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Estructura arbórea y función de las descripciones del mundo en el Libro de Alexandre

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ESTRUCTURA ARBÓREA Y FUNCIÓN DE LAS

DESCRIPCIONES DEL MUNDO EN EL LIBRO DE

ALEXANDRE‘

Érica Janin Universidad de Buenos Aires

“La materia lo manda por fuerza de razón” (L.A. 276 a)

en el Libro de Alexandre castellano es doble. Por un lado, me he

propuesto destacar el carácter estético de las digresiones

descriptivas poniendo en evidencia la exquisita labor estructural que en ellas se observa. Pero, por otro lado, pretendo demostrar que tales digresiones no son simples “adomos” injeridos en la obra, sino que cumplen

con una función bien definida, que es la misma que pauta la organización de todo el Libro.

Para ello, voy a centrar mi atención fundamentalmente en las descripciones del mundo que se desarrollan en las estrofas 276-292 y 2576-2586 (el mapamundi), 2508-2513 (las “figuras del mundo”) y 1791­ 1803 (el sepulcro de Darío). Este análisis será, pues, tan sólo una pequeña muestra de cómo operan las digresiones en el L.A..

El propósito de este trabajo sobre la historia de Alejandro narrada

' Cañas Murillo (ed.), 1995. Libro de Alexandre. Madrid: Cátedra. Las citas pertenecen a esta edición (en adelante: L.A.)

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¿g Éntajmzh ¡mp2, n-m/zaoo-zooz)

El autor anónimo del L.A. expone, en las estrofas 1803 (finalización de la descripción del sepulcro de Darío) y 2542 (comienzo de la descripción

de la tienda de Alejandro), una breve teoría acerca de la obra de arte:

La obra fue complida, el sepulcro algado, Fue sobre los fusiellos igualment assentado, Non paregie juntura, -¡tan' era bien lavrado!-,

Ta] cosa merecie’ pora rey tan honrado. c.l803

El cenda.l fue de boiri, sotilmente obrado, De pedacos menudos en torno compasado; Como era bien preso e bien endereqado, Nol devisarié omne do era ajuntado.

c. 2542

Ambos casos proponen como modelo del artista a Apeles, considerado el mejor pintor griego, que fue el responsable de la construcción

de la tienda y del sepulcro. Ahora bien, ¿por qué se propone a Apeles

como paradigma del artistaï’: porque era capaz de crear obras que mantenían

siempre una coherencia y, sobre todo, una unidad, obras en las que “non pareció juntura”. Lo que quiero sugerir con la cita de estos pasajes es que un autor que brinda al lector, y en más de una ocasión, una determinada teoría del arte, es de esperar que en su propia obra persiga el ideal de esa teoría y no que contravenga sus principios incrustando descripciones prescindibles que pondrían en riesgo la unidad y la cohesión de su obra literaria. Un artista tan prolijo, como demuestra serlo el autor del L.A., no podría incurrir en contradicción semejante.

Las descripciones en el L.A. muestran una progresión que va de lo general a lo particular, acudiendo para ello al recurso de la ampliación;

ampliación que se traduce, en todos los casos, en el uso que he denominado

“estructura arbórea”.

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Estructura arfidrmyfímcúín ¿ú ú: áscnpcibrm iúfmumúv en ¿[Llíro ú/{Éxamúz 6' 7

en detalle. Todo aquello que aparece en las ramas vive, de un modo latente, en la semilla; dicho en otros términos: las ramas son imagen de la raíz, pero no una imagen-reproducción, sino más bien una imagen—glosa, que especifica, porrnenoriza y despliega esa existencia primera.

Hay un núcleo temático que, en una primera etapa, se abre en dos o tres ramas, cada una de las cuales, en un segundo momento, se vuelve a abrir en dos o tres más, y así sucesivamente. Pero lo asombroso es que

hay ramas —que por algún motivo son más relevantes que otras- que pasan

a funcionar a su vez como lugar de origen de un nuevo árbol, lo que nos hace pensar en una estructura como glosa inacabable que aspira a dar cuenta de todo.

Veamos un caso particularmente significativo, el que abarca las estrofas 276-293:

MUNDO

Mar Tierra

ASIA África Europa

Rí ueza Religión

, ‘ 3 ***** _ _ Palestina

I I l \ \ \ ‘ ‘ ‘ ‘ ‘ ‘ ‘ ‘

Co arca Alrededores El Sitio

mx ,,\ "fi‘

’. \‘ lf/IJ ‘ . .' ’/‘\\T‘

Especies Aguas Fuentes , animales‘ \(d1g!'CSlÓI1) I torres sistema de

' A . .

z \ Sembrados comercio Muros ‘segundad

, ’ ‘ \ marítimo El Real

Peces lapflario

gráfico 1

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5,; Entajmüz lmfit, nvm/zooazaarz/

Acerca de esta descripción hay que apuntar varias cuestiones. En . primer término, su función: el autor la ubica justamente en el momento en que el protagonista desembarca en Asia para iniciar sus conquistas, con lo que busca mostrar la grandeza de la empresa proyectada por Alejandro; y si elige centrar su atención en Asia es porque allí se llevarán a cabo las primeras aventuras de Alejandro, quien piensa “que si prisiesse essa abrié todo lo al” (283 a). La preponderancia de Asia se advierte en el verso 282 a (“Dejemos de las otras, de Asia contemos”) donde el autor deja en claro que va a demorarse en Asia; pero la importancia de este continente de algún modo puede verse anticipada en las estrofas inmediatamente anteriores por la preeminente ubicación que le asigna a su nombre en los

versos —situándolo en los primeros hernistiquios o, de no ser así, nombrándolo en primer lu gar— y porque en la comparación con Europa y África, no hay

una individualización de estas últimas como la hay de Asia, sino que se las identifica como: “las otras”, “las dos”, “las otras dos”.

Este excursus descriptivo se inserta dentro de un bloque narrativo que lo contiene, y desempeña un papel determinado con respecto al relato que lo enmarca. En dicho pasaje se narra lo que sucede con Alejandro y sus tropas desde la partida de su tierra hasta el desembarco en Asia. Entre los hombres de Alejandro “pocos avié de ellos que non fuesen llorando”,

razón por la cua] el rey, para animarlos, les habla, siguiendo los consejos de

su maestro Aristóteles, de la excelencia de los conquistadores anteriores ­ propuestos como modelo- y de las bondades de las tierras a conquistar.

Las palabras de Alejandro y, más que nada, la visión de Asia y sus riquezas, cambian el estado de ánimo del ejército y lo deciden a correr los riesgos de la aventura:

Desque perdieron tierra fueron más aquedando, E fueron contra Asia las cabeqas tomando, E fueron de los ojos las lágremas mudando E fueron poc’ a poco las razones cambiando.

' c. 263’

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bawmmmídrmyfimaiínúüsücnpcrbrwúínmnúmzlbímúAkmmírz 69

El autor aborda la descripción de Asia delineando los rasgos generales del territorio (282-287 b) —sus recursos económicos, su belleza­ y recordando que fue el lugar en donde Cristo redirnió a la humanidad y en donde se vio nacer la Iglesia. Después se dedica a los pueblos que componen el continente, a los que describe de acuerdo con su riqueza o con los hechos religiosos que se desarrollaron en ellos. De los primeros, destaca Babilonia,‘ que será descripta más adelante (en las estrofas 1460- 1533) cuando Alejandro decida apoderarse de ella porque, tal como sucede con Asia en general, “sól que essa óviesse fecho el sagramenteJ luego vernién las otras, todas a cosimente”? De entre los segundos, hace hincapié en Judea y Palestina que son exhortadas a realizar una especie de cruzada y a funcionar como aglutinante religioso: “ésta (Judea) con Palestina debe cercar las otras,/ las otras con aquestas deven ser devotas” (293 cd).

el alcázar, del campamento enemigo, intenta tnocar el miedo de doña Ximena ante

el inminente enfrentamiento en gozo por el botín a obtener y las futuras

posesiones:

Su mugier e sus fijas subiólas al alcácer, alcavan los ojos, tiendas vieron fincar: -¿Qué's esto, Cid, sí el Criador vos salve?­ —¡Ya mugier ondrada, non ayades pesar! Riqueza es que nos acrece maravillosa e grand;

Tir.9O vv. 1644-1648.

‘ Las características de la descripción de Babilonia se corresponden con las características de la clase de discurso retórico que Ernest Curtius (1995. En

Literatura europea y Edad Media latina, México, F.C.E., cap. VIII) denomina “Panegírico de ciudades y países". Con respecto a este tipo de alabanza, tan cultivado en la Edad Media, Curtius nos dice: “La teoría literaria de la tardía antigüedad precisó minuciosamente los preceptos del panegírico de ciudades; había que alabar primero la situación de la ciudad y enumerar luego todas sus demás ventajas, sin descuidar su cultivo del arte y de la ciencia”.

’ Adviértase que el recorrido descriptivo que hace por Babilonia es similar al

que hará por el infierno -de los alrededores al centro-, pero, si Babilonia es

caracterizada por su belleza, el infiemo lo será por su horror (descripción del

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7a Enix/mín lndpit, Ü-ÁÍÏ/{ZÜÚÜ-ZÜÜI/

La unidad religiosa es un problema ‘que parece preocupar . demasiado al autor, que va insertando pequeños comentarios alusivos en su obra cada vez que la oportunidad lo permite. En este caso, 1a reflexión religiosa es bastante evidente porque hay pueblos que son directamente

caracterizados por una serie de eventos muy relevantes para el

cristianismo, a lo que también hay que agregar que desliza frases cortas —uno o dos versos- de las que emerge con fuerza el deseo de la unidad religiosa. Para ello se ubica claramente en la Edad Media, y desde ese lugar nos dice, por ejemplo, que para rabia del cristianismo los moros tienen bajo su poder Asia y África. Tampoco deja de referirse (c. 280) al Cisma de Oriente del año 1053, que es analizado por el autor como un hecho desgraciado. De modo que, mediante la inclusión de estos breves comentarios, podemos advertir las preocupaciones y los intereses del autor.

Pasemos ahora a las estrofas 1791-1803: SEPULCRO

Cosmos

Sol Luna estrellas Tierra

Cualidades

Libia Egipto India África

Grecia España Francia

Bretones Etc.

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Estructura arfdrmy ú h: úrcrgpczbna úímunáv en ¿{Lüra ú AÉWIIÚE 71

En este lugar del texto se describe el cosmos, pero como parte integrante de una descripción mayor, que es la del sepulcro de Darío. Darío muere a manos de los dos traidores Narbazanes y Bessus, y Alejandro expresa su intención de conquistar el mundo, a modo de promesa a Darío. Entonces, lo que podemos notar nuevamente es que la di gresión del mundo aparece ligada al deseo de conquista del protagonista del relato?

Después de la presentación del cosmos, la atención se focaliza en la rama que corresponde a la tierra y se da de ella una descripción general, que luego se amplificará cuando la atención recaiga sobre

los diferentes países, que en esta ocasión estarán agrupados de

acuerdo a sus riquezas o a las cualidades destacables que poseen como pueblo.

Sin embargo, no deberíamos pasar por alto el carácter

anticipatorio que posee el pasaje con respecto al futuro de Alejandro, pues en el final de Darío leemos ya el final de Alejandro: la traición de los súbditos y la disolución del sueño imperial. El mundo aparece representado en el sepulcro de un emperador que lo tuvo todo y terminó por perder incluso la vida, por lo que podemos pensar que el episodio adquiere visos de ironía dramática: Darío, que quiso dominar el mundo, acaba por ser enterrado bajo una representación del mismo, y Alejandro,

que no aprende del fracaso de Darío, va a repetir el destino del

emperador persa.

Pasemos a la digresión de las estrofas 2508-2513:

° La representación del sepulcro de Darío, al igual que aquella de la tienda de Alejandro, responde al modelo de la descriptio (ékphrasis) que HqLausberg,

(en 1966. Manual de retórica literaria. Madrid: Gredos, define como “La descripción viva y detallada de una persona o de un objeto mediante la

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72 Énïajmín rmgptt, n-w/zoaaazoay

Hombre/Mundo

Came/Tierra Mar/Pellejo Huesos/Peñas (Cabeza)

Asia/ Pierna Pierna Ojos/ Sol Cabellos/

Cuerpo izq/África den/Europa Luna Prados

(Brazos/Cruz) Venados/pecados

gráfico 3

En este caso, estamos frente a una estructura bastante singular. Primero, porque está construida sobre la base de la semejanza Micro­

cosmos/ Macrocosmos,’ de la que se echaba mano con bastante

frecuencia en la literatura del medioevo para indicar que existía un gran mundo que abarcaba todo lo creado y que dentro de él había un ser

7 Para profundizar el problema de la relación Microcosmos/ Macrocosmos en L.A., es imprescindible la lectura de: Francisco Rico, 1986. El pequeño mundo del hombre. Madrid: Alianza, pp. 50-59. Rico asegura que la descripción del mundo de las CC. 2508-2513 “no es digresión erudita impertinente según se tiende a pensa.r—, sino pieza clave en la estructura del poema”, pues cumple varias funciones. La visión del mundo como hombre, por una parte, sirve para

calmar la sed de saber y la sed de aventuras heroicas del protagonista: “el

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Estructura arídrmy ú h: áJc/gvczbna úímwuúv m ¿[Llíria ú Aúxzzmúz 73

privilegiado —el ser humano- que reproducía, por la ley de la analogía que regía el universo, el orden del gran mundo. Segundo, porque si seguimos su disposición tal y como está dada en el texto, más que a una estructura arborescente responde al modelo de constelación,’ ya que reproduce una figura: la humana. La figura es dividida en partes que son puestas en relación con algún tema o problema religioso —la cruz, los moros, los apóstoles Pedro y Pablo, los pecados-, por lo cual también puede pensarse en lo que comúnmente se denomina constelación psicológica.’ En tal caso las partes del mundo se asocian a las partes del cuerpo y éstas, de acuerdo con sus características, a hechos o problemas religiosos. Pero, de todas maneras, el ordenamiento en un sistema arbóreo puede ser restituido si se tiene en cuenta cuál es la unidad de la que parten los diferentes elementos que están, con respecto a ella, en relación de dependencia dentro del sistema.

La digresión a la que me refiero se desencadena cuando Alejandro ve desde el aire (en el episodio de las aves que conducen la máquina voladora) todo lo que conquistó y todo lo que va a conquistar. Al contemplar

desde las alturas el mundo, lo abarca completamente con la vista antes de dominarlo efectivamente con las armas; a partir de ese momento, lo hace suyo. El hecho de que Alejandro observe sus dominios desde lo alto, no implica otra cosa más que la recurrencia a un lugar común de la literatura medieval que connota el dominio de un territorio;‘° dominio

3 El Diccionario de la lengua (1984. Real Academia Española, Espasa-Calpe, vigésima edición,) define la constelación como el “conjunto de varias estrellas fijas contenidas en una figura cuyo nombre se ha dado para distinguirlo de otros”. ° Complejo de ideas que se asocian en la mente de un individuo.

'° Para comprobarlo basta volver a recordar en el cantar segundo del Mio Cid el

pasaje en que el Cid, junto a doña Ximena y sus hijas, contempla Valencia desde el Alcázar.

Adelinió Mio Cid con ellas al alcácer; allá las subié en el más alto logar. Ojos vellidos catan a todas panes,

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74 ¿naa/mm ln4:1}7¡t,H-ASÚ{2000-2001/

que implica-para el macedonio, el acrecentamiento de su poderío por la _ adquisición de tienas y el cobro de parias a los pueblos sometidos.

La última digresión de la que se ocupa mi trabajo es la que se sitúa en las estrofas 2576- 2587:

T- TIEIISDA

Materiales Obra

Cúpula Paños

í f!‘

é é ¡ \ ‘ ‘

a í I \

\ á

1° Paño 2° Paño 3° Paño 4° Paño

Mapamundi

Mar Tiena

/\\

África Eu a Asia

ESPAÑA Francia Lombardía Etc.

Ciudades 3 Ríos 2 Montes

Tajo Duero Ebro Cogolla Moncayo

gráfico 4

e del otra parte a ojo han el mar, miran la huerta, espessa es e grand, e todas las otras cosas que eran de solaz; alcan las manos pora Dios rogar, desta ganancia cómmo es buena e grand.

Tu. 87, w.l610-1618 “¡Grado al criador e al padre espirital! “ todo el bien que yo he, todo lo tengo delanl: “ con afán gané a Valencia, e ela por heredad, “ a menos de muen no la puodo dexar..."

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Btmctwu arídtrayfiznctlfn ú h: áscnprtbne: álmumb en z/Lüra ú Akraruírz 75

Esta digresión sobre el mapamundi, al igual que la del segundo gráfico, depende de una mayor, es una rama de la dedicada a la tienda de Alejandro, y se desarrolla específicamente en la descripción del tercer paño de la tienda. Su función es la misma que la de la di gresión anterior: que Alejandro y el lector puedan saber qué territorios están bajo su poder y cuánto más puede llegar a conquistar (“Alexandre en ella lo podié percibir/ quanto avié conquistó, quánt podie’ conquerir” 2587 ab). Es importante no olvidar que los pueblos que se nombran en esta ocasión son los que, según nos comenta el poeta en las estrofas 2596-2597, en Babilonia harán entrega de parias, ruegos, presentes, cartas cerradas; con lo que se pretende demostrar el poder de Alejandro sobre el mundo conocido antes del fatal desenlace.

La digresión de la tienda de Alejandro tiene una fuerte motivación: la exaltación de la figura del héroe y de su poder. Hay una proliferación de detalles, pero no de detalles vanos, sino funcionales, los que una vez más refuerzan el objetivo del marco narrativo. El narrador entre las coplas 2533 y 2597 desarrolla el tema de la entrega de parias para señalar, de manera ostensible, el poder y las riquezas del emperador. En el centro del episodio incluye la extensa y minuciosa digresión de la tienda (cc. 2539-2595) que no es sino otro procedimiento del autor para intensificar la glorificación del protagonista que se lleva a cabo en el nivel del marco narrativo: el narrador hace inventario de los suntuosos presentes que va

a recibir, luego despliega el fasto de la tienda y, finalmente, narra la entrega de parias. No obstante, para el lector, que ya leyó la digresión sobre natura (cc. 2325-2457), el pasaje también posee bastante de ironía dramática. El descenso de natura al infiemo está estructurado del mismo modo que el de la entrega de parias, tiene en el centro una subdigresión,

la descripción del infiemo (cc. 2334-2424), que repite el sentido del marco:

el perjuicio que le trae al hombre el pecado de soberbia.

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75 ¿‘naa/mm ¡mp2, n-m/zaoazaaz}

- Quando fueres en somo de la rueda ‘alcado, non durarás un día, que serás trastomado; serás ent1'e la rueda e la tierra echado, lo que viste en Darío será en ti tornado.

c. 2535.

Una vez que describe los primeros dos paños de la tienda, el autor toma como génesis de la descripción del tercer paño el mapamundi y comienza a seccionarlo ordenadamente, procediendo del mismo modo que en los esquemas anteriores. Divide la tierra en tres partes y, una vez más, exalta a Asia en detrimento de Europa y de África; sin embargo, no se demora en su descripción. ¿Por qué?, porque de “los castillos de Asia, con las sus heredades,/ ya nos fablamos dellos, si bien vos acordades” (2586 ab); no quiere abrumar al lector con temas ya tratados y prefiere pasar a Europa, aunque sólo después de insistir en la importancia de

Asia.“ Llegado a la descripción de Europa va a referirse más

detalladamente a España que a los demás países; nombra una serie de ciudades españolas y nos cuenta, en una sintética descripción, que España se conoce por cinco lugares que la caracterizan -tres ríos y dos montes.

En este punto se hace necesario volver al tema de la semejanza, que en la Edad Media desempeña un papel fundamental con respecto al saber y es la que guía la interpretación de los textos. Una de las formas de ser de la semejanza es la signatura —o conjunto de señales que, de ser bien entendidas, garantizan una lectura correcta de la realidad o de los textos‘2-, razón por la cual sería conveniente tener en cuenta que los tres ríos (Tajo, Duero, Ebro) y los dos montes (Cogolla y Moncayo) funcionan como señales.”

" Por otra parte, al hacer referencia a otros lugares de la obra, el autor manifiesta que es consciente de la sólida estructura que ha creado.

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Estructura anfdrmy ú hr úrcnpctbnes á/munáa en ¿[Lüm ¡{e Akxanxúc 77

En síntesis, las cuauo digresiones que analice —y puedo suponer que todas las que aparecen en el L.A. operan en el mismo sentido— se ubican dentro de un episodio narrativo y refuerzan o ilustran la idea que en él se desarrolla, pero también apuntan a reiterar y amplificar uno de los objetivos centrales de la obra: la reflexión sobre la soberbia y el poder. Tan estrecha relación entre los excursus descriptivos y los episodios narrativos que los encuadran, se consigue mediante las correspondencias semánticas que fui apuntando.

La insistente ‘recurrencia al tema del mundo no es casual; con tal redundancia el autor pretende fijar y hacer clara la moralización, para que el lector pueda decodificar correctamente el mensaje que le quiere transmitir. Las aventuras de Alejandro están desarrolladas entre dos digresiones acerca del mapamundi. La primera (cc. 276-292) es una proyección, como ya dije, de las futuras posesiones de Alejandro e intro­ duce el problema de la unidad religiosa; la segunda (cc. 2576-2586), enumera lo que el protagonista conquistó.

Las conquistas del emperador le sirven al autor para moralizar en sentido doble, muestra sus logros como ejemplo a imitar, pero también

señala su soberbia como vicio que debe evitarse, puesto que puede conducir

al gobemante a la pérdida de todo. En el medio de las aventuras hay dos digresiones más sobre el mundo. Una de ellas (cc.l79l-l803) hace referencia de un modo indirecto a la ambición y a la caducidad de los bienes terrenos, la otra (cc. 2508-2513), al hombre como pequeño mundo y a una serie de cuestiones religiosas. Por lo tanto, vemos que en estos fragmentos aparecen todos los temas que preocupan al autor y que se

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7.; Enix/má: mapa, ¿cr-w/zaaa-zoar)

desarrollan a lo largo del L.A.: poder, soberbia, unidad religiosa y unidad tenitorial.

Por último, y a modo de conclusión, diré que se ha demostrado que las digresiones no son agregados desglosables, sino que cumplen una función expresa en la esuuctura del discurso narrativo; y no sólo

eso, pues también puede extraerse otro funcionamiento de las

descripciones del mundo, con vistas no a la cohesión interna de la obra, sino más bien a la voluntad didáctica del autor.

El hecho de estructurar el mundo de un modo tan preciso podría sugerir la posibilidad de proponer la organización del espacio como un ideal a alcanzar, dados los grandes problemas territoriales, y sobre todo fronterizos, que había en la península a principios del siglo XIII. Por otra parte, con la constante que se mantiene a lo largo del L.A. de ligar las descripciones del mundo a la idea de conquista, tal vez se pretenda mostrar el modelo de expansión territorial de Alejandro como posible solución a los conflictos intemos, lo que se puede inferir si se atiende a las relaciones de semejanza que continuamente se evidencian en la obra.

Así como Alejandro, que pertenecía a un pueblo tributario y sometido, comienza a expandirse hasta conseguir un imperio, del mismo modo los castellanos debían terminar la expansión de norte a sur, puesto que habían pasado de un primer momento en el que sólo resistían desde los Montes Cantábricos a un segundo momento de ataques y conquistas que llevaría inevitablemente a la expansión castellana.

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Estructura arídrzayfimcúfn ú hrúvcnpctbrw ¡ki/naná en cÍLtímú/{kmnxfrz 79

fomentar la reconquista de los territorios del sur de la península que aún estaban en poder de los moros.“

Por todo lo expuesto hasta aquí, resulta posible afirmar que las descripciones en el L.A. no son meros ornamentos desvinculados del contexto de significación de la historia que se relata -ni tampoco del contexto histórico— social—, forman parte del conjunto de la obra y se ligan a él mediante lazos sutiles, aunque resistentes. Tal y como están estructuradas, semejan abanicos que en un primer momento permanecen cerrados, pero que al desplegarse, por un lado exhiben en detalle toda su belleza, y por otro, cumplen con una función precisa. En otras palabras, las descripciones en el L.A. deleitan e instruyen, todo a un tiempo.

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