Dentro encontrara s Domingo XXXII Durante el Año 2
Actualidad Litúrgica ... 2
Para Jóvenes ... 3
Para Niños ... 3
Santo de la Semana ... 4
No vivas de los elogios ... 4
Jesús, maestro de oración ... 5
Para los Fieles ... 6
No vivas de los elogios de los hombres
El Esposo viene precedido de un clamor a medianoche. ¿Qué cla- mor es éste? Aquel del que habla el Apóstol: «En un abrir y cerrar de ojos, al sonido de la última trompeta. Sonará la trompeta; los muertos resucitarán incorruptos y nosotros seremos transforma- dos» (1 Cor 15,52) y, como dice el apóstol san Juan: «Llegará el mo- mento en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán» (5,28-29).
¿Que quieren decir estas palabras: «no llevaban aceite en sus lám- paras»? En su vaso, es decir en su corazón… Las vírgenes insensa- tas, que no han llevado el aceite con ellas, han procurado compla- cer a los hombres por su abstinencia y por sus buenas obras, que simbolizan las lámparas. Ahora bien, si el motivo de sus buenas obras es el de complacer a los hombres, no llevan el aceite con ellas. Pero vosotros, llevar este aceite con vosotros; llevadlo en vuestro interior donde sólo mira Dios; llevad allí el testimonio de una buena conciencia… Si evitáis el mal y hacéis el bien para recibir los elogios de los hombres, no tenéis aceite en el interior de vues- tra alma…
Antes de que estas vírgenes se durmieran, no dice que sus lámpa- ras estén apagadas. Las lámparas de vírgenes sensatas brillan con
un vivo resplandor, alimentadas por el aceite interior, por la paz de
Continúa en la Pág. 4Corazón Divino
8 de noviembre de 2020 Domingo XXXII Durante el An o
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Corazo n de Jesu s, Ponce
P. Winston R. Me ndez Silvagnoli
@corazondejesusponce
Actualidad Litu rgica
Lunes 9 La Dedicación de la Basí- lica de San Juan de Letrán L1: Ez 47, 1-2.8-9.12 o 1Cor 3,9-11.16-17; Sal 45 Ev Jn 2, 13-22
Martes 10 Memoria
San León Magno, Papa y dr.
L1: Ti 2, 1-8.11-14; Sal 36;
Ev Lc 17, 11-19
Miércoles 11 Memoria San Martin de Tours, ob.
L1: Ti 3, 1-7; Sal 22;
Ev Lc 17, 11-19 + Adela Vega Torres Jueves 12 Memoria San Josafat, ob y mr.
L1: Flm 7-20; Sal 145;
Ev Lc 17, 20-25 Viernes 13
L1: 2 Jn 4-9; Sal 118;
Ev Lc 17, 26-37 Sábado 14
L1: 3 Jn 5-8; Sal 111;
Ev Lc 18, 1-8
+ Zoila Argentina Montes de Oca
XXXIII Domingo Durante el Año L1: Prov 31, 10-13.19-20.30-31;
Sal 127 L2: 1Tes 5, 1-6 Ev: Mt 25, 14-30 Misas:
8:00AM + Juan Torraca + Juana Santiago 10:00AM
12:00M - Pro Pópulo
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Lecturas del Domingo XXXII Durante el Año
PRIMERA LECTURA– Sabiduría 6, 12-16
La Sabiduría se anticipa a todos los planes y hallazgos del hombre. Gracias a su presencia, el hombre que realiza una acción o domina un elemento de su universo está obligado a comprobar que alguien ha pasado antes que él y que lo que acaba de realizar se apoya, en realidad, en el don de una persona que está antes que él.
La sabiduría del hombre consiste, pues, en aceptar que alguien le preceda y sea el fundamento de todo lo que él es y posee.
Salmo 62 “MI ALMA ESTA SEDIENTA DE TI, SEÑOR, DIOS MIO”
SEGUNDA LECTURA—1 Tesalonicenses 4, 13-18
La muerte de algunos amigos y cristianos de Tesalónica habría afectado profundamente a los otros fieles. Pablo quiere consolarlos avivando en ellos la fe en cuanto les había enseñado respecto a la resurrección de los muertos. No deben comportarse igual que los hombres que no tienen esperanza, igual que los paganos. Mientras los filósofos paganos ignoraron la resurrección de los cuerpos y sólo algunos llegaron a conocer la inmortalidad del alma, los cristianos creen que en Jesucristo ha sido vencida la muerte y esperan resucitar a semejanza de Jesucristo. De manera que la fe en la resurrección de la carne y en la vida eterna constituye para los cristianos una verdad central y muy querida. La esperanza en la resurrección se funda en el hecho de que Jesús ya ha resucitado y en la convicción de que todos los creyentes viven y mueren en Jesús y como Jesús: esto es, para la vida eterna.
EVANGELIO—Mateo 25, 1-13
La parábola es una llamada a nuestra responsabilidad. Precisamente porque sabemos que el Padre nos invita a la gran fiesta, no tenemos que dejarnos perder la "sabiduría radiante" que, como dice la 1a.lectura es "inmarcesible;
fácilmente la ven los que la aman y la encuentran los que la buscan".
Esta celebración de hoy tiene que ensanchar nuestro corazón y ahondar nuestro gozo de sabernos llamados al gran banquete de bodas: ya estamos en la casa de la novia con las lámparas encendidas, pero
aún no ha llegado el novio. Entretanto la Eucaristía tiene que multiplicar y renovar, cada domingo, el aceite de nuestras lámparas, la verdadera sabiduría, que es Jesucristo. Y al mismo tiempo tiene que ser una intimación y una llamada -que bien necesitamos- a la responsabilidad de nuestra vida cristiana.
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“Dejad que los niños vengan a mi y no se lo impidáis; porque de los que son como éstos es el Reino de Dios.” Lucas 18, 16
"Hemos venido a adorarle" (Mt 2,2)
Para los Nin os
Queridísimos jóvenes:
1. Este año hemos celebrado la XIX Jornada Mundial de la Juventud meditando sobre el deseo expresado por algunos griegos que con motivo de la Pascua llegaron a Jerusalén:
"Queremos ver a Jesús" (Jn 12,21). Y ahora nos encontramos en camino hacia Colonia, donde en agosto de 2005 tendrá lugar la XX Jornada Mundial de la Juventud.
"Hemos venido a adorarle" (Mt 2,2): este es el tema del próximo encuentro mundial juvenil.
Es un tema que permite a los jóvenes de cada continente recorrer idealmente el itinerario de los Reyes Magos, cuyas reliquias se vene- ran según una pía tradición precisamente en aquella ciudad, y encontrar, como ellos, al Mesías de todas las naciones.
En verdad, la luz de Cristo ya iluminaba la inteligencia y el corazón de los Reyes Magos.
"Se pusieron en camino" (Mt 2,9), cuenta el evangelista, lanzándose con coraje por cami- nos desconocidos y emprendiendo un largo viaje nada fácil. No dudaron en dejar todo para seguir la estrella que habían visto salir en el Oriente (cfr. Mt 2,2). Imitando a los Reyes Magos, también vosotros, queridos jóvenes, os disponéis a emprender un "viaje" desde todas las partes del globo hacia Colonia. Es importante que os preocupéis no sólo de la organización práctica de la Jornada Mundial de la Juventud, sino que cuidéis en primer lugar la preparación espiritual en una atmós- fera de fe y de escucha de la Palabra de Dios.
2. "Y la estrella ... iba delante de ellos, hasta
que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño" (Mt 2,9). Los Reyes Magos llegaron a Belén porque se dejaron guiar dó- cilmente por la estrella. Más aún, "al ver la estrella se llenaron de inmensa ale- gría" (Mt 2,10). Es importante, queridos ami- gos, aprender a escrutar los signos con los que Dios nos llama y nos guía. Cuando se es cons- ciente de ser guiado por Él, el corazón experi- menta una auténtica y profunda ale- gría acompañada de un vivo deseo de encon- trarlo y de un esfuerzo perseverante de se- guirlo dócilmente.
"Entraron en la casa, vieron al niño con María su madre" (Mt 2,11). Nada de extraordinario a simple vista. Sin embargo, aquel Niño es dife- rente a los demás: es el Hijo primogénito de Dios que se despojó de su gloria (cfr. Fil 2,7) y vino a la tierra para morir en la Cruz. Descen- dió entre nosotros y se hizo pobre para reve- larnos la gloria divina que contemplaremos plenamente en el Cielo, nuestra patria celes- tial.
¿Quién podría haber inventado un signo de amor más grande? Permanecemos extasiados ante el misterio de un Dios que se humi- lla para asumir nuestra condición humana hasta inmolarse por nosotros en la cruz (cfr. Fil 2,6-8). En su pobreza, vino para ofre- cer la salvación a los pecadores. Aquel que - como nos recuerda san Pablo - "siendo rico, se hizo pobre por amor nuestro, para que vosotros fueseis ricos por su pobre- za" (2Cor 8,9).
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Para Jo venes
@Pontifex_es Aprendamos de Jesucristo, maestro de
#oración. Con Él entendemos que la oración es ante todo escucha y encuentro con Dios; es un arte que hay que practicar con insistencia; y es el ámbito en el que se percibe que todo viene de Dios y a Dios regresa.
#AudienciaGeneral 4 de noviembre de 2020 Papa Francisco
Tomado de Blog El Rincón de las Melli Solución: preparemos nuestro corazón Fragmento MENSAJE PAPA JUAN PABLO II PARA LA XX JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD . 6/8/2004. w2.vatican.va
Reemplazamos el número por una letra en el espacio vacío. Allí aparecerá un mensaje. A igual numero le corresponde igual letra.
Santoral Cato lico
El santoral es el conjunto de las personas veneradas en la Iglesia católica como santos o beatos en una fecha del calendario determinada. Actualmente, la Iglesia católica continúa La costumbre paleocristia- na de conmemorar el aniversario de la muerte de los mártires. Debido a la canonización de personas a lo largo de los siglos, todos los días del año conmemoran al menos un santo.
No solamente se recuerda de esta manera el martirio en la actualidad, también los santos fallecidos por causas naturales — los antiguamente llama- dos confesores, en contra- posición con los testigos, están incluidos en el calen- dario, así como festividades como Pascuas, Pentecostés o la Epifanía — relacionadas con eventos de la vida de Jesús y la historia eclesiástica.
Wikipedia—Todo sobre los Santos
San Leo n Magno, Papa y dr 10 de noviembre
la conciencia, por la gloria secreta del alma, por la caridad que la inflama.
Las lámparas de las vírgenes necias también brillan, y
¿por qué brillan? Porque su luz era mantenida por las alabanzas de los hombres. Cuando se han levan- tado, es decir, en la resurrección de los muertos, han empezado a disponer sus lámparas, es decir, a pre- parar la cuenta que debían rendir a Dios de sus obras. Sin embargo, entonces no hay nadie para ala- barlas… Buscan, como lo han hecho siempre, brillar con el aceite de otros, vivir de los elogios de los hom- bres: «Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan».
San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia Sermón 93: No vivas de los elogios de los hom- bres. https://www.deiverbum.org/
Año 452 d.C. La Península itálica tiembla frente a los Hunos, capitaneadas por Atila.
Gran parte del norte de Italia ya ha caído en manos del invasor. Las ciudades de Aquilea, Padua y Milán han sido conquistadas, sa- queadas y rasadas al suelo. Ahora Atila prosi- gue su avance, está cerca de Mantua, sobre el río Mincio. Allí la Historia se detiene y se forma: León Magno, elegido Papa doce años antes, encabeza una delegación de Roma, se encuentra con Atila y lo disuade de prose- guir la guerra de invasión. La leyenda – reto- mada después por Rafael en los frescos de las “Estancias” – narra que el rey de los Hu- nos se retira tras haber visto aparecer, de- trás de León, a los Apóstoles Pedro y Pablo, armados con espadas. Tres años después, en el 455, una vez más el “Papa Magno”, si bien desarmado, detiene a las puertas de Roma a los Vándalos de África, guiados por el rey Genserico. Gracias a su intervención, la ciu- dad sí es saqueada, pero no incendiada.
Permanecen de pie las Basílicas de San Pe- dro, San Pablo y San Juan, en las que en- cuentra refugio gran parte de la población, que así ha salvado su vida.
Pero la vida de León no se explicita sólo en el empeño por la paz, llevando adelante con coraje y sin detenerse. El Pontífice también se dedica mucho a la tutela de la doctrina: es él, en efecto, el que inspira el Concilio ecu- ménico de Calcedonia (hoy Kadiköy, en Tur- quía), que reconoce y afirma la unión en Cristo de las dos naturalezas – humana y divina – rechazando la herejía de Eutiquio, que niega la esencia humana del Hijo de Dios. La intervención de León en el Concilio se produce a través de un texto doctrinal fundamental: el “Tomo a Flaviano”, Obispo de Constantinopla. El documento es leído públicamente a los 350 Padres conciliares que lo acogen por aclamación afirmando:
“Pedro ha hablado por boca de León, León
ha enseñado según la piedad y la verdad”.
Defensor y promotor del Primado de Roma, el “Pontífice Magno” deja a la historia casi 100 sermones y casi 150 cartas, demostrán- dose así tanto teólogo cuanto pastor, atento a la comunión entre las diversas Iglesias, sin olvidarse de las necesidades de los fieles. En efecto para ellos anima las obras de caridad en una Roma doblegada por las carestías, la pobreza, las injusticias y las supersticiones paganas. Lleva adelante todas las acciones indispensables – tal como se lee en sus escri- tos – para “tener justicia con constancia” y
“ofrecer amorosamente la clemencia”, pues- to que “sin Cristo no podemos nada, pero con Él, podemos todo”.
Nacido en la Tuscia y convertido en diácono de la Iglesia de Roma alrededor del año 430, en el 440 León es enviado por la emperatriz Galla Placidia a pacificar Galia, contendida entre el general Flavio Aecio y el prefecto del pretorio Albino. Pocos meses después, mue- re el Papa Sixto III. Le sucede León, su conse- jero. La consagración como Pontífice – el 45°
de la historia de la Iglesia – se produce el 29 de septiembre del 440.
Un Pontificado de “récords”
Su Pontificado, que duró 21 años, reúne diversos récords: primer Obispo de Roma que lleva el nombre de León; primer Sucesor de Pedro en ser llamado “Magno”; primer Papa de quien nos ha llegado la predicación, también es uno de los dos únicos Pontífices (el otro es Gregorio Magno) que ha recibido, en 1754, por voluntad de Benedicto XIV, el título de “Doctor de la Iglesia”. Su muerte se produjo el 10 de noviembre del 461 y, según algunos historiadores, León Magno también fue el primer Papa en ser sepultado dentro de la Basílica Vaticana. Aún hoy, sus reliquias se conservan en San Pedro, concretamente en la Capilla de la “Virgen de la Columna”.
Fragmento tomado de www.vaticannews.va
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No vivas de los elogios de los hombres
Foto: pngocean
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PAPA FRANCISCO Fragmento: AUDIENCIA GENERAL 4 de noviembre de 2020. https://w2.vatican.va/
Catequesis - 13. Jesu s, maestro de oracio n
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Lamentablemente hemos tenido que volver a esta audiencia en la Biblioteca y esto para defendernos de los contagios del Covid.
Esto nos enseña también que tenemos que estar muy atentos a las indicaciones de las autoridades, tanto de las autoridades políticas como de las autoridades sanitarias, para defendernos de esta pandemia. Ofrecemos al Señor esta distancia entre nosotros por el bien de todos y pensemos, pensemos mucho en los enfermos, en aquellos que entran en los hospitales ya como descartados, pensemos en los médicos, en los enfermeros, las enfermeras, los voluntarios, en tanta gente que trabaja con los enfermos en este momento: ellos arriesgan la vida pero lo hacen por amor al prójimo, como una vocación. Rezamos por ellos.
Durante su vida pública, Jesús recurre constantemente a la fuerza de la oración. Los Evangelios nos lo muestran cuando se retira a lugares apartados a rezar. Se trata de observaciones sobrias y discretas, que dejan solo imaginar esos diálogos orantes. Estos testimonian claramente que, también en los momentos de mayor dedicación a los pobres y a los enfermos, Jesús no descuidaba nunca su diálogo íntimo con el Padre. Cuanto más inmerso estaba en las necesidades de la gente, más sentía la necesidad de reposar en la Comunión trinitaria, de volver con el Padre y el Espíritu.
En la vida de Jesús hay, por tanto, un secreto, escondido a los ojos humanos, que representa el núcleo de todo. La oración de Jesús es una realidad misteriosa, de la que intuimos solo algo, pero que permite leer en la justa perspectiva toda su misión. En esas horas solitarias - antes del alba o en la noche-, Jesús se sumerge en su intimidad con el Padre, es decir en el Amor del que toda alma tiene sed. Es lo que emerge desde los primeros días de su ministerio público.
Un sábado, por ejemplo, la pequeña ciudad de Cafarnaún se transforma en un “hospital de campaña”: después del atardecer llevan a Jesús a todos los enfermos, y Él les sana. Pero, antes del alba, Jesús desaparece: se retira a un lugar solitario y reza. Simón y los otros le buscan y cuando le encuentran, le dicen: “¡Todos te buscan!”. ¿Qué responde Jesús?: “Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido” (cfr Mc 1, 35-38). Jesús siempre está más allá, más allá en la oración con el Padre y más allá, en otros pueblos, otros horizontes para ir a predicar, otros pueblos.
La oración es el timón que guía la ruta de Jesús. Las etapas de su misión no son dictadas por los éxitos, ni el consenso, ni esa frase seductora “todos te buscan”. La vía menos cómoda es la que traza el camino de Jesús, pero que obedece a la inspiración del Padre, que Jesús escucha y acoge en su oración solitaria.
El Catecismo afirma: «Con su oración, Jesús nos enseña a orar» (n. 2607). Por eso, del ejemplo de Jesús podemos extraer algunas características de la oración cristiana.
Ante todo posee una primacía: es el primer deseo del día, algo que se practica al alba, antes de que el mundo se despierte.
Restituye un alma a lo que de otra manera se quedaría sin aliento. Un día vivido sin oración corre el riesgo de transformarse en una experiencia molesta, o aburrida: todo lo que nos sucede podría convertirse para nosotros en un destino mal soportado y ciego.
Jesús sin embargo educa en la obediencia a la realidad y por tanto a la escucha. La oración es sobre todo escucha y encuentro con Dios. Los problemas de todos los días, entonces, no se convierten en obstáculos, sino en llamamientos de Dios mismo a escuchar y encontrar a quien está de frente. Las pruebas de la vida cambian así en ocasiones para crecer en la fe y en la caridad. El camino cotidiano, incluidas las fatigas, adquiere la perspectiva de una “vocación”. La oración tiene el poder de transformar en bien lo que en la vida de otro modo sería una condena; la oración tiene el poder de abrir un horizonte grande a la mente y de agrandar el corazón.
En segundo lugar, la oración es un arte para practicar con insistencia. Jesús mismo nos dice: llamad, llamad, llamad. Todos somos capaces de oraciones episódicas, que nacen de la emoción de un momento; pero Jesús nos educa en otro tipo de oración: la que conoce una disciplina, un ejercicio y se asume dentro de una regla de vida. Una oración perseverante produce una transformación progresiva, hace fuertes en los períodos de tribulación, dona la gracia de ser sostenidos por Aquel que nos ama y nos protege siempre.
Otra característica de la oración de Jesús es la soledad. Quien reza no se evade del mundo, sino que prefiere los lugares desiertos.
Allí, en el silencio, pueden emerger muchas voces que escondemos en la intimidad: los deseos más reprimidos, las verdades que persistimos en sofocar, etc. Y sobre todo, en el silencio habla Dios. Toda persona necesita de un espacio para sí misma, donde cultivar la propia vida interior, donde las acciones encuentran un sentido. Sin vida interior nos convertimos en superficiales, inquietos, ansiosos - ¡qué mal nos hace la ansiedad! Por esto tenemos que ir a la oración; sin vida interior huimos de la realidad, y también huimos de nosotros mismos, somos hombres y mujeres siempre en fuga.
Finalmente, la oración de Jesús es el lugar donde se percibe que todo viene de Dios y Él vuelve. A veces nosotros los seres humanos nos creemos dueños de todo, o al contrario perdemos toda estima por nosotros mismos, vamos de un lado para otro. La oración nos ayuda a encontrar la dimensión adecuada, en la relación con Dios, nuestro Padre, y con toda la creación. Y la oración de Jesús finalmente es abandonarse en las manos del Padre, como Jesús en el huerto de los olivos, en esa angustia: “Padre si es posible…, pero que se haga tu voluntad”. El abandono en las manos del Padre.
Es bonito cuando nosotros estamos inquietos, un poco preocupados y el Espíritu Santo nos transforma desde dentro y nos lleva a este abandono en las manos del Padre: “Padre, que se haga tu voluntad”.
Queridos hermanos y hermanas, redescubramos, en el Evangelio, Jesucristo como maestro de oración, y sigamos su ejemplo. Os aseguro que encontraremos la alegría y la paz..
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¡Dios te Bendiga!
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