INCIDENCIA DE LA HIPOTERMIA EN EL PACIENTE
QUIRURGICO UROLOGICO
RESUMEN:
Objetivo: El objetivo principal de este trabajo, consiste en verificar que los pacientes sometidos a intervenciones quirúrgicas urológicas presentan hipotermia y estudiar las medidas intra-operatorias que previenen dicho estado.
Método: El método seguido para el estudio de la hipotermia, ha sido experimental, mediante muestreo aleatorio simple, con tres grupos de pacientes:
Grupo I, en el que se utilizó manta de aire caliente. Grupo II, en el que se calentaron los líquidos de irrigación.
Grupo III, de control, en el que no se utilizó ninguna medida de calentamiento.
En todos los casos se sometió a los pacientes a un registro de la temperatura basal, coincidiendo con su entrada en el quirófano y después, cada 15 minutos, durante la intervención.
Resultados: Se evidenció que la hipotermia se presenta en el 69.33% de los pacientes. La edad, el sexo, el tipo de anestesia aplicada, la temperatura ambiente y el tipo de intervención, no influyeron en la aparición de hipotermia. La incidencia de la hipotermia varía entre los tres grupos objeto de nuestro estudio: en el Grupo I aparece en el 4.76% de los pacientes; en el Grupo II se presenta en el 85% y en el Grupo III afecta al 100% de los pacientes. Conclusión: Es fundamental para combatir la hipotermia utilizar las mantas de aire caliente de forma sistemática.
PALABRAS CLAVE: hipotermia/ incidencia/ paciente quirúrgico urológico
ABSTRACT:
INCIDENCE OF HYPOTHERMIA IN THE UROLOGY PATIENT
Objective: The primary target of this work, consists of verifying whether patients submitted to urologic operations present hypothermia and to study the intra-operative measures to prevent it.
Method: The method followed for the study of the hypothermia, was experimental, by means of simple random sampling, with three groups of patients: Group I, in which hot air blanket were used. Group II, in which the infusion fluids were warmed up. Group III, control, in which no heating measures were used. In all cases the patients´ basal temperature, was registered at operating room entrance and every 15 minutes.
Results: It was demonstrated that hypothermia appears in 69,33 % of the patients. The age, sex, type of anesthesia, basal temperature and intervention, did not influence the appearance hypothermia. The incidence of the hypothermia varies between the three groups of our study: in Group I hypothermia appears in 4.76% of patients; in Group II in 85% and in Group III affects 100% of patients.
Conclusion: To fight hypothermia it is fundamental to use hot air blankets systematically in all patients.
KEY WORDS: hypothermia, incidence, patient surgical urológico.
María Flor de las Nieves Maroto Caro
INTRODUCCIÓN
La hipotermia peri-operatoria, es una entidad común, siendo su incidencia de aproximadamente entre el 60% y el 93%(1,2) pero sin embargo es una entidad poco estudiada, a pesar de las
consecuencias fisiológicas graves que produce.
La hipotermia está relacionada con: la disminución del flujo
sanguíneo, la arritmia cardiaca, el aumento de la demanda tisular
de oxígeno, la disminución del metabolismo, la alteración de la función plaquetaria, el aumento de la susceptibilidad de infección de la herida quirúrgica y el retraso en la cicatrización(3-8).
Debemos considerar tres definiciones importantes para este
estudio, como son:
- Normotermia, cuando la temperatura central oscila entre 36º - 38ª C
- Hipotermia, cuando la temperatura, desciende por debajo de 36º C
- Termorregulación: es el control de la temperatura dentro
del rango normal 36º -38º C(9).
La hipotermia constituye un efecto adverso en el quirófano
y depende de factores como son: la temperatura ambiente del
quirófano, la técnica quirúrgica, el tipo de anestesia, la mala protección de los pacientes durante la cirugía, la administración de fluidos a temperatura más baja de la corporal y el tiempo de quirófano prolongado(10-12).
El 90-95% del calor metabólico se disipa a través de la superficie cutánea, luego la transferencia del calor es directamente
proporcional a la diferencia de temperatura y área corporal
expuesta, siendo esta transferencia por: radiación, convección, conducción y evaporación(13-15).
Los pacientes urológicos constituyen un grupo de riesgo debido a la irrigación continuada de la vejiga y de la uretra prostática con el fin de mantener la visibilidad, la distensión y eliminar tanto los restos tisulares como sanguíneos y también, por la edad avanzada de los pacientes(3). Aunque, podríamos afirmar que este riesgo se produce en los pacientes de todas las especialidades quirúrgicas.
Este trabajo tiene como objetivo estudiar la existencia de hipotermia en los pacientes urológicos y estudiar los factores que
pueden disminuir su incidencia, así como resaltar la labor de la
enfermería quirúrgica, tanto en su registro como en su prevención, utilizando para ello estrategias de calentamiento como: el actuar sobre la temperatura ambiente, el aislamiento pasivo (16), y los sistemas de calentamiento activo(17,18).
MATERIAL Y MÉTODOS
Diseño: Es un estudio experimental, mediante muestreo
aleatorio simple, comparativo, longitudinal prospectivo. Realizado en el quirófano del Servicio de Urología .
La muestra la constituyeron 75 pacientes, con edades comprendidas entre los 15 y los 86 años, intervenidos durante los meses de abril, mayo y junio del 2007. Se seleccionaron todos los pacientes intervenidos quirúrgicamente durante el turno
de mañana, en los que estaba el autor principal, en los meses
referidos, aplicando los siguientes criterios:
Criterios de inclusión: pacientes adultos, intervenidos quirúrgicamente en el Servicio de Urología del Hospital, cuya duración de la intervención fuera mayor de 30 minutos.
Criterios de exclusión: la edad infantil (el ser menor de 14
años) e intervenciones con duración menor de 30 minutos. Se formaron tres grupos al azar:
Grupo I: pacientes en los que se utilizó la manta térmica; Grupo II: pacientes en los que se utilizó calentador de fluidos. Grupo III: o de control: sin medidas físicas.
Se utilizaron:
- Termómetros de mercurio, para medir la temperatura ambiente y poderla comparar con la de los termostatos. - Termómetros timpánicos, y termómetros de sonda
nasofaríngea.
- Calentador de aire Warm Touch con mantas de aire caliente (modelo Care Drape y Care Quilt).
- Calentador de fluidos (modelo Hot Line/longitud 2.4 m). - Gráficas para el registro de las temperaturas, y demás datos
para este trabajo, realizándose anotaciones de la temperatura basal, al llegar al quirófano y cada 15 minutos durante la intervención
Tratamiento de los datos: En primer lugar se han estudiado
las variables cuantitativas (edad, temperatura ambiente y descenso de la temperatura) frente a la variable cualitativa (presencia o no de hipotermia).
Se aplicó la técnica de la “t” de Student, en las muestras, para lo cual debía de cumplir que la variable cuantitativa siguiese una distribución Normal o que los tamaños de la muestra fuesen mayores o igual de 30, como es el caso pues contaba con 75 pacientes. Este procedimiento realiza un contraste bilateral de la hipótesis nula: medias iguales, frente a la hipótesis alternativa: medias distintas.
También presenta un contraste de comparación de varianzas poblacionales, que es la prueba de Lévene, para probar si las varianzas son iguales o distintas.
En segundo lugar se han estudiado las variables cualitativas (sexo, tipo de cirugía, tipo de anestesia y si se han utilizado medios bien sea con manta o calentando fluidos, o sin ningún medio) frente a la variable cualitativa (hipotermia). Utilizando para estudiar la independencia el contraste Chi-Cuadrado de Pearson.
Este procedimiento realiza un contraste bilateral de la hipótesis nula de independencia o no relación, frente a la hipótesis alternativa de si dependencia.
RESULTADOS
Tabla1
La media de edades de los pacientes fue de 66.3 años, con edades comprendidas entre los 15 y 86 años.
En cuanto a la temperatura ambiente, la media fue de 23.38 grados centígrados. Según las tablas 1 y 2 no existió diferencia en ninguno de los dos grupos (tener o no hipotermia), luego no son factores influyentes en la hipotermia, ni la edad ni la temperatura ambiente.
Tabla 3
El descenso de la temperatura de los pacientes, llegó hasta un máximo de 2.60 grados centígrados, siendo la media de descenso de 1.02 grados centígrados.
Según la tabla 3, sí existe diferencia en los dos grupos, siendo por tanto el descenso mayor en los casos de tener hipotermia, cuya media es de 1.40 grados centígrados y menor descenso cuando no existe hipotermia cuya media es de 0.16 grados centígrados. Empezando el descenso con la inducción y llegando a ser más acusada al final de las intervenciones.
En relación al género: el 38.7% fueron mujeres, de ellas el 10.7% no tuvieron hipotermia, mientras que el 28.0% sí; y el 61.3% varones, el 20.0% no tuvieron hipotermia, y el 41.3% sí.
En cuanto al tipo de intervención: el 30.7% fueron laparotomías, el 9.3% no tuvieron hipotermia, y el 21.3% sí; el 69.3% fueron cirugías sin apertura de cavidad abdominal, el 21.3% no tuvieron hipotermia, y el 48.0% sí.
Con respecto al tipo de anestesia: general el 46.7%, de estas el 14.7% no tuvieron hipotermia, mientras que el 32.0% sí; regional el 53.3%, en el 16.0% no apareció hipotermia y en el 37.3% sí.
Se utilizaron sueros calientes en el 26.7% de los pacientes, en el 4.0% no apareció hipotermia, y en el 22.7% sí; y no se utilizaron en el 73.3%, no apareciendo hipotermia en el 26.7% y sí en el 46.7%.
De acuerdo con el estudio realizado, utilizando el contraste Chi-Cuadrado de Pearson, (tabla 4), no existe relación entre el sexo, el tipo de cirugía, el tipo de anestesia y la utilización de sueros calientes, con la aparición de hipotermia.
Tabla 5
Tabla 6
En el Grupo I como vemos en la tabla 5, sí existe dependencia significativa en el caso del uso de la manta eléctrica, lo cual significa que el uso o no de manta sí va a afectar a la aparición o no de la hipotermia.
En este caso tendríamos que ver, que grado de asociación tenemos de las dos variables, y vemos que es fuerte e inversa. Es decir cuando aumentan los valores de la manta, disminuyen los de hipotermia, según vemos en la tabla 6.
En el grupo III, de control, en el que no se utilizó ningún medio de calentamiento, como vemos en la tabla 5, sí hay dependencia significativa. Del uso de medios de calentamiento va a depender que el paciente tenga o no hipotermia. Siendo en este caso el grado de asociación según la tabla 6 directa, es decir que cuando aumentan los valores de sin medios, aumentan los valores de la hipotermia o lo que es lo mismo, si no se utilizan medios, aumenta la posibilidad de aparición de hipotermia.
DISCUSIÓN
La incidencia de la hipotermia en un quirófano es muy elevada
afecta entre el 60% y el 93% de los pacientes operados(1,2 )
resultado que coincide con nuestro estudio que se presenta en el 69.33%.
Debemos tener en cuenta que muchos de los procedimientos habituales en la cirugía urológica, pueden contribuir a la aparición de esta hipotermia; como el que los pacientes se trasladen al quirófano solo con la bata quirúrgica sin ninguna protección adicional, el prolongado tiempo de espera en el ante-quirófano, la exposición prolongada del paciente hasta cubrirlo con los paños quirúrgicos, los antisépticos utilizados para la desinfección de la zona a intervenir(3). También las drogas o anestésicos que influyen en la variación de la temperatura del paciente quirúrgico debido a la vasodilatación periférica y la redistribución del calor central(3,5,19), las transfusiones masivas, la administración de fluidos a temperatura mas baja de la corporal(20) y el tiempo quirúrgico prolongado(12). El índice de masa corporal (IMC), también juega un papel importante en el control térmico, pues esta masa corporal funciona como aislante o barrera térmica(3,21), los pacientes de edad avanzada son un grupo de riesgo importante, debido a las alteraciones fisiológicas que presentan como consecuencia del proceso de envejecimiento, que disminuye la competencia durante la termorregulación(3,). Todo ello explica que el paciente este predispuesto a sufrir hipotermia en el quirófano.
La enfermería es responsable de las condiciones de traslado
del paciente desde la habitación al quirófano, de su cuidado hasta el ingreso en el quirófano y del control de su exposición hasta cubrirlo con los paños quirúrgicos. Siendo consciente de estas situaciones las puede prevenir utilizando los medios para su control, intentando, que el paciente sea trasladado en buenas condiciones, que permanezca el menor tiempo posible en el ante-quirófano, manteniendo la temperatura del quirófano dentro de los
límites adecuados (alrededor de los 24º), cubrirlo con mantas hasta
que finalice la inducción anestésica, y con las sabanas quirúrgicas lo antes posible(3,15,16), y utilizando sistemas de calentamiento activo como la manta de aire caliente convectivo(22,23). Como hemos podido observar en nuestro estudio, la manta de aire
de la hipotermia. Pero tambíen debemos mantener el resto de medidas como humidificadores de la vía aérea, calentamiento de fluidos y calentamiento de gases(5,13,24).
Algunos estudios confirman que el tipo de anestesia, puede interferir en la temperatura corporal(3,15,17 ). Todos los anestésicos generales disminuyen el umbral de vasoconstricción, los relajantes musculares también contribuyen a la hipotermia, al disminuir el tono muscular y abolir el mecanismo del escalofrío.
Así, la hipotermia durante la anestesia general no produce la vasoconstricción protectora, hasta que la temperatura central desciende de 2-4º C, de los valores normales. La anestesia raquídea y la peridural para cirugía, causa hipotermia por redistribución
del calor corporal desde el compartimento central a la periferia,
aumentándose la temperatura en el área de distribución de bloqueo. La hipotermia en la anestesia regional puede aumentarse cuando hay exposición de vísceras, se administran grandes volúmenes de líquidos, o se irriga con líquidos fríos(25,26). Otro problema, puede ser el bloqueo de los impulsos aferentes (que llevan la información de frío o calor al SNC), al suspender la administración de anestésicos, la termorregulación del paciente
retorna a lo normal, con su rango estrecho inter-umbral y si la temperatura central del paciente no está en ese rango, responderá
con vasoconstricción y escalofríos(4,13,17); así como, también, la administración de fluidos a temperatura ambiente(20). Sin embargo se sabe que a pesar de la infusión de fluidos calentados, sigue existiendo hipotermia ya que no produce resultados inmediatos, sin embargo su administración si produce una menor incidencia de los temblores en la sala de recuperación. En nuestro trabajo también observamos la presencia de hipotermia en los pacientes con administración de líquidos calentados.
CONCLUSIÓN
Como conclusiones de nuestro estudio, podemos decir que en
nuestro medio, los pacientes sin medios físicos de calentamiento y
con calentamiento de sueros presentan hipotermia; mientras que en los pacientes que empleamos manta de aire caliente la incidencia de hipotermia disminuye de forma significativa. Además se evidenció que el sexo, la edad, la complejidad quirúrgica, el tipo de anestesia, la temperatura ambiente, la infusión de líquidos calientes o no, no constituyeron variables que pudieran interferir en la aparición de hipotermia.
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