MINISTERIO DE AGRICULTURA
W8 8mJlP~8 C~n811lUCmnftlf8 yrn .
UfRmCIft PftlOmülCft fn 1~~nCnlft
POR
CARLOS LUIS DE CUENCA
Veterinario.
SECCION DE PUBLICACIONES, PRENSA Y PROPAGANDA
LOS BIOTlPOS CONSTITUCIONALES y LA HERENCIA
PATOL061CA EN ZOOTECNIA
MINISTERIO DE AGRICULTURA
F. ~ ·-~/1
LOS BIOTIPOS CONSTITUCIONALES y LA
HEREICIA PATOLOBICA EN ZOOTECNIA
, oR -
CARLOS LUIS DE CUENCA
Veterinario
0.1 In.tituto d. 'Iologla Ánlltlol
I
K-/191f
5ECCION DE PUBLlCACfONES¡PRENSA y PROPAGANOA
Gráficas Uguina.-MeléndezValdés,7.-Madrid.
La. gem.é1Jica se ha detJJúxulo -modernomenie al e8t'Udro de la ccm8tituciúndesde el pwnto de vista hereditario. En los últimos cuarento: años se ha Uegtulo al establecimiento de bases 86lid4s
mt
eetoe
probtemas científicos, CO'll. una rapidez que no podia sospec/u1lr8e a fines del Biglo XIX. A esta [oven. roma de laci&nCÍXt le están reeeroadoe, sin duda, importomtes papelesden-
tro de la Biología experimental.
La itnvestigacifmde la Ct:m8ti1Juciónestá siendo objeto actual- mente deurnatlr0Jn8forrruLCÜm. También se está modifieondo el concepto de la buchacontrala1J epizooiias, frente a lascuales l4S medi.tJ&prof~t~, porsí solas,!1tO ium. podido lograrwnéxit~
compieto. La raz6n de ello es qtue la epizootoloqiá y la lucha c<mtra.lQ.a enfermedades se contemtplamdesde hace algún tiem- po deBtte pumto8 de viBta n.uevos, especialmente ene/, terreno de la Cfl/n.BtiiJuci6n.,
En la lucha conbr« las epizootías, las in,fluem.cias ambienta- lee y lO8 agentes microbianos ocupan.1lma posWiórn mU11 desta- cada. Pero la investigación hereditaria de la C01t8ti1JuciJón
m-
troduce ahora un muevo agente de lucha, al tratar de compro- bah' y valorar los factores hereditarios que irntervimum en la cO/USo)¡i4ad patológica, 8im. etimma« el CQnCUrso de la: ciemcia.
bacteriológica y de la patología gem.eral, simo complemenién- doia»,
Ern los últimos tiempos estos problemas han alcamzado un .rJrron desarrollo. Muchosveteri'MlrioB einnreetiaodoreepid.etn que
se tO'11Um. en cuenta. los fadm'es eonstitueionalee 11 aenétieo«
enla lu.cha cMWra la.8 enfermedadee del gam.ado.La raz6n de·eQo.
es que, a pesar de los éxitos clftnioosy terepéuticoe,y de los avOln- ce.s de la profilaxia, no se ha.logrado dominar todavía aum.afre- rie de enferme>tUulesde loo umimale«.
LM razas perfeccioruu1.aR sufretn todavía más que
w..s
rústi- cas, pues el gomado mejorado (':,C; el que má» expuesto está a lasinvasiornes, en razón directa de su rendimiento económico Vncore- mentado y de 8'U8 earacteres morfológicos pffl"lecciomado8> Por ello, estas enfermedades se denominan modernamente "enfer- medadesdemelara zootécnica", y también " enfermedades cons-
tituc.onalee", Ent.¡» ella.... ¡'I/Jllran '/I.(1/Ú1 1111'/1/)8 "111' la tubérculo- sis, la nuimiiis cstrcntococica, el abori« ¡')Ji::oóticu, la eeteriti- dad, las infecciones tle los uninuiles jÚVMU-:, m~m.eros(u;«[eccio- tu" epidénmicus, las eniermediule« rojus de/ eerdo , la peste y el coler« urinrc«, la salmoneiosis tlc lo« poilueto«, etc.Esta lista no aguta ni de lejos el número de ellas.
Estas enfermedades SO/l precisa mente las que, u (,((It.'1ade su
¡á.ci'! propagación y del volo« de lo.'! animoles aieciados, deter- minan. las pérdidas econémicos
11m
gra1'cs en el efectivo gana- dero; todo plom que, basado en los conocimientos epizootoláüi- cos, bacteriológicosy profilácticos, tienda a su aminc;raci/m, ha- brá de tener en cuenta neceeariamente, en el futuro, el punto de vista hereditario y constitucional;Además de estas enfermedades, (;Uya causalidsui bacteriana es evidente, y frente a las cuales se eomportan. los oraoniemoe de diferente modo según su pre4isposiC'i6n eonstiiucionol, exis- ten otros numerosos defectos de naturaleza, esporádica; eonsis- tenies en debilicúui cO'ngénita, con muerte ante o postpartum : deformidades diversas que, temiendo pO'r causa un vicio amató- mico, acur'reom una imposibüi.da4 de 8Uperviv~nC'ia o el desem- peño anormal de una fwnc'ión fisiológica, y, en generaJ" la con- ducta de diversas estirpes frente a enfermedades que, sin ser de naturaleza eepecifica, reuelem. en aquéüa«una ireouencia es- pecial. Todo ello cae dentro de los límites de la herencia pato- lógica, ya qtue la investigaciá-n y el onálisi« de los úrbole« ge- nealógicos ha troido por consecuencia lademoetracion: de que ,'m freeuencia em ellos es debidaala actuaciótn de jaetoree herediui- rioe, amálogos a loe que intervimum, pO'r ejemplo, enlo, deiermi- naci6n del genio intelectual, delcOÚJ-¡'del cabello o de la.estaiur«
corporal,
En este trabajo vamos a unificor todos los datos que posee- mos sobre estos problemas de la genética moderno: Iniciare- mos su estudio reuisando el concepto moderno de la constitu- ción; describiremos a ccmtinuaci6n el mecanismo mendeliano de la herencia patológica, y entraremos, PM fin, em el desarrollo del moderno concepto de las enfermedades constitucionales, (:01/
su profilaxis genética y los medios de lucha contra ellas.
1
EL MODERNO CONCEPTO DE L\ CONSTITUCION Hemos indicado antes el concepto de "enfermedades consti- tucionales" como aplicable a aquellas que, además de una cau- salidad debida al medio ambiente, y conocida o desconocida, re- conocen otra que únicamente puede atribuirse a la constitución genética hereditaria; esto es, al genotipo. Las denominábamos también "enfermedades de mejora zootécnica", porque afecta- ban precisamente a los tipos perfeccionados de la explotación animal. En ellas se han empleado durante los cincuenta o se- senta años últimos los mismos métodos que contra una serie de otras graves enfermedades epizoóticas. La medicina veterinaria se ha apuntado frente a estas últimas éxitos considerables o re- sultados aceptables; a veces no se ha logrado todavía el esclare- cimiento total de algunos problemas. No obstante, el resultado, en general, es excelente y conocido de todos 108veterinarios.
A diferencia de estos éxitos, no se ha adelantado apenas en las enfermedades constitucionales. ¿Por qué no se extirpan o se reducen rstas? Sabemos que los éxitos conseguidos se han lo- grado, sobre todo, en la fase preventiva, cuando se intentaba proteger al organismo contra la invasión de agentes infecciosos Debido a que dichas enfermedades son producidas casi exclusi- vamente por agentes biológicos microscópicos, la bacteriología
.v
la epízootología proporcionaron los métodos de lucha, basados sobre todo en un criterio profiláctico.Ello permitió en muchos casos destruir el foco de las prin- cipales infecciones, merced a la aplicación de lo dispuesto en la legislación veterinaria, como, por ejemplo, evitando la importa- ción de ganado extranjero, condicionando su exportación, mante- niendo cuarentenas o luchando en el interior del país ya inva- dido mediante aislamientos, vacunaciones, desinfecciones, etc.
Estas medidas son las que han conducido a la obtención de los únicos éxitos apuntados; las dificultades comenzaron en el mo- mento de ensayar los tratamientos específicos, no obstante lo- grarlos en algunas de las enfermedades ya apuntadas.
Estas dificultades se han interpretado, a veces, como un fra- caso de la bacteriología; ello no está justificado. El rendimien- to de la ciencia bacteriológica en la epizootolozía es tan gran- de que sería ingrato negarlo. Todo varia si planteamos el pro- blema en el sentido de preguntarnos si lo que realmente sucede es que en algunos casos se han exagerado las posibilidades de la bacteriología, fundándose en los éxitos obtenidos por varias ramas de esta ciencia, lo que ha determinado que se considerase a las enfermedades exclusivamente desde el punto de vista bac- teriológico.
La bacteriología, ciencia auxiliar de la medicina, ha des- empeñado el papel de ciencia principal, y, como consecuencia de ello, las enfermedades se han considerado desde un estrecho punto de vista bacteriológico y no desde el amplio de la biolo- gía general. Siempre que se descubría un microbio se deducía de este descubrimiento la única, o, al menos, la más importante causa de la enfermedad. Ello puede afirmarse con respecto a toda una serie de enfermedades, como el muermo, las gangre- nas, la peste; en ellas los agentes patógenos microbianos son la causa más importante. Pero en las enfermedades constitucio- nales otras causas poderosas, con o sin los microbios, ejercen una considerable actividad.
Al producirse, durante la segunda mitad del siglo pasado, el triunfo de la doctrina bacteriana, se extendieron los dominios de ella no tan sólo a su propio y limitado ambiente ini- cial, sino a todo lo relacionado con la investigación y lucha contra las enfermedades. La doctrina bacteriana, en relación con la causalidad patológica, es tan sólo una fase del estudio del medio ambiente, en el cual actúa como agente pasivo el indivi- duo y como agente activo el virus o la bacteria. pertenecientes siempre al medio en que aquél vive. La infección es, pues, un acontecimiento puramente ambiental.
No obstante, en el transcurso de más de medio siglo se han recogido experiencias prácticas que llevaron a los médicos y a los veterinarios a reconocer que la bacteriología no bastaba para explicar todos los hechos observados. Se descubrió, por ejemplo, que no todas las especies animales padecen una en- fermedad determinada. El agente etiológico del tétanos es mu- cho más activo contra el caballo que contra el perro, en el cual se encontró una resistencia considerablemente mayor. El gana- do vacuno enferma en masa y llega a morir de fiebre aftosa, mientras que en el caballo no se observan los menores síntomas.
y no sólo se encuentran diferencias entre las especies, sino, dentro de ellas, entre las razas, entre las familias y entre las líneas. Llega a darse el caso de que dos individuos de la misma especie y raza sean contaminados por una especie bacteriana,
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muriendo uno y resistiendo el otro, que puede incluso no :demq.<;- trar síntoma alguno de infección. Como el agente etiológico es el mismo (y ello está comprobado experimentalmente), la causa de este desigual comportamiento hay que buscarla en el individuo mismo, que posee evidentemente una desigual capacidad' de res- puesta frente a la ofensiva morbosa.
Esta diferencia de capacidad de respuesta que caracteriza a cada individuo, no tiene relación alguna con la actividad ofen- siva de las acciones exteriores (climáticas, alimenticias, mi- crobianas, etc.), sino que depende únicamente de la constitución, propia de cada individuo.
Bajo el nombre de constitución comprendemos el estado o cmudicilm gf!ffW1Y1l,del oroomismo <1UC determina la .capa..cüladde reaMión de éete frente a las condiciones ambientolee que ir rodean,
Esta capacidad de reacción tiene una gran importancia, por- que se ejerce frente a las condiciones ambientales más diversas.
tales corno clima, suelo, alimentación, trato, ejercicio o entrena- miento, agentes etiológicos vivos (parásitos, bacterias, etc.).
Para comprender bien el concepto de reacción general del organismo hemos de atender, ante todo, al concepto de las re- acciones parciales de los órganos, sistemas de órganos y tejidos, y de las reacciones individuales de las células que los integran, frente a las mismas condiciones ambientales antes citadas, cuya actividad se ejerce directamente sobre aquéllos. En última ins- tancia, las reacciones químicas, físicas e inmunobíolégícas de las células aisladas, determinadas por la capacidad de respuesta deSlUScitoplasmas, son de una importancia extraordinaria para determinar el tipo general de respuesta del organismo, que no es otra cosa que la suma de aquellas reacciones individuales.
Las características morfológicasy funcionales de las células, de los tejidos y de los órganos y sistemas de órganos que inte- gran el organismo individual están regidas por causas heredi- tarias que, obrando en conjunto, hacen posible el funcionamien- to del individuo en virtud de la armonía entre sus partes inte- grantes. Cada propiedad, cada característica morfo-funcional se forman predeterminadas a consecuencia de esta armonía, con- dicionada por herencia.
Por tanto, la constitución, q.ue resulta de la capacidad de reacción de cada elemento individual del organismo, reconoce una causa inicial y primaria de naturaleza hereditaria.
Esta causa hereditaria se ve influenciada, durante la vida del individuo, por las causas externas debidas al medio.
Es precisamente esta combinación de agentes externos (me- dio) e internos (herencia) la que define a los ojos del observa- dor la constitución. El complejo resultante de la combinación de
ambos factores (constitución) es apreciable al exterior mediante la estructura externa (fenotipo) del individuo. En esta estruc- tura externa se pueden apreciar rasgos morfológicos, fisiológi- cos, psicológicos y patológicos, que en su conjunto integran la personalidad del individuo estudiado.
Síguese de ello que, según las diferentes modalidades de res- puesta, y también, naturalmente, según los diferentes agentes o sistemas de agentes de medio actuantes, la constitución ha de variar, distribuyéndose en varios tipos, que puedan ser tradu- cidos por un fenotipo determinado. Tanto en medicina humana como en veterinar.a, diferentes escuelas han tratado de siste- matizar los tipos constitucionales en una reducida colección es- quemátíca en la cual figuren determinados tipos extremos, bien diferenciabIes unos de otros.
La escuela de ADAMETZ preconiza, para la práctica zootéc- nica, 108 siguientes tipos constitucionales:
1. Tipo de eonetituciéti robusta (fuerte, dura, buena). Debe considerarse como la de mayor valor biológico, ideal para el desarrollo y continuidad de la vida. Como índices de la misma se deben citar: edificación ósea bien desarrollada, musculatura perfectamente acusada, robustez de tendones, piel tupida y elástica.
2. Tipo de cO'fUltitución aroeer« (basta). Modificación de la anterior en el sentido de la posesión de un esqueleto despropor- cionadamente voluminoso y mal construido, excesivo desarrollo del sistema epidérmico, contornos mal dibujados. Esta consti- tución es impropia para las altas producciones zootécnicas.
3. Tipo deCO'fUltituci'ónlima (delicada). Animales de formas estilizadas, aptos para las más elevadas producciones zootécni- cas. Extremidades sutiles. finas; disminución de las funciones sexuales; trastornos temperamentales; formas corporales defec- tuosas en el sentido de la exageración de una de las dimensio- nes (longitud: animales de carrera, vacas lecheras; anchura:
animales de carne) ; piel poco resistente, tupiday deslizable.
Partiendo de estos tipos, hemos de apreciar, ante todo, que en el último de los descritos se incluyen animales de caracterís- ticas biológicas tan distintas como un caballo de carrera o una raza bovina de engorde. Es preciso, por tanto, admitir con cier- tas reservas la clasificación de ADAMETZ, que, como puede fácil- mente deducirse, está fundada, sobre tocio, en un criterio morfo-
lógico.
Basada la explotación zootécnica en un criterio naturalmen- te económico, es natural que todas las clasificaciones sobre tipos animales tiendan actualmente a basarse sobre consideraciones de rendimiento fisiológico, dejando a las puramente morfológí- cas en segundo término, siempre que no respondan a una ade-
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cuación específica de rendimiento. Así, por ejemplo. se han uti- lizado108biotipos indicados para la especie humana por SIGAUD,
KRETSCHMER y otros autores. Estos biotipos son los siguientes:
1. Tipo respiratorio (asténico o leptosómico). El incremen- to de las dimensiones de masa está disminuido en relación con el de las dimensiones de longitud (tipo de pecho plano de
STANG).
2. Tipo d-ige.<;ti'Vo (graso o picnieo). Aparato digestivo muy bien desarrollado, amplio perímetro torácico, musculatura in- filtrada de grasa; tipo de engorde.
3 Tipo muscular (atlético). Gran desarrollo de la muscu- latura, esqueleto y piel; perfecto funcionamiento muscular y glandular.
Entre estos tres tipos extremos existe una gran serie de ti- pos mixtos o intermedios.
La adaptación zootécnica de estos tres tipos ha merecido nu- merosos trabajos, debidos a KRONACHER, DUERST, KREINER, STOCKLAUSNER, STANG, WALTER, etc., que proporcionan amplia información sobre el asunto.
KRONACHER propone una adaptación de los tipos citados porSIGAUD en su Teoría sobre la ccm.stituciún.humana;en la si- guiente forma:
1. Tipo reepiratorio. Gran desarrollo de la caja torácica y de las funciones respiratorias, con mayor poder de oxidación hemática y elevado tono metabólico (caballo pura sangre inglés, perro galgo).
2. Tipo digestivo. Predominio de los órganos abdominales, gran capacidad de asimilación de alimentos voluminosos, capa- cidad de oxidación hemática limitada, acúmulo de depósitos grasos (bueyes y cerdos de cebo).
3. Tipo muscular. Fuerte desarrollo de los esqueletos óseo y muscular; armonía entre las diversas partes corporales; tono metabólico medio y apto para la gran resistencia física (caba- llos de sangre fria, que simultáneamente pueden ofrecer rasgos del tipo digestivo; perros de caza).
4. Tipo cerebral. Fuerte constitución craneana, especial- mente en su porción cerebral (algunas razas de perros: va- cas Tux).
Estos tipos no son puros en los animales ni en el hombre, sino que aparecen mezclados y con todas las transiciones posi- bles. Pero en los animales, mucho más que en el hombre, existe una notoria dificultad para encasillar en un biotipo determinado a un individuo.
y es que, siendo un criterio fisiológico el que preside la se- lección de los distintos tipos de animales hasta la consecución al máximo de una aptitud zootécnica determinada, es lógico que
sea también un criterio estrictamente fi iológíco y de produc- ción el que nos lleve a ladefinicióndelosbiotiposconstitucionales.
En el aspecto morfológico contamos ya, desde BARON, con una excelente sistemática, que a los efectos taxonómicos y de clasificación exterior nos basta perfectamente; un poco olvida- da, o, mejor aún, cultivada tan sólo de una man era ~scolástica
por zootécnicos deficientes. debe ser vuelta a la actualidad en su
Flg. J.-Vaca de raza ,f/l/R""••eu, cóncava. (Según Wnr311TS, Cyclop6dÚl, en
, HANSllN.)
aplicación inmediata, racional y lógica :la clasificación de las razas desde el punto de vista del morfólogo.
No obstante, dicha clasificación no basta desde el punto de vist a fisiológico, o, lo que es lo mismo, desde un criterio pura- mente zootécnico y económico. Razas hay de perfil recto, por ejemplo, tan divergentes'en su aplicación zootécnica (y, portan-
~to, en su ca racter íst ica fisiológica y constitucional), como el ') ( -. baIlo ár abe y el clydesdal.Otros tipos morfológicos coinciden
~ .~ e~ dos de sus caracteres, como, por ejemplo, el caballo bretón
" u':l~\Y poneyshetlandés,ambos de perfil cóncavo y brevilíneos, pero
~'t.<"de.- unción zootécnica muy distinta. Por último, existen razas
... s tres caracterí sti cas morfológicas son idént icas , pero su
~
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adecuación fisiológica dispar, como la raza vacuna holandesa (leche) y la d'Ul7"UW~ (carne), ambos subcóncavas, long'ilínea s y,
eumétricas.
Acompañamos fotografías de tipos morfológicos que repre- sentan las características de la sistemática de BARONen sus di- versas modalidades. Corno ya sabemos, esta última se apoya en el llamado briaamo siimalético, compuesto de los siguientes ele- mentos:
1. Per f il.- L os tipos morfológi cos se clasifican en rectili-
Flg. 2.- Tor o de raza pí>u:gau. Oonvea:U6neo; tarn b í én brevlllneo y eumétrtco;
(D e HAN8 .)
neos (perfil recto), concooi lineoe (cóncavo) y conv . ineos (con- vexo).
El estudio del perfil se hace, según BARON, sobre la base de que la cabeza del hombre y de los anima les se caracteriza por una silueta rectilínea, convexilínea o concavilínea en la línea de la cara; esta línea puede ser considerada en la región fronto- nasal, o sólo en la región frontal; en esta última es en donde se conservan lasinfluencias deltipo congénito, ya que en la región de la cara la línea de perfil puede ser alterada por condiciones de medio o de sexualidad.
La 'regi&n del ojo es también inte resa nte desde el punto de
vista del per fil, pues la disposiciónde la ór bita depende en gran
- H -
parte del perfil cefálico. Así, en los animales cóncavos la órbita es redondeada y más saliente que la frente, y la hendidura pal- pebral forma con esta última un ángulo tanto más abierto cuanto mayor es la concavidad; en los convexos, la órbita es elipsoidea y sueleestar hundida, sin sobresalir como la anterior, estando la hendidura palpebral casi paralela a la línea de la frente.Los rectilíneos tienen una disposición intermedia. Véase, por ejemplo, la gran diversidad de la posición de la órbita en-
Fig. 3.-Vacade za cl"o eparda.RectlHneo ;también m ollnooy um trico.
tre las figuras 1(vacaguernsey, cóncava,de órbita'saliente),'jr2 (toro pinzgau, convexo, de órbita hundida); la posición inter- media puede apreciarse en la figura 3 (vacaSCh'W1j Z parda). En las razas caballares puede apreciarse lo mismo, pero la diferen- cia es algo enos acusada que en las vacunas.
Otras diferencias del perfil se marcan no s610 en la cabeza, sino que repercuten en diversas regiones corporales; las más afectadas son las extremídades ; en general, el perfil cefálico suele repercutir en la forma, dirección y aplomos de los miem- bros locomotores. Esto se deriva de la armonía que necesaria- mente debe existir entre las diversas partes corporales para constituir un conjunto bello (belleza en exterior significa ade- cuación a un fin de aplicación zootécnica). Así, por ejemplo.
en elcaballo se consideran como armónicas la frente cóncava, el cuello de ciervo, el dorso ensillado, el riñón combado, el plan- tado de atrás y delante, y el izquierdo de ambas extremidades.
15 .
En la figura 4 demostramos, en .una silueta equina, un ~p() ar- mónico de concavidad (cantr-if'ug'o}.
Por el contrario, el criterio de armonía para el tipo convexo requiere la coexistencia de perfil curvo, cu-ello de gallo, linea dor- sal fuertemente convexa, sobre sí o remetido de brazos y piernas, estevado (centrípeto). En la figura 5 demostramos este tipo mor- fológico, Y en la figura 6 el tipo rectilíneo, intermedio entre Jos
Fig-. 1. Tip" morfológico equino cóncavo.
anteriormente descritos, y en el interior de cuya silueta líneas rectas sustituyen a las curvas anteriormente trazadas sobre los otros dos tipos.
La región dorso-lumbar conserva también caracteres propios del perfil; en los animales rectilíneos predomina la grupa ho- rizontal y redonda; en los convexos, la inclinada y cortante (ojival), y en los cóncavos, la caída, oblicua, cortada y doble, En la especie bovina existe una g-ran diferencia en la~nse1'('ió'n
de la cola de las razas cóncavas (cola saliente, en cimera; raza bretona, figura 7) y la de las razas convexas (cola hundida en- tre los isquiones; raza hereford, figura 8).
Por último, la inserción de los C'uernoo, en los bovinos, tam- bién tiene gran interés, por su diferenciación según los diver- sos tipos de perfil; no podemos entrar ahora en la clasifica- ción etnológica de los diversos tipos de cuernos, pero debemos
mostrar algunas diferencias; en la figura 2 se indica un toro
pi:nzgau, convexo, con los cuernos nacidos con posición retrasa- da eon respecto a la frente; en la figura 1, una vaca guernsey, cóncava, con cuernos en situación prominente; y en la figura 9, una vaca del Tirol, rectilínea, con cuernos en posición inter- media.
En el [J(JJYUU1.Q porcino, demostramos en la figura 10 las tres grandes categorías del perfil; en esta especie, originariamente,
Fig. 5.-Tlpo morfológico equino convexo.
el perfil fué recto o, incluso, en algunos jabalíes, subconvexo;
con la domesticidad y con el progreso en la perfección zootéc- nica de razas adecuadas cada vez más a una función produc- tora determinada, se fué acentuando la concavidad, hasta el punto de que las razas actualmente explotadas pertenecen ex- clusivamente al tipo cóncavo en sus tres modalidades: subcón- cavo, cóncavoy ultracóncavo, En elsubcóncavo, la línea fronto- nasal está ligeramente incurvada en el punto de unión de la cara y el cráneo. En el cóncavo existe ya una gran depresión en medio de la línea fronto-nasal, paralela a una sensible ele- vación de la protuberancia occipital. En el ultracéneavo, la con- cavidad está extremadamente acusada, y la línea fronto-nasal casi partida en ángulo recto; la protuberancia occipital es vo- luminosa y claramente basculada hacia adelante. Ello está en relación con la forma de la cara; en las razas subcóncavas, la
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eara es estrecha y alargada, y el hocico fino; la oreja ~ueleser corta, horizontal Y con la punta hacia .adelan~e(fig. 14>, a) ..,,~
las cóncavas, la cara es larga y al mismo tiempo gruesa, Jl~1
como el hocico, siendo la oreja, generalmente, larga, espesa y más o menos caída, levantada en unas raz~ y obstruyendo la vista en otras (fig. 10, b); en las uJt~ac~n.cavas,la ca.r:a es corta por la reducción de los nasales e 1OCISIVOS, aco~·tamIe~to del maxilar inferior e incurvación de sus ramas hacia su 810-
Fig. 5.-Tlpo morfológico equino rectilineo.
ñsis, siendo las orejas cortas, pequeñas, triangulares y dirigi- das hacia arriba (fig. 10, e).
2. Peso.-Los tipos morfológicos se clasifican, por su vo- lumen, en eumébricos (peso medio normal), hipermétricos (peso superior al normal específico) y eiipométricoe (peso inferior).
La clasificación sobre el peso descansa en el hecho de que en cada especie existe un volumen medio correspondiente a una combinación óptima de la superficie y de la masa del tipo específico. Alrededor de los pesos medios específicos existen os- cilaciones en sentido positivo y negativo, que conducen hacia las razas gigantes y enanas; la desviación y adopción final de un peso racial determinado son consecuencia, muchas veces, de la acción de la alimentación y del medio, aunque, como es ló-
2
gico, ello está condicionado, en primer lugar, por las posibili- dades hereditarias, como han confirmado las experiencias rea- lizadas en perros, conejos y aves (factorespolímeros) y comprue- ba la práctica diaria en los resultados de los cruzamientos entre razasde tamaños distintos. En nuestras figuras exponemosejem- plos de diversos tipos de volumen racial; la figura 11 repre- senta un caballo hípermétrico shire, de un peso medio de 75t~
Flg. 7.-Va ca de raz a bretona. M66oUne o ; también con cavl1ln eo y eJl p omé t ric'o.
(SegUn VAOlr Bm.)
kilogramos; en esta raza pueden alcanzarse pesos superiores a los 1.000 kg. La figura 12, a, representa un caballo pura san- ore inglés,eurnétrico ,deun peso mediode400-450 kg.La 12, b, un caballo Lipizzaeumétrico también. Y la figura 13, un poney noruego, de alrededor de 150 kg. de peso.
Análogamente, en la figura 14 representamos una vaca Sussex, hipermétríca, que puede llegar a 800 y 900 kg. En la figura 15, una vaca Angler, eumétrica, de 450 kg. de peso vivo. Y en la figura 16, una vaca Dezter, elipométrica, de un peso medio de 300-350 kg. Naturalmente, en la hipermetría influyen las condiciones de cebamiento, y así pueden citarse
rRSOS de bovinos shorthorn. (dur hnm ) de 1.200 kz.,y algunos ex-
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tremos de la misma raza que han llegado muy cerca de los 2.000 kilogramos.
3. Proporci()n-es.-~ acuerdo con la sistemática de BA- RON, los tipos morfológicos se clasifican, según con sus propon- clones corporales, en lonqilimeos (predominan los elementos de longi t ud sobre Jos de anchura y espesor) ; bre ril ineos (circuns-
FIl:. S.-T o ro de raaa here/ o rd. Oonve:tilmeo. Repre s e nt ante del Wot(po di · gutitJo. (Según HANsmN.)
tanela s inversas) ; rectilíneos (formas in termedias entre las an- terior es) .
Las relaciones entre las diversas medicione s que sirven de norma en el cuerpo de los animales para determinar el tipo de proporción alque pertenecen se denominan índices, en cuya des- cripción no podemos entrar ahora. Señal emos , en la figura 13. un caballo inglés pura san gre, longil íneo; en la 17, un ca ba llo perchertm, mesolíneo, y en la figur a 18, una yegua ronan a, bre- vilínea . Diremos que en la especie equin a suele coincidir el tipo de proporción (morfológico) con el funcional (fisiológico) ;y as í podemos ver que en el longilíneo suele predominar el respirato- rio; en el brevilíneo, el digestivo, y en el mesolíneo, el atlético
o mu cular, con las naturales interferencias que imposibi lita n la fijación de un tipo fisiológico fijo.
En la figura 19 representamos una vaca holstein, long ilinea ; en la figura 9, una vaca tirolesa, brevilínea, y en la figura 7,
<una vaca bretona, mesolínea. En la especie vacuna, las correla- dones morfológicas de pro porc ión suelen ser más bien cor re- lat ivas con la producción zootécnica; y así, po r ejemplo, la raza
Fig. 9.-Va ca del Tiro /. Br evi line o; tambié n rectlllneo y eumétrlco.
holandes alechera eslongilínea; la hereiord,decarne, brevilínca , y la bretona (producciónmixta), mesol ínea.
Hemos creído conveniente insertar también diagramas re- presentativos de los biotipos respiratorio, atlético y digestivo, aun sin darles validez absoluta, conforme a lo que llevamos ex- puesto. pero aprovechando su valor didáctico. En la figura 20 representamos un tipo equino respiratorio ; las líneas que en- marcan la silueta describen un polígono cuyo centro de grave- dad se encuentra desplazado hacia la región torácica; ejemplo de este tipo es, en dicha especie, el caballo irnglés de cwrreras;
en la vacuna, el tipo respiratorio no es puro generalmente, pues
3 él pertenecen animales de adecuación zootécnica muy diversa;
podemos incluir, por ejemplo. a la vaca lecheraholandesa; tam- bién, los bueyes de trabajo, que presentan muy desarrollado el ercio anterior, y, generalmente, defectuoso el posterior, pero
ue a la vez demuestran claros signos del tipo atlético.
En la figura 21 se representa un tipo equino atlético; el po-
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$.
,
Iígono que enmarca a la silueta adopta una posición. d 'equili_ brio entre la s regiones torácica y abdominal, conser ando .il'11
pre una amplitud ligeramente mayor en la primera; el bal árabe es un conecto representante; en la especie vacun es tipo pudiera estar representado porlas razas de prod cción m' - ta de traba jo y leche o de trabajo y carne. ~T
En la figur a 22 indicamos un tipo bovino digestivo,inscrit o · en un cuadr ilátero perfect o ; las con diciones de ma yo r provecho
q "
Flg. lO, a).-Cerda de raza rú sttca alemana. Tip o porcino .," bcÓ1tca '\>o . (De KLIICS:lll .)
zootécnico imponen el que este cuadrilátero sea lleno en su ma- yor área posible por la silueta; las razas shorthorm (durham ), simrnental y, en general, todas las razas bovinas de cebo, pue- den incluirse dentro de este tipo; en la especie caballar pueden citarse las razas belga, eh ire , cludesdole, etc., y, en general, las hipermétricas de sangre fría, aunque, como hemos descrito en el caso de la raza ardenesa, la característica fisiol ógica de las mismas las hace que puedan ser también incr itas dentro del tipo atlético, siendo, por tanto, un complejo. En lo que se refiere al cerdo, en la figura 23 exponemos el tipo digestivo, en su gra- do máximo, en un cerdo extracebado, en el que el polígono al- canza un mayor desarrollo en el tercio posterior; las grandes razasporcinas de cebo (pol and china, berkshire, leicester, milldle iohite, etc.) pueden considerarse como pertenecientes a este
tipo, que, en general es el correspondiente a todas las de explo- tación, y en especial a las productoras de grasa.
~emos hecho t?das las consideraciones de tipo morfológico consignadas anteriormente, porque nos son precisas pa ra de- termi na r las características de forma y función que en lo su- cesivo erán precisa para revisa r la clasificación de los bioti pos constitucionales animales. Forma y función están est rechamen- te relacionadas,y no es po ible pr cindir de una de las dos sin
Flg, 10. b).- Verr a co de raza alemana mejorada. Tipo porcino cóncavo. (De
GIROll,)
detrimento de la exactitud etnológica. Abandonada en los úl- timos tiempos, sobre todo por algunas escuelas (alemana. nor - team er icana, inglesa, italiana), la clasificación morfológica ba- roniana, nos es preciso exhumarla de nuevo con objeto de ob- tener deella los datos necesarios desde el punto de vista de la forma. En cuanto a la función, solamente la fisiología, con los nuevos avances obtenidos, sobre todo en el campo de la endo- crinología ; la genética y, finalmente, la economía zootécnica, en el campo del rendimiento animal, son las que pueden auxi- liarn os en la obtención de una visión correcta de los hechos.
Se ha hecho notar, especialmente en algunos países de Euro- pa central, en las últimas décadas, la tendencia a una división de los tipos raciales, basada en este doble cr iteri o morfo lógico
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y funcional. No nos es posible, en los límites de este trabajo, extendern os sobre la cuestión, que es muy compleja. Abogamos tan sólo por que en el futuro los estudios constitucionales sean obj eto de una deten id a y completa investigación, hasta lograr
Flg. lO, c).-;-V rraco blanco alemán, Tipo poreíno ultrac6n ca tl o. (De SC:HMIDT·
KLI mc:H-GoIm'ITLZ R.) I
la definición de los biotipos de aplicación económica inmedia- ta. En este sentido transcribiremos un índice del estado actual de la cuestión, según las modernas directrices.
1. CabaUo.-Clasifican los alemanes, desde tiempo inme- morial, a sus razas en tres tipos, que actualmente acentúan y tratan de extender a toda la clasificación etnológica equina.
Estos tres tipos son los siguientes:
a) Razas de sarurre fría (kalt-blu t)- Se agrupan.en ellas los grandes caballos de tracción y tiro pesado; morfológica- mente, su característica es hipermétrica, y generalmente bre- vílínea, pudiendo tener perfil convexo (shire), cóncavo (arde- nes, belga) y aun rectilíneo (perchertm, botonés, cludeedal), Su característica fisiológica es la posesi6n de un temperamento linfático, en el sentido de una escasa irritabilidad; hábitos psí- quicos pacíficos; se trata de animales de esqueleto muy des- arrollado, de producciones pilosas bien aparentes y aun exu- berantes (cerneías, crines), y de funciones sexuales normales;
ello nos dice que el complej o hípoñsario funciona normalmen-
te Y a veces hiperactivamente (fuerte esqueleto). El tiroides m~ntieneun tono metabólico normal, y aun elevado en ciertos individuos, en los que el rendimiento motor necesita de una oxigenación profusa; en la especie caballar nunca puede ha- blarse de hipotiroidismo, en razón de que las diferentes adap- taciones zootécnicas son incompatibles con un tiroides defici- tario. Por otro lado, el gran volumen de estos animales y las necesidade elevadas de su alimentac ión, imponen un predomi-
Fig. ll.-ea.ba ll o de raza H/li'·e. C(mVe;¡;mMO; también bre vllln eo e hipermé- tri co. (D e VOLK J:R S,.en Froel(cl~-B chwarzenecker.)
~
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nio de las funciones digestivas. Se trata además, de anima-e IC'~ es de elevado rendimiento mecánico, pero en el sentido de 'G fuerza absoluta de tracción y de resistencia, y nunca en el la velocidad; ello trae por consecuencia que su caracterís- a fisiológica sea la de una compensación existente entre las iigenclas del gasto muscula r y el trabajo pulmonar y cardía-
\. o; los músculos están adaptados a un trabajo continuo y po- tente, pero lento, de tal manera que, al eliminarse prontamente los residuos de la combusti ón, no sobreviene la fatiga. El co- razón, que en los animales de carreras realiza un repentino y formidable esfuerzo, que no puede ser continuado durante mu-
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.
,eho tiempo, en los de tiro pesado, resi stencia y marcha ='al pa tiene un ritmo acompasado y lento (compensación cardíaca ~
paralelamente, el pulmón, profundo y denso, realiza pot ntes pausados movimientos, que bastan para abastecer de oxígeno a los finos y numerosos hematíes.
En los animales de tiro rápido, carrera o, en grado extre- mo, en los de carrera rápida, la característica fisiológica de estos aparatos es totalmente distinta: el animal pasa rápida-
Flg. 12, a).- Cabldlo sementar 1ngU,~de pura 3(lng"" . Repre8~ u UU1te del biotipo rOllpir a t ono . Eumélrlco, rectlll neo y longlll neo. (De VOLKJnlB, en Froelich ·
BchtoarzCJuwkfn".)
mente del reposo o de la marcha lenta a la car rera veloz, para sostenerse en ella solamente el tiempo que media entre la ini- ciación y el momento en que la fatiga paraliza a los músculos
y al corazón, y el animal ha de detenerse para reponer sus fuerzas y proceder a la compensación funcional que le resta- blezca a la normalidad. Los músculos, capaces de rápidas contrac- ciones, no poseen la facultad de eliminar los residuos de com- bustión rápidamente, y sólo el entrenamiento logra perfeccio- nar en cierto grado esta facultad; el corazón sigue el ritmo acelerado que le impone la necesidad de una circulación que debe ser suficiente en un momento dado para atender al tra- bajo motor, y los pulmones trabajan también en movimientos rápidos para subvenir a las necesidades de la oxigen ación. En Jos momentos iniciales de la car re r a est á compen sado el gasto
energét ico con el trabajo fisiológico; la descompensación co- mienza, dependiendo del grado de entrenamiento, después de un tiempo más o menos breve en función de la distancia y de la velocidad.
Todo ello debernos recordarlo cuando ha blemos del tipo de caballos de sangre caliente, y más aún en los de pura sangre, pues es en éstos, como veremos, en donde el biotipo respir ato- rio está representado en su grado más alto. Volviendo al con- junto de las razas de sangre fria, debemos resumir que poseen características fisiológicas de orden respiratorio, digestivo y
Flg. 12. b).-Caballo de razaLApü:.ea.Eumét rico. También recUlIneo y mesolí- neo. (De KROO .)
atl ét ico, en razón de su poderoso esqueleto muscular, reunidas todas en un complejo de alto rendimiento corno motor animal.
b) Razas de swngre caliente (warm-blut).-Pertenecen H ellas los caballos de tracción ligera, de carga y silla, y también, en general, los de velocidades medias en la carrera. Morfoló- gicamente son , en general, eumét r icos, o incluso elipométricos (caballos serranos de carga, ponies) , o hipermétricos (caballo de Donaota); pueden ser de todos los tipos de proporción, aun- que, en general, predomina el rectilíneo (prototipo: caballo áJrabe) , y su norma media es el mesolíneo, aunque también pue- den existir algunos longilíneos y brevilíneos. Su característica fisiológica es la posesión de un temperamento sanguíneo, ner - vioso, aunque existan numerosas excepciones; hábitos psíqui- cos con fácil excitabilidad. Hiperpítuitarismo menos acusad o que en los de sangre fría, que en algunas ocasiones llega al hi- popituitarismo marcado (caballos enanos o de tallas bajas) ; normalidad gonadal, Tiroides bien desarrollado, tanto más cuant o mayor es el rendimiento, y en especial la velocidad. En gener al, predomina el biotipo atlético, con tendencia respira-
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toria en los caballos rá pidos, y digestiva en los lentos y de trac- ción; este biotipo digestivo está exagerado en algunas razas equinas enanas . Continuamos apreciando, por tanto, en estos animales un complej o fisiológico der ivado de la mezcla de los tres bíotípos fundamentales, el predomi nio de .uno de los CU:l -
les confiere a la raza su especialización funcio nal.
e) Razas de pura easurre (v ol l-b l1¿t).-Se agrupa n en esta denominación poblacion es caballares de ori gen diverso, en las que la selección humana ha logrado formar tipos raciales que
Ftg. 13.-Poneyrnoruego. Elípo7mltri co; también brevlllneo y concavlllneo.
sólo pueden perpetuarse en estado puro por reproducción imier se,' tipo clásico es el caballo inglés de carreras, producto esti- lizadoy fino de un minucioso trabajo de selección sobre el pri- mitivo caballo inglés de origen mestizo, que figuraba entre los de sangre caliente por su ascendencia árabe, pero en el cual no faltaban vestigios de sangre fría. Hábito psíquico de gran hi- perexcitabilidad. Caracterí stica morfológica acusada es el tipo longilíneo por excelencia, exagerado a veces hasta el ultralon- gilíneo; eumétricoy rectilíneo. Es el más hipopituitario de todos los tipos, lo cual se patentiza en su esqueleto fino y delicado, en el cual la longitud es producto de una selección continuada y no
de una acromegalia endocrina. Hipertiroideo al máximo, lo pa- tentiza por su piel fina y por la gran capacidad de su caja tor á- cica, que hace posible el gran esfuerzo de la carrera, cuyo gasto metabólico sólo puedeser compensado por una activísima oxige- nación. Representante genuino del tipo respiratorio, no puede excluirse, sin embargo, una colaboración del atlético, aunque, naturalmente, eldigestivo está totalmente excluido; síntomas de esta exclu ión es el pequeño volumen de su masa abdomina l,
Flg. H.-Va c a de raza SURBeX. Hi per métrict'l. (De WAl.LACll. )
necesario por razones mecánicas , y las dificultades gastrointes- tinales, que son constantes en estos animales, en los que todo está subor dinado (forma y función) a una adecuación zootéc- nica elevada al máximo.
Sobre est a base, y con las necesarias subdivisiones yí casos especia les, deben dirigirse los futuros estudios de constitución en el caballo, adaptado en cada país a sus integrantes racia- les y a las aplicaciones zootécnicas de la especie.
2. Gwnadovacwno. -Además de las clasificaciones basadas en un criterio topográfico, que reflejan la adaptación de las razas originarias a su país de aclimata ción (razas holstein euro- peas y americanas, razas de carne de iguales localizaciones).
o la adecuación ecológica de tipos morfológi cosy funcionales a
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habitat8 diversos (razas de montaña, de tierras bajas, de valles y zonas marítimas, de regiones esteparias, etc.), puede pr oce- derse de acuerdo con las modernas tendencias científicas, a una división funda men ta l de los biotipos bovinos en las sigarien- tes clases:
a) Razas de prooJllcci6n lechera-s-Se agrupa n dentro de esta clase las grandes razas especializadas en dich a producción, aunque no se exclu ye que, event ualme nte y con carácter sec un- dario, algunas varieda des puedan explotarse para trabaj os agrí- colas ligeros o, especialment e al final de su vida económ ica , para el cebo. La adecuación zootéc n ica implica, como rasgo
Vlg. 15.- Va ca de raza Angler. Eum é t ri co . Ta m b ié n rectlllneo y brevíttneo.
(De HANslllN.)
principal, que luego ampliaremos, la hiperfunci ón mamaria. acompañada de los rasgos típicos de la hiperfunción sexua l fe- menina. Por lo tanto, el carácter morfológico esencia l de estos animales estriba en su gran feminidad, traducida en el predo- minio de las formas longilíneas : prototipo de estas razas lo constituye la holamdeea, con sus próximos parientes frisones, flamencos y holsteinianos. El perfil no es exactamente recto, sino subcóncavo, más marcado, especialmente, en algunas re- giónes del cuerpo, como las nalgas y la inserción de la cola; la masa, eumétrica, tendiendo a elipométrica en las formas dege- neradas, y a hípermétrica en algunas razas, sobre todo en cier- tas fases de su vida económica (engorde). Fisiológicamente se
- so -
caracteriza por una diferenciación en las funciones de la hipó- fisis, que se muestra débil en lo que se refiere a su influencia sobreel desarrollo esquelético y sobre la esfera gonadal (casos frecuentes de esterilidad) e híperactíva en su acción sobr e la glán dula mamaria, que recibe también poderoso impulso de la médula suprarre nal; el hipertiro idismo coincide con el marcado tipo catabólico de estas razas, que destinan casi todos sus in- gresos alimenticios a u transformación en leche; en conso-
F1g. l5.-Vaca de raza Deater.EHpométrieo . (De WR1OTHB, Oye/aped,".)
nancia con ello, la resistencia orgánica es baja frente a las agresiones ambientales y etiológicas. En general, deben encua- drarse en el biotípo respiratorio, que va tendiendo al digestivo en las razas de explotación mixta de carne y leche, y al atlé- tico en las de producción mixta de leche y trabajo, si bien en stas últimas domina la diferenciación respiratoria, con per- icio de la edificación muscular del tren posterior, muchas ve- s defectuoso.
b) Razas de producción de carne.-Se agrupan en ellas las grandes razas especializadas en está producción económi- ca, con las naturales tendencias mixtas, de carácter secundario, hacia las producciones interferentes. El rasgo principal es de or den fisiológico, y repercute notablemente en la morfología,
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v consiste en el nivel extraordinarrarnente bajo del tono tabólíeo, desplaza do notoriamente hacia el anabolismo, o sibilidad de reserva de grandes cantidades de materiaéen f -
ma de músculos y grasa. La precocidad en los anima s jóv -
<'.C'.
..
';.
.1
F1g. 17.~a ba1 1o percherón (tr a ncés), M&!o/meo . También hlpermótrlco y rec- tlllneo. (De KRUOlllR.)
nes de estas razas no es sino una exageración de dicho anabo- lismo, que cond uce al aprovechamiento máximo de los alimen- tos en el mínimo espacio de tiempo, y a la edificación de gran- des masas corporales. Por ello,el carácter morfológicoesencial
F1g. IS.- Yegua. de raza. nma-na; brevi/ineo. TA.mblén rectlllnoo e hlpermétrlco . (DEI KRU omR. )
consiste en la asociación correcta de la hipermetría y de las proporciones brevilíneas, que adquiere su más correcto grado de expresión si el perfil general del cuerpo es el convexo, y a veces ultraconvexo. Se trata , por lo tanto, del tipo ñsio-morfo- lógico totalmente antípoda del lechero. Animales de gr an volu- men corporal, bajos de alzada en razón de la cortedad de sus
extremidades, que son finas. Se requiere, por tanto, una hipófi- sis de actividad escasa, que repercute en el fino esqueleto , en las funciones genitales adormecidas y en una escasa influencia sobre la producción de leche. La hipofunción suprarrenal y tiroidea es muy acusada, conduciendo esta última al almace na- miento de grandes reservas alimenticias en forma de grasa, a causa de la dism ín ucí én de las oxidaciones. Las razas verdade- ramente típ icas de esta producción excluyen la colaboración de
Ftg. n.-Va c a de raza hoUrte~lI. LongiUn eo. Ta m b i én subcóncuvo y eume trrco.
(De HAN>l&.'l. )
los biot ipos atlético y respiratorio, perteneciendo sus ejempla- res al digestivo con todos sus atributos.
. c) Razas de producci6n de tlrabajo.-En lineas anteriores hemos indicado ya algo sobre los grados intermedios con otras producciones que conducen a este tipo. Morfológicamente, debe traducirse la adecuación para el trabajo motor de arrastre len- to, ya que el rendimiento mecánico se hace a expensas de la potencia y no de la velocidad. Lo normal es el perfil rec- to, con tendencia al subcóncavo en las razas de explotación mixta con leche, y al subconvexo en las de explotación mix- ta con carne; animales eumétricos, aunque pueden darse car- sos de hipermetría y elipometría; finalmente mesolíneos o incluso longilinecs, pero nunca brevilíneos. La hipófisis fun- ciona normalmente, o a veces de modo marcado, repercutiendo en la edificación del fuerte y robusto esqueleto de estas razas;
la influencia hipoñsaria sobre la esfera gonadal es menos acu- sada, pero siempre normal, y muy poco diferenciada en el área de la secreción láctea, generalmente escasa; tiroides bien des-
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.urollado, con fuerte aptitud íisiológica para las combustiones;
se trata de tipos de catabolismo energético muy marcado. En cuanto al biotipo constitucional, debe admitirse como funda- mental el atlético; pero ya hemos apuntado anteriormente la ('olaboración del respiratorio, por la necesidad de una oxige- nación elevada, y que establece una normal colaboración en lo que se refiere a la edificación del tren anterior y masas muscu- lares de la cabeza y cuello. En cambio, los límites con el tipo di- o'estivo son disarrnónicos, lo cual se traduce en el escurrido tren posterior, vientre de galgo en muchas ocasiones y extremidades
Fig. W.-Tipo equino resptra.torto.
huesosas, deslavazadas y de aplomos defectuosos, con cola y nal- gas muy salientes, a pesar del perfil recto cefálico.
Entre estos tipos fundamentales se aprecian las necesarias y frecuentes interferencias, que conducen a los tipos de rendi- miento mixto, en los cuales el complejo fisio-morfológico puede ser variadísímo.
3. Ganado de ce?y14.-La explotación zootécnica de esta es- pecie, quizá regida por factores de índole utilitaria como los de ninguna otra, es exclusivamente la de producción de carne
y grasa; estas dos producciones suelen coexistir en muchas ra- zas, pero en otras predomina de modo cierto una sola de ellas, quedando la otra como un beneficio secundario de la produc- ción. Por ello, los dos tipos admitidos son los siguientes:
a) Razas de producción de cwme.-Morfológicamente de- ben situarse, por el perfil, preferentemente entre las subcónca- vas, aunque, no obstante, puedan observarse los otros dos tipos
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de perfil cefálico; razas, generalmente, de pata larga, dorso ar- queado y demás características señaladas más arriba para el tipo morfológico subcóncavo. Como todas las razas porcinas, presentan la característica fisiológica de un tono metabólico muy bajo con presencia, en la orina, de sustancias resultantes de una imperfecta oxidación (cistina) ; no obstante, en el tipo de producción de carne el tono es el más elevado de todos los porcinos; tiroides poco activo. formaciones pilosas bien des- arrolladas y funciones sexuales perfectas; la actividad hipofisa- ria es normal, con esqueleto bien constituído y sin anomalías craneanas. Anabolismo bien patente, de tipo proteico predomi-
Flg. 21.-Tlpo equino atlético.
nantemente. Deben incluirse en un tipo intermedio atlético-di- gestivo.
b) Razas de produccián de grasa.-Presentan exageradas todas las características morfo-ñsiológicas que se apuntan en el apartado anterior. Así, se trata de animales cóncavos o ul- tracóncavos, hipermétricos y brevilíneos, muy cerca de tierra por la cortedad de sus tinas y gráciles patas; esqueleto fino, poco desarrollado. Hipofunción tiroidea marcada, sistema pi- loso subdesarrollado o nulo, y gran tendencia al anabolismo graso en forma de enormes depósitos adiposos (tocino) ; hipo- pituitarísmo, afectando especialmente a las hormonas metabó- licas de la hipófisis, que se traduce en anomalías craneanas (ultraconcavidad), pequeña edificación esquelética, escasa acti-
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vidad sexual. Es el ejemplo universal del tipo completam-mt«
digestivo, en cuya orina abundan aquellas sustancias proceden- tes de la oxidación incompleta, ya citadas, y no presentes en ninguna otra especie.
4. Gomados ovino y capriilo.-La principal caracteristica de estas especies, en las razas explotadas por el hombre, es su
Fig. 22.-Tipo bovino digestivo.
marcada tendencia hipergenital, especialmente en el ganado cabrío, en donde se aprecia tanto en el macho como en la hem- bra, mientras que en el ovino el hipergenitalismo es especial- mente masculino : todo ello tiene estrecha correlación funcio-
Fig. 23.-Tipo porcino digestivo.
nal. Una de las primeras repercusiones es la forma y disposi- ción de los cuernos; el empírico criterio taxonómíco de la divi- sión de las cabras y ovejas por sus defensas córneas tiene una base constitucional cierta; nos es imposible entrar aquí en una diferenciación de este rasgo morfológico, pero únicamente acen- tuaremos su repercusión en el perfil cefálico, en donde la in-
serción de las clavijas óseas tiene las mismas posibilidades de variación etnológica que en la especie vacuna.
. E.s realmente difíc~l establecer, en estas especies, tipos cons- títucionales tan definidos como en las anter-ior es. En las ove- jas, por ejemplo, deben predominar.los biotipos respiratorio para las ovejas de producción lechera; digestivo, para las de carne, y mixto, para las de lana, pero siempre teniendo en
FIg. 2f.-Se m enta l de ra aa ardenesa , Repres entante del blotlpo atlflt i co. (De VOl.l<ERS> en Fro elich -Sch wa·r z6n ec l; e,'.)
cuenta que nunca puedehablarse de razas con producción zoo- técnica única, sino que siempr e es, al menos, doble, y general- mente triple, si bien una de ellas predomina sobr e las demás.
En las cabras, el tipo respiratorio define a las mejores razas lecheras, y a ambas especies pueden aplicarse los mismos cri- terios que aplicamos al tratar de los tipos constitucionales en el ganado vacuno. Al criterio morfológico debe preceder siem- pre el funcional, y, por tanto, es sobre las aptitudes producto- ras predominantes sobre las que debe descansar la clasificación de los tipos constitucionales ovinos y caprinos.
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Hasta aquí todas las consideraciones que para un conoci- miento previo de la constitución y de los biotipos cons ti t ucio- nales nos ha parecido conveniente exponer. Se pr egunta rá el lector cuá l será la relación que estas nociones, que solamente apuntamos, pueden tener en el estudio de la patología heredi- taria de los animales domésticos. No ha r emos sino indica r que, así como hemos visto una relación cierta entre las car act erís- tica morfológica y la actividad fun cional de cier t os sistemas orgánicos, de glándulas de secreción interna, etc, existe de he- cho esta misma relación entre la característica morfológi ca, la
Fig. 25.-Vllca Hedwlg 143 463. de raza. holWldesa. Re p res en t an te del blotlp o hlp e?'g en ital fem enino, (DeHANs rn. )
fisiológica y la patológica. Hemos dicho anteriormente que la constitución es el estado o condición del organ ismo que deter - mina la capacidad de reacción de éste frente a las condiciones ambientales que le rodea n. Insistiendo en este con cepto, vimos también que la constitución general es la resultante de la suma de las const ituciones parciales de los órgan os, sistemas, teji- dos y células in dividuales, al fin. Y hem os vist o, en las líneas inmediatamente precedentes, cómo de la actividad de algunas de estas constituciones parciales resulta la característica cons- titucional general. Solamente ha podido ser estudiada esta ca- racterística con miras a una utilización práctica, zootécnica y
económica de la misma; se habla de biotipo respiratorio, y sur-
~e ante la imaginación un caballo de carreras o una vaca leche- ra; de biotipo digestivo, y surge el buey o el cerdo cebados.
Aun las modernas clasificaciones acentúan más este espírit u inmediatamente utilitario, traduciendo los biotipos fisiológicos en etnológ-icos (razas de carne, de leche, trabajo, etc.). Pues bien: a este moderno criterio hay que añadir otro, también ut i- litario. aunque no de forma tan inmediata : aquel quea la ca- racterística morfológica y fisiológica una la característ ica pa- tolégica: es decir, los factores de resistencia, receptividad y
Fig. 25.-Cerda de raza ber k shire . Re pr eaentarite dei blotlpo digestiv o. (De SCIIMI I>T·K1. 1 H-GoImJ R. )
comportamient o general frente a las enfermedades, tanto a las adquiridas como a las congénitas; equivale esto a incorporal' a los estudios constitucionales los de patología hereditaria y los conceptos epizootoló gicos que actualmente utiliza la zootec-
.-" 'a para la conservación y mejoramiento de las razas.
'''e.;
composición bioquímica y citológi ca de la sang r e bajo,....di 'entes momentos de la actividad orgánica; elfuncionamien -
·to
los aparatos, órganos y sist emas ; el complejo mecanismo a:...len crino; la suscepti bilidad y resistencia a los agentes etioló-externos, biológicos o inorgánicos; todo ello nos ha de
~~~~ducir a completar los est udios sobre la constitución con el conocimiento patológico.
Numer osa literatura se ha dedicado a este respecto. Citare- mos, como obra fundamentalen la materia, la de O.f. v . VERS- CH UER.(1934), titulada Erb Pathologie; Ein Lehtrbu,chfii1' A,rt-