El contenido del texto que se presenta a continuación se mueve en la línea de contribuir en el desarrollo del salvamento acuático. Intentaremos dar a conocer en las siguientes páginas una serie de conocimientos y técnicas que son precisos para la realización correcta de salvamentos en un medio diferente al habitual: el acuático.
Sería poco honrado por nuestra parte si no advirtiéramos que en estas páginas no se encontrará la solución a todos y cada uno de los problemas con los que nos podemos enfrentar en nuestra relación con este medio, pueden ser tantos y tan variados que incluirlos en un texto sería materialmente imposible. Tampoco pretendemos plantear recetas que se puedan aplicar siempre y de igual forma, ya que la diversidad de circunstancias hace imposible que existan accidentes totalmente idénticos a los que se puedan aplicar en todos los casos las mismas soluciones. Y, por supuesto, no lograremos relatar todos los métodos posibles, todas las técnicas y materiales que existen y se emplean en el salvamento acuático, seria demasiado extenso para la intención de este texto. Por lo tanto, únicamente procuraremos dar a conocer una parcela de gran importancia en la vida de cualquier comunidad, transmitiendo algunos métodos, técnicas, materiales y también conocimientos y experiencias, para que sean conocidos, y utilizados si fuera preciso.
El medio acuático ha proporcionado al ser humano, durante toda su historia, alimento, riqueza, belleza y como consecuencia placer, alegría y felicidad. Pero también, en muchos casos le ha llevado a los accidentes y a la muerte.
Según estadísticas de la O.N.U. (Curso Internacional para Instructores de Salvamento Acuático, 1987), cada año mueren en el mundo 600.000 personas a causa de accidentes de transportes, 200.000 personas ahogadas (la mayor parte jóvenes) y 100.000 personas a causa de accidentes laborales.
Estas cifras estremecedoras, si las analizamos desde el punto de vista del salvamento y socorrismo, nos llevan a pensar en tres aspectos:
- 1º) 200.000 vidas humanas, entre las que el mayor porcentaje corresponde a los jóvenes (a los que todavía les quedaba vivir gran parte de su vida), se pierden al año por motivos que seguramente son evitables en su mayor parte.
- 2º) Mueren más personas ahogadas que por accidentes laborales, cuando no es necesario comprobar que se dedica un tiempo enormemente mayor al trabajo que al disfrute del medio acuático.
- 3º) La diferencia entre las muertes causadas por accidentes de transporte (tan numerosos y difíciles de evitar) y las que se producen por ahogamientos, no es tan significativa como puede parecer en principio si pensamos en la elevadísima cifra de personas que utilizan los muy variados medios de transporte y la comparamos con el número de personas que se relacionan con el medio acuático.
Estos datos e ideas confirman, en general, la importancia capital de la misión, labor y preparación del salvamento y socorrismo acuático y, como no, en particular, de los que directamente lo realizan: los socorristas acuáticos. Una adecuada y completa formación de los técnicos en salvamento acuático se hace imprescindible si se desea reducir las cifras tan alarmantes antes mencionadas. En la actualidad, y de forma especial en España con su gran número de playas, pantanos y piscinas y con sus largos meses de verano, cuando el agua se ha convertido en uno de los principales atractivos del recreo y el ocio, cuando es utilizada por la mayor parte de las personas como medio de relajación en el tiempo libre y vacacional, es vital que existan personas preparadas y al día en las técnicas básicas de salvamento y socorrismo acuático para evitar o solucionar satisfactoriamente los accidentes que puedan ocurrir.
1. EL SOCORRISTA ACUÁTICO
1.1. DEFINICIÓN.
Definir con exactitud lo que es y representa un socorrista acuático es una tarea difícil. Debido a los muy frecuentes tópicos que siempre le han rodeado, es más fácil, con toda seguridad, decir lo que NO es un socorrista acuático. Así por ejemplo:
- NO es el deportista “cuadrado y musculoso” que se pasea a la orilla del mar o por el borde de la piscina.
- NO es el chico guapo y moreno, que se tumba a tomar el sol a esperar la llegada de su amig@s.
- NO es le “listillo” de turno, que todo lo sabe y que siempre esta dispuesto a “meter la pata”.
- NO es el “muchacho para todo”, que por la mañana hace de socorrista, por la tarde de maquinista y por la noche de vigilante.
- NO es, en fin, “el que mucho nada y poco sabe” o “el que mucho sabe y poco nada”.
Desgraciadamente los casos anteriores son, a veces, reales, y mucho mas frecuentes de lo que nos gustaría, siendo la base de las opiniones que gran parte de la gente posee sobre el socorrista acuático. En la mayoría de las ocasiones estas opiniones son infundadas; sin embargo en algunas, las menos, pero demenciales, son totalmente justificadas. Esta imagen negativa y falsa conviene hacerla desaparecer y esto solo es posible con el esfuerzo, dedicación y trabajo de todos los socorristas acuáticos, sin excepción. Todos sabemos que cuando un socorrista tiene una buena actuación y logra realizar un salvamento, se dice : “fulanito de tal es un buen socorrista, el otro día salvo a no sé quien”; sin embargo, si un socorrista falla o si las condiciones en las que ha intentado realizar el salvamento le han impedido alcanzar el éxito en el mismo, se oirá: “es que los socorristas no tienen ni idea”, “no están preparados”.
Todo esto lleva a la necesidad de aclarar lo que SI es un socorrista acuático, cuya definición seria la siguiente:
“Persona que es capaz de realizar salvamentos o rescates en el medio acuático y practicar los primeros auxilios a cualquier tipo de accidentado o enfermo en el medio acuático o terrestre, basándose en sus conocimientos, experiencias y cualidades físicas e intelectuales”.
Normalmente, esta situación va acompañada de una titulación, es decir, el socorrista acuático que demuestra estar preparado en un curso realizado al efecto consigue un titulo que le acredita como tal; sin embargo, bajo nuestro punto de vista, y aunque parezca sin sentido en una sociedad como la nuestra donde todo se demuestra en base a titulaciones, puede ser un gran socorrista acuático aquel que no ha realizado ningún curso, ni ha obtenido titulo, pero que se ha preocupado por autoformarse para conseguir serlo. Por supuesto, este caso es muy raro y lo lógico es que el socorrista acuático se forme en un curso dedicado específicamente al tema y que le permite, al aprobar, obtener una titulación que le respalda legalmente.
1.2. LA PREPARACIÓN BASICA DEL SOCORRISTA ACUÁTICO.
circunstancia que le obliga éticamente a mantener su nivel de preparación, tanto física como intelectual. El socorrista no es socorrista solo en el momento de realizar los exámenes para la obtención del titulo, se es socorrista siempre y como consecuencia se debe asumir la responsabilidad de estar preparado.
Esta preparación se basa en los siguientes apartados: A) Habilidad fundamental que debe controlar:
DOMINIO DEL MEDIO ACUÁTICO B) Cualidades físicas que precisa:
RESISTENCIA VELOCIDAD FUERZA
COORDINACIÓN
C) Cualidades humanas que debe poseer:
VOLUNTAD Y SERVICIO DE ENTREGA A LOS DEMÁS SEGURIDAD EN SI MISMO
CONOCIMIENTO Y ACEPTACION DE LAS PROPIAS CAPACIDADES RESPONSABILIDAD
A) Habilidad fundamental que debe controlar:
Dominio del medio acuático
Está claro, y no necesita respaldos explicativos, que controlar perfectamente las técnicas de natación es para el socorrista la base primera de todos sus conocimientos y cualidades, puesto que sin ella difícilmente podrá cumplir con su misión. El socorrista no solo debe saber nadar, sino que debe dominar la natación, ya que en la mayor parte de las ocasiones sus intervenciones sucederán en situaciones anormales (sobrecarga ante un remolque, mareas, corrientes, inmersiones mas o menos prolongadas, etc.).
B) Cualidades físicas que precisa:
Resistencia
Para el socorrista acuático se hacen precisos dos tipos de resistencia:
1. La resistencia prolongada, (resistencia aeróbica) es una capacidad importantísima, ya que en muchos salvamentos se necesita cubrir distancias largas. Además, en ocasiones, se debe llevar a cabo la reanimación de la persona accidentada inmediatamente después de su rescate, lo que obliga a poseer una resistencia adecuada.
Entrenamiento para adquirirla:
Entrenamiento continuo: alto volumen de trabajo, sin interrupción y a baja intensidad. Por ejemplo: 1 x 2.000 m.
Entrenamiento alternativo: alto volumen de trabajo, pero variando la intensidad – velocidad y las distancias o tiempos de trabajo. Por ejemplo: 1 x (3 x 200 a 3’30’’/10’’)/30’’ + 1 x (5 x 100 a 1’30’’/10’’)/30’’ + 1 x (6 x 50 a 45’’/5’’).
Entrenamiento interválico – alto volumen de trabajo, pero con un número determinado de series y repeticiones sobre distancias y con intensidades apropiadas y con descanso corto entre aquellos (10 – 30 segundos). Por ejemplo: 2 x 10 x 100 a 1’40’’/10’’)/1’.
2. La resistencia media (resistencia anaeróbica láctica) es la capacidad que el socorrista utiliza mas frecuentemente para desempeñar su función, puesto que su actuación es, normalmente, de gran intensidad en distancias no muy largas. El buceo se encuentra entre las practicas en las que mayor incidencia tiene este tipo de resistencia.
Entrenamiento para adquirirla:
Entrenamiento interválico: volumen de trabajo no muy elevado, con repeticiones que no excedan de los tres minutos a una intensidad elevada y con descansos mas prolongados (1 – 2 minutos). Por ejemplo: 3 x (5 x 50 a 38-40’’/30’’)/2’.
Velocidad
Esta capacidad es siempre fundamental, ya que cuanto más rápido es el rescate menos daños y lesiones sufrirá la persona accidentada.
Formas de entrenamiento natatorio para adquirir velocidad:
De velocidad asistida: natación con aletas, gomas o ayuda de cualquier tipo que incremente la velocidad, en periodos de tiempo no prolongados (10-15 segundos). Por ejemplo: 3 x (5 x 25 a 13-15’’/20’’ con aletas)/2’.
De potencia contra resistencia: ofrecida por medio de gomas, compañero u otros métodos, en periodos de tiempo no prolongados (10-15 segundos). Por ejemplo: 3 x (3 x 20 a 15’’/30’’ vestidos)/2’.
Fuerza
Esta cualidad permitirá al socorrista acuático desarrollar normalmente muchas de las acciones que se ve obligado a realizar ante un salvamento, desde lanzamientos diversos (balón, salvavidas), hasta arrastrar y empujar (embarcaciones, objetos), pasando por cargar pesos (personas a la que se socorre).
Entrenamiento para adquirirla: Ejercicios con autocarga.
Ejercicios con carga del compañero. Ejercicios de pesas.
Ejercicios de lanzamientos diversos con balón medicinal o similar. Ejercicios contra resistencia (poleas, gomas, oposición del
compañero, etc.).
Coordinación
En el socorrista es necesario un elevado nivel de coordinación, ya que constantemente la precisará para el desempeño de todas las técnicas que utiliza en su actividad. Las técnicas de natación y de salvamento acuático requieren altos índices de coordinación dinámica general, puesto que las acciones de brazos y piernas suelen ser de bastante complejidad y deben ser coordinadas con la respiración. Por otra parte, una de las técnicas que debe dominar el socorrista en mayor medida, la patada de braza, es la que implica una mayor y más completa sincronización de los movimientos.
Entrenamiento para adquirirla:
Ejercicios variados en los que intervengan simultáneamente brazos y piernas.
Estas cualidades a las que hacemos referencia no se dan por separado, es inviable la aparición de cada una de forma individual; en realidad, cada vez que se practica un ejercicio o se ejecuta un movimiento o técnica deportiva, en función del tiempo de acción y de otros factores como la resistencia a vencer, lo que sucede es que:
- Se precisa de un determinado grado de fuerza.
- Se ejecuta con una determinada velocidad.
- En la acción se ve implicado un determinado nivel de coordinación.
- Y todo ello precisa de un determinado índice de resistencia orgánica.
Concluyendo, podríamos decir que es totalmente precisa una adecuada preparación, obtenida en base a un entrenamiento continuado, variado y adaptado al socorrista acuático.
C) Cualidades humanas que debe poseer:
Este grupo de cualidades, de tipo mas subjetivo y relacionadas estrechamente con factores psicológicos, nunca pueden ser demostradas en circunstancias normales, al menos en lo que se refiere al salvamento acuático. Salvo en situaciones reales, estas cualidades no se manifiestan completamente. En principio, todo el mundo puede ser socorrista acuático y manifestar, incluso, su capacidad para serlo, pero no todo el mundo posee las cualidades humanas necesarias para llevar adecuadamente el trabajo que le corresponde.
De poco o nada sirven las cualidades físicas y las habilidades que posee una persona si sus cualidades humanas o su personalidad le fallan; está claro que aquellas solo llegaran a aplicarse si estas se tienen y se manifiestan.
Las cualidades humanas no son fácilmente adquiribles, como puede suceder con las físicas o las habilidades. Las cualidades humanas se poseen o no se poseen, pero no es el entrenamiento el que las desarrolla, sino otra serie de factores mas complicados relacionados con el desarrollo y aprendizaje de la persona, con su educación y cultura, con su evolución personal, individual y colectiva.
Estas cualidades a las que nos referimos son las siguientes:
SEGURIDAD EN SI MISMO, como cualidad psicológica imprescindible para el socorrista, puesto que siempre serán sus decisiones las que influyan, de manera positiva o negativa, en la realización de cualquier salvamento. El éxito, en muchos casos, de un salvamento depende de la seguridad manifestada por el socorrista, de la rápida toma de decisión, en la que las vacilaciones y los temores no deben tener presencia.
CONOCIMIENTO Y ACEPTACION DE LAS PROPIAS CAPACIDADES Y, POR LO TANTO, DE SUS LIMITACIONES, ya que serán ellas las que influyan directamente en sus acciones. Este autoconocimiento y aceptación de capacidades y limitaciones es, quizás, uno de los aspectos más importantes para cualquier persona; en el socorrista con mayor motivo si tenemos en cuenta que en ocasiones de este factor dependerá el rescate de la vida de una persona, y en algunos casos, la conservación de su propia vida. RESPONSABILIDAD, en lo que se refiere a la seriedad y profesionalidad en el desempeño del trabajo que debe realizar. Bajo nuestro punto de vista, la responsabilidad es una cualidad que debería distinguir permanentemente al socorrista, en todas sus acciones como tal, ya sean en el entorno laboral o fuera de él a nivel privado.
Si a todas estas cualidades que hemos mencionado, la persona en cuestión añade a su trabajo algo de IMAGINACION Y CREATIVIDAD tendremos al socorrista ideal. Aunque puedan parecer algo sin excesiva importancia o sin una relación directa con el salvamento acuático, tanto imaginación como creatividad son fundamentales cuando llega la ocasión de intervenir en un rescate o atender a un accidentado y decidir de forma inmediata que hacer y como hacerlo.
2. PRINCIPIOS GENERALES DEL SOCORRISMO ACUATICO.
Si se deseara establecer unos principios generales que deberían ser tenidos en cuenta por todo el mundo en el tema concreto del Salvamento y Socorrismo Acuático, nos inclinaríamos por plantear los siguientes:
Prevención. Vigilancia. Control. Presteza.
Diagnóstico y actuación.
Prevención
cuenta las causas mas frecuentes de ahogamientos. Y si deseamos que estos consejos sean puestos en práctica debemos lograr que sean conocidos por todos aquellos que hacen uso del medio acuático. Las formas para lograr esto pueden ser diversas, pero las mas corriente es la de colocarlos en un cartel o tablón en el lugar o lugares más visibles de la zona de baño o en aquellos sitios por donde se deba pasar a la fuerza para acceder a aquella. Quizás lo más eficaz fuera comunicarlos a la población a través de campañas publicitarias, pero esto depende de decisiones políticas y de inversiones económicas que todavía no se prodigan lo suficiente. Estos 8 consejos son: 1) Asegúrate de que conoces la zona donde te vas a bañar: profundidad de
las aguas, como están los fondos, el oleaje, las corrientes, etc. En espacios naturales desconocidos infórmate previamente.
2) En el caso de no saber nadar no te bañes solo, pide al socorrista que te vigile y no te alejes de la orilla. Muévete siempre paralelo a ella. 3) Respeta las normas establecidas y las indicaciones de los socorristas.
Como regla general:
En las piscinas no empujes a los demás, no saltes sin asegurarte antes de que no haya nadie, no corras por el borde, no hundas en el agua a los demás y cumple las normas de higiene.
En la playa no te alejes de la orilla, no bucees en fondos desconocidos, ten cuidado con las cuevas, las redes y las algas, procura bañarte en zonas vigiladas y controla las mareas.
4) Procura mojarte antes de entrar en el agua y acostumbra tu cuerpo a la nueva temperatura de forma progresiva. Si sientes mucho frío sal del agua inmediatamente.
5) Respeta las horas de digestión si no estas acostumbrado a bañarte después de comer. En cualquier caso entra al agua poco a poco. Es peor el cambio de temperatura brusco que el hecho de haber comido antes. De todas formas evita las comidas copiosas antes del baño.
6) Vigila de cerca de los niños pequeños, no hace falta mucho agua para que se ahoguen y no conocen el peligro.
8) Si estás en peligro conserva la calma; un cuerpo relajado y con aire en los pulmones flota lo suficiente como para mantener boca y nariz fuera del agua, pide ayuda y confía en aquellos que van a ayudarte.
Aunque ya ha sido apuntado en el consejo 3º, conviene profundizar en un tema de gran importancia en la prevención, como es el de la delimitación de las zonas de baño. En una piscina este aspecto puede que no sea de gran interés, aunque en ocasiones si existen zonas en las que se prohibe el baño, como son las de saltos. Sin embargo en playas, y en algunos casos en ríos, lagos y pantanos, es imprescindible delimitar zonas de baño, señalando con claridad aquellas en las que existe un peligro de cualquier naturaleza, como pueden ser corrientes, rocas, remolinos, etc.
Vigilancia
La vigilancia es, en cierta forma, uno de los aspectos básicos de la prevención, puesto que si se realiza correctamente conseguirá en mayor medida evitar accidentes, y, por tanto, no será necesario tener que intervenir en ellos.
El cómo se realiza esta vigilancia depende del lugar en el que nos encontremos, pero en general se pueden establecer los siguientes criterios:
- Que abarque la mayor zona posible de baño (silla o plataforma elevada, sin obstáculos que impidan ver, etc.)
- Que se realice con el mayor numero de medios auxiliares posible (prismáticos, walki-talki, silbato, campana, etc.)
- Que se realice desde una zona en la que se tenga fácil acceso al lugar de baño o, en su caso, a los medios que se puedan utilizar para acercarse hacia el accidentado (embarcación en el mar).
- Que se realice en condiciones óptimas para el socorrista, sin perjuicio para su salud (sombrillas, sillas estables, etc.) (Fig. 2).
Control
apartado del Socorrista Acuático y también los contenidos que se imparten en la asignatura de Psicología.
Como norma general, este control se hace patente cuando se conserva la serenidad y la tranquilidad, pero actuando con rapidez y, sobre todo, con eficacia. Siempre se ha de tener presente que no es mejor socorrista aquel que arriesga su vida innecesaria e inútilmente; si el socorrista pone en juego su propia vida por falta de preparación o de reflexión, la esta arriesgando innecesariamente y también arriesga la vida de la persona que se está ahogando, ya que si a él le ocurre algo, no logrará salvar a nadie. El mejor socorrista, por lo tanto, es aquel que tiene éxito en su empresa: el salvamento o rescate, demostrando sus habilidades, sus conocimientos, su experiencia y su preparación.
Presteza
La rapidez en las decisiones y en las acciones es siempre una de las principales características de un buen salvamento o de unos buenos primeros auxilios. Pero cuando se habla de presteza o de rapidez no nos referimos a precipitación, nerviosismo y realizar las cosas sin pensar; nos estamos refiriendo a la prontitud y brevedad en nuestras acciones, ejecutándolas siempre correcta y eficazmente, con habilidad y sin el menor riesgo para aquellas personas a las que se socorre.
Si se cumple este principio, lograremos muchas veces adelantarnos a la muerte, que, en determinadas circunstancias (como pueden ser los accidentes en el agua), lleva “ritmo de velocidad”.
Diagnóstico y actuación
1. SECUENCIA DE ACTUACION EN EL SALVAMENTO ACUATICO
En todo tipo de actuación existe una secuencia, mas o menos prolongada, pero inevitable. Desde la percepción de un problema determinado hasta su resolución, se dan una serie de pasos que es preciso estudiar con detalle, puesto que la mayor parte de las veces el resultado final depende de ellos; de ahí que lograr realizarlos adecuadamente será la condición indispensable para alcanzar el éxito perseguido.
En el caso del salvamento acuático, las afirmaciones anteriores no solo son ciertas, sino importantísimas, ya que lo que esta en juego la mayor parte de las veces son vidas humanas. Las fases que a continuación se explican no deben suceder en un espacio de tiempo prolongado, pero es fundamental tenerlas en cuenta si se desea realizar correctamente el salvamento:
- Percepción del problema - Análisis de la situación - Toma de decisión
- Ejecución de las acciones elegidas para la resolución del problema - Evaluación final del salvamento
Evidentemente estas fases han de llevarse a cabo de una forma inmediata, exceptuando la evaluación final, sin que entre una y otra exista excesivo tiempo, pero no por ello olvidando que es preciso conservar la calma y hacer las cosas lo mejor posible.
Percepción del problema
Esta fase es siempre la primera en darse y, quizás, por eso es la más importante. Depende de los sentidos, vista y oído principalmente, y permite al socorrista acuático conocer la situación y sus circunstancias. Por lo tanto, requiere una atención especial por parte del socorrista, es decir, este debe estar constantemente pendiente de todo lo que sucede a su alrededor, principalmente de lo que se refiere al agua.
En la percepción del problema intervienen como elementos esenciales:
- La amplitud visual: capacidad de observar un espacio determinado, bajo el que debería estar la zona a vigilar. En este sentido conviene que las condiciones en las que el socorrista trabaje sean lo mejor posible,
TEMA 2.- SECUENCIA DE ACTUACION EN EL
teniendo en cuenta alguno de los criterios establecidos para la vigilancia en el tema anterior, por ejemplo observando lo que sucede en el agua desde un lugar elevado (silla de vigilancia), prismáticos si fuera necesario y ausencia de obstáculos que le impidan una correcta visión de la zona vigilada.
- La valoración óptico-motora: cálculos mentales de espacio, tiempo, velocidad y trayectorias, que pueden permitir conocer a que distancia se encuentra la persona con problemas, el tiempo que se tardara en llegar a ella, la trayectoria que se debe seguir y la velocidad que es precisa para realizar adecuadamente el salvamento.
- La agudeza visual: capacidad de dirigir la atención al punto exacto que interesa, que es, lógicamente, en el que se encuentra la persona con problemas.
- La percepción del movimiento: el que se esta produciendo por la persona con problemas y cualquier otro que exista a su alrededor e influya en el salvamento.
- La calidad perceptiva: que puede lograr que la percepción se convierta en anticipación, de forma que, ante la interpretación de movimientos, señales o circunstancias, se conozca de antemano lo que va a suceder y, como consecuencia, se actúe antes o se evite el problema.
Análisis de la situación
En esta fase se examina y contrasta todo lo que esta sucediendo, por lo que interviene la memoria, los conocimientos y la experiencia. Analizar una situación concreta es un proceso mental que no implica excesiva complicación, normalmente se realiza sin necesidad de implicar una voluntad determinada en ello, es mas bien algo que surge de forma espontánea tras la percepción de cualquier problema o situación, y de ahí que sea tan importante la amplitud de nuestros conocimientos y experiencias, para que con ayuda de nuestra memoria sean utilizados convenientemente.
El análisis de la situación ayudara a una toma de decisión apropiada a cada circunstancia y momento y será fundamental para facilitar la actuación correspondiente.
Toma de decisión
necesita para resolver el problema. Es decir, para realizar cualquier acción física o mental, hay que decidir primero hacerla y como hacerla. Tomar decisiones es una capacidad especial y de una importancia vital en el salvamento acuático, pero es preciso que se tomen siempre con acierto y rapidez, factores de los que depende, en todas las ocasiones, el éxito de nuestra actuación y, muchas veces, la vida de las personas a las que vamos a socorrer. (Fig. 3).
Ejecución de las acciones elegidas para la resolución del problema
Este es el paso práctico, el que va a permitir físicamente el salvamento. En esta fase se dan una serie de acciones enlazadas que conviene conocer en profundidad (por lo que se trataran en otros temas) y que son las siguientes:
- Entrada al agua. Con la que se inicia, lógicamente, toda acción de salvamento.
- Aproximación. Esta acción se efectúa siempre de la forma más rápida posible, utilizando para ello los medios de los que se disponga (embarcación, tabla de windsurf, arnés, aletas, etc.), siempre que sean apropiados en función de las circunstancias del caso. Si se realiza a nado, se pensara en practicar el estilo que mejor domine el socorrista y que le permita mayor velocidad y economía en su esfuerzo. Conviene que durante la fase de aproximación el socorrista no pierda de vista al accidentado al que va a rescatar ni un momento, por si sucede algún tipo de acontecimiento especial que sea significativo para el futuro del salvamento, como puede ser una perdida de conocimiento, el hundimiento en el agua, la aparición de un estado de histerismo o pánico, etc. El no tener en cuenta este último aspecto puede hacer fracasar el salvamento o retrasarlo innecesariamente.
- Control. Referido al que se debe efectuar sobre la persona a la que se va a socorrer.
- Método de remolque. Una vez que se ha controlado a la persona accidentada, se aplica uno de los denominados métodos de remolque o sistemas que se utilizan para transportar al accidentado en el agua, desde ella a un lugar seguro.
sencillez, en función de las circunstancias con las que se encuentre el socorrista.
- Diagnóstico y aplicación de los primeros auxilios. El ultimo paso, y antes del traslado del accidentado a un centro hospitalario, si fuera preciso, es diagnosticar el estado en el que se encuentra y en función de él aplicarle los primeros auxilios que sean convenientes. Este es un tema de gran importancia que se tratara específicamente en la asignatura de Primeros Auxilios. (Fig. 4).
En todos los casos, y siempre que sea posible, se intentará hablar continuamente con el accidentado, antes, durante y después del rescate, ya que, en muchos casos, el salvamento se ve facilitado si se logra una comunicación con él y se le tranquiliza convenientemente.
Evaluación final del salvamento
2. ORGANIZACIÓN DEL SALVAMENTO ACUÁTICO
El primer paso para determinar si existe o no una organización del salvamento acuático es comprobar si se dan todas las medidas preventivas necesarias para evitar al máximo cualquier tipo de accidente en el agua. Por lo tanto, cualquier organización en este sentido debe atender las medidas ya descritas en el apartado de prevención y vigilancia del tema I.
Ahora bien, un salvamento acuático no termina cuando la persona accidentada en el agua ha sido remolcada fuera de la misma, finaliza en el momento en que esta persona esta fuera de peligro. Por este motivo es muy importante que la actuación del socorrista no se reduzca a sacar gente del agua, este motivo es muy importante que la actuación del socorrista no se reduzca a sacar gente del agua, sino que ayude en una organización total del salvamento. Por supuesto, este aspecto no depende de él directamente, pero si puede ser parte activa para intentar que se lleve a efecto.
La organización del salvamento corresponde a las personas o instituciones propietarias del lugar en el que la gente acude a bañarse, y están obligadas a que dicha organización sea lo mas completa y eficaz posible. Un modelo que nos parece totalmente vÁlido y que puede ponerse en practica con facilidad es el que se aplica en diversos países, entre ellos Bulgaria (Curso Internacional para Instructores de Salvamento Acuático, 1987), denominado CADENA DE SALVAMENTO.
En este país, en base al análisis sobre los accidentes acuáticos que se padecían, se decidió crear la “Cadena de Salvamento”, en la que intervendrían cuatro eslabones, enlazados entre sí y en los que cada uno debe asegurar el éxito del siguiente. Estos eslabones son:
1º. Puesto de Salvamento. Es el encargado de la evacuación del accidentado a la estación de reanimación. Su actuación no debe sobrepasar un minuto. Es responsabilidad directa de los técnicos en salvamento acuático.
2º. Estación de reanimación. Es la encargada de la realización del RCP (reanimación cardio-pulmonar). Su actuación no debe sobrepasar cinco minutos. En ella ya puede intervenir un medico o especialista.
4º. Centro sanitario. Es el encargado de atender al accidentado según sus necesidades y con equipos humanos y materiales más completos. (Fig. 5).
En la cadena se comprobó que los accidentes graves no llegaban al tercer eslabón, por lo que se penso en introducir un anestesista en las primeras posiciones del salvamento, es decir en los puestos de reanimación, con equipamiento, radio, etc. Este anestesista llega generalmente antes de transcurridos cinco minutos al lugar del suceso, recibiendo el accidentado ayuda cualificada, y en función de su estado explicando y solicitando lo que este precisa para su atención.
Con la puesta en acción de esta cadena de salvamento se consiguió la siguiente evolución en las estadísticas:
- 1963 (sin cadena de salvamento): Una persona salvada por cada 8.8 ahogados.
- 1964 (comienza la cadena de salvamento): Una persona salvada por cada 1.05 ahogados.
- 1975 (11 años después de la puesta en marcha de la cadena de salvamento): Una persona salvada por cada 0.16 ahogados.
- En la actualidad: Continúan los mismos niveles que en 1975 (se cree que son casos inevitables).
En veintidós años en Bulgaria han sido salvadas más de 25.000 personas. Hemos de tener en cuenta que este país no posee un gran índice turístico y, sin embargo, se encuentra preparado para solucionar este tipo de accidentes. Por el contrario, España, que puede ser uno de los países con mayor turismo del mundo, precisamente por sus playas, no tiene nada parecido, encargándose de la vigilancia de playas voluntarios de la Cruz Roja o socorristas contratados por los Ayuntamientos, pero sin una legislación que controle el tema. Además, la formación de los socorristas acuáticos se realiza con cursillos en los que se carece del tiempo y de los materiales suficientes.
Tipos de ahogamiento:
Activo (el ahogado lucha con el agua). Se produce por: - No saber nadar
- Cansancio
- Quedar atrapado en una corriente - Miedo
- Pérdida de conocimiento - Fallo cardiaco
- Calambre violento - Parálisis por miedo - Hidrocución
- Niño pequeño
Causas que producen ahogamiento:
No sabiendo nadar: caer donde no se hace pie, caer de una embarcación, caer en un hoyo, imprudencia, fallo cardiaco.
Sabiendo nadar: calambre, cansancio, pérdida de conocimiento, ser arrastrado por una corriente, fallo cardiaco, miedo, imprudencia.
Tipos de ahogados
Ahogados blancos (no hay agua en los pulmones, no respira al hundirse):
- Suelen ser ahogados pasivos
- Suelen estar inconscientes
- Tiempo de recuperación mayor que el ahogado azul Ahogados azules (cianóticos):
- Pueden ser activos o pasivos
- Tiempo de recuperación menor que los blancos, de 3-4 minutos. Los ahogados salen a flote por los gases de putrefacción.
Formas de realizar un rescate acuático - Rescate en seco
- Rescate vadeando
- Rescate a nado (como último recurso)
- Rescate con embarcación o equipo
Rescate en seco: evitar el cuerpo a cuerpo con la víctima, es un rescate fácil que casi todo el mundo lo puede realizar con un poco de sentido común. Rescate en el que nos colocamos en el borde con nuestro cuerpo dentro del borde. Podemos utilizar ayudas e imaginación, por ejemplo, cosas que prolonguen nuestro cuerpo, roscos salvavidas, cuerdas, cosas que floten
socorrista). Conviene no levantar mucho los pies del suelo, es mejor irlos deslizando (por el tema de las corrientes)
Rescate a nado: (sólo personas que sean socorristas) siempre implica un peligro para la vida del socorrista. Sólo en casos imprescindibles. Debemos siempre tener en cuenta: la entrada en el agua, la aproximación, el control, el transporte, la extracción del agua y la aplicación de los primeros auxilios.
Con la entrada al agua es como comienza cualquier actividad que se vaya a realizar en la misma, decir esto es de “perogrullo”, pero el tema es de gran interés si lo que se plantea es un salvamento acuático.
Es cierto que para la recreación, la forma de entrar al agua puede significar una diversión mas, un juego de gran interés y éxito; y no es menos cierto que para el salvamento acuático la forma de entrar al agua es vital para lograr el objetivo deseado, que no es otro que el rescatar a una persona en peligro.
Si con la natación competitiva la forma de entrar al agua es importante, ya que es la que permite una mayor rapidez en la puesta en acción del nadador y contribuye directamente a que la distancia en cuestión se nade en el menor tiempo posible, y por lo tanto se obtenga un mejor rendimiento en marca o tiempo; en el salvamento acuático la forma de entrar al agua no busca únicamente la velocidad o el restar tiempo, sino que pretende un rendimiento concreto y vital: contribuir de la mejor manera posible a que el salvamento tenga éxito.
Por lo tanto, en el salvamento acuático la entrada en el agua consiste, básicamente, en una puesta en acción que va a permitir al socorrista acercarse a la persona con problemas para rescatarle en las mejores condiciones.
Existen diferentes formas de entrar al agua, y el socorrista debe conocerlas todas, puesto que aplicara la mas adecuada en cada caso.
1. FACTORES A TENER EN CUENTA PARA ELEGIR LA FORMA DE ENTRAR AL AGUA.
a) Circunstancias del entorno, entre las que se encuentran:
Altura desde el lugar en el que se encuentra el socorrista hasta el agua.
Condiciones del agua:
Temperatura (no debería ser la misma forma de lanzarse al agua en zonas de agua muy fría que en zonas de agua templada).
Profundidad (puesto que no es lo mismo lanzarse en lugares con gran profundidad que en zonas poco profundas).
Claridad (ya que en casos de agua turbia el socorrista no puede conocer la profundidad).
Turbulencias (que pueden dificultar algún tipo de entrada).
Como regla general, si no se conoce la profundidad o el estado del agua no permite comprobarla, el socorrista deberá entrar al agua deslizándose evitando cualquier peligro.
b) Circunstancias en las que se encuentra el socorrista:
- Si lleva o no material de salvamento.
- Si lleva o no equipo como aletas o material de buceo.
c) El estado del accidentado, que será la referencia principal, puesto que determinará si se debe o no llevar material de salvamento, si la acción de entrar al agua debe o no ser inmediata, etc.
La regla principal para toda entrada al agua por parte de un socorrista cuando pretende realizar un salvamento es: PRECAUCIÓN, para evitar al máximo cualquier tipo de accidente que dificulte o impida la realización del salvamento.
2. OBJETIVOS DE UNA CORRECTA ENTRADA AL AGUA
- Rápida entrada al agua y puesta en acción inmediata para el acercamiento al accidentado.
- Facilitar la seguridad del socorrista, en función de las circunstancias que la dificulten, y la del accidentado si este se encuentra próximo.
Estos objetivos están estrechamente vinculados y no puede plantearse uno sin otro.
3. FORMAS DE ENTRAR AL AGUA
En general, se pueden establecer tres grupos:
- SIN MATERIAL AUXILIAR
- CON MATERIAL AUXILIAR
- CON MATERIAL DE SALVAMENTO
3.1. ENTRADA AL AGUA SIN MATERIAL AUXILIAR:
Existen diferentes formas, que pueden resumirse en las siguientes: 1.En pie. Puede realizarse de dos formas:
a) Con el cuerpo completamente extendido y los brazos extendidos pegados al mismo o por encima de la cabeza, o bien con los brazos flexionados y pegados al cuerpo, con una mano en el hombro y la otra protegiendo la nariz (para evitar la entrada brusca de agua en las vías respiratorias) y realizando la entrada lo más vertical posible, evitando de esta forma un golpe brusco con el agua.
Apropiada para realizar saltos desde alturas elevadas (3 m. o más), en lugares de gran profundidad (3 m. o más). Permite:
- Protección casi completa
- Control absoluto del cuerpo en el aire
- Adquirir profundidad rápidamente
Si no se deseara adquirir profundidad se deben abrir los brazos inmediatamente, una vez dentro del agua.
b) Con brazos y piernas abiertos.
Apropiada para realizar saltos en los que el borde esté próximo al agua y en lugares de poca profundidad. Permite:
- Recoger de forma inmediata al accidentado si éste se halla próximo.
2.De cabeza (aunque sería más correcto denominarla de manos, puesto que siempre son estas las que primero toman contacto con el agua). Puede realizarse de las siguientes formas:
a) En carpa. Es una entrada que se realiza con un salto inicial, tras el que el cuerpo adopta una postura de “carpa”, para tomar contacto con el agua simultáneamente con manos y pies y posteriormente con una entrada progresiva del resto del cuerpo (Fig. 8).
Apropiada para: lugares no muy elevados (1-2 m.) y con una profundidad suficiente (al menos 1 m.). Permite:
- rápida entrada al agua y puesta en acción
- favorecer una protección adecuada
- evitar un excesivo hundimiento del cuerpo
Es esta una forma que permite realizarse en carrera, siempre que las circunstancias favorezcan esta y no exista peligro al practicarla (por ejemplo en suelo resbaladizo). Esta carrera influirá directamente en un acercamiento más rápido al accidentado. Para su realización siempre es preciso conocer el fondo del lugar en el que se salta, puesto que puede ser peligroso llevarla a cabo en lugares con rocas, piedras u otros obstáculos.
Apropiada para: lugares no muy elevados (hasta 3 m. aproximadamente) y con una profundidad suficiente (al menos 2 m.). Permite:
- Adquirir una profundidad adecuada para aprovechar convenientemente el impulso de salida.
- Contribuir con gran eficacia a la puesta en acción del estilo de natación elegido para acercarse al accidentado.
c) Tipo de saltos de plataforma o trampolín. Es la forma habitual utilizada por los saltadores para entrar al agua limpiamente. En ella el cuerpo entra completamente extendido, tomando contacto en primer lugar las palmas de las manos que se encuentran unidas y los brazos se hallan extendidos totalmente (Fig. 10).
Apropiada para: lugares de gran altura (mas de 3 m.) y de profundidad suficiente (mas de 4 m.). Permite:
- Protección completa de la cabeza por las manos.
- Control absoluto del cuerpo en el aire.
- Adquirir profundidad inmediatamente.
3.2. ENTRADA AL AGUA CON MATERIAL AUXILIAR:
Es preciso conocer cómo se entra al agua con material auxiliar, ya que éste puede facilitar enormemente el salvamento que se va a realizar. Habitualmente en el salvamento acuático el material auxiliar que suele emplearse se reduce a aletas y equipo de buceo (gafas, tubo, botellas). En todos los casos de lo que se trata es de realizar la entrada de forma que no represente peligro para la persona a la que se va a rescatar ni para aquel que la realiza y sin que signifique un excesivo riesgo de perder el equipo o de estropearlo. Para esto lo primero a tener en cuenta es que este equipo se encuentre adecuadamente colocado y posteriormente realizar una entrada cuidadosa.
Las formas habituales son las siguientes:
1. En pie, con piernas y brazos abiertos y como dando un paso al frente.
Apropiada para lugares no muy elevados (no más de 2 m.) y con profundidad de al menos 1 m. Permite:
- Control del cuerpo y del equipo.
- Escaso hundimiento, por la superficie de contacto que se ofrece al agua, con las aletas y las piernas y brazos abiertos.
2. De cabeza: coincide con las formas que han sido descritas en el apartado de “sin material auxiliar”.
- Adquirir una profundidad adecuada para aprovechar convenientemente el impulso de salida.
- Contribuir con gran eficacia a la puesta en acción del estilo de natación elegido para acercarse al accidentado.
3. Con volteo hacia delante, realizando el mismo con cuidado, lentamente, metiendo la cabeza hacia el pecho como si de una voltereta se tratara.
Apropiada para lanzarse al agua desde el borde de una embarcación o desde una plataforma cercana a aquella, pero siempre que no se lleven botellas. Permite:
- Adquirir una profundidad adecuada para la inmediata puesta en acción.
- Protección del equipo, evitando su pérdida.
4. Dorsal, dejándose caer hacia el agua y entrando en contacto con ella con la espalda en primer lugar.
Apropiada para lanzarse al agua desde el borde de una embarcación o desde una plataforma cercana a aquella, con equipo completo de buceo. Permite:
- Protección del cuerpo del buceador, puesto que las botellas entran en contacto con el agua en primer lugar.
- Asegurar que el equipo no se pierda.
ya que es mucho más rápido y eficaz, puesto que de frente se deberían levantar mucho las piernas y se corre el riesgo de perder el equilibrio y las propias aletas.
3.3. ENTRADA AL AGUA CON MATERIAL DE SALVAMENTO:
Para entrar al agua con material de salvamento se precisa atender de partida tres premisas importantes:
- Que el material no represente peligro para el accidentado ni para el socorrista.
- Que el material no sea molesto en la entrada al agua.
- Que el material no se pierda ni se aleje excesivamente.
Teniendo en cuenta estas premisas, podemos encontrarnos con dos formas diferentes de entrar al agua con material de salvamento:
a) Con material de gran tamaño y flotante: el socorrista lo lanzará antes de entrar al agua, si es posible, cerca del lugar en el que se encuentre el accidentado o en su defecto en un lugar por donde vaya a pasar, recogiéndolo antes de llegar a este, entregándoselo finalmente para remolcarlo.
La flotación es un principio de gran importancia para el salvamento acuático. Básicamente puede definirse como un equilibrio de fuerzas que permite mantener un cuerpo sobre el agua.
Para la natación, y consecuentemente para el salvamento, la flotación viene a ser lo que el equilibrio para montar en bicicleta. De la misma forma que, si no se logra mantener el equilibrio no se puede recorrer una determinada distancia utilizando una bicicleta, en el medio acuático si no se flota difícilmente se podrá avanzar nadando.
En el salvamento acuático interesa distinguir tres tipos de flotación:
- Estática, aquella que se consigue sin realizar ningún tipo de movimiento y, por lo tanto, sin aplicar ningún tipo de fuerza.
- Dinámica, que se logra mediante la aplicación de fuerzas en función de los movimientos que se realizan por piernas o brazos y manos principalmente.
- Indirecta, referida a la que proporciona cualquier objeto por medio del cual la persona puede mantenerse a flote.
A) FLOTACIÓN ESTÁTICA
Es una de las habilidades fundamentales que debe dominar el socorrista acuático, ya que le permite principalmente un control sobre su propio cuerpo y un dominio más efectivo sobre el medio acuático. La flotación estática, en muchos casos, puede aplicarse como forma de autosalvamento y si se llega a su dominio permite que el desgaste de energía sea mínimo.
En términos físicos la flotabilidad es una propiedad que se consigue cuando el peso específico es menor a 1, siendo éste igual al peso del cuerpo partido por el peso del volumen de agua desalojada ante el peso del cuerpo al sumergirse.
Teniendo en cuenta este principio, pueden suceder tres casos:
a) Que el peso específico sea igual a 1. El cuerpo sumergido conseguiría un equilibrio.
b) Que el peso específico sea menor a 1. El cuerpo sumergido conseguiría flotar.
c) Que el peso específico sea mayor a 1. El cuerpo sumergido se hundiría en el agua.
Para conseguir una idea más clara de este concepto se añaden a continuación ejemplos de los pesos específicos de algunas partes de nuestro organismo:
- Aire pulmonar: 0.00012
- Grasa (tejidos adiposos): entre 0.780 y 0.980
- Músculo (tejido magro): 1.085
- Hueso: 1.90
- Dientes: 2
Por lo tanto, si la composición corporal del individuo es muy musculosa o su peso óseo tiene predominancia sobre el peso graso, tendrá menos posibilidades de flotación. Es muy fácil comprobar cómo los deportistas que se encuentran bastante musculados hunden totalmente las piernas, flotando sólo, si lo consiguen, por su capacidad pulmonar, ya que la inspiración aumenta el volumen del cuerpo sin alterar notablemente su peso. El hecho de llenar los pulmones de aire produce una disminución del peso específico y, por lo tanto, aumenta la flotabilidad.
También existen diferencias entre la flotación del hombre y la de la mujer, puesto que su composición corporal y su desarrollo físico son distintos, de forma que:
- La mujer acumula tejido graso (que flota) en las caderas, parte externa del muslo y glúteos, así como en pechos y brazos. Se reparte mejor su tejido graso y logra flotar con mayor facilidad, al tener su centro de flotación más bajo. Es una de las explicaciones que se barajan en cuanto a los resultados de las mujeres en las competiciones de natación, que se acercan más a los de los hombres que en otros deportes.
- El hombre acumula grasa en tórax y vientre, por lo que su reparto es peor y flota menos, estando su centro de flotación más alto. Vista la teoría de la flotación conviene determinar las tres formas posibles que nuestro cuerpo tiene para lograrla sin movimientos y pudiendo continuar con la respiración (ya que controlándola mediante inspiraciones rápidas y manteniéndola –apnea– se consigue disminuir el peso específico):
- En oblicuo, doblando las piernas y estirando los brazos lateralmente o bien ligeramente hacia atrás.
- En horizontal, con los brazos paralelos totalmente estirados hacia atrás, detrás de la cabeza, y el cuerpo totalmente extendido, incluidas las piernas (técnica de más fácil ejecución para las mujeres al tener su centro de flotación más bajo).
B) FLOTACION DINÁMICA
La flotación dinámica se consigue cuando se aplican fuerzas en el agua mediante los movimientos que se realizan por brazos – manos y piernas – pies fundamentalmente. La forma más clara de flotación dinámica se consigue nadando, pero en el salvamento acuático interesa también conocer esta flotación sin que exista desplazamiento, puesto que se utiliza muy a menudo y, entre otros aspectos, si se realiza correctamente, permite:
- Visualizar mejor el entorno.
- Pedir ayuda si fuera preciso.
- Mantenerse a flote sin la ayuda de los brazos o sin ayuda de las piernas (ante un imprevisto: tirón muscular, agotamiento, etc.).
- Mantenerse cerca de la persona que lucha en el agua y controlarla hasta que se calme.
Las formas posibles para realizarla se resumen en las siguientes:
- Sólo con la acción de las piernas, sin utilizar brazos ni manos, consiguiendo una posición en el agua normalmente vertical. Se puede practicar de varias formas, entre las que se encuentran:
Aplicando patada de braza, es decir, empujando simultáneamente con las dos piernas y describiendo una trayectoria circular con ambas, pero también recuperando a la vez las mismas.
Al realizarse de forma simultánea se produce una acción (al empujar) y una reacción (en el recobro), consiguiendo un efecto como de pequeños saltos en el agua.
Aplicando una patada alternativa, empujando con una pierna, mientras la otra recupera, pero también describiendo una trayectoria circular. Es la más económica y permite que siempre haya una acción sobre el agua que es la que mantiene el cuerpo fuera. Esta patada se utiliza principalmente en el waterpolo.
Aplicando patada de crol, siendo esta, en general, de mayor dificultad, ya que implicaría tener una gran técnica para conseguir mantener la posición de flotación sin desplazamiento.
- Con acción simultánea de brazos y piernas, que se conseguiría al realizar conjuntamente las técnicas explicadas anteriormente, pero permitiendo que uno de los brazos estuviera libre.
C) FLOTACION INDIRECTA
sin aumentar notablemente el peso del cuerpo, consiguiendo de esta forma disminuir el peso específico y llegar a flotar.
Este efecto, que, en ocasiones, puede sernos de gran utilidad, se puede conseguir también utilizando la propia ropa mojada, como puede ser una camisa o un pantalón. Estas prendas al mojarse mantienen mejor el aire y nos pueden ayudar a flotar perfectamente. Para conseguirlo se deben tener en cuenta tres puntos básicos:
- Tapar las aperturas de las ropas, mediante nudos o cualquier otro sistema que impida la salida del aire.
- Inflar la ropa de aire adecuadamente.
- Encontrar las posiciones adecuadas para mantenerse a flote con la ayuda de la ropa (normalmente esta se coloca alrededor del cuello o, si fuera posible, debajo de los brazos, en las axilas).
El salvamento con ropa
Esta utilidad de la propia ropa para conseguir la flotación es uno de los motivos que nos aconsejan, en ocasiones, realizar el salvamento con ella puesta. Además, existen otras razones suficientemente importantes para que, en determinados casos, el socorrista acuático se lance al agua con ropa, como son:
2.- Se debe intentar reducir al máximo el tiempo que se tarda en llegar junto al accidentado. Normalmente se pierde más tiempo en quitarse la ropa (sobre todo en verano cuando se llevan prendas ligeras) que en nadar con ella puesta.
3.- La ropa, sobre todo si se trata de prendas de algodón o lana (que absorben agua y no la renuevan), permite conservar el calor del cuerpo. Esta circunstancia es muy importante, en mayor medida cuanto más fría está el agua, ya que evita un mayor gasto de energía para aumentar la temperatura corporal y también elimina riesgos de tirones y enfriamientos musculares que impedirían el salvamento.
Por supuesto el socorrista acuático debe pensar que no toda la ropa es precisa e incluso que algunas prendas suponen un gran estorbo e impedimento para nadar, siendo, precisamente, las que tiene que quitarse. Así, por ejemplo, zapatos, abrigos o ropa muy amplia se dejaran antes de lanzarse al agua. Además, quitarse estas prendas apenas resta tiempo al salvamento, ya que son fácilmente extraíbles y puede hacerse mientras se va hacia el agua.
La práctica del buceo para el socorrista acuático es totalmente necesaria. En el salvamento acuático son numerosas las ocasiones en las que se precisa el dominio de esta técnica subacuática.
El realizar un correcto buceo no es algo intuitivo, que surja de manera instintiva, se debe conocer perfectamente la técnica y es necesario entrenarla.
1. FORMAS DE BUCEO
Las formas de realizar un buceo son distintas en función, principalmente, de los materiales que se emplean para el mismo. Según este criterio podemos establecer los siguientes grupos:
a) Buceo con ayuda de equipo subacuático completo. b) Buceo con ayuda de material subacuático sencillo. c) Buceo sin material.
a) Buceo con ayuda de equipo subacuático completo, como pueden ser: aletas, gafas, trajes de neopreno o similar y botellas de aire. En el trabajo normal de un socorrista acuático no se dispone, normalmente, de este equipo completo y, además, tampoco suele ser preciso. Por este motivo, no se tratan en este texto los conocimientos y las técnicas que son necesarias para dominarlo. Por otra parte, existen cursos y titulaciones específicas que se encargan del mismo.
b) Buceo con ayuda de material subacuático sencillo, como son gafas y aletas. Este material es de una utilidad práctica fundamental en el salvamento acuático, ya que facilita enormemente cualquier tipo de rescate, lo que hace aconsejar al socorrista acuático, no solo que disponga del mismo, sino también que lo utilice siempre que sea posible.
Las gafas de buceo permiten una visibilidad completa y siempre superior a las gafas que se utilizan en natación, aspecto que supone un gran beneficio para cualquier tipo de rescate en el que se deban realizar recorridos subacuáticos, facilitando la visión del entorno por el que se bucea y la búsqueda del accidentado que se ha sumergido.
En cuanto a las aletas, sus principales beneficios se resumen en:
- Economizar el gasto energético.
- Permitir una acción libre de brazos y manos, al no necesitarse para la propulsión.
Por supuesto, estos beneficios sólo se consiguen cuando se domina perfectamente la técnica de propulsión con las aletas, que es preciso entrenar con frecuencia por la exigencia muscular que implican.
Técnica de propulsión con aletas
La técnica de propulsión con aletas se basa, principalmente, en la adopción de una postura lo más hidrodinámica posible, por lo que es aconsejable que los brazos se extiendan totalmente por delante de la cabeza, con las manos unidas, disminuyendo al máximo la resistencia frontal al avance. Con una adecuada patada con aletas, la acción de los brazos y manos es innecesaria, siendo, incluso, negativa para el avance, ya que supone más resistencia que ayuda para la propulsión.
Adoptada la posición hidrodinámica, las patadas más eficaces que se pueden realizar con ayuda de las aletas son exactamente iguales a las que se practican en la natación, pero realizadas con movimientos más amplios que implican un desgaste muscular mayor en cuadriceps y gemelos:
- Batido de crol, alternando la acción de las piernas
- Batido de mariposa, con acción simultánea de las piernas y movimientos ondulatorios en el cuerpo.
c) Buceo sin material, que es aquel que se practica sin la ayuda de material auxiliar, con las acciones únicas del propio cuerpo.
Las técnicas para el buceo sin material son diversas, pero las más eficaces son las siguientes:
- Brazada de mariposa empujando con brazos y manos por debajo del cuerpo cuando éstas llegan a la altura de los hombros y con patada de braza. El momento de aplicar la brazada y la patada es como se ha explicado antes. Si esta técnica se domina bien es mucho más eficaz que la técnica anterior.
A estas técnicas se les puede añadir un elemento que facilita aún más el avance, consistente en realizar un movimiento final de batido de mariposa, en el momento en que las piernas están extendidas.
2. PRINCIPIOS PARA LA PRÁCTICA DEL BUCEO
En el buceo, si efectivamente se desea conseguir una técnica adecuada y sin peligros, deberíamos tener en cuenta los siguientes principios:
a) Relajación. b) Respiración.
c) Comienzo del recorrido subacuático. d) Recorrido subacuático.
e) Nunca espirar aire.
f) Conocimiento completo de las propias capacidades y limitaciones.
los mejores y más avanzados resultados deportivos y no deportivos. En el buceo una adecuada concentración nos va a permitir no sólo permanecer más tiempo debajo del agua sino también tener una mayor seguridad.
b) Respiración. Antes del comienzo del buceo es conveniente que la respiración se controle adecuadamente. En este apartado se puede dar dos casos:
- Respiración normal y profunda, que permitirá realizar distancias grandes sin problemas y mantenerse dentro del agua bastante tiempo, en función también de la capacidad de la persona y de su estado físico y emocional.
- Hiperventilación, que consiste en la realización de sucesivas respiraciones profundas antes de lanzarse al agua, pero que es peligrosa, ya que no suele controlarse y puede dar lugar a un aporte de O2 muy grande y una disminución de CO2, lo que retrasará la aparición de la señal de alarma (necesidad de respirar). Este caso, por lo tanto, en general no es muy aconsejable, aunque pueden existir personas que lo realicen habitualmente, pero suelen conocer la técnica y sus capacidades y limitaciones a la perfección.
c) Comienzo del recorrido subacuático. Si se realiza mediante entrada al agua con salto, éste debe ser suave, sin brusquedades, adoptando una posición lo más hidrodinámica posible para evitar resistencias y aprovechando al máximo el impulso conseguido en la salida y, por lo tanto, no realizando movimientos de propulsión, que todavía son innecesarios, ahorrando de esta forma la energía y consecuentemente el oxígeno que se posee. Si el comienzo del recorrido subacuático se produce con el cuerpo ya en la superficie del agua, se intentará llevar por delante los brazos y en prolongación de ellos el resto del cuerpo.
d) Recorrido subacuático. Se debe aprovechar al máximo cada una de las acciones de propulsión, ya sean efectuadas con los brazos o con las piernas y con o sin ayuda de material auxiliar (aletas). Estas acciones se realizarán con suavidad y continuidad, evitando los movimientos bruscos y rápidos que crean mayor resistencia y consumen más oxígeno.
21% es oxígeno, de éste, en una respiración normal sólo se aprovecha el 5%, sin contar el que queda en las vías respiratorias sin utilizar. Precisamente por esto es tan eficaz la respiración artificial boca a boca. El alivio que supone espirar aire se explica por los efectos de la mayor presión dentro del agua (1 kilo/cm2/10 mts.) que hace que a menor volumen menor presión.
f) Conocimiento completo de las propias capacidades y limitaciones. Aunque se menciona en último lugar, es el principio más importante para el socorrista acuático, ya que sin él difícilmente estará capacitado para la práctica del buceo y pondrá en peligro su vida y, en consecuencia, la de la persona a la que va a rescatar. Los casos de ahogados entre nadadores expertos que han realizado imprudentemente prácticas de buceo son, desgraciadamente, más frecuentes de lo que sería de desear.
3. BÚSQUEDA DE UN CUERPO SUMERGIDO
El motivo principal que obliga a un socorrista acuático a practicar el buceo es el de buscar personas que se han sumergido en el agua, por eso es importante tener en cuenta una serie de aspectos, muy relacionados unos con otros, que influyen decisivamente en esta búsqueda:
- Debe ser efectuada con rapidez, ya que el tiempo real del que se dispone para lograr reanimar al accidentado que se ha sumergido disminuye en gran medida.
- Es preciso determinar exactamente el lugar en el que se ha hundido el accidentado, tomando puntos de referencia fijos en el momento en el que se le ve por última vez.
- Si existe corriente debe ser considerada, puesto que en este caso el accidentado no se hunde en línea recta hacia el fondo.
- Se debe ir nadando sin agotarse excesivamente hasta llegar al lugar en el que se ha de bucear (aquel en el que creemos se encuentra el accidentado).
- Si acuden dos socorristas acuáticos, la búsqueda puede realizarse alternativamente, descansando uno mientras el otro bucea; o bien, simultáneamente, repartiéndose la zona de búsqueda para no repetir trayectos innecesariamente.
terminando con sus diagonales; o bien recorriendo líneas rectas que se repiten de vuelta en paralelo a una distancia adecuada del primer recorrido.
- El fondo no debe ser tocado en ningún momento, para evitar que el agua se enturbie y perjudique la visión.
- La duración de las inmersiones no se debe prolongar más de 20-25 segundos, en función de la capacidad del socorrista, puesto que se evita el agotamiento y posibilita efectuar más de una.
- No abandonar la búsqueda al poco tiempo de comenzada, ya que en el siguiente intento puede encontrarse al accidentado.
Técnica de elevación de un cuerpo sumergido utilizando aletas en la propulsión.
El control en el salvamento acuático comienza, en realidad, desde el momento en el que el socorrista percibe el problema que sucede en el agua. Todo salvamento debe ser controlado desde un principio, teniendo en cuenta que no se trata de someter a la persona que se está ahogando, sino que se persigue ayudarla utilizando el mejor procedimiento de salvamento que se pueda.
Por este motivo no es preceptivo que el control del accidentado se realice con una toma de contacto previa con él; en determinadas circunstancias, en función del caso concreto y siempre que éste se encuentre consciente puede interesar al socorrista acuático no intervenir directamente y hablar con él, buscando que intente mantenerse a flote o nadar. En cualquier caso, siempre el primer paso es avisarle antes de tomar contacto directo con él, y en todo momento el objetivo principal será calmarle y tranquilizarle lo más posible.
Por supuesto, si el accidentado al que se va a rescatar se encuentra inconsciente, controlar su salvamento pasa por realizarlo lo más rápidamente posible y teniendo en cuenta sus posibles lesiones.
De cualquier forma, y como regla general en caso de accidentados conscientes, la toma de contacto SIEMPRE se debe realizar por la espalda, de manera que sea el socorrista acuático el que controle a los mismos y no al contrario.
Por supuesto, e insistimos una vez más, todo esto ha de ser efectuado con rapidez, con seguridad y sin dudar un momento. Es preciso tener en cuenta que la seguridad de la persona a la que se va a rescatar se encuentra en la que le proporciona el socorrista acuático.
1. ZAFADURAS
Se conoce por este término a las técnicas que permiten al socorrista acuático, cogido por la persona con problemas en el agua, librarse con relativa facilidad de los agarres desesperados y descontrolados a los que le somete ésta.
Es lógico advertir que un socorrista acuático experto no debería llegar a esta situación, puesto que ha de ser él quien, en todo momento, controle al salvamento y, por lo tanto, al accidentado, y nunca al contrario. El socorrista que va a realizar un salvamento no debe permitir que le desborden las circunstancias, puesto que le supondrían un desgaste innecesario de energía y un aumento en la tensión del momento.
Comportamiento de la persona que cree ahogarse en el agua
Para el técnico en salvamento acuático es muy importante conocer cómo va a comportarse una persona que cree que va a ahogarse en el agua.
En el agua, una persona que no sabe nadar o que, por cualquier circunstancia, piensa que va a ahogarse, adquiere generalmente un comportamiento instintivo. Se lucha por la supervivencia, uno de los instintos más fuertes de los seres vivos; el deseo que predomina y quizás único es el de salvarse. En esta situación la fuerza se ve aumentada al máximo, teniendo en cuenta que el aprovisionamiento de sangre a los músculos aumenta en circunstancias de miedo o enfado. Sin embargo, los movimientos suelen ser desesperados, no controlados y, normalmente, simétricos. La persona que cree que se va a ahogar no piensa, intenta apoyarse, agarrarse a todo aquello que ve seguro, que es, precisamente, lo que ve fuera del agua. Por este motivo, casi siempre se agarra a la cabeza, cuello, muñecas, brazos o manos de la persona que va a salvarle, y en muy contadas ocasiones al pecho o cintura de ésta.
Todo esto justifica la necesidad que tiene el socorrista de conocer, dominar y saber aplicar con facilidad y rapidez las técnicas de las zafaduras.
Si el socorrista tiene un fallo y se deja coger por el accidentado, debe aplicar unas zafaduras, basadas en el judo y la defensa personal, adaptadas al medio acuático, que le permitirán salir de la situación adversa en la que se encuentra.
Conducta a seguir por el socorrista acuático
La conducta a seguir por el socorrista acuático, cuando debe salvar a cualquier persona que se encuentre consciente y en el estado mencionado anteriormente, es la siguiente:
- Llegar rápidamente a la persona con problemas.
- Si el contacto es irremediable, situarse siempre a su espalda, realizar un control o presa determinada y demostrar a la persona que quiere remolcar que con ayuda no tiene problemas; es decir, hacerle ver que se mantiene a flote.
- Si la persona a la que va a remolcar le agarra, aplicar de forma inmediata las zafaduras que sean precisas. La velocidad en la aplicación de las zafaduras es siempre la mejor ayuda para que éstas tengan éxito. Las zafaduras tienen en el agua una ayuda adicional, que es la de la facilidad de deslizamiento que aporta el líquido.
- Si las zafaduras no fueran eficaces, el monitor o socorrista debe hundirse, ya que de esta forma la persona que en estos momentos siente que se está ahogando le soltará para buscar la superficie, que es donde para ella se encuentra la seguridad.
- Nunca, bajo ningún pretexto, se deben utilizar golpes ni cualquier tipo de medidas que pueden dañar aun más a la persona a la que vamos a salvar.
2. TÉCNICAS DE ZAFADURA
Las técnicas de zafadura son muy diversas, pero las que se suelen utilizar más frecuentemente y que se aconseja dominar son las siguientes:
a) Zafadura para agarres en cabeza y cuello. b) Zafadura para agarres de las manos o muñecas. c) Zafadura para agarres por el pecho.
d) Zafadura para agarres por la espalda.
a) Zafadura para agarres en cabeza o cuello