PRIMERA PARTE
GENERALfDADES S08RE LAS ENFERMEDADES DE LAS PLANTAS
En su sentido más amplio, se entiende por Pa- tología vegetal o Fitopatología la ciencia que tie- ne por objeto el estudio de las enfermedades de Ias plantas; del mismo modo que la Patología animal estudia las enfermedades de los animales y la Patología humana las de las personas. Desde luego, la Patología comprende el estudio de la causa productora de la enfermedad, sus síntomas exteriores y los medios prácticos de ]ucha contra la misma (Terapéutica).
Cuando la enfermedad se desarrolla con mucha virulencia y en grandes extensiones recibe el nom- bre de plaga ; pero, por extensión, se les suele dar a las enfermedades de las plantas de cultivo la denominación genérica de plagas del campo.
El método más racional para la clasificación de las enfermedades es el basado en las causas pro- ductoras cíe las mismas. Las enfermedades de las plantas cultivadas puecíen ser debidas al ataque de los animales o de otras plantas, u obecíecer a otras causas, como ocurre cuando la alteración no es producida por ningún agente patógeno, sino
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a un desequilibrio cn el vegetal quc puede obede- cer a condieiones clel terrrno, clima, ete.
Pnclemos, pucs, a^^rnpar las enfermcdades se- gún cl si^uicnte ruarlro:
E'roduciclas por anitnalcs (gettcral- mcntc insectos).
F_nferme^lacies Procluci^ias por vet;etales (gencral- o pla^as... tttcnte hongos).
\o parasitarias o enfermedades fisío- lógicas.
Claro está que no son tos l^nsectos los únicos animales que causan daños en las plantas cultiva- das, pues esisten otros que puecíen constituir pla- gas, c^mo algunos Arácnidos, Miriápodos, Gusa- nos, A^oluscos ^• Mamíferos roedores; pero la ma- yoría de las enfermedades son ocasionadas por el grupo de los insectos.
I)el mismo rno<lo, no son los Hongos los únicos vegetales que al dcsarrollarse sobre las plantas procítrccn en (ermedades, sino que en este grupo se incluyen tambi^^n bastantes Racterias, Algas, Líquenes y al^unas Fancrógamas. Pero la mayo- ría de las enfermedades ocasionadas por parásito5 vegetalcs son debidas al ataque de los hongos. El objeto esencialmente divtilgador del presente fo- lleto nos ha obligado a esta gran simplificación para que sea mejor comprendido por nuestros lectores.
Pasarernos revista rápidamente a]as distintas causas de enferrnedades anteriormente citadas.
Irssectos.-T os insectos, animales de cuerpo ar- ticulado, constituyen el gru^o más rico en es^e-
^. g ._..
cies (se conocen más de 5a^r.ooo}^. Su of,gani^.1- cióu, aunque ello parrzca paradój^ico, es^eit ^ij^u- n^^s aspcctos supcrior a la cíel hcmlhre ^y mt^ho más raci^^nal, 1:1 cucrpo de casi todos 1<^s ^^f"nscc- tos está protegido por una cubierta quítixtusa qtte les dctiencle de los agentes exteriores y de la^ ín- fc^ccíón de los microbios, cuya entrada es bien fá- cil (por las mucosas) en los vertebrados s^iherio- res y en el hombre.
Los insectos tienen, por otra parte, muy des- arrollados todos los órganos de los sentidos ; es- tán provistos muchas veces de dos clases dc ojos, simples y compuestos; estos dos últimos forma- dos por la reunión cle muchos ojos sen^illos, lc que aumenta considerablemente su campo visua] ; tíenen los órganos del olfato de extraordinaria perfección, y una sensibilidad tal que hasta previenen el peligro y lo advierten a distancia mucho antes de que se ponga en contacto con su cuerpo.
Hasta en el aspecto social son superiores al hom- bre ; basta considerar, en prueba de tal afirma- ción, la maravillosa organización y disciplina de los que viven agrupados en colonias, como las hormigas, abejas, etc.
Estas consideraciones se han hecho con objeto de hacer resaltar la importancia de los insectos, ya que en razón de su pequeñez podría creerse que son insignificantes y de una organización de- ficiente. Ya hemos visto que ocurre todo lo contra- rio, y la humanidad se las ha tenido que ingeniar para conseguir una pequeña parte de éxito en la
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lucha rnntra esos seres diminutos, yuc tantos es-
!ragos causan cn algunas ocasirmcs.
I)ebemos hacer notar que los insectns nu ticnen e] mismo aspect^^ durantc toda su vida, sino que pasan pc^r diferentcs estados n fases, nntchas ve-
r: m^t:3^"a^ ^.:^F.
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^ 1
Fig. 1.-Diatintas fases del insecto Pieria brasxticae, oru- ga o marlposa blanca de la col.
ces tau distintas que sería muy difícil o imposible al profano reconocer que se trata del mismo ani- mal. Otras veces, aunque también realizan varias rnudas, ]a variación no es tan grande y el insecto conserva durantc su ciclo vital la misma forma con algunas variantes. En el lenguaje de la I?nto- mología los primeros se cíenominan insectos co^
^rleta^morfosis complicada, y con rliet¢^norfusis sen- cilla los segundos. Para nuestro objeto, y refirién- donos a los más cunocidos, podemos admitir en los insectos las siguicntes fases que recorren durante
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el ciclo dc su vida : I.", huevo ; 2 s, larva o^u sano ; 3.a, ninfa o crisálida, y 4.", insecxo per to (ng. r ).
Aunque sólo tratarernos de los insecths q,p^ vi-^
ven a expensas de las plantas cultivadas, deberr^,os advertir que hay insectos parásitos de anim^l^s^1t del hombre, e incluso los hay que viven á^^oet'a"
de otros insectos, a los que atacan y destruyen bajo las formas más variadas, que demuestran siempre su bien desarrollado instinto. Estos últi- mos son interesantísimos en Patología vegetal, Pues existen algunas plagas que se combaten con éxito con la ayuda de los insectos llamados útiles, por vivir a expensas de otros productores de da- ños, proporcionando un medio muy eficaz, a ve- ces, de combatir los parásitos, conocido con el nombre de lucha biológica o^natural.
Los daños producidos en ]as plantas por el ata- que de los insectos son variadísimos. Los hay que viven en el suelo y atacan a las raíces (filoxera de la vid, gusanos de alambre) ; otros, los minadores, viven en el interior de las plantas (raíces, tallos o troncos, hojas, etc.), como los "barrenillos",
"gusano cabezudo", etc., destruyendo los te- jidos vegetales ; algunos se desarrollan en los frutos, como la "mosca" de las frutas y la del oli- vo, "gusano" de las manzanas y peras, etc. ; los más viven en el exterior y realizan los daños sobre los distintos órganos aéreos del vegetal (tallos, ho- jas, frutos, etc.) como las orugas de los frutales, pulgón de la vid, cochinillas del naranjo y del oli- vo, pulgones, etc. ; otros, en fin, se desarrollan
sobre lus granos o pruductos al;rícolas almaccna- dos, conto los "t;orgojos" y "p^>lillas".
Se cumprcnrlc pr^r l^^ cxpuesto los enormes da- ños que lr^^ insc•rtu> caci^an a la a^,rricultura y]a gran ^^<^ric^larl cl<^ sí^it^im,is que pueden presentar ]as í^,lanta^ ritararla^ l,ur est^,s eneu^igos animales ; pcro rícirtro de esa ^^aricclad, nosotros, atendiendo íiuicarnente a]a manera coino procíucen los daños los distintos insectos, pudemos dividirlos en dos amplísimos grupos: ^n.asticadores y chupadores.
Los primeros tienen mandíbulas dispuestas para roer las distintas partes cíel vegetal : frutos, tallos, hojas, maderas, etc. Casí todas las larvas, menos las de los Hemípteros, sr alimentan de ese modo y también todos los Coleópteros^y Ortópteros adul- tos: escarabajos, langostas y saltamontes. Los se-
;undos no mastican, pucs ]a disposición de su aparato bucal se ]o impidc ; pero se alimentan ab- sorbiendo el jugo o savia de ia planta, en la que clavan su pico o chupador. ??jemplo típico de es- tos insectos son todos los Ilemípteros (cochinillas, pulgones, chinches, etc.).
Este carácter del insecto, masticador o chupa- dor, unido al conocimiento perfecto de su biolo- gía o ciclo vital, nos servirá para aplicar en cada caso los medios de lucha o procedimientos más adea^ados para combatir la plaga con garantía de éxito.
Cri,^tógaa^cas.-En el sc:gundo grupo hemos in- cluído las enfermedades producidas por otros ve- getales o enfermedades criptogámicas. Son ori- ginadas por unas pequeñísimas plantas (Hongos) que se desarrolfan y viven a expensas de la plan-
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ta parasita^ía, para lo cual emiten unos filamentos (micelio) l^or las que ahsorben la savia, fructifi- rando luego y dando ^,rérmenes (esporas) que son a modu dc diminutas semillas que transmiten la en(ertlieciad.
En la mayoría de los c^.^sos la infccci6n proce- de de scmillas (esporas), que se ponen en contacto con las plantas }^ germinan bajo 1a acción combi- nada de la humedad, el calor }' el oxígeno. F,l fila- mento o raicilla nacido de la espora se comporta de distinto modo. Fn los hongos epífitos o exte- riores este filamento (raicilla) se ramifica sobre la superficie de los órganos vercíes y forma un fiel- tro estrechadamente unido a]a cpidermis de ]a planta, en ]a que se introducen los chupadores ; es decir. en este caso el parásito se desarrolla en el exterior.
Por el contrario, en los endófite^s o internos, el filamento emitido por ]a espora pcnetra por los estomas (aberturas o poros que presentan las ho- jas) en el interior del órgano atacado, donde se ramifica.
De ello se desprende que las enfcrmedades oca- sionadas por el ataque de los Hon^os dcl primer grupo podrán ser combatidas con facilidad procu- rando destruir, con tratamientos adecuados, las raicillas de esa plantita microscópica que se hallan al exterior. Fácilmente se comprende que, por el contrario, en los del segundo grupo ello no será posible por encontrarse las raicillas en el interior de los órganos atacados y las substancias emplea- das no podrán ponerse en contacto con el hongo para destruirlo. Las enfermedades pertenecien-
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tes a este grupo (caso general en los hongos, a excepción de los "oidios") sólo habrá posibilidad de evitarlas extendiendo sobre la sul^erficie de la planta una substancia que impida el desarrollo de la semilla (esporal ; es decir, que en este caso los tratamientos deberán scr prcventivos y no cura- t1VOS.
También en las enferrnedades criptogámicas ]os daños ocasionados pueden ser variadísimos. F.n general suelen atacar los órganos verdes del ve- getal (hojas, tallos y frutos), revelándose la exis- tencia cíe la enfermedad por la aparición de man- chas de forma, dimensiones y color a rnenudo ca- racterísticos (miklelc y oúdio de la vid), que se van extendiendo y acaban por secar y destruir los ór- ganos atacados. Otras veces producen úlceras, tu- mores o chancros, que al generalizarse ocasionan la muerte de la planta. F,n all;unos casos localizan su ataque en los frutos y semillas, como en el
"carbón" del maíz, "roña" de ]as manzanas _y pe- ras, "tizón" del trigo, etc.
Los daños que producen estas enfermedades son importantísimos v pueden Ilegar en ocasiones (cuando la humedad y temperatura son favora- bles) a la destrucción completa de la cosecha si no se realizan los tratamientos adecuados para impe- dir su desarrollo, pues ya hemos expuesto que en la mayoría de los casos ]os procedimientos usados son preventivos y hay que aplicarlos antes de la aparición de la enfermedad.
En f ermedcades :no j^drasitarias. - Fs evidente que viviendo la planta en un medio exterior, suelo y atmósfeta, cualquier modificación física o quí,
mica dc unu de ambos factores pucde induir sol^re el desarr^^ll^^ y tuncionamietito del vegetal y llegás- a ocasionar, si la modificación es intensa, un v+er- dadero desequilibrio funcional o enfermedad, que en este caso no es debida a la intervenciba^ de ^in-
gún parásito. ^ '
Los síntomas de estas enfermedades svna.u©^^s bastante imprecisos o generales, y se acusarx, :en 3a planta por un debilitamiento, desecación, altera- ción del color verde, etc.
Las propiedades físicas dcl suelo (finura, com- pacidad, impermeabilicíad) y las químicas (falta o exceso de agua, abundancia o escasez de los ele- mentos nutritivos esenciales, como nitrógeno, fós- foro y potasio, u otros elementos, como hierro, cal, magnesio, etc.) pueden dar lugar a variadas manifestaciones en la planta, que se traducen en un estado anormal o de enfcrmedad.
1)el mismo modo el exceso o defecto de la tem- peratura ambiente, de la luz, la presencia en la atmósfera de gases o productos tóxicos (gas sul- furoso o ácidos diversos), la lluvia, granizo, vien- tos, etc., pueden ocasionar accidentes muy diver- sos, que también se hallan comprendidos entre las enfermedades fisiológicas o no parasitarias.
Se comprenderá, por lo anteriormente expues- to, que el único medio de prevenir o combatir es- tas enfermedades consiste en supritnir o atenuar la acción de las distintas causas que las deter- rninan.
También los daños producidos por este tercer grupo de enfermedades pueden ser cuantiosos.
Conocidos son de todos los estragos que en algu-
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ttas ocasioncs }• en deterrninados cultivos pueden
^casionar las heladas (tig. 21, así como los vien- tos cálidos, que Ilegan a veces a pm^lucir verda- deras qucmacluras en las plantas, etc., }^ que al tin }• al cah^^ c^mstitu}^cn, a vcccs, vcr^la^lrras l,la-
^as, aunyu^• en su ruanifestaiiún no intcrvrn^a
F'ig. 'l.-Daños producidos por la helada en plantacio- nes de naranjov.
ningítn scr animal o vegetal. Son en este caso las mist^riusas fuerzas de la Naturale-r.a o los compli- cad^s Procesos biológicos del mismo vcgetal los yue intervienen, romPiendo la estabilidad de la planta }^ manifestando, por consiguiente, la enfer- rnedad.
TERAPÉUTICA 1'F.GGTAL
L;s la Parte de la Patología yue ticne por objeto
^l estudio de los medios apropiados para combatir
las enfermedadcs y la aplicación prácti^a de lus m ismos.
I.os l,roductos empl^ados para destruir los in- sectos reciben el nombre le ittsecticidas, llamán- d^,sc aaiticriptoq^ísniras o fTan.gíciclas los que se trti- li•r.an contra las enfermedades criptogámicas.
Tanto los insecticidas como los criptogamicidas que se emplean en Terapéutica agrícola deben re- unir las concliciones siguientes: i.8, ejercer acción activa sobre los insectos o criptógamas ;^ 2.8, no ser nocivos para la planta tratada ; 3.g, ser de em- pleo práctico y económico.
Inscctf.cidas. --1_a clasificación anteriormente expuesta de los insectos en masticadores y chupa- dores nos dará la pauta a seguir en el ^empleo dc los insecticidas.
Para combatir los masticadores emplearemos substar^cias venenosas, que, al ser injeridas, pro- ducirán la muerte del insecto. Esta clase de in- secticidas se llaman de acción ^rrterna, ya que el efectn se produce en el aparar^ digestivo del anirnal.
Por el contrario, se comprende fácilmente que los insecticidas de acción interna no ejercerán efecto ninguno sobre los insectos chupadores, pues, como }'a dijimos, éstos no mastican, sino aue se alimentan absorbiendo la savia por medio de un pico o chupador. Para combatirlos se em- plean los insectic^as ^e cantacto, que ejercen su acción corrosiva sobre el cuerpo del insecto o ac- túan sobre el sistema respiratorio, originando ]a muerte del insecto por asfixia o por envenena- miento.
, tg -.
A continuación exponemos en un cuadro los principales insecticidas usualmente etnpleados :
Ar,eniato rlc pl^^mo.
Ar;eniato de calcio.
Insecticidas dc "ac- Arseniato s^dico.
ción interna" con- Acet^arsenito de col^re o verde tra insectos masti- ^le París.
caríores... ... ... . ( Foafnro de cinc.
I^luo^ilicato de bario.
^lrsenito sódico.
I^ icotina.
Lnsecticidas de "con- Salfato de nicotina.
tacto" empleados Polvos nicotinados.
err la ]uclia contra los insectos chu- padores... ... ... ...
Emulsiones de accite.
Yetróleo.
Mixtura sulfocálcica.
Pelitre.
Insecticidas que ac-^Aci^lo cianhídrico.
^ túan en estado ga-^ ^ulturo
de carhono.
scoso ( Fumi^antes)^ `
INSI:C'1'1C1DAS DE ACCIÓN INTEkNA
Arse^niato de plorno.-lle los insecticidas de ac- ción interna son los más importantes los arse- niatos, y entre ellos, el que se usa con más fre- cuencia es el arseniato de plomo. Se expende en el comercio bajo la forma de un polvo finísimo, de color blanco, insoluble en el agua, en la que se mantiene en suspensión para su empleo como in- secticida. Tiene mucha importancia para su ma- yor eficacia su grado de finura y el empleo de aparatos pttlverizadores provistos de agitador.
También se emplea el arseniato de plomo en pas-
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ta, que conserva mejor sus cualicíades de finut^.;.
v suspensión. ^
Según la resistencia de la plaga que s^'trat^.;Ade combatir se emplcan distintas dosis de ^^rSen^to cíc plomo cn poh^o (de Soo a 80o gramo^ p^"^roo litros de agual, usándose doble cantidad si se t^r^ ,^
ta de arseniato de plom^ en pasta. Las dósis, re- comendadas se refieren al arseniato de plomo di- plúmbico, que contiene el 3o por too de pentb- xido de arsénico (As^O,I ; además, estos arsenia- tos no dehen contener más del 0,5 por ioo de ar- sénico soluble, pues en caso contrario podrían producirse quemaduras. Si hubiera que emplear el arseniato triplúmbico, como no tiene dP riqueza más que el 23 por ioo (As^O^), habrá que usar dosis mayores que las citadas (una tercera parte más).
Otros ^rodrtictos arsenicales.-Los demás com- puestos de arsénico usados en la lucha contra los insectos son : el arseniato de calcio, insoluble en el agua, de aspecto semejante al de plomo, persiste menor tiempo sohre las plantas y se recomienda contra determinadas plagas, como la "cuca" de la alfalfa : el aceto-arsenito de cob^re o verde de París se emplea hoy sobre todo en la preparación de cebos envenenados ; el arseniato y arsenito só- dicos son solubles en el agua y se usan también en casos especiales (preparación de cebos).
Los arseniatos, especialmente el de calcio, se pueden usar también en polvo, habiendo en el comercio preparados especiales ; pero estos trata- mientos resultan generalmente más caros que las
pulverizaci^^nes, aunyuc puede convenir su cmplco en casos dctenninadr^s.
Fosfuro ^ft cinr v'f1z^^osilicato dc hario.---1?st<i;
procíuctos se emplean en la preparación de ceb^s envenenados. El primero es un potv^r de color gris uhscuro y^ muy vencnoso ; cl ftuosilicato se ^^^- pende en forma de color blanco y muy fino ; tiene la ventaja de ser casí ínofensívo l^rara los anima- les domí^sticos.
A continuación se consignan algunas dc las fór- mulas más corrientes de arsenicales y cebos en- venenados que se preparan con los productos án- teriormente citados :
I.
]I.
Arseniato de plomo en polvo.
Ac^ua ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Arseniato cle calcio (según ríqttcra} ... ... ... ... ... ...
Ac;ua . ... ... ... ... ... ... ... ...
50o a 800 ^ramos.
roo íitros.
75o a r.;oo ^ramos.
^oo litrvs.
Yara la preparación de estas fórmulas es pre- ciso hacer con un poco de agua (tres a cuatro li- tros) y el arseniato una pasta hornogénea, que se diluye en el a^ua restante. 1)e ese modo se evita la formación de g^rumos, lo quc tendría ]u- gar si se echase directamente el arseniato sobre el total del agua, impidicndo la suspensión del mismo.
Cuando no se encuentren en el comercio los ar- seniatos de plomo y calci^r, pueden obtenerse por medio ^de las siguientes fórmulas :
ITT. Arseniato sódico anhidro... ... ... 20o gramos.
Acetato de plomo en polvo... ... ó00 - Asua ... ... ... ... ... .. . ... ... ... ... ioo litros.
- ?I -
I^'. Ar,cniato sóclico anhidre^...
Csil en pasta ... ... ... ... ...
F, ... 40o i;ranié^.
= Ioo Iitt-o^.
R
Para prcpararlas se cíisuelve el ^rseniáto sódi- co en agua (dos a tres litros) y sE ^ornin ^^a^iarfe^.
tuia lcchacla c^^n lri cal, crnt cíos litros de^^agua,^^`^er- tiendo despu^s la disolución de arseniato sobre la lecha<la, agitanel^t c^nstantemente hasta conseguir una mezcla homogénea. En la fórmula III se agrega el acetato, disuelto en agua, a la disolu- ción de arseniato.
F.1 arseniato }' arsenito sódico se emplean tam- bién en la preparación de melazas arsenicales con- tra la mosca del olivo y otros i)ípteros, con arre- glo a las fórmulas siguientes :
V. Arsenito sódico ... ... ... ... .. . ... ... tz5 ^;ratnoti.
)l4elaza cle azucarería ... ... ... ... ... to k}:.
A¢ua ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ioo litros.
. , .
Vl, Arscn^ato socltco ... ... ... ... ... ... ^io ^;ramos.
Melaza rle azucarería ... ... ... ... ... Io kg.
A^rua ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... [oo litros.
Se disuelve el arseniato o arsenito en io litros de agna caliente, que se vierten rlespués de bien disuelto sobre los io kilogramos _le melaza, agi- tando continuamente, y se completa con agua has- ta los ioc^ litros sin dejar de agitar.
Cuando se han de tratar grandes extensiones es conveniente preparar un jarabe concentrado, quc se diluye luego en el campo para su apli^a- ción; una fQrmula usual es la que sigue;
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VII. Melaza de azucarería rle densidad
i^ual o supcrior a r,qo... ... ... ... yo k^.
Arseniatr^ ^hdico anhidro... ... ... ... 2,5 -
llisuélvase el arseniato cn el agua (siete litrc>s v medio) hirviendo y viértase sobre 1os qo kilo- gramos de melaza, agitando fuertcmente.
Para su empleo en el campo se diluye en la siguiente proporción :
io kg. de jarabe conccntrado y 90 litros dc agua.
Contra los gusanos grises, babosas y otras pla- gas se suelen usar cebos arsenicales como el si- guiente :
VIII. Salvado ... ... ... ... ... ... ... ... ... zs kg.
Acetoarsenito de cobre (verde Diclaza... ... .
.. ... 1 -
.. ... 4 litros.
.. ... i 5-zo - Para prepararlo se mezclan en seco el salvado y el acetoarsenito, removiéndolo todo hasta que ia mezcla sea uniforme (lo que se aprecia por la coloración verde del arsenical), se añade la me- laza sobre el agua y se vierte después sobre la mezcla de salvado y verde de París, removiéndo- ]o bien.
Para combatir cl alacrán cebollero (tallarrós o cadell) y otros insectos se emplean cebos consti- tuídos por
IX. Arroz o maíz triturado ... ... ... ... ... ioo partes.
Fosfuro de cinc ... ... ... ... ... ... ... 5 - z5 -
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^c ccha cl al;ua sobre cl arruz (uo a 1<t inversal, rcnloviend^^ todo cou un palo l,ara yue quede I^ien humc^dccido ; a continuaci^Sn st: añade el fos- furo, continuando removicndo la mczcla hasta yue sca homogénea.
T^.ste cehu (fosturo de cinc) es vc^neuoso para los ar.:males domésticos, por lo que últímamente se ha sustituído cl fosfuro por cl Nuosilicato de bario, que presenta la particularidad de ser venenoso para los insectos e inocuo para las aves domés- ticas, empleándose en las mismas proporciones.
No queremos terminar sin dar una breve idea de las precauciones que es preciso tener en el uso de dichos insecticidas.
PRE.CAUCIONF.S QUE DI:BEN OBSERV:^RSE EN EL USO DE LOS ARSENICALES
Tratándose de substancias muy venenosas, es nattzral el tener ciertas precauciones para evitar cualquier imprudencia. Los arseniatos se ^uar- darán en lugar seguru, para prevenir toda confu- sión con la harina, el azúcar, etc., e impedir que estos productos estén al alcance de los niños o per- sonas desconocedoras de su poder venenoso. Los utensilios empleados para preparar caldos arseni- cales se destinarán exclusivamente a este objeto, y cuando se limpien después de usacíos se procu- rará que las aguas del lavado no puedan ]legar a pozos ni abrevaderos.
Los obreros pulverizarán siempre cíe espaldas al viento, y es conveniente que vayan provistos de blusas, de las que se despojarán al dejar el traba- jo; no deberán fumar durante la operación, y se
lcs oLligaríi a lavarse las manos con jabón antes de las comidas y a] finalizar la tarca.
Na se emplearán nunca I(^s arseniatos en las hortalizas y irutales prówimus a rcculectarse, ni se pttlverizarán ^írl^nles quc tertgan (leLajo plantas de huerta de reculeccióu inmediata.
Guardando estas elementales precauciones no existe peligro alguno cn cl empleo ^le estos insec- ticidas.
IATSECTICIDAS DE CONTACTO
Enumeraremos los usualmente empleados, en- tre los cuales figuran como más importantes las emulsiones de aceite, los productos nicotinados y los caldos sulfocálcicos.
E^^nuls^o^nes ^le aceite.-T_,os aceites minerales, vegetales y animales tienen en general excelentes propiedades insecticidas ; pcro no pueden em- plearse directamente por no mezclarse con el agua.
Para conseguirlo se recurre al uso de distintas substancias (jabones generalmente), que, disminu- yendo la tensión superficial del agua, los mantie- nen en un estado especial Ilamado emulsión, pu- diendo entonces mezclarse con el agua en las pro- porciones adecuadas para su uso como insecti- cidas.
Las emulsiones de aceites deben responder a las características siguientes : I.B, ser homogéneas, es decir, que las gotas del aceite emulsionado en el agua sean peqtteñas y del mismo tamaño todas ellas; a.°, que se rompa con facilidad la emulsión al pulverizar los árboles, pues de ese modo el acei- te recubre fácilmente el cuerpo del insecto y en
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el líquido qtte escurre sólo se pierde una mínima parte de proclucto activo.
I:xisten en el comercio numerosos preparacíos
^le esta íudole, como Emulso, Volcl:, Citro I:mul- si^ín, ^^Verwold, Oro, Trigo, Pagra, etc., que hasta diluir en el agua en las proporciones convenientes ( r al z por icx^). Las emtilsiones de aceite se usan para la lucha contra las cochinillas ( Cóccidos) en invierno, en árboles de hoja delicada ( frutales en general), y en todo tiempo en especies más resis- tentes (agrios). Ultimamente se ha generalizado su empleo en la lucha contra las cochinillas del naranjo (piojo rojo, piojo negro, serpeta, capa- rreta, etc.).
También se usan, a dosis más bajas (0,5 por ioo), para combatir los pulgones (poll), arañuela de los árholes frutales y plantas de huerta. En este caso, por la delicadeza de los vegetales a tratar, hay que asegurarse de que el producto empleado está fa- bricado con aceites de alta refinación, pues en caso contrario pocírían prodttcirse fácilmente que- maduras. .L)ebe añadirse a las emulsiones, en es- te caso, 30 ó 4o gramos de Nicotina por ioo li- tros.
Aparte de los productos comercialcs, el agricul- tor puede también en algunos casos prepara"r él mismo sus emulsiones con arreglo a las fórmulas y procedimientos que a continuación se expresan : X. Aceite de vaselina ... ... ... ... ... ... z lifros.
Jabón blando ... ... ... ... ... ... ... ... 40o gramos.
Caseinato de calcio ... ... ... ... ... Zg - Se disuelve el jabón en un poco de a^ua calien-
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te (un litro), se añade el caseinato y se agita hasta obtener una crcma fina sin grumos ; se va adicio- nando luego fuera del fuego, y poco a poco, el aceite, removiendc^ hasta formar una pasta homo- génea. Para emplearla se diluye cn ioo litros de agua.
XI. Accite de sardinas ... ... ... ... ... : litros.
Jahón líquido amoniacal (Clensel). 35o gramos.
Aquarrás ... ... ... ... ... ... ... ... ^50 - Agua ... ... ... .. . ... ... ... ... ... ... 25o c. c.
Se prepara lo mismo que la fórmula X, aña- diendo poco a poco la mezcla de aceite y aguarrás sobre la disolución en agua del jabón y agitando hasta obtener la emulsión.
XII. Aceite de olivas... ... 2 litros.
Petróleo... ... ...
Jabón blanda.. ... ... ...
Amoníaco ... ... ... ... ...
4^
zoo So
c. c.
gramos.
c. c.
Caseinato de calcio ... r5 gramos.
4^ c. c.
Se mezcla el aceite con el petróleo ; por otra parte, se disuelve el jabón en el agua, a la que se añaden el amoníaco y el caseinato de calcio, agi- tando hasta obtener una crema ; después se vier- ten poco a poco el accite y petróleo sobre la diso- lución de jabón, agitando constantemente.
Las cochinillas o Cáccvdos, más resistentes, se tratan en invierno, pues en dicha época pueden forzarse las dosis de aceite, realizando la opera- ción en verano cuando se trata de combatir insec- tos menos resistentes (piojo rojo) o cochinillas desprovistas de caparazón, cuyas larvas persis-
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ten algunos días sin defensa ni protet^iórr^alg^u-
na (caparretas). ^
Prácticamente, en el naranjó puede efertuarse • la pulverización durante todo el año, exi^tuando la época de la tloración, pues sería fá^il.perjt^ica3`
la buena fecundación de la flor. Tampo^o,ácbe realizarse la operación cuando la naranja esté muy adelantada, ni en el verano y con fruto en horas de mucho sol.
Para el uso de estas emulsiones en naranjos se emplean pulverizadores a motor de gran po- tencia (que describiremos al detallar los apara- tos), pues se comprende que, tratándose de un in- secticida de contacto, el éxito del tratamiento de- pende de que el líquido llegue a mojar todos ]os insectos, lo cual resulta difícil en árboles de tan- to follaje si no se realiza la pulverización con aparatos especiales que trabajen a presiflnes ele- vadas.
Petróleo.-Pertenece también al grupo ante- rior, ya que su empleo requiere su emulsión en el agua. Se emplea para combatir los pulgones se- gún la fórmula:
XIII. Petróleo ... ... ... ... ... ... ... ... ...
jabón blando ... ... ... ... ... ... ...
i i
a 2 litros.
a 2 kg.
Aeua ... ... . .. ... ... ... ... ... ... ... too litros.
Se disuelve el jabón en agua caliente (cuatro 0 cinco litros), luego se separa del fi^ego y se vierte poco a poco el petróleo, agitando continuamente hasta conseguir su emulsión ; después se com- pleta el agua hasta los ioo litros.
Advertimos de una vez para lo sucesivo que
en todos las preparados que lleven jabón, si se emplean agnas "duras" o"gordas" (con exceso de sales cálcicas), se producen grum^>s 1 por cortar dichas aguas el jabón), que luego obstruyen los ptilverizadores. 1'ara evitar estos inconvenientcs recomendatuos añadir al agua (antes cle disolver el jabón) too a 30o gramos de susa ^olvay (car- bonato sódico) por cada ioo litros de caldo.
I'roductos nícoti^w^dos.-Se ha generalizado mucho el uso de estas substancias, por la ínocui- dad sobre las plantas, ya en forma de líquida (ni- cotina y sulfato de nicotina) o en forma pulve- rulenta. Empleándose generalmente para comba- tir los pulgones con arreglo a las fórmulas si- guientes :
XIV. Nicotína (de gs-98 por roo de
riqueza) ... ... ... ... ... ... ... $o ^ramos.
Jabón blando ... ... ... ... ... ... 500 - Agua ... ... ... ... ... ... ... ... ... roo litros.
^V. Sulfato dc nicotina (qo por roo). rso gramos.
Jabón blando ... ... ... ... ... ... goo - A^ua ... ... ... ... ... ... ... ... ... roo litros.
Para su preparación se disuelven los 50o gra- mos de jahón en seis lítros de agua caliente y se diluye en 90 litros de agua. La nicotirla o sulfa- to de nícotina se disuelve en los cuatro litros de agua restantes, que se añaden luego sobre la diso- lución jabonosa, agitando continuamente.
Ei comercío expende preparados a base de ni- cotina con el nombre cíe jabones yiicotvna^dos, c{ue basta diluirlos en el agua en las proporciones in- dicadas (generalmente al i por too). También
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se encuentran en el comercio procíuctos nicoti- nacíos en polvo ^polvos aaicotinados), cuyo empleo está indicado cuancio las hojas están ya muy arru- gadas por el ataque del pulgón, ya que en estc caso es difícil llegar al interior con los productos lí^^uidos.
Pelitre.-1^;s un buen insecticida, inoiensivo para el hombre y los animales domésticos. Se ob- tiene pulverizando los capullos y flores de la plan- ta del mismo nombre, previamente desecados. Los polvos de pelitre pierden al aire libre sus propie- dades insecticidas, por lo que su conservación debe hacerse en recipientes de cierre hermético.
Se usa en forma de polvos o líquido, emulsio- nándolo con el jabón según distintas fórmulas, pudiendo emplearse la siguiente :
XVI. Polvo <le pelitre ... ... ... ... ... ... t,5 kg.
Jabón blando ... ... ... ... ... ... z - ' Aeua ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... coo litros.
Se disuelve el jabón en unos io ]itros de agua caliente, y una vez enf riada se añade el pelitre, agregando después agua fría hasta completar ]os
^oo litros.
Existen en el comercio multitud de preparados insecticidas euyo elemento activo está constituído por pelitre.
Mixtura st^l f ocálcica o polisul f uro de calcio.- Este preparado, adernás de ser insecticida, tiene también propiedades anticriptogámicas, y si . su uso no se ha generalizado es sin duda debido a lo engorroso de su prcparación, que consiste en la reacción entre la cal y el azufre en calderas de
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hicrro (el cobre es atacado por los polisulfuros), según la siguiente fórmula _
\Vll. Cal ^i^^a ... ... . .. ... ... ... ... ... ... io kg.
Azufr^ ... ... ... ... ... ... ... ... ... 20 - At;ua ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... i0o litros.
Los detalles de su preparación son muy impor- tantes. Se colocan en la caldera de zo a z5 litros dc agua y se calienta hasta que esté tibia; se añade entonces la cal en trozos, se continúa calentando y, cuando ia mezcla comienza a hervir, se añade poco a poco el azufre, agitando constantemente con un palo o paleta de madera hasta obtener una mezcla homogénea. La mezcla está bien hecha cuando dejándola reposar no flota apenas azufre.
Se vierte después en la caldera el resto del agua y se continúa calentando, manteniendo el todo en ebullición durante cincuenta minutos y cuidando de ir restituyendo el agua que se pierde por la ebullición. Conviene remover continuamente el lí- quido al principio de la operación con un palo, luego ya sólo de cuando en cuando, para evitar una ebullición tumultuosa.
Una vez preparada la mixtura se filtra por una tela de saco, conservándola en recipientes cerra- dos y extendiendo en la parte superior del ]íquido una capa de aceité. Para su uso basta diluirla en agua en proporciones que varían del 4 al io por roo, según la época.
Se emplea sobre todo en tratamientos de invier- no en los frutales, cvntra las cochinillas, y en el naranjo durante todo el año. Resulta ventajoso y preferible emplear el Ca.ldo sulfocálcico coa•c-
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. ce^Tatrado (^.^t^-3o gradus Baumé), que se ^ ven^e yra ^ prepara<lo y basta diluir en agua. No dc^ben„a,tti-^
lizarsc pulverizadores dc cobre, pero ^fiirven ^Ivs de latón, o hierro, así como los revéStidos^,^^^ de
plomo. , . _^^,;^
^'•:i^a el embadurnado de troncos puéCie empl^^--
• ^ambién la fórmula siguiente :
\^"I[I. Flor de azufre ... ... ... ... . .. ... 2 kg.
Cal viva ... .. . ... ... ... ... ... ... 2 - Agua ... ... ... ... .. . ... ... ... ... ioo litros.
Se humedece el azufre con agua caliente hasta formar una pasta, se añade luego la cal viva y agua poco a poco y en pequeña cantidad, aumen- tando entonces la temperatura al apagarse ]a cal.
Se deja enfriar y se completa hasta los Ioo litros.
Empléese el mismo día de su preparación.
Sulfuro de ctxrbono.-Es un líquido incoloro de mayor densidad que el agua ( I;a7), muy volátil, de olor fétido, inflamable y muy venenoso.
Se emplea como insecticida contra alguna de ]as plagas de insectos que viven en cl suelo, in- yectándolo en el mismo con aparatos especiales, que describiremos en el capítulo correspondien- te. Se usa también para la desinfección de loca- les y graneros.
FU!1^IIGACIÓN CIANHLDRICA
Acido cia^nhidrico. - El gas cianhídrico es uno de las venenos más vialentos que se c^no- cen ; la dasis de o, 5 gramos tomada de una vez puede ocasionar la muerte en el hombrc casi ins- tantáneamente.
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Sus propiecíades, eminentemente tóxicas, son apmvechadas en tcrapéutica vegetal, donde se cm- plea en forma gaseosa para combatir algtmas pla- gas, y espccialmente las cochinillas o c<^ccidos del naranjo ^^ el arañuelo del olivo.
Tratándose cíc un producto tan vencnoso, la fumigación ha de realizarse por personal espe- cializado, y no se permite llevar la dirección de una brigada si no se posee el título de capataz fumigador, que expende la Estación d^ Patología Vegetal de iiurjasot (Valencia), previos cursillos especiales y exámcnes de aptitud que sc realizan todos los años en dicho Centro.
Fumigación del arbolado.-La fumigación cian- hídrica del arbolacio comprende tres partes : en primer lugar es necesario cubrir el árbol que haya de fumigarse con las tiendas o lonas especiales, después es preciso conocer la cantidad de gas que ha de producirse en su interior y, por último, hace falta producir el gas bajo la lona.
Tien^das.-Para cubrir los árboles se emplean unas tiendas o lonas especiales de tejido de algo- dón y de forma octogonal. Su tamaño es variable según el del árbol que se va a fumigar. 1✓n la fu- migación del naranjo se consideran de tarnaño
^ ót dio las que miden ia metros entre dos lados ., p^ lelos del octógono ; pequeñas, aquellas en que ,^ I, la 1^tancia es menor, y grandes cuando es ma-
- .^. ^- .^
laterales, graduadas desde la línea media, a en el sentido de las costuras, una central y as lonas van provistas de tres escalas para-
úno ;- otro lado de la misma, comenzando
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por 1.50. I?n las tiendas antiguas las divisiones creccn de 30 ^n 3o centímetros ; en las modcrnas aumcntan de So en ^o, ^• sirven para pocler cíeter- minar una cle las medidas quc más adelante dire- mos. F.n los lados paralca^s, perpendiculares a]as c^^,1'^^^. Ilevan un refuerzo de ^o centímetrns, que sir^^^•^^ para sujetarlas ^, los palos con que han
^lc^ colocarse sobre el árbol.
Palos.-Los pah>s o pértigas empleados son de madera de pino, siendo muy apreciados los tallos de pítera por sus condicíones de ligereza y re- sistencia. Su longitud oscila de .4,5o a 6 metros, tienPn su extremo superior redondeado y el in- ferior termina en punta afilada, al ob.jeto de que se clave en el suelo y no resbale cuando el obrero tire de la cuerda para levantar el palo al que se ha atado previamente la tíenda. A unos r 5 centi- metros de su extremidad inferior ilevan un agu- jero o escotadura para suietar la cuerda.
Cuando se trat^ de cubrir árbales muy ,^randes se emplean otros pies dereclíos llamados mástiles, que se diferencian de los palos por su mayor al- tura y grueso, y terminan en una peana f^rmada nor una zapata y dos tornapuntas, F.n la parte su- perior del mástil hay una polea fija que, iunto con otra libre, a la que se en^ancha la tienda,.
constitu_ye un poiipasto, para poder elevar la tien- da con menor esfuerzo.
La manera de cubrir los árboles es mu^r senci-.
Ila. En primer lugar se extienden las lonas deFan-' te de los árboles que se van a cubrir ; luego se atan por su refuerzo a la extremidad de los Pa- los, colocando éstos de tal modo que sus puntas
, ^lagaa, 2.
afiladas estén en línea recta con el tronco; des- pués los dos obreros, apoyando un pie sobre el extremo afilado, tiran de la cuerda, elevando los palos y con ellos la lona ; una vez ]legado el palo a su posición vertical la caída cle la tienda se rea- liza por su propio peso.
Con los mástiles la operarión requiere cuatro
Fig. 3.- - V1sta de ñ.rboles cubiertos para la fumigaciGn.
hombres, y se eleva la lona (que lleva cuatro ani- llas) a la extremidad superior del mástil con ayuda del polipasto que se ha mencionado en la descripción de los mástiles o antenas. Lste proce- dimiento se emplca rara vez y los obreros recurren en algunos casos de árboles muy grandes a apo- yarse los palos en la cintura para poder levantar
la tienda. ^
Ciabicación.-Una vez cubiertos los árboles (fi- gura 3) es preciso averiguar el volumen cubierto
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por la tienda para saber ta dosis de producto a emplear. Se supone que la figura formada por la lona se aproxima a]a geométrica de un cilindro coronado por una semiesfera. Dicho volumen puede <]^terminarse conociendo la longitud de la líu^.^ ^uedia que va desde el punto donde la lona ,^^,u^^a en el suelo hasta el opuesto, pasando por la cúspide del árbol y la circunferencia del cilin- dro. La primera se determina leyendo a un lado y otro de la escala los números que tocan al suelo, y sumando las dos cantidades (suma ale alturas).
La circun f ere^ncia se mide rodeando la tienda con una cinta métrica. Para que la operación pue- da efectuarla un solo obrero, van provistas en una de sus extremidades de una pinza, que se sujeta a la lona.
Conoeidas la su^ma de altu^ras y la e^reuin f erenr cia, basta acudir a unas tablas dosimétricas de do- ble entrada. En columnas verticales figuran las distancias de tierra a tierra, pasando por la cús- pide del árbol, y en líneas horizontales las cir- cunf erencías.
En el cruce de ambas líneas se encuentra la do- sis a emplear del producto.
Métodos de fumigacián.-A cada procedimien- to de obtención de gas cianhídrico corresponde un método de fumigación. Los corrientemente em- pleados pueden reducirse a tres :
Método del generador.-El gas se produce por la reacción entre el cianuro sódico o potásico, e]
ácido sulfúrico y el agua.
Método del ácido cianhídrico líquido.-Se em- plea el ácido cianhídrico en estado líquido, que
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se convíerte en gas al pulverizarlo dentro de la lona.
141étodo del cianuro de e:alriu.-l^ undado en la propiedad que tiene el cíanuro de calcio de reac- cionar con la humedad atrnosférica y desprender gas cianhídrico.
^11e^todo del generador.-Conocido también con el nombre de método del "pote" o"cacharro", consiste en hacer reaccionar el cianuro súdico con el ácido sulfúrico y el agua, en el ínteríor de unos recipientes llamados generadores.
Estos son unas vasijas, generalmente de barro cocido y provistas de tapadera, que apoya en unos topes, con objeto de evitar que el gas ascienda en forma de columna y dañe las ramas más próxi- mas, obligándole a salir por los bordes y repar- tirse mejor.
Antiguamente se empleaba para la fumigacíón por este método el cianuro potásico, por la impo- sibili<lad de obtener índustríalmente el cianuro só- dico con la suficiente pureza. Actualmente ello se ha conseguido y se emplea exclusivamente el cia- nuro sódico, ya que a igualdad de peso desprende un 33 por roo más de gas cianhídrico que el cianu- ro patásico.
E1 cianuro sódi^o empleado no debe contener saI común (cloruro sódico) y tiene una pureza del 97 ó 98 por ioo, lo que corresponde a una ri- queza comercial en ácido cianhídrico de ia8 a r3o pór ioo con relación al cianuro potásico.
El ácido sulfúrico debe tener 66° Beaumé cíe densidad y estár exerrto de ácido nítrico, que pro- duciría daños en las partes más tiernas del vegetal.
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Las aguas elupleadas no deben contencr soLrc toda clorurus en disolución, pues también pucden ocasicnar daños.
Las tabías dosimétricas en este método (1) nos dan, en la intersección cíe la columna vertical crnl la fila horizul^tal, la c^u^titlad en gramos de cia- nuro a emplear en el árbol cubicacío. Para deter- minar las cantidades correspondientes de ^icido y
Flg. 4.-Cubicación del árbol y cálculo de las dosis en el método del generador.
a^ua se emplean ]as llamadas fórmulas de fumi-
^ac1011: I-II^-2 para el cianuro sódico. )✓stas ci- t"ras indiean que para una cantidxd cíeterminacía de cianuro hay que ernplear I/ veces esta can- tidací de ácído sulfúricc y 2 veces la misma can- tidad de agua, ambas expresadas en volumen.
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(^) í.as tal^las cíosimétrícas para la ftunigación de naranjo y olívos las facilitan las Secciones Agronó- micas y Estaciones de Patología Vegetal.
i38^
Práctica de la operacián.-Cubiertos los árbo- les, el cubicador hace las lecturas en la escala y mide 1a circun£erencia, dando estas cifras en voz alta. EI capataz las anota y caicula las dosis de cíanuro que el obrero (pesador) pesa en la balan- xa y las de ácido y agua yue otro obrero (medi- dor) mide en unos jarros de crístal, prímero el agua que vierte en el generador, haciendo lo mis- mo después con e1 ácido (fig. 4). El obrero que ha medido el agua y el ácido coge el generador con una mano, y llevando en la otra con el ptatillo mismo de la balanza o con una paleta el cianuro, penetra en el interior de la tienda, que el obrero pesador del cianuro sostiene en alto, coloca el ge- nerador en el suelo y, haciendo previamente una aspíración honda, deja caer el cianuro en el ge- nerador, tapándolo a continuación y saliendo rá- pidamente al exterior, al mismo tiempo que el que sostenía la lona la deja caer.
Esta operación se realiza en cada árbol a me- dida que se van cubriendo, quedando sometidos a la acción del gas durante cuarenta y cinco a se- senta minutos.
Claro está que las manipulaciones descritas re- quieren el empleo de una mesa donde poder reali- zar las distintas operaciones : pesar el cianuro, me- dir el ácido y el agua, etc.
Método del ácirlo ciamhídrico lí,quido.-En este método, como ya indicamos, se emplea para pro- ducir el gas el mismo ácido cianhídrico en forma llquida, que se inyecta bajo la ]ona con máquinas especiales, convirtíéndose en gas.
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Este aparato consiste esencialmente en un de- pósito que contiene el cianhídrico, en combinación con una bomba aspirante impelente, que lanza el líquido por el tubo de desprendimiento de la má- quina, terminado en dos boquillas, por donde ex- pele el líquido finamente pulverizado. Esta bom- ba es accionada por medio de una palanca, pro- vista de dos topes ; un recorrido de ésta hasta el tope superior aspira del depósito cinco unidades, y hasta el tope lateral la aspiración es de una unidad.
Cubicado el árbol, al igual que en el método an- terior, se recurre también a unas tablas dosimé- tricas análogas a las descritas en el método del generador, con la única diferencia de que la inter- sección de las líneas verticales y las filas horizon- tales nos da la dosis de ]íquido a emplear, expre- sado en unidades especiales correspondientes a la máquina pulverizadora empleada.
La variación de dosis, según la plaga que se tra- ta o la época (verano o invierno), se realíza por medio de unas escalas que lleva la máquina, y que al disminuir o aumentar el recorrido de la palan- ca' disminuyen o aumentan la cuantía de la uni- dad. Existen cinco escalas, señaladas con los nú- meros i4-i6-i8-ao y aa.
Determinada por las condiciones de la plaga o la época de fumigación (verano o inviern^) la escala que debe emplearse y calculada la dosis (número de unidades), basta levantar la lona e introducir en su interior cl extremo del tubo de desprendimiento de la máquina, donde van colo- cadas las boquillas pulverizadoras ; a continuación
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se maneja la palanca, inyectando la cantidad de cianhídrico necesaria.
Et lienado dcl depósito de la rnáquina con los hidones de ácido cianhídrico ha de hacerse con algunas precauciones, abriendo primero la váivu- la de seguridad y adaptando luego sobre otro agu- jero que lleva el bidón un grifo provisto de un tubo de goma, que se introduce en el interior del depósito,
El ácido cianhídrico líquido es de manejo peli- graso, está prohibido su transporte por ferrocarril y almacenaje dentro del casco de las pobiaciones.
Los bidones no deben dejarse al sol, pues podrian explotar, y deben guardarse en sítio fresco.
Método del cianuro de calcio.-Está fundado en la propiedad que tiene este cianuro, en forma de palvo, de reaccionar con la humedad atmos- férica y desprender gas cianhídrico.
Dos son los productos comerciales empleados en este método : Cyanoqas y Calcid; el primero se expende bajo la forma de un polvo grisáceo y el segundo en forma de pastillas o comprimidos. La máquina para el empleo de cyanogás consiste sen- cillamente en una tolva, donde se coloca el pro- ducto, y un ventilador, que movido por una mani- vela impulsa el polvo por el tubo de desprendi- miento, terminado en forma de abanico para re- partirlo en el interior de la lona.
Para el empleo del Ca^?ci+d la máquina consta de un cilindro rayador, que convierte en polvo fino las pastillas, y un ventilador, que lo inyecta bajo la lona por el tubo de desprendimiento.
I_as dos substancias citadas son cianuro de cal-
cio, y se diferencian, además de la forma en que se expenden (polvo y comprimidos), en la rique- ra en cianuro de ]as mismas, pues mientras el Cal- cid contiene un 85-88 por ioo de cianuro de cal- cio el Cyanogás sólo alcanza una pureca del 45-50•
Las tablas dosimétricas para el cálculo de la dosis son tarribién de doble entrada, y en la inter- sección de la fila con la columna se encuentra la dosis expresada en unidades, que en el Calcid es la pastilla y en el Cyanogás la cuchara, que contiene un peso del producto de 28,5 gramos. Hay dos ta- blas para cacía uno de estos productos, una de verano y otra de invierno.
Cubicado el árbol y determinada la dosis a em- plear, basta cnlocar las pastillas en el cilindro de la máquina, si se trata de Calcid, o echar en la tol- va de la máquina, si se opera con Cyanogás, las cucharacías que nos indica la tabla ; seguidamente se introduce el tubo de desprendimiento en el in- terior de la tienda y se acciona la manivela del aparato, inyectando el polvo en el interior.
Este método de fumigación cianhídrica exige la existencia en ]a atmósfera de una humedad rela- tiva mínima para que se desprenda el cianhídrico, que varía con la temperatura.
Influencia de los aye^rctes exteyiores en la fumi- gacián.-I.os agentes exteriores : temperatura, hu- medad, luz viento, tienen una infiuencia decisiva en los trabajos de fumigación, ya que el exceso 0 defecto de alguno de ellos imposibilita a veces la operación.
La temperatura es un factor meteorológico de gran influencia. Las brigadas llevarán un buen
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termómetro para saber que se opera entre los lí- mites de temperatura convenientes : de 3 a zo" si se emplea el métodu del generador, y de io a 28 si se opera con el m^todo del cianhídrico líquido 0 cianuru de calcio. Con temperaturas superiores o inferiores a los límites indicados no se debe fu- migar.
La humedad es un factor de gran importancia en la fumigación ; cuando la humedad atmosférica alcanza R5 a yo grados higrométricos (lo que se aprecia por medio del higrómetro) debe suspen- derse la operación, pues cuanto más alta es la hu- medad más peligro existe de producir daños en las plantas.
Tampoco debe fumigarse si el suelo está hít- medo, por las mismas razones expuestas en el párrafo anterior.
El viento, cuando alcanza alguna violencia, obliga también a suspender la operación, pues le- vanta las lonas, perdiéndose el gas, o puede dar lugar a concentraciones del mismo en el interior de la lona que podrían ocasionar quemaduras.
La luz también ejerce influencia sobre la fumi- gación, hasta el punto de que en el método del ge- nerador las operaciones se efectúan de noche; en los otros dos métodos descritos puede fumigarse de día, siendo el método del cianuro de calcio esencialménte diurno.
Epoca más adecua^ta pcsra fumig^r.-La fumi- gación puede.realizarse en invierno o verano;la primera tiene lugar desde que se recoge el fruto hasta que empieza la brotación ; la de verano des-
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de que la naranja adquiere el tamaño de una nuez hasta que cambia de color.
I.a mayor parte de los frutales (manzano, pe- rat, albaricoquero, t^elocotonero, etc.) son muy sensibles al gas cianhídrico, por lo que la fumiga- ción ha de realizarse en la época invernal.
La fumigación del olivo para combatir el ara- ñuelo (I_iothrips oleae) se realiza desde fines de septiembre hasta la recolección (época en la que no existen huevos), mientras la temperatura no sea inferior a 8 ó io°.
La operación se realiza de día y las dosis em- pleadas suelen ser la sexta parte de las del na- ranjo. El procedimiento o método puede ser cual- quiera de los descritos ; pero el más generalmente empleado es el del cianuro de calcio.
Además de 'las consideraciones expuestas hay detalles de la operación que el eapataz debe co- nocer perfectamente, así como los remedios de urgencia para caso de intoxicación, precauciones que hay que guardar en el empleo de substancias tan tóxicas, etc.
Todo ello se consigna con todo detalle en el fo- Ileto de la Estación de Patología Vegetal de Va- lencia lntrxecciones que deben obseraarse en los trabaios de fumiqáción com el ácido ci^urthídrico, y constituye la materia desariollada prácticamen- te en los cursillos para capataces fumigadores.
Desinfeccián de qrameros.-Muchas veces, en los cereales y otros granos almacenados se des- arrollan insectos que los inutilizan, sóbre todo si los locales no reúnen condiciones para ello. Los locales destinados a este fin deben ser secos, ven-
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tilados, con suelo cie cemento y paredes y techo enlucidos, al objeto de presentar el menor refugio posible a los "gorgojos" y"polillas", que son los
<íos grupos más importantes de insectos que inva- den los graneros.
La desinfección de estos ]ocales puedc realizar- se antes de meter el grano o con éste dentro. Exis- ten polillas y gorgojos quc viven y se desarrollan en el granero y después infectan el grano que se almacena. Cuando esta desinfección no se ha rea- lizado o se trata de insectos que vienen del cam- po con la semilla (polilla y gorgojo de las legu- minosas), entonces hay que realizar el trabajo con el granero ^leno.
Para la desinfección se emplean corrientemente ]os productos siguientes: azufre, sulfuro de car- bono y ácido cianhídrico.
Lo primero que hemos de hacer para desinfec- tar un local es cubicarlo, o sea determinar su ca- pacidad en metros cúbicos, pues averiguados éstos basta multiplicar por la dosis unitaria nara tener la cantidad de producto a emplear en la desin- fección.
Cuando se trate de habitaciones o locales regu- lares con cielo raso el problema no ofrece dificul- tad, ya que basta multiplicar^ la longitud por la anchura y este producto por la altura, todo en me- tros, para obtener el número de metros cúbicos.
Como en general los locales destinados a graneros suelen ser habitaciones superiores donde va la cu- bierta del edificio, se expresan a continuación las secciones más usuales y las fórmulas correspon- dientes.
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El caso del dibujo t(fig. ^) es el expresado an- teriormente ; en el 2 y restantes basta sumar las dos alturas distintas que tenga cl local, dividir esta cifra por dos y el resultado multiplicarlo por la anchtn•a y pnr la lon^itud del mismo para obte- ner el nítmero de metms cúhicos del ,granero.
A^ te f re.---Para la desin f ección de graneros va- cíos se emi^lea cl gas sulfuroso obtenido por com- hustión del azufre, a razón de ,o gramos de azu-
2
1
a x 1 x iongitua. ^(1 ^- 1^) X a X lon^itud.
b 4
^(1 ^- 1,) X a X longitud. ^(1 + 1,) X a X longitud.
Fig. 8.-Secciones de diatintas formas de graneroa y fórmulas para eu cubícación.
fre par metro cúbica de local. Para favorecer la combustión conviene agregar fio gramos de nitra- to potásico por cada kilogramo de azufre emplea- do. Una vez cerradas puertas y ventanas, lo más herméticamente posible, se colocará el azufre en polvo mezclado con el nitrato en varias cazuelas o platos, y después de prenderles fuego se dejan
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actuar los vapores durante cuarenta y ocho horas por ]o menos.
Sulfuro de carbono.-Está especialmente indi- cado para el tratamiento de los granos atacados por los insectos anteriormente citados.
I_a dosis a ecnplear varía, según las condiciones del l^cal (escapes) y la temperatura a que se ope- re, desde 6o a i5o gramos por metro cúbico.
Pero con objeto de reducir el gasto de desinfec- tante se suele dosificar atendiendo a la cantidad de grano a tratar y a razón de 5o a 8o gramos por ioo kilogramos.
Para la desinfección con el sulfuro de carbo- no es preciso amontonar el grano, colocando en el centro del montón o separados a trechos (si el montón es alargado) los recipientes (cazuelas de barro) con el'sulfuro, cubie;tos con una gasa ti- rante, para poderlos hundir un poco en el grano.
La operación de verter el sulfuro en los recipien- tes debe realizarse con las ventanas abiertas; des- pués se cubren los montones con una lona imper- meable o con sacos mojados, para que los vapores actúen lo mejor posible entre el grano. Luego se cierran puertas y ventanas, tapando todas las ren- dijas con papel engomado, y se deja así durante un par, de días, al cabo de los cuales se abren las ventanas, aireando el local y el grano.
Si hay que tratar pequeñas cantidades de se- millas puede hacerse de la manera síguiente : se eoloca el grano en un tonel, al que se le ha qui- tado uno de los fondos, se llena en sus nueve dé- cimas partes de la semilla a desinfectar, se vierte a continuación e] sulfuro de carbono (z5 a 35 gra-
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mos por ioo litros de grano), se tapa el tonel co- locando de nuevo el fondo, se rueda por el sue- ]o y se deja luego durante cuarenta y ocho horas;
al cabo de ese tiempo se abre y se airea el grano para que desaparezcan los vapores del insecti- cida.
El sulfuro de carbono es inflamable, y sus va- pores, mezclados con el aire, forman una mezcla explusiva, por lo que en todas las manipulaciones expuestas se tendrá buen cuidado de no usar luz ninguna ni acercarse fumando a los locales desin- fectados o donde se almacene el sulfuro.
Acido cianhídrico.-También se usa dicho gas en la desinfección de locales y graneros; pero por su extrema toxicidad y peligroso manejo sólo debe emplearse por personas especializadas, no debiendo desinfectar los locales contiguos a vi- viendas habitadas, sino únicamente edificios ais- lados o previo desalojamiento de aquéllas.
Para la desinfección de graneros con el gas cíanhídrico es indispensable ensacar el grano y apilar los sacos que se van a desinfectar, pues te- niendo e] cianhídrico casi igual densidad que el aire penetra mal en el interior de los montones.
El cianhídrico se puede obtener por cualquiera de los procedimientos o métodos expuestos en la fumigación cianhídrica; pero las grandes cantida- des de producto que es preciso emplear y lo engo- rroso del procedimiento para poder verificar to- das las operaciones desde el exterior, ya que en este caso, no pudiendo el obrero echar el cianuro en el generador o varios generadores sin peligro inminente de su vida, hace preciso el empleo de
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máquinas genéradoras de cianhídrico para inyee- tarld do9de el exteriur por medio de una man- g uera.
Las dosis que se recomicndan son de 3o a 40 gramo^ de cianuro sódico por metro cúbico de capacidad del local, y el tiempo de exposición no debe^ser inferiur a veinticuatro horas.
En el caso cíc tratarse de graneros vacíos, la dosis puede reducirse a Io gramos de cianuro por nzetro cúbico, y el tiempo de exposición a unas tres horas. Cuando transcurrido el tiempo regla- mentario haya de abrirse el local se hará con las precauciones debidas.
ANTICRIPTOGÁMICOS
Se liaman anticriptogámicos o fungicidas los productos empleados para combatir o prevenir las enfermedades criptogámicas.
De las numerosas substancias que tienen la pro- piedad de impedir la germinacíón de las esporas o semíllas de estas enfermedades ocupan lugar preferente las sales de cobre y el azufre, junta- mente con la mixtura sulfocálcica, de la que ya tratamos al hablar de los insecticidas. De las sa- les de cobre se emplean casi con exclusividad el sulfato y el carbonato.
Sulfato de cobre.-Es el anticriptogámico por excelencia : se le conoce también con los nombres de "piedra lipís" o"vitriolo azul", Se expende en el comercio baju forma de unos cristales de color azul verdoso, debiendo tener una pureza del 98-g9 por Ioo.
No suele emplearse la solución simple de sulfa-
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to de cobre, sino unido a la cal, que, además di^+' proporcionarle gran adherencia, evita ftf^R41u- ras pruducidas por la rcacción á cida d^^uff^to.
Combinado con la cal constituye uni: pvSe^oso . auticriptogámico de empleo univ^rpal, ^iól^icido con el nombre de caldo boydelés, cúya cdrnpqsi¢3^r1,,:^
responde a la fórmula siguicnte :
?^1^. Sulfato de cobre ... ... ... ... .. . r a3 kg.
Cal viva ... ... ... ... ... ... ... ... 0,5 a r,s - A¢ua ... .. . ... ... ... ... ... ... ... roo litros.
Para su preparación se disuelve el sulfato en 50 litros de agua, usando para ello un tonel o ba- rrica desfondada (el recipiente no debe ser de hierro ni de cinc), colocándolo dentro del agua en una muñequilla de arpillera para facilitar su disalución, pues si se echa el sulfato de cobre en el fondo de la barríca tarda mucho en disolverse.
Para evitarlo se recomienda emplear sulfato cle cobre en ^olvo, que se disuelve en seguida.
En un recipiente aparte se apaga la cal (medio kilogramo por cada kilogramo de sulfato de co- bre), empleando poca agua (dos litros por kilo de cal). Después de apagada se completa hasta los So litros; entonces se vierte la lechada sobre la disolución de sulfato de cobre, removiendo cons- tantemente el líquido, y se continúa añadiendo lechada de cal hasta que un trocitó de papel de fenolftaleína, que al principio no varía de color, tome una coloración roja al introducirlo en el lí- quido. Ello nos indica el final de la operación, ya que cuando esto ocurre se halla completamente neutralizada ]a disolución de sulfato de cobre.
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En la fórmula se indican cantidades variables de sulfato y cal que caracterizan al caldo prepa- rado; así se dice caldu bordelés al t, i/, 2 y 3 por too cuando éste cuntiene i, i ^, z ó 3 kilo- gran^os de sulfato dc cobre por ioo litros dc agua y la mitad de estas cifras de cal viva. Ls recomen- dable no pasar del i,5 por ioo cuando se trata de pulverizar plantas de huertas.
Caldo Boygos`ión o cuprosódico.-Ln las locali- dades donde la cal no es de fácil adquisición se sustítuye por el carbonáto sódico (sosa Solvay del comercio), según la siguiente fórmula:
XX. Sulfato de cobre ... ... ... ... ... i a z kg.
Carbonato sódico ... ... ... ... ... 0,50o a t - Arzua ... ... ... ... ... ... ... ... ... ioo lítros.
Para preparar este caldo se disuelve el sulfato de cobre en unos io litros de agua y el carbonato sódico aparte en otros tantos. Se vierte lentamente la segunda solución sobre la primera hasta que el papel indicador (fenoltaleína) se vuelva rojo.
Añádase agua entonces hasta completar los >:oo litros.
Este caldo, sustitutivo del bordelés, tiene pro- piedades anticriptogámicas ; pero su menor adhe- rencia hace que sea más fácilmente arrastrado por las aguas de lluvia.
Para aumentar la adherencia del caldo se le pueden añadir ioo gramos de casevnato de calcio en polvo, por cada ioo litros. Basta disalver el caséinato en un par de litros de agua y agregarlo, agitando fuertemente, al caldo preparado. En el
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comercio se encuentran también Caldns cú¢ri.cns adherentes, de empleo muy cómodo.
Cccrbonato de cobre.-Para la desinfección de semillas, cuando los gérmenes cíe la enfermedad van en ellas, se emplea también el caldo bordelés o disoluciones de sulfato de cobre. Actualmente se ha generalizado mucho el empleo del carbonato de cohre en seco para su desinfección. Se presen- ta bajo la forma de un polvo muy fino de color verde pálido, con una riqueza del 5o por ioo de cobre, que se mezcla en aparatos especiales con la semilla, quedando el polvo adherido a la misma e impidiendo por consiguiente la infección.
Az.ufre.-El azufre es el remedio más eficaz contra el oídin de la vid y, en general, contra to- dos los hongos de desarrollo externo (oíáios).
La acción anticriptogámica depende en gran parte de stt grado de finura, característica esen- cial que deben cumplir las distintas clases de azu- fre que se emplean en tratamientos agrícolas.
Antiguamente el azufre de mayor finura era el sublimado o"flor de azufre" ; pero actualmente se obtienen, por previa molturación y separación por corriente de aire de las partes más finas, azu- fres de una finura superior al sublimado.
Claro que también tiene importancia la riqueza en azuíre del producto empleado, pues, por ejem- plo, los azufres negros o precipitados contienen sólo de un 3o a 7o por ioo de azufre, y sólo de-.
herán ernplearse cuando su finura y hajo precio compensen su escaso contenido en elemento ac- tivo.
Polvos cúf*ricos.-Existen en el comercio pro-
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ductos preparados con azufre y sulfato de cobre y que se emplean en forma pulverulenta, de ^ran utilidad cuando se trata de comhatir y evitar al mismo tiempo enfermedades criptogámicas de desarmllo externo e interno. Tal es el caso del oídáo y tinil^eu dc la vid ; pero teniendc^ en cuenta que el tratamient^ con polvos cúpricos hemos de consi^lerarlo como auxiliar o complementarío de las pulverizaciones con caldo bordelés, al due no pueden sustituir enteramente.
Fl mismo agricultor puede prepararse estos pro- ductos. Una fórmula para su obtención es la si- guiente :
XXI. Sulfato de cobrc ... ... ... ... ... ... a$ kg.
50 - 50 litros.
Azufre ... ... .. . ... ... ... ... ... ... ... 20o kg.
^ Se disuelven los 2S kilo^ramos de sulfato de cobre en Ins ,o litms de a^ua, y con esta disolu- ción se apagan los 5o kilo;ramos de cal viva, nre- viamente tamizada ^- cspolvoreada en capa del^a- -ia sohre un suelo cíuro y]iso. Para ello la disolu-
^ián de sulfato de cobre se coloca en tm pulveri- zador y se va pulverizando la cal, removiéndola constantemente hasta apa^arla y conseguir una mezcla bien uniforme. Una vez fría la mezcla (conviene dejarla de un día para otro) se incorpo- ran a ella los zoo kilogramos de azufre, mezclam do bien, para lo cual se tamizan y revuelven va- rias veces ambas substancias, quedando entonces preparado el polvo cúprico y listo para su empleo.
Aparte de las expuestas existen numerosas