Oí steis que fue dicho a los antiguos

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Oí steis que fue dicho a los antiguos

A los principios de mi convención a la fe hebrea, se me hacía muy difícil entender la epístola a los Gálatas en cuanto al tema de la perpetuidad de la ley de Moisés. Para mí fue un despertad cuando comprendí el significado de la frase obras de la ley. Con tan sólo esta revelación pude conformar el difícil rompecabezas formulado en Gálatas 3:10.

“Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.” Gálatas 3:10

Pensé que todo estaba resuelto y que no encontraría más ningún texto polémico que pudiera quitarme el sueño, de momento surge la frase: “Oísteis que fue dicho a los antiguos”, encontrada en Mateo capítulo 5.

Lo primero que me vino a mi mente era que Yeshúa estaba haciendo algunas transformaciones en la ley de Moisés, o remendando algunos puntos que estaban mal. Pero al paso del tiempo, gracias a la inmensa misericordia del Todopoderoso, me fui dando cuenta que esta frase confirma la ley de Moisés en un cien por ciento.

El propósito del estudio es demostrar que Yeshúa cumplió al pie de la letra el mandamiento escrito en Deuteronomio 4:2, no añadiendo ni quitando nada a la palabra del Creador.

“No añadiréis a la palabra que yo mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Yahweh vuestro Elohím que yo ordeno.” Deuteronomio 4:2

Teniendo en cuenta la absoluta obediencia de Mashíaj a los mandamientos del Creador, los invito a analizar Mateo capítulo 5.

Primero que todo hagamos un preparativo antes de entrar en materia. Es necesario visualizar el momento histórico de cada evento, para después poder llegar a conclusiones certeras.

Israel en los tiempos de Mashíaj, estaba lleno de corrupción sacerdotal y una inmensa degradación espiritual de parte del pueblo, además de estar contaminado con doctrinas y mandamientos impuesto por los hombres. Citemos algunos textos demostrando el escenario de la época:

“Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” Mateo 15:8-9

En Mateo 15:8-9 nos podemos percatar de una sólida tradición impuesta por los ancianos y practicada por los fariseos, siendo los fariseos uno de los grupos religiosos más influyentes de esos tiempos. La tradición de los ancianos, mediante los mandamientos de hombres, hacían caer al pueblo en falsa adoración.

En Juan 7:19 Yeshúa anuncia abiertamente un deterioro espiritual generalizado en toda la nación de Israel:

“y ninguno de vosotros cumple la ley.” Juan 7:19

El evangelio de Mateo muestra claramente una gran ignorancia de los saduceos en cuanto a las escrituras:

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“Entonces respondiendo Yeshúa, les dijo: Erráis, ignorando las escrituras y el poder de Elohim” Mateo 22:29

Podemos identificar, que los dogmas impuestos por hombres y un abundante desconocimiento escritural, eran la piedra angular de toda esta crisis religiosa en Israel en tiempos de Mashíaj.

Sería bueno comprender la diferencia entre mandamientos orales o tradición oral y los mandamientos escritos o ley de Moisés.

Los mandamientos orales estaban fundamentados sobre la base de leyes rabínicas, tradiciones y costumbres. El mandamiento escrito constituye la instrucción de Yahweh dada a Moisés para los hijos de Israel en el monte de Sinaí.

Uno de los propósitos de Mashíaj en su primera venida, era romper con toda esta estructura apostata, que, de una forma u otra guiaban al pueblo de manera errada. Veamos:

“Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.” Mateo 15:14

La narrativa de Mateo cinco es la muestra más exacta de la batalla que peleo Yeshúa. Analizaremos los textos más importantes del capítulo para no apartarnos de la idea central.

Entre los primeros anuncios que da Mashiaj en el sermón del monte observamos Mateo 5:17-20: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos.” Mateo 5:17-20

En esta porción Yeshúa confirma una indiscutible aceptación y sujeción a la Ley de Moisés. Mateo 5:17-20 es la herramienta principal para demostrar que la expresión: “Oísteis que fue dicho a los antiguos”, nunca es sustituyendo ni modificando la ley de Moisés, de otra manera, él mismo estaría contradiciendo sus palabras.

Para poder entender Mateo capítulo cinco correctamente, debemos darnos cuenta que la frase: “Habéis oído”, no significa lo mismo que: “Habéis leído”

Podemos poner un ejemplo donde muestra que Mashíaj cuando se refiere a la ley de Moisés, hace referencia a un material escrito y no a algo que es producto de una tradición oral.

“Porque si creyereis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. ¿Pero si no creéis a sus escritos, cómo creéis a mis palabras?” Juan 5:46-47

Por supuesto que cuando dice habéis oído, se refiere a la tradición de los ancianos y dogmas de hombres que se transmitían de forma oral y no a la ley escrita.

Ahora analizaremos todos los versículos de Mateo cinco que aparece la expresión: “Oísteis que fue dicho a los antiguos.”

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-Mateo 5:21:

“Oísteis que fue dicho a los antiguos: No mataras, y cualquiera que matare será culpable de juicio.” Mateo 5:21

Es fundamental entender que la tradición oral usa como base para formular su credo la ley escrita, pero con interpretaciones torcidas. En ninguna parte de la ley de Moisés nos dice que el que mata será culpable de juicio. Si no dice, que el que mata será muerto indefectiblemente. Comprobemos este argumento con el libro de Éxodo:

“El que hiriere a alguno, haciéndole morir, el morirá.” Éxodo 21:12

Es evidente que los fariseos en la ley oral o tradición de los ancianos, estaban torciendo la sanción impuesta al asesino para poder manipular la administración de la justicia según su conveniencia. Citemos un texto encontrado en Deuteronomio:

“Jueces y oficiales pondrás en todas tus ciudades que Yahweh tu Elohim te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio.” Deuteronomio 16:18.

Al que mataba no le aplicaba presentarlo a los jueces, sino tenía que morir, ya que estaba determinada la sanción por el Todopoderoso.

Es evidente que los fariseos infringían en este legado impuesto por el Creador, obedeciendo absolutamente a la tradición de los ancianos. Llevar a juicio a una persona que mataba era un acto contrario a las escrituras, siendo el veredicto estipulado al que mataba la muerte inmediata. Por esta causa Mashíaj condena la frase impuestas por los ancianos: “y cualquiera que matare será culpable de juicio.”

-Mateo 5:22-25:

“Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel.” Mateo 5:22-25

En este versículo observamos que Yeshúa no se opone a la ley de Moisés. Él enseña que a quién le corresponde, conforme a la ley de Moisés, llevarle a los jueces es a cualquiera que se enoje contra su hermano y no al que asesina. Vemos como Mashiaj pone el mandamiento en el lugar correcto según los veredictos encontrados en la ley. De este modo Mashíaj desmiente todo credo impuesto por los antiguos.

-Mateo 5:27-30:

“Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.” Mateo 5:27-30

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Es significativo observar que este texto sí aparece de manera escrita en la ley de Moisés. Citemos la porción que lo confirma:

“No cometerás adulterio” Éxodo 20:14

Pero más interesante es darse cuenta que la respuesta dada por Yeshúa no es nada nuevo. Veamos: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” Mateo 5:28

Comparemos Mateo 5:28 con la porción encontrada en la ley de Moisés en Éxodo 20:17:

“No codiciaras la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.” Éxodo 20:17

El no codiciar estaba establecido en la ley de Moisés, no fue una idea de Yeshúa. Indiscutiblemente la tradición de los ancianos contemplaba el mandamiento de no adulterar, sin tener en cuenta que la codicia también era adulterio. Mashiaj solo vino a darle el verdadero entendimiento a la ley, nunca a modificarla ni a abolir.

-Mateo 5:31-32:

“También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.” Mateo 5:31-32

Éste es otra frase extra escritural impuesta por la tradición oral: “Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio.”

El mandamiento realmente dice:

“Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá en su casa.” Deuteronomio 24:1

La respuesta de Mashíaj no elimina el mandamiento de dar carta de repudio, solo nos enseña que la causa indecente por la cual podemos dar carta de divorcio es el adulterio y no por otro motivo. Veamos: “Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación.” Mateo 5:32 Aquí nos damos cuenta que el mandamiento de dar carta de repudio no está abrogado, simplemente que Yeshúa nos enseña la causa donde podemos aplicar a él.

Bendito sea nuestro Yeshúa, que nos mostró el verdadero sentido de la ley. Sigamos:

-Mateo 5:33-37:

“Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Elohím; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.” Mateo 5:33-37

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Antes de analizar la respuesta de Yeshúa, analizaremos la frase: “Además, habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino que cumplirás al señor tus juramentos.” Mateo 5:33

Primero que todo, detalláremos como dice realmente el mandamiento referente a los juramentos en la ley de Moisés:

“A Yahweh tu Elohim temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás.” Deuteronomio 6:13 El anuncio de Mashiaj nunca es contradictorio con la ley. En la respuesta de Yeshúa observamos que él reprende la forma de juramentar practicada por los fariseos e impuesta por la tradición de los ancianos o ley oral. Veamos:

“Pero yo os digo: No juraréis en ninguna manera, ni por el cielo, porque es el trono de Elohím; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.” Mateo 5:34-36

Percibimos que Mashíaj rompe los esquemas de la tradición oral, ya que el mandamiento correcto es jurar por el nombre de Yahweh. La tradición oral desviaba el juramento a otros elementos como el cielo, la tierra, Jerusalén, entre otros. Los ancianos y fariseos pesaban que de esa forma quedarían libres de culpas en caso de no cumplir el juramento, evitando en todo momento jurar por el nombre santo, Yahweh. Ellos evitaban transgredir lo escrito en Levítico 19:12:

“Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Elohím. Yo Yahweh.” Levítico 19:12

La otra respuesta que da Yeshúa al respecto, la encontramos en el versículo treinta y siete: “Pero sea nuestro hablar: sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.” Mateo 5:37 Esta respuesta no es nada más que una exhortación que da Yeshúa apoyado en una porción de la ley de Moisés. Veamos que existe una paridad en las palabras de Yeshúa encontradas en Mateo 5:37 y la ley de Moisés. Para esto citemos Deuteronomio:

“Más cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado.” Deuteronomio 23:22

Realmente los cimientos doctrinales de Mashiaj siempre fueron la Torá.

-Mateo 5:38-42:

“Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, vé con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.” Mateo 5:38-42

Fijémonos en la frase: “Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.” Mateo 5:38

Esta frase no solo ha sido torcida por el fariseísmo en épocas de Mashiaj, en estos tiempos, muchas tendencias religiosas practicantes de la fe mosaica le dan una errada definición a este precepto. ¿Cuál era el entendimiento incorrecto que tenían del ojo por ojo y diente por diente los fariseos? La referencia actual la podemos alcanzar en el resultado de una encuesta hecha a creyentes de diferentes denominaciones, todas éstas practicantes de la religión mosaica y creyentes en Yeshúa.

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En un 100% coincidieron respondiendo:

- Si te sacan un ojo, tenías que sacarle el ojo a quién había hecho este mal.

- Si te cortaban un brazo, tenías que arrancarle el brazo a quién había hecho semejante acto, así sucesivamente.

De la misma manera la tradición oral en tiempos de Yeshúa, andaban errantes conceptualizando mal la expresión encontrada en la Torá: “Ojo por ojo, y diente por diente.”

Cuando revisamos la ley de Moisés, en el libro de Éxodo encontramos diferentes textos de suma importancia para nuestro análisis:

“Además, si algunos riñeren, y uno hiriere a su prójimo con piedra o con el puño, y éste no muriere, pero cayere en cama; si se levantare y anduviere fuera sobre su báculo, entonces será absuelto el que lo hirió; solamente le satisfará por lo que estuvo sin trabajar, y hará que le curen.” Éxodo 21:18-19

“Si algunos riñeren, e hirieren a mujer embarazada, y ésta abortare, pero sin haber muerte, serán penados conforme a lo que impusiere el marido de la mujer, y juzgaren los jueces.” Éxodo 21:22 En Éxodo 21:18-19 y Éxodo 21:22, no encontramos por ningún lado este incorrecto argumento del ojo por ojo dado por la tradición oral y practicado por los fariseos.

De otra forma tenía que decir:

-Al que hiriere a su hermano, debe ser él también herido.

-El que hiriere a una mujer embarazada, debe el marido de la mujer que abortó herir a la mujer del que cometió tal acto para que aborte.

Vemos que ninguno de estos métodos se pone en práctica en Éxodo 21:18-19 y Éxodo 21:22.

Podemos asegurar que ésta incorrecta interpretación del ojo por ojo y diente por diente se desvanece con el texto de la ley encontrado en Levíticos 19:18. Veamos:

“No te vengarás, ni guardaras rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Levíticos 19:18

Percibimos que la ley de Moisés establece como mandamiento no tomar venganza sobre tu prójimo, ni guardar rencor sobre él. Si pusiéramos en práctica el falso concepto del ojo por ojo y diente por diente entonces nos diría: Te vengaras de todo lo que te hiciere tu prójimo y tendrás rencor del que te aborrece.

Es fácil darse cuenta que el ojo por ojo que menciona la ley se Moisés, no era funcional en todos los casos, mientras que el sistema farisaico quería imponerlo en todo tiempo.

Fijémonos que la respuesta dada por Yeshúa para establecer un correcto entendimiento del ojo por ojo y diente por diente es muy parecida a lo anunciado por Levíticos 19:18. Comparemos ambos textos. Veamos:

“No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra…” Mateo 5:39

“No te vengarás, ni guardaras rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Levíticos 19:18

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Con esta comparación nos podemos dar cuenta que Mashíaj solo vino a enseñar el verdadero entendimiento de la ley de Moisés, no a abrogarla.

-Mateo 5:43:

“Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.” Mateo 5:43

La última frase encontrada en Mateo 5:43: “aborrecerás a tu enemigo”, visiblemente está añadida por la tradición oral.

Muchos han pensado que el amor a nuestros enemigos no aparase en la ley de Moisés, atribuyendo este mandamiento a Yeshúa. Los invito a leer una porción encontrada en Éxodo, la cual demuestra que el amor a los enemigos es un mandamiento contemplado por la ley:

“Si encontrares el buey de tu enemigo o su asno extraviado, vuelve a llevárselo. Si vieres el asno del que te aborrece caído debajo de su carga, le dejarás sin ayuda? Antes bien le ayudarás a levantarlo.” Éxodo 23:4-5.

Podemos citar un texto encontrado en el libro de Proverbios, donde aparecen evidencias que en los escritos antiguos también aparece como dogma el amor a los enemigos:

“Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, Y si tuviere sed, dale de beber agua; Porque ascuas amontonarás sobre su cabeza, Y Yahweh te lo pagará.” Proverbios 25:21-22

Nuevamente podemos citar Levítico 19:18 para darnos cuenta que la ley de Moisés también nos manda a amar en todo tiempo a nuestro prójimo, así como lo plantea Yeshúa en Mateo 5:44. Repitamos la porción encontrada en Levítico 19:18:

“No te vengarás, ni guardaras rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Levítico 19:18

Después de estos datos podemos entender, que la contestación de Yeshúa es copia fiel a lo antes estipulado por la ley de Moisés, no es nada que parte de su propio criterio. Veamos:

“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen…” Mateo 5:44

Habiendo analizado minuciosamente Mateo capítulo cinco y la polémica frase: “Oísteis que fue dicho por los antiguos”, llegamos a la conclusión de que Yeshúa no habló por su propia cuenta; el Padre que le envió, Él le dio mandamiento de lo que había de decir y de lo que había de hablar. Juan 12:49

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