Ven, Espíritu Santo. Arquidiócesis de Guayaquil

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(1)

Arquidiócesis de Guayaquil www.arquidiocesisdeguayaquil.com.ec

+ Luis Cabrera, ofm. Y

OME CUIDO

P. Marco Antonio Acosta La primera lectura de los Hechos de los

Apóstoles nos cuenta el acontecimiento de Pentecostés, el día en que el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles. Pentecostés, una fiesta de carácter agrícola para los ju-díos, tal como lo describe el texto, reunía a muchos peregrinos devotos venidos de todas partes a Jerusalén. En el contexto de esta fiesta de acción de gracias por las cosechas tiene lugar la efusión del Espíritu Santo sobre los apóstoles a través de tres signos:

• «un ruido del cielo, como de un viento fuerte»; • «unas lenguas, como llamaradas, que se

repartían, posándose encima de cada uno»; • «empezaron a hablar en diferentes lenguas».

La segunda lectura es una explicación de la acción del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia: • Es quien inspira nuestra oración. Nadie

pue-de pue-decir: «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo. «Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como con-viene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables» (Rm 8, 26). • Es el dispensador de todos los dones,

mi-nisterios, carismas y servicios. El Espíritu es «el que obra todo en todos» y se manifiesta de diferentes maneras para el bien común. • Es vínculo de unidad. «Porque lo mismo que

el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo». «Todos hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu».

El Evangelio de Juan nos cuenta que al anochecer del día de la resurrección, el mismo Señor transmitió el Espíritu Santo a los apósto-les. Aún estaba vivo en ellos el escándalo de la cruz y, ciertamente, el temor les hizo presa de un encierro voluntario: «Estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por mie-do a los judíos». Ahí se les aparece el Señor para devolverles la confianza y para confirmar-los en la misión del anuncio de la Buena Nue-va. Uno de los signos de Pentecostés vuelve a aparecer, «el viento» o «soplo», esto significa la transmisión de un poder, la transmisión del mismo espíritu a otra persona. En este caso, se trataba del mismo espíritu de Jesús el que se transmitía a los apóstoles: «Reciban el Es-píritu Santo; a quienes les perdonen los peca-dos, les quedan perdonados; a quienes no les perdonen, les quedan sin perdonar».

Ilustración: CSPP

Ven, Espíritu Santo

«Reciban al Espíritu Santo».

23 de mayo de 2021 PENTECOSTÉS Ciclo B

Semanario Litúrgico • Director: P. Luis Ricchiardi, sdb. • N.º 3030 •Tiraje: 350 000

Edita: Centro Salesiano de Publicaciones Pastorales José Ruaro

Telf.: 02-250-6248 opción 3 o ext. 30151 / 22201 / 22202 / 02-250-6251 Cel.: 098 351 6617 correo-e: luzdeldomingo@salesianos.org.ec

Impresión: Editorial Don Bosco-Centro Gráfico Salesiano. Cuenca

Liturgia de las Horas: IV Semana Tiempo Litúrgico: VIII Semana del Tiempo Ordinario

L M M J V S D

SANTORAL LECTURA DIARIA PALABRA DE FE

24 25 26 27 28 29 30

Perdona, Señor, nuestros pecados. Dios salva al que cumple su voluntad. Muéstranos, Señor tu misericordia. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. El Señor es amigo de su pueblo.

Los mandamientos del Señor alegran el corazón. Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Eclo 17,20-28/ Sal 31/ Mc 10 17-27. Eclo 35,1-15/ Sal 49/ Mc 10,28-31. Eclo 36,1-2.5-6.13-19/ Sal 78/ Mc 10,32-45. Is 52,13-53,12 / Sal 39/ Lc 22, 14-20. Eclo 44,1.9-13/ Sal 149/ Mc 11,11-26. Eclo 51,17-27/ Sal 18/ Mc 11,27-33.

Deut 4,32-34.39-40/ Sal 32/ Rom 8,14-17/ Mt 28,16-20. MARÍA AUXILIADORA

SAN GREGORIO VII SANTA MARIANA DE JESÚS JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE SAN GERMÁN

SAN PAULO VI SANTÍSIMA TRINIDAD

12. ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te pedimos, Señor, que, según la pro-mesa de tu Hijo, el Espíritu nos haga comprender más profundamente la rea-lidad misteriosa de este sacrificio y se digne llevarnos al conocimiento pleno de toda verdad revelada. Por Jesucris-to, nuestro Señor.

Asamblea: Amén.

13. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Oh Dios, que has comunicado a tu Igle-sia los bienes del cielo, conserva la gra-cia que le has dado, para que el don divino del Espíritu Santo, sea siempre nuestra fuerza, y el alimento espiritual acreciente su fruto para la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Asamblea: Amén.

Liturgia de la Eucaristía

Despedida

Guía: Renovados por la presencia del

Espíritu Santo, debemos salir de esta celebración sintiéndonos personas nue-vas, llenas de la sabiduría divina y de valentía.

Evangelio y Vida

Hoy es el último día del Tiempo Pascual. Durante cincuenta días hemos estado ce-lebrando que Jesús está vivo, y que ven-ció a la muerte y a los poderes del mal. • Cristo anunció a sus discípulos que el

Espíritu Santo, el mismo que «habló por los profetas», vendría sobre ellos, su Iglesia naciente, para hacerles com-prender muchas cosas.

• La Iglesia recibió el don del Espíritu Santo el día de Pentecostés, como fru-to de la Resurrección.

Pidamos la gracias de actuar conforme al mismo Espíritu.

Tomado de Misal de la Obra Nacional de la Buena Prensa - México D. F.

«Cuando venga el Espíritu de la verdad, Él los irá guiando

hasta la verdad plena»

(2)

º

Liturgia de la Palabra

Guía: El Espíritu Santo, que dio a la Iglesia naciente un gran impulso, continúa actuando hoy en ella. Conozcamos, a través de las lecturas, lo que hizo el día de Pentecostés, para poder descubrir lo que quiere hacer hoy en nosotros.

donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes». Dicho esto, les mostró las manos y el costa-do. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: «La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo». Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les que-darán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar». Pa la­ bra del Señor.

Asam blea: Gloria a ti, Se ñor Je sús. 10. PROFESIÓN DE FE

11. ORACIÓN UNIVERSAL

Pre si den te: Llenos de alegría por

el regalo del Espíritu Santo, digamos

con confianza: Padre, danos tu Espíritu Santo. Asam blea: Padre, danos tu Espíritu Santo. 1 Para que el Espíritu de Pentecostés se siga

derramando hoy en la Iglesia, en todos sus miembros, para animarla a ser fermento de todas las transformaciones que el mismo Es-píritu produce en todos los hombres y muje-res de todas las razas y credos. Oremos.

2 Por el Gobierno de nuestra nación, espe-cialmente por el presidente electo, para que tenga la fortaleza y voluntad para ac-tuar pronta y decisivamente, con sabiduría y valor, en servicio de todos. Oremos.

3 Para que, como en Pentecostés, todos los pueblos entiendan el lenguaje del amor y de la unidad, sin que ningún pueblo quiera dominar a los demás. Oremos.

4 Por los jóvenes que se preparan para la Con-firmación, para que sean personas compro-metidas con Cristo y la comunidad. Oremos. Pre si den te: Padre Dios escucha las

oracio-nes que te hemos dirigido en nombre de Je-sucristo tu Hijo, nuestro Señor.

Asamblea: Amén. 5. PRIMERA LECTURA Hech 2, 1-11

Lector: Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

El día de Pentecostés, todos los discí-pulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas según el Espíritu los indu-cía a expresarse.

En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Atónitos y llenos de admiración, pregunta-ban: «¿No son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y pro-sélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia len-gua».Palabra de Dios.

Asamblea: Te alabamos, Señor.

6. SALMO DE RESPUESTA Salmo 103 Salmista: Envía, Señor, tu Espíritu a

reno-var la tierra. Aleluya.

Asamblea: Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.

Guía: Bienvenidos hermanos. Hoy, con la fiesta de Pentecostés, celebramos la cul-minación de la Pascua, y el Señor Jesús nos envía, desde el Padre, el don del Espí-ritu Santo. Abramos nuestro corazón para que el Espíritu transforme nuestra vida.

1. RITO DE ENTRADA

Pre si den te: El Señor resucitado, que ha

enviado al Espíritu Santo para que habite en el templo de nuestro cuerpo, esté con todos ustedes.

Asam blea: Y con tu es pí ri tu.

2. RITO PENITENCIAL

Pre si den te: Para celebrar dignamente

estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.

(Un momento de silencio).

Pre si den te: Tú que resucitaste con el

poder del Espíritu Santo: Señor, ten piedad. Asamblea: Señor, ten piedad.

Presidente: Tú que nos enviaste el Espíritu

vivificador: Cristo, ten piedad. Asamblea: Cristo, ten piedad.

Presidente: Tú que nos devolverás la vida

gracias al Espíritu: Señor, ten piedad. Asamblea: Señor, ten piedad.

Presidente: Dios todopoderoso, tenga

misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Asamblea: Amén.

3. GLORIA

4. ORACIÓN COLECTA

Presidente: Oh Dios, que por el misterio

de esta fiesta santificas a toda tu Iglesia en medio de los pueblos y de las nacio-nes, derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra, y realiza ahora también, en el corazón de tus fieles, aquellas maravillas que te dig-naste hacer en los comienzos de la predi-cación evangélica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina conti-go en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Asamblea: Amén.

Ritos iniciales

23 de mayo de 2021 Domingo de Pentecostés

Bendice al Señor, alma mía;

Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza. ¡Qué numerosas son tus obras, Señor! La tierra está llena de tus creaturas. R.

Si retiras tu aliento,

toda creatura muere y vuelve al polvo. Pero envías tu Espíritu, que da vida, y renuevas el aspecto de la tierra. R.

Que Dios sea glorificado para siempre y se goce en sus creaturas.

Ojalá que le agraden mis palabras y yo me alegraré en el Señor. R.

7. SEGUNDA LECTURA 1 Cor 12, 3-7.12-13 Lector: Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios.

Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús «Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes activi-dades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.

Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuer-po, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, escla-vos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu. Palabra de Dios.

Asamblea: Te alabamos, Señor. 8. ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Asamblea (cantando): Aleluya, aleluya. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Asamblea: Aleluya, aleluya.

9. EVANGELIO Jn 20,19-23 † Lectura del santo Evangelio según san Juan.

Asam blea: Gloria a ti, Se ñor.

Al anochecer del día de la Resurrección, estando cerradas las puertas de la casa.

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º

Liturgia de la Palabra

Guía: El Espíritu Santo, que dio a la Iglesia naciente un gran impulso, continúa actuando hoy en ella. Conozcamos, a través de las lecturas, lo que hizo el día de Pentecostés, para poder descubrir lo que quiere hacer hoy en nosotros.

donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes». Dicho esto, les mostró las manos y el costa-do. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: «La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo». Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les que-darán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar». Pa la­ bra del Señor.

Asam blea: Gloria a ti, Se ñor Je sús. 10. PROFESIÓN DE FE

11. ORACIÓN UNIVERSAL

Pre si den te: Llenos de alegría por

el regalo del Espíritu Santo, digamos

con confianza: Padre, danos tu Espíritu Santo. Asam blea: Padre, danos tu Espíritu Santo. 1 Para que el Espíritu de Pentecostés se siga

derramando hoy en la Iglesia, en todos sus miembros, para animarla a ser fermento de todas las transformaciones que el mismo Es-píritu produce en todos los hombres y muje-res de todas las razas y credos. Oremos.

2 Por el Gobierno de nuestra nación, espe-cialmente por el presidente electo, para que tenga la fortaleza y voluntad para ac-tuar pronta y decisivamente, con sabiduría y valor, en servicio de todos. Oremos.

3 Para que, como en Pentecostés, todos los pueblos entiendan el lenguaje del amor y de la unidad, sin que ningún pueblo quiera dominar a los demás. Oremos.

4 Por los jóvenes que se preparan para la Con-firmación, para que sean personas compro-metidas con Cristo y la comunidad. Oremos. Pre si den te: Padre Dios escucha las

oracio-nes que te hemos dirigido en nombre de Je-sucristo tu Hijo, nuestro Señor.

Asamblea: Amén. 5. PRIMERA LECTURA Hech 2, 1-11

Lector: Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

El día de Pentecostés, todos los discí-pulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas según el Espíritu los indu-cía a expresarse.

En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Atónitos y llenos de admiración, pregunta-ban: «¿No son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y pro-sélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia len-gua».Palabra de Dios.

Asamblea: Te alabamos, Señor.

6. SALMO DE RESPUESTA Salmo 103 Salmista: Envía, Señor, tu Espíritu a

reno-var la tierra. Aleluya.

Asamblea: Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.

Guía: Bienvenidos hermanos. Hoy, con la fiesta de Pentecostés, celebramos la cul-minación de la Pascua, y el Señor Jesús nos envía, desde el Padre, el don del Espí-ritu Santo. Abramos nuestro corazón para que el Espíritu transforme nuestra vida.

1. RITO DE ENTRADA

Pre si den te: El Señor resucitado, que ha

enviado al Espíritu Santo para que habite en el templo de nuestro cuerpo, esté con todos ustedes.

Asam blea: Y con tu es pí ri tu.

2. RITO PENITENCIAL

Pre si den te: Para celebrar dignamente

estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.

(Un momento de silencio).

Pre si den te: Tú que resucitaste con el

poder del Espíritu Santo: Señor, ten piedad. Asamblea: Señor, ten piedad.

Presidente: Tú que nos enviaste el Espíritu

vivificador: Cristo, ten piedad. Asamblea: Cristo, ten piedad.

Presidente: Tú que nos devolverás la vida

gracias al Espíritu: Señor, ten piedad. Asamblea: Señor, ten piedad.

Presidente: Dios todopoderoso, tenga

misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Asamblea: Amén.

3. GLORIA

4. ORACIÓN COLECTA

Presidente: Oh Dios, que por el misterio

de esta fiesta santificas a toda tu Iglesia en medio de los pueblos y de las nacio-nes, derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra, y realiza ahora también, en el corazón de tus fieles, aquellas maravillas que te dig-naste hacer en los comienzos de la predi-cación evangélica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina conti-go en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Asamblea: Amén.

Ritos iniciales

23 de mayo de 2021 Domingo de Pentecostés

Bendice al Señor, alma mía;

Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza. ¡Qué numerosas son tus obras, Señor! La tierra está llena de tus creaturas. R.

Si retiras tu aliento,

toda creatura muere y vuelve al polvo. Pero envías tu Espíritu, que da vida, y renuevas el aspecto de la tierra. R.

Que Dios sea glorificado para siempre y se goce en sus creaturas.

Ojalá que le agraden mis palabras y yo me alegraré en el Señor. R.

7. SEGUNDA LECTURA 1 Cor 12, 3-7.12-13 Lector: Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios.

Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús «Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes activi-dades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.

Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuer-po, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, escla-vos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu. Palabra de Dios.

Asamblea: Te alabamos, Señor. 8. ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Asamblea (cantando): Aleluya, aleluya. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Asamblea: Aleluya, aleluya.

9. EVANGELIO Jn 20,19-23 † Lectura del santo Evangelio según san Juan.

Asam blea: Gloria a ti, Se ñor.

Al anochecer del día de la Resurrección, estando cerradas las puertas de la casa.

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Nuestra Fiesta

Semanario Litúrgico

Nucanchic Raymi

Y

O ME CUIDO

P. Marco Antonio Acosta La primera lectura de los Hechos de los

Apóstoles nos cuenta el acontecimiento de Pentecostés, el día en que el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles. Pentecostés, una fiesta de carácter agrícola para los ju-díos, tal como lo describe el texto, reunía a muchos peregrinos devotos venidos de todas partes a Jerusalén. En el contexto de esta fiesta de acción de gracias por las cosechas tiene lugar la efusión del Espíritu Santo sobre los apóstoles a través de tres signos:

• «un ruido del cielo, como de un viento fuerte»; • «unas lenguas, como llamaradas, que se

repartían, posándose encima de cada uno»; • «empezaron a hablar en diferentes lenguas».

La segunda lectura es una explicación de la acción del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia: • Es quien inspira nuestra oración. Nadie

pue-de pue-decir: «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo. «Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como con-viene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables» (Rm 8, 26). • Es el dispensador de todos los dones,

mi-nisterios, carismas y servicios. El Espíritu es «el que obra todo en todos» y se manifiesta de diferentes maneras para el bien común. • Es vínculo de unidad. «Porque lo mismo que

el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo». «Todos hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu».

El Evangelio de Juan nos cuenta que al anochecer del día de la resurrección, el mismo Señor transmitió el Espíritu Santo a los apósto-les. Aún estaba vivo en ellos el escándalo de la cruz y, ciertamente, el temor les hizo presa de un encierro voluntario: «Estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por mie-do a los judíos». Ahí se les aparece el Señor para devolverles la confianza y para confirmar-los en la misión del anuncio de la Buena Nue-va. Uno de los signos de Pentecostés vuelve a aparecer, «el viento» o «soplo», esto significa la transmisión de un poder, la transmisión del mismo espíritu a otra persona. En este caso, se trataba del mismo espíritu de Jesús el que se transmitía a los apóstoles: «Reciban el Es-píritu Santo; a quienes les perdonen los peca-dos, les quedan perdonados; a quienes no les perdonen, les quedan sin perdonar».

Ilustración: CSPP

Ven, Espíritu Santo

«Reciban al Espíritu Santo».

23 de mayo de 2021 PENTECOSTÉS Ciclo B

Semanario Litúrgico • Director: P. Luis Ricchiardi, sdb. • N.º 3030 •Tiraje: 350 000

Edita: Centro Salesiano de Publicaciones Pastorales José Ruaro

Telf.: 02-250-6248 opción 3 o ext. 30151 / 22201 / 22202 / 02-250-6251 Cel.: 098 351 6617 correo-e: luzdeldomingo@salesianos.org.ec

Impresión: Editorial Don Bosco-Centro Gráfico Salesiano. Cuenca

Liturgia de las Horas: IV Semana Tiempo Litúrgico: VIII Semana del Tiempo Ordinario

L M M J V S D

SANTORAL LECTURA DIARIA PALABRA DE FE

24 25 26 27 28 29 30

Perdona, Señor, nuestros pecados. Dios salva al que cumple su voluntad. Muéstranos, Señor tu misericordia. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. El Señor es amigo de su pueblo.

Los mandamientos del Señor alegran el corazón. Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Eclo 17,20-28/ Sal 31/ Mc 10 17-27. Eclo 35,1-15/ Sal 49/ Mc 10,28-31. Eclo 36,1-2.5-6.13-19/ Sal 78/ Mc 10,32-45. Is 52,13-53,12 / Sal 39/ Lc 22, 14-20. Eclo 44,1.9-13/ Sal 149/ Mc 11,11-26. Eclo 51,17-27/ Sal 18/ Mc 11,27-33.

Deut 4,32-34.39-40/ Sal 32/ Rom 8,14-17/ Mt 28,16-20. MARÍA AUXILIADORA

SAN GREGORIO VII SANTA MARIANA DE JESÚS JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE SAN GERMÁN

SAN PAULO VI SANTÍSIMA TRINIDAD

12. ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te pedimos, Señor, que, según la pro-mesa de tu Hijo, el Espíritu nos haga comprender más profundamente la rea-lidad misteriosa de este sacrificio y se digne llevarnos al conocimiento pleno de toda verdad revelada. Por Jesucris-to, nuestro Señor.

Asamblea: Amén.

13. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Oh Dios, que has comunicado a tu Igle-sia los bienes del cielo, conserva la gra-cia que le has dado, para que el don

Liturgia de la Eucaristía

Despedida

Guía: Renovados por la presencia del

Espíritu Santo, debemos salir de esta celebración sintiéndonos personas nue-vas, llenas de la sabiduría divina y de valentía.

16 de Mayo

23 de Mayo

30 de Mayo

19. La falta de hijos, que provoca un envejecimiento de las poblaciones, junto con el abandono de los ancianos a una dolorosa soledad, es un modo sutil de expresar que todo termina con nosotros, que sólo cuentan nuestros intereses individuales. Así, «objeto de descarte no es sólo el alimento o los bienes superfluos, sino con frecuencia los mismos seres humanos». Vimos lo que sucedió con las personas mayores en algunos lugares del mundo a causa del coronavirus. No tenían que morir así. Pero en realidad algo semejante ya había ocurrido a causa de olas de calor y en otras circunstancias: cruelmente descartados. No advertimos que aislar a los ancianos y abandonarlos a cargo de otros sin un adecuado y cercano acompañamiento de la familia, mutila y empobrece a la misma familia. Además, termina privando a los jóvenes de ese necesario contacto con sus raíces y con una sabiduría que la juventud por sí sola no puede alcanzar.

20. Este descarte se expresa de múltiples maneras, como en la obsesión por reducir los costos laborales, que no advierte las graves consecuencias que esto ocasiona, porque el desempleo que se produce tiene como efecto directo expandir las fronteras de la pobreza. El descarte, además, asume formas miserables que creíamos superadas, como el racismo, que se esconde y reaparece una y otra vez. Las expresiones de racismo vuelven a avergonzarnos demostrando así que los supuestos avances de la sociedad no son tan reales ni están asegurados para siempre.

21. Hay reglas económicas que resultaron eficaces para el crecimiento, pero no así para el desarrollo humano integral. Aumentó la riqueza, pero con inequidad, y así lo que ocurre es que «nacen nuevas pobrezas». Cuando dicen que el mundo moderno redujo la pobreza, lo hacen midiéndola con criterios de otras épocas no comparables con la realidad actual. Porque en otros tiempos, por ejemplo, no tener acceso a la energía eléctrica no era considerado un signo de pobreza ni generaba angustia. La pobreza siempre se analiza y se entiende en el contexto de las posibilidades reales de un momento histórico concreto.

divino del Espíritu Santo, sea siempre nuestra fuerza, y el alimento espiritual acreciente su fruto para la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Asamblea: Amén.

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Y O ME CUIDO Solemnidad de Pentecostés

Sabiduría Ciencia Piedad dimientoEnten- Consejo Fortaleza de DiosTemor

«Como mi Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes y sopló sobre ellos y dijo: “Reciban al Espíritu Santo”». Jn 20, 21-22

Nos hace ver todas las cosas a través de Dios y nos impulsa a buscarlo sobre todas las cosas. Para conocer rectamente las cosas creadas por Dios. Nos mueve a tratar a Dios con confianza con la que un hijo trata a su Padre. Nos ayuda a comprender la Palabra de Dios y los misterios de la fe. Nos anima a seguir la solu-ción que más concuerda con la gloria de Dios y el bien de los demás. Nos alienta continua-mente y nos ayuda a supe-rar con fe las dificultades. Nos induce a huir de las ocasiones de pecado para elegir siem-pre agradar a Dios. Dones del Espíritu Santo

Consejos para ser dóciles al Espíritu Santo

1. Recuerda que no estás solo. El Espíritu Santo te acompaña. 2. Invócalo antes de cada acción o proyecto que realices. 3. Déjate sostener y consolar por Él en las dificultades. 4. Pídele ayuda para poner en práctica el Evangelio. 5. Esfuérzate por llevar una vida de oración constante.

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