¿Políticas de ciencia, tecnología e innovación de la ciudad? La experiencia de la Municipalidad Metropolitana de Lima – Revista El Topo - Sociología Cultural y Urbana ISSN: 0719-3335

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Revista Eltopo. No.9. 2018 ISSN:0719-3335 107

:(pp.106-125 )

Resumen

El trabajo examina la experiencia del Comité de Ciencia, Tecnología e Innovación, creado durante la gestión de la alcaldesa Susana Villarán en la Municipalidad Me-tropolitana de Lima, en el Perú. La estrategia principal que propuso para convertir a Lima en una “ciudad del conocimiento”. Reflexiona sobre las relaciones entre políticas de ciencia, tecnología e innovación y gobiernos locales. Centra su interés en particular en la acción de las y los políticos, las y los técnicos, así como en los contextos de despolitización de la discusión sobre las políticas públicas. Situación experimentada en países, como el Perú, afectados por contextos de aguda libera-lización de mercados.

Palabras Claves:

Políticas de ciencia, tecnología e innovación, ciudad, gobierno local, Lima.

Abstract

Reflects on the relationships between science, technology and innovation policies and local governments. Focuses its interest in particular on the action of politicians, technicians, as well as in the contexts of depoliticization of the discussion on public policies. Situation experienced in

countries, such as Peru, affected by contexts of acute market liberalization.

Keywords:

Science, technology and innovation policies, city, local government, Lima.

“Tanto en la dinámica clásica como en la física cuántica las leyes fundamentales ahora expresan posibilidades, no certidumbres.” Ilya Prigogine

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INTRODUCCIÓN

La alcaldesa Susana Villarán, fue elegida para ejercer su cargo en el pe-riodo 2011-2014, como parte de una coalición de fuerzas políticas de cen-tro izquierda e izquierda de la ciudad de Lima, en el Perú. Al inicio de su gestión fue creado el Comité de Ciencia, Tecnología e Innovación, el 8 de febrero de 2011 (en adelante el Comité). Instancia reconocida mediante Resolución de Alcaldía N° 445 y dedicada a brindar asesoría en esta mate-ria a la Municipalidad Metropolitana de Lima y a la propia alcaldesa.

El Comité estuvo integrado por reconocidos científicos y expertos en varios campos disciplinarios vinculados al mundo de la ciencia, la tecnología y la innovación. Sus reuniones, realizadas una vez al mes, eran desenvueltas junto con la alcaldesa e incluyeron permanentemente a gerentes y fun-cionarios de varias gerencias municipales como Desarrollo Empresarial, Educación, Cultura y Deportes, Planificación, Desarrollo Urbano, etc. con los cuales eran discutidos diversos asuntos y propuestas.

¿Qué buscó esta simbiosis entre ciencia y gestión municipal? ¿Es posible reconocer detrás de esta experiencia un esfuerzo por animar políticas de ciencia, tecnología e innovación de la ciudad? ¿Logró contribuir a la forja de una “ciudad del conocimiento” -como señalaba en su discurso la alcal-desa Villarán- o no pudo conseguir su propósito y terminó atrapado en la vorágine de la realpolitik?

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Naciones Unidas (2013) señala que “las ciudades de muchos países en desarrollo no han podido afrontar el rápido aumento de la demanda de vi-vienda, infraestructuras físicas (carreteras y tecnologías de las telecomuni-caciones), y servicios sociales como la salud y la educación para responder a las necesidades de la población creciente. La ciencia, la tecnología y la innovación pueden contribuir al desarrollo urbano sostenible, al tener en cuenta las dimensiones económica, ambiental y social de la urbanización” (2013: 3). Reconoce además el importante rol de los gobiernos locales y las potencialidades que poseen para afrontar de manera innovadora estos asuntos.

No es posible desconocer la cercanía de los gobiernos locales con las y los ciudadanos de sus respectivas jurisdicciones territoriales, comparado sobre todo con otras instancias del Estado; o las oportunidades que abren, en más de un caso, para canalizar la participación de la comunidad en los asuntos públicos.

El trabajo asume como pertinente profundizar en las relaciones entre polí-ticas de ciencia, tecnología e innovación y gobiernos locales, a partir de la experiencia del Comité, en la medida que puede aportar nuevos elementos para la discusión sobre estas políticas.

Las herramientas de recojo de información aplicadas en la pesquisa fueron principalmente entrevistas mixtas o semidirigidas y observación participan-te. Esta última desenvuelta sobre todo durante la labor como consultor en gestión municipal que realizó el autor, en el periodo de existencia del Co-mité, en el Programa de Gobierno Regional de Lima Metropolitana de la Municipalidad Metropolitana de Lima.

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1.¿Políticas de ciencia, tecnología, innovación?

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), a través de un policy papers, elaborado por Bortagaray (2016), indica que la discusión sobre las políticas de ciencia, tecnología e innovación, es de gran relevancia y vigencia, porque existe la necesidad de estrechar y mejorar la calidad de los vínculos entre ciencia, innovación, sostenibilidad e inclusión.

“Hoy uno de los desafíos fundamentales –señala Bortagaray (2016)- que toca tanto a investigadores como a empresarios y tomadores de decisión es cómo redireccionar la producción y el consumo hacia metas ambientales, y desvincular crecimiento económico de degradación medioambiental, y qué rol le cabe a la investigación y a las políticas para hacer de ésta una meta tangible, deseable (a nivel de valores y principios) y alcanzable.” (2016: 5). El Perú ha venido interesándose cada vez más en discutir e implementar políticas de ciencia, tecnología e innovación. Antecedentes ineludibles de mención en este campo son los trabajos de Francisco Sagasti, Modesto Montoya, Juana Kuramoto o Fernando Villarán, que han dedicado su re-flexión a estos asuntos desde hace varias décadas.

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Estos datos evidencian –como el mismo censo señala- que el Perú posee uno de los niveles de inversión en I+D más bajos de América Latina, porque el promedio es de 0.75 por ciento del PBI. La brecha es mayor con los paí-ses de OCDE o con EE.UU. quienes invierten más del 2 por ciento del PBI. Es pertinente anotar que el artículo 22o de la Ley Marco de Ciencia, Tec-nología e Innovación Tecnológica No 28303 reconoce que los gobiernos regionales ejecutan actividades de ciencia y tecnología, y pueden convocar a universidades, organizaciones y empresas de su jurisdicción para el cum-plimiento de sus funciones.

Además el artículo 47o de la Ley Orgánica de los Gobiernos Regionales No 27867 establece un conjunto de funciones en materia de ciencia y tecnolo-gía que los hacen responsables de la mejora en la productividad y compe-titividad, así como la inclusión y sostenibilidad, a través de la promoción e incentivo de la investigación y la extensión desde las universidades.

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La desarticulación provoca también que universidades y centros e institutos de investigación públicos y privados, desenvuelven sus actividades en gran medida divorciados entre si, del mismo modo que de empresas u organiza-ciones de la sociedad civil y la comunidad; así como de gobiernos locales, regionales y agencias del gobierno central.

La situación es mucho más crítica en el caso particular de las universida-des, porque cuando desenvuelven labores de investigación, estas gene-ralmente están desconectadas de sus contextos territoriales, regionales o locales, y no responden a agendas de investigación definidas tomando en cuenta las necesidades de sectores sociales o y económicos, propios de sus realidades, o sus entornos eco-sistémicos. Mucho más difícil aún es encontrar agendas, definidas por universidades, sobre la base de diálogos o consultas trabajadas de manera horizontal y participativa con actores te-rritoriales regionales o y locales.

2.¿Hacia una “ciudad del conocimiento”?

El Comité surgió por iniciativa de Manuel Iguiñiz, gerente del Programa de Gobierno Regional de Lima Metropolitana, órgano de la Municipalidad Me-tropolitana de Lima, encargado de las funciones y competencias regionales definidas como parte de su régimen especial y reguladas por la normativi-dad municipal y de descentralización vigente en el Perú2 .

Iguiñiz, un reconocido científico social especializado en temas de educa-ción, fue uno de los colaboradores más cercanos de la alcaldesa Villarán durante la campaña municipal y mantuvo un rol de influencia en su gestión luego de obtenido el triunfo en las elecciones municipales.

La coordinación ejecutiva, realizada de manera ad honorem, estuvo a car-go de Benjamín Marticorena, físico de formación, con un doctorado en Francia y un postdoctorado en Alemania, maestro universitario y uno de los científicos más prestigiosos de la academia peruana. Marticorena estuvo comprometido con gran entusiasmo, desde el comienzo, con la creación

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del Comité; y asumió la tarea de involucrar personalmente a varios de los científicos que lo integraron.

La apuesta que sustenta la labor del Comité de Ciencia, Tecnología e In-novación de la Municipalidad Metropolitana de Lima, surge de la voluntad política de la gestión Villarán de contribuir a hacer de Lima una “ciudad del conocimiento”. ¿Cómo fue expresada esta voluntad?

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El Comité logró animar, entre otras acciones, que el proceso de presu-puesto participativo de la Municipalidad Metropolitana de Lima incluyera, en su convocatoria del mes de marzo de 2012, un subproceso dedicado a ciencia, tecnología e innovación denominado “Lima Innova”, a cargo de la Gerencia de Desarrollo Empresarial. Esto implicaba que en el presupuesto municipal del año siguiente, es decir en el 2013, fueran incluidos proyectos de inversión pública dedicados al fomento y promoción de estos asuntos. Es conveniente mencionar que el presupuesto participativo es un meca-nismo de consulta ciudadana obligatorio, en el caso del Perú, por parte de gobiernos locales y regionales, desde el año 2003 y esta normado por la Ley Marco del Presupuesto Participativo No 28056.

La gestión Villarán aprobó dedicar un aproximado de cinco millones de so-les (aproximadamente un millón y medio de dólares) a “Lima Innova”. La consulta permitió aprobar veinticinco proyectos de innovación tecnológica que aportaban mejoras a varios procesos productivos y de generación de servicios públicos desenvueltos en la ciudad.

Los agentes participantes de este subproceso fueron sobre todo universi-dades e instituciones dedicadas a la investigación en innovación, así como

Fotografía 1:

Andina Agencia Peruana de Noticias. Susana Villarán, alcaldesa de la Municipali-dad Metropolitana de Lima, anunciando en marzo de 2012 el inicio del proceso de

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empresas interesadas en el desarrollo económico local de la ciudad de Lima. Haber logrado el involucramiento de estos actores, los cuales tra-dicionalmente se habían mantenido al margen de procesos como este, y conseguir interesarlos en participar de las dinámicas de desarrollo de la ciudad, desde la ciencia, tecnología e innovación, fue un importante logro. Además de una interesante innovación del propio proceso de presupuesto participativo desenvuelto hasta ese momento en el caso del Perú.

El Comité incidió además en la gestión Villarán para que incluyera la en-señanza de la ciencia como una prioridad en las inversiones de la Muni-cipalidad Metropolitana de Lima, porque logró que fuera aprobado en el presupuesto municipal 2011 un proyecto de inversión pública dedicado a la enseñanza de la ciencia en las 760 instituciones educativas públicas de nivel inicial de la provincia de Lima. Este proyecto buscaba beneficiar a un promedio de 115,000 estudiantes, varones y mujeres, de 3 a 5 años, por un monto aproximado de 8’700,000 nuevos soles (dos millones y medio de dó-lares). El proyecto incluyó un componente de especialización a docentes en ciencia y ambiente, así como equipamiento de módulos ecológicos educati-vos (kit de reciclaje y huerto en suelo). La formulación, evaluación y gestión del proyecto fue asignado a la Gerencia de Educación, Cultura y Deportes. El 2012 también fue priorizado, en el presupuesto participativo, el programa de formación en servicios y fortalecimiento de capacidades de gestión de los aprendizajes para profesores, directores y especialistas de educación primaria de las instituciones educativas públicas de Lima Metropolitana, a través de la implementación de laboratorios y módulos de ciencia y am-biente. La Gerencia de Educación, Cultura y Deportes asumió también la iniciativa de identificación y formulación de este proyecto.

Fotografía 2:

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Foto: Municipalidad Metropolitana de Lima. De izquierda a derecha: Manuel Iguiñiz, gerente Programa de Gobierno Regional de Lima Metropolitana; Henry Pease, jefe del Plan Regional de Desarrollo Concertado de Lima; Marisa Glave, regidora de Fuerza Social; Benjamín Marticorena, coordina-dor del Comité; Jorge Arce, director Instituto Metropolitano de Planificación. No menos importante fue el aporte del Comité en el uso de tecnologías de georeferenciación en la gestión municipal. Gracias a su intervención fue recibida una donación de la empresa francesa GeoConcept que en-tregó diez licencias (cinco de un año y cinco de dos años) para el uso de un software de georeferenciación, valorizado en aproximadamente 55,000 dólares. El propósito era utilizarlo en el diseño y gestión de un Sistema de Información Geográfica, a fin de poner al serviciode la ciudad herramientas tecnológicas que permitieran una ubicación rápida de los principales servi-cios, equipamientos, vías, proyectos, etc. gestionados por la Municipalidad Metropolitana de Lima, para facilitar la toma de decisiones. Este esfuerzo logró involucrar a varias gerencias como la Gerencia de Desarrollo Urbano, la Gerencia de Planificación (a través de la Subgerencia de Informática) y al Instituto Metropolitano de Planificación, el organismo de planificación de la ciudad de Lima.

El Comité también desenvolvió iniciativas de mayor alcance estratégico, por ejemplo, colaboró con el proceso de elaboración del Plan Regional de Desarrollo Concertado de Lima y organizó, junto con las gerencias de Pla-nificación, Desarrollo Empresarial, Educación, Cultura y Deportes, un taller donde reunió a un poco más de cien reconocidos científicos peruanos para de manera conjunta aportar al proceso de planificación de la ciudad de Lima.

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tec-nológica en el desarrollo económico de la ciudad, la complementará de ma-nera más integral desde una apuesta ética y política por construir una Lima para todos, presente en la propuesta programática de la gestión Villarán. ¿El conjunto de acciones antes indicadas, y el discurso político usado para sustentarlas, consiguieron efectivamente aportar a la forja de una “ciudad del conocimiento”? ¿La experiencia del Comité evidencia un caso donde apreciar el fomento y promoción de políticas de ciencia, tecnología e inno-vación de la ciudad?

3.¿Políticas (de ciencia, tecnología e innovación) sin

política y políticos?

No es posible ocultar que la gestión Villarán estuvo caracterizada por la pre-sencia de tecnócratas o de manera más precisa -recordando a Domínguez (1997)- de technopols. Este autor señala que un technopol es una varian-te de varian-tecnócrata. Además de ser varian-tecnócrata es un líder político, por ello, puede operar en regímenes autoritarios o democráticos. Mientras que un tecnócrata a menudo se eleva a través de un rango o carrera burocrática, el technopol puede haber sido ajeno a la burocracia: consultores, académicos prominentes o figuras principales de la oposición (1997: 7).

Su presencia no pasó inadvertida y fue señalada como una de las graves debilidades de la gestión Villarán. López (2013) señaló que un error de Villarán fue definir su gobierno municipal como un gobierno de técnicos de Fuerza Social (su partido político) y de sus aliados, dejando de lado a los políticos. “Un gobierno de técnicos –dice López- cree que, además del ma-nejo adecuado de los medios, estos definen los fines y pretenden echar al mar a los políticos. Este error tiene múltiples consecuencias: alejamiento de los políticos de su propio campo, incomprensión de la necesidad de hacer coaliciones políticas con otras fuerzas para hacer viable el gobierno munici-pal y, sobre todo, distanciamiento de la gente, en especial, de los sectores populares y pobres que los eligieron.”

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primera gran limitación fue la resistencia que encontró de parte de los fun-cionarios municipales encargados de las unidades formuladoras de proyec-tos y las oficinas de programación de inversiones, que en un buen número provenían de la gestión municipal anterior y se oponían, demoraban o im-pedían el avance de los procesos propuestos.

La segunda fue la evidente desconexión entre el cuerpo de regidores y re-gidoras integrantes del concejo municipal (instancia legislativa) y los equi-pos de gestión de las diferentes gerencias (instancias ejecutivas). También aquí fueron desenvueltos diversos problemas: incomunicación, diferencia en prioridades, desinformación. Lo central fue que los procesos animados desde el Comité no encontraron respaldo en el cuerpo de regidores y regi-doras, en gran medida, no sólo porque la propia alcaldesa limitó su capa-cidad de influencia en la gestión sino además porque, como fue indicado antes, los partidos y las y los políticos en general no tuvieron el peso nece-sario en su administración.

El resultado fue que los diferentes procesos animados no lograron llevarse a la práctica. Los proyectos de presupuesto participativo de “Lima Innova” y los de enseñanza de la ciencia, así como los de formación de capacidades para profesores, directores y especialistas de educación primaria, no fue-ron ejecutados a pesar de tener el financiamiento aprobado.

El uso de tecnologías de georeferenciación en la gestión municipal tam-bién no logró afianzarse, por demoras burocráticas diversas; pero además porque no consiguió del todo reconocimiento como un componente poten-cialmente estratégico para la toma de decisiones por parte de la propia alcaldesa. Lo paradójico fue que una gestión que valoraba en especial, por lo menos en el discurso, lo “técnico” y el “conocimiento” experto, no tuviera claridad sobre la importancia del uso de la información y los sistemas de información, en especial, los sistemas de información geográfica.

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neutral del científico libre de valores para comprometerse con la defensa de la gestión de la alcaldesa Villarán. La revocatoria de autoridades es un mecanismo de democracia directa incorporado en la legislación peruana desde la promulgación de la Constitución Política de 1993.

La revocatoria fue animada por una coalición amplia de fuerzas conser-vadoras: Desde partidarios de la gestión anterior, que representaban una propuesta política de derecha liderada por el ex alcalde Luis Castañeda, junto a sectores del fujimorismo; sumado a grupos de interés empresarial vinculados a negocios inmobiliarios y servicios públicos, afectados por al-gunas medidas de protección ambiental y reforma iniciadas en el transporte y el comercio mayorista por Villarán; así como grupos religiosos fundamen-talistas que cuestionaban el carácter liberal de la gestión de la alcaldesa al apoyar manifestaciones ciudadanas como el “Día del orgullo gay” o normas municipales a favor de los derechos y en contra de todo tipo de discrimina-ción de las comunidades LGTBI.

La respuesta no se si hizo esperar y fue expresada a través de otra coali-ción, integrada por organizaciones y movimientos sociales, partidos demo-cráticos, fuerzas de centro izquierda e izquierda, que le hicieron frente a la revocatoria y animaron una contra campaña que, en poco tiempo, polarizó el panorama político de Lima.

El Comité no fue ajeno a la polarización y tomó partido. Emitió un pronun-ciamiento donde un conjunto numeroso de científicos y científicas se pro-nunciaron en contra de la revocatoria y respaldaron la gestión Villarán. La labor científica, en este caso, asumió un compromiso ético y político claro y manifiesto no sólo con la defensa de la democracia sino con una gestión municipal específica y un liderazgo particular.

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niveles de aprobación.

Esta situación llevó a la alcaldesa a tomar la decisión de redefinir su política de alianzas y tejió acuerdos con partidos de centro derecha con representa-ción en el concejo municipal, como Perú Posible, partido del ex presidente Toledo. Estos acuerdos determinaron la salida de Manuel Iguiñiz, del cargo de gerente del Programa de Gobierno Regional de Lima Metropolitana, y como indicamos antes, principal animador del Comité.

La salida de Iguiñiz determinó el fin de las labores del Comité, porque su re-emplazo, un militante de Perú Posible, no tuvo interés en darle continuidad a las reuniones del mismo. Tampoco siguió con las coordinaciones estable-cidas con las gerencias, el diseño de los proyectos o persistió en continuar animando sus diversas actividades.

¿Qué concluir de esta experiencia? ¿Es posible reconocer en ella elemen-tos propios de lo que deberían ser las políticas de ciencia, tecnología e innovación? ¿Qué enseñanzas son deducibles?

4. Epílogo ¿Políticas de ciencia, tecnología e innovación

de la ciudad?

La experiencia del Comité permite constatar que las políticas de ciencia, tecnología e innovación de la ciudad constituyen experiencias complejas y que afrontan muchos desafíos para lograr niveles mínimos de consolida-ción institucional; pero poseen un gran potencial por los impactos que pue-den generar en las dinámicas territoriales locales y regionales, no sólo en aspectos económicos como la mejora de la competitividad sino también en aspectos sociales como el fortalecimiento de capacidades de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, así como de personal docente.

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intervención además resultaría crucial para articular a otros actores igual de relevantes y que en algunos casos están alejados o poco articulados a los procesos de desarrollo local y regional, como universidades, centros e institutos de investigación.

Es evidente que si no existe una política pública de ciencia, tecnología e innovación definida desde el Estado las posibilidades de afianzar experien-cias desde ciudades, como la del Comité, son menores. Por el rol de rec-toría que el Estado cumple en esta materia. Sin embargo, esto no niega la posibilidad de ensayar desde lo local y regional experiencias innovadoras y que, por más frustrante que resulten, evidencian que también “desde abajo” es posible animar estas políticas.

No debe olvidarse que el Comité es constituido, en gran medida, siguiendo la normatividad vigente enfocada en la conformación de consejos regiona-les de ciencia y tecnología; pero con una importante diferencia: Incorporar de manera transversal la ciencia, tecnología e innovación en las actividades desenvueltas por gerencias, empresas, políticas, programas y proyectos de la Municipalidad Metropolitana de Lima.

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facilitar esto, en la medida que por ejemplo puede potenciar el uso de in-formación, sino además contribuir al fortalecimiento de la propia gestión municipal al volverla más efectiva, eficiente, transparente y participativa.

Otro elemento clave de las políticas de ciencia, tecnología e innovación, es articular a medios políticos con medios técnicos. No es suficiente con tener a medios técnicos involucrados, aspecto muy valioso como en el caso de la experiencia del Comité; pero que no es suficiente sino viene acompañado de respaldo político.

Es pertinente anotar que la acción política no se reduce a la decisión de la máxima autoridad edil sino que supone el despliegue de un sin número de relaciones políticas que involucran a otros actores como partidos y políti-cos, además de instancias como el concejo municipal, que poseen deter-minación en la toma de decisiones y en el afianzamiento de determinados procesos de gestión. Asumir que sólo la decisión de la alta dirección o del equipo de gestión, gerentes y gerencias, son suficientes, es reducir el jue-go político y peor aún caer en una ingenuidad que sólo provocará costos políticos innecesarios.

El rol cumplido por las unidades formuladoras de proyectos y las oficinas de programación de inversiones de la Municipalidad Metropolitana de Lima, durante la gestión de la alcaldesa Villarán, es una evidencia de la perversi-dad de lo político y la necesaria cuota de fuerza que exige la actuación po-lítica. Porque de lo contrario ningún proceso de reforma o cambio animado por cualquier gestión será viable o sostenible en el tiempo.

La manera como la gestión Villarán eludió enfrentar esta situación, no re-solviéndola, o la ausencia de operadores políticos que confrontaran con aquellos que boicoteaban la gestión desde dentro y lograran que los proce-sos de gestión propuestos fueran desenvueltos, es otra muestra evidente de la necesidad de la política para una gestión que intenta lograr cambios o propuestas ambiciosas como realizar el sueño de “una ciudad del cono-cimiento”.

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occi-dentales. Asunto que no fue trabajado desde la experiencia del Comité pero que en una ciudad, de las características de Lima, por su complejidad, es imposible no considerar. Es fácil, en el caso de ciudades de la antigüedad, dimensión y diversidad de Lima, constatar la presencia de otras y otros productores de saberes, poseedores de memorias de larga duración y pro-venientes de tradiciones heterogéneas, de origen andino, amazónico, afro descendiente o emigrante en general; necesarias de reconocer, visibilizar, respaldar y posicionar, a través de políticas públicas.

Este asunto no es fácil de abordar, sin embargo, resulta ineludible. Al final de cuentas la ciencia clásica, concebida desde un canon epistemológico eurocéntrico, moderno colonial, no reconoce otros saberes, salvo el prove-niente del modelo nacido de las ciencias de la naturaleza y sustentado en los valores positivistas de orden y progreso. Esta perspectiva es limitada porque no permite apreciar la diversidad de modos de producir saber y sentir la vida. Tampoco facilita la comprensión de la realidad, porque como lo ha demostrado la investigación científica más reciente, los sistemas ale-jados del equilibrio, el caos y la complejidad, no pueden ser aprehendidos sino incorporando la incertidumbre. Esta nos brinda y facilita -siguiendo a Prigogine (1997)- la posibilidad de apreciar las fluctuaciones y la inestabili-dad, algo sobre lo cual la ciencia clásica nunca estuvo interesada.

Igual de desafiante es hacer visible la presencia y participación de las mu-jeres y las relaciones que establecen con los hombres en el campo de la ciencia, la tecnología y la innovación. La presencia predominante de va-rones en el Comité, con excepción de la alcaldesa o alguna gerente, era notoria. ¿Las agendas de las mujeres poseen especificidades y reivindi-caciones necesarias de reconocer en las políticas de ciencia, tecnología e innovación? ¿El fomento y promoción de la participación de las mujeres en el campo de la ciencia, la tecnología y la innovación son estratégicas para el futuro de la ciudad?

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Esto implica además, desde nuestra perspectiva y agregando otro asunto más de debate, que el Comité en su concepción transitara de un rol inicial de asesoría a la gestión municipal a otro de asesoría a la gestión de la ciudad. Esto particularmente pudo ser apreciado durante el apoyo brindado en la elaboración del Plan Regional de Desarrollo Concertado. El Comité a través de varias de sus acciones no sólo respondió a lo municipal (alcaldía, gerencias, concejo) sino a un territorio, la ciudad de Lima. Lo municipal forma parte al final de cuentas de una realidad mayor, de un territorio del cual forma parte al igual que otros sectores y actores económicos, sociales, políticos, culturales. La naturaleza del Comité y su rol, en este sentido, no podían restringirse a lo municipal y la labor de asesoría a la alcaldesa y la Municipalidad Metropolitana de Lima, sino que debía transitar a un rol de asesoría a la ciudad, a sus instituciones, organizaciones y movimientos sociales, así como a sus ciudadanas y ciudadanos.

La experiencia del Comité más allá del conjunto de debilidades y fortalezas que puedan ser señaladas, representa un interesante caso de análisis so-bre los problemas que supone el fomento y promoción de políticas de cien-cia, tecnología e innovación de la ciudad, así como los desafíos que implica y los factores necesarios de considerar en los procesos de gestión munici-pal y regional, propios de una ciudad latinoamericana de las características de Lima, donde es posible imaginar su futuro de la mano con la producción y gestión de conocimiento; pero de manera indesligable del reconocimiento de la diversidad y la pluralidad.

BIBLIOGRAFÍA

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