Primeros auxilios. Prevención de emergencias y autoprotección

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La Ley de Prevención de Riesgos Labo-rales, en el Capitulo III, art. 20, marca como obligación del empresario el análisis de las posibles situaciones de emergencia, así como la adopción de las medidas necesarias, entre otras, en materia de primeros auxilios.

Entre dichas medidas podemos destacar: • Designación del personal encargado de poner en práctica dichas medidas previa consulta de los delegados de prevención (art. 33 y 36 de la LPRL). Dicho personal, en función de los riesgos, deberá recibir la formación adecuada en materia de primeros auxilios, ser suficiente en número y disponer del material adecuado, siempre a tenor del tamaño y activi-dad de la empresa, de la organiza-ción del trabajo y del nivel tecnológi-co de aquella.

• Revisión o comprobación periódica del correcto funcionamiento de las medidas adoptadas.

• Organización de las relaciones que

sean necesarias con servicios exter-nos para garantizar la rapidez y efica-cia de las actuaciones en materia de primeros auxilios y asistencia médica de urgencias.

Primeros Auxilios:

Los Primeros Auxilios son técnicas sencillas y rápidas que pueden reducir los efectos de las lesiones, estabilizar el estado del accidentado, e incluso salvar una vida y que se aplican en caso de un accidente, del tipo que sea, usando el material que se disponga, hasta la llegada de personal especializado.

Los primeros auxilios, no son trata-mientos médicos, sino técnicas más o menos sencillas que cualquier persona, con una formación adecuada, puede llevar a cabo ante la imposibilidad de que en el momento del accidente pue-da haber personal sanitario cualificado que se haga cargo del accidentado.

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No obstante, hay que tener en cuenta que, si no se hacen de forma correcta, algunas maniobras de primeros auxi-lios pueden agravar los daños de los heridos, por lo que deberán realizarse siempre por personal que tenga una formación adecuada, conozca estas téc-nicas y sepa cómo se debe de actuar. En caso contrario, se esperará a que lleguen los servicios de emergencia. El estado y la evolución de las lesiones derivadas de un accidente dependen, en gran parte, de la rapidez y de la calidad de los primeros auxilios reci-bidos. Si se realizan adecuadamente, los primeros auxilios pueden evitar el empeoramiento o agravamiento de las lesiones, aliviar en lo posible el do-lor, evitar la aparición de infecciones, hemorragias, etc. y en algunos casos evitar incluso la muerte.

Principios generales de

actua-ción en primeros auxilios:

• Conservar la calma.

• Avisar a los equipos de emergencia. • Apartar a la víctima de la zona de

pe-ligro trasladándola con precaución. • Ante la duda, no movilizar al paciente. • Hacer una composición de lugar y

examinar al accidentado.

• Tranquilizar en todo momento a la víctima.

• No dar de comer ni de beber a los accidentados.

• No medicar al accidentado.

• Mantener abrigado al accidentado. • Atender con prioridad: paradas

respira-torias y cardíacas y hemorragias graves.

Secuencia de actuaciones en

primeros auxilios:

Para llevar a cabo las técnicas de prime-ros auxilios es necesario tener en cuenta la siguiente secuencia de actuaciones:

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PROTEGER

EVALUAR

AVISAR

SOCORRER

• Proteger:

En primer lugar, es fundamental asegu-rarnos de que no corremos peligro ni nosotros mismos, ni el accidentado e

intentar proteger a la víctima de posi-bles nuevos daños.

• Evaluar:

Cuando hayamos comprobado que es-tamos fuera de peligro, hay que analizar y evaluar cual es la situación (origen del daño, estado de las víctimas, gravedad y número de afectados, etc.)

• Avisar:

Si la situación lo requiere, se solici-tará ayuda a los servicios sanitarios de emergencia, transmitiéndoles la información obtenida al evaluar la situación.

• Socorrer:

Tras solicitar ayuda a los servicios de emergencias, se procederá a realizar los primeros auxilios a los accidenta-dos, siempre que estemos seguros de lo que hay que hacer y no se produzcan mayores daños con nuestra actuación.

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Secuencia de actuación de la

evaluación de heridos:

1º) Comprobar si el herido está cons-ciente.

2º) Comprobar si el herido respira. ¿ESTÁ

CONSCIENTE?

Interrogar para saber qué le ha pasado y aplicar técnicas de primeros auxilios. Si No ¿RESPIRA? Si Colocar al herido en Posición Lateral de Seguridad. No

Hacer Reanimación Cardiopulmonar (RCP)

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6.1 Reanimación

Cardio-pulmonar (RCP):

La parada cardiorrespiratoria (PCR) o parada cardiopulmonar es una si-tuación muy grave que requiere una actuación inmediata y precisa para evitar graves consecuencias (daños cerebrales y/o muerte). Normalmente va asociada a enfermedades cardiacas, aunque puede producirse en cualquier momento e incluso de forma súbita sin ninguna patología previa.

Parada Cardiorrespiratoria (PCR):

La PCR (Parada Cardiorrespiratoria) se define como una interrupción brusca e inesperada de las funciones respira-torias y/o de la capacidad del corazón para bombear sangre adecuadamente. La parada cardiaca puede estar ocasio-nada por un fallo del corazón (infarto de miocardio) o por un fallo en otros órganos que afecte de forma secunda-ria al corazón.

La parada respiratoria puede produ-cirse por diversas causas que, si no se resuelven, dará lugar a una parada cardiorrespiratoria.

En general, la parada cardiorrespira-toria puede producirse por: infarto de corazón, ictus o infarto cerebral, ahogamientos, crisis epilépticas, trau-matismos, electrocuciones, consumo de drogas, etc.

La reanimación cardiopulmonar puede llevarse a cabo mediante el uso de desfibriladores que pueden ser manua-les (usados por personal sanitario) o semiautomáticos (utilizados por perso-nal sanitario o no sanitario), así como mediante la técnica de Reanimación Cardiopulmonar (RCP).

La Reanimación Cardiopulmonar es un conjunto de maniobras llevadas a cabo para restablecer la función respiratoria y la circulación del corazón. El éxito de la RCP depende de:

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• El tiempo trascurrido desde la parada cardiorrespiratoria hasta el inicio de la maniobra. El inicio inmediato de la reanimación es el factor que más influye en la supervivencia, siendo necesario iniciar la maniobra en 5 o 6 minutos como máximo desde que se produce la parada.

• La duración de la RCP: cuando la reanimación dura más de 30 minutos las víctimas no suelen sobrevivir. • Entrenamiento y equipamiento del

per-sonal de emergencia y el reanimador. • Las características del paciente

(edad, estado de salud, etc).

Para que la Reanimación Cardiopulmo-nar tenga éxito debemos de tener muy presente que formamos parte de una

Cadena de Supervivencia, en la que es fundamental avisar a los servicios de urgencia e iniciar la Reanimación Car-diopulmonar hasta que estos se hagan cargo de la situación.

Cadena de Supervivencia de la Reani-mación Cardiopulmonar:

1) Reconocimiento precoz de la emer-gencia y llamada a los servicios de urgencias (112).

2) Reanimación Cardiopulmonar precoz iniciada por el testigo (nosotros). 3) Desfibrilación precoz: realizada por

personal cualificado.

4) Soporte Vital Avanzado: UVI móvil.

Técnica de la RCP:

Es una técnica que consiste en la respiración “boca a boca” y el masaje cardiaco externo.

Cuando tengamos una víctima incons-ciente debemos actuar de la siguiente manera:

1) Maniobra Frente-Mentón: colocando una mano en la frente y la otra en el mentón, extender el cuello y elevar el mentón de la víctima para comprobar si respira (En los casos en que hubie-ra signos de una lesión que pudiehubie-ra

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haber afectado a la columna verte-bral no se moverá la cabeza).

2) Observar si existen cuerpos extraños en la boca (comida, chicles, dientes, etc.) y retirarlos si son accesibles. 3) Observar si la víctima respira:

acer-car la acer-cara a la boca de la víctima y observar si se eleva el tórax, intentar escuchar si respira y sentir el aire en nuestra mejilla.

- Si respira: colocar a la víctima en posición lateral de seguridad. - Si no respira: llamar a los servicios

de urgencia (112) y realizar la RCP.

Técnica de la Respiración Artificial o Boca a Boca:

• Si no hay indicios de traumatismos que pudieran haber ocasionado una lesión de la columna vertebral, extender el cuello con la maniobra Frente-Mentón.

• Pasar la mano de la frente a la nariz y pinzarla.

• Colocar los labios en la boca de la

víctima sellando completamente su boca con la nuestra.

• Iniciar el boca a boca con 2 insufla-ciones.

Masaje Cardiaco Externo:

Se debe colocar a la víctima sobre una superficie dura y realizar compresiones del tórax en secuencias de 30 compre-siones seguidas a un ritmo de 100 com-presiones por minuto, alternándolas con las ventilaciones boca a boca: 1) 2 ventilaciones boca a boca. 2) 30 compresiones torácicas. 3) 2 ventilaciones boca a boca. 4) 30 compresiones torácicas. 5) 2 ventilaciones boca a boca. 6) 30 compresiones torácicas. 7) …

En el caso de que por alguna razón no se pudiera hacer el boca a boca se rea-lizará, al menos, el masaje cardiaco. Para realizar el masaje cardiaco:

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- Nos colocaremos de rodillas al lado de la víctima.

- Colocaremos el talón de una mano en el centro del esternón y sobre esta mano, el talón de la otra, en-trecruzando los dedos para mante-nerlas firmes y unidas. Los brazos se deben de mantener rectos y sólo se debe apoyar el talón de una mano en el pecho de la víctima. - Con esta posición, dejar caer el

peso de nuestro cuerpo para com-primir el esternón, manteniendo los codos rígidos y rectos y apoyando solamente el talón de una mano sobre la víctima. Se debe de hundir el esternón 4 o 5 cms.

- A continuación retirar la presión para permitir que el corazón se vuelva a llenar, pero manteniendo las manos en su sitio.

6.2 Pérdida de

conoci-miento:

Lipotimia:

Es una pérdida del conocimiento, breve y transitoria, debida a una parada momentánea de aporte sanguíneo al cerebro. Si se prolonga en el tiempo, se denomina síncope y requiere de asistencia médica.

En un primer momento se producen síntomas como: falta de fuerzas, malestar, vértigo, náuseas o vómitos, visión borrosa, palidez y sudoración fría; y posteriormente se produce el desmayo.

¿Qué hacer?:

• Acostar a la víctima y elevarle las piernas para favorecer el riego san-guíneo a la cabeza.

• Aflojar la ropa (cinturón, corbata…). • Si la víctima está inconsciente, no

darle NADA DE BEBER.

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a los servicios sanitarios de emer-gencia (112).

Crisis epiléptica:

Se caracteriza por una pérdida de co-nocimiento acompañada de convulsio-nes o espasmos musculares, pudiendo aparecer “espuma” por la boca.

Después de la crisis la víctima recobra poco a poco el conocimiento, encon-trándose confusa, desorientada y atur-dida. En algunos casos puede dar lugar a una parada respiratoria o cardiaca.

¿Qué hacer?:

Cuando se producen convulsiones, el objetivo principal es proteger a la per-sona de una lesión por lo que se trata-rá de dejar a la persona en el suelo en una zona despejada y libre de muebles u objetos cortantes o peligrosos. • Dejar descansar la cabeza de la

per-sona en el suelo, si es posible sobre una superficie blanda (almohada,

chaqueta, etc).

• Aflojar la ropa apretada, especial-mente alrededor del cuello.

• Meterle un pañuelo en la boca para evitar que se muerda la lengua. • En caso de que se produzca espuma

abundante por la boca o vómitos co-locar a la persona en posición lateral de seguridad.

• Observar al enfermo hasta que finali-ce la crisis, observando los síntomas y la duración para informar posterior-mente al médico.

Hipoglucemia:

Es una bajada del nivel de azúcar o glu-cosa en sangre. Produce los siguientes síntomas: sensación de hambre, can-sancio o debilidad, mareos y temblo-res, latidos cardiacos rápidos o fuertes, sudoración y palidez, visión borrosa o doble, convulsiones e incluso coma en casos graves.

Se puede producir tanto en personas diabéticas como no diabéticas.

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¿Qué hacer?:

• Intentar tranquilizar al afectado. • Si está consciente darle un azucarillo

o un vaso de agua con azúcar. • Si está inconsciente no darle nada y

pedir ayuda.

Hiperglucemia:

Consiste en una subida de los niveles de glucosa en sangre que se manifies-ta con síntomas de nerviosismo, mal aliento (olor a manzana verde), pérdida de conocimiento e incluso el coma. Es típica en personas diabéticas.

¿Qué hacer?:

• Si el paciente está consciente se le puede dar un vaso de agua.

• Si el paciente esta inconsciente no darle nada y pedir ayuda médica.

Accidentes cerebrovasculares:

Son accidentes como infartos o hemo-rragias cerebrales en los que el tejido del cerebro queda dañado o muerto, por lo que resultan de gran gravedad

y requieren de asistencia hospitalaria urgente.

Se pueden producir por distintas pato-logías (hipertensión, trombosis, etc.) y por consumo de drogas:

Los síntomas son diversos: mareos, malestar general, nauseas y vómitos, convulsiones y parálisis en distintos grados, etc.

¿Qué hacer?:

Lo importante es poder reconocer esta situación, para lo cual hay que pedir al afectado:

• Que sonría

• Que pronuncie una frase • Que levante ambos brazos. Si la persona tuviera problemas con cualquiera de estas pruebas hay que llamar al 112 y describir los síntomas.

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6.3 Heridas y hemorragias:

Heridas:

Las heridas son lesiones en las que se produce la rotura de la piel. Pueden ser de distinta gravedad, según las dimen-siones de las mismas y si afectan o no a vasos sanguíneos.

¿Qué hacer?:

En heridas poco profundas los prime-ros auxilios consisten en limpiar, desin-fectar y proteger la herida:

• Lavarse bien las manos antes de proceder a la cura.

• Aplicar presión con una gasa estéril para cortar la hemorragia.

• Limpiar la herida con agua y jabón o suero fisiológico e intentar que no queden cuerpos extraños en el interior de la herida (cristales, suciedad, etc). • Secar con gasas estériles

simplemen-te por contacto, sin frotar.

• Aplicar agua oxigenada, betadine u otro desinfectante.

• Cubrir con un apósito, tirita o gasas

estériles y esparadrapo.

Hemorragias:

Las hemorragias son heridas en las que se producen roturas de vasos san-guíneos, con lo que, si son externas, sangran de forma abundante.

¿Qué hacer?:

Lo principal en el caso de hemorragias abiertas es cortar la hemorragia para detener la pérdida de sangre.

• Taponar la herida con apósitos o gasas estériles.

• Presionar la herida en el punto de sangrado para intentar cortar la he-morragia. Mantener la presión duran-te unos 10 minutos y después dejar de presionar sin quitar los apósitos. • Si la herida es en una extremidad,

mantenerla elevada por encima del corazón (si es en un brazo elevando el brazo y si es en una pierna tum-bando al herido y sujetando la pierna en alto).

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Si se consigue cortar la hemorragia vendar la herida y trasladar al acciden-tado a un centro hospitalario.

Si no se consigue cortar la hemorragia: • Intentar localizar la arteria principal

del brazo (arteria humeral) o de la pierna (arteria femoral), según la parte afectada y ejercer presión so-bre la misma para reducir la circula-ción sanguínea en esa arteria. • No se realizará torniquete a no ser

que sea por personal especializado. En ocasiones, como consecuencia de un traumatismo, se produce rotura de vasos sanguíneos pero la sangre no sale al exterior. En esos casos se habla de hemorragia interna y se caracteriza porque la persona afectada presenta síntomas de shock: palidez, sudor frío, aturdimiento, pupilas dilatadas, pulso rápido y débil y respiración superficial y agitada. Cuando se sospeche de una posible hemorragia interna se aflojarán las ropas del herido, se le abrigará,

tranquilizará y se pedirá ayuda sa-nitaria o se le trasladará a un centro sanitario.

Hemorragias de nariz:

Es relativamente frecuente y puede tener orígenes muy diversos: golpes, irritación de las mucosas nasales por alergias, resfriados, etc.

¿Qué hacer?:

• Taponar la nariz presionando, la parte blanda de las fosas nasales contra el tabique nasal durante 5 -10 minutos.

• Inclinar la cabeza hacia delante para evitar inspirar sangre y coágulos y respirar por la boca.

• Si no se detiene la hemorragia tapo-nar la tapo-nariz suavemente con una gasa mojada en agua oxigenada y acudir a un centro sanitario de urgencias. Cuando una hemorragia de nariz o de oído se aparece después de un golpe en la cabeza puede ser síntoma de

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fractura craneal por lo que requerirá asistencia médica para descartar posi-bles daños internos

6.4 Luxaciones, eguinces

y fracturas:

Luxaciones:

Una luxación o dislocación se origina cuando los huesos que forman una ar-ticulación como el codo o el hombre se salen de su posición normal, producien-do intenso producien-dolor, inflamación y limitan-do o imposibilitanlimitan-do la movilidad.

¿Qué hacer?:

• Inmovilizar la zona afectada y trasla-dar al herido a un centro hospitalario. • No intentar colocar los huesos, esta

es tarea de un especialista.

Esguinces:

Un esguince o torcedura se origina cuando los ligamentos de una articu-lación se lesionan por un movimiento

extremo o demasiado repentino de la misma. Los más frecuentes son los es-guinces de tobillo. Las consecuencias son inflamación de la zona afectada, hematoma y dolor.

¿Qué hacer?:

• Colocar el miembro afectado en posición elevada

• Aplicar hielo en una bolsa de plástico y colocando un trapo o paño entre medias para evitar el contacto directo con la piel.

• Vendar la zona afectada para inmovi-lizar la articulación.

• Trasladar a la persona afectada a un centro de urgencias médicas.

Fracturas:

Las fracturas son rupturas o pérdidas de continuidad de un hueso. General-mente se producen por accidentes de tráfico, golpes o caídas, aunque tam-bién pueden derivarse por patologías asociadas a la pérdida de masa ósea como la osteoporosis.

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Los síntomas de las fracturas son: dolor intenso, hinchazón y hematoma, entumecimiento y hormigueo de la zona afectada y movilidad limitada o incapacidad de movimiento.

¿Qué hacer?:

Es importante no mover la zona afecta-da para evitar que se produzcan afecta-daños mayores por desplazamientos de los huesos rotos contra los tejidos blan-dos, vasos sanguíneos o la piel. • NO mover la zona afectada, ni

inten-tar colocar los huesos.

• Inmovilizar el miembro afectado, cuidando de no cortar la circulación de la sangre.

• Trasladar al accidentado a un centro urgencias médicas.

Si la fractura es abierta, con una herida al exterior, se intentará tapar la hemo-rragia colocando apósitos o gasas esté-riles, sin utilizar productos desinfectan-tes ya que podrían dañar el hueso.

Fracturas de columna:

Las fracturas de la columna vertebral se producen generalmente por acci-dentes de tráfico, caídas o trauma-tismos fuertes y sus consecuencias pueden ser muy graves por la posibili-dad de que se vea afectada la médula espinal o algún nervio y, por tanto, la movilidad y sensibilidad de alguna parte del cuerpo.

Algunos de los síntomas serían: inten-so dolor, incapacidad de movimiento, pérdida de sensibilidad, hormigueo o sensación de acorchamiento en distin-tas partes del cuerpo, según la zona o nervios afectados.

¿Qué hacer?:

• Es muy importante no movilizar al herido para evitar, daños mayores, esperando a que lleguen los servi-cios médicos de urgencia para ello. Si es imprescindible su traslado, por-que corra peligro su vida, se deberá

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realizar con sumo cuidado y mante-niendo la espalda lo más recta posible. El traslado deberá realizarse al menos por 3 personas:

• Una se colocará en un lado sujetando la unión de la cabeza y el cuello y la espalda del herido.

• Otra se colocará del lado opuesto, sujetando la espalda y los muslos. • Una tercera se colocará en el lado del

primero y sujetará la espalda y los muslos.

• De esta manera, intercalando sus manos, levantarán suavemente al accidentado, guiando y coordinando uno de ellos con la voz los movimien-tos para que vayan al unísono.

6.5 Quemaduras:

Las quemaduras son lesiones que se producen en los tejidos del cuerpo humano por la acción de elevadas temperaturas (fuego, líquidos y gases

calientes, etc), radiación solar, sustan-cias químicas o la electricidad.

Según la superficie de la piel afectada y la profundidad de las quemaduras, sus efectos pueden ser diversos: inflama-ción y enrojecimiento, apariinflama-ción de ampollas, pérdida de tejido cutáneo, etc. Posteriormente, al quedar dañada la piel y perder sus capacidades protec-toras, pueden generarse infecciones.

¿Qué hacer?:

En general, no se debe de poner nunca agua helada, hielo, aceite, pasta de dientes ni otras sustancias que común-mente se escucha que son buenas para las quemaduras, ya que pueden causar mayores daños.

• Quemaduras de primer grado: Son quemaduras superficiales en

las que sólo se ve afectada la capa externa de la piel. Provocan rojeces que duelen o escuecen y que, a veces se inflaman ligeramente.

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quemada con agua fría incluso, sumergiendo completamente la zona quemada si es posible. En caso nece-sario, aplicar un ungüento específico para quemaduras con efecto antibió-tico. Cubrir la zona quemada con un apósito o gasa estéril.

• Quemaduras de segundo grado:

No llegan a afectar a todas las capas de la piel o lo hacen parcialmente. Ocasionan ampollas y son dolorosas. Al romperse las ampollas, se pueden infectar fácilmente.

Refrescar la zona con abundante agua fría durante 15 minutos. Lavarse bien las manos, aplicar un ungüen-to específico para quemaduras con efecto antibiótico y cubrir con un apósito no adherente. Acudir al mé-dico para que supervise las lesiones y recomiende el tratamiento más adecuado.

Si la ampolla estuviera rota, se

tra-tará como una herida, cortando con una tijera limpia (preferiblemente estéril, la piel muerta).

• Quemaduras de tercer grado:

Afectan a todas las capas de la piel (la piel quemada se queda blanca o color carbón). Si los nervios están dañados, pueden causar poco o no causar dolor.

Son quemaduras muy graves que requieren atención médica urgente. No se deberán retirar los restos de ropa que puedan estar adheridos a la piel, ni aplicar cremas, ni poma-das de ningún tipo. Envolver la parte afectada con un paño limpio hume-decido en suero, agua oxigenada o agua y trasladar al afectado a un centro médico de urgencias.

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6.6 Electrocución:

La electrocución se produce por el con-tacto de las personas con instalaciones eléctricas en tensión o con equipos y partes de los mismos que se encuen-tren accidentalmente en tensión. Los efectos pueden ser diversos, aunque normalmente son de gravedad: quemaduras, pérdida de conocimiento, parada cardiaca o respiratoria, etc.

¿Qué hacer?:

• Cortar la corriente, desconectando todas las fuentes de alimentación. • Llamar a los servicios médicos de

emergencia (112).

Si no se puede cortar la corriente: • Intentar separar al herido de la parte

en tensión, utilizando siempre algún elemento que no sea conductor de la corriente (tabla o listón de madera, cuerda, silla de madera, etc.). Una vez separado de la corriente,

realizar las operaciones de primeros auxilios necesarias: apagar incendio en caso de que haya llamas (echar al suelo al afectado y hacerle rodar o cubrirlo con mantas / chaquetas), comprobar si hace falta realizar Reanimación, Cardiopulmonar, tratar las quemaduras, no darle de beber ni de comer, trasladarle a un centro hospitalario…

6.7 Atragantamiento:

El atragantamiento se produce cuando un cuerpo extraño, un trozo de comida, etc. se queda atascado en la garganta o la tráquea e impide respirar. En estos casos es necesario expulsarlo urgente-mente para permitir la entrada de aire en los pulmones y recobrar la respiración.

¿Qué hacer?:

Si constatamos que la persona afec-tada no puede expulsar el objeto tosiendo y no puede respirar hay que

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intentar llamar a un médico y realizar la maniobra de Heimlich:

1º Pedir ayuda médica.

2º Colocarse por detrás de la víctima, hacer que se incline y sujetándola con una mano por la cintura, darle 5 golpes fuertes y secos con el talón de la otra mano en la parte superior de la espalda (entre los homoplatos).

3º Desde detrás de la víctima, colocar nuestro puño, con el pulgar hacia adentro, en la boca del estómago de la víctima (justo por encima del ombligo) y agarrarlo firmemente con la otra mano.

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