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Dossier de Prensa. Cooperación Española contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis Marzo de 2009

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Dossier de Prensa.

Cooperación Española contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis

Marzo de 2009

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Este documento contiene

El Sida, la Malaria y la Tuberculosis

en

el

mundo

pág.3

La Cooperación Española en la lucha contra el Sida, la malaria

pág.4

y la Tuberculosis

Reunión de Revisiones y Aportaciones del Fondo Mundial

pág. 7

de Lucha contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis

Cáceres. 30 de marzo – 1 de abril

La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), entidad adscrita al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación a través de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional (SECI), es el órgano de gestión de la política española de cooperación internacional para el desarrollo, y su objeto consiste en el fomento, la gestión y la ejecución de las políticas públicas de cooperación internacional para el desarrollo, dirigidas a la lucha contra la pobreza y la consecución de un desarrollo humano sostenible en los países en desarrollo. www.

aecid

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Sida, Malaria y Tuberculosis

La salud es un derecho fundamental, y un instrumento básico para el desarrollo. La Cooperación Española asume como objetivo general en este sector contribuir de manera eficaz a establecer las condiciones para mejorar la salud de las poblaciones, haciendo un especial esfuerzo en mejorar los sistemas públicos de salud, en el liderazgo de los países receptores, y en la estrecha coordinación con el resto de los países donante para trabajar conjuntamente en aras del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo contenidos en la Declaración del Milenio.

La lucha contra el Sida, la malaria y la Tuberculosis

constituye el Objetivo de Desarrollo del Milenio número 6, teniendo en cuenta no sólo su impacto en la salud y desarrollo de las personas, sino la desigual carga de esta enfermedad entre los países desarrollados y los países en desarrollo.

La pandemia del VIH/Sida

es, probablemente, el reto más importante al que nos enfrentamos en materia de enfermedades transmisibles. No sólo es importante su impacto en la salud global sino que los aspectos sociales, la estigmatización que aún arrastran las personas que lo padecen, y los debates que siguen retrasando la adopción de medidas preventivas en algunas regiones, hacen aún más difícil la adopción de políticas globales y eficaces.

La enfermedad ha reducido la expectativa de vida en 20 años, ha provocado 12 millones de huérfanos en África, ha empujado en Asia a 6 millones de hogares a la pobreza y puede llegar a poner en peligro la continuidad natural de la transmisión de cultura y conocimientos.

Un aumento mundial de diez veces en el financiamiento de programas de VIH en países de ingresos bajos y medianos comienza a dar frutos. En muchos países, se observa un importante progreso en la reducción de las defunciones a causa del sida y en la prevención de las nuevas infecciones. Globalmente el número de defunciones anuales ha descendido desde 2005 en unos 200.000 casos menos y se ha empezado a estabilizar el crecimiento del número de infectados. A pesar de ello, cada día 7000 personas contraen la infección por VIH y 33 millones se enfrentan a una nueva tarea de vivir ellos y sus familiares con esta infección discriminadora. Si tenemos en cuenta que la mitad de esta población es mujer, joven y pobre, podremos alcanzar a imaginar el grave problema de salud pública al que se encuentra la población, que por culpa de la enfermedad ni siquiera podrá realizar actividades productivas que le permitan mantener a su familia.

La malaria

es a su vez un grave problema en más de 90 países, poblados por unos 2.400 millones de personas. Cada año se producen unos 600 millones de nuevas infecciones, y es la causa de muerte de un niño cada 30 segundos.

Aunque en la actualidad hay sistemas de prevención eficaces como las mosquiteras tratadas con insecticidas y estrategias de tratamiento útiles como las combinaciones de fármacos basadas en artemisina ambos están infrautilizados.

La tuberculosis

provocó en 2006 en torno a 1.7 millones de muertes en el mundo. 2 millones de casos nuevos se originan cada año y se calcula que 14.5 millones de personas tienen una infección crónica por tuberculosis.

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La aparición y diseminación de bacterias de tuberculosis extremadamente resistentes a los tratamientos convencionales y la coinfección por VIH han vuelto a colocar esta enfermedad en el primer plano de las estrategias globales de salud.

La Agencia Española de Cooperación Internacional para

el Desarrollo, y la lucha contra el Sida, la Malaria y la

Tuberculosis.

Los problemas de salud de los países en vías de

desarrollo tienen su base en una serie de

factores determinantes ligados fundamentalmente a la pobreza que combinan

sus efectos con la escasa implantación de sistemas de salud que permitan el acceso universal a cuidados básicos fundamentados en el desarrollo de la atención primaria de la salud.

La experiencia española en la construcción de nuestro Sistema Nacional de Salud en los últimos 30 años, junto a la orientación solidaria de las políticas sanitarias y de la cooperación para el desarrollo, hacen de España un país con vocación de llevar más allá de nuestras fronteras los beneficios de los sistemas sanitarios basados en la atención primaria de salud, la equidad y la calidad.

Para avanzar en esta dirección, la AECID trabaja en programas de educación y formación, en la formación de personal sanitario, en la sensibilización sobre el impacto de la enfermedad para lucha contra el estigma que producen, y en la investigación y acceso a tratamientos adecuados y asequibles. También en la transferencia de conocimiento y en la creación de equipos y centros de excelencia, siempre con el enfoque de apropiación local, como el del investigador Pedro Alonso al que se apoya desde los comienzos y cuyo liderazgo también ha sido ya asumido por las autoridades de Mozambique.

Conscientes de la necesidad de coordinación y de que ningún país o proyecto aislado conseguirá frenar por sí solo esta pandemia, España no sólo trabaja de manera bilateral (a través de convenios y proyectos, que en 2007 supusieron 18.505.000€ destinados a las tres pandemias), sino que viene apoyando diversas iniciativas mundiales, trabajando con organismos multilaterales, así como con asociaciones público privadas y mecanismos innovadores de financiación que compartan la visión y objetivos de la cooperación española, tal y como recomienda su III Plan Director aprobado en febrero de 2009.

En este sentido durante 2008:

ƒ Se ha incrementado la aportación española al Fondo Global de Lucha contra el sida, la malaria y la tuberculosis hasta llegar a los 150 millones de dólares para poner a disposición de la población antiretrovirales, métodos de prevención y medios diagnósticos en las tres pandemias.

ƒ Se ha mantenido la aportación al Mecanismo de Compra de Medicamentos (UNITAID) en 15 millones de euros para incrementar aun más la disponibilidad de medicamentos de calidad así como se ha contribuido tanto a la extensión

Conmemoración del Día Mundial del Sida en la sede de la AECID

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del uso de mosquiteras como de combinaciones de medicamentos basados en artemisina.

ƒ Se ha incrementado la contribución a ONUSIDA hasta los 5 millones de euros para que mantenga su liderazgo en el abordaje científico y social de la pandemia, mejoren los sistemas de información y asistan técnicamente a los gobiernos en el diseño, ejecución y evaluación de estrategias nacionales para la lucha contra el sida integradas en estrategias mas amplias de lucha contra la pobreza.

ƒ Se ha incrementado la financiación de la investigación en nuevos productos como las vacunas y los microbicidas mediante la aportación de 3 millones de euros a la iniciativa Internacional para la Vacuna del SIDA (IAVI) y 1.5 millones para la Iniciativa Internacional para los microbicidas (IPM).

ƒ Se ha financiado con 3 millones de euros a la iniciativa internacional para medicamentos contra la malaria cuyo objetivo es contribuir a la investigación y desarrollo de nuevos fármacos accesibles y eficaces, sobretodo para niños y mujeres embarazadas. En febrero de 2009 MMV ha contribuido al lanzamiento de una forma dispersable, de fácil utilización en niños, de un medicamento basado en artemisina.

ƒ Y se colabora con Stop Tuberculosis cuyo objetivo es contribuir a la investigación y desarrollo de nuevos medicamentos asequibles y eficaces así como de nuevas vacunas contra la tuberculosis.

Líneas estratégicas

La Cooperación Española asume su parte de responsabilidad en este proceso utilizando políticas de afrontamiento integral de las tres enfermedades alineándose con el resto de la comunidad internacional y enfocando su actuación en los retos científicos y sociales que suponen. En este sentido la Cooperación española es consciente de que es necesario aumentar la eficacia de las actividades de prevención y tratamiento de las personas. Concretamente se trabaja en:

ƒ Incremento de los recursos destinados a la lucha contra la pandemia y que incluyan:

o Mejores sistemas de información y de gestión del conocimiento.

o Fortalecimiento del Sistema nacional de Salud de los países en desarrollo.

o Fortalecimiento de la sociedad civil.

o Acceso equitativo a los medicamentos y medios diagnósticos adecuados, especialmente a fórmulas adaptadas para los niños y para la prevención de la transmisión vertical madre – hijo del VIH.

ƒ Diseño de programas que aborden la prevención desde una perspectiva integral, teniendo en cuenta tanto los factores individuales de comportamiento, como la idoneidad de los suministros necesarios como abordar los factores estructurales que favorecen la transmisión del virus o que debilitan la

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capacidad personal de afrontar el riesgo, como, sobretodo, la pobreza y la inequidad de género, que reduce la capacidad de la mujer de tomar decisiones en cuanto a la actividad sexual.

ƒ Uso de enfoques científicamente contrastados, como el uso de preservativos, de antiretrovirales capaces de reducir la carga viral, la circuncisión masculina y el tratamiento precoz de las infecciones de transmisión sexual distintas del sida.

ƒ Inversión en la investigación y desarrollo de vacunas y microbicidas eficaces.

ƒ Aumento del uso de mosquiteras tratadas con insecticida en los niños.

ƒ Aumento del uso de tratamientos basados en Artemisina en los brotes de fiebre en niños menores de 5 años.

ƒ Desarrollo de programas de prevención más eficaces basados en el control de los mosquitos trasmisores de la enfermedad.

ƒ Desarrollo de una vacuna eficaz de la malaria.

ƒ Aumento del número de tratamientos directamente observados.

ƒ Mejora de la eficacia diagnóstica de los sistemas de salud La atención dedicada ha conseguido que los

casos de nuevos casos hayan ido disminuyendo a nivel global así como el número de casos pero es necesario reforzar la lucha contra estas enfermedades asegurándonos de que su repuesta:

ƒ No afecte negativamente a los sistemas de salud, especialmente a la atención primaria, detrayendo recursos humanos hacia programas verticales mejor retribuidos.

ƒ El flujo financiero sea dinámico y alcance a las comunidades afectadas de forma segura y predecible.

ƒ Se luche eficazmente contra el estigma y la discriminación.

ƒ Se integre adecuadamente a otros programas, especialmente a los programas dirigidos a asegurar el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.

ƒ Que las actividades de prevención se dirijan a los grupos más vulnerables (trabajadores/as del sexo, usuarios de drogas por vía parenteral y hombres que practican sexo con hombres) y no se reduzca a programas escolares simplemente, especialmente al tratar el VIH/Sida.

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Reunión de Revisiones y Aportaciones del Fondo

Mundial de Lucha contra el Sida, la Malaria y la

Tuberculosis, en Cáceres.

30 de marzo – 1 de abril

El Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis fue creado con la intención de aumentar extraordinariamente los recursos para luchar contra tres de las enfermedades más devastadoras del mundo y para dirigir estos recursos a las zonas más necesitadas.

El Fondo Mundial es una alianza mundial público-privada dedicada a captar y desembolsar recursos adicionales para prevenir y tratar el SIDA, la tuberculosis y la malaria. Esta asociación entre gobiernos, sociedad civil, el sector privado y las comunidades afectadas, representa un nuevo enfoque para la financiación sanitaria

internacional.

En los últimos treinta años, expertos en salud pública han identificado diversas intervenciones sumamente eficaces para prevenir y tratar el SIDA, la tuberculosis y la malaria. Si esos esfuerzos se incrementaran, el curso de las tres enfermedades podría cambiar. Sin embargo, para conseguir esta extensión se necesita un aumento sustancial de los recursos. Los líderes de los países del G-8 reconocieron esta necesidad de recursos en su reunión de 2000 en Okinawa (Japón), al igual que hicieron los líderes africanos en la cumbre celebrada en Abuja (Nigeria) en abril de 2001. En Abuja, el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, instó a crear un fondo mundial para canalizar grandes cantidades de recursos adicionales. El periodo extraordinario de sesiones sobre el SIDA de la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrado en junio de 2001, concluyó con un compromiso para crear dicho fondo, que el G-8 apoyó y ayudó a financiar en su reunión de Génova, en julio de 2001. En enero de 2002 se creó una Secretaría permanente y tan sólo tres meses después, la Junta Directiva del Fondo Mundial aprobó la primera ronda de subvenciones para 36 países.

El principio rector que subyace en cada aspecto del financiamiento de subvenciones es la idea de la responsabilidad del país receptor. Cada país es responsable de determinar sus propias necesidades y prioridades, previa consulta con un grupo formado para la ocasión con todas las partes interesadas y que no sólo incluye a la administración pública, sino también al sector privado, a las organizaciones no gubernamentales, a la sociedad civil y a los afectados por las enfermedades. Este enfoque múltiple es fundamental para garantizar que los fondos lleguen a sus destinatarios: los hombres, mujeres y niños que padecen SIDA, tuberculosis o malaria. El Fondo Mundial fue creado sobre una serie de principios que guían todas sus acciones, desde la gobernanza hasta las subvenciones:

• Actúa como instrumento financiero, no como organismo ejecutor

• Obtiene recursos financieros adicionales y los multiplica

• Apoya programas que evolucionan a partir de planes y prioridades nacionales

• Actúa de una forma equilibrada en lo que respecta a las diferentes regiones, enfermedades e intervenciones.

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• Adopta un enfoque integrado y equilibrado frente a la prevención y el tratamiento

• Evalúa las propuestas mediante procesos de revisión independiente.

• Actúa con transparencia y responsabilidad

El compromiso del Gobierno Español y de la sociedad civil en la lucha contra las tres enfermedades es cada vez más fuerte, y por eso la contribución con el Fondo Mundial, que se ha constituido como un organismo eficaz para la captación y redistribución de los fondos es cada vez más fuerte y ha ido creciendo año a año llegando a ser su quinto contribuyente. Esto ha llevado a la comunidad internacional a aceptar por unanimidad la celebración en España de la Conferencia de Revisión Intermedia del segundo ciclo de Aportaciones Voluntarias 2008-2010.

A fin de proveer apoyo sostenible y predecible para los programas que financia, el Fondo Mundial trabaja con un mecanismo de financiación basado en reabastecimientos periódicos. En la última conferencia plenaria de reabastecimiento en Berlín, en Septiembre del 2007, se realizaron compromisos para el ciclo del Segundo Reabastecimiento del 2008-2010. También se acordó "llevar a cabo una reunión a mitad del semestre en el 2009 como parte del proceso de reabastecimiento a fin de prever el desempeño del Fondo Mundial y considerar fondos adicionales dependiendo de un estimado actualizado de la demanda y planificar para el tercer reabastecimiento, del 2011 en adelante".

Ante el actual contexto mundial y los diferentes escenarios que se presentan, se hace necesaria una revisión de las aportaciones para cubrir los deficits que pudieran producirse en los periodos de abastecimiento.

En el marco de las acciones previstas en torno a la reunión de Cáceres, el día 27 de marzo será inaugurada en el Centro matadero de Madrid, una exposición realizada por el Fondo Mundial con la colaboración de la Agencia Mágnum, que permanecerá un mes expuesta con el fin de sensibilizar sobre la cuestión del Sida en el mundo, y la mejora en las condiciones de vida que experimentan las personas afectadas por la enfermedad una vez empiezan a recibir tratamiento.

Asimismo, durante la reunión en Cáceres tendrán lugar diversas actividades paralelas organizadas por diferentes Plataformas y ONG, para sensibilizar a nivel local sobre la necesidad de continuar con la lucha contra las tres pandemias.

La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), entidad adscrita al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación a través de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional (SECI), es el órgano de gestión de la política española de cooperación internacional para el desarrollo, y su objeto consiste en el fomento, la gestión y la ejecución de las políticas públicas de cooperación internacional para el desarrollo, dirigidas a la lucha contra la pobreza y la consecución de un desarrollo humano sostenible en los países en desarrollo. www.

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Referencias

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