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UNIVERSIDAD CENTROOCIDENTAL LISANDRO ALVARADO DECANATO DE MEDICINA.

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UNIVERSIDAD CENTROOCIDENTAL

“LISANDRO ALVARADO”

DECANATO DE MEDICINA.

ESTUDIO DE LOS DERMATOGLIFOS EN NIÑOS CON CONVULSION FEBRIL.UNA AYUDA DIAGNOSTICA.EMERGENCIA PEDIATRICA.

HOSPITAL ANTONIO MARIA PINEDA.

MAYO 2000- ABRIL 2001.

DENNY M. VARGAS S.

Barquisimeto, 2002.

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UNIVERSIDAD CENTROOCIDENTAL

“LISANDRO ALVARADO”

DEPARTAMENTO DE PEDIATRIA DR. AGUSTIN ZUBILLAGA HOSPITAL ANTONIO MARIA PINEDA.

ESTUDIO DE LOS DERMATOGLIFOS EN NIÑOS CON CONVULSION FEBRIL.UNA AYUDA DIAGNOSTICA.EMERGENCIA PEDIATRICA.

HOSPITAL ANTONIO MARIA PINEDA.

MAYO 2000- ABRIL 2001.

TRABAJO PRESENTADO PARA OPTAR AL GRADO DE ESPECIALISTA EN PUERICULTURA Y PEDIATRIA.

POR: DENNY M. VARGAS S.

Barquisimeto, 2002.

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ESTUDIO DE LOS DERMATOGLIFOS EN NIÑOS CON CONVULSION FEBRIL.UNA AYUDA DIAGNOSTICA.EMERGENCIA PEDIATRICA.

HOSPITAL ANTONIO MARIA PINEDA.

MAYO 2000- ABRIL 2001.

POR: DENNY M. VARGAS S.

TRABAJO DE GRADO APROBADO

_________________________ ________________________

JOSÉ QUERO GABRIEL GÓMEZ TUTOR

__________________________

EUSTOQUIO GONZÁLEZ

Barquisimeto, 2002.

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DEDICATORIA

A MIS PADRES, CUYO AMOR Y APOYO CONSTANTE HAN SIDO LOS PILARES FUNDAMENTALES PARA EDIFICAR EL FUTURO BRILLANTE

QUE COMO LEGADO DESEAN DEJARME.

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AGRADECIMIENTOS

A DIOS TODOPODEROSO QUE ME DA TODOS LOS DIAS EL SOPLO DE VIDA PARA SEGUIR ADELANTE EN LOS CAMINOS DEL MUNDO QUE

HE DE RECORRER.

A MIS PADRES: PEDRO Y ALIDA, SIMIENTE DE MI SER Y MI ESENCIA.

A LOS NIÑOS QUE CON INOCENCIA Y DULZURA ME TENDIERON SUS MANITAS PARA TRATAR DE PREDECIR SALUD.

A LA SRA. TERESA POR SER AMIGA SIN CONDICION.

AL LIC. JOSÉ QUERO Y DRA. PATRICIA ZEMAN, GUIAS INDELEBLES EN LA INVESTIGACION.

v

(6)

INDICE

Página

DEDICATORIA... iv

AGRADECIMIENTOS... v

INDICE DE CUADROS... viii

INDICE DE ILUSTRACIONES... x

RESUMEN... xi

INTRODUCCIÓN... 1

CAPÍTULO I: EL PROBLEMA. A. Planteamiento del problema... 3

B. Objetivos... 4

CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO. A. Antecedentes... 6

B. Bases teóricas... 7

CAPÍTULO III: MARCO METODOLÓGICO. A. Tipo y diseño de la investigación... 15

B. Población y muestra... 15

C. Técnicas e instrumento de recolección de datos... 15

D. Técnica de procesamiento y análisis de los datos... 16

CAPÍTULO IV: RESULTADOS... 19

CAPÍTULO V: DISCUSIÓN... 40

CAPÍTULO VI: CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES... 42

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS... 44

ANEXOS Anexo A: Curriculum Vitae... 48

Anexo B: Clasificación internacional de las epilepsias y síndromes epilépticos. 1989... 49

Anexo C: Instrumento de recolección de datos... 53

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Página

Anexo D: Fig.1 Tipos de patrones en los dedos... 54

Anexo E: Fig.2 Forma de determinar el contaje de crestas... 55

Anexo F: Fig.3 Areas que se estudian en la palma... 56

Anexo G: Fig.4 Palma con tres patrones... 57

Anexo H: Fig.5 Forma de calcular el ángulo atd y el contaje a-b... 58

Anexo I: Fig.6 Zonas en las cuales se divide la mano para asignar las posiciones de salida de las líneas principales... 59

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INDICE DE CUADROS

Cuadros Página

1. Distribución porcentual de niños con convulsión febril, según

grupos de edad y sexo... 19 2. Distribución porcentual de niños sanos (grupo control), según

grupos de edad y sexo... 20 3. Distribución porcentual de patrones en cada dedo por mano en el

sexo femenino... 21 4. Distribución porcentual de patrones en cada dedo por mano en el

sexo masculino... 22 5. Distribución porcentual de cada patrón a través de los cinco dedos de

la mano en las hembras con convulsión febril... 23 6. Distribución porcentual de cada patrón a través de los cinco dedos

de la mano en las hembras del grupo control... 24 7. Distribución porcentual de cada patrón a través de los cinco dedos

de la mano en los varones con convulsión febril... 25 8. Distribución porcentual de cada patrón a través de los cinco dedos

de la mano en los varones del grupo control... 26 9. Valor porcentual de pares de dedos homólogos derecho e izquierdo

con un patrón de idéntico, en el sexo femenino... 27 10. Valor porcentual de pares de dedos homólogos derecho e izquierdo

con un patrón idéntico, en el sexo masculino... 27 11. Valor porcentual de bilateralidad para cada par de dedos, en el sexo

femenino... 28 12. Valor porcentual de bilateralidad para cada par de dedos, en el sexo

masculino... 28 13. Distribución porcentual de la posición de salida de la línea A, en el

sexo femenino... 29

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14. Distribución porcentual de la posición de salida de la línea A, en el

sexo masculino... 29 15. Distribución porcentual de la posición de salida de la línea D, en el

sexo femenino... 30 16. Distribución porcentual de la posición de salida de la línea D, en el

sexo masculino... 30 17. Frecuencia relativa de la posición del trirradio axial, en el sexo

femenino... 31 18. Frecuencia relativa de la posición del trirradio axial, en el sexo

masculino... 32 19. Frecuencia relativa de tipos de patrones palmares, en el sexo

femenino... 33 20. Frecuencia relativa de tipos de patrones palmares, en el sexo

masculino... 35 21. Distribución porcentual de pliegues palmares en el sexo

femenino... 37 22. Distribución porcentual de pliegues palmares en el sexo

masculino... 37 23. Contaje a-b en promedios en el sexo femenino... 38 24. Contaje a-b en promedios en el sexo masculino... 38 25. Contaje total de crestas (C.T.C) en promedios en el sexo

Femenino... 39 26. Contaje total de crestas (C.T.C) en promedios en el sexo

Masculino... 39

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INDICE DE ILUSTRACIONES

Figuras Página

1. Tipos de patrones en los dedos... 54

2. Forma de determinar el contaje de crestas... 55

3. Areas que se estudian en la palma... 56

4. Palma con tres patrones... 57

5. Forma de calcular el ángulo atd y el contaje a-b... 58

6. Zonas en las cuales se divide la mano para asignar las posiciones de Salida de las líneas principales... 59

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ESTUDIO DE LOS DERMATOGLIFOS EN NIÑOS CON CONVULSION FEBRIL.UNA AYUDA DIAGNOSTICA.EMERGENCIA PEDIATRICA.

HOSPITAL ANTONIO MARIA PINEDA.

MAYO 2000- ABRIL 2001.

AUTOR: DENNY M. VARGAS S.

TUTOR: JOSÉ QUERO.

RESUMEN

Se estudiaron los dermatoglifos en niños con convulsión febril de la emergencia pediátrica del Hospital Antonio María Pineda, comparados con un grupo sano control, con el objetivo de describir las diferencias para obtener un valor predictivo en la aparición de las convulsiones febriles. Se realizó un estudio analítico, de corte transversal, con una muestra no probabilística a conveniencia.

El grupo estudio incluyó 30 varones y 23 hembras, con primera convulsión febril, y el grupo control 27 varones y 26 hembras sanos. Ambos grupos sin antecedentes familiares de convulsión febril. Utilizando el método de entintado e impresión, se estudiaron los patrones digitales y palmares, contaje a-b y contaje total de crestas.

Al comparar los resultados solo se observaron diferencias significativas en: 1.- La bilateralidad para el par de V dedos, siendo menor en las hembras convulsivantes que en las sanas. 2.- La posición 9 de salida de la línea D es más frecuente en las hembras convulsivantes que en las sanas. 3.- La posición del trirradio axial t, entre los varones convulsivantes y el grupo sano 4.- El contaje a-b de las hembras siendo mayor en las convulsivantes que en las sanas. De los pliegues palmares solo se observaron el normal, que predominó y el normal despegado. En las hembras predominan los torbellinos en el II dedo izquierdo y derecho y en el I dedo izquierdo y derecho en los varones, difiriendo del grupo control así como de otros estudios en poblaciones sanas. Se concluye que existen diferencias entre los dermatoglifos de niños con convulsión febril y niños sanos. Se recomienda fomentar su estudio con muestras más grandes, para evaluar el verdadero valor predictivo de presentar convulsiones febriles en el futuro.

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INTRODUCCION

En la población pediátrica las patologías que se presentan con criterios clínicos, de laboratorio y gabinete para llegar al diagnóstico son múltiples, sin embargo en otras entidades nosológicas el pediatra busca indagar y reunir más evidencias que le permitan un soporte más sólido en cuanto a la enfermedad.

Con relación a la idea expresada, una afección infantil que alarma a los padres del paciente está representada por las convulsiones de primera aparición, destacando las convulsiones febriles, que abruptamente marcan un punto de partida en un camino que se dicotomiza en el futuro de salud de su hijo. Siendo el inicio de una serie de exámenes y pruebas funcionales para tratar de orientar la causa de la misma, con la incertidumbre de su recidiva y el desconocimiento de que sea un trastorno aparentemente simple sin mayores consecuencias, pero que podría tener en su origen una influencia genética. El estudio de las convulsiones se basa en factores tales como: edad del paciente, las características y frecuencia de las mismas, la presencia o ausencia de signos neurológicos y de síntomas generales, así como también determinaciones bioquímicas y estudios de imágenes.

Los dermatoglifos, dibujos morfológicos formados por las crestas dermales, tienen mucha relación con los cromosomas, comprobándose huellas dactilares típicas en diferentes patologías entre ellas: Trisomía 13, 18 y 21, Síndromes de delección 18 y G, Síndrome de Turner, Síndrome de Klinefelter, Síndrome Cri du Chat, Síndrome de Noonan y otras entidades tales como: Cardiopatía congénita, Rubéola congénita, Leucemia, Esquizofrenia, Anemia falciforme, Diabetes, Esclerodermia, etc.(3,9,13,14,28,30).

Si en la historia familiar de los pacientes, existe el antecedente de convulsiones febriles en padres y hermanos, sugiere una predisposición hereditaria, por lo cual el estudio de los dermatoglifos, los cuales están genéticamente controlados, puede contribuir a aumentar criterios diagnósticos en esta entidad.

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(13)

El objeto de esta investigación es tratar de determinar el posible valor de los dermatoglifos como ayuda predictiva de la convulsión febril.

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CAPITULO I

EL PROBLEMA

A. Planteamiento del problema.

Las convulsiones febriles son motivo de frecuente consulta en la edad pediatrica: uno de cada catorce niños antes de los cinco años presenta una crisis convulsiva febril, ésta ocupa el 30% de todas las convulsiones en la niñez (22,29), presentándose en un 2 a 4% de la población (2,22).

En el estado Lara constituye un problema de salud pública por su elevada morbilidad. Según datos estadísticos de la Unidad de Pediatría Social del Hospital Antonio María Pineda en el año 1998, las convulsiones febriles ocuparon la 8va causa de consulta en el servicio de Emergencia pediátrica del Hospital Antonio María Pineda, de 3.023 pacientes hospitalizados 299 (9,8%) correspondieron a convulsiones febriles.

En la literatura se reportan observaciones de convulsión febril en el 3,5%

de niños de raza blanca y 4,2% en niños de raza negra (32).

El Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (American National Collaborative Perinatal Project) publicó cifras de uno de los más completos estudios de convulsión febril, en el cual se aprecia la prevalencia del problema, donde algo más del 3% de los 54.000 niños seguidos desde su nacimiento presentaron crisis convulsivas febriles y de acuerdo al sexo los varones se afectaron más que las hembras en relación 3:2 (32).

La edad de presentación oscila de 3 meses a 6 años con mayor frecuencia entre 9 y 24 meses (2, 32).

Existe una predisposición genética a las convulsiones febriles; un patrón de herencia autosómico dominante con penetrancia incompleta según Frautzen y Cols, y Lennox Bucthal, se ha sugerido como la forma más común de herencia, aunque también pueden encontrarse factores monogénicos en familiares cercanos según Schoiottz - Christensen. El porcentaje de pacientes con convulsiones febriles cuya historia familiar muestra la ocurrencia de las mismas es de un 10% (32).

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(15)

A pesar que el 80% del diagnóstico de las convulsiones febriles se basa en anamnesis y examen físico, estudios de laboratorio y radiodiagnóstico también son empleados, y considerando que en Medicina se utilizan los dermatoglifos como estudios complementarios en el diagnóstico de algunos síndromes cromosómicos y otras afecciones tales como: hipospadias, cáncer de mama, leucemia, ulcera duodenal, etc., se plantea el valor del dermatoglifo en la orientación diagnóstica de la convulsión febril y el posible origen multifactorial de ésta (11).

Para identificar si hay relación de los dermatoglifos con las convulsiones febriles, se hizo la descripción de los mismos en estos niños, los cuales se seleccionaran de padres y abuelos venezolanos, para tener un resultado inherente a la población venezolana a partir de niños de la ciudad de Barquisimeto.

B. Objetivos.

1. Objetivo general:

Correlacionar los dermatoglifos de dedos y palmas de niños con primera convulsión desencadenada por fiebre y los de un grupo Control.

2. Objetivos específicos:

a. Determinar cuales son los patrones dermatoglíficos más frecuentes en cada dedo por mano y sexo en niños con convulsión febril y el grupo control.

b. Determinar los patrones dermatoglíficos más frecuentes a través de los cinco dedos de la mano en los niños con convulsión febril y el grupo control, según genero y bilateralidad.

c. Determinar la frecuencia de pares de dedos homólogos derecho e izquierdo con un patrón idéntico, en niños con convulsión febril y el grupo control, según genero y bilateralidad.

d. Determinar la frecuencia de bilateralidad de los patrones dermatoglíficos para cada par de dedos, en niños con convulsión febril y el grupo control, según género.

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e. Determinar la frecuencia de la posición de salida de la línea A, en niños con convulsión febril y el grupo control, según género y bilateralidad.

f. Determinar la frecuencia de la posición de salida de la línea D, en niños con convulsión febril y el grupo control, según género y bilateralidad.

g. Determinar la frecuencia de la posición del trirradio axial, en niños con convulsión febril y el grupo control, según género y bilateralidad.

h. Determinar la frecuencia de tipos de patrones palmares, en niños con convulsión febril y el grupo control, según género y bilateralidad.

i. Determinar el tipo de pliegues palmares presentes y su frecuencia en niños con convulsión febril y el grupo control, según género y bilateralidad.

j. Determinar el Contaje a-b en niños con convulsión febril y el grupo control, según género y bilateralidad.

k. Determinar el Contaje total de crestas (C.T.C) en niños con convulsión febril y el grupo control, según género y bilateralidad.

l. Determinar las variables dermatoglíficas según antecedentes familiares en niños con convulsión febril.

m. Comparar los patrones digitales y palmares de los niños con convulsión febril y el grupo control.

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CAPITULO II

MARCO TEORICO

A. Antecedentes.

Dermatoglifos: una ayuda diagnóstica en las convulsiones febriles.

Publicado en la revista Cubana de Pediatría, 60(5):655-61, en 1988. Se estudian los dermatoglifos en las palmas y los dedos por el método de papel y tinta a 64 pacientes diagnosticados como convulsivantes febriles simples, se comparan los resultados con los patrones de la población sana y se encuentran diferencias significativas. Se plantea el valor del dermatoglifo en el diagnóstico de la convulsión febril simple y la hipótesis del posible origen poligénico de ésta (29).

Dermatoglifos palmares en niños con convulsiones febriles. Publicado en la revista Mexicana de Pediatría, 63(4):174-7,en 1996. Se estudiaron los dermatoglifos palmares de 30 niños con convulsiones febriles y sus controles, pareadas para edad, sexo y origen étnico. El grupo problema incluyó 19 niños y 11 niñas con convulsiones febriles no complicadas, con edad promedio 3,3 +/- 1.1 años. En 15 de ellos la crisis ocurrió por primera vez. Nueve niños (30%) tuvieron una historia familiar positiva para trastornos convulsivos. En ambos grupos, casos y controles, se compararon los promedios y las frecuencias de 84 variables dermatoglíficas considerando por separado el sexo y la lateralidad.

Sólo la presencia de la línea Sydney bilateral mostró una frecuencia estadísticamente mayor en los niños con convulsiones febriles de 11/30 (36,6%) Vs 3/30 (10%) en el grupo control (p<0,05). El resto de las variables no mostró diferencias entre grupos. Se comenta el hecho de que un estudio previo mostró una mayor frecuencia de la línea simeana en los niños con convulsiones febriles; este hallazgo parece guardar relación con las evidencias del presente estudio, las que pueden ser resultado de la expresividad variable o pleiotropismo de una misma influencia genética. El encontrar este pliegue único de flexión palmar en niños con convulsiones febriles aporta información acerca de la heredabilidad o susceptibilidad genética para este problema (5).

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Hay otros antecedentes que señalan la importancia de los dermatoglifos con relación a diversos parámetros humanos. En la antropología, los dermatoglifos son analizados como criterios de clasificación de grupos humanos por la significativa frecuencia de variación de pliegues palmares entre población, como es el caso de poblaciones indias (21).

Así por ejemplo, el conteo total de crestas de portugueses, puertorriqueños, y otros caucacianos son sorprendentemente similares y relativamente bajos, mientras que los de los japoneses, chinos y específicamente los de los filipinos y hawaianos son mucho más altos y también más variados (31).

Algunos autores concluyen que las variaciones ambientales con influencia intrauterina pueden contribuir sustancialmente a las variaciones intergrupo (12).

Un estudio de trece poblaciones Iraníes mostró variación significativa entre las mismas por los dermatoglifos estudiados aunque la diferencia entre los sexos no fue significativa (27).

El estudio de los dermatoglifos en Latino América (Sur América, Centro América, y el Caribe) ha demostrado características distintivas de las diferentes poblaciones (4).

En Venezuela se han reportado diferencias en dermatoglifos en un grupo de indios Yanomami, de doce poblados diferentes (23), también en poblaciones escolares merideña y barquisimetana (20).

Además de su utilidad en identificación y criminalística, los dermatoglifos tienen importancia en otras áreas del conocimiento. En medicina se utilizan como estudios complementarios en el diagnóstico de algunos síndromes cromosómicos como: Trisomías 13, 21, Síndrome 18 q-, Síndrome de Klinefelter, etc., entre otros, así como: Leucemia, hipospadias, úlcera duodenal, cáncer de mama, diabetes, etc., (11,13,15,20,26,28,30).

B. Bases teóricas:

La convulsión febril se define como la crisis convulsiva durante un proceso febril, que tiende a ser de carácter generalizada tonico-clónica, tónica, clónica y ocasionalmente atónica, que se presenta en niños durante la

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lactancia y primera infancia, principalmente entre tres meses y seis años de edad, neurológicamente sanos, sin signos de infección del sistema nervioso central, ni evidencia de epilepsia, ni deshidratación severa (2,10,17,24,32).

Las convulsiones febriles pueden ocurrir en presencia de proceso infeccioso febril, viral o bacteriano, (excluyendo afecciones del sistema nerviosos central) donde las infecciones virales son las más frecuentes, más comúnmente las del tracto respiratorio superior, otitis media, infecciones gastrointestinales; y en presencia de ingestión de tóxicos, medicamentos, inmunizaciones como puede suceder en las primeras 48 horas postvacuna de vacuna DPT o 10 días después de la vacuna antisarampionosa (32,3).

En la historia familiar abundan los casos de convulsiones febriles en padres y hermanos, sugiriendo una predisposición hereditaria(3).

Se caracteriza por ser de breve duración, la mayoría no mayor de cinco minutos, habitualmente menos de quince minutos de duración, siendo su examen neurológico y mental normal previo y posterior a la crisis (2,22).

Según Nelson y Ellenberg, en su trabajo colaborativo del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos realizado en 1976 (32), las convulsiones febriles de acuerdo a los resultados pudieron ser clasificadas en dos grupos:

Convulsiones febriles simples: Son convulsiones generalizadas tonico- clónicas, entre 3 meses y 5 años, generalmente de corta duración entre 30 segundos y 2 minutos, no excediendo de 5 minutos, una sola crisis convulsiva en 24 horas; examen neurológico normal antes y después de la crisis, así como electroencefalograma normal. No debe dejar secuela o anormalidades neurológicas postictales. Con historia familiar positiva de convulsiones febriles solamente o historia negativa de epilepsia.

Convulsiones febriles complejas o atípicas: Están asociadas con factores de riesgo, corresponden a la llamada “convulsión febril atípica” de Livingston, o a las “crisis febriles con rasgos complejos” de Nelson y Ellemberg, fueron definidas como convulsiones focales, prolongadas de más de 15 minutos de duración, o más de una crisis en 24 horas, persistencia del fenómeno postictal

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incluyendo la parálisis de Todd, con historia familiar de epilepsia positiva y recurrencia múltiple.

Según la clasificación Internacional de las Epilepsias y Síndromes Epilépticos 1989, las convulsiones febriles están ubicadas en el grupo 4 como Síndromes especiales” (convulsiones relacionadas con una situación). Ver anexo B.

El diagnóstico de las convulsiones febriles, se hace en base al criterio clínico, realizando pruebas de laboratorio: biometría hemática para evaluar el recuento leucocitario y el predominio en la fórmula que oriente la etiología hacia una causa viral o bacteriana, punción lumbar para realizar estudio del líquido cefalorraquídeo y descartar una neuroinfección, aunque dependiendo de las características clínicas del evento el primer resultado negativo no descarta la infección del sistema nervioso central, casos en los que el paciente queda hospitalizado en observación para estudios.

El uso de neuroimagenes se emplea cuando haya duda diagnóstica, ante clínica neurológica que haga sospechar patologías del sistema nervioso central.

En el tratamiento de las convulsiones febriles, el medicamento de elección en la fase aguda es el diazepam a la dosis de 0,3 mg x Kg endovenoso o vía rectal, también fenobarbital a 5 mg x Kg intramuscular y medidas antitérmicas (16,24).

Es discutido si conviene tratar profilácticamente mediante administración diaria de Fenobarbital por tiempo prolongado a un niño que ha tenido una convulsión febril, teniendo argumentos a su favor como:

1. Algunos adultos jóvenes que desarrollan ataque psicomotor tienen historia de convulsión febril. 2. Las convulsiones febriles no recurren si se mantiene una concentración plasmática mayor de 15 microgramos por mililitro.

Teniendo argumentos en contra como:

1. Solo 2 a 3% de los niños que han tenido convulsión febril desarrollan convulsión no febril después de la niñez. 2. Reacciones colaterales indeseables hasta un 40% de niños bajo tratamiento prolongado con fenobarbital tales como: dermatitis, hepatitis, pancitopenia, osteoporosis, dificultad en el aprendizaje (2,24).

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Hay autores que comparan el uso del diazepam y del fenobarbital, no encontrando diferencias en la efectividad de los tratamientos propuestos (6).Con relación al manejo de las convulsiones febriles en la Ciudad de Santiago de Chile, se realizó una encuesta a neurólogos infantiles y pediatras que reveló que mantienen criterio uniforme de tratar a las convulsiones complejas con anticonvulsivantes a largo plazo y las febriles simples no tratar, solo si recidiva, siendo el fenobarbital usado por dos años o menos el medicamento de elección y una minoría se inclinan por el uso del diazepam oral o rectal (1).

Los dermatoglifos:

Son pliegues y crestas epidérmicas que se disponen de una manera característica en cada persona, en la superficie de la yema de los dedos, las palmas y las plantas, están determinados genéticamente. Pueden modificarse según el influjo de factores exógenos que actúen en etapa crítica de la formación de los mismos, ejemplo de lo cual lo representa los niños con embriopatías rubéolicas, que presentan dermatoglifos alterados característicos (20,25).

La configuración de las crestas dermales es consecuencia directa de la topografía superficial de la mano fetal durante el desarrollo de las mismas entre las semanas trece y diecinueve de vida intrauterina. Los hallazgos dermatoglíficos de 25 individuos con manos malformadas congénitamente soportan la hipótesis (18).

Embriológicamente se relaciona los dermatoglifos con los cojinetes volares, que son protuberancias de tejido mesenquimático que aparece entre la sexta y séptima semana de gestación, sobre el extremo del hueso metacarpiano distal de cada dedo, en las áreas interdigitales y en las áreas tenares e hipotenares de manos y pies. Disminuyen de tamaño hacia el quinto mes fetal y desaparecen en el sexto, cuando son sustituidos por los patrones dermatoglíficos permanentes. Se cree que la presencia de los cojinetes volares, así como su tamaño y posición, son responsables en gran medida de los tipos de patrones dérmicos; por ejemplo, cojinetes pequeños originan un patrón

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simple (arcos), mientras que cojinetes más prominentes originan patrones más complejos (presilla y torbellinos).

Patrones digitales:

1. Presillas, se designan con la letra (L) y pueden ser de dos tipos: presillas ulnares (LU), cuando se abre hacia el lado cubital de la mano, y presillas radiales (LR), cuando se abre hacia el lado radial de la mano.

2. Torbellinos, se designan con la letra (W), y pueden ser de cuatro tipos: los torbellinos concéntricos (WC), los torbellinos espiral (WS), los torbellinos doble presilla (WD) y los torbellinos central pocket (WCP).

El componente del torbellino se refiere al lado en el cual el torbellino presenta mayor número de crestas dérmicas, si tiene mayor número de crestas hacia el lado ulnar, se llama torbellino de componente ulnar (WU) y si es hacia el lado radial se llama torbellino de componente radial (WR).

3. Arcos, se designan con la letra (A) y pueden ser de dos tipos: el arco simple (A) y el arco en tienda (AT) (ver anexo D).

Contaje total de crestas (CTC):

Se refiere a la sumatoria de las crestas en los diez dedos. Para conseguir el contaje en cada patrón digital, se traza una recta desde el centro del patrón al centro del trirradio y se cuentan las crestas dérmicas que atraviesa esta recta (ver anexo D y E ).

En el caso de los torbellinos que tiene dos trirradios, el contaje total de crestas que se toma es el que tiene mayor número (ver anexo D).

Los arcos simples como no tienen trirradio, el contaje de crestas es cero y los arcos en tienda que tienen un solo trirradio el contaje es de uno (ver anexo D).

Palmas: La palma se divide para su estudio en cinco regiones(ver anexo F):

(a) Tenar – I interdigital (b) II Espacio interdigital

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(c) III Espacio interdigital (d) IV Espacio interdigital (e) Región hipotenar.

Patrones interdigitales: Son los patrones que se encuentran en las regiones de la palma (ver anexo G).

Cuando exista una presilla distal (LD), es decir una presilla que se abre distalmente, se escribirá el número romano correspondiente al espacio interdigital sin ningún subíndice; pero si se tratase de una presilla cubital o radial se anotará el subíndice U o R, respectivamente, si es un torbellino, el subíndice será W.

Cuando exista un patrón en la región hipotenar se escribirá la letra correspondiente al patrón, por ejemplo: I, Ir. III, Wd; quiere decir que en el espacio I / Tenar hay una presilla distal y una presilla radial, que hay una presilla distal en el III espacio interdigital y por último un torbellino doble presilla en la región hipotenar.

Salida de las líneas principales: Se refiere al punto por donde salen o desembocan las líneas que nacen en los trirradios a, b, c y d que están en la base de los dedos II, III, IV y V respectivamente. Estas líneas se designan con la misma letra del trirradio, entonces, son la línea A, la línea B, la línea C y la línea D. Para su estudio se ha asignado un número a las diferentes regiones del borde de la mano; ésta numeración sigue la dirección de región tenar a región hipotenar, siendo el borde interno de la región tenar el número uno y el último es el 13” que se ubica en el borde externo de la misma región tenar (ver anexoI).

Angulo ATD: Es el valor del ángulo que se forma al unir los trirradio a y d con el trirradio axial que está hacia el borde próximal de la mano en línea con el dedo IV. Este ángulo se puede medir en la palma impresa o “in vivo”

llevando las distancia del ángulo al papel. La medición del ángulo se hace por medio de un transportador (ver anexo H).

Esta medición permite hacer una descripción objetiva del trirradio axial; si este valor es menor de 45 grados, entonces se llama trirradio axial próximal y

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se designa con la letra t; si el valor está entre 45 y 56 grados, se le llama trirradio axial intermedio y se le designa con la letra t´ y si es mayor de 57 grados se le llama trirradio axial distal y se le designa con la letra t´´.

Contaje a-b: Se obtiene trazando una recta que una los trirradios a y b y contándo el número de crestas que corta esta recta trazada (ver anexo H).

Ausencia de trirradio “C”: Se refiere a los casos en los cuales el trirradio

“C” no existe.

Tipos de surcos de flexión palmar: No son dermatoglifos en el sentido estricto de la palabra, y representan lugares de flexión de la piel de la palma.

Normalmente consisten en:

(a) Un pliegue o surco transverso distal.

(b) Un pliegue o surco transverso próximal.

(c) Un surco longitudinal, o tenar.

Existen diversas clasificaciones del tipo de surco palmar, tomando en cuenta las diferentes posiciones que toman los tres pliegues citados. En este estudio se empleará la clasificación implementada por Larrauri y Rodríguez (13), la cual considera lo siguiente:

1. Surco tipo simiano completo, solo están presentes dos surcos: un solo surco transverso y el longitudinal; el primero nace en la mayor parte de los casos con el longitudinal en el lado radial de la mano y la cruza completamente; el segundo es el longitudinal o tenar.

2. Surco tipo simiano incompleto, corresponde a un tipo transicional entre el normal y el simiano completo.

3. Surco tipo Sidney, aparecen los tres surcos palmares pero el surco medio cruza completamente la mano perdiéndose en el borde cubital.

4. Surco tipo normal despegado, en este caso están presente los tres surcos pero el surco medio no nace con el longitudinal en el borde radial, sino que nace separado o despegado de éste.

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5. Surco tipo normal, se considera normal cuando aparezcan los tres surcos fundamentales, el transverso distal saliendo del borde cubital, el transverso próximal saliendo del borde radial junto con el surco longitudinal o como constituyendo una ramificación o dicotomía de éste. El transverso próximal o medio no debe perderse en el borde cubital.

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CAPITULO III

MARCO METODOLOGICO

A. Tipo y diseño de la investigación.

El nivel de la investigación es analítico, de corte transversal. En la misma se realizó la descripción de los dermatoglifos presentes en las huellas digitales y palmares de los niños con convulsión febril y del grupo control de niños sanos, para hacer las comparaciones y determinar asociación.

B. Población y muestra.

La población está representada por niños de la Ciudad de Barquisimeto que presentaron convulsiones febriles entre 3 meses y 6 años de edad y que acudieron a la emergencia pediatrica del Departamento de Pediatría Dr.

Agustin Zubillaga en el periodo correspondiente desde Mayo 2000 y Abril 2001, los cuales tienen ascendencia Venezolana.

Se seleccionó una muestra no probabilística a conveniencia, escogiéndose por azar simple durante varios días de la semana en la emergencia pediatrica los integrantes de la muestra con manifestaciones convulsivas, de acuerdo a la definición de convulsión febril.

Se constituyó un grupo control, integrado por niños sanos, de la consulta integral de uno de los ambulatorios de la ciudad el cual fue escogido por azar simple (Ambulatorio La Carucieña), realizándose la selección de los mismos proporcionalmente al número de pacientes convulsivantes.

C. Técnicas e instrumento de recolección de datos.

Entre los instrumentos de recolección de datos se utilizó una ficha elaborada para tal fin, la cual consta de: 1.- Una sección que recoge datos referentes al nombre, fecha de nacimiento, edad, sexo, fecha de convulsión, antecedentes de convulsión. 2.- Tabla que recoge tipo de patrones digitales en los dedos y el contaje total de crestas. 3.- Tabla que recoge tipo de patrones en

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el área tenar, hipotenar, interdigitales, los tipos de pliegues palmares, terminación de las líneas A y D, triradio C, contaje a-b y ángulo atd. Ver anexo C.

Previo consentimiento de los representantes se tomaron las impresiones digitopalmares de los niños de 3 meses a 6 años de edad, que presentaron primera convulsión febril de los cuales ninguno tuvo antecedentes familiares de la misma.

Las impresiones se tomaron de la siguientes manera: con un rodillo se extendió tinta negra de multigrafo sobre la palma y los dedos, colocando luego la misma sobre papel autoadherente transparente el cual al retirarse se pegó en una hoja de papel blanco. Los dedos se identificaron con números romanos, comenzando con el pulgar (I) y terminando con el meñique (V). Las impresiones palmares y dactilares se analizaron con una lupa estereoscópica y escaneando las imágenes en computadora, los resultados se asentaron en el instrumento de recolección de datos.

La nomenclatura utilizada es la propuesta por Penrose (19) y Cummins y Midlo (7,8).

En las manos se investigaron por separado los dedos y las palmas, estudiando:

(a) Tipos de patrones digitales (b) Contaje total de crestas (C.T.C) (c) Angulo atd

(d) Contaje a-b

(e) Salidas de las líneas A y D (f) Ausencia de trirradio C (g) Tipo de pliegues palmares

D. Técnicas de procesamiento y análisis de los datos.

Con el objeto de determinar si hay preferencia de alguna de las variables dermatoglíficas por algún dedo, área de la palma o sexo, se realizó la determinación de los tipos de patrones palmares y digitales de los niños convulsivantes y de los niños sanos y luego se compararon entre sí (varones

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con varones, hembras con hembras). De los niños convulsivantes se compararon las manos derecha e izquierda para el mismo sexo por separado, señalando también cuales de las variables dermatoglíficas son más frecuentes en ellos.

Los grupos comparados son independientes entre sí, por lo cual la comparación se hizo con pruebas de Curva Normal, mediante el estudio de promedios en el contaje a-b y contaje total de crestas (C.T.C) y el estudio de porcentajes del número de observaciones digitales. Al hacer el cálculo correspondiente el resultado se busca en la Tabla de Areas de la Curva Normal para conocer la probabilidad de encontrar una diferencia igual o mayor que la observada, o proporción de los individuos estudiados que se encuentran fuera de los límites comprendidos entre el promedio más o menos el múltiplo de D.E. indicado en la tabla. Tomando en consideración un 95% de confianza.

Podemos señalar de una manera más sencilla que si el resultado de las pruebas es menor que 2 no hay diferencias significativas entre las comparaciones.

En el contaje a-b y el contaje total de crestas (C.T.C) se buscó la diferencia entre los promedios de los dos grupos que se comparan, se calculó el error estándar de cada promedio con la fórmula:

Error estándar = σ σ = desviación estándar

n n = número de individuos estudiados

luego se calculó el Error estándar de la diferencia entre los dos promedios que se quieren comparar con la fórmula:

(E . E1 )2 + ( E . E2 )2

Finalmente se divide la diferencia de los dos promedios comparados por el Error estándar de la diferencia entre los dos promedios, el resultado es buscado en la tabla de Areas de Curva Normal, como se mencionó anteriormente si el valor es menor que 2 no hay diferencia estadísticamente significativa entre los grupos.

Para la comparación de las otras variables dermatoglíficas estudiadas, se utilizó la aproximación a la distribución normal del parámetro p de la

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(29)

distribución binomial. Las comparaciones se limitaron a aquellas en que pN y qN fueron mayores que 5; donde p es el parámetro de la distribución binomial, q = 1 – p y N es el número de observaciones. Se buscó la diferencia entre los porcentajes comparados, se calculó el error estándar de la diferencia de los dos porcentajes a comparar con la siguiente fórmula:

(E . E) p1 – p2 = p 0 . q 0 + p 0 . q 0

n 1 n 2

Luego la diferencia entre los porcentajes se divide por el Error estándar de la diferencia de los dos porcentajes y el resultado se busca en la tabla de Areas de Curva normal.

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CAPITULO IV

RESULTADOS

CUADRO 1

DISTRIBUCION PORCENTUAL DE NIÑOS CON CONVULSIÓN FEBRIL, SEGÚN GRUPOS DE EDAD Y SEXO. BARQUISIMETO, 2002

Edad en meses Sexo Ambos sexos Varones Hembras

0 – 6 1,9 - 2 7 – 12 13,2 3,8 17 13 – 24 22,7 26,5 49 25 – 36 3,8 5,6 9 37 – 48 3,8 5,6 9 49 – 60 5,6 - 6 61 – 72 5,6 1,9 8

Total 56,6 43,4 100

De los 53 niños estudiados con convulsión febril, se observó que el 56,6 % eran varones y el 43,4 % hembras, en edades comprendidas entre 3 meses y 6 años recién cumplidos predominando el grupo de edad de 13 meses a 24 meses.

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CUADRO 2

DISTRIBUCION PORCENTUAL DE NIÑOS SANOS (GRUPO CONTROL), SEGÚN GRUPOS DE EDAD Y SEXO. BARQUISIMETO, 2002.

Edad en meses Sexo Ambos sexos Varones Hembras

0 – 6 - - - 7 – 12 5,6 3,8 9,4 13 – 24 5,6 13,2 19 25 – 36 - 13,2 13,2 37 – 48 7,5 7,6 15 49 – 60 19 5,6 24,4 61 – 72 13,2 5,6 19

Total 50,9 49 100

En el grupo control formado por 53 niños, el 50,9% correspondió a varones y el 49 % a hembras, con edades correspondientes al grupo en estudio.

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CUADRO 3

DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE PATRONES EN CADA DEDO POR MANO EN EL SEXO FEMENINO. BARQUISIMETO, 2002.

HEMBRAS CONVULSIVANTES (23)

I II III IV V TOTAL AMBAS IZQ DER IZQ DER IZQ DER IZQ DER IZQ DER IZQ DER MANOS LU 47,8 43,4 26,1 30,4 69,5 73,9 52,1 65,2 65,2 82,6 52 59,1 55 W 26,1 39,1 43,5 47,8 13 8,7 34,7 21,7 4,4 0 24 23,5 24 A 13 13 8,7 4,4 4,4 0 4,4 4,4 13 0 9,5 4,4 7 AT 4,4 0 21,7 13 4,4 13 4,4 8,7 8,7 0 8,5 6,9 8 LR 8,7 4,4 0 4,4 8,7 4,4 4,4 0 8,7 17,4 6 6,1 6

HEMBRAS CONTROL (26)

I II III IV V TOTAL AMBAS IZQ DER IZQ DER IZQ DER IZQ DER IZQ DER IZQ DER MANOS LU 53,8 69,2 57,7 61,5 61,5 69,2 73,1 65,3 96,1 84,6 68,5 70 69,2 W 30,8 23 23 23 23 15,4 26,9 26,9 3,9 7,6 21,5 19,2 20,4 A 11,5 3,9 7,7 11,5 3,9 11,5 0 3,9 0 3,9 4,6 6,9 5,8 AT 0 0 3,9 3,9 11,5 3,9 0 3,9 0 3,9 3,1 3,1 3,1 LR 3,9 3,9 7,7 0 0 0 0 0 0 0 2,3 0,8 1,5

En el cuadro 3, se observó que en las hembras convulsivantes predominaron las LU en la mayoría de los dedos, seguidas de los W, continuando en orden decreciente los AT, los A y las LR; llama la atención el predominio de los W en el II dedo izquierdo (43,5%) y derecho (47,8%), lo que contrasta con lo observado en las niñas sanas, ya que predominaron las LU en todos los dedos, seguido de los W, luego los A, los AT y las LR. Sin embargo no existen diferencias significativas al comparar los grupos.

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(33)

CUADRO 4

DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE PATRONES EN CADA DEDO POR MANO EN EL SEXO MASCULINO. BARQUISIMETO, 2002.

VARONES CONVULSIVANTES (30)

I II III IV V TOTAL AMBAS IZQ DER IZQ DER IZQ DER IZQ DER IZQ DER IZQ DER MANOS LU 43,3 36,7 53,3 43,4 60 46,7 50 53,4 66,7 63,3 54,7 48,7 51,7 W 56,7 60 26,6 40 26,7 23,3 43,4 40 26,7 26,7 36 38 37 A 0 0 6,7 3,3 6,7 6,7 3,3 0 3,3 3,3 4 2,6 3,3 AT 0 0 6,7 3,3 3,3 13,3 3,3 3,3 3,3 0 3,3 4 3,7 LR 0 3,3 6,7 10 3,3 10 0 3,3 0 6,7 2 6,7 4,3

VARONES CONTROLES (27)

I II III IV V TOTAL AMBAS IZQ DER IZQ DER IZQ DER IZQ DER IZQ DER IZQ DER MANOS LU 63 51,9 51,9 44,4 66,7 77,8 33,3 29,6 74,1 81,5 57,8 57 57,4 W 37 48,1 33,3 37 29,6 18,5 55,6 66,7 25,9 18,5 36,3 37,8 37 A 0 0 11,1 14,8 0 0 0 0 0 0 2,2 3 2,6 AT 0 0 0 0 3,7 3,7 7,4 0 0 0 2,2 0,7 1,5 LR 0 0 3,7 3,7 0 0 3,7 3,7 0 0 1,5 1,5 1,5

En los varones predominó la presencia de LU en la mayoría de los dedos, seguido de los W, los AT, los A y las LR, llamando la atención que en el I dedo izquierdo (56,7%) y derecho (60%) predominaron los W, en contraste con el grupo control, en el cual predominó las LU en la mayoría de los dedos salvo en el IV dedo izquierdo y derecho en el que predominaron los W. Sin embargo no hubo diferencias estadísticamente significativas al comparar los grupos.

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CUADRO 5

DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE CADA PATRÓN A TRAVÉS DE LOS CINCO DEDOS DE LA MANO EN LAS HEMBRAS CON CONVULSIÓN FEBRIL. BARQUISIMETO, 2002

I II III IV V TOTAL % LU 18,3 10 26,7 20 25 60 52,2 W 21,4 35,7 10,7 28,6 3,6 28 24,3 IZQUIERDA A 30 20 10 10 30 10 8,7 AT 10 50 10 10 20 10 8,7 LR 28,6 0 28,6 14,2 28,6 7 6,1

LU 14,7 10,3 25 22,1 27,9 68 59,13 W 33 41 7 19 0 27 23,47 DERECHA A 60 20 0 20 0 5 4,34 AT 0 37,5 37,5 25 0 8 7 LR 14,3 14,3 14,3 0 57,1 7 6,1

LU 16,4 10,2 25,8 21,1 26,5 128 55,7 W 27,3 38,2 9,1 23,6 1,8 55 23,9 AMBAS A 40 20 6,7 13,3 20 15 6,5 AT 5,6 44,4 22,2 16,7 11,1 18 7,8 LR 21,4 7,1 21,4 7,1 43 14 6,1

En el cuadro 5, observamos que en la mano izquierda LU se distribuyen preferentemente entre el III dedo (26,7%) y V dedo (25%) dedo y los menores porcentajes en el II dedo (10%), predominan los W (35,7%) en el II dedo, los A (30%) en el I y (30%) en el V dedo, los AT (50%) en el II dedo y las LR en igual porcentaje (28,6%) en el I, III y V dedo. En la mano derecha, las LU (27,9%) tienen predilección por el V dedo, así como en la mano izquierda los W (41%) en el II dedo, los A (60%) en el I dedo, los AT en igual porcentaje (37,5%) en el II y III dedo y las LR (57,1%) en el Vdedo.

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CUADRO 6

DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE CADA PATRÓN A TRAVÉS DE LOS CINCO DEDOS DE LA MANO EN HEMBRAS DEL GRUPO CONTROL. BARQUISIMETO, 2002.

I II III IV V TOTAL % LU 15,73 16,85 17,98 21,35 28,09 89 68,46 W 28,57 21,43 21,43 25 3,57 28 21,54 IZQUIERDA A 50 33,3 16,7 0 0 6 4,62 AT 0 25 75 0 0 4 3,07 LR 33,3 66,7 0 0 0 3 2,31

LU 19,78 17,58 19,78 18,68 24,18 91 70 W 24 24 16 28 8 25 19,23 DERECHA A 11,11 33,33 33,33 11,11 11,11 9 6,92 AT 0 25 25 25 25 4 3,08 LR 100 0 0 0 0 1 0,77

LU 17,8 17,2 18,9 20 26,1 180 69,2 W 26,42 20,75 18,87 26,42 5,66 53 20,4 AMBAS A 26,66 33,33 26,66 6,66 6,66 15 5,8 AT 0 25 50 12,5 12,5 8 3,1 LR 50 50 0 0 0 4 1,5

En contraste con las hembras sanas, en la mano izquierda, las LU (28,09%) se distribuyen preferentemente en el V dedo, los W (28,57%) en el I dedo, los A (50%) en el I dedo, los AT (75%) en el III dedo y las LR (66,7%) en el II dedo. En la mano derecha las LU (24,18%) se distribuyen preferentemente en el V dedo, los W (28%) en el IV dedo, los arcos simples en igual porcentaje en el II y III dedo, los AT (25%) en igual porcentaje en el II, III, IV y V dedo y LR (100%) en el I dedo. No hay diferencias estadísticamente significativas entre las hembras convulsivantes y el grupo sano.

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(36)

CUADRO 7

DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE CADA PATRÓN A TRAVÉS DE LOS CINCO DEDOS DE LA MANO EN VARONES CON CONVULSIÓN FEBRIL. BARQUISIMETO, 2002.

I II III IV V TOTAL % LU 15,9 19,5 21,9 18,3 24,4 82 54,7 W 31,5 14,8 14,8 24,1 14,8 54 36 IZQUIERDA A 0 33,3 33,3 16,7 16,7 6 4 AT 0 40 20 20 20 5 3,3 LR 0 66,7 33,3 0 0 3 2

LU 15,1 17,8 19,2 21,9 26 73 48,6 W 31,6 21,1 12,2 21,1 14 57 38 DERECHA A 0 25 50 0 25 4 2,7 AT 0 16,7 66,6 16,7 0 6 4 LR 10 30 30 10 20 10 6,7

LU 15,5 18,7 20,6 20 25,2 155 51,7 W 31,5 18 13,5 23 14 111 37 AMBAS A 0 30 40 10 20 10 3,3 AT 0 27,3 45,5 18,2 9 11 3,7 LR 7,7 38,5 30,8 7,7 15,3 13 4,3

En el cuadro 7, observamos que en la mano izquierda las LU (24,4%) se distribuyen preferentemente en el V dedo, los W (31,5%) en el I dedo, los A (33,3%) en igual porcentaje en el II y III dedo, los AT (40%) en el II dedo y en igual porcentaje (20%) en el III, IV y V dedo, las LR (66,7%) en el II dedo. En la mano derecha, las LU (26%) se distribuyen preferentemente en el V dedo, los W (31,6%) en el I dedo, los A (50%) en el III dedo, los AT (66,6%) en el III dedo y las LR (30%) en igual porcentaje en el II y III dedo.

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(37)

CUADRO 8

DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE CADA PATRON A TRAVÉS DE LOS CINCO DEDOS DE LA MANO EN VARONES DEL GRUPO CONTROL. BARQUISIMETO, 2002.

I II III IV V TOTAL % LU 15,9 19,5 21,9 18,3 24,4 82 54,7 W 31,5 14,8 14,8 24,1 14,8 54 36 IZQUIERDA A 0 33,3 33,3 16,7 16,7 6 4 AT 0 40 20 20 20 5 3,3 LR 0 66,7 33,3 0 0 3 2

LU 15,1 17,8 19,2 21,9 26 73 48,6 W 31,6 21,1 12,2 21,1 14 57 38 DERECHA A 0 25 50 0 25 4 2,7 AT 0 16,7 66,6 16,7 0 6 4 LR 10 30 30 10 20 10 6,7

LU 15,5 18,7 20,6 20 25,2 155 51,7 W 31,5 18 13,5 23 14 111 37 AMBAS A 0 30 40 10 20 10 3,3 AT 0 27,3 45,5 18,2 9 11 3,7 LR 7,7 38,5 30,8 7,7 15,3 13 4,3

En el grupo sano, en la mano izquierda, las LU (24,4%) se distribuyen preferentemente en el V dedo, los W (31,5%) en el I dedo, los A (33,3%) en el II y III dedo, los AT (40%) en el II dedo y (20%) en el III, IV y V dedo, las LR (66,7%) en el II dedo. En la mano derecha, las LU (26%) se distribuyen preferentemente en el V dedo, los W (31,6%) en el I dedo, los A (50%) en el III dedo, los AT (66,6%) en el III dedo y las LR (30%) en igual porcentaje en el II y III dedo. Sin diferencias estadísticamente significativas al comparar los grupos.

(38)

CUADRO 9

VALOR PORCENTUAL DE PARES DE DEDOS HOMÓLOGOS DERECHO E IZQUIERDO CON UN PATRÓN IDÉNTICO, EN EL SEXO FEMENINO. BARQUISIMETO, 2002.

0 1 2 3 4 5

HEMBRAS 0 8,7 26,1 43,5 8,7 13 CONVULSIVANTES

HEMBRAS 0 7,6 15,4 23,1 30,8 23,1 CONTROLES

En el cuadro 9, observamos que en las hembras convulsivantes predominó la presencia de un mismo patrón digital en dos (26,1%) y tres (43,5%) dedos, en cambio en el grupo sano predominó en tres (23,1%), cuatro (30,8%) y cinco (23,1%) dedos. Al comparar los grupos no hubo diferencias estadísticamente significativas.

CUADRO 10

VALOR PORCENTUAL DE PARES DE DEDOS HOMÓLOGOS DERECHO E IZQUIERDO CON UN PATRÓN IDÉNTICO, EN EL SEXO MASCULINO. BARQUISIMETO, 2002.

0 1 2 3 4 5

VARONES 6,7 3,3 33,3 33,3 16,7 6,7 CONVULSIVANTES

VARONES 0 0 22,2 25,9 33,3 18,5 CONTROLES

En el cuadro 10, en los varones convulsivantes predominó la presencia de un mismo patrón digital en dos (33,3%) y tres (33,3%) dedos, en cambio en el grupo sano predominó en tres (25,9%) y cuatro (33,3%) dedos. Al comparar los grupos no hubo diferencias estadísticamente significativas.

27

(39)

CUADRO 11

VALOR PORCENTUAL DE BILATERALIDAD PARA CADA PAR DE DEDOS, EN EL SEXO FEMENINO. BARQUISIMETO, 2002.

I II III IV V

HEMBRAS 52,2 56,5 65,2 52,2 65,2*

CONVULSIVANTES

HEMBRAS 50 61,5 73 69,2 92,3*

CONTROLES

( * p < 0.0214)

En el cuadro 11, en las hembras los valores cercanos entre sí, con predominio de la bilateralidad con un 65,2% en el III y V dedo, mientras que en el grupo sano fue de 92,3% en el V dedo, al hacer los cálculos estadísticos para el V dedo resulto ser significativo ( p < 0.0214 ).

CUADRO 12

VALOR PORCENTUAL DE BILATERALIDAD PARA CADA PAR DE DEDOS, EN EL SEXO MASCULINO. BARQUISIMETO, 2002.

I II III IV V

VARONES 56,7 33,3 60 50 70 CONVULSIVANTES

VARONES 74 55,5 74 59,3 85,2 CONTROLES

En los varones convulsivantes la bilateralidad predominó en el V dedo (70%) al igual que el grupo sano (85,2%). No hubo diferencias estadísticamente significativas al comparar los grupos.

(40)

CUADRO 13

DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE LA POSICIÓN DE SALIDA DE LA LÍNEA A, EN EL SEXO FEMENINO. BARQUISIMETO, 2002.

HEMBRAS CONVULSIVANTES HEMBRAS CONTROLES POSICION IZQ DER AMBAS IZQ DER AMBAS

2 0 0 0 0 0 0 3 4,35 4,35 4,35 3,84 0 0 4 65,22 43,47 43,47 73 73 61,5

5 30,43 52,17 30,43 23 26,9 19,2

En el cuadro 13, en las hembras convulsivantes hubo predominio del punto 4 en la mano izquierda (65,22%) y del punto 5 en la mano derecha (52,17%), en comparación con el grupo sano en el que predominó el punto 4 en ambas manos (73%). No hubo diferencias estadísticamente significativas al comparar los grupos.

CUADRO 14

DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE LA POSICIÓN DE SALIDA DE LA LÍNEA A, EN EL SEXO MASCULINO. BARQUISIMETO, 2002.

VARONES CONVULSIVANTES VARONES CONTROLES POSICION IZQ DER AMBAS IZQ DER AMBAS

2 0 0 0 0 0 0 3 6,66 3,33 3,33 18,5 3,7 3,7 4 63,33 46,66 36,66 55,5 44,4 22,2 5 30 50 26,66 25,9 51,8 22,2

Tanto en los varones convulsivantes como en los sanos, la posición de salida de la línea A estuvo en el punto 4 en la mano izquierda y en el punto 5 en la mano derecha, no habiendo diferencias estadísticamente significativas al comparar los grupos.

29

(41)

CUADRO 15

DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE LA POSICIÓN DE SALIDA DE LA LINEA D, EN EL SEXO FEMENINO. BARQUISIMETO, 2002.

HEMBRAS CONVULSIVANTES HEMBRAS CONTROLES POSICION IZQ DER AMBAS IZQ DER AMBAS

5 0 0 0 0 0 0

7 34,78 4,35 4,35 19,23 11,15 11,15 9 56,52 86,96* 52,17 50 50* 42,3

10 0 0 0 19,23 19,23 11,5

11 8,69 8,69 4,35 11,5 19,23 11,5 (* p < 0.00515)

En el cuadro 15, se observa que en las hembras convulsivantes hubo predominio del punto 9 en ambas manos, al igual que en el grupo sano, habiendo diferencia estadísticamente significativa al comparar la posición de salida en la mano derecha para el punto 9. (p < 0.00515).

CUADRO 16

DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE LA POSICIÓN DE SALIDA DE LA LINEA D, EN EL SEXO MASCULINO. BARQUISIMETO, 2002.

VARONES CONVULSIVANTES VARONES CONTROLES POSICION IZQ DER AMBAS IZQ DER AMBAS

5 0 0 0 0 0 0 7 13,33 16,66 10 22,2 11,11 7,4 9 63,33 50 43,33 37 40,7 14,8

10 0 0 0 18,5 18,5 11,11

11 23,33 33,33 16,66 22,2 29,6 14,8

Tanto en el grupo de varones convulsivantes como en el grupo sano el punto 9 se presentó como posición de salida de la línea D, sin diferencias estadísticamente significativas al comparar los grupos.

30

(42)

CUADRO 17

FRECUENCIA RELATIVA DE LA POSICIÓN DEL TRIRRADIO AXIAL, EN EL SEXO FEMENINO. BARQUISIMETO, 2002.

POSICION DEL HEMBRAS HEMBRAS TRIRADIO AXIAL CONVULSIVANTES CONTRLES

t en ambas manos 4,34 11,54 t ’ en ambas manos 39,13 50 t en izq. y t’ en der. 4,34 0 t’ en izq. y t en der . 21,74 0 t’ en izq. y t’’ en der. 8,69 15,38 t’’ en izq. y t’ en der. 8.69 11,53 t’’ en ambas manos 13,04 11,53 t’’ en izq. y t en der. 0 0 t en der.y ausencia de 0 0 Triradio en izq.

En el cuadro 17, se observa que tanto en las hembras convulsivantes como en el grupo control predominó la posición t’ en ambas manos. No existen diferencias estadísticamente significativas entre los grupos.

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(43)

CUADRO 18

FRECUENCIA RELATIVA DE LA POSICIÓN DEL TRIRRADIO AXIAL, EN EL SEXO MASCULINO. BARQUISIMETO, 2002.

POSICION DEL VARONES VARONES TRIRADIO AXIAL CONVULSIVANTES

t en ambas manos 0* 44,44*

t ’ en ambas manos 66,66 29,6 t en izq. y t’ en der. 0 3,7 t’ en izq. y t en der . 0 0 t’ en izq. y t’’ en der. 13,33 0 t’’ en izq. y t’ en der. 16,66 7,4 t’’ en ambas manos 3,33 14,81 t’’ en izq. y t en der. 0 0 t en der.y ausencia de 0 0 Triradio en izq.

( * p < 0.00693)

En los varones convulsivantes, también hubo predominio de la posición t’ en ambas manos, en cambio en el grupo sano predominó la posición t en ambas manos. Al comparar los valores de t en ambas manos para los dos grupos, se encontró diferencia estadísticamente significativa ( p < 0.00693 ).

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(44)

CUADRO 19

FRECUENCIA RELATIVA DE TIPOS DE PATRONES PALMARES, EN EL SEXO FEMENINO. BARQUISIMETO, 2002.

HEMBRAS HEMBRAS CONVULSIVANTES CONTROLES AREA Y TIPO DE PATRON IZQ DER IZQ DER TENAR / I INTERDIGITAL

LU 4,35 0 0 0 LR 0 8,69 0 0 A 26,08 8,69 15,38 19,23 NINGUNO 73,91 86,96 84,6 80,7 H I P O T E N A R

LU 0 4,35 3,84 11,53 LR 30,43 39,13 23,07 26,92 A 0 0 0 0 TRIRADIO DISTAL 0 0 11,5 7,69 LR- TRIRADIO 0 0 0 0 NINGUNO 60,86 47,83 65,38 57,69 I N T E R D I G I T A L E S

II 0 0 3,84 0 III 13,04 13,04 7,69 11,53 IV 65,21 47,83 57,69 69,23 II - III 0 0 0 0 II – IV 0 0 0 3,84 III – IV 4,35 21,74 15,38 3,84 II – III - IV 0 0 0 0 NINGUNO 21,74 21,74 15,38 11,53 TRIRADIO C AUSENTE 34,78 34,78 26,92 34,61

En el cuadro 19, en las hembras convulsivantes asi como el grupo sano, se observa que la mayoría no presenta ningún patrón en el área tenar – I interdigital e hipotenar.

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(45)

En las hembras convulsivantes, en la región tenar – I interdigital hubo predominio de los A (26,08%). En la mano derecha se presenta en igual porcentaje (8,69%) los A y las LR. Al comparar estos valores con los del grupo control no se observaron diferencias estadísticamente significativas

En la región hipotenar, hubo predominio de las LR en ambas manos, al igual que en el grupo control. No hay diferencias estadísticamente significativas al comparar los grupos.

En los espacios interdigitales hubo predominio de figuras digitales en el IV espacio al igual que en el grupo control, sin diferencias estadísticamente significativas al comparar los grupos.

Al comparar el trirradio C ausente los valores eran semejantes y sin diferencias estadísticamente significativas.

(46)

CUADRO 20

FRECUENCIA RELATIVA DE TIPOS DE PATRONES PALMARES, EN EL SEXO MASCULINO. BARQUISIMETO, 2002.

VARONES VARONES CONVULSIVANTES CONTROLES AREA Y TIPO DE PATRON IZQ DER IZQ DER TENAR / I INTERDIGITAL

LU 0 0 0 0 LR 3,33 3,33 7,4 0 ∆ 43,33 16,66 44,44 33,33 NINGUNO 56,66 80 48,14 66,66 H I P O T E N A R

LU 13,33 13,33 0 3,7 LR 10 13,33 14,8 7,4 A 0 0 0 3,7 TRIRADIO DISTAL 6,66 6,66 0 0 LR- TRIRADIO 6,66 3,33 0 0 NINGUNO 63,33 63,33 85,18 85,18 I N T E R D I G I T A L E S

II 3,33 3,33 0 0 III 13,33 40 37,03 37,03 IV 50 43,33 48,14 33,33 II - III 3,33 0 0 0 II – IV 0 0 0 0 III – IV 3,33 6,66 3,7 14,81 II – III - IV 0 0 0 3,7

NINGUNO 50 6,66 11,11 11,11 TRIRADIO C AUSENTE 33,33 33,33 37,03 25,92

.

En los varones convulsivantes, en el área tenar-I interdigital e hipotenar la mayoría no presenta ningún patrón, de los patrones observados hubo predominio de los A, tanto en la mano derecha como en la izquierda, al igual que el grupo

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(47)

sano. Tampoco aquí hubo diferencias estadísticamente significativas.

En región hipotenar, en los varones convulsivantes, predominaron las LU (13,33%) en la mano izquierda y en igual porcentaje las LU y LR en la mano derecha, en cambio en el grupo control predominaron las presillas radiales en ambas manos. No hubo diferencias estadísticamente significativas al comparar los grupos.

En los espacios interdigitales hubo predominio de figuras digitales en el IV espacio interdigital. Sin diferencias estadísticamente significativas al comparar los grupos.

Al comparar la ausencia del trirradio C, se observaron valores semejantes en ambos grupos. No hubo diferencias estadísticamente significativas al compararlos.

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(48)

CUADRO 21

DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE PLIEGUES PALMARES, EN EL SEXO FEMENINO. BARQUISIMETO, 2002.

PLIEGUES PALMARES

NORMAL NORMAL DESPEGADO HEMBRAS 95,7 4,3

CONVULSIVANTES

HEMBRAS 96,2 3,8 CONTROLES

En el cuadro 21, en las hembras convulsivantes solo se presentaron los pliegues normal el cual predominó (95,7%) y normal despegado (4,3%), al igual que en el grupo control. No hay diferencias significativas entre los grupos.

CUADRO 22

DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE PLIEGUES PALMARES, EN EL SEXO MASCULINO. BARQUISIMETO, 2002.

PLIEGUES PALMARES

NORMAL NORMAL DESPEGADO VARONES 90 10

CONVULSIVANTES

VARONES 92,6 7,4 CONTROLES

Los varones convulsivantes presentaron pliegues palmares normal los cuales predominaron (90%), y normal despegado (10%), similar al grupo control. No hay diferencias estadísticamente significativas entre los grupos.

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(49)

CUADRO 23

CONTAJE a-b EN PROMEDIOS, EN EL SEXO FEMENINO.

BARQUISIMETO, 2002.

IZQUIERDA DERECHA AMBAS (X) (DS) (X) (DS) (X) HEMBRAS

CONVULSIVANTES 39,78* 5,68 38,13+ 4,53 38,91 HEMBRAS

CONTROLES 36,15* 4,02 35,85+ 3,40 36

( * < 0.0124 ) ( + < 0.0455 )

En el cuadro 23, las hembras convulsivantes tuvieron diferencias estadísticamente significativas al comparar la mano izquierda (p < 0.0124) y la mano derecha ( p < 0.0455 ) con el grupo control.

CUADRO 24

CONTAJE a-b EN PROMEDIOS, EN EL SEXO MASCULINO.

BARQUISIMETO, 2002.

IZQUIERDA DERECHA AMBAS (X) (DS) (X) (DS) (X) VARONES

CONVULSIVANTES 36,03 5,92 36,3 5,77 36,16 VARONES

CONTROLES 34,66 3,51 34,85 3,06 34,76

Entre los varones convulsivantes y el grupo control no hay diferencias estadísticamente significativas.

(50)

CUADRO 25

CONTAJE TOTAL DE CRESTAS (C.T.C) EN PROMEDIOS EN EL SEXO FEMENINO. BARQUISIMETO, 2002.

(X) (SD) HEMBRAS

CONVULSIVANTES 117,47 44,68

HEMBRAS 121,42 47,92 CONTROLES

En el cuadro 25, al comparar las hembras convulsivantes con el grupo control no se encuentran diferencias estadísticamente significativas.

CUADRO 26

CONTAJE TOTAL DE CRESTAS (C.T.C) EN PROMEDIOS EN EL SEXO MASCULINO. BARQUISIMETO, 2002.

(X) (SD)

VARONES

CONVULSIVANTES 141,8 37,66

VARONES 136,52 34,28 CONTROLES

En el cuadro 26, al comparar los varones convulsivantes con el grupo control, no se encuentran diferencias estadísticamente significativas.

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