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Políticas Públicas HOY OCTUBRE 2007 AÑO II, N° 31

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Informe 2006: Políticas Públicas, Presupuesto y Derechos Económicos, Sociales y Culturales en

El Salvador

La relevancia del fenómeno migratorio ha estado asociado al enorme impacto macro y microeconómico que tienen las remesas fa- miliares realizadas por las y los emigrantes salvadoreños radicados en el extranjero, en tanto constituyen la principal fuente genera- dora de divisas de la economía salvadoreña, un vector determinante en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), en el dinamis- mo del consumo y del sector financiero; así como un importante medio de ingreso para más de la cuarta parte de los hogares salva- doreños.

Pese a la importancia económica de las re- mesas, asociada a la emigración de los y las compatriotas, merece la pena reflexionar sobre otra arista del fenómeno, aquella rela- cionada con los mecanismos de expulsión de la población que pone en juego el siste- ma económico salvadoreño y que obliga a miles de mujeres y hombres a abandonar su país, producto de condiciones económicas y sociales precarias y excluyentes.

La decisión de emigrar por parte de la mayo- ría de salvadoreñas y salvadoreños, obvia- mente que no responde a deseos de turismo o a un ánimo de “aventura”; son las mismas condiciones socioeconómicas que enfrentan

cotidianamente las que fuerzan a las perso- nas a tomar la decisión de abandonar sus hogares y arriesgar su vida, con la esperan- za de lograr un nivel de vida mejor y de esta manera poder ayudar a sus familiares.

Tal situación se incuba en la dinámica de acumulación del sistema capitalista- dependiente salvadoreño y en las políticas públicas de corte “neoliberal” implementa- das, y su abordaje exige interpelar al Estado Salvadoreño en sus responsabilidades y obligaciones, las cuales están definidas en la Constitución de la República y en Trata-

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El Observatorio de El Observatorio de El Observatorio de El Observatorio de

las Políticas las Políticas las Políticas las Políticas Públicas y los DESC Públicas y los DESC Públicas y los DESC Públicas y los DESC

Ú L T I M O S N Ú M E R O S

• “El Salvador está cambiando”: 48 cambios en el gabinete de Go- bierno, No. 30, Año II

• Corte de Cuentas Vs. Fiscalía Gene- ral. ¿quién amor- daza a quién?, No.

29, Año II

• Políticas públicas y derechos de la niñez, No. 28, Año II

• La niñez salvado- reña en las Políti- cas Públicas y el Presupuesto, No.

27, Año II

• Más cárcel como política de Estado, No. 26, Año II

Migraciones, exclusión y DESC

Políticas Públicas HOY

O C T U B R E 2 0 0 7 A Ñ O I I , N ° 3 1

Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho Centro de Estudios Constitucionales y Derechos Humanos

25 Calle Poniente No 1332 Colonia Layco, San Salvador, El Salvador

Apartado Postal 2806

Fotografía de la Prensa Gráfica

(2)

La relevancia del f e n ó m e n o m i g r a t o r i o h a estado asociado al enorme impacto m a c r o y m i c r o e c o n ó m i c o que tienen las remesas familiares realizadas por las y los emigrantes s a l v a d o r e ñ o s radicados en el extranjero

Migraciones, exclusión y DESC

dos Internacionales ratifica- dos en materia de derechos humanos, a fin de garanti- zar el cumplimiento y la vi- gencia de los Derechos Económicos Sociales y Cul- turales (DESC), claramente vulnerados para la pobla- ción que se ve forzada a emigrar, así como a sus familias.

Un bosquejo histórico del fenómeno migratorio

La emigración ha sido un fenó- meno permanente en la reali- dad salvadoreña, se ha mani- festado a lo largo de la histo- ria; sin embargo, las dimensio- nes y las características que éste presenta en los últimos años dista mucho de las que presentó durante el siglo pasa- do. El Informe sobre Desarro- llo Humano El Salvador 2005 presentado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) retoma dicha problemática y delimita cuatro etapas en la trayectoria de los flujos migratorios de los y las salvadoreñas.

Durante la primera mitad del siglo pasado, la principal moti- vación que empujaba a los y las salvadoreñas a emigrar era la falta de acceso a la tierra y de oportunidades de empleo.

Dicho fenómeno se manifestó de forma más marcada en las zonas rurales y sus destinos fueron diversos: desde las plantaciones de la United Fruit

Company en la parte norte de Honduras; la construcción del Canal de Panamá y luego, los Estados Unidos durante la segunda guerra mundial

1

.

Para estos años, los movi- mientos migratorios consistí- an en traslados internos y movimientos internacionales fronterizos entre las áreas rurales de los países vecinos;

el carácter del fenómeno era temporal, principalmente pro- tagonizado por trabajadores que servían como fuerza de trabajo para la producción agrícola

2

. A partir de los años setentas, se agrega a las motivaciones anteriores la violencia política generada antes del conflicto armado, la inseguridad social, además de las expectativas de trabajo en el país de destino, con la esperanza de poder ayudar a sus familiares que quedaban atrás.

Durante el período del con- flicto armado (1980-1991) el flujo migratorio tiene su auge y comienza a centrarse prin- cipalmente hacia los Estados Unidos en un número sin precedentes

3

, motivado prin- cipalmente por la inseguridad permanente, los asesinatos políticos, los secuestros, el terror urbano, las campañas de reclutamiento de la Fuerza Armada y, en menor medida, de los movimientos insurgen- tes; además, de la crítica situación económica. El ma- yor flujo de emigrantes salva-

doreños recurría a la vía

“indocumentada”, a través de la figura del “coyote”, arriesgando sus vidas para llegar a su destino.

Una aproximación cuantitati-

va del fenómeno es expues-

ta por la Comisión Económi-

ca para América Latina y el

Caribe (CEPAL) en uno de

sus estudios; refiere que

para 1980, el 73.3% de la

totalidad de salvadoreños de

nacimiento censados en

otros países (128,773 perso-

nas) residían en los Estados

Unidos, seguido en orden de

importancia Guatemala

(13.1%) y Costa Rica

(6.8%). Una década des-

pués el número de salvado-

reños y salvadoreñas censa-

das en el exterior se incre-

mentó en un 314%, alcan-

zando la cifra de 533,454

personas; de cuyo total, el

87.2% residía en los Esta-

dos Unidos, lo que significa

que la población salvadore-

ña de nacimiento residiendo

en ese país se quintuplicó

en diez años.

(3)

la migración como consecuencia de la escasez de empleos atracti- vos, la falta de oportunidades para el desarrollo de pequeñas activi- dades productivas; fenómenos a los cuales se sumaron la fase recesiva de la economía a partir de 1996 y la crisis de rentabilidad de la caficultura, y del sector agro- pecuario

6

.

De acuerdo a cifras reportadas por el Informe del PNUD (2005), para el año 2000 se estima que la población emigrante ronda entre los 887,000 y los 2.750,000 de personas; de las cuales más del 90% se encuentran fuera de Cen- troamérica, y el resto dentro del istmo Centroamericano.

En la ruta hacia el “sueño ame- ricano”

Las cifras son frías y en muchas ocasiones esconden un profundo drama humano. El hecho de con- tar con un importante influjo de divisas enviadas por nuestros compatriotas debería llevarnos a una profunda reflexión sobre el coste humano de dicho envió.

A principios de los noventas El Salvador representaba el 40%

del total de la emigración en la subregión, del cual el 80% de los y las emigrantes tenían como destino los Estados Unidos; vale señalar que entre la población censada el 45% había completa- do su educación secundaria y un 32.7% contaba con más de diez años de estudio.

Finalmente, la cuarta etapa que dio inicio con la finalización del conflicto armado hasta la actuali- dad (1992-2007). La firma de los Acuerdos de Paz despertó espe- ranzas en la sociedad salvadore- ña y generó expectativas que permitieron a la economía alcan- zar la tasa de crecimiento más alta de las últimas décadas (7.5% en 1992); permitió el retor- no de salvadoreños que habían emigrado por diversas causas:

refugiados políticos, personas de altos recursos económicos que habían huido de la guerra, com- batientes y simpatizantes de la guerrilla que se incorporaron a la sociedad civil, entre otros.

Sin embargo, el breve repunte de la economía, marcado por la desigual distribución del ingreso y de los activos promovida por los Programas de Ajuste Estruc- tural y de Estabilización Econó- mica, que contribuyeron al dete- rioro de las condiciones de vida de los hogares salvadoreños, la precarización del mercado labo- ral y la des-estructuración del aparato productivo nacional, mantuvieron vivo el fenómeno de

Solamente durante 2006, un total de 137 cuerpos de ciuda- danos y ciudadanas fueron re- patriados, la mayoría de los cuales fallecieron durante el trayecto como indocumentados hacia los Estados Unidos

9

.

Entre los innumerables casos destacan los cinco inmigrantes que perecieron por asfixia, debi- do a las condiciones inhumanas en las que se conducían dentro de un trailer en el estado de Oaxaca en México

10

; el caso de la compatriota que desaparece en el desierto de Arizona, en los Estados Unidos, al tratar de llegar a su destino

11

; muchas víctimas de accidentes, como el caso de la salvadoreña que fallece por un accidente ferro- viario

12

. Igualmente trágico es el caso de dos niñas menores de edad, las cuales fallecieron en el desierto, de acuerdo a decla- raciones de una de las compa- triotas que viajaba con ellas

13

.

Más recientemente, se registra una nueva tragedia: el naufragio de una embarcación en las cos- tas de Oaxaca con tripulantes

La decisión de emigrar por parte de la mayoría de salvadoreñas y salvadoreños, obviamente que no responde a deseos de turismo o a un ánimo de

“aventura”; son las mismas condiciones socioeconómicas que enfrentan cotidianamente las que fuerzan a las personas a tomar la decisión de abandonar sus

hogares y

arriesgar su vida

Migraciones, exclusión y DESC

Fotografía noticias-oax.com.mx

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En relación a este caso, un representante de CARECEN sostiene que “no es la prime- ra vez que pasa, ya en marzo de este año se tuvo un caso similar, en el que no en- contraron a ninguna víctima”

18

.

Así, detrás la importancia macro y microe- conómica que revisten las remesas familia- res, se esconde un drama humano que es preciso visibilizar y valorar, dado que un amplio sector de la sociedad salvadoreña, excluida por las políticas públicas continúa cargando los costes humanos, al verse forzados a emigrar para buscar las oportu- nidades que el sistema económico no les brinda.

La información disponible confirma la hipó- tesis de que los y las emigrantes salvadore- ños buscan principalmente superar la difícil situación económica familiar y ayudar a sus familiares a través del envío de remesas.

La población emigrante son predominante- mente jóvenes solteros que cuentan con la capacidad de ofrecer su fuerza de trabajo en aquél país.

De acuerdo a un estudio citado por el infor- me de Desarrollo Humano 2005 del PNUD, de 468 personas que habían emigrado fue- ra de la región centroamericana proceden- tes de la zona rural del país, el mayor peso lo representan hijos e hijas de emigrantes, seguidos de los hermanos y hermanas. : 50.3% son hombres y el 49.4% son muje- res emigrantes); seguidos del parentesco de hermanos (24.5% de la totalidad de hombres emigrantes) y hermanas (11.2%

del totalidad de las mujeres).

Resulta interesante resaltar los datos rela- tivos a las personas que tenían hijos meno- res de edad al momento que tomaron la decisión de emigrar: el 36.4 % son hom- bres y el 39.5% son mujeres que tenían hijos antes de irse; de estos el 26.5% de salvadoreños, guatemaltecos y mexicanos,

que partió el 15 de octubre de 2007 del puer- to de Ocoz en Guatemala rumbo a los Esta- dos Unidos. La cancillería de El Salvador informa el 22 de octubre de 2007

14

que habí- an fallecido 20 compatriotas, de los cuales habían sido recuperados a esa fecha ocho cuerpos y rescatados tres sobrevivientes.

Las condiciones en las que se encontraban los cuerpos sobre la playa mexicana eran deplorables, pues estaban “tirados en el piso, sin el mayor cuidado o respeto”; los peritos de Juchitán en Oaxaca calcularon que los cadáveres estuvieron sumergidos en el mar desde el 16 de octubre

15

. Dos de los sobrevi- vientes manifestaron que habían pagado US

$ 2,500 cada uno por el viaje iniciado en el puerto de Ocoz, pero que la nave fue sobre- cargada, propiciando el fatal desenlace. Otro sobreviviente manifestó haber permanecido durante 70 horas en el agua, siendo su mayor miedo “los tiburones”

16

.

El 23 de octubre, se enterraron en un predio baldío, a hora y media en vehículo del lugar en donde ocurrió el naufragio, seis cuerpos de las víctimas. “Fueron enterrados los que ya estaban por pudrirse”, de los ocho cuerpos recuperados, se tenia la certeza que cuatro eran salvadoreños

17

.

detrás de la importancia

macro y

microeconómica que revisten las remesas

familiares, se esconde un drama humano que es preciso visibilizar y valorar, dado que un amplio sector de la sociedad salvadoreña, excluida por las políticas públicas continúa continua cargando los costes humanos

Migraciones, exclusión y DESC

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los hombres y el 18% de las mujeres todavía los tienen físi- camente en El Salvador; mientras que el resto (9.9% de los hombres y 21.5% de las mujeres) hicieron el viaje juntos o viajaron posteriormente.

El círculo vicioso de la emigración-remesas

La falta de oportunidades y la exclusión generada por el sistema económico conforman una fuerza expulsora de la población salvadoreña

19

que se ve obligada a emigrar, prin- cipalmente hacia Estados Unidos, desde donde transfieren remesas a sus familiares domiciliados en el país a un altísi- mo coste humano que asume la misma población emigrante en términos de desintegración familiar, ser objeto de discri- minación en el país de destino y sufrir el efecto de una transculturización.

El escenario de exclusión se materializa en la precarización de las condiciones de vida de la población. Ésta tiene al menos dos vertientes, en primer lugar la falta de acceso a los servicios públicos de amplios segmentos de la población como consecuencia de la privatización de los servicios pú- blicos y, el deterioro en la calidad y acceso de los servicios derivado de la reducción del gasto público. Por otra parte está la exclusión laboral promovida por la flexibilización del mercado de trabajo que conlleva no solo al deterioro de las condiciones de empleo, la pérdida de la capacidad adquisiti- va de los salarios, sino también a la generación de un tipo de empleo de baja productividad y un empleo productivo que se realiza bajo condiciones precarias

20

.

Una de las más importantes fuentes de emigración nacional es la exclusión laboral, ésta no se deriva exclusivamente de una situación de desempleo abierto

21

, sino también por la falta de acceso a puestos de trabajo productivo y de buena calidad. Así, a la privación del acceso a los servicios públi- cos y de los medios de vida para las personas desemplea- das, se agrega otra fuente de exclusión laboral como es la generación de un tipo de empleo precario y/o improductivo, que no resulta ser lo suficientemente atractivo para retener a la población ocupada.

Ante la pasividad del gobierno en materia de políticas públi- cas que generen oportunidades para la población, es un grupo social quien asume el sacrificio de generar ingreso,

en forma de remesas, para que los hogares receptores puedan elevar sus rentas, de manera que los hogares que se ubican próxi- mos a las líneas de pobreza pueden saltar el umbral y con- vertirse de pobres extremos en pobres relativos, y de po- bres relativos en no pobres; con ello las esta

dísticas de pobreza nacional se ven sensiblemente dismi- nuidas.

La relevancia económica de las remesas familiares ha posi- bilitado que los sucesivos gobiernos de ARENA conviertan al país en un “laboratorio” para la implementación de sus experimentos neoliberales, dentro de los que destaca la absurda medida de la dolarización de la economía. Las re- mesas representan un importante estímulo al consumo na- cional, contribuyen a neutralizar el efecto negativo de una balanza comercial deficitaria y constituyen una fuente im- portante de liquidez para el sistema financiero nacional, que se esfuerza por captar las remesas, incluso en las ciudades estadounidenses con mayor presencia de emigrantes salva- doreños.

Con una economía en recesión, el estímulo de las remesas familiares en términos de dinamizar el consumo, viabilizar las cuentas deficitarias del sector externo y mantener el dinamismo del sistema financiero, el círculo vicioso de la exclusión-remesas se convierte en una sinergia que contri- buye a la perpetuación del sistema.

Migraciones, exclusión y DESC

(6)

mínimo rural no alcanza a cubrir el costo de la canasta básica, y tanto el salario mínimo urbano como rural se encuentran muy por debajo del costo de la canasta de mercado.

Para el caso, al mes de septiembre de 2007, el salario mínimo rural era de US $ 81.5, mientras que el salario mínimo urbano para maquila era de US $ 157.3. En el mis- mo mes, el valor de la canasta básica rural fue de US $ 114.55, monto que representa 140% del salario mínimo. Mucho más dra- mático resulta comparar ambas magnitudes con la canasta de mercado, la cual alcanzó la cifra de US $ 709.7 para el mismo mes, significando un 870 % del monto del salario mínimo rural y un 451% del salario mínimo urbano.

Las condiciones de vida de los salvadore- ños y salvadoreñas en los Estados Unidos son significativamente mejores en compara- ción a las que prevalecen en El Salvador, para el caso basta citar que el ingreso per- cápita de la población salvadoreña domici- liada en Estados Unidos es de US $ 13,833

22

; mientras que el ingreso per-cápita en El Salvador es de US $ 2,668.4

23

, sin tomar en cuenta la desigual distribución del ingreso nacional y los activos, así como el hecho que el salario modal sea US $ 106

24

. Si comparamos la estructura de los ingresos En realidad la administración Saca no tiene

interés en modificar el rumbo de la econo- mía, las políticas públicas seguirán inaltera- das siempre que haya remesas; en este sentido, estamos ante un modelo en el cual su éxito y su perpetuación radica en el fra- caso de sus políticas, el premio que recibe el gobierno por su incapacidad de generar oportunidades para la población salvadore- ña es un flujo de divisas de una magnitud que la misma economía nacional es incapaz de generar.

Ante tal perspectiva, una de las opciones de la gente ha sido la búsqueda de mejores condiciones fuera de las fronteras del país, cuyo destino ha sido con mayor peso hacia los Estados Unidos durante los últimos años. Sin embargo, tal contingente de per- sonas mantiene un nexo afectivo con sus familiares en el país, que se traduce en el envío de transferencias unilaterales corrien- tes (remesas familiares) para aliviar la situa- ción de carencia de sus compatriotas. El círculo vicioso se configura en la medida que dichas remesas oxigenan a la econo- mía salvadoreña, misma que se encarga de expulsar a su población.

En El Salvador, para el contingente de la población que logra tener acceso a un em- pleo formal y devengar un salario, se en- frenta a situaciones en las cuales el salario El hecho que el

flujo de remesas contribuya a la estabilidad

macroeconómica no justifica que el sistema

económico continúe

expulsando a su población. La dinámica de la economía debería fundamentarse en fuentes

endógenas y desde ninguna perspectiva debería descansar en el alto coste humano y social que paga la población

emigrante

Migraciones, exclusión y DESC

(7)

de las familias salvadoreñas en el país con las familias de nuestros compatriotas domiciliados en Estados Unidos, los contrastes son significativos: el ingreso promedio en El Sal- vador –a precios de 1999- asciende a US 5,308; mientras que en los Estados Unidos oscila entre US $ 26,000 y US $ 44,000 al año. Además, la distribución de los ingresos entre la población salvadoreña en aquél país es menos concen- trada (coeficiente de Gini = 0.45) de lo que se registra en El Salvador (Gini = 0.54); por lo que sería de esperar que el Índice de Desarrollo Humano (IDH) ubica a la población salvadoreña en Estados Unidos en la escala de 0.851, mientras El Salvador se encuentra muy por debajo, en el nivel de 0.732.

Las cifras son dramáticas, el monto de remesas que recibe el país, a costa del sacrificio de la población emigrante, su- pera en un 33% lo que el país recauda en materia de im- puestos; representa más del 154% de lo recaudado en con- cepto de IVA -impuesto que aporta mas de la mitad (55.6%) de los ingresos públicos en concepto de ingresos tributarios.

Desde la óptica del comercio exterior, sería de esperar que el origen de las divisas sean las exportaciones mismas, que la misma dinámica interna de la economía sea la que gene- re el producto que será vendido al exterior, a cambio del cual se obtendrá dichas divisas; sin embargo, entre 1978 y 2004, el origen de las divisas ha pasado de ser las agro- exportaciones tradicionales y han sido sustituidas por las remesas. A principios de los ochentas las agro- exportaciones representaron el 81% de las divisas recibi- das, mientras que para el 2004 disminuyeron hasta signifi- car únicamente el 6%; en cambio, las remesas familiares pasaron de representar el 8% a principios de los ochenta a más del 70% en la actualidad

25

.

La responsabilidad del Estado

El Estado salvadoreño es el ente encargado y responsable de dar vigencia y tutela a los DESC, se encuentra obligado tanto por la Constitución de la República como por el Pacto Internacional de los Derechos Económicos Sociales y Cultu- rales (PIDESC)

26

. El Estado es el responsable de velar por los derechos de las y los salvadoreños por su derecho al trabajo (Artículo 6), en condiciones equitativas y satisfacto- rias (Art. 7), lo que implica tener derecho a un salario míni- mo que le garantice unas condiciones de existencia dignas

para ellos y sus familias; además, se ve obligado a proveer un nivel de vida adecuado a la población (art. 11), lo que abarca alimentación, vivienda digna y vestido. De igual ma- nera, garantizar el derecho a la salud de la gente (art. 12), así como su derecho a la educación (art. 13 y 14).

En relación a los derechos de las niñas y niños salvadore- ños, el Estado resulta directamente interpelado al haber ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño en 1990. En ella se establecen una serie de preceptos dentro los cuales se encuentran: Se tutela el derecho de todo niño y niña a no ser separado de sus padres (art. 9), a menos que sea por su propio bien; tienen derecho a que sus pa- dres biológicos sean los directamente responsables de su educación y desarrollo (art. 18); tienen derecho a un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiri- tual, moral y social (art. 27); Tienen derecho a educación, la cual debe de ser obligatoria y gratuita en el nivel de prima- ria, y deben de contar con las facilidades para poder tener educación secundaria o ir a la universidad (art.28); entre otros.

En realidad, ante manifestaciones como el fenómeno de la migración de compatriotas salvadoreños, el Estado no pue- de ser indiferente. Tanto el PIDESC, la Convención de los Derechos del Niño, como la Constitución de la República le obligan a tomar medidas que garanticen que lo normado por los documentos sea una realidad.

Migraciones, exclusión y DESC

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El hecho que el flujo de remesas contribuya a la estabilidad macroeconómica no justifica que el sistema económico con- tinúe expulsando a su población, la dinámica de la econo- mía debería de fundamentarse en fuentes endógenas y desde ninguna perspectiva debería descansar en el alto coste humano y social que paga la población emigrante.

NOTAS:

1

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD. Informe sobre Desa- rrollo Humano El Salvador 2005. Ver texto completo en: (http://

www.desarrollohumano.org.sv)

2

CEPAL – Series. Seminarios y Conferencias N. 24. Ver texto en formato digital http://www.eclac.org/cgi-bin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/9/11699/

P11699.xml&xsl=/celade/tpl/p9f.xsl&base=/tpl/top-bottom.xslt

3

CEPAL – Series. Op cit.

4

Ibid.

5

De acuerdo a cifras del Sistema de Cuentas Nacionales, el 62% del valor agrega- do que genera la economía salvadoreña es apropiado por los empresarios en concepto de ganancias (Excedente Bruto de Explotación), mientras que un 32% es repartido como salarios (Remuneración al Trabajo) entre la población económica- mente activa que cuenta con un empleo; finalmente, el 6% faltante es apropiado por el Sector Público No Financiero en concepto de Impuestos Netos de Subsi- dios. Ver FESPAD (2006) Políticas Públicas, Presupuesto y Derechos Económi- cos, Sociales y Culturales en El Salvador. p. 15. San Salvador.

6

PNUD (2005). Op cit.

7

Ibid.

8

El informe alude que entre los diferentes censos e investigaciones realizados, existen divergencias sustanciales sobre el número de emigrantes.

9

La Prensa Gráfica (05/01/07, p. 59). http://www.laprensa.com.sv/dpt15/

noticias/01052007/686325.asp

10

La Prensa Gráfica (4/06/07, p. 24). http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/

nota_completa.asp?idCat=4455&idArt=1431704

11

La Prensa Gráfica (14/06/07, p. 14). http://www.laprensagrafica.com//dpt15/

noticias/14062007/802161.asp

12

El Diario de Hoy (04/06/07, p.24). http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/

nota_completa.asp?idCat=4455&idArt=1431702

13

El Diario de Hoy (09/07/07, p.10) http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/

nota_varias_fotos.asp?idCat=5245&idArt=1529477

14

Diario Co Latino. (22/10/07) (http://www.diariocolatino.com/es/20071022/

portada/48409/?tpl=69)

15

La Prensa Gráfica. (23/10/07) (http://www.laprensagrafica.com/dpt15/

noticias/23102007/904153.asp)

16

Diario Co Latino (22/10/07). Op. cit.

17

La Prensa Gráfica (23/10/07). Op. cit.

18

Ibid.

19

Aunque existen discrepancias en las cifras de emigración nacional, todas las fuentes reconocen la enorme magnitud del fenómeno. Mientras el PNUD estima que la población emigrante asciende a 32,000 personas al mes (PNUD, Informe de Desarrollo Humano El Salvador 2005, p. 40, San Salvador); otras organizaciones como CARECEN estiman que unas 9,000 personas emigran mensualmente del país hacia Estados Unidos (www.elsalvador.com, 24 de agosto 2004).

20

Ver: Weller, Jürgen (2001): “Procesos de exclusión e inclusión laboral: la expan- sión del empleo del sector terciario”, Serie Macroeconomía del Desarrollo. N° 6, División de Desarrollo Económico, CEPAL, Santiago de Chile.

21

De hecho, los niveles de desempleo abierto nacional están muy por debajo de las cifras correspondientes a los países de la Unión Europea, para el último quin- quenio se estima que la población desempleada es inferior al 7.0% de la PEA.

22

PNUD (2005). Op cit.

23

Banco Central de Reserva. (http://www.bcr.gob.sv/estadisticas/

sr_produccion.html)

24

DIGESTYC (2006). Encuesta de Hogares y de Propósitos Múltiples. San Salva- dor, El Salvador.

25

FESPAD (2006) Políticas Públicas, Presupuesto, Derechos Económicos, Socia- les y Culturales. p. 21 San Salvador.

26

El Estado salvadoreño ratificó en 1979 el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC).

Migraciones, exclusión y DESC

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