Rev. Latin. Perinat. 17 (4) 2014
RESUMEN
La frecuencia de acretismo placentario ha ido en aumento debido al incremento en la tasa de cesáreas.
Se admite una incidencia de 2 por cada 1000 partos.
Su morbimortalidad se ha visto disminuida debido a las mejoras en el diagnostico y tratamiento de esta patología. Sin embargo, la variante placenta percreta mantiene una mortalidad de hasta el 7%. El objetivo es la reabsorción de la placenta, pero durante este proceso pueden darse complicaciones tales como hemorragia, infección o coagulopatía, de ahí que se requiera un seguimiento estrecho de la paciente para detectar su reaparición. El control será en principio semanal con duración de seis meses, en los que se efectuara exploración y monitorización mediante hemograma, PCR y ecografía, con uso de uterotónicos, profilaxis antibiótica y tromboembólica. El descenso de los niveles sanguíneos de βHCG en sangre no garantiza la completa reabsorción de la placenta.
Es importante durante el seguimiento no intentar la extracción, incluso cuando alguna parte de la placenta es expulsada, porque puede hacer fracasar la técnica al desencadenar hemorragia. El éxito del tratamiento consiste en que se produzca reabsorción de la placenta, que se calcifique a lo largo de las semanas o meses o incluso que se expulse espontáneamente.
PALABRAS CLAVE: Acretismo placentario;Cesarea de repetición; Morbimortalidad materna.
ABSTRACT
The frequency of placenta accreta has increased due to the increase in the cesarean rate. 2 per 1000 deliveries is the common admitted incidence.
Maternal morbidity and mortality rate has decreased due to the current and common prenatal sonographic
technique diagnosis of this pathology. However, the placenta percreta variant maintains a mortality of up to 7%. The goal is the placenta resorption but during this process could be developed several complications such as bleeding, infection, or coagulopathy, hence close monitoring of the patient is required to detect recurrence. The control will start weekly with duration of six months. Exploration and monitoring is effected by blood count, CRP and ultrasound, uterotonic use, antibiotic and thromboembolic prophylaxis. The decline of blood βHCG levels do not guarantee complete resorption of the placenta. It is important not to perform the extraction, even when some part of the placenta is expelled, because it may to fail the proceeding producing massive bleeding.
Treatment success is that resorption of the placenta to become calcified over weeks or months or even occur spontaneously ejected.
KEYWORDS: Placental accretism; Repeated cesarean section; Maternal Morbidity and Mortality.
INTRODUCCION
La placenta ácreta (PA) se define como una implantación placentaria anormal, en la que las vellosidades coriales se insertan directamente en el miometrio en ausencia de decidua basal. La etiología es aún poco conocida. Se ha descrito que puede ocurrir un fallo en la decidualización normal, un defecto primario del trofoblasto que desemboca en una excesiva invasión del miometrio, dando como resultado ausencia de continuidad de la capa de Nitabuch. Se ha sugerido que incluso pueden tener un papel en su desarrollo fenómenos de hipoxia en determinadas áreas de la cicatriz uterina1. Esta anomalía en la implantación incluye: Placenta ácreta,
ARTÍCULO DE REVISIÓN
Acretismo placentario: diagnóstico y manejo conservador.
Placenta accreta: diagnosis and conservative management.
** Dra. Isabel Pérez Herrezuelo
** Dra. Mercedes Valverde Pareja
* Dr. Alberto Puertas Prieto
* Dr. José Luis Gallo Vallejo
* Medico Gineco Obstetra
** Jefe de Servicio de Obstetricia y Ginecologia
cuando las vellosidades se insertan directamente en el miometrio; Placenta increta: cuando las vellosidades penetran en el interior del miometrio;
Placenta percreta: cuando las vellosidades alcanzan la serosa peritoneal e incluso penetran en la cavidad abdominal e invaden órganos vecinos. También se puede clasificar según su extensión en focal, parcial o completa, dependiendo del número de cotiledones afectados.
Los factores de riesgo asociados a la aparición de acretismo placentario (AC) son los que se relacionan
en el cuadro 1. Entre ellos, destacan la cirugía uterina previa (el más importante) y la placenta previa, sobre todo la que aparece después de una cesárea anterior.
El riesgo de AC en casos con placenta previa, oscila entre cifras inferiores al 5% en pacientes sin cirugía uterina, a por encima del 50% en casos con 4 ó más cesáreas. En pacientes sin placenta previa, el riesgo también aumenta con el número de cesáreas, pero en menor proporción llegando a cifras del 2,4% en casos de 3 ó más cirugias.
La frecuencia de acretismo placentario ha ido en aumento debido al incremento en la tasa de cesáreas, aunque el porcentaje varía según los estudios. En la actualidad se admite una incidencia de 2 por cada 1000 partos2. En cuanto a la morbimortalidad se ha visto disminuida debido a las mejoras en el diagnostico y tratamiento de esta patología. En las últimas series publicadas no hay casos de muerte materna3. Conlleva especial riesgo la placenta
percreta, donde se han publicado cifras de mortalidad de hasta el 7%,3,4,5,. La morbilidad materna queda reflejada en el cuadro 2.
CLINICA
Durante el embarazo suele ser asintomática, salvo que esté asociada a placenta previa. La primera aparición clínica suele ser en el periodo del alumbramiento, en el que aparecerán falta de cotiledones durante la revisión placentaria o ausencia de desprendimiento.
El resultado es una hemorragia masiva. Se estima que la pérdida sanguínea tras intentar el alumbramiento es mayor de 3000 ml en el 90% de las pacientes con placenta ácreta5.
DIAGNOSTICO
El diagnóstico clásico del acretismo placentario ha sido siempre intraparto. En la fase de alumbramiento no se produce la expulsión espontánea de la placenta y cuando se intenta el desprendimiento manual, aparece la imposibilidad de extracción o bien tiene lugar únicamente en forma parcial, con signos evidentes de desgarro en los cotiledones o en el útero y aparición de hemorragia masiva. Sin embargo, un factor clave para el manejo del acretismo placentario es su diagnostico temprano, identificando factores de riesgo prenatales. Su identificación prenatal permitirá estar alerta ante posibles complicaciones en el parto, disminuyendo la morbimortalidad asociada a esta patología. Como norma, todas la pacientes con placenta previa deben evaluarse para descartar una placentación anómala y con atención especial en aquellas con cesárea anterior.
En la actualidad, se dispone de pruebas de imagen para su detección. Tanto la ecografía, usada como prueba de primer nivel, como la resonancia magnética nuclear RMN, permiten establecer un diagnostico de sospecha.
ECOGRAFÍA
La ecografía es la mejor técnica para evaluar la posición e implantación placentaria. Tiene una sensibilidad del 77-93%, una especificidad del 71- 97%, valor predictivo positivo (VPP) del 65-88%
y valor predictivo negativo (VPN) del 92-98%. Se pueden obtener imágenes de mayor resolución con la ecografía transvaginal sobre todo en casos de placenta previa y placenta posterior, ya que permite una visualización más cercana del segmento uterino inferior y de la placenta. En condiciones normales el tejido trofoblástico se visualiza como una masa
CUADRO 1
Factores de riesgo para acretismo placentario
• Cirugía uterina previa
• Placenta previa
• Edad materna superior a 35 años
• Multiparidad
• Defectos endometriales (síndrome de Asherman)
• Miomas submucosos.
• Sexo femenino.
• Tabaco.
CUADRO 2 Morbilidad materna
• Hemorragia (90%)
• Transfusión (55%)
• Rotura uterina
• Invasión de órganos adyacentes (6%)
• Infección
• Retención de restos ovulares
• Coagulación intravascular diseminada (8,6%)
• Pérdida de la capacidad reproductiva
• Complicaciones derivadas de la politransfusión