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PROGRAMA DE INTERVENCIÓN FAMILIAR MANUAL EXPLICATIVO DEL PROCESO DE EVALUACIÓN

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PROGRAMA DE INTERVENCIÓN FAMILIAR M ANUAL EXPLICATIVO DEL PROCESO DE EVALUACIÓN

M

ARÍA

V

ICTORIA

H

IDALGO

G

ARCÍA

L

UCÍA

J

IMÉNEZ

G

ARCÍA

J

AVIER

P

ÉREZ

P

ADILLA

(2)

© DEL MANUSCRITO: MARÍA VICTORIA HIDALGO GARCÍA, LUCÍA JIMÉNEZ GARCÍA, JAVIER PÉREZ PADILLA

© DE ESTA EDICIÓN: LOS AUTORES

ISBN: 9788494913907

MAQUETACIÓN E IMPRESIÓN: EDITORIAL ESAFAM IMPRESO EN ESPAÑA. PRINTED IN SPAIN.

PUBLICADO EN 2017

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p. 5 Diseño de la evaluación del Programa de Intervención Familiar

p. 7 Tabla resumen de los instrumentos y momentos de evaluación de cada Subprograma

p. 12 Manual explicativo: Informante Educador/a p. 92 Manual explicativo: Informante Familia p. 124 Manual explicativo: Informante Coordinación p. 130 Manual explicativo: Informante Técnico/a

Í NDICE DE CONTENIDOS

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D ISEÑO DE LA E VALUACIÓN DEL PIF

La evaluación propuesta para el PIF adopta un enfoque metodológico multi-método, conjugando métodos cuantitativos y cualitativos, y multi-informante, recabando información no sólo de las familias participantes sino también de los profesionales responsables de la implementación del programa. En términos generales, el diseño planteado permitirá evaluar el programa aplicado, la casuística de familias atendidas y, especialmente, los procesos de coordinación y seguimiento con el equipo de atención a la infancia y adolescencia.

En la Figura 1 se representa el diseño completo propuesto para la evaluación del PIF.

Como todo diseño de evaluación, incluye un plan a seguir donde se articula a qué familias se va a evaluar y en qué momentos. A continuación se describen con detalle ambas cuestiones.

Figura1. Diseño de la investigación de evaluación del PIF.

En primer lugar y en relación con los participantes, se propone el estudio y seguimiento de dos grupos de familias: el grupo de intervención y el grupo de comparación. En concreto, el grupo de intervención estará formado por todas las familias que participan en la intervención, mientras que el grupo de comparación estará formado por familias con características similares a las anteriores pero que no participan en la intervención. Podrán formar parte de este último grupo las familias que se encuentren en lista de espera para acceder al servicio o aquellas familias que hayan causado baja al poco tiempo de acceder al servicio por razones ajenas a su situación de riesgo. La existencia de un grupo de comparación o grupo control (propio de los diseños experimentales y cuasi-experimentales) es un requisito fundamental para considerar un programa como basado en la evidencia, debido a que sin una evaluación que compare un grupo de intervención con otro grupo similar pero que no esté recibiendo la intervención, no es posible demostrar que los resultados obtenidos obedecen

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única y exclusivamente a las actividades del programa.

En segundo lugar y en relación con la temporalización, el diseño propuesto prevé cinco momentos diferentes de evaluación (inicial, proceso, intermedia, final y seguimiento), cuyo cumplimiento garantizaría una visión holística e integrada de la eficacia y eficiencia de la intervención.

- La evaluación inicial será el primer momento de la evaluación y se realizará tanto con el grupo de intervención como con el grupo de comparación. En esta evaluación que se realiza al inicio del programa (pretest) se recaba información de una serie de medidas individuales, interpersonales y sociales de los distintos miembros de todas familias. Así mismo, se recoge información de los profesionales sobre el perfil sociodemográfico y la casuística de las familias. Fundamentalmente, la evaluación que se propone en este momento es de carácter cuantitativo y mediante la utilización de instrumentos estandarizados cuyas propiedades psicométricas han sido adecuadamente probadas en anteriores estudios. Esta evaluación inicial cumple principalmente una doble función, por un lado, permite realizar un análisis de las necesidades experimentadas por las familias para establecer los objetivos específicos de la intervención y, por otro, permite conocer con precisión la situación de la que parte cada familia para, mediante la comparación con los datos del postest (evaluación final) poder determinar el progreso conseguido. La evaluación inicial (pretest) debe estar completada durante el primer mes de intervención.

- La evaluación de proceso se plantea como una evaluación continua del programa y solo se aplica en el grupo de intervención. Consistirá en un registro que los profesionales responsables de la intervención completarán en las sesiones de trabajo con cada familia a través del diario de campo. Se recogerá información relacionada con el desarrollo de las sesiones y el proceso de implementación: objetivos y contenidos trabajados, grado de aprovechamiento de las familias, áreas de intervención en la que se han detectado cambios positivos, acuerdos asumidos durante las sesiones, etcétera. Así mismo, un componente importante de la evaluación continua del programa será el análisis de los procesos de coordinación y seguimiento con los equipos de atención a la infancia y la adolescencia.

- Las evaluaciones intermedias se realizan solo con el grupo de intervención. En este momento se vuelve a recabar información de las mismas medidas que se tomaron en el pretest y, por tanto, permite identificar los avances y/o la necesidad de plantearse nuevos objetivos ante las necesidades que van experimentando las familias. Para este momento se propone la recogida de datos tanto cuantitativos (con algunos de los instrumentos estandarizados utilizados en el pretest) como cualitativos. Se podrán tomar varias medidas de evaluación intermedia en función de la duración de la intervención realizada con cada familia, así las evaluaciones intermedias se realizarán cada 9 meses. Es importante que en las evaluaciones intermedias se deben administrar los cuestionarios elegidos en la evaluación pretest y, dado el caso, incorporar nuevos cuestionarios con el fin de evaluar la consecución de los nuevos objetivos de intervención no contemplados al inicio de la misma.

- La evaluación final se realiza tanto con el grupo de intervención como con el de

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comparación. En el primer caso, se lleva a cabo a la finalización de la intervención (postest) y, en el caso del grupo de comparación, tras un periodo similar al promedio de las intervenciones. En esta fase de la evaluación se recogen datos tanto de carácter cuantitativo como cualitativo. Por un lado, las familias son evaluadas en las mismas dimensiones y con los mismos instrumentos utilizados en el pretest, lo que permitirá conocer el impacto de la intervención. Por otro lado, se recogerá información de carácter cualitativo mediante la realización de grupos de discusión tanto con las familias participantes como con los diferentes profesionales implicados en el PIF (técnicos que han aplicado la intervención y responsables de los equipos de atención a la infancia y la adolescencia). Finalmente, en este momento y mediante la utilización de cuestionarios y en los grupos de discusión, se recogerá información sobre la satisfacción con la intervención de los distintos implicados: familias participantes y profesionales. La evaluación final deberá haberse completado, como máximo, un mes después de haber concluido la intervención.

- La evaluación de seguimiento solo se realiza con el grupo de familias que participaron en la intervención, aproximadamente seis meses tras la finalización de la misma. Este seguimiento permite estudiar la estabilidad del impacto y de los beneficios obtenidos con la intervención a medio plazo. En este caso, se plantea una entrevista en profundidad con las familias y la administración de algunos instrumentos previamente seleccionados de entre los utilizados en las fases de pretest y postest.

Como toda evaluación rigurosa, el diseño descrito supone una investigación compleja que a veces no puede contemplarse en su totalidad desde el principio y puede requerir la incorporación progresiva de algunos de sus elementos. En este sentido, parece razonable empezar inicialmente sólo con la evaluación del grupo de intervención e incorporar posteriormente la recogida de datos del grupo de comparación. Asimismo, la realización de grupos de discusión también puede retrasarse hasta que se disponga de un número de familias suficiente que haya completado el proceso de evaluación.

Teniendo en cuenta todas estas consideraciones, a continuación se presentan cuatro tablas descriptivas en la que se detalla el proceso completo de evaluación del Programa SIF en cada una de sus modalidades. En estas tablas se incluyen los instrumentos que hay que utilizar en cada uno de los momentos de evaluación organizados por informantes. Tras esto, se incluyen cuatro Manuales Explicativos (uno para cada informante), con las fichas descriptivas de todos los instrumentos utilizados en cada subprograma.

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M ANUAL E XPLICATIVO DEL P ROTOCOLO DE E VALUACIÓN

E DICIÓN E DUCADORES / AS

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D ESCRIPCIÓN DEL P ROTOCOLO DE E VALUACIÓN E DUCADORES / AS

Tal y como se ha descrito en el Manual explicativo del proceso completo de evaluación del PIF, el diseño de la investigación propuesto adopta un enfoque metodológico multi-método y multi-informante, recabando información no sólo de las familias participantes sino también de los profesionales responsables de la implementación del programa. En este sentido, en este manual explicativo se describen todos los instrumentos cuyo informante es el educador/a del caso.

Como se recordará, el diseño de evaluación del PIF prevé cinco momentos diferentes de evaluación: inicial, proceso, intermedia, final y seguimiento. Dado que el educador/a es la persona más directamente implicada en el proceso de implementación de la intervención, su participación como informante se contempla en casi todas las fases de la evaluación.

 Evaluación inicial. Al iniciar el proceso de intervención con cada familia el educador/a tendrá que cumplimentar, por un lado, dos cuestionarios sobre sus propias expectativas acerca de la intervención y, por otro lado, los instrumentos del pretest establecidos en cada subprograma. La evaluación inicial debe completarse a lo largo del primer mes de intervención.

 Evaluación de proceso. Una vez se inicie el trabajo con cada familia, comienza la evaluación del proceso de intervención. Se trata de una evaluación continua del programa y consiste en un registro que los educadores/as completarán a través del diario de campo. En principio, este diario debería completarse, al menos, una vez al mes para tener un registro preciso y detallado del progreso de la intervención.

 Evaluaciones intermedias. A lo largo de todo el periodo de intervención tendrán lugar también las sucesivas evaluaciones intermedias. En concreto, cada 9 meses el educador/a volverá a informar de las mismas medidas que se tomaron en el pretest, lo que permitirá identificar los avances y/o la necesidad de plantearse nuevos objetivos ante las necesidades que van experimentando las familias.

 Evaluación final. Coincidiendo con la finalización de la intervención con cada familia se llevará a cabo el postest, en el que el educador/a cumplimentará los mismos instrumentos utilizados en el pretest, lo que permitirá conocer el impacto de la intervención. Asimismo, en este momento el educador/a también cumplimentará un cuestionario con su valoración final de la implementación del PIF con cada familia. La evaluación final debe haberse completado, como máximo, un mes después de haber concluido la intervención.

A continuación se presenta una tabla resumen en la que se detallan todos los instrumentos que los educadores y educadoras deben cumplimentar en cada uno de los momentos de evaluación, especificando las diferencias entre los tres subprogramas. Tras esto, se recogen las fichas descriptivas de todos esos instrumentos.

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T ABLA RESUMEN DE LOS INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN E DUCADORES / AS

A CUMPLIMENTAR PARA CADA CASO/FAMILIA

EN LOS SUBPROGRAMAS DE CAPACITACIÓN PARENTAL,COMPLEMENTO FAMILIAR Y PRONÓSTICO INCIERTO Nombre del

instrumento Dimensión ¿Quién lo

cumplimenta?

¿Sobre quién/qué?

¿En qué momento de la evaluación?

EVI-PIF Expectativas y valoración

inicial del PIF Educador/a

Perfil educador/a

PIF

Inicial EBPAS Actitudes hacia la

intervención familiar Educador/a Intervención

familiar Inicial EBI Satisfacción de necesidades

infantiles Educador/a Familia

Inicial Intermedias

Final EECP Competencias parentales Educador/a Progenitores

Inicial Intermedias

Final DC Descripción y valoración del

desarrollo las sesiones Educador/a Intervención Proceso (mensual) SPC-E Seguimiento del progreso

del caso Educador/a Intervención Intermedias VEF-PIF

Valoración final de la implementación del PIF con

cada familia

Educador/a PIF Final

Cada caso/familia que sea objeto de intervención debe tener un Identificador (Id) formado a partir de las iniciales (nombre y apellidos) y 3 últimos números de su DNI del cuidador principal (progenitor/tutor). Por ejemplo, Francisco Javier González Campos, con DNI 31568925L tendría un Id de FJGC925.

Es fundamental mantener la estabilidad durante el proceso de evaluación. Así, la cumplimentación del instrumento EBI - ESCALA DE LOS HIJOS/AS debe mantener el mismo orden en las subsiguientes evaluaciones, de modo que quien fue consignado como menor 1 en el perfil sociodemográfico y sobre el que se cumplimentó el EBI - ESCALA DE LOS HIJOS/AS 1 en la primera evaluación, sea el mismo en los sucesivos momentos de evaluación.

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A CUMPLIMENTAR PARA CADA CASO/FAMILIA

EN EL SUBPROGRAMA DE AUTONOMÍA Y TRANSICIÓN A LA VIDA ADULTA Nombre del

instrumento Dimensión ¿Quién lo

cumplimenta?

¿Sobre quién/qué?

¿En qué momento de la evaluación?

EVI-PIF Expectativas y valoración

inicial del PIF Educador/a

Perfil educador/a

PIF

Inicial EBPAS Actitudes hacia la

intervención familiar Educador/a Intervención

familiar Inicial EBI Satisfacción de necesidades

infantiles Educador/a Hijos/as

Inicial Intermedias

Final LSI Habilidades para la vida

cotidiana Educador/a Adolescente

Inicial Intermedias

Final DC Descripción y valoración del

desarrollo las sesiones Educador/a Intervención Proceso (mensual) SPC-E Seguimiento del progreso del

caso Educador/a Intervención Intermedias

VEF-PIF

Valoración final de la implementación del PIF con

cada familia

Educador/a PIF Final

Cada adolescente que sea objeto de intervención debe tener un Identificador (Id) formado a partir de las iniciales (nombre y apellidos) y las últimas 3 letras de su DNI. Por ejemplo, Francisco Javier González Campos, con DNI 31568925L tendría un Id de FJGC925.

Es fundamental mantener la estabilidad durante el proceso de evaluación. Así, la cumplimentación del instrumento EBI - ESCALA DE LOS HIJOS/AS debe mantener el mismo orden en las subsiguientes evaluaciones, de modo que quien fue consignado como menor 1 en el perfil sociodemográfico y sobre el que se cumplimentó el EBI - ESCALA DE LOS HIJOS/AS 1 en la primera evaluación, sea el mismo en los sucesivos momentos de evaluación.

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E XPECTATIVAS Y V ALORACIÓN I NICIAL ACERCA DEL P ROGRAMA DE

I NTERVENCIÓN F AMILIAR (EVI-PIF)

Este instrumento aborda un componente central de la evaluación de cualquier programa de intervención psicosocial: las expectativas y valoración de los profesionales responsables de su aplicación.

La escala EVI-PIF está compuesta de 11 ítems, incluyendo algunas cuestiones relacionadas con el perfil personal y profesional, así como información sobre los conocimientos que tiene el profesional del programa, en qué medida se identifica con su filosofía, su motivación y expectativas a la hora de aplicarlo con cada caso, así como la valoración que hace del mismo.

Los ítems de valoración de la escala EVI-PIF son de tipo Likert con 4 opciones de respuesta. A continuación, se recoge la escala para su aplicación.

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EVI-PIF

Nombre del educador/a:__________________________ Fecha :_______________

1. Sexo 2. Edad

 Mujer  Hombre ___________ Años

3. Titulación

 Educación Social

 Magisterio

 Trabajo Social

 Psicopedagogía

 Integración Social

 Psicología

 Pedagogía

 Otras: __________

4. Formación específica en intervención familiar 5. Experiencia en intervención familiar

 Sí  No __________ Años

5. ¿Cómo calificarías el conocimiento y dominio que tienes del PIF en este momento?

 Nada  Poco  Bastante  Mucho

6. ¿Cómo son tus expectativas respecto a lo que puedes conseguir con la aplicación del PIF con esta familia?

 Muy bajas  Bastante bajas  Bastante altas  Muy altas

7. ¿Crees que este programa puede ser eficaz y útil para alcanzar los objetivos para el que fue diseñado?

 No, nada  Poco  Bastante  Mucho

8. ¿Te sientes motivado/a para aplicar el programa PIF con esta familia?

 Nada  Poco  Bastante  Mucho

9. ¿En qué medida compartes y te identificas con la filosofía del programa en este momento?

 Nada  Poco  Bastante  Mucho

10. ¿Cuál es tu valoración sobre el programa PIF en este momento?

 Mala  Regular  Bastante buena  Muy buena

11. ¿En qué medida crees que el perfil de esta familia es el adecuado para una intervención de estas características?

 Nada  Poco  Bastante  Mucho

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ESCALA EBPAS

La escala EBPAS evalúa las actitudes hacia nuevas prácticas de intervención familiar. La versión original de la escala (Aarons, 2004)1 está compuesta por 15 ítems con 5 opciones de respuesta, desde 0=nada hasta 4=mucho. Para esta evaluación se emplea la traducción de De Paúl, Indias y Arruabarrena (2015)2 de la versión original de 15 ítems (Aarons, 2004).

La cumplimentación de la EBPAS permite obtener una puntuación total (sumatorio de todos los ítems de la escala), así como información acerca de cuatro dimensiones:

requerimiento (sumatorio de los ítems 11, 12 y 13), atractivo (sumatorio de los ítems 9, 10, 14 y 15), apertura (sumatorio de los ítems 1, 2, 4 y 8) y divergencia (sumatorio de los ítems 3, 5, 6 y 7). Es necesario invertir todos los ítems de la escala de divergencia para calcular la puntuación total.

1 Aarons, G. A. (2004). Mental health provider attitudes toward adoption of evidence-based practice: The Evidence-Based Practice Attitude Scale. Mental Health Services Research, 6(2), 61-74.

2De Paúl, J., Indias, S. y Arruabarrena, I. (2015). Adaptation of the Evidence-Based Practices Attitude Scale in Spanish child welfare professionals. Psicothema, 27(4), 341-346.

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EBPAS

Nombre del educador/a:__________________________ Fecha :_______________

Por medio de las siguientes preguntas queremos saber lo que usted piensa sobre el uso de nuevos programas de intervención familiar. El término “programas que siguen un manual” hace referencia a cualquier programa que tiene directrices específicas y/o componentes que están especificados en un manual que se tienen que seguir de una manera estructurada o predeterminada.

0. Nada 1. Ligeramente 2. Moderadamente 3. Bastante/mucho 4. Muchísimo

1. Me gusta usar nuevos tipos de programas de intervención para ayudar a las familias.

2. Estoy dispuesto(a) a probar nuevos tipos de programas de intervención familiar aunque tenga que seguir un manual.

3. Sé darles mejor atención a las familias que los investigadores académicos.

4. Estoy dispuesto(a) a usar programas de intervención familiar nuevos y diferentes desarrollados por investigadores.

5. Los programas de intervención familiar basados en la investigación no son útiles en la práctica.

6. La experiencia profesional es más importante que el uso de los programas que siguen un manual.

7. Yo no usaría programas de intervención familiar que siguen un manual.

8. Probaría un nuevo programa de intervención familiar aunque fuera muy diferente a lo que estoy acostumbrado(a) a hacer

Para las preguntas 9 a 15: si recibieras formación en un programa de intervención familiar nuevo para ti, ¿cómo de probable sería que lo implementaras si…

9. …fuera atractivo o interesante a primera vista?

10. …«tuviera sentido» para ti?

11. …fuera requerido por tu supervisor o coordinador?

12. …fuera requerida por la entidad para la que trabajas?

13. …fuera requerido por el gobierno municipal?

14. …estuviese siendo utilizado por colegas que estuvieran contentos con su aplicación?

15. …sintieras que tienes la formación suficiente para llevarlo a cabo correctamente?

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E SCALAS DE BIENESTAR INFANTIL (EBI)

Las Escalas de Bienestar Infantil (CWBS; Magura y Moses, 19863) evalúan la capacidad del contexto familiar para satisfacer adecuadamente las necesidades de los menores en familias que están siendo atendidas por servicios de preservación familiar. Su traducción, validación y adaptación a nuestro entorno se realizó por parte de la Universidad del País Vasco (De Paúl y Arruabarrena, 19984). El instrumento se compone de 43 escalas con opciones de respuesta variables o niveles de adecuación (3, 4, 5, 6, X o N), y pueden analizarse de varias maneras:

- Analizando las escalas una por una.

- Calculando la puntuación total familiar: Suma de los resultados ponderados de la totalidad de las escalas aplicadas partidas por el número de escalas aplicadas.

- Atendiendo a las subescalas generales Cuidado parental, Disposición parental y Trato que recibe el niño, sumando los resultados ponderados de las escalas que las componen.

Además, el instrumento presenta una Rejilla de observación a cumplimentar por el profesional de referencia del caso a evaluar. A continuación se recoge listado de escalas con su correspondencia con las subescalas señaladas anteriormente así como, de manera más detallada, tanto la descripción de cada escala como sus opciones de respuesta.

Posteriormente, se facilita la rejilla de observación y la baremación del instrumento.

Tabla 1 Escalas y correspondencia con las subescalas de las EBI CP DP TN

1. Cuidado de la salud física X

2. Alimentación y dieta X

3. Vestido X

4. Higiene personal X

5. Mobiliario de la Casa X

6. Hacinamiento

7. Condiciones sanitarias de la casa X

8. Seguridad de la vivienda

9. Disponibilidad de servicios X

10. Seguridad física en el hogar X

11. Cuidado de salud mental X

12. Supervisión de los niños/as pequeños

13. Supervisión de los adolescentes X

14. Acuerdos para el cuidado de los niños X

15. Manejo del dinero X

16. Capacidad de los padres para el cuidado de los hijos X

3Magura, S. y Moses, B. (1986). Outcome measures for child welfare services. Washington D.C.: Child Welfare League of America.

4De Paúl, J. y Arruabarrena, M. I. (1998). Escalas de bienestar infantil. Universidad del País Vasco: San Sebastián.

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17. Relación parental

18. Continuidad de la labor parental

19. Reconocimiento de los problemas por parte de los padres X 20. Motivación de los padres para la solución de los problemas X 21. Cooperación de los padres con el plan de intervención X 22. Apoyo del principal cuidador

23. Disponibilidad / accesibilidad de servicios

24. Aceptación / afecto parental hacia los hijos X

25. Aprobación parental de los hijos X

26. Expectativas parentales hacia los hijos X

27. Consistencia de la disciplina parental X

28. Enseñanza / estimulación de los padres a los hijos /as X

29. Disciplina física abusiva X

30. Privación deliberada de comida / agua X

31. Confinamiento o restricción física X

32. Dejar al niño /a fuera de casa deliberadamente X

33. Abuso sexual

34. Amenaza de maltrato X

35. Explotación económica 36. Protección ante el abuso

37. Adecuación de la educación X

38. Rendimiento escolar

39. Asistencia al colegio X

40. Relación del niño / a con los miembros de la familia 41. Mal comportamiento de los niños/as

42. Estrategias comportamentales de los niños/as X

43. Condiciones que incapacitan al niño

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DESCRIPCIÓN DE LAS ESCALAS DE FAMILIA En todas las escalas X = Información insuficiente y N = No aplicable.

Escala 1. Cuidado de la Salud física

1. Adecuado. No hay niños con heridas, enfermedades o incapacidades que pudieran necesitar tratamiento médico. Los niños son llevados rápidamente a reconocimiento médico cuando aparecen síntomas de alguna enfermedad. Todos los niños reciben cuidados sanitarios preventivos adecuados para su edad.

2. Requisitos mínimos adecuados. No hay niños con necesidades médicas sin atender que pudieran necesitar tratamiento médico. Pero deberían mejorar los cuidados sanitarios preventivos o dentales (p. Ej., vacunas, revisiones dentales).

3. Moderadamente inadecuado. Al menos un niño no está recibiendo cuidados médicos por una herida o enfermedad que normalmente debería tratamiento. El estado del niño probablemente mejorará por sí solo incluso sin cuidados médicos. Sin embargo, el tratamiento médico reduciría el riesgo de complicaciones, aliviaría el dolor, aceleraría la curación, o reduciría el riesgo de contagio.

4. Gravemente inadecuado. Al menos un niño tiene una enfermedad o incapacidad que interfiere en su funcionamiento normal. No se ha pedido cuidados médicos, ni un examen exploratorio. Con tratamiento, el problema podría corregirse o al menos controlarse. Sin embargo, sin tratamiento la enfermedad o incapacidad empeorará (aunque no amenaza la vida del niño). Incluye situaciones en q un niño ha tenido algunos problemas físicos (p. Ej., dolor o señales de enfermedad contagiosa) durante algún tiempo, pero no se le ha llevado al médico.

5. Muy gravemente inadecuado. Al menos un niño no está recibiendo tratamiento médico por una herida, enfermedad o incapacidad. Si se deja sin tratar, el problema supone una amenaza para la vida del niño, le provocará un deterioro permanente, o constituye una amenaza grave para la salud de las personas que están a su alrededor.

Escala 2. Alimentación y dieta

1. Adecuada. A los niños se les proporcionan comidas abundantes y regulares que normalmente cumplen los requisitos nutritivos básicos.

2. Requisitos mínimos adecuados. A menudo, las comidas son desequilibradas desde el punto de vista nutritivo y de vez en cuando se omiten. Los niños cogen comida en casa ellos mismos o complementan su dieta fuera de casa.

3. Ligeramente inadecuado. Comidas irregulares y a menudo ni siquiera preparadas, pero normalmente se proporciona una comida al día. Los niños a menudo cogen comida ellos mismos; a veces los niños disponen de comida pobre desde el punto de vista nutritivo y en cantidades insuficientes.

4. Moderadamente inadecuada. Comidas irregulares y a menudo ni siquiera preparadas, pero normalmente se proporciona una comida al día. Los niños a menudo cogen comida ellos mismos; a veces sólo disponen de comida pobre desde el punto de vista nutritivo y en cantidades insuficientes.

5. Gravemente inadecuado. Los niños sufren algunos síntomas clínicos de desnutrición, deshidratación o envenenamiento por comida. Necesidad de atención médica y o dieta de rehabilitación. Normalmente no hay necesidad de hospitalización por razones médicas (aunque los niños pueden ser hospitalizados temporalmente para su protección).

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6. Muy gravemente inadecuado. Los niños están gravemente desnutridos o deshidratados (grave pérdida de peso, anemia, etc.) o envenenados (fiebre, vómitos, etc.) que necesitan ser hospitalizados temporalmente para su protección).

Escala 3. Vestido

1. Adecuado. Los niños tienen todas las prendas de ropa esenciales y el cambio de ropa es suficiente para ir arreglados y limpios. La ropa no es necesariamente nueva, pero está en buenas condiciones y les sienta adecuadamente. La ropa es apropiada para la hora bien, lugar y tiempo atmosférico. Por ejemplo, los niños tienen ropa adecuada para la estación del año (gabardina, guantes, prendas ligeras).

2. Ligeramente inadecuado. Los niños tienen la ropa esencial, pero puede que tengan poca ropa para cambiarse, o que les falten algunas prendas apropiadas para la estación. Las ropas se ven usadas y a menudo zurcidas, pero no descosidas, rasgadas o sucias.

3. Moderadamente inadecuado. A los niños les faltan una o dos prendas de vestir esenciales, o algunas de ellas están en tan malas condiciones que no deberían ponérselas.

Se las arreglan adaptando las ropas que tienen (p. Ej., poniéndose algún jersey más en vez de un abrigo) o poniéndose ropa no apropiada para el lugar o el tiempo atmosférico. Los niños pueden ir vestidos de manera inadecuada a algunas de sus actividades normales y necesarias (p. Ej., la escuela), pero pueden participar adecuadamente. La ropa protege a los niños de los fenómenos atmosféricos.

4. Gravemente inadecuado. A los niños les faltan muchas prendas de vestir básicas y esenciales. Hay tan poca ropa, o tan poca ropa adecuada, que a veces los niños no pueden realizar actividades normales y necesarias (salir a la calle, al colegio, etc.). La ropa a veces es insuficiente para proteger a los niños de los fenómenos atmosféricos.

Escala 4. Higiene personal

1. Adecuada. Los niños se lavan y bañan diariamente. Tienen el pelo peinado y limpio. Se cambian de ropa con regularidad, aunque no esté exteriormente sucia. Se ponen ropa interior limpia todos los días. Los pañales sucios se cambian enseguida.

2. Ligeramente inadecuada. Los niños se lavan o se bañan cuando están sucios en vez de hacerlo regularmente. Puede que el pelo esté despeinado pero suele estar limpio. La ropa se cambia sólo cuando se ha ensuciado. Los pañales sucios se cambian con bastante regularidad.

3. Moderadamente inadecuada. Los niños no se lavan con regularidad aunque estén sucios.

Tienen el pelo visiblemente sucio. Puede que despidan olor corporal y que tengan mal aliento. La ropa está bastante sucia y los niños pueden llevarla durante varios días.

4. Gravemente inadecuada. Los niños no se han bañado al menos en varias semanas.

Despiden un fuerte olor corporal y de boca. Tienen los dientes cubiertos de sarro. La ropa está sucia y con manchas que probablemente no se puedan quitar. Ha habido quejas de otras personas (colegio, etc.) sobre la higiene de los niños. Los compañeros no juegan con ellos. Pero los niños no padecen ninguna enfermedad debida a la falta de higiene personal.

5. Muy gravemente inadecuada. Los niños sufren varias de las circunstancias descritas en el apartado 4, “gravemente inadecuado”. Debido a la falta de higiene, al menos uno de los

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niños sufre una enfermedad física (p. Ej., trastorno intestinal) que requiere tratamiento médico.

Escala 5. Mobiliario de la casa

1. Adecuado. La casa dispone de los muebles básicos, y existen los recursos necesarios en la cocina (placa para cocinar, frigorífico) y el baño, que está en buenas condiciones y funciona.

Las reparaciones o repuestos necesarios se hacen rápidamente. Si se necesitan, hay objetos específicos para el cuidado de los niños (p. Ej., cuna, silla alta, coche). No hay más de uno o dos problemas sin importancia (p. Ej., necesidad de más cristalería, de que venga algún técnico, deseo de muebles más bonitos).

2. Ligeramente inadecuado. Todos los accesorios o instalaciones esenciales funcionan bien.

La casa tiene la mayoría de los muebles básicos, pero algunos están muy usados, aunque se pueden utilizar. Se necesitan uno o dos muebles (p. Ej.,otra cama, mesa, más sillas) u objetos específicos para el cuidado de los niños. Cantidad insuficiente de varios artículos en relación al tamaño de la familia (ropa blanca, toallas, mantas, cristalería, utensilios).

3. Moderadamente inadecuado. La casa tiene todos los accesorios e instalaciones esenciales, pero la mayoría son viejos y necesitan frecuentes reparaciones que hace que haya períodos en los que no se pueden utilizar (p. Ej., placa de cocina, frigorífico). Se necesitan varios muebles adicionales (p. Ej., hay colchones en el suelo, los miembros de la familia tienen que amontonarse en las camas, ausencia de una mesa grande para las comidas familiares). Muchos enseres son insuficientes en cantidad, en relación al tamaño de la familia. Los muebles o utensilios disponibles a menudo se utilizan para usos que no le corresponden (p. Ej., pucheros como cuencos, sofá como cama). Puede faltar espacio para la calefacción o el ventilador cuando las condiciones climatológicas lo requieren.

4. Gravemente inadecuado. Las funciones domésticas y sanitarias esenciales no se pueden cubrir debido a la falta (o inoperancia) de los electrodomésticos esenciales de la cocina o de las instalaciones del baño. Pocos muebles, la mayoría irreparables o sin uso funcional posible. No hay o casi no hay ropa blanca (mantelería, sábanas, etc.), toallas, mantas, utensilios, pucheros, sartenes. Instrumentos improvisados (p. Ej., cajas grandes en vez de mesas o asientos). Aspecto “vacío de las habitaciones”.

Escala 6. Hacinamiento

1. No existe hacinamiento. Espacio totalmente adecuado para la familia. Se han designado áreas separadas para las diferentes funciones domésticas y actividades personales (comer, dormir, cocinar, recreo). Hay espacio suficiente para las actividades privadas personales de todos los miembros de la familia.

2. Ligero. Los adultos y los niños tienen áreas diferentes para dormir, pero puede que niños de sexo opuesto 6-8 años compartan la misma cama. Puede que hasta cuatro niños duerman en una habitación de tamaño medio. Algunas pero no todas las funciones domésticas pueden realizarse en el mismo espacio (el comedor puede hacer de habitación, sin cocina separada, etc.). Se puede disponer de espacio para actividades personales (deberes, leer, jugar, etc.).

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3. Moderado. Los padres y niños de 5 años o más pueden estar compartiendo la misma habitación. Otros adultos del mismo sexo pueden estar compartiendo la habitación con los niños. Niños de 9-12 años de edad y de sexos opuestos pueden estar compartiendo la misma cama. Todas las habitaciones cumplen múltiples funciones. Existe una lucha entre los miembros de la familia por el espacio para realizar las actividades personales (las personas “se estorban”), pero las funciones domésticas esenciales se pueden realizar, aunque con dificultades. Algunas veces, las actividades que normalmente se hacen dentro de casa se deben realizar fuera de ella (comidas, deberes).

4. Grave. No hay separación de las áreas para dormir; se pueden encontrar niños y adultos de cualquier edad compartiendo la misma cama. El espacio es insuficiente para poder hacer las funciones domésticas en el momento oportuno (a menudo no se puede cocinar o limpiar, o es imposible dormir adecuadamente). Casi no hay espacio para “moverse”.

Fuerte competitividad por el espacio entre los miembros de la familia. Los miembros de la familia pasan el mayor tiempo posible fuera de casa, las peleas y discusiones por el espacio pueden ser habituales. La cocina y /o instalaciones del baño puede que se compartan con otro (s) vecino (s).

Escala 7. Condiciones sanitarias de la casa

1. Adecuada. La casa está generalmente limpia y ordenada. La alfombra y las baldosas se barren a menudo y se limpian cuando es necesario (pero es posible que haya algo de pelusas, hilos y trozos de papel). Se quita el polvo regularmente (no más de una fina capa de polvo encima de las mesas). Olores agradables o neutros. La casa está ordenada (pero puede haber objetos de uso diario desordenados, periódicos, libros, abrigos sin colgar). Los platos se friegan o al menos se ponen en la fregadera después de cada comida. Los comestibles se guardan adecuadamente. La ropa blanca está limpia, sin bichos.

2. Ligeramente inadecuada. La casa está desordenada, polvorienta, con un poco de suciedad. La alfombra y las baldosas tienen muchas porquerías y están sucias; se barren a veces, pero raramente se limpian. Las mesas, estanterías y objetos tienen mucho polvo;

telarañas en las esquinas. Olor a cerrado, sin ventilación la basura no se guarda en un recipiente adecuado. La casa no está recogida; las cosas están esparcidas por todas partes (pero no hay “pilas” de basura). Platos sucios por la casa; se limpian a la noche o al día siguiente. Los comestibles están por todas partes (pero los productos perecederos generalmente se guardan en el frigorífico). Algunos bichos que se arrastran por el suelo, pero pocos en número, que aparecen principalmente a la noche (ratas no). Las paredes, ventanas, puertas e instalaciones del baño tienen manchas, salpicaduras, marcas de suciedad.

3. Moderadamente inadecuada. La alfombra y las baldosas están sucias; la alfombra huela.

Hay polvo y suciedad por todas partes y acumulada en las esquinas. La casa huele a humedad, podrido y basura; el baño tiene un fuerte olor a orina / heces (pero poco visibles). Hay basura por la casa y algunas esquinas o habitaciones se utilizan para amontonar porquerías o basuras, que pocas veces se quita; la basura no se guarda en ningún recipiente. Los platos sólo se lavan cuando no queda ninguno limpio. Comida perecedera fuera del frigorífico y a veces estropeada. Es frecuente ver durante el día bichos por el suelo; puede que en la casa haya ratones (no ratas). Las paredes, puertas e

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instalaciones del baño están descoloridas y con manchas de suciedad y grasa. La ropa blanca se utiliza aunque esté sucia.

4. Gravemente inadecuada. La alfombra, baldosas, paredes, puertas e instalaciones del baño tienen incrustada suciedad, porquerías, restos de comida; abundancia de desechos humanos o animales. Hay una capa gruesa de polvo y grasa por todas partes. La casa huele de forma abrumadora a orines / heces / desperdicios por todas partes. Hay basura y trastos viejos amontonados y tirados por el suelo, de manera que es difícil moverse. Los platos sin limpiar; la familia utiliza los platos sucios, o no los utiliza. Se encuentra comida perecedera estropeada; los alimentos estropeados no se tiran rápidamente. Fuerte plaga de roedores;

los bichos que se arrastran por el suelo “han invadido” la casa. La familia duerme en colchones sucios, o en sábanas sucias y con manchas. Pero ningún niño ha enfermado como consecuencia de ello.

5. Muy gravemente inadecuada. La casa presenta muchas de las características citadas en (4), “gravemente inadecuado”. A consecuencia de esta falta de higiene, al menos un niño está físicamente enfermo (p. Ej., trastorno intestinal envenenamiento por comida) necesitando tratamiento médico.

Escala 8. Seguridad de la vivienda

1. La vivienda es segura. La renta o los pagos de la hipoteca están al día y la familia puede hacer frente a los pagos futuros. Si la familia se va a mudar (por deseo propio, por desahucio o por incapacidad para pagar el alquiler), han conseguido otra vivienda estable a un coste asequible (no en un centro de acogida o en una “casa compartida” con otra familia).

2. Algunos problemas con la seguridad de la vivienda. Los pagos del alquiler / hipoteca de un mes están sin pagar, pero todavía sin amenaza de desahucio. El alquiler se está pagando, pero la familia necesita un alquiler más barato. No existe una amenaza inminente de pérdida o cambio obligado de residencia.

3. Problemas graves con la seguridad de la vivienda. El propietario ha iniciado un procedimiento de desahucio, o ha señalado a la familia que debe desalojar la casa por alguna razón (deuda continuada de la renta, daños a la propiedad, venta de la casa, declaración de ruina del edificio, etc.). La familia debe encontrar algún otro lugar para vivir, pero puede permanecer en casa al menos durante algún tiempo (p. Ej., el desahucio o la desocupación tendrá lugar varios meses más tarde).

4. Pérdida de vivienda. La familia normalmente no tiene un alojamiento permanente (puede dormir en la calle, en un centro de acogida, o “compartir casa con otra familia”

temporalmente). Incluye la pérdida de residencia (p. Ej., desahucio, declaración de ruina, incendio). La familia ha recibido un aviso del juzgado o del propietario diciendo que deben desocupar la casa en el plazo máximo de un mes o menos. No tienen ninguna alternativa preparada.

Escala 9. Disponibilidad de servicios

1. Disponibles y seguros. No existen problemas recurrentes o antiguos en cuando a la disponibilidad de calefacción, agua, luz, electricidad o gas para cocinar.

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2. Disponibles pero hay amenaza de pérdida. La familia dispone normalmente de todos los servicios (calefacción, agua, luz, electricidad o gas para cocinar), pero hay una amenaza de corte o reducción del servicio (p. Ej., el arrendatario o el propietario no han pagado las facturas de varios meses). No ha habido ningún antecedente previo de retirada de servicio.

3. Disponibilidad irregular. Los Servicios esenciales están en la casa, pero funcionan de forma inadecuada o inconsistente. Por ejemplo, aunque la calefacción está puesta no proporciona suficiente calor o se apaga parte del día o la cañería del agua revienta frecuentemente. Pero normalmente las reclamaciones son atendidas y las reparaciones se hacen en un plazo de tiempo razonable.

4. Grave falta de disponibilidad o accesibilidad. La familia ha estado al menos sin un servicio esencial durante varios días o más (p. Ej., calefacción, agua, luz, electricidad, gas para cocinar). O ha habido muchas averías en estos servicios últimamente. Siempre se tarda mucho en restablecer el servicio. A menudo no se puede encontrar al propietario o éste no responde a las quejas. Algunas veces la familia ha tenido que mudarse temporalmente.

Escala 10. Seguridad física en el hogar

1. Segura. No existen condiciones peligrosas obvias en la casa (ver ejemplos abajo).

2. Algo insegura. Existen una o dos condiciones peligrosas en la casa (pero el niño / a no ha sufrido ningún daño o lesión por ello).

3. Moderadamente insegura. Existen muchas condiciones peligrosas en la casa (pero el niño / a no ha sufrido ningún daño / lesión por ello).

4. Gravemente insegura. Existen una o dos condiciones peligrosas en la casa. El niño / a ha sufrido algún daño / lesión física, necesitando tratamiento médico por este motivo.

5. Muy gravemente insegura.

Ejemplos de condiciones peligrosas: Escape de gas. Incendio reciente en alguna habitación o en el edificio. Escape de agua caliente / vapor de los radiadores. Sustancias u objetos peligrosos guardados en estanterías bajas o armarios sin cerrar con llave, debajo de la fregadera, o al descubierto. Ventanas abiertas sin vigilancia. Ventanas rotas o que faltan.

Escala 11. Cuidado de la salud mental

1. Totalmente adecuado. Todos los niños/as que pudieran beneficiarse de algún tratamiento profesional por algún problema mental, emocional o psicológico, lo están recibiendo. Se incluye a niños con problemas de conducta (p. Ej., delincuencia) conocidos por los Servicios Sociales, pero para quienes todavía no se ha planificado su remisión a servicios de salud mental.

2. Requisitos mínimos adecuados (el niño / a rinde pero con cierta dificultad, pero no hay un deterioro. Al menos un niño / a que pudiera obtener beneficio de tratamiento de salud mental, no lo recibe. El niño tiene un problema emocional que le causa estrés y malestar y puede necesitar que los demás tengan que adaptarse un poco a él, es decir, prestarle una ayuda especial, ser tolerantes. Sin embargo, el niño / a es capaz de ejecutar sus roles a unos niveles normales, aunque con dificultad. Los problemas del niño probablemente no empeoraran, a pesar de la ausencia de tratamiento. Incluye situaciones en que el niño / a

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tiene síntomas tempranos de trastorno emocional que normalmente requieren una evaluación profesional.

3. Moderadamente inadecuado (la ejecución de uno o más roles principales está realmente deteriorada). Al menos un niño / a que pudiera beneficiarse de un tratamiento de salud mental, no lo está recibiendo. El niño tiene un problema emocional que perjudica la ejecución de algunos de sus roles principales (p. Ej., como miembro de la familia, estudiante, amigo, ciudadano). Sin embargo, el niño / a continúa ejecutando sus roles dentro de un nivel mínimo. El niño / a tiene problemas importantes al relacionarse con los demás. Puede interrumpir las actividades de los otros hasta el punto de que éstos le sancionen, p. Ej., reduciendo sus interacciones con él, o viéndose obligados a castigarle. La ejecución de rol de este niño / a seguirá empeorando si no recibe tratamiento.

4. Muy gravemente inadecuado (incapacidad para funcionar en uno o más roles principales). Al menos un niño / a que pudiera beneficiarse de un tratamiento de salud mental, no lo recibe. El niño / a tiene un problema emocional que le hace incapaz de funcionar en uno o más de sus roles principales (p. Ej., en el colegio, con los amigos, o como miembro de la familia). El niño es totalmente incapaz de funcionar en uno o más de sus roles principales, y / o hace imposible que las personas relacionadas con él funcionen en los suyos. El niño / a está experimentando el aislamiento de los demás y / o un castigo físico considerable. El niño / a puede ser un peligro para la seguridad de los demás y / o la suya propia.

Escala 12. Supervisión de los niños/as pequeños

1. Adecuada. Los padres supervisan adecuadamente y en el momento preciso las actividades de los niños dentro y fuera de la casa. Los padres saben dónde andan sus hijos y qué actividades realizan, con quién están, y cuándo volverán. Se han puesto límites precisos a las actividades de los niños.

2. Requisitos mínimos adecuados. Los padres tienen dificultades para vigilar a los niños cuando están en casa. No suelen estar pendientes de ellos y no siempre saben lo que están haciendo. Los niños están a menudo”metiendose” en cosas que no debieran. A veces se les encuentra envueltos en juegos violentos. Sin embargo, ningún niño / a ha sufrido nunca lesiones por ello. Se sabe que los padres se preocupan por supervisar las actividades de los niños/as fuera de casa.

3. Moderadamente inadecuada. Los niños/as juegan en la calle al lado de la casa. Los padres saben el lugar donde están los hijos, pero no lo comprueban muy a menudo. Puede depender mucho de otras personas el que “se les tenga puesto el ojo encima”. Es posible que los padres no puedan acceder rápidamente al lugar donde los niños están jugando si fuera necesario. Sin embargo, ningún niño ha sufrido nunca lesiones a consecuencia de esto.

4. Gravemente inadecuada. Los padres vigilan poco a los niños tanto dentro como fuera de casa. Se puede haber encontrado a los niños jugando en casa con objetos peligrosos que podrían causarles un daño. Se les puede haber encontrado jugando fuera de casa en circunstancias inseguras (p. Ej., en un basurero, con extraños mayores que él). Los padres a menudo no saben dónde está algunos de sus hijos. El niño / a merodea por zonas

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desconocidas y algunas veces necesita la ayuda de un extraño para volver a casa. En general, se hace demasiado responsables a los niños de su propia seguridad. Sin embargo, ningún niño ha sufrido lesiones como resultado de esta situación.

5. Muy gravemente inadecuada. Los niños no han sido vigilados apropiadamente por los padres. Por ello, uno o más niños han resultado heridos, necesitando tratamiento médico, o han sido víctimas de algún ataque (acoso o agresión sexual, etc.).

Escala 13. Supervisión de los adolescentes

1. Adecuada. Los padres supervisan adecuadamente y en el momento preciso las actividades de los adolescentes dentro y fuera de casa. Los padres saben por dónde andan sus hijos y las actividades que realizan, con quién están, y cuándo volverán. Se han puesto límites precisos y razonables a las actividades de los adolescentes.

2. Requisitos mínimos adecuados. Los padres ponen normas a los hijos y generalmente las hacen cumplir. Pero los adolescentes a veces les convencen para que les permitan o toleren ciertas actividades contrarias al juicio de los padres (p. Ej., estar fuera de casa demasiado tarde, asistir a una fiesta donde no hay ningún adulto que se responsabilice de ellos). Los padres intentan mantener en contacto y conocer las actividades de sus hijos, y usan la disciplina cuando las cosas se les escapan de las manos. Los adolescentes respetan a sus padres la mayoría de las veces.

3. Moderadamente inadecuada. Los padres ponen normas a sus hijos, pero tienen dificultades para hacer que las cumplan. Los hijos se ven envueltos a menudo en actividades inapropiadas sin que los padres lo sepan. Algunas veces los padres no se esfuerzan lo suficiente para describir hasta dónde puede llegar un adolescente, o no reaccionan con las sanciones necesarias cuando se incumplen las normas. Los padres tienen dificultades para conseguir el respeto de los hijos, pero no lo han perdido completamente.

4. Gravemente inadecuada. Los padres ponen pocas o ninguna norma a sus hijos, y raramente las hacen cumplir. A menudo los adolescentes permanecen fuera de casa toda la noche, sin que los padres sepan dónde están o cuándo volverán. Los padres normalmente no tienen ni idea de lo que sus hijos están haciendo y no hacen nada para averiguarlo. A los hijos se les considera “salvajes”. Los padres muestran poco interés en las actividades de sus hijos mientras éstas no les causen inconvenientes. Los padres pueden decir que no pueden controlar a sus hijos, o defender la independencia de éstos (“tienen que descubrir cómo es el mundo por sí mismos”).

Escala 14. Acuerdos para el cuidado de los niños

1. Adecuada. Los padres llegan a acuerdos seguros y adecuados para que alguien les sustituya en el cuidado de sus hijos en caso necesario (incluyendo “canguros” para la noche). Los niños son lo bastante mayores para no necesitar normalmente que ninguno les cuide.

2. Requisitos mínimos adecuados. Los padres normalmente dejan a sus hijos al cuidado de un canguro o adulto responsable, pero suelen surgir problemas. Por ejemplo, los padres vuelven a casa mucho más tarde de lo que el cuidador sustituto esperaba, el cuidador

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sustituto no quiere prestar sus servicios en las condiciones actuales (p. Ej., sin una compensación económica).

3. Ligeramente inadecuado. Nunca se deja solos a los niños pequeños cuando los padres salen. Pero los niños mayores, capaces de cuidarse ellos solos, a veces no saben dónde están sus padres por la noche, o cuándo volverán. Los niños serían capaces de obtener ayuda en caso de emergencia.

4. Moderadamente inadecuada. Se deja al niño al cuidado de una persona incompetente (p.

Ej., otros niños pequeños, un adulto invalido) cuando los padres salen. Pero los padres vuelven antes de que surja algún problema.

5. Gravemente inadecuada. Se ha dejado solo en casa a un niño / a que no puede satisfacer sus necesidades básicas, tales como coger algo para comer, o pedir ayuda en caso de emergencia. Sin embargo, los padres vuelven antes de que las necesidades del niño / a se vuelvan agudas, o antes de que surja algún problema.

6. Muy gravemente inadecuada. Se deja solo en casa a un niño / a incapaz de satisfacer sus necesidades básicas (p. Ej., comer, ir al water, evitar accidentes). Los padres no regresan antes de que las necesidades de los niños se vuelvan agudas. El niño / a está muy alterado emocionalmente o con hambre, y puede que haya tenido un accidente por el que requiera tratamiento médico.

Escala 15. Manejo del dinero

1. Adecuada. Los padres gastan sabiamente el dinero disponible, colocando en primer lugar las necesidades de los niños. La comida, el alquiler y la ropa esencial tienen prioridad.

Tienen capacidad para administrar los fondos; cuando es necesario, se las arreglan para

“estirar” el dinero y evitar “andar cortos”. Raras veces tienen que pedir dinero prestado.

Pueden comprar cosas que no son necesarias, pero es raro que sea a costa de las necesidades. Si la familia anda mal económicamente o si no pueden ahorrar, esto se debe a que los ingresos son insuficientes, no a una mala administración del dinero.

2. Ligeramente inadecuada. Los padres gastan el dinero apropiadamente, poniendo en primer lugar las necesidades de los niños. La comida, el alquiler y la ropa esencial tienen prioridad. Tienen problemas para administrar los fondos, tienden a “andar cortos”. Esto no se debe a que los ingresos sean insuficientes. A menudo tienen que pedir prestado a amigos y parientes, pero normalmente al final se las arreglan para devolverlo. Nunca tienen dinero ahorrado; gastan todo lo que ganan, aun cuando los ingresos podrían permitirles un pequeño ahorro. Algunas veces malgastan el dinero comprando productos de baja calidad, o gastan demasiado en artículos que se pueden encontrar más baratos y de la misma calidad, o compran demasiados productos perecederos de una vez.

3. Moderadamente inadecuada. A veces los padres muestran poco juicio en cuanto a sus prioridades de gasto, p. Ej., utilizan el dinero del alquiler para comprar cosas innecesarias, o compran juguetes para los niños en lugar de comida. Algunas veces gastan el dinero en cosas innecesarias para ellos, mientras que a los niños les faltan cosas esenciales; pero esto no sucede habitualmente. Mala administración; algunas veces tienen que aplazar compras importantes por falta de planificación y por “comprar a lo loco”. Habitualmente piden

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prestado dinero a amigos y familiares; les cuesta pagar las deudas, o no ven la necesidad de hacerlo.

4. Gravemente inadecuada. La familia tiene crisis monetarias recurrentes o constantes.

Motivo principal de ello no es que los ingresos sean insuficientes. El poco juicio que constantemente demuestran los padres en su forma de emplear el dinero, conduce a que los niños se vean habitualmente privados de cosas necesarias. Pueden estar amenazados con la pérdida de la casa por no pagar la renta. Los padres pueden ser incapaces de guardar el dinero (p. Ej., se lo gastan en los demás, se lo prestan a otros sin esperanza de recuperación, “lo pierden jugando”). Esta es una situación crónica. Compran cosas que no son necesarias a crédito, normalmente sin perspectivas de poder devolver el dinero. Están constantemente en contacto con los cobradores de facturas. Fuertemente endeudados.

Pueden que pidan dinero a fuentes de mala reputación e interés alto.

Escala 16. Capacidad de los padres para el cuidado de los hijos

1. Adecuada. Sin limitaciones personales en la capacidad de los padres para el cuidado de los niños/as. Los padres no tienen limitaciones físicas, psicológicas o conductuales que interfieran en su capacidad para cuidar a sus hijos / as.

2. Requisitos mínimos adecuados. Alguno de los padres tiene un problema físico, psicológico o conductual, que amenaza con interferir en su capacidad para cuidar a sus hijos / as (o que ha causado en ocasiones un cuidado irregular hacia los niños/as). Ejemplos de esto son enfermedades físicas crónicas, incapacidades físicas, enfermedades mentales o emocionales, abuso de sustancias tóxicas o actividad delictiva. Alguno de los padres necesita, y puede que esté recibiendo, ayuda o tratamiento para su problema, pero no es una necesidad habitual ni existen planes de hospitalización, institucionalización o encarcelamiento para ninguno de ellos. El problema no es de larga duración, o si lo es, últimamente ha mejorado. Los servicios de apoyo (asesoramiento, cuidados médicos, etc.) parecen suficientes para estabilizar o mejorar la situación.

3. Moderadamente inadecuada. Alguno de los padres tiene un problema físico, psicológico o conductual de larga duración, o si lo tiene desde hace poco tiempo, últimamente ha empeorado. El problema puede ser recurrente y no ser completamente curable. Alguno de los padres está, estará o ha estado recientemente hospitalizado, institucionalizado o encarcelado. Ese padre retomará (o ya lo está haciendo) al menos parte de la responsabilidad del cuidado de los niños/as pero a largo plazo puede ser necesaria ayuda adicional (cuidado de día, auxiliares domésticas, etc.). Algún sustituto temporal para el cuidado de los niños/as será, está siendo o fue utilizado durante la ausencia de los padres, o como servicio de respiro, pero no se necesita de ningún sustituto a largo plazo para cuidar a los niños/as.

4. Muy gravemente inadecuada. Debido a un problema físico, psicológico o conductual, alguno de los padres carece de la capacidad necesaria para cuidar a los niños/as, incluso con servicios adicionales de apoyo para esta tarea, y no se espera ningún cambio en un futuro próximo. Si alguno de los padres está o debe estar hospitalizado, institucionalizado o encarcelado, se espera que sea por un largo plazo de tiempo. Si la madre o el padre están en la casa, él o ella no son capaces de ocuparse mas que de las tareas de su cuidado

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personal, necesitando quizá ayuda para ello. En cualquier caso, se necesita que alguien les sustituya en el cuidado de los niños/as a largo plazo.

Escala 17. Relación parental

En esta escala, el término “relación parental” incluye las relaciones entre adultos que viven juntos regularmente, aunque no estén casados.

1. Ausencia de discordia. Las relaciones parentales son buenas, solo tienen lugar discusiones normales, poco frecuentes. Existe mutua tolerancia y los conflictos se resuelven rápidamente, los canales de comunicación se mantiene abiertos. Los padres tienen lazos afectivos positivos, estrechos. Los niños/as no son incluidos nunca en las discusiones entre los padres. Nunca se produce violencia física entre los padres y nunca hablan de separación.

2. Discordia moderada. Los padres tienen más discusiones de lo normal. Existen intentos de solucionar los problemas, pero no siempre tienen éxito, los canales de comunicación se pueden cerrar temporalmente. Algunas veces se producen amenazas de separación o divorcio, pero no se llevan a cabo. Algunas veces se incluye a los niños/as en las discusiones de los padres. Sin embargo, parece existir un estrecho lazo afectivo entre los padres, y estos se apoyan mutuamente en los asuntos importantes (p. Ej. los referentes a sus hijos / as). Puede haber peleas (golpearse, abofetearse) de forma inusual (si existe un patrón de violencia o si se produce alguna lesión física grave, codifique siempre 3 ó 4).

3. Discordia grave. Los padres parecen tener más periodos de peleas que de paz y armonía.

Como los contactos entre los padres suelen acabar en conflicto, tienden a evitar el contacto en todo menos en los asuntos esenciales. Existe poca tolerancia y los “resentimientos” se guardan durante mucho tiempo. Los padres tienen un débil vínculo afectivo y buscan satisfacción fuera de la relación de pareja. Puede que los niños/as no solo sean incluidos en las discusiones entre los padres, sino que pueden ser el centro de dichas discusiones. Los padres pueden haber hablado de separación y en varias ocasiones puede que uno de ellos haya permanecido fuera de la casa durante varios días. Pero no han tenido lugar separaciones legales ni largos periodos de separación, y no está pendiente ninguna acción judicial. Puede que también se peguen o se den algunas bofetadas, pero no ha habido lesiones físicas.

4. Discordia muy grave. Existe un patrón de discordia grave como el descrito arriba en (3).

Además, la violencia física ha producido lesiones y hay amenazas de más violencia. Los ingresos familiares pueden quedar alterados por dicha discordia. Se producen periodos de separación, el proceso de divorcio puede ser inminente o haber comenzado ya.

Escala 18. Continuidad de la labor parental

1. Labor parental continuada. No se han producido rupturas en esta labor para con los hijos / as al menos durante el año anterior o desde el momento de la notificación / derivación del caso al Servicio de Infancia. Si son dos los padres o tutores, han permanecido juntos sin separaciones. Si solo hay una figura parental o un tutor, el o ella han mantenido la responsabilidad principal respecto al cuidado de los niños/as. Si el papel de padres es compartido con familiares, esto forma parte de una extensa red familiar, y los niños/as les conocen y están a gusto con estos familiares. No ha habido ninguna ausencia permanente o prolongada de las figuras parentales.

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2. Requisitos mínimos de estabilidad. Uno de los padres ha proporcionado un cuidado continuo y estable a los niños/as durante el año anterior (evaluación inicial del caso) o desde el momento de la notificación / derivación del caso al Servicio de Infancia (evaluación durante el seguimiento). El otro padre no se ha ocupado consistentemente del cuidado de la casa o ha estado fuera durante un largo periodo de tiempo (debido a dificultades conyugales, institucionalización, etc.) o puede que los padres se hayan separado y que el otro padre solo les haga visitas. Esto ha hecho necesario un reajuste en las vidas de los miembros de la familia.

3. Inestabilidad moderada. Ha habido una o dos rupturas inesperadas (pero temporales) en la labor de los padres durante el año anterior (evaluación inicial del caso) o desde el momento de la notificación / derivación del caso al Servicio de Infancia (evaluación durante el seguimiento). Los niños/as tuvieron que ser cuidados por una persona que normalmente no les cuida, durante un largo periodo de tiempo. Pero los padres no se fueron bruscamente y mantuvieron algún contacto con los niños/as durante su ausencia. Los padres han vuelto a ocuparse del cuidado de sus hijos / as (o se espera que lo hagan en un breve plazo de tiempo).

4. Inestabilidad grave. Los niños/as han experimentado una serie de rupturas en el cuidado de sus padres hacia ellos durante el año anterior (evaluación inicial del caso) o desde el momento de la notificación / derivación del caso al Servicio de Infancia (evaluación durante el seguimiento). Los padres dejaron a los niños/as durante largos periodos de tiempo, en los que apenas mantuvieron contacto con ellos, con personas desconocidas para los niños/as que normalmente no les cuidaban. Los padres han dejado a los niños/as bruscamente sin prepararles para ello. Los niños/as han sido trasladados de una casa a otra.

Sin embargo, los padres siempre han vuelto a asumir la responsabilidad del cuidado de sus hijos / as, los niños/as no han sido abandonados.

5. Renuncia / Abandono. Los niños/as han sido abandonados por sus padres o tutores. Fue de manera brusca y no hay indicios de que tengan intención de regresar. Los niños/as han sido trasladados de una casa a otra. En este momento, los planes sobre su futuro son inciertos.

Escala 19. Reconocimiento de los problemas por parte de los padres

1. Adecuado: buena comprensión y reconocimiento de su responsabilidad. Los padres comprenden los problemas que tiene la familia y generalmente coinciden con los demás sobre la gravedad de dichos problemas. Son conscientes del grado en que las necesidades físicas, sociales y/o emocionales de sus hijos/as no están cubiertas. Los padres comprenden su propia contribución a los problemas (en la medida en que sean responsables de ellos).

Aceptan toda la responsabilidad (si está justificado).

2. Moderadamente inadecuado: comprensión parcial, solo reconocen una responsabilidad limitada. Los padres comprenden los problemas que existen, pero no coinciden con los demás sobre su gravedad (consideran los problemas como menos graves). Puede que les falte un conocimiento adecuado sobre el desarrollo infantil y el rol parental.

Consecuentemente, solo aceptan una responsabilidad parcial en la existencia de problemas (en la medida en que realmente sean responsables de ellos). Una comprensión más

Referencias

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