Ser y estar en la esquina: El caso de los grupos de jóvenes de la comuna de Cerro Navia
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(2) TABLA DE CONTENIDOS. I.. PRESENTACION ....................................................................................................................4. II.. INTRODUCCIÓN .....................................................................................................................5. III.. ANTECEDENTES. ..............................................................................................................6. 3.1.. Problematización .............................................................................................................6. 3.2.. Objetivos .........................................................................................................................10. 3.2.1.. Objetivo General ....................................................................................................10. 3.2.2.. Objetivos Específicos ............................................................................................10. 3.3.. Supuestos .......................................................................................................................10 MARCO TEORICO CONCEPTUAL ................................................................................11. IV. 4.1.. En cuanto a Juventud ...................................................................................................11. 4.2.. Acerca del Territorio. .....................................................................................................13. 4.3.. Acerca de la Violencia .................................................................................................177. 4.4.. Acerca del habitar ..........................................................................................................19. 4.4.1.. El Sentido de Pertenencia ....................................................................................20. 4.4.2.. El Arraigo ................................................................................................................21. 4.4.3.. La Identidad ............................................................................................................22. 4.4.4.. Interacción Social...................................................................................................22. MARCO METODOLÓGICO ...............................................................................................244. V.. 5.1.. Diseño de Investigación ..............................................................................................244. 5.2.. La estrategia .................................................................................................................277. 5.3.. Tabla de Análisis..........................................................................................................288. 5.4.. Etapas del Estudio .......................................................... ¡Error! Marcador no definido.9. VI. 6.1.. ANALISIS............................................................................................................................30 Mapa de Análisis ................................................................ ¡Error! Marcador no definido. 2.
(3) 6.2.. Análisis Descriptivo .......................................................................................................32. 6.3.. Análisis Interpretativo ..................................................................................................499. 6.3.1. En relación con los sentidos presentes en los integrantes de grupos de esquina de la comuna de Cerro Navia ...............................................................................49 6.3.2. En relación con los lugares/espacios/territorios presentes en los integrantes de grupos de esquina de la comuna de Cerro Navia .......................................................56 VII. 7.1.. A MODO DE CONCLUSIÓN............................................................................................63 Cuando la vida está llena del otro sentido. ................................................................64. 7.2. Cuando el territorio se construye y es al grupo, así como el grupo se debe al territorio. ......................................................................................................................................65 7.3. VIII.. Cuando la calle se achica ...........................................................................................666 ALGUNAS IDEAS PARA LA INTERVENCIÓN .............................................................67. 8.1.. El Territorio es desconocido, no peligroso .................................................................67. 8.2.. Una salida posible, ir en vez de esperar... .................................................................68. 8.3.. Un horizonte. "Del achicar la esquina... al ampliar la esquina..." ............................69. IX. ANTECEDENTES BIBLIOGRÁFICOS ...............................................................................70. 3.
(4) I.. PRESENTACION. El presente documento es una investigación que da cuenta de la vivencia que llevan a cabo jóvenes que integran grupos de esquina en diversas poblaciones de la comuna de Cerro Navia, donde nos preguntamos por los significados que otorgan al “ser” y “estar” en la esquina. De esta forma buscamos adentrarnos en el mundo de los jóvenes para dar cuenta de aquella experiencia cotidiana que se vive en el día a día desde los propios relatos de quienes se encuentran involucrados en dichas prácticas, partiendo de la base que no basta con la mirada desde afuera, en tanto nos parece es insuficiente para dar cuenta de lo que ahí sucede. En ella, se asoma la figura de jóvenes que están viviendo la vida vertiginosamente, pasando por experiencias límites que los posicionan en diferentes caminos y en donde las elecciones que toman en los "lugares esquina" marcarán sus trayectorias futuras. Es un intento por traer el discurso del otro-joven a fin de poder develar aquella que permanece oculto, nublado e ir mostrando un conjunto de relaciones y vivencias que ocurren en las esquinas, plazas, canchas, bancas, grutitas y/o muros de algunas poblaciones de nuestra sociedad, siendo espacios privilegiados donde los jóvenes construyen identidad y comparten la vida. Finalmente, un contexto social adverso e injusto que a través de procesos de marginación y exclusión han llevado a sectores populares a verse cada vez más segregados y fragmentados, no sólo en términos físicos en cuanto lugares que habitan, también en las relaciones que se conjugan al interior de las poblaciones. Un intento por mostrar aquel discurso del joven que aún no llega a los oídos de la política pública.. 4.
(5) II.. INTRODUCCIÓN. El presente estudio, trata de los significados respecto del "ser y estar" de jóvenes en grupos de esquina de la comuna de Cerro Navia, en que la preocupación que motiva la investigación se relaciona con la necesidad de adentrase en el mundo de los jóvenes a fin de poder implementar intervenciones que escapen a criterios de control y castigo respecto del sujeto joven. En una primera parte se muestran los antecedentes que nos han llevado a preguntarnos respecto de ¿Cuáles son los significados que otorgan los jóvenes de grupos de esquina en la comuna de Cerro Navia al “ser” y “estar” en la esquina? estableciendo los objetivos y supuestos para la investigación. Luego nos encontramos con un marco comprensivo en donde se desarrollan los temas que nos resultan relevantes para el estudio y que han estado presentes en el desarrollo de la investigación. Estos son: Juventud, Territorio, Violencia y Habitar. En un tercer apartado nos encontramos con el marco metodológico, en el que hemos tomado la opción de responder a nuestra pregunta de investigación desde una metodología cualitativa, utilizando como principal técnica para la recolección de información la entrevista. En un cuarto apartado, nos encontramos con el análisis realizado a partir de la información recogida en el cual se muestra el hablar de los jóvenes, así como del investigador respecto de los discursos ahí presentes. Finalmente, se presentan las conclusiones del estudio estableciendo algunos temas que nos inviten a la reflexión respecto del trabajo con jóvenes integrantes de grupos de esquina y del quehacer de quienes intervenimos en contextos de exclusión social. Cerrando el estudio con la incorporación de la bibliografía referida.. 5.
(6) III.. ANTECEDENTES. Ocurre que las instituciones presuponen para cada caso un tipo de sujeto que no es precisamente el que llega… hoy la distancia es abismal. Por su conformación misma, la institución no puede más que suponer el tipo subjetivo que la va a habitar; pero actualmente la lógica social no entrega esa materia humana en las condiciones supuestas por la institución” (Lewkowicz, I. (2004). Frágil el adulto, frágil el niño. Artículo del diario Página 12. 04/11/2004. 3.1.. Problematización. Para los/as jóvenes, la calle aparece como un espacio identitario por excelencia. La carencia del lugar en que suelen desenvolverse, reflejada en la “ausencia de espacios de recreación y de práctica deportiva, de desarrollo de la creatividad y la cultura, con establecimientos escolares pobremente habilitados”, transforma la calle en “el living, la plaza, el campo deportivo” de ellos (Medina y Valdés, 1995). "Se establecen una serie de códigos, señas, señales y un fuerte sentido de "nosotros" entre quienes se juntan en este espacio". (Arias, 1992). Elementos que van imprimiendo una forma particular de permanecer ahí pero que van quedando ocultos a la mirada externa Cuando el joven ha sido desplazado o motivado a abandonar el espacio del hogar, encuentra la esquina como único lugar posible de protección y en donde puede reunirse con sus pares. Si bien se pierde en el anonimato del grupo de esquina del que forma parte, también participa de una vivencia cotidiana y compartida en la que se identifica con una forma determinada de poder “ser” y “estar “. Los espacios de los que se apropian o que heredan, las relaciones de amistad que ahí se construyen, los códigos, el lenguaje con el que se comunican y los ritos que experimentan, van generando un importante sentido de pertenencia para los jóvenes (FCNJ, 2012b). Donde los jóvenes "son conscientes de los estereotipos sociales negativos que recaen sobre ellos, en particular, el que asocia su condición de jóvenes y de pobres con delincuencia y violencia"(Kessler, G; Dimarco, S. 2013). En este sentido el joven por el sólo hecho de ser joven se transforma en un sujeto peligroso, si además sumamos su condición de pobreza, habitante de una población, su situación-condición lo hace merecedor de una serie de (des)calificaciones sin siquiera darse la posibilidad de conocer. 6.
(7) Es así como estos/as jóvenes pasan o se encuentran en condiciones de expulsión social refiriéndose a la relación entre un estado de exclusión y lo que lo hizo posible en donde “el expulsado pierde visibilidad, nombre, palabra; ha entrado en el universo de la indiferencia transitando por una sociedad que parece no esperar nada de él. Algunos de los rastros de expulsión social que se consideran relevantes son la violencia, falta de escolarización, ausencia de protección social, supervivencia que roza con la ilegalidad y disolución de vínculos familiares” (Duschatzky, S y Corea C; 2002) Los/as jóvenes experimentan situaciones en donde el territorio pasa a ser el lugar de expulsión, territorio que no necesariamente es extenso en amplitud física, pudiendo ser la calle que se "constituye para estos jóvenes como uno de los principales ámbitos de sociabilidad, interacción y esparcimiento" (Saravi: 2004, pag.40) desarrollando lógicas de acción (Sandoval, M; 2012) que favorecen procesos identitarios y construyéndose como un sujeto distinto, pero a la vez igual a otro próximo. Es así como se van configurando una serie de relaciones al interior de estos lugares, "siendo espacios privilegiados para su uso no sólo la calle, también la esquina, la plaza y la cancha” (FCNJ, 2012b). Lugares que asumen ciertas características de acuerdo al contexto particular de cada población, en tanto construcciones sociales simbólicas y culturales, identificados como espacios “abiertos, y a su vez, límites de circulación”. (Giannini, H. 2004.) Estos espacios cobran sentido y reciben a jóvenes que hacen cotidianamente su vida en ellos, pasando gran parte de su tiempo en las esquinas de la población, articulando relaciones en la búsqueda de la satisfacción de sus necesidades e inquietudes, construyendo sentidos en vivencias propias y grupales que consolidan procesos identitarios en los lugares donde habitan y transitan, siendo procesos articulados en las dimensiones material y simbólica del territorio. La vivencia en la calle se manifiesta "como un experimentar cosas que pueden consolidar una carrera delictual, una historia de consumo de drogas y alcohol, o el involucramiento en actos de violencia que lo lleven al comienzo de una historia de exclusión. Donde la violencia en el territorio aparece como una “expresión fallida de lo simbólico, se presenta como sustrato cotidiano sobre el que construyen la subjetividad niños y jóvenes. La violencia no es percibida como tal, en tanto no hay registro de un límite violado. Se trata en cambio de una búsqueda brutal y desorientada del otro en condiciones en que el otro no es percibido como límite” (Duschatzky et al., 2012). 7.
(8) Debemos considerar que la violencia es un fenómeno complejo y multidimensional (Bornhauser N, 2011; Lunecke, G, 2012) siendo parte de un entramado de redes que se tejen desde las condiciones sociales y materiales en las que viven los/as jóvenes y las relaciones que establecen desde sus propias subjetividades en los lugares donde habitan, siendo tal la complejidad del fenómeno que las instituciones no logran dar respuesta a este y sus diversas expresiones (Rodríguez, A. Soborido, M. Segovia, O; 2012) Es así como la violencia se expresa como parte de los “procesos económicos, políticos y culturales que se han experimentado en la sociedad, incluyendo de igual forma aspectos psicológicos individuales por ser considerados parte de la génesis del problema” (Olate, R; Salas, C; 2010) en donde las intervenciones dirigidas al trabajo con adolescentes han estado centradas principalmente desde una mirada que privilegia el castigo y el control las cuáles no dan cuenta de resultados exitoso frente a esta relación juventud-violencia. Violencia que puede ser expresada física, simbólica (Cornejo, C. 2012) social, cultural y estructuralmente (Rodríguez et al, 2012). En donde se hace necesario “repensar la violencia juvenil no como expresión de comportamientos desviados de la norma social establecida o como signos de una patología juvenil, sino más bien como en el terreno en que muchos jóvenes encuentran lo mismo que aquellos que no recurren a ella: el reconocimiento en un espacio altamente competitivo y conflictivo”. (Cerbino, M 2012.Pág 23). Reconociendo el que “no existen estudios que profundicen sobre el significado y las formas de la violencia y la cambiante forma de su transformación” (Cerbino, M. 2012) expresada al interior de los grupos de esquina, así como la serie de acciones y vivencias que experimentan los jóvenes y que van mucho más allá de las acciones de violencia. De esta forma nos encontramos con intervenciones dirigidas a jóvenes que se ven tensionadas entre dos enfoques: uno basado en la prevención y otro que privilegia lo punitivo, el control y el castigo. Existiendo una crítica respecto de los enfoques punitivos ya que estos no han dado resultados frente al tema de la violencia juvenil y adhieren a un enfoque de carácter preventivo. Se da como razones del fracaso de este enfoque las siguientes: son imprecisas, la privación de libertad refuerza la identidad y conocimientos para delinquir, aumenta la tensión y marginación de las comunidades pobres, atienden a la percepción pública y no a la transformación social (Olate, R. 2010).. 8.
(9) Por otra parte, en una sociedad que constantemente está promoviendo una forma de vivir en donde el éxito lo conllevan las personas que más bienes materiales poseen, altamente promovido por los medios de comunicación social, hacen que los individuos vivan en una permanente tensión entre los objetivos culturales y los medios para alcanzarlos. (Rojo, Teresa. 2009). Sumado a esto el que las instituciones socializadoras al no ser capaces de integrar a los sujetos en normas valóricas vigentes, se van socializando en aquellas que alejan a las personas que viven en estos territorios de las que rigen al resto de la sociedad como son actividades delictivas y el uso de la violenciaverbal y física en el territorio, llegando a evidenciar violencia en las relaciones interpersonales y en los casos más extremos, la autoflagelación como expresión de la misma (Aguirre, B. 2010). Se hace necesario comprender la forma de estar y ser de los jóvenes en la esquina, viviendo-se cotidianamente junto a otros en busca de sentidos para su existencia, donde existe una carga tremendamente estigmatizadora al respecto. En donde, desde la búsqueda de los jóvenes integrantes de grupos de esquina la esquina aparece como un lugar particular y apropiado fuera de los marcos institucionales (Arias, A; Morales, M. 2003). En donde la mirada respecto de la presencia de jóvenes en las esquinas es signo de desconfianza, de malestar y quizás, de algo que se está tramando. Por tanto, se requiere de “ser capaces de producir sentidos, crear conceptos y modos de percepción que nos permitan pensar sin coagular la experiencia, sin reducirla ni estereotiparla” (Najmanovich, L, 2006, pág. 49). Esto implica ir más allá de las miradas estigmatizadoras y estigmatizantes de la realidad juvenil en los grupos de esquina, más bien acercarse y hacer posible una mayor comprensión frete a dicha experiencia. Se requiere de dar cuenta de la complejidad que encierra el ser y estar en la esquina para los jóvenes integrantes de estos grupos debiendo "ocuparnos de desarrollar imágenes más complejas y más diferenciadas de los 'condenados de la ciudad si pretendemos comprender correctamente su situación”. (Wacquant, L. 2007. pag.14). Es así como en relación a los antecedentes expuestos anteriormente nos preguntamos ¿Cuáles son los significados que otorgan los jóvenes de grupos de esquina en la comuna de Cerro Navia al “ser” y “estar” en la esquina?. 9.
(10) 3.2.. Objetivos. A partir de los antecedentes expuestos anteriormente, se desprende el siguiente objetivo de investigación:. 3.2.1. Objetivo General Conocer los significados que otorgan los jóvenes de grupos de esquina en la comuna de Cerro Navia al “ser” y “estar” en la esquina.. 3.2.2. Objetivos Específicos Describir las relaciones que establecen en la calle, jóvenes de grupos de esquina en la comuna de Cerro Navia. . Comprender los significados que otorgan a los lugares que usan, jóvenes de grupos de esquina de la comuna de Cerro Navia.. . Dar cuenta de elementos que favorezcan la construcción de intervenciones sociales fundadas en territorios donde conviven grupos de esquina de la comuna de Cerro Navia.. 3.3.. Supuestos. . Las relaciones que establecen los jóvenes en los grupos de esquina son determinantes respecto de sus trayectorias futuras.. . Los lugares que ocupan los grupos de esquina, junto con ser espacios para la intervención, son espacios para comprender la situación en la que se encuentran jóvenes integrantes de grupos de esquina. 10.
(11) IV.. MARCO TEORICO CONCEPTUAL. Para acercarnos a la comprensión del "estar y ser" de los jóvenes en la esquina es preciso delimitar algunos conceptos claves para el desarrollo de la investigación, como lo son: Juventud, Territorio, Violencia y Habitar. 4.1.. En cuanto a Juventud. Cuando nos aproximamos a la concepción de juventud, debemos entender que son varias las definiciones y aproximaciones que podemos encontrar sobre esa temática, por lo cual lo que se describe aquí, es una elección de la concepción de juventud que se considera relevante para dar respuesta al tema de investigación. Como una primera aproximación al concepto de juventud, debemos comprender la definición desde su categoría etaria y las distinciones de las etapas próximas a esta. La convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño define a los niños como personas menores de 18 años y como “aquellas personas que poseen una serie de derechos especiales y de protección, los cuales tienen como fin asegurar su desarrollo sano y su integración a la sociedad (Naciones Unidas, 1989)” (Olate, R.; Salas-Wright, C.; 2010. Pág. 11) Las Naciones Unidas y el Banco Mundial define a los jóvenes como personas entre 15 y 24 años. La Organización Mundial de la Salud se refiere a los adolescentes como personas entre 10 y 19 años, diferenciando dos etapas: la adolescencia temprana, entre 10 a 14 años y la adolescencia tardía, ente 15 y 19 años. Según refiere Sandoval, M. (2012) en Chile la población juvenil es definida por el Instituto Nacional de la Juventud como aquellas personas entre 15 y 29 años de edad. En una segunda categoría, la juventud como etapa de maduración, enfatizando en los procesos de cambios fisiológicos y psicológicos en el área sexual, de la afectividad, social, intelectual y físico-motora. Desde esta categoría la juventud es entendida como un periodo de moratoria, en la que se debe desarrollar una preparación para ingresar al mundo adulto (Sandoval, M. 2000). Una tercera categoría, la juventud como subcultura, nos permite “comprender las y los jóvenes dentro de un tiempo y espacio histórico, en el que pensar y el actuar son propios de un contexto determinado.” (Sandoval, M. 2000). Duarte, C. (2000) Cuando habla de la juventud, hace referencia a varios sentidos simultáneamente. Se define la juventud como una etapa de la vida. Dicha definición tiene al menos dos acepciones, la primera; hace mención a una etapa distinguible de otras que se viven en el ciclo de vida humano, como la infancia, la adultez, la vejez; comprendiéndola desde los cambios propios de la pubertad para 11.
(12) señalar el ingreso a un nuevo momento del desarrollo del ciclo vital. La segunda, es planteada como una etapa de formación de las personas para ingresar al mundo adulto, siendo la madurez fisiológica la causa de la integración apropiada al mundo adulto. Enfatizando en las posibilidades que cada joven tiene de participar en el mercado de la producción y del consumo, sin considerar las diversas situaciones que se presentan en la cotidianeidad social. Esto entorpece las comprensiones de las juventudes, ya que se tiende a confundir lo netamente demográfico, un grupo de cierta edad en una sociedad, con un fenómeno sociocultural, y bajo esta lógica se intenta construir realidad, se asignan conductas o responsabilidades esperadas según edades, sin considerar las especificidades y contextos del grupo social del que se habla “… «La juventud y la vejez no están dadas, sino que se construyen socialmente entre jóvenes y viejos. (...) La edad es un dato manipulado y manipulable, muestra que el hecho de hablar de los jóvenes como una unidad social, de un grupo constituido, que posee intereses comunes, y referir estos intereses a una edad definida biológicamente, constituye en sí una manipulación evidente» (Bourdieu, 1990)” en (Duarte, C. 2000, Pág. 4). Cuando se habla de juventud, se comprende desde la lógica Adulto céntrica, como la generación futura, es decir como quienes más adelante deberán asumir los roles adultos que la sociedad necesita para continuar su reproducción, e incluso se les invisibiliza sacándolos de las situaciones presentes, resituándolos en el futuro inexistente. Situando a lo adulto como “punto de referencia para el mundo juvenil, en función del deber ser, de lo que debe hacerse para ser considerado en la sociedad (madurez, responsabilidad, integración al mercado de consumo y de producción, reproducción de la familia, participación cívica, etc.).” (Duarte, C.2000, Pág.6). Esta lógica adulto centrista de concebir a la juventud nos entrampa en una concepción homogeneizadora, comprendiéndolos como a todos iguales, “no se elabora ningún nivel de distinciones entre los tipos de jóvenes, ni entre géneros, razas, clases sociales, estilos (contra) culturales, etc.” (Duarte, C. 2000, Pág. 6) Existiendo sólo una juventud, singular y total al mismo tiempo. “La juventud, si existiera, no posee carácter universal, constituye un referente conceptual que precisa de contextualización y especificidad desde sus acepciones más básicas: momento de la vida, grupo social, estado de ánimo, estilo de vida, entre otras.” (Duarte, C. 2000, Pág.6) Se estigmatiza al grupo social juventud, sus prácticas y discursos: son un problema para la sociedad. “Se tiende a patologizar a la juventud, no se reconocen sus capacidades de aporte y de esta forma se le saca de la historia, se les sitúa como no aporte y como una permanente tensión para el orden, el progreso y la paz social.” (Duarte, C. 2000, Pág.10) Las visiones son desde la funcionalidad del joven en tanto futuro adulto, vale decir futuro responsable y sostenedor de lo que suceda en su sociedad. Desde lo expuesto anteriormente la juventud es un constructo intencionado, manipulable y manipulado, no logrando dar cuenta del conjunto de aspectos que 12.
(13) requieren una mirada integradora y profunda respecto a la complejidad que le caracteriza. Se debe “aprehender a mirar y conocer las juventudes, en tanto portadoras de diferencias y singularidades que construyen su pluralidad y diversidad en los distintos espacios sociales.” (Duarte, C. 2000). Se debe considerar que lo juvenil se trata de un momento de la vida, que es independiente de la edad, y que se encuentra fuertemente condicionado por la clase social de pertenencia, el género que se posee, la cultura en la que se inscribe cada joven y sus grupos. (Duarte, C. 2000). Los aportes considerados en este apartado nos invitan a comprender la juventud como juventudes diferenciadas y situadas en contextos físicos y sociales distintos, en donde la distinción de un estereotipo de juventud sólo genera estigmatización y segregación de las distintas juventudes. Estas deben ser miradas y comprendidas en sí mismas, logrando abstraer la mirada adulto centrista de su concepción.. 4.2.. Acerca del Territorio.. El territorio busca ir más allá de la expresión material y administrativa a la cual es sometido. Intentamos mostrar que, en su definición, este es más que un valor de uso por el que se puede pagar y por tanto quedar sujeto a los vaivenes del mercado. Y, por otro lado, que no puede quedar delimitado a regulaciones político-administrativas que dicen el por qué y para qué de los territorios y sus usos como si estos fuesen lugares sin historia, sin sentido y sin vida. El Territorio, La población y sus lugares; La Calle, La Esquina, La Plaza y La Cancha (en sentido propio) están por sobre esta forma específica y reduccionista de mirar el territorio en el trabajo con jóvenes en tanto, son por definición “un dominio del entorno social, puesto que es para quien lo habita una porción conocida del espacio urbano en lo que, más o menos, se sabe reconocido. Puede entenderse entonces como esa porción territorial, en general (anónimo para todo el mundo) donde se insinúa poco a poco un espacio privado particularizado debido al uso práctico cotidiano de éste” (Mayol, P, 1999). Jóvenes y grupos de jóvenes se instalan abriéndose posibilidades de realización a través del uso de espacios como la calle, la plaza y multicanchas, siendo un lugar “abierto, y a su vez, límite de circulación”(Giannini,H;2004) Es la posibilidad que encuentran muchos de los jóvenes para que este se transforme en un medio y límite de su accionar en busca de la realización de sus proyectos, donde “un paso más allá y todo puede transformarse en la vida”.(Giannini,H;2004) Es un espacio donde el joven, a partir de decisiones cotidianas, va recreando su vida. Lugar donde todo puede ser, pero que a su vez regula dicha posibilidad.. 13.
(14) Como concepto, el territorio “hace referencia a una porción de la superficie terrestre sujeta a unos usos, para sostener a unos grupos sociales determinado, y a unas valoraciones que tienen como objeto principal explicar la apropiación de este espacio por parte de grupos sociales. Territorio es pues, una construcción social basada en las relaciones, en los usos de los espacios y en las ideas construidas sobre estos usos, y está sujeto a transformación”. (Herrero, M. 2012. pág. 275) Es necesario comprender el territorio desde su dimensión simbólica y material en donde se conjuga una relación permanente entre ambas dimensiones al momento de presentarse los conflictos, siendo elementos centrales a considerar al momento de pensar en procesos que se dan en su interior. Entendiendo la dimensión material como aquella que incluye todos los aspectos materiales del territorio y esquemáticamente se podría denominar la forma: la situación, la distancia, el clima, la infraestructura, la ciudad y las construcciones, etc. La dimensión simbólica se comprende cómo es la que hace referencia a los valores, a los significados, a las ideas y a la cultura y a los elementos identitarios que los grupos sociales atribuyen a estos espacios”. (Herrero, M.2009. pág. 276). La manifestación de un problema, aquello que se ve, es sólo una expresión visible que no da cuenta de las relaciones e intereses en cuestión. De las transformaciones que van configurando dichos fenómenos. Finalmente, dichas dimensiones deben estar presentes al momento de llevar a cabo proyectos en los territorios como un desafío que permita dar cuenta de la complejidad en las transformaciones sociales que lo van configurando. Cómo plantea el autor, “la perspectiva basada en las dimensiones material y simbólica tiene sentido también para a lectura de la conflictividad en contextos urbanos” (Herrero, M. 2009.Pag. 287). Se hace relevante mirar el territorio de estas transformaciones dado que en las ciudades latinoamericanas se producen una serie de consecuencias como son la segregación, la fragmentación y la exclusión social, donde se “privilegia el papel del mercado y de los privados en el desarrollo y configuración de la ciudad”(De Mattos,2002;pag1) Las profundas transformaciones económicas y sociales (desde una lógica capitalista) han acentuado los procesos de segregación espacial y la formación de los sectores marginados, empobrecidos y excluidos, concentrando una serie de desventajas sociales y económicas, donde estos espacios van sufriendo procesos de estigmatización “siendo etiquetados como ‘barrios que dan miedo’ o ‘zonas sin ley’ donde sólo tolerarían vivir los desechos de la sociedad”. (Lunecke, G.2012). Los estudios urbanos y territoriales coinciden en el “consecuente desencadenamiento de nuevas modalidades de expansión metropolitana donde la suburbanización, la policentralización, la polarización social, la segregación residencial, la fragmentación de la estructura urbana, etc., aparecen como rasgos destacados de una nueva geografía urbana” (De Mattos, 2002; pág. 1) donde 14.
(15) aquellas comunas que forman parte de la periferia de Santiago son manifestación y consecuencia de dichos cambios y transformaciones territoriales, articulando una serie de elementos que van desde lo global a lo local, desde una estructura macro a una estructura micro, conjugando una serie de relaciones que van dando forma a lugares con determinadas características y relaciones sociales en su interior. La lógica capitalista se impregna y nos hace parecer iguales a pesar de nuestras diferencias demarcando territorios según costo y grupos sociales que ahí pueden habitar, en donde Chile aparece como uno de los países de la región con los índices más altos de separación según grupos económicos. Esta demarcación se concreta en procesos de segregación y fragmentación al interior de los lugares ocupados por los jóvenes. Lugares que cobran vida y sentido para quien ahí convive cotidianamente. Donde la Segregación refiere a la “tendencia a la organización del espacio en zonas de fuerte homogeneidad social interna y de fuerte disparidad social entre ellas” (Castell, 1999). Sabatini (2008) refiere a la segregación residencial siendo la aglomeración geográfica de familias de una misma condición social, en donde la Comuna de Cerro Navia agrupa a un conjunto de personas con características similares entre sí y distintos de otros/as que viven en otras comunas de la región. Llegando incluso a ocurrir al interior de estos espacios una separación respecto del otro que está al lado. Se levantan muros, cercos (materiales y simbólicos) donde el otro pasa a ser un excluido y se da cierto hermetismo social. El otro grupo con el que se convive, aunque conocido pasa a ser el enemigo. El grupo de jóvenes que ocupa y se apropia de un espacio levanta barreras simbólicas y materiales para distinguirse de los otros, no permitiendo la entrada del otro y cerrando cada vez más sus posibilidades de transitar libremente por el territorio. Siguiendo esta definición, el espacio público pasa a ser ocupado e integrados por grupos de jóvenes, quienes van dando uso a dichos espacios y construyendo-se en una serie de relaciones que se configuran como propias del entorno en donde va cobrando sentido en su cotidiano vivir, pero que no necesariamente son percibidas desde la mirada ajena, en tanto construcciones sociales propias del grupo de esquina y sus integrantes. La articulación entre las relaciones de carácter funcional y simbólicas e identitarias en el territorio, resultan relevantes al momento de buscar acercarse a los lugares donde se constituyen los jóvenes, facilitando el análisis de los problemas que se dan territorialmente “conectando las transformaciones materiales con los cambios en las identidades y en los elementos simbólicos” (Herrero, M. 2012. pág. 276). En este sentido es que la comuna de Cerro Navia y sus poblaciones conforman el territorio en el cual conviven jóvenes que integran grupos de esquina, quienes dan uso y configuran material y simbólicamente el lugar que ocupan. Entonces, la dimensión material del territorio refiere a los usos y funciones que se dan en dichos espacios incluyendo la forma, es decir, aspectos como infraestructura, distancia, construcciones, entre otras. La dimensión simbólica del 15.
(16) territorio hace referencia a valores, significados, ideas, cultura, elementos identitarios que los grupos atribuyen, incluyendo aspectos de reproducción de pautas que ahí se van generando ((Herrero, M. 2012). ¿Por qué los jóvenes se reúnen en las esquinas de las poblaciones? ¿Cuáles son las construcciones cotidianas que se van consolidando en su forma de “estar y de ser”, en las relaciones que se establecen en y entre grupos, así como en y con el entorno donde viven? son preguntas que nos surgen desde la posibilidad de acercarse a sus mundos de vida desde las visiones que estos tienen respecto del territorio y los conflictos que ahí se presentan. Al pensar en el territorio parece ser que este se da desde un nivel macro, o pareciera ser algo de mayores dimensiones y estático, el territorio también se comprende como ese espacio particular, de menores dimensiones y en movilidad, en tanto posibilidad de construcción social desde su dimensión simbólica. El territorio se construye desde la esquina, desde la plaza, desde la cancha por nombrar algunos de sus espacios. Por tanto, se busca concebir el territorio como un lugar donde se puede concretar anhelos de justicia social y procesos de transformación. Para ello se requiere considerar el territorio como un espacio para el encuentro entre desconocidos en la posibilidad de transformarse en el otro y viceversa. Se trata de incorporar en el territorio elementos que facilitan recoger lo que el otro/a no logra decir o expresar a partir de la ausencia de palabras, por tanto, la incorporación de elementos que facilitan nombrar aquello que aparece oculto, con poca claridad, aquello que es digno de ser mostrado, significado. A través de la conversación transgredimos la forma de “estar” de los jóvenes en los diversos espacios en que se desarrolla el proceso como son la calle, la casa, la población entre otros. Entonces, conversar es acoger la propia experiencia en el encuentro con el otro y la experiencia del otro para con nosotros. Experiencia que muchas veces los jóvenes no cuentan o explicitan, permaneciendo oculta en el diario vivir. “Es un acto político en tanto el otro se acoge a sí: a su contexto, a su historia…” (Esquirol, J; 2006) a su manera “de estar y ser”. Hay una experiencia de vida acumulada en los jóvenes que buscamos pueda ser expresada a través de la conversación, permitiendo mostrar “algo que, supuestamente, no está percibiendo el actual destinatario de nuestro discurso, y es interesante o vital que lo perciba. Por eso y sólo por eso hablamos” (Esquirol, J; 2006). En síntesis, hemos intentado dar cuenta de una mirada respecto del territorio que busca dejar atrás su concepción estática ya que resulta limitada en tanto posibilidad de ser un espacio en el que confluyen jóvenes para hacer cotidianamente su vida. Este cuenta con una serie de elementos los cuáles hay que ir develando en el camino de una construcción compleja de las configuraciones de la violencia en cuanto se conforman como espacios sociales con un fuerte componente simbólico y cultural.. 16.
(17) 4.3.. Acerca de la Violencia. Las profundas transformaciones económicas y sociales que han acentuado los procesos de segregación espacial y la formación de los sectores marginales empobrecidos y excluidos que concentran una serie de desventajas sociales y económicas y un significativo nivel de violencia. De esta forma debemos comprender que la violencia no es un fenómeno lineal y unidireccional. Es así como (Lunecke, A, 2012) hace un aporte al análisis multidimensional de la violencia urbana, en barrios excluidos y desventajados, destacando las dimensiones económicas, sociales y culturales, los cuales citando a Wacquant, se han convertido en “lugares etiquetados como no-go-áreas, ‘barrios que dan miedo’, o ‘zonas sin ley’ donde sólo tolerarían vivir los desechos de la sociedad”. Donde en ocasiones la violencia urbana va de la mano de la delincuencia y de bandas dedicadas al tráfico de drogas. Rodríguez, A, Saborido, M. Segovia, O. (2012) hacen una crítica a aspectos generalmente aceptados en cuanto a las causas de la violencia urbana, los cuáles son: la pobreza, la juventud, exclusión política e inadecuada consideración de la inseguridad basada en el género. Esto porque la violencia es un factor contextual más que propio de algunos sectores de la ciudad. A nivel territorial hay una serie de desigualdades que se mantiene y persisten en el tiempo, las cuáles en sí misma constituyen violencias que varían de acuerdo al barrio de residencia, edad, ingreso, lugares de trabajo, entre otros. Según estos autores tiene que ver más con la obtención del poder por parte de algunos grupos de elite, que con la exclusión y dado el reconocimiento de dicha complejidad, es que se requiere ir más allá de la idea de atribuir a ciertos grupos sociales y económicos el problema de la violencia, necesitando de una nueva generación de propuestas para abordar el tema. Citando a Moser, (2004) hacen alusión a cuatro tipos de violencia: social, siendo aquella que ocurre en la vida cotidiana de las personas en las ciudades, incorporando agresiones, abuso físico y psicológico, pero también la étnica y territorial; la violencia económica, siendo aquella que se realiza para obtener ganancias económicas y/o bienes materiales; la violencia política y la violencia institucional, referida a aquellas que hace las instituciones del Estado y del sector privado. Se basan en un esquema que hace referencia al triangulo de la violencia, a partir de la idea de violencia estructural que alude a que “la violencia puede no ser siempre un hecho físico, sino también un proceso incorporado en estructuras sociales más amplias”. Siendo que en este triangulo se estaría en la presencia de la violencia directa siendo aquella visible y la más pequeña en relación a las que se encuentran a la base; la violencia cultural y la violencia estructural. Aclarando. 17.
(18) que la violencia directa que es visible está encarnada en el comportamiento, es la manifestación de algo, no el origen. La violencia estructural, que es invisible, forma parte de estructuras que no facilitan o que impiden la satisfacción de necesidades. Remite a que el reparto, acceso o posibilidad de los recursos sistemáticamente favorece a unos en desmedro de otros. Se consideran derivaciones indirectas de políticas económicas inequitativas y de injusto reparto de la riqueza. Acá se observa una violencia estructural vertical y otra horizontal donde el territorio es un componente de la violencia urbana. La violencia cultural, es aquella que crea un marco legítimo para que se exprese la violencia estructural y violencia directa. Cumple la función de validar estas y de inhibir o reprimir las respuestas de quienes las sufren. (Rodríguez, A, Saborido, M. Segovia, O. 2012) De igual forma, acercarse al fenómeno de la violencia, implica acercarse a procesos de estigmatización de sectores excluidos, aludiendo que es un fenómeno complejo y multidimensional. Cornejo, C. citando a Bourdie, 2001, p.4. haciendo referencia principalmente al concepto de violencia simbólica comprendida como “todo poder de violencia simbólica, es decir, todo poder que logra imponer significados e imponerlos como legítimos disimulando las relaciones de fuerza en las que se basa su fuerza, es decir, una fuerza específicamente simbólica, a estas relaciones de fuerza”, en donde la Violencia Simbólica implica la naturalización de la realidad social y complementariamente el oscurecimiento de las relaciones de poder en que se funda el orden social. Con esta idea se destaca el origen relacional de la violencia. De igual forma el concepto de estigmatización es una expresión de la violencia en tanto que se impone, se constituye a través de las relaciones de fuerza, aplicándose sobre algunos sujetos y/o grupos que ocupan posiciones sociales marginales dentro de la sociedad. En cuanto a la relación del territorio con el estigma refiere al traslado de pobres a zonas periféricas de Santiago, creando una identidad socio-territorial negativa. Si bien, en algunos casos se asocia el tema de la violencia al de delincuencia, al mirar el fenómeno de la violencia como relaciones de fuerzas, expresadas en el plano de lo simbólico nos ayuda a escapar del sesgo que une violencia-delincuencia en el ocultamiento de las causas sociales de este fenómeno (Cornejo, C. 2012). Ahora bien, la violencia afecta a todas las clases sociales, sin embargo, tiene impactos significativos en los sectores más empobrecidos y marginados. Citando a Moser y Bronkherst (1999) señalan que las causas primarias de la violencia en el región son la urbanización acelerada, la pobreza crítica, la inequidad, la violencia política el crimen organizado y el tráfico y consumo de drogas a nivel individual (McAlister, 2000) identificando los siguientes predictores de la violencia: maltrato a los niños y violencia intrafamiliar, la deficiente supervisión de los padres hacia sus hijos, el bajo rendimiento académico, fácil acceso a ramas de fuego, deficientes habilidades para la resolución de conflictos, 18.
(19) los valores que legitiman el uso de la violencia y la agresión. Por tanto, hay una conceptualización de los temas de violencia como parte de los procesos económicos, políticos y culturales que se han experimentado en la sociedad incluyendo de igual forma los aspectos psicológicos individuales por ser considerados parte de la génesis del problema. Los jóvenes se encuentran inmersos en una violencia estructural “silente”, es decir, aquella violencia que es parte de procesos históricos y sociales donde se van configurando en espacios y contextos públicos, así como en diversos ámbitos; sociales, culturales, políticos, económicos. de igual forma como se ha expresado en párrafos anteriores, en los contextos privados familiares. En donde la expresión de la violencia juvenil sería parte de la reproducción estructural de la violencia en las sociedades latinoamericanas. Entonces se da una suerte de circularidad de la violencia en donde la violencia juvenil es la devolución manifiesta de una violencia estructural que los ha relegado a la exclusión y marginalidad. Entonces ya no sólo se es victimario, sino que también víctima (Cerbino, 2012). Tres elementos fundamentales debemos considerar para acercarnos y adentrarnos en la violencia como parte de este marco conceptual. El primero dice relación con que la violencia no es propia de un sector y de una condición social, es decir, no es propia de los jóvenes que viven en situación de pobreza y/o exclusión. Lo segundo es que la violencia no es unidireccional, por ende, la concebimos en términos relacionales, no de uno-s hacia otro-s. Lo tercero como expresión histórica-contextual con fuertes componentes culturales, esto es, situada en una aquí y un ahora. Siendo que esto nos permite una salida a un análisis reduccionista y en ausencia de complejidad del fenómeno. Son estos tres variables y las relaciones posibles de establecer entre ellas lo que nos permitirá ir encontrando respuestas y nuevos cuestionamientos respecto del cómo se va configurando el fenómeno de la violencia en territorios integrados por grupos de esquinas. Son opciones conscientes en tanto nos permiten salir de nuestros sesgos y limitaciones. Un constante cuestionamiento a nuestras colonizaciones y al cómo hemos ido comprendiendo estos conceptos al momento de acercarnos a ellos. Entonces hablamos de conjugaciones dinámicas, no estáticas que están en un permanente movimiento circular que constantemente nos remite a establecer nuevas configuraciones sobre lo social.. 4.4.. Acerca del habitar. Según Bollnow (1993), habitar “quiere decir tener casa en algún lugar, estar arraigado en él y pertenecer a él” y para que el hombre habite, por lo tanto, necesita un lugar fijo, no se debe establecer de una forma pasajera, sino que tiene que anclarse, agarrarse en un punto para poder resistir el ataque de los otros, o del mundo que quiere desprenderlo de su lugar (Bollnow, 1993:82).. 19.
(20) Por su parte, Benjamín (1996), distingue tres modos de habitar, a partir de los hábitos: “el primero, es el habitar que le depara al habitante el máximo de hábitos; en este habitar, el habitante llega a ser una función de los hábitos que los requisitos le piden y los objetos son tomados en serio. El segundo, es el habitar que le depara al habitante el mínimo de hábitos; es el simple vivir, es el del mal huésped realquilado, el espacio deteriorado. Es el habitar destructivo, un habitar que no permita que aparezcan hábitos, porque poco a poco se van eliminando las cosas que son sus puntos de apoyo. El tercero, alude a una manera de habitar que configura el espacio, es un habitar dado por las medidas, es copiable e imitable; es decir, es la manera que el habitante configura el entorno que dispone, de una forma manejable y ordenada, a través de los hábitos; es un mundo en el que el habitante se comporta según sus propósitos, según su forma de ser, como él quiere, permitiendo a su vez una relación con el exterior” (Benjamín, 1996: 160). De acuerdo a lo mencionado por los autores Bollnow (1993) y Benjamín (1996), se puede señalar que habitar es la relación con el espacio en el cual se reside, siendo un lugar fijo y arraigado para la persona, Implicando un proceso que se va desarrollando a través del tiempo, generando una identidad compartida, en términos afectivos y espaciales. Asimismo, se establecen hábitos en la persona, es decir, el habitante configura el entorno que dispone de una forma manejable y ordenada. Es un mundo en el que el habitante se comporta según sus propósitos, según su forma de ser, según lo que desea, permitiendo a su vez una relación con el exterior, constituyendo un sentido de pertenencia y apego con el territorio haciéndolo propio; territorio que se comprende como un espacio compartido, lo que conlleva a la interacción y disposición de las personas en él, como parte de su experiencia de habitar. Habitar también implica un proceso de continuo cambio, debido a que la sociedad y las personas están en constante desarrollo, modificando sus experiencias y percepciones personales y sociales. La noción de habitar se compone de un conjunto de subcategorías que le dan forma y contenido que expresan lo que dicha noción quiere significar.. 4.4.1. El Sentido de Pertenencia En el territorio se crea colectivamente, pues cada uno de los que habitan ese lugar participa en la construcción de este, de manera consciente o inconsciente donde Vargas (1999), concuerda que “cada integrante entonces se concientiza como sujeto de estos códigos intragrupales y se siente portador y representante del universo simbólico que recrean como grupo” (Vargas, 1999: s/p). Así, “esta peculiaridad relativa a la forma de adhesión a los rasgos distintivos de la identidad cultural es el llamado sentido de pertenencia, que 20.
(21) implica una actitud consciente y comprometida afectivamente ante el universo significativo que singulariza una determinada colectividad, en cuyo seno, el sujeto participa activamente” (Vargas, 1999: s/p). Por consiguiente, el sentido de pertenencia prima en la emotividad de las personas, lo que se relaciona, “con aquellos rasgos distintivos de la identidad colectiva que todavía mantienen su sentido para el sujeto” (Vargas, 1999: s/p). Además de lo anterior, Vargas (1999), afirma que “el sentido de pertenencia es un elemento primario de arraigo e identificación personal y colectiva. Es expresión concreta de adhesión a rasgos específicos y característicos de la cultura que sintetizan perfiles particularmente sentidos de identidad cultural; por lo que resulta importante en las estrategias para el desarrollo protagónico” (Vargas, 1999: s/p). Por el contrario, Anna Guitart (2006), en su texto cita a Fenster (2003), quien deconstruye el sentido de pertenencia incorporando elementos como el conjunto de sentimientos, percepciones, deseos y necesidades de los individuos y/o grupos "sobre la base de las prácticas y actividades cotidianas desarrolladas en los espacios cotidianos". De acuerdo a lo expuesto anteriormente el sentido de pertenencia lo podemos definir como la satisfacción individual al sentirse parte de un grupo, generada colectivamente en un espacio o lugar determinado, lo que implica ser parte de él, que a su vez se relaciona con los sentimientos, deseos y necesidades, que se construyen en estos territorios frecuentados por los grupos de jóvenes.. 4.4.2. El Arraigo Un segundo elemento constitutivo del habitar es el Arraigo donde para Del Acebo (1998), la ciudad es el lugar donde se constituye en un fenómeno de alta significación sociológica, debido a que en este espacio se vive y se convive, por lo tanto, la ciudad emerge como espacio social, en donde el arraigo “es un fenómeno total que, sin embargo, presenta una tridimensionalidad. Así, podemos hablar de arraigo espacial, social y cultural. (Del Acebo, 1996: 17). El arraigo espacial, se comprende como ese imperativo territorial, que hace que los jóvenes (y toda persona) tiendan a fijarse en un lugar, el cual se siente como propio incluso no estando en él. En relación con el arraigo social se da cuando hay pertenencia a grupos y organizaciones que lo involucran íntimamente: allí importa el joven en tanto persona no intercambiable, indistintamente de las funciones que cumple al interior del grupo o no. Finalmente, el hombre se arraiga culturalmente como menciona Del Acebo (1996), “en la medida que siente como propias las normas y valores vigentes globalmente; en las antípodas de lo anómico el hombre – ser libre, responsable y simbólico - se identifica crítica y creativamente con el marco 21.
(22) normativo-axiológico del mundo sociocultural –no estático sino en crecimiento- que lo conforma y, a la vez que él ayuda a conformar” (Del Acebo, 1996: 17-18). Finalmente, Del Acebo (1996), concluye que estas tres dimensiones del Arraigo lo conforman como un fenómeno total debido a que lo que sucede en una de sus dimensiones influye en la otra, haciéndolas interdependientes.. 4.4.3. La Identidad Como constitutivas del habitar, la identidad social, es el reconocimiento de sí mismo en el ser humano, esta es construida, mediante entornos socioculturales y naturales, que proporcionan sentidos y significados en el individuo. Hay un reconocimiento de los otros se produce por algo que los aproxima en conjunto, “es lo que nos hace sentir como ser único. La identidad es también lo que se relaciona con la pertenencia a un grupo que comparte valores y características comunes” (García, 2008:1). Esta es un proceso construido socialmente, a su vez es complejo porque continuamente los significados son atribuidos a un entorno determinado por las personas, así ellos determinan su sentido de pertenencia. De esta forma, “es parte de la identidad social de un individuo también puede derivarse del conocimiento de su pertenencia a un entorno o entornos concretos, juntamente con el significado valorativo y emocional asociado a estas pertenencias” (Valera, 1994: 3). Por último, el concepto de identidad social es parte de las interacciones que establecen los jóvenes entre ellos y con su entorno. “Se puede apreciar que la construcción de la identidad es un proceso complejo, multidimensional e inacabado, toda vez que la construcción de la identidad se realiza siempre en nuestra relación con los otros” (García, 2008:2). 4.4.4. Interacción Social La interacción social es una “forma de encuentro social entre individuos. Gran parte de nuestra vida se compone de interacciones sociales de una u otra índole que se producen en situaciones formales e informales en las que las personas entran en contacto. Un ejemplo de situación formal es el aula de un colegio, mientras que una interacción informal se puede dar entre dos personas que se encuentran en la calle o en una fiesta” (Giddens, 2007: 915). Por lo tanto, los seres humanos, adaptan su comportamiento frente a los demás, en diferentes circunstancias.. 22.
(23) Siguiendo a Giddens (2007), la cotidianeidad en la cual las personas están insertas, modifican y conforman sus acciones, transformando continuamente la vida social. Por otra parte, “nuestras vidas están organizadas en torno a la repetición de pautas de comportamiento parecidas día tras día, semanas tras semana, mes tras mes, año tras año” (Giddens, 2007: 144). Es así como los jóvenes incorporan, internalizan una forma de hacer que se repite en el día a día junto a los "suyos" diferenciándose de los " otros". Como plantea Giddens (2007), los seres humanos proceden de tal manera que van conformando la realidad, asimismo, amoldan la realidad a medida que toman decisiones y acciones.. 23.
(24) V.. MARCO METODOLOGICO. "La entrevista nace de una ignorancia consciente por parte del entrevistador quien, lejos de suponer que conoce, a través de su comportamiento exterior, el sentido que los individuos dan a sus actos se compromete a preguntárselo a los interesados, de tal modo que éstos puedan expresarlo en sus propios términos y con la suficiente profundidad para captar toda la riqueza de su significado”. (Ruiz Olabuenaga.1996, pág. 171).. A continuación, se presenta el marco metodológico donde se describen las técnicas y procedimientos que en una secuencia lógica nos permiten de dar cuenta del proceso investigativo. Nos remite desde la lógica epistémica de la cual nos situamos hasta el tipo de análisis realizado una vez obtenida la información. Esto procedimiento se dio en forma ordenada y secuencial no implicando rigidez, sino que, por el contrario, volver a ciertos momentos de la investigación si así se requiere.. 5.1.. Diseño de Investigación. El estudio centra su episteme desde una mirada FenomenológicaHermenéutica, intentando traer lo comprendido e interpretado por los jóvenes a fin de configurar los significados que otorgan a una situación dada, en un aquí y un ahora, para luego buscar respuestas y elementos desde esas propias significaciones. Por tanto, un recoger la historia del otro a partir de su cotidianeidad y del cómo logra expresarla a partir de su relato. Es aquí donde como investigadores establecemos una relación con los/as jóvenes a partir del significado que tenemos de ellos/as, significado que es mediado en la relación con los demás (Aguayo, C. 2006). Valoramos la palabra y el relato del otro quien a través de ella manifiesta una realidad que aparece oculta a los ojos de quien mira desde afuera. Buscamos adentrarnos en la subjetividad de quienes son parte de la investigación. Se van haciendo comprensibles los sentidos que están en juego en el plano de la investigación, donde el investigador-a y el/la joven se ven y se transforman el uno al otro. Siendo que el proceso de investigación considera la vivencia particular de los/las jóvenes y los significados que estos/as otorgan a su existencia en un aquí y ahora. Es una investigación cualitativa de carácter exploratorio descriptivo ya que busca llegar a un nivel de descripción respecto de un fenómeno que se da en un tiempo y en un lugar específico. Este tipo de estudio nos acerca a la búsqueda de propiedades importantes y específicas frente a las configuraciones relacionadas con el "ser y estar" de jóvenes integrantes de grupos de esquina de la comuna de 24.
(25) Cerro Navia, facilitando la definición de las formas y del cómo es el fenómeno en cuestión. Se busca incorporar la complejidad propia del fenómeno a partir y desde la experiencia de quienes lo viven cotidianamente, indistintamente del lugar que ocupen en su desarrollo, implicando una “cuidadosa y controlada elección de sujetos con ciertas características especificadas” (Hernández, Fernández, Baptista, 1991, pág. 231) que nos permitieron acercarnos a dicha comprensión. Buscamos traer los significados que otorgan los propios involucrados a su "ser y estar" en la esquina, por tanto, adentrarse en su subjetividad, en su experiencia cotidiana en el encuentro con otros en territorios específicos. Intentando hacer de estos relatos una “utilización extensiva, es decir, buscar cubrir al máximo posible los aspectos de la vida social, ya que no saben aun los que van a revelarse como determinantes” (Bertaux, D. 1989). El tipo de estudio de caso es de carácter descriptivo cuya finalidad es de tipo instrumental ya que busca contribuir con conocimiento para abordar el trabajo con jóvenes integrantes de grupos de esquina en la comuna de Cerro Navia e incorporar elementos que faciliten y favorezcan las intervenciones sociales dirigidas a ellos. Con unidades de análisis intrínsecas ya que considera varios informantes, donde para nuestro estudio se consideraron unidades de muestreo intencionales ya que las personas a entrevistar fueron, como dice su nombre, intencionalmente elegidas. Estas unidades fueron: grupos de esquina e integrantes jóvenes de estos grupos ya que se consideran los más pertinentes para levantar información que responda a la pregunta de investigación a través de criterios de muestreo de oportunismo, efecto bola de nieve y homogeneidad, donde primó, como criterios de selección la edad, el tiempo y participación en y de los jóvenes en los grupos de esquina de la comuna. . A nivel individual se espera que cumplan con el rango de edad entre los 14 y los 20 años, que se reconozcan como parte integrante de un grupo de esquina, con al menos dos años de participación en el grupo.. . En cuanto al grupo, se espera que esté constituido con al menos diez integrantes y dos años de permanencia en la población en la que vivan.. El número estuvo determinado por el principio de saturación de las entrevistas en tanto nos fueron indicando el momento en que en el desarrollo de las entrevistas no fueron apareciendo nuevos elementos para la construcción de respuestas a la pregunta de investigación formulada. A fin de ir configurando el "ser y estar" de los jóvenes en la esquina de vital relevancia fue la aplicación de técnicas de carácter cualitativo en su utilización ya que nos parecieron las “más adecuadas para acercarse a estos sujetos, para reducir la desconfianza y para restituirle la palabra” (Castellani, S. pag. 197). Es un intento por acercarse al fenómeno desde las biografías y relatos de vida de 25.
(26) jóvenes integrantes de grupos de esquina. Para ello nos favoreceremos de entrevistas individuales y grupales en profundidad y semi-estructuradas en tanto se plantean desde tópicos previamente reconocidos, con integrantes representativos que nos acerquen a sus propias experiencias. Asumiendo que “el lenguaje es una forma de hacer aparecer al otro y dar cuenta de aquel… por lo tanto, permite la emergencia de aquellos mundos de significación” (Aguirre, B; 2010. Pág. 98). Reconocemos que "la entrevista nace de una ignorancia consciente por parte del entrevistador quien, lejos de suponer que conoce, a través de su comportamiento exterior, el sentido que los individuos dan a sus actos. Se compromete a preguntárselo a los interesados, de tal modo que éstos puedan expresarlo en sus propios términos y con la suficiente profundidad para captar toda la riqueza de su significado”. (Ruiz Olabuenaga.1996, pág. 171). La entrevista en profundidad está definida como "reiterados encuentros cara a cara entre el investigador y los informantes, encuentros estos dirigidos hacia la comprensión de las perspectivas que tienen los informantes respecto de sus vidas, experiencias o situaciones, tal como las expresan con sus propias palabras. (Taylor y Bodgan, 1994). La entrevista se comprende como “una serie de conversaciones libres en las que el investigador poco a poco va introduciendo nuevos elementos que ayudan al informante a comportarse como tal". (Rodríguez, Gil & García, 1996:169). Para llevar a cabo el análisis de la información obtenida desde la aplicación de las entrevistas se utilizó el análisis de contenido, desde una aproximación a la codificación emergente. La idea es establecer relaciones, interpretar, extraer significados y sacar conclusiones. Este se caracteriza por su forma cíclica donde "gracias a estos procesos circulares el investigador, casi sin darse cuenta, comienza a descubrir que las categorías se solapan, o bien contemplan aspectos relevantes"(Rodríguez, C. 2003, pag 2). En donde nos vemos invitados a nuevos procesos de circularidad en busca de categorías lo suficientemente robustas que nos permitan consolidar el proceso investigativo. A fin de testear el instrumento se llevó a cabo una primera entrevista la cual nos permitió su reconstrucción, en tanto las preguntas en su totalidad no fueron bien recibidas por el joven, si bien esta en su desarrollo nos entregó información para la investigación. De igual forma nos permitió ver qué pasaba con el joven que estaba siendo entrevistado, al igual que el entrevistador, en donde si bien sabemos, ningún informante es igual al otro y ninguna relación entrevistadoentrevistador tendrá la misma intensidad, nos permitió ver las condicionantes contextuales en las que se lleva a cabo las entrevistas y adelantarnos al cómo conjugar aquellas variables presentes al momento de realizarlas, a fin de aminorar molestias para el informante como para el investigador. A fin de dar cuenta a nuestra pregunta de investigación y objetivos planteados se realizaron 10 entrevista semi – estructuradas, las cuales fueron aplicada en los lugares de encuentro de los jóvenes que integran grupos de esquina de la comuna de Cerro Navia en su mayoría. Del total de las entrevistas 26.
(27) tres fueron aplicadas en espacios cerrados, las demás se desarrollaron en los lugares donde los jóvenes se juntan, siendo lugares de significancia no menor para ellos. Es así como en total participaron de las entrevistas 14 jóvenes integrantes de los siguientes grupos de esquina: Los Like, Los Sayas, Los Lacostes, Los Porfiados, Los Torrealbos, Los Saquesitos y Los. Las edades de los jóvenes entrevistados fluctúan entre los 16 y los 20 años.. 5.2.. La estrategia. Para nuestro estudio, se concretó la inserción territorial en la comuna de Cerro Navia, dado la factibilidad de realizar estudio en dicho lugar. Donde sabemos que Cerro Navia se caracteriza porque la mitad de sus habitantes son menores de 29 años (47%), y un cuarto (25%) se concentra entre los 15 y 29 años. Junto con ello, la comuna de Cerro Navia se caracteriza por su alta vulnerabilidad social, lo que se muestra a través de altos índices de pobreza e indigencia de su población, déficit de viviendas y hacinamiento, altos niveles de desempleo especialmente en el segmento juvenil, precarios niveles de educación, mal acceso a la salud, contaminación ambiental, alta prevalencia de violencia intrafamiliar, tráfico y consumo de drogas, entre otros (Ilustre Municipalidad de Cerro Navia, 2006). Efectivamente, según el Índice de Vulnerabilidad Social Delictual, construido por el Ministerio del Interior, Cerro Navia ocupaba el quinto lugar de las comunas con más alto nivel de vulnerabilidad (Ministerio del Interior, 2009). Junto a ello, la Fundación Cerro Navia Joven, ha aportado con un sondeo, a través del programa jóvenes de su institución, identificando a un total de 22 grupos de esquina, los que convocan alrededor de 400 jóvenes en 8 poblaciones. El alto número de grupos de esquina identificados no hacen más que confirmar la presencia territorial de estos grupos y la utilización de espacios comunitarios como calles, plazas, canchas y esquinas de dichas poblaciones según la movilidad espacial de sus integrantes, siendo en su mayoría grupos de sexo masculino. (FCNJ, 2012). La estrategia a desarrollar dice relación con llevar a cabo una revisión bibliográfica, respecto del tema de investigación, entrevistas en profundidad a jóvenes integrantes de grupos de esquina y entrevistas grupales a fin de poder triangular la información existente respecto del tema y de quienes nos pueden dar cuenta del fenómeno de la violencia a partir de los significados que estos otorgan a dicho fenómeno. De igual forma, en menor medida, se llevaron a cabo observaciones en terreno donde se reúnen los grupos de esquina a fin de establecer confianzas mínimas que permitan consolidar el proceso investigativo. Respecto de las entrevistas, estas se concretaron a partir de encuentros con integrantes jóvenes de grupos de esquina, que nos permitieron recoger los antecedentes suficientes para llegar a quienes fueron nuestros informantes, todo 27.
(28) desde una inserción paulatina en los territorios en que conviven los jóvenes, traduciéndose en visitas periódicas a los lugares de encuentro de los jóvenes y grupos considerados en la investigación.. 5.3.. Tabla de Análisis. La siguiente tabla permite resumir esquemáticamente los temas que centraron el estudio, considerando algunas dimensiones y sub-dimensiones que luego facilitaron llegar a los focos de interés con los que nos acercamos a nuestros entrevistados.. Tabla N°1. Mapa de Análisis. Identificando temas de interés. Elaboración propia Temas. Dimensión. Sub-dimensiones. Focos de Interés. Concepciones. Territorio. Dimensión Material del. ¿Puedes describir como es la población. y significados. territorio. para ti, la esquina, las otras poblaciones?. del territorio. Dimensión. Simbólica. del territorio Territorialidad. Historia. ¿Me puedes contar la historia del lugar. Identidad. donde viven?. Usos del Territorio. ¿Cuáles son los hitos, pueden contar. Lugares Comunes. alguno? ¿Cómo es la relación con los otros grupos del sector?. Formas de ser. Construcción. y estar de los. identidad. grupos. de. esquina. de. Imagen Proyectada. ¿Cómo describirías las relaciones que. Sentido de pertenencia. tienes con los demás?. Interacción. ¿Por qué te juntas en la esquina? ¿. Trayectoria. ¿Cuánto tiempo permanecen en la calle? ¿desde cuándo participas con el grupo?. Esquina. Violencia. Lugar de Encuentro. ¿para qué te juntas en la esquina y con el. El tema del cuidado. grupo?. Resolución de conflictos. ¿Cómo se relacionan entre ustedes, con la. Rivalidad Histórica. comunidad y con otros grupos?. Consumo. ¿Qué hacen cuando estás en la esquina?. Cansancio. ¿Me puedes describir el lugar donde se juntan?. 28.
(29) 5.4.. Etapas del Estudio. A continuación, se presenta un diagrama de las etapas que consideró el estudio en su realización, dando cuenta de un proceso en el que fue necesario volver permanentemente sobre si, a fin de consolidar el trabajo investigativo (elaboración propia).. ETAPAS DEL ESTUDIO Informe Final. Formulación de pregunta de investigación, marco conceptual y. Elaboración de instrumentos de Recolección de. Elaboración de recomendaciones en el marco de la. Recolección de información Análisis Conclusivo Análisis de Resultados. 29.
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