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Reflexiones en torno al espacio y el tiempo en la educación virtual

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Academic year: 2020

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I ENCUENTRO INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN Espacios de investigación y divulgación

29, 30 y 31 de octubre de 2014

NEES – Facultad de Ciencias Humanas – UNCPBA Tandil – Argentina

III-5. Enfoques didácticos y experiencias innovadoras con dispositivos tecnológicos

Reflexiones en torno al espacio y el tiempo en la educación virtual

Guidi Mabel Leticia [email protected] Núcleo de Estudios Educacionales y Sociales (NEES). Facultad de Ciencias

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2 En la era de Internet, de la globalización, del poder del mercado y del discurso de las competencias, inducida por la demanda de mayores ajustes entre el sistema formativo y laboral la universidad se halla sometida a un proceso de reconsideración de su sentido, tanto de su organización interna como en su relación con la sociedad. La disminución del apoyo financiero, las continuas llamadas a la calidad de sus procesos y resultados, el auge de las universidades privadas, entre otros factores, han puesto en cuestión su función tradicional de transmisora de conocimientos. Se está ante escenario complejo en el que puede afirmarse que los modelos y patrones tradicionales de universidad han entrado en crisis.

La forma en que la universidad enfrenta estos cambios presenta algunos puntos en común pero otros, son propios de la historia de cada institución. En este sentido, cabe mencionar los procesos de virtualización de la educación iniciados hacia fines del siglo XX, ya que han complejizado la trama del campo de la educación a distancia.

La consolidación y expansión de la Red ha permitido deslocalizar y destemporalizar las fuentes de información y de generación de conocimientos y se ha convertido en el lugar de convergencia de los diferentes actores del proceso educativo; por ello, en este trabajo se presentan algunas reflexiones sobre el espacio y el tiempo en la educación virtual y su impacto en las tareas del docente universitario a partir de expresiones vertidas por quienes desempeñan en propuestas de educación a distancia que migraron a este entorno tecnológico.

La enseñanza, nacida de la industrialización, siempre se ha caracterizado por seguir una ley de tres unidades: unidad de tiempo, unidad de lugar y unidad de acción: todos en el mismo lugar, al mismo tiempo, realizando las mismas actividades de aprendizaje; pero, este ambiente característico, se desdibuja al cambiar las coordenadas espacio-temporales que propicia el nuevo entorno tecnológico, dimensiones que afectan al hacer del docente.

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3 convierte en tecnología organizativa incorporada al núcleo de la organización y redefine sus tres pilares básicos: la estructura, la cultura y el proyecto, entendido este último como espacio de negociación entre los actores implicados en el proceso formativo. Asimismo, redefine las relaciones de poder, es decir, los criterios de autoridad y competencia para la realización de diferentes tareas, la relación entre éstas y su redistribución entre los diferentes actores de la institución. También se ven afectados los sistemas de control, las redes de comunicación hasta la desagregación de los espacios y tiempos de realización del trabajo que tienen asignado.

Francesc Pedró (2011) sostiene que cualquiera sean las estrategias tecnológicas adoptadas, los criterios de éxito de la transformación de una organización educativa por medio de las TIC, debieran basarse en cuatro elementos: una estrategia bien definida, una disposición de los recursos apropiados, el liderazgo y la buena predisposición de todos los actores.

Desde estos planteos se hace evidente que el paso de la presencialidad a la virtualidad que se está dando en muchas universidades, comporta un cambio en sus estructuras organizativas y “va acompañada por la emergencia de nuevos formatos y nuevos papeles educativos” (Beltrán Llavador; 2010: 160). En esta línea de pensamiento, Duart y Sangrá (2000), plantean que una universidad será virtual en la medida en que sepa ser una realidad en un medio diferente. Expresan

“Su misión y sus objetivos no han de variar necesariamente. Lo que variará será su modelo educativo, que se hará más explícito, así como su modelo organizativo, que estará preparado para abrir un espacio en el mundo. La universidad deja de ser un templo del saber localizado físicamente y temporalmente para convertirse en un espacio compartido y abierto de construcción del conocimiento y facilitador de aprendizajes” (p: 42).

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4 simultáneo, atemporal; es la “huida de la cultura del reloj” (Castells, 2008), o tiempo virtual.

La tecnología permite crear entornos que integran los sistemas semióticos conocidos y amplían hasta límites insospechados la capacidad humana para (re)presentar, procesar, transmitir y compartir grandes cantidades de información con, cada vez menos, limitaciones de espacio y de tiempo, de forma casi instantánea y con un costo económico cada vez menor (Coll, Mauri y Onrubia (2008). La realidad digitalizada plantea el tema de la desmaterialización del patrimonio cultural, socialmente estructurado al modificar las formas de acceso a la información y al facilitar la navegación a través de recorridos no lineales y de nodos de información gráfica, auditiva y visual; además, a través de la hipertextualidad pone al alcance nuevos lenguajes para organizar el proceso de aprendizaje. Introduce la posibilidad de modelaje a través de entornos simulados que permiten la exploración, el ensayo y error, predicciones, resolución de problemas, entre otros procesos cognitivos. Por lo tanto, a pesar de sus limitaciones, facilitan operar con entornos y herramientas que se asemejan a situaciones de la vida profesional y académica.

Cabría, por lo tanto, preguntarse sobre los modos de acceso, construcción y apropiación del conocimiento y sobre cómo generar pensamientos complejos ante los plazos atemporales, la fugacidad de los tiempos y los espacios no delimitados que propone la conectividad.

Lion (2006) al investigar en las relaciones entre tecnologías y conocimiento, plantea que los procesos de enseñanza y de aprendizaje a través de plataformas tecnológicas “estarían dando cuenta de la necesidad de generar nuevas dimensiones para el análisis de las relaciones entre didáctica, tecnología y conocimiento” (p: 170). Sostiene que las prácticas de enseñanza que se desarrollan en este entorno, desde la perspectiva del conocimiento, exigen un enfoque que dé cuenta de diferentes niveles de análisis: gnoseológicos, sociales, políticos, antropológicos, comunicacionales, pedagógicos y tecnológicos.

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5 operar. Ejemplo de ello lo constituye el registro de foros y chats en tanto que pueden ser revisados por el estudiante para comprender sus modos de aprender en un entorno interactivo. Desde esta posibilidad, el entorno virtual se define como un entorno de aprendizaje en el que docentes y estudiantes pueden trabajar con fuentes que permiten dar sentido a formas de pensamiento y construir de manera reflexiva soluciones en torno a diferentes problemáticas.

Suárez Guerrero (2003) plantea que un entorno virtual de aprendizaje “no debe asumirse como una entidad neutral, sino como una entidad que propone y permite una forma particular de aprender que, a su vez, regula el pensamiento de quienes operan con, o a través de ellos” (p: 3). Al ser un espacio para el aprendizaje de quienes están físicamente distantes constituye una estructura que posibilita una acción externa y, además, genera una representación interna; esto es, nuevos modelos cognitivos o marcos de pensamiento. Cumple, de este modo, una función mediacional.

En palabras de Vitgotsky (2000)

“El uso de medios artificiales, la transición a la actividad mediata, cambia fundamentalmente todas las funciones psicológicas, al tiempo que el uso de herramientas ensancha de modo ilimitado la serie de actividades dentro de las cuales operan las nuevas funciones psicológicas” (p: 92)

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6 operar durante el proceso de aprendizaje. En cuanto signo, regula la actividad de quien usa esta herramienta, modificando sus marcos de pensamiento a partir de situaciones específicas derivadas de la propia estructura de acción tecnológica desde donde, inclusive, se puede seguir generando otras formas de pensar y actuar. En este sentido, su incorporación como un nuevo componente pedagógico requiere de herramientas conceptuales para analizar las repercusiones sobre el aprendizaje.

Desde la psicología cognitiva, un aporte para pensar el aprendizaje mediado por las TIC lo proporciona Perkins, D. (1993), al recoger la distinción trazada por Salomón, Perkins y Globerson (1992) entre efectos con y de las tecnologías del procesamiento de la información. Los primeros son ampliaciones de la facultades cognitivas del usuario mientras emplea tecnología, y los segundos, efectos cognitivos resultantes que se producen sin la tecnología. Además presta atención a la distribución social de la cognición. Su postura la resume de la siguiente manera:

“1-El entorno – los recursos físicos y sociales inmediatos, fuera de la persona- participa en la cognición, no sólo como fuente de entrada de información y como receptor de productos finales, sino como vehículo de pensamiento.

2-El residuo dejado por el pensamiento –lo que se aprende-subsiste no sólo en la mente del que aprende, sino también en el ordenamiento del entorno y es genuino aprendizaje pese a eso.” (p: 128).

La idea de entorno tecnológico permite, entonces, la reconstrucción de la noción de actividad situada. Herramienta, contenidos, procesos de simbolización y de representación se integran en un soporte tecnológico de recorridos múltiples y descentrados en los que se entraman lo individual, lo intersubjetivo y lo grupal (Lion,op.cit).

Estos diferentes aportes plantean el valor de generar residuo cognitivo como consecuencias cognitivas de la exposición al medio; sin embargo, estudios culturales muestran que los efectos en los modos de conocer están más vinculados a la cultura en la que a estos medios se les asigna valor, que a su simple exposición o utilización.

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7 no son “zombis” pasivos ante las TIC, sino que poseen estructuras cognitivas y realizan actividades que actúan como filtros y mediaciones. “Las estructuras se desarrollan en el sujeto, y éste se encuentra inmerso en un determinado contexto social y cultural que las determinan” (p: 165).

Barbero (1987), desde estudios comunicacionales, privilegia la cultura como la gran mediadora de todo el proceso de producción comunicativa. Considera que las mediaciones se manifiestan en prácticas concretas distinguiendo tres que les parecen relevantes: la sociabilidad, la ritualidad y la tecnicidad. La sociabilidad tiene que ver con las prácticas cotidianas de todos los sujetos sociales. La ritualidad está relacionada con las rutinas que son un elemento de la práctica donde se manifiesta una mediación. La tecnicidad hace referencia al doble rol de instrumentos e innovador perceptivo de los que están a su alrededor. En ésta, Barbero, hace una crítica en cuanto que, tradicionalmente, los medios y las TIC se han asumido en su aspecto instrumental, pero no, en su aspecto de la modificación de las percepciones. Advierte que en toda comunicación no hay relación directa entre sus componentes, sino que toda relación es mediada, lo que hace que cobre importancia el contexto en el que esa relación se está dando. Por lo tanto es necesario distinguir entre las mediaciones históricas que dotan de sentido y alcance social a los medios y el papel de mediadores que ellos, en la actualidad, puedan estar jugando.

Esta distinción entre mediaciones históricas y mediaciones de los medios, marca una diferencia epistemológica y políticamente estratégica, en tanto que estas mediaciones culturales son parte de los procesos de construcción de identidad.

Entorno virtual: impacto en las tareas docentes

Entrevistados docentes de diferentes disciplinas, he podido identificar y analizar diferentes construcciones discursivas en torno a la experiencia de enseñar en el entorno virtual. Estos discursos, entendidos como configuraciones espacio-temporales de sentido hacen referencia a juicios valorativos que muestran las propias representaciones acerca del campus virtual para la docencia universitaria.

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8 Al respecto, algunos expresan:

“(…). Es realmente una dedicación exclusiva en la que estás tres meses a full trabajando diez horas por día, evaluando trabajos prácticos, respondiendo y después…”.

“La verdad que estamos todo el día contestando, porque todo el tiempo tienen dudas”.

“Para mi es mucha exigencia de trabajo (…). El tiempo que demanda no se condice con los salarios asignados y los réditos académicos quedan desdibujados ya que no son reconocidos como producción académica, no cuentan para el programa de incentivo docente, etc.”

También se hace referencia al tiempo que demanda la corrección y devolución de trabajos, las respuestas a dar en el foro o la orientación que demandan las consignas de trabajo.

“Lo que pasa que exige mucho trabajo de nuestra parte en cuanto a continuidad, en el intercambio (…). Si ellos hoy tienen una duda, nosotros al rato se la contestamos, mientras que por ahí en la presencial tienen que esperar a la próxima clase“.

“El foro es una seguidilla interminable semanal que tengo de preguntas y respuestas”.

“Al compararla con la materia en la modalidad presencial, lo relaciono con la asistencia al instante. Uno tiene la posibilidad de plantear dudas en cualquier momento (…) Me parece que en este sentido, tiene también sus pro y sus contras”.

“A veces estamos dos horas armando la devolución de cada uno de los exámenes, eso nos complica y a veces tardamos una semana y ellos se ponen ansiosos y la verdad que estamos full time con eso, pero bueno, me parece que no hay otra manera de hacerlo, al ser a distancia”.

“Yo sé que una de mis principales fallas como docente virtual es la discontinuidad horaria. Uno debe ser más constante, o sea que sé yo, todos los días de ocho a nueve abrir y contestar preguntas del foro, pero por mi propio atosigamiento de problemas o de tareas capaz que no vi en cuatro días (…)”.

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9 “Es un muy complicado transmitir la intención cuando uno escribe. (…) Eso me parece que es un problema, una desventaja, pero bueno…”

Para otros es muy difícil traducir en palabras procedimientos referidos a la práctica profesional

“En la modalidad presencial se sale al campo, se va a una empresa, como por ejemplo el año pasado se fue a Loma Negra, que es una empresa monstruo, se dividió en grupos, cada grupo tenía que hacer hincapié en una instancia del proceso productivo y elaborar una pre-auditoría para posteriormente implementar una auditoría ambiental propiamente dicha.(…). Cuando uno eso lo tiene que pasar a lo que es la modalidad virtual, tiene que armar como un cuento, como una historia, para que el alumno trate de vivenciar eso que el alumno de la presencial ve en la práctica”.

Uno de los docentes valora el contacto personal, físico que se da en la enseñanza presencial diciendo que “es como salir a escena”. Sin embargo resalta que la modalidad virtual da la posibilidad de trabajar de manera diferente con los errores y consultas de los estudiantes.

“Si bien me sigue pareciendo indispensable el contacto personal, además para mí es como salir a escena, en la distancia el diálogo suele ser más rico, más fecundo al no ser instantáneo. Además no tenés la obligación de dar la respuesta, previamente podés consultar un libro o Internet”.

Si bien la tecnología trae consigo una perspectiva diferente de entender la enseñanza y el aprendizaje, en un primer momento, los docentes la vinculan con lo que ya conocen, es decir, con las formas habituales de hacer las tareas; de allí las frecuentes comparaciones con la enseñanza presencial. En este sentido es posible identificar formas de relación con el campus virtual que constituyen producciones de sentido en la compleja relación tecnología, didáctica y conocimiento.

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10 Otras formas se caracterizan por buscar modos de favorecer la apropiación del conocimiento recurriendo a diferentes soportes (videos, fotos, grabaciones, etc.) para presentar los contenidos. Solicitan asesoramiento e introducen materiales diversos. Son formas creativas que buscan el sentido de lo que se enseña y se preocupan por el modo en que se lo enseña.

No falta quien, en cambio, se cuestiona su rol y realiza una fuerte crítica, por un lado a los gestores del proyecto y, por otro, al desempeño de los estudiantes.

Aventurando algunas reflexiones en torno a las diferentes maneras o formas de relacionarse con el entorno virtual, es posible afirmar que éstas devienen, entre otros aspectos, de

a-La percepción que se tiene de la implementación del campus virtual para la oferta de educación a distancia. Esto implica pensar que en la Universidad, como en toda institución educativa, el conflicto, la participación de los actores y la necesidad de crear consensos constituyen un imperativo para llevar adelante cualquier proceso de cambio; caso contrario se corre el riesgo de no poder sostenerlo en el tiempo.

b-El reconocimiento académico que el docente le atribuye a esta modalidad. Esto hace que muchos la perciban como una modalidad “de segunda” generándole un sistema de expectativas en el que los enunciados descriptivos al estar dotados de cierta fuerza, contribuyen, en cierta manera, a que ocurra el rasgo descripto generando la falta de interés por participar en este tipo de propuestas.

c-La formación profesional que posee y la cultura disciplinar a la que pertenece. Si bien todos los docentes universitarios se definen como “profesores”, no todos se han formado, específicamente, para serlo. En general su identidad profesional está vinculada al campo de conocimiento científico al que pertenecen, por lo que, no siempre, poseen conocimientos sobre la enseñanza y sobre las particularidades que ésta tiene al desarrollarse en una plataforma tecnológica. Su saber enseñar suele ser producto del trabajo cotidiano.

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11 los significados contextuales y situacionales de los sujetos que tienen que utilizarla, puede degenerar en una innovación sin cambio o en una innovación que ha perdido su identidad.

Estas reflexiones pretenden poner sobre el tapete los cambios que implica la migración de propuestas de enseñanza a un entorno virtual con la finalidad de repensar los proyectos de formación y capacitación profesional cuando se trata del ámbito universitario.

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