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LA GENERACIÓN QUE VERA LA GLORIA DE DIOS

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LA GENERACIÓN

QUE VERA LA GLORIA DE DIOS

Leemos en San Mateo 24, versos 30 al 35, donde dice el mismo Jesucristo:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Hay generación de tiempo y hay generación de edad, y hay generación de dispensación, y hay generación de hijos también; porque los hijos nuestros son nuestra primera generación que nosotros tenemos, los nietos son la segunda generación que tenemos, los bisnietos son la tercera generación que tenemos, y los tataranietos son ¿qué? La cuarta generación. Miren ustedes, hasta la cuarta generación llega, tanto la bendición como el juicio divino.

Así que, por el bien de nuestras generaciones, nosotros al servir a Dios traemos sobre ellos bendición de parte de Dios. Como le dijo Dios a Abraham: que Abraham enseñaría a sus hijos a temer a Dios, para que en lo que Dios le prometió a Abraham vinieran sobre las generaciones de Abraham, sobre los hijos de Abraham y los nietos de Abraham, y los bisnietos de Abraham y los tataranietos de Abraham, y los tatara-tatara-tatara-tatara, por ahí hacia abajo, hasta el último hijo de Abraham.

Y ahora, podemos ver que hay generaciones en el Programa Divino, y Dios es el que llama las generaciones a existencia, tanto generaciones de hijos, nietos, y así por el estilo, como también de generaciones como edades y como dispensaciones, y como tiempos también.

Y ahora, en esta ocasión queremos estudiar la generación que verá el cumplimiento de estas promesas dadas por el Señor Jesucristo: verán la Venida del hijo del Hombre en las nubes, con Sus Angeles, con poder y gran gloria, y verán el Hijo del Hombre viniendo en el Día Postrero; tiempo que será como los días de Noé. Los días de Noé fue un tiempo en donde el pecado de la humanidad llegó hasta la presencia de Dios, y Dios juzgó a aquella generación, y dictó el juicio de la muerte de la gente de aquella generación final que existió en el tiempo de Noé.

Pero Dios en aquella generación final halló a un hombre justo, un hombre que se arrepentía de sus pecados y ofrecía a Dios el sacrificio por el pecado, un hombre temeroso de Dios. Por cuanto en aquel tiempo la cabeza de la familia era el que gobernaba la familia completa, o sea, que era rey, era juez también, juzgaba, y era sacerdote también; por eso ellos ofrecían los sacrificios a Dios por los pecados de ellos y de su familia; como también Job hacía.

Ahora, podemos ver que por cuanto los pecados de Noé y de su familia estaban cubiertos con la sangre de aquellos animalitos que Noé sacrificaba ante Dios, Dios no vio en Noé y su familia pecados, porque estaban cubiertos por la sangre de aquellos sacrificios; aunque estaban allí los pecados en ellos, pero estaban cubiertos, en lo que llegaba la Sangre de Cristo.

Y ahora, aquella fue la generación final, la generación que vio la última manifestación de Dios en un hombre llamado Noé, pero era tan sencillo que no podían creer que ése era el Profeta de Dios y que lo que estaba diciendo era la verdad, pues lo que decía era algo increíble a la mente humana, algo que no podía ser razonado, porque no había llovido.

Es como decir en Lima, Perú, que va a venir una lluvia por 40 días, que va a inundar a todo Lima, Perú, y lo va a desaparecer, va a desaparecer a todos sus habitantes; decirles a ellos así — allá en Lima, Perú— es algo inconcebible, porque allá no llueve, lo que cae es un sereno o rocío. Y cuando ellos dicen: “Está lloviendo.” Usted mira y no ve lluvia, lo que ve es un rocío o un serenito, una lloviznita, y eso es lluvia para ellos. Y decirles de un diluvio de agua que va a caer, eso no es razonable para la mente de ellos, porque allá no llueve.

Ahora, yo no les estoy diciendo que va a venir un diluvio sobre Perú, sino que les estoy mostrando una ciudad donde no cae lluvia, como cae aquí en el Brasil, acá en Sao Paulo, que cae a cántaros la lluvia. Ahora, nosotros aquí sabemos lo que es un diluvio de agua. Y un

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diluvio de 40 días, con las fuentes de arriba y las de abajo abiertas, se inunda porque se inunda el planeta completo; así fue en el tiempo de Noé.

Ahora, Noé no había visto lluvia física, pero en su visión a través de la Palabra él vio esa lluvia, y habló y se materializó esa lluvia, ese diluvio. El mundo ante-diluviano no podía creer lo que Noé decía, por lo tanto pensaban que estaba loco; pero los que estaban locos eran los incrédulos. Ser un incrédulo es estar loco; ¿cómo no va a poder creer en el Dios creador de los Cielos y de la Tierra? ¿Y cómo no va a servir al Dios creador de los Cielos y de la Tierra? Ahora, podemos ver que es muy importante creer y servir al Dios creador de los Cielos y de la Tierra. Ahora, toda persona que recibe a Cristo como su Salvador, lava sus pecados en la Sangre de Cristo, es bautizado en Su Nombre y recibe Su Espíritu Santo, sus pecados han sido quitados por la Sangre de Cristo, y por consiguiente está sin pecado ante de Dios; no están cubiertos sus pecados sino que fueron quitados. Por lo tanto, cuando Dios mira al planeta Tierra, ve gente justa en este planeta Tierra.

Y ahora, nosotros estamos viviendo en el tiempo más importante de la raza humana. Este es el tiempo en que estas promesas divinas tienen que ser cumplidas, estamos viviendo en el tiempo que corresponde a la generación que verá la gloria de Dios manifestada en la Tierra. ¿Pero en qué parte de la Tierra? Tiene que ser en el Oeste, porque en el Oeste del tabernáculo que construyó Moisés y del templo que construyó el rey Salomón, estaba la gloria de Dios en el lugar santísimo, el lugar santísimo estaba al Oeste en el templo.

Por lo tanto el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo estaría en el Oeste, para la gloria de Cristo ser manifestada en este tiempo final, en el Día Postrero.

Y ahora, como edad la generación de la Edad de la Piedra Angular es la generación que vería la gloria de Dios, la gloria de Jesucristo manifestada en la Iglesia del Señor Jesucristo. Por lo tanto estamos en la generación como edad, la Edad de la Piedra Angular, que vería la gloria de Dios manifestada en medio de Su Iglesia.

La Edad de la Piedra Angular, por cuanto está representada en el lugar santísimo del tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón, esa edad es la edad para la gloria de Dios ser manifestada en este tiempo final; por eso está la Edad de la Piedra Angular en el Oeste del planeta Tierra.

Y ahora, por cuanto la parte más importante del tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón, es el lugar santísimo; es entonces el corazón, el alma del templo: el lugar santísimo. El alma del Cuerpo Místico de Cristo es la Edad de la Piedra Angular. Así como en el cuerpo humano, o en la persona, en el individuo, la parte más importante es el alma, porque ése es el lugar santísimo del individuo para Dios morar.

El ser humano es: cuerpo (eso es el atrio), porque el ser humano es un templo, un templo para Dios; lo que sucede es que algunos como templo humano no se han dedicado a Dios, para ser templo de Dios, pero Dios creó al ser humano para ser un templo de Dios, un templo en donde Dios en Espíritu Santo morara por toda la eternidad. San Pablo dice que somos templo de Dios, templo del Espíritu Santo.

Y ahora, siendo un templo de Dios, tenemos atrio (que es el cuerpo), tenemos lugar santo (que es el espíritu), y tenemos lugar santísimo (que es nuestra alma). En la misma forma en que está el Templo Celestial, Dios creó al ser humano, y también ordenó que Moisés construyera el tabernáculo, y también Salomón construyó el templo.

Ahora, podemos ver tres partes muy importantes: Atrio, Lugar Santo y Lugar Santísimo: De Adán hasta Cristo corresponde al Atrio, de Cristo hasta el Rvdo. William Branham corresponde al Lugar Santo, y de la partida del Rvdo. William Branham hasta nuestro tiempo corresponde al Lugar Santísimo. La Edad de la Piedra Angular corresponde al Lugar Santísimo, las siete edades de la Iglesia, con el tiempo también de los Apóstoles, corresponde al Lugar Santo. Ahora, podemos ver que este misterio de la gloria de Dios manifestada en el Cielo, y luego manifestada en el tabernáculo que construyó Moisés y también en el templo que construyó el rey Salomón, vean ustedes, tiene un orden para ser manifestada la gloria de Dios. El lugar santísimo, donde está el arca del pacto, y donde está el propiciatorio sobre el arca del pacto, representa la séptima dimensión, el Lugar Santísimo, el lugar de morada de Dios, y allá está el Trono de Dios; como está el trono de Dios en el lugar santísimo sobre el arca del pacto.

En Apocalipsis, capítulo 4, encontramos en el Cielo a Dios sentado en Su Trono, y allí está la gloria de Dios. Dice, capítulo 4, verso 1 en adelante de Apocalipsis:

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“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.”

Ahí está la gloria de Dios con los siete colores del Arco Iris, rodeando el Trono y al que está sentado en el Trono. Por cuanto en el Trono de Dios en el Cielo está la gloria de Dios manifestada, entonces en el tabernáculo que construyó Moisés, tenía que estar en el lugar santísimo, en el trono, que es el propiciatorio, que es la tapa del arca del pacto, esa tapa de oro macizo, con dos querubines de oro, los cuales están mirando el uno frente al otro, porque están mirando la gloria de Dios que está en medio de ellos; en medio de ellos está la gloria de Dios en la Columna de Fuego, manifestado Dios allí. Desde ahí Dios le dijo al Profeta Moisés que le hablaría todas las cosas que él tenía que decirle al pueblo hebreo. Capítulo 25 del Exodo, verso 20 en adelante, dice:

“Y los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas el propiciatorio; sus rostros el uno enfrente del otro, mirando al propiciatorio los rostros de los querubines. Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré. Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel.”

Desde allí Dios le hablaba a Moisés; Moisés podía entrar al lugar santísimo y ver la gloria de Dios, todas las veces que Dios lo llamara para entrar allí. O cuando Moisés tenía necesidad de hablar con Dios, él oraba a Dios y entraba al lugar santísimo y hablaba con Dios; era el único que podía entrar en cualquier tiempo, a parte del día de la expiación. La otra persona que podía entrar al lugar santísimo, pero una vez al año, o sea, un día en el año; durante ese día tenía que entrar unas cuantas veces, pero era solamente un día en el año.

Y ahora, en Levítico, capítulo 16, verso 1 al 2, dice:

“Habló Jehová a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, cuando se acercaron delante de Jehová, y murieron...”

Estos hijos de Aarón aparecen en el capítulo 10 de Levítico, verso 1 en adelante, los cuales entraron con fuego extraño, y también por lo que se ve, entraron en un día que no era el correcto; no entraron con la sangre de la expiación, por lo tanto no era el día de la expiación, y tampoco ellos eran sumos sacerdotes. Aarón era el sumo sacerdote. Dios le dijo a Moisés: “No entrarán al lugar santísimo los sacerdotes, sólo el sumo sacerdote, y un sólo día al año, y con la sangre de la expiación.” Sigo leyendo:

“Y Jehová dijo a Moisés: Dí a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo (o sea, que no podía estar entrando al lugar santísimo todos los días, ni

tampoco una vez en la semana, ni tampoco una vez al mes, ni tampoco una vez cada seis meses, era en el día de la expiación, que era en el mes séptimo, y era el día 10 del mes séptimo; ese era el día para entrar al lugar santísimo. Dice... vamos a leerlo de nuevo)... que no en todo tiempo

entre en el santuario detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio.”

Allí aparecería Dios sobre el propiciatorio, porque ése es el lugar llamado: el trono de Dios en el tabernáculo que construyó Moisés; el propiciatorio es el trono de Dios en ese templo; como el Trono de Dios en nosotros como individuos es nuestra alma. Y en la Iglesia de Jesucristo la Edad del Trono es la Edad de la Piedra Angular. Y si contamos los Mensajeros, en el Día Postrero estará el Mensajero- Trono del Señor Jesucristo. Tiene que ser de la Edad del Trono, tiene que estar representada su Edad en el lugar santísimo que estaba en el Oeste. ¿Y nuestra Edad dónde está? En el Oeste del planeta Tierra.

“Con esto entrará Aarón en el santuario: con un becerro para expiación, y un carnero para holocausto.”

Eso él lo sacrificaba en el atrio, y después con la sangre de ese sacrificio del becerro de la expiación, primero entraba para hacer expiación por él y sus hijos, y después entraba con la sangre del macho cabrío que sacrificaba luego de salir del lugar santísimo, y luego de haber hecho expiación por sí mismo y por sus hijos (por los sacerdotes).

Y ahora, podemos ver que ese lugar santísimo es el más importante y también el más peligroso, porque el que entra ahí sin la sangre de la expiación, corre peligro. Por eso es que para la humanidad ha llegado el tiempo más peligroso, porque la humanidad ha estado entrando

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al tiempo del Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo, y por consiguiente las personas que no tengan la Sangre de la Expiación, representada en la sangre de la expiación del macho cabrío, la cual representa la Sangre de Cristo.

Y ahora, las personas que no tengan la Sangre de la Expiación, la Sangre de Jesucristo, están en grave peligro ante la presencia de Dios, porque en este tiempo es que la humanidad entra a la Edad de la presencia de Dios. Y cuando los hijos de Aarón entraron a la presencia de Dios, al lugar santísimo, no tenían la sangre de la expiación, y entraron con fuego extraño; por lo tanto la muerte vino para ellos.

Y ahora la humanidad ha estado entrando a la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo, ha estado entrando a la Edad de la presencia de Dios. Y por consiguiente se requiere que toda persona tenga la Sangre de la

Expiación de Cristo, limpiándole de todo pecado; de otra forma el juicio divino vendrá sobre la humanidad que no haya lavado sus pecados en la Sangre de Cristo. Por eso el Rvdo. William Branham dijo que este tiempo es el tiempo más triste para la humanidad, pero más glorioso para los hijos de Dios.

Este es el tiempo más glorioso para todos nosotros, porque es la Edad de la Piedra Angular, la Edad de la presencia del Señor Jesucristo en Su Iglesia, en el Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual en Su manifestación final, para traer las bendiciones celestiales a Su Iglesia, materializar en Su Iglesia lo que está en el Lugar Santísimo del Templo Espiritual. Así como materializó las siete lámparas encendidas (las siete lámparas de fuego); se materializaron al Cristo enviar a Su Iglesia los siete Angeles Mensajeros, a través de los cuales Cristo creó siete edades entre los gentiles, y en donde llamó y juntó a Sus escogidos.

Ahí vimos la gloria de Cristo manifestada en cada Angel Mensajero en medio de Su Iglesia, en el Lugar Santo. Pero en el Lugar Santísimo es donde Cristo manifestará Su gloria en toda Su plenitud.

Hemos tenido siete grandes generaciones, de siete grandes edades de la Iglesia de Jesucristo entre los gentiles, con siete Angeles Mensajeros: La generación de San Pablo, la generación de Ireneo, la generación de Martín, la generación de Colombo, la generación de Lutero, la generación de Wesley, y la generación del Rvdo. William Branham, con los hijos de Dios correspondientes a esas generaciones.

Pero ahora hemos llegado a la generación de la Edad de la Piedra Angular, la generación del Angel del Señor Jesucristo, con los hijos e hijas de Dios de la generación de la Edad de la Piedra Angular.

Esta es la generación que vería la gloria de Dios manifestada en medio de ella en este tiempo final. Y ahora nosotros pertenecemos a esta generación octava, si contamos desde San Pablo hasta este tiempo final.

Pero si contamos las generaciones de la restauración de la Iglesia del Señor Jesucristo, hemos tenido tres grandes generaciones de restauración de la Iglesia de Jesucristo, que son las generaciones: Luterana, Wesleyana y Pentecostal. La edad pentecostal fue la edad donde el Rvdo. William Branham fue su Mensajero. Por lo tanto, hemos tenido tres grandes generaciones de restauración para la Iglesia de Jesucristo. Y luego viene la Edad de la Piedra Angular, la Edad donde la Iglesia de Jesucristo, como Cuerpo Místico de Cristo, está restaurada espiritualmente, restaurada en el Cuerpo Místico de Cristo.

Y ahora, los hijos de la Edad de la Piedra Angular son los hijos de la generación que verá la gloria de Dios, la gloria de Jesucristo manifestada, resucitando los muertos en Cristo y transformándonos a nosotros los que vivimos. Esta es la generación que verá la gloria de Jesucristo. “¿No te he dicho que si creyeres verás la gloria de Dios?” Dijo Cristo a Marta y a María.

Y ahora, aquella gloria de Dios que sería vista manifestada, era la gloria de Jesucristo resucitando a Lázaro, y la gloria de Jesucristo resucitando a los muertos en Cristo y transformándonos a nosotros es para nuestra generación: la generación de la Edad de la Piedra Angular. Esta es la cuarta generación en el Programa de Restauración de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora pertenecemos a esa cuarta generación, contando las generaciones de la restauración de la Iglesia de Jesucristo; pero contando las generaciones de las siete edades completas, entonces pertenecemos a la octava generación de la Iglesia de Jesucristo entre los gentiles; ésa es la generación que verá la gloria de Jesucristo manifestada en toda Su plenitud, es la Edad que representa el Lugar Santísimo del Templo Celestial, y por consiguiente Cristo

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tendrá en la Edad de la Piedra Angular el Arca del Pacto, y tendrá sobre el Arca del Pacto el Propiciatorio.

Por eso el Rvdo. William Branham en el Mensaje: “Tratando de hacer servicio a Dios

fuera de Su voluntad,” página 83, 84 y 85, dice que David cometió un error cuando trató de

llevar el arca a Jerusalén; era la voluntad de Dios que llevara el arca a Jerusalén;

¿pero cuál fue la causa, cuál fue el error que cometió? Que consultó a sus capitanes y

generales, les presentó ese proyecto y ellos aconsejaron preparar un buen carro tirado por bueyes para traer el arca del pacto; y así lo hicieron, y traían el arca del pacto y venían muy contentos, con cánticos, con música, con regocijo; porque cuando uno ve venir el Arca del Pacto tiene que estar gozoso, porque ahí viene la presencia de Dios, la gloria de Dios, y viene para Su pueblo.

Por lo tanto, David y los que venían con él, y el ejército, todos estaban muy contentos, y los músicos y los cantores muy contentos también; porque es motivo de gozo ver venir al Arca del Pacto.

Venía en un carro tirado por bueyes, o sea, arrastrado por bueyes; y en uno de los movimientos de los bueyes, el carro tuvo un movimiento difícil y el arca del pacto se iba a caer, y Uza agarró el arca del pacto (lo que haría cualquier persona para que no se cayera); y al tocar el arca del pacto murió. Y ahí se acabó el regocijo, hasta allí llegó el arca del pacto; y hubo luto y tristeza luego de ese regocijo que ellos tenían.

¿Y por qué sucedió eso? Porque traían el arca del pacto en un carro de bueyes, ¿pero está malo eso? Se ve muy bonito, pero Dios había dicho que el arca del pacto sería transportada con unas varas de madera cubiertas de oro, y sería cargada por sacerdotes; ese fue el orden divino establecido para transportar el arca del pacto.

Y nadie puede cambiar el orden divino.

Luego más adelante se dieron cuenta el error que habían cometido. De seguro le preguntaron a Natán el profeta y también al sumo sacerdote, y entonces ellos encontraron cuál fue el motivo de la muerte de Uza, un hombre que servía a Dios; pero cuando las cosas se hacen contrarias a la forma establecida por Dios, trae problema para el pueblo, para la familia, y para individuos; por lo tanto hay que hacer las cosas en el Programa Divino como Dios lo ha establecido.

Y ahora, el Arca del Pacto es Cristo, la Palabra; el arca del pacto allá representa a Cristo, la Palabra, el Verbo que se hizo carne. Y ahora, la forma de llevar el arca del pacto, transportar el arca del pacto, era en los hombros de los sacerdotes. Así era en medio del Israel terrenal.

Y ahora en medio del Israel Celestial, que es la Iglesia de Jesucristo, el orden divino es: en el corazón de los Mensajeros de Dios correspondientes a cada edad, para transportar el Arca del Pacto a y en la Casa de Dios. El Arca del Pacto de edad en edad tiene que ser transportada en los hombros de los Profetas Mensajeros de Cristo para cada edad. A ese Mensajero es que viene Cristo, la Palabra, el Arca del Pacto. Esa es la forma establecida por Dios para el Israel Celestial.

Y ahora, en el Libro del Apocalipsis, capítulo 10, el Angel Fuerte que desciende del Cielo, el cual es Cristo, viene con el Librito abierto en Su mano, porque lo tomó en el Cielo, en el capítulo 5, de Dios, el que está sentado en el Trono; y Cristo, el Cordero, tomó el Libro de los Siete Sellos, lo abrió en el Cielo, y en Apocalipsis, capítulo 10 lo trae a la Tierra y lo entrega a Juan el Apóstol en esta visión apocalíptica; porque esas visiones apocalípticas están mostrando lo que Dios va a hacer.

El Apóstol San Juan representa a la Iglesia del Señor Jesucristo, desde su comienzo hasta su final, y representa por consiguiente también a los Angeles Mensajeros de cada edad. Juan pasando por diferentes etapas en esa visión apocalíptica, es la Iglesia de Jesucristo pasando por sus diferentes etapas con Sus Angeles Mensajeros.

Y ahora, para el tiempo en que Cristo se levanta del Trono del Padre, del Trono de Intercesión y toma el Título de Propiedad, lo abrirá en el Cielo, lo traerá a la Tierra y lo entregará a un hombre, ¿en dónde? En Su Casa. ¿Y cuál es Su Casa aquí en la Tierra? Pues Su Iglesia, en la generación en que los escogidos de Dios verán a Cristo, el Angel Fuerte descender del Cielo con el Librito abierto en Su mano, para entregarlo a un hombre, para que se lo coma y profetice sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.

Ese hombre al recibir ese Título de Propiedad y comérselo, se hace carne en él ese Título de Propiedad, el Libro de los Siete Sellos; y recibe la orden de profetizar sobre muchos pueblos, naciones y lenguas.

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Y por cuanto ese hombre estará en la generación que vería la Venida de Cristo, el Angel Fuerte que desciende del Cielo, y recibirá de El ese Título de Propiedad, ese hombre estaría en la generación que vería estas cosas, o sea, estaría en la generación de la Edad de la Piedra Angular, con los pertenecientes a la generación de la Edad de la Piedra Angular. Y a través de ese hombre, de ese Profeta, entraría al Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo, Cristo, el Arca del Pacto, el Título de Propiedad, para poderse llevar a cabo la restauración de los hijos de Dios a la Vida eterna físicamente, en donde los muertos en Cristo recibirán un cuerpo glorificado al ser resucitados, y nosotros los que vivimos seremos transformados.

Esto será así porque estamos en la generación que verá la gloria de Dios. Y con la gloria de Dios manifestada en Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular, vendrá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos.

Por eso, con la revelación que nos da Cristo, la cual está contenida en ese Título de Propiedad, nos da la revelación del Séptimo Sello, que es la revelación de la Segunda Venida de Cristo, como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra. Y nosotros la recibimos (esa revelación) y la creemos con toda nuestra alma. Esa es la revelación para nuestra alma en este tiempo final, en la generación que vería suceder todas estas cosas. Y por consiguiente esta es la revelación para la Edad del alma de la Iglesia de Jesucristo, que es la Edad de la Piedra Angular; es una revelación, no para las edades pasadas sino para la Edad de la Piedra Angular, la Edad del Lugar Santísimo; aunque los que vivieron en edades pasadas están escuchando esta revelación del Día Postrero, porque ellos pueden ver de allá hacia acá, y pueden escuchar también, pero ellos no vivieron en la generación en que estas cosas serían cumplidas, ellos vivieron en su edad; aunque todavía quedan algunos de la séptima edad, pero que quedaron entre la séptima edad y la Edad de la Piedra Angular, son los que siguieron al Rvdo. William Branham, o aún siguen al Rvdo. William Branham como el Mensajero precursor, pero que todavía no han comprendido, no han visto que ya hemos pasado a una nueva generación: la generación de la Edad de la Piedra Angular, con el Mensaje de la Edad de la Piedra Angular.

Ya la Iglesia de Jesucristo ha estado subiendo más arriba de la séptima edad: a la Edad de la Piedra Angular; ese es un Rapto espiritual. Y los que tienen ese Rapto espiritual, tendrán el Rapto literal también.

Y ahora, hemos visto que estamos en la generación que vería la gloria de Dios manifestada en Su Iglesia, en el Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual. Vean ustedes, cuando Jesús habló de ésta generación, que no pasaría sin que todas estas cosas se cumplieran, miren bien las cosas que Cristo habló ahí en San Mateo, capítulo 24, dijo (Nota – verso 30):

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.”

Ayer en la noche vimos la señal que apareció en el Cielo, la cual fue formada por los

Angeles de las siete edades, y otro Angel que era diferente a los demás, y era más poderoso que los siete Angeles Mensajeros. Y el Rvdo. William Branham relaciona esa señal en el Cielo con esta profecía.

Y ahora, continuamos leyendo:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

Los escogidos de la Iglesia del Señor Jesucristo de entre los gentiles, y algunos hebreos que puedan entrar con ese llamado a la Edad de la Piedra Angular. Y luego el llamado de los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos escogidos de las doce tribus de Israel.

O sea, que los escogidos de la Iglesia del Señor Jesucristo y los escogidos del pueblo hebreo son los que pertenecen a la generación que vería la gloria de Dios manifestada en la Tierra en la Iglesia del Señor Jesucristo. No pasará esta generación, esta generación de escogidos que son llamados y juntados con la Gran Voz de Trompeta de entre los gentiles y después del pueblo hebreo.

Y ahora, no pasará esta generación de escogidos de Dios, de la Iglesia de Jesucristo, y de escogidos de Dios del pueblo hebreo, sin que todas estas cosas se cumplan.

Ahora, veamos un momentito lo que dice el Rvdo. William Branham acerca de esa manifestación de la gloria de Dios en la Iglesia del Señor Jesucristo. En la página 151 del libro de “Citas,” párrafo 1345, dice:

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“La gloria de Dios estaba allí adentro hasta que ellos no podían ver cómo ministrar.”

Así fue cuando Moisés dedicó el templo a Dios, y cuando Salomón dedicó el templo a Dios también.

Y ahora, para este tiempo final el Templo Espiritual de Cristo, luego de ser construido por el mismo Cristo, usando Sus instrumentos, tiene que ser dedicado para morada de Dios en Espíritu Santo en toda Su plenitud, porque para ese propósito es que Cristo ha estado construyendo un Templo Espiritual.

San Pablo en Efesios, capítulo 2, nos dice... verso 14 en adelante... vamos del 19 para no leer tanto, del capítulo 2 de Efesios:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.”

Ustedes pertenecen a la familia más importante, no solamente de la Tierra sino de los Cielos también: a la Familia de Dios, y yo también. ¡Somos descendientes de Dios, somos la generación final de la Familia de Dios, la generación de la Familia de Dios que verá a su Padre Celestial manifestado en medio de ellos!

“...edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor (lo que Cristo está edificando es un Edificio Espiritual, un Templo

Espiritual), en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el

Espíritu.”

Nosotros estamos siendo edificados como individuos, y estamos siendo edificados como parte de ese Cuerpo Místico de creyentes, como parte de ese Templo Espiritual.

El Templo Espiritual de Cristo está siendo edificado con piedras vivas, personas que forman ese Templo Espiritual. Por eso ustedes y yo estamos representados en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón; y también estamos representados en el Templo Celestial. Y aquí en la Tierra Cristo está materializando lo que está en el Templo Celestial. De ese Templo Celestial es que el alma suya y el alma mía han venido a esta Tierra, para ocupar nuestro lugar en el Templo Espiritual del Señor Jesucristo. Por eso, en este tiempo se está materializando lo que está allá en el Lugar Santísimo del Templo Celestial de Dios. Y ahora, estamos siendo edificados como individuos para morada de Dios en Espíritu Santo en toda Su plenitud, hemos recibido las primicias del Espíritu, que es el bautismo del Espíritu Santo, donde hemos recibido un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, un cuerpo angelical, y pronto recibiremos la plenitud del Espíritu, que es la Redención del cuerpo, que es la transformación de nuestro cuerpo para nosotros los que vivimos, y la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos eternos para los que ya partieron, y entonces estaremos con la plenitud de Dios en nosotros.

Eso será la plenitud de Dios en nosotros como individuos, y por consiguiente en la Iglesia del Señor Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes; porque estará la plenitud de Dios en Su Iglesia en los miembros de Su Iglesia, y estará el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo en Su Iglesia, en el ministerio del Día Postrero, a través del Mensajero del Día Postrero.

Y ahora, podemos ver que somos la generación final del Cuerpo Místico de Cristo, la generación que vería todas estas cosas siendo cumplidas. Por lo tanto, nosotros veremos el cumplimiento de todas estas promesas divinas; porque nosotros y nuestra edad no

terminará, nuestra Edad es eterna.

Y ahora, nuestra Edad permanecerá y verá todas estas profecías siendo cumplidas en este tiempo final, de las cuales ya algunas han sido cumplidas, y las hemos visto; y las que faltan las veremos también. Sigo leyendo:

“...ellos no podían ver cómo ministrar...”

Y eso va a pasar cuando la gloria de Cristo esté manifestada en toda Su plenitud y seamos transformados; el resto de los predicadores no sabrá cómo ministrar. Pero el Espíritu de Cristo estará ministrando en ese Día Postrero a través de Su Mensajero del Día Postrero, y se estará viendo la gloria de Dios, la gloria de Jesucristo manifestada en Su Iglesia. Y con la manifestación de la gloria de Dios en Su Iglesia, vendrá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos. Dice:

“Cerrará los ojos de cada teólogo cuando El venga por Su Novia (o sea, cuando venga el

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Ella será subida en el medio de la noche, así como fue a ellos (o con ellos, con los que no

pudieron ministrar allá en el templo). Ellos ni siquiera la verán ir.”

Espiritualmente la Iglesia del Señor Jesucristo de este tiempo final, de esta generación final, la generación de la Edad de la Piedra Angular, ha subido, ha sido una subida a la Edad de la Piedra Angular, ha sido un Rapto Espiritual, y no se han dado cuenta que ha habido una subida a una edad más arriba. Ya no estamos en ninguna de las siete edades pasadas, sino en la Edad de la Piedra Angular, la Edad, que es la generación que verá estas cosas suceder.

Y por cuanto ellos no han visto ese Rapto Espiritual, tampoco verán el Rapto literal que Cristo realizará con todos los que serán transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En esta misma página 151, hay algo más para nosotros. En la página 151, párrafo 1348, dice el Rvdo. William Branham:

“La trompeta sonará, los muertos se levantarán primero; entonces nosotros seremos subidos con ellos. Cuando la gloria de Dios esté sobre la tierra, esconderá la Iglesia fuera del mundo. Ni siquiera la verán cuando se vaya.”

O sea, que será un Rapto secreto que Cristo realizará con Su Iglesia. Cuando Cristo fue raptado, fueron raptados también los santos del Antiguo Testamento; y los líderes religiosos de la religión hebrea ni vieron ese Rapto.

Ahora, veamos un poco más acerca de la gloria de Dios en Su Iglesia. Dice en la página 32, párrafo 267 del libro de “Citas:”

“Y entonces, cuando la gente de Dios empiece a reunirse otra vez juntos (juntos otra vez), allí hay unidad, hay poder. ¿Ve? Y cuando la gente de Dios se acoja completamente juntos, yo creo la resurrección tomará lugar entonces. Habrá un tiempo de Rapto cuando el Espíritu Santo comience a juntarlos arriba.”

El junta primero arriba en la Edad de la Piedra Angular, lo cual es un Rapto Espiritual, y después nos llevará a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo; por cuanto la Edad de la Piedra Angular es el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo, seremos raptados desde ese Lugar Santísimo, para ir al Lugar Santísimo del Templo Celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. Dice:

“Será una minoría, desde luego, pero allí habrá un gran recogimiento.”

Vamos a ver un poco más: en la página 37, el párrafo 311, dice (al final):

“AHORA MIRE LA EDAD QUE VIENE AHORA, HACIA ARRIBA A LA PIEDRA ANGULAR.”

¿Ve que él anunció la Edad de la Piedra Angular que vendría?

Porque él es el precursor de un nuevo Mensaje, de un nuevo Mensajero y de una Nueva Edad. Así como Juan el Bautista en la séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley, anunció que después de él vendría otro; y el que vino, vino para una nueva Edad, la Edad de la Piedra Angular, y para introducir un nuevo Mensaje dispensacional y una nueva dispensación.

“¿Ve lo que quiero decir? La venida del Señor; LO MANIFESTADO; DIOS EN TODA CREACION ESPERA QUE LA IGLESIA HALLE SU LUGAR POSICIONALMENTE”

Y ahora, esta generación de escogidos de Dios ha hallado su lugar en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular. Y ahora los escogidos de este tiempo son los que forman la Edad de la Piedra Angular, la generación que verá el cumplimiento de todas estas promesas.

Ahora, podemos ver el tiempo maravilloso que nos ha tocado vivir a todos nosotros: nos ha tocado vivir el tiempo más grande y glorioso de todos los tiempos.

Ahora, pasamos a la página 162, párrafo 1446, donde dice:

“Pero miren La Novia espiritual, cuando ella comience a tener un despertamiento (o sea, un

avivamiento).”

¿Y qué dice el Rvdo. William Branham que producirá este avivamiento? Vamos a leerlo, para que sepamos cómo es que viene este avivamiento. Aquí está predicando en noviembre 25 de 1965.

Y ahora vamos a ver cómo él dijo en el 1963, en el libro de “Los Sellos,” que vendrá ese despertamiento, ese avivamiento; página 212 del libro de “Los Sellos,” en español, dice:

“La Novia todavía no ha tenido un avivamiento; todavía no ha habido allí ningún avivamiento, ninguna manifestación de Dios para sacudir a la Novia. Estamos esperando eso. Se necesitarán esos siete truenos misteriosos para despertarla. El los mandará, lo ha prometido.”

¿Y qué es lo que los truenos hablan? El secreto, el misterio del Séptimo Sello; eso es lo que revelan los Siete Truenos: revelan el secreto del Séptimo Sello, el secreto de la Segunda Venida de Cristo, como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de

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Reclamo; y esa revelación le da la fe para ser transformados a los escogidos del Día Postrero; como la revelación de la Primera Venida de Cristo, como Cordero de Dios, nos da la fe para ser transformados interiormente, recibiendo a Cristo como nuestro Salvador, lavando nuestros pecados en Su Sangre, siendo bautizados en Su Nombre y recibiendo Su Espíritu Santo, y así recibiendo un cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Y ahora, la fe para ser transformados y raptados está en el Séptimo Sello, y los siete truenos tienen la revelación del Séptimo Sello. Los Siete Truenos son la Voz de Cristo, revelándonos ese misterio, para darnos la fe, la revelación para ser transformados físicamente en este tiempo final. Página 128 del libro de “Los Sellos,” dice el Rvdo. William Branham:

“Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que El muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación.”

Ninguna persona podrá tener fe de Rapto, para ser transformado y raptado, si no tiene la revelación de los Siete Truenos, que es la revelación del Séptimo Sello. Los Siete Truenos, la Voz de Cristo por medio de Su Angel Mensajero revela el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo, y los escogidos del Día Postrero, de la generación final, de la generación que verá estas cosas siendo cumplidas, recibirá ese Mensaje, lo creerá con todo su corazón, con toda su alma, ¡y seremos transformados!

Y ahora, continuemos leyendo, en la página 162, el párrafo 1446 del libro de “Citas,” donde dice (lo leo completo de nuevo):

“Pero miren la Novia espiritual, cuando ella comience a tener un despertamiento, cuando ella comience a volver y colocarse en orden con la Palabra de Dios, miren entonces otra vez, ven, cómo que las Escrituras en ese tiempo, habrá un mensaje saliendo a coger (a tomar) esa Novia, tomar esa mujer elegida (tomar los escogidos de esa edad y colocarlos en la Edad de la

Piedra Angular para ser preparados para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero).”

Y ahora, los escogidos de la Edad de la Piedra Angular, como individuos y como miembros del Cuerpo Místico de Cristo son la generación que verá la gloria de Dios, la gloria de Jesucristo manifestada en Su Iglesia en toda Su plenitud. La Iglesia ha estado

pasando de gloria en gloria, de edad en edad, y de manifestación de Jesucristo a través de cada Angel Mensajero. Ellos vieron la gloria de Cristo manifestada en la porción correspondiente a cada tiempo.

Pero ahora, para este tiempo final la gloria de Jesucristo en toda Su plenitud será manifestada conforme a la promesa divina, porque esta es la generación de escogidos de Dios, de hijos e hijas de Dios que verá la gloria de Dios manifestada en Su Iglesia en toda Su plenitud. Y esta generación de seres humanos en este mundo, está viviendo en la generación que la gloria de Dios será manifestada en toda Su plenitud en Su Iglesia; y el pueblo hebreo está viviendo en la etapa de la generación de hebreos que verá la gloria de Jesucristo manifestada en medio de Su Iglesia, y después se manifestará con el pueblo hebreo.

Hemos visto que ésta es la generación. No cabe duda que estamos viviendo en la generación que verá la gloria de Dios, de Jesucristo manifestada en toda Su plenitud. Miren lo que dijo el Rvdo. William Branham en la página 22 del libro de “Citas,” al principio y al final del párrafo 176, dice:

“Allí están esos dos testigos (o sea, los Dos Olivos, Moisés y Elías, esos dos ministerios). Y cuando ellos (dice) atormenten al mundo, con sus predicaciones, y reúnan otra vez a los judíos, trayéndolos a arrepentimiento, trayéndolos otra vez a que crean; cuando vean a Jesucristo viniendo por la Novia, ellos dirán: ‘Mirad, éste es el Dios a quien esperábamos. ¡Este es El!’ Pero El no viene por ellos, viene por Su Novia.”

Y al final dice:

“Cuando el Señor Jesucristo venga por su Novia, y ellos lo vean a El, ellos dirán, ‘Ese es el que hemos esperado, allí está El’ El se levantará con sanidad en Sus alas.”

Eso es Malaquías, capítulo 4, verso 2: “A los que temen mi nombre nacerá el Sol de Justicia, y en Sus alas traerá salvación.” Ahí está la salvación para la Iglesia de Jesucristo, para evitar todos estos juicios divinos que han de venir, ser resucitados los muertos en Cristo, y nosotros los que vivimos ser transformados e ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Y ahora, en la página 57 del Mensaje de “Los Siete Sellos,” dice el Rvdo William Branham:

“Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza.’

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Ahora, si Ud. se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento El fue llamado el Angel del Pacto; y El ahora viene directamente a los Judíos porque la iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘...y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.’

¿Recuerden el ángel de Apocalipsis capítulo uno? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve Ud.? La iglesia está a punto de ser raptada, El viene por Su iglesia.”

Y ahora, vean ustedes, en el 1963 también el Rvdo. William Branham dice que Cristo, el Angel Fuerte, viene por Su Iglesia, y los judíos van a verlo en medio de Su Iglesia, ¿por qué? Porque en medio de la Iglesia de Jesucristo estará la gloria de Dios manifestada en toda Su plenitud en esta generación correspondiente a este tiempo, a la Edad de la Piedra Angular, en donde se entrelaza la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia, y así la Tierra comenzará a ser llena de la revelación de la gloria de Dios manifestada en Su Iglesia, en la generación de los hijos e hijas de Dios de la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, la generación de Jesucristo, la descendencia de Jesucristo ¿quién la contará? Son millones de hijos e hijas de Dios por medio de Jesucristo.

Y ahora, a nosotros nos ha tocado ser la generación final del Cuerpo Místico del Señor Jesucristo, por lo tanto somos la generación que veríamos todas estas cosas siendo cumplidas. “LA GENERACIÓN QUE VERA LA GLORIA DE DIOS, LA GLORIA DE DIOS.”

El Hijo del Hombre viniendo con Sus Angeles en este tiempo final, el Hijo del Hombre viniendo en la gloria de Su Padre, el Hijo del Hombre viniendo en el Reino de Su Padre, para reclamar Su Trono, Su Trono de Gloria terrenal, que es el Trono de David, del cual dice:

“Al que venciere, Yo le daré que se siente conmigo en mi trono,” el Trono de gloria de Cristo, en donde Cristo se sentará, y también Cristo sentará en doce tronos a Sus Apóstoles, y en doce tronos más a los patriarcas del Antiguo Testamento, hijos de Jacob.

Pero al Vencedor del Día Postrero lo sentará con El en Su Trono, en Su Trono de gloria, que es el Trono de David, al cual Cristo es el Heredero. Así lo dijo el Arcángel Gabriel a María, la virgen, en San Lucas, capítulo 1, versos 33 al 34... 32 al 33 mejor:

“Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”

En un Reino para toda la eternidad, porque los reinos del mundo vendrán a ser de nuestro amado Señor Jesucristo. El gobernará el mundo, y nosotros con Cristo reinaremos como Reyes y Sacerdotes en ese glorioso Reino, en la regeneración, en ese Reino Milenial, donde será restaurado el Reino de Dios a la raza humana en este planeta Tierra.

Y esta generación, la generación de los escogidos de Dios, de la Edad de la Piedra Angular, verá la gloria de Dios manifestada en Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular. Esta es LA GENERACIÓN QUE VERA LA GLORIA DE DIOS.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto la gloria de Dios en toda Su plenitud sea manifestada, resucite a los muertos en Cristo y nos transforme a nosotros los que vivimos, y nos lleve con El a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención amados amigos y hermanos, y será hasta una próxima ocasión en este mismo año, ya sea en estos cuerpos mortales o en el nuevo cuerpo. Nos estaremos viendo en este mismo año, en las actividades que Miguel les anunciará en esta noche. Esperamos que pronto la gloria de Dios en toda Su plenitud sea manifestada, esto es cuando entre hasta el último de los escogidos, y entonces el Templo Espiritual de Cristo sea dedicado a Dios, para morada de Dios en toda Su plenitud; y esto es con la transformación de los que vivimos y la resurrección de los muertos en Cristo.

La resurrección es primero y luego la transformación de nosotros los que vivimos. Y ahí será la gloria de Dios en toda Su plenitud en Su Iglesia; y luego estaremos aquí unos 30 a 40 días, con la gloria de Dios en toda Su plenitud con cuerpos glorificados.

Será algo maravilloso estar en esos cuerpos glorificados aquí en la Tierra; pero nos tendremos que ir al Cielo, al Templo Celestial, a la séptima dimensión, a la Casa de nuestro Dios, del que nos envió a la Tierra. Y ya está muy cerca esa partida nuestra de regreso a la Casa de nuestro Padre Celestial.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, y estén preparados, sus vidas preparadas delante de Cristo, vuestros pecados y nuestros pecados confesados a Cristo, preparados todos para ser transformados en este tiempo final, con la manifestación de la gloria de Dios en Su

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Casa, en Su Iglesia, en esta generación final de la Edad de la Piedra Angular, esta generación de hijos e hijas de Dios del Cuerpo Místico de Cristo en la Casa de Dios, en la Iglesia de Jesucristo.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde, y con nosotros nuestro amigo y hermano Miguel Bermúdez Marín, para finalizar nuestra parte en esta ocasión, mientras escuchamos y cantamos el cántico que nos habla del Hombre que nos transformó espiritualmente, interiormente, y que nos transformará físicamente

también.

“LA GENERACIÓN QUE VERA LA GLORIA DE DIOS.”

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