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Exclusión educativa y laboral de la población de 15 a 24 años en Centroamérica

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Exclusión educativa y

laboral de la población

de 15 a 24 años en

Centroamérica

Investigación auspiciada por

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Primera edición: Noviembre, 2015.

Diagramación: Silvia Sánchez Montero Corrección de estilo: Diana Avila

Litografía e imprenta: Prolitsa S.A

373.972.8

P964ex Programa Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible (Costa Rica) Exclusión educativa y laboral de la población de 15 a 24 años en Centroamérica / Proyecto Estado de la Región. – San José C.R.:Prolitsa S.A. 2015.

52 paginas.: Ilustraciones. ; 28 cm . – (Aportes para el análisis del Desarrollo Humano volumen ; 15)

ISBN: 978-9968-806-89-3

1 EDUCACION. 2.. JOVENES. 3. EMPLEO. 4. CENTROAMERICA. 5 EXCLUSION SOCIAL. 6. POBREZA. 7. PROYECTO ESTADO DE LA REGION 8. SISTEMA EDUCATIVO. 9. RIESGO SOCIAL. 10. GENERO. 11. DESARROLLO HUMANO. I. Título.

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CONTENIDOS

Justificación: ¿Por qué estudiar a la juventud centroamericana?

La juventud centroamericana y el contexto regional

Transición demográfica: oportunidades y desafíos

Insuficientes capacidades inclusivas del sistema educativo

Juventud y precarización laboral

Jóvenes, estudio y trabajo: Una tipología básica Población enrolada en el sistema educativo: los que solo estudian

Los que estudian y trabajan

Los que solo trabajan

Los que no estudian ni trabajan

Juventud, pobreza y riesgo de exclusión social Factores determinantes de la exclusión social de la población joven de 15 a 24 años Historias de vida: una aproximación cualitativa a la exclusión social juvenil Conclusiones y consideraciones para la formulación de políticas

públicas Bibliografía

1. 2. 2.1 2.2 2.3 3. 3.1 3.2 3.3 3.4 3.5 4.

5.

6.

Índice general

13 15 15 17 19 21 27 27 28 30 32

37

41

(6)

Gráfico 1. Centroamérica. Tasa neta de matrícula por nivel educativo. 2000 y 2013

Gráfico 2. Centroamérica. Inversión pública en educación por persona

2012 y 2013

Gráfico 3. Centroamérica. Actividad de los jóvenes de 15 a 24 años

según país. Circa 2001, 2005, 2014

Gráfico 4. Centroamérica. Condición de actividad de los jóvenes según

país y grupos de edad. 2014

Gráfico 5. Centroamérica. Condición de actividad de los jóvenes según

país y género. 2014

Gráfico 6. Centroamérica. Condición de actividad de los jóvenes según

país y zona. 2014

Gráfico 7. Centroamérica. Condición de actividad de los jóvenes según

país y estado civil. 2014

Gráfico 8. Centroamérica. Condición de actividad de los jóvenes según

el clima educativo del hogar. 2014

Gráfico 9. Centroamérica. Porcentaje de jóvenes de 15 a 24 años que

solo estudian según país y año. Circa 2001 y 2014

Gráfico 10. Centroamérica. Porcentaje de jóvenes de 15 a 24 años que

trabajan y estudian según país y año. Circa 2001 y 2014

Gráfico 11. Centroamérica. Porcentaje de jóvenes de 15 a 24 años que solo

trabajan según país y año. Circa 2001 y 2014

Gráfico 12. Centroamérica. Porcentaje de jóvenes de 15 a 24 años que solo

trabajan según país, rango de edad. Circa 2014

Gráfico 13. Guatemala. Actividad de los jóvenes según etnia. 2014

Gráfico 14. Centroamérica. Porcentaje de jóvenes de 15 a 24 años que ni

estudian ni trabajan según país y año. Circa 2001 y 2014

Gráfico 15. Centroamérica. Pobreza según condición de actividad. 2014.

Gráfico 16. Centroamérica. Distribución de los jóvenes según actividad

que realizan, por país y quintil de ingreso. 2012

Gráfico 17. Centroamérica. Composición de los hogares con jóvenes según

presencia de “Ninis” y que solo trabajan. Ultimo año disponible

Gráfico 18. Centroamérica. Porcentaje de jóvenes que no han completado

el ciclo básico (noveno año) según país y condición de actividad. 2014

Gráfico 19. Centroamérica. Condición de aseguramiento de los jóvenes

según país y actividad. 2014

Índice de gráficos

18

19

22

24

25

25

26

27

28

28

29

29

30 30

33

34

34

35

(7)

Cuadro 1. Centroamérica. Composición de la población total y joven.

2015.

Cuadro 2. Centroamérica. Estructura relativa de la población que no

estudia ni trabaja según condición de actividad y razón para no estudiar.

Último año disponible

Cuadro 3. Centroamérica. Modelo de regresión del binomio joven excluido

/no excluido según país. 2012

Cuadro 4. Centroamérica. Modelo de regresión para definir tipo de

exclusión solo trabaja / “Ninis” según país. 2012

16

32

39

40

21

44

Diagrama 1. Dinámicas de exclusión/inclusión social de jóvenes de 15 a

24 años.

Diagrama 2. Percepciones sobre la participación juvenil en política,

(8)
(9)

AGRADECIMIENTOS

La ejecución de este proyecto de investigación fue posible gracias a la participación de numerosos investigadores, instituciones y colaboradores. En primera instancia, se reco- noce el valioso aporte del equipo técnico y los consul-tores que tomaron parte en los diversos estudios. El diseño y ejecución de la estrategia de investigación estuvieron a cargo de Alberto Mora, Diego Fernández y Antonella Mazzei. Fernández y Mazzei, además, realizaron el procesamiento de las encuestas y prepararon los cuadros y gráficos del estudio cualitativo. Manuel Barahona Montero redactó la primera versión de este documento a partir del análisis de los resul-tados del procesamiento de las encuestas. El equipo del Centro de Investigación y Acción Educativa Social (CIASES) tuvo a cargo la preparación del estudio sobre políticas educativas. Se reco-noce especialmente el valioso trabajo de Melba Castillo, Josefina Vijil, Ana Lucía Álva-rez y Ana Patricia Elvir. El estu-dio cualitativo lo realizó un equipo multinacional coordi-nado por Claudia Dary (FLAC-SO-Guatemala) e integrado

por Manuel de Jesús Aguilar, Álvaro Bermúdez Valle, Reyna Cálix, Douglas Carcache, María Paula Morales y Azael Carrera. Finalmente, Mariam Carpio hizo una investigación explo- ratoria sobre el abordaje de la población joven en una mues-tra de medios de prensa escri-ta de la región.

(10)

Romero y Andrés Valenciano; además de los miembros del equipo técnico del Programa Estado de la Nación: Laura Chaves, Diego Fernández, Miguel Gutiérrez, Antonella Mazzei, Alberto Mora, Natalia Morales, Isabel Román, Jorge Vargas Cullell, Evelyn Villarreal y Susan Navarro, asistente administrativa del Proyecto Estado de la Región.

Este proyecto fue ejecutado con el apoyo de la Organización

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INTRODUCCIÓN

Este documento es el producto final de un proyecto de investi-gación que comenzó en noviembre de 2013. Su propósito fue cuantificar y caracterizar la población de 15 a 24 años que está excluida del sistema educativo y/o del mercado laboral en Cen-troamérica, a fin de proveer insumos técnicos relevantes para la formulación de políti-cas públipolíti-cas dirigidas a este grupo de población.

El estudio cuantitativo com-prendió el procesamiento de las Encuestas Nacionales de Hogares (Enaho) y las Encues-tas Nacionales de Condiciones de Vida (Encovi) realizadas en seis países centroamericanos (Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá) para tres años: 2000, 2005 ó 2006 y 2011 ó 2012. El agosto de 2015 se realizaron nuevos procesa-mientos para actualizar este estudio con las encuestas disponibles para los años 2013-2014. Como complemen-to, se hicieron 25 entrevistas en profundidad con jóvenes de todos los países cuyo perfil socioeconómico se ajustaba al obtenido tras el

procesa-miento de las encuestas. Esto permitió identificar factores determinantes de su situación de exclusión educati-va y laboral, que no fue posible conocer mediante el análisis cuantitativo. Finalmente, se hizo una revisión de las políti-cas públipolíti-cas educativas pro-movidas por los últimos tres gobiernos en cada país, para identificar aquellas acciones específicas dirigidas a la población joven excluida o en condiciones de riesgo de abandonar el sistema educati-vo. Además, se realizó un análisis exploratorio sobre el abordaje de esta población en los medios de comunicación. Este documento sintetiza los principales resultados de estas investigaciones, sin embargo, existen informes finales mucho más amplios y detallados de los estudios cualitativo y de políti-cas públipolíti-cas que están dispo- nibles en el sitio de internet www.estadonacion.or.cr.

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tomando como marco de referencia el enfoque de dere-chos e inclusión social.

La segunda sección ofrece un panorama de la juventud cen-troamericana en su contexto regional, considerando la tran-sición demográfica, las insufi-cientes capacidades inclusivas del sistema educativo y la pre-carización laboral.

En la tercera sección se describe el marco analítico y se presenta una tipología de la población centroamericana de 15 a 24 años, según su vincu-lación con el sistema educati-vo y el mercado laboral. En este marco de análisis desta-can como situaciones más problemáticas las de aquellas personas jóvenes que no estudian ni trabajan o que solo trabajan, y se analizan las condiciones de pobreza, ingresos y protección social que afectan a la población

joven en la región.

La cuarta sección aborda los factores determinantes de las dinámicas de inclusión y exclusión social de la juventud centroamericana, considerando un modelo de regresión logística desarrollado por el Proyecto Estado de la Región.

(15)

Justificación: ¿Por qué estudiar a la

juventud centroamericana?

Sección 1.

oficiales, en el diseño de políti-cas públipolíti-cas y la agenda de los medios de comunicación social.

Sin embargo, esa categoría es insuficiente para comprender el complejo fenómeno de exclusión que se da en la interacción entre la inserción laboral y educativa de la población joven. De acuerdo con el Cuarto Informe Estado de la Región en Desarrollo Humano Sostenible (2011), ambos factores son determi-nantes de la exclusión social que afecta a unos 15 de los 43 millones de habitantes de Centroamérica, cerca del 40% de los hogares, que están en una situación de abandono doble y simultáneo por parte del Estado y el mercado, es decir, con una nula o precaria inserción laboral, sin acceso a la seguridad social y un nivel educativo muy bajo.

Es por ello que se considera que la situación de exclusión educativa y laboral de la población joven, o su inserción laboral en puestos de baja cali-dad y remuneración, es uno de los factores que impiden a la región avanzar hacia una mayor Desde el punto de vista

biológico, la juventud es un período intermedio entre la infancia y la vida adulta que se inicia con la pubertad. Social-mente, es la etapa de la vida en la que comienzan a forjarse los proyectos personales y se espera que las personas con-cluyan la educación secunda- ria, inicien la universitaria, se inserten en el mercado laboral y ejerzan sus derechos civiles y políticos. Psicológicamente, es una etapa en que la muchos jóvenes inician sus propios grupos familiares. En términos estadísticos, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), desde la celebración en 1985 del primer Año Internacional de la Juventud, asumió la con-vención de que la juventud está conformada por el grupo etario comprendido entre 15 y 24 años, aunque algunas legis-laciones nacionales han amplia-do esta franja de edad1.

(16)

inclusión social y desarrollo. Dado que la región está en un proceso de transición demográ-fica y tiene flujos crecientes de población joven, esa proble- mática tenderá a agudizarse si no se implementan políticas para lograr una mayor inser-ción y permanencia de los jóvenes en el sistema educati-vo un acceso al mercado laboral en mejores condi-ciones de productividad y remuneración.

Además, la popularización de la categoría "ninis" es propor-cional a su riesgo de uso con fines estigmatizantes, de modo que estos jóvenes con frecuencia son asociados con fenómenos como el de las

desde un enfoque de derechos humanos y de inclusión social. Reflexión que exige una perspectiva más amplia que la simple cuantificación de los "ninis", para observar su inclusión o exclusión en las dinámicas sociales y en las políticas públicas, y esencial-mente su consideración como sujetos de derechos.

Por ello, este trabajo pone énfasis en la población cen-troamericana de 15 a 24 años, con sus variadas dinámicas e interacciones, a efectos de desembocar en una valoración comprensiva de su situación y la necesidad de políticas públicas y estrategias sociales diferenciadas.

maras y, por tanto, un peligro para la seguridad ciudadana. De igual manera, como apunta Rodríguez (2014), se les con-sidera un riesgo para la convi-vencia democrática en tanto no creen en nada y se oponen a todo.

Por otra parte, los hallazgos del Estado de la Región deter-minan que la categoría "ninis" oculta la complejidad de la dinámica entre educación e inserción laboral y la exclusión que se da a través de la segun-da en virtud de la precariesegun-dad del mercado de trabajo.

(17)

La juventud centroamericana y el

contexto regional

Sección 2.

El resultado es una oportuni-dad histórica única para impul-sar el crecimiento económico y en general, el desarrollo humano de la región. Sin embargo, los beneficios de este período no llegan de manera automática, sino que dependen de políticas públi-cas que maximicen su aprove-chamiento. Para que ello sea posible las sociedades deben hacer inversiones y ejecutar políticas públicas para garan-tizar que la población joven tenga adecuados niveles de salud, nutrición y educación y pueda acceder a puestos de trabajo de buena calidad y productividad. Es decir, el que esta oportunidad demográfica se traduzca en un impulso al desarrollo va a depender en gran medida de las condi-ciones en que se encuentre la población que para ese mo-mento estará en edad laboral. En la región se proyecta que el periodo de menor dependen-cia demográfica transcurrirá entre las décadas de 2020 al 2060, donde el punto mínimo será alrededor del año 2040. En el 2015, Centroamérica

tenía 45,4 millones de habi-tantes de los cuales, 9,1 millones –una quinta parte- eran jóvenes con edades entre los 15 y 24 años. Este grupo de población resulta de especial importancia para el desarrollo presente y futuro de la región, ya que se encuentran entre la etapa de finalización del pro-ceso educativo y la inserción en el mercado laboral.

(18)

En ese sentido, la población que actualmente cuenta con edades entre los 15 y 24 para el periodo de bono demográfi-co se endemográfi-contrará en plena edad laboral, con edades entre los 20 y 70 años. Por lo anterior, el que este grupo alcance un adecuado nivel educativo que le permita insertarse en empleos de calidad resulta de una importancia sin prece-dentes para los países de la región.

Antes de analizar las condi-ciones en que se encuentra la población joven en Cen-troamérica se debe com- prender que en términos demográficos el istmo se com-pone de países muy distintos. La primera, y más evidente, diferencia es el tamaño de la población. Guatemala es el país más grande con 16,3 millones de personas, donde además se concentra el 36% del total de jóvenes de la región. Le sigue Honduras con una población que ya supera los 8 millones de personas y con 20% del total de jóvenes en el istmo. A estos les sigue El Salvador y Nicaragua en ese orden, ambos con una población poco mayor a los 6 millones de habitantes y con 14% de los jóvenes cen-troamericanos en cada uno de estos países. Hasta acá el resultado es que 83% de los jóvenes, es decir más de 7,5 millones, se concentran en estos cuatro de los seis países del centro y norte de la región. Luego se encuentra Costa Rica con una población aproximada en 4,8 millones de personas y con 10% de los jóvenes de la región. El país con menor población es Panamá con poco

los beneficios que ofrece este periodo. En el resto de países la menor dependencia llegará entre las décadas de 2030 y 2040, siguiendo el orden: Panamá, El Salvador y Nicaragua y Honduras.

Debido al proceso de tran-sición demográfica la pro-porción de población joven entre el total de la población variará en las dos décadas siguientes. Mientras en Costa Rica, Panamá y Nicaragua la proporción de jóvenes ten-derá a disminuir su impor-tancia en el total de la población, en Nicaragua, El Salvador y Honduras se man-tendrá estable y en Guate-mala aumentará. Ello plantea oportunidades y desafíos para las políticas públicas de salud, nutrición, educación y los mercados laborales pues los países del centro y norte de la región que histórica-mente han tenido mayores desafíos socioeconómicos son los que van a tener un mayor crecimiento de la población y, por lo tanto, una mayor demanda de estos servicios sociales.

menos de 4 millones de perso-nas y aproximadamente un 7% del total de jóvenes de Cen-troamérica (Cuadro 1).

La segunda diferencia demo- gráfica importante entre estos países corresponde al momen-to de transición en que se encuentran, ello genera opor-tunidades y desafíos con már-genes de acción diferenciados según el nivel de avance de los países y sociedades en ese proceso. En Costa Rica la tran-sición está más avanzada, se estima que su momento de menor dependencia llegará a principios de la década de 2020. Por lo anterior, los benefi-cios del bono demográfico podrían llegar antes para este país pero a la vez supone un menor margen de tiempo para preparase y aprovechar esta oportunidad. En contraste, Guatemala presenta una tran-sición tardía en el contexto regional, su momento de menor dependencia llegará en la década de 2050. Lo que supone una ventaja en el margen de tiempo necesario para preparar al capital humano y así aprovechar al máximo

100% Cuadro 1.

Centroamérica. Composición de la población total y joven. 2015.

País Población total

(miles) Población joven (miles) Jóvenes entre la población total Jóvenes del país entre el total regional

Costa Rica 4.808 865 18% 10%

El Salvador 6.127 1.225 20% 14%

Guatemala 16.343 3.269 20% 36%

Honduras 8.075 1.777 22% 20%

Nicaragua 6.082 1.277 21% 14%

Panamá 3.929 668 17% 7%

Centroamérica 45.364 9.073 20%

(19)

los niveles de bienestar de su población. Ello conlleva accio- nes públicas y privadas que per-mitan reducir la desnutrición crónica que afecta a cerca de la una tercera parte de los niños menores de 5 años, ampliar la cobertura y calidad de los servicios de salud más allá de la atención primaria, elevar la formación del 60% de la población económicamente activa que actualmente cuenta con 6 años o menos de edu-cación y reducir la pobreza que en el año 2013 afectaba a cerca de la mitad de la población (Programa Estado de la Región, 2014).

En educación los retos impli-can esfuerzos para ampliar la cobertura de la educación, especialmente en los niveles de preescolar y secundaria y mejorar la calidad y pertinen-cia a la luz de las expectativas de los estudiantes y sus familias, los requerimientos de los mercados laborales y las necesidades y aspiraciones de desarrollo de los países.

La educación es un derecho humano fundamental y los países centroamericanos han suscrito compromisos interna-cionales y regionales para mejorar

Naciones Unidas, los objetivos de Educación para Todos de la UNESCO y las Metas Educati-vas 2021 de la OEI. En varios de estos documento se establece que todos los niños, niñas, jóvenes y personas adultas, en su condición de seres humanos, tienen derecho a beneficiarse de una educación que satisfaga sus necesidades básicas de aprendizaje, de manera que puedan asimilar y desarrollar conocimientos, para alcanzar plenamente su poten-cial, conviviendo con los demás de manera libre, responsable y respetuosa.

La educación también propi-cia el desarrollo de destrezas, habilidades, valores y acti-tudes para que las personas puedan:

• Decidir con autonomía y responsabilidad el tipo de vida que desean vivir y escoger entre las opciones que se encuentran a su disposición.

• Participar activamente en la vida política democrática.

• Convivir pacíficamente con los demás y con el ambiente, en una relación cimentada en el respeto, la tolerancia y la solidaridad.

• Aprovechar las oportuni-dades de empleo y desarrollo empresarial para la generación de un ingreso digno.

referentes y manifestaciones.

La relación entre educación y crecimiento a mediano y largo plazo ha sido documentada ampliamente por la CEPAL. Esta organización plantea que una persona en edad laboral debe contar con al menos 12 años de escolaridad formal para reducir su riesgo de ser pobre. UNESCO reportó que en el 2011 únicamente en Costa Rica (14 años) y Panamá solo por las mujeres (13 años) se había alcanzado ese nivel educativo. El Salvador estaba justo en la meta básica (12 años), en tanto que en Hondu-ras sólo las jovencitas lograron ese umbral2.

De acuerdo con la publicación Estadísticas de Centroamérica 2014, durante la última década todos los países centroameri-canos lograron incrementar la cobertura de la educación en todos los niveles. A nivel regional, la cobertura de la educación primaria en el 2013 fue casi universal, entre el 80% y 95% de los niños y niñas en edad de asistir iban a la escue-la. Sin embargo, disminuye a menos de la mitad en preesco-lar y secundaria en la mayor parte de los países, especial-mente en aquellos países con mayor cantidad de población en edad de asistir (Gráfico 1). Es decir, el desafío de la región es lograr una inserción tem-prana (preescolar) y retener a 2.2. Insuficientes capacidades

(20)

los estudiantes después de concluir la educación primaria (secundaria), sobre todo en los tres últimos años de secundaria (9-11 grado) (Esta-do de la Región en Desarrollo Humano Sostenible, 2014).

Las mayores brechas de cobertura entre los países están en el nivel preescolar. Para el 2013, mientras que en Costa Rica el 85% de los niños y niñas en edad de asistir esta-ban matriculados, en Hondu-ras la cobertura era de apenas 34%. Los demás países se encontraban en una situación intermedia: en Guatemala, Nicaragua y El Salvador las coberturas variaban entre 42% y 56% y en Panamá era de 65%. En secundaria el país con mayor cobertura era Costa Rica (75%). En contraste, Gua-temala junto con Honduras eran los países con menor cobertura (37% y 34%, respec-tivamente), mientras que El

país en el que la deserción aumentó 6 y 10 puntos por-centuales en primaria y secundaria, respectivamente, durante el periodo 2000-2011 para el cual se dispuso de información (Estado de la Región en Desarrollo Humano Sostenible, 2014).

Aunque ampliar la cobertura y mejorar la calidad y pertinen-cia de la educación es una tarea compleja que implica acciones en muchas y diversas áreas, no es posible sin una asignación adecuada de recur-sos públicos que viabilice las inversiones necesarias en infraestructura, equipamiento, recursos humanos, capaci- tación, etc. Aunque en Cen-troamérica durante el periodo 2000-2013 todos los países aumentaron la cantidad de recursos dedicados a edu-cación y salud, los niveles de inversión son insuficientes y relativamente bajos y existen brechas importantes entre los países.

Entre el 2000 y 2013 el prome-dio regional de inversión en educación por persona aumentó 1,5 veces, pasó de 100 a 250 dólares por habi-tante. Sin embargo, ese pro-medio esconde grandes brechas de inversión a lo inter-no de la región. Para el 2013 Costa Rica invirtió diez veces más que Nicaragua, con cerca de 700 y 70 dólares por habitante respectivamente (Gráfico 2). El segundo país con mayor inversión es Panamá con 313 dólares por habitante. Con niveles intermedios se ubican Honduras, El Salvador y Guate-mala, con 135, 136 y 96 Salvador (63%), Panamá (59%)

y Nicaragua (46%) ocupan posiciones intermedias. En el nivel de secundaria las brechas entre el país con mayor y menor cobertura eran de 40 puntos porcentuales.

Otro desafío en la región son las altas tasas de deserción, sobre todo en el nivel de secundaria. Para el 2013, las tasas de deserción en primaria variaron entre 1,2% en Panamá y 11,4% en Nicaragua. Para ese mismo año en secundaria la deserción fluctuó entre las tasas de 3,9% en Guatemala y 19,2% en Nicaragua, el caso más alarmante en cuanto a deserción a nivel regional. Mientras Guatemala y Costa Rica lograron durante el perio-do 2000-2013 reducir la deserción tanto en primaria como en secundaria, en los demás países aumentó. La situación más preocupante nuevamente es la de Nicaragua,

0

Costa Rica El Salvador Guatemala Honduras Nicaragua Panamá Belice

Costa Rica El Salvador Guatemala Honduras Nicaragua Panamá Belice

Costa Rica El Salvador Guatemala Honduras Nicaragua

Panamá

Preescolar Primaria Secundaria

al

Centroamérica. Tasa neta de matrícula por nivel educativo. 2000 y 2013

(21)

istmo son los que enfrentan los mayores desafíos en materia educativa, ya que están rezaga-dos tanto en cobertura como en deserción, pero también son los que tienen una menor inversión y un menor crecimiento de esta en los últimos años y viceversa. De mantenerse las tendencias actuales, es de esperar que las ya profundas brechas entre los países de la región tiendan a ampliarse.

En el 2013 la población económicamente activa (PEA) de Centroamérica estuvo con-formada por aproximadamente 20 millones de personas. Para ese año la tasa de desempleo abierto fue del 5,5%, un punto porcentual menor a la del año 2012. Desde la crisis del 2009, se registra una tendencia regional a la baja. Sin embargo, el problema mayor en el merca-do de trabajo no lo supone el desempleo sino la precariedad de las condiciones de trabajo. En ambas problemáticas la población joven de la región es la que se ve más afectada.

Los jóvenes de 15-24 años son los que enfrentan mayores dificultades para insertarse en el mercado laboral, las tasas de desempleo de esta población duplican o triplica los prome-dios nacionales. Además, la

desempleo nacional en todos los países, después de la crisis la brecha aumentó. Entre los años 2004-2008 la diferencia entre el desempleo general y el de los jóvenes fue de 5,5 puntos porcentuales (6,1% y 11,6%, respectivamente), para los años 2010-2013 la diferen-cia aumento a 6,6%. Costa Rica es el país donde la tasa de desempleo de los jóvenes es la más alta y también donde la brecha incrementó en mayor magnitud en los años posteriores a la crisis. Por el contrario, Panamá si bien man-tiene el nivel de desempleo de los jóvenes por encima del promedio nacional, logró reducir la diferencia en los años

encontrar trabajo (desemplea-dos) y aquellos que logran insertarse, lo hacen en puestos de trabajo informales, de baja calificación y remuneración.

No concluir la secundaria limita las oportunidades de las y los jóvenes de tener acceso a puestos de trabajos de buena calidad y remuneración. El bajo nivel educativo de la fuerza de trabajo es uno de los factores que explica que en la mayoría de los países de la región una gran parte de la población esté ocupada en sectores de baja productivi-dad y remuneración con cobertura parcial o totalmente desprovista de garantías sociales.

0 200 400 600 800

Costa Rica

Panamá

Honduras

El Salvador

Guatemala

Nicaragua

Centroamérica

dólares per cápita

2013

2000

Fuente: elaboración propia con datos de Estadísticas de Centroamérica 2014.

Gráfico 2.

Centroamérica. Inversión pública en educación por persona. 2000 y 2013

(22)

Ampliar y diversificar la oferta de formación técnica y profe-sional podría contribuir a modi-ficar algunos de los factores estructurales que impiden la permanencia de los jóvenes en el sistema educativo y que limitan su inserción laboral en puestos de mejor calidad y remuneración. No obstante, la posibilidad de acceder a mejores oportunidades de em-pleo no depende exclusiva-mente del nivel educativo de las personas, también requiere que los sectores productivos se modernicen e incursionen en actividades de mayor valor agregado y productividad.

Los mercados laborales en Centroamérica son mayorita-riamente informales. De acuer-do con OIT (2013), el 61,5% de la población ocupada no agrícola en Centroamérica y

logrado transformar su economía y generar condi-ciones para la operación de sectores de alta tecnología y servicios especializados, como los financieros, las comunica-ciones y las tecnologías de la información.

De acuerdo con el Banco Mun-dial (2012), uno de los princi-pales desafíos para la región es promover mejores condi-ciones para estimular la creación de empleos más pro-ductivos, lo cual requiere diversificar la estructura pro-ductiva, tomando en cuenta los nuevos desarrollos tecnológicos. Sin embargo, para lograrlo resulta funda-mental mejorar la calidad y capacidades de su capital humano, sobre todo de la población joven que está ingresando al mercado laboral. República Dominicana tiene

un empleo informal3 (9,3 millones). De ellos, el país que parece tener mayor incidencia de empleo informal es Guate-mala (77%), luego le siguen Nicaragua (75%), Honduras (72%) el Salvador (66%), Panamá (43%) y Costa Rica (36%). Congruente con esa condición, el crecimiento del empleo estuvo concentrado en la mayor parte de los países en el sector informal, excepto en Panamá y especialmente en Costa Rica, en donde el empleo tuvo un fuerte predo-minio del sector formal.

(23)

Jóvenes, estudio y trabajo: Una

tipología básica

Sección 3.

ción laboral y educativa, las cuales definen cuatro posi- bles situaciones4, a saber: la situación más extrema es la que combina la exclusión educativa con la exclusión laboral. Este es el grupo de jóvenes conocidos como “ninis” y su condición implica un bloqueo significativo de sus posibilidades futuras de inserción laboral y desarro- llo personal.

En el otro extremo se encuentran los jóvenes que solo estudian, que están en una situación de inclusión educativa. Asumiendo que asisten a un grado acorde con su edad y reciben una educación de buena calidad, ello contribuiría a que en el futuro tengan mayores y mejores oportunidades de Al tomar como referencia la

condición de actividad y de estudio de la población de 15 a 24 años, se puede establecer una suerte de tipología que evidencia la presencia de cuatro categorías principales: los que solo estudian, los que estudian y trabajan, los que solo trabajan y, finalmente, los que no estudian ni trabajan. Se trata de categorías exclu- yentes y complementarias, que se asocian a la dinámica dual de inclusión y exclusión en el sistema educativo y el mercado laboral. Cada una de ellas tiene particularidades asociadas a edad, género, etnia, ubicación geográfica y territorial, nivel educativo y condición laboral.

La tipología se sustenta en las interrelaciones entre la inser-

Ni estudia

ni trabaja

Solo trabaja

Estudia y

trabaja

Solo estudia

Exclusión Inclusión

Diagrama 1.

Dinámicas de exclusión/inclusión social de jóvenes de 15 a 24 años

(24)

inserción en el mercado laboral. Probablemente esto sea cierto para la mayoría de estudiantes que tienen una buena situación económica o que asisten a centros educati-vos privados, pues cuentan con los recursos didácticos y materiales necesarios (libros de texto en español y otros idiomas, uniformes, trans-porte, alimentación, etc.).

Los y las jóvenes que estudian y trabajan se enfrentan simultáneamente a la inclusión educativa y laboral. Sin embar-go, como indica D’Alessandre (2010), el trabajo en la adoles-cencia, si bien implica nuevas interacciones con el mundo adulto, lejos de ofrecer recur-sos para el ejercicio y forta-lecimiento de la ciudadanía, opera como obstáculo en tanto que interfiere en la trayectoria educativa. Por lo que podría decirse que este es un grupo vulnerable, en tanto que cuando las necesidades económicas de su grupo familiar se vuelven vitales, éstas privan por encima de las educativas.

Desde un enfoque de dere-chos, conviene distinguir en la línea de D’Alessandre (2010) que la condición óptima es la de los jóvenes que se dedican exclusivamente al estudio5, mientras que el riesgo de exclusión social se presenta en las categorías de los que solo trabajan (porque en general se trata de empleos peligrosos, mal remunerados y precarios) y de los que ni estudian ni trabajan. Para aquellos jóvenes mayores de 18 años la situación es distinta pues sobrepasaron la

ción más extrema, pues están excluidos tanto del sistema educativo como del mercado laboral; en esa situación están 2,10 millones (22,6% del total). Finalmente, está el grupo de jóvenes que estudian y traba-jan y que representa el 11,9% del total, es decir, poco más de un millón de personas.

Tal como se aprecia en el gráfi-co 3, en Centroamérica existen tres grupos de países de acuer-do con la situación de exclusión o inclusión social de sus jóvenes. El primer grupo está conformado por Costa Rica y Panamá, países en los cuales, en el último año para el que se dispuso de información (2014), más de la mitad tiene algún nivel de inclusión educa-tiva: el 49,4% y 41,9%, respec-tivamente, solo estudia, mien-tras que el 11,6% y 10,1% estudia y trabaja. No obstante, ambos países tienen el desafío de lograr la inclusión educati-va de cerca de la mitad de sus jóvenes que no estudian ni edad escolar reglamentaria.

Para ellos es fundamental abordar su situación desde un enfoque de transición escuela - trabajo.

El procesamiento de las Encovi y Enaho para los años 2013/2014 permitió identificar que de los cerca de 9,2 millones de jóvenes centroamericanos de 15 a 24 años, la mayor pro-porción se ubica en el grupo de los que solo trabajan, unos 3,37 millones (36,3% del total), una condición que, si bien implica la obtención de un ingreso, dadas las condiciones de falta de experiencia y bajo nivel educativo, también significa en la mayoría de los casos una inserción laboral precaria y de baja calidad. En segundo lugar está el grupo de jóvenes que solo estudian; unos 2,70 millones (29,1% del total), situación que, como ya se indicó, es la ideal sobre todo para aquellos en edad de asistir a la educación. El tercer grupo corresponde a las y los jóvenes que enfrentan la

situa-0%

2001 2005 2014 2001 2005 2013 2000 2006 2014 2001 2005 2013 2001 2005 2012 2001 2006 2014

Costa Rica El Salvador Guatemala Honduras Nicaragua Panamá

Ni estudia ni trabaja Solo trabaja Estudia y trabaja Solo estudia

Gráfico 3.

Centroamérica. Actividad de los jóvenes de 15 a 24 años según país. Circa 2001, 2005, 2014

(25)

El segundo grupo lo consti-tuyen El Salvador y Nicaragua, países con una situación de inclusión/exclusión social inter-media pero con desafíos mucho mayores que el primer grupo, pues más de la mitad de las y los jóvenes está fuera del siste-ma educativo (56,0% y 56,6%, respectivamente), es decir, no estudian ni trabajan o solo trabajan. La situación de Nicaragua es particularmente preocupante, pues a pesar de que tiene, junto con Costa Rica, la menor proporción de jóvenes “ninis” (14,8%), a nivel regional es, junto con Guate-mala, el país con menor nivel de inclusión educativa plena (los jóvenes que solo estudian son apenas el 18,9% del total). Nicaragua es el país con la mayor proporción de población joven que abandonó el sistema educativo y optó por solo traba-jar (41,8%).

El tercer grupo lo integran Guatemala y Honduras. Estos son los países con mayores niveles de exclusión social de la región, con cerca de dos terceras partes de las y los jóvenes (64,7% y 65,9%, respectivamente) tanto fuera de la educación como del mer-cado laboral o dedimer-cados exclusivamente a trabajar en condiciones que, como ya se indicó, suelen ser precarias, riesgosas y con bajos niveles de remuneración. Dado que estos dos países concentran el

parte de la población joven tiene algún nivel de inserción educativa: los que solo estudian representan 24,5% y 25,4%, respectivamente, y los que estudian y trabajan 10,7% y 8,7%. La situación más grave es la de Honduras, que es el país de la región con mayor proporción de jóvenes que ni estudian ni trabajan (26,7%), es decir unas 487.000 perso-nas excluidas tanto del siste-ma educativo como del mer-cado laboral. Aunque la mag-nitud de los desafíos asocia-dos al mejoramiento de esta situación son muchos, estos países son los que viven un proceso de transición demográ-fica menos avanzado, es decir, tendrán flujos crecientes de población joven hasta el 2040-2050.

Además de los distintos per-files de inclusión/exclusión social juvenil, en casi todos los países se observa una tenden-cia general hatenden-cia una evolu-ción positiva en materia de inclusión social por la vía edu-cativa en la última década, excepto en Nicaragua, donde más bien ha disminuido la población que solo estudia (Gráfico 3). En este país, la disminución de la población "nini" no ha implicado una mayor inclusión educativa plena como en los demás países, sino más bien una mayor inserción laboral de las y los jóvenes.

que ni estudian ni trabajan y de los que solo trabajan. Aunque, como se indicó ante-riormente, existen importantes diferencias en la situación de inclusión/exclusión de jóvenes entre los países, cabe destacar que Costa Rica, además de tener la mayor proporción de jóvenes con inclusión educati-va plena (los que solo estudian) a inicios de la década, fue el que logró incre-mentar más la cobertura durante ese periodo (16%). Guatemala y Honduras tam-bién tuvieron mejoras impor-tantes (10,2% y 6,8%, respecti-vamente), pero dado que son los países con mayores niveles de exclusión, requieren no solo continuar aumentando la inclusión educativa en el corto y mediano plazo sino lograr incrementos de mayor magni-tud. Finalmente, en El Salva-dor y Panamá la mejoría fue de 5,6% y 3,0%, respectivamente.

(26)

El análisis por grupos de edad de la situación de inclusión/ex-clusión social evidencia la necesidad de diferenciar las intervenciones, pues se trata de dinámicas y problemáticas distintas. Mientras que la población de 15 a 18 años ma- yoritariamente estudia, la de 19 a 24 solo trabaja o ni estudia ni trabaja. Dado que el primer grupo es más joven, las even-tuales intervenciones deberían enfocarse en incluir en la edu-cación formal a los excluidos, sin embargo, para el segundo grupo las alternativas proba-blemente deban dirigirse a combinar la inserción educati-va con la laboral y centrarse en mejorar sus condiciones de empleabilidad (Gráfico 4). A nivel general, la exclusión social (jóvenes “ninis” y que solo trabajan) para el 2012 se concentró en el grupo de 19

la Nación, 2003), en el sentido de que las mujeres suelen tener mayor nivel educativo que los hombres pero enfren-tan dificultades para inser-tarse en el mercado laboral, situación que también eviden-cia -como se verá más adelan-te en esadelan-te documento- que el trabajo doméstico y de cuida-do de los hijos continúa reca- yendo mayoritariamente sobre las mujeres y no es remunerado.

Cabe destacar que si se agre-gan las dimensiones de exclusión educativa (“ninis” y los que solo trabajan) y se comparan con las de inclusión educativa (estudian y trabajan, y solo estudian), solo en El Salvador y Guatemala la exclusión de las mujeres supera a la de los hombres, es decir, es únicamente en estos dos países donde la propor-ción de jóvenes incluidos es mayor para los hombres que para las mujeres. La mayor inclusión educativa de las mu-jeres se debe fundamental-mente a que el porcentaje de mujeres de 15 a 24 años que solo estudian es mayor al de hombres en esa condición en todos los países. No obstante, mientras en Costa Rica y Panamá la inclusión educativa de las mujeres oscila entre el 64,1% y el 53,8%, en los demás países de la región es menor al 45%.

Al igual que con otras variables analizadas en este estudio, existen importantes diferen-cias entre los países. Mientras en el último año para el que se dispuso de información (2013 ó 2014), la proporción de mujeres “ninis” en Costa Rica a 24 años, grupo en el cual

entre el 52% (Costa Rica) y el 79% (Guatemala) están en esa condición, mientras que en el grupo de menor edad la exclusión afecta a una propor-ción mucho más baja de jóvenes: entre 18% (Costa Rica) y 53% (Honduras).

Otra característica relevante de la población juvenil exclui-da surge del análisis de su condición de género. Mientras la proporción de mujeres en las categorías que no estudian ni trabajan y que solo estudian (inclusión educativa plena) es mayor al porcentaje de hom-bres en esas condiciones en todos los países, la inserción laboral prevalece en la población masculina (Gráfico 5). Lo anterior es congruente con lo señalado por diversos estu-dios (Programa Estado de

0%

15-18 años 19-24 años 15-18 años 19-24 años 15-18 años 19-24 años 15-18 años 19-24 años 15-18 años 19-24 años 15-18 años 19-24 años

Costa Rica El Salvador Guatemala Honduras Nicaragua Panamá

Ni estudia ni trabaja Solo trabaja Estudia y trabaja Solo estudia

Gráfico 4.

Centroamérica. Condición de actividad de los jóvenes según país y grupos de edad. 2014

a/ En el caso de Nicaragua el último dato corresponde a 2012, y en El Salvador y Honduras a 2013 Fuente: Elaboración propia con base en el procesamiento de las ENCOVI, ENAHO y ENEI de los países de Centroamérica para los años seleccionados.

(27)

cuya proporción oscila entre el 29,5% en Costa Rica y cerca del 57,5% en Honduras y Gua-temala. En la dimensión de inclusión educativa plena (solo estudian), las proporciones para las mujeres varían entre 53,6% en Costa Rica y 22,9% en Nicaragua. En este indica-dor, El Salvador y Honduras ocupan posiciones intermedias a nivel regional (36,9% y 29,2%, respectivamente).

Por el lado del emplazamiento territorial, el gráfico 6 eviden-cia que las situaciones más adversas se presentan en las zonas rurales, un elemento que evidencia los patrones de crecimiento y desarrollo en los cuales la población y las opor-tunidades han venido concen-trándose cada vez más en los territorios urbanos. En las zonas rurales de todos los países se concentra la mayor proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan y de los que solo trabajan.

Los casos más dramáticos son Honduras, Guatemala, Nicara-gua y El Salvador, en los que la proporción de jóvenes rurales de 15 a 24 años excluidos del sistema educativo (“Ninis” y los que sólo trabajan) oscila entre 66,6% en Nicaragua y 77,9% en Honduras. En las zonas urbanas de estos países el porcen-taje de jóvenes en esa condición es cerca de veinte puntos porcen-tuales más bajo (varía entre 17,5%

a/ En el caso de Nicaragua el último dato corresponde a 2012, y El Salvador y Honduras a 2013.

Fuente: Elaboración propia con base en el procesamiento de las ENCOVI, ENAHO y ENEI de los países de Centroamérica para los años seleccionados.

0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80%

Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer

Costa Rica El Salvador Guatemala Honduras Nicaragua Panamá

Ni estudia ni trabaja Solo trabaja Solo estudia Estudia y trabaja

Gráfico 6.

Centroamérica. Condición de actividad de los jóvenes según país y zona. 2014

a/ En el caso de Nicaragua el último dato corresponde a 2012, y El Salvador y Honduras a 2013. Fuente: Elaboración propia con base en el procesamiento de las ENCOVI, ENAHO y ENEI de los países de Centroamérica para los años seleccionados.

0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%

Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural Urbana Rural Costa Rica El Salvador Guatemala Honduras Nicaragua Panamá

Ni estudia ni trabaja Solo trabaja Estudia y trabaja Solo estudia

(28)

en Nicaragua y 26,7% en Gua-temala). En contraste, la inclusión educativa en las zonas urbanas de Costa Rica y Panamá supera la mitad de la población joven y en el caso de las zonas rurales es entre 10 y 30 puntos porcentuales más alta que en el resto de la región.

El estado civil es un factor que parece estar asociado a la condición de exclusión de la población joven, pues en todos los países de la región la proporción de personas casa-das o en unión libre es mucho mayor en los grupos de jóvenes “ninis” y que solo trabajan que en los grupos que solo estudian o que estudian y trabajan (Gráfico 7). Ello evidencia la importancia de diferir la unión o vínculo conyugal como un factor que permitiría prolongar la perma-nencia de los y las jóvenes en el sistema educativo, lo mismo que la necesidad de ampliar la oferta para que quienes decidan formar una familia a temprana edad puedan con-tinuar su educación formal o tengan acceso a otras modali-dades de formación. No obstante, es importante destacar que la mayor parte de las personas jóvenes -independientemente de su condición de inclusión/ex-clusión social- están solteros o solteras. Entre el 50-70% de la población “nini” no está unida y entre quienes solo trabajan, están en esa condi-ción entre el 65% y 77%. La proporción de jóvenes solteros entre los que solo estudian y quienes estudian y trabajan es superior al 90%.

ratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) de la UNESCO, uno de los factores asociados a la permanencia y buen desempeño académico de los estudiantes es el nivel educativo de los padres (UNES-CO, 2015). Sobre este aspecto esta investigación permite constatar que la proporción de jóvenes que permanecen en el sistema educativo (solo estudian y estudian y trabajan) es mayor en aquellos hogares con clima educativo alto (Gráfi-co 8). Para todos los países de la región, más del 50% de los jóvenes que pertenecen a hogares con alto clima educati-vo estudian. En contraste, en los hogares con clima educativo bajo, los jóvenes que estudian alcanzan, en el mejor de los casos el 47% (Costa Rica) y en el peor, 22% (Nicaragua).

En donde existe una clara relación es entre el género y el estado civil, pues la mayor parte de las mujeres “nini” están unidas (casadas o en unión libre), lo que evidencia que el vínculo conyugal, y probable-mente la maternidad y las labores domésticas asociadas a él, les impiden continuar con sus estudios. Ello es particular-mente relevante dada la baja cobertura de la educación preescolar y la falta de servi-cios de cuido. Esto sucede en todos los países. Cabe destacar que este patrón se repite, aunque en una magnitud mucho menor, con las mujeres que solo trabajan en Nicaragua, Panamá y Costa Rica (Gráfico 7).

Es importante destacar que, congruente con los resultados del Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE) realizado por el Labo-

0%

Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer

Nini Solo

trabaja Nini trabajaSolo Nini trabajaSolo Nini trabajaSolo Nini trabajaSolo Nini trabajaSolo Costa Rica El Salvador Guatemala Honduras Nicaragua Panamá

Unión Libre Casado Soltero Otra condición

Gráfico 7.

Centroamérica. Condición de actividad de los jóvenes según país y estado civil. 2014

a/ En el caso de Nicaragua el último dato corresponde a 2012, en El Salvador y Honduras al año 2013 y para Panamá al 2011.

Fuente: Elaboración propia con base en el procesamiento de las ENCOVI, ENAHO y ENEI de los países de Centroamérica para los últimos años disponibles.

(29)

3.1. Población enrolada en el sistema educativo: los que solo estudian

3.2. Los que estudian y trabajan

Como se ha señalado, el esce-nario donde la población joven solo estudia favorece su inclusión social, en virtud de las posibilidades de dedicar todo su tiempo a prepararse académicamente e involu-crarse en distintas actividades que le permiten aprender y desarrollar conocimientos y destrezas para mejorar a futuro su calidad de vida e inserción laboral.

Todos los países -excepto Ni- caragua- tuvieron un aumento en la población de la categoría

“solo estudia” durante el perio-do 2001-2012 (Gráfico 9). El mayor incremento lo registró Costa Rica, que además es el país con mayor porcentaje en toda la región de jóvenes dentro de esta categoría (50%).

Llama particularmente la atención el caso de Nicaragua, país donde las y los jóvenes que solo estudian decrecieron más de 20 puntos porcen-tuales, pasando del 42% en 2001 al 19% en 2012. Estos datos son alarmantes, por sus implicaciones a mediano y largo plazo sobre las posibili-dades de este país de mejorar la productividad laboral. Nica-ragua es el país con el más

jecimiento de su población económicamente activa. Sería importante indagar en qué medida el perfil educativo de las personas migrantes nica-ragüenses, especialmente la población joven de 15 a 24 años, que viven en Costa Rica es distinto al de quienes resi-den en Nicaragua.

Este es el que se podría llamar el segundo mejor escenario de inclusión social después del grupo de jóvenes que solo estudian, pues aunque conlle-va limitaciones de tiempo para dedicarse al estudio debido a la inserción laboral, los jóvenes no se han desligado del todo del sistema educativo. No obstante, esta condición impli-ca riesgos, pues cuando pre-domina la necesidad económi-ca generalmente abandonan los estudios y en muchas oca-siones no logran reincorpo-rarse.

En el gráfico 10 se observa la situación para cada país y su evolución de 2001 a 2013/2014. En términos generales, esta es la categoría que ocupa un menor porcentaje para todos los países. Todas las naciones han mostrado un crecimiento en mayor o menor grado en esta categoría. El país que tiene mayor población en esta a/ El clima educativo se construyó utilizando el nivel de educación máximo alcanzado por el jefe de

hogar o cónyuge. Se definió como bajo el de los hogares con primaria incompleta o menos, medio el de aquellos con niveles entre primaria completa y secundaria incompleta, y alto el de los hogares con secundaria completa o superior.

b/ En el caso de Nicaragua el último dato corresponde a 2012, y en el de El Salvador y Honduras a 2013. Fuente: Elaboración propia con base en el procesamiento de las ENCOVI, ENAHO y ENEI de los países de Centroamérica para los años seleccionados.

0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80%

Bajo

Medio Alto Bajo Medio Alto Bajo Medio Alto Bajo Medio Alto Bajo Medio Alto Bajo Medio Alto

(30)

34% 50%

30% 36%

14% 25%

20% 25%

42%

19%

39% 42%

2001 2014 2001 2013 2000 2014 2001 2013 2001 2012 2001 2014

El Salvador Guatemala Honduras Nicaragua Panamá Costa Rica

3.3. Los que solo trabajan categoría para el último año analizado es Nicaragua, con un 24%, país que, como se men-cionó anteriormente, disminuyó la proporción de jóvenes que solo estudian. En segundo lugar está Costa Rica, con un 12%, y posteriormente Guatemala, con un 11%. En los demás países el porcentaje de jóvenes que estudian y trabajan es inferior al 10%. Las variaciones en el período 2001-2014 para todos los países están entre 0% y 3%, a excepción de Nicaragua, en donde hubo un aumento del 16%.

Después del grupo que no estudia ni trabaja, los jóvenes que solo trabajan son la población con mayor nivel de riesgo y vulnerabilidad a ser excluida socialmente. Aunque la inserción laboral les permite cierto nivel de involucramiento en actividades productivas y contar con ingresos propios, dada su falta de experiencia y bajo nivel educativo, suelen tener condiciones laborales precarias y riesgosas, bajos salarios, no cuentan con segu-ridad social ni otras garantías laborales y en algunos casos no son remunerados (tal es el caso de las mujeres dedicadas a oficios domésticos o traba-jadores agrícolas).

Según D’Alessandre (2010), esta dinámica constituye una suerte de trampa a corto plazo, pues aunque la inser-ción laboral de estos jóvenes coincide con una menor inci-dencia de la pobreza (benefi-cio a corto plazo), implica pos-tergación en el largo plazo,

Gráfico 9.

Centroamérica. Porcentaje de jóvenes de 15 a 24 años que solo estudian según país y año. Circa 2001 y 2014

Fuente: Elaboración propia con base en el procesamiento de las ENCOVI, ENAHO y ENEI de los países de Centroamérica para los años seleccionados.

Fuente: Elaboración propia con base en el procesamiento de las ENCOVI, ENAHO y ENEI de los países de Centroamérica para los años seleccionados.

12% 12%

7% 8%

11% 11%

7%

9% 9% 24%

7% 10%

2001 2014 2001 2013 2000 2014 2001 2013 2001 2012 2001 2014

Costa Rica El Salvador Guatemala Honduras Nicaragua Panamá

Gráfico 10.

(31)

mento, ampliar la cobertura y diversificar la educación técni-ca/dual y la formación profe-sional podrían contribuir a garantizar la permanencia de esta población en el sistema educativo y mejorar las condi-ciones de inserción en el mer-cado laboral.

El país con mayor porcentaje de población joven que solo trabaja es Nicaragua con un 42% de jóvenes en esa condi-ción, seguido por Guatemala y Honduras, ambos con 39% (Gráfico 11). En cuarto lugar se encuentra El Salvador con 32% y Panamá con 30%. En Costa Rica los jóvenes en esta situación son el 22% del total.

La evolución durante el perio-do 2000-2014 da cuenta de trayectorias distintas. Mientras en Costa Rica y Guatemala, y en mayor medida Honduras y El Salvador, el porcentaje de jóvenes que solo trabajan ha tendido a disminuir, lo que coincide con un incremento en la proporción que solo estudia, es decir, hay una clara tenden-cia hatenden-cia la inclusión sotenden-cial, en Nicaragua y Panamá sucede lo contrario. La proporción de jóvenes nicaragüenses que solo trabajan pasó de 24% a 42% durante el periodo 2000-2012, lo que coincide con una disminución impor-tante en la proporción de los que solo estudian, es decir, hay un aumento de la exclusión

social. En Panamá el aumento es de menor magnitud.

Esta disminución en la población que solo trabaja, viene acompañada además de

una mejoría en su coposición por edad, ya que para todos los países, excepto Nicaragua, la proporción de jóvenes entre 15 y 17 años ha disminuido. A pesar de esto, la presencia

32% 22%

36% 32%

24% 27% 30%

2001 2014 2001 2013 2000 2014 2001 2013 2001 2012 2001 2014

Costa Rica El Salvador Guatemala Honduras Nicaragua Panamá

Fuente: Elaboración propia con base en el procesamiento de las ENCOVI, ENAHO y ENEI de los países de Centroamérica para los años seleccionados.

Gráfico 12.

Centroamérica. Porcentaje de jóvenes de 15 a 24 años que solo trabajan según país, rango de edad. Circa 2014

a/ Los datos de El Salvador y Honduras corresponden al año 2013 y los de Nicaragua al 2012. Fuente: Elaboración propia con base en el procesamiento de las ENCOVI, ENAHO y ENEI de los países de Centroamérica para los años seleccionados.

0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%

Costa Rica El Salvador Guatemala Honduras Nicaragua Panamá De 15 a 17 años De 18 a 24 años

(32)

laboral; en esa situación están 2,10 millones (22,6% del total). Finalmente, está el grupo de jóvenes que estudian y traba-jan y que representa el 11,9% del total, es decir, poco más de un millón de personas.

Tal como se aprecia en el gráfi-co 3, en Centroamérica existen tres grupos de países de acuer-do con la situación de exclusión o inclusión social de sus jóvenes. El primer grupo está conformado por Costa Rica y Panamá, países en los cuales, en el último año para el que se dispuso de información (2014), más de la mitad tiene algún nivel de inclusión educa-tiva: el 49,4% y 41,9%, respec-tivamente, solo estudia, mien-tras que el 11,6% y 10,1% estudia y trabaja. No obstante, ambos países tienen el desafío de lograr la inclusión educati-va de cerca de la mitad de sus jóvenes que no estudian ni

3.4. Los que no estudian ni trabajan

APORTES PARA EL ANÁLISIS DEL DESARROLLO HUMANO SOSTENIBLE 30

de adolescentes sigue siendo alta en algunos países como Guatemala, Honduras y Nica-ragua (Gráfico 12).

En Nicaragua, Guatemala y Honduras, países con los ma- yores niveles de jóvenes que solo trabajan, entre el 23% y el 30% no son remunerados y entre el 12% y 19% son traba-jadores por cuenta propia, lo que en muchos casos implica una condición de autoempleo. Para esta población, el costo de oportunidad de abandonar la educación es mucho mayor pues no están percibiendo un ingreso o sus condiciones de inserción laboral son precarias y de baja calidad. Además, su vulnerabilidad es mayor ya que para ninguno de los 3 países la población joven ase-gurada supera el 20%.

En Guatemala, país en el que la encuesta registra la variable de etnia, se constató que la proporción de población que solo trabaja es 15 puntos por-centuales mayor para la población indígena respecto a la no indígena, lo que unido a un menor porcentaje de jóvenes que solo estudian, evidencia que este grupo étnico está más afectado por la exclusión social (Gráfico 13).

El escenario de mayor exclusión social es el de aque- llos jóvenes que han sido doblemente excluidos, tanto del sistema educativo como del mercado laboral, de modo que sus vías de inclusión social

Gráfico 14.

Centroamérica. Porcentaje de jóvenes de 15 a 24 años que ni estudian ni trabajan según país y año. Circa 2001 y 2014

Fuente: Elaboración propia con base en el procesamiento de las ENCOVI, ENAHO y ENEI de los países de Centroamérica para los años seleccionados.

Gráfico 13.

Guatemala. Actividad de los jóvenes según etnia. 2014

Fuente: Elaboración propia con base en la ENEI 2014.

24% 29%

No indígena Indígena

Ni estudia ni trabaja Solo trabaja

Solo estudia Estudia y trabaja

22%

2001 2014 2001 2013 2000 2014 2001 2013 2001 2012 2001 2014

(33)

principalmente en Nicaragua (10,5%), seguido por Panamá (9,0%) y Costa Rica (4,8%) (Gráfico 14). Las disminuciones fueron menores en el resto de la región, en donde la proporción de jóvenes en esta situación -como ya se indicó- se man-tiene en niveles relativamente altos. Pese a la citada reduc-ción del porcentaje de población “nini”, la cantidad de jóvenes en esta situación aumentó en cerca de 339.000 a nivel regional pues, debido al proceso de transición demográ-fica, este grupo de edad es

uno de los de mayor crecimiento y los países con

mayor proporción de jóvenes no han logrado disminuir significativamente el porcen-taje de población “nini”.

Al igual que en las situaciones analizadas en apartados ante-riores, la menor proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan no necesariamente evidencia avances hacia una mayor inclusión social. Mien-tras en Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras esta disminución implicó una mayor inclusión educativa, es decir, un aumento en la pro-porción de jóvenes que solo estudian y que estudian y trabajan, en Nicaragua estuvo asociada a una mayor inser-ción laboral. En Panamá, del 9% de jóvenes que dejaron de ser “nini”, un tercio se insertó en el mercado laboral pero

mente el fenómeno de la población joven que no estudia ni trabaja, es impor-tante tomar en cuenta que se trata de un grupo heterogé-neo. De acuerdo con los resul-tados del procesamiento de las encuestas de los países, esta es una población en la que es posible reconocer al menos tres grupos distintos. El primero, y proporcionalmente más importante, es el de jóvenes que realizan labores domésticas, que son mayori-tariamente mujeres (más del 90%) y que residen en zonas rurales (sobre todo en Hondu-ras y Guatemala). Este grupo representa entre el 51,7% (Costa Rica) y el 84,6% (Gua-temala) del total de jóvenes “ninis” (Cuadro 2).

En todos los países -excepto Panamá por falta de infor-mación- las labores del hogar son uno de los principales factores que impiden la inser-ción laboral y continuar con los estudios. Desde el punto de vista de las políticas públi-cas, esta situación evidencia -como se indicó en apartados anteriores- la necesidad de ampliar la cobertura y diversi-ficar la oferta de modalidades de estudio a distancia o con horarios flexibles para facilitar el acceso de esta población a la educación. En el caso de las jóvenes madres, también resultaría relevante ampliar la disponibilidad de servicios de

social y garantizar algún nivel de cobertura de los seguros de salud y pensiones para la población que realiza trabajos domésticos es un desafío en todos los países de la región.

Además de las labores domésticas, para otro grupo de jóvenes la falta de interés y la escasez de recursos económicos son la principal razón para no continuar con sus estudios. En Guatemala, el 40% de jóvenes "nini" que realizan labores domésticas aducen alguno de estos dos motivos para no estudiar. La falta de interés por el estudio oscila entre el 11,9% (Costa Rica) y el 20,1% (Guatemala). Cabe destacar que para la población joven que no estudia ni trabaja en Hondu-ras, la falta de recursos económicos es, después de los oficios domésticos, la segunda razón para no estudiar. Este grupo posee nivel de edu-cación bajo, solo el 25% ha logrado completar nueve años de escolaridad, condición que como se mencionó anterior-mente, limita las posibilidades de acceder a puestos de trabajo de calidad y bien remunerados.

(34)

3.5. Juventud, pobreza y riesgo de exclusión social condición están el 8,1% de

jóvenes en Guatemala y el 33,2% en Costa Rica (Cuadro 2). En contraste con el primer grupo, la distribución por género de los “ninis” desempleados es más equita-tiva, concentrándose en algunos casos en los hombres (en El Salvador 67,7% y en Guatemala 53,8%). Además, en todos los países entre el 60% y 80% de quienes están en esta situación residen en zonas urbanas.

Para la población joven resultan particularmente importantes las dinámicas relacionadas con el binomio educación y trabajo.

Aunque la pobreza aborda las carencias a partir de la medición de los ingresos, resul-ta relevante su consideración en este análisis en tanto que permite dimensionar la magni-tud de las privaciones de la población excluida. Tal como se muestra en el gráfico 15, en todos los países de la región los hogares con mayor incidencia de pobreza son aquellos en los que existe población de 15 a 24 años que no estudia ni trabaja, es decir, los que conforman el núcleo duro de la exclusión social pues están simultánea-mente fuera del sistema educa-tivo y del mercado laboral. La incidencia de la pobreza total varía de un país a otro. Mientras en Costa Rica la pobreza afecta a cerca del 40% de los jóvenes “nini”, tanto mujeres como hombres, en los demás países oscila entre el 50% (Panamá) y el 80% (Honduras). Cabe desta-car que en los hogares con jóvenes que no estudian ni trabajan la pobreza también es más grave, pues son los que tienen mayores niveles de pobreza extrema, lo cual impli-ca que impli-carecen de ingresos sufi-cientes para satisfacer sus necesidades alimentarias.

Cabe destacar que después de los hogares con jóvenes “nini”, el segundo grupo con mayor incidencia de la pobreza es el de las y los jóvenes que solo trabajan. Esta información confir-ma que para mejorar la situación de la población con mayores niveles de exclusión social, La exclusión social puede ser

considerada como la más extrema de las desigualdades sociales (Pérez y Mora, 2006). La persistencia de la miseria en Centroamérica remite a una comprensión relacional de la sociedad basada en el poder, que se manifiesta en dinámicas de inclusión y exclusión social distintas, dependiendo de las características de los diversos grupos de población.

Condición de actividad/Razón para

no estudiar Costa Rica Honduras Nicaragua Panamá Total

Realiza

labores domésticas 51,7 64,3 84,6 75,8 65,6 57,9 62,9

Labores

domésticas/Labores

domésticas 20,3 30,1 35,5 23,9 30,4 24,5 Labores domésticas

/Sin interés de

estudiar 11,1 16,8 20,1 17,5 19,2 15,6 Labores domésticas

/Sin recursos

económicos 6,9 11,3 20,1 24,4 12,0 15,0 Labores domésticas

/Otros 13,3 6,1 8,9 9,9 4,0 7,8

a/ Los datos de Guatemala corresponden al año 2006, sin embargo la distribución de la condición de actividad de los ninis se mantiene similar para el 2014. En el caso de Panamá las razones de no estudio se indaga solamente para aquellas personas de 15 a 18 años por lo que no es incluida en el análisis ya que la dinámica de este grupo es diferente a la del resto de jóvenes y se podría generar confusión. En el caso de Nicaragua el último dato corresponde a 2012 y en el de El Salvador y Honduras a 2013. En los demás países la información corresponde al año 2014.

Fuente: Elaboración propia con base en el procesamiento de las ENCOVI, ENAHO y ENEI de los países de Centroamérica para los años seleccionados.

Cuadro 2.

Centroamérica. Estructura relativa de la población que no estudia ni trabaja según condición de actividad y razón para no estudiar. Último año disponible/

Guatemala El Salvador

(35)

estudian y trabajan) tiende a aumentar conforme sube el ingreso del hogar. Esto podría estar asociado al nivel educati-vo de los hogares, pues en aquellos en los cuales el jefe, jefa o cónyuge tiene más de secundaria completa, aumenta la proporción de jóvenes que solo estudian en 25-30 puntos porcentuales respecto a los que tienen un clima educativo bajo (primaria incompleta o menos).

De acuerdo con el Cuarto Informe Estado de la Región (2011), en los países del centro y norte de Centroamérica, los más grandes y con mayor población, el 40% o más de los hogares está en condición de exclusión social. El presente estudio confirma que, de no implementarse medidas, esa situación tenderá a agravarse pues esos países tienen una población joven en aumento y entre el 63% y 72% de los ho- gares tienen jóvenes que no estudian ni trabajan o que solo trabajan, condiciones que, como ya se mencionó, estarían asociadas a la exclusión social. Aunque en Costa Rica y Panamá los flujos de población joven no crecen al mismo ritmo que en el resto de la región debido a su avan-zada fase de transición demográfica, cerca de la mitad de los hogares tiene jóvenes con algún nivel de exclusión social (Gráfico 17). resultan clave las

interven-ciones de corto plazo que mejoren las condiciones socio-económicas de sus hogares. Esto, en el caso de los hogares con jóvenes y para todos los grupos en Honduras y Panamá, implica garantizar el acceso a la alimentación diaria. Honduras también es el país en el que el grupo que “estudia y trabaja” muestra mayor incidencia de pobreza.

Uno de los mitos que existe en relación con la exclusión social y los jóvenes “nini” es que se trata de una problemática aso-ciada a los grupos de población de más bajos ingresos. El procesamiento de las encuestas de hogares per-mitió determinar que, si bien cerca de la mitad de los y las jóvenes “ninis” están en los quintiles 1 y 2, los de menores

ingresos, hay población en esa condición en todos los estra-tos, incluso los más alestra-tos, pero disminuye conforme aumenta el ingreso (Gráfico 16). La pro-porción de jóvenes “nini” en esos dos quintiles varía entre el 42,6% (Panamá) y el 51,9% (Costa Rica).

Contrario a lo que sucede con el grupo de “ninis”, la población joven que solo trabaja es una proporción si- milar independientemente del estrato de ingreso en todos los países, excepto en Costa Rica, donde tiende a aumentar del primero al quinto quintil. No obstante, la proporción de jóvenes que solo trabajan varía entre los países. Es más alta (entre 35-47%) en Guatemala, Honduras y Nicaragua, tiene valores intermedios (entre 25-34%) en El Salvador y a/ Los datos de Guatemala y Panamá corresponden al año 2006, Nicaragua a 2012, y El Salvador y Honduras a 2013.

Fuente: Elaboración propia con base en el procesamiento de las ENCOVI, ENAHO y ENEI de los países de Centroamérica para los años seleccionados.

0%

Solo trabaja Solo estudia

Estudia y trabaja

Nini

Solo trabaja Solo estudia

Estudia y trabaja

Nini

Solo trabaja Solo estudia

Estudia y trabaja

Nini

Solo trabaja Solo estudia

Estudia y trabaja

Nini

Solo trabaja Solo estudia

Estudia y trabaja

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Gráfico 2.
Gráfico 6.
Gráfico 7.
Gráfico 10.
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