ellos presentían que eso que sentían era el nacimiento de ese rey, y por eso van al lugar que pensaron sería el más apropiado para encontrarlo:

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van a Jerusalén, donde estaban los rasgos de ese templo y donde vivían los judíos.

Van con la autoridad, Herodes. Herodes era el rey de Jerusalén en ese tiempo. Recuerden que los reyes tenían poder absoluto, es mas en ciertos lugares eran considerados dioses, y por mantener poder constantemente estaban peleando contra otras naciones para no perder la corona.

Imagínese entonces el pánico de Herodes cuando los magos le

preguntan “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de Nacer?” Imagino en su interior Herodes pensó “¡¿Qué?! ¿Cuál rey? ¿Que no ven que yo soy el rey?” Entra en pánico al escuchar la posibilidad de que tiene nuevo rival y junta los sacerdotes y escribas para preguntarles el significado de esto. En esa consulta, Herodes es dado una profecía antigua, que viene del profeta

Miqueas. Entonces regresa con los magos y les dice de esta profecía y los redirige a Belén.

Espero puedan ver la ironía, es importante: los magos que no tenían el

privilegio de ser judíos y conocer de la palabra de Dios son los que tienen una sensibilidad para reconocer el nacimiento de un rey, y la humildad para reconocer que no podían encontrar a ese rey con su propio conocimiento científico, necesitaban ayuda de las escrituras, la palabra de Dios.

Sin embargo, Herodes y los sacerdotes y escribas, quienes son parte del pueblo elegido por Dios y se suponen que tienen todo el conocimiento de Dios, no pueden reconocer lo que está pasando… es mas se cierran a la posibilidad de que finalmente se esté cumpliendo la profecía. ¿Por qué? Porque si eso fuese cierto, seguro Dios estaría escogiendo a judíos para avisarles tan semejante noticia. Dios le estuviera dando visiones y revelaciones a los sacerdotes o inclusivo al mismo rey Herodes, NO a

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pg. 4 chusma como a gentiles, a paganos, a gente con piel de diferente color, con acento, con ropa distinta… gente que según ellos no era favorecida por Dios.

¿Que vemos aquí? Parte de la incapacidad de Herodes y sacerdotes de reconocer lo que estaba pasando fue por su actitud de favoritismo. Esa es una actitud, un pecado que plaga a la humanidad de generación a generación especialmente cuando nos sentimos privilegiados y egoístas. Desde niños lo experimentamos cuando nos hacen bullying en la escuela, y tristemente ataca también a la iglesia. Ese fue el pecado que vemos cegó a los judíos de no poder reconocer a Jesús. Ellos fueron consumidos por su egoísmo que no los dejan ver lo que esta pasando, y en lugar de querer ir a la luz, la quieren

extinguir, quieren matar a ese supuesto bebe rey.

En cambio, los magos son consumidos por el anhelo de conocer a Jesus, a este rey, no para extinguir esa luz, sino para ofrecerle regalos, a adorar… y eso hacen. Llegan a Belén, y encuentran una casita. Es ahí donde encuentran a la sagrada familia quien los recibe con brazos abiertos, y dejan que puedan tener un encuentro con Jesus.

¿Que nos dice todo esto a nosotros acerca de Dios y la iglesia? Ellos esperaban a encontrar a Dios en el templo de Jerusalén, pero se dieron cuenta que

el templo de Dios no era un edificio, era una persona.

Ellos encontraron duda y rechazo en Jerusalén, el epicentro de la religión judía. Sin embargo, con la sagrada familia, ellos encuentran aceptación, les abren las puertas de la casa, los dejan entrar, y es con esa bienvenida que tienen el encuentro con Jesus, un encuentro que los cambia.

Eso es lo que significa una epifanía, es tener un encuentro con Jesus tan poderoso que lo cambia todo, un encuentro que nos revela que es la iglesia, quien es la iglesia, y como ser iglesia.

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¿Qué es la iglesia?

La iglesia es Jesucristo, el cuerpo de Cristo, ahí se

encuentra el verdadero templo.

Es una iglesia que con el tiempo se le ha descrito con el nombre católica, que quiere decir universal. Una iglesia que creció y se desarrolló dentro de la cultura del imperio Romano y por lo tanto la llamamos Iglesia

Católica Romana. Una iglesia que confiadamente decimos que Jesus

estableció al darle la autoridad y el liderazgo a Pedro, quien llamamos

nuestro primer papa, quien pasa ese liderazgo una de una generación a otra en sucesión apostólica.

Podemos sentirnos orgullosos de esto, pero no dejemos que nos lleve a la arrogancia y pensar que somos privilegiados. Fácilmente podríamos llegar a pensar como Herodes y excluir a otros que no viven la fe como nosotros pensamos deberían vivirla y cegarnos a ver quien es la iglesia.

¿Quién es la iglesia?

Todos y cada uno de nosotros. Santos y pecadores.

Creyente y no creyentes.

Cristo vino por todos, y por lo tanto, todos nos merecemos a pertenecer a ella, todos nos merecemos estar aquí. Divorciado, casado, bien portado, mal

creado, con o sin tatuajes, heterosexual o homosexual, practicante o católico solo por nombre, todos pertenecemos a esta iglesia, y por lo tanto, todos nos merecemos entrar por esas puertas y sentirnos completamente acogidos, bienvenidos, queridos. Solo sintiéndonos queridos podremos tener una disposición del corazón para tener un encuentro con el Rey Jesus quien hoy se esconde bajo pan y vino.

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Esto nos lleva al último punto: ¿Cómo ser iglesia?

Como la sagrada familia: hospitalarios.

Como comencé la homilía, desafortunadamente muchos tienen una mala experiencia al venir aquí, especialmente gente que no esta fuerte en su fe, católicos de por nombre que vienen de ves en cuando, o solo a bodas, quinceañeras, bautismos o en navidad. Puede que vengan con chicle, mal vestidos, o hasta con un Starbucks en la mano, y lo primero que hacemos es matarlos con la mirada: mira nomas, ¡qué falta de respeto! Sin tener que decir nada, con solo la mirada ya los estamos excluyendo.

Igual pasa cuando hay personas que no tienen sus sacramentos y quieren ayudar… nuestro celo católico inicial es de decir: no, ¡cómo van a ayudar si están viviendo en pecado! Y los excluimos. En lugar de ayudar a que se sientan bienvenidos y tengan un encuentro con Jesus y puedan aprender más de Dios, les damos motivos para no venir.

Esa no es la iglesia que Jesus estableció, esa es la iglesia

de nuestro ego, eso es construir nuestro propio templo.

Querida familia, la epifanía, es decir, el encuentro de los magos con Jesus es para nosotros una invitación a estar abiertos a tener un encuentro con Jesus en nuestras propias vidas, y así descubrir mas afondo que significa ser católico, ser cristiano.

Es también un reto a ser iglesia. Como propuesta este año, si conoces a alguien que se a alejado de la iglesia porque se sintió rechazado, se tu la voz de amor e invítalos a regresar a la iglesia.

De antemano, si en alguno momento se sintieron ofendidos por los lideres de la iglesia, por un sacerdote, por mi mismo, o un trabajador de aquí:

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en nombre del cuerpo de Cristo, perdón. Ese no fue Jesús, ese fue nuestro propio pecado.

Que este año seamos consumidos por el misterio de Jesus que se

encuentra en el pan y vino. Que sea ese misterio que nos conduzca a no solo nosotros querer comulgar, pero también los que nos rodean, sin importar quien o como sean.

Ahí se encuentra nuestra propia Epifanía.

+Pbro. Carlos Orozco Parroquia de Santa Luisa

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