ESCUELA PREPARATORIA No.3
Mtra. Gisela Cruz Rodríguez
MÉXICO Y SU LITERATURA
Tema: Literatura del Modernismo Semestre julio- diciembre 2021
Gisela Cruz Rodríguez
Objetivo: Reconoce las características de la literatura del Modernismo y del Nacionalismo del siglo XX por medio del análisis de las obras literarias de los autores propuestos.
Contenido:
Literatura del Modernismo
• Antecedentes geográficos, históricos y culturales.
• Manuel José Othón “Idilio Salvaje”
• Amado Nervo “Amada Inmóvil”
Bloque III. Literatura Modernista y del Siglo XX
Gisela Cruz Rodríguez
El modernismo literario fue una corriente literaria que se desarrolló a finales del siglo XIX y principios del XX. Se caracterizó por su estética preciosista, la exaltación y refinamiento de los sentidos y por el uso de imágenes y lugares exóticos. Además, el movimiento modernista se destacó por evadir los temas políticos y sociales en sus obras, enfocándose principalmente en la perfección del lenguaje y en la creación de mundos mágicos y lejanos.
Gisela Cruz Rodríguez
Resumen
Palabras clave
Modernismo literario, Amado Nervo, Manuel José Othón, “Idilio Salvaje”, “Amada Inmóvil”.
Literary modernism was a literary trend that developed in the late nineteenth and early twentieth centuries. It was characterized by its precious aesthetics, the exaltation and refinement of the senses and by the use of exotic images and places. In addition, the modernist movement stood out for avoiding political and social themes in its works, focusing mainly on the perfection of language and the creation of magical and distant worlds.
Abstract
Gisela Cruz Rodríguez
Keywords
Literary modernism, Amado Nervo, Manuel José Othón, “Idilio Salvaje”, “Amada Inmóvil”.
• El modernismo es una corriente artística que surge en Hispanoamérica a finales del siglo XIX y principios del XX. Se suele asociar preferentemente a la literatura, aunque también influyó en el resto de las artes: desde la pintura hasta la arquitectura.
• Los antecedentes de este movimiento son la industrialización y el nacionalismo de la segunda mitad del siglo XIX, así como la aparición de nuevos materiales y el encumbramiento de la recién consolidada clase burguesa.
• En México se desarrolla durante las dos primeras décadas del siglo XX, en pleno Porfiriato. Este movimiento representará el paso de México al progreso económico, a la industrialización y a la modernidad.
Antecedentes geográficos, históricos y culturales.
Gisela Cruz Rodríguez
• Se caracterizó por su culto a la belleza, por la revaloración del romanticismo, su gusto refinado y exquisito. Por su amor a la fantasía, la magia y lo irreal. Pero aunado a una búsqueda profunda por una técnica depurada de expresión: un maestro del lenguaje, una visualización de figuras y formas retratadas de manera magistral con palabras, una búsqueda de la musicalidad y la rítmica del poema
• Fue conocido gracias al gusto por el refinamiento expresivo, la búsqueda de la sonoridad del lenguaje y la pretensión de cosmopolitismo. Se busca el cambio, estético y temático, enfrentando lo nuevo con lo viejo.
• En su lenguaje busca una renovación, incluso idiomática, que busca la belleza. Presenta también una oposición con el Realismo, que consideran superado a pesar de que llegan a coincidir durante algunos años.
Gisela Cruz Rodríguez
El Modernismo recibió las influencias de dos movimientos franceses de la segunda mitad del XIX: el Parnasianismo y, sobre todo, el Simbolismo, pero también de la literatura norteamericana.
Gisela Cruz Rodríguez El Parnasianismo
• Busca la perfección formal, los versos pulidos, de ahí la preferencia por ciertos temas propicios al lucimiento esteticista: la mitología, la evocación del tiempo pasado o de ambientes exóticos, como los orientales. Su lema es "el arte por el arte". Se caracteriza por su interés en la forma, estructura y belleza del verso, la búsqueda de objetividad, la supresión de la personalidad del autor, se inspiraba en el imaginario grecolatino clásico.
El Simbolismo
• Este movimiento se caracterizaba por considerar que la poesía no
podía construirse de forma racional, y que la palabra funcionaba
como una vía para descubrir una realidad subyacente a la evidente,
por lo que hacía uso de símbolos, lenguaje metafórico y figuras
retóricas que mezclaban las sensaciones y los sentidos. Se sirven de
los símbolos o imágenes que sugiere ideas, sentimientos, angustias,
obsesiones, etc.
Los modernistas asimilaron muchas ideas poéticas, tan variadas y contradictorias, que resulta difícil indicar todas sus características, aunque las principales son:
El cosmopolitismo, el individualismo y con éste la originalidad, la libertad creadora y el retorno a intimidad individual; la tristeza y la nostalgia; la inclinación hacía al paganismo dentro de las normas cristianas más sentimentales que teológicas, la sensualidad refinada; la exaltación de la sensibilidad sobre la razón; la evasión del mundo material y la busca de lo remoto, lo antiguo, lo raro y aún lo extravagante, la aristocracia del sentimiento y el desdén hacia lo feo, lo sórdido y lo vulgar; la elegancia, la exquisitez; el amor místico de la belleza, el culto de las formas, plástica y colorista a veces, y casi musical.
Gisela Cruz Rodríguez
Características principales
Gisela Cruz Rodríguez
Medio de expresión y técnica
Los modernistas solo introdujeron nuevos temas y motivos, renovaron el lenguaje literario:
• A la prosa: le dieron soltura, agilidad, gracia, transparencia y poder de gestión, apartándose del lenguaje académico tradicional.
• Al verso: le dieron cadencias y ritmos de maravillosa variedad.
Renovaron la versificación, cultivaron el verso alejandrino a la francesa (verso de arte mayor de catorce silabas, dividido en dos partes), y el endecasílabo lo acentuaron de varias maneras; resucitaron el verso eneasílabo, dándole nueva y atrayente musicalidad.
Aumentaron el número de los versos y los articularon en atrevidas formas, en ocasiones mezclaron prosa y verso y en otras abandonaron la rima, atentos solo al poder expresivo de los ritmos y sonidos.
Ejemplo:
AYER
Autor: Amado Nervo.
Con tres genuflexiones los teuctlis abordaron el trono; cada teuctli llevaba su tesoro:
Señor, mi Señor, luego gran Señor, exclamaron,
y fuéronse, agitando las arracadas de oro.
Gisela Cruz Rodríguez
• Justo Sierra
• Manuel José Othón
• Manuel Gutiérrez Nájera
• Salvador Díaz Mirón
Pre modernistas Mexicanos
• Amado Nervo
• Luis G. Urbina
• Enrique González Martínez
Modernistas Mexicanos
Escritores del Modernismo
Poeta mexicano. Tras cursar estudios superiores de Derecho, se dedicó a la política y llegó a ser diputado en el Congreso de su nación. Es mucho más recordado por su obra poética, alentada por una honda religiosidad que emana de la contemplación de la naturaleza.
Sus primeros versos se dieron a conocer en el volumen Poesías (1880), al que luego habrían de sumarse los titulados Poemas rústicos (1882), Nuevas poesías (1883), Noche rústica de Walpurgis y El himno de los bosques (publicados, con carácter póstumo, en 1907 y 1908, respectivamente).
Además de los referidos poemarios, Othón dio a la imprenta varias narraciones breves y extensas que, en general, no alcanzan la altura estética, religiosa y filosófica de sus versos. También fue un notable autor de piezas teatrales, entre las que sobresalen Lo que hay detrás de la dicha (1886) y El último capítulo (1905). Una recopilación de sus Obras completas vio la luz en México en 1945.
Gisela Cruz Rodríguez
Manuel José Othón
(San Luis Potosí, 1858 - 1906)
Gisela Cruz Rodríguez
A fuerza de pensar en tus historias y sentir con tu propio sentimiento,
han venido a agolparse al pensamiento rancios recuerdos de perdidas glorias.
Y evocando tristísimas memorias, porque siempre lo ido es triste. Siento amalgamar el oro de tu cuento
de mi viejo román con las escorias.
¿He interpretado tu pasión?, lo ignoro;
que me apropio al narrar, algunas veces, el goce extraño y el ajeno lloro.
Sólo sé que, si tú los encareces con tu ardiente pincel, serán de oro
mis versos y de esplendor sus lobregueces.
I
¿Por qué a mi helada soledad viniste cubierta con el último celaje
de un crepúsculo gris?... Mira el paisaje, árido y triste, inmensamente triste.
Si vienes del dolor y en él nutriste tu corazón, bien vengas al salvaje desierto, donde apenas un miraje de lo que fue mi juventud existe.
Mas si acaso no vienes de tan lejos y en tu alma aún del placer quedan los dejos,
puedes tornar a tu revuelto mundo.
Si no, ven a lavar tu ciprio manto en el mar amarguísimo y profundo
de un triste amor o de un inmenso llanto.
Idilio salvaje
• El poema está estructurado por 32 estrofas; 16 de ellas se forman de cuatro versos; y las otras 16, son de tres versos cada una. El tipo de estrofa que se mantiene es el del soneto.
• La métrica de ellos es el endecasílabo, su rima es consonante perfecta y su ritmo yámbico.
• El poema es extenso en figuras
retóricas; el autor las utiliza mucho y
constantemente. Algunas de las que
abundan en el “Idilio salvaje” son
hipérboles, sinécdoques, hipérbaton,
antítesis, aliteraciones; sin embargo,
en la mayoría de los de los versos las
que más aparecen son las metáforas,
hipálages y prosopopeyas.
Gisela Cruz Rodríguez
III
En la estepa maldita, bajo el peso de sibilante grisa que asesina, irgues tu talla escultural y fina
como un relieve en el confín impreso.
El viento, entre los médanos opreso, canta como una música divina,
y finge bajo la húmeda neblina, un infinito y solitario beso.
Vibran en el crepúsculo tus ojos, un dardo negro de pasión y enojos que en mi carne y mi espíritu se clava;
y destacada contra el sol muriente, como un airón, flotando inmensamente, tu bruna cabellera de india brava.
IV
La llanura amarguísima y salobre, en junta cuenca de océano muerto, y en la gris lontananza, como puerto, el peñascal, desamparado y pobre.
Unta la tarde en mi semblante yerto aterradora lobreguez, y sobre
tu piel, tostada por el sol, el cobre y el sepia de las rocas del desierto.
Y en el regazo donde sombra eterna, del peñascal bajo la enorme arruga, es para nuestro amor nido y caverna, las lianas de tu cuerpo retorcidas en el torso viril que te subyuga, con una gran palpitación de vidas.
II
Mira el paisaje: inmensidad abajo, inmensidad, inmensidad arriba;
en el hondo perfil, la sierra altiva al pie minada por horrendo tajo.
Bloques gigantes que arrancó de cuajo el terremoto, de la roca viva;
y en aquella sabana pensativa y adusta, ni una senda ni un atajo.
asoladora atmósfera candente de se incrustan las águilas serenas como clavos que se hunden lentamente.
Silencio, lobreguez pavor tremendos que viene sólo a interrumpir apenas el galope triunfal de los berrendos.
El poema “Idilio salvaje” es uno de los más grandes trabajos de las letras mexicanas. Está incluido en la antología de las Cien
mejores poesías castellanas. El idilio es un coloquio amoroso, o romance, de intensa y corta duración; emplea situaciones que
evocan lo silvestre del campo.
Gisela Cruz Rodríguez
VI
¡Es mi adiós...! Allá vas, bruna y austera, por las planicies que el bochorno escalda, al verberar tu ardiente cabellera,
como una maldición, sobre tu espalda.
En mis desolaciones ¿qué te espera?
—ya apenas veo tu arrastrante falda—
una deshojazón de primavera
y una eterna nostalgia de esmeralda.
El terremoto humano ha destruido mi corazón y todo en él expira.
¡Mal hayan el recuerdo y el olvido!
Aún te columbro, y ya olvidé tu frente;
sólo, ay, tu espalda miro cual se mira lo que huye y se aleja eternamente.
VII Envío
En tus aras quemé mi último incienso y deshojé mis postrimeras rosas.
Do se alzaban los templos de mis diosas ya sólo queda el arenal inmenso.
Quise entrar en tu alma y, ¡qué descenso, qué andar por entre ruinas y entre fosas!
¡A fuerza de pensar en tales cosas,
me duele el pensamiento cuando pienso!
¡Pasó...! ¿Qué resta ya de tanto y tanto deliquio? En ti ni la moral dolencia ni el dejo impuro, ni el sabor de llanto.
Y en mi, ¡qué hondo y tremendo cataclismo!
¡Qué sombra y que pavor de conciencia, y qué horrible disgusto de mí mismo!
V
¡Qué enferma y dolorida lontananza!
¡Qué inexorable y hosca la llanura!
Flota en todo el paisaje tal pavura como si fuera un campo de matanza.
Y la sombra que avanza, avanza, avanza, parece, con su trágica envoltura,
el alma ingente, plena de amargura, de los que han de morir sin esperanza.
Y allí estamos nosotros, oprimidos por la angustia de todas las pasiones, bajo el peso de todos los olvidos.
En un cielo de plomo el sol ya muerto, y en nuestros desgarrados corazones
¡El desierto, el desierto... y el desierto!
El tema principal del poema es un amor natural lleno de brío, pero que al mismo tiempo expresa una gran sensibilidad y una
enorme tristeza al saber que este idilio tendrá que, forzosamente, perderse. El yo lírico también expresa la decepción, pues
describe cómo entrega todo su ser en una relación para que, al final, tan sólo le quedara un horrible disgusto de sí mismo,
como lo transluce el final del poema.
Gisela Cruz Rodríguez
Amado Nervo
(Tepic, Nayarit, 1870 – Montevideo, 1919)
Poeta mexicano. Estudió en el Seminario de Zamora. Se inició en el periodismo en Mazatlán. En la Ciudad de México se dio a conocer en revistas y diarios. Ingresó a la carrera diplomática y residió en Madrid y París. Colaboró, entre otras, en la Revista Azul de Manuel Gutiérrez Nájera y en la Revista Moderna.
Su fama se inició con la publicación de su novela El bachiller en 1896 y de sus libros de poesía Perlas negras y Místicas en 1898. Entre 1898 y 1900 fundó y dirigió con Jesús Valenzuela la Revista Moderna, sucesora de Azul.
En 1900 viajó a París, enviado como corresponsal del periódico El Imparcial a la Exposición Universal. En París conoció a su gran amor Ana Cecilia Luisa Daillez, con la que vivió diez años y cuya prematura muerte en 1912 le inspiraría los poemas de La Amada Inmóvil, publicado póstumamente en 1922.
Durante estos años publicó varios libros de poemas y algunas prosas:
Poemas (1904), El éxodo y las flores del camino y Lira heroica (1902), Las voces (1904), Los jardines interiores (1905), En voz baja (1909).
Gisela Cruz Rodríguez
La amada inmóvil
Es un poemario que se publicó póstumamente, en 1920, y recibió como prólogo una
“Presentación” de Alfonso Reyes. Es la obra más conocida de Amado Nervo, en ella grita su dolor por la pérdida del gran amor de su vida.
El 31 de agosto de 1901 Amado Nervo conoció en París, en una calle del Barrio Latino, a Ana Cecilia Luisa Dailliez, quien se convertiría en el amor de su vida . De hecho, esta mujer se convirtió en su amor secreto, su musa enjaulada. Así lo confirma el hecho de que, al ser nombrado segundo secretario de la embajada de México en Madrid, Nervo se instaló con Ana Cecilia en el piso segundo izquierdo del número 15 de la madrileña calle de Bailén, donde ni los porteros de la casa supieron de la existencia de aquella mujer. El 17 de diciembre de 1911, Ana Cecilia contrajo una fiebre tifoidea que le provocó una lenta agonía, también secreta, ya que Nervo la atendió a escondidas, hasta la noche del 7 de enero de 1912 en que murió su musa. La amada inmóvil es el poema que nació esa noche en que Nervo veló en soledad el cadáver de quien fue su amada. Desde esa fecha, y hasta enero de 1918, nacieron algunos de los poemas más emocionados de nuestras letras, poemas como "Gratia plena", o "Resurrección". O "7 de noviembre
(1912)" escrito diez meses después de la muerte de la amada. Retrato de Ana Cecilia Luisa Dailliez en París en 1907 (Colección Familia Padilla Nervo) Fuente: Carlos Monsiváis, Yo te bendigo vida. Amado Nervo:
crónica de vida y obra, México, Editorial Raya en el Agua, 2007, p. 113
Gisela Cruz Rodríguez
El poemario distribuido en diez secciones más un texto en prosa reúne un total de once divisiones de “Pensamientos afines”, cada una de ellas con un diferente número de citas. De igual modo los poemas tampoco mantienen un número equivalente en cada una de sus diez secciones. El núcleo común a todos ellos es un camino que transita por el dolor de la ausencia y de la muerte.
Al comenzar el libro aparecen en primer lugar una serie de referencias y citas relacionadas con lo que más adelante él mismo calificará como “Pensamientos afines”. Estos abundantes
“Pensamientos afines”, tan solo preludian el primer poema:
Ofertório
Deus dedit, Deus abstulit
Dios mío, yo te ofrezco mi dolor.
¡Es todo lo que puedo ya ofrecerte!
Tú me diste un amor, un solo amor,
¡un gran amor!
Me lo robó la muerte
...y no me queda más que mi dolor.
Acéptalo, Señor:
¡Es todo lo que puedo ya ofrecerte!...
Estructura de la obra
Las doce secciones de referencias, once de las cuales califica su propio autor como “Pensamientos afines”, suponen un
concepto sobre la muerte, y el dolor que ocasiona, en dos momentos: el primero contempla el camino hacia el último fin,
mientras que el segundo analiza la fugacidad y el dolor ante la desaparición de los seres queridos.
Gisela Cruz Rodríguez
La imposibilidad de resignarse a la ausencia convoca el resto de los apartados: la posibilidad de comunicación entre vivos y muertos, el intento de superar el dolor con el olvido, lo que al resultar imposible, provoca ya en la quinta sección una llamada a la muerte que lleva a un descenso a los infiernos dominado por dos elementos cruciales: el silencio y el vacío.
I. ¿LLORAR? ¿POR QUÉ?
ESTE es el libro de mi dolor:
lágrima a lágrima lo formé;
una vez hecho, te juro, por Cristo, que nunca más lloraré.
¿Llorar? ¿Por qué?
Serán mis rimas como el rielar de una luz íntima, que dejaré en cada verso; pero llorar,
¡eso ya nunca! ¿Por quién? ¿Por qué?
Serán un plácido florilegio un haz de notas que regaré
y habrá una risa por cada arpegio,
¿Pero una lágrima? ¡Qué sacrilegio!
Eso ya nunca. ¿Por quién? ¿Por qué?
XII. EL CELAJE
¿ADÓNDE fuiste, Amor, adónde fuiste?
Se extinguó del poniente el manso fuego, y tú, que me decías "hasta luego,
volveré por la noche"..., ¡no volviste!
¿En qué zarzas tu pie divino heriste?
¿Qué muro cruel te ensordeció a mi ruego?
¿Qué nieve supo congelar tu apego y a tu memoria hurtar mi imagen triste?
Amor, ¡ya no vendrás! En vano, ansioso, de mi balcón atalayando vivo
el campo verde y el confín brumoso;
y me finge un celaje fugitivo
nave de luz en que, al final reposo, va tu dulce fantasma pensativo.
Consulta la obra completa La Amada Inmóvil
• Almudena, A. (s.f.). Amado Nervo. Obtenido de Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes:
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/amado-nervo-2/html/0a03dafd-3474-4923-9118-fd330592eb03_4.html
• Álvarez, M. E. (1975). Literatura Mexicana e Hispanoamericana. México: Porrúa.
• Escobar, F. J. (s.f.). Análisis de "Idilio salvaje" de José Manuel Othon. Obtenido de https://literaturauat.wixsite.com/sabrosuraliteraria/idilio-salvaje-un-anlisis
• Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Manuel José Othón». En Biografías y Vidas. La enciclopedia
biográfica en línea
[Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/o/othon.htm