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Pontificia Universidad Javeriana

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Pontificia Universidad Javeriana

Maestría en Comunicación Bogotá

LA NARCOFICCIÓN EN EL DEBATE PÚBLICO DE LA PRENSA COLOMBIANA

Lídice Romero Chávez

Trabajo de grado para obtener el título de Magíster en Comunicación.

Directora de Tesis: Mtr. Mirla Villadiego Prins

2015

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11 Mirla Villadiego Prins

Magíster en Comunicación de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá y Comunicadora Social de la Universidad Externado de Colombia. Profesora Asistente de la Facultad de Comunicación de Pontificia Universidad Javeriana y Catedrática del Programa de Comunicación Social de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Ha sido profesora en las Universidades Central y Los Libertadores. Profesora e Investigadora en varios programas de Pre-grado, especializaciones y Maestrías de Colombia. Dirigió el proyecto de investigación: “La modernidad colombiana contada por el relato publicitario: 1900-1950”. Autora de algunos artículos publicados en revistas académicas y libros especializados en el tema de las teorías y la historia de comunicación masiva y las teorías y la historia de la publicidad en Colombia. Entre el 2002 y el 2006 fue coordinadora académica asistente de la Cátedra Unesco de la Pontificia Universidad Javeriana y coeditora de cuatro libros de las memorias de este evento. En el 2010 fue la coordinadora académica del X Congreso de ALAIC, asociación de la cual es miembro. Actualmente también pertenece a las redes de investigadores REDICOM y RELAIP.

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12 ogot , junio 24 2015

Doctora:

MARISOL CANO B.

Decana

Facultad de Comunicación y Lenguaje Pontificia Universidad Javeriana Ciudad

Estimada decana:

Por medio de la presente, yo, Lídice Romero Chávez, estudiante de la Maestría en Comunicación, presento a usted el trabajo de grado titulado “LA NARCOFICCIÓN EN EL DEBATE PÚBLICO DE LA PRENSA COLOMBIANA”, producto de un proyecto de investigación sobre el tema, asesorado por la docente Mirla Villadiego Prins, con el propósito de cumplir el requisito académico final para optar por el título de Magíster en Comunicación.

Espero que el presente trabajo cumpla con las exigencias requeridas por la Pontificia Universidad Javeriana y merezca su aprobación.

Agradezco su atención,

Lídice Romero Chávez Cédula de extranjería: 428293

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13 ARTÍCULO 23

“La Universidad no se hace responsable por los conceptos emitidos por los alumnos en sus trabajos de grado, solo velará porque no se publique nada contrario al dogma y la moral católicos y porque el trabajo no contenga ataques y polémicas puramente personales, antes bien, se vean en ellas el anhelo de buscar la verdad y la justicia”.

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14 AGRADECIMIENTO:

A Dios por todas sus bendiciones.

A Mirla Villadiego Prins, por creer en mí y brindarme su guía siempre paciente para la

construcción de esta investigación.

. A mis profesores, y cada una de las personas

que conocí en este hermoso país y que hoy en día son amigos.

A mis amigos Fabián y Yerlby por ser mis cómplices en este viaje.

A Federico por ser un pequeño gran ángel en mi vida.

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15 DEDICATORIA:

A mi madre, por enseñarme que todos los sueños y metas se puede realizar con fe y tenacidad.

A mi hermano por ser ejemplo de amor al arte.

A mis tíos por su amor, consejos y apoyo.

A la familia de sangre y del corazón por aventurarse en este viaje conmigo.

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16

TABLA DE CONTENIDO

Introducción 17

1. La narración de la prensa y el debate público 22

1.1 Periodismo en la construcción de la Opinión Pública 27

1.2 La Narración y La Opinión Pública 35

1.3 El Debate Público en la Opinión Pública 40

1.4 De la Opinión Pública al Escándalo Mediático 41

2. El problema de las drogas en Colombia: Estado, Sociedad y Carteles 45

2.1 La Cocaína tiene otra historia… 48

2.2 Estado, Economía y Sociedad 49

3. Metodología: Un análisis de la Opinión Pública de la prensa entrono a la Narcoficción

62

3.1 Objetivo d estudio 62

3.2 Epistemología de la Investigación 63

3.3 Problema de Investigación 63

3.4 Diseño de la Investigación 64

3.4.1 Diseño de la metodología de investigación 64

3.4.2 Métodos utilizados en la investigación 66

3.4.2.1 Metodología cuantitativa 67

3.4.2.2 Metodología cualitativa 68

3.4.3 Técnicas, estrategias e Instrumentos de recolección de datos

69

4. La información noticiosa de la prensa y los carteles 78 4.1 La Historia de tres periódicos que ayudaron a la construcción de

Colombia

80

- El Espectador 80

- El Tiempo 85

- El Colombiano 90

5. El debate público de la prensa en torno a las narco-series 100

5.1 ¡Pero!... ¿Dónde empieza la narcoficción? 100

5.2 Antes de continuar una breve aclaración ¿Telenovela o Serie? 100

5.3 De Telenovela a Narcoficción 102

5.4 A ciencia cierta que es la Narcoficción 105

5.5 Se llenó la parrilla televisiva con Narcoficción 106 5.6 El rating estará secuestrado por la Narcoficción 110

5.6.1 El Capo 112

5.6.2 Escobar, El Patrón del mal 114

5.7 La prensa en debate: La Narcoficción 116

5.7.1 Análisis cuantitativo 118

5.7.1 Análisis cualitativo 127

- El Capo 127

- Escobar, El Patrón del mal 138

Conclusiones 147

Anexo 160

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I NTRODUCCIÓN

El trabajo de investigación pretende indagar sobre cómo la prensa puede ser un factor para generar o no un debate analítico - constructivo en un tema tan álgido como lo es el narcotráfico, partiendo de un escándalo mediático que se dio en los años 2009 y 2011 propiciado por la emisión de un formato televisivo denomino narcoficción (narco serie) en un país como Colombia en donde la construcción del Estado- nación ha estado íntimamente relacionado con actos violentos causados, entre otros factores, por el narcotráfico hasta el punto de hacer trastabillar la gobernabilidad del Estado.

Una manera de conocer un país hoy en día, es hacerlo desde sus medios de comunicación y uno del que más legitimidad goza es la prensa, por ende si se busca comprender cómo se configuró la idiosincrasia alrededor de un hecho social, un ejercicio de análisis importante es a partir del rastreo de notas periodísticas que hablan de hechos sociales. Es importante recordar que sólo las noticias (hecho social puesto al servicio del público) logran generar interés y por ende abre la posibilidad de generar un debate social.

El debate social es el momento donde las opiniones son narradas a través de las notas periodísticas y es que el periodismo realiza una función social, de informar además garantizar al público su derecho a estar informado.

En concordancia al derecho de estar informado, la prensa colombiana se puede considerar como “el primer borrador de la historia nacional” según Lorenzo Morales Regueros1(2012).

Historia que se ha visto atravesada por uno de los fenómenos considerado como un problema de salud y seguridad pública: El fenómeno de las drogas, el cual actualmente se ha convertido en un tema vital para las acciones de las políticas públicas de varios países latinoamericanos y organizaciones sociales.

Por lo anterior, es importante observar cuál ha sido el debate público, expuesto en una serie de narrativas sobre la narcoficción en la prensa colombiana que es considerada como

1Curador de la exposición “Un papel a toda prueba: 233 años de prensa diaria en Colombia”

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“persistente” -se ha mantenido en los momentos más violentos, convirtiéndose en una prensa consistente-; “flexible” – por mezclar los géneros periodísticos-; “plural” – ya que no sólo son portavoces de ideas políticas, sino tienen diversas facetas sociales en el país -; y

“diversa” – por sus voces, estilos, tonos e idiosincrasias-. (Arango, 2012)

Sobre todo porque parte del éxito de estos productos ficcionales se debió al “escándalo mediático” entendiéndose este concepto como “un acontecimiento que implica ciertos tipos de trasgresiones que son puestos en conocimiento de terceros y que resultan lo suficientemente serios para provocar una respuesta pública” originada por la prensa y demás medios de comunicación masiva, más aún cuando el formato de la narcoficción pese a contener tópicos antes censurados son de interés a la audiencia hoy en día. Los 26.9 puntos de rating que logró Escobar: El patrón del mal en la emisión final es un ejemplo tangible (Raiting Colombia, 2014).

Por ello, el ejercicio de analizar el debate público que pueden suscitar los productos ficcionales como los denominados de narcoficción a partir de los medios de comunicación masiva es primordial, ya que son estos los que recogen las ideas que tiene la sociedad en general sobre estos productos mediáticos, y tienen la capacidad de evidenciar la idiosincrasia que emana de la narcoficción, así como visibilizar el esquema de valores que se está usando. Cabe recalcar que para el ejercicio de análisis, esta investigación se buscó al medio de comunicación que goza de mayor credibilidad: la prensa. Además se debe recordar que fue uno de los medios de comunicación protagonistas en el periodo histórico donde la lucha contra el narcotráfico se recrudeció en Colombia y optó por “una postura de apoyo y defensa a las instituciones políticas y de ataque a los carteles - especialmente el de Medellín”. (Villadiego, 1997).

Por tales motivos esta investigación propone un acercamiento a las notas periodísticas sobre las series “El Capo” y “Escobar: el Patrón del Mal” que pudieron contribuir a generar un debate público sobre el impacto que ha tenido el narcotráfico en la sociedad colombiana. Se tomará como referencia el periodo comprendido de agosto 2009 a marzo 2010 – 8 meses - (El Capo) y abril a diciembre del 2012 – 9 meses (Escobar: el Patrón del Mal), debido a que

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19 son los meses en los que se emitieron las series en televisión abierta y nacional. Este análisis se realizará, a partir de las notas periodísticas publicadas en tres diarios: El Tiempo (Bogotá), Espectador (Bogotá), y El Colombiano (Medellín).

En concreto esta investigación tendrá como objetivo de investigación analizar las notas periodísticas sobre “El Capo” y “Escobar: el Patrón del Mal” que contribuyen a generar un debate público sobre el impacto que ha tenido el narcotráfico en Colombia. Para alcanzar este objetivo se tuvo que: a) examinar los juicios que se emana en las notas periodísticas sobre el narcotráfico; b) identificar las notas periodísticas sobre El Capo y Escobar: el Patrón del Mal que hablen directamente sobre el narcotráfico; y c) analizar las representaciones del narcotráfico, el personaje del capo, la producción de series con contenido narco, la sociedad y el Estado en torno a las notas periodísticas.

Para llevar a cabo la investigación, se desarrolló desde un enfoque cualitativo – comprensivo por lo que es oportuno el uso del método de investigación de Estudio de Caso bajo la definición de que es “una recogida formal de datos presentados como una opinión interpretativa de un caso único”. (McKernam, s/f). Debido a que un Estudio de Caso opta por analizar en profundidad las narrativas mediáticas presentes en la prensa colombiana sobre el fenómeno de la narco ficción y como estas permiten ser un punto para reflexionar el impacto que ha tenido el narcotráfico en la sociedad colombiana.

La metodología utilizada en la investigación fue mixta, debido a que se reconoce como el tercer paradigma de la investigación, el cual ofrece un pensar y actuar integral a diferencia de los paradigmas clásicos (cuantitativo y cualitativo). El trabajo de grado se desarrolló en seis etapas: 1) Indagación sobre el tema a Investigar -Revisión bibliográfica de los trabajos más destacados de las ciencias sociales sobre narcotráfico desde la perspectiva histórica;

revisión bibliográfica de textos donde se trabaje la relación entre prensa, series televisivas, narcotráfico y sociedad; 2) Preguntas de Investigación - Se planifican las preguntas de investigación con la finalidad de ser contestadas mediante los datos obtenidos de manera cuantitativa y cualitativa; 3) Recolección de datos - Se hizo con base en dos aproximaciones metodológicas cualitativa y cuantitativa; 4) Análisis cualitativo y

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20 cuantitativo; 5) Interpretación - Es necesario hacer un cruce entre las opiniones que existen sobre cómo la prensa colombiana aborda temas pertenecientes al narcotráfico en notas sobre narcoficción; y finalmente 6) Conclusiones -Se escribirán las conclusiones con base en la información de los análisis de datos cuantitativos y cualitativos.

En el capítulo I “La narración de la prensa y el debate público” se aborda la idea de cómo la prensa es un ente catalizador de las diversas posturas que pueden girar en torno a un tema capaz de suscitar el interés de la sociedad en general a la par de formar parte de la construcción de opinión y esta construcción se da por medio de un debate público que debe ser seguido por los medios de comunicación en esta caso en específico por la prensa. Esta última tiene el poder de influir a través de sus narraciones en las notas periodísticas a un escándalo mediático como fue el caso de la narcoficción en Colombia.

En el capítulo II “El problema de las drogas en Colombia: Estado, Sociedad y Carteles”

(Marco Teórico) se aborda el tema del surgimiento de los carteles en Colombia a partir del boom marimbero hasta el surgimiento del cartel más poderoso que ha tenido este país el cartel de Medellín. Además de los efectos sociales, políticos y económicos que ha dejado el narcotráfico en la sociedad ya que la gente ha sido influenciada a tal nivel que su concepto de estética fue trastocada por el tráfico de estupefacientes.

En el capítulo III está dedicado a desarrollar la metodología bajo la cual se realizó la investigación. Siendo el método mixto el que más oportuno resulto para lograr contestar la pregunta de investigación gracias a la posibilidad de hacer un análisis tanto cuantitativo como cualitativo.

En el capítulo IV “La información noticiosa de la prensa y los carteles” se desarrollan la historia de la prensa colombiana a partir de la fundación de los dos periódicos más antiguos en Colombia: “El Espectador” y “El Tiempo” a nivel nacional, adem s de “El Colombiano”

en lo región de Antioquia. Estos periódicos son representativo ya que la nación de colombiana forjó su historia en paralelo a estos diarios por lo que se puede decir que los diarios son actores y testigos de la historia, pero más allá parte simbólica de los ataques del

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21 narcotráfico hacia Colombia, ya que en la década de los 80 se vieron amenazados por las mafias al tratar de cumplir con su trabajo de informar sobre estos grupos delictivos que tenían también secuestrada a una nación.

En el capítulo V, “El debate público de la prensa entorno a las narco-series” es el último apartado que integra esta investigación y es en este donde se analizan todas las opiniones que se encontraron a través de 179 notas periodísticas sobre la narcoficción en Colombia, divididas en cinco categorías: narcotráfico, el personaje del capo, producción productos televisivos de narcoficción – casos: “El Capo” y “Escobar: El Patrón del mal” -, sociedad y Estado frente a la narcoficción. En este capítulo se intentó visibilizar todas las voces que se enunciaron a favor o en contra de la narcoficción a través de las secciones y géneros periodísticos de los diarios “El Espectador”, “El Tiempo” y “El Colombiano”.

En conclusión este trabajo pretendió sistematizar en una matriz todas y cada una de la opiniones publicadas en los diarios antes mencionados, donde se buscó dar respuesta a la pregunta de investigación sobre la capacidad de la prensa para generar una opinión pública a través de un debate público de un tema tan complejo como lo es la producción de audiovisuales con contenido narco en una sociedad que ha sido atravesada por la violencia a causa de este fenómeno social (el narcotráfico). Lamentablemente, el análisis reflejó que la prensa ha sido usada como medio de publicidad más que como un espacio de análisis y reflexión social, sin embargo, esta investigación reconoce que tiene como limitante sólo ver este fenómeno a través de la prensa siendo que puede enriquecerse al integrar los demás medios de comunicación donde también estuvo presente el debate sobre la pertinencia de emitir productos de narcoficción.

Por lo anterior, se puede decir que este trabajo tiene potencial para ampliarse considerablemente para abarcar otros medios de comunicación con la televisión, foros académicos, debates de radio, blogs en internet, así como multimedias como Facebook, Twitter y Youtube. Al igual de poder aplicar la metodología en cualquier otro país donde la narcoficción sea tema de debate.

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1. L A NARRACIÓN DE LA PRENSA Y EL DEBATE PÚBLICO

“Digno o indigno de su fin, el periódico es siempre conciencia, razón y opinión pública”

Eugenio María de Hostos (2000, pág. 257)

En este primer capítulo se abordará como la prensa es un canal capaz de recoger las opiniones sobre un tema controversial para una sociedad. Cabe destacar que la prensa hace parte de esta construcción de opiniones por medio de la interacción con las diversas instituciones sociales a través del debate público donde se presentan diversas posturas, siendo de alguna forma la prensa el catalizador de todas estas ideas. Así mismo, es importante decir que la prensa en muchas ocasiones provoca que un debate público se convierta en un escándalo mediático debido al tono en el que construye los relatos para transmitir las opiniones del debate público.

Hablar de la narración de la prensa y cómo esta puede recoger un debate público, además de cómo este puede convertirse en el centro de un escándalo mediático, es un trayecto un tanto complejo, por lo que es necesario comprender primero unos conceptos básicos como: ¿qué se entiende cómo prensa? ¿cuáles son las características con las que se funda la prensa? ¿Cómo se da el ejercicio periodístico? ¿qué alcance tiene la prensa?

¿quiénes escriben las notas periodísticas? ¿cómo un ítem se convierte en objeto de debate público? ¿cómo un debate público puede suscitar un escándalo mediático o viceversa? y más aún ¿cómo el escándalo mediático puede suscitar un análisis reflexivo de un hecho social?; en un contexto determinado como lo es Colombia.

Primeramente definamos lo que es la prensa, según Marco Tulio Rodríguez (1963) en el libro “La gran prensa en Colombia” desde una percepción un tanto marxista define a la prensa desde el capitalismo tan sólo como una empresa dedicada a producir diarios, limitando al periódico a ser una mercancía producida por una fuerza de trabajo, que está conformada por los reporteros, directores, fotógrafos, etc., lo que convierte al propietario

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23 del periódico en el dueño único de los instrumentos de producción y por ende del producto que se genera. Esta definición es vagamente similar a la que hoy en día encontramos en el diccionario de la Real Academia Española como un “conjunto o generalidad de las publicaciones periódicas y especialmente las diarias” o bien como un “conjunto de personas dedicadas al periodismo”. Con lo anterior se puede decir que la prensa es una industria que de una u otra forma tiene la capacidad de producir los diarios que día con día circulan en un país y que está al servicio del capital prioritariamente.

El enfoque mercantilista bajo el cual M.T. Rodríguez concibe a la prensa, para Jorge Yarce (2000) es uno de los grandes riesgos que tiene este campo de comunicación simplemente porque al convertir a la noticia en un producto de venta debe seguir los lineamientos del mercado pasando por encima de los fines informativos que éticamente debe tener un diario, sin embargo es una realidad.

Lo antes dicho se hace palpable con el señalamiento que hace la periodista Marco Tulio (1963) sobre la prensa Colombiana, con la existencia de grandes empresas periodísticas, dominadas desde su inicios por familias (la familia Santos, los Cano, los Gómez, los Ospina, los Lloredas, etc.), lo que puede significar que la opinión pública tiene dueños y posiblemente la verdad esté edita con fines particulares y de lucro. Posteriormente, se ahondará un poco más en la construcción de la opinión pública alrededor de un suceso de interés social como lo es la narcoficción en Colombia.

Por lo anterior, es de suma importancia hacer una diferencia con el ejercicio del periodismo el cual se entender como la “captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades” (RAE); pero también existen otras concepciones como la idea de que es hacedor de comunidad desde una perspectiva con una carga social concebida por Kovach & Rosenstiel (2004).

Por otro lado, el profesor F. Fraser Bond (1969) en su libro “Introducción al periodismo”

recoge algunas definiciones donde el periodismo se ve desde una perspectiva simplista limitándolo a un oficio más de la sociedad, hasta un enfoque idealista que lo considera

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24 como un trabajo privilegiado que conlleva una enorme responsabilidad social. Igualmente, el profesor Bond recoge dos definiciones peculiares en donde el periodismo es un ejercicio de escribir a sueldo sobre hechos que realmente se ignoran según Leslie Stephens; y la de Eric Hodgins que lo ve como el hecho de llevar información de un lado a otro de manera precisa, perspicaz y rápida siempre respetando la verdad y las dimensiones de los acontecimientos. La mayoría de las definiciones coinciden en que el objetivo primordial es informar.

Una vez revisadas algunas de las definiciones dadas al ejercicio del periodismo es importante para contextualizar a la prensa Colombiana conocer un poco de su historia, ya que de esta sobresalen algunas peculiaridades que hasta nuestros días son la marca distintiva de la pluma colombiana. En un inicio fueron sólo hojas con relatos de los hechos más sobresalientes teniendo como fin generar interés y llamar la atención de la sociedad.

Cabe señalar que las primeras publicaciones tienen toque religioso debido a que en 1737 en Santafé de Bogotá se instala el primer taller a cargo del clérigo Francisco de la Peña y hasta el día de hoy en periódicos como El Colombiano de Medellín la opinión de clérigos tiene gran presencia en secciones medulares como las columnas de opinión. Sin embargo, es hasta 1791 con “Papel Periódico de Santa Fe de ogot ” se da el primer diario como tal en Colombia siendo Manuel del Socorro Rodríguez el padre del periodismo del país. Por otra parte, la idea de mercancía que anteriormente se habló es una de las características que se puede encontrar como distintivo de la prensa en Colombia y un claro ejemplo de esta característica que en su momento sirvió como una atenuante para la acusación que se le hizo a Don Antonio Nariño por la edición de los “Derechos del Hombre y del Ciudadano”

por haber sido subversivo a los ideales del gobierno de ese momento (Rodríguez, 1963).

El historiador Juan Fernando Duarte (2011) considera que existen tres etapas medulares en la prensa Colombiana:

 Primera etapa: Se da con los periódicos de anuncios a finales del XVII hasta la independencia 1810.

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 Segunda etapa: De 1811 a finales del XIX surge una prensa respaldada por el gobierno, tiene como una de sus características la aparición de empresas privadas de prensa que tienen la intención de ser un periódico que permitirá un posible acceso a la educación popular, lo que significa que el periódico no era de información sino de opinión y los temas a tratar eran de interés popular, esto último es un tanto contradictorio, ya que sólo la elite tenía acceso al diario por su alto costo en ese tiempo y por el índice de analfabetismo que existía en esa época. En esta segunda fase el periodista, filósofo y escritor Jorge Yarce (2000) marca como punto importante el surgimiento de la prensa política, la cual es una de las características centrales en Colombia.

 Tercera etapa: Finales del XIX hay un cambio significativo con el surgimiento de la caricatura y la guerra de 1895 se da paso adelante a un periódico de información.

Cabe destacar que Jorge Yarce (2000) menciona una cuarta etapa que va desde 1918 a la fecha donde surgen las agencias europeas y norteamericanas de noticias (AP y UPI) provocando que a partir de 1945 los diarios Iberoamericanos busquen estándares similares a los norteamericanos.

Retomando un poco el periodo que comprende el siglo XIX el ejercicio del periodismo se caracterizó por crear una idea de progreso, honradez, libertad (algunas veces limitada), símbolo de democracia y tener como objetivo informar sin desear algún interés. Sin embargo, estas características se pueden poner en duda, ya que el periodismo en Colombia ha estado enmarcado por la búsqueda del poder o en pro de mantener el poder, tal como se puedo ver al momento coyuntural donde la prensa deja de ser de opinión únicamente para convertirse en informativa. Este hecho se le atribuye a los conservadores, dejando de lado los esfuerzo de los liberarles quienes son los que realmente impulsan el periodismo en su afán de alcanzar el poder. (Vallejo, 2006) (Rodríguez, 1963) Ante estos acontecimientos se puede afirmar que la prensa en Colombia evolucionó de la mano con la política siendo en algunos momentos instrumento de persuasión y en otros de control social.

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26 Por lo anterior, el periodismo en Colombia ha jugado un papel ideológico, social y cultural, contribuyendo a que los colombianos puedan crear su propio concepto de Nación y contextualizarse en su entorno según explica Eduardo Domínguez Gómez (2011) historiador de Universidad de Antioquia. Retomando el enfrentamiento entre liberales y conservadores que no sólo marcó la historia política de Colombia sino su periodismo.

Lucha que se hizo evidente en el periodismo liberal que dándole un nombre fue representado por el periódico El Espectador dirigido por Don Fidel Cano, quien se atrevió a cuestionar la idea sobre el periodismo al servicio de la constitución que había quedado estipulado en el artículo 42 de la Constitución de 1886 que “la prensa es libre en tiempo de paz, pero responsable con arreglo a las leyes, cuando atenta a la honra de las personas, al orden social o a la tranquilidad pública”. Ante lo cual Cano criticó severamente la inexistencia de la libertad de prensa. (Rodríguez, 1963)

Ante este hecho la Iglesia Católica, Apostólica y Romana emitió un decreto desde su Diócesis en Medellín condenando a El Espectador como inapropiado para ser leído por sus feligreses ya que estos podrían caer en pecado mortal si lo leyeran. A la defensa de El Espectador salió el periodista Juan de Dios Uribe, conocido como: “el Indio Uribe”, quien escribió en el periódico El Correo Liberal, que era absurdo que el gobierno pretendiese tapar sus errores negando el derecho a tener libertad de prensa en Colombia. Sin embargo, la lucha por la libertad de prensa siempre se vio secuestrada por los ideales de aquellos que en su momento estuvieran al frente del poder, ya que pese al cambio de gobierno en 1930, cuando los liberales tomaron el poder político, la prensa no fue libre, debido a que al dejar su lucha por informar libremente se dedicó a fortalecerse como empresa alcanzo un control económico que derivaría en el control de los gobiernos a través de la información.

(Rodríguez, 1963)

Esta nueva situación que se dio en los periódicos tras el cambio de mando en el gobierno, abrió la puerta a la conformación de los primeros conglomerados de medios impresos en Colombia, como por ejemplo: “El Tiempo”, “El Espectador” en ogot y “El Colombiano” en Medellín, diarios que son objeto de estudio en esta investigación.

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27 El periodista demócrata Leopoldo Vargas en el libro “La gran prensa en Colombia”

comenta respecto a este cambio que tuvo la prensa, que en un inicio tuvo ideales en pro de un cambio político y una vez alcanzados veían el próspero negocio que era la industria de las noticias y el poder que con ella se alcanzaban por lo que sus intenciones iníciales fueron dejadas a un lado convirtiéndose no en el cuarto poder como en muchos países, sino en el primero; ya que parte del equipo que conforma estos grupos informativos también tenían cargos gubernamentales, no es posible ser objetivos al momento de dar una nota si se pertenece al medio del cual se tiene que hablar en este caso específico del Gobierno.

(Rodríguez, 1963)

Teniendo claro que la prensa trasmite de alguna forma ideología, se puede comprender que el sentido de un periódico es dar su opinión sobre un hecho y lograr mover el punto de vista de las personas hacia varias aristas, para generar un criterio mismo que veladamente está conformado por los valores del diario como empresa, los periodistas, los redactores y editores. Sin embargo, en esta acción es importante resaltar que existe una responsabilidad de no inventar información.

1.1. P

ERIODISMO EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA

O

PINIÓN

P

ÚBLICA

Teniendo en cuenta que la prensa tiene la capacidad de construir una opinión pública sobre algún tópico de interés general basado en su ideario, es oportuno delimitar qué se entiende por opinión pública. Es necesario y adecuado conocer su origen, conceptualización y desarrollo. En este sentido, el trabajo de investigación del profesor Alejandro Muñoz (1992) plasmado en su libro Opinión Pública y Comunicación Política, da una visualización completa sobre el tema.

Para los propósitos de esta investigación, este concepto de la opinión pública permite comprender cómo se produce la participación de la prensa en la conformación de la opinión pública desde 2009 hasta la fecha y cómo pudo haber contribuido a la conformación una idea en los televidentes sobre las producciones de narcoficción y sus contenidos entorno al fenómeno concreto del narcotráfico.

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28 Retomando, el profesor Muñoz (1992) hace un recogimiento del origen del concepto de opinión pública por lo que se apoya en el profesor W. Phillips Davison quien señala que en Roma ya puede detectarse una “amplia difusión de noticias, lo que usualmente es necesario para la formación de la opinión pública” (Muñoz-Alonso, 1992, pág. 25). Resaltando que la

“noticia” es como la materia prima para la existencia del ejercicio de dar una opinión. Ana María Miralles (2001) define a la noticia como un suceso que tenga notoriedad, inédita, impactante, espectacular, fuera de lo común, sobresaliente y que genere emociones, con el objetivo de captar el interés de un medio de comunicación como lo es la prensa.

Muñoz Alonso (1992) cita a Richard Sennett quien identifica que en “el siglo XV en la lengua inglesa existe una distinción entre el adjetivo <<público>> que se identifica con el

<<bien común de la sociedad>>, mientras que el concepto de lo <<privado>> equivale en ocasiones a lo privilegiado o a lo que est situado a un alto nivel gubernamental” (pág. 33).

Es decir “público significa abierto al escrutinio de cualquiera, mientras que privado significa un mbito de vida bien resguardado, definido por la familia propia y los amigos”

(pág. 34). Dicha distinción es la que considera Habermas citado en (Génesis y aparición del concepto de opinión púbica, 1992) como la clave para “dilucidar la génesis de la opinión pública”.

Haciendo el rastreo gramatical de opinión pública se ve que en la legua francesa ocurre algo similar ya que <<lo público>>empieza aludiendo al bien común y al cuerpo político y pasa a significar “un mbito especial de sociabilidad”. Ante estas definiciones “la opinión pública se ha considerado tradicionalmente esencial en el papel de la prensa - Los primeros diarios (…) se consolidan a lo largo del siglo XVIII-, sin embargo, cabe señalar que donde se genera la verdadera opinión pública como lo afirma Habermas es en las “instituciones de la publicidad” (Muñoz-Alonso, 1992) es decir en los cafés, los salones o las sociedades de lectura donde se sociabilizaban las notas periodísticas y se generaban una “posible incipiente opinión pública”, sin embargo, se debe reconocer que la prensa cumple con su función de incipiente de ideas . (Muñoz-Alonso, 1992, pág. 34)

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29 Es imprescindible destacar el papel que jugaban los cafés, como señala el autor, de incubadoras de agitación política al igual que las otras instituciones citadas (los cafés, los salones o las sociedades de lectura), ya que se convierten en la vía para alcanzar a más lectores de los primeros periódicos, debido a que sólo las personas con poder adquisitivo podían acceder a las suscripciones que era el medio por el cual se podía obtener un ejemplar del periódico. Pese a los múltiples obstáculos que se tenían en un inicio para la proliferación de los periódicos, ya sea por su medio de distribución o la censura, la oligarquía comprendió el poder ideológico que se gestaba en este medio.

Por lo anterior un ejemplo visible lo encontramos en Necker, (conocido como el hombre que intentó ordenar las finanzas de la monarquía), fue un visionario de su época al buscar poder a favor de la elite utilizando los medios periodísticos a través de “publicidad en la gestión política” (Muñoz-Alonso, 1992, pág. 38), la cual no es explicada con mayor amplitud, sin embargo, es prueba fehaciente de que la prensa comienza a tomar un lugar preponderante en la vida política, económica y social de un país.

Tras este hecho era casi irrefutable el lugar alcanzado por la prensa; pero no se debe olvidar el papel que jugaron los cafés, clubs sociales, entre otras instituciones, donde se pudieron dar lectura de noticias; por ello desde aquel momento se considera que la prensa puede ser un auténtico “agente catalizador de todo el proceso” (Muñoz-Alonso, 1992, pág. 41) por ello es importante que la prensa sea libre para que surja una opinión pública.

En un tema como este es oportuno hacer un barrido en la historia de la prensa para tener presente las batallas que se han teniendo que superar. En 1631 Francia surge una de las primeras publicaciones periódicas, como por ejemplo el “Theophraste Rénaudot” cabe aclarar que debió obtener una previa concesión real, lo que significa que se convirtió en un periódico “oficialista”, ya que necesitaba la anuencia real para poder publicar sobre ciertos temas, esto significa que no se podía generar un discurso crítico de los hechos sociales que acontecían, cabe mencionar que este fenómeno de censura no sólo se dio en entornos monárquicos, también se generó años más tarde en gobiernos democráticos, impidiendo la libertar de expresión.

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30 A la par de que surgen los primeros diarios también surgen los primeros conglomerados de medios de comunicación, un ejemplo es el caso del librero francés Pankocke quién logra tener bajo su control varias publicaciones desde libros hasta folletines por lo que en la opinión de M.S Anderson citado por Muñoz, dice “probablemente es el primer imperio periodístico de la historia europea”.

Tras el evidente poder que tienen las palabras publicadas en la prensa se inician los esfuerzos por conceptualizar el término con el que se define este fenómeno de la “opinión pública” que ha sido estudiada por Habermas, citado por (Muñoz-Alonso, 1992) estudioso que ha seguido la evolución desde opinión hasta la opinión pública; la primera (opinión) concebida como una idea cuestionable donde se minimiza la expresión individual mientras que en la segunda (opinión pública) por ser una idea colectiva se le otorga mayor validez.

Lo que se resume en que los dos términos no se refieren a un individuo concreto sino a lo dicho por varios, es decir del pueblo. Es decir que la opinión pública es un proceso colectivo, en el cual interactúan varios actores sociales (como sociedad civil, iglesia, academia, Estado, entre otras) que logran un consenso de sus ideas y las visibilizan a través de medios de comunicación como por ejemplo la prensa.

Otra concepción es la de Necker, quien define a la opinión pública como “un poder invisible que, sin tesoros, sin guardianes, sin ejércitos da las leyes a la ciudad”. Y aludir al

“tribunal de la opinión pública ante el cual todos los hombres susceptibles de atraer la atención est n obligados a comparecer” (Muñoz-Alonso, 1992, pág. 47). Es decir que toda figura pública o producto público es capaz de generar una idea de dominio colectivo, ya sea buena o mala. Lo anterior es lo que sucede con los materiales audiovisuales producidos por las cadenas de televisión, dejan de ser algo privado para convertirse en objeto de escrutinio público sobre todo si sus temáticas se contraponen a la escala de valores de una sociedad.

Sin embargo, es oportuno mencionar que el concepto se desarrolla mejor dentro de los parámetros del liberalismo, donde el término de opinión pública se basa en dos pilares b sicos del liberalismo según explica Muñoz; “por una parte, un optimismo antropológico que concibe al hombre no sólo como naturalmente bueno al estilo rousseauniano, sino además, como esencialmente racional,- lo que significa que- tiene capacidad suficiente para

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31 discernir y juzgar, encontrando la verdad en un libre debate con los otros hombres también racionales como él”. (Muñoz-Alonso, 1992, pág. 49)

Bajo esta misma línea conceptual está Gino Germani -citado por Muñoz-, quien considera que la opinión pública se alcanza con el ejercicio del libre debate público (Muñoz-Alonso, 1992). Sin embargo, para que dicho debate se lleve a cabo debe haber un marco de “libertad de expresión” que desde el siglo XVIII se busca establecer de manera irrefutable, es decir como una ley – universal. Ejemplos de esta lucha lo podemos encontrar en Estados Unidos donde se le concibe como “la Primera libertad” y tiene gran peso hasta hoy en día, siendo tangible con la frase del ex-presidente Jefferson que afirma “prefiero prensa sin gobierno a gobierno sin prensa” (aunque tiempo m s tarde cambió un poco de opinión). También en Francia se establece en “el artículo 11 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y de Ciudadano”, la importancia de tener una libre comunicación de ideas y opiniones, considerándolo como uno de los derechos más importantes de los hombres por lo que en dicho artículo se estipula que “todo ciudadano puede, en consecuencia, hablar, escribir, imprimir libremente salvo la responsabilidad por el abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley”. (Muñoz-Alonso, 1992, pág. 51)

Siendo estas última oración – salvo la responsabilidad por el abuso de esta libertad- la que hoy en día está en crisis, ya que la responsabilidad sobre lo que se dice, realmente no está al servicio del pueblo sino en pro de intereses particulares; se podría considerar que existen dos factores para este fenómeno el primero, los medios periodísticos son parte de un conglomerado lo que significa que su deber número uno es salvaguardar los intereses particulares antes que los colectivos – importa vender ejemplares del diario- y segunda, la historia de la prensa colombiana ha mostrado fuertes episodios de censura sobre todo de los periódicos que son opositores al gobierno.

Retomando la construcción del concepto de opinión pública se ve que en siglo XIX se concibe como un criterio de legitimidad, por ello la importancia de tener libertad de expresión. Porque como se había dicho el ejercicio de construir una opinión es a través de la discusión pública de la cual se obtiene una “resolución que la acción pública pone en

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32 pr ctica”, puede ser aceptar nuevos valores, romper paradigmas, adoptar nuevos puntos de vista ante un hecho social un ejemplo muy pertinente para esta investigación es cómo se ve hoy en día una persona drogadicta antes era una persona incapaz de controlar sus impulsos por consumir fármacos, hoy en día se les considera como personas enfermas, tanto física, emocional y psicológicamente. Este cambio de perspectiva se dio a partir de que se habló más abiertamente del tema (debate público) en los medios de comunicación. (Muñoz- Alonso, 1992, pág. 53)

Es necesario comenzar a aterrizar el concepto de opinión pública en la prensa tras haberlo comprendido como concepto. Para entender este vínculo Alejandro Muñoz (1992) sintetiza en palabras de Díez del Corral lo dicho por Royer Collard2 considerado como un personaje con una visión doctrinaria sobre la prensa; por lo que afirma Collard que:

“un periódico, no es un mero instrumento neutro a través del que se exteriorizan puntos de vista particulares, sino una empresa que tiene por objeto publicar opiniones y es por tanto fundamentalmente distinto de ellas. Al fundar un periódico no se ejercita un derecho individual reconocido por la Carta [texto constitucional francés de 1814]; los periódicos están más allá de la Carta; respecto de ellos sólo está sometido el legislador al criterio de la prudencia. Y en este punto, la conclusión, para Royer Collard, es clara: los periódicos son ciertamente una de las condiciones del gobierno representativo, uno de sus principios de vida; el periódico es una influencia”(Muñoz-Alonso, 1992, págs. 60-61)

En resumen, el proceso de opinión pública se puede generar a partir de expresiones de opiniones individuales pero siempre representativas de un grupo sobre un tema de interés general, alcanzando un poder colectivo ya que se dan por medio de un debate, con el cual se alcanza una posición definitiva del grupo frente al tema discutido y con ello un consenso sobre las acciones que se emprenderán, y como se había mencionado la prensa reúne todas estas posturas y las muestra, no sin antes también tener una postura frente al tema. Sin embargo, la tarea de los medios de comunicación es dar un espacio para que sean mostrados todos los puntos de vista respecto a un tópico controversial en una sociedad.

2Político y filósofo francés (1763 – 1845).

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33 Con la relación entre opinión pública y prensa surge un enlace con el poder político inevitablemente sobre todo en la prensa, la cual en palabras de Muñoz es de “secular desconfianza”, es importante explorar esta relación, ya que como se vio con anterioridad la opinión expresada en la prensa es legitimadora de ideas mismas que son recabadas por la política y algunas de ellas expresadas en leyes; la cuales rigen hoy en día a los medios de comunicación y la vida social en general.

Para entender un poco más sobre esta relación es necesario hacer un breve barrido sobre cómo es concebida por los estudiosos del tema, quienes enfatizan que el “poder” es el factor determinante en este vínculo. Por otra parte, es imperante establecer que actualmente se vive en la “sociedad de la información” donde lo inmaterial toma más poder que lo material y en palabras retomadas por Muñoz, de Daniel Bell, considera que en esta sociedad postindustrial la información es la que mueve todos los engranes que la constituyen y por ende es portadora del “poder” antes mencionado. (Muñoz-Alonso, 1992, pág. 327)

Por lo anterior si la información es potadora de “poder” y este se encuentra en las p ginas de los periódicos se puede inferir que la prensa tiene cierto “poder” para influir pese a no pertenecer a los poderes establecidos por el Estado. Cabe señalar la ambivalencia que existe entre la prensa y el Estado, la prensa no es un poder del Estado, pero es indiscutible el lugar que ocupa en el sistema político que también sustentan al Estado sobre todo en sociedades que se denominen a sí mismas democráticas.

Por lo anterior, la información comprendida en la prensa se puede decir que actualmente se encuentra bajo el escrutinio público por medio de encuestas y sondeos según el profesor Muñoz. Dichos análisis son importantes para mantener la misión de la prensa, la cual es difundir la opinión pública y con ello construir una prensa “plural que exprese con libertad la diversas corrientes de opinión existentes en la sociedad” (Muñoz-Alonso, 1992, pág.

332).

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34 Es importante mensionar que la prensa pertenece también a un sistema económico desde el punto de vista que es una empresa con una causa social que es informar. Sin embargo, partiendo del hecho que es un negocio, este debe generar utilidades que mantengan la rentabilidad de la mismo, y para lograrlo reduciera las disonancias que afecten al sistema economico al cual pertenece. Por lo anterior, la empresa periodística evitara entrar en controversia con temas que afecten a los actores que esten involucrados y en relacion con sus intereses, que en muchos de los casos son miembros de la élite de la sociedad. Porque no obstante existe una línea muy delgada entre lo económico y lo político.

En el ámbito político como se puede ver en la historia de la prensa colombiana, algunos directores de periódico, obtienen puestos en el gobierno, poniendo en duda sus críticas frente a las acciones del Estado. La relacion entre la prensa y la política se da desde las bases en las que se funda un diario, por ejemplo “El Espectador” desde un inicio se declaró liberal al igual que “El Tiempo”. Hoy en día, se puede palpar en la medida que se le da apertura a un partido político para mostrar sus propuestas. Con lo anterior, se asume que el periódico comparte y apoya las ideas políticas del partido.

Sin embargo, existe una realidad donde el poder político hace uso de los medios periodisticos interviniendo deliberadamente en el proceso de opinión publica, al minimizar la resonancia de temas que afecten sus intereses particulares o bien marcando la pauta de los temas que deben ser de interes para la sociedad sin tomar en cuenta a esta última y con ello cuartar su derecho a la información de manera deliberada y haciendo complice a la prensa sin que esto sea evidente.

Por otro lado, los periodistas son los actores que ejercen de moderadores entre la empresa periodistica, el poder político y el público que busca formarse una opinión a través de este medio de comunicación (prensa). Cabe señalar que los periodistas pueden estar influenciados por los intereses políticos y económicos ya que muchos son asalariados de una empresa (periodística), sin embargo, se espera que el ejercio de su labor sea imparcial y en pro de formar un proceso sano en la edificación de una opinión pública. Los periodistas logran esta construcción por medio de las narrraciones en las notas periodisticas.

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1.2. L

A NARRACIÓN Y

L

A OPINIÓN PÚBLICA

Como se mencionó anteriormente, las opiniones se construyen a partir en el caso particular de la prensa de lo que se lee en las narraciones de las notas periodìsticas construidas por la prensa sobre un hecho social, como lo expresa Lic. Alicia Barco Andrade en su presentación sobre “La importancia de la narrativa”, donde explica que el relatar historias o hechos noticiosos a través de los medios de comunicación (periodismo, televisión, radio, cine, revistas, etc.) permiten que se entienda el contexto social, pero sobre todo se cumple la función de informar para formar a la sociedad con una opinión pública responsable y culta” ( arco Andrade, 2010) como se citó (Manrique Succar, 2014) en el sentido estricto del ejercicio periodístico.

Lo anterior, abre una serie de preguntas tales como ¿qué es una narración?, ¿qué es narrar?,

¿cómo la prensa construye una narración? y ¿cómo a través de la narración se puede construir un debate público hasta el punto de generar un escandalo mediatico?. Siempre partiendo de la concepción del que contar historias es un ejercicio casi innato en el ser humano, es innegable al ver las pinturas rupestres, al escuchar los mitos y leyendas de los pueblos, al recordar el oficio del juglar y la invención de la imprenta, hasta el surgimiento de los medios masivos de comunicación. A través de ellos el hombre ha buscado su edificación, y una forma de conocerse a sí mismo.

Por lo anterior, es necesario comenzar a analizar el ejercicio de “narrar” desde su raíz gramatical como lo señala Tomás Eloy Martínez -citado en el libro Narrativas mediáticas- quién dice que comparte la raíz etimológica de narrar y conocer comparten un mismo origen en la palabra del sánscrito, gna, que significa conocimiento”. Por lo tanto, si narrar significa conocimiento, esto quiere decir que el ser humano busca a través de la narración reconocerse con sus pares y crear vínculos entre su ser individual y su ser social en pro de tener un saber de la vida. Ante esto se puede considerar que “vivir significa encontrar modos de narrarnos. Quien no experimenta la vida no tiene nada que contar, ya que somos una producción narrativa; narramos porque sólo allí encontramos sentido” (Rincón, 2006, págs. 92 - 93), encontrar sentido es el principio y fin del vivir.

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36 Por lo que, una de las tantas maneras de comprender el narrar “es – como- una forma de pensar desde el contar, es un dispositivo de fabulación, de encantamiento, una estrategia de buscar la forma de la experiencia de la vida” según afirma Omar Rincón (2006). Esto se puede comprender desde el punto de vista que el hombre siente la necesidad de contarse a sí mismo de manera ordenada y coherente siempre en búsqueda de un significado que le permita comprender los hechos que le rodean, con el fin de dar respuestas a las preguntas que pueden surgir en el vivir del día a día. Por tal razón, runer (1997) define a “la narración –como- la forma de pensamiento y expresión de la visión del mundo de una cultura”.

El profesor, comunicador, periodista y crítico de televisión Omar Rincón (2006) concluye una de las muchas definiciones que pueden existir sobre “narración” siendo esta pertinente para esta investigación, debido a que la concibe como “una forma de pensar, comprender y explicar a través de estructuras dramáticas; cuentos contados que tienen comienzo, nudo y desenlace”. (Rincón, 2006, pág. 89)

Es oportuno mencionar que existen muchas teorías sobre la narración que buscan dar respuesta a la pregunta ¿qué es la narración? Algunas de las corrientes más influyentes se recogen de manera breve en el libro La narración uso y teorías de María Eugenia Contursi y Fabiola Ferro. Las autoras buscaron dar respuesta a la incógnita a través del diálogo con varios autores la primera es Mieke Bal (1998) quien sostiene que:

“Un texto es un todo finito y estructurado que se compone de signos lingüísticos. Un texto narrativo será aquel en que un agente relate una historia. Una historia es una fábula presentada de cierta manera. Una fábula es una serie de acontecimientos lógica y cronológicamente relacionados que unos actores causan o experimentan. Un acontecimiento es la transición de un estado a otro. Los actores son agentes que llevan a cabo acciones. No son necesariamente humanos. Actuar se define aquí como causar o experimentar un acontecimiento.” (Contursi & Ferro, 2000, pág. 11)

A través de esta cita las autoras analizan que la narración “se presenta bajo una forma material que supone el uso de un lenguaje” que no es únicamente verbal sino también

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37 visual; de igual forma “est indisolublemente ligada a una noción de tiempo”

(cronológico); y así mismo “necesita de actores que produzcan o sufran cambios”.

(Contursi & Ferro, 2000, pág. 12)

Contursi y Ferro (2000) consideran que la primera categorización es evidente mientras que las dos últimas permiten pensar a la narración desde otra perspectiva. Así mismo, se inicia un debate sobre el papel que juega en la narración el “tiempo”, por lo que las autoras recurren al enfoque de Francois Jullien quien lo denomina desde una visión occidental como “progresivo y mediable”; lo que permite generar una hipótesis parcial de que “si la narración se define como un discurso construido sobre una línea temporal, no resulta extraño que la noción de actor sea necesaria. Y esta correlación entre tiempo progresivo y acción puede ser una de las coincidencias de las clasificaciones”. Ante esta idea se debe considerar desde una visión no occidental el concepto de temporalidad es distinto y por ende el de narración; sin embargo, la importancia del tiempo en nuestra mente ha permitido que la narración como representación de la temporalidad sea esencial en nuestra vida cotidiana convirtiéndose en una práctica cultural generalizada según exponen las autoras.

Por lo anterior, es necesario retomar la postura de Roland arthes quien afirma “que no existe ni ha existido nunca un pueblo sin relatos”, este último concepto (relato) considerado como “internacional, transhistorico, transcultural”, siendo debatida por Jack Goody ya que en “África los relatos extensos no existen como los registrados en los pueblos de la parte sudoccidental de los Estados Unidos o como en los europeos”. Por lo que se puede considerar que “la narración no siempre se usa bajo los mismos modos y con idénticos valores” (Contursi & Ferro, 2000, pág. 15)

Otra perspectiva que se aborda es la psicología cognitiva la cual se enfoca en “la narración como una forma de conocimiento” donde Jerome runer sostiene que “la narración es una de las dos modalidades fundamentales del funcionamiento cognitivo (la otra es la forma paradigmática o lógico- científica)”. Donald Polkinghorne citado por Goody quien ha definido a “la narrativa como la modalidad m s importante a través de la cual se atribuye un significado a la experiencia humana. – Lo que hace comprender que - el significado

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38 narrativo es el resultado de un proceso cognitivo que organiza la experiencia en episodios temporalmente significativos”, en esta perspectiva se ve la importancia de adquirir conocimiento organizado cronológicamente para un mejor entendimiento de los hechos.

(Contursi & Ferro, 2000, pág. 16)

En el siglo XX se realizaron múltiples esfuerzos para explicar aspectos de la narración que van desde lo que las autoras denominan “procedimientos textuales” que hace referencia a las estructuras lingüísticas de organización de la narración. Teniendo como consecuencia el término “discurso narrativo” que es un encadenamiento de hechos de manera cronológica e incluye participantes (actores).

Cabe señalar que la narración no es lo mismo que un discurso; lo primero es contar un suceso de manera cronológica, mientras que un discurso, es generador de una opinión pública sobre la noticia hasta el punto de trascender a los medios de comunicación masiva, que para efectos de esta investigación se limitará a la prensa escrita.

Por lo antes descrito se inicia una tendencia que se inclina hacia “el uso de la lengua, fundamentalmente en lo escrito” (Contursi & Ferro, 2000, pág. 23), debido a que el texto comienza a ser observado como un evento comunicativo particular. Y se denomina como un evento comunicativo ya que se distingue la existencia de miembros de una comunidad lingüística (enunciador-enunciatario / narrador-narratario) con roles sociales específicos e interacciones entre ellos. Esto permite pensar en el inicio de un circuito de comunicación entre el periodista y lector de periódico en el caso específico de esta investigación. Ya que como lo define Omar Rincón (2006) narrar en la prensa es entender que el periodismo es

“un dispositivo narrativo para la comprensión humana, una manera de inscribir/escribir el mundo. El periodismo cuenta y comprende el presente, la vida cotidiana y pública”.

Como se mencionó con anterioridad a través de la narración se van construyendo discursos sobre diversos tópicos que se pueden encontrar dentro de las oraciones que conforman el texto. Si se busca conocer lo que dice el texto en relación con su contexto social es necesario escudriñar desde la perspectiva del análisis del discurso narrativo.

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39 Contursi & Ferro (2000) consideran que “el an lisis discursivo de la narración permite ver las relaciones entre texto y contexto” de manera m s fehaciente. El primer autor con el que se dialoga este nivel de an lisis es Umberto Eco quien reconoce que existe una “polémica entre el realismo y antirealismo”, pero a su vez el autor sostiene que todo “texto narrativo presupone que el lector acepta, tácitamente, un pacto ficcional con el autor: la suspensión de la incredulidad. Este pacto implica que todo relato es ficcional. Entendiendo cómo ficción desde un sentido etimológico, como <<construcción>>, desde la lingüística, por lo que pertenece, inequívocamente, al terreno discursivo” (Contursi & Ferro, 2000, pág. 38).

Lo que significa que los receptores de alguna forma aceptan comprender su realidad a través de la interpretación de otra persona como sucede en las notas periodísticas. Esto mismo afirma Rincón (2006) “narrar a partir de una tradición, la de los géneros periodísticos o formas de producir información, genera pactos de lectura, establece comunicabilidad con las audiencias”. Así mismo, narrar periodísticamente significa investigar la realidad.

Bajo esta perspectiva el concepto de realidad hace que se divida la narrativa entre natural y artificial (Van Dijk, 1974). La primera se da cuando se cuenta una secuencia de acontecimientos (reales o no, verdaderos o falsos), es decir un “relato que podría hacer sobre lo que me pasó ayer, una noticia de un periódico”, mientras que la narrativa artificial estaría “representada por la ficción narrativa, la cual finge solamente decir la verdad, en un mbito de discurso ficcional”. A esto Gramsci (cf. 1986) lo consideró como que “leer relatos significa hacer un juego a partir del cual se aprende a dar sentido al mundo y a explicar nuestra posición en él”.

Retomando la idea sobre investigar la realidad, es narrar periodísticamente; permite contestar la pregunta de cómo la prensa construye una narración, ya que este ejercicio posibilita al periodista narrar desde un género u otro (notas breves, crónica, reportaje, opinión) ya que dependiendo del tipo del género periodístico es el nivel de profundidad de investigación que debe tener un suceso y la permisibilidad de la interpretación - opinión las cuales deben estar alineada a los idearios del periódico al que pertenezca el periodista, y

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40 claro está generando una postura sobre el acontecimiento narrado y por ende una opinión pública.

1.3. E

L DEBATE PÚBLICO Y

L

A OPINIÓN PÚBLICA

Una vez entendido que la narración es el medio por el cual se construye una nota periodística, se puede concebir que las ideas expuestas en esta narración tiene la capacidad primero generar una postura ante un suceso es decir una opinión que evidentemente será pública por el origen del medio donde esta expresada o bien retomada y segundo si estas ideas rompen o bien ratifican algún paradigma establecido por la sociedad inevitablemente fomentarán un debate público, mismo que dependiendo de su trascendencia e impacto mediático puede alcanzar el nivel de escándalo mediático, ya que muy seguramente no sólo se dará en la prensa como medio de comunicación masiva sino en los otros (televisión, radio, internet).

Al respecto de lo antes dicho, Blumler y Gurevitch citados por Muñoz, consideran que los

“mass media – tienen un - papel de “perro guardi n” (watchdog) que protege al público frente a los gobernantes y exhuma las evidencias de los abusos y errores de éstos…”. Eso significa que a través de la prensa se puede dar un control sobre el Estado y las bases que sustentan a la sociedad, por ende, son el vigilante de los derechos de los ciudadanos. Ya que como dice el profesor Muñoz “la primera función de la prensa es facilitar información”, misma que le permitir a los individuos construirse un criterio sobre los temas sociales que les afectan directa o indirectamente. (Muñoz-Alonso, 1992, pág. 332)

Por lo anterior, es oportuno considerar lo dicho por el maestro Jesús Martin Barbero (1991) acerca de que el periodismo no sólo se debe limitar a la crítica especializada, sino que tiene que buscar el debate, porque de este se emana la construcción de una sociedad. Como antes lo mencionamos sólo a través de las reflexiones que surjan de un debate público se puede o no cambiar una visión colectiva, pero mucho depende del uso adecuado de las narraciones

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41 periodísticas para que eso se pueda dar, ya que sin los argumentos necesarios es casi imposible.

1.4. D

E LA OPINIÓN PÚBLICA AL ESCÁNDALO MEDIÁTICO

Siguiendo la idea del párrafo anterior, es interesante ver cómo se narra desde la prensa cualquier suceso que sea de interés social y más aún si este permite reflexionar sobre problemas que han aquejado a la sociedad en el presente o en el pasado. En el caso concreto de Colombia a partir del 2009 se dio el surgimiento de un producto audiovisual denominado: Narcoserie o Narcotelenovela o Narconovela; para los fines de esta investigación se les denominarán como productos de “Narcoficción” y posteriormente se profundizará más en sus características e historia. Generando una serie de opiniones que evidentemente están atravesadas por narrativas llenas de posturas a favor y en contra, pero en una escala tan significativa que diversos medios de comunicación masiva expusieron todas estas ideas hasta ser parte un tópico comentado en la vida cotidiana.

Pero, ¿por qué un producto ficcional tuvo ese nivel de impacto?, sencillamente porque la historia que narra se ha visto afectada por uno de los fenómenos considerado como un problema de salud y seguridad pública: El fenómeno de las drogas, el cual actualmente se ha convertido en un tema vital para las acciones de las políticas públicas de varios países latinoamericanos y organizaciones sociales. De igual forma, abarca los problemas secundarios como: la prostitución, el lavado de dinero, la corrupción, asesinatos y consumo de drogas. Dejando de ser temas de información noticiosa para convertirse en subtemas de entretenimiento.

En esta investigación se verá desde las narrativas de la prensa, las cuales generaron una opinión pública muy plural en posturas sobre la narcoficción, pero lo realmente relevante fue su capacidad para producir un escándalo mediático sobre la pertinencia de los contenidos que tiene la narcoficción.

Referencias

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