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ESCOBAR DE POLENDOS

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Academic year: 2020

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Enclavado históricamente dentro de la antigua Comunidad de Villa y Tierra de Segovia, sexmo de Cabezas, el actual municipio de Escobar de Polendos está formado por el propio pueblo de Escobar, además de Pinillos de Polendos, Villovela de Pirón, Peñasrubias de Pirón y el Caserío de Parral de Villovela. A unos 20 km de la capital, para llegar hasta allí se sale desde Segovia en dirección Cuéllar por la carretera 601 tomando a los pocos kilómetros un desvío por la carrete-ra autonómica 603 en dirección a Turégano. Tcarrete-ras supecarrete-rar el cruce de Pinillos de Polendos y Cantimpalos, sale una pequeña carretera que nos conduce directamente hacia el pueblo tras reco-rrer unos pocos cientos de metros. La localidad se asienta en ladera en el valle del arroyo Polendos que discurre por el límite oriental del caserío a unos 904 metros de altitud.

La referencia documental más antigua conservada es del año 1288 cuando un vecino de Escobar de Polendos, Marcos, y su hija compran al canónigo Andrés representante del cabildo de la Catedral, dieciocho horas de uso del molino de la localidad. De hecho el nombre del arro-yo que atraviesa esas tierras de Polendos, deriva del latín polenta, que significa harina, y denota la existencia de numerosos molinos movidos por las aguas de este arroyo. Madoz señala como las aguas del Polendos a su paso por Escobar “dan impulso a las ruedas de un molino harinero”.

ESCOBAR DE POLENDOS

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L

A IGLESIA, dedicada a San Nicolás de Bari, está ubicada

en el centro del núcleo urbano, en un entorno de espacios libres. Es un pequeño templo de carácter rural estructurado mediante una sencilla nave rematada por un ábside semicircular, con estancias adosadas en los

latera-les: al norte una torre y al sur la sacristía junto con una larga estancia rectangular que se ha tabicado para albergar dife-rentes dependencias tales como un pequeño portal que res-guarda la entrada a la iglesia e incluso otra habitación habi-litada como consultorio de atención primaria de la Junta de

Iglesia de San Nicolás de Bari

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y en el muro occidental de la torre son las rozas correspon-dientes a otra estancia de planta rectangular que la iglesia tuvo aquí adosada y cuya función desconocemos.

Exteriormente podemos dividir el ábside en tres tramos diferenciados no sólo por la imposta achaflanada que los separa sino también por los diferentes materiales constructi-vos que se emplean en cada uno de ellos. Los dos primeros cuerpos son muy similares empleándose una mampostería de gran tamaño, mal concertada a pesar de utilizar gran can-tidad de argamasa. En el tercer piso cambia el material pétreo usándose sillería caliza en la parte inferior y rema-tándose la parte superior con mampostería de menor tama-ño que la anterior mezclada con ladrillos. Aunque bastante deteriorados se conservan fragmentos de la cornisa que remataba el ábside decorados con estrellas de cuatro puntas inscritas en círculos. Como testimonio del completo ábside románico que tuvo que tener la iglesia, en la parte norte de la cabecera se encuentran los restos de una imposta de nace-la junto con un fuste de columna, un capitel y el arranque de un arco de lo que tuvo que ser una de las ventanas del ábsi-de. En los restos del capitel que se conserva es posible

vis-Planta

Alzado este

10 m 0 1 2 3 4 5

10 m

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lumbrar la presencia de dos cuadrúpedos levantados sobre sus cuartos traseros. Tras analizar los restos y la situación de este ventanal no es descabellado suponer la existencia de otros dos vanos en la parte central y en el lateral sur del ábsi-de siguiendo un esquema ábsi-de colocación ábsi-de ventanas emple-ado en numerosas iglesias románicas. Pero quizás el ele-mento distintivo de esta iglesia sea su poderosa torre, ado-sada en el lado norte a la altura del presbiterio, de planta cuadrangular, dividida en altura en dos pisos y construida con mampostería reforzada con sillares en las esquinas, materiales ocultos en parte por un enfoscado presente en los lados norte y este. Se conservan de época románica los res-tos de las primitivas troneras, dos en cada lateral, realizadas con sillería, que tendrían forma de arco de medio punto que apeaba en columnas de las que se conservan los fustes. Los esquinales de este cuerpo de la torre están achaflanados y

tienen una columna adosada de la que también solamente pervive parte del fuste. Así pues con los escasos restos toda-vía visibles podemos suponer que, exteriormente, la torre de Escobar de Polendos tuvo un ordenamiento del muro exter-no similar a las torres de San Esteban o San Justo en Segovia y San Miguel en Sotosalbos. En el interior la torre se estruc-tura en tres pisos, el primero de ellos cubierto con una bóve-da de cañón colocabóve-da perpendicularmente al eje este-oeste de la iglesia y que surge de unas impostas de nacela. En este piso inferior en el lado oriental se abre un vano de formato rectangular ligeramente abocinado al interior realizado con sillares en los que se nota claramente la labra a hacha. Una precaria escalera de madera nos conduce hasta la entrada a la escalera original del edificio, empotrada en la hoja del muro occidental con acceso a través de un pequeño arco de medio punto en el piso inferior y una puerta de arco trilo-Piso inferior de la torre

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Ubicar la escalera de la torre en la hoja del muro es un sis-tema desarrollado también en la torre de la iglesia de El Salvador en la capital. Este segundo cuerpo tiene una esca-lera ya moderna que comunica con las troneras de ladrillo. Curiosamente en ninguno de los pisos superiores se obser-van al interior restos de las troneras románicas, que tan cla-ramente se muestran al exterior.

En el interior de la iglesia, la nave permanece cubierta con bóveda de cañón con lunetos mientras que el presbite-rio y el ábside se cubren con bóveda de medio cañón y de horno respectivamente adornadas ambas con yeserías barro-cas. En la esquina suroccidental del templo se conserva una pila bautismal románica (123 cm de diámetro x 73 cm de altura) con una copa semiesférica sostenida por un pie de cemento y decorada con diecinueve gallones y un bocel sogueado bastante erosionado en la embocadura.

La pieza románica más interesante y de mayor calidad que se encuentra en la iglesia es una pequeña pila aguaben-ditera (76 cm de altura x 31 cm de ancho). Pensada para ser colocada en un ángulo solamente tiene decorados dos de sus lados con tres pequeños fustes en cada uno de ellos corona-dos por cabecitas; en uno de los laterales las tres cabezas presentan el mismo rostro: ojos almendrados, narices rectas y pelo largo recogido hacia atrás tapando las orejas, mien-tras que en el otro lateral dos rostros masculinos con barba, bigote y pelo largo flanquean a una cabeza diferente al resto, de un tamaño ligeramente mayor también de pelo largo y tocada con una especie de corona, conservada sólo en parte, y cuya identificación es imposible. Creemos que la fisionomía y la talla de todos estos rostros puede relacionar-se con las figuras del altar mayor de la iglesia de Santiago en Turégano, o con las cabecitas de la pila bautismal de Rebollo.

Texto: CAM - Planos: RLLA - Fotos: CAM/ JMRM

Bibliografía

GARMARAMÍREZ, D. de la, 1998, pp. 81-82; HERBOSA, V., 1999, p. 59; MADOZ, P., 1845-1850 (1984), pp. 77-78; MARTÍNEZDÍEZ, G., 1983, p. 468; PASCUALTEJEDOR, V., 1998, p. 22; SANZ YSANZ, H., 1988, doc. 184;

VILLARGARCÍA, L. M., 1990, doc. 214.

Detalle de la pila de agua bendita Pila aguabenditera

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Referencias

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