E. CRITICA DE LA RAZÓN PRÁCTICA. FORMALISMO MORAL: LIBERTAD Y AUTONOMÍA

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E. CRITICA DE LA RAZÓN PRÁCTICA.

FORMALISMO MORAL: LIBERTAD Y AUTONOMÍA

Las preguntas que no tenían respuesta en el ámbito de la razón pura, por ejemplo:

las referidas a los contenidos metafísicos de alma, Dios, mundo, la encuentran en la crítica de la razón práctica. Después de contestar a la pregunta: ¿que puedo conocer?, Kant considera ahora la siguiente cuestión: ¿qué debo hacer? Si a la primera contesta en la “Crítica de la razón pura”, a esta segunda responde desde la “Crítica de la razón práctica”. En el siguiente cuadro aparecen las diferencias entre razón teórica y razón práctica.

Razón teórica/razón práctica

Kant, en la Crítica de la razón pura, demuestra que más allá de los límites de la experiencia no hay conocimiento científico posible y que, cuando la razón excede esos límites, incurre en contradicciones. A pesar de eso, los principales conceptos de la metafísica (Dios, alma, mundo), aunque rebosan los límites de la experiencia sensible, no son en absoluto contrarios a la razón, sino que constituyen el ideal que la razón ambiciona conocer e incluso el objetivo ideal al que la propia forma sintética del conocimiento tiende.

La razón humana se ve acosada por cuestiones que no puede esquivar, como nos indica el autor, pero a las que tampoco puede responder. Lo deseable no resulta alcanzable. ¿Qué hacer, pues? Ir por otro camino: el de la Crítica de la razón práctica.

1. CRÍTICA DE LAS ÉTICAS MATERIALES: EL IMPERATIVO HIPOTÉTICO

La ética es un asunto exclusivamente humano. Ni los dioses, ni los animales tienen problemas éticos. Es preciso distinguir entre ética «materialista» y ética «material».

La ética materialista se fundamenta en una realidad no espiritual y se opone, por tanto, a una ética espiritualista. Ejemplo: la ética marxista frente a una ética cristiana.

La ética material es aquella en la que la bondad o la maldad de la conducta depende de algo que se considera un bien supremo para el ser humano. Así, por ejemplo, este bien supremo puede identificarse (según cada teoría ética) con el placer (ética epicureísta), con la felicidad (ética eudemonista aristotélica), con Dios (ética cristiana), etc. Kant critica estas éticas.

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Las éticas materiales tienen las siguientes características:

a) Son éticas que se basan en medios para conseguir un fin.

b) Son éticas de contenido y de normas. Por ejemplo: en la ética epicúrea, el contenido sería el placer, y una norma: «No te metas en política».

c) Son éticas empíricas, porque sus normas y su contenido se basan en la experiencia. Así, en una ética epicúrea vemos, por experiencia, que desde niños buscamos el placer, y la experiencia también nos muestra que la política produce disgustos.

d) Son éticas hipotéticas, porque sus normas aparecen formuladas de manera hipotética o condicional. Ejemplo: si quieres que te dejen una herencia, cuida a los que te la puedan aportar (abuelos, padres, tíos).

e) Son éticas heterónomas, porque sus normas provienen del exterior de la razón, de fuera del propio sujeto. Por ejemplo, un objeto que consumir nos produce placer.

2. LA MORAL FORMAL: EL IMPERATIVO CATEGÓRICO

El punto de partida de la moral kantiana es la constatación de que el sujeto tiene conciencia de su obligación moral. Ésta debe originarse en la razón. En común con los animales tenemos deseos, inclinaciones y sentimientos, pero, a diferencia de ellos, somos seres racionales y nuestra razón debe indicarnos el camino de nuestros comportamientos.

La ética formal kantiana establece cómo debemos comportarnos, qué es lo bueno y qué es lo malo.Las características de esta ética son las siguientes:

a) Es una ética vacía de contenidos, es decir, no establece ningún fin, ni tampoco medios. Ejemplo: «Hay que ayudar a los demás».

b) Es una ética no empírica, o sea, a priori. Sus normas son universales y necesarias para todos los seres humanos. Ejemplo: «Hay que cuidar los materiales del aula».

c) Es una ética categórica, esto es, sus juicios son absolutos y sin condición alguna.

Ejemplo: «Hay que ser honrado».

d) Es una ética autónoma, es decir, el sujeto se da a sí mismo una norma, sin que le venga impuesta por algo exterior a la propia razón. Ejemplo: «Hay que cuidar mi salud».

e) Es una ética que se basa en el deber. No nos indica lo que debemos hacer, sino cómo debemos hacerlo. La norma moral es el deber por puro respeto al deber, sin nada a cambio. Ejemplo: «Debo cuidar al abuelo».

El deber

Para Kant, la única norma de la moralidad es el deber, es decir, actuar conforme a una ley. Distingue tres tipos de acciones:

a) Acciones contrarias al deber. Por ejemplo: un comerciante que cobra precios abusivos. Esto es moralmente malo.

b) Acciones que son conformes al deber. Por ejemplo: un comerciante que ajusta bastante los precios con la finalidad de ganar clientes. Esto es actuar conforme a la legalidad.

c) Acciones por deber. Por ejemplo: un comerciante que cobra lo que es justo

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3. MÁXIMAS Y NORMAS (LEYES): LOS IMPERATIVOS Kant distingue entre máximas y ley moral.

a) Las máximas son principios subjetivos, considerados como válidos sólo para la voluntad del sujeto que los formula.

b) Las leyes son principios o normas objetivas, que son consideradas como válidas para la voluntad de todos los seres racionales.

Nos estamos refiriendo a los imperativos categóricos. La máxima expresa un deseo personal, a diferencia de la ley, que expresa un deber. Ejemplo: «Deseo portarme bien».

Kant distingue dos clases de imperativos: los hipotéticos y los categóricos.

a) Los imperativos hipotéticos son aquellos que utilizan las éticas materiales y que están formulados de manera condicional. Éstos no tienen valor universal. Por ejemplo: «Si te portas bien, te compro un libro de filosofía».

b) Los imperativos categóricos son aquellos en los que la acción no tiene ningún fin, están formulados con juicios o normas absolutas, sin ninguna condición, y tienen un valor universal. Ejemplo: «Estudia porque ése es tu deber».

Como podemos ver en el cuadro de abajo, Kant nos aporta varias definiciones o formulaciones del imperativo categórico. Los imperativos categóricos son leyes morales de carácter formal, porque nos indican cómo debemos actuar. Kant rechaza los imperativos hipotéticos, propios de las éticas materiales.

Formulaciones del imperativo categórico

1º «Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre, al mismo tiempo, como principio de una legislación universal.» Ejemplo: «Cuida al padre y a la madre».

2º «Considera a la humanidad, sea en tu persona, sea en la persona de otro, siempre como un fin, nunca como un medio.» Ejemplo: «Debes respetar la vida».

3º «Obra de modo que tu voluntad, con su máxima, pueda considerarse universalmente legisladora respecto a sí misma.» Ejemplo: «Cuidar la salud».

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4. LOS POSTULADOS DE LA RAZÓN PRÁCTICA

En la “Crítica de la razón pura”, Kant puso de manifiesto la imposibilidad de la metafísica como ciencia y, por tanto, la imposibilidad de un conocimiento acerca del alma, del mundo y de Dios. Pero Kant no niega la inmortalidad del alma, ni la existencia de Dios.

Sólo afirma que no son objeto de conocimiento científico. Dios, el alma (la inmortalidad) y la libertad son los postulados de la razón práctica, o sea, existen unos postulados que son una exigencia de la razón práctica, una condición para que exista la moral.

1. Axiomas. Son proposiciones evidentes por sí mismas, que no necesitan demostración. Ejemplo: «toda cantidad es igual a sí misma».

2. Teoremas. Son proposiciones que no son evidentes por sí mismas, pero pueden ser demostradas. Ejemplo: el teorema de Pitágoras.

3. Postulados. Proposiciones que no son evidentes y no pueden demostrarse, pero hay que admitirlas para que algo (matemáticas, moral...) sea posible. Ejemplo: El postulado quinto de Euclides: «En un plano y por un punto exterior a una recta sólo puede trazarse una paralela a dicha recta». Éste es condición para la existencia de las matemáticas. La libertad lo es, por ejemplo, para la existencia de la moralidad.

La libertad de la voluntad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios son los postulados de la Crítica de la razón práctica.

 La existencia de la libertad viene dada por la existencia misma de la ley moral.

Es una condición de la moral autónoma. Sin libertad no hay moral. Como vimos,

«postulado» significa aquí algo que no es demostrable, pero que necesariamente tenemos que suponerlo como condición que hace posible la moral misma. Obrar moralmente, conforme al deber, sólo es posible si existe la libertad para vencer las inclinaciones, deseos y condicionamientos. El mundo es el lugar en el que se ejerce la libertad.

 La inmortalidad del alma deriva de la exigencia de realización del supremo bien por parte de la voluntad. Ésta, en su acción moral, persigue la realización de la santidad, que no puede conseguirse en esta vida y por eso necesita de una existencia duradera que sólo es posible con la inmortalidad.

Así pues, la inmortalidad del alma se comprende mejor si tenemos en cuenta que la razón nos ordena alcanzar la virtud, la mayor honradez posible, la perfecta adecuación de nuestra voluntad a la ley moral. Pero la cima de la honradez jamás puede conseguirse en una existencia tan limitada como la nuestra. Su alcance exige una duración ilimitada, en un proceso indefinido de ajuste a la inmortalidad.

 La existencia de Dios. La unión de virtud y felicidad constituye el supremo bien para el ser humano. Virtud es la adecuación de mi acción al deber. La existencia de Dios se presupone como garantía del enlace entre virtud y felicidad. La persona virtuosa renuncia a la felicidad, pero se hace digna de ella y Dios lo garantiza. En este mundo no se puede alcanzar la felicidad plenamente.

Por eso, el ser humano sólo puede alcanzar la felicidad y el supremo bien si Dios existe. Por otra parte, Kant justifica la existencia de Dios al destacar la enorme diferencia que existe entre ser y debe ser, tanta que exige la existencia de Dios como realidad en la que el ser y el deber ser se identifican. Dios es un ideal de perfección al que el ser humano pretende parecerse. Dios es el ideal para el obrar humano.

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F. TEORÍA JURÍDICO-POLÍTICA: LA PAZ PERPETUA

La “Metafísica de las costumbres” contiene lo que algunos llaman la «segunda ética kantiana». Una vez asegurados unos criterios morales que deben guiar nuestros comportamientos, nuestro autor sigue profundizando en la idea de una sociedad civil regida por las bases universales del derecho y la moralidad. En esta propuesta sobre el derecho y la sociedad, Kant se muestra próximo a la tradición liberal de Locke, Montesquieu y Rousseau. La libertad de uno debe coincidir con la libertad de todos. La sociedad debe consentir la mayor libertad compaginándola con las diferencias de sus miembros y asegurando unos límites a esa libertad.

Legalidad/moralidad

a) La legalidad, para Kant, es la mera coincidencia o no coincidencia de una acción con la ley, sin tomar en cuenta el motivo de la acción.

b) La moralidad es una acción en la que la idea del deber, expresado en ley, es el motivo mismo de la acción.

La moralidad es una cualidad de las personas, mientras que la legalidad es una propiedad de los actos externos.

La nota característica del derecho (legalidad) es la coacción, es decir, el obligar a cumplir la acción, mientras que la de la moralidad es la libertad, o sea, fundamentalmente la propia decisión.

Para Kant, el hecho ha de fundarse en la moral, en la buena voluntad. En su

“Ensayo sobre la paz perpetua” (1795), desarrolla principalmente las siguientes afirmaciones, según el profesor Francisco Fernández Buey:

a) La guerra es un mal inaceptable. Pero es un mal del que nadie se puede curar completa e inmediatamente.

b) La defensa propia es moralmente admisible. Pero hay que distinguir entre el plano estatal-nacional y el plano internacional.

c) La concordia se basa en la complementación de consenso y contención.

Pero hay una asimetría entre el uso de la contención en el plano estatal y en el plano internacional: los ciudadanos deben lealtad política a las leyes del propio estado, mientras que en el plano internacional debe regir el pacto y la no- intervención en la constitución interna de los otros estados.

d) Hay que aspirar a la paz perpetua. Pero la paz perpetua no es la paz de los cementerios. Los prerrequisitos de la paz perpetua son: un pacto preliminar y limitado entre estados, en el que los estados se dotan de una constitución republicana (representativa), pero mantienen su soberanía y, desde ella, renuncian a la injerencia bélica en los asuntos de los otros, constituyen una asociación federativa o confederación cuyo objetivo primordial es la no-agresión entre los estados firmantes y dan ejemplo, incluso unilateralmente, de comportamiento pacífico.

e) La forma en que se concreta la aspiración a la paz perpetua (incluida la declaración unilateral de renuncia a la guerra en caso de conflicto) no es garantía de paz para siempre. En esto no hay garantías. Sólo podemos aspirar a actuar

«como si...» (como si fuéramos libres de elegir y como si hubiera garantía de paz perpetua).

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f) Sólo el reconocimiento del persistente peligro de recaída en la guerra puede sustentar la exigencia de la razón, haciendo valer por medios legales los derechos que excluyen el recurso a la guerra. Como el hombre aprende, por lo general, por choque, las condiciones de posibilidad de una política de paz aumentarán con la conciencia del aumento de la destructividad de las armas.

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