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Presentación

La

ciudadanía

es hoy una realidad y un tema recurrente en ciencias humanas y sociales, y se explica que lo sea por su importancia teórica y práctica en las sociedades modernas.

Por una parte, es una realidad relacionada con el

desarrollo humano,

en cuanto que las posibilidades de ejercicio de vida ciudadana se amplían a medida que avanza el desa-rrollo humano de las sociedades. En realidad, la universalidad en el ejercicio de la ciu-dadanía constituye uno de los «indicadores» más completos de ese desarrollo.

Por otra parte, la ciudadanía es exponente de la

cohesión social

de una sociedad, ya que la inclusión o exclusión económica, cultural o social de sus miembros tiene su refle-jo y se concreta en el acceso o no al ejercicio de estos o aquellos derechos y responsabili-dades ciudadanas. De hecho, el estudio de la ciudadanía proporciona una radiografía de la situación social real de las personas y grupos. Una radiografía no de datos y núme-ros únicamente, sino de núme-rostnúme-ros humanos, ya que pensar en términos de ciudadanía conlleva contemplar conjuntamente a las personas y sus circunstancias.

En lo que respecta a los

educadores

y la

educación,

el tema tiene además el interés es-pecífico de la necesidad e importancia del

papel de la educación en la construcción social

de la ciudadanía,

ya que la ciudadanía no es una realidad que se impone sin más a las personas (como puede ser la nacionalidad), sino algo que cada persona tiene que saber asumir y que comprende aspectos cuyo ejercicio requiere preparación o aprendizaje. Todo lo cual explica que la

Revista de Educación

dedique este número extraordinario del arlo 2003 al tema

Ciudadanía y educación.

Un número cuya planificación ha requerido tomar previamente

dos opciones.

La primera se refiere al

contexto histórico

en que se sitúan nuestras aproximaciones al tema, ya que no parece que se pueda y deba concebir la educación y práctica de los derechos y deberes ciudadanos exactamente de la misma forma, por ejemplo, en la Unión Euro-pea, el mundo árabe, la India o los países subsaharianos.

En nuestro caso, este contexto lo constituyen en primer término los

Estados-nación

de la Unión Europea. Unos Estados que participan de los tres grandes acontecimientos históricos de finales del siglo xx y comienzos del xxi: globalización, tránsito a la socie-dad del conocimiento e inmigraciones y posterior instauración de sociesocie-dades creciente-mente multiculturales; y están protagonizando también otros tres eventos de gran cala-do y transcendencia histórica, como son la crisis de los Estacala-dos del bienestar social, el auge de la sociedad civil (participación, solidaridad) y, sobre todo, los procesos de cons-titución, unión y ampliación de la Unión Europea.

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crecientemente globalizado), siguen constituyendo el contexto más realista de la ciuda-danía.

En este último tema, hay que tener en cuenta que los Estados-nación —con la parti-cipación en su caso de otros componentes intrínsecos, como son, por ejemplo, los

länder

en Alemania o las nacionalidades históricas y las demás comunidades autónomas en España— constituyen el espacio social

real

en que se plantean y han de resolver los problemas de participación o exclusión sociales de los ciudadanos. Además de consti-tuir el

analogado

principal

para otras conceptualizaciones de la ciudadanía, como son otras posibles identidades ciudadanas dentro del Estado (ciudadanos de los

länder,

de-partamentos, nacionalidades y comunidades autónomas, regionales, locales...) y otras ciudadanías más recientes y en construcción (ciudadanía europea, ciudadanos del mundo, ciudadanía en la sociedad del conocimiento).

La segunda opción que hemos debido tomar versa sobre el

concepto de ciudadanía

que presuponemos, porque Tara qué ciudadanía hay que educar en los Estados-nación de la Unión Europea?1.

A esta pregunta hemos respondido elaborando una noción de ciudadanía de tipo

empírico y ecléctico

a partir de lo que parece constituir la práctica más común de la ciu-dadanía en estos Estados.

Por

ciudadanía

entendemos, pues, en este momento y contexto europeos una

for-ma de convivencia, pertenencia y participación sociales

de los ciudadanos/as, que estruc-turan los siguientes factores principales:

• Un

status legal estatal

que establece, garantiza y faculta para ejercer sus

derechos y

responsabilidades

a los ciudadanos/as.

• Un grado de

desarrollo humano

en la sociedad y unas

estructuras económicas, sociales y

políticas

que hacen posible el ejercicio de esos derechos y responsabilidades. • Un sentido de

pertenencia e identidad

de los ciudadanos con esa sociedad, en

base al conjunto de

vínculos cívicos

creados por la participación política, econó-mica, social y cultural así como por las responsabilidades compartidas.

• Una

educación de los ciudadanos

para el ejercicio de esos derechos y responsabili-dades.

En lo que respecta a los principales

derechos y responsabilidades

de los ciudadanos, pueden distinguirse los siguientes:

• Derechos y responsabilidades políticos:

a participar en asociaciones políticas y en la construcción de la sociedad política en general. A elegir, delegar y ser elegidos democráticamente. A la paz.

• Derecho a la protección legal

y por la

justicia

(el poder judicial).

• Derechos sociales:

derecho al trabajo (o rentas en su caso), a educación, a atención sanitaria, a vivienda, a participar en la sociedad del conocimiento y a beneficiar-se de las prestaciones y beneficiar-servicios sociales.

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• Derechos individuales y culturales:

al respeto a la identidad personal y cultural (gé-nero, raza, cultura, religión).

• Derechos al ejercicio de las libertades de expresión,

de asociación y de iniciativa eco-nómica y social.

• Responsabilidades

en la construcción social mediante la participación, con auto-nomía y libertad, en asociaciones y otros escenarios de la

sociedad civil

con finali-dades:

—de atención a

asuntos públicos

y de búsqueda del

bien común:

acciones de inclu-sión social, de desarrollo económico, de uso social de las nuevas TIC, de desa-rrollo intercultural, de cultura medioambiental, de interés local o vecinal...

—corporativas:

en sindicatos, colegios y asociaciones profesionales...

—solidarias:

intraestatales, de cooperación internacional;

—culturales, deportivas, de ocio;

—de construcción de la ciudadanía europea y mundial.

I. CONTEXTOS ACTUALES DE LA CIUDADANÍA

Esto supuesto, pasamos a presentar ya los cuatro apartados que estructuran la

Revista,

con indicación de los

temas y autores

que los desarrollan, bien entendido que la comple-jidad de los temas y la riqueza de los planteamientos hace que los autores desborden con frecuencia el apartado en que los situamos.

En el primer apartado se presentan tres temas contextuales de la ciudadanía actual, escogidos por la importancia de su incidencia en la educación: necesidades educativas que crean y urgencia de las respuestas. Estos temas son la

sociedad del conocimiento

(Gonzalo Vázquez Gómez) 2 , las

sociedades multiculturales

(Margarita Bartolomé Pina y Flor Cabrera Rodríguez) y la

sociedad participativa y solidaria

(Fernando Vidal Fernán-dez). A ellos se añade un tema de contextualización específica de la educación para la ciudadanía en

América Latina

(Víctor San Martín Ramírez).

Los otros tres contextos actuales de la ciudadanía europea (dos también de la lati-noamericana) mencionados más arriba, la

globalización,

la

crisis de los Estados de

bienes-tar

y los

procesos de unión europea,

se remiten al apartado siguiente como presupuestos aludidos o tratados en algunos de los temas básicos de la educación del ciudadano.

II. EDUCACIÓN DEL CIUDADANO: TEMAS BÁSICOS

El concepto de ciudadanía propuesto y los contextos actuales recordados permiten se-leccionar los temas que pueden considerarse

básicos

en la educación del ciudadano eu-ropeo y latinoamericano.

El apartado comienza con dos temas centrales y clásicos, la

formación ética y política

(Fernando Gil Cantero y Gonzalo Jover Olmeda) y la

educación en los derechos humanos

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(Félix García Moriyón), a los que se puede añadir hoy un tema necesario en todos los niveles de la convivencia: la educación para la

cultura de la paz

(Carmen Labrador).

Se plantean y tratan a continuación un conjunto de temas de la mayor importancia para la educación y la praxis de la vida ciudadana y cuya necesidad tiene sus raíces en al-guno o alal-gunos de los contextos actuales mencionados. Así, la sociedad del conoci-miento reclama educar para la

sociedad cognitiva

(artículo ya citado de Gonzalo Váz-quez Gómez); la multiculturalidad educar para la

convivencia intercultural

(José Antonio Jordán Sierra); la sociedad participativa educar para la participación política —una

ciudadanía democrática—

(Concepción Naval) y para la participación

en la sociedad

civil

(Juan Escámez Sánchez); la crisis del Estado de bienestar y las desigualdades mun-diales educar para

el desarrollo sostenible y el comercio justo

(Florentino Sanz Fernández); y los procesos de unión europea educar para la

ciudadanía europea

(Mercedes Rodrí-guez Lajo y Marta Sabariego Puig).

El apartado se completa con otro tema de gran actualidad e importancia en el mun-do actual, educar para una

cultura medioambiental

(Pedro Ortega Ruiz y Ramón Mín-guez Vallejos) y con un tema que completa la aproximación a la educación para la ciu-dadanía

en Latinoamérica

(Javier Duplá).

Un conjunto de temas que, completados por otros aprendizajes de la persona que el ciudadano necesita y se proponen en el apartado siguiente (educación de una persona dialogante, con capacidad de compromiso social y la equidad, que actúa con responsa-bilidad y ética profesionales...), muestran la riqueza de contenidos de la educación para la ciudadanía y la aportación de esta educación a la

antropología educativa'.

III. ESPACIOS SOCIOEDUCATIVOS DEL APRENDIZAJE CIUDADANO

Una vez considerados los temas básicos de la educación para la ciudadanía, queda por presentar los ámbitos de esa educación o, con términos más sugerentes, los

espacios

so

-cioeducati

vos

del aprendizaje ciudadano.

Por

espacio socioeducativo

entendemos un ámbito social polivalente en sus ayudas educativas al aprendizaje de las personas, en cuanto que puede desarrollarse en él uno, varios o todos los tipos principales de ayuda educativa al aprendizaje: interacción social (aprendizaje social), educación formal, educación no formal y educación informal. Así, constituyen normalmente espacios socioeducativos la familia, los centros escolares, los centros de educación superior, los espacios reales y virtuales de formación continua, la fábrica o el medio en el que trabaja la persona, la ciudad, las asociaciones, los medios de comunicación...

Pues bien, todos estos espacios socioeducativos pueden y deben contribuir a la edu-cación y el aprendizaje de la ciudadanía. Por ello, y dando por supuesto que la

familia

constituye un espacio socioeducativo en el que todos los temas básicos de la educación

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para la ciudadanía deben estar presentes de alguna forma, hemos seleccionado otros cuatro espacios, de los que dos pertenecen al sistema de la

educación formal

y otros dos primordialmente a la

educación informal.

Estos espacios son el

ámbito escolar

(Berta Marco Stiefel), la

formación superior

(Juan Manuel Cobo Suero), la

ciudad

(Luis Fernando Valero Iglesias) y los

medios de

co-municación

(Vicente Romano).

IV. LA EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA EN ESPAÑA

Finalmente, como el interés más inmediato de los lectores a quienes se dirige la

Revista

en primer término es

la realidad de la ciudadanía y de la educación para la ciudadanía en

España y Europa,

dedicamos un cuarto apartado a este tema.

En él se presentan las

respuestas a seis preguntas

que hemos planteado a dos equipos de especialistas cualificados en temas de educación. Los equipos son el

Grup de Recerça

en Educaciò Moral (GREM)

de la Universidad de Barcelona y el

Grupo de Investigación en

Educación para la Ciudadanía

(GlEc) de la Universidad de Navarra. Sus respuestas han sido coordinadas por Miguel Martínez (GREM) y Concepción Naval (GIEC).

En cuanto a las preguntas, versan sobre el ideal de ciudadano europeo, la realidad de la ciudadanía española, cómo debería programarse la educación para la ciudadanía en España, la legislación educativa española y educación para la ciudadanía, las accio-nes negativas para la educación ciudadana y la propuesta de una definición actual para el término ciudadano.

Termino agradeciendo a todos los autores su colaboración. Creo que el lector podrá apreciar la competencia, el pensamiento personal, el profundo sentido social y el com-promiso del autor con lo que escribe, que muestran todos los artículos.

Los autores observarán que falta algún artículo de los inicialmente programados, temas que han podido ser echados de menos igualmente por los lectores informados. No hemos podido demorar por más tiempo la publicación del número con la espera de los mismos. Presento, asimismo, mis excusas a otros autores citados en la

Bibliografla

fi-nal, que hubieran podido estar igualmente presentes y a los que por limitaciones obvias de espacio no hemos podido invitar.

Quiero agradecer, finalmente, a Gerardo Muñoz (Director entonces de la

Revista de

Educación)

la invitación a coordinar este número así como a Carmen Labrador (Secre-taria de la misma) y a Rogelio Blanco (Jefe de redacción) el apoyo prestado en todo mo-mento.

JUAN MANUEL COBO SUERO

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Referencias

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