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(1)

BFG

CUESTIONARI

O

“BIG

FIVE”

MANUAL

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INDICE

1. DESCRIPCIÓN GENERAL 1.1. Ficha Técnica

1.2. El modelo de los “Big Five”

1.3. Contenidos del BFQ

1.4. Ámbitos de Aplicación 1.5. Material para la Aplicación

2. NORMAS PARA LA APLICACIÓN 2.1. Instrucciones Generales

2.2. Normas para la Corrección y puntuación, Proceso Manual 2.3. Normas para la Corrección y Puntuación, Proceso Mecanizado.

3. JUSTIFICACIÓN ESTADÍSTICAS

3.1. Adaptación Española

3.2. Análisis de Nivel de la Unidad de Medida 3.3. Fiabilidad

3.4. Análisis Transcultural

3.5. Relaciones entre las Escalas

3.6. Validez Interna: Estructura Factorial 3.7. Correlaciones con otros tests

3.8. Influencia de la edad y el sexo

3.9. La escala de distorsión

3.10. Capacidad discriminativa del BFQ en un proceso de selección

4. NORMAS DE INTERPRETACIÓN 4.1. Aspectos Generales

4.2. Muestras Normativas y Baremos 4.3. Elaboración de un perfil gráfico

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4.4. Escala de distorsión

4.5. Interpretación de las dimensiones y subdimensiones 4.6. Informe de resultados

Apéndice A Apéndice B

1. DESCRIPCIÓN GENERAL

1.1 FICHA TÉCNICA

Nombre: BFQ, Cuestionario “Big Five” Autores: Caprava; Barbaranelli y Borgogni

Adaptación española: Bermúdez

Aplicación: individual y colectiva

Ámbito de aplicación: Adolescentes y adultos Duración: Tiempo variable, entre 20 y 30 minutos

Finalidad: Evaluación de 5 dimensiones y 19 subdimensiones de la personalidad y una escala de Distorsión

Material: Manual, Cuadernillo, Hoja respuesta, Hoja de Perfil y soporte informático que facilita la obtención de resultados

Baremación: en centiles y puntuaciones T, para cada sexo y muestra total, en adultos de la población general (candidatos de procesos de selección de una muestra con la versión en español y otra con la versión en catalán).

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1.2 EL MODELO DE LOS “BIG FIVE”

Disponer de un sistema de clasificación y descripción de la personalidad establecido sobre bases científicas tiene una importancia crucial para a investigación científica y para las distintas aplicaciones de la psicología en los ámbitos clínicos, educativo y organizativo.

La proliferación de teorías diferentes de la personalidad no ha llevado hasta ahora a ninguna de ellas a firmarse sobre las otras. Por consiguiente ha faltado un lenguaje compartido para la evaluación de la personalidad.

Incluso entre los estudiosos que comparten un mismo planteamiento metodológico el número de los factores considerados varía notablemente. Así, por ejemplo aunque Cattell, Eysenck, Guilford y Comrey, compartan el considera el análisis factorial como método apropiado para la investigación sobre la personalidad, y el cuestionario de autoevaluación el instrumento idóneo para la recogida de datos, han desarrollado de los rasgos de personalidad no reducibles entre sí a y menudo en competición.

La taxonomía de Cattell previó 16 factores, la de Eysenck tres superfactores, la de Guilford diez factores principales, y la de Comrey ocho factores principales. Cada uno de estos autores, a su vez, ha aportado el instrumento de medida adecuado a la estructura de factores que proponen.

Una parte de la variabilidad en el número y denominación de los factores se debe ciertamente a diferencias existentes en el planteamiento teórico entre los distintos autores. Otra parte, sin embargo, se debe a la diversidad de los métodos empleados en la construcción de las escalas, a las distintas técnicas de análisis factorial utilizadas y a las diferencias de los ítems considerados representativos de las distintas dimensiones de la personalidad.

Tomadas en conjunto las aportaciones hasta aquí comentadas, ofrecen un cuadro de relativa desarticulación que deja sin resolver la cuestión sobre cuáles y cuántas son las dimensiones fundamentales de la personalidad y a qué nivel de generalidad o bien de especificidad se debe situar una descripción óptima de la misma.

A este respecto, el modelo de los cinco grandes, en adelante denominados los cinco grandes, Energía o Extraversión, Afabilidad o Agrado, Tensión, Estabilidad emocional y Apertura mental o Apertura a la experiencia, se propone como un intento de meditación y unificación entre los distintos puntos de vista existentes.

Este modelo propone cinco dimensiones fundamentales para la descripción y la evaluación de la personalidad que se sitúan en un nivel de generalidad que se sitúan en un nivel de generalidad intermedio con respecto a los modelos que defienden pocas dimensiones extremadamente generales (como los superfactores de Eysenck), y respecto de los modelos que prevén un mayor número de dimensiones de capacidad más específica pero de menor generalidad (como los dieciséis factores de Cattell, los trece de Guilford y los ocho de Comrey).

En tal modelo convergen dos tradiciones de investigación diferentes que se han entrelazado en el transcurso de los años, la lexicográfica y la factorialista.

La tradición lexicográfica se basa en la hipótesis de la sedimentación lingüística de Cattell según la cual las diferencias individuales más sobresalientes y socialmente relevantes están codificadas en el lenguaje cotidiano. El análisis de ese lenguaje cotidiano, considerado como fuente principal de todos los posibles descriptores de la personalidad, ha llevado a la construcción de distintos listados de términos, sobre todo adjetivos, diseñados para el examen de las diferencias individuales.

El examen de las relaciones entre los diferentes descriptores de la personalidad ha evidenciado repetidamente la presencia de cinco grandes factores, independientemente de las técnicas de factorización, de la naturaleza y de los procedimientos de evaluación (auto y heteroevaluación), de las características (sexo/edad) de las poblaciones y de los contextos lingüísticos y culturales (Estados Unidos, Alemania, Holanda, Italia, Japón, Filipinas, Taiwán; para una revisión sobre el tema puede consultarse John Angleitner y Ostendorf).

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Con el empleo de esta estrategia, ha sido posible reconducir a unos mismos factores las dimensiones de la tradición factorialista, por autores como Cattell, Guilford, Eysenck y Comrey mediante cuestionarios de personalidad como el 16 P, e GZTS, el EPQ, el CPS. En el cuadro 1.1 se presenta un resumen de los resultados de tales contribuciones.

Los cinco grandes perecen, pues, configurarse como una estructura adecuada e integradora para la descripción de la personalidad en el lenguaje natural, y en el contexto de los cuestionarios de personalidad.

En este sentido, estos Cinco Grandes factores representan también el punto de convergencia entre las teorías implícitas de la personalidad basadas en los conocimientos/creencias de la gente común que impregnan el léxico relativo a la personalidad y las teorías explicitas de a personalidad, basada en los conocimientos acumulados a partir de la investigación científica.

Cuadro 1.1 Los cinco factores: modelos, dimensiones e instrumento.

I II III IV V 16Pf Extraversión (Exvia) Dureza (Cortetia) Fuerza del súper yo (Buena educación) Ansiedad Independencia GZTS Actividad

social Disposición paranoide Autocontrol Estabilidad emotiva Reflexividad EPQ Extraversión Psicoticismo Neuroticismo

CPS Extraversión Actividad Empatía Confianza Orden Estabilidad emotiva Masculinidad Conformismo social

CPI Sociabilidad Feminidad Normas

Respeto Bienestar Éxito Independencia

MBTI Extraversión Sentimiento Percepción - Intuición Nota: I = Energía o Extraversión II = Afabilidad III= Tesón

IV = Estabilidad emocional V = Intelecto o Apertura Mental 16Pf: Cuestionario factorial de personalidad

GZTS: Guilford-Zimmerman Temperament Survey EPQ: Comrey Personaloty Scales

CPI: Inventario Psicológico de california MBTI: Inventario Tipológico de Myers-Briggs

1.3. Contenidos del BFQ

Los instrumentos utilizados originalmente para la medida de los cinco grandes factores contienen listados de adjetivos (monopolares o bipolares), seleccionados a partir del análisis del vocabulario recogido en los diccionarios, para intentar determinar, en cada dimensión, los identificadores más característicos. En esta perspectiva, los adjetivos han demostrado construir un método de evaluación

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fácil y rápido. El empleo de listas de adjetivos, sin embargo, no siempre ha permitido reunir todas las facetas y requisitos de una teoría que pretende abarcar las distintas características de la personalidad. Puesto que muchos de los matices diferenciales existentes entre distintos adjetivos pueden no resultar accesibles a la mayoría de las personas, el empleo únicamente de listados de adjetivos puede no ser suficiente para el análisis de los diversos y complejos aspectos de la personalidad.

A este respecto, el empleo de cuestionarios, más que de simples listados de adjetivos, puede facilitar el ir más allá del conocimiento sobre la personalidad recogido y transmitido por la inteligencia práctica del sentido común.

A partir de estos supuestos, Costa y Mccrae (1985) han propuesto un cuestionario (el NEO- Personality Inventory o NEO-PI) para la medida de los cinco grandes, que consta de 18 elementos en su primera versión y de 240 en la edición más reciente.

Siguiendo un acercamiento jerárquico, cada una de las cinco dimensiones (identificadas como Neuroticismo, Extraversión, Apertura a la experiencia, Afabilidad y Tesón) resulta de la agregación de seis subdimensiones o facetas.

Sin embargo los criterios respecto a los que tales facetas han sido definidas no siempre han resultado inequívocos; el número de subdimensiones identificadas parece redundante y la clasificación de algunas de las facetas está en desacuerdo con lo afirmado por la mayor parte de la literatura; por ejemplo de Hostilidad está clasificada como subdimensión del Neuroticismo, mientras que comúnmente es considerada como polo opuesto de la Afabilidad, el Afecto está identificado como subdimensión de la Extraversión, mientras que según otros autores constituiría un aspecto de la Afabilidad.

El Cuestionario Big Five (BFQ) que aquí se presenta, se ha concedido también de acuerdo con las argumentaciones teóricas que ponen de manifiesto la preeminencia de la solución de cinco factores respecto de otras soluciones; toma en consideración la experiencia de McCrae y Costa, y pretende aportar algunas mejoras a la comprensión y evaluación de estos cinco factores. En particular, con este cuestionario se ha propuesto:

a) Ser más parsimoniosos en la identificación de las subdimensiones y en el número de elementos

b) Atenerse escrupulosamente a las clasificaciones tradicionales de los cinco factores y de sus subdimensiones

c) Incorporar a la evaluación de los cinco factores, una medida de la tendencia a dar una imagen falseada de sí mismo, mediante una escalas de Distorsión (D).

Los cinco grandes factores han sido denominados: Energía (E), Afabilidad (A), Tesón (T), Estabilidad Emocional (EE) y Apertura Mental (AM).

En cada uno de los cinco grandes se han identificado dos subdimensiones, y hacen referencia a distintos aspectos de la propia dimensión. En cada subdimensión (integrada por 12 elementos) la mitad de las afirmaciones ha sido formulada en sentido positivo con respecto al constructo de la escala, mientras la otra mitad está formulada en sentido negativo, con el fin de controlar eventuales fenómenos de sesgos de respuesta.

La escala de Distorsión (D) consta de 12 elementos y tiene por finalidad proporcionar una medida de la tendencia a ofrecer un perfil falseado de sí mismo al responder al cuestionario.

En total, el BFQ consta de 132 elementos, y en el capítulo 4 (Normas de interpretación) se describen con algún detalle las dimensiones y subdimensiones apreciadas.

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Los distintos campos en que se articula la psicología aplicada pueden sacar provecho de un modelo y de u instrumento para la evaluación de la personalidad que goza de un amplio consenso como el de los cinco grandes. Esto puede facilitar la comparación de resultados en el ámbito de un mismo sector o bien en sectores diferentes. Los distintos criterios extremos pueden encontrar en los cinco grandes factores y en las facetas de subdimensiones en que ellos se articulan, importantes elementos de referencia con fines de evaluación y predictivos

En los siguientes párrafos se señalan las principales aportaciones de la investigación sobre los cinco grandes a los ámbitos de la psicología de las organizaciones, psicología clínica y psicología educativa.

A. Psicología de la organizaciones

Distintas investigaciones han demostrado la relevancia del modelo de los cinco grandes para la identificación del papel que puedan jugar las características de personalidad en contextos organizativos.

En particular, Hogan ha examinado explícitamente la validez predictiva y concurrente del modelo en relación con diferentes tareas u contextos organizativos. En estos estudios, sobre todo las dimensiones de Estabilidad Emocional, Energía o Extraversión y Afabilidad se han mostrado significativamente relacionadas con distintos criterios examinados.

Considerando la posibilidad de reconducir a términos de las cinco dimensiones los resultados obtenidos mediante otros factores, se han reexaminado investigaciones llevadas a cabo desde otros modelos de personalidad.

Barrick y Mount han revisado 117 estudios publicados en el período 1952-988, y han examinado la validez del modelo de los Cinco grandes en cinco grupos laborales distintos (profesionales, policías, directivos, vendedores, obreros especializados y semi-especializados), en relación a diferentes criterios (éxitos en el trabajo, capacidad de aprendizaje en la fase de formación y datos personales). El resultado más significativo de esta revisión cncierne a la dimensión de Tesón. Esta dimensión ha mostrado ser una excelente predictora del éxito en todos los grupos ocupacionales considerados: las personas que manifiestan rasgos asociados con la fiabilidad, precisión y persistencia, generalmente rinden mejor que aquellos que no presentan estas tendencias comportamentales. El mismo resultado ha sido confirmado en otros estudios sobre poblaciones de militares, en los que también se han señalado la fiabilidad y la orientación al éxito como los predictores más significativos del rendimiento profesional.

La Energía o Extraversión, por su parte, aparece como significativa predictor de éxito sólo en las muestras de directivos y vendedores. Teniendo en cuenta que la interacción con otras personas representa un aspecto importante de estas tareas, es comprensible que rasgos con la sociabilidad, la locuacidad y la asertividad resulten generalmente asociados con mejores desempeños en estas tareas.

La Apertura mental, a su vez, ha resultado ser un predictor significativo de la capacidad de aprendizaje en la fase de formación. Como podía esperarse, las personas más abiertas a la experiencia, más curiosas y con inquietudes culturales, demuestran una actitud más positiva hacia el aprendizaje y mayor capacidad y motivación para aprender, explicándose de esta forma sus logros durante el período de formación.

Las dimensiones Estabilidad Emocional y Afabilidad no parecen guardar relaciones significativas con ninguno de los criterios considerados.

Tett, Jackson y Roshtein (1991) han examinado en 86 estudios publicados durante el periodo 1968 – 1991 la validez del modelo de los cinco grandes en diferentes grupos ocupacionales (directivo/no – directivo, profesional / no-profesional), en relación con criterios de tipo subjetivo, como la evaluación de los mandos.

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Los resultados obtenidos muestran un coeficiente medio de validez bastante elevado: la falta de Estabilidad Emocional, o Neuroticismo, ha resultado negativamente correlacionada con el éxito organizativo, mientras que las dimensiones de Afabilidad y Apertura Mental han mostrado correlaciones positivas con aquél. Contrariamente a lo apuntado por Barrick y Mount, ni tesón ni Extraversión han demostrado desempeñar un papel de particular relieve.

Las discrepancias en los resultados de esta dos revisiones se pueden explicar en buena parte por las diferencias existentes en los criterios considerados en uno y otro estudio: mientras Barrick y Mount han basado su análisis en estudios en los que se tomaron criterios objetivos, como el rendimiento en el trabajo, la capacidad de aprendizaje durante la fase de formación, y diferentes tipos de datos personales, Tett y sus colegas basaron su análisis en estudios en los que se consideraron criterios subjetivos, como la evaluación de los mandos. Mientras la dimensión de Tesón aparece como un válido predictor de los primeros, las dimensiones de Estabilidad Emocional y afabilidad lo serían de los segundos.

Tomada en conjunto, la evidencia disponible tiende a confirmar la relevancia del modelo de los cinco grandes para la identificación de los perfiles de personalidad más adecuados a los distintos criterios organizativos e invita a ulteriores análisis laborales y con respecto a diferentes criterios.

Este modelo permite la evaluación de la personalidad empleado los mismos términos que las personas utilizan cotidianamente para comunicar, describir y juagar. El examen de la personalidad pierde, por eso, la connotación esotérica que resulta característica de otros modelos y taxonomías comprendidos y empleados también por personas que, no siendo expertas en también por personas que, no siendo expertas en materia psicológica, deben enfrentarse de una u otra forma a problemas de evaluación en los procesos de selección, formación, desarrollo y promoción de los recursos humanos.

En este sentido, el modelo de los cinco grandes, en mayor medida que otros sistemas, ofrece un marco de referencia común, tanto por l que respecta a la descripción que las personas hacen de la propia personalidad como por lo que concierne a la descripción que hacen de la personalidad de los demás. De hecho, numerosas investigaciones han puesto de manifiesto niveles muy elevados de congruencia entre heteroevaluación y autoevaluaciones realizadas mediante el empleo de listas de adjetivos, cuestionarios o ambos instrumentos en combinación.

Entre las posibles ventajas del modelo merece destacar la reducción de la variabilidad entre diferentes jueces, y de la discrepancia entre autoevaluaciones y heteroevalauciones. Esto, evidentemente, puede facilitar acciones de orientación y dirección por parte de los superiores con el fin de lograr un mejor ajuste de las personas en la organización, así como una mejor utilización de los recursos personales en congruencia con las características de las tareas.

La disponibilidad de un lenguaje común puede además permitir el anclaje de las distintas tareas a perfiles de personalidad específicos y por tanto a características específicas susceptibles de ser potenciadas y desarrolladas de acuerdo con criterios de éxito empíricamente validados.

Por último, el modelo de los cinco grandes se presta de manera óptima a desarrollos y extensiones del estudio del comportamiento en las organizaciones desde una perspectiva interaccionista. Desde esta óptica, el comportamiento en la organización sería considerado como el resultado de la organización en que estas operan en que estas operan.

El análisis de las características situacionales específicas de cada organización, y la disponibilidad de un modelo compartido de las dimensiones de la personalidad prefiguran la posibilidad de examinar el peso de cada factor de la personalidad con respecto a cada situación organizativa identificada, o bien el impacto de dimensiones situacionales especificas sobre la personalidad, sin olvidar todas las posibles interacciones recíprocas.

Mientras el análisis de las características de las situaciones ofrece la posibilidad de aislar lo que es específico de cada una de las organizaciones los cinco factores integran este tipo de análisis con un análisis de la personalidad que mejora la investigación sobre la eficacia organizativa, al beneficiarse de todas las comparaciones posibles a nivel interorganizativo e intraorganizativo.

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Todo esto, en definitiva, no puede más que conducir a un mayor rigor y finura en la predicción del comportamiento en las organizaciones

B. Psicología clínica y de la salud

Los psicólogos clínicos han subrayado, en numerosas ocasiones, la conveniencia de poder disponer de instrumentos que posibiliten la evaluación de la personalidad con respecto a dimensiones específicas y a combinaciones particulares de estas en la forma de perfiles aceptablemente parsimoniosos y flexibles. El examen de la personalidad es, en efecto, crucial para fines terapéuticos y de pronósticos con el fin de identificar los puntos débiles que han llevado al paciente a la consulta médica o psicológica, y los puntos fuertes sobre los que puede resultar conveniente alentarle para producir cambios y reorientaciones en el modo en que el individuo se enfrenta con la realidad, consigo mismo y con la propia salud.

Sobre todo en el caso de desordenes de personalidad a los que hace referencia el eje I del DSM-III-R se han estudiado los nexos entre las dimensiones estables de la personalidad normal y diferentes tipos de psicopatologías.

En particular, algunas investigaciones han examinado las relaciones entre los cinco grandes y las dimensiones descritas por el Eje II. A continuación se presentan sus principales hallazgos:

a) El desorden de personalidad de tipo paranoide, caracterizado por suspicacia, evidia y resentimiento, tiende a correlacionar negativamente con Afabilidad.

b) El desorden de personalidad de tipo esquizoide, caracterizado por dificultas y falta de interés en las relaciones sociales, dificultad para expresar los sentimientos, frialdad y distanciamiento emocional, muestra correlación negativa con Energía o Extraversión. c) El desorden de personalidad de tipo esquizoide, caracterizado por excentricidad,

egoísmo, hipersensibilidad e ideas y comportamientos singulares presenta correlaciones negativas con Extraversión y positivas con Neuroticismo y Apertura a la experiencia. d) El desorden de personalidad de tipo histriónico, caracterizado por falta de madurez,

inestabilidad, búsqueda de atención y de excitación se muestra positivamente correlacionado con extraversión.

e) El desorden de personalidad de tipo narcisista, caracterizado por exagerado sentido de autoimportancia y grandiosidad, interés por estar siempre en el centro de atención, falta de consideración hacia los demás y sus intereses, guarda correlación negativa con Estabilidad Emociona y Afabilidad y positiva con Extraversión.

f) El desorden de personalidad de tipo antisocial, caracterizado por violación de las reglas sociales y de los derechos de los demás, agresividad, comportamiento antisocial, impulsividad e irresponsabilidad, correlaciona negativamente con Afabilidad, tesón y Estabilidad Emocional y positivamente con Extraversión.

g) El desorden de personalidad de tipo bordeline, caracterizado por inestabilidad, cambios rápidos de humor, explosiones de rabia e impulsividad, presenta correlación positiva con a falta de Estabilidad Emocional o Neuroticismo.

h) El desorden de personalidad evitadora caracterizado por hipersensibilidad al rechazo social y contactos sociales muy limitados aunque muy deseados, parece correlacionar negativamente con Extraversión y positivamente con Neuroticismo.

i) El desorden de personalidad de tipo dependiente, caracterizado por extrema dependencia y miedo a quedarse solo, falta de confianza en sí mismo y sentimientos de abandono y desesperación, muestra correlaciones positivas con Neuroticismo y Afabilidad.

j) El desorden de personalidad de tipo compulsivo, caracterizado por dar excesiva importancia a las reglas, el orden, la eficiencia y el trabajo, problemas para expresar los

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sentimientos, dificultad para relajarse y excesiva preocupación por csas de poco valr, presenta correlaciones positivas con tesón y Neuroticismo.

k) El desorden de personalidad de tipo pasivo-agresivo, caracterizado por la expresión de hostilidad en formas indirectas y no-violentas (como dilatar la solución a los problemas obstruccionismo ineficiencia y descuidos intencionados), rechazo de la autoridad junto a la incapacidad para manifestar abiertamente este rechazo, parece positivamente correlacionado con Neuroticismo y negativamente con Tesón.

Aunque muchos de estos desordenes representan síndromes complejos caracterizados por más de una de las dimensiones principales de la personalidad, podrían ser comprendidos mejor si se considerasen como variantes extremas o desadaptativas de las polaridades de los cinco grandes.

La Extraversión (que corresponde a la dimensión de energía del BFQ), contrasta sobre todo los desordenes de tipo histriónico y narcisista (polo positivo) con los desórdenes de tipo pasivo-agresivo y evitativo (polo negativo o Introversión)

La afabilidad contrasta sobre todo el desorden de tipo dependiente (polo positivo) con los desórdenes de tipo paranoide, antisocial y narcisista (polo negativo u hostilidad)

La dimensión tesón contrasta sobre todo el desorden de tipo cmpulsivo (polo positivo) con los desórdenes de tipo antisocial y pasivo-agresivo (polo negativo o falta de Tesón).

El Neuroticismo (que corresponde con el polo bajo de la dimensión Estabilidad Emocional de BFQ), es el factor del que los desórdenes del tipo bordeline, pasivo-agresivo, dependiente u evitativo representan variantes desadaptativas (polo positivo)

La utilización de un modelo claro y unívoco de las dimensiones de la personalidad normal puede arrojar luz sobre las características personales que pueden predisponer al sujeto al desarrollo de serios desórdenes psicológicos. A este respecto, es de crucial importancia el papel del Neuroticismo o falta de Estabilidad Emocional como rasgo básico común a la mayor parte de los desórdenes de la personalidad. Menos claro y mas limitado parece el papel de las dimensiones tesón y Apertura a la experiencia.

Asimismo los distintos patrones de correlación existentes entre desórdenes y rasgos normales de la personalidad resultan de ayuda para apresar lo que de especifico y común hay en los distintos desórdenes de la personalidad.

En el campo de la psicología de la salud, Macrae y Costa (1986) han analizado mediante el cuestionario NEO-PI), y los principales mecanismos a través de los cuales las personas afrontan los acontecimientos estresantes 8copung mechanism). Así el Neuroticismo parece correlacionar positivamente con las reacciones hostiles al acontecimiento estresante, con la tendencia a poner en marcha fantasías de fuga, y con el Wishful thinking. La Extraversión, por su parte, parece correlacionar con la tendencia a planear acciones racionales, con pensamientos positivos y con la tendencia a desdramatizar mediante el humor. Por último, la apertura a la experiencia muestra correlación con la tendencia a poner en marcha fantasías de fuga y con la tendencia a desdramatizar mediante el humor.

En el campo de la Medicina comportamentales. Uno de los resultados más prometedores guarda relación con el papel de la hostilidad y de la agresividad como predictores de las enfermedades cardiovasculares. Frente a la complejidad y falta de homogeneidad de las manifestaciones agresivas, el modelo de los cinco grandes puede contribuir a esclarecer los nexos entre dimensiones de personalidad y patología. En particular, algunos autores han diferencia entre una hostilidad de tipo neurótico (caracterizada por frustración) y una hostilidad antagonista /caracterizada por el cinismo la rudeza). Mientras la primera representa un aspecto o subdimensión del factor opuesto del factor Agrado/Afabilidad mientras la hostilidad antagonista ha resultado un buen predictor de la enfermedad coronaria, el Neuroticismo parece significativamente asociado con la hipocondría y la tendencia a manifestar quejas somáticas.

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En virtud de estos resultados, parecen plausibles dos estrategias de intervención, por un lado, se pueden desarrollar terapias para reducir el nivel de antagonismo y aumentar el nivel de Agrado/Afabilidad; por otro, ante la dificultad para modificar un rasgo estable como el antagonismo, los pacientes en situación de riesgo pueden ser asignados a otros programas diseñados para intervenir sobre otros factores de riesgo más asequibles terapéuticamente, como el consumo de tabaco o la tensión arterial.

En un ámbito en el que a menudo los instrumentos elaborados explícitamente para el examen de la personalidad patológica (como, por ejemplo. El MMPI) no han contribuido de manera importante a clarificar los aspectos no patológicos de la personalidad, que, por otro lado, resultan vitales para comprender el funcionamiento psicológico de la personalidad normal con las taxonomías inherentes a la personalidad patológica constituye una posibilidad patológica constituye una posibilidad importante para una clasificación más apropiada de los pacientes y para la selección de las terapias más adecuadas, de acuerdo con el perfil de personalidad que les caracteriza. Este perfil viene a poner de manifiesto el estil de adaptación que se ha desarrollado y consolidado en el transcurso de la vida, u puede arrojar luz sobre el origen de las dificultades actuales y sobre las perspectivas futuras de bienestar psicológico.

C. Psicología de la educación

También en el ámbito de la psicología de la educación el modelo de los cinco grandes encuentra aplicaciones. A este respecto, algunos investigadores han analizado la relación entre los cinco factores y la adaptación o el éxito en las actitudes escolares y han llamado la atención sobre la importancia de la Apertura a la experiencia y del Tesón.

La Apertura a la experiencia muestra una significativa correlación con el éxito escolar, la inteligencia, la creatividad y la curiosidad intelectual. En esta línea, importantes cuestiones para la investigación educativa apuntan a la posibilidad de que: a) los estudiantes mñás abiertos estén más predispuestos a sacar provecho de las posibilidades facilitadas por un ambiente educativo particularmente enriquecido, b) su no convencionalismo los pueda enfrentar a dificultades e incomprensiones en un ambiente educativo más tradicional o c) que la Apertura a la experiencia pueda ser aumentada con la educación.

También el Tesón parece significativamente correlacionado con el éxito escolar. Los estudiantes con puntuaciones altas en esta dimensión, se consideran, y son considerados por los demás, más inteligentes. La posibilidad de disponer de medidas de este tipo puede ser un complemento útil a las medidas de capacidad a la hora de predecir el éxito escolar.

El papel de los otros factores parece de menor relieve; mientras la Extraversión parece importante sobre todo como predictor de la competencia social del alumno y de su éxito en actividades deportivas, el Agrado/Afabilidad parece importante sobre todo en lo que concierne a la conducta del alumno. Por último. La Estabilidad emocional parece relevante para señalar posible problemáticas a nivel emocional.

D. Conclusión

A modo de resumen de su aplicabilidad, el BFQ puede ser empleado en un gran número de situaciones, con personas de inteligencia y cultura normales y que sean capaces de leer los elementos y comprender las instrucciones.

En conjunto presenta características psicomñericas que lo califican positivamente, tanto con respecto a los cuestionarios tradicionales de los que representa una superación, como respecto del NEO-PI con el que comparte las premisas teóricas. A este respecto el BFQ se puede considerar una mejora en claridad y parsimonia, consideradas también las formulaciones más recientes, por lo que concierne a la medida de los cinco grandes mediante cuestionario.

Su estructura factorial, se muestra ciertamente estable, tomando en cuenta los elevados índices de congruencia apreciados en el contraste con las soluciones factoriales aisladas en grupos cultural y lingüísticamente distintos. Los factores extraídos coinciden significativamente con las

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escalas definidas teóricamente. Su consistencia interna es elevada, tanto en el caso de las dimensiones principales como en el de las subdimensiones.

El examen de las correlaciones con otros instrumentos elaborados en el marco de modelos diferentes de personalidad y/u para la evaluación de aspectos específicos de la personalidad, pone de manifiesto una notable validez de constructo.

El acercamiento seguido, en fin, en la construcción del cuestionario comporta diversas ventajas:

a) Los términos que definen la estructura de los cinco grandes, al estar anclados en el lenguaje natural que las personas utilizan cotidianamente, pueden ser comprendidos fácilmente también por los no expertos en materia psicológica, haciendo más clara la interpretación y la comunicación de los resultados.

b) Os presupuestos lexicográficos de la taxonomía garantizan una mayor validez y generalidad de los resultados obtenidos por el instrumento psicométrico.

c) El número de los factores permite una descripción parsimoniosa, pero al mismo tiempo completa, de las características de la personalidad, y representan una propuesta adecuada para conciliar la amplitud y la especificidad de las dimensiones consideradas.

d) El número de elementos aparece particularmente reducido sobre todo en comparación con otros instrumentos análogos, haciendo más sencillas y ágiles las fases de aplicación, corrección y elaboración de los resultados.

1.5 MATERIAL PARA LA APLICACIÓN

Además del presente Manual 8con las bases teóricas, descripción de las variables, su justificación estadística y las normas de aplicación, corrección e interpretación), es necesario el material siguiente:

• Cuadernillo del BFQ (en español o en catalán)

• Hoja de respuestas (de diseño especial para su posible tratamiento mecanizado); facilita la corrección y puntuación

• Hoja de Perfil

• Plantillas de corrección

• Disco de programación para obtener las puntuaciones directas en todas las variables.

2. NORMAS PARA LA APLICACIÓN

2.1 INSTRUCCIONES GENERALES

El BFQ puede ser aplicado individualmente o en grupo. Las instrucciones están impresas en la portada del Cuadernillo. Estas pueden ser leídas en voz alta a los sujetos, acompañándolas de eventuales aclaraciones si hay puntos que susciten dudas. Ni la redacción de los elementos del Cuestionario ni las instrucciones deben ser cambiadas.

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Si fuera necesario (en caso de sujetos con dificultades lectoras o invidentes), los elementos se pueden leer en voz alta, con cuidado de no inducir sugerencias de respuestas.

Cuando alguno de los sujetos no comprenda el significado de alguna palabra o redacción de un elemento, la explicación facilitada por quien vigile la aplicación del Cuestionario no debe influir en la respuesta del sujeto. Es importante recomendar a los sujetos que, una vez cumplimentados los datos de identificación necesarios para la posterior interpretación de los resultados, contesten a todos los elementos en la Hoja de respuestas en los espacios destinados a ello.

Cuando BFQ se utiliza dentro de una batería de selección de personal, en la fase de presentación del mismo será conveniente subrayar la importancia de contestar de manera espontánea y sincera, teniendo en cuenta que es posible efectuar un control sobre la veracidad de las respuestas mediante procedimientos diseñados a tal fin. Es importante también subrayar que carece de utilidad el intentar falsear el propio perfil, ya que no hay respuestas acertadas ni erróneas, ni hay un perfil de personalidad que sea deseable o no deseable en absoluto. Cuanto más preciso sea el sujeto al contestar espontánea y sinceramente, tanto mayor será el valor informativo de los resultados del Cuestionario y en primer lugar para él mismo.

2.2 NORMAS PARA LA CORRECCIÓN Y PUNTUACIÓN, PROCESO MANUAL

En primer lugar es necesario revisar la Hoja de respuestas para comprobar que el sujeto ha contestado siguiendo las instrucciones. Si hundiera más de un 10% de elementos dejados en blanco, es muy conveniente invalidar la aplicación y no tener en cuenta los resultados que podrían obtenerse de una aplicación incompleta.

Si el sujeto hubiera dejado unos pocos elementos en blanco (sin respuesta), es necesario codificar estos blancos como respuesta intermedia (alternativa 3), porque este valor es el valor promedio de la escala de medida, punto en el que se minimiza la probabilidad de error al adjudicarle un valor a una respuesta inexistente.

La fase de corrección y puntuación puede hacerse de modo manual o mediante la ayuda de un proceso informático. Para el proceso manual se ha diseñado un juego de 6 plantillas transparentes que facilitan la obtención de las puntuaciones directas. Estas plantillas tienen la numeración 1 a 6, y cada uno de las cinco primeras está destinada a dos de las subdimensiones del BFQ. En las plantillas hay pequeños recuadros rectangulares horizontales con la numeración del elemento a que corresponden impresa por delante. De los doce elementos que comprenden cada escala, hay seis que puntúan de modo inverso o negativo, y sus números de orden están rodeados con un pequeño círculo en la plantilla. La puntuación directa (PD) en cada variable es el resultado de la operación siguiente:

El proceso es sencillo, pero exige concentración (y posiblemente una revisión para confirmar los datos obtenidos). Los pasos a seguir son los siguientes:

1. Se coloca la plantilla 1ª (para las dimensiones Di y Do) sobre la Hoja de respuestas con las contestaciones del sujeto de modo que el recuadro de la mitad izquierda de la plantilla coincida con el recuadro existente en la Hoja y donde se han dado las respuestas.

2. Cada respuesta del sujeto recibe los puntos indicados para su respuesta, entre 1 y 5 puntos. En primer lugar se van sumando los puntos conseguidos por las respuestas positivas (aquellos cuya numeración no está rodeada con un pequeño círculo). El

PD = 36 + PUNTOS POSITIVOS – PUNTOS

NEGATIVOS

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resultado de esta suma se anota en la mitad derecha de la Hoja de respuestas, detrás del signo “+” y frente a la variable Di cuya puntuación se está calculando.

3. Se repite el proceso de suma de puntos con los elementos “negativos”, (aquellos cuya numeración está rodeada con un pequeño círculo), y el resultado se anota en la mitad derecha de la Hoja, detrás del signo “-“ de esta variable.

4. Se realiza la operación indicada [36+(P-)-(P-)] y su resultado se anota en el último espacio de la derecha, detrás del signo “ “

5. A continuación se repita todo el proceso con la mitad derecha de la plantilla para obtener la PD en la subdimensión Do, y se anota en el último espacio de la derecha. 6. Si se suman los dos PD anteriores (Di y Do) se obtiene la PD de la dimensión E

(Energía), para la que hay un pequeño recuadro en la Hoja.

7. Es necesario repetir los pasos anteriores con las plantillas 2 a 5ª para obtener las PD de las siguientes subdimensiones y dimensiones.

8. Finalmente, la plantilla 6ª obtener la PD en la escala D (Distorsión), en la que no hay elementos negativos, porque todos están redactados en la dirección de la variable

Las puntuaciones directas mínimas y máximas en todas las variables del BFQ zonas recogidas en el cuadro 2.1 que viene a continuación.

Cuadro 2.1 Valores PD mínimo (Min) y máximo (Max) en el BFQ

Var Min Max Var Min Max Var Min Max Var Min Max

Di 12 60 Co 12 60 T 24 120 Ac 12 60

Do 12 60 A 24 120 Ce 12 60 Ae 12 60

E 24 120 Es 12 60 Ci 12 60 AM 24 120

Cp 12 60 Pe 12 60 EE 24 120 D 12 60

En la figura 2.1 se representan las respuestas y puntuaciones directas (PD) obtenidas por una persona que ha contestado al BFQ dentro de un proceso de selección de personal. Sobre el impreso sean aplicado las plantillas de corrección y se han obtenido los resultados parciales y puntuaciones que presenta el recuadro de la mitad derecha de la Hoja. Una vez obtenidas todas las puntuaciones directas, el paso siguiente es elaborar el perfil para interpretar los resultados; el usuario del BFQ encontrará información suficiente en el capítulo 4, junto con la figura 4.1, que ilustra e proceso haciendo uso de las mismas puntuaciones recogidas en la presente figura 2.1.

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2.3. NORMAS PARA LA CORRECCIÓN YPUNTUACIÓN, PROCESO MECANIZADO

Todos los pasos descritos en el punto anterior pueden realizarse con la ayuda de un proceso de mecanización. El usuario puede utilizar los servicios de lectura óptica de TEA Ediciones cuando el grupo sea numeroso; este proceso permite obtener las puntuaciones directas en todas las variables (subdimensiones, dimensiones y escala D), las derivadas (centiles y puntuaciones T), el perfil gráfico y, en su caso, un informe con comentarios sobre los resultados.

Si se desea hacerlo personalmente, el usuario puede emplear el soporte (disco “llave” TEA-PLAN, o en el futuro un CD) que acompaña al material de la prueba y procesarlo en un ordenador personal. Esta programación facilita únicamente las puntuaciones directas en todas las variables del Cuestionario (pero no elabora el perfil).

Para su uso basta con trasladar dicha programación al disco duro de un ordenador personal con la ayuda de las instrucciones que se acompañan con el soporte informático.

Una vez instalada la programación y puesta en marcha, en pantallas se presentan instrucciones sobre el uso de las teclas y aparece un recuadro con los números de todos los elementos del BFQ y el cursor está situado frente al primer número, esperado que se teclee el nº de la alternativa señalada por el sujeto, desde 5 a 1, y en el caso de haber un blanco o doble marca hay que pulsar la barra de ls espacios o la teclear/Return. Las teclas de movimiento del cursor (las que normalmente tienen encima flechas) permiten avanzar y retroceder por todo el recuadro de elementos para marcar o modificar una respuesta.

Una vez terminada la carga de la Hoja se pasa a la corrección y presentación de las puntuaciones directas. Tal como se indica en la pantalla introductoria de esta programación, si en la grabación se han dejado más de 13 elementos en blanco (aproximadamente, un 10% de los elementos del BFQ),la programación no permite obtener las puntuaciones directas. El usuario puede proceder como crea conveniente (volver a aplicar el BFQ, pedir al sujeto que cumplimente los elementos dejados en blanco, teclear estos bancos con el valor 3, el intermedio en la escala 1-5 de las alternativas, o intentar una corrección manual)

Obtenidas las puntuaciones (por pantalla o por impresora), pueden trasladarse directamente a la “Hoja de Perfil” para elaborar el correspondiente gráfico.

3. JUSTIFICACIÓN ESTADÍSTICA

Los apartados de este capítulo pretenden aportar información sobre análisis y resultados obtenidos en muestras originales y españolas (de adaptación, de la nueva tipificación y de la obtenida con la versión en catalán), e incluyen estadísticos que fundamentan las características psicométricas de este instrumento; para evitar que las tablas numéricas estorben la lectura de los apartados de este capítulo, dichas tablas se han trasladado al Apéndice A.

3.1 ADAPTACIÓN ESPAÑOLA

La adaptación de un instrumento de este tipo no es una simpe traducción de las cuestiones o elementos que constituyen el instrumento original. Una primera versión de la prueba fue revisada y depurada por varios profesionales expertos en la medida de la personalidad.

Posteriormente, la edición experimental fue aplicada a más de un militar de sujetos españoles y sus resultados (explicitados en este capítulo validan la bondad de la versión definitiva).

La muestra empleada en la adaptación estaba constituida por 1.298 españoles que contestaron al BFQ en situaciones de sinceridad y anonimato. Estaba compuesta en un 41% por 530 varones (V)

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y en un 59% por 768 mujeres (M); ambos grupos eran muy heterogéneos en cuanto a la edad y procedencia (nivel cultural y geográfico). Un tercio de la muestra eran alumnos de la UNED (Universidad nacional de Educación a Distancia); y el resto fueron obtenidos en situaciones diversas de examen psicológico. El 55% de los sujetos tenía nivel superior de estudios, el 34% tenía un nivel medio, mientras que el 11% poseía un nivel primario de estudio. En los próximos apartados y análisis esta muestra se denominará BFQ-1 o de adaptación.

Como se ha indicado en el Prólogo a la 3ª adición, y dado que esta muestra normativa ha resultado “blanda” (porque los sujetos en situaciones distintas del anonimato obtenían puntuaciones derivadas centiles o T bastante altas), entre los años 1999 y 2001 se han recogido nuevos casos hasta alcanzar un total de más de dos millares y medio de casos; en general, estos sujetos eran candidatos en procesos de selección de personal. Esta segunda muestra se ha considerado normativa para la nueva tipificación, y en esta ocasión, en vez de tomarla en su totalidad, se han seleccionado al azar dos submuestras, una de cada sexo, con, millar exacto de casos, para así equiponderar la influencia de esta variable cuando se hacen comparaciones entre los sexos o se toma la muestra total para elaborar unos baremos únicos. En los próximos apartados y análisis esta muestra se denominará BFQ-2, de selección o de la versión en español.

Finalmente, como tercera muestra se ha tomado una que contestó al BFQ en su versión en catalán. Está formada por más de dos millones de casos y en su mayoría son varones (89%); también eran candidatos en procesos de selección. En los próximos apartados y análisis esta maestra se denominará BFQ-3 o de la versión en catalán.

3.2 ANÁLISIS A NIVEL DE LA UNIDA DE MEDIDA

EL BFQ está compuesto por 10 subdimensiones (que se aglutinan luego en 5 dimensiones) y una escala de Distorsión (que estudios recientes han desglosado en dos subescalas, Yo y otros, con 6 elementos cada una, como se verá más adelante): cada una de estas escalas está compuesta por 12 elementos, a los que el sujeto contesta en una escala tipo Likert de cinco puntos. Cada uno de estos elementos puede ser considerado como un mini-instrumento de medida, su unidad más simple.

La puntuaciones posibles en esta unidad de medida van de 1 punto a 5 puntos. En el caso de un elementod redactado en sentido positivo hacia el constructo a medir, se concede 1 punto a la respuesta “Completamente falso para mí” al contenido de la cuestión, y 5 puntos cuando la respuesta es “Completamente VERDADERO para mí”, tal como sugieren las plantillas de corrección.

Tal vez el ideal de medida de esta unidad sería que los sujetos se repartieran ajustándose a los porcentajes de la “curva normal”, y alrededor del punto central de la escala de medida, el valor 3; el gráfico resultante sería algo así como la cuerva B de la figura 3.1

Pero este ideal de medida puede variar empíricamente de acuerdo con el rasgo implicado y de las características de la muestra; si el rasgo es poco frecuente el gráfico se inclina hacia la izquierda (curva A de la figura 3.1), y si el rasgo es muy frecuente en la muestra o muy atractivo para los sujetos, el gráfico se inclina hacia la derecha (curva C de la figura 3.1)

Bajo este enfoque, uno de los primeros análisis de BFQ ha sido constatar el comportamiento de estas unidades simples de medida. Manteniendo separados ambos sexos en las tres muestras citadas en el apartado anterior (de adaptación, de selección o versión en español y de la versión en catalán), el análisis ha consistido en conocer las frecuencias de respuesta de todas las alternativas de respuesta. Si esa distribución se cosidera obtenida en una variable continua (que va desde 1 a 5), sus estadísticos básicos (media y desviación típica) pueden ilustrar sobre la forma empírica de su distribución, su variabilidad y su capacidad discriminativa. La medida podría ser considerada como un “índice de atracción” del elemento para la muestra, porque cuanto más elevada sea esa media, mayor es el atractivo que su contenido ha tenido para los sujetos que contestaron a esa cuestión.

Si un elemento tiene una distribución simétrica, su media se situará muy próxima al valor 3 (promedio teórico de la figura 3.1); si la media es significativamente menor, la distribución toma la

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forma de la curva A de la figura 3.1, y si la media es significativamente mayor que 3, la distribución toma la forma de la curva C de la figura 3.1

Por otra parte si la desviación típica de un elemento es pequeña, esta unidad de medida tiene poca capacidad discriminativa del rasgo que pretende medir, porque casi no hay variabilidad en los resultados; en el otro polo, si la desviación típica de un elemento es pequeña, esta unidad de medida tiene poca capacidad discriminativa del rasgo que pretende medir, porque casi no hay variabilidad en los resultados; en e otro polo, si la desviación típica es grande, esto viene a indicar que la capacidad discriminativa es buena y los sujetos se dispersan satisfactoriamente en el continuo de medida del elemento.

En la tabla A.1 del Apéndice, el lector puede encontrar los resultados observados entre los varones (V) y las mujeres (M) en las tres muestras. Cada línea del cuerpo de la tabla se refiere a un elemento, e incluye las medias obtenidas por cada sexo y sus desviaciones típicas (Dt)

Finalmente, en las cuatro últimas columnas de la tabla A.1 se incluye la puntuación típica T (que tienen como media el valor 50 y una Desviación de 10) que corresponde a cada uno de los sexos de las muestras de la versión en español y de la versión en catalán (cuando se toman como formativos los estadísticos obtenidos por el elemento en la muestra de adaptación); con este análisis diferencial en puntuaciones T se pretende conocer su proximidad o alejamiento del valor obtenido por la primitiva muestra. Atendiendo a los valores T de estas cuatro últimas columnas, se aprecian muchas desviaciones, con alejamientos de más de media desviación típica (es decir que superan el valor T de 55 o desciende de una T de 45)

Sin embargo, el comportamiento es muy similar en las muestras de la versión española y de la versión en catalán probablemente porque lo común de estas muestras es la situación de selección en

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la que los sujetos contestaron a esos elementos, Un examen más pormenorizado de la tabla A.1 muestra varios hechos.

a. Hay algunos elementos claramente diferenciales interconexos; por ejemplo, en la versión en español se observan diferencias significativas entre los dos sexos en los elementos 3º (Tiendo a implicarme demasiado cuando alguien me cuenta sus problemas), 33º (“me siento vulnerable a las críticas de los demás), y sobre todo el 98º (“A menudo me siento nervioso);

b. En algunos casos, el elemento es significativamente más “atractivo” para los varones (obtienen una media mayor), y en otros lo es para las mujeres puntúan más alto, mientras que en la muestra de adaptación ocurría lo contrario);

c. Algunos elementos presentan unos estadísticos propios de una curva tipo A (según la figura 3.1) y en otros sus estadísticos apuntan a una curva tipo C; el nº 6 (“Nunca he dicho una mentira”) tiene una media muy baja (y es más baja entre los varones, y mayor en la muestras de selección), y el nº 93 (“Creo que todas las personas tienen algo de bueno”) tiene una media muy elevada (curva tipo C), y es más extrema en las muestras de selección;

d. En la muestra de adaptación, y en el análisis de las diferencias entre ambos sexos, había 39 elementos que mostraban una razón crítica “t” (de Student) significativa al N.c. del 1%; era casi un 29% de los existentes en el BFQ; y se daba un equilibrio entre ambos sesgos: había 19 cuestiones a favor de los varones y 20 a favor de las mujeres.

Todas estas apreciaciones, sobre todo las obtenidas en los casos de selección (muestras BFQ-2 y BFQ-3) en relación con la adaptación, han justificado la necesidad de elaborar unos nuevos baremos, tal como se justificará más adelante.

3.3 FIABILIDAD

Los tests psicológicos deben poseer una razonable fiabilidad si se pretende que sean útiles, tanto como cuando se emplean con un propósito práctico. Existen varios tipos de fiabilidad y diferentes métodos para su obtención; en este apartado se recogen dos aspectos de esa fiabilidad: la consistencia interna u homogeneidad (tal como es apreciada con el coeficiente alfade Cronbach) y la consistencia interna tipo dos mitades.

En la tabla A.2 se ofrecen los resultados de estudio de la fiabilidad del BFQ en la muestra española de adaptación (BFQ-1); la primera columna de la tabla presenta los coeficientes alfa (en realidad se trata de la aplicación de la fórmula KR-20 de Kuder-Richardson y se apoya en la variabilidad de los elementos que componen cada escala de medida), tanto de las subdimensiones como de las dimensiones y de la escala de Distorsión.

En la segunda y tercera columnas de la tabla se ofrecen los resultados de aplicar la técnica de dos mitades (pares-impares) a todas las subdimensiones, en los varones (N = 530) y mujeres (N = 768) de la muestra de adaptación.

Ambas apreciaciones de la fiabilidad son bastante semejantes, los índices son suficientemente elevados para un instrumento tipo cuestionario de personalidad y con unas escalas con relativamente pocos elementos (12 por escala), y no parece haber una tendencia a que el instrumento sea más fiable en uno de los sexos. La escala más fiable es a que mide el Control del las emociones y las menos fiables son las subdimensiones de la dimensión Afabilidad (Cp y Co)

Dado que la segunda muestra (BFQ-2, casos en procesos de selección) se va emplear para elaborar los baremos, ha parecido conveniente conocer en los elementos de la versión en español la consistencia de los elementos, es decir su relación con las variables a las que pertenecen.

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Los análisis presentados en el apartado anterior (análisis de la unidad de medida, el elemento), han permitido conocer el comportamiento de los elementos en las tres muestras y con ello su capacidad discriminativa. Pero, además, es necesario examinar sus índices de homogeneidad para medir los constructos que propone el autor. Por tanto, se han obtenido los índices de correlación de cada elemento con las puntuaciones directas de las 11 variables que esencialmente mide el BFQ (es decir, sólo de las escalas simples, no de las dimensiones superiores). Se calculó la matriz de correlaciones entre la puntuación de cada uno y la obtenida en las distintas variables; sin embargo con su escala está contaminado porque dicho elemento es parte del total con el que se correlaciona, se consideró preferible atender a índice de homogeneidad corregida (IHc); este índice se obtiene mediante la correlación de un elemento con la suma de las puntuaciones directas de los otros 11 elementos de su escala, es decir, cuando el elemento no se tiene en cuenta para el cálculo de la puntuación directa en el constructo. A continuación, y mediante la “z” de Fisher, en cada escala o faceta se obtuvo la media de los índices IHc (Índices de homogeneidad corregida) obtenidos y los resultados obtenidos en la muestra de varones y de mujeres se incluyen en dos últimas columnas de la tabla A.2, encabezadas con las siglas IHc y los índices están expresados también (como todos los de esa tabla) en centésimas (sin el cero ni la coma decimales).

Todos los índices son bastante satisfactorios. En ambos sexos, las tres escalas con un IHc promedio menor han sido Co, Do, y Cp y los mejores se encuentran en las dos subdimensiones (Ce y Ci) de la Estabilidad Emocional. El elemento que mejor consistencia interna ha presentado en ambos sexos ha sido e 98 (“A menudo me siento nervioso”), para medir Control de las emociones, señalado en el apartado anterior por su capacidad diferencial entre ambos sexos. Estos resultados parecen suficientemente satisfactorios, sobre todo cuando se considera que se trata de escalas con sólo 12 elementos (6 elementos en las dos subescalas de D); por otra parte, conviene señalar que no son esperables ni deseables elevados índices de homogeneidad, porque cada uno mide un átomo o aspecto distinto de la variable o constructo

3.4 ANÁLISIS TRANSCULTURAL

En realidad este apartado no tiene más pretensión que ofrecer comparativamente los resultados de las muestras de adaptación de ambas culturas, la original italiana (1993)y la española (1995), para ofrecer alguna apreciación del comportamiento del instrumento en ambas poblaciones.

En la tabla A.3 se resumen los estadísticos básicos de las muestras de estudio de ambas culturas, tanto en su totalidad como de las submuestras de cada; os datos italianos vienen expresados con un solo decimal porque así fueron recogidos en el Manual original italiano. En la mitad superior se encuentran las muestras de adaptación española y italiana, y en la mitad inferior las dos muestras obtenidas en procesos de selección (versión en español y catalán). Las cuantías de las muestras y submuestras (expresadas en las cabeceras de las columnas) son suficientemente grandes como para hacer estables los estadísticos básicos y los resultados de la comparación.

Una primera impresión de los datos de la mitad superior de la tabla A.3 es que ambas culturas tienen un gran parecido en cuanto a sus rasgos de personalidad tal como son medidos por el BFQ; probablemente esto es así porque ambas culturas tienen en común el que son de tipo mediterráneo. Sin embargo, se observan algunas peculiaridades y diferencias.

Si se atiende únicamente a la muestra de adaptación española (N= 1.298), el primer dato a destacar es que los españoles superan ligeramente a los italianos en las dos subdimensiones de la Afabilidad (Cp y Co) y en la dimensión resultante (A), y son inferiores a ellos en Perseverancia (Pe) y, consecuentemente, en la dimensión Tesón (T). Si estas diferencias se analizan a nivel de sexo, los varones españoles son más extremosos (más alejados de los italianos, y por el polo bajo de la variable) en las dos subdimensiones de la Energía €, tanto en Dinamismo (Di) como en Dominancia (Do), lo cual hace que también o sean en la misma dimensión E, así como en su expresión de la Distorsión. Es decir, visto desde el otro lado, los varones italianos usan la deseabilidad social que los españoles.

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La figura 3.2ilustra gráficamente esas diferencias; en cada cultura, las puntuaciones medias de cada sexo se han convertido en puntuación diferencial Z tomando como normativa la muestra italiana de ese sexo; en el gráfico los varones están representados mediante una línea continua y las mujeres con una línea de puntos; la línea horizontal a la altura de la Z = 0 indica la posición de la muestra italiana de cada sexo.

Esta comparación de los resultados de ambas culturas se ha continuado mediante otras análisis y los resultados se comentan en los apartados siguientes.

Sin embargo, las diferencias aludidas en los párrafos anteriores desaparecen cuando, como término comparativo, se consideran las dos muestras obtenidas en procesos de selección (versión en español y versión en catalán). Las similitudes son mayores, y probablemente las diferencias señaladas en párrafos anteriores han sido debidas a que tanto la muestra italiana como las dos de la mitad inferior de la tabla A.2 han sido obtenidas principalmente en procesos de selección, donde tiene mayor aplicabilidad un instrumento como el BFQ. Esta ha sido una de las razones para elaborar una nueva tipificación española con las dos nuevas muestras.

3.5 RELACIONES ENTRE LAS ESCALAS

En un instrumento como el BFQ con medidas de muchas variables, tal vez parezca ideal que las escalas de medida sean muy independientes (porque cada una aprecia un rasgo específico); sin embargo, la realidad psicométrica es que, aunque las conductas parezcan independientes, los rasgos subyacentes no lo son (dado que el mismo sujeto se manifiesta a través de todos esos rasgos) y las escalas presentan relaciones muy interesantes desde el punto de vista interpretativo.

En la tabla A.4 se ofrecen las matrices de intercorrelaciones de las diez subdimensiones (mitad izquierda de la tabla) y de las cinco dimensiones (mitad derecha). Los índices vienen expresados en centésimas (sin cero ni coma decimales) y en cada matriz la mitad superior (por encima de a

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diagonal) se refiere a la muestra total italiana y la mitad inferior (por debajo de la diagonal) a la muestra total de la adaptación española.

Un primer análisis de las matrices muestra que la mayoría de los índices son estadísticamente significativos al nivel de confianza del 1%. Naturalmente, los índices mayores se encuentran en el cruce de las dos subdimensiones de cada dimensión (Di con Do, Cp con Co, etc.); el mayor índice, en ambas culturas aparece entre las dos subdimensiones de EE (Estabilidad Emocional), 0,64 en la muestra italiana y 0.70 en la muestra española.

En cuanto a las subdimensiones de distinta dimensión, en la muestra italiana es destacable la relación existente entre la Perseverancia (Pe) y las dos subdimensiones de Energía, Dinamismo (0,47) y Dominancia (0,45), y la que hay entre Dinamismo y Apertura a la experiencia (0,47). Algo similar ocurre en la muestra española (índices de 0,47 con Di y de 0,43 con Do, y 0,52 en la relación Di-Ae), y se destaca la muestra Ae con la Cooperación (0,40).

En el área de las dimensiones, es la Apertura Mental (AM) la que, en ambas cultura, muestra relaciones elevadas con las demás, sobre todo con la Energía € y con la Afabilidad (A).

Estas correlaciones resultan congruentes con las hipótesis con respecto a las cuales se ha construido el BFQ, y de acuerdo con las principales aportaciones de la investigación sobre los cinco grandes factores.

Cuando en este tipo de análisis se controla la posible influencia del sexo (es decir, se realiza independientemente para cada sexo), los resultados pueden mostrar aspecto diferenciales. La tabla A.5 presenta las matrices de intercorrelaciones de los dos sexos en la muestra española, entre las subdimensiones, las dimensiones y la escala de Distorsión. En la mitad superior (por encima de la diagonal) están los datos referidos a varones y en la mitad inferior se encuentran los datos de las mujeres.

Al introducir en los cruces tanto las subdimensiones como las dimensiones, aparecen índices sobrecargados de correlación espuria; son aquellos en los que una subdimensión se relaciona con la dimensión a la que pertenece; gran parte de esa correlación es debida al fenómeno de solape; ese es el caso, por ejemplo, los elevados índices (iguales o superior a 0.90) entre el Control de las emociones o los impulsos y a dimensión de Estabilidad Emocional. Por otra parte, aunque la tabla presenta algunas peculiaridades propias de cada sexo, hay una gran similitud de conexiones, como lo muestran los resultados que se incluyen en el apartado 3.8.

Con las dos muestras obtenidas en procesos de selección (con la versión en español y en catalán), se repitió este tipo de análisis y los resultados de cada sexo se encuentran en las tablas A.6 y A.7; en ambos casos los varones ocupan la mitad superior derecha de la tabla.

3.6 VALIDEZ INTERNA: ESTRUCTURA FACTORIAL

El análisis de la estructura factorial del cuestionario se ha llevado a cabo tomando como variables de base para el análisis factorial las puntuaciones directas obtenidas por los sujetos en cada una de las diez subdimensiones en la muestra de la adaptación española (1995) del instrumento.

Este procedimiento (que en esencia guarda relación con el concepto de “puntuación agregada”), encuentra su propia legitimación en una serie de contribuciones que han puesto de manifiesto su validez y utilidad. En concreto, el uso de la puntuación agregada con respecto a cada uno de los elementos garantiza una mayor fiabilidad y coherencia interna de las puntuaciones obtenidas en una escala.

La matriz de los coeficientes de correlación entre las diez subdimensiones de la muestra española (mitad inferior izquierda de la tabla A.4), fue sometida a análisis factorial mediante la técnica de factores principales, implementada con los programas para el análisis factorial desarrollados por A.L. Comrey. Como estimación inicial de la comunalidad para cada variable se ha

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tomado el coeficiente de correlación más elevado mostrando con las nueve variables restantes. La solución factorial fue iterada diez veces sucesivamente para estabilizar parcialmente la estimación final de la comunalidad.

Se extrajeron cinco factores principales antes de que el procedimiento convergiera, indicando que ningún otro factor podía ser extraído. La matriz no rotada fue sometida a rotación ortogonal utilizando el método Tandem Criteria. Este método permite rotar ortogonalmente una matriz de saturaciones en base a las informaciones contenidas en la matriz de correlaciones entre las variables analizadas. En concreto, este procedimiento se articula en dos fases. La primera (criterio I) permite distribuir la varianza extraída entre el menor número posible de factores con la condición de que las variables que aturan en un mismo factor deben estar correlacionadas. La segunda fase (Criterio II) se aplica usualmente a la matriz de saturaciones obtenidas mediante el criterio I y permite distribuir la varianza extraída entre los factores con el fin de aproximar los datos a una solución del tipo “estructura simple”, con la condición de que las variables que no están correlacionadas no deben aparecer en un mimo factor. Con respecto a otros criterios de rotación (como el criterio Varimax) el Tandem Criteria permite obtener soluciones factoriales más “limpias” y representativas de las relaciones existentes entre las variables medidas.

La aplicación del Criterio I a los datos de la muestra española confirmó la presencia de cinco factores subyacentes a las diez subdimensiones, La matriz rotada mediante el Criterio I fue posteriormente sometida a rotación mediante el Criterio II. El resultado se presenta en la tabla A.8, en la parte izquierda de la mitad superior; además de las comunalidades (h2) la tabla sólo recoge en

centésimas las saturaciones iguales o superiores a 0,25, de modo que los resultados principales aparecen más destacados. El conjunto de los cinco vectores explica el 57% de la varianza total (VT %,última fila de la tabla) de la matriz de intercorrelaciones. Como se ha empleado una rotación ortogonal no se indican en la base las intercorrelaciones de los factores extraídos.

De examen de los resultados de este análisis se puede apreciar una confirmación sustancial de las estructura de cinco dimensiones. Cada una de las parejas de subdimensiones, de hecho, presentó saturaciones elevadas principalmente en un mismo factor, y saturaciones bajas o nulas en los otros factores.

No obstante, se observa igualmente que algunas subdimensiones presentaron saturaciones secundarias apreciables en otras dimensiones distintas a las teóricamente esperables. Este es el caso de Dinamismo (subdimensiones de Energía) que saturó también en las dimensiones de Afabilidad (0,31) y Apertura Mental (0,30); Cooperación (subdimensión de Afabilidad) tiene también saturación en Apertura Mental (0,39); Perseverancia (subdimensión de tesón) aparece también con peso en Energía (0,37); y Apertura a la Experiencia (subdimensión de Apertura Mental) presenta saturación secundaria en Energía (0,34).

La estabilidad de la solución factorial obtenida factorizando la 10 subdimensiones ha sido analizada calculando el coeficiente de congruencia (Harman 1976) entre las soluciones factoriales obtenidas con la muestra española y las logradas con las muestras italiana y americana.

Los coeficientes de congruencia así obtenidos se presentan en la tabla A.9, donde puede observarse que la estructura factorial presenta una muy significativa estabilidad, tomando datos procedentes de contextos culturales y lingüísticos diferentes.

Adicionalmente, los datos procedentes de las submuestras de hombres y mujeres (cuyas matrices de intercorrelaciones se han recogido en la tabla A.5), fueron sometidas a sendos análisis factoriales, pero tratando ahora las matrices de saturaciones factoriales mediante rotación oblicua, a fin de recoger las relaciones existentes entre los distintos factores.

Los resultados de ambos análisis factoriales son muy similares a los obtenidos en la muestra total (véanse las partes central y derecha de la mitad superior de la tabla A.8). La varianza explicad (VT%) ha descendido un poco (al 55% entre los varones y al 52% entre las mujeres), pero las cinco

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