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Norteamérica será neutral, pero no se opondrá a las sanciones

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EL TIEMPO (S. Meteorológico N.).—Probable para hoy.

Cantabria y Galicia: Vientos flojos del Noroeste, ligeras lluvias y algunas nieblas. Resto de Kspaña: Buen tiem- po, algo nuboso. Temperatura; máxima, 24 en Murcia;

mínima, 4 en León y Cuenca. Madrid: máxima, 16 (12 t.); mínima, 8,6 5 m.). Presión barométrica: má.

xima, 703,7 milímetros; míni»a, 703,2 mm.

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S B RÍVISTA I N f A N T I l M É B MADRID.—Año XXV.—Nüm. 8.082 * Viernes 25 de octubre de 1935 C I N C O E D I C I O N E S D I A R I A S Apartado 166.--Red. y AdmAn^ AI4FONSO JO, «.—TelMono 81090 (qatao* ttmai).

Norteamérica será neutral, pero no se opondrá a las sanciones

a CONGRESO RADICAL FRANCÉS

— » • — ^ « f c i > « —

Ayer ha iniciado sus deliberaciones el Congreso del partido radical-socia- lista de Francia. Ofrece un doble interés. P a r a la política de hoy sus acuer- dos pueden ser decisivos, porque en manos del partido radical está no sólo la vida del Gobierno, sino la solución de la crisis, si llega a provocarse; pero cuando se piensa en el futuro la preocupación es mayor aun, porque las deci- siones del Congreso incluso si no derriba al ministerio Liaval, señalarán—^hay que temerlo asi—una etapa quizás revolucionaria en la política francesa.

La crisis inmediata es posible que no llegue a producirse. De un lado, el Gobierna ha publicado ya varios proyectos de ley acerca de las I>lgas, que cuando son patrióticas constituyen una verdadera obsesión de las izquierdas.

Es fácil que los antifascistas exijan más, pero con lo prometido en vigilancia, en obstáculos para las maniobras, si no clandestinas "privadas", de las Cruces de Fuego, en reglamentación minuciosa de derechos que hasta ahora se ejerci-

taban sin otra coacción que las agresiones comunistas y socialistas, tiene ya Herriot recursos para defenderse ante el partido.

No se olvide, por otra parte, que el resultado de las elecciones recientes ofrece una sola nota destacada: la victoria de Laval. E s difícil, pues, acudir a motivos nacionales contra el Gobierno, y sólo quedan como armas de la oposición agravios partidistas, y el más grave de ellos queda atenuado, en cierto modo, con la amenaza a las milicias de partido. Existe, por último, otra razón para recomendar paciencia a los radicales extremistas. Necesitan a He- rriot como primera piedra del Gobierno del Frente Común. Y ahora no obten- drían probablemente su concurso.

En realidad, el antifascismo francés tiene en una frase de Chautemps el programa casi completo. P a r a eludir las dificultades de programa, el ex pre- sidente decía que antes de satisfacer a la opinión había que reflexionar, y que lo primero era un Gobierno que viviese y durase. Obedecen con esta actitud a ese razonamiento falso que achaca el triunfo de los regímenes fascistas y su permanencia a una mera cuestión de fuerza física audazmente empleada.

Pero asi descartan los problemas de programa. La cuestión central del Congreso es la adhesión al Frente Común. Hasta ahora solamente un sector del partido ^ r u r a en lo que se llama la delegación de izquierdas, pero el ra- dicalUmo, oáolalmente, no está en el Frente Popular,' ni se h a sometido a su disciplina, n l l i a aceptado colaborar en la redacción de un programa de go- bierno. Se comprende esa actitud. Resulta casi imposible cohonestar para la acción desde el Poder las exigencias del programa socialista-comunista y las opiniones y los intereses que defiende la mayoría del partido radical. Toleran, si, la alianza en las elecciones. Es una cuestión de conquUta y reparto de actas; m a s en el Gobierno nunca esos aliados de un minuto—como definieron

«1 cartel de izquierdas la primera vez que actuó en 1924—han sido capaces de permanecer unidoá ni siquiera el tiempo preciso para forjar un programa 'e(»uún y mucho, menos para realizarlo. Por eso evitan la cuestión y definen la alianza negativamente, ayer contra la "reacción", hoy contra el fascismo.

* Hay, es cierto, un sector radical que pretende hacer de esta Asamblea un Congreso de resurrección. Quiere un programa nuevo y propio que evite el espectáculo humillante, para un gran partido de gobierno, de recurrir a solu-

•ionés prestadas, como cuando se decidió apoyar, suavizando sus tesis, el plan ' d e Id» Sindicatos socialistas o reducir las declaraciones del partido a vagos

enunciailos generales que y a no pueden ejercer la menor atracción sobre los electores?

Síntoma grave de decadencia esta confesión que, por otro lado, no ensefia nada nuevo. De ahí que los anuncios de otros programas y otros plañes ape- nas despierten la atención. Sólo se discute ante el Congreso del partido sobre la actitud respecto al Frente Popular y las p^-spectivaa de crisis. El pro- blema verdaderajnente grave es el primero. L« adhesión plena al Frente Común, aunque se disimule con frases como establecer la antigua disciplina repubUcaná, es abrir las puertas del Poder a loa «oclftllítaa y 1«S comunlatá*.

Aun existen precedentes del socialismo que pueden, según el país, autorizar la resignación o hacer temer las más grandes catástrofes; mas en los comu- nistas no existe término medio. Por primera vez la revolución sin paliativos llega al Poder. Esta es la importancia del Congreso radical que empezó ayer en Paría.

Lo d e l día

Ni error ni maniobra

Ataqi ues a Herriot en el Congreso radical

PARÍS, 24.—Esta mañana h a inaugu- rado sus trabajos el 32 Congreso del partido radical y radical-socialista.

El señor Herriot, ministro sin carte- ra, declaró que el pueblo republicano de París y provincias francesas, se opondrán a todo intento dictatorial, y que todos tienen la misma fe en la Re- pública.

Aludiendo después a la situación ex- terior y a la política exterior de Fran- cia, el señor Herriot, declaró:

"Las circunstanclEus obligan a salva- guardíir la paz. La política exterior de Francia h a sido idéntica en todos los Gobiernos que se han sucedido desde la terminación de la guerra. Conviene afir- mar nuestra indestructible fidelidad a la Sociedad de Naciones.

No hay que o l ^ d a r que en Ginebra

•e ha afirmado tm nuevo elemento: la conciencia internacional."

Ataques a Herriot P A R Í S , 24.—^En el debate sobre políti- ca interior varios oradores, entre ellos el señor Daladier, criticaron vivamente loe decretos-leyes sobre manifestaciones en la vía pública, tenencia de armas y defensa del régimen, por considerarlos Insuficientes.

El sefior Herriot replicó que esos de- cretos-leyes constituían, por lo pronto.

Por la paz cristiana

Un artículo de "L'Osservatore"

ROMA, 24.—"L'Osservatore" publica un artículo con el título de "Por la paz cristiana", en el que pone de relieve que la situación internacional se h a me- jorado deapués de la última semana de angustia e incertidumbre. Millones de corazones se han abierto a la esperan-1

Publicamos hoy, en la medida de lo posible, la relación de los trabajos de la Comisión parlamentaria investigado- ra. Información minuciosa y objetiva, como la que desde un principio veni- mos dedicando a éste asunto. Se recor- dará que, al debatirse ©n las Cortes optamos por realizar el esfuerzo infor- mativo de publicar integn:'amente todos los discursos antes qué caer, de manera involuntaria, en el desequilibrio de des- tacar unos más que otros. Si la justi- cia y la moral pública están por medio,

¿qué otra cosa le cabe hacer a un g^an órgano nacional?

Le cabe hacer eso y algo más que también hemos efectuado nosotros: elo- giar sincera y cálidamente toda la tra- mitación de este asunto, absolutamen- te toda, desde el principio al fin. Nos parece que se h a seguido y se está si- gojíendo un camino recto, y sólo reco- mendamos de nuevo la máxima rapi- dez, porque estas cosas no pueden estar suspendidas largo tiempo en el am- biente.

Els ocioso, en consecuencia, por lo que a nosotros se refiere, cuanto pueda de- cirse acerca de errores o de maniobras.

Lo dicho en nuestras informaciones es verdad. No hay maniobra posible en quien deja que por boca propia hablen todos los criterios y los traslada fiel- mente. Sin reproche para nadie, quede, pues, sentado lo que nos importa: la veracidad máxima, la máxima ampli- tud informativa, el máximo acuciamien- to a todos para que se proceda con ener- gía y rapidez. Esa es la posición de EL DEBATE.

Comunicaciones marítimas

INGUTERRA NO HA DECIDIDO TODAVÍA REDUCIR SU ESCUÁDRALA COMISIÓN COMPRUEBA

PARTE OE LA DENUNCIA

Todana quedan en libia muchos soldados

En Londres esperan a saber el des- tino de la división que se re-

tira de la frontera

Anteayer la concordia perdió terreno

mm^

L a i m p r e s i ó n e n I t a l i a es q u e p o r e l c a m i n o a c t u a l n o se llega a l acuerdo

CHARLESTON (Carolina del Sur), 24.

El presidente Roosevelt h a recibido a los periodistas a bordo del crucero

(Crónica telefónica de nuestro corresponsal)

ROMA, 24.—Suponiendo que los dias se dirigiesen a la concordia, los dias han andado en el de ayer un paso atrás.

Houston" y les ha declarado que n o ' ^ ^ 'Ü^'^ííí^" ' ' ^ ^ < ? ^ " . / ^ ^ declaracio

El Congreso está llegando en el de- bate sobre la ley de Comunicaciones marítimas a los artículos de más sus- tancia económica. La orientación pro- teccionista del dictamen—como la del proyecto—en general viene a seguir la tradición sostenida con la ley de 1909 y con el decreto-ley de la Dictadura de 1925. Esta tradición se vio interrum- pida durante la guerra por las especia- les circunstancias de aquella época que, ofreciendo grandes márgenes de bene- ficio, excusaba la protección. Pero esto fué un paréntesis. La "constante" ha sido la protección, único medio de com- pensar el desnivel de una Marina sur- gida en el seno de nuestro proteccio- nismo que h a de funcionar en el mer- cado internacional de fletes. El costo del esfuerzo que el Estado h a venido realizando s e cifraba en l o v ' i ^ ^ m e s ^ i ^ Atpuestos de! listado alrededor dé los sesenta millones de pesetas por año.

Con el dictamen que las Cortes dis- cuten, ciertos auxilios financieros del Estado pueden crecer. Por eso nos i>er- mitimos llamar la atención de los di- putados, particularmente de loe que componen la Comisión de Hacienda. En- tiéndase bien que no formulamos una oposición de carácter general, sino sim- plemente una advertencia en momento oportuno.

El proteccionismo a la industria y comunicaciones marítimas h a de ser ra- tificado. Mas las fórmiflas concretas en las que cristalice deben ser muy ma- duradas. Nos interesa apoyar a la Ma- rina mercante española, entre otros mo- tivos por conveniencias dimanadas del balance español de pagos. Pero este apoyo tiene que regularse teniendo en cuenta las posibilidades de la Hacien- . da y los limites de la protección. Los

ha sido informado todavía de la peti- ción al delegado norteamericano en Gi- nebra señor Wilson sobre las sanciones que ha de adoptar la Sociedad de Na- ciones.

El presidente declaró, sin embargo, que los Estados Unidos, en su respues- ta, no se pronunciarán netamente en lo que concierne a sus propias medidas.

Sólo declararán que su actitud es de estricta neutralidad, pero no se opon- drán a las sanciones que adopte la So- ciedad de Naciones.

Las exportaciones "semi- guerreras"

WASHINGTON, 24. — Las cifras de las exportaciones a Europa de mate- riales utilizables en la guerra, durante los nueve primeros meses del corriente año, presentan un aumento con relación a las de 1934.

Las exportaciones de explosivos, por ejemplo, han pasado de tres millones a tres millones y medio de kilogramos.

Según la sección Química, del depar- tamento de Comercio, durante el mes de septiembre las exportaciones de pro- ductos químicos y semejantes se ele- varon a doce millones de dólares, lo que supone un 10 por 100 de aumento con relación al mismo periodo del año pasado. Las exportaciones de materiaj para la navegación, gomas y resinas, han ascendido a 1.618.200 dólares, lo que supone un aumento de 291.550 dó- lares sobre las cifras de 1935.

(Continúa esta Información en tercera plana.)

nes de M. Laval significan eso para los círculos oficiosos de Roma. Una pérdi- da de terreno y de ambiente, un nue- vo obstáculo para que el mundo no re- cobre tampoco ahora su salud. Ni el señor Edén ni el señor Laval dijeron ayer nada nuevo. Pero sucede que lo dijeron ayer, y sus palabras tienen así las agravantes de tiempo y de lugar que le bastan al conflicto para remo- verse. No quiero dar, sin embargo, por absolutamente fracasadas las posibili- dades de arreglo que existieran ante- ayer mismo. Hoy, precisamente hoy, ha dicho Italia de manera oficial que será devuelta a la península una división de las cuatro que en Libia tenía. Las bue- nas disposiciones por parte de los Go- biernos continúan en pie. Pero lo cu- rioso del tejemaneje—justa palabra pa- ra dar idea del momento político inter- nacional que vivimos—es que todo el mundo necesita la paz y a un tiempo mismo hace todo el mundo lo posible por asomarse a la guerra.

Digamos de una vez para siempre que~ política de paz, verdadera política de paz, que lo es de sacrificio, no la ha hecho nadie, que la desconfianza no permitió a ningún país acudir de visita a otro en traje que no fuese un unifor- me militar; que Inglaterra se lleva del Mediterráneo sus barcos cuando Fran- cia le ha prometido tener los suyos dis- puestos a ayudarla; que Italia descon- gestiona de tropas cirenaicas, mien- tras el puerto de Ñápeles se congestio- na de envíos al África oriental. Ahora situados en el momento, es lo lógico, lo

conforme a razón, lo debido, y lo será también mientras nos detengamos en efectos inmediatos y no en las causas

OE DANIEL STRAUSS

1 »

Ayer declararon los señores Benzo y Zaforteza, y un jefe y varios números de la Guardia Civil

hondas que los producen. Se t r a t a sólo de buscar un simple acomodo y estas reparaciones provisionales, esta sucia compostura no pueden ser historia, sino historieta. Y asi está el mundo hablan- do de paz con la mejor voluntad del mundo, mientras hay unos pliegos de sanciones burlándosele.

Por esto, en los círculos oficiosos de Roma niegan cada noche que exista un documento, un renglón, siquiera, una fórmula en las conversaciones iniciadas;

por esto no pueden pasar de conver.sa- ciones las palabras. Hubo un deseo de paz, hubo y hay una necesidad de paz;

pero conste, para dejar las cosas en su punto, que por el camino en que esta- mos, ni deseo ni necesidad serán satis- fechos. No se t r a t a de culpar a nadie, sino de que el lector conozca el mundo que se cuenta.

Hoy por hoy no hay brecha abierta a la concordia. Acaso sea porque no exis- ten ya posibilidades de que la haya.

Porque sean impotentes los propios Go- biernos para dominarse ya a razón. Por- que todos vean a la paz como una pér- dida segura, y a la guerra, en cambio, como una probabilidad aun remota de ganancia. Mas, sea por lo f.ue sea, ya sf.bemos lo que es. Proseguirán las ne- gociaciones, prosiguen ya, según se nos anuncia; pero, ¿por qué camino? Cuan- do llamábamos a optimismo hace unos días no había en los Gobiernos sino ei deseo de negociar; pero ahora h a j t t a m bien lo que cada uno entiende po?^ ne gocio. El buen ánimo de Italia no es bastante. Ha pedido algo m&s que pa- labras al imperio británico. Hay que emplearse en procedimientos nuevos.

Mientras haya un periódico que titule sus editoriales: «Estilo imperialista y pretendida imbecilidad universal», como leemos esta noche, y, lo que es peor, mientras el Universo siga haciendo todo lo posible por merecer este título, la paz no puede oír a quienes la llaman.—

GARCÍA VISÓLAS.

El mundo internacional de Ginebra

za. El citado periódico pregunta si la buena voluntad de los hombres respon sables acabará por imponerse. E l re- cuerdo de la otra guerra hace prever la ruina que sobrevendría, no sólo ma^

terial, sino principalmente moral. Está amenazada la libertad de los hijos de Dios. La voz del Pontífice se h a levan tado para aconsejar. E l periódico r e - cuerda los últimos discursos del Pontí- fice y termina invitando a los católi- cos a rezar para que sea asegurada a la Humanidad una duradera paz cristia- na.—DAFFINA.

un resultado apreciable y subrayó, prin- cipalmente, la parte personal que h a te- nido en la redacción de los mismos.

El señor Herriot, que parecía muy afectado por los ataques dirigidos con- tra las decisiones del Gobierno, abando- nó la sala.

No obstante, cediendo a instancias de sus amigos, el sefior Herriot volvió des- pués de una ausencia de una hora, a) lugar de las deliberaciones de la Comi- sión.

limites y los cauces, porque puede ha- ber cauces que escapen a la lógica de un sistema. ¿Se h a meditado bien, por ejemplo, sobre el capítulo de crédito naval ?

T r i b u n a l e s d e oposición Se h a hecho público un escrito de un grupo de opositores a cátedras de Uni- versidad, en el que se pide, por el mo- mento, la derogación del artículo sép- timo del decreto de 6 de octubre, que estableció el automatismo en los Tribu- nales. El articulo séptimo viene concre- tamente a aplicar con carácter retro- activo este automatismo, por lo que anula los tribunales nombrados para oposiciones próximas, cuyos ejercicios no han comenzado aún.

Razonan los opositores la inconvenien- cia del artículo en perjuicios graves para la enseñanza, pero dejan escapar

Lo primero que cautiva la atención al entrar en la Secretaría de la Socie- dad de las Naciones és un medallón.

Está clavado en la pared, frente a las amplias escaleras. En el medallón hay una espada rota, en el espacio que me día entre los dos trozos de la espada, una rama de olivo, y el letrero del me dallón es éste: desarme.

Después hay a la izqui^da, en la misma sala, hasta una doceriíi de arma- rios. Y están los armarios abarrotados de cartas, tarjetas, pliegos, cijademos y otra suerte de mensajes. En todos se lee la palabra paz. Sociedades, ins- tituciones, grupos transitoriamente cons- tituidos, individuos de ambos sexos que obran por su cuenta, han venido envian- do a la Sociedad de Naciones peticio nes de paz. Las tintas son varias, los modelos de letra son también muchos hay pergaminos y postales y a carcomi- das por el tiempo. Queda muy poco es- pacio en los armarios; pero todavía continúan llegando peticiones de paz. Lo malo es que piden la paz los que no ha- cen la guerra.

Y Ja tercer cosa que por si misma se adelanta en estas salas y se mete por los ojos es el Pacto, el dichoso Pac- to de la Sociedad de Naciones, impre so en dos grandes hojas, en una, la versión francesa, y la Inglesa en otra, allí clavadas para que nadie lo olvide.

Algunos de los artículos del Pacto es tan circundados de rojo. El lápiz ha subrayado asi el artículo 16 y otros, los artículos de la guerra.

Como las paredes van tan desnudáis, como el edificio es tan vulgar, tan pro- visional, como no hay vestigios de his- toria en esta casa de la Secretaria, ape- nas si hallan los ojos donde reposarse ni apenas si encuentra la sensibilidad dónde abrigarle. Paredes blancas, cris- tales, mesas, sillas, gradas; total, ofi

R E S U M E N D E L D Í A

, < » » • I

En veinticuatro horas se ha disipado, al parecer, una parte de la im- presión optimista de la última semana. De un lado el gesto de Italia re- tirando una división de Libia no parece que tendrá respuesta por parte de Inglaterra, al menos por ahora. Se dice en Londres que esa división

«o va a Italia, sino que se retira de la frontera con Egipto solamente. Si

<eaio fuese asi convenia advertir que no hay cosa peor que los gestos a medio terminar. Pero de Boma dicen qué la retirada es cierta y leal. Es- peremos a lo que traiga el día de hoy.

Por otro lado mientras Italia insiste en negociar al margen de la So- ciedad de Naciones, Inglaterra, por todos los medios, hace ver que su pro- pósito es que los problemas se ventilen en Ginebra. Para recalcg,r su acti- tud se lanza hoy la noticia dé que a l^ reunión de la Comisión de coordi- nación de las sanciones no irá sólo el ministro encargado de los asuntos de la Sociedad, es decir, Mr. Edén, si no también el de Negocios Extran- jeros, sir Samuel Hoare. La noticia no es oficial.

En Abisinia, las noticias de todos los dias advirtiendo que es inmi- nente la ofensiva italiana o la ofensiva etiope. Hoy tenemos el anuncio dfl ataque italiano en los dos frentes, y el de que el ras Seyum ha tele- grafiado al Emperador para decirle qué no puede contener ya a sus tropas.

Por último, Roosevelt ha declarado que los Estados Unidos contesta- fán a la Sociedad de las Naciones afirmando su neutralidad, pero tam- hién que rio harán nada por oponerse a las sanciones. El Japón, neutral, y África del Sur ha sido la primera en comunicar que está dispuesta a aplicar Vis sanciones económicas.

en el escrito de súplica que es ésta una

petición como si dijéramos mínima, yajcinas. Los ministerios de Francia es que esperan que se llegue «a la dero- tan en palacios del antiguo régimen;

gación total del decreto». Lo primero en los ministerios españoles hay mues- puede ser aceptable, aunque no se ex-

plica, en verdad, por qué no rompieron una lanza para la celebración de las oposiciones con esos mismos tribunales, que tanto estiman, en el período vera- niego, que fué el que juntamente con el de Navidad—más reducido y, por con- siguiente, menos propicio para unos ejer- ciios que suelen durar y deben durar acaso más de un mes—señaló ante todo el señor Villalobos para las oposiciones y que hubo de revocar después. Pero, en fin, no negamos que sus razones, ec las que tal vez apunta más una opor- tunidad que un verdadero interés por la enseñanza, tengan un valor y deban ser aceptadas por la superioridad.

Ix) que y a no se explica es que unos opositores a cátedras rechacen el auto- matismo en los tribunales. No es esa, ni mucho menos, la opinión general de los aspirantes a oposiciones a cátedras, porque catorce opositores, de ellos siete dé Ciencias QuímicEU! ( a pesar de que a uno se le llama simplemente de Cien- cias), no representan a todos los opo- sitores españoles.

Mas prescindiendo del escrito, quere- mos por nuestra parte insistir en el au- tomatismo, que hemos propugnado siem- pre como el mejor aliado de la impar- cialidad y de la justicia. Un simple exa- men de los últimos tribunales de estos años denuncia en no p o c a í disciplinas la presencia perpetua de ciertos jueces.

Esta coincidencia, demasiado constante para ser fortuita, puede en algú» caso ser debida a un motivo respetable. En

les. En este edificio de la Secretaria no hay nada que recuerde o que indique la vida. De esta impresión de frío ape- nas si se repone uno cuando entra en el despacho de don José Pía, funciona- rio español en la Liga, antiguo profe- sor de Literatura española en Ingla- terra, y ve colgadas en la pared la estampa de Lope y la estampa de Cer- vantes.

Pero esto ya no tiene que ver nada con la Liga. Cuando ésta haya vivido, si llega a vivir; cuando haya "hecho cosas", cuando el ideal que representa haya prendido en la sensibilidad de la gente, podrán verse en ella recuerdos de su intervención en el coriflicto italo- etíope, si esta intervención resulta en fin eficaz y podrá comenzarse a pen- sar en que lo que ahora es un meca-

nismo, con piezas que se descentran o -o > • -. 1

que no'funcionan, pasa a ser un orga- ^o^afizan la atención en ocasiones co- nismo, con miembros que se armonizan ^ \ ^ ' * ' ^ vedettes" de la política, y tienen necesidad unos de otros. .Estas han sido ahora Edén, Laval y

n<.ia,vo/4/s> „«>:^^u*--.'-^^°^'- ^ ° ^ italianos se han empeñado D e l e g a d o s , p e r i o d i s t a s , e n que Edén tiene la culpa de todo el u -Fiinr^innarlnc -jconflicto. Edén es en realidad un via- y Tuncionarios |jante del Imperio británico, algo a la El mundo qqe por aquí circula es de " " * " " * '^°^° ^° ^s Ribbentrop del Reich delegados, periodistas y funcionarios. ^ """"^ ' ° voáia. ser Madariaga del Im- Tres clases de gentes, que se entrecru-

zan y codean, pero que no se confun- den.

Los periodistas llegan en aluvión de cuando en cuando. «Pendant les Na- tions», como dicen los ginebrinos con una frase elíptica que m carece de gra

gánela masculina. «Conozco a eapiU&e- les que no llevan pluma estilo|frftilca, por no alterar la linea», dijo una vez Montherland. Y es rigurosamente ver- dad. Los hispanoamericanos tienen, a veces, nombres muy sugestivos. Hay un delegado que se llama Geminis. El jefe de la delegación mejicana se llama Mar- te. Y no crean que deja de ser divertido el escuchar a alguien que dice desde lejos: «Oiga, don Marte». Porque no va aquí este nombre precedido de una pa- labra como «planeta» o seguido de otra como «capitolino», sino que a continua- ción de Marte viene el más flexible de todos los apellidos: Cíómez. Para ser justo, tengo que añadir que don Marte es el más pacifista áp todos los dele- gados de Ginebra.

Ha sido llamado a Madrid el go- bernador de Guipúzcoa Un expediente que no confronta EL GOBIERNO SE REUNIÓ AYER

Los trabajos de la Comisión Investi- gadora dan al asunto Strauss, en u n a primera impresión, categoría que no ae le concedía el día anterior.

Los trabajos realizados ayer fueron los siguientes:

Visita a la Dirección de Seguridad para comprobar la existencia de auto»

rización del juego en San Sebastián en septiembre de 1934.

Confrontación por telégrafo con el traslado que se remitid al gobernador civil de San Sebastián.

Visita a la relojería Girod para com- probar unas facturas de relojes.

Visita a Gobernación para ver si el aparato "Stroperlo" estuvo depositado en un salón del ministerio.

Declaraciones de un jefe y dos nú- meros de la Guardia civil con el minno objeto.

Declaración del señor Benzo, subse- cretario de la Gobernación en aquidla época, para reconocer una carta a Strauss comunicando la autorización.

• • •

La Comisión parlamentaria investí- gadora acordó anteanoche unir a la rapidez que quería dar al dictamen una rápida investigación para adverar do- cumentos y conocer qué base de auten- ticidad tiene el relaiib hecho por Daniel Strauss en tomo a la autorización del juego en septiembre de 1934.

Los primeros trabajoa.de inveatiga- ción señalan desde luego que en el r e - lato hay puntos indudablemente cter- to«i, aunque no pueda fonnarM ^fTitet rio sobre mwdum puntos, puesto que hay bastantes sobre los cuales flo «•

acompaña ninguna documentación cata.' probatoria.

VISADO POR LA CENSURA

Los telesrrjknia*

Hay una documentación de cdptas fo- tográficas de un telegrama urgente di- rigido por el sefior Strauss con la fir- ma de «Santiago» en demanda de en- vío de fondos. P a r a comprobar si es- tos telegramas se cursaron verdadera- mente, la Mesa se trasladó al Palacio de Comunicaciones. Esta investigación ha tenido que quedar pendiente hasta hoy, pues se t r a t a de telegramas que datan de un año y aun m á a De los tele- gramas que se transmiten se guarda la relación durante un año y al cumplirse pasan al Tribunal de Cuentas, donde se hará hoy la comprobación.

Respecto al telegrama recibido en Ma- drid, las cintas suelen destruirse a tos seis meses, pero en un primer examen realizado ayer se tuvo la impresión de (iinnaiiiiifflia'iiia'iiinifiiiniKiiiiBiiiwiiin'iMM'^iiiii

perio espiritual español, por tierras de América, aun sin necesidad de venir a Ginebra. Nunca está el delegado Inglés rodeado de periodistas. Anda, sin em- bargo, entre ellos, como la 'mayoría de los delegados, ya e'n el "buffet" de la sala de la Prensa, ya en cualquier án- cia. Ellos forman el concurso principal guio de los pasillos. Tiene en el Consejo de espectadores en las reuniones de la a su lado a Litvinof. El delegado ruso A^aioblea y del Consejo. En las reunió- se empeña a veces en conversar;. el, m í , ™ t = " H ^ ^ ° " ° ^'^T,' ^" ':^*'idad, I británico sonríe a ratos, pero nunca ' antes, a lo que dice la gente, u n t s "re"!^'""" -^ t ^ ^ T^'T ^ " '*.f.*'* ^"^

jas que admiraban a Briand, ahora vani^°"^^J°', ^'^*" *^'^"''^' ^^''^ '^'^"^^'^ ° también algunas viejas pacifistas, pero ®® Jí"5.* ' ^ "°?^-, . . . no predominan las viejas, ni siquiera I ^ ' hombre de los periodistas es La- predominan las mujeres. ¡val. Pero es también el hombre que me-

Las sesiones se desarrollan, por lo " ° ^ habla. Siempre el mismo ritmo len- general, sin altibajos ni sorpresas. Son,i*'^'"^° ^" ^' andar, en el escuchar y en casi siempre, fastidiosas, porque hay q u e ^ ' ''^''•- Con^o siempre, la misma cons- decir lo mismo en dos idiomas. ÍXJS c]e-'^^"<^'* en llevar corbata blanca. Causa legados del Imperio británico y el seBor la impresión de uno de esos políticos Litvinof hablan eñ inglés. Todos, los que por naturaleza o por esfuerzo per- otros delegados lo hacen en francés.'Ca- manecen al margen de las pasiones, que si nunca hay improvisaciones, sino que desde el margen ven cómo las pasiones cada uno lee su discurso cuidadosamen- bullen, se precipitan y rebotan y que te preparado de antemano. Los puntos ¡rehuyen calculada y fríamente mezclar, de divergencia suelen ser allanados enlsg en el torbellino. Seguramente este tras del arte y "de la historia naciona-

•iiiiiniiiaiiiiHiiiiiBiiiBiaiiiiiHiiiiauaiiiiiBiiiiiaiiaiiiiHiii El presente número de

E L D E B A T E

consta de

D O C E P A G I N A S Su precio es da'QUINCE CÉNTIMOS la mayoría acusa una especie de privi- legio de algunos profesores, con los que fatalmente tiene que contar un oposi- tor para Ingresar en el profesorado. \ no cabe duda que, externamente a lo menos, ello puede Interpretarse como una especie de cacicato, por el que ha de pasar irremediablemente él opositor, a quien se le establece la aduana, no de la ciencia, sino del «placet» de esta determinado profesor, ya que irremedia-

blemente h a de amparar a los alumnos ca quiere y cree en una posibilidad de reuniones previas o en conversaciones privadas. Ya saben lo fácil que es ua diplomacia en los pasillos, en los come- dores y en los cuartos de los hoteles.

Andah particularmente encariñados con el Pacto, y con todo lo que repre- senta la Sociedad de Naciones dos gru- pos de delegados: el de las naciones bal- kánicas y de la Pequeña Entente, y el de las hispanoamericanas. Los del pri- mer grupo, generalmente, por interés;

los del segundo, casi siempre por con- vicción sentimental. La gente hispáni- que con él se han preparado

Contra todas estas suspicacias, el au-

concllid mundial de naciones, en un con- cierto terráqueo y en una ley univer tomatismo abre el camino de la clari-.sal. Pueden apreciarse con singular dad y de la justicia. Con automatismo'evidencia en Ginebra estas tendencias no se podrá decir nunca más en Es-

paña que para ser catedrático de Filo sofla, de íílología, de Derecho penal, de Ciencias Químicas o de Naturales hace falta el agrado o el apoyo de cier- to, especialistas. Y serán loa propios profesores los que acrecentarán su ya notable prestigio intelectual y moral, alejando estas hipótesis y maledicen- cias.

tradicionales de nuestra cultura. Tal vez el sentido de la oportunidad, él de la realidad y el del provecho no estén en esta gente nuestra, a la altura de su generosidad.

Los delegados hispanoamericanos van siempre muy peripuestos. Tampoco esto choca ai que, entrando en Madrid, ad- vierte de golpe que, en ninguna ciudad

del Continente existe tal afán de ele-NANDEZ.

hombre conoce pocos libros y pocas dis- ciplinas; pero seguramente también co- noce a los hombres.

El barón Aloisi ha andado casi siem- pre eclipsado. Su situación en Ginebra era violentísima. Seguido de un secre- tario, que es un atleta, entraba y saltu como un relámpago en las reuniones del Consejo.

En Litvinof a lo que he podido apre- ciar hay dos caras. Cuando habla todos los músculos faciales se tienden y ofre- cen un aspecto de amenidad y hasta d«

simpatía. Cuando da media vuelta y se queda solo, Ic^ músculos se aflojan, se le cae el labio inferior con una rara mueca de desprecio y de no sabe uno cuántas cosas más, y entonces Litvinof aparece repulsivo. Por estas calles, por estos bancos y por estas cárceles arras- tró s t juventud este hombre. Por estas calles, por estos bancos y por estas cár- celes la arrastró también M-ussolini. ¿ No son tipos del Renacimiento estos hom- bres de nuestros dias?—Santos FER-

índice - resumer»

25 octubre 1935 Los sacerdotes a Lope de

Vega, por Manuel Grana. Fág. S Menudencias filológicas (La

ortografía fonética), p o r

G. García-Arista y Rivera. Pág. 8 Horóscopo, por Alfonso Re-

tortillo y Tornos rág¡. S Notas del WOCIÍ P&g. 5 Folletín PAR. 5 Deportes P&g. 8 Crónica de sociedad Fá«. T La vida én Madrid PAg. 7 Charlas del tiempo Tág. 7 Cinematógrafos y teatros ... V&g. A Bolsas V&g. 9

Anuncios por palabras, t'ágs. 10 y 11 Aventuras del Oato Félix ... PAg. 11 Notas gráficaii de actualidad. PAg. lit

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MADRID.—Va a realizarse una ylsi- ta de inspección a la Diputación pa- ra esclarecer las denuncias formula- das por los gestores de la CEDA.—

El Ayuntamiento eitudiará el fun- cionamiento de la corporación de

traperos de Barcelona (pAg. 7).

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PBOV«NClAS.—El consejero de Go- bernación de la Generalidad anuncia la constitución de la Caja de Previ- sión municipal.—-Disgusto en Huelva por la supresión de la Comandancia de Carabineros, que se .refundirá en la de Sevilla.—Reunión de la Confe- deración Hldregráflca del Guadalqui-

. vlr (Sevilla) (páfc «) EXTRANJERO—Peor Impresión so- bre el conflicto italoabisinlo.—Pare- ce que Inglaterra no retira por «ho- ra ningún barco del Medllerráneo.—

Parece seguro que el día 31 Iré a Gi- nebra slr Samuel Hoare.—Norteamé- rica permanecerá neutral, pero no se opondrá a las sanciones.—Inglaterra ha enviado una invitación para la Confederación Naval a Fiancla fta- lia, Estados Unidos V Japón —Fuer- te» ataques a Herriot t;- e. Congre- so radicalsocialinta (paga 1 y .*i).

Referencias

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