Efectividad del programa de intervención psicológica para el autocontrol del consumo tabáquico
Texto completo
(2) Resumen. La investigación tuvo como objetivo evaluar la efectividad del Programa de Intervención Psicológica para el Autocontrol del Consumo Tabáquico, como recurso terapéutico para propiciar su cesación o reducción en estudiantes universitarios. El estudio se desarrolló en dos etapas, la primera estuvo dirigida al diseño y validación por criterio de especialistas de la propuesta. En la segunda se evaluó su efectividad mediante un estudio pre-experimental. Fueron empleadas como técnicas: entrevistas estructuradas, el cuestionario de percepción de riesgo en el tabaquismo, el cuestionario de razones para fumar, el cuestionario de estadios de cambio y la escala de confianza en situaciones de fumar. Para el análisis de los datos se empleó el paquete estadístico SPSS 20.0 para Windows, específicamente análisis de frecuencia y test de Wilcoxon para muestras relacionadas. Los resultados en la Etapa I permitieron validar el Programa de Intervención Psicológica para el Autocontrol del Consumo Tabáquico por criterio de especialistas, considerando la solidez de su diseño lógico-metodológico y la coherencia interna entre objetivos generales de las sesiones, sistema de actividades empleadas y sus correspondientes objetivos. En la etapa II se identificaron efectos favorables tras la aplicación de la propuesta terapéutica consistentes en el ajuste de la percepción de riesgo de los participantes y un enriquecimiento de sus habilidades para el control del consumo. Esto se tradujo en logro de la cesación o reducción del consumo en la totalidad de la muestra, determinando la efectividad de la propuesta terapéutica. Finalmente se ofrecen conclusiones y recomendaciones.. Palabras claves: autocontrol, percepción de riesgo, programa de intervención psicológica, cesación tabáquica..
(3) Abstract. The main objective of this research was to evaluate the effectiveness of the Self-control Psychological Program to Tabaquism as a therapeutic resource to quit, or decrease, the tobacco use in college students of the Central University of Las Villas. The research was development in two stages. First, the program was design and validated by specialist criteria. Second stage was a pre-experimental study to evaluate the effectiveness of the program using a pre-post single group design. Where used the smoking reason to smoke questionnaire, the change stages questionnaire, the risk perception tabaquism questionnaire and structured interviews. The SPSS version 20.0 was used to the statistical data analysis. Specifically where used a frequency analysis and the Wilcoxon test for related samples. In the first stage the researchers validate the proposed program by specialist criteria, considering the methodological design strength and logic between the programs general objectives, session activities and session’s objectives. In the second stage where identified positive effects through the improvement of the risk perception, consumption control abilities and smoking cessation. Key word: self-control, risk perception, psychological program, smoking cessation.
(4) Índice. Introducción Capítulo I. 1. 1. El tabaquismo como problema de salud: generalidades para su estudio. 1.1. Drogas, una definición necesaria. 1.2. Adicción y dependencia. ¿Se precisa una diferenciación? 1.3. Tabaquismo y conceptos relacionados. 2. Bases teóricas en el tratamiento del tabaquismo: proceso de adopción de precauciones. 3. Autocontrol, precisiones conceptuales. 3.1. Cesación tabáquica como expresión conductual del autocontrol: etapas del proceso. 4. Alternativas terapéuticas al tabaquismo: la pertinencia de la integración 4.1. Antecedentes e Iniciadores. 4.2. Vías de Integración. 4.3. Estado Actual de la Psicoterapia Integrativa.. 5 6 6 8 9 11 12 14 16 17 18. Capítulo II 1. Diseño metodológico 2. Etapa I 2.1. Selección de la muestra 2.2. Participantes 2.3. Descripción de las técnicas 2.4. Procedimiento 3. Etapa II 3.1. Selección de la muestra 3.2. Participantes 3.3. Descripción de las técnicas 3.4. Procedimiento 4. Operacionalización del las variables 5. Análisis de los datos 6. Consideraciones éticas. 20 21 21 21 21 22 22 23 23 23 25 26 30 30. Capítulo III 1. Análisis de los resultados de la Etapa I 1.1. Diseño del Programa de Intervención Psicológica para el Autocontrol del Consumo Tabáquico 1.2. Resultados de la evaluación del Programa por criterio de especialistas 2. Análisis de los resultados de la Etapa II 2.1. Análisis Integrador. Conclusiones Recomendaciones Referencias Bibliográficas Anexos. 32 32 73 74 78 80 81 82.
(5) Introducción. Actualmente existen en todo el mundo cerca de mil 100 millones de fumadores, de ellos en el presente año 2013 morirán alrededor de 1.2 millones, cantidad que se preveé aumente a más de 8 millones para el año 2020 (Organización Mundial de la Salud, 2012). Los decesos a causa del humo de tabaco ajeno ascienden a 600 mil, constituyendo el 31% menores de edad (González, 2013). El consumo de tabaco, en cualquiera de sus modalidades, está relacionado con aproximadamente treinta enfermedades de las cuales al menos diez son distintos tipos de cáncer, explica el 50% de las enfermedades cardiovasculares y es la principal causa etiopatogénica en el 95% de los diagnósticos de cáncer de pulmón (Fernández, Muñoz, García & López, 2010; Novoa-Gómez, Barreto & Silva, 2012). Lo anterior se debe a que, mediante el humo de tabaco se inhalan más de 200 sustancias químicas nocivas (González, 2001) que dañan los tejidos expuestos directamente a ellas (Salvador, Cordoba, Planchuelo, Nebot, Becoña, Barrueco & Riesco, 2005). De todas, se reconoce como componente activo fundamental, en proporción aproximada al 1-2,5% del peso del tabaco, la nicotina (González, 2001). El elevado potencial adictivo de la misma tiene una incidencia directa en la modificación de los neurotransmisores y la dinámica cortical (Jiménez, Bascarán, García, Sáiz, Bousoño & Bobes, 2004). Más allá de sus propiedades bioquímicas y fisiológicas de actuación sobre el organismo humano, en torno al cigarro se estructuran mitos y rituales de consumo entre otros procesos de naturaleza psicosocial, configurándose un estilo de comportamiento y un acto complejísimo: el tabaquismo (Zaldívar, 1990). El cual se define como una “enfermedad adictiva crónica no transmisible que produce dependencia física y psicológica, causando graves consecuencias para la salud” (OMS, 1992). Considerando que el tabaquismo es en sí mismo una enfermedad, además de ser la segunda causa de morbi-mortalidad prematura prevenible en el mundo (García,. Lozano &. Valencia, 2011), resulta pertinente desde nuestra ciencia, encaminar las acciones hacia su prevención secundaria. En el orden terapéutico, tras más de 40 años de abordaje de la temática (Becoña, 2003), se reporta la implementación de programas conductuales, motivacionales, de prevención de recaídas y cognitivo-conductuales (Niaura y Abrams,.
(6) 2002; Orleans y Slade, 1993; Schwartz, 1987). Sin embargo, los mejores resultados no sobrepasan el 35% de la efectividad al año de tratamiento (Becoña, 2003). El tabaquismo es una conducta, cuando menos, compleja. En ella intervienen factores biológicos de dependencia a la nicotina; factores sociales de disponibilidad, accesibilidad, publicidad y factores psicológicos de reforzamiento y procesos cognitivos (Becoña, 2003). En este sentido, consideramos que todas las opciones interventivas antes referidas comprenden aristas que permiten abordar certeramente dimensiones del fenómeno pero, por sí misma, ninguna abarca su dimensión totalitaria (Cárdenas-Rodríguez & de Armas, 2010), destacando la necesidad de realizar intervenciones de manera más integral. Concebir, diseñar e implementar estas acciones para población joven constituye en la actualidad una premisa fundamental. Resultan alarmantes las edades cada vez más tempranas en las que se inicia el consumo del tabaco, se estima que el 90% de los fumadores del orbe comenzó antes de los 19 años. En nuestro país esta cifra desciende al período comprendido entre los 12 y 16 años de edad en el 40% de los fumadores (Álvarez, 2012). En el caso particular de los jóvenes que cursan estudios universitarios existen evidencias que avalan esta etapa como propicia para la iniciación, consolidación o aumento del consumo tabáquico. Se parte de considerar la gran exigencia intelectual, ansiedad y estrés académico que supone la integración a la educación superior (Luccioli, Negri, Piña, Herrera 2004), acompañado de creencias erróneas que relacionan la capacidad de concentración, rendimiento y productividad con el tabaco (Fernández, 2009). De esta forma, si bien el contexto universitario puede ser considerado como una oportunidad desarrolladora, también puede constituir un escenario “amenazante o de riesgos para la salud” (Nieves, Molerio, Herrera, Otero & Quintana, 2008). La Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas (UCLV) no se encuentra ajena a esta tendencia. De una matrícula de 5186 estudiantes que integran el Curso Regular Diurno, 309 se registran como fumadores regulares. Al respecto, consideramos la existencia de un subregistro de fumadores ocasionales, además de una cifra no despreciable de fumadores pasivos..
(7) Desde el Centro de Bienestar Universitario (CBU) de esta propia universidad, se ha desplegado una labor investigativa que constituye antecedente de la presente investigación. En este marco se ha identificado que los estudiantes poseen una baja percepción de riesgo sobre los efectos nocivos que el tabaquismo tiene para la salud, así como insuficiencias en cuanto al trabajo de prevención desarrollado en las facultades (Hernández, 2011; González, 2011; Hernández, 2012; Álvarez, 2012). Además, en el orden instrumental se han diseñado herramientas para dar respuesta a la problemática. Se destaca en este caso, el Programa de Intervención Psicológica para la Cesación Tabáquica (Hernández, 2012). Sin embargo, estos diseños no han sido consolidados en cuanto a su implementación. Partiendo de la evidencia científica que destaca al tabaquismo como uno de los mayores problemas de salud de la actualidad; así como la necesidad de generar estrategias eficientes para su tratamiento especialmente en jóvenes universitarios, la presente investigación se ha planteado el siguiente problema científico: Problema de Investigación: . ¿En qué medida resulta efectivo el Programa de Intervención Psicológica para el Autocontrol del Consumo Tabáquico como recurso terapéutico para propiciar la cesación en estudiantes universitarios?. Objetivo General: . Evaluar la efectividad del Programa de Intervención Psicológica para el Autocontrol del Consumo Tabáquico como recurso terapéutico para propiciar su cesación o reducción en estudiantes universitarios de la UCLV.. Objetivos Específicos: . Diseñar el Programa de Intervención Psicológica para el Autocontrol del Consumo Tabáquico para estudiantes universitarios.. . Validar la propuesta terapéutica por criterio de especialistas.. . Determinar los efectos del programa propuesto en la cesación o reducción del tabaquismo.. Hipótesis de Investigación:.
(8) El recurso terapéutico propuesto, sustentado en la adecuación de la percepción de riesgo y la estimulación de las habilidades de control del consumo, resulta efectivo para propiciar la cesación o reducción tabáquica. Los aportes teóricos del estudio están dados en la sistematización e integración de categorías de vital relevancia en la Psicología de la Salud, tales como autocontrol y percepción de riesgo, desarrollando las mismas de acuerdo a las particularidades del tabaquismo. Al respecto también se analiza la efectividad de las líneas terapéuticas más utilizadas para su tratamiento y las alternativas más promisorias en este sentido. En el orden metodológico se destaca el diseño y validación del Programa de Intervención Psicológica para el Autocontrol del Consumo Tabáquico, dirigido a estudiantes universitarios. También se explora su efectividad a partir de una primera aplicación piloto. La investigación permitirá, desde el punto de vista práctico, dar respuesta a una compleja problemática de salud, contribuyendo al incremento de la calidad de vida de los estudiantes universitarios. Los resultados que de esta se deriven apoyarán la disponibilidad de un proceder terapéutico que estimule la cesación temprana del hábito tabáquico. De modo tal que se sustente la concepción de las universidades como instituciones educativas, no solo centradas en la formación profesional, sino como espacios de formación, desarrollo y salud (Nieves, Molerio y Herrera, 2008). El informe de investigación se organiza a partir de tres capítulos fundamentales. En el primero de ellos se esbozan los referentes teóricos de la investigación, considerando las generalidades sobre el tabaquismo, las bases teóricas que rigen su estudio y las alternativas terapéuticas más utilizadas al respecto, destacando la pertinencia de la integración. En el segundo capítulo se expone el diseño metodológico del estudio: enfoque, etapas, instrumentos de evaluación, operacionalización de las variables y la estrategia para el análisis de los datos. En el tercero se presentan los resultados atendiendo a cada etapa. Además y acorde a los objetivos, se puntualizan las conclusiones de la investigación. Para dar cierre a la memoria escrita se precisan las recomendaciones del estudio, las referencias bibliográficas utilizadas y los anexos según el orden de aparición..
(9) Capítulo I: Marco Teórico Referencial 1. El tabaquismo como problema de salud: Generalidades para su estudio. El tabaco, planta originaria de América, pertenece a la familia de las solanáceas (González, 2001). Las formas de consumirlo varían desde la pipa, el tabaco torcido y la aplicación percutánea hasta la más común: el cigarro. Su componente activo fundamental, con elevado potencial adictivo, es la nicotina. La misma se encuentra en proporción aproximada al 12,5% del peso del tabaco (González, 2001) y tiene una incidencia directa en la modificación de los neurotransmisores y la dinámica cortical. Su ingestión activa los receptores nicotínicos y provoca la liberación de dopamina, asociada a su efecto placentero (Dani & Zhou, 2001). Por el contrario, la disminución del nivel basal de la sustancia y la consecuente desactivación de los receptores, provoca una hiperactivación colinérgica que se traduce en gran sensación de malestar y nerviosismo. (Jiménez, Bascarán, García, Sáiz, Bousoño & Bobes, 2004). Además, se identifican otras sustancias y procesos químicos igualmente dañinos para la salud humana, destacándose (Benowits, Porchet, & Sheiner, 1988): . Alquitrán: Vinculado a la aparición y desarrollo de células cancerígenas fundamentalmente en vías respiratorias y pulmones.. . Monóxido de carbono: Gas tóxico liberado en el escape de los motores de combustión.. . Elevadas temperaturas del humo inhalado: En el proceso de combustión de un cigarro pueden lograrse temperaturas de hasta 1000 grados que daña las vías respiratorias y predisponen al cáncer.. Además de estas propiedades bioquímicas y fisiológicas de actuación sobre el organismo humano, en torno al cigarro se estructuran mitos y rituales de consumo entre otros procesos psicosociales que devienen de igual forma, en dependencia psicológica. Asimismo, se configura un estilo de comportamiento, un acto complejísimo: el hábito de fumar (Zaldívar,.
(10) 1990). Por la importancia e implicación de varios de estos términos se hace necesario un detenimiento en varias categorías asociadas. 1.1. Drogas, una definición necesaria. Se denomina droga, en el significado más amplio del término, a toda sustancia que determine algún cambio en el organismo al ser incorporada por este. De modo tal que a esta definición responden también todo tipo de medicamentos, incluso los antibióticos o antidiarreicos. En un sentido más limitado y que refleja mejor las cualidades del tabaco en tanto droga, se asumen las pautas propuesta por González (2001) definiéndola como. “una sustancia. natural o sintética, médica o no médica, legal o ilegal de efecto psicoactivo y cuyo consumo excesivo y/o prolongado determina tolerancia y dependencia, así como diversas afectaciones biológicas, psicológicas, sociales o espirituales” (p.1). 1.2. Adicción y dependencia. ¿Se precisa una diferenciación? En relación con lo anteriormente expuesto, resulta necesario señalar que las diferencias existentes entre los términos adicción y dependencia. Atendiendo a ello, la adicción se relaciona con la necesidad de búsqueda y el deseo imperioso hacia una sustancia, objeto o actividad, relacionándolo con elementos psicosociales y culturales. Por otra parte, la dependencia se define como la adaptación, carencia o disfunción que tienen expresión en el nivel biológico del hombre (González, 2001). Este fenómeno es expresión del divorcio que, aún en la actualidad y en ámbitos científicos, se establece entre los factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales. Aceptar estos criterios nos conduciría, tal y como refiere González (2001) a utilizar preferentemente el término dependencia para los casos donde se manifieste nítidamente la pérdida de libertad en el nivel biológico y adicción en el caso contrario. Igualmente es común limitarse al uso del término dependencia, ampliando su espectro también a lo sociocultural, lo psíquico, lo psicopatológico y lo fisiopatológico. Este último se corresponde con la acepción a la que se hacía referencia con anterioridad, la cual limita.
(11) la dependencia a los marcos de la carencia en el orden biológico y a las manifestaciones de abstinencia que esto provoca. Para desentrañar la esencia del resto nos valemos de las especificaciones sustentadas en las consideraciones de López (1998): la dependencia sociocultural se fundamenta en la acción de los grupos sociales en los cuales se inserta y pertenece el sujeto; la dependencia psíquica encuentra su base en el interés de reproducir los efectos psicoactivos de la sustancia que se supone gratificante y la dependencia psicopatológica se asocia a alguna entidad psiquiátrica subyacente cuyas manifestaciones pretenden atenuarse con el tóxico. Es preciso acotar que, en tanto ambos fenómenos cobran expresión en el ser humano con una esencia multideterminada (biológica, psicológica y socialmente); tanto la adicción como la dependencia forman parte de un único continuo en el cual, en ocasiones, llegan a combinarse o indiferenciarse. Más allá de la terminología que se elija para definir el fenómeno, según Aznar (2011) pueden evidenciarse varios indicadores claros de una adicción o dependencia, entre los cuales se encuentran: -. Un objeto de deseo: Siempre existe algo que se desea y en forma imperiosa, (pudiendo ser sustancia o actividad) y solo lo que se anhela, bien sea física o psicológicamente, puede satisfacer el deseo del consumidor (al menos temporalmente).. -. Preocupación: La necesidad del objeto de deseo genera ansiedad y comportamientos obsesivos.. -. Comportamientos guiados: Resulta imprescindible para esa persona actuar para reducir la ansiedad y satisfacer la obsesión enraizada en la adicción o dependencia.. -. Falta de control: La adicción o dependencia implica una pérdida de control sobre los pensamientos, sentimientos y comportamientos cuando aparece el objeto de deseo, cuando se intenta detener sus comportamientos adictivos, falla, siendo esta la característica central de la dependencia..
(12) -. Consecuencias negativas: El consumo puede acompañarse de un deterioro personológico y de las relaciones sociales, limitando la adaptación creativa de la persona a su medio.. Es válido señalar que la adicción o dependencia no se manifiestan de forma súbita, sino que existe una progresión de comportamientos y experiencias que le anteceden y que determinan la tolerancia. Con ello nos referimos a “la necesidad de recurrir a cantidades crecientes de la sustancia para alcanzar la intoxicación (o el efecto deseado) o una notable disminución de los efectos de la sustancia con su uso continuado a las mismas dosis” (American Psychiatric Association, 1994). 1.3. Tabaquismo y conceptos relacionados. En el sentido más llano del término, el tabaquismo se refiere a “la adicción a fumar productos manufacturados del tabaco en cualquiera de sus presentaciones (cigarros, tabacos o picadura para pipas), ocasionada por su contenido en nicotina” (Espinosa & Roca, 2007, p. 33). Se vincula directamente con múltiples afectaciones a la salud humana que incluyen desde daños estéticos (halitosis, discromía de uñas y dedos, reseques en la piel, etc.) hasta enfermedades coronarias y cáncer en diversos órganos, especialmente las vías respiratorias y pulmones (Pedraza, Molerio & Álvarez, 2013). Ciertamente el tabaquismo representa un factor de riesgo para numerosos padecimientos, siendo considerado la segunda causa prevenible de enfermedad, discapacidad y muerte prematura (García, Lozano & Valencia, 2011). Aún cuando esta relación es comúnmente reconocida, cabe destacar que constituye en sí misma una enfermedad. Así queda patentizado en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10), donde el tabaquismo es catalogado como una “enfermedad adictiva crónica no transmisible que produce dependencia física y psicológica, causando graves consecuencias para la salud” (Organización Mundial de la Salud, 1992). De igual forma es manejado por la Clasificación Americana (DSM-IV), ubicando al tabaquismo dentro de los trastornos por abuso de sustancias psicoactivas (APA, 1994)..
(13) Existen múltiples clasificaciones relacionadas al tabaquismo, destacando aquellas que permiten una diferenciación de acuerdo a la severidad del consumo: No Fumador: es la persona que no ha fumado nunca. Ex - fumador: es la persona que estuvo fumando como mínimo un cigarrillo o un tabaco al día y que se mantuvo sin fumar durante un año o más. Fumador: toda persona que haya fumado diariamente, independientemente de la cantidad, durante por lo menos el último mes. (Fadragas, Cabrera, & Sanz, 2005). Se subdivide en tres tipos: fumador leve, fumador moderado y fumador severo (Ruíz & Pérez, 2002 citado en Espinosa & Roca, 2007).. . -. Fumador leve es aquella persona que fuma entre 1 y 10 cigarrillos diariamente.. -. Fumador moderado el que consume entre 11 y 20 cigarrillos.. -. Fumador severo fuma más de 20 cigarrillos diariamente.. Fumador ocasional: persona que refiere fumar uno o dos cigarrillos, pero no de forma diaria.. . Fumador pasivo: son aquellas personas, que a pesar de no consumir tabaco, están en contacto directo con el humo del cigarrillo.. 2.Bases teóricas en el tratamiento del tabaquismo: Proceso de Adopción de Precauciones. Fumar es una conducta compleja en la que intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales; dígase la dependencia a la nicotina, procesos cognitivos, reforzamiento, disponibilidad, accesibilidad y publicidad (Becoña, 2003). Actualmente uno de los referentes más sólidos en el orden teórico y empírico para el abordaje de esta problemática de salud es el Modelo del Proceso de Adopción de Precauciones (PAP) (Weinstein & Lyon, 1998; Weinstein & Sandman, 2002). El PAP es un modelo por etapas que se basa en la forma en que una persona adopta una precaución y reduce un riesgo (Rodríguez & Londoño, 2010). El cambio de conducta se.
(14) concibe a lo largo del tránsito consecutivo por siete etapas, que suponen barreras específicas a superar por los sujetos para avanzar a las siguientes y finalmente, se logra el cambio comportamental y su mantenimiento (Weinstein & Nicolich, 1993; Weinstein & Lyon, 1998). Etapa 1. La persona no reconoce que tiene un riesgo y, por ello, se encuentra desprevenida y sin información acerca de este. Las acciones interventivas en esta etapa se deben centrar en informar. Etapa 2. La persona ya reconoce un riesgo pero, al no percibirse vulnerable, no se interesa por cambiar. En esta fase es importante estimular el reconocimiento de la susceptibilidad individual ante el riesgo y la severidad del problema. Etapa 3. La persona ve como posible el afrontamiento al riesgo pero no se decide a actuar. Sin embargo, está comprometida e intenta hacer un balance decisional sobre el cambio conductual. De esta forma inicia el proceso de decisión. Etapa 4. La persona decide qué hacer. En este momento, en relación con las percepciones de vulnerabilidad frente al riesgo, todavía existen posibilidades de retroceder. Si la persona decide no actuar se quedará en esta etapa o puede tener una recaída. Etapa 5.La persona decide actuar y realiza un plan de acción en el que evalúa cuándo y cómo emitirá la conducta. Si se hace manifiesta la intención, hay mayor probabilidad de que ocurra el comportamiento saludable. Etapa 6. En esta etapa se pasa de la intención a la acción y comienza el cambio real. El trabajo debe estar centrado en el autocontrol y manejo de las recaídas. Etapa 7. Se mantiene la conducta saludable por un buen tiempo y se controlan las situaciones que pueden generar recaídas. Esta propuesta teórica cuenta con aceptación creciente dado su factibilidad en la planificación de intervenciones, dependiendo de la etapa de cambio en que estén clasificados los individuos (Cabrera, 2001). Como ya se ha manejado, destacan para el logro del progreso a través de las etapas el conocimiento de la severidad de los riesgos, la susceptibilidad personal, la percepción de los costos, la clara percepción de los beneficios, la intención y, finalmente el logro del autocontrol. 3. Autocontrol: precisiones conceptuales..
(15) No son pocas las implicaciones del autocontrol para la salud humana y la sociedad, las investigaciones en este sentido han experimentado un crecimiento único a lo largo de los últimos quince años, existiendo un gran número de autores dedicados a su estudio. (Carver & Scheier, 2002; Devine, 1989; Duckworth & Seligman, 2005; Fujita, 2008; Gilbert, 1991; Gollwitzer, 1990; Gottfredson & Hirschi, 1990; Hofmann, Baumeister, Förster, & Vohs, 2012; Hofmann, Friese, & Strack, 2009; Mischel, Shoda, & Peake, 1988; Schroeder, 2007; Smith & DeCoster, 2000; Strack & Deutsch, 2004). Actualmente sobresalen los aportes teóricos integrativos logrados en el Modelo General Preventivo-Interventivo del Autocontrol, propuesto por Hofmann y Kotabe (2012). Durante años de evolución la conceptualización del autocontrol ha trascendido la mera inhibición de impulsos ad hoc (Fujita, 2011) para pasar a ser considerado como el proceso a través del cual las personas promueven sus metas autorreguladoras más distantes y abstractas, cuando entran en conflicto con otras más concretas e inmediatas (Fujita, 2011; Hofmann & Kotabe, 2012; Rodriguez-Martín, 2013). La propia definición nos conduce a considerar con mayor detenimiento, y más allá de meras acciones fortuitas, el rol del sujeto psicológico como protagonista de su cambio. Pues como destacó Vigotsky (1987) en su obra “… el autocontrol se edifica no sobre la obediencia y el propósito, sino que por el contrario, el acatamiento y la intencionalidad surgen sobre la base del autocontrol…” (pp. 24). En este particular se hace necesario pautar la diferenciación entre autorregulación y autocontrol. Entiéndase la primera de estas categorías como el proceso general mediante el cual el sujeto adopta metas y normas para orientar sus pensamientos, sentimientos y conducta; lo que conlleva planificar, decidir e implementar determinadas acciones, protegerlas de intereses opuestos y mantenerlas o abandonarlas en dependencia de la retroalimentación recibida (Gollwitzer, 1990). Por otra parte, el autocontrol es considerado como un reto particular de la autorregulación que se define precisamente por el conflicto derivado de la dualidad de motivos, tales como fuertes deseos e impulsos de gratificación inmediata “disfrutar de un cigarro” y metas individuales más abstractas y de consecución a largo plazo, “preservar la salud” y “no depender de nada” (Fujita, 2011). De forma tal que puede considerarse que el autocontrol.
(16) representa un tipo de autorregulación, sin embargo, no siempre que hablamos de autorregulación, al ser esta un proceso más global, implica autocontrol. 3.1.Cesación tabáquica como expresión conductual del autocontrol: etapas del proceso. El autocontrol, en tanto proceso, tiene en su base la existencia del deseo. Podemos definir esta categoría como una motivación de valencia afectiva alrededor de determinado objeto, persona o actividad que se asocia al placer o a la evitación del displacer (Kavanagh, Andrade, & May, 2005). Ello puede traducirse como el sentimiento de “querer” que actúa como fuerza movilizadora del comportamiento. De acuerdo con Hofmann et al (2009) un deseo se estructura a partir de la interacción dinámica entre los estímulos externos, las necesidades del sujeto y la historia individual de aprendizaje. El potencial motivador del deseo guarda relación con su fuerza, la cual puede ser variable. En el caso particular del autocontrol, como ya ha sido analizado previamente, este debe suponer un conflicto con las metas y los valores de autorregulación del sujeto (Hofmann & Kotabe, 2012). Esta incompatibilidad define lo que popularmente se conoce como tentación. La esencia del conflicto se deriva de que solamente uno de estos motivos puede ser satisfecho. La identificación y toma de conciencia sobre este conflicto motivacional es uno de los aspectos más relevantes a considerar en las intervenciones para el desarrollo del autocontrol, pues tal y como destacan las investigaciones de Houben, Havermans y Wiers (2010) y Wiers, Rinck, Kordts, Houben y Strack (2010) revertir el procesamiento automático del estímulo tentador en el caso de la adicción al alcohol ha demostrado efectos promisorios en el éxito de la regulación. Partiendo de esta base se edifica la dimensión motivacional del autocontrol, al estructurar alrededor del conflicto la fuerte intención de afrontar el deseo. La intención, según refieren Conner y Armitage (1998) es considerada un plan consciente para la ejecución de una conducta, que captura la motivación del individuo para llevarla a cabo (citado en Rodríguez-Martín, 2013), su impacto es considerable tanto en conductas.
(17) generales como destacan Armitage y Conner (2001) (citado en Rodríguez-Martín, 2013), como en aquellas relacionadas con la salud según refieren McEachan, Conner, Taylor y Lawton (2011) (citado en Rodríguez-Martín, 2013). Dada la propia unidad cognitivaafectiva la intención funciona como un juicio motivacional, permitiendo que el sujeto se remita y apegue a sus proyectos abstractos cuando se encaran con la “tentación”, devaluando esta última (Fishbach, Zhang, & Trope, 2010; Hofmann & Kotabe, 2012; Holton, 2009). Para el caso particular del tabaquismo, en el Modelo Transteórico de Prochaska y DiClemente (1983), y bajo la rúbrica “estadios de cambio”, se abordan los niveles de intencionalidad por los que transita un sujeto durante el proceso de abandono del consumo tabáquico: . Pre-contemplación: el sujeto no se plantea dejar de fumar en los próximos 6 meses.. . Contemplación: el sujeto se plantea dejar de fumar en los próximos 6 meses.. . Preparación: el sujeto está dispuesto a hacer un intento serio de abandono y hace planes específicos que fija para los siguientes 30 días.. . Decisión: el fumador manifiesta su decisión autodeterminada de abandonar el consumo de nicotina en el presente, realiza esfuerzos para lograrlo a partir de sus propios recursos salutogénicos, la búsqueda de apoyo social y/o la búsqueda de ayuda profesional.. . Acción: el fumador deja de fumar y pone en práctica los planes preparados, para lo cual busca ayuda especializada, de amigos y/o familiares, o a partir de la activación de sus recursos y habilidades actuales. Esta fase continúa hasta 6 meses después de la fecha de abandono.. En este sentido, y consistente con el Modelo del Proceso de Adopción de Precauciones (PAP), consideramos que la categoría percepción de riesgo guarda correspondencia con las etapas del proceso de autocontrol descritas hasta el momento. La misma es de vital relevancia en la Psicología de la Salud, particularmente en el abordaje de las adicciones, dado que se refiere a la competencia del individuo de reconocer los daños, consecuencias,.
(18) severidad del tabaquismo y el grado de vulnerabilidad ante este; sobre lo cual se configuran mecanismos de autocontrol para asumir comportamientos saludables. La importancia de la intención en el proceso ha sido destacada por Hofmann y Kotabe (2012), señalando que su ausencia o inadecuada estructuración conduce a fallos en el autocontrol aún cuando la persona tenga suficientes recursos para afrontar, en este caso, la cesación. Efectivamente, la intención deviene volición, articulando la persona todos sus recursos psicológicos en pos de promover sus metas de autorregulación. Existen variedad de estrategias y mecanismos volitivos de autocontrol de los que los sujetos disponen para resistir el deseo conflictivo (Hofmann & Kotabe, 2012), entre ellas el control atencional (Friese, Bargas-Avila, Hofmann, & Wiers, 2010), la distracción (Mischel, Ebbesen, & Raskoff Zeiss, 1972), la regulación afectiva (Hofmann, Friese, & Roefs, 2009), el control estimular (Nederkoorn, Houben, Hofmann, Roefs, & Jansen, 2010) entre otros. Igualmente se consideran como facilitadores del proceso restrictores externos que limitan las posibilidades de ceder ante el deseo conflictivo. Finalmente el entrejuego dinámico de estos componentes se articula en la expresión conductual del autocontrol (Hofman & Kotabe, 2012). Si el proceso resulta efectivo se promueven las metas y valores más abstractos, distantes y que guardan mayor relación con la salud. Tal es el caso de la cesación tabáquica como proceso autodeterminado que conduce al abandono del consumo tabáquico y su mantenimiento. 4. Alternativas terapéuticas para el tabaquismo: la pertinencia de la integración. En correspondencia con 134 años de historia de nuestra ciencia, disímiles y dispersas son las alternativas interventivas que, desde la Psicología, se han considerado para dar respuesta al tabaquismo. La psicoeducación es una de las herramientas más usadas en su prevención (Álvarez, 2012), aunque ciertamente se destaca la necesidad de implementar esfuerzos en el orden terapéutico, ajustados a su carácter de enfermedad adictiva crónica. En este sentido han sido desplegadas acciones en diversos formatos, desde la clínica intensiva hasta la autoayuda y programas comunitarios (Becoña, 2003). Destacan la implementación de programas conductuales, motivacionales, de prevención de recaídas y.
(19) cognitivo-conductuales (Niaura y Abrams, 2002; Orleans y Slade, 1993; Schwartz, 1987). Bajo los supuestos de estos últimos se han alcanzado los mejores resultados (según Becoña, 2003, entre el 20 y 35% de efectividad al año) pero aún así siguen resultando insuficientes. Es preciso considerar que ninguna de estas opciones es desacertada, todas comprenden aristas que permiten abordar certeramente dimensiones del fenómeno aunque, por sí mismas, ninguna abarca su dimensión totalitaria (Cárdenas-Rodríguez & de Armas, 2010). Siendo así, emerge la integración como una de las alternativas terapéuticas más promisorias. Conceptualmente se considera la Psicoterapia Integrativa (PI) como la combinación de conceptos e intervenciones procedentes de más de un enfoque psicoterapeútico (Stricker, & Gold, 2006). Amén de lo que pudiera sugerir una primera lectura, la PI no es una combinación particular de teorías psicoterapeúticas, sino más bien, un marco referencial que permite la combinación de distintas teorías que se consideran útiles y ajustadas para el trabajo de problemáticas específicas presentes en los individuos. Tal y como refiere Norcross (2005), la PI se origina primariamente de la insatisfacción con las escuelas psicoterapéuticas unidimensionales, traspasando sus fronteras para comprender cómo cada enfoque puede aportar al proceso terapéutico global. De esta forma, la PI busca maximizar su eficacia, eficiencia y aplicabilidad en contextos diversos. Argumentos como los de Stricker y Gold, (2006) y el de Norcross (2005), armonizan en la pregunta elaborada por Paul (1967), quien plantea: ¿Qué tratamiento, utilizado por quién, es el más efectivo para tratar qué problema específico y bajo cuáles circunstancias? Cabe destacar que aún así debe establecerse una diferencia entre la corriente integracionista en psicoterapia y el eclecticismo que, aunque tratados como sinónimos en ocasiones, tienen repercusiones distintas. En función de ello debe destacarse que el terapeuta ecléctico no necesariamente tiene que poseer una base teórica que le permita comprender el origen y alcance de las técnicas que utiliza. La selección de herramientas por parte de los terapeutas eclécticos está en su eficacia, utilizan una técnica específica porque conocen que funciona (Goldfried, Pachankis, & Bell, 2005). De otro modo, el terapeuta integracionista está interesado en comprender el por qué del cambio en el paciente, mientras el eclecticismo se.
(20) orienta, principalmente en lograr el cambio, el integracionista busca además de ese objetivo comprender las razones por las cuales las situaciones y experiencias se modifican (Norcross & Goldfried, 2005). De esta forma se entiende que la PI no es la mera utilización de técnicas procedentes de distintos enfoques o escuelas psicológicas, más bien es una sinergia que se logra en los niveles teórico, metodológico y práctico del actuar psicoterapeútico, teniendo como centro al individuo y sus peculiaridades, adaptando la intervención al sujeto y no a la inversa. Sin embargo, para comprender cabalmente la PI, se necesita abordar definiciones auxiliares que ayudan a explicar este proceder. En acápites posteriores se expondrán algunas de las categorías más importantes que sostienen a la PI. No obstante se considera oportuno reflejar los antecedentes directos del surgimiento de las PI y sus pioneros a nivel mundial. 4.1. Antecedentes e Iniciadores. Se considera que fue Frederick Thorne el creador moderno de las integraciones sistemáticas y el eclecticismo en psicoterapia (Norcross & Beutler, 1997). Su postura se sustentaba en la idea de que, los practicantes de la psicología clínica, no podían limitarse al estrecho uso de herramientas circunscritas a una sola orientación teórica. No obstante, sus ideas fueron ignoradas en su época. No es hasta la década de los sesenta, cuando emerge la figura de Arnold Lazarus, que la voz del integracionismo cobra fuerza, gracias a su terapia multimodal (multimodal therapy) (Lazarus, 1967). Durante los años 70 y 80, la psicoterapia integracionista experimentó un gran impulso, siendo un punto importante la publicación de Systems of Psychotherapy: A Transtheoretical Analysis de James Prochaska and Carlo Di Clemente. También constituyó un importante impulso para los modelos integracionistas el Modelo Psicosinérgico de Theodore Millon. Actualmente más de la mitad de los psicoterapeutas se consideran integracionistas, elemento que corrobora la rápida expansión de las PI (Norcross & Beutler, 1997). 4.2.Vías de Integración. Tal y como ya se ha definido, la PI busca incrementar la efectividad del proceso terapéutico, abordándolo más allá de las fronteras de un modelo teórico único y monolítico,.
(21) teniendo en cuenta los distintos niveles en los que se desenvuelve la dinámica psicoterapiapaciente (Norcross, Karpiak, & Lister, 2005). Esto sería imposible sin una serie de conceptos básicos que funcionan como formas de integración, entre los que se destacan el eclecticismo técnico, la integración teórica, los factores comunes y la asimilación integrativa. Eclecticismo Técnico. Se refiere a la habilidad del terapeuta para seleccionar la mejor técnica o procedimiento posible, tomando en consideración las particularidades de la persona y del problema que se abordará (Lazarus, 1967). Tiene su base en la predicción de qué tipo de intervención funciona en quién, por lo cual se requiere un conocimiento de las distintas herramientas de la psicoterapia general y sus alcances. No significa una adherencia teórica a la escuela que propone las herramientas seleccionadas, sino que se reconoce en ellas la utilidad demostrada para tratar el padecimiento que se busca eliminar. Integración Teórica. En el caso de la integración teórica lo importante es el compromiso conceptual que se adquiere en función de crear una síntesis entre dos o más posturas terapéuticas (Norcross & Beutler, 1997). Este concepto va más allá de una simple combinación categorial, intenta alcanzar una teoría emergente, que sea más que la suma aislada de conceptos. Su núcleo fundamental es la presunción de que, en la relación categorial preestablecida, se concentra una fortaleza mayor para explicar el fenómeno y gestar su cambio, que si se tratara con los principios de una escuela en particular y de forma aislada. Factores Comunes. El tercero de los conceptos es el referido a los factores comunes. Este enfoque es necesario para alcanzar el anterior. Su finalidad es alcanzar los puntos de coincidencia, los núcleos, a través de los cuales se pueden interconectar las distintas categorías compartidas por las distintas psicoterapias (Grencavage & Norcross, 1990). Parte del principio de que las comunalidades entre las escuelas de psicoterapia son más importantes que sus postulados de forma independiente. En este sentido los factores comunes más frecuentemente.
(22) propuestos son las alianzas terapeúticas, oportunidades de catarsis, adquisición y práctica de nuevos comportamientos y las expectativas positivas de los pacientes (Tracey, Lichtenberg, Goodyear, Claiborn, & Wampold, 2003). Asimilación Integrativa. El último de los conceptos relacionados con la PI es el denominado como integración asimiladora. Partiendo de este supuesto, el posicionamiento en una escuela en particular nunca es tan rígido que no permita la incorporación de prácticas de otras escuelas o enfoques de psicoterapia. La asimilación integrativa combina los avances de una escuela o corriente teórica con la flexibilidad de un amplio rango de técnicas de intervención de múltiples sistemas. En este sentido, por ejemplo, la psicoterapia cognitiva puede valerse de técnicas gestálticas y de esta forma integrar recursos que se encuentran validados por la evidencia (Messer, 1992, 2001). Debe señalarse que estos cuatro conceptos básicos (o vías integrativas) no son excluyentes entre sí, más bien actúan complementariamente y pueden observarse en las distintas modalidades de PI. 4.3.Estado Actual de la PI. Las prácticas integracionistas cobran fuerza en la actualidad. Solamente en los Estados Unidos entre el 25% y el 50% de los psicoterapeutas se autodefinen como “integradores” y rechazan su adherencia a un solo modelo psicoterapeútico. Esta cifra fue obtenida de una investigación que analizó 25 estudios entre 1953 y 1990 (Jensen, Bergin, & Greaves, 1990). Este desarrollo ha sido además respaldado por sociedades fundadas específicamente para fomentar y desarrollar prácticas integradoras, tal es el caso de la Sociedad para la Exploración de la Psicoterapia Integracionista (cuya sigla en inglés es SEPI) y la Sociedad para la Investigación en Psicoterapia (SPR), ambas norteamericanas y con revistas propias; la primera publica la Journal of Psychotherapy Integration y la segunda Psychotherapy Research (Hollanders & McLeod, 1999). Igualmente su efectividad y corta duración convierten a las PI en una frecuente elección entre las personas que acuden en busca de ayuda (Norcross & Halgin, 2005)..
(23) Actualmente se considera las PI como meta-psicoterapia. Su objetivo no es ofrecer un modelo acabado de intervención puesto que en este sentido se estaría limitando el alcance natural del modelo integrativo. En su lugar las PI buscan encontrar el valor de cada sistema psicoterapeútico y ajustarlo a las demandas de cada situación particular, basándose en todo momento en el arraigo teórico que sustenta cada técnica, pero integrándola en un sistema armónico. Del abordaje de los elementos teóricos sistematizados, se deriva como principal consideración que, las acciones terapéuticas encaminadas a la adecuación de la percepción de riesgo asociada al tabaquismo y la estimulación de la capacidad de autocontrol, incidirían de modo significativo en la disminución y/o eliminación del consumo. En este sentido, pudiera reportar gran utilidad la implementación de programas de intervención psicológica de enfoque integrativo..
(24) Capítulo II: Marco Metodológico. 1. Diseño Metodológico. Para dar cumplimiento a los objetivos trazados, la investigación se sustentó metodológicamente en el enfoque cuantitativo. De acuerdo con Hernández-Sampieri, Hernández-Collado y Baptista-Lucio (2006), entre sus principales bondades destacan la posibilidad de generalización de los resultados, el control sobre el fenómeno que se estudia, la precisión, réplica y predicción. A las mismas tributan la medición mediante el procesamiento estadístico de los datos, así como la lógica deductiva, secuencial y probatoria que permite el análisis de la realidad objetiva. La investigación se organizó en dos etapas fundamentales. La primera permitió el diseño de la propuesta de un Programa de Intervención Psicológica para el Autocontrol del Consumo Tabáquico, la cual se valida de acuerdo a criterio de especialistas. Dicha etapa se llevó a cabo utilizando un sistema de entrevista personal (León y Montero, 2011), considerándose transversal descriptiva (Hernández-Sampieri et al., 2006). Este momento investigativo concluyó incorporando al programa las sugerencias aportadas por los especialistas tras su validación. En un segundo momento se desarrolló una prueba piloto con el fin de determinar la efectividad del programa en la eliminación y/o disminución del consumo de tabaco, mediante la adecuación de la percepción de riesgo asociada al mismo y la estimulación de la capacidad de autocontrol sobre la cesación del consumo. Para ello se siguió un diseño preexperimental (León & Montero, 2011; Martin, 2008) dado que se utilizó un solo grupo que funcionó como su propio control. Se establecieron dos evaluaciones, una de línea base y una de seguimiento al terminar la aplicación del programa. El alcance de este diseño puede definirse como exploratorio (Hernández-Sampieri et. al, 2006) siendo útil como un primer acercamiento al problema de investigación, pues aunque no es conveniente para establecer conclusiones explicativas, abre el camino a estudios de mayor profundidad. 2. Etapa I..
(25) 2. 1. Selección de la muestra. En la primera etapa la selección de la muestra fue no probabilística (Hernández-Sampieri et. al, 2006). Para su conformación se tuvieron en consideración los siguientes criterios: Criterios de inclusión: . Profesionales de la Salud.. . Poseer experiencia profesional en el tratamiento del tabaquismo.. . Ofrecer consentimiento informado.. Criterios de exclusión: . Deseo manifiesto de no participar en el estudio.. 2.2. Participantes. De acuerdo con estos criterios la muestra estuvo conformada por 15 profesionales (Tabla 1) con formación en Psicología (73.3%) y Psiquiatría (26.7%), vinculados al tratamiento del tabaquismo en Centros Comunitarios de Salud Mental (CCSM) de la provincia Villa Clara. En los participantes predominaron aquellos con una labor profesional de 10 años o más (40%) y experiencia de trabajo en grupo (86.7%). Tabla 1: Distribución de los datos sociodemográficos de la muestra de la Etapa I.. Fuente: Entrevista de evaluación por criterio de especialistas.. 2.3. Descripción de las técnicas. 2.3.1. Entrevista Estructurada. La entrevista es una situación interpersonal estructurada mediante el lenguaje, que deviene una especie de conversación planificada entre las personas, con el fin de dar, recibir o intercambiar criterios y opiniones. Su importancia radica en la riqueza de datos que ofrece, su flexibilidad y su eficiencia en una interacción natural rostro a rostro (Roca, 2000). En.
(26) este caso se optó por la variante estructurada dado que incrementa la precisión (Márquez, 2005). a) De validación por criterio de especialistas. Posibilitó conocer los criterios valorativos que sobre el programa emitirían los profesionales con experticia en el tema. Constó de 6 preguntas orientadas a parámetros como pertinencia, calidad en la elaboración del programa, idoneidad del programa, coherencia entre los temas abordados, cumplimiento de los objetivos, satisfacción con el diseño y su aplicabilidad, además de una pregunta de formato abierto referida a las recomendaciones para su perfeccionamiento. Se califica a partir de un análisis descriptivo de frecuencia (Anexo 1). 2.4. Procedimiento. En esta etapa fueron visitados el Centro Provincial de Promoción y Educación para la Salud y los Centros Comunitarios de Salud Mental del municipio Santa Clara. A aquellos profesionales que cumplieran los criterios de inclusión, les fue entregada una copia impresa del Programa de Intervención Psicológica para el Autocontrol del Consumo, así como los anexos del mismo en tamaño real. Pasado el tiempo pactado con cada especialista, de acuerdo a sus posibilidades laborales, se les realizó una entrevista estructurada para validar el programa. Esto permitió la determinación de los juicios de valor “pertinencia” y “suficiencia” de la metodología propuesta por Férnandez-Ballesteros (1996), para el diseño y evaluación de programas. 3. Etapa II. 3.1. Selección de la muestra. La muestra de la investigación fue no probabilística de participantes voluntarios (Hernández-Sampieri, Hernández-Collado, & Baptista-Lucio, 2006). Fueron asumidos como criterios para la selección muestral los siguientes: Criterios de inclusión: . Edad: jóvenes (rango: 18-25 años).. . Cursar en el período de la investigación estudios universitarios..
(27) . Fumadores regulares.. . Ofrecer consentimiento informado.. Criterios de exclusión: . Presentar diagnóstico de trastorno psicopatológico de nivel psicótico, deficitario o psicopático.. Criterios de Salida: . Deseo manifiesto de abandonar el estudio.. . Debut de enfermedad médica o alteración psicopatológica.. 3.2. Participantes. Atendiendo a los criterios de selección, la muestra quedó integrada por un total de 12 estudiantes universitarios, de los cuales 4 causaron mortalidad por deseo manifiesto de abandonar el programa. Los restantes participantes cursan estudios en los tres primeros años de las carreras: Ingeniería Eléctrica (50%), Ingeniería Agrícola (25%), Medicina Veterinaria (12.5%) y Psicología (12.5%). La totalidad de los participantes fueron de sexo masculino, con edades comprendidas entre 19 y 23 años para un promedio de 20.5 años de edad; con predominio de la soltería como estado civil (Tabla 2). Tabla 2: Distribución de los datos sociodemográficos de la muestra de la Etapa II.. Fuente: Entrevista de Línea Base.. 3.3. Descripción de las Técnicas. 3.3.1. Cuestionario de razones para fumar ..
(28) El cuestionario (Anexo 2) consta de 18 ítems que refieren razones por las que se fuma, agrupadas en seis factores fundamentales: estimulante (1, 7, 13); refuerzo gestual (2, 8, 14); placer-relajación (3, 9, 15); reducción de estados negativos (4, 10, 16); adicción (5, 11, 17) y automatismo (6, 12, 18). En la técnica se pide al sujeto que defina con qué frecuencia cada una de las razones motiva el acto de fumar, haciendo uso de una escala desde 1”nunca” hasta 5 “siempre”. Puntuaciones de 11 o más en un factor, indican que el mismo describe en modo importante la conducta de fumar del sujeto. La confiabilidad de la prueba, definida por Hernández (2012), puede valorarse como altamente satisfactoria (α de Cronbach= 0.9403). 3.3.2. Cuestionario de estadios de cambio. La técnica (Anexo 3) fue desarrollada por Prochaska y DiClemente (1983), consta de cuatro ítems de respuestas dicotómicas que permiten definir la etapa de cambio en la que el fumador se encuentra en relación con el abandono del consumo (precontemplación, contemplación, preparación para la acción, acción o mantenimiento). Su confiabilidad es manejada por Hernández (2012) como altamente satisfactoria (α de Cronbach= 0.9926). 3.3.3. Escala de confianza en situaciones de fumar. Este instrumento fue desarrollado por Condiotte y Lichtenstein (1981), posteriormente Baer y Lichtenstein (1988) realizaron una versión reducida (Anexo 4). Esta es de las más utilizadas en la evaluación de la autoeficacia que percibe la persona para estar abstinente en aquellas situaciones en las que tiene más probabilidad de fumar. La misma consta de 13 ítems o situaciones, los sujetos deben indicar su resistencia a la urgencia de fumar mediante una escala de 10 alternativas de respuestas: desde “nula confianza en que no fumaría” hasta “total confianza en que no fumaría”. Hernández (2012) declara la confiabilidad del instrumento como satisfactoria (ɑ de Cronbach= 0.8078). 3.3.4. Cuestionario de Percepción de Riesgo en el Tabaquismo. Este instrumento (Anexo 5) permite explorar la percepción de riesgo que poseen los jóvenes universitarios en relación al tabaquismo, sus causas, riesgos y consecuencias. Consta de 17 ítems a los cuales se responde haciendo uso de una escala tipo Licker, donde.
(29) el 1 representa nunca o totalmente en desacuerdo y el 5 es siempre o totalmente de acuerdo. Mediante el análisis de componentes principales (Carrazco & Pérez, 2013), se definió la agrupación en tres factores fundamentales: informativo-valorativo (del 1 al 8), afectivomotivacional (9 al 12) e intencional (13 al 17). 3.3.5. Entrevista estructurada. a) De Línea Base: permitió registrar datos sociodemográficos y generales de los participantes, determinar las particularidades del comportamiento de consumo en cada caso, así como los antecedentes del mismo (Anexo 6). b) De Seguimiento: Respondió al objetivo de corroborar la comprobación de la hipótesis de investigación (Márquez, 2005), incluyendo preguntas para cuantificar los cambios percibidos sobre la variable dependiente y controlar la aparición de eventos vitales o debut de enfermedades (Anexo 7). 3.4. Procedimientos. Los participantes de esta etapa fueron convocados en el propio entorno universitario con la ayuda de las instructoras educativas, la radio-base y propaganda gráfica. Aquellos que cumplieron con los criterios de selección se vincularon a las tres fases que componen este momento de la investigación. 1: Evaluación de Línea Base. El objetivo fundamental de esta fase era la elaboración de una línea base como referencia para valorar el impacto de la variable independiente, así como registrar las variables aleatorias y de control. Fueron utilizados los instrumentos diagnósticos que se describen con posterioridad en el epígrafe “Descripción de las Técnicas”. Su aplicación fue llevada a cabo de manera individual en una única sesión de trabajo, siendo respetadas en todos los casos las adecuadas condiciones de iluminación, ventilación y privacidad. 2: Introducción de la Variable Independiente..
(30) En esta fase se procedió a la aplicación del Programa de Intervención Psicológica para el Autocontrol del Consumo Tabáquico, en el período comprendido entre diciembre 2012 y enero 2013. Ello transcurrió durante diez sesiones de trabajo grupal, distribuidas a razón de dos encuentros semanales. Cada encuentro, con una duración aproximada de noventa minutos cada uno, fue llevado a cabo en locales con adecuadas condiciones de privacidad, iluminación y ventilación. 3: Evaluación de Seguimiento. Al concluir la introducción de la variable independiente fueron aplicadas casi la totalidad de las pruebas utilizadas en la Etapa II fase1 (Anexos 2-6), complementadas con una entrevista de seguimiento (Anexo 7). Este momento se hizo corresponder con la evaluación del juicio de valor “efectividad” de la metodología propuesta por Férnandez-Ballesteros (1996), para la evaluación de programas. 4. Operacionalización de las variables. 4.1. Variable Independiente: Programa de intervención psicológica para el autocontrol del consumo tabáquico: Sistema de acciones dirigidas a la disminución y/o eliminación del consumo de tabaco mediante la adecuación de la percepción de riesgo asociada al mismo y la estimulación de la capacidad de autocontrol sobre la cesación del consumo. 4.2. Variable Dependiente: Autocontrol del consumo: Proceso mediante el cual el individuo promueve metas más abstractas y distantes tanto en sus juicios, como en sus decisiones y conducta, aun cuando entren en conflicto con metas concretas e inmediatas (como el consumo tabáquico). Para optimizar el análisis del efecto causado por la variable independiente se consideró segmentarla en las siguientes dimensiones. 4.2.1: Percepción de riesgo: Competencia del individuo de reconocer los daños, consecuencias, severidad del tabaquismo y el grado de vulnerabilidad ante este. Sus componentes para el caso del tabaquismo son:.
(31) . Nivel de conocimiento: Conocimientos que el fumador posee sobre el tabaquismo como fenómeno global y las manifestaciones del mismo en su comportamiento.. . Vulnerabilidad percibida ante el riesgo: Reconocimiento de la susceptibilidad individual ante el riesgo a partir de la valoración que se hace de las consecuencias, costos y beneficios del consumo.. . Naturaleza de la motivación: Se refiere a las fuentes que originan las razones del sujeto para llevar a cabo el comportamiento de consumo y/o cesación. -. Intrínseca: Las razones del sujeto para implementar el comportamiento de abandono emergen de la propia esencia salutogénica de la cesación.. -. Extrínseca: Las razones del sujeto para implementar el comportamiento de abandono se derivan de aspectos secundarios a la cesación, fuentes externas que pudieran movilizar solo de forma temporal el comportamiento.. . Estadio motivacional: Motivaciones experimentadas por el fumador en relación al abandono o no del consumo tabáquico, estructuradas a partir de la identificación del conflicto. -. Balance decisional: el sujeto identifica un conflicto entre el consumo tabáquico y sus metas a largo plazo. A pesar de experimentar motivaciones contrapuestas se decide conscientemente abandonar el consumo.. -. Discrepante: el sujeto identifica el conflicto motivacional e incluso ha intentado en alguna ocasión dejar de fumar, pero continúa consumiendo.. -. Ambivalente: aunque se vivencian sentimientos y pensamientos conflictivos sobre seguir fumando o cesar, no se ha elaborado adecuadamente la identificación del conflicto.. -. Resistente: El sujeto no identifica un conflicto entre el consumo y sus metas a largo plazo, decide ignorar sus consecuencias nocivas y mantenerlo.. . Estadios de cambio: Niveles de intencionalidad por los que transita el sujeto durante el proceso de abandono del consumo tabáquico: 1. Pre-contemplación: el sujeto no se plantea dejar de fumar en los próximos 6 meses. 2. Contemplación: el sujeto se plantea dejar de fumar en los próximos 6 meses..
(32) 3. Preparación: el sujeto está dispuesto a hacer un intento serio de abandono y hace planes específicos que fija para los siguientes 30 días. 4. Decisión: el fumador manifiesta su decisión autodeterminada de abandonar el consumo de nicotina en el presente, realiza esfuerzos para lograrlo a partir de sus propios recursos salutogénicos, la búsqueda de apoyo social y/o la búsqueda de ayuda profesional. 5. Acción: el fumador deja de consumir y pone en práctica los planes preparados, para lo cual busca ayuda especializada, de amigos y/o familiares, o a partir de la activación de sus recursos y habilidades actuales. Esta fase continúa hasta 6 meses después de la fecha de abandono. 4.2.2. Habilidades en el control del consumo: Recursos que facilitan el grado de éxito en el logro de la reducción del consumo o la cesación tabáquica. . Afrontamiento a la cesación: expresa las soluciones efectivas a las demandas que supone la cesación (síntomas de abstinencia, craving, situaciones de riesgo para la recaída, etc.) partiendo de una evaluación de las mismas así como de las posibilidades y limitaciones que tiene el sujeto para afrontarlas.. . Autoeficacia percibida para la cesación: creencia del sujeto acerca de poseer o no las habilidades necesarias para afrontar la cesación y evitar recaídas.. 4.2.3. Expresión conductual: Es el resultado de la articulación de los componentes anteriores, definiendo la expresión en el comportamiento de los recursos, habilidades y condiciones necesarias para la cesación tabáquica o la disminución del consumo. Sus indicadores son: . Cesación Tabáquica: proceso autodeterminado que conduce al abandono del consumo tabáquico y su mantenimiento.. . Disminución del consumo: reducción sustancial (a partir del 50%) del consumo diario de cigarros.. . Mantenimiento del consumo: el consumo de cigarros se mantiene en niveles iguales o similares (menos del 50%).
(33) Tabla 3: Operacionalización de la variable dependiente e instrumentos para su evaluación. Intrumentos para su evaluación IntrumentosRango para su evaluación Nivel de conocimiento. Vulnerabilidad percibida. Percepción de riesgo. Autocontrol. Inadecuado Parcialmente adecuado Cuestionario de percepción de Cuestionario riesgo 4-20 de percepción de riesgo Adecuado. Inadecuadapercibida Vulnerabilidad Parcialmente adecuada Adecuada. Inadecuada 4-20 Parcialmente adecuada Cuestionario de percepción de Cuestionario riesgo de percepción de riesgo Adecuada. 4-20. Extrínseca Entrevista Estructurada Entrevista Estructurada Abierto Intrínseca Cuestionario de percepción de Cuestionario riesgo 1-5 de percepción de riesgo. Abierto 1-5. Resistente Estadio motivacional Ambivalente Discrepante Balance decisional. Resistente Cuestionario de percepción de Cuestionario riesgo 4-20 de percepción de riesgo Ambivalente Discrepante Balance decisional. 4-20. PreEstadio decontemplación cambio Contemplación Preparación Decisión, Acción Mantenimiento. Pre- contemplación Contemplación Cuestionario de percepción de Cuestionario riesgo 4-20 de percepción de riesgo Preparación Cuestionario de estadios de cambio Cuestionario 4-8 de estadios de cambio Decisión, Acción Mantenimiento Escala de confianza en situaciones Escala de de confianza 13-130 en situaciones de fumar fumar Entrevista Estructurada Entrevista Estructurada -3-3. Naturaleza de la motivaciónNaturaleza Extrínseca de la motivación Intrínseca. Percepción de Estadio motivacional riesgo. Autocontrol Estadio de cambio. percibida Habilidades para Autoeficacia Habilidades para Autoeficacia percibida el control del el control del Afrontamiento a la cesaciónAfrontamiento a la cesación consumo consumo. Expresión conductual. Cesación. Expresión conductual Reducción. Cesación. Mantenimiento. Mantenimiento. 4-20 4-8. 13-130. -3-3. Entrevista Estructurada Abierto. Abierto. Entrevista Estructurada. Entrevista Estructurada Abierto. Abierto. Entrevista Estructurada. Entrevista Estructurada Abierto. Abierto. Reducción. 4.3. Variables de Control: circunstancias externas que pueden afectar el resultado del estudio, pero que no van a ser manipuladas por los investigadores, por lo que debe garantizarse que no varíen durante el estudio (Martin, 2008). Debut de enfermedades médicas y/o alteraciones psicopatológicas: Eventos vitales que suponen un efecto directo sobre la salud y las limitaciones que imponen en la vida de las personas. . 4-20. Entrevista Estructurada. Fuente: Instrumentos de evaluación.. . Rango. NivelInadecuado de conocimiento Parcialmente adecuado Adecuado. Investigador: Se conoce que las características personales y la motivación del investigador hacia el estudio pueden interferir en los resultados de la investigación (Martin, 2008). El control se realizó asignando el mismo investigador a lo largo de la intervención, quien debía cumplir las siguientes características: 5to año de la carrera de Psicología, índice académico igual o superior a 4.50 puntos y haber recibido entrenamiento previo a la intervención..
(34) 4.4. Variables aleatorias: La integraron variables que pueden cambiar aleatoriamente dentro de los distintos niveles de la variable dependiente y, aunque deben dejarse fluctuar (Martin, 2008), su efecto sobre el resultado fue controlado por los investigadores. . Eventos vitales: Referidos a eventos o experiencias de gran significación en la vida de las personas, como divorcios, duelos, pérdida de la carrera, etc.. Tabla 3: Medición de las variables de control (*) y aleatorias (**).. Fuente: Instrumentos de evaluación.. 5. Análisis de los Datos. El procesamiento de los datos se realizó mediante el paquete estadístico SPSS para Windows, versión 20.0. En ambas etapas fueron utilizados análisis descriptivos de frecuencias y medidas de tendencia central como la media. Para optimizar el análisis en la segunda etapa se procedió a agrupar las variables seleccionadas en un indicador compuesto (o índice). Fue necesario normalizarlas para evitar la agrupación de medidas distintas y la aparición de fenómenos dependientes del escalado. En este sentido se transformaron las medidas de las variables en un intervalo [0-1] utilizando la expresión: Yi =. Xi−min ∀p (Xi) max∀p (Xi)−min ∀p (Xi). Posteriormente fueron agregados en un indicador compuesto, o índice propiamente dicho, utilizando como pauta de agrupación la media aritmética. Estos indicadores fueron sometidos a prueba de hipótesis mediante el test no paramétrico de Wilcoxon para muestras relacionadas. Los valores de p≤ .05 fueron considerados significativos en el análisis de las siguientes hipótesis estadísticas:.
(35) H0= No existen diferencias significativas entre las aplicaciones antes y después de la implementación del Programa para el Autocontrol del Consumo Tabáquico que determinen su efectividad. H1= Existen diferencias significativas entre las aplicaciones antes y después de la implementación del Programa para el Autocontrol del Consumo Tabáquico, determinando su efectividad. 6. Consideraciones éticas. En pos de dar cumplimiento de las demandas éticas de la investigación científica se obtuvo la aprobación institucional para su realización. Durante el desarrollo de la misma se proporcionó a cada participante, de acuerdo a las características de cada etapa, toda la información necesaria sobre lo cual se sustentó la obtención de su consentimiento informado. En el caso particular de la segunda etapa se previó ayuda especializada para los sujetos que no cumplieron los criterios de inclusión o se ajustaron a algún criterio de salida, pero aun así deseaban recibir ayuda..
Figure
Outline
Documento similar
¿Existe relación entre la percepción de riesgo que poseen los estudiantes de primer año de la Carrera de Medicina, de la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara y el nivel
Específicamente, los objetivos de esta intervención son: (1) aumentar la percepción de riesgo de abuso de alco- hol al enfrentar a los estudiantes a las consecuencias reales de
Según Fonseca et al, (2012) para el caso de Costa Rica, los estudiantes de secundaria tam- bién han mostrado una baja percepción de riesgo al consumo de drogas como el alcohol,
Timaná (2014) en su tesis: “Efectividad de una intervención educativa con CD multimedia en conocimientos y percepción de riesgo acerca de infecciones de transmisión
Se empleó el Cuestionario para la evaluación de factores protectores de la salud mental en estudiantes universitarios, el Cuestionario sobre percepción de riesgo del consumo