La respuesta de la Econom´ıa Budista a la Tragedia de
los Comunes
Hrayr Der Hagopian Tlapanco
Diciembre, 2014
Un hecho importante al que nos debemos enfrentar los economistas es que el resto de las personas, independientemente de la formaci´on yexpertise que tengan, deben de ser a su manera, economistas ingenuos que son capaces de hacer predicciones sobre c´omo se producen, distribuyen, intercambian y consumen los bienes y servicios, en qu´e direcci´on se mueve la econom´ıa y en suma, c´omo hacer el mejor uso de sus recursos para vivir de la mejor manera posible.
Dicho esto, es posible poner en tela de juicio las siguientes preguntas: ¿Cu´al es el mejor uso de los recursos? ¿Qu´e significa vivir de la mejor manera posible? ¿Lo que vale para una persona aislada vale para todos en general?
Los economistas hemos fallado al responder estas preguntas y otras m´as, por ejemplo cuando se habla del corto plazo o largo plazo, nunca se especifica qu´e tan corto es corto o qu´e tan largo es largo; cuando se habla de un modelo en el que un choque en las variables hace que se desplace tal o cual curva y eventualmente se llegue de nuevo al equilibrio, nunca se hace menci´on de qu´e queda en el tiempo intermedio, es decir, qu´e pasa con las personas mientras se alcanza el nuevo equilibrio, y m´as importante: cu´anto tarda en lograrse el nuevo equilibrio.
No es de extra˜narse por tanto, que otras ciencias y disciplinas hayan sido tan agresivas al hacer cr´ıticas a la Econom´ıa y que m´as importante, aun no se determine si la Econom´ıa es una disciplina o es una ciencia. Por algo existe el Premio Nobel de las “Ciencias Econ´omicas”, porque no es una ciencia como la F´ısica o la Qu´ımica tal que se pueda decir “Premio Nobel en Econom´ıa”, sino que requiere del auxilio de otras ciencias y disciplinas para ser considerada en su conjunto al nivel de las “ciencias duras”. Habiendo introducido este panorama, resulta comprensible por qu´e alguien como Garret Hardin pudo hacer una contribuci´on como la que hizo con su art´ıculo de 1968 en la revistaSciencedeLa tragedia de los comunes(Hardin, 1968).
eugenesia, la esterilidad forzada, etc. Adicionalmente, fue uno de los 52 cient´ıficos que firm´o la declaraci´on Mainstream Science on Intelligence, que se dio a conocer en The Wall Street Journal y que ten´ıa que ver con estudios que se hab´ıan hecho sobre raza e inteligencia, en particular del libro The Bell Curve publicado, p´ostumo a su muerte, de Richard Herrnstein y del polit´ologo Charles Murray. Sin embargo, el impacto de su trabajo influye de manera directa en la Econom´ıa por sus consideraciones, en espec´ıfico aquellas hechas en su famoso art´ıculo (´ıdem).
Hardin retoma nociones propuestas por Malthus (la poblaci´on crece de manera expo-nencial o geom´etrica), de William Forster Lloyd (el problema del pastoreo de ganado en un ´
area com´un con cierta capacidad de carga), de Wiesner y York (la seguridad en un mundo nuclear no tiene una soluci´on t´ecnica), de D’Alembert (no se puede maximizar de manera simult´anea dos variables), de Whitehead (una tragedia no tiene por esencia la infelicidad, sino en que las cosas se llevan a cabo sin remordimiento), de C. G. Darwin (aunque tome muchas generaciones, elHomo Contracipiensse extinguir´ıa y ser´ıa reemplazado por el Homo Progenitivus), de Adam Smith (la popularizaci´on de “la mano invisible”, que supuestamente redirige el ego´ısmo hacia el bien colectivo) y de Hegel (“la libertad es el reconocimiento de la necesidad”) para decir que el problema de la poblaci´on tal como la conocemos no tiene una soluci´on t´ecnica.
Este art´ıculo controversial tiene para m´ı una conclusi´on muy interesante: Hardin piensa que uno no debe de apelar a la “conciencia” de las personas ni recurrir a una soluci´on t´ecnica para resolver el problema de la sobrepoblaci´on, problema que seg´un ´el es la fuente de la tragedia de los comunes; sino que se debe de limitar la libertad de procrear.
Vale la pena hacer menci´on de un p´arrafo en este art´ıculo donde Hardin dice que cu´ando se le pide a alguien dejar de explotar un bien com´un en el nombre de la conciencia, se le est´an mandando dos mensajes contradictorios:
• Por un lado se le est´a diciendo que si no act´ua como se le pide ser´a condenado de forma abierta por no actuar como ciudadano responsable y
• Por otro lado se le est´a diciendo que ser´a condenado en secreto por ser f´acilmente persuadido y hacerse a un lado mientras los dem´as explotan el bien com´un.
En lo personal, estoy de acuerdo en que “hacer conciencia” no genera un cambio signi-ficativo en las acciones de las personas, y la(s) raz´on(es) puede(n) ir desde lo que menciona Hardin de un mensaje contradictorio, hasta la existencia de gente c´ınica que aunque sepa los da˜nos que provocan a los dem´as simplemente no les importa.
de alguien que s´ı fue economista y que hizo varias contribuciones a la Econom´ıa tal y c´omo se le ve´ıa. Ernst Friedrich Schumacher fue un economista alem´an que estudi´o en Bonn y en Berl´ın y posteriormente estudi´o en Inglaterra. Mientras estuvo en Inglaterra (y estuvo ah´ı por no querer vivir bajo el r´egimen nazi) estuvo preso por ser “enemigo”, sin embargo, Schumacher llam´o la atenci´on de Keynes, por escribir el art´ıculoMultilateral Clearing, quien consigui´o una posici´on para Schumacher en la Universidad de Oxford.
Asimismo, fue un economista muy prestigioso al ser escritor deThe Times,The Economist,
Resurgence, y tambi´en por ser durante dos d´ecadas el Consejero Econ´omico Principal de la
National Coal Board. Se puede decir que el c´enit de su trabajo se alcanza con la publi-caci´on de Lo peque˜no es hermoso: Econom´ıa como si la gente importara, que de acuerdo a
The Times Literary Supplement es uno de los 100 libros m´as influyentes en la ´epoca de la posguerra (Robert Teeter’s Homepage, 2014).
El cap´ıtulo central que nos interesa para prop´ositos de este ensayo es el cap´ıtulo 4 de este libro. Schumacher advierte al finalizar el tercer cap´ıtulo que lo mismo hubiera dado “bautizar” a la “Econom´ıa Budista” de acuerdo a las ense˜nanzas del Cristianismo, el Islam, el Juda´ısmo o cualquiera de las grandes tradiciones orientales, y en ese sentido es meramente incidental el cu˜no de la “Econom´ıa Budista”.
Sin embargo, por algo eligi´o emplear la Econom´ıa Budista y no la Econom´ıa Cristiana o la Econom´ıa Isl´amica, etc. Pienso que merece la pena incluir un peque˜no esbozo sobre el Budismo para entender el escenario de trasfondo en el cap´ıtulo.
El Budismo es considerado por algunos una religi´on y por otros una filosof´ıa. Aunque peleas de etiquetas, por lo general no tienen mucho sentido, quiz´a vale la pena entender por qu´e se puede considerar a la vez religi´on y a la vez una filosof´ıa.
Una filosof´ıa es definida como un “conjunto de saberes que busca establecer, de manera racional, los principios m´as generales que organizan y orientan el conocimiento de la realidad, as´ı como el sentido del obrar humano.” (Real Academia Espa˜nola, 2014)
Una religi´on por su parte es definida como un “conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneraci´on y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de pr´acticas rituales, principalmente la oraci´on y el sacrificio para darle culto.” (Real Academia Espa˜nola, 2014)
Por ´ultimo, si uno busca una definici´on del Budismo (en la misma fuente para evitar confusiones), encontramos que el Budismo es una “doctrina filos´ofica y religiosa, derivada del Brahmanismo, fundada en la India en el siglo VI a.C. por el buda Gotama”. (Real Academia Espa˜nola, 2014)
y todos somos uno con Dios. En segundo lugar, las ense˜nanzas de Sidhartta Gautama (existe confusi´on acerca de cu´al es la traducci´on correcta del s´anscrito, por tanto, hago caso a la insistencia de un practicante budista) deber´ıan de ser un puente entre el ascetismo y el hedonismo, siendo el primero una b´usqueda de una vida m´as espiritual y el segundo la b´usqueda de una vida m´as material o “terrenal”.
Un s´ımbolo frecuentemente asociado a los budistas, que es quiz´a tan emblem´atico como la cruz para los cristianos, es la rueda del Dharma. Una forma de asociar esta rueda es al noble sendero de los ocho aspectos, cada punta de la rueda coincide con uno de estos ocho aspectos (2 de sabidur´ıa, 3 de ´etica y 3 de meditaci´on).
Uno de estos ocho aspectos es el medio de vida correcto o medios correctos de subsistencia (un aspecto ´etico), que de hecho Schumacher empieza y justifica el cap´ıtulo 4 haciendo hincapi´e en este rubro, cerrando con el mismo ´enfasis.
Hay al menos tres cosas importantes que debemos destacar de este cap´ıtulo:
• Hay una clara distinci´on en lo que se entiende por trabajo de acuerdo a la postura moderna y c´omo ser´ıa concebida desde una Econom´ıa Budista.
• La Econom´ıa Budista trata de maximizar satisfacciones humanas por medio de un modelo ´optimo de consumo, mientras que la Econom´ıa Moderna trata de maximizar el consumo por medio de un modelo ´optimo de producci´on.
• Se favorece a una escala peque˜na en contraste a la creencia popular de que “m´as es mejor”.
En cuanto al primer punto, cabe se˜nalar cu´al es la principal diferencia entre ambas posturas: para la postura moderna el trabajo es visto como un “mal necesario”, el trabajador no lo desea ni el patr´on; el mundo ideal para ambos ser´ıa uno donde el trabajador tuviera un ingreso sin tener que sacrificar horas de ocio y donde el patr´on no necesitara de empleados para el proceso de producci´on. Para la postura budista por su parte, Schumacher menciona que existen al menos tres aspectos para los que el trabajo es bueno: la posibilidad de usar y desarrollar las facultades intelectuales, liberarnos del ego´ısmo y para producir bienes y servicios necesarios para la subsistencia.
En lo que concierne al segundo punto, la postura moderna ha popularizado la idea de que el consumo es el fin ´ultimo y los factores de la producci´on son sus medios. La postura budista, por el contrario, pone como prioridad y fin ´ultimo un m´aximo de bienestar con un m´ınimo de consumo.
Por ´ultimo, lo referente a las escalas, implica que se ha acostumbrado a usar el indicador “m´as es mejor”, cuando para Schumacher el ideal es la satisfacci´on de las necesidades con un consumo m´ınimo.
La tragedia de los comunes es tragedia por llegar a un resultado sub ´optimo pudiendo llegar a un mejor resultado, en particular el agotar un recurso com´un, no forzosamente debido a la avaricia sino, seg´un Hardin, por la sobrepoblaci´on que es el verdadero problema y que afirma no tiene soluci´on t´ecnica sino ´unicamente a trav´es de un cambio en los valores podemos hallar una soluci´on. ´El propone que limitar la posibilidad de procrear es la v´ıa, como se mencion´o con anterioridad, Hardin estaba a favor del aborto, de la eugenesia y de la infertilidad forzada; incluso en el art´ıculo de la Tragedia de los Comunes, llama a la atenci´on que la ONU estableci´o que por Declaraci´on Universal de Derechos Humanos que el tama˜no de la familia debe de ser una elecci´on que s´olo compete a la misma y que no puede ser hecha por alguien m´as. Sin embargo, advierte que yuxtaponer las ideas de libertad de procrear y la creencia de que por nacimiento todos tenemos el mismo derecho a los comunes es un camino seguro a la tragedia. Menciona que una especie de tab´u impide que se le critique a las Naciones Unidas porque hay cierta creencia que es la ´ultima esperanza y que lo que tenga que decir tiene que estar en lo correcto. Para Hardin, si ponemos la verdad por encima de lo dem´as, deber´ıamos de negar de manera abierta la validez de la Declaraci´on Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
La soluci´on de Hardin no es una t´ecnica, en efecto es un cambio en los valores para que podamos poner en tela de juicio inclusive una instancia como la ONU y nos desatemos de la moral que impide que tomemos cursos de acci´on que podr´ıan beneficiarnos. Claramente si uno est´a permeado por la moral, en espec´ıfico la judeo-cristiana, le resulta inconcebible pensar como curso de acci´on alterna limitar la libertad de procreaci´on; por eso Hardin dice que no es una soluci´on t´ecnica sino que requiere un cambio en los valores o ideas de moralidad.
Ahora bien, Schumacher acepta el hecho de la tragedia de los comunes, pero desde el primer cap´ıtulo de su libro se nota claramente que para ´el la fuente de tal tragedia es la confusi´on de capital con ingreso y la preferencia por escalas grandes, dice de manera muy abierta que se han tratado los recursos no renovables (por ejemplo el petr´oleo) como si fuesen parte del ingreso cuando claramente son capitales, que est´an sujetos al deterioro en el sentido que no sonperennesy una vez que se agotan se agotan para siempre. Comienza diciendo que uno de los errores m´as graves que se han cometido es pensar que el problema de la producci´on est´a resuelto. Si se asume que el problema de la producci´on est´a resuelto, entonces se adopta la postura de que el problema para los pa´ıses ricos es la educaci´on para el ocio y para los pa´ıses pobres la transferencia de tecnolog´ıa.
Pero esto obviamente no es el problema, retoma a Leopold Kohr en darle una preferencia a operaciones en peque˜na escala, pues aunque sean numerosos son menos nocivos para el medio ambiente que las operaciones grandes de escala debido a que el impacto individual de cada operaci´on es menos significativo en relaci´on a la fuerza que tiene la naturaleza para recuperarse.
para la creatividad; entonces, como Hardin, acepta que se requiere una soluci´on no t´ecnica, es decir un cambio en los valores o en la idea de moralidad; este cambio en los valores a diferencia de Hardin no consiste en limitar la libertad de procrear por parte de las personas, sino que requiere una Econom´ıa Budista, es decir, requiere una consideraci´on ´etica por parte de los economistas.
En lo personal, al no ser alguien cuya formaci´on fue la Econom´ıa, me sorprende la facilidad con la que son capaces de teorizar sin tomar en cuenta consideraciones ´eticas, siendo una ciencia social no me resulta coherente que se desprendan tan f´acilmente de consideraciones ´
eticas, lo podr´ıa entender de una ciencia c´omo la F´ısica o la Qu´ımica porque no importan (tanto) las consideraciones ´eticas en sus teor´ıas por su objeto de estudio, pero inclusive los qu´ımicos, bi´ologos y los psic´ologos tienen que ver en alg´un punto de su formaci´on la bio´etica, pues trabajan con animales no humanos de laboratorio para hacer investigaci´on. Resultar´ıa intuitivamente correcto pensar que los economistas tambi´en deber´ıan de llevar alg´un aspecto de ´etica en su formaci´on, y al referir a la ´etica no me refiero a moral, la distinci´on fundamental entre ambas es que la moral requiere un rol pasivo de quien act´ua conforme a ella, es decir obramos “bien” o “mal” porque alguna figura de autoridad dijo que deber´ıamos, sin embargo no se hace una reflexi´on cr´ıtica de qu´e est´a bien y qu´e est´a mal, cuesti´on que s´ı se hace en la ´etica: en la ´etica cada quien crea su escala de valores. Pero desvincularse de esta consideraci´on ´etica en su formaci´on explica en gran medida porque (hasta donde yo s´e) no se incluye en los planes de estudios temas relacionados a la delincuencia y crimen si uno de los principales motores de la delincuencia y el crimen son razones meramente econ´omicas.
Por tanto, una ventaja de tomar en cuenta a la Econom´ıa Budista es reconciliarse con consideraciones ´eticas, cuesti´on que Schumacher no tuvo dificultades en hacer. Adicional-mente, y en contraste a Hardin, Schumacher s´ı le concedi´o alg´un rol central a la avaricia: es un motor de la econom´ıa. En su tercer cap´ıtulo hace menci´on del uso de la adjetivaci´on de algo como “no econ´omico”; cuando algo entra dentro de esta clasificaci´on no s´olo se cues-tiona su derecho de existir sino que se le niega de forma en´ergica. En este sentido, aunque los economistas hayan querido desvincularse de lo que est´a “bien” y lo que est´a “mal”, no lo han conseguido porque “econ´omico”, entendido seg´un Schumacher como aquello que asegura una ganancia en t´erminos de dinero, se ha vuelto sin´onimo de bueno y algo “no econ´omico” se ha vuelto sin´onimo de malo.
¿Qu´e ocurre con las palabras “racional” e “irracional”? Yo le apuesto a que se le ha impregnado el mismo hedor de “bueno” y “malo” respectivamente.
¿Hasta qu´e punto es posible un crecimiento ilimitado dentro de un entorno limitado? Es una pregunta que seg´un Schumacher, una minor´ıa de economistas se est´a empezando a hacer, aunque los imposibilita contestar esa pregunta que ya est´an demasiado viciados por el concepto cuantitativo de crecimiento econ´omico.
segunda Ley de la Termodin´amica: el incremento de la entrop´ıa en cualquier sistema cerrado. (Altvater & Mahnkopf, 1993)
Seg´un ellos si nos preguntamos si debemos considerar las restricciones espacio-temporales en el proceso econ´omico solo hay dos respuestas: s´ı o no. La implicaci´on de la primera es que habr´ıa una importancia de la teor´ıa econ´omica en la transformaci´on de materia y energ´ıa. La implicaci´on de la segunda respuesta es dejarle esa responsabilidad a otras ciencias.
Si tomamos en cuenta que la transformaci´on requiere energ´ıa y a la vez consideramos la segunda Ley de la Termodin´amica, nos enfrentamos a un hecho espeluznante: la energ´ıa ´util es cada vez menor. Esto es v´alido bajo el supuesto de un sistema cerrado y aunque la Tierra no es un sistema cerrado, para prop´ositos de an´alisis es v´alido considerarlo como tal. Su otra fuente directa de energ´ıa es el Sol. Al respecto, comenta Joan Mart´ınez Alier en su cap´ıtulo 8 deLa Ecolog´ıa y la Econom´ıaque Frederick Soddy mencion´o que riqueza es un flujo que no se puede ahorrar sino que se tiene que gastar y la riqueza real proviene del flujo de energ´ıa solar. Hizo una cr´ıtica a la teor´ıa econ´omica, de acuerdo a ´el, los economistas pueden creer en mitos como que el primer capitalista era como un Robinson Crusoe, quiz´a porque de ni˜nos se les ense˜n´o a creer en el libro del G´enesis; pero si el conocimiento hab´ıa mostrado que Ad´an era un animal tambi´en mostraba que el primer capitalista era una planta. (Mart´ınez Alier, 1991) La raz´on es simple: la planta es la que es capaz de acumular energ´ıa solar, en cambio nosotros consumimos el capital. Para ´el no hay tal cosa como acumulaci´on de capital de manera exponencial: no se puede quemar el carb´on, guardar lo que queda de ´el en el s´otano y continuar acumulando intereses sobre el valor del carb´on quemado, que es lo que en la realidad ocurre con el capital al que se refieren los economistas y los empresarios. Este hecho innegable de que un entorno limitado debe implicar un crecimiento limitado tambi´en est´a presente en Schumacher. Pero Schumacher le da otra connotaci´on, como hace bien en se˜nalar, el fin de la Econom´ıa Budista es la obtenci´on de un m´aximo de bienestar con un m´ınimo de consumo.
Al contrastar a Hardin con Schumacher podemos encontrar similitudes y diferencias y en espec´ıfico, lo que interesan son las diferencias pues ser´ıa precisamente la respuesta que tendr´ıa que ofrecer la Econom´ıa Budista a la Tragedia de los Comunes. Tanto Hardin como Schumacher aceptan el destino “tr´agico” que nos espera si continuamos viviendo con la misma tendencia de los ´ultimos a˜nos. Sin embargo, ambos atribuyen la causa (y por tanto remedio) de esta tragedia a factores diferentes: Hardin se lo atribuye a la sobrepoblaci´on y Schumacher se lo atribuye a escalas grandes. Ambos aceptan que no existe una soluci´on t´ecnica, pero para Hardin el cambio en los valores debe de darse para restringir la libertad de procrear, por otro lado, para Schumacher el cambio en los valores debe darse para renunciar al consumo como fin ´ultimo, sino aceptar el consumo como medio para la obtenci´on de bienestar y de este modo deber´ıa minimizarse en contraste a la creencia de que el que consume m´as est´a en mejores condiciones o es un indicador de bienestar.
carga y eventualmente llegar a una tragedia, Schumacher al insistir en que se trata capi-tal como si fuera ingreso y que poblaciones como los Estados Unidos de Norteamerica son par´asitos porque basan su vida econ´omica en combustibles no renovables como el petr´oleo en lugar del ingreso, algo que para un economista budista se har´ıa en casos de extrema emergencia: “Los bienes no renovables deben usarse s´olo si son indispensables, y aun as´ı con el mayor de los cuidados y con una preocupaci´on meticulosa por su conservaci´on.”