Dimensiones cronotópicas en los ensayos lezamianos de Tratados en La Habana
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(3) Dedicatoria: ______________________________________________ 5. Agradecimientos: __________________________________________ 7. Resumen: ________________________________________________ 9. Introducción: _____________________________________________ 11. Objetivo: ________________________________________ 18. Métodos: ________________________________________ 18. Estructura: ______________________________________ 19. Capítulo I: En torno al ensayo desde la reflexión teórica ___________ 22. I.I Evolución del ensayo ____________________________________22. I.II Aportes de los estudios literarios ensayísticos ________________ 31. I.III Orígenes, Lezama y sus principales integrantes ______________ 36. Capítulo II: Dimensiones del cronotopo en Tratados en La Habana, de José Lezama Lima _____________________________________________ 41. Conclusiones: ____________________________________________ 52. Bibliografía: _____________________________________________ 54. 3.
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(5) Este trabajo de diploma está dedicado a todos aquellos estudiantes de la facultad que como yo, probaron el dulce-amargo de la decepción; y además, a los pocos profesores que supieron enseñarme que ‘’no van lejos los de alante si los de atrás corren bien’’.. 5.
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(7) Agradecemos a todas aquellas personas que hicieron posible que este sueño se convirtiera en realidad, y en especial: A mi madre: Por haber hecho hasta lo imposible para que llegara hasta aquí. A mi padre: Por haberme formado como un hombre de bien. A mi hermana: Por haber confiado en mí. A Lisbet: Por haber hecho de mí una mejor persona. A la tutora: Por ayudarme en los momentos que más falta hizo. A Ricardo: Por prestarme sus libros. A Lezama: Por haberme demostrado que el conocimiento es infinito.. 7.
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(9) Con el siguiente trabajo hemos pretendido estudiar las dimensiones cronotópicas de la ensayística lezamiana, en especial de su libro Tratados en La Habana (1958), el que parece haber sido el libro olvidado de Lezama, a juzgar por las pocas atenciones críticas y académicas que ha recibido en estos cincuenta años . Para adentrarnos en la complejidad del cronotopo lezamiano, se ha procurado un breve recorrido por la tradición del género, desde sus fundadores en la literatura occidental sin soslayar la singularidad del ensayismo americano y atendiendo a las figuras paradigmáticas de la ensayística cubana, con la intención de evidenciar cómo el autor se inserta en la tradición de emplear el espacio ensayístico para las reflexiones sobre el sobre el tiempo y el espacio humanos. Asimismo, se ha realizado un ágil acercamiento a la trascendencia cultural del Grupo Orígenes y su peculiar modo de valerse del género para explicitar una complicada poética que no elude esas preocupaciones ontológicas y proposiciones cosmovisivas de la obra de Lezama.. 9.
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(11) Por concentrados desconciertos, José Lezama Lima planteó en su momento y sigue planteando, como pocos escritores, el problema de la accesibilidad de su obra, en todos los sentidos: ¿cómo leerla? pero, sobre todo, ¿cómo entenderla? ¿Cómo analizar ese súbito donde leer, escribir, recordar e invencionar confluyen y desdibujan sus múltiples referencias? Las respuestas de la crítica a esas interrogantes han sido variadas. No podía ser de otro modo en una obra como ésta, que todo lo absorbe y todo lo trastoca. En el caso de José Lezama Lima estamos tratando la obra de alguien caracterizado por el acercamiento a la cultura con peculiar fruición. Resulta difícil discernir dónde concluye el paladeador de la cultura y comienza a actuar el creador, pues confluyen en similar goce. Siempre hemos visto la creación de Lezama como un cuerpo donde la ebullición poética cohesiona mil flechas disparadas. Partió de la contemplación y de la investigación más aleatorias para alcanzar los peldaños cimeros de esa obra que se ofrece hoy al estudio, no a la veneración. La veneración suele distanciar, dejar en nicho intocado lo que exige que se le penetre en sus peculiaridades. Lezama Lima, llamado Maestro por muchos —y el suyo fue magisterio natural, aglutinador de sensibilidades para empresas de ediciones y degustación de cultura—, es el que menos asimila etiquetas socorridas. Exige, eso sí, el acercamiento que no ambicione una totalización, una definición fácil. La obra de Lezama sigue ahí, a la espera de nuevos abordajes, y posiblemente sea el reto mayor de nuestro legado literario. Hoy, proponemos un recorrido por sus páginas con la “mirada oblicua” que nos enseñara a valorar. Acerquémonos en este trabajo a observaciones que nos dejó en su ensayística y que de alguna manera reaparecen en pasajes de sus libros de ficción y de poesía. Sus ensayos difuminados a lo largo de sus años de creación se recogen en varios libros, nosotros vamos a centrarnos en el libro Tratados en La Habana, el cual ha sido seleccionado para el siguiente estudio por dos razones fundamentales (históricas y cuantitativas): En primer lugar; las históricas. La ensayística de Lezama se inserta en dos grandes momentos: hay un antes y un después del triunfo de la Revolución. La imagen poética lezamiana con el advenimiento del 1 de enero de 1959, posee una nueva proyección. Se nota un afán mayor por darse en su 11.
(12) obra a la más amplia comprensión, con una apertura menos cerrada y amurallada que la de los años anteriores. Sus eras imaginarias habían llegado a un nuevo momento de creación. No es que haya abandonado sus presupuestos, no, pero sí había cambiado el contexto y junto con él una forma de concebir la obra en función de afianzar el nuevo sistema. Virgilio López Lemus se refiere al cambio y lo enfoca desde una perspectiva poética, no ensayística, pero válida para ilustrar lo que queremos vislumbrar (es necesario aclarar que a pesar de que Dador es de 1960 ya estaba concebido desde varios años atrás): “El cambio histórico cubano de 1959 tendrá que ver en ello. También en Lezama Lima se advierte sutiles diferencias entre el mundo de Dador y el del poemario de edición póstuma Fragmentos a su imán que repercuten incluso en su sistema poético, sin desviarlo de su fundamentación esencial”. 1 Es decir, lo que queremos dejar entrever con esto, es que Tratados en La Habana, pertenece a sus años de creación hermenéutica. Además, abarca en su totalidad los doce años de duración de la extraordinaria revista de Orígenes, la cual él fundó y en la cual algunos de estos ensayos vieron la luz por vez primera. En segundo lugar; las cuantitativas. El corpus literario de José Lezama Lima después de 1959 es más bien breve comparado con su producción anterior. Ilustremos lo anterior por género; en el ensayo tenemos que Analecta del reloj (1953), La expresión americana (1957) y Tratados en La Habana (1958) son antes; después La Cantidad hechizada (1970) e Imagen y posibilidad (1981). En poesía tenemos a Muerte de Narciso (1937), Enemigo rumor (1941), Aventuras sigilosas (1945), La fijeza (1949) antes; después Dador (1960) y Fragmentos a su imán (1977). Por último, tenemos su novela Paradiso (1966), que podemos asociarla a los dos momentos. Hemos querido demostrar con esta ejemplificación, que el libro por el cual se ha de trabajar, pertenece al despertar de una conciencia creativa que dio sus mejores frutos en esta etapa prerrevolucionaria.. 1. Virgilio López Lemus: ‘’Lo real maravilloso y la imago esplendorosa’’, en: La. imagen y el cuerpo: Lezama y Sarduy, Ediciones Unión, Ciudad de La Habana, Cuba, 1997, p. 67.. 12.
(13) La muestra puede resultar polémica, debido a que cualquier lector avezado podría rebatir nuestro punto de vista al plantear, que no es un libro de ensayos, genéricamente hablando; pues, podría entrever crónicas y artículos periodísticos. No negamos la posibilidad de que sea considerado de esa manera. Nosotros, salvando nuestros criterios y sin ser categóricos hemos dado por sentado que es un libro de ensayos, debido a una serie de características que pudimos presenciar en cada uno de los tres apartados que componen el libro. Además, es válido recordar que Lezama Lima es un trasgresor en materia literaria. Nada para él está establecido. No hay límites. Es cierto que escribió poemas y ensayos, que pueden ser tenidos como ejemplares dignos de sus respectivos géneros, sin embargo, también él es el autor de otros textos que no se ajustan siempre a los moldes establecidos. López Lemus nos comenta al respecto: ‘’Hay textos, sin dudas poéticos, dentro de La Fijeza o de Dador, que se resisten a ser considerados como poemas; y en un magnífico libro de ensayos: Tratados en La Habana, aparecen las singulares páginas de ‘’Sucesivas o las coordenadas habaneras’’, que mas bien parecen crónicas, relatos de ocasión o textos en los límites del poema en prosa.’’. 2. Si vamos a los conceptos propiamente dichos de crónica, artículo y ensayo podemos apreciar que el ensayo engloba varias características de los dos anteriores (estructura libre de forma sintética y de extensión relativamente breve; variedad temática; estilo cuidadoso y elegante; tono variado, que corresponde a la manera particular con que el autor ve e interpreta al mundo). Por tanto, salvando las distancias, lo ensayístico se impone. Ahora, en lo que sí no cabe duda, es que el primero y el último de los textos del libro son ensayos propiamente dichos y así lo expresa Cintio Vitier: ‘’... Con estas palabras comenzábamos nuestro comentario a Tratados en la Habana. (1958), libro. donde Lezama,…, recogió dos ensayos continuadores de su pensamiento:. 2. Virgilio López Lemus: ‘’Cinco relatos barrocos’’, en:. La imagen y el cuerpo:. Lezama y Sarduy, Ediciones Unión, Ciudad de La Habana, Cuba, 1997, p. 42.. 13.
(14) ‘’Introducción a un Sistema Poético’’ (1954) y ‘’La dignidad de la poesía’’ (1956)’’.. 3. La bibliografía sobre esta colección es escasa y los estudios de rigor científico son casi nulos. La mayoría de los estudios se han centrado en su poesía y en la obra cumbre de Lezama: Paradiso. No obstante, ha habido algunos críticos que le han concedido algún espacio a su obra ensayística, en especial a La expresión americana (1957), el texto más estudiado en este género. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que los restantes son diamantes en bruto. Lo que ha sucedido es que con la ensayística de Lezama existe cierta timidez científica o cierto miedo intelectual de no llegar a analizar integralmente como es debido su creación. Eso puede pasar, y pasa. Julio Cortázar, toda una personalidad en las letras hispanoamericanas, en una de las cartas que le envía a José Lezama Lima ha dicho: ‘’He visto aquí en París cómo un lector inteligente y sensible retrocedía desconcertado ante los primeros ensayos de Analecta del reloj; un vértigo que conspiraba contra su amor propio lo obligó a desligarse del resto de la lectura con pretextos cuya debilidad alcancé a adivinar. Por mi parte, no me creo invulnerable al desconcierto, y en muchos pasajes de Analecta he tenido que rendirme tristemente a mi incapacidad para yuxtaponerme al punto de vista de usted; excéntrico a ese punto, todo el sistema se me escapaba’’ 4 . Por tanto, no existen muchos acercamientos al libro Tratados en la Habana. Dentro de esos pocos (los cuales se han tomado más como punto de partida que de antecedente) tenemos: ‘’Introducción a la obra de José Lezama Lima’’ de Cintio Vitier, que como sabemos es un estudioso del escritor, del cual fue amigo desde varios años antes de fundarse Orígenes hasta su muerte temprana en 1976. Por tanto, los criterios de Cintio (sin negar su calidad) son vistos desde una postura más respetuosa y comprometida. No obstante, son válidos sus análisis, a pesar de que a Tratados en La Habana le dedique tan solo dos breves páginas, en las. 3. Cintio Vitier: ‘’Introducción a la obra de José Lezama Lima’’, en: Crítica. cubana, Editorial Letras Cubanas, La Habana, Cuba, 1988, p. 445. 4. Julio Cortázar: ‘’Cartas’’, en: Recopilación de textos sobre José Lezama Lima,. Editorial Casa de las Américas, Cuba, noviembre, 1970, p. 312.. 14.
(15) cuales comenta de los dos ensayos magistrales del libro y en los que da la visión en conjunto de su sistema poético y de la forma particular que tiene Lezama de describir el espacio habanero en sus ‘’coordenadas’’. En la revista literaria La Siempreviva # 4 del 2008, debido al cincuenta aniversario de Tratados en La Habana, se le dedican algunas páginas a Lezama y a la colección en un breve pero merecido homenaje a tanta grandeza. Podemos mencionar entre ellos ‘’Lezama y Arrate: un encuentro en una era imaginaria’’ de Mariana Serra que, a pesar de tener un análisis breve y a veces desbalanceado a favor de Arrate, no es de demeritar del todo porque presenta buenos puntos de vista que ayudan al análisis posterior. Es necesario considerar algunos criterios muy acertados como: ‘’A la inversa de ese éxodo del centro hacia las afueras, en su tiempo Lezama advierte la convergencia de la población hacia un centro: el parque, remedo del bosque insertado en la ciudad, de la plaza de la Antigüedad, redondel que satisface el ideal medieval de la vecinería e irradia las voces en repeticiones concéntricas. La concepción de un fluir temporal concéntrico recorre Tratados en La Habana’’ 5 . Aquí hay dos elementos muy importantes interactuando que luego serán abordados a profundidad: el tiempo y el espacio, elementos que conforman el cronotopo. Además, existen en la revista otros tres artículos pero ya no están referidos al libro que nos interesa, aunque han servido para nuestra preparación. Algo parecido pasa con la Valoración Múltiple dedicada a Lezama, la cual se centra en su poesía y en especial en su novela. De los 16 artículos académicos que allí aparecen, solamente dos son dedicados a los ensayos; uno a La expresión americana escrito por Oscar Collazos y el otro es dedicado a este libro en cuestión por el célebre Cintio Vitier. A diferencias del anterior estudio del mismo autor que ya hemos citado, este es mucho más rico al realizar un análisis global del libro desde diferentes aristas y por lo tanto, también más aportador, al ofrecer criterios lo bastante sólidos como para ser tomado como principal texto de referencia. Tomemos una de las tantas ideas 5. Mariana Serra: ‘’Lezama y Arrate: encuentro en una era imaginaria’’, en: La. Siempreviva, n. 4 / junio de 2008, La Habana, p. 32.. 15.
(16) acertadas que encontramos en él: ‘’En círculos enlazados reúne este libro un Sistema Poético, un excepcional ejemplo de cultura como vida o segunda natura naturans, y la primera conciencia que cobra La Habana de sí misma en cuanto habitado misterioso y centro de irradiaciones incorporativas. Los tres círculos se conjugan inseparables y en cierto modo reversibles.’’ 6 Solo en este fragmento podemos hallar algunos elementos esenciales a través de los cuales Vitier esboza la poética lezamiana explícita en dichos textos ensayísticos y que vamos a ver cómo se relacionan con las teorías bajtinianas del tiempo. Retornando a la Valoración Múltiple tenemos además otras secciones como Testimonios, Cartas y Otras opiniones donde diferentes personalidades tanto cubanas como extranjeras dan sus criterios de diferentes temáticas que giran en torno a Lezama, entiéndase esto: sus libros, su poética y la fundación de diferentes revistas. Además, hay dos artículos destinados a conocer de la mano de varios periodistas los puntos de vista del mismo escritor al dejarse entrevistar y responder a no menos de 70 preguntas; que por supuesto, son de vital importancia, porque generalmente giran alrededor de su vida, el Grupo Orígenes y su sistema poético. Vale citar una de estas preguntas conjuntamente con su respuesta para que ilustre la importancia del género en Lezama (el subrayado es nuestro): ‘’EN.- Usted es un escritor múltiple, en el sentido que se expresa a través de la poesía, la narrativa y el ensayo. ¿De qué modo siente usted la necesidad de esta diversidad expresiva? -(…) Primero hice poesía, después la poesía me reveló la cantidad hechizada. Mis ensayos intentan tocar esa extensión, esa resistencia. Cinco letras del alfabeto, invencionadas por un poeta, tienen significado distinto, todos mis ensayos giran en torno de ese retador desconocido.. 6. Cintio Vitier: ’’Un libro maravilloso’’, en: Recopilación de textos sobre José. Lezama Lima, Editorial Casa de las Américas, Cuba, 1970, p. 138.. 16.
(17) Mis ensayos relatan la hipóstasis de la poesía en lo que he llamado las eras imaginarias. En la novela persigo el contrapunto del hombre, sus infinitos entrelazamientos, que son sus infinitas posibilidades.’’ 7 No podemos dejar de mencionar a las geniales compilaciones realizadas en el Instituto de Literatura y Lingüística ‘’José Antonio Portuondo Valdor’’ por un grupo de intelectuales de primera línea y que llevan por título Historia de la Literatura Cubana, de ellas se han utilizado los dos primeros tomos como de consulta y obligada referencia para poder comprender la evolución del ensayo en Cuba hasta el 1 de enero de 1959, así como el contexto en que se desenvuelven los manifestantes del género. Es necesario citar un fragmento de un artículo de Virgilio López Lemus que fue decisivo para entender cómo se comportaba el género en la época de Lezama: ‘’Dos tendencias se manifiestan en la prosa ensayística y críticas cubanas del lapso de 1923-1958: la marxista, de conocida orientación filosófica materialista; y la no marxista, cuyo factor común es el pensamiento idealista. Esta última fue mayoritaria – en cuanto a la cantidad de personas que la integran- … 8 Y por último, hacer alusión a un artículo titulado ‘’La reflexión filosófica en el ensayismo lezamiano’’ de Yuleivy García y Osneidy León el cual ha mostrado una línea de trabajo por la cual se puede encaminar el estudio, profundizando específicamente en la obra de Lezama. Sin embargo, ha sido solo utilizado como consulta, a pesar de que tiene criterios que nos interesan específicamente como los que se hallan en este fragmento: ‘’No obstante, el contenido de la reflexión filosófica en el ensayismo lezamiano vuelve sobre las interrogantes de todos los tiempos, sobre todo y casi obsesivamente, lo que tiene que ver con la identidad, la sustancia y el origen del ser, la causalidad, la potencia universal, el hombre y la naturaleza, la temporalidad y la espacialidad,. 7. Eugenia Neves: ‘’Interrogando a Lezama Lima’’, en: Recopilación de textos. sobre José Lezama Lima, Editorial Casa de las Américas, Cuba, noviembre, 1970, p. 16. 8. Virgilio López Lemus: ‘’El ensayo y la crítica. Desarrollo evolutivo’’, en: Historia. de la Literatura Cubana, Editorial Letras Cubanas, La Habana, Cuba, 2003, tomo II, p. 663.. 17.
(18) la finitud e infinitud de la existencia, entre otros’’ 9 . Un análisis acertado en lo que a la filosofía lezamiana respecta. Interesantes observaciones que se realizan y que abarcan de manera global su ensayística para salvar particularidades, lo cual hace más escueto y concentrado el resultado. Después de haber comentado los posibles antecedentes del tema se hace imprescindible plasmar el objetivo del trabajo: Analizar las dimensiones cronotópicas de los textos lezamianos de corte ensayístico que aparecen en la colección Tratados en La Habana. Las directrices metodológicas para el análisis tienen como base el método que aparece consignado por Iuri Borev en ‘’El análisis sistémicointegral de la obra artística’’. Además hemos asumido los criterios metodológicos del investigador Miklós Szabolcsi en ‘’Los métodos modernos del análisis de la obra’’. De todos los que allí aparecen a nosotros nos interesa el que ha denominado ‘’Series de análisis de la técnica de representación’’ debido a que mediante él se puede estudiar el tiempo, el espacio y el personaje. Por demás, este método, según el autor, no es exclusivo de un género, sino que conviene a cualquier obra literaria: ‘’El análisis del tiempo de la obra. Es notorio que en toda obra literaria hay varias especies de tiempo... El examen de los planos temporales, de las variedades de tiempo y de las relaciones mutuas de los diversos conceptos de tiempo de una obra, es una tarea interesante y remuneradora. Naturalmente, de la misma manera es concebible también el análisis de las relaciones espaciales de una obra, a saber, tanto de una obra de lírica, como de una prosa’’. 10 Por supuesto, a nosotros nos interesa lo referido a los dos primeros aspectos (tiempo y espacio) por ser la base bajtiniana del cronotopo.. 9. Yuleivy García Bermúdez y Osneidy León: ‘’La reflexión filosófica en el. ensayismo lezamiano’’, (inédito). 10. Miklós Szabolcsi: ‘’Los métodos modernos del análisis de la obra’’, en:. Selección de lecturas de investigación crítico literaria, Editorial CENIC, Ciudad de La Habana, Cuba, 1983, t. I, pp. 71-72.. 18.
(19) En el libro Problemas literarios y estéticos, Mijaíl Bajtín nos propone un estudio del cronotopo en la novela. Nosotros vamos a traspolar sus conocimientos a un género completamente distinto (el ensayo) pero que se vale en algunos momentos de: personajes, tiempo, espacio, narrador; es decir, la de las técnicas narrativas propias de los grandes relatos. Por supuesto, estas no son las características afines del género, pero como es versátil y propicio a tanta subjetividad y abarcabilidad, no es de extrañar que los tome prestado para sí. Lezama, por ser un genio de las letras, se vale de todos estos artilugios, los cuales vamos a tratar de demostrar con nuestro análisis. Este informe de investigación posee una introducción, dos capítulos y las respectivas conclusiones, además de la bibliografía consultada. En el Capítulo I, en su primer apartado, se emprende un balance evolutivo de las distintas maneras ensayísticas que han aparecido en Europa, Latinoamérica y en especial, en Cuba; en un segundo momento, definiremos las categorías ensayísticas pertinentes para el análisis; este capítulo se cierra con los acercamientos al Grupo Orígenes y a su principal figura. El Capítulo II refleja los resultados del estudio del texto a partir de los criterios esgrimidos en la sección anterior. Las Conclusiones consignan, de manera sucinta, los resultados de la investigación.. 19.
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(22) Capítulo I: En torno al ensayo desde la reflexión teórica. Epígrafe I. I: Evolución del ensayo. En el siglo XVI nace para muchos uno de los géneros literarios que más se ha afianzado en nuestro país a lo largo de su historia, estamos hablando del ensayo. Es un hecho, que esa gama de ensayistas de tan altos quilates que van desde Félix Varela hasta José Lezama Lima, se ha debido en gran medida a que en nuestra isla, desde que el español pisó por vez primera esta tierra hasta el triunfo revolucionario, hemos sido objeto de pruebas que en el Viejo Continente y en los Estados Unidos de América hubieran sido imposibles de llevarse a cabo. Colonia primero y luego Neocolonia, nuestro pueblo fue de una mano a otra, pasando por los distintos caprichos e ideas que se les ocurrieran a los gobernantes que estuvieron en Cuba. Con un caudal contextual tan rico en temáticas para abordar, no es sorpresa entonces, que el género se haya desarrollado con tan buenos representantes. Pero, antes de entrar en detalles del ensayismo cubano, es preciso retornar a Europa y al que es considerado según la opinión de la profesora Emérita de La Universidad de La Habana Camila Henríquez Ureña, el pionero en el género: Michel Eyquem Montaigne. No obstante, podríamos desandar los senderos del tiempo; que se considere a Montaigne creador del ensayo moderno, no impide, sin embargo, el poder rastrear los orígenes del estilo ensayístico en la época clásica. Las mismas Epístolas a Lucilio de Séneca, si uno se fija bien, no son más que ensayos, es decir, meditaciones dispersas reunidas en forma de epístolas. En efecto, tanto en los Diálogos de Platón como en las Epístolas a Lucilio de Séneca (las más cercanas al ensayo actual), en las Meditaciones de Marco Aurelio, en las Obras Morales o Vidas paralelas de Plutarco, se pueden encontrar los gérmenes de las que después llegarán a ser características esenciales del género. Sus obras, sin embargo, están todavía lejos de formar verdaderos ensayos, en el sentido que actualmente damos a la palabra. Hay que esperar a las tendencias humanísticas del Renacimiento en su proceso de descubrir al individuo, ya que el carácter subjetivista y la proyección constante del ser y el escritor en sus ensayos no es concebible en la época medieval.. 22.
(23) Sin embargo, se puede afirmar que, a pesar de que el espíritu existía en la época del Renacimiento, pues, además de Montaigne, se encontraban Francis Bacon y Fray Antonio de Guevara dando ya sus mejores aportes en el género, el escritor no disponía todavía de los medios adecuados para la difusión de sus ensayos. Fue a principios del siglo XVIII con la aparición de las revistas y los periódicos que por primera vez el ensayista puede establecer un verdadero diálogo con el lector, que pasa decididamente a formar parte del ensayo. Tal es así, que los siglos de explosión del género después de su nacimiento fueron los del XVIII y XIX. Joseph Addison con Días con Sir Roger de Coverley, Sir Richard Steele con El héroe cristiano (1701), Charles Louis de Secondat y Barón de Montesquieu con El espíritu de las leyes (1748), Charles Lamb con Ensayos de Elia (1823), William Hazlitt con Ensayos de los principios de la actividad humana (1805), Ralph Waldo Emerson con Naturaleza (1836), Robert Louis Stevenson con Ensayos de un viaje son universalmente famosos como ensayistas cuyos temas varían desde la vida, el amor y la muerte, hasta la desobediencia civil, la porcelana antigua y los caballos. Los españoles Ángel Ganivet con España filosófica contemporánea (1889), Miguel de Unamuno con En torno al casticismo (1895), entre otros muchos que serían imposibles mencionar aquí. La América española también ha tenido grandes ensayistas desde el período de organización que sigue a las guerras de independencia, como Eugenio María de Hostos con Hamlet ensayo crítico (1874), Justo Sierra con Evolución política del pueblo mexicano, José Manuel de los Reyes González de Prada y Ulloa con Discurso en el Politeama (1888), Domingo Faustino Sarmiento con Facundo (1845). Es necesario hacer algunas salvedades en lo que se refiere al ensayo de la América española con respecto a los ensayos del Viejo Continente. El ensayo ha sido y es una necesidad de la expresión americana, un género escogido por su ductilidad, capaz de revelar la compleja trama de nuestros países, que corresponde a nuestro temperamento y sabe guardar los latidos de nuestro tiempo y nuestra circunstancia. Hoy, se ha alcanzado una nueva armonía, un nuevo punto de partida: el nacimiento del hombre americano, el surgimiento de una cultura americana, que en estos tiempos han mostrado su universalidad y su nobleza. La literatura ha sido el 23.
(24) primer territorio libre de América, por ella tenemos, una cultura distinguible y reconocible. Cuba, también ya tiene una estructura sólida y reconocida en el orbe, pues, desde el muy temprano siglo XVIII el ensayo se convierte en una vía indispensable y eficaz para dar a conocer los problemas que venía presentando la colonia en los diferentes aspectos económicos, políticos y sociales con la metrópoli. Pero, si bien es cierto que el género goza de un gran prestigio en los ilustrados de la época como arma ideológica para luchar contra lo español, afianzando así nuestras diferencias y creando una conciencia de lo propio, lo autóctono; no es hasta Misceláneas filosóficas (1819) que nuestro ensayismo toma raigambre original. En dicho ensayo, Varela va a romper con todo el compromiso del escolasticismo decadente a favor del valor de la experiencia y de la razón, a través de un lenguaje depurado esencialmente pedagógico. A pesar de tener un estilo de apasionada mesura, tiene sorprendente aire de contemporaneidad. Félix Varela ha sido inmortalizado para la historia por haber sido el primero que nos enseñó a pensar; sin embargo, fue además: ‘’el verdadero iniciador del ensayo en Cuba’’ 11 . A solo once años de Misceláneas filosóficas se publica en Nueva York ‘’Memorias sobre la vagancia en la Isla de Cuba’’ escrito por José Antonio Saco. Ensayo de obligada referencia para poder entender la sociedad de la primera mitad del siglo XIX. En él se recogen una por una las principales problemáticas que llevan a la vagancia en nuestra isla, la cual estaba cada vez más perdida en los hábitos del juego, apartando así de la conciencia colectiva e individual de la mayoría, la importancia del trabajo como una forma de ganarse la vida honradamente. Es un cuadro de la época tan acertado que a él escapan pocos sectores de la sociedad. Además del juego, aborda la escasez de caminos que existen para el intercambio del campo con la ciudad, las instituciones penales como formas de transformación de engendros negativos y por último, la pésima condición en que se encontraba la educación, todo esto gracias a los gobiernos que dirigían al país.. 11. Jorge Luis Arcos: ‘’Félix Varela, pensador y ensayista. Radicalización de la. ideas filosóficas y políticas: la independencia’’, en: Historia de la Literatura Cubana, Editorial Letras Cubanas, La Habana, Cuba, tomo I, p. 92.. 24.
(25) Está dado, en lo que a lenguaje respecta, por una calidad gramatical intachable pero a la vez fácil de comprender, debido a que debía llegar claro su mensaje político a todo aquel que tuviera la oportunidad de leer este ensayo capital. Baste citar a Diana Iznaga para comprender la importancia de Saco a nuestras letras: ‘’Su estilo, fresco y directo, su criollo sentido del humor, su férrea lógica, no han perdido actualidad, y aunque casi todas sus ideas se hayan ido superando por la historia, puede hombrearse con muchos ensayistas de la primera mitad de este siglo, e incluso ganarles la palma de la contemporaneidad’’ 12 . Estos exponentes del género como podemos apreciar están implicados en un proceso de búsqueda de nuestra expresión y de conformación de un pensamiento que comenzaba a asumir una perspectiva acorde a nuestra realidad. Es ya en las primeras décadas de la segunda mitad de este siglo donde los ensayos están enmarcados cada vez más por la ostensible búsqueda de una definición de cubanía en pleno proceso de formación. El género logra abarcar una diversidad temática y autoral que es de relevancia en nuestras letras. No obstante, a pesar de que no son los grandes paradigmas de Varona y Saco si nos dan una panorámica acertada y profunda de las inquietudes personales que se presentan en la etapa. José Fornaris incursionó en la materia con no poco acierto; partía de la idea de que para ejercer la ensayística se debía tener un valioso caudal de conocimientos para hacer de ella un instrumento razonable de justicia e imparcialidad. El más significativo de sus ensayos se titula ‘’¿Será preciso ser poeta para ser crítico?’’, en el cual no nos da un enfoque totalmente científico de la realidad literaria; no obstante, son válidos sus acercamientos. La ensayística de Mendive se distinguía por el examen minucioso de la obra en sí. Se dedicaba a desmembrar el objeto de análisis para llegar a conclusiones particulares sobre el proceso de creación, como lo hace magistralmente en su ensayo ‘’Influencia de la poesía’’.. 12. Diana Iznaga: ‘’Ensayismo y polémica en el pensamiento político-social de. José Antonio Saco’’ en: Historia de la Literatura Cubana, Editorial Letras Cubanas, La Habana, Cuba, tomo I, pp. 219-220.. 25.
(26) Es válido mencionar además entre ellos, a Juan Clemente Zenea el más agudo y sistemático de los ensayistas del período. Pero, no es hasta 1868-1898 que el género forma parte de la culminación del proceso a través del cual madura la conciencia nacional. Quizás como nunca, estos treinta años ubicados ya hacia finales del siglo XIX, representan una sólida vinculación unitaria en todos los aspectos de la vida cubana. La maduración del pensamiento y el tener que enfrentarse a un momento de crisis en casi todos los aspectos de la vida nacional, contribuyó al indudable auge de la ensayística que logró agrupar un impresionante número de escritores. Dentro de esta vertiente literaria se inscriben los ensayos de Aurelio Mitjans, cuyo trabajo principal es el Estudio sobre el movimiento científico y literario de Cuba (1890), el cual se ha convertido en un texto imprescindible para abordar nuestro desarrollo literario. A pesar de que Rafael María Merchán no sea en la época de los mejores, sí podemos destacarle a su favor ciertos trabajos que gozaron de holgura ensayístico-literaria como ‘’Poesías de Juan Clemente Zenea’’, ‘’Bécquer y Heine’’ y ‘’Estalagmitas en el lenguaje’’ en los cuales desplegó un estilo detallado y conciso. José de Armas y Cárdenas, más conocido como Justo de Lara, dio muestras de brillantez en su prosa desde muy joven. Con tan solo dieciséis años publica su primer artículo de corte ensayístico denominado ‘’La locura de Sancho’’ (1882). Desde esa temprana fecha hasta su muerte en el próximo siglo, Justo de Lara se dio a la tarea de dedicarse de lleno al estudio de la magistral obra El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha de Miguel de Cervantes a través de diferentes ensayos, de los cuales podríamos mencionar una selección: ‘’El Quijote de Avellaneda y sus críticas’’, ‘’Algo sobre Don Quijote’’, ‘’Los dos Quijotes’’, entre otros. A pesar de dedicarse a estudiar esta obra en particular, también se interesó en otros temas de la cultura europea en general. como. lo. demuestran. sus. ensayos. ‘’Los. contemporáneos. y. Shakespeare’’ y ‘’La reforma y el renacimiento en el siglo XVI y Marlowe’’. Las obras de Ricardo del Monte, sobrino del prestigioso Domingo del Monte, fueron presentadas también al público, de ellas, la que más se afianza en nuestra tradición fue El efectismo lírico (1877), en el cual realiza un estudio de las maneras de versar en las pasadas décadas. 26.
(27) Es necesario incluir dentro de este grupo a Julián del Casal, con su obra Bustos y rimas (1893). A pesar de que es más bien crítica que ensayística; en ella encontramos ensayos de gran valor como el dedicado a Bonifacio Byrne, en el cual sintetiza algunos de sus más importantes criterios sobre la poesía, en cuya esencia se veía expresado lo indefinido, lo oculto, lo distante, lo desconocido. A veces se peca por exceso o por defecto cuando de seleccionar una lista se trata. Sin embargo, a lo largo de estas tres décadas, existió un hombre en el gran sentido del término que hasta los días de hoy está presente en todos los aspectos tanto políticos como literarios, existe un antes y un después desde que José Martí tomó por vez primera su pluma, lo mismo para dar inicio al modernismo o para unir a las huestes cubanas con el objetivo de terminar con la angustia española del momento. Al igual que la leyenda del Rey Midas que todo lo que tocaba lo convertía en oro, Martí todo lo que llevaba al papel lo convertía en odas de alabanzas como lo prueba su continental ensayo ‘’Guatemala’’, cuando se hallaba de estancia en ese país en el año de 1877. Además, cuando Martí aborda la crítica, sobre todo de literatura y arte plásticas más que reseñas o artículos logra verdaderos ensayos. Entre sus más trascendentales trabajos críticos están los que le dedicara a Emerson, Longfellow y Walt Whitman, considerados verdaderos exponentes del género ensayístico. De su lenguaje, solo resta citar a Fina García Marruz para comprender su magnificencia: ‘’¿Qué recurso expresivo le fue extraño? Tan pronto recuerda los modelos del simbolismo musical como del parnasianismo escultórico o el sutil inacabado impresionista. Partiendo de la sustancial gravedad de la lengua madre, toma y admira de la francesa su mayor flexibilidad tanto como para aprender la ejemplar precisión de la inglesa, que fue en definitiva su segunda gran maestra. Todo depende de las exigencias del tema que trata. La idea de que el pensamiento ha de ajustarse a la forma, como la vaina al sable, le es esencial… 13 ’’. 13. Fina García Marruz y Cintio Vitier: Temas martianos, Biblioteca Nacional José. Martí, Departamento Colección Cubana, La Habana, 1969, p.223.. 27.
(28) En este breve bosquejo por la ensayística en el siglo XIX partimos desde sus inicios con Félix Varela hasta José Martí, en un proceso que va in crescendo a lo largo de los años y que va tener su punto clímax en las últimas décadas del siglo, debido a la calidad y cantidad de manifestantes del género. Es por esto que se considera un hecho único en nuestras letras y así los estudiosos lo han manifestado denominándola la ‘’edad de oro’’ 14 . Después de varios años de sacrificio por el pueblo cubano para obtener su independencia, el nuevo siglo nacía en Cuba sin diferencias, solo que ahora en vez de España eran los Estados Unidos de América los que regirían nuestra vida tanto política, económica, como socialmente. Por tanto, fue sin dudas momento de frustración aquellos años, debido a que el programa de acción que se habían forjado varias generaciones de cubanos encabezados por José Martí había quedado sepultado por la intervención norteamericana, lo cual se trasladó a las diferentes manifestaciones artísticas por medio de visiones disímiles. Es cierto, que el ensayo, con respecto a la etapa anterior, decae, debido en gran medida a las condiciones imperantes que no eran las más favorables para los escritores. No obstante, el ensayo será uno de los géneros más frecuentados. Es preciso señalar, sin embargo, que la obra de algunos de estos representantes de generaciones anteriores alcanza especial relieve y volumen en los primeros años del nuevo siglo, y que en ocasiones esas obras se convierten en inspiración a las nuevas promesas del género. Estamos hablando de Enrique José Varona, Enrique Piñeyro y Manuel Sanguily. A los tres se les considera la expresión más alta de la cultura cubana en los primeros albores del siglo XX. No obstante, hubo otros ensayistas que se destacaron como los poetas ensayistas Regino E. Boti y José Manuel Poveda. Además, vale destacar la presencia de Jesús Castellanos con sus textos críticos-ensayísticos reunidos en Los optimistas. Lecturas y opiniones. Crítica de arte (1914), los cuales revelan un tono descriptivo y efímero sin excesos verbales.. 14. Salvador Arias: ‘’Caracterización general de la etapa’’, en: Historia de la. Literatura Cubana, Editorial Letras Cubanas, La Habana, Cuba, tomo I, p. 572.. 28.
(29) José Antonio Ramos es también un notable ensayista y analista de la circunstancia nacional, como lo demuestran Entreactos (1913) y Manual del perfecto fulanista (1916). Este último es un indiscutible documento de la época, debido a que trata con un realismo descarnado los rasgos que caracterizaban a la corrupción política que imperaba. La República nació, además, al calor de los ensayos de Fernando Ortiz, el tercer descubridor de Cuba, quien, por encima de cualquier otra contingencia, supo valorar en su momento histórico preciso el aporte de la cultura africana en esta tierra. Es muy común aceptar en la actualidad que dicho componente es parte de nuestra idiosincrasia, como lo es lo hispánico, gracias a su labor en Los negros brujos (1906), Los negros esclavos. Estudio Sociológico y de Derecho Público (1916), entre otros muchos donde el negro fue el protagonista. En este panorama sintético de la ensayística cubana, es probable que se hayan omitido alguna que otra personalidad destacada en el género, pero lo cierto es, que por lo menos, ellos no debieron faltar. Como no debe faltar en este recorrido los momentos que marcaron diferentes tonalidades e inquietudes a los ensayistas en su tiempo. Todo este recorrido hasta 1923 ha ido afianzando la solidez del género tanto en temática como personalidades. Si en los finales del siglo XIX hubo un despertar de la conciencia nacional y una explosión del género debido a las luchas por nuestra independencia, a tal punto que se le considera ‘’la edad de oro’’ del ensayismo cubano, no es menos cierto que a partir de la Protesta de los Trece (primer gesto de rebeldía de un grupo de jóvenes escritores, artistas e intelectuales) hasta el 31 de diciembre de 1958 el ensayo nuevamente deslumbra en Cuba, Latinoamérica y el mundo. Tal es así, que un avezado ensayista de nuestras letras contemporáneas ha dicho: ‘’La prosa ensayístico-crítica que floreció entre 1923 y 1958 se halla en las posiciones pinaculares de la literatura cubana del siglo XX; así lo garantiza el elevado sentido estilístico, la precisión de ideas y la profundidad analítica de los autores más representativos de las diversas tendencias y líneas. El ensayo y la crítica literaria cubanos alcanzaron en esta etapa rango cualitativo considerable dentro del ámbito de la lengua española: aparecieron obras. 29.
(30) cimeras de la literatura nacional e investigaciones de mucho calado, relativas a problemáticas nacionales y universales en muy variadas disciplinas. ’’. 15. El haber realizado este viaje al centro del ensayo europeo, americano y cubano no es un hecho azaroso, porque emprende una significación mayor: insertar el legado de estos ensayistas en Lezama; pues, como hombre de cultura universal acata todas las sutilezas del género para traspasarla y hacerlas únicas. Además, en el análisis se realiza más bien un estudio de corte filosófico del cronotopo debido a que Lezama se haya inmerso en ese mundo dialéctico como lo están la mayoría de los representantes que hemos trastocados con nuestra pluma. Podemos mencionar también, que los ensayistas de nuestra isla pretenden desde el género traslucir un espacio autóctono que ha dejado de ser percibido como nuestro; al cual, a través de la visión crontópica, José Lezama Lima le devuelve en cierto sentido la dignidad de lo cubano.. 15. Virgilio López Lemus: ‘’El ensayo y la crítica’’ en: Historia de la Literatura. Cubana, Editorial Letras Cubanas, La Habana, Cuba, tomo II, p. 665.. 30.
(31) I. II Aportes de los estudios literarios ensayísticos. Las palabras, al igual que las costumbres, están sujetas a la tiranía de las modas. En nuestro siglo, y con especial énfasis en los últimos años, tanto los escritores como los editores han dado en denominar "ensayo" a todo aquello difícil de agrupar en las tradicionales divisiones de los géneros literarios. Si a esto unimos la vaguedad del término y la variedad de las obras a las que pretende dar cobijo, no debe extrañarnos que las definiciones propuestas se expresen sólo en planos generales. Mientras en el Johnson’s Dictionary se le considera como ‘’una salida vaga del pensamiento; una obrita irregular e indigesta, y nunca una composición formal y ordenada’’ 16 , en el diccionario Cervantes se define el ensayo como "escrito, generalmente breve, sin el aparato ni la extensión que requiere un tratado completo sobre la misma materia" 17 . No es necesario un examen meticuloso para determinar lo inoperante de estas definiciones: sólo hacen referencia a la forma y, por otra parte, presentan al ensayo como a un hermano menor del tratado, como algo que no llegó a desarrollar lo que tenía en potencia. En la búsqueda de una definición o caracterización del ensayo, es no sólo conveniente, sino preciso, remontarse a la obra de Miguel de Montaigne, creador del género ensayístico según la posición tradicional de la crítica literaria. Montaigne, en efecto, fue el primero en usar el término "ensayo", en su acepción moderna, para caracterizar sus escritos, y lo hizo consciente de su arte y de la innovación que éste suponía. En el ensayo número 50 del libro primero, que tituló "De Democritus et Heraclitus", nos da una "definición" que todavía posee hoy algo más que valor histórico: "Es el juicio un instrumento necesario en el examen de toda clase de asuntos, por eso yo lo ejercito en toda ocasión en estos ensayos. Si se trata de. 16. The Samuel Johnson Sound Bite Page Some of Johnson's Dictionary. Definitions. Definition,. en. http://www.google.com/search?q=cache:uFh0tQXcs7IJ:www2.udec.cl/~litterae/antes/lit te01/html. 17. F. Álvaro Francés: Cervantes Diccionario Manual de la Lengua Española,. Editorial Pueblo y Educación, Ciudad de La Habana, Cuba, 1988, p. 292.. 31.
(32) una materia que no entiendo, con mayor razón me sirvo de él, sondeando el vado desde lejos; y luego, si lo encuentro demasiado profundo para mi estatura, me detengo en la orilla. El convencimiento de no poder ir más allá es un signo del valor del juicio, y de los de mayor consideración. A veces imagino dar cuerpo a un asunto baladí e insignificante, buscando en qué apoyarlo y consolidarlo; otras, mis reflexiones pasan a un asunto noble y discutido en el que nada nuevo puede hallarse, puesto que el camino está tan trillado que no hay más recurso que seguir la pista que otros recorrieron’’ 18 . A pesar de ser una muy primigenia y personal forma de caracterizar el ensayo, lo cierto es que el autor lo consideró en su momento como un experimento literario, una nueva expresión de la propia personalidad. Desde su punto de vista en el ensayo se nos presentan diversos asuntos, a veces los más externos, desde un punto de vista muy personal, desarrollados en su propio ambiente espiritual. José Ortega y Gasset, que lo elevó a una altura de prestigio en los círculos intelectuales, se expresa ya en 1914 de forma muy distinta: "Se trata, pues, lector, de unos ensayos de amor intelectual. Carecen por completo de valor informativo; no son tampoco epítomes —son más bien lo que un humanista del siglo XVII hubiera denominado 'salvaciones'—. Se busca en ellos lo siguiente: dado un hecho —un hombre, un libro, un cuadro, un paisaje, un error, un dolor—, llevarlo por el camino más corto a la plenitud de su significado. Colocar las materias de todo orden, que la vida, en su resaca perenne, arroja a nuestros pies como restos inhábiles de un naufragio, en postura tal que dé en ellos el sol innumerables reverberaciones" 19 . Esta "definición" que nos entrega Ortega y Gasset, tres siglos después de que Montaigne nos diera la suya, sigue siendo fundamentalmente la misma. La forma y el contenido, han evolucionado; la esencia del ensayo es, sin embargo, aquella que Montaigne le proporcionó. Las definiciones hasta aquí. 18. Michael de Montaigne: Los ensayos (según la edición de 1595 de Marie de. Gournay), Edición y traducción de J. Bayod Brau, Editorial Barcelona: El Acantilado, 2007, p. 153. 19. José Emilio Osses: "El fenómeno de creación ensayística y su sentido en. Ortega" en: Revista Chilena de Literatura 24, 1984, p. 10.. 32.
(33) indicadas, si bien concretas en algunos aspectos, resultan, en definitiva, insuficientes. Para Enrique Díez-Canedo, poeta, periodista y ensayista nos comenta al respecto: "el ensayo viene a dar denominación literaria al escrito, difundido hoy preferentemente gracias a la prensa periodística, en que se discurre, a la ligera o a fondo, pues no son la inconsistencia y la brevedad condiciones esenciales suyas, sobre un tema de cualquier naturaleza que sea". 20 En este caso, es necesario que el ensayista se sepa entre amigos, que converse con los lectores que asiduamente lo leen, no como el escritor consciente y preocupado del valor de la palabra escrita, sino con la confianza que emana de la charla. Sólo así estará incitado a escribir también de las cosas en apariencia triviales y a entregársenos en cada rasgo de su pluma. Eduardo Gómez de Baquero, crítico y ensayista, no llega, a pesar de ser más explícito, nada más que a enfocar un grupo específico de ensayos: "El ensayo es la didáctica hecha literatura, es un género que le pone alas a la didáctica y que reemplaza la sistematización científica por una ordenación estética, acaso sentimental, que en muchos casos puede parecer desorden artístico. Según entiendo el ensayo, su carácter específico consiste en esa estilización artística de lo didáctico que hace del ensayo una disertación amena en vez de una investigación severa y rigurosa. El ensayo está en la frontera de dos reinos: el de la didáctica y el de la poesía, y hace excursiones del uno al otro." 21 De las definiciones expuestas, encontramos que existe una pluralidad de significados sobre la conformación del concepto y la práctica del ejercicio ensayístico. Sin embargo, esta plurivocidad de significados nos sirve de orientación, ya que si bien es cierto que no existe una definición que comprenda todos los elementos constitutivos de un ensayo, sí nos. 20. José María Fernández Gutiérrez: Enrique Díez-Canedo: su tiempo y su obra,. Editora Diputación Provincial, 1984, p. 19. 21. Salud Jaramillo y Víctor Mendoza: ‘’Guía para la Elaboración de Ensayos de. Investigación’’, en: Razón y palabra, octubre-noviembre del 2004, # 41, en www.razonypalabra.org.mx. 33.
(34) proporcionan las bases para entender la riqueza de sus características comunes. De éstas, podríamos extraer una primera aproximación para definir al ensayo como la preocupación estética para la creación de recursos expresivos junto al afán de plantear y debatir temas de interés actual tanto en el campo de la literatura, como en el campo del periodismo o de la ciencia. Resignificando la definición que Gómez Vaquero nos da sobre los ensayos, consideramos que éste es el punto de frontera entre los reinos de la ciencia, la didáctica y la imaginación poética, donde el ensayista hace permanentemente excursiones hacia uno y otro punto de referencia. Por eso llegamos a Alfonso Reyes, quien definió al ensayo como el “centauro de los géneros”, donde, “hay de todo y cabe todo, propio hijo caprichoso de una cultura que no puede ya responder al orbe circular y cerrado de los antiguos, sino a la curva abierta, al proceso en marcha, al etcétera” 22 . Con precaución lo ubicó dentro de la literatura ancilar, pues las bellas letras le prestan al ensayo sus atributos para tratar temas que no son necesariamente literarios. La imagen del centauro expresa bien la naturaleza compuesta del género, un territorio mudable donde se concilian ciencia y arte, la razón y la emoción, el arco abierto a la novedad, presto a congregar el rigor de los conceptos con el vuelo de las intuiciones. Pocas formas literarias tienen tanta necesidad de alcanzar un alto grado de perfección para ser de valor y así lo quiere ver Enrique Anderson Imbert cuando plantea que: ‘’El ensayo es una composición en prosa, discursiva pero artística por su riqueza en anécdotas y descripciones, lo bastante breve para que podamos leerla de una sola sentada, con un ilimitado registro de tema interpretados en todos los tonos y con entera libertad desde un punto de vista muy personal… El ensayo consiste en poetizar en prosa el ejercicio pleno de la inteligencia y la fantasía. 22. del. escritor.. El. ensayo. es. una. obra. de. arte. construida. Edgar Montiel. "El ensayo americano, centauro de los géneros", en: El. humanismo americano. Filosofía de una comunidad de naciones, Editorial Fondo de Cultura Económica, Perú, 2000, p. 173.. 34.
(35) conceptualmente; en una estructura lógica, pero donde la lógica se pone a cantar.’’. 23. Es cierto que estas definiciones no pueden satisfacernos a la hora de hacer un somero análisis del libro Tratados en La Habana de José Lezama Lima; sin embargo, nos proporcionan características suficientes para determinar lo que es el género ensayístico en sí y así poder comprender mejor e insertar las variantes cronotópicas que pueden introducirse en el género, las cuales podemos concentrarlas en las siguientes observaciones: El ensayo es un escrito en prosa lindante con la didáctica y la poesía por lo que el ensayista de naturaleza ha de poseer las raras cualidades del intelectual y del poeta. El ensayista es un poeta con los pies en la tierra, consciente de los problemas actuales, a los que aplica su ingenio inquisitivo, con el único propósito de hacer reflexionar sobre aquello que él eleva al plano de lo universal. Nos presenta diversos asuntos, a veces los más externos, desde un punto de vista muy personal, desarrollándose en su propio ambiente espiritual. Maneja su asunto como un artista, un artista pensador. Si es posible señalar al ensayo otra finalidad, es la de sugerir pensamientos, acaso con mayor eficacia que ninguna otra forma literaria. Un ensayo es aquello que puede lograr en breves líneas el nacimiento de una idea, la cual se mueve al principio lentamente indecisa y luego, fortalecida, se lanza hacia el espacio, dominadora. El ensayo es un concepto incitante que invita a transgredir las normas estéticas y morales. El ensayista prefiere temas de actualidad en conexión con la condición humana. Nuestro interés es centrarnos sucintamente ahora en un grupo de jóvenes poetas y ensayistas que se unieron para fundar una revista, la cual es vista como una de las cimas de su tiempo, en un ámbito cultural rico en tradiciones y al que ella vino a contribuir con su muy destacado interés por la eminencia literaria, en especial poética, de su fundador principal: José Lezama Lima. Pues sí, nos estamos refiriendo a la tan alabada y a la vez rechazada Orígenes.. 23. Enrique Anderson Imbert: "Defensa del ensayo", en: Ensayos, Ediciones. Tucumán, 1946, pp. 122.. 35.
(36) I. III Orígenes, Lezama y sus principales integrantes. El complejo lapso histórico de los años cuarenta y luego el agitado ambiente de la década del 1950 en Cuba, fueron tiempos privilegiados para el cultivo del ensayo. El crecimiento cualitativo del ensayo se verifica no sólo por la calidad de un conjunto de excelentes paradigmas del género, sino por las propuestas estéticas que ellos representan, sin que se advierta un período de careos ni enquistamientos de posiciones y credos. Los ensayistas más activos del lapso logran elevarse sobre las mediocres circunstancias sociales, políticas y económicas republicanas, para forjar uno de los momentos cimeros de la evolución del género en Cuba a través de un ambiente de creación vivo y decisivo que compromete a todos los ensayistas de Orígenes (José Lezama Lima, Cintio Vitier, Virgilio Piñera, Gastón Baquero, Ángel Gaztelu, Justo Rodríguez Santos, Octavio Smith, Eliseo Diego, Fina García Marruz y Lorenzo García Vega). La característica más general y acaso más perdurable de estos ensayistas fue su proyección universal. Claro, cada uno de estos ensayistas aporta algo singular al proceso ensayístico insular: la memoria creadora de Diego, el orbe simbólico de Fina García Marruz, el mundo fabuloso de Smith, la poética de las formas y de la muerte de Baquero, el mundo teológico de Gaztelu, el alucinante universo fragmentado de García Vega, las sugestiones vagamente oníricas de un Rodríguez Santos, la intensa inmanencia caótica de Piñera, la extrañeza de Vitier y la espiral de la imagen poética de Lezama. En todos los círculos literarios de América la revista Orígenes y cuanto se hace en su ámbito es objeto de la mayor estimación, por la calidad y la seriedad de sus empeños. Es indudable que la generación nacida de Orígenes ha dado con una manera de ver y de sentir lo cubano, pues los miembros del grupo decidieron construir su propio mundo. Fue un universo blando, impenetrable, donde se vivía en estado de gracia. Lo que importa en última instancia en ellos, más allá de todas las consideraciones que podamos hacer sobre la percepción de un contexto social o de ciertos estereotipos de la cubanidad, es su profunda aprehensión de la realidad en general.. 36.
(37) Este Grupo resolvió el dilema que habían soportado nuestras letras entre lo nacional y lo universal, al emplazar al ensayismo cubano dentro de las corrientes estéticas de la contemporaneidad. Lo que había nacido al calor de un futuro histórico (el estilo cubano), se convierte en memoria de salvación, en nostalgia y testimonio de una integridad espiritual. Lo histórico se torna en sustancia. El ideal de la Nación, liquidada tristemente en su primera fase política de la República, empieza a vivir como fábula. Hay así en los ensayos del Grupo Orígenes la coherencia de un destino. En la revista, Lezama desarrolló una importantísima labor de promoción cultural, ayudando a configurar uno de los movimientos más significativos de la literatura cubana. Esta labor que se desarrolló sin ningún apoyo. oficial. constituyó. prerrevolucionaria,. un. una. sólido. contrapartida. valladar. contra. de la. la. pseudocultura. penetración. cultural. norteamericana, así como contribuyó además a la defensa y afirmación de algunos de nuestros valores culturales más genuinos. Por una lado, el movimiento o Grupo Orígenes, impulsado por Lezama, se proyecta en su ideario como un movimiento de defensa y afirmación de nuestros valores culturales: proceso integrativo; y, por otro, como un movimiento de oposición y resistencia a la pérdida, mediatización o enajenación, de esos valores del proceso desintegrativo. De ahí que Lezama, en 1967, al valorar el sentido de las revistas y del movimiento origenista, señalara: ‘’Aquellas páginas, aquellos pequeños cuadernos son buscados al paso del tiempo como símbolos de salvación, como una de las pocas cosas que perduraron en una época donde la ruina y la desintegración avanzaban con un furor indetenible.’’. 24. Sin el ánimo de alcanzar conclusiones definitivas sobre un tema tan amplio, podemos mencionar algunos aspectos que desempeñaron en su época el Grupo Orígenes y que sirvieron de acicate para futuras generaciones: contribuyeron a la formación de una cultura y una conciencia nacional; fueron la expresión de una cultura propia y de la búsqueda de una identidad regional en 24. José Lezama Lima: ‘’Un día ceremonial’’, en: Imagen y posibilidad, Editorial. Letras Cubanas, Ciudad de La Habana, Cuba, 1981, p. 45.. 37.
(38) oposición a la cultura metropolitana colonial; sirvió como vehículo para el conocimiento de creadores de otras latitudes y estimuló a la creación literaria. En fin, la obra de estos creadores está en una sutilísima sintonía con el quehacer de los artistas que encontraron acogida en Orígenes, pues se nutren de presupuestos equivalentes: ‘’la concepción de la cultura en general y del arte en particular como salvadores de la nación; la noción cristiana de que el arte es una singular manifestación de lo divino, lo cual exige del creador una actitud ética especial dirigida por una triple fidelidad: a lo trascendente, a la tradición y a su oficio; la relectura de los textos que conforman la herencia artística insular, para legitimar a partir de ellos la creación contemporánea; la certeza del posible cumplimiento del ideal renacentista de la unidad coral de todas las artes, y, por sobre todas las cosas, el convencimiento de que sus creaciones ayudan a conformar una teología, un destino para el país, en el cual cada manifestación, cada género, tiene una misión específica’’. 25. .. José Lezama Lima es la figura central del Grupo Orígenes y uno de los mayores creadores cubanos, al menos dentro del ámbito del idioma en lo que va de siglo, contribuyó decisivamente a transformar el ensayo nacional. Si repasamos su obra ensayística desde Analecta del reloj pasando por La expresión americana hasta llegar a Tratados en La Habana constataremos una virtud obsesiva, reiterada, una órbita cultural en la historia de la humanidad y en ella Lezama se desplaza. Sus puntos de apoyo se mueven desde la mitología greco-romana al Renacimiento, del Barroco al arte simbolista, demostrando así lo abarcador que puede ser la conjugación espacio-tiempo en sus ensayos. Es que la obra de Lezama Lima ahonda y ensancha los límites de sus orígenes en la vastedad de toda una cultura universal y de los diferentes atributos de la condición humana. Es decir, sus mitos y su historia, su necesidad de trascendencia, los alcances de la razón y la capacidad destructiva de sus instintos, sus sueños y sus realidades, y a través de todos ellos la capacidad de ver, sentir y hacer siempre lo particular en lo general y lo general en lo particular. 25. Roberto Méndez: ‘’Una resistencia erguida frente al tiempo’’, en: La dama y. el escorpión, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2000, pp. 280-281.. 38.
(39) Caemos en cuenta de que el disgusto, la molestia o el deslumbramiento que nos produce esta prosa abre apenas una discusión, no somos nosotros los que problematizamos; es él quien problematiza a veces con nuestra indiferencia o nuestra pasividad.. 39.
(40) 40.
(41) Capítulo II: Dimensiones del cronotopo en Tratados en La Habana, de José Lezama Lima. El tiempo y el espacio en la literatura son, sin duda, categorías amplias y abarcables. A través de su análisis la obra adquiere un carácter más total, más íntegro. El tiempo y el espacio artístico incluyen y dan valor tanto al contenido como a la forma. Mijaíl Bajtín es un hombre crucial para las ciencias literarias modernas. Sus estudios sirvieron de inspiración a las nuevas generaciones de teóricos que nacieron al calor de su obra, dentro de ella, podemos apreciar su estudio ‘’Formas del tiempo y el cronotopo en la novela’’ que es esencial para un trabajo como el que proponemos. Con Bajtín sabemos perfectamente que espacio y tiempo no existen separados; que no hay espacio sin tiempo, ni tiempo sin espacio, por más que nuestras operaciones separadoras insistan en ello. La noción de cronotopo es mucho más que un término feliz: es un concepto que se resiste a ser pensado, y que insiste en ser vivido, vivenciado y experimentado. El concepto de cronotopo está definido como ‘’intervinculación esencial de las relaciones temporales y espaciales asimiladas artísticamente en la literatura’’. 26 Bajtín insiste en la indivisibilidad de espacio y tiempo literarios, en la importancia genérica del concepto por él trazado y en el carácter rector del tiempo dentro del mismo. La sólida fundamentación del concepto es rica, porque lo caracteriza tanto en su condición de categoría formal como de contenido, o sea, con la noción del cronotopo no sólo se definen problemas de estructuración discursiva y ordenamiento compositivo, sino que atiende al sentido global del texto. En Lezama, tiempo y espacio no son categorías fijas. Es cambiante en infinitas relaciones. Esta particularidad espacio-temporal hace que el volumen Tratados en La Habana conformado sea igualmente infinito y siempre particular.. 26. Mijaíl M. Bajtín: ‘’Formas del tiempo y del cronotopo en la novela’’, en:. Problemas literarios y estéticos, Editorial Arte y literatura, Ciudad de La Habana, Cuba, 1986, p. 269.. 41.
(42) El cronotopo lezamiano descansa en la mayoría de los ensayos a través de la imantación de lo fragmentado. ‘’Por tanto, la temporalidad que amenaza lo continuo debe ser vencida; o al menos intentar su enfrentamiento. Es así que la poética lezamiana se pronuncia en un avance fragmentario, fusión de la unidad más simple y elemental, ínfima partícula de materia poética que integre, en destellos, la unidad’’ 27 . Será entonces, a partir de los fragmentos, que se llega a una totalización de lo compartimentado. Fragmentos y sucesos guardan la misma probabilidad de cohesión con otros más lejanos en el tiempo o el espacio, extraños por su idéntica participación en la disgregada sustancia universal: ‘’Mientras que la anterior generación de pintores – aquella que se había despegado de los académicos, había mostrado una muy trágica irresolución: la técnica infiel y las formas yuxtapuestas, ambas desacordes; la actual, se sentía más resuelta al aunar experiencia de trabajo y forma adquirida. ¿Podía situarse acaso por eso en una actitud presuntuosa?’’. 28 Sucesos que establecen enlaces ocultos con otros, imprevistos para un acostumbrado y cronológico suceder, donde lo posterior retrocede a ser causa de lo que anticipa. La imagen que quiere mostrar cambia de forma constantemente debido a su condición de incesante temporalidad junto a un espacio elástico que alcanza las dimensiones vivas de un macrocosmos fluyente y móvil: ‘’Y los que quieren estropear una cosa nuestra, afirmando que en la cultura griega hubo un barroco y otro en el medioevo, y otro en la China, creen estáticamente que el barroco es una etapa de la cultura y que se llega a eso, como se llega a la dentición, a la menopausia o a la gingivitis…’’ 29 La unidad de sus distintos fragmentos hará trascender el germen del espacio, en un contexto particularmente americano y dentro de él, insular. Son. 27. Lourdes Rensoli e Ivette Fuentes: ‘’Tiempo y espacio: hacia la infinita. posibilidad’’, en: Lezama Lima: una cosmología poética, Editorial Letras Cubanas, La Habana, Cuba, 1990, p. 76. 28. José Lezama Lima: ‘’Todos los colores de Mariano’’, en: Tratados en La. Habana, Editorial Ùcar García S. A, La Habana, Cuba, p. 346. 29. José Lezama Lima: ‘’En una exposición de Roberto Diago’’, ed. Cit, p. 364.. 42.
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