DE APOYO
DOCUMENTOS
DOCUMENTOS
DE APOYO
G
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AUTORAS:
Amalia Suárez Ramos (Coordinadora) Concepción Barrera Becerra Matilde Calero Fernández Elvira Fernández de la Mota Reyes Sanz Amores
GUÍA DE INTEGRACIÓN DE LA DIMENSIÓN DE GÉNERO EN LOS PROCESOS ASISTENCIALES INTEGRADOS Edita: Junta de Andalucía. Consejería de Salud Depósito Legal: SE-5448-07
Maquetación: PDF-Sur s.c.a.
Coordinación y producción: Forma Animada GUÍA de integración de la dimensión de género en los procesos asistenciales
integrados [Archivo de ordenador] : documentos de apoyo / autoras, Amalia Suárez Ramos (coordinadora) ... [et al.]. -- [Sevilla] : Consejería de Salud, [2007]
Texto electrónico (pdf)
1. Identidad de género 2. Prestación Integrada de Atención de Salud-organización y administración 3. Andalucía I. Suárez Ramos, Amalia II. Andalucía. Consejería de Salud
PRESENTACIÓN: SEXO Y GÉNERO ... 7
¿POR QUÉ UNA GUÍA DE INTEGRACIÓN DE LA DIMENSIÓN DE GÉNERO? ... 9
OBJETIVOS... 9
1. POLÍTICAS PÚBLICAS DE IGUALDAD DE GÉNERO ... 11
Marco normativo ... 11
Plan de trabajo en género y salud de la Dirección General de Calidad, Investigación y Gestión del Conocimiento ... 12
2. CONSTRUCCIÓN SOCIOCULTURAL DE LA SALUD... 13
3. ENFOQUE DE GÉNERO EN LOS PROCESOS ASISTENCIALES INTEGRADOS.. 15
Enfoque de género ... 15
Procesos asistenciales con enfoque de género ... 17
4. INDICADORES DE GÉNERO ... 23
Proceso de construcción de indicadores de género ... 23
Fuentes de información... 24
5. LENGUAJE NO SEXISTA ... 25
Normas gramaticales... 25
Recomendaciones ... 27
Oficios, profesiones y cargos de responsabilidad... 28
6. BIBLIOGRAFÍA ... 31
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PR E S E N T A C I Ó N: SE X O Y GÉ N E R O
PRESENTACIÓN: SEXO Y
GÉNERO
La palabra sexo alude a la diferencia biológica entre hombre y mujer y género se refiere al significado social atribuido a ambos, que se deriva fundamentalmente de la división del trabajo en uno y otro sexo.
Existen desigualdades importantes en la vida de mujeres y de hombres en la mayoría de las áreas o ámbitos, que sitúa a unos y a otras en condiciones de partida desiguales. El género es un concepto relacional, su objeto de interés son las relaciones de desigualdad entre mujeres y hombres o entre los ámbitos masculino y femenino.
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¿ PO R Q U É U N A GU Í A D E IN T E G R A C I Ó N D E L A DI M E N S I Ó N D E GÉ N E R O?
¿POR QUÉ UNA
GUÍA DE
INTEGRACIÓN
DE LA
DIMENSIÓN DE
GÉNERO?
RAZÓN 1:Es preciso cumplir con el marco normativo.
RAZÓN 2:Todas las políticas, planes, programas, proyectos, procesos, etc. afectan a los hombres y a las mujeres, que en la actualidad mantienen situaciones de partida des-iguales.
RAZÓN 3:Una parte importante de los y las profesionales percibe las actuaciones en salud como neutras al género, piensa que su trabajo no perjudica ni beneficia a mujeres y hombres de forma diferente.
RAZÓN 4: Es necesario disponer de instrumentos para la integración del enfoque de género en las actuaciones sanitarias.
OBJETIVOS
• Ayudar a identificar si una intervención tiene efectos diferenciales sobre mujeres y hombres.
• Situar a las personas en el centro de las actuaciones sanitarias.
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PO L Í T I C A S PÚ B L I C A S D E IG U A L D A D D E GÉ N E R O
MARCO NORMATIVO
Según la OMS el término desigualdad se refiere a las diferencias en materia de salud que son innecesarias, evitables e injustas. En el ámbito de la Unión Europea han sido numerosas las directivas, recomendaciones, resoluciones y decisiones relativas a la igualdad de trato y oportunidades entre hombres y mujeres, habiéndose desarrollado diversos programas de acción comunitaria para la igualdad de oportunidades. En ellas se incorpora el objetivo de eliminar las desigualdades entre hombres y mujeres y se promueve su igualdad, que debe-rá inspirar todas las acciones y políticas comunitarias, así la Directiva 2004/113/CE del Consejo, por la que se aplica el principio de igualdad de trato entre hombres y mujeres al acceso a bienes y servicios y suministro.
La Constitución Española, proclama en su artículo 14 como valor superior del ordena-miento jurídico la igualdad de toda la ciudadanía ante la ley, sin que pueda prevalecer dis-criminación alguna por razón de sexo. Por su parte, el artículo 9.2, establece la obligación de los poderes públicos de adoptar medidas que sean necesarias para promover los dere-chos de las mujeres, y la consecución de la igualdad real y efectiva.
La Comunidad Autónoma de Andalucía asume en el Estatuto de Autonomía para Andalucía un fuerte compromiso en esa dirección, cuando en el artículo 15 dispone que “se garantiza la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en todos los ámbitos”.
Nuestra Comunidad Autónoma ha sido pionera en el desarrollo de acciones para avanzar en la igualdad de oportunidades de mujeres y hombres. Desde la creación del Instituto Andaluz de la Mujer, el Gobierno Andaluz ha aprobado dos planes de igualdad, el I Plan de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres (1990-1994) y el II Plan de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres (1995-1998), que han supuesto un claro impulso a favor de las políticas de igualdad en Andalucía.
En el anteproyecto de ley para la Promoción de la Igualdad de género en Andalucía se especifica que se pretende contribuir a la superación histórica de la desigualdad de la mujer en Andalucía. En su artículo 1 indica que el objeto de la Ley es garantizar la igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres prevista en la Constitución y en el Estatuto de Autonomía para Andalucía, mediante la regulación de acciones que la hagan plenamente real y efectiva. Será de aplicación a la Administración de la Junta de Andalucía y sus Organismos Autónomos, a las empresas de la Junta de Andalucía, a los consorcios, fundaciones y demás entidades con personalidad jurídica propia en los que sea mayoritaria la representación, directa o indirecta, de la Junta de Andalucía.
PLAN DE TRABAJO EN GÉNERO Y SALUD de la Dirección General de Calidad, Investigación y Gestión del Conocimiento
El abordaje del género como enfoque transversal de las políticas sanitarias es un objeti-vo prioritario para la Consejería de Salud.
En lo que respecta a esta estrategia de acción y en relación a la Dirección General de Calidad, Investigación y Gestión del Conocimiento, se han establecido las siguientes líneas de actuación, muchas de ellas con proyectos concretos en marcha, como por ejemplo:
1. Incorporación de la variable sexo en los sistemas de información y bases de datos de formación del SSPA.
– En la base de Programa de Formación Común MIR – En la de profesores asociados y vinculados.
– En el programa de acreditación de la formación continuada. – En la acreditación de profesionales.
2. Incluir la perspectiva de género en los procesos asistenciales, planes integrales de salud y planes de cuidados estandarizados de enfermería.
3. Evitar el uso de imágenes y lenguaje sexistas.
4. Integrar la perspectiva de género en la evaluación de los proyectos de investigación.
5. Realizar estudios sobre la inclusión y distribución de hombres y mujeres en los ensa-yos clínicos.
6. Incluir, entre las líneas marco de investigación priorizadas, una sobre género y salud.
7. Incorporar la perspectiva de género a la formación de los profesionales del SSPA.
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CO N S T R U C C I Ó N SO C I O C U LT U R A L D E L A SA L U D
El estado de salud de mujeres y hombres es diferente porque somos diferentes desde el punto de vista biológico y también porque hay factores sociales que actúan en la salud de las personas.
Tradicionalmente, la ciencia biomédica ha partido de la base de que estudiando al varón, al hombre en su fisiología, enfermedades y tratamientos ya se había estudiado a la mujer. Sin embargo numerosos estudios científicos han puesto de manifiesto que hay factores que condicionan diferencias en el enfermar entre hombres y mujeres. Igualmente, el análisis de los procesos salud-enfermedad se ha realizado excluyendo a las mujeres de los estudios de investigación y de los ensayos clínicos. Uno de los ejemplos son los sesgos existentes en el ámbito de las enfermedades cardiovasculares, otro es la exclusión de las mujeres como población de estudio en el campo de la toxicología, que repercute en la presencia de posi-bles errores en los tratamientos que hasta ahora recibían las mujeres.
Es necesario por tanto plantear alternativas e investigar nuevas explicaciones a los pro-cesos de salud y de enfermedad. Será preciso identificar las diferencias en los modos de enfermar de cada uno de los sexos, con las diferencias que debido a la pertenencia a uno u otro género se presentan.
El reconocimiento de elementos de orden sociocultural, además de una mejor compren-sión de los comportamientos, va a suponer una mejora de los servicios de atención sanita-ria al permitir conocer cómo ambos géneros perciben la salud, el valor que le asignan, las creencias en torno a ella, las motivaciones que se encuentran en la base de los comporta-mientos saludables y nocivos, etc.
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EN F O Q U E D E GÉ N E R O E N L O S PR O C E S O S AS I S T E N C I A L E S IN T E G R A D O S
ENFOQUE DE GÉNERO
Entre los y las profesionales existe la creencia de que la existencia de un cuerpo nor-mativo que garantiza la no discriminación por razón de sexo (desde la Constitución Española de 1978 hasta normativas específicas de la CCAA) se traduce en un tratamiento imparcial en la asistencia dada a hombres y mujeres y estiman que la igualdad llega por sí sola.
En términos generales se considera que las políticas sanitarias estan dirigidas a los recursos y no a las personas, es decir, se llevan a cabo mejoras en centros de salud y hos-pitales, se invierte en mejoras de las comunicaciones, se instalan sistemas de intercambio de información más rápidos, se gestiona por procesos asistenciales etc... sin tener en cuen-ta que las demandas de hombres y mujeres pueden no ser idénticas.
Igualmente se tiende a no ver que pueden existir desequilibrios y se justifica en la inexis-tencia de prohibición de la entrada y participación de las mujeres (los servicios sanitarios y sociales pueden ser demandados por hombres y mujeres por igual, en la composición de comisiones no se prohíbe la presencia de mujeres, etc...) o en que los criterios con que se actúa sobre unas y otros no muestran signos discriminatorios a priori. Nunca se cuestiona si los recursos son utilizados de la misma manera por hombres y mujeres o que los efec-tos finales pueden ser desiguales al repercutir de forma distinta en unas y otros.
La atención sanitaria recae directamente sobre personas enfermas e indirectamente sobre sus cuidadores o cuidadoras.
El enfoque de género en los procesos asistenciales se utilizará para:
– Detectar a las personas destinatarias de las actuaciones que se proponen.El primer paso necesario es la visibilización de las personas (hombres y mujeres) por delante de los recursos empleados o de las entidades en las que se incluyen (asociaciones, ciu-dadanía, etc...).
– Identificar cuál es la posición inicial de las mujeres y los hombres y si existen desequi-librios entre ambos (brechas de género).
– En caso de desequilibrio, justificar intervenciones que favorezcan a las personas más desfavorecidas.
3. E
NFOQUE DE GÉNERO EN LOS PROCESOS
16 GU Í A D E IN T E G R A C I Ó N D E L A DI M E N S I Ó N D E GÉ N E R O E N L O S PR O C E S O S AS I S T E N C I A L E S IN T E G R A D O S
SI SE COLOCAN EN PRIMER PLANO LOS RECURSOS
• LOS HOMBRES Y MUJERES SE INVISIBILIZAN
• NO SE VISLUMBRA EL IMPACTO SOBRE MUJE-RES Y HOMBMUJE-RES
• SE CONSIDERA LA INTERVENCIÓN NEUTRA
• NO SE PREVÉN IMPACTOS DIFERENCIALES ENTRE SEXOS
SI SE COLOCA A LAS PERSONAS EN EL CEN-TRO DE LA INTERVENCIÓN
• SE VEN MUJERES Y HOMBRES
• SE PUEDEN IDENTIFICADAR DESEQUILIBRIOS ENTRE HOMBRES Y MUJERES
• SE PUEDEN PREVER IMPACTOS DIFERENCIA-LES SOBRE MUJERES Y SOBRE HOMBRES Y SOBRE LA IGUALDAD ENTRE ELLOS
Visión de las acciones desde los recursos o desde las personas
Relación entre la perspectiva de género y los efectos sobre el principio de igualdad de oportunidades
ACCIONES “CIEGAS” AL GÉNERO
ACCIONES TOMAN-DO EN CUENTA LA PERSPECTIVA DE GÉNERO E F E C T O S
No modifican la situación de desequilibrio y des-igualdad entre mujeres y hombres, perpetuándose las desigualdades
Aumentan las desigualda-des, la brecha de género entre hombres y mujeres
Contribuyen a dismi-nuir las desigualda-des entre mujeres y hombres
Mejora la eficiencia de los recursos sanitarios
RESULTADO: Impacto nega-tivo en la igualdad
Necesidad de INTERVENIR
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Al incorporar una actividad en un proceso asistencial será preciso:
– Realizar un análisis del punto de partida, identificando si la posición de mujeres y hom-bres presenta desequilibrios o desigualdades.
– Realizar una valoración de los efectos que puede tener la actividad o intervención pre-vistas sobre hombres y mujeres o sobre la brecha o brechas de género identificadas.
– Adecuar el contenido de la intervención a los efectos, impactos o resultados de la misma, que pueden ser:
- Positivos, cuando la acción contribuye a equilibrar o acortar las desigualdades exis-tentes entre mujeres y hombres.
- Negativos, cuando se aumentan las desigualdades.
- Perpetuadores de la desigualdad, porque no compensa las desigualdades y contri-buye a mantenerlas.
En los dos últimos casos será preciso orientar la actividad a la desaparición de la des-igualdad.
Será necesario, en el momento de establecer una actuación, colocarnos lo que colo-quialmente se ha venido llamando “las gafas de género”. Se trata de un proceso de refle-xión, análisis y concienciación previo a la actuación y posteriormente instrumentalizar cómo se deberán llevar a cabo las actuaciones correctoras.
PROCESOS ASISTENCIALES CON ENFOQUE DE GÉNERO
ASPECTOS SOBRE LOS QUE INCIDIR – Grupos de trabajo
Los procesos asistenciales integrados se elaboran y revisan por grupos de trabajo cons-tituidos por profesionales de la salud y de otros ámbitos de colaboración (educativo, social, etc.)
Para integrar la visión de género es preciso que su composición apunte a la paridad en cuanto a la representación de ambos sexos, no solo en número sino también respecto a las categorías profesionales presentes.
Para favorecer la conciliación de la vida laboral y familiar, tanto de mujeres como de hom-bres, las reuniones se desarrollarán en horario laboral y en lugares acordados previamente por el grupo, con el fin de evitar la sobrecarga de trabajo de una doble jornada laboral y pro-blemas debidos a los desplazamientos.
– Análisis de situación del problema de salud
Al inicio de la elaboración del proceso asistencial se tendrán en cuenta si existen dife-rencias estadísticas de mortalidad, prevalencia e incidencia desagregadas por sexo y
bién, mediante las evidencias científicas disponibles, si la expresión de la enfermedad o per-cepción de la misma afectan a hombres y mujeres de manera diferenciada.
– Definición funcional del proceso y determinación de sus límites
Se incluirá en el conjunto de actuaciones dirigidas a tratar la patología el enfoque de género.
– Identificación de destinatarios y destinatarias, sus expectativas y los objetivos
Se identificarán las personas destinatarias, se explorarán sus expectativas e incorpora-rán a las características de calidad de los servicios que las satisfagan. Frecuentemente exis-ten necesidades diferentes entre sexos debido al rol de género, no podemos olvidar los este-reotipos aprendidos socialmente.
En este apartado es muy importante conocer los condicionantes socioculturales de unas y otros para favorecer su acceso hasta los recursos. Los servicios deben ser acordes con estas necesidades y darles respuesta buscando una atención que satisfaga tanto a hombres como a mujeres.
– Componentes del proceso, actividades y características de calidad
Las actividades y características de calidad darán respuesta al análisis de situación pre-vio (mortalidad, prevalencia, incidencia, diferencias clínicas en la manifestación y/o percep-ción de la enfermedad y de los hábitos de vida entre mujeres y hombres) para poder resol-ver satisfactoriamente el acceso a la prevención, diagnóstico y tratamiento.
Las actividades deberán beneficiar al grupo de personas con peor situación inicial y no perpetuar, en su caso, las diferencias entre hombres y mujeres.
Se fomentarán la autonomía y los autocuidados tanto en mujeres como en hombres y la participación de estos últimos en las tareas de cuidados.
En la elaboración de información de apoyo respecto a educación para la salud, ésta será favorable a la igualdad y no presentará imágenes preconcebidas de hombres y mujeres, no sexistas.
– Recursos
Para poder implantar adecuadamente el proceso asistencial, deben tenerse en cuenta las necesidades de las personas incluidas en el mismo, de forma directa (pacientes mujeres y pacientes hombres) y personas cuidadoras (hombres y mujeres) y sus condicionantes socioculturales (necesidades de espacios físicos, accesos, sistemas de información etc.).
– Indicadores
Estarán desagregados por sexo.
– Lenguaje
En todo el documento se utilizará lenguaje no sexista.
ALGUNOS EJEMPLOS
Con el fin de poner en práctica lo descrito anteriormente, se exponen a continuación, solo de manera orientativa, una serie de ejemplos que incluyen el análisis de la situación de partida y las propuestas de mejora con enfoque de género.
Ejemplo 1.- De los estudios realizados en los últimos años se desprende que a pesar de que las mujeres sufren más morbilidad, existe un menor número de hospitalizaciones entre las mujeres andaluzas. Según datos del CMBD del año 2003, en los hospitales públicos andaluces las altas hospitalarias por enfermedades del aparato circulatorio son menos habituales en mujeres que en hombres (las mujeres muestran una morbilidad hos-pitalaria de 816 por 100.000 habitantes frente a 1.096 de los hombres), esta tendencia se sigue observando para el ataque cerebro-vascular y la cardiopatía isquémica, que son las patologías más frecuentes entre las mujeres. En cuanto a la realización de la prueba de esfuerzo, se aplica con menor frecuencia a las mujeres en todos los casos.
Existen desequilibrios que hasta ahora no habían sido percibidos por los y las profesio-nales de salud, en cuanto al diagnóstico, tratamiento e impacto sobre la salud.
Se deben considerar las evidencias científicas disponibles sobre diferencias en la expre-sión de la enfermedad, en la percepción de la misma y también en los condicionantes socioculturales de mujeres y hombres para que mediante las actividades de prevención, diagnóstico y tratamiento, estas diferencias desaparezcan.
Será preciso estimar cuántos hombres y cuántas mujeres pueden ser usuarios y usua-rias de la atención y la frecuencia con que utilizan los servicios sanitarios para sí unas y otros.
Se establecerán acciones que potencien la desaparición de las diferencias de partida existentes, tales como mejora de la accesibilidad a los servicios: cercanía del lugar esta-blecido para la asistencia (hospitales o centros de salud), adecuación horaria, etc.
Ejemplo 2.- En un proceso asistencial relacionado con patología del aparato circulatorio se incluye como actividad realizar educación para la salud acerca de cuidados de tipo preventivo mediante la difusión a través de internet.
A priori podemos pensar que esta medida no afecta al género puesto que solo consiste en crear mecanismos de información al público en general aprovechando un medio de comunicación muy novedoso y útil. Sin embargo al hacer un análisis para detectar si tie-nen la misma accesibilidad los hombres y las mujeres, en estos momentos los hombres utilizan internet con más frecuencia que las mujeres.
Las acciones deben potenciar la desaparición de las diferencias de partida mejorando las facilidades de acceso a la información. Una medida puede ser que además de la difu-sión a través de internet se utilicen otros canales de comunicación (folletos informativos en papel para su distribución en centros de salud, emisoras locales, SMS etc.). Su con-tenido será favorable a la igualdad y no presentará imágenes preconcebidas de mujeres y hombres, sino imágenes no sexistas.
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Ejemplo 3.- En la elaboración de un proceso asistencial dirigido a personas que como consecuencia de una intervención quirúrgica requieren algún dispositivo específico (cánu-la, sonda, etc...), una actividad que se incluye es que en cada centro hospitalario y pre-viamente al alta, recibirán instrucción por parte de las enfermeras acerca de las normas de higiene, métodos de limpieza y cambio de los mismos.
La intervención afecta a personas directamente beneficiarias, hombres y mujeres, y de forma indirecta a mujeres cuidadoras y hombres cuidadores. Se puede intervenir esta-bleciendo que esta formación la reciban las personas afectadas junto con las personas cuidadoras.
Si previamente analizamos la situación comprobamos que, en general, en la actualidad esta preparación la reciben las mujeres afectadas para sí mismas y en el caso de hom-bres, ellos y sus cuidadoras. Esta medida, así planteada en principio parece favorecer a todos: mujeres y hombres, sin embargo si miramos con perspectiva de género lo que vemos es que podemos perpetuar el papel cuidador de las mujeres.
Si desde el inicio esta actividad incluye medidas dirigidas al fomento de los autocuida-dos tanto para mujeres como para hombres, repercutirá de manera positiva en la salud de los hombres ya que se aumenta su autonomía personal, y en la de las mujeres cui-dadoras al tener menos responsabilidad en los cuidados y disponer de más tiempo para cuidarse a sí mismas.
Darse cuenta de la pertinencia de género implica analizar la realidad de mujeres y hom-bres y el impacto que tendrá cualquier tipo de intervención en ella, detectando y dete-niéndose sobre todo en las que pueden generar nuevas desigualdades o acentuar las ya existentes.
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EN F O Q U E D E GÉ N E R O E N L O S PR O C E S O S AS I S T E N C I A L E S IN T E G R A D O S
1.- Grupo multidisciplinar.
- Número de hombres y de mujeres que conforman el grupo H M - Relación de mujeres y hombres en función a la titulación profesional
Facultativos/as Diplomados/as Técnicos/as
2.- En la visión de las personas destinatarias del proceso se han tenido en cuenta las diferen-cias de género
a.- Desde una perspectiva clínica, se ha tenido en cuenta si existen diferencias entre hom-bres y mujeres, en cuanto a:
– Diferencias de mortalidad, incidencia, prevalencia
– Diferencias clínicas en la manifestación y percepción de la enfermedad – Diferencias socioculturales: costumbres, normas, valores
– Hábitos de vida
b.- ¿En procesos que afectan a mujeres y hombres se ha tenido en cuenta las expectati-vas desagregadas de unas y otros?
SI NO
c.- ¿Los servicios propuestos (flujos de salida) por el proceso proporcionan atención ajus-tándose a las distintas expectativas derivadas de la diferencia de género?
SI NO
d.-¿Para satisfacer las necesidades de cuidados se han tenido en cuenta si existen dife-rencias socioculturales de paciente y persona cuidadora según sea hombre o mujer?, en especial sobre:
– Diferencias en la percepción de la enfermedad
– Diferencias socioculturales: costumbres, normas, valores, distribución del tiempo
– Relaciones de apoyo socio-familiar – Hábitos de vida
– Personas a su cargo
– Fomento de la participación de los hombres en las labores cuidadoras
e.- ¿Se fomenta, en todas las intervenciones de educación para la salud la autonomía y los autocuidados tanto en mujeres como en hombres?
SI NO
f.- En la satisfacción de las expectativas de los y las profesionales, como destinatarios y destinatarias del proceso, se han considerado las particularidades referidas al género?
- Formación accesible, favoreciendo la conciliación laboral y familiar (en centros de trabajo, a distancia, en horario laboral, etc.).
22 GU Í A D E IN T E G R A C I Ó N D E L A DI M E N S I Ó N D E GÉ N E R O E N L O S PR O C E S O S AS I S T E N C I A L E S IN T E G R A D O S
3.- En los componentes, actividades y características de calidad se han tenido en cuenta las peculiaridades de hombres y mujeres. Se ha tratado de evitar con ellas las desigualdades de acceso a los beneficios que puede aportar el proceso.
– Diferencias estadísticas de mortalidad, prevalencia e incidencia – Diferencias clínicas según género acorde con la evidencia científica – Diferencias en la manifestación y percepción de la enfermedad – Hábitos de vida
– Diferencias socioculturales : costumbres, normas, valores – Participación de los hombres en las tareas de cuidados
4. - El lenguaje del proceso es “no sexista”, adecuado a los destinatarios y las destinatarias.
SI NO
– En la elaboración de documentos de apoyo, planes de cuidados de enfermería, material educativo, folletos, etc.. ya sea en soporte papel u otros medios (vídeos, diapositivas, DVD, etc.) se asegura la presencia de:
– Lenguaje no sexista
– Imágenes que rompan con las habitualmente preconcebidas de mujeres y hombres
– Contenidos que no perpetúen el rol tradicional de género – Información favorable a la igualdad y corresponsabilidad
en las tareas de cuidados a hombres y mujeres
5.- En la presentación de los recursos necesarios se han tenido en cuenta las necesidades de las personas a las que afecta el proceso, tanto de forma directa como indirecta.
– Equipamiento adecuado a las necesidades de mujeres y hombres (mobiliario, instrumental, material sanitario etc.) – Acondicionamiento de espacios físicos para hombres y mujeres
(departamentos independientes para cambios de pañales, de lactancia, etc...) – Acondicionamiento de espacios físicos para las mujeres cuidadoras y
hombres cuidadores
– Accesos físicos que contemplen las circunstancias habituales de hombres y mujeres (sillas de ruedas, sillas de bebés, etc..), paradas de transporte público próximas...
6.- En la definición de indicadores se ha contemplado la diferenciación según género.
Los indicadores de género tienen como objetivos señalar la situación inicial de hombres y mujeres y si se producen cambios a lo largo del tiempo en términos de relaciones de género.
Su utilidad se centra en la habilidad de señalar los cambios en las mujeres y los hombres en distintos momentos y por tanto medir si la igualdad de oportunidades está siendo alcan-zada a través de las acciones planificadas. A veces no se dispone de información suficien-te para obsuficien-tener el indicador necesario ya que no exissuficien-ten datos desagregados por sexo, no obstante, su inclusión debe servir como impulsor para la recopilación de datos ligados a hombres y mujeres.
CONSTRUCCIÓN DE INDICADORES DE GÉNERO
El análisis que nos sitúe en condiciones de identificar si una medida a practicar afecta al género y la planificación de las actuaciones debe hacerse con rigor, procurando contrastar la información sobre cifras, datos o aspectos objetivos.
Deben incorporarse indicadores cuantitativos y cualitativos ya que algunos aspectos de género son imposibles de analizar desde un punto de vista cuantitativo. Los pasos a seguir para la construcción de un compendio de indicadores útiles para observar el impacto que tiene una intervención o actividad sobre hombres y mujeres serán:
1.Adecuación de los objetivos. Es preciso que los objetivos de la actividad estén pre-viamente definidos, sean claros y fácilmente cuantificables.
2.Identificación de las brechas de género. Los procesos van dirigidos a personas y pue-den considerar o invisibilizar las necesidades de mujeres o de hombres. Los indica-dores planteados deben ser capaces de obtener la información clave que resuma la situación. Hay que detectar dónde se encuentran las mayores diferencias.
Los pasos a seguir son:
– Desagregación de la información por sexo.
– Identificar las mayores brechas o desigualdades de género: tasas de cobertura, identificación de necesidades de hombres y de mujeres, cuantificación de la acce-sibilidad por sexo, razones para la desigual participación de unos y otras (roles masculino y femenino), análisis del entorno y los efectos indirectos.
3. Elección de categorías de indicadores. Pueden ser:
– De proceso: referidos al uso de recursos en cada intervención. Sirven para con-trolar los logros en el curso de la ejecución del proceso.
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IN D I C A D O R E S D E GÉ N E R O
– De resultados: Miden el alcance de las medidas empleadas para mujeres y hom-bres, el nº de hombres y mujeres beneficiarios, para conocer si las medidas emple-adas afectan de forma equitativa a mujeres y hombres.
– De impacto: Se obtendrán una vez finalizado el proceso y haya transcurrido el tiem-po necesario para comprobar el efecto de las medidas aplicadas.
– De estructura: sobre disponibilidad de los recursos.
4. Combinación de indicadores cuantitativos y cualitativos.
FUENTES DE INFORMACIÓN
– Aprovechamiento de fuentes estadísticas ya existentes, centrando los esfuerzos en la desagregación por sexo y en la mejora del conocimiento, haciendo hincapié en las manifestaciones de las patologías en mujeres y hombres, ausencias de las mujeres en los estudios clínicos, consideración de los problemas de índole doméstico etc...
– Búsqueda de nuevas fuentes: para la búsqueda de información desagregada por sexo sobre el tema que se esté abordando podemos indagar en estadísticas oficiales, a tra-vés de Internet en las páginas oficiales de determinados organismos como Consejería de Salud, Servicio Andaluz de Salud, Escuela Andaluza de Salud Pública, INE, INEM, Instituto Andaluz de la Mujer, etc...
El lenguaje, tal y como se ha empleado hasta este momento, puede a veces no repre-sentar a las mujeres o bien invisibilizarlas, es lo que se llama lenguaje sexista.
La causa del sexismo lingüístico no se encuentra en la propia lengua sino en el uso dis-criminatorio que los hablantes hacen de ella, quedando en muchas ocasiones la mujer rele-gada a segundo plano a causa de la función que los miembros de la comunidad le confieren al género.
En español el género gramatical masculino posee un doble valor: específico, referido a varones, y genérico, referido a ambos sexos (ejemplo: desde la llegada del hombre a la tie-rra...). El femenino, sin embargo, no posee carácter globalizador del masculino y solo puede emplearse de modo restrictivo. El uso sistemático del masculino en singular y en plural para referirse a los dos sexos no siempre consigue representarlos.
Ante la duda existe un excelente recurso: Invertir la frase y valorar si el sentido es el mismo que se deseaba en un principio.
Para evitar el lenguaje sexista se puede acudir a recursos de los que la lengua dispone, sin embargo estas soluciones no son posibles en todos los contextos, se optará por la más ade-cuada, es decir, aquella que sin atentar contra la gramática, visualice a la mujer en el texto.
Entre ellos se encuentran:
1. Utilización de sustantivos genéricos o colectivostanto masculinos como femeninos que hacen referencia a hombres y mujeres.
Ejemplo: personaje, colectivo, grupo, pueblo, equipo, persona, pareja, criatura, gente, colectividad, asamblea, asociación, adolescencia, juventud, ciudadanía, humanidad, descendencia, el profesorado, el campesinado, etc.
2. Uso de perífrasis,del tipo personal sanitario, las personas, la población andaluza, las personas mayores, el personal docente, el personal administrativo, el ser humano...
Ejemplo: Solo podrán tomar parte en el concurso los licenciados en derecho.
Es más correcto: Solo podrán tomar parte en el concurso las personas licenciadas en derecho.
3. Construcciones metonímicas:Consiste en aludir al cargo, profesión o titulación que se posee y no a la persona que lo desempeña.
Ejemplo: gerencia, dirección, jefatura, secretaría, presidencia, tesorería, ingeniería, abogacía, medicina, licenciatura, coordinación, etc...
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LE N G U A J E NO SE X I S T A
4. Desdoblamientos:Se presenta el masculino y el femenino, alterando el orden para no dar sistemáticamente prioridad al masculino sobre el femenino.
Ejemplo: Los trabajadores de la empresa
Es más correcto: Los trabajadores y las trabajadoras de la empresa
5. Barras, si en los documentos hay problemas de espacio. Ejemplo: el/la cliente, el/la paciente
6. Exposiciones explicativas, para evitar la pesadez que supone los desdoblamientos. Ejemplo: Los afectados..., Los jóvenes...
Es más explícito: Los afectados, tanto hombres como mujeres, ..., Los jóvenes, de uno y otro sexo....
7. Omisión del determinante:Los sustantivos de una sola terminación para los dos géneros necesitan del artículo para diferenciar el sexo del referente. Si es posi-ble omitir el artículo se consigue englobar sin proposi-blemas tanto a mujeres como a hombres.
Ejemplo. Podrán intervenir los pacientes
Debería ser: Podrán intervenir pacientes
8. Determinantes sin marca de género: Junto a sustantivos de una sola terminación, se emplean determinantes sin marca de género. Igualmente se puede recurrir a otras estructuras como natural de...
Ejemplo: Todos los miembros recibirán.... / Nacido en...
Es más correcto: Cada miembro / Natural de..., o Lugar de nacimiento en....
9. Estructuras con se impersonal:
Ejemplo: el médico decidirá...
Es más correcto: Se decidirá...
10. En algunas formas personales del verbo se puede omitir la referencia directa al sexo del sujetoy usar el verbo en la primera persona del plural, en la segunda del sin-gular y en la tercera del sinsin-gular y plural. Siempre que el sujeto esté y no cree nin-guna ambigüedad omitirlo.
Ejemplo: Si el usuario decide.../
Se puede decir: Si decide...
11. Formas no personales del verbo empleando infinitivos o gerundios de interpretación genérica.
Ejemplos:
Es necesario que el paciente preste atención.../ Cuando el usuario lea las instruc-ciones...
Frente a: Es necesario prestar atención /... Al leer las instrucciones...
No se debe olvidar que hay que respetar las normas gramaticales del idioma español, en especial las relativas a adjetivos y artículos:
Adjetivos: cuando tenemos que concertar el adjetivo con sustantivos femeninos y mas-culinos tenemos que repetir el adjetivo en su doble flexión.
Ejemplo: Los alumnos y alumnas aventajados...
Para evitar ambigüedades: Los alumnos aventajados y las alumnas aventajadas...
Artículos:el artículo desempeña un papel fundamental para indicar el género de los sus-tantivos de forma única, como el paciente y la paciente.
En ocasiones, el artículo femenino se une a sustantivos masculinos indicando así un esta-dío intermedio en la creación del término femenino (la abogado, la arquitecto....).
El uso del relativo “que” precedido del artículo masculino tanto en singular como en plu-ral, puede resultar discriminatorio o cuando menos ambiguo. Esto se evita utilizando el relativo quien, que comprende ambos sexos en su única forma. Podemos sustituir el/los que por quien/quienes o por la/s persona/s que.
De modo similar los indefinidos cuantitativos uno/s, todo/s, alguno/s...también pueden sustituirse por el genérico persona o acudiendo al desdoblamiento de los sustantivos a los que se refieren o acompañan.
Ejemplo:
El que lo solicite.../ Unos creen que están enfermos..../ Algunos piensan que...
Puede decirse: Quien lo solicite... / La persona que lo solicite / Unas personas creen que están enfermas / Algunas personas piensan que...
RECOMENDACIONES:
Es frecuente que aparezcan problemas estilísticos tales como:
La barra:Siempre que sea posible ha de evitarse pues afea el texto, dificulta su lec-tura y habrá que utilizarla no solo en los sustantivos sino en todos los elementos con que concuerden (artículos, adjetivos....). Sin embargo es muy eficaz para suplir la falta de espacio.
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La arroba:No es recomendable porque no es un signo lingüístico, además no sirve como solución en el plano oral ya que es impronunciable.
Los desdoblamientos:No se debe abusar de este procedimiento, siendo recomendable uti-lizar otros recursos como son los colectivos, las perífrasis o cualquier otro giro que al mismo tiempo que no oculte a la mujer, no provoque recargamiento o lentitud en la expresión.
El orden de las palabras:Es recomendable no dar prioridad a un género sobre otro e ir alternando.
OFICIOS, PROFESIONES Y CARGOS DE RESPONSABILIDAD
Debido al grado de afectación que tienen las profesiones en el contexto de nuestro tra-bajo, se va a tratar como un apartado especial dedicado a las recomendaciones lingüísticas encaminadas a situar a la mujer en el ámbito profesional.
Las ocupaciones de la esfera pública han estado durante siglos reservadas a los varo-nes, por tanto el léxico que las designa se ha acuñado en masculino. Con la incorporación progresiva de la mujer al mundo laboral se han creado femeninos de oficios y profesiones para los que solo existía el masculino, así: abogada, árbitra, arquitecta, bombera, fontane-ra, médica, notaria, jueza...
Consultada la Real Academia Española por el Ministerio de Educación y Ciencia sobre la procedencia de adecuar el femenino a los títulos académicos, en su dictamen se mostró favorable a la feminización de los títulos, mostrándose partidaria de mantener inalterado el uso en aquellas denominaciones que por su terminación valen tanto para el masculino como para el femenino, como la palabra juez.
1. Los títulos previstos por la Ley Orgánica 1/1990 de 3 de octubre de Ordenación General del Sistema Educativo son:
– Técnico/Técnica
– Técnico Superior/Técnica Superior
2. Títulos universitarios.
– Diplomado/Diplomada
– Licenciado/Licenciada
– Doctor/Doctora
3. Títulos posgrados:
– Profesor Especializado/Profesora Especializada
– Médico especialista/Médica especialista
– Farmacéutico especialista/Farmacéutica especialista
– Enfermero especialista/Enfermera especialista
Sin embargo la feminización del léxico incluso está afectando a sustantivos de una sola terminación para ambos géneros como gerente/gerenta, juez/jueza, jefe/jefa, presiden-te/presidenta, incluidas ya en el Diccionario Académico.
Los documentos que salgan de la Administración de la Junta de Andalucía deben dirigir-se a los usuarios y usuarias con fórmulas que engloben a ambos dirigir-sexos. Las más recomen-dables son los genéricos, los colectivos, las perífrasis y los desdoblamientos.
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– La Hoja de Ruta para la Igualdad de Género en la Unión Europea. Mayo 2006.
– Constitución Española. Madrid 1978.
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– Dávila Díaz Mónica. INDICADORES de Género. Guía Práctica. Instituto Andaluz de la Mujer. Sevilla 2004.
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BI B L I O G R A F I A