• No se han encontrado resultados

El Códice Borgia

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2020

Share "El Códice Borgia"

Copied!
133
0
0

Texto completo

(1)

_ „ gf&BpSKUQl

(2)

JOSE LUIS MELGAREJO VIVANCO.

EL CODICE BORGIA.

E I B L I O T E C A

ISSlll'.'TO lit n !«(!,'<<; <'f,I UMVtHVOVJvlKV ..AN-'

(3)
(4)
(5)

Por urgencia de investigacidn, aqui en Jalapa debfa consultarse una copia heliogrdfica de un dibujo a llneas. L a — terquedaa intent<5 una lectura completa. La primer tentativa — pareci6 alentadora, cuando aparecid, y pudo consultarse, l a — magnffica edici6n realizada en Mexico, el ano 1963, por el Fondo de Cultura Econ<5mica, del C6dici Borgia y los Comenta rios del americanista Sduardo Seler, mismos que justifican

con creces la muy alta estima en que sa le tiene; pero, medio-siglo de trabajo mexicano acicate<5 al impulso de continuar la tarea, para el Instituto de Antropologia de la Universidad-Veracruzana*

L a descripcidn e historia del documento, fueron bien — logradas por el sabio alem&n. Cabrla el agregado de la u b i c a — ci6n geogrdfica y temporal* En lo primero, Alfonso Caso, e s — tudiando las pinturas de Tizatlan, Tlaxcala, seiial6 tal d r e a — cultural como la zona donde se pintarlan los C<5dices del "Gru-p o Borgia"; y el "Gru-pro"Gru-pio documento, en su ldmina 50, coloca u n instante de procreaci&n, entre Xtflotl y Tlazoltiotl, en un-lugar de tfzatl (Tizatlan), pese a la falta de toponimicos;

o-en sus dataa calo-endaricas, hist<5ricas, muestra fntima relaci<5n con Tlaxcala. Por cuanto a la fecha de su manufactura, d e s d e — luego, es prehispdnico, y la circunstancia de que los espaiio— les lo hubieran tornado para enviarlo a "Juropa, su.jiere h a b e r — estado en uso. Hay mds, una cita indudable, como es ensro

30 de 1496, eclipse de Luna comprobado por el Obs^rvatorio

Astron6mico Nacional, permite afianzar, correlativamote, l a s — otras fechas.

Un aspecto metodoldgico. Se distingui<5, en los prime ros ensayos, una estructura matematica y calenddrica. Se adopt: como sisterna de trabajo, suboniinado a ella la parte c i r c u n s — tancial, casi ornamental. E n caso alguno se olvidaron los

dioses, las funciones o atributos conocidos; pcro se did prio-ri dad a± momento, a la causa por la cual eran evocados, o

(6)

invocados. Este sistema sugiri6 una ventaja; eliminar, hasta— doncie humanamente puede ser posible, factores personales o — subjetivos; 110 se trataba de buscar la propia creencia o al propio criterio, sino de forzar la posibiiidad para saber, lo-mds desapasionada e impersonalmente posible, qud decfa el d o — cumento, qud quisieron decir o sugerir los indfgenas que lo idearon y escribieron. Algo mds, hubo el empeno, perseguido — en largos afios de preocupacidn por el mundo indlgena mexicano, de llegar a entender, a sentir, el pensamiento, el sentimien— to de aquellos hombres, y no de amoldarlo a otra mentalidad,— a otra dpoca. Esto explica la redaccidn adoptada, y ojald

pudiera justificarla.

Todo lo anterior no abona las libertades a u t o p e r m i t i — das. Algunas audacias quedardn en eso. Se han corrido riesgos: para no correrlos la linica ruta infalible ha sido la inaccion, Queda todavia mucha tarea por delante. Algunas ldminas fueron-pasadas como ascuas. Tal vez debi<5 sazonarse mas, aguardar

el-encuentro de raayores datos, desarrollar temas enunciados u n i — camente; se compro.idi<5; pero la compulsa de autocrftica p r e — firi6 decir de una vez un punto de vista; los j6venes, las — nuevas generaciones, lo haran a su turno y bien.

Otros aspectos, en especial atanederos a cuestiones cronoldgico-historicas, que apuntan en el documento como v e — leidades del tlacuilo, son tratados en otro trabajo que se — piensa concluir. La investigaci<5n antropoldgica v e r a c r u z a n a — cree haber encontrado algunas clavss para traducir, con su ficiontr: segunidad, las inscripciones aborigenes; mas, aprove char esta circunstancia h .biera implicado largas disgrega ciones, y no habrfan estado en su sitio; en ello deberd mirar se una limpia sinceridad; ni juego sucio, ni majia negra.

(7)

ciar la tfltima palabra; se desean muchas, nuevas y certeras palabras en "bien del conocimiento.

iuni.MfTtfCA

(8)
(9)

Las primeras ocho laminas del Cddice Borgia forman e l — inicial cuaderno. La tarea del Tlacuilo consisti6 en trazar,ar tes, los cuadretes a manera de un canevd para su labor. L a

lectura es horizontal, principiando por la derecha inferior hacia la izquierda; en la siguiente linea horizontal, de la — derecha rumbo a la izquierda, y asi sucesivamente. Antes de — intentar su lectura, £ cuantos cuadretes hizo el pintor? C i n — cuenta y dos horizontales por siete verticales, para un total-de 364, es total-decir, 52 fases lunares total-de a 7 dias cada una. ^Pudc tener importancia o significado, dividir el trabajo por hacer, en ocho ldminas, o caprichosamente resultaron ocho? Su examen-revela el siguiente cuadro:

Primera ldmina.- 7 por 6 igual a Segunda Tercera Cuarta Quinta Sexta Sdptima Octava

7 por 7 7 por 6 7 por 7 7 por 6 7 por 7 7 por 6 7 por 7

42

49.- suman 91 42 49 42 49 42 49 91 91 91 364

es d e c i r ; — si se agrupan de dos en dos, resultan con totales de 91 dxas,-o tdrmindxas,-o de una Estacidxas,-on del afidxas,-o, pdxas,-or una parte; pdxas,-or la dxas,-otra, cada dos pdginas contienen a 13 columnas verticales, para ser-fieles a la trecena.

Otra separacidn muy visible corresponds: a dos t a m a n o s — de cuadretes: los de la fila horizontal inferior y los de l a -superior, son m&3 grandes, ocupados por figuras diversas; los-interiores mds chicos, muestran de inmediato a los dfas de la-veintena; pero el total de los tfltimos arroja la suma de 52 — por 5, igual a 260 dlas, o sea u n Tonalpohualli, tedricamente-repartido en 52 semanas de a 5 dfas, a\in cuando no en la real

(10)

Debia considerarse, ya, que al Tonalpohualli fueron —

dedicadas estas primeras ocho ldminas; pero, en tanto el cont.

nente siga siendo fundamental para el contenido, debera parti:

se de la cifra mayor, en este caso, 364 dias de un ano

lunar,-si esta denominacion tuviera suerte. Sin embargo, en Mesoamd—

rica, ninguna cronologxa puede soslayaif al Tonalpohualli; por

eso estd presente, para contar los dlas del Ano Lunar, a

par-tir de cipactli, terminar los 260 dias en Xdchitl y volver

a-principiar, asl, hasta el infinito, como se hacxa en la Suent

Larga de los olmeca o de los mayas.

Eduardo Seles, en sus Comentarios al Cddice Borgia

(T. I.p.19) explico la funcidn de la huella de un pie, dentro

de algunos cuadretes destinados a sfmbolos de la veintena, en

el curso del Tonalpohualli. La realidad material es asi:

Primero.- Cuatzpallin

mas 9.- Acatl

mas 9.- Ehecatl

mas 9.- Ozomatli

mds 9.- Xdchitl

mas 9.- Atl

mas 9.- Tdcpatl

mas 9.- Mazatl

mds 9.T Cozcacuauhtli

mds 9.- Cdatl

Segundo.- Cdatl

mds 7.- Malinalli

mds 7.- Quidhuitl

mds 7.- Miquiztli

mas 7.- Acatl

mds 7.- Xdchitl

m&s 7.- Mdzatl

mas 7.- Ocdlotl

Tercero.- Ocdlotl

mds 9.- Calli

mds 9.- Malinalli

(11)

mds 9.- Itzcuintli mds 9.- Quidhuitl mds 9.- Tochtli mds 9.- Ollin mds 9.- Miquiztli mds 9.- Cuauhtli

Cuarto.- Cuauhtli

m&s 7.- Ehecatl mas 7.- Atl

mas 7.- Cozcacuauhtli m£s 7.- Calli

mds 7.- Itzcuintli mds 7.- Ollin

mds 7.- Cuetzpallin

y seguiria de manera ininterrum pida. Estas huellas de pie afectan, por turno, a todos los —

dlas de la veintena; pero integran cuatro grupos, encabezados por Cuetzpallin, Cdatl, Ocelotl, Cuahtli, contando:

9 por 9 igual a 81

7 por 7 igual a 49.- suman 130 9 por 9 igual a 81

7 por 7 igual a 49.- suman 130

260 dias. Visiblemente-son dos grupos: los encabezados por Cuetzpallin y Ocdlotl, — que inciden cada nueve dlas, para un multiplo m&gico de nueve^ por nueve, y los capitaneados por Cdatl y Cuauhtli, con ocu 3. rrencia cada siete dlas, para un caballstico siete por siete.-Principiar las huellas del cdmputo en Cuetzpallin, postergando a cipahtli, de"bid tener la poderosa razdn de haber sido el dla con el cual se iniciaba el ano Calli, entre quienes hubieran—! tenido un calendario semejante al tenochca, y ocdlotl es el — dla por el cual se comenzaban los anos Acatl. El otro grupo,— de mds lejana explicacidn, sugerirla que, a la manera de un — calendario propuesto para Piedra Labrada, Ver., y basado en — la Cuenta Larga-Tonalpohualli, guardarian relacidn similar, ur

(12)

conteo de fases lunares, en tanto el de nueve y nueve, repeti-do cuarenta veces, da el Tun, o ano de 360 dias; pero su con-tar debid aludir a los nueve Regentes de las Horas, como se — propuso en Los Calendarios de Zempoala.

Lo anterior es "una sub-estructura, seguramento solo — para el uso sacerdotal; el publico debid conformarse con algo menos complicado, cuya explicacidn parecerxa mas facil tradu— ciendola en forma de drama, donde los actores fueran las figu-ras de los cuadretes grandes (abajo y arriba), y los dids d e — la veintena, en la horizontal inferior, actuando como apunta— dores o narradores. Asi se intenta:

Cipactli.- Beben hacerse sacrificios (arriba) para

Quetzalcdatl (abajo), inventor o reformador del calendario, qi® c

lo puso en el orden cipactli, concurriendo a los templos. Ehecatl.- Recuerden el soplo del aire, (abajo) simboli-zado por el nahui ollin, sobre la circunscripcidn de la tierra (dos coralillos), viento que mata (miquiztli) la vegetacidn,— (arriba) donde los rayos del sol, en forma de ave solar, ve nfan a tomar el nectar de las flores, como en las ofrendas de-los tempde-los.

Calli.- Se debe recordar el Fuego del Hogar (Xiuhtecuh-tli, abajo) y el Fuego del Cielo (arriba) que partfa, que aiin-a los templos destruiaiin-a.

Cuetzpallin.- Seler (T. I. p.29) anotd: "la vestimenta-roja y la ofrenda destinada a quemarse, por lo menos sugieren-que es Cihuacdatl o Chantico, diosa del fuego de Xochimilco" y en la parte superior tal vez "a Cihuacdatl, la primera m u j e r — que dio a luz gemelos" (p. 30). La figura del cuadrete infe rior podria referirse al fuego del campo, en tanto la superior por haberse quemado esa parte del Cddice, quedard como proble-ma; pero en vista del dfa, lagartija, pudiera tambidn tratarse

(13)

los-hombres.

Cdatl.- Sdlo quedd el cuadrete inferior con Cinteotl,-del superior nada se salvd. En el Cospi, la deidad es Mictlan-tecuhtli, y el cuadrete superior tiene a la divinidad capturai do a un prisionero.

Miquiztli.- La figura del cuadrete inferior casi se "borrd. El dibujo mandado hacer por Kingsb or ought sugiere a un— personage ofrendando hacia el cielo; arriba, estd Macuilxd

chitl, advocacidn solar.

Mazatl.- Seler ha insistido, seguramente con certeza,— en identificar a mdzatl con el rayo, como primitivo g d n e s i s — del fuego, capaz de incsndiar los hogares (abajo) y los templa (arriba).

Tochtli.- Evocacidn del fuego, las comidas, el pulque son pequenos pecados, pasajeros peligros (abajo); pero asf como en el hogar (arriba) el alacr&n es fatalidad superable,— se debe tener cuidado con estas alegrias.

Atl.- El agua de los manantiales (abajo), el agua pota-ble, debe ser venerada, porque (arriba) con el sol, se p r o d u — cen los alimentos. El Cospi cambia de figura, lo cual ensena— que siendo igual tema en las dos pictograffas, fueron usadas— en diverso momento.

Itzcuintli.- Obligacidn de ayluios (abajo) a honra de Macuilxochitl (arriba); el perro ayuna mientras no come su

amo; el hombre mientras no son propiciados los dioses.

Ozomatli.- Evoca un estado primitivo del hombre, cuando la criatura desnuda enfrentd a la tierra (coralillo); pero elSol (arriba) traspasd su corazdn para que su sangre, como un -rio, baje, del cielo a las montanas, del cerro a la planicie.

(14)

opera el milagro, merced a Xochiquetzalli, ma&re vegetal, procreadora, y a Xipe-T6tec, cuando en la primavera, luce la-nueva piel de los campos.

La primera parte del drama parece corresponder a la ober-tura, prolegdmeno en el devocionario propiciador de la vida — del hombre. A continuacion, la huella del pie lo indica, prin-cipiard el primer acto.

Acatl.- La guacamaya, simbolo tambiln de Ixcozauhqui, el Gariamarillo, el Sol amarillento por el polvo y el humo de-la quema de "rozas" y acahuales, anuncia un momento crucial — para el agro; por eso Xiuhtecuhtli (arriba) hace fuego sobre— la Xiuhc<5atl de la sequia.

Ocelotl.- Con su piel quemada en la hoguera, corresponde-rfa en algunas ocasiones con T6xcatl"que quiere decir cosa

seca, la cual fiesta toda se enderezaba a pedir agua del cielo al modo que nosotros haceinos las rogativas", en el texto del -Cddice Ramirez (p. 139); de ahf los ritos a Tezcatlipoca,

de-cuyo aliento partiria la ceremonia del Chicomex<5citl, y el haberle arrebatado a Xochiquetzalli su adorno distintivo,

las-dos plumas de quetzal, simbolo a su vez de las hojas de la ma-ta de maiz, que alia en su templo(arriba) la diosa no tiene,— porque la sequia marchitd las hojas adn a la milpa de tonalmil

Cuauhtli.- El dguila ^"olar contempla el drama; la tierra, en consunci<5n; Xochiquetzalli, como uif Cihuatetdotl cualquie— ra, puede morir en el parto, colgada en la soga de las partd— rientas, sino captura frutos como hijos; pero su muerte serd fecunda; en el inframundo de la tierra, la ya sembrada semi 11a de maiz nacerd en plantita, infante divino banado en san gre, como crio rscien capturado por el espiritu de los esforzs dos difuntos.

(15)

florece-rdn los alimentos, podran hacerse ofrendas y el dios mismo tomard la esencia florida.

Ollin.- Evocalia los temb-Lores, terremotos, por eso

las deidades emanan ruidos por todas partes; la inferior, con-sonaja, como los truenos del cielo; la superior, con hacha y — cuchillo de pedernal; ambas aluden a sertenejas, grietas de — la tierra por la sequia, como por el terremoto, movimiento que corta la tierra o desgaja las rocas.

Tecpatl.- El cielo y el tecpatl (Luna) recuerdan, que durante una fase lunar, se cortard la sequia en la tierra, mo-rird ese fuego (arriba), ya no tendrd lena que lo alimente, se lo tragard la tierra.

Quiahuitl.- Llegaran las lluvias del cielo, promesa de abundantes alimentos, vida del hombre y de las aves del cielo.

Xochitl.- En los campos, deben cortarse todas las plan tas, incluso las flores, para tener lista la tierra y poder — sembrar; pero no se debe provocar la ira de Macuilxdchitl,

debe tendrsele propicio.

Cipactli.- La primera luz del alba, el principio. Con ofrendas a los dioses, nace la tierna plantita del maiz, la did a luz Xochiquetzalli, brot<5 al mundo como del caracol sale su molusco.

Termina el primer acto, comenzara el segundo, ha de ini— ciar su marcha, lo dice la huella de su pie.

Ehdcatl.- Tambidn mensajero, da la buena nueva. La g a - — rra del Sol, dejando en libertad a la tierra (cipactli) inicif la cuenta importante, la de la vida del maiz. Fue conveniente-contar el tiempo pasado, por ejemplo, dell55 a 1$15; los

(16)

anos, 260 en total; pero no lo es menos el tiempo del cultivo, cuando Xochiquetzalli ha principiado a nutrirse con los jugos-de la tierra, para lograr la cosecha.

Calli.- Es la dpoca de siembra. El Dios del Fuego tiene— mucha tarea en los hogares, casi parece un peregrino, un comer

ciante, anda de casa en casa, porque los campesinos hacen la "comida de siembra", de la cual participa Macuilxochitl, con -el rayo solar en la mano.

Cuetzpallin.- Mientras la milpa crece, producto de cdpu— la fecunda, el hombre sufre su peor carestxa; los alimentos escasean, palidecen las criaturas con el hambre que casi l e s — extrangula sus gargantas; la propia y joven planta de maxz tambien corre peligro de perecer, su cuerpo quedarxa como

los huesos de los difuntos. Unicamente los dioses, con celes— tes hachas, podran cortar esa soga del hambre, la falta de lluvia sobre la milpa.

Cdatl.- Como la serpiente moribunda, que deja su viejo zurrdn para seguir viviendo con traje nuevo, asx la tierra y — el sufrimiento del hombre. Benigno, el cielo suelta sus agua— ceros cuando los hoinbres llevan ofrendas a las tierras labran-txas, y hacen las prescritas penitencias.

Miquiztli.- El campesino, desnudo, amenazado de muerte,— fue con su pobreza; y sus quejas, que partxan los muros de los templos, llegaron hasta Macuilxochitl; dl cortd este p e — nar y de las reservas de los templos fueron proporcionados alimentos.

Mdzatl.- La patetica imploracion es llevada por el venadc mens^.jero; conmueve a los dioses, y el espxritu de las

aguas,-donde se funden Tlaloc y Chalchiuhtiicue, llega en auxilio de-la milpa jiloteando. Es rescatada de-la mata de maxz agonizante: puesto a s^lvo el corazdn del maxz.

BIBLIOTECA

(17)

Tochtli.- Asx fue; y no solo el venado llevo ruego a los-dioses del Sol; tambidn el cone jo, mensajero de la luna, se — conmovio frente a la pareja familiar, que asustada bused, por-todos los caminos del rito, a Tonacacihuatl, propiciadora d e — alimentos, cuando sus lamentaciones, al elevarse, partxan e l — corazon de los templos.

Atl.- El agua es vida; por ella crecen las plantas dado— ras de alimento, y los hombres, con sus ^frendas al solar

dios de^la vegetacidn, Macuilxdchitl-Xochipilli, logran este— proposito.

Itzcuintli. El perro es casi un anexo del hogar, cuida -junto al fuego; pero ahora es el fuego de la canxcula manteni® do en ebullicidn al mundo, sobre los muertos despojos vegeta— les; los alimentos en gestacion, mueren hervidos. El Sol, gue-rrero mdximo, lanza sus dardos, parece trabado en ardiente combate.

Sugiere un intermedio el documento, no como descanso, si-no como recapitulacidn puesta en marcha:

Ozomatli,- Se aplacd la batalla. En una fase de la Luna,-voivid la cordialidad entre la Tierra y el Sol; merced a l a s — ofrendas, las culebras fueron atadas, unidas; pasaron los

efectos de la canxcula, de la muerte veloz devorando al hombre desvalido.

Maxinalli.- La yerba mala crecxa; en la sementera se

habxan marchitado las flores, y las guacamayas, hijas del Sol, bajaban a los rojos funerales, mientras ondeaban las banderas-mortuorias de la tierra.

Acatl.- Fue grave canxcula. En la sementera, sdlo las

(18)

Ocelotl.- En el silencio de la noche, otra vez habxan quedado, solos y desnudos, el hombre y la tierra. Solo se raan-tenia elevada, la fe para los dioses, para Xochipilli.

Cuauhtli.- Aquella luz de fe, de inteligencia, recortaba-como, en mayo, mediante la fiesta de Toxcatl, Tezcatlipoca liquido a la seqxixa, cerceno sus efectos. En la canxcula, p a — recxa volver y quedarse. Por ventura, el Sol, volviendo a p a — sar por el zenit de Teotihuacan, tomaba la ruta del sur, amor-tiguando los ardores de su pelea en el septentri6n.

Cozcacuauhtli.- En esa hora de agonxa, de muerte, los astronomos alentaron con su sabidurxa, prescribiendo ceremo nias. Momentos cruciales del pueblo, como el ce Tecpatl de 1116, 312 afios antes. Ahora el Sol, el Huitzitzillin precioso, fue inclindndose a la izquierda; mengu6 el calor, la sequxa.

Ollin.- En otra fase de la Luna, cuando dejd de salir ensangretada, se reanudd la esperanza; la tierra ya no sufrio-la herida, ya no estuvo agrietada, y el casi muerto corazdn de la mata de maxz, volvid a palpitar.

Tecpatl.- Volvieron a su curso las hojas y las flores; el hombre, ajradecido, llevd su sacrificio hasta los cerros.

Quiahuitl.- Ya era la temporada ciclonica. En ocasiones,-la lluvia retornd con furia. Crecieron los rxos, y alguien se-ahogd; pero, en el corazon de la corriente, las aves del Sol,-de Chicomexdchitl, se bailaban.

Pasado el peligro, quedaba el recuerdo. El cultivo del — maxz, en el tercer acto, realizarxa su momento triunfal:

(19)

Cipactli.- De los fo;ones muertos, como en el primer dfa del hombre, voivid a hervir el maiz, carne del pueblo. Macuil-xdchitl, advocacion del Supremo Dios, guardd sus dardos.

Ehecatl.- El sacerdocio de Quetzalcdatl, depositario d e — su sabidurfa, inicid nueva cuenta, y a la muerte de la Luna,— para la Luna Nueva, las flechas del Sol hicieron que soltara— el cielo su agua rica, bienhechora.

Calli.- Dentro de los hogares, en plena obscuridad, como-si se viviera en el Mictlan, el espiritu de los familiares muertos, ayudd a cortar la soga que ahorcaba la milpa, la sal-vd cuando se ahogaba.

Cuetzpallin.- Asi es todo momento de concepcidn. Ya el tecoiote con su silbo, anunciaba la muerte; pero, como en e l — genesis de los dioses, al reanudarse los ciclos, Xolotl se arrojd a la hoguera, para la redencidn0

Cdatl.- La sementera, renovadJg-As- su piel, con agua, vie renacer y vigorizarse la milpa, granar a la mazorca, las mazoi cas amarillas, las mazorcas blancas, las mazorcas rojas, las -mazorcas negras, y el hombre, gustoso, volvid a los cuartea

dos templos, para cumpiir con los ritos.

Miquiztli.- La creciente arrastrd el utilaje; seguia corriendo el tiempo, como en los momentos clave para la histo-ria de Tlaxcalan.

Mazatl.- Habia regresado el mensajero del Sol; Chicome xdchitl habia mostrado su amistad. El Sol brotaba de su hogar, como de un caracol. El hombre, desnudo y aterido, podia con fiar en sus teocallis, enlace de la tierra y el cielo.

(20)

Despues del tercer acto, ya s<5lo quedaba el epilogo, cuatro dias como accidn de gracias postreras:

Atl.- A efecto de las peniten^cias, y con ayuda del agua Xochiquetzalli sac6, del vientre de la tierra, la cosecha; — pero tuvo el valioso concurso de los guerreros muertos,

Itzcuintli.- El perro fiel, ultimo companero, aun en el-viaje de la muerte, se mantuvo a su lado, cuando parecia que-los dioses arrojaban al hombre de su seno, cual si cayera en-el fondo de la noche, a no inpedirlo la misericordia den-el tem-plo, de Macuilxochitl, dios agrario.

Ozomatli.- Cual en tiempo del hombre primitivo, en aque-11a tragedia como rio de sangre, la Luna, cuyas leyes c a p t a — ron sus ministros, ayudd a salir venturosamente de la prueba; por eso, a elxa tambidn se ofrecian las pajas y el copal de — los incensarios.

(21)
(22)

Se constituye con las paginas 9, 10, 11, 12 y 13 del Codice. Trata, en particular, de los dfas de la veintena, con-una de las multiples aplicaciones posibles. La lectura se ini-cia en el cuadrete inferior derecho de la pagina nueve, sigue-a lsigue-a izquierdsigue-a, por los cusigue-adretes inferiores, psigue-arsigue-a regressigue-ar,— por la fila superior de cuadretes, hasta el superior derecho

-de la propia lamina nueve;

Cipactli.- Erente al sfinbolo del catdn, en su trono, e l — Sol, Tonatiuh, bajo su advocaci6n mas antigua; oor eso, arriba de Huehuetdotl, en el cielo, esta la pareja descrita por

Sahagun: "Y esta astrologia o nigromancia fue tomada y hubo-r— origen de una mujer que se H a m a b a Oxomoco, y de un hombre que se llamaba Cipactdnal, y los maestros de esta astrologia— o nigromancia que contaban estos signos, que se llamaban tonal pouque, pintaban a esta mujer Oxomoco y a este hombre Cipactd-nal, y los ponian enmedio de los libros donde estaban escritoe todos los caractsres de cada dfa, porque decian que eran seno-res de esta astrologia o nigromancia, como principales astrd— logos, porque la inventaron e hicieron esta cuenta de todos los caracteres" (T. I. p. 307). Aqui el Tlacuilo cumplid.

Ehecatl.- El trono estd ocupado por el Lios del Viento;— en este caso, el viento que hiere y aun puede causar, y causa, la muerte de la vegetacidn, cuando para el ciclo de lluvias— e inicia la sequia. Por otra parte, a Quetzalcoatl-Ehecatl tanbien se atribuia la creacidn del calendario^

(23)

Cuetzpallin.- Despues de haber evocado a siete de los elementos fundamentales: sol, aire, tierra, dla, noche, luna,-y agua, toca su turno a la fecundidad, la concepcidn, el

acto-creador proyectdndose al infinito, como en la siempre renovada leyenda de la creacion, cuyo slmbolo mas consplcuo serla la mexicana lagartija. El coyote, representacidn de la Injuria,—

de manera especial cuando los fuertes calores, aparece nutrien dose con la sangre del ave solar y el cuerpo de la tierra. Pa-ra esta funcidn, actulT como nahual del hombre, y el acento en-los drganos de la reproducci(5n resulta expllcito.

Cdatl.- Ahora si con trono, a\5n cuando no lo use, una divinidad femenina de muy amplio espectro. En la frente, l a s — dos p^iumas de Xochiquetzalli; el tocado de Chalchiuhtllcue, — y en el fondo, acaso Chicomecoatl, Tonacaclhuatl, que con sus-alimentos, obligan al culto, donde un sacerdocio, como poyue— los, como hijos del dguila solar, alimentara el fuego sagra— do, el ayuno, y entre las ofrendas, quemardn el incienso.

Miquiztli.- La muerte. Se trata de una deidad femenina — con la mds igualitr.ria y humilde vestimenta; llega como el hdlito de la noche, acaso, como el caracol llamando a los debe res del hombre, Un ave solar, la del creptfsculo, lleva pendier te un slmbolo de la negrura, mientras en torno al brasero sagrado, va enrolldndose la culebra del tiempo, se consumird— la lefla y el incienso aromard frente a Toci, abuela.

Mazatl.- Aqul el venado mensajero parece guardar m&s Inti mo nexo con el rayo. El dios Tldloc sehorea la escena; arriba, la explicacidn didfana: es dios de la lluvia y del agua de los arroyos, de los rfos; corre. arrastrando espuma y caraco— lese Hay ofrendas al agua, y en el templo, al rayo, qiae corta,

desquebraja, e incendia; en este caso parecaifundirse los

(24)

Tochtli.- Preside Maydhuel, diosa del pulque. La olla de "bianco ndctar en las fiestas, atravesada, transida por e l — rayo solar como una bendicidn. Flores, "banderitas de papel, y-las hebras de sangre acentuando como el pulque (octli) tam"bidn es pura vida.

Atl.- Senorea el dios del fuego, como lo escribid Seler. la combinacidn es curiosa; se trata del fuego del hogar, donde su quemadura es como el piquete de los alacranes. Fuego y agua el agua caliente de los banos termales, o el agua para el

tambidn curativo baho temaxcal, eliminador de las enfermeda des, de los venenos.

Itzcuintli.- El perro, companero del hombre, resignado hasta conformarse con sus inmundicias. La relacidn es con l a — muerte, por eso, en un trono de osamentas, regentea Mictlan

tecuhtli. El atado del muerto se deposita en la tierra, con — la handera de su embajada, con la lena para el fogon descono— cido, con la fiel compania del perro.

Ojromatli.- Por el adorno bucal, se podria pensar en

Macuilxochitl; es una divinidad solar; pero, con mas precisid$ debe tratarse de Tonacatecuhtli, el Dios Greador, que alld en tiempo remoto, fracasd creando unos hombres primitivos,

luego identificables con los monos. E l dios fue bueno, cred — los alimentos del agua, y adiestrd a los primeros Pescadores.

(25)

-lo recordd, escribid claramente (T. I. p. 238-39) "Este ome tochtli tomiyauh, tenia tambidn cargo de aprestar todo lo

arriba dicho para cuando se hacfa la fiesta del dios del vino, que se llamaba Ometochtli tomiyauh, en el mes arriba dicho".— Hay suficiente nota para este cuextecatl beodo, que vino de Tamiaiiua para el Altiplano, como Xdlotl. La caceria era en Quecholli, con fiesta para Mixcoatl, el Tezcatlipoca Rojo en -la Historia de los Mexicanos por sus Pinturas (p. 209)"al

mayor llamaron Tlaclauqiae Teztzatlipuca, y los de Guexocingo— y Tascala, los cuales tenfan a este por su dios principal, le-llamaban Camastle; este nacid todo Colorado"; nada raro don de los olmeca histdricos mantenian fuertes vivencias. Que pre-pararan la guerra en Quecholli era ldgico, seguxa Panquetza liztli, por eso el otoho estaba entre verano e invierno.

Acatl.- El Tezcatlipoca Negro, antes de su mutilacidn. — Los ojos vendados de sol en la noche, inaican ignorancia de lo desconocido y el menguar de la luz por el invierno prdximo. — El hombre, desvalido entre las inmundicias de la vida, puede -hallar salvacidn en los templos; la fuerza divina corta e s a s — angustias.

r

Ocelotl.- El tigyte de la noche, sigiloso entre las fases-de la Luna. Presifases-de su personificacion, la diosa Tlazoltdotl,-de nacionalidad huaxteca, segrin el pasaporte Tlazoltdotl,-de su pectoral.-Esta llena de peligros la noche, incluso, desde las techumbre^

el tecolote aterra con su silbo fatal.

Cuauhtli. Aquf el dguila solar ajusta una cuenta de 13 -lunaciones de a 28 dias, para 364 de un ano. La regencia en — manos del Tezcatlipoca Rojo, base de sustentacidn para el inmi nente Xipe-Tdtec, porque despues del invierno vendrd la pri mavera, cuando la tierra devore al cone jo lunar, como a muerte

en la guerra.

(26)

lunaciones representadas por 13 cuchillos. La diosa es un

atuendo de Mictecacihuatl; hay la ofrenda de un ave y el perrc de color "leonado" para conducir al anima difunta.

Ollin.- El cielo se habia detenido; se puso en movimien— to gracias a Xdlotl, el bubosito: ahf estan los tenamaxtles — de la hoguera, en ebullicion esta todo su cuerpo; el dios mis-mo llora por el humis-mo que lo tizna; es deforme comis-mo este

Quinto Sol, mas, luce con orgullo el hueso de sus antepasados, que rescatd para perdurar la descendencia de los hombres, y —

el mismo se ha transformado en dios.

Tecpatl.- Simbolo de las lunaciones. El huaxolotl es e l — ave propiciatoria en las conmemoraciones mexicanas. Este

asociar de la Luna con Tezcatlipoca, no solo era ldgico, te nia expresidn en el guajorote, as! lo testified el

interprete-del Oodice Telleriano-Remensis (lam. XXVI) "chalchiuhtotoli — o tezcatlipoca que quiere dezir espejo humoso o que hecha

humo", y el de su gemelo, el Cddice Vaticano-Rios (lam.XLYII)-"Chalchiuhtotoli tanto como Tezcatlipoca".

Quidhuitl.- La lluvia merece cualquier sacrificio, el maximo, a Tonatiuh. Desde los tem_los, el caracol sagrado r e —

suena convocando al ayuno.

Xdchitl.- En las cuatro posiciones del Sol, adornando al drbol de la vida. Xochiquetzalli, lo femenino, eterna como-las abuecomo-las que por primera vez molieron maiz, y han continua-do molidncontinua-dolo hasta el sangrar de los metlapillis.

(27)

Munoz Camargo, despues de la separacidn michuaque, o hasta un lejano 388, tras el ajuste de 387, presencia de los primi tivos toltecas en Huehuetlapallan, que casi sorpresivamente Ixtlilx6chitl(T. I. p. 28) dio sin equivocarse: "Su llegada fue en el ano ce Tecpatl correspondiente al 387 de nuestra

(28)
(29)

S6lo en la pagina 14, y sus figuras han sido tomadas c o — mo, Los Nueve Acompanantes Nocturnos. Al estudiar el horario—

de Zempoala, Ver., y en este C6dice, la conviccion aumenta: eran ocho las horas del dla y nueve los acompafiiantes; el

asunto serla de concepci6n; los mesoamericanos, en llnea recta se proyectaban al infinito; los occidentales, en circunferen— cia; las dos formas resultan valiosas; pero el mesoamericano— se habrla sentido encerrado, atrapado en un clrculo. El esque-ma es esque-mas expresivo:

1 2 3 4 5 6 7 8 9 Acompanantes

y, ,f. . » 2 1 1 2 > . .1.

1 2 3 4 5 6 7 8 Horaa

cada hora indlgena tenia tres horas occidentales; asl, 8 por 3 daban las 24»

Conviene recordar a Sahagun (T. I. p. 241-42) "Relacidn— del taher y cuantas veces t^nlan en el templo entre noche y — dla, que era como tailer a las horas... Esto se hacla cada

dla, a la salida del sol; ofreclanle incienso cuatro veces cada dla y cinco veces de noche: una vez a la salida del sol,-otra vez a la hora de tercia, sol,-otra vez a la hora de mediodla— (y) la cuarta vez a la puesta del sol. De noche le ofreclan — incienso la primera vez cuando ya era de noche; la segunda, cuando ya todos se querlan echar a dormir; la tercera, cuando comenzaban a tailer para levantarse a maitines; la cuarta, u n — poco despu^s de media noche; la quinta, un poco antes que rom-piese el alba". Desde luego, equivoca la de media noche llamar]

dole "maitines" que forzosamente deben ser por la madrugada, -y la tfltima es la salida del sol, porque antes hubo "maitines1.1

Z E M P; .0 A L A 6.- Salida del Sol

9.- Intermedio 12.- Medio dla 15.- Intermedio 18.- Anochecer

S A H A G U N Salida del Sol Tercia

Medio dla

(30)

21.- Dormir

24.- Media Noche 3.- Intermedio 6.- Salida del Sol

Dormir

Media Noche Maitines Amanecer

Todas las representaciones de dioses, en la pdgina 14 del Cddice Borgia, llevan su tercio de lena y su incienso para elFogon Sagrado; pero si sdlo fueran acompaflantes de las horas -nocturnas, con cinco bastaria. En este caso, eran divinidades-a quienes encomenddivinidades-arse durdivinidades-ante cudivinidades-alquierdivinidades-a de ldivinidades-as ocho hordivinidades-as — del dia, y su numero de nueve permitia una funcidn rotatoria,-no estdtica, como pasaria con unicamente ocho.

Si los nombres de dias en el Tonalpohualli van escritos,-en cada uno de los nueve cuadretes, debid ser a guisa de i n i — cial ejemplo, despuds vendrd la repeticidn al infinito; p e r o — la luz es clara: una divinidad, a mds de proteger su hora c o — rrespondiente, por encabezar la guardia, era tambidn jefe o — responsable de todo el dia, y en esta labor, actuaban por tur-no y democraticamente. La tur-nomina ilustrativa es:

1.- Xiuhtecuhtli.- Dios del Fuego, el Sol de los hombres, ldgico en un rito mantenedor del fuego perpetuo.

2.- Tezcatlipoca.- La noche, Sol Nocturno; el espejo

substicuyendo al pie debe aludir a la Luna, que como espejo,— refleja la luz del Sol, y el agua, tambidn como espejo. El

otro pie con pedernal vuelve a la idea de la Lunay en sus f a — ses por eso las ofrendas tienen como fondo el simbolo del m o — vimiento, y sus aspas lucen los colores azul, del cielo; negrc

(se decolord), de la noche; amarillo, del dia; y rojo, del sol en sus crepiisculos; para evitar dudas del movimiento, la— huella del pie indica marcha.

3.- Piltzintecuhtli.- Como lo escribid Seler, "el dios d* la manana" (T. I. p. 166)"y segtfn la concepcidn primitiva

el Sol que sale".

(31)

5.- Mictlantecuhtli.- Dios del sitio a donde van los muertos. Fue dispuesto en el centic^ y no extrana su lugar de -honor, no al dios, a la hora del medio dia. Para muchos pue bios mesoamericanos, a medio dia terminaba, moriael dia, el Sol mismo, por eso el aguila solar lleva rostro de calavera;— el recipiente, pintado con el color de la noche, muestra d o s — veces, la palabra Teo, y el simbolo del movimiento indica s u — accidn, con huella de pie a sus cuatro aspas de colores.

6.- Chalchiuhtlicue.- Diosa dd. agua, selecoionada tal vez por ser las tres de la tarde, la hora mds comun para H o v e r , —

cuando llueve de dia. Tras el aguacero, y antes de las 6 de la tarde, puede hacer su aparicidn el planeta Venus, como 3iu— cero de la Tarde, por eso, dentro del agua, se mira invertido-su jeroglifico.

7.- Tlazolteotl.- Caracteristica deidad lunar de la p r o — creaci(5n; por vestido, se cubre con la serpiente coralillo, que representa la tierra. Si es la hora de seis a nueve de la-noche, resulta explicable frente a ella, un artefacto en forma

de carrito con ruedas, que la diosa empuja con el pie; al fon-do, aspas del movimiento, encima, el cadaver del Sol, que sera conducido, durante la noche, hasta el cielo donde, a la manana siguiente, hard su reaparicidn. Aqui debia ir la imagen de alguna Cihuateteo, como las identificadas por Alfonso Mede llin Zenil en "Dicha Tuerta" (p. 90); pero va Tlazolteotl en— persona, cumpliendo la funcion desc'rita por Sahagun (T. II.— p. 183), estas "mujeres, partiendo de medio dia, iban haciendo-fiesta al sol, descendiendo hasta el occidente, llevandole en-unas andas...dejdndole donde se pone el sol, y de alii salian-a recibirlo los del infierno..."

8.- Tepeyolotzin.- El Sehor Corazon del Cerro. Acaso uni-camente dios de la obscuridad, lo contrario de la luz; en la— boca, la piel de tigre; su color, negro; la bocina de caracol recordando a sacerdotes y fieles, la obligacidn religiosa;

el-templo, simulando caverna. Su trasfondo seria el propio Tezca-tlipoca.

(32)

lies, hacian crecer los rios y que se pob±aran de peces. Esta ldmina del Cddice Borgia, con similar tema en el Fejervary-Mayer, o el Borbdnico, se podria resumir ejemplifi—

cando el horario siguiente:

Xiuhtecuhtli.- de las 12 a las 3 de la madrugada Tezcatlipoca.- de las 3 a las 6 de la manana Piltzintecuhtli.- de 6 a 9 de la manana

Cinteotl.- de 9 a 12 del dxa

Mictlantecuhtli.- de las 12 a 3 de la tarde Chalchiuhtlicue.- de 3 a 6 de la tarde

Tlazolteotl.- de 6 a 9 de la noche Tepeyolotzin.- de 9 a 12 de la noche

Tlaloc.- de 12 a 3 de la madrugada, y volverfa Xiuhtscuhtli.- de 3 a 6 de la manana, etcetera.

(33)
(34)

La lectura se inicia en la fila inferior de la pagina 15, que debe colocarse a la derecha, con el dia cipactli;

marchan-do a la izquierda, debe pasarse a la pdgina 16, con el dla acatl; al llegar a cuetzpallin se debe pasar a la hilera inter media, en el dia cdatl, y avanzar hacia la derecha, para l i e —

gar al dfa tochtli, subir al dtl de la fila superior y avanzar a la izquierda, para un alto en el dia malinalli, porque se — debe pasar a la hilera de la pdgina 17, con el dia dcatl, s e — guir a la izquierda y terminar el dia xochitl. La caminata conduce a lo largo de ochenta dfe.

Este periodo de ochenta dias tuvo grandes resonancias mdgicas, como para seguir en el siglo XVI, bajo dominio espa— nol, segtfn se mira, para s6lo citar un ejemplo, en el Cddice -Mendocino, donde varios tributos eran cobrados cada ochenta —

dias; pero venia de lejos. Torquemada recogid la informacidn— en torno a las "exequias" de Quinatzin, "y a los ochenta

(dias) quemaron su cuerpo, y enterraron sus cenizas, con g r a n — solemnidad, en una cueva..." (T. I. p.87), o acaso mucho mds,-porque, para el Cddice Borgia, terminaba, correctamente, c o n — la gran fiesta de Tdxcatl, de donde, ldgicamente se

iniciaria-el 2 de marzo, ajustando sus primeros 20 dids iniciaria-el 21 de marzo,-equinoccio de primavera; cuarenta dias despuds, el 30 de

abril, tenia lugar el prim r paso del Sol por el zenit de C o — pan; al dia siguiente se iniciaba el mes de Tdxcatl, que rig]£-rosamente terminaba el 20 de mayo a. medio dia, es decir, a — medio dia del 19, habia pasado el Sol por el zenit de Teotihua

can. Esta es la estructura de las paginas 15, 16 y 17, del Cddice Borgia, y en el Eejdrvary-Mayer ocupa la parte superior

de las paginas 23 a 29.

El motivo principal, Tezcatlipoca, es una de las mds

impresionantes realizaciones pictdricas. Como algunos pueblos, los totonaca, por ejemplo, principiaban el ano por Tdxcatl y —

(35)

por-todos y cada uno de los nombres de dia, o de la veintena, s u — giriendo que de su cuerpo brota la cuenta de los dias, i en un intento por acreditar al joven dios, milagros que antes, f u e — ron creacidn de Quetzalcdatl?

Este periodo de 80 dias era distribuido en grupos de cuatro dias cada uno, es decir, "ayunaras cuacuatro dias", como el -sacerdote mandaba, en el informe para Sahagun (T. I. p. 27),— resultando veinte grupos de penitenicias, y eran en orden:

Cinteotl.- Para comenzar los ayunos, es "buena la invoca— ci<5n. Sahagun (T. I. p. 89) resulta claro cuando habla "del dios llamado Cinteotl, que le tenian por dios de los maxces;— a honra de dste ayunaban cuatro dias". En un dngulo de su cua-drete se mira un sxmbolo de la Luna (pedernal) y del Sol

(flor); una criatura, que generalmente serd la misma y podrxa-tomarse como hija de Xochiquetzalli, en alusidn a los renuevos vegetales, tiene los ojos cerrados, y un sacerdote, como i m a — gen del dios, o el dios mismo, se los abre con un punzdn de — sacrificios. Asx se mira en cuatro cuadretes del Cddice

Pejervdry-Mayer (p. 23-24) a simples cabezas, con los ojos abiertos.

Xiuhtecuhtli.- Dios del Puego, realiza igual operacidn;— en el dngulo, la bola de incienso.

Mictlantecuhtli.- Aqux el renuevo de Xochiquetzalli a p a — rece muerto; tal vez las yemas no lograron brotar. En el dngul las pajas para el sacrificio.

Ehdcatl.- La variante serx^i un cuchillo de pedernal, un-punzdn, y unas espinas, dentro del corddn simodlico de los ayunos.

Macuilxdchitl.- Bien lograda su mascara bucal de maripo— aa. En el dngulo, el sxmbolo del Sol; era este dios, advoca— cidn solar, y en el conteo pro^uesto, el momento del equinoc— cio de primavera.

(36)

la mortificaci6n. La diosa lleva en las manos, el producto de su alumbramiento, tras del equinoccio primaveral, y hasta -se podia considerar a la criatura, ya con los ojos abiertos;— abrid la flor, como el infante CM.comex6ch.itl,

Tldloc.- No cabe duda, son las lluvias de primavera. L a — criatura es ahora un Tlaloque, cumpxiendo su funcion de ayu dante, alld en las nubes cargadas de agua, y de granizo.

M i c t l a n t e c u h t l i O t r a vez. Las nubes con granizo propor-cionan agua; pero tambidn queman, matan las milpas, reducien— dolas a simple rastrojo, por eso su criatura es de muerte.

Tlahuizcalpantecuhtli.- Venus como Lucero de la Manana.— La criatura es a su imagen y semejanza, con sus dardos de luz. Abajo, en el circulo de la penitencia, las banderas del fina— lizado periodo de ocultamiento.

Mixcoatl.- La criatura, tambidn a su imagen, arraado con_-dardos; en el dngulo, la bandera de los emisarios y el sfmbolo de guerra, en este caso, contra los animales, en una batida de caceria. Tal vez quienes ayunaban eran los cazadores.

Macuilxochitl.- Nuevamente. Habia transcurrido la segunds veintena de aounos. El dios parece cortar el corddn umbilical-q_ue une a la criatura.

Tonatiuli.- 31 Sol en persona. La criatura prepardndose — para el sacrificio, por eso se mira el tajdn a su vera. Esto -iiace pensar en el Mensajero del Sol.

Tezcatlipoca.- Pero no como variante de Huracan, el Dios-Cojo, sino como Sol Nocturno, desligando a la criaturade la—

ceguera nocturna que le rodea, fronts a la cual, el hombre vive con el corazdn transido.

X i p e - T 6 t e c E l renovarse de la vegetacidn; convenia invocarlo, a 28 dias (una lunacidn ) de la gran fiesta.

M a c u i l x o c h i t l O t r a vez, lo cual corrobora el signifi— cado del rito. Han transcurrido 60 dias, y en el ultimo, el —|: Sol pasd por el zenit de Cop£n; al dla siguiente se iniciard -el ario para unos pueblos, o al menos, principiard la veinte na de Tdxcatl.

(37)

primero agujerear los magueyes, para sacar la miel de que s e — hace el vino, y llam&base Mayauel" al decir de Sahagun (T. Ill p. 139). Seria otra leyenda de Xdchitl; aqui estd la diosa -en trono solar con tocado de milpa florecida, falda de agua,— proyectada sobre un maguey, amamantando a un pez; las libacio-nes a honra de Tezcatlipoca, implorando agua®

Tlazolteotl.- Caracteristica la diosa; pero luna roja por los calores; asi en el dngulo del cuadrete o de la falda,-y en su funcion de madre amamantando a su cria.

Mictecacihuatl.- La esposa de Mictlantecuhtli, con el color amarilxo de los cadaveres, frente a su hi jo, ddndole s u — propio alimento, sangrando el corazon, corazdn amortajado s o — bre su cabeza, en su pensamiento; y en el dnjulo, el hueso bianco de los muertos, de quienes mueren de sed.

Chalchiuhtlicue.- Diosa del agua nutricia; intercesora — para que la suprema deidad, el Sol, el rojo sol de mayo, m a n —

de la lluvia.

Xochiquetzalli.- Con su vestido empapado por la lluvia, con — la vegitacidn alimentada por el precioso lxquido, y gracias -al cumplimiento del cuxto, renacia, sobre todo, la esperanza—

(38)
(39)

Gomprende las paginas 18, 19, 20, 21, y la mitad supe rior de la 22. La lectura se inicia en el dgulo inferior dere-clio de la pagina 18, en la direccion indicada por los nom br;s de los dias, a partir de cipactli, es decir, a la izquier da y regresando a la derecha, para luego considerar la parte— suplementaria:

Cipactli, mds 12 dias Acatl, mas 12 dias Coatl mas 12 dfas Oliin, mas 12 dias Atl, mas 20 dias

68

Tochtli, mas 12 dias Xdchitl, mds 12 dias Malinalli, mas 12 dias Cuetzpallin, mds 12 dias Cozcacuauhtli, mas 20 dias

68

Cuauhtli, mds 12 dias lldzatl, mas 12 dias Quialmitl mds 12 dias Ozomatli, mas 12 dias Calli, mas 20 dias

68

3hecatl, mils 12 dias Ocelotl, mds 12 dias I/liquiztli, mas 12 dias Tecpat}. mas 12 dfas Itzcuintli, mds 20 dias

(40)

Atl, mas 12 dias Cipactli, mas 12 dias Acatl, m£s 12 dias Cdatl, mas 12 dias Ollin, mds 20 dias

68

Cozcacuauhtli, mas 12 dias Tochtli, mds 12 dias Xdchitl, mds 12 dias Malinalli, mds 12 dias Cuetzpallin, mds 20 dias

68

Calli, mas 12 dias Cuauhtli, mds 12 dias Mdzatl, mas 12 dias Quidhuitl mds 12 dias Ozomatli, mds 20i dias

68

Tochtli, mas 12 dias Xdchitl, mas 12 dias Malinalli, mds 12 dias Cuatzpallin, mas 12 dias Cozcacuauhtli, mas 5 diaa

53

En la media ldmina, numero 22: Cipactli, mds 12 dias Acatl, mds 12 dias Cdatl, mas 12 dias Ollin, mas 12 dias Atl, mds 5 dias

(41)

Ocelotl, Miquiztli,

Tecpatl, Itzcuintli Ehecatl

m£s 12 dlas mds 12 dlas mas 12 dlas mds 12 dlas

48

Hay aparte, para ser usados en ajustes marginales, clr culos rojos o numerales que, curiosamente, tambi^n suman en total, 68, as!: 6, mds 6, mds 6, m£s 6, mds 6, mds 6, m£s 4 , — mds 4, mas 12, mds 12. Este numero 68, utilizado aqul de mane-! ra dominante, debi<5 surgir de los dias que hay del primer paso del Sol por el zenit de Teotihuacan, al segundo:

corresponder a tres pequerlos ayunos de a cuatro dias cada uno, como veinte dlas pueden reducirse a cinco por cuatro, sin olvi dar a Sahagrin hablando de los toltecas (T. III. p# 113): "Tam-bien conoclan y sabian y declan que habla doce cielos, donde— en el m£s alto estaba el gran Senor...Ometecutli...y...Ome

clhuatl... senoreaban dobre los doce cielos y sobre la tierra'.' El intrincado problema de su explicacidn, justificarla — los emolumentos del tonalpohuque. Un intento de traducirlo a —

dlas y meses del calendario actual podrla ser:

1 . - 2 0 de mayo, mdLs

48 dias: 6 de julio, mds

20 dias: 26 de julio. Los pasos del Sol por Teotihuacan.

2.- 27 de julio,mds

48 dias: 12 de septiembre, mds

20 dlas: 2 de octubre. Temporada cicl(5nica. 12 dlas de mayo

30 dlas de Junio 26 dias de julio 68

y el numero cLc^e, tambi£n dominante, podria —

3.- 3 de octubre, mds

48 dfas: 19 de noviembre, mds

(42)

4.- 10 de diciembre, m&s

48 alas: 26 de enero, m&s

20 dias: 15 de febrero. A media veintena se iniciaba la — primavera,

5.- 16 de febrero, m&s

48 dias: 4 de aoril, mas

20 dias: 24 de a"bril. . Si se agregan los nemontemi, p a s o —

.-^ftsc- del Sol por Copdn, o principio del ano en algunos pueblos.

6.- 25 de abril, mds

48 dids: 11 de junio, mds

20 dias: Primero de julio. Primer ciclo de lluvias.

7.- 2 de julio,mas

48 di&s: 18 de agosto mds

20 dias: 7 de septiembre. Los efectos de la canicula.

8.- 8 de septiembre, mdLs

48 dias: 25 de octubre, mds

5 dias: 30 de octubre. La coseclia.

9.- 31 de cotubre, m£s

48 dias: 17 de diciembre, mds

5 dias : 22 de diciembre. Solsticio de invierno.

10.- 23 de diciembre, mds

48 dfas: 8 de febrero. Pin de la cuenta. Como el invierno

indigena terminaba el 5 de febrero, los d£as 5, 6, 7» y

-8, eran los cuatro de rito a su cadaver,

Un resumen de lo anterior puede hacerlo m£s claro: Si

secuenta el tiempo transcurrido, de un 19 de mayo a otro 19 de

mayo, se tienen, obviamente, los 365 dias del ano tropico, y

-del siguiente 20 de mayo al 4 de febrero, cuando (a partir

(43)

dias del Tonalpohualli; como la cifra total es de^S^" dias, debe considerarse un doble perlodo de nemontemi para igualarl^ Una estructura semejante tiene la primera ldmina, y la parte inferior de laa 33 y 34 del Co'diog Pejervdry-Mayer.

Las escenas representadas en el Cddice Borgia forman, la parte descriptiva de la estructura;

1.- Corresponde a los dos pasos del Sol por el zenit de Teo tihuacan, de ahl la importancia de Tonatiuh, que aparece c o n — el incensario del Chicomexdchitl y frente a un brasero con ' copal puesto sobre la tierra; debajo del sahumador, un punzon,j una espina, y un cuchillo, instrumentos para el sacrificio, 1 rotos, y arriba, un arana trabajando el hilo del tiempo, para-| lo cual, Tonatiuh tiene ya en la mano el numeral siguiente. A-la izquierda, el tigne de A-la noche; un tecolote anunciaaor del final del perlodo, desde su templo, y slmbolos de muerte, indi cando la conalusidn.

2.- La temporada cicldnica en su enorme trascendencia. La divi nidad es Ehecatl, pero como Sol, negro, destructor, es el t e — rrible viento del huracdn, metafdricamente, un Tezcatlipoca — en forma de viento, de tromba; lleva en la izquierda los i n s — trumentos para el sacrificio; con la derecha muestra la tierra cuarteada, rota, por la canicula. En el otro lado, como en el-fiel de la balanza, se arrodilla la humanizacidn del Lucero de la Tarde, rodeado por slmbolos de muerte, sobre una tierra-que no nutren los c£ntaros rojos y vaclos. El dios, colocado— entre la milpa seca y el agua vivificante. Xdlotl (Venus en — ocultamiento), se apiada, sacrifica su criatura, imagen y s e — mejanza suya, para que, como en el momento germinal, de los — huesos del malz reseco, haga orotar la vida y la cosecha®

3.- El otono vio lograda la cosecha porque hubo suficiente hu-medad, agua; por eso estd Chalchiuhtlicue, como aguadora,

(44)

el vaho de la muerte, a la cual ofrend6 su corazdn; atr£s una tierra rescatada, brotando de su propio cantaro. A la

izquierda, la tierra de labor empapada por el agua, que c o n — la resolana, sufria evaporaciones, y ahora, neblinas; en la — olla, hervira el nixcdmetl, como si estuviera prepardndose — la carne y la sangre del hombre, frente a una vegetaci6n q u e — se desnuda en el momento de rendir su cosecha, por eso X o c h i — quetzalli estd desnuda, tal una parturienta.

4.- Este periodo podria denominarse invierno, si se le pone ' la demarcacidn aborlgen, porque la escena seleccionada para — ! caraccerizarlo, corresponde, precisamente, al Solsticio de ! Invierno, cuando llega el Sol a su punto m£s lejano en el sur-| y en el Tlachtli celeste, se jugar£ el destino de la tierra,—| entre dos divinidade s solares, el Tezcatlipoca Negro, dios de—1

la noche, y el Tezcatlipoca Rojo, dios del dla, o Norte y ; Sur, el sur a la izquierda, desde donde, a partir de aquel ; momento triunfal, el Sol reiniciard su marcha, de regreso, a

-las tierras del norte® En el Tlachtli, los anillos est&n forma dos con la serpiente representativa de la tierra, tal vez alu-diendo a que debe llegar el Sol a dos puntos de la tierra, Solsticio de Invierno y Solsticio de Verano.

5.- Arriba* Los mismosdioses de la escena pasada; pero en t a — mano inverso. Alia, el Tezcatlipoca Negro era el m£s g r a n d e ; — ahora el Tezcatlipoca Rojo, que como un viajero, como un poch-teca, con su cargamento a la espalda, emprendera el viaje al norte, donde la tierra estd siendo destrozada por el ham bre, simulada por un coyote con antifaz de tigre. U n drbol talado, como herido de rayo, debe simbolizar las "rozas", e n — cuyas frondas anidaban las aves del sol, y en cuyo predio, los campesinos habr£n de sembrar su maiz. Este perfodo, con cinco-nemontemi, cerraba el afio de algunos pueblos, el 30 de abril,-para iniciar el siguiente con T6xcatl, el primero de mayo.

(45)

las dos serpientes, una devorando a la otra. Tlaloc, como dios marinero, remd hasta quebrar su remo, hacerlo san^rar, para — que la tierra labrantia tuviera el agua suficiente, y en la — parcela del temp^o granaron, el maiz amarilio de Cinte'otl, el-negro de Tezcatlipoca, bajo la proteccic5n del rojo de Huitzilo pochtli. En los calpullis, el rayo del iracundo dios, en o c a — siones partio al maxz "bianco de los hombres o de Quetzalcdatl, al amarilio de Cint^otl, pero ttmibien anuyentd, espant6, a 10s animal es deiiinos.

7.- los efectos de la canicula. El Lucero de la Mariana, Tla huizcalpantecuhtli, con su hacha c.lsste derriba sementeras,— los maizales por aonde la tierra subia y a donde bajaban l a s — aves del Sol; tiene que sacrificarse transforma^do en prisio— nero, porque ya la Xiuhcoatl esta devorando al cone jo de la — Luna, y no cae agua por nin^una de sus fases. Es el momento —

crucial del agro mexicano.

8. Todo se resuelve felizmente. Tras la muerte de una Luna, -sacrificada tal un guerrero capturado, la Luna Nueva vendrd — en auxilio del hombre; las aves de la noche bajaran trayindo -le: Tezcatlipoca, como liuaxolotlprecioso, los alimentos; un — faisdn, el cucliillo para el sacrificio. El Sol, en el infra mundo, dejara de talar los raaizales, al aceptar las peniten cias y las ofrendas, y la Luna ya no usara su atuendo de muer-te; habra un otoilo placido.

9.- En serie complementaria, la media lamina 22 lleva, en e l — cuadrete de la derecha superior, un ciervo, el del norte, muer to ya, transpirando slmbolos del Sol, el Sol mismo llegado a — su maxima declinacion en el solsticio de invierno.

10.- El cuaarete de la izquierda con.pleta la estaci6n. El men-sajero, ciervo herido por los dardos del Sol, cierra el invier no indigena, el 5 de "Febrero; despuet-, otra primavera

(46)
(47)

Principia en la mitad inferior de la pdgina 22 del C d d i — ce, para continuarse por las laminas 23 y 24. La estructura — calend^rica no presente problema, porque se inicia con cipac— tli, y al terminar en xdchitl completd, an orden, la veintena. Sus deidades:

Quetzalcdatl, como Lucero del Alba, parece ricordar a — los humanos, los deberes del rito; ya es la hora; en donde

brota el agua de la tierra, en los manantiales, en los pozos.-G-ente madrugadora para surtirse de agua.

Mictlantecuhtli, acogiendo a cuienes murieron desollados-en la fiesta de Tlacaxipehualiztli, rito de prinavera, y desollados-en cierta forma dirigido tambidn a implorar una bu m a tenporada -de lluvias, porque la s jr v brotada -del corazdn se dio en ofrenda para Ch.icone::6chitl, y asi seria; lleva la deidal u n — corazdn en la izquierda, un haz de paja en la derecha.

Ehecatl, como viento de las tempestades, y por tratarse— de una pictografia hecha en el Altiplano, tal vez a Huracan — ya solo podian identificarlo con xos remolinos, como en otro— lugar lo demostrd Fernando Ortiz (Gap. VIII). El dios lleva celeste arma en una mano; en la otra, un recipiente con agua,-y acaso convenga recordar, c6mo las culebras representadas

en-el tamplo de Quetzalcdatl, en Teotihuacan, se mueven por agua, entre caracoi.es y conchas.

Xiuhtecuhtli.- No habria fundamento para suponerlo, pero, indudablemente se trata de una deidad solar, por llevar, como-pectoral, un sol, y en este caso amarillo, aun disfrazado comoj

(48)

Tepeyolotl, el jaguar de la noche, corazdn del monte, sacrificado al amanecer, cuando sostenxa, dubitativamente, alcielo del crepusculo matutino, entre azul de la noche y rojo -del dxa.

Huehueteotl. Si es dios, cabe aventurar esise nombre, por-que se trata de un gran fogon sobre la tierra, donde, como en cremacidn, el hombre se consume, Su relacidn con el venado, — simbolo del rayo, explicaria el ormgen del fuego entre los

hombres.

Xipe-Tdtec, aqui con gran atuendo esta impresionante deidad primaveral.

Tonatiuh, el sol comun y corriente, acaso significando — nada mds el dia, con indicacion de las mortificaciones y l a s — oxrendas de copal,

^Tzontemoc? Desde luego, es deidad solar que baja, cae,— representada elementalmente,

Macuilxochitl, dios de la miisica; estd evocado en el dia-ozomatli, va cubierto con piel de tigre, mascara de tortuga —

(Histoyre du Mechique, p. Ill); toca el tambor de los dioses— y el caracol sacerdotal,

Tonatiuh. Ahora el Sol brilla en el cielo; lleva en una -mano punzdn y espina, en la otra ^copal o tabaco?

Xiuhtecuhtli, como penitente, se sacrifica, para poner — ejemplo a los creyentes,

i Mictlantecuhtli. La ofrenda de todo corazon para conser— var la vida,

(49)

Ometochtli, dios del pulque, agua florida, trasminada por un dardo del sol.

Tlazoltdotl, la diosa, con su falda lunar en dos crepus— culos: cuarto creciente y cuarto menguante. Un obscuro brasero quema el copal.

Huehuetdotl, no como dios del fuego, sino como Viejo

Dios, encorvado por el peso de los anos, de las tonas, y a p o — yado en su baculo florecido; habia visto morir tdntas lunas... Chalchiuhtlicue ocupa su trono; un hombre, con mdscara — de tecolote desea saber su or^culo, si morira, porque la diosa misma ya tiene aspecto de bulto mortuorio, cual si tratara

de-significar el agua estancada, en vias de corrupcidn.

(50)
(51)

Cuatro ldminas lo integran (25, 26, 27, 28). La nrimero 25 lleva en el centro, de manera muy destacada, el signo del— movimiento solar, originador de las estaciones. Podrfa leer

se 10 ollin; pero es m&s prudente como estd, dos veces el 5 — ollin, para significar dos veces el punto crucial. Esto hace— considerar cinco y no cuatro casas del Sol, como ya lo explicd Josd Corona Nunez en su Religidn de los Tarascos; de otra m a — nera, una fecha de dia ol-in, sin su ano, resultaria

totalmen-te imprecisa, y el ollin, aun muy abultado, es uno/ de los

dias de la veintena; aqul se trata de las estaciones presidi—! das por dioses en plan belico.

Seguir el curso de los dias, a partir de cipactli, es > repetir una vieja historia de laberinto, de marcha errante del hi jo del Sol, buscando a su padre^ por las cuatro easas de —

-sus puntos equinocciales y solsticiales, y hallarlo solo en el de sus dos pasos por el zenit de un lugar intertropical. T a l — vez lo mas indicado fuera, no mencionar estaciones y

concebir-temporadas:

Cipactli, ehdcatl, calli, cuetzpallin, cuatro dias de ayuno para tener propicio a Xipe-Totec.

Cdatl, miquiztli, mdzatl, tochtli, tambidn cua.ro dias — de rito a honra de Tlaloc. ,. tr

^aliwallS

Atl, Itzcuintli, Ozomatli, otros cuatro dias de ayuno para Huehueteotl, dios del fuego.

Acatl, Qcdlotl, Cuauhtli, Cozcacuauhtli, cuatro dias de— penitencia para Mixcdatl; y el circulo final,

(52)

La siguiente ldmina, 26, parece consecuencia de la 25, y ! pudo haber sido intencidn del sacerdocio, atemorizar a sus

fieles, porque de no cumplir el rito, sobrevendria la muerte;-' por eso el oliin estdi formado, con huesos de muerto por aspas-y la calavera en el centro.

i En cuanto a la representacidn de hombres, parece tratar— se de 1 os cuauhtlatoques, o cortadores de madera, descritos—-por Pedro Ponce, cura de Tzumpahuacan (p. 131), o con sus

hachas, cortando los drboles para sus "rozas", aplastados por^ los drboles, de no ser piadosos.

i Los nombres de los dias, tambidn ofrecen curiosa ruta.

Dentro de cuadretes: cipactli, eh£catl, calli, cuetzpallin, ! cdatl, miquiztli, mdzatl, tochtli, pasando al signo atl, fuere! de los cuadretes y prosiguiendo con itzcuintli, ozomatli, mali' nalli, tambidn por las esquinas fuera de cuadrete, para se

guir dentro con dcatl, ocdlotl, cuauhtli, cozcacuauhtli, ter—' minando en Ollin, t'cpatl, quidhuitl, xochitl, exactamente

como en la pagina precedente.

Las deidades, en lugar de aparecer con arreos guerreros,^ forman el atado de los muertos; habian conclufdo su regencia:-; Macuilxdchitl, temporada de ca-ores; Chalchiuhtlicue, la de — aguas; Mixcdatl, la otonal; Tlahuizcalpantecuhtli, la de nor—, tes.

i En la pagina 27, con cinco escenas dramdticas, el sacer— dote subia el tono del espanto, presentando, en el centro, como peligro fundamental, eclipses del Sol, cuyos nodos, en ce Cipactli, ce Acatl, ce Tochtli, ce Miquiztli, corresponden a — los listados en el Cddice Chimalpopoca (p. 11), y queda por — comprobar los de Luna, an ce Cozcacuauhtli, ce Ozomatli, ce — Calli, ce T^cpatl; cuatro y cuatro para ejemplo. Tlaloc,el

(53)

En el cuadrete inferior derecho ijodia ocurrir que la siem _ bra de maiz fuera destruida por la sequia (Xiuhcoatl) de mayo, •, bajo la regencia de Tezcatlipoca, no nacieran los granos de — _ maiz, o cayeran tremendas granizadas.

El cuadrete superior derecho presenta su admonicidn: p o — _ dria reinar un Tldloc dorado, dias de agua y de sol, ideales—_ para el agro; pero, cuando llueve con sol, cae "gusano", h a y —

"gal^ina ciega", devoradores de las milpitas.

En el cuadrete inferior izquierdo, la canicula; un Tldloc> rojo; caeria lluvia de fuego, moririan las milpas en plena — floracidn, como corroidas por una enfermedad interior; serian-; los jilotes como si se desangraran, corisumindos por el fuego,-,

en tanto tuzs.s y ratas haclan estragos.

El cuadrete superior izquierdo presenta el colmo de la —( desveritura. Ya lograda la milpa, ya granada la mazorca, el

agua del cielo y de la tierra, el huracan , en un verdadero — , diluvio, inundaria, destruiria la cosecha.

La jajina 28 tiene fechas concretas. De hauerse usado a-manera de muestra, no relevan al esfuerzo para traducirlas. Infortunadamente, sdlo dos no dejan duda, y otra se puede r e — construir con seguridad. Desde luego los ahos: 1 Acatl(l467)— 2 T'cpatl (1468), 3 Calxi (1469), 4 Tochtli (1470), 6 Acatl —

(1471).

Ano y dia seguros:

Alio 2 Tecpatl, dia 5 cipactli.- 11 de abril; dia 10 quidhuitl.- lo. de nayo. Alio 3 OalJi, dia 9 atl.- 16 de abril,

dia (5) cdatl.- 12 de abril. Alio 5 Acatl, dia 1 atl.- 6 de abril,

(54)

El culto mandaria ceremonias especiales del 11 de abril— al primero de mayo, es decir, la veintena precedente a T<5xcatl (Hueytozoztli?). Otras dex 12 de a"bril al 16, o sea, s6lo un.— ayuno de euatro dias faltando media veintena para el paso Sol por Copan. Por ultimo, un solo dia, tal vez lo mismo,

del-5 al 6 de abril. Al margen ae cualquier otra consideracion, lo ejempiificado es parte de un rito para inplorar un buen arlo de lluvias. Las cscenas lo corroboran.

En la central, un Sol enrojecido, con mascara de lluvia,-produce grandes evaporaciones, forma nubes, que debian preci— pitars e sobre la seuienta milpa de tonalmil o la semilla

sembrada en seco. Tlazolteotl realiza esfuerzos pata concebir; sus brazos y piernas indtilnente se han hundido en el agua de-los pozos profundos, de las altas nubes.

En la escena del angulo inferior derecho, el sol de la — noche, Tezcatlipoca, con mascara de Tldloc, trata de propi ciar la lluvia en cada uno de los efectos de la Luna, repr.sen tados por los cucliillos, por Tlazolteotl, de rostro enrojecido tambidn candente.

La esquina inferior izquierda muestra otra divinidad colar, Ehecatl, el Viento Negro de la noche, que por la masca-ra de Tldloc, interviene tambidn pamasca-ra que pueda recibir culto-como viento de lluvia.

En el angulo superior derecho, tambidn con mascara de — lluvia, Tlahuizcalpantecuhtli como sol, hig.o del sol, en el — momento proximo a la conjuncidn con la Luna menguante, cuando-ya en forma de Tlazolteotl, dsta penetra en la vasija donde la sepultaran; invocacidn al aguacero del araanecer.

(55)
(56)

C U A D E R N 0 N U M E R 0 8

(57)

Estas ldaninas, del 29 al 46, re sultan el mas arduo pro "blema dentro del Cddice Borgia. Para Soler (T. II p, 9) "es la parte esencial y segurarnente la mds extraiia del manuscrito. No tiene paralelo en ninguno de los codices conocidos hasta — ahora". Se debe intentar algo.

La pagina 29 muestra un sitio. rodeado por un coatepantli-donde impera Mictecacihuatl, es el hogar, el tempio de la muerte; dentro, en el santuario, esfera, circulo de obscuri

dad, el esposo, Mictlantecuhtli; a sus plantas, una nube, vap< roso plasma generatriz, esta rodeada por los estandartes de — los muertos; en su centro, dos arafias trabajan el hilo del — tiernpo; una es roja, contard soles; la otra es amarilla, hila-ra lunas. Bajo la nebulosa, un cielo azul, hacie.ido contacto— con la serpiente de la tierra, como si se tratara de su atmos-fera. Del plasma nebuloso parten vientos alentadores de germe-nes. Debajo del central, que cruza su atmc5sfera, otro contac-to con la muerte, y su culcontac-to, sugerido por un incensario. En • las escuinas altas, estos germenes brotan de fauces de serpiei tes mitologicas, cosmogonicas; en las esquinas inferiores, de-pare jas de las mismas, en tanto a la puerta del coatepantli,—

otras dos, negras, forman un entrelace, sugeridor de movimien-to generatriz. Seria prudente mirar, sdlo un momenmovimien-to primige— nio.

La numero 30 conserva el mismo escenario, pero cambia la decoraci<5n; permanecen ciertos perscnajes, y presenta otros, con un gui6n, los dias de la veintena, en orden, a par tir de cipactli; 0 esa fue la creacidn? En el ceitro de la — noche, una luz iluinino el movimianto do las culabras e;telares, proaentos tambi'n a la entrada d.;l coatepantli. En las

-esquinas, cuatro H o s e s , o s a c e r d o t , puelen tomarse por Tl^.loc, la 1-uvia, la huniodad alin...itadora lao hierbas, lo magujyes, las flores, los irboles; en una nano llevan la

(58)

-del sacrificio y con el cual senalan a cuatro dias especificoE* destacados en el cielo de su mundo: cipactli, miquiztli, o z o — matli, cozcacuauhtli, los portadores de la cuenta en el

Tonal-pohualli. Seria dsta, en concreto, la creaci6n.

La pdgina 31 continua intimamente ligada con las anterio— res, pero el escenario se ha multiplicado en dos; el

inferiores el coatepantli para los dias, las cabezas que los cuenta, -como las calaveras en Zempoala, Ver. salen de las fauces de — las culebras en la escena central donde lo desconocido, ciego, acaso rara forma de Coatlicue, alumbra sus criaturas. En l a s — esquinas, los dias iniciales del ailo trdpico: cuetzpallin,

iniciando al ario Calj-i; atl, comenzando alano Tochtli; ocdlot}. al aiio Acatl; y quidhuitl, a Tecpatl. Seguramento los espiri— tus de los maleficios, los Tzitzimime, que fueron descritas a-Sahagiln (T. II. p. 74) como "demonios del aire" amenazarian,— en tanto las Cihuateteo los defenderian; por eso se miran a — la derecha, tratando de bariar o ahogar con sus cdntaros al maJ, y en la escena de la izquierda, proteger, desde su mundo d e l — Mictlan, al maiz amenazado por plagas y enfermedades. Hernan—

do Alvarado Tezozomoc dijo " las figuras de sus santos que llamaban Tzitzimime, que eran, segun decian, dioses de los aires que traian las liuvias, aguas, truenos, relampagos y rayos, y habian de estar a la redonda de Huitzilopochtli"

(p. 260). La mitad superior, correspondiente a la nigromancia-o cuenta de las tnigromancia-onas, es en esencia semejante, variandnigromancia-o la escena de la izquierda, donde no es protegido el maiz, sino — el maguey o en general cualquier planta de cultivo. Aqui, los_ dias iniciales resultan: eh£catl, para Qipactli; mdzatl, p a — ra Miquiztli; malinalli, para Ozomatli; ollin, para Cozcacuauh tli, portadores del Tonalpohualli, en el ahejo sistema de l a — Cuenta Larga.

(59)

teogonia, cual si todo su. andamiaje descansara en el reino — — de lo muerto, aqui representado por una franja inferior, don de se ve al cielo de la Luna, cuya ca"beza es la de Mictlante cuhtli, cuyos pies hacen cnntacto, trascienden, el cielo del planeta Venus. En este orbe de muerte celestial, brota la Lu na, en dualidad de Luna Muerta y Luna Viva, sombra y }.uz,

con-su espiritu enmedio dedos filos.

Volviendo a la escena principal; si los dos cuchillos que forman la cabeza se consideran como lunas y en tal signi ficado los demas, debe recordarse a la Leyenda de los Soles

(p. 121) en Teotihuacan: "Tambidn llaman alld a Nahuit^cpatl:-este es la Luna"; por otra parte, si se cuentan los cuchillos-del cuerpo de la Luna en el santuario, resultan siete, como — para sugerir siete dias de una fase, pero agregados los de la franja inferior totalizan 13, lo cual ya es equivalente al-Ano Lunar (28 por 13 igual a 364). No son sugerencias los

cuatro nombres concretos de dia: X"tzcuintli, cuauhtli, xochit], cdatl, y para un lonalpohualli que pretenaiera sincronizarse ^ con el ano de 365 dias, debe recordarse que si los Portadores-del Tonalpohualii eran Miquiztli, Ozomatli, Cozcacuauiitli, Cipactli, los dias nombrados, invariablemente marcaban la posicidn 365, tal se hall6 en la Estela 1 de Piedra Labrada, Ver.

Rodeando al santuario de la Luna, se miran ocho locales nocturnos, correspondientes a dos grupos de cuatro y cuatro

significados. Los de mds fdcil e ind^dable identificaci<5n resultan los cuatro Tezcatlipocas, en posicidn sugerente para-el Nahuiollin Nocturno, blaneo, negro, rojo, azul, algo asi como las cuatro casas, los cuatro rumbos para encontrar a la -Luna; y otros cuatro personajes, rojo, azul, bianco, amarilio,

de los cuales, el rojo y el bianco, son evidentes fases de la= Luna, y lo deben ser tambidn los de azul y amarilio, aun

Referencias

Documento similar