ABRIR CAPÍTULO VIII
~*‘~TULD IX
EL. F~C TOR EST TEGICQ—DEflEN~IY’Q:
FOL 1 Ti C~ DEL E~LDt~LJE 1E~ER 100
El final de la guerra supuso la constatación de un fenómeno nuevo: la concentración del poder en manos de dos Estados, la Unión Soviética y los Estados Unidos, cabezas respectivas de cada una de las dos ideologías político—sociales en las que se había dividido •l mundo después de la II Guerra Mundial.’ Se inicia, de este modo> la reconstrucción de Europa enmarcada en un contexto internacional conflictivo en el que la problemática de la defensa frente a la expansión soviética se revelará fundamental para todos los paises europeos, especialmente cuando e1 proceso latente de
ruptura se vaya haciendo cada vez más evidente,m
u
La Península Ibérica no podía sustraerse a esta- realidad compleja y problemática, amplificado>
además> por las características dictatoriales de los dos regímenes, lo que suponía que no sólo fuera necesario asegurar la defensa de cada uno de ellos frente a la amenaza soviética> sino de los propios regímenes> con evidentes dificultades para moverse dentro de las
inseguridades del mundo de postguerra,
Desde la formulación del Bloque Ibérico en 1942> Espafla y Portugal adoptaron fórmulas distintas de acomodación al sistema que los países anglosajones iban configurando, Indudablemente el régimen salazarista tuvo más éxito en esta estrategia debido, esencialmente> a la
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—importancia de las Islas Agores, que determinó toda la política exterior portuguesa posterior al ser asociado de forma irrenunciable a los planes defensivos diseflados por las potencias occidentales, especialmente su cabeza dirigente, los Estados Unidos.
Con la eclosión de la II Guerra Mundial, el valor geoestratégico de las Islas Aqores había aumentado notablemente, siendo consideradas por Estados Unidos y por Gran Bretafla como una base esencial para la lucha antisubmarina en el Atlántico Norte y como puente de paso para los diversos teatros de guerra.’ La importancia de
•las Islas llevó a las potencias anglosajonas a iniciar conversaciones con Portugal, que había declarado su neutralidad en el conflicto, para conseguir la cesión de facilidades para su utilización militar,s Salazar, muy reticente en todo lo relativo a Estados Unidos, no puso excesivos reparos a la utilización militar de las Agores por las fuerzas británicas, cumpliendo así la vieja alianza anglo—
portuguesa. Sin embargo, las negociaciones con Estados Unidos fueron mucho más difíciles, prolongándose durante todo el aflo 1943, La ocupación japonesa de Timor, introdujo un factor estimulante del acuerdo que finalmente se concretó el 28 de Noviembre de 1944, fijando un compromiso mutuo para construir un aeropuerto en Santa Maria que sirviera de base aérea. Además, Estados Unidos conseguía la utilización sin
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45:3
—r estí i cci ones de la base d~rea ~e z;ant.a llar la que quedaba bajo control american:’ en todo lo ‘~ue res~’ectara a ooerac Iones, control y administ.rac l¿~n Era, en estas circunstancias, un acuerdo que rompla en cierta manera
la neutralidad mantenida hast.a entonces, e incluso se puede decir, como hace José ~:aivet de Macaihaes, ‘que est.abiec la la participación indirecta de Fortuoal en la quer ra del Fac 1 fi c~ 6
El acuerdc’ de 1944 debla e>::pi rar el 2 de marzo de 1 94í.~•, pe ~ febrero, el Gobierno nor teame rí cano
~~licit.ó al pc¡rtu~ués una ~órroc~a de tres meses, es tablec léndose como nueva fecha tope el 2 de j Linio Olas desoués nuevamente el Gcublerno nor teamer i cano aludiendo a la di fI c II si t.uac ión de lEurora y de L:.::tremo Gri~ srl 1 citó la aoertLlra de neqoc iac 1 c;nes para la c ont.i n’‘~~r1 ‘~n de la coor~erac 1 ón en ~. ~í¡~L’i to defensivo estab1 ~r id~’ tres a~os antes, De esta nueva ronda rL~
conversaciones surqi~ el ~cL4erdo de :~G d~ l’iayo por el cual el Gobierno portuoués autorizaba, por un periodo de diec locho meses, el tráns 1 t.o de ay i cnes amen anos y br i tén~ cos por la base de Lal es y d¡z. Santa Mar la aunque en est.e Último cas: de forma t.ransi tor ia hasta que una unidad militar por tuguesa pudiera instalarse en ella,
Dos meses después de la e>:pi ración de est.e sc ue rdc’ el 2 de febrero de 1 945, fue f 1 rmado uno nuevo que e::t.~ndla a tres aflos, aunque pror ro¡~ab]. e a~c’ a aI~o,
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lo que en realidad e::::tendie su durec i~:n temcoral e c Irco le uti 1 izec jón del tránsito por el eer<~dromc’ de Laj es de los aviones norteemer icanos conservándose ci plazo de relevo de personal previst.o en el sequndo acuerdo que re’~u1& le pr6rroge de le escala en Á~ores cuando se t.ermi n& el periodo de uti Ii z:ec i ~n 7
Estos ecuerdos hicieron oue, el contrario cue Espada, Fort.uqal se incorporere el sist~m.~. defensivo occ iderit.al que empezaba e disefier Est.~.d*s Unidos Le marqínac ón del rén i men de Eren c o de todos los t. r±—~
dei ens i vos que íben c ont i nur ando di c ho si _ ~.z~rí~a. sin
~mh ri~o planteaba c~reves problemas al aislar al pets por tierra del resto dcl cont.inent.c, rompiendo t.ode iC cst.rat.eqia defensiva d isci~.ad~i nrr Salazar, La luc he contra esta si. t.uac i¿~:-n fue uno de los c omponentes
____ idas de las relac iones nísrano—oor t.ui~ueses hasta fech~ en la ~ue se consiqL!I~ =~rt.icL.i1er una resoucsta set. isf actor ia al problema a través de un acuerdo a t.res bandes ent.re Espeí~a, Fortucal y Est.~.d~
Un i d~s
-~rC:TQ 1 E::~EF~ 1 0~D
Frente el rechazo franco—británico y la
actitud mes pre~mát.ica aunque no dcc idida de Est.ad’:’s
Unidos con respecto a Espa~e, Fortuqal fue ‘~uicn
defendi sist.cmát.i cem~nt.e la incorporac iíSn de su vecino eninsular al sist.ema defens iv’: occ idental, C:omo af i rmaba el ‘ropio Salazar, esta poal c lón no est.abe dic tede únicamenf~ pr~r las afinidades ideoliSqicas entre ambos rc’nimencs , sino que pretendie conciliar los intereses peninsulares y su int.’~íjr.~r iiSn dentro del dom ini o de los i n±.erses eur oreos , Le c omun2.dad dc
frontera, le afinidad de senqre • el paralelismo oc cult.ures y la unidad qeográf ica y estraté~íca que representaba le p~n i n~u la que deb ia ser forzosamente consiocraca como un todo en lo referido e la defensa de Ccc id~nte def inien, a ~uic io del presidente del uonse~ o, esta solidar ~dad impucs±.a por la qeoc~raf ia y le
c .:,r..íí~ií:ií¡I de intereses m’’r_1 ___ 8
ial azar t.en Le un mi cd’:’ real e que la p’:’ Ii t. i ce COresiva ce le LJni~:.n Soviét.i ca desencadenare una cuerra en le que fetal rn±.~ se ver Len envueltos todos los peLst~-~ Lidenteles F’cír el lo, Esr’a~1a, que en su ‘:‘piniiSn ere, desruás de Gran E;ret.eí~¶a, el ríeLs m~s poderoso de
~ c”~’~ Orc i’dent.~’[ y el menc’s ~nfcc tadc’ por el c omun ~smc’
une c’~’~~ esencial del mecanísm’:’ de defensa que cl G’:’bi ernc br i t.áni ci:’ est’ba deb i Ii tendí:’ con su pc’1 it i ce cont.radi c t.c’r ie, En su cipini’~n, cre le Unión Sí~vi~tice y ni: IC Escía~e de Franco el verdadero enemi’~’:’ de Gran E:ret.eí~a , p’:ír lE’ que n’:’ c omprendi a la pcI L tice de L’:índres hacia Espe~a, Ádemás, ceE’ia la pcísibil ided de qu~ &
enir r~nt.ami cnt.’:’ Est.e/Cest~ c’’ i. nc i diere con une nueva
— ~ —
guerra civil en Espafla entre derecha e izquierda, lo que según Salazar supondría debilitar notablemente el frente Occidental dividido por la posible prósencia de una República en Espafla bajo la influencia soviética.’ En última instancia> Salazar anhelaba conseguir un vecino políticamente sólido y no comunista,’ que no introdujera ningún factor desestabilizador en la península que pudiera afectar a su propio país. Razonamiento basado en que> dando por supuesto que el único enemigo posible era la Unión Soviética> tanto por tierra como por mar, su avance hacia Portugal tenía necesariamente que encontrarse con Espafla. Por consiguiente, su país no podía aceptar ninguna hipótesis militar que no fuera a base de una inteligencia abierta con Espafla, puesto que si ésta resistía> cedía o pactaba> condicionaba en cualquiera de los tres casos la posición militar portuguesa.”
En 1948 se produjo un perceptible acercamiento de las potencias occidentales hacia el Gobierno del general Franco. Gran Bretafla y Francia firmaron en mayo sendos acuerdos comerciales> mientras que el presidente Truman había ya decidido que las relaciones económicas y políticas con Espafla debían normalizarse.” Esta nueva situación también tuvo su reflejo en Portugal, pues Salazar decidió dar un nuevo impulso a su política espaflola apoyando decididamente su incorporación a la defensa occidental. Así lo expresó en abril> cuando
1
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—d~c ía que eran inút.i les para la defensa de Dcc ident.e las intervenc iones directas o indirectas en los asuntos in t.~rnos de cada Estado, pro~’:’niendo pcir el lo que se estLldiara la manera de consequir la cooperación de F~i~a en esa c’bra, tanto más por cuanto Es~a~a r epr caen taba un gran valor económ i c o y porque la pen ~naul a en la defensa de Dcc ident.~’ ~~ra un todo ~ue nadie podía iqnorar , ‘~ Esta si t.uac ión más favorable y la forma±izac íón de los diferentes acuerdos en Europa, dcc idió a la diplomac it fr~.nquista a intensif icar las qeationes en favor de un estrechamiento de relaciones con Fort.uqal a través de la firma de un protocolo de
E,i~~:1~roIja del Fact-o Ibérico y de una visit.a de Franco a
Por tuqa 1
En marzo, Nicolás Franco se entrevistó con Salazar para e::-::poner le la.s preocuoac :ones del Gobierno
~ ante la si tuac ión intern.ac lonal y la forma en que debía ocerar el F’act.c de Ámist.ad y No ~qresión en esa coyuntura, El cmbajadc’r espaf~ol deseaba cc’nocer cuál era el alcance que el Gobierno p¡:rtu;~ués ds.ba a las obligaciones desprendidas de su alianza con Gran E~re:.a~1a ya e::.::ist.ía aloÚn comrromiso con Est.ados Unidos cue pudiera comorometer la sequr idad de la península, :E;alazar neqó c ualquier compromiso con Nort.eam~r i ca apuntando, además, que la Ál ianza br 1 táni ca no obí iqaba a For t.uoal a tomar parte ~n ninquna acción mili t.ar en cas:’ de guerra, aunque nunca podría desat.ender sus
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cí:’mcíromiscís , Fert.iend’:í de este base y d~ la ine::.::ist.enc ia de c i:ímpri:im i s:s def ini drís _ 1 Gobierno espaí~c’ 1 deseaba coordinar con F’:ír tuqa 1 une pos i c i ón c ‘:imún que les permitiera cf rEintar , con un mar’:en de manii:’bra suficiente, un l—iipot.ét.icí:í c’:’nf lic to bél iccí sin vers’~
envuel tí:ís en él de f’:irma ni:’ deseada, Fara el 1’:’ era neceser 1’:’, a jui c icí del embaí ador espafiol , que ce’~h p~s’:i que diera uncí de los dcis riaLses fuera analizadci y medi t.adcí conjuntamente pera nc adquirí r pi:’r se~’~ red’:’
c cimp rom i sos que pud i eran e f ec ter al c cmi unto peninsular Es r~Lc ir, coordinar une pc’si E ión con ~ Gi:ibiern’:i pcír tuinuás que selvaquardara la cícísibi 1 ided de que este
pais se uniere a lEs pect.os que se ~s±.aban
est~ Liií~ó~ ~endo, quedando Espe~e tí:ítalment.e sisl~’d~’
Esra~e y Fí:irtuqal sec~’in el embalador. n’:’ se reun Len pera tcimar una ac ti ±.u’~ ~nt.e los irnr’or tan tas pec t.í:ís qu~ ~ est.eben ccl ebr encicí, pír;~ciendi:í preferir esIz=r.~r ies~vamente a eqreqarse a elquncí de el Icís, si
les cc’nviniera,
>(,
.9 perdiendo su personalidad política en este concierto y so1Aeti~ndose a que una redacción en Ja que ellos no han
intervenido pueda cerrarles o abrirles casinos de colaboracidn”
Entendiendo que esa pEil it.ica pasiva era neqetiva, pedía definir c lerament.e una pí:íst.ura comc~n ‘~ue cíodr íe articulerse en tí:írní:í al Prot.í:ícolí: ~di c ií’n.~l
existente tomándose más explícito para su aplicación a esos casos.
Por último> Nicolás Franco presentaba a Salazar la conveniencia de tomar una decisión ante la cercana finalización de la vigencia del Tratado de 1939, estudiando si era preferible su denuncia o su
renovación. La opinión del Gobierno espaflol era la de una renovac iOn que reafirmara su necesidad y reforzara su vigencia> pero dejaba al Gobierno portugués libertad para evaluar ese instrumento diplomático y decidirse por
la postura que considerara más conveniente.”
e
En resumen> la iniciativa de Nicolás Franco demostraba el interés por mantener una posición conjunta con Portugal ante las nuevas agrupaciones que iban surgiendo. Portugal podría actuar como cordón de enganche del régimen espaflol si decidia unirse a estos pactos, mientras que si decidía apartarse de ellos> la posición de ambos países se vería reforzada mutuamente al poder mantener una amplia zona de Europa solidaria>
lo que mitigaría el peligro de aislamiento total si cada país tomaba rumbos no coincidentes.
Nuevamente> a principios de junio> Nicolás Franco siguió insistiendo cerca del presidente del
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-C:onsejc y del ministro de Neq~cios Est.ran’.~eir’os en la conveniencia de una renovac ión del Tratado de ~mist.ad y Ni:’ Áqres 1 ón, aunque comr ‘~ste preveía, dicha renovac ión se debía prc’duc ir de forma aut.’:’mática al nc haber hech’:’
uso ninquna de las dc’s partes de su derecho de denunc ia El Gobierno espaí~’:’l pret.’~ndía evitar una
prórroqa t.ác ita pc’r cuan t.c’
“C,,) este procedimiento, casi clandestino o, por lo ,~~eiws, tímido, de proseguir unas cordiales relaciones, no está en armonía con los momentos turbulentos que atravesamos en política Internacional, donde la posición firme de las naciones tiene
A~5intenso valor y evitar equívocos es
~5n~cesarid’
::e buscaba, evidentemente una renovac ión
esrec t.acu lar del Tr at.adc’ que permitiera reafirmar que
Esc’a~Ia n’:’ se encc’ntraba aislada, aún a pesar del cercc’
mant.enid’:’ p’:r la casi tot.al idad de países, al mismo tierripo que resaltar la unidad dc la península en rescuesta a los prc’yec tí-is ‘-~~‘ defens’ eur’~pea der ivadc’s del Tratad’:’ de Bruselas,
En pr inc ipi’:’, el G’:’bierno espaí~ol pretendía la refundición del Trat.adc’ int.roduc iendc’ en su cuerpc’ el Protocolo ~dic lonal y acentuand’:’ su carácter de cc’laborac ión y ayuda mutua, Sin embarq’:’ , se hub’:’ de aceptar la pc’sic lón portuguesa que n’:’ querían dar la
impresión de un nuevo t.rat.adc’ cuand’:’ en la práctica iba
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a ser el mismo. Según el Gobierno espaflol el cambio de notas que debía proceder a la renovación del Tratado debía contener cinco puntos básicos:
——
La expresión de los beneficiosos efectos del primer Tratado, mostrando la eficacia de los pactos y seflalando que la misma eficiencia y amplitud han de tener durante esta nueva prórroga de diez aflos.
——
Voluntad conjunta y recíproca de prorrogarlo por otros diez aflos.
——
Al irmació~ de la cooperación seguida en política exterior, cuya interpretación tiene el valor de colaboración continua y consultas mutuas en cuantos asuntos puedan interesar directa o indirectamente a ambos países> especialmente en todo cuanto atafle a la defensa y a la soberanía y la neutralidad de los dos paises ante cualquier amenaza externa> así tomo 1w reafirmación de los principios y de los intereses comunes a Espafla y Portugal. Esa consulta se produciría siempre que la soberanía, seguridad, o el interés de alguna de las partes estuviera amenazada o con peligro de serlo, a juicio de cualquiera de los dos Gobiernos.
——
Expresi6n del beneficioso resultado obtenido en la práctica de concierto de medios para prevenir riesgos.
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—lndi cac ión e::.::pl íc ita de ser esta prórro’;a un pasc’
más en el acercamient’:’ de ambas nac i’:’n’~s >‘
La iniciativa espa~c’la no encontr’~ e::.::cesivas di f i cuí t.a.dcs para su real i zac i ón, aun’~ue quedó,
f 1 na 1 m~nt~ a lgc’ reduc ida c c’n re~p~r to al plantear» i entc’
inic i. al Seqún Salazar, la prórrona ~ del Trat.ado t.’~nía, apenas, una imp’:’rtanc ia p’:’l 1 ti ca q~ie permi tía afirmar su valía en el pasadc’ y demc’st.raba confianza en
~u val’:’r para el futuro, C’:’morendia el int.erés de Espaf~a en remarcar la ren’:’vac ión ya que el aislamiento que sufría la ‘:‘bl i~aba a rr>ul tipí icar las c’cas iones de afirmar ‘nue no estaba s’:’la Fc’r otro ladc’, la amistad real y desinteresada de Fort.u’~al era c’ara Salazar un con t.rapunt.c’ vi tal en su po Ii t.ica c c’n ~rqent.ina a ‘~uien el Gobierno esoaflol debía estar muy aqradec ido p’:’r haber r’:’t.c’ el cerco, Est.a prórr’:’qa no cf recia, pL4e~
Dj,,)
inconvenientes y sf ventajas al dar a Europa
occidental la imagen de un bloque peninsular que se reune y trabaja ayudándose mutuamente dando prueba de su gran
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bomo0eneidad geográfica
El nuevc’ Fr’:’to ccl’:’ 18 supon í a ampliar ‘~ 1 par i de vioenc ía del Tratad’: de ~mist.ad y Nc’ ~qresión y del primer Frc’toc’:’lc’ hasta 1 9$S, pues t.’:’ que, como se especificaba en las nc’tas canjeadas c’:’mc’ fórmula de renovac i ón , ést.’s habían probado ser i nst. rumen tc’s vali’:sos de colab’:’rac :ón peninsular y de acc ión
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in±.’~rnacii:’nal sin peri uL ci’:’ de las í:ibl iqac icínes anteriErmenie asumidas por cualquiera de ambas nec iones y evitandí:’ tEide pi:is: c i<~n equivoca u hostil con relec i&n e las demás pEitencias, pEir lo que ant~ las
‘(..,)
perspectivas del próxko futuro, sobre todo en lo que pueden afectar los intereses vitales de a1,bas Potencias o interesar a la civilización que representan y que tienen a pecho defender, aconsejan estrechar el entendiA~iento existente en las relaciones entre los dos países en bases suficienteMente estables para asegurarles su continuidad’
.ecún Se.le.ze.r le renovec ión del Tret.ed’:’ nE’
era, de ninqune. <~anere, un acuerdí:’ de defensa militar e ~nc una si mp e c en ti nua c i ón del t ~rmacc~ en 1 LCQ ,20 auncL.;i~ ~znún
mf
‘:irmaba Ni c cíl ás 1- rancí:’ 21 la futura~O5i c Lón mili ter portuquesa edmí tic. c’:imprEimisEis contraLijos con EsDe~~a en cuent.E’ e le def~ns~ de le Venin~ul~ q’~
mr
luso se habLen traduc idE’ en pr inc ipicisde acuerdo ccin el Est.adí:i Meyc’r espe~cil 22
La trascendencia de le renovecii5n del Tratado desde el punto de viste de le defensa de a: ~‘c’s paises
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ere mi nime , pero no as~ ‘~esí e _ ri ciunto de \/i5 t.e pcílL i ti cE Dem’:íst.raba el acuerdo e::.::ist.ente entr’~ lrís di:’s Est.adí:ís de la peninsula en c’:’nsiderar que su defensa dabLe ser ebcírdede desde un punto de vist.a qlí:íbal, y deben le imagen de une solidaridad de intenc mEines interesante pera pciner de menif iestE’ une pí:’sic íón ante
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3.a a~rupeción defensiva de Euri:ipe, Fara Esciafla era ademas un peso fundamental pues cE’nseguLa mantener une puert.a abi~rt.e en su cislamIentE’ internac icinal , de aqui
la utilización del ac ti:’ para remarcar la solidaridad ibí~rica que, en una t.errnin’:íloqLa de ariíbcís regLmenes, dot.abe. el ccíntinente de una amplia zona de estabilidad y pez que, asentada sEibre íí:ís principiEis et.í~rníí~ de la ci\¡i 1 izac ión cristiana, ~‘~rvia de esperanza a un mundE’
yací lente y turbulízntií 23
Est.í~ es también el sentidE’ atr ibu~dE’ pEir lí:’s
~Srqancís de cí:ímuni ccc íón de ambos paises al ac tE’
e::.::cicinentes de C5.~ idea bási EC de la que ambos Gobiernos par t. 1 c i peben el ent.end i. mi entE’ cíen insular c oriNE’ un peso
>1~r~se.i- iEi e imprescindible y come’ Liase esencial para cuelouier ccc i’5n pcíl L tice de cc’oc’erec i’Q>n EEc identel y de
24 r~-~ —
cEcíríerec 2.í~fl !~L4rr1~i—.~ , ~c .i.us’j ~.. í:’f 1Ej í:’sc’ Di-~- í—í
~ ex~;Eín~a en una edit.c’r ial que
‘No será recibido, ciertamente con indiferencia, tanto en Portugal coso en España el texto de la nota oficiosa, Sí se desearía, sin ea>bargo, que su conociMiento ~ásallá de las
fronteras de los dos países pudiera servir de oportunidad para la ieditación de un cierto núaero de actividades, que la aaenaza soviética parece invitar a la revisión”
,25Es decir, une clare alusión e la “cuest.ión espaf~í:ííaíí y a la necesidad de liquidarla en beneficio de
— 4f;.~—
un interés superior, la defensa frente, al comunismo, que trascendía un problema meramente doméstico o partidista.
A pesar de que la cooperación hispano—
portuguca había superado la fase de despegue anterior, continuaba existiendo una actitud prudente por parte de Salazar> no dispuesto a presentarse incondicionalmente unido al régimen franquista> Por ello, y contrariamente a lo ocurrido con la renovación del Tratado de Amistad y No Agresión> el Gobierno portugués recibió con grandes reticencias la posibilidad de un viaje de Franco a Lisboa, al considerar la más qtk posible reacción negativa de las Rotencias occidentales. En principio> al no querer que coincidiera con la renovación fue retrasada hasta octubre, fecha en la que volvió a postergarse al no aceptar Portugal que la visita coincidiera con otra que el ministro Martin Artajo iba a realizar a Argentina> días antes de la fecha fijada, con motivo de la celebración del Día de la Raza. En definitiva> retrasos sucesivos que permiten seflalar que la política de apoyo del Gobierno luso al régimen espatlol no era expresión de ningún talante hispanófilo sino de una línea programática que perseguía un objetivo definido: la estabilización de una península coherentemente insertada dentro de un sistema defensivo que hiciera frente a la amenaza soviética. Al margen de ese fin básico> el Gobierno portugués siempre tendió a remarcar la independencia de su política con respecto a
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466
—la de Espaf~a <2cm’:’ e::.::presaba Mar ccl lc’ Nat.hias , aunque en esos m’:’ment.c’s F’:’rtu~al disf rutaba de una ~“:‘sic ión de reí ieve dent.r’:’ de la península al cc’nt.inuar España al maroen de la escena internac lonal, nc’ siempre será &sí y
,,)
sólo ventajas tendremos en afirmar la dualidad peninsular, marcando posiciones que al final son en lenguaje diplomático, éxito y pruebas de prestigio para nuestro
3’ 26
paas
1 X 2’, L~; L~C: 1 J~iE.-~.
H 1 ~ V~ LJ~
~ 1~C: 1 4Z~ DE L..i~ ~21,L 1
TL~NT 1
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En el cer iodo comprendid’:’ entre la Cc’nferenc ia de Yalt.a de febrerc’ de 1943 y la de Fc’t.sdam de julic’—
_ _ las relac iones entre l’:’s aliados fueron deter i’:’rándose pr’:’qres~vamente La pc’l í tica de
colaboraci~n def endida pc’r R’:’c’sevelt parecía haber fracasad’:’. adc’pt.a.nco su si4cesor , Harry 5, Truman un.~
nueva pc’l itica de f irr»eza, basada en la disu~iSn a tómi ca que c’bl iqase a la Uni.’’n ~rvi. ét.i c a a cumr’l ir l’:’s acuerd’:’s fi rm.~d’’s ,27 Esta diplc’mac i a nuc lear sé mani f~~.t.’S íc~ualment.e inef icaz para ímpedi r el e::<¡:ansi¡:~nísm¡:~
sovíéti c’:’ dada la posic ión
mf
le::.::ible de £tal iii, por 1’:’que se abandc’nó en benef 1 c i‘:‘ de 1 a D’:’c t.r i na T run>an es decir, una estrategia defensiva y de cc’ntenc i’$n que, aunque reconocía la heqemc’nía sc’viét.ica s’:’bre lc’s países
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bajo su control, se basaba en la necesidad de disuadir a la Unión Soviética de emprender nuevas aventuras expansionistas,
‘Esta nueva doctrina fue enunciada por el presidente norteamericano en su célebre discurso de 12 de marzo de 1947. Estaba dividido en dos partes esenciales. En la primera> doctrinal, condenaba la política seguida por los partidos comunistas europeos, igualando la dictadura del proletariado con las extintas dictaduras nazi y fascistas. En la segunda, Truman anunciaba la disposición norteamericana a actuar activamente en ‘la ayuda de los países> concretamente Turquía y Grecia> amenazados por la Unión Soviética.
Significaba, en resumen> que Estados Unidos estaba dispuesto a intervenir en Europa mediante ayuda militar>
económica y financiera, frente al peligro soviético.
Complementando esta iniciativa> el discurso del Secretario de Estado> George Marshall, el 5 de junio, anunciaba la ayuda económica a Europa como barrera que oponer al avance del comunismo fruto de la miseria y el descontento de postguerra.~
Por otra parte> el punto de vista de los paises de Europa occidental también había evolucionado en una línea paralela a la norteamericana. Hasta mediados de 1947 el enemigo potencial seguía siendo Alemania>” por lo que la defensa de Europa se había
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468
—orqanizado mediante acuerdc’s dest.inadc’s a prevenir una posible resurecc ión de la amenaza bélica alemana Est’~
sentid:’ tenía Ci Tratado de Dunkerke, fi rmadc’ pc’r Gran Breta~a •~ Franc ia el 4 de marzo de 1947, Trat.adc’ de alianza y ayuda mutua que sup’:’n=.a la prest.ac i ón recíproca de ayud~s en _ l casc’ de ruptura de la paz por
~lemania, en cas’:’ de aqresión alemana a una de las cartas c’ el incumg’l imient.’:’ por pztrt.~ de e~ Ue país d’~ 1 ~ obí iac ~on’~s .~‘n’~¿as a su capi t.ulac ión
un embaroc’ a par ti r de la imp’:’si c ión de la hecemon ia soyíet.íca s’:’br e Chec ‘:‘s 1 c’vaqu i. a 1c’s europec’s y fundamental mente 1 ‘:‘s L’ r i tán i c ‘:‘s, empeza. rc’n a c c’ns ide rar a la Unión S’:’viét.ic a cc’mo una amenaza c’’mc’ una ent.idad dist. int.a cc’n la que nc’ era posible un ent.endimientc’ De
_ =~ f ‘:‘rma se dcc idió Ja e::.::t.ens.ión del Fact.c’ al Benelux c c’n la f irma en Br use las el 1 7 de marz’:’ de 1 948 de i.in nuevc’ Fac to de ~l ianza defensiva y un cc’rnprornis’:’ de ayuda mu t.ua, Es t’~ nu’~v’:’ Pact’:’, que se presentaba cc’mc’
un prova c to de c c”:’pe r a c i ón eu r ‘‘~e~> preveía la c’:’lab’:’rac jón ~r’nómica de l’:’s cinc’:’ países y la c r~’c i”n de un c onse.j o cons.u It. iy’—’ r~rm~n~nt.; 32 Á partir de est.e
c’:’nsejc’ se cc’nst: tuía el 5 de c’ct-ubre de 1948, un C’:’mit.é de c’:’mandant.es en jefe de Eurc’pa Occ idental cuyc’ Estad’:’
Mayc’r se instalaría en F’:’nt.ainebleau, ~lemania dej aba de ser c’:’nsideradc’ cc’m’:’ el Únicc’ aqresor p’:’tencial surgi endc’ la Unión Sc’vi ét ca c ‘:‘m’:’ el enemi oc’ principal ,~
- 4S9—
Le reac c í~n dí~ E’3paiIa y Fí:irtuqel ~ est.e.s primeras inic iatives de ‘:‘renízac ión de un sistema defenniví curcipeE pr imercí y más tarde ccc ident.ei , fue distinta ya que diferentes eran> comí:’ hemi:is \/istn ] es c ircunstenc Les de cada peis , Si en el ca~’-’ íz~p~flcil nc hubci pcisibi 1 idad de eleqi r al ser merqinade de t.cidas
es tas c’rqanizac iones, en el ces.:’ pi:íriuqués les
L~ cct.~i’Lst.i ces ideEili~.qi cas del selazer ismo determin.~íri~in una postura de nren reserve y prevenc ión, aunque acabó 2.ncE’rpi:irándose finalmente e casi tEdas el ~
a vl mos le e. i tua c i ón pl en t.í~e’~.s c cm r~~’:í ti rí _ la cuesta en merEha del F]. en ¡larehal 1 y la OECE dcínde ambos paises cEiEird:nerE’n su actuac ión en hí~_____ de una incEirporec I..~:.n EE’n1~ni.e he.c iendci Fcírtuqe.l de I:iuent.e entre Espefla y el restí:’ de paises europeos, Í-iunque -‘1 ‘~l
tL4í1 4’~~ qLí~ ~ ent.r- —.
acií:ípt.eda hacia el pJ.e.n ce ayude nEir teamer i cano y l-~’
mantenida hacia la Ccinf erenc ia de Paris y ~ r~sult.e.nt.e la OECE, pues, mientras que ést.a ere cEinsiderede comc’ un í mpcr tente fí:íri:i de c ci’:iperac i ón del mundci cc c i dente. 1
r ente a le amenaza s~v i ét i ca y del que er~ n~cesariEi fcirmar part.~ el Fian Narehel 1 , a ríeser de las simpatias ini cial es c cín les que se le aci:’g i íS,~‘ planteaba según su c E’nsi derac i ón, ser i es dudes, hasta el punt.i-í d;~ rehusar benef ic iarse de le primera ayude, el IILJÉ.L451 Defensa
~ssi ~ter~ puest.cí que, seqún le c’ri nión del Gí:íbi~rn’~
F’:ír tuqal nc pEdie aceptar cE’l’~car~ en una posí ci ‘Sn de
— 47Q—
subcird i ncc i ón en reí ec i ón a Fía Lees e>::tranj er’:’s ,~ Por su par t~ ~l GEibiernE’ espaflol , si:míLfidí’ ~ un duro ci sí ami cnt.’:’•, nc pEdia plentearse cuesticine~ d’~’ este tipcí, Deseaba partic ipar activamente del Flan, a pesar de sus mani festac iE’nes púbí i cas de desinterés f rut.’:’ de esa pEil itica de Erguí 1’:’ tan caracteristica del mEimentE’
el cons.i derar lo una plet.afcirr~e esencial pare la defensa r rente al ccimun i’~m’’ que le permi t.i r La super.~r su
‘:ist.rcc i amE; in t.’=rnec icinal e.pcírt..ando , además,
T ~nanc iac íÉ.n neceser íe. per?-, sí:íluc iEiner le di f Lc i 1 si t.uac jón ecE’n.~:miEa del paLs, Deseos v.~nrí~ pues, ~untEi a Finlandia, fue el único peis euriírí=~ ni:’ 2.nv~t.adE’ a
formar part.e ‘~e la CEnferenc ie quedendE’ ambos
desc .~r t.sdí-í~ de le. ayuda ncr teemer ~.cene.
1 qL4e. les r~±.i c enc ies mcist.r’$ el réq i men cii:irtunués ante su hipcít.ét.ica inc lusión en el Tratadci de E:rus~las Según el prí:~pici Salazar, c raje. pr~tt urcí en esE’e ff1Eme n t_ _
‘(.,,) to.~ar cualquier actitud hasta no ser esclarecido el
aa’biente general y de tornarse r,.’ás nítido las actitudes de los otros paises interesados, La posición de Portugal es especial dada la alianza con inglaterra1 no pertenecer a la ONU y nuestra vecindad :on Esp.~fla, por el ~o~,~ento apartada de la colaboración con Europa Occidental, Por eso la posición de Portugal no tiene paralelo con las restantes naciones ligadas al Pacto. Coaviene, por eso una actitud de reserva dejando al 6obierno entera libertad de decisión, La verdad es que el
— 471 —
Gobierno no ve motivos de confianza en la orientación de la política internacional para alienar ligera&’ente su libertad
de deter,inación en un punto tan grave”
La nega t. iva pi:is i E~ ón pEir tuguesa ante la Unión Occ idental este.ba dí~t~rrí¡inada pEir la oposic ión rEitunda a
tí~íí~ht icjea ‘~e cEinfederac ión curEipea , en virtud del
Lii tr~ner i’-’nai ismE’ ceracter Lsti CE’ del r’~gim~n, FevEirabies e. 15 ccí’:irdinac ión de lcís paLse~ ‘‘cc identales con vistas e le recEinst.rucc ión CcE;n~MÚica y defensiva. de Europe, nE’
ec e~’t.aben un i ‘:‘nes aduaneras E’ cualquier rííí:idelE’
cirqenizetivE’ r Lqi dc’ que pudiera ser un primer pesí—’ p~’r’
la unión curcípea, evitend’:i la int.erferenc is en±.r; i.~
cíí:íl Lti ce de defensa cE’n la pci itica de unidad o federac iíSn, que “repugnan a un país muy aE~eqadL’ a su
independencia”
En definitiva, Por tugal
~‘(
.9 sin repudiar la idea de la unión europea occidental, prefiere conservar nuestra colaboración dentro de los líDites de la Alianza inglesa y de los acuerdos con Estados Unidos, por lo ienos hasta que no se aclare suficienteiA’ente el alcance de las negociaciones en curso ‘n relación a ciertos proyectos de federación europea”,38
Fc’sic ión que era e::.::presión, una. vez más, de la rigidez que demí:íst.r’S el régimen salazar iste para adeptarse e le nueve cEinf iqurac iíSn de pEíst.guerra
— 472 —
•~4
~nT e::::ibi 1 i dad de c.~ncíz.pc i cines íi4eo±i~Q2. ceS o’_.~‘~ r~st.arcn :‘c’sic’i 1 idadeS pera riía::<imizar una situac ión internac iEinal f e.v~:írable pera le inserc ión de FEirtuiDe): dentrcí de la ccc icciad internec ione.i ,~‘
Espafla nc tuví:’ que plantearse el sucuestí:’ de su pcísible incorpi:rec i.ón al Trat.adcí de E~ruszias ya que su entrada fue desechada desde un princ ipiE’ por sus mi embrEs, e.unque nc pEir clii:’ dei ó de rnanifest.arse a través de la prense. le incí:íngruenc ie ~ supcinie le.
_ __ ~ d~ Espafla de cualquier plan±.eími~nt.Ei qenerel de
EEp~r~’c ~‘~n Ecintra la •=tm~naze so’•’i ~t ica , Á veces
1 ~ 4.— 4
L.it.i 4. ;~ arqumen :.í:’s ten inc ‘:‘nqruent.e~ c rmi:~ 1
eff¡p 1 CedEs í’:ír el per iódi ci:’ ~, para ~n speiie. formaba i~ui _ E
juntE’ a í—’í:’rc.uqaí un 5’~i 1. d’:’ Li 1 c’í:ue cue no se 1 i mi t.ebe el
___ m~.r cci eur opecí , Si n’:í que en vi r tui de su
—. . .-.ns2. .~:.fl u 1 tramar inc 1 ccifciprenEiiai.. ta’í~4 ~n, .. el ccini.i n~n±.~
amar í c ancí, -‘ Espafla y F cír tugel habLen sembr edo las semillas de la ver deder a civilizacíún basada en
(,,.9 las ideas de libertad, justicia
y fraternidad, las Únicas posibles sobre las que basar cualquier bloque
occidental”E
‘:r t.e.nt.í:i, Espafle y Pcirtugal sol idar iamente ccínr ‘=‘r ir Len al L’lcique ccc idental una L’ase mciral que t.r.ss cenderLa su merE’ pri:it.aqEinismci cEiyunt.ural s i~níící
(,,,)
una fuerza que restablezca en el mundo el iMperio de
la libertad huMana y de la ley”,’0
El TretadE’ de E:ruseles nc’ fue sinE’ el ~
pescí para una eqrupec iÉ.n mas e>::t.ensa que EEimprend] zra
también a Estadí:ís Unidi:’s y Canadá.. ~un’~ue las
neqEE íac í’:’nes se habLan iniciado a comienzcis de 1 ~43 ji’:
empezó a cEincr etizerse hast.e juni’:’, una vez que el Senad’:’ nc’r teemer i c encí aorcíbí$ una res’::’ 1 uc i ón aut.cír i zandí:’
al Fresidente el este.Lílec imientí~ d’~ la ÁI ianza , N~’c L
~ ~. Ci TratadE’ del i~t.l ánt.i cci Ncírt.e, qu’~ ri~nt.eba desde Ci pr inc ipiE ccin Fí:’rt.uqel cEmE’ uncí de sus intei~rant.es, debido e la especial i.mport.ancia estratéqica t.ant.o de ).e.
pi iatef ‘:‘rme cEint mental com’:’, fundamentelmentiL d~
iSISS at.lánt.ices, 41
En una cE;ncepc ión estretéqi ce d~i i~tlánti ci’
Ncir t.e , ere. i nd i ri~n~el:ilí~ inc luir en el área d~ 1 _
~i 1 ie.nza a ±.i~id~~ 1 os paises r ib’~refl’~~ , c~:;ntendEí Fi:ir tuqa 1
ademas, c:n impErtentes archipi é)_~.qos en esa
e~p~cialmen±.~_ is~— É~~í;j.~s • 42 5L4~ii~i1? ampLiL u i~~j~í1Iii~
clvi dar la i mp’:’r t.anc ia de la i s la de Nade i re y de 1 a
rrc:d e p 1. e.t.af ‘:‘rma c ‘:int. mental muy int.eresent.e cEmE
cacíeze de puent.e dei e>:: t.r cm’-’ ~miií~s±.e de la cEs te atlánti ce. euri:piee y c i:imci guardi ~kn dí:~ les rutas mar L t.irg¡es pare el sur y pera el Neí:ii terráne’:’ ,‘~ ~demas la ausencia cibí igada pEir razones piEl iticas de Espefla, aumentaba c Ensí derebí emente la i mpiEir t.anc ia de F’:’r t.ugel piare. la ÁI ienza , La cí:írnise atlántica lusitana se ccínv~rtL;., junto e Gibraltar en elem’~nt.íí esenc ísl i~ui~ píEíSiLí~ litaba,
— 474 —
c&5dC un puntE’ estratéqic’:’ qIEbe. 1, le marqinac jón de E~snefle” sin merme fundamental de Eiperet. ivi dad
Á finales de 1943 el ernbej adc’r br it.áni ci:’ en Lisbrii pir~sent~S ~. Salazar una N’:’ta de su G’:’Liierno en la que c omun i cebe Eíf j c ial mentiL el r esu 1 t cdc’ íde las
cí:’nversac i’:ines nc 4ashinqt.í:in entre lí:s firmantes del Tre.tacií:í de brL.ise les y 3. ‘:5 renr~~nt.e.nt.es de Ested’:’s.
Unidcís y Canadá, La nEta. sefielebe que durante les discusiEnes fue presentada una pírcípuest.a pera la ci:inc lusión diz un cíectí:’ entre lEis píaises del ~t).ánt.iEEi
-4
Ncirt.e, inc u venuo C~i ellES a 1‘.-‘~ fi r man te~. d~ 1 Tratad’:’
~ ;‘r=’=”as , Est.a’dcís ~nji~í:í5 , C:anadá y í:itrc’s Ecmi:’
FE.rtuqe 1, L)~nan~arca e Islan’~ia í~unque la prEi;:iuest.a es:.eh’e en trár¡~it.e de e:;t.udiEi, el emLia .jed’:ir quena
cí:~nc’cer ‘desíde ~ mnm~n~.‘.-‘ laopi ni ón ‘del Gi:’bi cm’:’
-1- -
pi:irtL4qk~í~s , Salazar rinzqun tú a.l embajeidEir st se
piensm!r ‘~n Espafl~’ ‘dic ~.enocí ést.e que sin un pequeflo pasE 1 ci:ímí:i coi~ E cide r 1 i be r teid ‘de e::.::p r es ~ ‘de pense.mient.cí y libertad de los piresi:s, era imposible en r sr ~n r~l.~c ión Ei:in Espiefla cfi rman’dE’ que ere la.
mi s.r~a PEiS ~ ci Cn man±í~n~ide p’:ir el Gí:íb 1 cnn’:
ní:in teemar í c ~..i , ~...JiH’ c cric ~~m~n ~.‘‘ u~ es ~.a pr me re ini ci at. iva, a pr inc ip’i c’s ‘de cfI’:’, las embajadas ~
Esta’dí:’s Unidos y de Gran E~retefla píresentercin al Gí:’Liierno p’cirt.ugués un t.e::.::t.Ei prEivisjEinal ‘del Fact.o con el fin ‘de que fuere anal izaídcí y pudiera hacer constar las
‘:íbj er ií~ne:; que cons icerara íríí~r tunas> ‘~ e::.::píresendo
—47 —
7~nc 1 ment.e su mani f i. estE’ i~i~~i de que F”:’r tuElel ríen t. i c i pare en la nueva círínani~c it>n ‘~
Tres cl análisis ‘del ecuenído pini:ivisi.onal el Gi:íbLerno meni festó, efectivamente, c jer tas reserves que fuerEn hechas públicas piEn me’dio de une infi:irmac ión ‘dada a le prensa pi:r la. embaj ada piortuguesa en Washinqhin SEibre la PiEiSi c iÉ.n ‘dc su psis ci:in respec t.í:í a. la OTÁN , En ella sc seflelaLia que
‘Reconociendo la necesidad de la ayuda norteaMericana y que Europa occidental debe organizar la defensa coMÚn frente a
los peligros para la civilizaciÚn occidental, el 6’obierno portugués fue uno de los priMeros en expresar su satisfacción
por la idea del Pacto pero expresa las siguientes reservas:a) No quiere ceder bases Militares a un poder extranjero en
tiempo de paz, ya que viola el principio de soberanía nacional,b) La e..~tensión proyectada de 20 años de duración del Pacto parece excesiva, siendo ~referiblesu red¿¿cción a /0 años,
c) Es necesario remarcar a exclusión de Espafla, Única potencia terrestre vecina de Portugal y con cuya ausencia Portugal no puede jugar el papel tan iMportante q~’e iMpone la noción de
la Península Zb~rica co¡io bloque estratégico,
d) Deseo de ver ~asclarificadas algunos aspectos co’¿’o aMplitud
- 47S —
geográfica del Pacto’8 y las garantías recíproca?,”
fueri:in en ~‘.bsc’ 1 u t.c’
Estas i:ibj cE jEmes flE’
ci:int.emplaídes , ya que
‘(,,J
al contrario de lo coMunicado el 10 de enero, en vez de presentar al Gobierno portugués un proyecto de Pacto sujeto a discusión sobre el que pudi1~os forriular las
observaciones de forMa y fondo, nos fue (en ,arzo) presentado el te..~to de un Tratado en forMa definitiva al que no es posible hacer reservas”,80
En cEinsecuenc La, Fi: r t.uoal huLí:’ ‘de int.eqrarse
en ir ~—r i..Ei en cuyas ne’nE’E ~a.c iones ní.-’ ríuídcí participar,
a.l ‘~er r~quer idE a fEirrc¡a.l izar su inqresE’ ‘de fEirme t.ai que, en le círáctica, piresupEinia la necesi’da’d ‘de
cEincEiridanc j.c. FerE’ comí:’ ~ irme Celvet ‘de Nai;’] he~s , esto nci ‘debe 1 lcverncí~ a ~quivEícEis , De los ‘dEice paises que susc r ibiercin el Fact.ci ‘dcl ~.t.lánt.i cci única.men t.e siet.c ciart.í c ipíarcin en su neg’:’c iec j~S L~~n’dEi el rí~s~hí~
invitados a suscribir un ‘dcc um’~nt.ri ya. es tal: i cciíd’:’, 51 Fi:ir el Icí si bien le part.i c ipec ión p’Eirt.uqL.Iesa en el Facti:’ ni:’
fu~ totalmente voluntaria, esta misma si t.uac jón se ‘dió en i:it.ri:ís piaLses . en vi rtuid ‘del pr inc ipi’:’ de j erarqLlia impier ant.e entre los paises ‘:‘c c LídentaJes
~,Cuáles fueri:’n salazarista piare scept.er
las rezEines del GííLíiern’—
].a invitación hecha piare
— 477 —
cíert.i c ioer en la É~l jenza Át.].ántica?. ~-un’de.rnent.alment.c les siínu~ent-~s
En pr imer luqar, la idea ‘de que la pírecar ja situac ión dc caída unrí ‘dí~ lEs paises ‘de EurE’pa impii:isibi litaba. una ‘defens.c individual , Era necesaria, pi:ir tentE una í.-írrisn i zac ión amp lic que supliera las cerenc íes mil j•L~~ individuales pierEi que nc su~u~íer~
nincuna. merr~~~a ‘de soberanie, La est.ruc t.ura mer~’ff¡’~nte intcresta.ta.l ‘de iC Álie.nze ~ihL~ntica encajaba r~ertect.ament.e cEfi una ‘de las idees Lásicas de la pEIL tice. e::<t.criEir salazar ist.a. le presencie ‘de Fortu el únicament.e en ~ioL4el las instituc jEmes sin int.enc icínes surír anac ií:’n~’.1 ~= es ‘decir ‘n’i~ n’~ rí:ínl levaran c’royec tos
cí:n 2..4.I
En secundE’ t.’~ r mi n’~ , e ríí~s;. r ‘~‘~ l’ E’Píri2.
idcsfav’~í~a.bie ‘del Presidente ‘del ConsejEí he.c ja. E~±.~i~ns Uni dcís és icís se presentaLíen cc’mo los úni ccís c apíaces ‘de qerentizer la. sucí~r~•~jvencje de Eurí:ícía ‘dadas sus EIispiEinibilidsí.~.s ccí:ínc’mica.s financ icras y miii tares, El
‘desplazamiento del centrE’ ‘de qr~:ívíLda.íd ‘de le pol L ti ca mundial hac ja. el (~t.lánt.i cE , Lijen intuid;: por Salazar
‘desde el fin ‘de la II Guerra riunídial >6* hac La neceser LE’
Ci ap’:vcí dL Est..~díís Unidcis a lEs pícises r iLíerefIcís ‘del
~t.lánt.i cci Ní:írt.e 1’:’ mismí:’ que las píí:ísesií:’nes atlánticas pasarEn a ser necesarias piare la ‘defensa american~
Áí~iLmá.s, le propia situación cetastróf ice ‘de Eur i:ipa a
imposibilitaba para afrontar en soLitario el poderío soviético, por lo que únicamente con el -auxilio económico y militar norteamericano se podría contener el avance comunista. Desde esta óptica> la participación de Portugal en el Pacto era obligada, ya que la nueva organización se presentaba como el complemento de la Alianza británica> eje tradicional de su política exterior, como garante de las rutas marítimas y de la seguridad del continente frente a un ataque del Este.”
Como tercer punto podemos seflalar la percepción de un peligro directo para la integridad del país provenientq de la Unión Sovietica. Consciencia>
incluso> de que el comunismo amenazaba derrocar los principios básicos de la civilización cristiana occidental, de la que Salazar se había declarado defensor absoluto. En opinión del dictador portugués> la postguerra se caracterizaba> fundamentalmente> por el hundimiento de la potencia material europea> aunque espiritualmente todavía continuaba siendo la gran fuerza motriz del desarrollo de la humanidad, y por la emergencia de un comunismo expansivo capaz de subyugar bajo su dominio a toda Europa. La situación de Europa, arruinada económicamente, exhausta moralmente y en peligro de disgregación interna> no parecía posible de alterar sin la organización de las fuerzas opuestas al comunismo tanto en el terreno militar y económico como en el moral.”
—
479
—Es también necesario poner de manifiesto, en cuarto lugar, que la participación en la OTAN servia interesas de política interna, El ingreso en la Organización Atlántica suponía un fuerte golpe a la oposición al conferir al régimen una cierta legitimidad, aunque también es cierto que, como seflala Maria Carrilho, abrió una brecha en la conciencia político—
ideológica existente entre Olite militar y élite gobernante, ya que los primeros empezaron a distanciarse ideológicamente de las actitudes dictatoriales de Salazar, Unido a lo cual estaban, además, motivaciones de prestigio tanto interno como internacional. La incorporación a .la más importante organización creada hasta entonces, dejando al margen la ONU, aumentaría notablemente el ita tus de un pequeflo país periférico como Portugal. Al tiempo que podría equilibrar ya de forma definitiva la vieja alianza con Gran OretaNa, actuando, por primera vez, como iguales dentro de una misma institución. Serviría también para contrapesar las relaciones con Estados Unidos aminorando una presión que, fuera de la OTAN, podría ser demasiado agobiante forzandole a aceptar situaciones lesivas para la dignidad nacional, Finalmente, el que Espafla no hubiera sido invitada contribuía a acrecentar la solvencia del país no sólo en un plano internacional sino fundamentalmente, dentro de la esfera peninsular.’
—
480
—Por último, existieron fuertes razones financieras. En el momento en que el Gobierno portugués era formalmente invitado a adherirse a la OTAN en Marzo de 1949, se estaba en plena preparación del segundo programa de ayuda para 1949—1950 en el cual Portugal sí deseaba ser incluido, dada la grave situación económica y financiera por la que atravesaba en esos momentos el régimen, con una drástica y paulatina reducción de las disponibilidades financieras hasta llegar en junio, y por primera vez desde 1928, a un déficit en la cuenta del Tesoro en el Banco de Portugal,”
Sin clpda, la adhesión de Portugal a la OTAN no suscitó gran entusiasmo en Salazar quien lo consideró como un mal imprescindible, En la mente del dictador portugués prevalecieron varias reservas importantes sobre el alcance y significado de la Alianza que explican esa falta de entusiasmo. Una de las principales se refería a su reticencia a alterar uno de sus grandes principios de política exterior: la no participación de Portugal en pactos o alianzas europeas, a lo que se afladía la profunda desconfianza hacia Estados Unidos y los principios que este representaba y que, en general, también representaba la propia Alianza, Aunque la más importante hace referencia a su reticencia a una organización que podría ser un factor de presión sobre
la naturaleza dictatorial del régimen, al ser el único sistema político discordante con los principios
—481—
i=r¡r~c r~’t i cc’s P’:’r ~sr’ r ea ir mó desde el primer m’:’ment.’:’
la ~mpc’s:tb i 1 i dad de evc’ 1 uc i ón de dic
r>’:’
s ist.em~’prec isand’:’ la necesidad de aceptación por l’:’s. demás países miembros de las peculiaridades c”:’l iticas del Estado Novo. C:onc’ afirmaba el pro¡aic’ Sal azar se
.)
sentían ligados por las obligaciones del Pacto y por su finalidad general, no por afirmacionaes doctrinarias tendentes a la uniformización de los regímenes políticos sobre cuyas virtudes en nuestro país estamos suficientemente esclarecidos”
,Cual oulcr pretensión de cambi’:’ estructural de la dictadura por ~fect.’:’ de la entrada en la OT~N las
“(.,,)
consideraba derivadas del desconocimiento de los orígenes del Pacto y sobre todo no sopesando bien el peso de las circunstancias ni los problemas reales de Europa
Occidental”
63L~ inr’rp’:’rac ión de Fc’rtuqal a la ~l ianza Pit.l á.nt.i. ca y la ~:.:c lusión simultánea de Espa1~a rc’mpía en buena medida la pr’:’oramac iÓn defensiva r’~’_1. izada r”’r ‘~l unlerno luso; además planteaba dos qraves problemas en primer luqar , la inserc ión del c’a~s dentrc’ de la est.ruc tura de la OTt~N ±.;ni’~ndc’ en cuenta la ausencia espafi’:’la y, en sequndo tórr>inc’ •, supusc’ un moment.’:’ de
fuerte tensión en las relac irne~ c’:’n Espaf~a. ‘:ue no
estaba disru~~ ~ a permitir la incc’rpc’rac ión aislada de P’:.rt.uqal a la Orqanizac ión Át.lánt.ica arqurient.andc’ cue
las disposiciones del Tratado de Amistad y No Agresión y de los Protocolos posteriores impedían a uno de los firmantes adquirir compromisos que afectaran al conjunto peninsular sin previo acuerdo entre las partes.
En cuanto al primer aspecto> Portugal quería preservar dentro de la OTAN los derechos de las pequeflas potencias para asegurarse un margen de maniobra mínimo.
Portugal aceptaba participar en el Pacto Atlántico integrándose en el grupo regional NAORPG <North Atlmntic Ocean Regional Planning Group) junto a Bélgica> Canadá>
Dinamarca, Estados Unidos, Francia> Islandia, Países Bajos, Noruega y.Gran Bretafla;~ recusando> en cambio> su participación en el grupo del Mediterráneo Occidental y Europa. Según la concepción portuguesa, cada grupo debía estudiar su plan particular de defensa, procurando cada región respectiva bastarse a sí misma, independientemente de que después fuera resuelto el problema de la defensa general. Por eso, la inclusión de cualquier país en un determinado grupo tenía que reflejar, por lo menos, cierta homogeneidad con sus líneas políticas básicas, Y en el caso concreto de Portugal> era necesario crear un subgrupo regional que ligase a Portugal con su tradicional aliada, Gran Bretafla, y también con los Estados Unidos y, eventualmente> con Francia y Canadá.”
—
483
—Si Espafla formara parte de la OTAN o fuera a integrarse en un plazo breve, los agrupamientos regionales deberían reducirse, en opinión del Gobierno portugués, a tres:
——
Agrupamiento regional europeo, Integrado por todos los países europeos del Pacto Atlántico, Deberían ingresar, además, Espafla, República Federal Alemana y otros países europeos mediterráneos como Grecia y
Turquia.
-—
Agrupamiento del Atlántico Norte, Con Estados Unidos> Canadá> irlanda, Gran Bretafta, Francia, Espafla y Portugal.
——
Grupo americano, conformado por los Estados Unidos y Canadá.
Pero como Espafla no formaba parte se prefería una subdivisión más amplia, en cinco grupos, con la siguiente distribución:
——
Grupo americano, con Estados Unidos y Canadá.
——
Grupo de Europa Occidental, formado por Gran Bretafla, Francia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Estados Unidos,
—
484
———
Grupo del Atlántico Norte> integrado por Estados Unidos> Canadá> Islandia, Gran Bretafla, Francia y Portugal.
——
Grupo de Europa del Norte, que agruparía a Noruega, Dinamarca y Gran Bretafla,
——
Grupo del Mediterráneo Occidental, Con Italia, Gran Bretafla y Francia.”
En cuanto Espafla permaneciese fuera de la OTAN> Portugal no podría aceptar, tal como pretendía Estados Unidos>” su inclusión en el grupo del Mediterráneo Occidental por dos razones primordiales:
primera, la falta de continuidad geográfica y contenido militar eficiente; y, segunda> sería imposible el desplazamiento de las fuerzas terrestres portuguesas fuera de la península, pues serían necesarias para defender el Portugal continental y debía preverse su desplazamiento para Africa, En cualquier caso, la participación portuguesa en la OTAN hacía necesaria una colaboración con las fuerzas espaflola. no sólo para la defensa común de la península, sino también para no quedar aislados por tierra del resto de países signatarios.
La política portuguesa de apoyo a la integración espaflola en la Organización del Tratado del Atlántito Norte fue constante, aunque chocó en todo
—