Serie de sermones: Pastor Pedro Sáez Cruz

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Texto completo

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Serie de sermones:

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INTRODUCCION.

Esta es la recopilación de la serie de sermones predicados por el pastor Pedro Sáez llamado “EL sermón del Monte, la ética del reino”, donde se explicó a la luz de esta porción fundamental de la

Palabra del Señor como debe ser la conducta del cristiano.

Deseamos que este trabajo pueda inspirarle a conocer aún más las doctrinas cristianas, la ética cristiana y por sobre todo a la causa de todo, incluso de que Ud. tenga este texto en sus manos.

Nuestro Señor Jesucristo.

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1.- Los bienaventurados ciudadanos de

los cielos.

Mateo 5:1-11

1Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. 2Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:

3Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 4Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

5Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

6Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. 7Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

8Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

9Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

10Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

11Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. 12Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

Hay un himno que cantamos en los servicios fúnebres que dice “En la tierra soy un peregrino”, donde afirmamos que aunque estamos en el mundo no somos del mundo, porque por la gracia de Dios se nos fue concedida una nueva ciudadanía. Somos habitantes del Reino de los cielos. Quisiera ofrecer una definición de lo que es el Reino de los cielos. Mateo usa esta expresión reiteradas veces en su evangelio, principalmente por la connotación judía que él le imprimió donde el nombre de Dios es usado con mucha reverencia y precaución. Cuando hablamos del Reino de los cielos debemos entender que el Reino es aquella potestad, ese señorío espiritual que Cristo ejerce sobre los escogidos, sobre los salvados, sobre los que están en su presencia permanentemente y viven de tal forma que las leyes del reino son obedecidas. La ética del reino rige las conductas de los súbditos del reino. Hoy hay una tendencia equivocada que define al Reino de los cielos como una injerencia en la política y un ejercicio de dominio sobre el mundo, pero ya hemos oído al Rey de este reino que nos ha dicho:

Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Juan 18.36

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Por lo tanto a contar de hoy comenzaremos a compartir una serie de mensajes donde dejaremos que el Príncipe de los predicadores nos enseñe, exhorte, desafíe y reprenda pues si ya hemos sido enseñados acerca de cómo vivir junto a nuestras familias, hoy también debemos ser instruidos en el ser ciudadanos del Reino para vivir la Vida en el reino de los cielos, la que no se comienza vivir después de muertos físicamente, sino que comenzó cuando fuimos sacados de muerte a vida por Cristo.

Cristo comenzó su ministerio después de ser tentado en el desierto por Satanás, y salir victorioso de allí, yendo hacia el norte de Israel, a Galilea, donde habitó en Capernaum, haciendo muchos milagros y llamando a varios de sus discípulos, pero principalmente atendiendo la gran necesidad espiritual de los hombres. Que no eran sus enfermedades, sino su injusticia, la que Dios condena. Por lo tanto subió al monte y se sentó, esto es importante porque esta es la postura propia de los maestros, el cual se sentaba mientras sus discípulos en pie prestaban oído a lo que se les iba a revelar. Pues Dios se da a conocer a través de Cristo, el verbo de Dios, el que es más que un profeta, quien con autoridad hablaría a los hombres de acuerdo a la voluntad de Dios.

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo. Hebreos 1.1-2

Jesús comienza esta serie de discursos llamado el Sermón del Monte, Jesús lo pronunció en una colina cercana a Capernaum. Este «sermón» probablemente resume varios días de predicación. En él, Jesús proclamó su actitud hacia la Ley. El provoco una revolución pues la posición social, la autoridad y el dinero no son importantes en su Reino; lo que importa es la obediencia fiel del corazón. El Sermón del Monte desafió al orgullo de los líderes religiosos legalistas de ese entonces. Era un llamado a regresar al mensaje de los profetas del Antiguo Testamento que, como Jesús, enseñaban que la obediencia de corazón es más importante que la observancia legalista. Hay tres propósitos básicos por los cuales Cristo pronunció este sermón: (1) decirles a sus seguidores lo que es la verdadera justicia, establecer una regla de ética en contraste con la falsa justicia de los escribas y fariseos; (2) describir las leyes de su reino, los principios espirituales que Él usa para gobernar las vidas de los hombres; y (3) relacionar su mensaje a la ley del AT y las tradiciones de los escribas y fariseos.

Cristo comienza describiendo el carácter de un hombre bendecido, lo cual contrasta con la idea legalista de la bendición donde las obras muertas de los hombres podrían reemplazar un corazón renovado, y donde la bendición se evidenciaba a través de la fortuna en la vida, Cristo dice que la verdadera bendición es ser visto por el Padre y conocido en su reino.

El gran Predicador comienza su discurso con bendiciones, El abrió su boca, lo cual indica un acto poderoso, como el de la creación, o el día en que el siervo Moisés recibió la ley, en esta ocasión abrió su boca para dictar la condición de los hombres alcanzados por su Gracia. Había multitudes que le seguían, hombres y mujeres que anhelaban algo que cambiara sus vidas, que no solo sanara sus cuerpos sino que alimentara sus almas sedientas y hambrientas. El Rey movido por su amor y misericordia inicio la obra encomendada por su Padre.

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A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad. Hechos 3.26

Jesucristo comienza a describir lo que es un hombre realmente feliz, describe quienes son los felices y en que consiste su felicidad, Esta enseñanza está destinada a rectificar los ruinosos errores de una mente ciega, carnal y mundana. La felicidad es algo que todos intentan alcanzar: ¿Quién nos mostrará el bien? (Sal. 4:6). Pero la mayor parte tiene un falso concepto de felicidad; y, al errar el concepto, equivocan el camino y pierden lo que buscaban. La opinión general es que felices son los ricos, los que gozan de dinero, de placeres, de honores, de poder; los que pasan los días en fiestas, y los años en goces carnales; los que comen y beben lo más exquisito, se ven libres de sufrimientos y problemas, y se salen siempre con la suya. Ahora bien, nuestro Señor Jesucristo viene a darnos una noción completamente distinta de felicidad. El comienzo de una vida cristiana debe ser tomar buena nota de la noción de felicidad que Cristo nos da. Las bienaventuranzas son la descripción de la felicidad que el autor de la vida hace, son la antítesis de la felicidad según el mundo, es algo superior, pues bienaventurados significa en el griego: makarios; De la raíz mak, que indica algo grande o de larga duración. Se trata de un adjetivo que denota felicidad, alguien muy bendecido, digno de ser felicitado. Es una palabra de gracia que expresa un regocijo y una satisfacción especiales, concedidos a la persona que experimenta la salvación.

Nuestro Salvador nos describe aquí ocho rasgos de la gente feliz, que representan las principales características de un creyente. Las bienaventuranzas son los principales puntos de contraste entre un hombre natural y un hombre salvado. Sobre cada uno de ellos se pronuncia una bendición presente: Felices son hoy y felices serán por siempre, pues han encontrado la fuente de la bendición del hombre. Toda la máxima felicidad está en la posición del hombre con relación a su Creador, y esta es: El reinando y nosotros a sus pies, eso propone un cambio de todos los paradigmas de nuestra vida, por una verdad absoluta, le necesitamos con todo nuestro corazón, él es nuestro aire.

Oh, háblanos maestro, Señor poderoso, que nos creaste y nos conoces, dinos lo que no podemos ver, a veces nos hundimos en la frustración de no alcanzar lo que en el mundo se busca, pero desde tu monte suena tu voz otra vez.

Las bienaventuranzas de la rendición

Reconocimiento. Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

El Señor comienza con la bienaventuranza que es el origen de todo. Bienaventurados los pobres en espíritu, como dijo el maestro Martyn Lloyd Jones “En estas Bienaventuranzas hay, sin lugar a dudas, un orden bien definido. Nuestro Señor no las pronunció en el orden en que están al azar o por casualidad; hay en ellas lo que podríamos llamar una secuencia espiritual lógica. Esta primera Bienaventuranza debe necesariamente ser la primera simplemente porque sin ella no hay acceso al reino de los cielos, o al reino de Dios. No hay nadie en el reino de Dios que no sea pobre en espíritu.”

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Los pobres en espíritu son aquellos hombres que han caído sobre sus rodillas para reconocer que sin Dios no tienen esperanza, los que se ven como mendigos, insuficientes en sí mismos, que necesitan de Dios.

12Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová Sofonías 3.12

Pobre de espíritu es el que ha perdido toda confianza en su propia justicia y en sus propias fuerzas, y reconoce que depende totalmente del mérito de la obra de Cristo y del poder de su Espíritu. Ese corazón contrito y humillado con el que el publicano clamaba propiciación para un pobre pecador, eso es pobreza en el espíritu. El primer paso para salir del infierno es reconocer que no tenemos la capacidad de salvarnos a nosotros mismos, es reconocer que sin Cristo hemos hecho un desastre de nuestras vidas, reconocer que le necesitamos. Es vaciarnos de toda nuestra justicia, para poder ser llenos con la justicia de Cristo.

Pobres en espíritu es todo lo contrario a la autosuficiencia que le mundo promueve, en este mundo nadie pierde, todos se venden como campeones. Pero la verdad es otra. La felicidad del hombre comienza cuando este reconoce cuan infeliz es. Cuan cercano está el Dios de los cielos a los de quebrantado corazón.

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. Isaías 57.15.

Esta pobreza en espíritu figura la primera entre las bendiciones. Los filósofos no reconocieron la humildad como una de las virtudes, pero Cristo la puso en primer lugar, como fundamento de todas las demás virtudes morales. Como ya hemos dicho en otro lugar, cuanto más alto se construye un edificio, más profundo se echa el fundamento. Los que están fatigados y cargados son también pobres en el espíritu, y ellos encontrarán descanso en Cristo.

Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Salmo 51.17

Quebrantamiento. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

Bienaventurados los que lloran, ¿Cómo alguien que llora puede ser a la vez feliz? Si hay una cosa que el mundo trata de evitar es el dolor; todo él está organizado basado en la idea de que hay que evitar el dolor. La filosofía del mundo es, olvídense de los problemas, vuélvanles la espalda, hagan lo posible para evitarlos. Las cosas ya son de por sí lo bastante malas para que uno vaya en busca de problemas, dice el mundo; por tanto, traten de ser lo más felices que puedan. Pero este llanto no es por infortunios sino por consecuencia del reconocer que somos miserables espiritualmente, que estamos en bancarrota ante Dios, que somos mendigos que necesitamos la misericordia de Dios, esto nos llevara a reconocer nuestro pecado, y esto producirá un dolor tan agudo en el corazón, por haber ofendido a Dios, por haber quebrantado su ley y traicionar a único que nos ha amado verdaderamente. Esto es verdadero arrepentimiento el arrepentimiento que mueve el

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perdón de Dios. Estas lágrimas encontraran consuelo, el consuelo del perdón. De la aceptación y de la trasformación.

Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. 2Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados. Isaías 40.1-2

Transformación: Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Mansedumbre es lo opuesto a estar fuera de control, no significa debilidad sino el control del Espíritu Santo ejercido sobre el hombre. Son felices los que se someten a los designios de Dios, los que ya no están dándose golpes contra el aguijón, sino que Dios ha obrado en ellos después de perdonarlos y está trabajando en su carácter y logra la imagen de Cristo en sus corazones renovados.

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Mateo 11.29

La mansedumbre significa no afirmar mis propios derechos, sino vivir para la gloria de Dios. Bienaventurados aquellos que ya no viven para su carne, para su ego, para sus derechos, sino que han sido conducidos a una nueva forma de vida, donde Dios y su gloria es la prioridad.

Las bienaventuranzas de la nueva vida.

Los creyentes hemos entendido la forma en que Dios quiere que vivamos, aunque muchas veces esta contradice la del mundo. Los que han sido renacidos para vivir para Dios deben estar dispuestos a decir y hacer lo que para el mundo parecerá raro. Deberá estar dispuesto a dar cuando otros desean quitar, amar cuando otros odian, ayudar cuando otros abusan. Al hacerlo, un día recibirá todo, mientras los otros terminarán sin nada.

Los bienaventurados que han recibido una nueva vida la invierten de forma diferente, sus prioridades han cambiado, sus antiguas preocupaciones han quedado relegadas pues hoy le ocupan intereses más elevados.

Una nueva hambre y sed. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados

Son más que felices los que tiene hambre y sed de Justicia, esto no tiene que ver con vindicaciones sociales, sino con la naturaleza de Dios, significa anhelar las cosas de Dios, aquello que es recto ante sus ojos. La palabra justicia tiene aquí su sentido espiritual elevado, hasta comportar en sí la mayor de las bendiciones: la rectitud moral y espiritual en la presencia de Dios; tener interés en Cristo, en su gracia, en sus promesas en la santidad, todo esto es justicia. Hay cientos de promesas en las Escrituras para los que buscan la santidad.

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A todos los sedientos: Venid a las aguas;a y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. 2¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Isaías 22.1-2

Cuantos hombres pasan su vida gastando por cosas vanas, por riquezas que no podrán llevar más allá de la tumba. Pero los que buscan lo espiritual, verán que aunque sus bolsillos estén vacíos sus corazones estarán repletos. Pues su tesoro no está en la tierra sino que en los cielos.

Una nueva vocación. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

En el mundo cada cual busca su propia ventaja, no importa si hay que lastimar a otros, con tal de lograr las metas, pero en el reino los que han recibido misericordia y se les han perdonado sus deudas deberán saber perdonar a los que les ofenden, y llorar con sus penas, y alegrarse con sus alegrías, en el reino no hay espacio para la venganza, no hay espacio para deleitarse en el sufrimiento del enemigo, de hecho ya no hay enemigos Jesús declara que hay una recompensa para los misericordiosos. Ellos mismos recibirán misericordia, así como perdonen se les perdonara. la obra del principio bíblico de la siembra y la cosecha. Si mostramos misericordia, debido a que Cristo ha sido misericordioso con nosotros, se nos devolverá misericordia

Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio. Santiago 2.13

Un nuevo corazón. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

La obra de Cristo en el hombre que se ha rendido a Él es radical. El verdadero cristianismo radica en un corazón transformado, no son solo rituales, eso sería legalismo, lo cual es la insignia de los fariseos, que sus corazones estaban lejos de Dios. Dios espera que el hombre nuevo le sea fiel. Puro de corazón no significa exento de pecado, sino sin divisiones, un corazón puro es aquel que no está sirviendo a dos señores, El aquel que está obedeciendo el gran mandamiento. Su amor es solo por Dios, y ya no coquetea con el mundo. Debemos levantar hacia Dios, no sólo manos limpias, sino corazón puro (Sal. 24:4; 1 Ti. 1:15). Puro significa: (A) sin mezclas: honesto, sencillo, entero en una sola dirección.

14Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad? Jeremías 4.14

Los bienaventurados ya no viven para sí, han emprendido un nuevo viaje donde sus vidas ahora tienen nuevas metas, lejos del egoísmo, ahora la Gloria de Dios es su deleite. Ellos verán a Dios, ellos tendrán el favor de Dios, su rostro iluminándoles. Ellos llegaran a la meta.

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Las bienaventuranzas de un nuevo destino

Que maravilloso es ver hasta donde hemos llegado en la travesía de la verdadera felicidad, La obra de Cristo y el poder del Espíritu santo se hacen manifiestos en los hijos de Dios.

Una nueva identidad. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios

Los hijos de Dios han sido llamados a dar testimonio de su rey, deben ser capaces de hacer la diferencia en medio de este mundo en guerra, cuando somos conscientes de que se nos ha encomendado trasmitir el ministerio de la reconciliación, y nos esforzamos tendremos la bendición de ser reconocidos como hijos de Dios.

y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. 17Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca. Efesios2.16-17

Una nueva paradoja. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

A continuación la más importante paradoja de la vida cristiana. El mundo tiene por felices a los que gozan y son seguidos; Cristo tiene por felices a los que padecen y son perseguidos, como consecuencia de hacer el bien. Los cristianos son rescatados de un mundo hostil, pero no son sacados de allí, son llamados a vivir la vida del reino de los cielos, en una tierra que desconoce y aborrece la justicia, no será raro que pronto vean que toda clase de males les serán retribuidos por andar en justicia. Pero aunque este mundo los odie y desprecie, se vuelve a recalcar, que la ciudadanía no es de este mundo, el reino a que pertenece es el de los Cielos, por eso el mundo aborrece a los cristianos.

Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. Santiago 5.10.

Cuando esta aparente contradicción aparece el cristianismo realmente tiene sentido, no vivimos para ser grandes en la tierra, no nos páutese las fortunas del mundo, nuestro galardón nos espera en los cielos, y es grande, es maravilloso, no se compara a nada de este mundo. Los bienaventurados ciudadanos del Reino de los cielos, tienen una mejor esperanza, tienen una mayor convicción, aunque esta carne sea desecha, nuestros ojos han de ver al Señor. No es bastante ser paciente y estar contento en medio de esos sufrimientos, sino que debemos alegrarnos, hemos de estar alegres en medio de ellos, al saber que Cristo va delante de nosotros y, al mismo tiempo, no nos deja atrás, sino que nos acompaña.

Los ciudadanos del reino de los cielos deben alzar su mirada, y darse cuenta que no es mucho lo que deben esperan aquí en la tierra, nuestra esperanza viene de más allá de los más altos montes. Por lo tanto nos alegramos y gozamos por lo que nuestro Rey nos promete. Vivamos con gozo en el Reino de los cielos.

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2.- La e tica del reino, sal y luz

Mateo 5.13-16

13Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. 14Vosotros sois la luz del mundo;i una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en

casa. 16Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

La semana pasada veíamos el carácter del ciudadano del Reino de los cielos, los Bienaventurados, aquellos que Cristo declara cómo hombres realmente felices, completamente transformados. En las bienaventuranzas tenemos la descripción de un hombre aprobado por Dios, que va desde la absoluta dependencia de Dios, pasando por el quebrantamiento y el dolor del arrepentimiento para experimentar nuevas disposiciones hacia Dios con hambre y sed de justicia, hacia los hombres con misericordia, hombres con un nuevo destino, haciéndose conocidos en medio de la gente como pacificadores o sea hijos de Dios, esto es lo que Dios busca, es la disposición interna del hombre que agrada a Dios.

Ahora notemos que toda esta transformación en el corazón del hombre concluye con una declaración de bienaventuranza por causa de la persecución, pues un hombre bienaventurado es un hombre celestial, ajeno y contrario al mundo y el mundo no ama a los que no son de Él, al mundo le resulta ofensivo un hombre bienaventurado, lo odia, lo aborrece.

Entonces podemos ver que un hombre bienaventurado, tiene el favor de Dios pero no necesariamente tendrá el favor de los hombres. Pero la recompensa divina es más grande que la tristeza presente.

Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. Mateo 5.12

Notemos que Cristo dice que el galardón es grande, significa que el galardón es una realidad presente y activa para los bienaventurados.

Luego Jesús continua el mensaje con una declaración inmediata a las bienaventuranzas diciéndoles que ellos son la sal de la tierra y la luz del mundo. Aquí hace manifiesto lo que el cristiano debe ser para el mundo y le anticipa el precio que pagara por ser la sal y la luz. La iglesia es demasiado diferente al mundo a tal punto que le significa una amenaza, la presencia de verdaderos cristianos no será indiferente al mundo, le afectará, y el mundo reaccionará. Notemos que esta es la distinción del carácter cristiano, la externalización de la obra de Dios en nuestros corazones es un rasgo inmediato, Jesús lo dice en un tiempo presente actual y activo, dice que sois la sal, sois la luz.

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Muchos piensan que el sello de su vida cristiana son sus ministerios y sus trabajos en la obra de Dios. Pero eso es falso, pues mucho de eso es solo activismo religioso, el más preciado don de nuestras vidas cristianas es llevar el aroma de Cristo, la imagen de Cristo no en lo que hacemos sino en lo que somos, en lo que somos pero no solo dentro del ámbito cristiano, sino en toda la travesía de toda nuestra vida. Cuan urgente es considerar las palabras del Maestro, en estos tiempos de crisis de identidad en el cristianismo donde el testimonio es un desastre y que es muy fácil disimular una vida cristiana falsa tras activismo religioso, detrás de un montaje que parece evangelio pero que no lo es. Cuando la iglesia se ha visto forzada a falsificar el fuego, porque ya no tiene el poder de Dios legítimo, y que se ha amparado en el exitismo mundano porque ya no cuenta con el respaldo de Dios. A todos los nacidos de nuevo Jesús dice, ustedes son sal Uds. son la luz de este mundo, es su carácter hoy los que los define. Jesús quiere dar un énfasis en lo que el carácter del cristiano es para el mundo. El ser sal, el ser luz es un gran privilegio pero también una gran responsabilidad, cuando nosotros no estamos cumpliendo estamos faltando gravemente ante Dios, al punto de convertirnos en una farsa del cristianismo

Que significa para el cristiano ser sal.

Veamos que Jesús hace una metáfora de lo que son sus discípulos, “vosotros sois la sal de la tierra”, cuando Cristo dijo esto, lo que la multitud tenía en mente principalmente es que la sal cumplía funciones persevantes, evitaba la corrupción de la carne. Jesús está diciendo a sus discípulos que su carácter su esencia es el elemento restrictor de la corrupción en la tierra, son la reserva de santidad del mundo y con esa santidad deben afectar como la sal verdadera evita la descomposición, el carácter interno de los verdaderos creyentes marcara la diferencia en un mundo corrupto.

Esta es una afirmación positiva presente y real, no dice que los discípulos deben ser como la sal, o serán la sal más adelante, tampoco dice deben actuar como la sal, hacer cosas que la sal hace. Es necesario notar que Jesús quiere en todo esto poner de relieve el carácter del discípulo más bien que sus obras. La sal y la luz operan en virtud de lo que son; por eso, es menester que conserven su identidad más bien que su actividad.

Cuando los bienaventurados son sal, y su carácter permite a Dios obrar en medio del mundo corrompido. La tierra será bendecida por la iglesia, porque la iglesia es iglesia santa y pura, bienaventurada, ante Dios, la iglesia es el freno a la corrupción por su carácter sin corrupción. Si Dios encuentra hombres aptos para ponerse entre Él y el resto de los hombres el tendrá misericordia. Hubo ocasiones en la historia que los hombres fieles de Dios como Abraham, Moisés, Esther actuaron para preservar la vida de muchos, así también en la historia de la iglesia, ésta por ser legitima y verdadera provocó que incluso leyes injustas fueran abolidas y se terminaran con prácticas barbáricas, la iglesia fiel y genuina es un freno a la corrupción. Y esto se manifiesta principalmente por no ser como el mundo.

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Que significa para el cristiano dejar de ser sal

Jesús continúa con una sentencia muy grave. Pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres, esto significaba en los tiempos de Jesús que en el mar Muerto había una sal mezclada con yeso que tenía cualidades muy lejanas de la sal pura, a tal punto que solo servía para ser usada como pavimento o para contaminar la tierra a tal punto que cuando alguien quería vengarse de su enemigo echaba sal en su tierra y esa tierra no volvía nunca más a producir.

Y Abimelec peleó contra la ciudad todo aquel día, y tomó la ciudad, y mató al pueblo que en ella estaba; y asoló la ciudad, y la sembró de sal. Jueces 9.45.

La contaminación hace que la sal pierda sus cualidades, así como la sal inútil del mar muerto que estaba mezclada con yeso, la iglesia cuando se contamina pierde su poder.Muchos piensan que se puede ser un buen cristiano y luego dejar de serlo, pero mantener algo de aquello en sí. Pero el significado real es mucho más terrible, la sal que pierde sus características que la hacen ser sal, sufrirá como consecuencia no solo perder efectividad sino que dejara de ser definitivamente, ya no es más sal, y si lo aplicamos a la vida cristiana significa que nunca fue cristiano de verdad. En estos días se repite el mismo mal que en los días de Jesús, estamos más preocupados de lo que hacemos que de lo que somos, como los fariseos, que se esforzaban por cumplir una nutrida agenda de actividades religiosas, pero con una nula disposición del corazón, hacían cosas que hacen los hijos de Dios, sin ser hijos de Dios. Estamos en crisis porque muchos pretenden hacer cosas evangélicas y vivir como evangélicos sin ser evangélicos, y si lo llevamos a un extremo mucho más angustiante, sin ser hijos de Dios.

Mucho de lo que vemos como cristianismo moderno, y cuando hablo de moderno, me traslado en el tiempo varios años hacia atrás hasta hoy, mucho de lo de hoy es bueno, pero no es cristianismo en sí, porque la esencia del carácter cristiano no existe, se ha suplido con actividades, con tradiciones, con legalismo, ¿qué es legalismo?, El legalismo se define como la aplicación de leyes y de reglamentos humanos como base de la justificación o santificación. El espíritu del legalismo se expone en las palabras siguientes del Apóstol Pablo:

"Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree." Ro. l0:2-

Hoy aquí hay muchos que no están agradando a Dios y están destruyendo todo a su alrededor en vez de preservarlo, y la raíz de su mal no está en lo que hacen sino en lo que son, muchos no debiéramos preguntarnos “¿que estoy haciendo mal?, sino ¿Por qué esta el mal en mí?”, debemos darnos cuenta que la raíz de nuestros problemas esta en lo que no somos como personas. Este mal testimonio hace que la iglesia ya no tenga credibilidad, que los hombres solo pisoteen la sal porque es inútil, porque ya no es sal, la iglesia actual por mucho que se esfuerza por hacer cosas evangélicas, estas cosas son inútiles si no surgen de un corazón transformado.

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Que significa para un cristiano ser Luz.

Luego Jesús continua entregando otra metáfora acerca de lo que son sus discípulos, ellos son la luz del mundo. Y como tal son absolutamente visibles como una ciudad en un monte, ¿por qué? porque el mundo es tinieblas. Nuevamente el Señor hace un énfasis en el elemento contrastante del carácter del cristiano, pero ahora con una utilidad externa.

La luz principalmente significa conocimiento de Dios manifestado en santidad y justicia y las tinieblas ignorancia, maldad, como muchos textos lo afirman.

Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. Daniel 12.3

El conocimiento de Dios afecta las vidas de los creyentes a tal punto que los rasgos del carácter de Dios se manifiestan en sus hijos. Y de hecho Jesús fue llamado la luz que vino a las tinieblas y las enfrento y las tinieblas no prevalecieron ante la luz de Cristo, y el pretende que sus seguidores continúen con su misión.

4En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Juan 1.4-5

La idea de la luz del mundo es principalmente confrontación, contrariedad y victoria sobre el mundo.

Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. 1 Juan 1.5

El carácter de un verdadero cristiano es tan diferente al del mundo como lo son la luz de las tinieblas y por lo mismo como una ciudad en un monte es imposible de encubrir. Primero porque es lo natural, la luz siempre será visible en la oscuridad y segundo porque la luz no es útil si se esconde. La Luz debe alumbrar sobre los hombres porque ellos lo necesitan aunque no lo quieren y lo rechacen pero ese es su problema y no nuestro, nosotros por la obra de gracia de Cristo debemos ser un testimonio vivo del poder de Dios para el mundo a través de nuestra vida.

Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz. Efesios 5.8

La iglesia debe mostrar el camino al mundo, a través de su buen testimonio, si la sal tenía un carácter interno, la luz trasciende hacia el exterior.

Cómo debe brillar nuestra luz: —el testimonio emana de la salvación, y nuestra luz alumbra a los demás haciendo buenas obras, que puedan ser vistas y edificar a los hombres—. No debemos de hacer buenas obras para que se vean y sirvan de ostentación para nuestro prestigio, sino que hemos de alumbrar, de tal modo que vean nuestras buenas obras, para gloria de nuestro Padre que está en los cielos (v. 16). Nótese que no son las buenas obras las que alumbran, sino que es nuestro carácter luminoso el que hace que la gente vea que nuestras obras son buenas. No es

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suficiente que los demás oigan de nosotros buenas palabras, sino que es necesario que vean buenas obras en nosotros. Un mal testimonio hace nulo el mensaje.

Para qué debe brillar nuestra luz: La gloria de Dios es el objetivo principal que hemos de tener siempre presentes en todo cuanto hacemos

31Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. 32No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; 33como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos 1 Corintios 10.31-33

Dios origino todo en la vida del bienaventurado, ahora él debe ser simplemente lo que es, nada glorificara más a Dios delante de los hombres que cuando un cristiano es lo que tiene que ser, los hombres no verán a solo las obras de un hombre, ellos verán a Dios a través de esas obras. Que el mundo vea en tu carácter a Dios, y que él sea glorificado en tu vida, se la sal y la luz.

3.-La e tica del Reino, Jesu s y la ley

Mateo 5:17-48

17No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 18Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. 19De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. 20Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Jesús y la ira

21Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás;m y cualquiera que matare será culpable de juicio. 22Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. 23Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 25Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. 26De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.

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27Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. 29Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

Jesús y el divorcio

31También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. 32Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.

Jesús y los juramentos

33Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.34Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera;u ni por el cielo, porque es el trono de Dios;v 35ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies;w ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. 37Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. 38Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 39Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. 42Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

43Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Cuando comenzamos esta serie de sermones dijimos que había una gran necesidad en la iglesia actual en cuanto al testimonio. Mucho cristianos fracasan, pues lo que son y lo que hacen no se condice con la palabra de Dios.

El Reino de los Cielos declarado por Cristo pretende darse a conocer, desde el interior del hombre a través de la luz y sal que el cristiano es llamado a ser. La luz del mundo son las buenas obras que todo creyente nacido de nuevo debe generar, pues ahora a él se la impartido una nueva ética celestial, que trasciende en medio de un mundo inmoral y egoísta, como esa luz que debemos hacer es brillar.

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En general Ética es un conjunto de normas y costumbres que regulan las relaciones humanas, buscando un comportamiento ideal. En general toda ética pretende determinar una conducta ideal del hombre. Esta puede establecerse en virtud de una visión del mundo o de unos principios filosóficos o religiosos, que llevan a determinar un sistema de normas. Se divide en ética general, que estudia los principios de la moralidad, y la ética especial o deontología, que trata de los deberes que se imponen al hombre según los distintos aspectos o campos en que se desarrolla su vida. La ética del Reino de los cielos, son aquellas conductas que el cristiano debe observar en relación con su entorno de tal manera que Dios sea glorificado.

La obra de Dios en el corazón del hombre cuando le salva y le resucita de la muerte espiritual le capacita moralmente para entender cuáles acciones son gratas ante Dios, principalmente a través de una connotación negativa, cuando Dios dice no, es para dirigirnos a lo que el si aprueba como una psicología inversa.

Luego de la deportación babilónica los judíos habían entendido que debían ser celosos de la ley, y no reemplazarla, por lo tanto se creó un nuevo oficio, el de los escribas que eran los profesionales de la Ley, los cuales con el paso del tiempo fueron tomando importancia moral, al ser los que enseñaban los preceptos de Dios, pero junto con los fariseos exageraron en la aplicación de los mandamientos.

Para cumplir con la Ética del reino, debemos entender lo que la ley es en Cristo, comprender de donde emana la justicia de Cristo en nosotros y que relación con el pecado debemos tener al vivir en el Reino. Esto es necesario, pues ahora somos ciudadanos del Reino de los Cielos y cada paso que damos en la tierra habla de quien es nuestro Rey que tiene altas expectativas para nosotros.

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Mateo 5.48

Jesús y la visión original de la Ley

Jesús desde el monte alzo su voz y se oyó con tal autoridad que sonó como algo completamente nuevo en comparación a lo que el pueblo venia oyendo a sus autoridades religiosas, sonaba todo tan vivo y especial que parecía algo nuevo, los fariseos murmuraban y muchas personas más le pareció que Jesús venía a reemplazar lo que habían creído por siglos. Pero la elevada norma de vida exigida por el Rey estaba en total concordancia con los principios morales enunciados en el Antiguo testamento.

Por eso Jesús fue enfático al decir “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir”.

Jesús no traía algo nuevo, él era el cumplimiento de toda la ley y los profetas, esto tiene tres implicaciones,

1.- El vino a cumplir todo lo que se escribió de EL en el Antiguo Testamento.

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3.- El vino a complementar el sentido del cumplimiento de la ley, a proporcionar el sentido original de la observancia de la ley.

Cristo daba mayor honor a la Ley y los profetas que los escribas y los fariseos. Ellos sepultaban el espíritu del pueblo bajo un cargamento de tradiciones y acciones absurdas e impositivas, que les sobrecargaban y les frustraban, pensando que lo que hacían les proporcionaría salvación. Considerando que el esfuerzo humano sería suficiente para alcanzar el favor de Dios, o sea todo lo contrario a la condición de “pobre en espíritu”

La ley no es un proyecto fallido de Dios para salvar a los hombres que luego se debió reemplazar por la gracia, La ley nunca se entregó con el propósito de salvar. Sino de conducir, mostrar un camino, establecer una conducta aprobada por Dios, restringir la maldad.

En el Antiguo Testamento, había tres categorías de Ley: ceremonial, civil y moral.

1) La ley ceremonial estaba relacionada específicamente con la adoración de Israel (Levítico). Su propósito primario fue señalar a Cristo Jesús. Estas leyes, sin embargo, dejaron de ser necesarias después de la muerte y resurrección de Jesús. Si bien es cierto que ya no estamos atados por las leyes ceremoniales, los principios que los respaldan, adorar y amar al Dios santo, son todavía aplicables. Los fariseos con frecuencia acusaban a Jesús de violar las leyes ceremoniales.

(2) La ley civil era la Ley de Dios que tenía que ver con el vivir diario de Israel (Deuteronomio). Por el hecho de que la cultura y la sociedad modernas son radicalmente diferentes, todas estas directivas no pueden seguirse al pie de la letra. Pero los principios que las sustentan no tienen fin y deben guiar nuestra conducta. Jesús los cumplió para dar el ejemplo.

(3) La ley moral (como los Diez Mandamientos) es mandato directo de Dios y requiere obediencia estricta (véase Éxodo 20.13, por ejemplo). Como revela la naturaleza y la voluntad de Dios, se aplica todavía hoy. Jesús obedeció la ley moral en su totalidad.

Cristo dio total importancia a la ley, y declara que su vigencia es permanente y que es inquebrantable, nadie la puede pasar por alto, si bien somos salvos por gracia somos condenados por la Ley. Al decir ni una, jota ni una tilde de la ley pasaran de ella, La jota se refiere tanto a la iota griega como a la hebrea yod, las letras más pequeñas en sus respectivos alfabetos. Una tilde es una pequeña marca usada para distinguir algunas letras hebreas. Quiere decir que nada en ella sobra ni se puede obviar, no puedo obedecer algunos mandamientos y quebrantar otros.

Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos Santiago 2.10

EL observar la ley, da un sentido práctico a la metáfora de la luz de los versos anteriores, si quieres que tu luz brille cumple la ley de Dios. Los fariseos y escribas la explicaban a los demás la ley, pero fracasaban en el cumplimiento, siempre es fácil decir a otros lo que deben hacer y en lo secreto no hacer lo que decimos.

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Es importante que nos escudriñemos en razón de la ley, pues la obediencia a ella con placer y alegría es resultado de la regeneración del corazón, un corazón perdido cumplirá con amargura, muchas veces incurriendo en la hipocresía de aparentar o decir y no hacer. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. En el reino de los cielos hay conocimiento y consideración de los hombres con respecto a su obediencia de la ley.

1Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 2Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Romanos 8:1-4

Esta era una doctrina extraña para los que consideraban a los escribas y fariseos como a quienes habían escalado las cimas de la piedad religiosa. Por tanto, fue una gran sorpresa para ellos oír que debían ser mejores que los escribas y fariseos. Estos eran enemigos de Cristo y de su doctrina y eran también grandes opresores. Sin embargo, Jesús les dice aquí a sus discípulos que la religión que Él ha venido a establecer, no sólo excluye lo malo, sino que supera lo bueno, de los escribas y fariseos. Nosotros debemos obrar más y mejor que ellos. Ellos se preocupaban sólo de la piedad exterior, pero nosotros debemos tomar conciencia de la interior. Ellos se afanaban por conseguir la alabanza y el aplauso de los hombres, pero nosotros debemos afanarnos por ser aceptos a Dios y, cuando hayamos hecho todo, hemos de negarnos a nosotros mismos y decir: siervos inútiles somos, y confiar sólo en la justicia de Cristo.

La Iglesia debe comprender que las expectativas del Rey son muy altas, no espera otra cosa que obediencia y buen testimonio total, no podemos, banalizar nuestra fe y reducirla a una vida desentendida de lo que es correcto en el reino de los cielos, debemos esforzarnos por cumplir la regla moral que Dios dejo, nuestro comportamiento debe ser mejor que el del mundo, no para envanecernos sino para dar gloria a Dios con nuestras vidas.

De donde emana la justicia de Cristo en nosotros

La ley del AT se relacionaba hasta ese momento sólo con acciones externas; pero en el Reino debemos cuidarnos de las actitudes pecaminosas internas. Jesús cumplió la ley en su vida, porque nadie podía acusarlo de pecado; y la cumplió en su muerte y resurrección. El pueblo de Dios no le obedece debido a obligación externa sino debido a una vida interna, el poder del Espíritu de Dios. Aun cuando en el Sermón del Monte no se menciona al Espíritu Santo, es claro que sin su ayuda no podemos practicar lo que Jesús enseña aquí (Ro 8.1–13). Jesús trata con varios pecados y explica cómo podemos vencerlos.

Jesús agrega un nuevo elemento en el cumplimiento de la ley para esos tiempos y que trasciende hasta hoy. Todo mal externo es la externalización del mal interno del hombre. Por lo tanto en el

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origen Dios no solo quiso dar una serie de reglamentos que cualquier hipócrita podía cumplir y ostentar de ellos. Dios juzga no solo los hechos sino también las intenciones secretas del interior del hombre. El vino a elevar la norma, a entregar una ética de altura, a establecer la estatura perfecta de los hombres. Cristo entrega una justicia que no se ampara en la capacidad de los hombres sino que en el poder de Dios, impartido a través de la obra de Cristo, no es superficial como la de los escribas y fariseos, sino que es completa y está arraigada en el corazón, allí el implanta su Espíritu, para dar la vida que hará a los hombres tener hambre y sed de justicia. Cundo Jesús dice oíste que fue dicho de los antiguos, está contraindicando no la ley escrita sino que va a confrontar la tradición oral específicamente, que se convirtió con el paso del tiempo en una pesada carga para el pueblo pero a su vez en una ética inútil, al limitar la obediencia solo a acciones exteriores, “Oíste que fue dicho más yo os digo”, no es reemplazar la ley, sino el entendimiento de los hombres por la visión del juez del universo, el supremo legislador que entrego la ley, ahora está dando una correcta aplicación de ella. Y es sorprendente cuando comprendemos que la Gracia nos permite cumplir la ley, Nunca la ley nos llevara hasta la gracia, pero la gracia nos fortalecerá para permanecer en la ley y agradar al Rey.

15Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación. Lucas 16.15

Los Escribas y los fariseos. Guardaban la ley, para envanecerse, a veces sin entenderla, mucho menos amarla. Eran profesionales de la religión, pero en sus corazones no había transformación. Su interpretación de la ley, era tan vacía de sentido

A nuestro Señor no le impresionan las observancias sin que no esté involucrado el ser interior del hombre.

La Ética del Reino, considera una relación real con el pecado

Una justicia nominal es insuficiente, Jesús demanda que las obras de la ley emanen del amor y la obediencia, ahora él explica una serie de mandamientos contrastando la interpretación tradicional con la verdadera intención de Dios al dar tal Ley.

El Señor exige una ética desde el corazón, la iglesia fracasa en su testimonio porque muchos no son regenerados y son descuidados en su interior, todo pecado consumado comenzó con un pensamiento o sentimiento seductor. Por eso el Señor advierte que el pecado ya es contado aun antes de ser consumado, a lo mejor nunca hemos efectivamente adulterado, engañado, o asesinado, pero si en nuestras mentes ha habido pensamientos pecaminosos, para Dios ya somos culpables, la iglesia debe vivir en una constante observación y sometimiento de sus pensamientos a la palabra de Dios. Las consecuencias son enormes para cada pecado explicado por Cristo. El peligro real está dentro de nosotros, procuremos ser obedientes al Señor en todo

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A. Ira (vv. 21–26).

La ley decía: «No matarás [asesinarás]» (Éx 20.13); pero Jesús dijo: «No se encolericen con otros». La cólera o ira es como asesinato en el corazón, y puede conducir a palabras perversas y homicidio real. «El juicio» se refiere a una corte local y «el concilio» al sanedrín judío, la corte suprema de la tierra. Es urgente la reconciliación pues un sentimiento de rencor obstaculiza la relación con Dios, si pecamos contra un hermano, el ofendido es Dios.

Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano. 1 Juan 4.20-21

B. Lujuria y divorcio (vv. 27–32).

Mientras que el adulterio real es mucho peor que las fantasías lujuriosas internas, el deseo interno puede conducir con rapidez a este pecado prohibido (Éx 20.14). Debemos ser implacables con nosotros mismos y no estimular la imaginación que «alimenta» estos pecados. Los ojos y las manos (ver y tocar) deben mantenerse bajo control. No prescribe la automutilación, sino una rígida abnegación moral.

Los fariseos interpretaban las enseñanzas de Moisés sobre el divorcio (Dt 24.1) en el sentido de que un hombre podía repudiar a su mujer virtualmente por cualquier motivo. Jesús se opone aquí a este abuso, y restringe el divorcio a los que son por causa de fornicación, una expresión que define cualquier desviación de las claramente establecidas normas bíblicas para la actividad sexual (por ej. homosexualidad, adulterio, fornicación y prostitución; 1 Co 7.10, 11).

C. El engaño

Para la Ley de Moisés véanse Levítico 19.12 y Deuteronomio 23.23. Los expertos legales judíos tenían muchas maneras de echar a un lado la ley y romper juramentos, de modo que las promesas de una persona podía no significar nada. Jesús no nos prohíbe prestar juramento legal, pero nos advierte a hablar la verdad y a no embellecer nuestra conversación con juramentos que deberían fortalecer nuestras palabras. Los fariseos elaboraron complicadas reglas sobre los juramentos, y sólo los que invocaban el nombre divino eran obligatorios. Jesús enseña que un juramento obliga independientemente de la fórmula que se utilice. Su uso es superfluo pues la palabra dada debe ser suficiente. Jurar equivale a confesar que no siempre decimos la verdad.

D. Venganza (vv. 38–48).

La Ley de Moisés (Lv 24.19–23) procuraba prevenir que la gente ofendida tomara la ley en sus manos y buscara venganza en privado contra algún enemigo. También prevenía que el magistrado impusiera sentencias exorbitantes que no encajaban con las ofensas. Pero Jesús le pide a su pueblo que más bien sufra antes que hacer sufrir a otros (1 Co 6.1–8). Tenga en mente que esto tiene que ver con ofensas privadas; las cortes todavía tienen que lidiar con los infractores de la ley y deben ser castigados según el caso. Los cristianos pueden sacrificarse y sufrir según el Señor les

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guía, pero no tienen derecho a pedir que otros se les unan. El versículo 42 no nos ordena que le demos a cualquiera lo que se le antoje pedirnos, porque de hacerlo así podríamos causarle daño. Debemos darle lo que más necesitan y no lo que más quieren.

Levítico 19.17–18 se refiere al tratamiento de los enemigos. Véase además Éxodo 23.4–5. En ninguna parte la ley ordena a la gente que aborrezca a sus enemigos. Jesús nos aconseja que oremos por ellos y les hagamos bien, así como el Padre lo hace con nosotros. Si tratamos a nuestros enemigos como ellos nos tratan, estamos rebajándonos a su nivel. Tampoco debemos estar satisfechos con lo que hace el cristiano promedio.

Debemos imitar a Dios como hijos suyos. Es deber de todo cristiano aspirar a la perfección en la gracia y en la santidad; perfección equivale aquí, no a impecabilidad—imposible en esta vida—sino a madurez, propia de quien no anda según la carne, sino conforme al Espíritu y en el Espíritu Tenemos un deber de vivir conduciéndonos correctamente, los cristianos contradictorios hacen mucho mal a la iglesia con sus acciones condenables, tenemos unan relación nueva con Dios también la tenemos con el ´pecado, ahora la ley de Dios es nuestro deleite, porque agradar a Dios en todo es nuestra meta de vida.

4- La e tica del reino, Jesu s y el

adulterio, la cuestio n de la moral

Mateo 5: 27-32

27Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. 29Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno

El Reino de los cielos tiene una regla de conducta que rige también el interior del hombre, ese principio olvidado por los escribas y fariseos fue lo que Cristo vino a entregar al predicar el sermón del Monte.

Para muchos incluso en esto días, los principios morales que Cristo exige en este mensaje son impracticables, al punto de que el mismo presidente Obama de Estados Unidos, se burla de los estándares tan altos de Cristo, pues según el son inviables en este tiempo.

Pero obviamente para cumplir estos mandamientos no basta con la buena intención de un hombre natural, se requiere la trasformación que imparte el Espíritu Santo.

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Un hombre bienaventurado, debe tener la fortaleza de ser valiente por sobre todo con su propia naturaleza, pues el corazón del hombre muchas veces es su peor enemigo, el pecado está más incrustado en el interior del ser humano que en las cosas que le rodean, por eso debemos ser drásticos con nuestra maldad.

23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. Proverbios 4.23

Nuestro comportamiento debe ser examinado constantemente, porque nuestras obras son la luz que ilumina a los hombres, pero hoy vamos a analizar este texto que hace un énfasis en el origen de las obras de los hombres que son sus deseos.

Jesús toma el séptimo mandamiento y lo aplica según las expectativas de Dios, Dios anhela que sus hijos sean puros en todo sentido, él manda que nuestras conciencias deben ser limpias, es parte del carácter de un ciudadano del Reino ser de corazón sano, el pecado debe estar alejado del centro de nuestras emociones y nuestras acciones.

Un mandamiento a ser puro.

Jesús menciona el séptimo mandamiento en sí, “no cometerás adulterio” que según los fariseos y escribas habían enseñado, la prohibición del pecado de adulterio según la ley, pero aun así era una aplicación defectuosa, y así lo afirma al repetir la frase “Oísteis que fue dicho, Pero yo os digo”

pues está a punto de dar la aplicación perfecta, al llevar la prohibición del pecado al origen del mismo, los deseos.

Se nos enseña aquí que existe un adulterio cometido en el corazón, es decir, pensamientos y deseos que nunca llegan al acto exterior del adulterio o de la fornicación. Cualquiera que mira a una mujer (ajena, se entiende) para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón (v. 28). Este mandamiento prohíbe, pues, no sólo los actos externos de adulterio y fornicación, sino todos los deseos de ellos.

Jesús enseña que no solo es pecado el adulterio en la práctica, la infidelidad matrimonial, sino que también es aborrecido por Dios el corazón que desea impropiamente a una persona que no es su cónyuge con el fin de codiciarla, esto es mirar con mala intención, a alguien para dominar, aprovecharse y buscar alcanzar placer egoísta.

El adulterio es un atentado a la fidelidad, un ataque directo al corazón de aquel o aquella que nos comprometió su vida, además es una mancilla a los votos comprometidos ante Dios, este pecado por ser tan artero será muy difícil de perdonar por el ofendido, y su recuerdo será muy difícil de olvidar, e incapacitara a un hombre llamado al ministerio, le hará inútil, pues estará lisiado en una de las áreas más importantes de la cual afirmarse para ser un buen ministro de Cristo, que es su capacidad de ser fiel.

32 Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; Corrompe su alma el que tal hace. 33 Heridas y vergüenza hallará, Y su afrenta nunca será borrada. Proverbios 6.36-37

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Pero notemos que al ser un pecado que se da en el corazón, es aplicable a todo tipo de pecado de impureza sexual.

Este principio debiera ser constantemente revisado en la iglesia actual, pues si algo ha perjudicado el testimonio cristiano es el pecado en esta área. Constantemente sabemos de casos de inmoralidad sexual, a veces no hay diferencia entre la inmoralidad que hay en el mundo con la inmoralidad que hay en la iglesia, porque los que se dicen creyentes no se dejan regir por las Escrituras, y vemos fracasos rotundos en estas áreas tan sagradas que no solo arruinan las vidas de los que cometieron el pecado sino que también salpican la honra del evangelio y el nombre de la Iglesia, dejando sin la autoridad moral que debiera tener ante el mundo.

Todo pensamiento debe ser llevado al filtro de las Escrituras, pues el origen de todo pecado son las concupiscencias, gr. epithumia, son pensamientos que incorporan un intenso deseo de cualquier tipo, por algo que es malo o prohibido. Estos tipos de pensamientos están presentes en todos los seres humanos, y los cristianos somos llamados a no dejarnos gobernar por ellos.

No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias. Romanos 6.12

Cristo llama pecado incluso al pensamiento pecaminoso y recibirá por lo tanto la misma condenación que el pecado externamente concretado.

Podemos comprender lo frágiles que somos en esta área, si a veces somos traicionados por nuestros propios pensamientos, pensamos más rápido de lo que quisiéramos, y pensamos cosas que luego nos hacen sentir arrepentidos y avergonzados. Por eso necesitamos renovar nuestra mente y no conformar nuestros criterios a los criterios de este mundo, donde a lo malo se le llama bueno y a lo bueno malo.

La lucha contra la impureza.

La lujuria y la vulgaridad son tendencias reprobadas por Dios y son manifestaciones de las concupiscencias del corazón, lamentablemente están presentes y a veces persisten en las mentes de los cristianos como resabios de una vida caída. Se nos llama a resistir al diablo, pero también se nos advierte en las Escrituras a huir nuestras propias pasiones, esto es porque nosotros somos más peligrosos para nosotros mismos que el mismo diablo, podemos vencer a Satanás, pero caeremos fácilmente ante nuestra carnalidad.

Debido a esta realidad Jesús va a dar instrucciones acerca de cómo vencer los malos deseos del corazón Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

Obviamente estas instrucciones no son literales, Jesús no llama a la automutilación, sino que nos manda a ser drásticos con aquellas tendencias u ocasiones que nos sirva de tropezadero, ocasión

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de caer se traduce en el griego como skandalízo; entrampar, hacer tropezar (figurativamente tropezar o incitar a pecar, a la apostasía o desagrado. Esto hace mención a la barra donde se fija una carnada en una trampa. Debemos ser vigorosos en la lucha contra nuestras concupiscencias. Pues son trampas que debemos evitar.

A veces se siente como una intromisión o una exageración cuando se le instruye a la iglesia que se abstenga de participar de la programación inmoral de los canales de televisión de nuestro país, pero la batalla debe ser peleada en cada centímetro de nuestra mente, no dejando espacio ni tiempo a algo que Dios repudia. Debemos desarraigar de nuestra vida toda tendencia a la maldad, debemos cuidar las palabras que usamos, no podemos llenar nuestra mente de la basura que nos ofrecen los medios de comunicación, evitando toda cercanía con la maldad.

Los padres debe cuidar la pureza mental de sus hijos, hoy en día, es más fácil que un joven sea dirigido en sus criterios por sus amigos o los medios antes que por sus padres, nunca debe permitir que alguien venga a abrir los sentidos de su hijo, nunca debe dejar que un extraño ofrezca a sus niñas algo que afecte su santidad.

Los hogares de los cristianos deben mantenerse libres de las influencias mundanas de la presente cultura aborrecedora de Dios.

Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis Gálatas 5.16-17.

Hoy andamos en novedad de vida y nuestros parámetros han cambiado, no demos ocasión al mal, seamos implacables con lo pecaminoso que puede entrar por nuestros ojos o esté al alcance de nuestra mano, no se trata de tomar toda la oportunidad que se nos de para pecar como algo obvio debemos ser drásticos porque Dios es drástico con estos pecados. La amenaza del infierno es reiterada por Jesús como algo cierto y real, que él no dudara en ejecutar. Quiero aclarar el porqué de esta aseveración tan sobrecogedora de condenación, ¿significa esto que un hombre es salvado por Cristo para vivir en la cuerda floja de la tentación para luego al fallar ser desechado como un proyecto fallido de Dios? Esto es más grave, significa que si un hombre vive atado a sus concupiscencias deseando a la mujer de su prójimo y albergando pensamientos perversos en su mente es porque su naturaleza no ha sido cambiada, no es un salvo que cae en pecado y echado al infierno, este hombre será condenado porque nunca se convirtió, no es salvo.

Por eso las reglas de vida para los ciudadanos del reino manda a que siempre estemos revisando nuestras manos, nuestro mirar, para ver si es que estamos en la fe, si no es así, corramos rápido al arrepentimiento, y dejémonos abrazar por la gracia suficiente de Dios, que nos reviste y regenera para ser libre de estos lazos de maldad, en Cristo somos más que vencedores.

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